Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira
Summary:

1) Arco de Fior: Capitulos (1-6)


Jessenia es una chica que ha vivido muchas desgracias a lo largo de su vida, un día, cuando creía que ya nada valía la pena, esperaba ansiosa la muerte, segura que era mucho mejor que la vida, pues en ella no habría dolor ni sufrimiento, solo la nada absoluta, no obstante, cuando todas sus esperanzas la habían abandonado, una misteriosa mujer cubierta por ropas negras aparece ante ella, ofreciéndole una segunda oportunidad. 10 años después de su encuentro con esa misteriosa mujer, Jessenia lamenta ese encuentro, argumentando que nada había cambiado. Fue en ese momento que se encuentre con un misterioso individuo que le ofrece otra oportunidad, sin saber que su encuentro con ese personaje, es la llave de futuras aventuras para la joven.


2) Arco de la Montaña: Capitulos (7-14)


Tras los sucesos ocurridos en Fior, Jessenia y el misterioso sujeto, terminan en una relación de viajero-acompañante que detonara en futuros problemas para la joven. Llego la hora de superar las debilidades y seguir adelante con la vida.


3) Arco, 1 parte: Central: Capitulos (15- en adelante) Ya disponible el primer capitulo de este Arco. 


Este es un nuevo inicio para Jessenia, llego la hora de demostrar los colmillos que lleva ocultos o ser mordida por aquellos que si los muestran. Nuevos personajes, nuevos enemigos y preguntas cuyas respuestas solo conllevan a más incógnitas.


4) Arco, 2 parte: Misiones.


Nuevas aventuras, más enfrentamientos para Jessenia y dudas que la chica se atormenta por responder. La información que tanto quiso saber, más que dejarla tranquila y satisfecha, solo logro que su mente se convirtiera en un Caos. Sin saber que es verdad y que mentira, la joven de ojos azules decide que la única forma de salir de dudas es ir a la fuente directamente.


 


PROHIBIDO EL PLAGIO DE IDEAS.


CategorŪas: ORIGINALES Personajes: Ninguno
Generos: Accion/Aventura, Angustia, Drama, Fantasía, General, Horror, Misterio, Universo Alternativo, Viaje en el Tiempo
Advertencias: Muerte de un personaje, Tortura
Desafio:
Serie: Ninguno
CapŪtulos: 80 Finalizado: No Numero de palabras: 492220 Leido: 14856 Publicado: 13/04/2015 Actualizado: 13/01/2018
Story Notes:

IMPORTANTE: 

La historia ya esta completa, por lo que pueden leerla de principio a fin, si tienen problemas a la hora de leer cualquier capitulo, por favor, haganmelo saber, tratare de resolver el problema lo más pronto posible, lo mismo si notan que los capitulos se cortan de repente. Gracias por su atencion. 

1. La vista del Reino (Arco de Fior) por Tsunami Akira

2. Recuerdos por Tsunami Akira

3. Despues de 10 A√Īos por Tsunami Akira

4. La Torre por Tsunami Akira

5. Debajo de la Capucha por Tsunami Akira

6. El Final de la Batalla y el Inicio de un Nuevo Viaje (Final del Primer Arco) por Tsunami Akira

7. El Comienzo de Futuras Aventuras (Arco de la Monta√Īa) por Tsunami Akira

8. En la Monta√Īa por Tsunami Akira

9. En la Oscuridad por Tsunami Akira

10. Necrófagos por Tsunami Akira

11. En el Pasado por Tsunami Akira

12. Encuentro en la Oscuridad. por Tsunami Akira

13. Enfrentamiento: El Segador vs el Hechicero por Tsunami Akira

14. El ave que Renace de sus Cenizas (Fin del Arco de la Monta√Īa) por Tsunami Akira

15. El Despertar (Arco de Central) por Tsunami Akira

16. La Posada Aura por Tsunami Akira

17. Un día Normal por Tsunami Akira

18. El Principio del Fin por Tsunami Akira

19. Sexto Día por Tsunami Akira

20. En la Mira por Tsunami Akira

21. Metamorfos por Tsunami Akira

22. B√ļsqueda y Rescate por Tsunami Akira

23. En tres Lugares Diferentes. por Tsunami Akira

24. Frente a Frente por Tsunami Akira

25. Cerca del Final por Tsunami Akira

26. Final por Tsunami Akira

27. De Luto por Tsunami Akira

28. Resolución por Tsunami Akira

29. Duelo por Tsunami Akira

30. Interludio por Tsunami Akira

31. El Gremio: Eternal Soul por Tsunami Akira

32. La Primera Prueba por Tsunami Akira

33. La Segunda Prueba por Tsunami Akira

34. En la Oscuridad por Tsunami Akira

35. Una Nueva Vida por Tsunami Akira

36. Primer Trabajo (Arco, Segunda Parte: Misiones) por Tsunami Akira

37. Rivendel por Tsunami Akira

38. El Lago de los Muertos por Tsunami Akira

39. El Nigromante por Tsunami Akira

40. De Vuelta al Gremio. por Tsunami Akira

41. Yura por Tsunami Akira

42. En Busca del Tiempo Perdido por Tsunami Akira

43. Las dos Caras de una Misma Moneda por Tsunami Akira

44. Summer por Tsunami Akira

45. La Segunda Misión por Tsunami Akira

46. Sue√Īo por Tsunami Akira

47. En la Sala de Audiencias del Rey por Tsunami Akira

49. En el Camino por Tsunami Akira

50. Bloqueo por Tsunami Akira

51. Los Bandidos por Tsunami Akira

52. Dentro de uno mismo por Tsunami Akira

53. Una Historia por Tsunami Akira

53. Segunda Historia por Tsunami Akira

54. El Bosque Negro por Tsunami Akira

55. En el Bosque: Enfrentamiento en la Oscuridad. por Tsunami Akira

56. Guada√Īa Doble por Tsunami Akira

57. Luz que se Apaga por Tsunami Akira

58. Resurgimiento. por Tsunami Akira

59. Saliendo del Bosque por Tsunami Akira

60. El reino de Before por Tsunami Akira

61. Kru-ul por Tsunami Akira

62. Sangre de la Bestia por Tsunami Akira

63. El Diario del Principe por Tsunami Akira

64. S√ļcubo por Tsunami Akira

65. Despertando de un Sue√Īo por Tsunami Akira

66. Un Nuevo Amanecer por Tsunami Akira

67. El Final de la Misión por Tsunami Akira

68. La Reunión de las Hermanas. por Tsunami Akira

69. De Regreso al Gremio por Tsunami Akira

70. Entrenamiento por Tsunami Akira

71. Primer Semana (1. Parte) por Tsunami Akira

72. Primer Semana (2. Parte: Quinto Día "Confrontación") por Tsunami Akira

73. Primer Semana (3. Parte: Quinto Día: "El Hombre Más Poderoso del Gremio" por Tsunami Akira

74. Decisión por Tsunami Akira

75. Salem por Tsunami Akira

76. Megara por Tsunami Akira

77. La Ciudad de las Brujas por Tsunami Akira

78. Las Brujas de Salem (1. Parte) por Tsunami Akira

79. Las Brujas de Salem (2. Parte) por Tsunami Akira

80. Baba Yaga (1. Parte) por Tsunami Akira

La vista del Reino (Arco de Fior) por Tsunami Akira
Notas de autor:

El capitulo llamado: Lago de los Muertos (Arco 2 Parte) Corresponde a capitulos más adelantados. La razon es que debido a un accidente, termine borrando todos los capitulos de la historia antes de llegar a ese, por lo que estoy volviendo a escribirlos. 

Disfruten de la lectura. 

Si tienen alguna duda, dejen un comentario.

Si les gusto el capitulo, dejen un comentario.

Si no les gusto, dejen un comentario para saber el porque y poder mejorar.

Si creen que se puede mejorar el capitulo, dejen un comentario y denme ideas, las tomare en cuenta.

Si escriben en esta pagina y no les gusta que otros lectores no dejen comentarios en sus obras, dejenme un comentario y no sean iguales a ellos, de esa forma, yo podre pasarme por sus respectivas historias y leerlas, así como dejarles mi opinion.

Si les gusto lo que hice y quieren que me pase por una de sus historias, dejenme un comentario, prometo leer los primeros capitulos y si sus historias me interesan, las seguire y les comentare hasta que terminen.

Es todo, disfruten de la lectura. :) :) :)

Esa mañana, la bella joven de largo cabello plateado se despierta en su enorme cama repleta de sabanas calientitas y cómodas. Las doncellas asignadas para facilitarle la vida la despertaban cada mañana después de las diez, ¿para qué?, para nada interesante en realidad. Las princesas, después de todo, no hacían muchas cosas, en especial Jessenia, quien con tan solo pedir una simple cosa, por más trivial que esto sea, la gente que la oye solo escucha una orden absoluta.

            Las doncellas, quienes eran chicas realmente lindas y de buen porte, con largos vestidos de sirvienta y jóvenes, ayudan a Jessenia a desvestirse, a peinar su larga cabellera frente a un amplio espejo dentro de un marco de oro sólido. Las chicas, ambas, sonreían ruborizadas cada mañana desde hace ya vario años, pues no solo peinaban los extraños y bellos cabellos de una princesa, sino que tocaban parte del cuerpo de la mujer más hermosa de este mundo, no, de la mujer más bella que haya existido o existirá en esta vida.

            Fue lo que Jessenia pensó de ellas con tan solo ver sus bobaliconas sonrisas llenas de éxtasis, no obstante, la joven princesa no pudo culparlas, ya que la chica sabía que no era culpa de ellas, sino de sí misma, debido a lo ocurrido diez años atrás, aquel suceso, aquel acontecimiento ocurrido en un sendero solitario bajo la luz de la luna, desde que conoció a esa extraña mujer, toda su vida había cambiado de forma radical.

            Al principio ese cambio fue el mejor de toda su vida, la niña no paraba de sonreír alegremente y de reír, por esa época, Jessenia había recuperado la sonrisa y la alegría que creía muerta desde que abrió la puerta de su casa una tarde y encontró lo que encontró del otro lado. A partir de ese momento, su vida se convirtió en un infierno.

            Jessenia sacudió la cabeza para alejar aquellos amargos recuerdos. Ya no servía de nada rememorarlos porque a fin de cuentas, ¿algo cambiaría por tan solo revivirlos dentro de su cabeza? No. Lo más fácil y sencillo era olvidar. Echarlos bajo la cama o bajo la alfombra y pisotearlos cientos de veces, esperando a que se disolvieran como las partículas de polvo.

            — ¡Ya está lista, Princesa!—comento con alegría una doncella.

            Jessenia regreso de su ensimismamiento y se vio reflejada.

            “¿porque todos dicen que soy la mujer más hermosa de todo el mundo? La verdad, apenas si soy un poco bonita.”

            Fue lo que pensó Jessenia de sí misma al verse reflejada. La verdad era que la joven princesa era muy linda, tenía un bonito rostro y un par de tiernos ojos azules, piel tersa y suave y unos pechos no muy grandes, pero tampoco eran pequeños, piernas largas y un abdomen plano. Era una chica atractiva, quizás un poco más que el común, pero estaba muy lejos de ser poseedora de una belleza casi divina como la gente que la rodeaba la tachaba con tan solo verla.

            “No es culpa de ellos, sino mía.”

            Se repitió mentalmente con ojos vacíos de emociones y la mirada un poco baja.

            — ¿Princesa?—repitió preocupada una de las doncellas—. ¿Se encuentra bien?

            — ¡Ah! ¡Claro, me encuentro bien, no te preocupes!—se apresuró a decir—. Hiciste un buen trabajo Emily—le dijo con una sonrisa un poco forzada e hizo lo que siempre hacía, aunque ella no le encontraba ningún significado: acaricio la cabeza de la linda doncella como si de un perro leal se tratara. La muchacha se alegró mucho por esta muestra de cariño que sus mejillas parecía más bien un par de tomates.

            — ¡Yo también hice un buen trabajo, Princesa!—le recordó la segunda doncella que tenía el cabello más largo que la primera y suelto hasta el nivel medio de la espalda.

            Jessenia repitió la caricia de la cabeza con ella también y esta segunda joven se alegró y ruborizo como la primera.

            — ¿A dónde ira hoy Princesa?—pregunto curiosa Emily—. A la gran Biblioteca a leer un poco, a visitar al pueblo o a caminar por el reino.

            Jessenia volteo a mirar a la segunda doncella.

            — ¿Tu qué opinas Jane, que debería hacer hoy?

            Jane se arrodillo frente a la Princesa Jessenia y exclamo lo siguiente:

            — ¡No me corresponde decirle que hacer Princesa, cualquier cosa que usted decida hacer será lo correcto solo porque usted así lo dice!

            Jessenia entrecerró los ojos, deprimida. La misma respuesta de siempre, más de una persona se lo había dicho a lo largo de su vida, desde esa noche, con su encuentro con esa misteriosa mujer vestida de negro.

            “Cualquier cosa que usted decida hacer será lo correcto solo porque usted así lo dice”

            Era la respuesta que mucha gente le ha dicho desde hace diez años atrás, pero la verdad, Jessenia llevaba todo ese tiempo cuestionándose si de verdad hacía lo correcto. Pese a tenerlo todo, una enorme cama cómoda y caliente dentro de una espaciosa y bellísima habitación perfectamente bien decorada, vivir dentro del palacio real y ser considerada una de las hijas más del rey aunque no esté emparejada de ninguna forma con la realeza. Llena de todo tipo de lujos y comodidades y aun así, se sentía muy vacía, hueca; ella sabía que no se merecía nada de lo que poseía actualmente, ya que jamás hizo nada para ganárselo. O al menos, así era como Jessenia se sentía al respecto.

            —Caminemos por el reino, un poco de sol me hará bien.

            Ese día no tenía ganas de encerrarse dentro de la Gran Biblioteca para atiborrarse de cuentos, relatos, crónicas y novelas de fantasía, que narraban las emocionantes y peligrosas aventuras de los diferentes guerreros, soldados, príncipes y princesas guerras del mundo de la ficción, quienes se enfrentaban a los peligros del mundo por una u otra razón.

            Mientras caminaba hacía la entrada principal del castillo y con todos los ojos de hombres y mujeres sobre ella, sonriéndole con las mismas caras bobaliconas de siempre, es que Jessenia piensa en la inexistente posibilidad de que algún día, un príncipe, un guerrero o un ser cualquiera la rescate de la jaula en la que se encontraba y en la que ella misma se metió y no sabía cómo salir.

            Mejor dicho, Jessenia podía salir en cualquier momento, dentro de ella tenía el poder de hacer con los demás lo que ella quisiese. En el pasado lo había experimentado. Cualquier cosa que ella pidiese, por más inverosímil, irracional o ilógico que suene, la gente se lo concedería, ya que a los ojos de los demás, Jessenia era un ser perfecto, deseado y amado por tan solo una simple vista que se le eche. Era tan amada y deseada, que resultaba al mismo tiempo intimidante y repelente. Ya que nadie sabía cómo mantener una plática con ella sin perderse en el cielo de sus ojos o en la música de sus labios. Casi como si Jessenia fuera una Gorgona con mirada petrificadora, solo que ella encantaba y no convertía en piedra y lo que era más, la gente nunca se resistía.

            Por lo tanto, ella podía salir del reino en el momento en que ella lo deseara, lo único que se lo impedía era el miedo. ¿A dónde iría si realmente se fuera? ¿Qué haría con su vida? La respuesta era obvia. Nada. Nada de nada. Su poder se encargaría de endulzarlos a todos y a su propia manera, petrificaría a un montón de inocentes. Por lo que prefería quedarse encerrada en el castillo, donde su poder incontrolable no dañe a terceros. Pese a esto, la chica necesitaba de los rayos del sol y de estirar las piernas un poco.

            Al momento de salir y ver como el puente bajaba sobre un enorme poso lleno de agua que rodeaba  todo el castillo, la joven princesa ve más allá el inicio del pueblo. El puente conecta con el otro lado y la princesa, junto a sus doncellas Jane y Emily, quienes caminaban a su lado separadas por un metro de distancia. Frente a los orbes azules de Jessenia, el Reino de Fior se levantaba hermoso durante el día, bello durante la noche y, al mismo tiempo, almacenando los dolorosos recuerdos de su pasado y el vacío que proyectaba su futuro. Años atrás, Jessenia había perdido el interés en ese reino.

            El sol amenazaba con quemar lo que sea que estuviera debajo de él. El cielo estaba limpio sin una sola nube surcándolo ese día, el viento era fuerte y cálido. Una persona de baja estatura, vestida de pies a cabeza con una vieja capa de viaje, yacía frente a una enorme grieta que impedía su avance, más allá de donde se encontraba, se veía a simple vista el Reino de Fior. Una increíble ciudad construida en la cima de una cadena de montañas, tres para ser más exacto y las tres ciudades se mantenían unidas por unos enormes puentes. Era una verdadera pieza de arte creada por humanos.

            El viento soplaba y junto a las ramas de los árboles a los lados del camino, la larga capa de viaje del individuo se ondea hacía atrás sin quitarle los fríos ojos azules de vista a su objetivo. Una simple grieta no impediría su paso.

            Jessenia caminaba entre las humildes viviendas de las personas, una serie de casas construidas con madera y que yacían separadas de las de sus vecinas por unos cuantos metros de distancia. La calle por la que trascendían los habitantes era lo bastante ancha, lo suficiente como para que un grupo de personas se haya reunido con el único propósito de ver pasar a la princesa del reino.

            La multitud se había agrupado para ver caminar a Jessenia y era esta una de las razones más fuertes por las que pocas veces salía del castillo. Detestaba el absurdo comportamiento de toda esa gente, las idiotas sonrisas de sus caras y sus torpes halagos, sino fuera porque necesitaba salir de vez en cuando a caminar y a que le dé el sol, Jessenia permanecería encerrada en la Gran Biblioteca todos los días y todas las noches, después de todo, en ese lugar se podía vivir toda una vida humana leyendo y leyendo y jamás acabarías de leer la mitad de todos los libros que el Rey Joseph coleccionaba.

            Se le prestaba más atención a la princesa Jessenia que a las auténticas hijas del rey: Aria de quince años y Ariana de doce, siendo Jessenia la mayor con dieciocho años.

            — ¡Es ella, es ella…!—decía apresurado uno de los habitantes.

            — ¡La Princesa Jessenia es tan hermosa!—gritaba otro.  

            — ¡Me alegra tanto estar vivo!—exclama exagerado otro.

            — ¡Espero que la Princesa nunca se case y nunca se enamore, ella es para todos, no solo para uno!—trato de decir un hombre en voz baja, no obstante, no lo logro.

            Al escucharlo, Jessenia no se molestó, solo sintió un poco de tristeza. Pues para empezar, Jessenia jamás ha sentido alguna emoción o algún sentimiento parecido al amor; lo último que supo de esta palabra fue hace diez años atrás, cuando la chica era alguien totalmente diferente y no la falsa princesa que fingía ser ahora.

            Desde que entro a la adolescencia, muchos chicos jóvenes y guapos, de toda clase de posiciones sociales, habían tratado de ligarla, de cortejarla, de seducirla, no obstante, la joven princesa ya no supo diferencia el amor real al sentimiento que todos ellos le predicaban todos los días. El corazón de la joven se volvió desconfiado y con el tiempo se fue cerrando. Tantos regalos, tantas promesas de felicidad y muchos hijos, pero la inocente y pura chica los rechazo a todos. En algún punto de su vida, se acostumbró tanto a los elogios, a los regalos y a una vida fácil, que Jessenia ya se aburría de todo aquello, ya no le interesaba ni le despertaba un poco de emoción. A sus ojos, todos eran iguales, hombres y mujeres, adultos y niños, la muchacha no fue capaz de sentir una verdadera conexión o un lazo con alguno de ellos. Ni siquiera por su padre falso ni por sus hermanos falsas, quienes la trataban como todos los demás, idealizándola, atribuyéndole virtudes que la joven no poseía. Jessenia lo sabía desde hace mucho tiempo atrás, ninguno de ellos la veía por quien era realmente, un ser humano débil y lleno de defectos.

            La princesa dejo escapar un profundo suspiro, miro hacía el piso y sus ojos yacían sin brillo, profundos, como dos pozos sin fondo; la joven se encontraba sola, perdida y desdichada y pese a estar rodeada de gente, nadie lo sabía, nadie la veía. Nada había cambiado, lo mismo de hace diez años atrás seguía repitiéndose. Jessenia seguía estando sola en un mundo que no la entendía.

            Fue entonces que sucedió, un repentino aire golpeo el lugar, los largos y hermosos cabellos plateados de Jessenia volaron al compás del aire y mientras levantaba la mirada, la princesa reconoció entre la muchedumbre, un par de ojos tan fríos como el hielo mismo y pegados a una mirada tan afilada como la de un cuchillo, así como adheridos a un rostro inexpresivo.

            El intercambio de miradas no duro más de unos simples segundos, luego, uno de los habitantes del reino se interpuso en la vista y el misterioso par de ojos inexpresivos había desaparecido.

            La princesa miro esperanzada por todos lados, dichosa de haber encontrado a una persona que no cayera rendida por los encantos mágicos de su apariencia externa. Pero por más que busco, no encontró nada fuera de lo normal, solo la misma gente falsa que le predicaba todo tipo de halagos injustificados.

            “¿Habrá sido mi imaginación?”

            Se cuestionó la chica.

            El día le dio paso a la noche. La princesa Jessenia había regresado al castillo después de haber caminado un largo tramo por el reino, buscando con la mirada al dueño de esos ojos inexpresivos, esperando encontrarlo en cada esquina que cruzaba. Lamentablemente, debido a su falta de actividad física, la joven de dieciocho años y cabellos plateados no tardo en cansarse, regreso al castillo al caer la noche, se tomó un largo y delicioso baño en la enorme tina de oro puro, ceno en su habitación y las doncellas, Jane y Emily, la ayudaron a ponerse la piyama, le prepararon la cama y luego se retiraron, dejando a la princesa sola en el palco de su habitación mirando el firmamento estrellado.

            “¿Y si realmente fue mi imaginación? ¿Y si mi destino es quedarme maldita por el resto de mi vida? ¡Ojala no hubiese pedido ese tonto deseo hace diez años! No es diferente de antes, nadie ha podido darme lo que realmente estoy buscando.”

            Con estos pensamientos en mente, Jessenia miraba la bellísima y enorme luna llena que esa noche era de un exótico color zafiro. Le hecha una rápida mirada al pueblo que se apreciaba más abajo y más allá hasta donde alcanzaba la vista, lugares inexplorados y desconocidos para la princesa, quien nunca ha salido del reino de Fior.

            Triste y resignada a aceptar su cruel destino, Jessenia se va a la cama, deseando poder dormir y escapar a un mundo de sueños que prometía ser mejor que la realidad, después de todo, los sueños creados por la gente siempre son mejores que la realidad, donde uno no tiene ningún control de los eventos a ocurrir, mientras que dentro de su mente, todo salía como ella lo deseaba.

            Se tumba en su enorme y cómoda cama, y luego de unos minutos recordando el extraño par de ojos indiferentes, la joven se entrega al sueño.

            No obstante, mientras la princesa dormía plácidamente en su cama, un par de ojos indiscretos se le clavan desde un lugar lejano y cercano a la vez.

            En una habitación oscura y usando una enorme bola de cristal para ver como la chica dormía, un grupo de ojos la observan detenidamente.

            — ¿Y bien?—pregunto una voz áspera—. ¿Cómo ha salido todo?

            —Lo hemos confirmado—respondió una segunda voz, igual de extraña que la primera, solo que mucho más gruesa y ronca—. Un Extranjero entro al reino, pero ninguno de los guardias vio nada.

            —Debe tratarse de un Cazador, ¿qué otra cosa puede ser?

            — ¿Un Cazador, estas seguro?

            — ¡No!—respondió la voz áspera que se asemejaba a la de una mujer—. Los Cazadores trabajan por pedidos y nadie de este reino ha solicitado la ayuda de un Gremio, por lo que debe ser otra cosa.

            — ¿Otra cosa?—inquirió la voz profunda y ronca.

            — ¿Qué otra cosa puede ser?—pregunto una segunda voz ronca.

            —No lo sé, pero sea lo que sea, si logro irrumpir en este reino sin ser detectado por mi magia, debe ser alguien peligroso y hábil.

            — ¿Que haremos entonces?

            —Adelantar los planes, esta noche. ¡Apresúrense, la luna está a punto de alcanzar su punto máximo! Reúnan a los guardias, es probable que los necesiten.

            Los ojos de este ser volvieron a fijarse en la enorme bola de cristal mientras los otros dos ayudantes obedecían órdenes. A través del cristal, Jessenia dormía plácidamente sin saber lo que estaba a punto de ocurrir y sin ser consiente que los acontecimientos de esa noche, marcarían su vida para siempre.

            Fuera del castillo y de pie sobre la rama más alta de un árbol que yacía próximo al muro del mismo, un individuo alto, con una larga capa de viaje rota y llena de cortes y agujeros, miraba el alcázar con ojos profundos e inexpresivos.

            Esa noche el viento era frío y calmado. La luna llena seguía elevándose alta en el cielo estrellado, faltaba poco para que alcanzara su punto máximo.

 

           

             

 

           

Notas:

NO LO OLVIDEN: Los capitulos antes del que se llama: Lago de los Muertos, son los primeros, despues del capitulo ya nombrado, los capitulos son más adelantados. 

Pero no se preocupen, volvere a reescribir los capitulos. 

Para cualquier duda o critica, dejen un comentario. ;) ;) 

Recuerdos por Tsunami Akira
Notas de autor:

El segundo capitulo de la historia, espero les guste.

Era un día caluroso y el camino continuaba alargándose kilómetros hacia delante, la desaliñada niña que vestía puras prendas sucias y rasgadas alzo su rostro lleno de golpes y moretones; el sol continuaba brillando en lo alto, reinando por sobre todo lo que estuviera debajo de él; en ese instante, a la pequeña le pareció que el brillante astro era demasiado egoísta al igual que el mundo, pues no importa cuanto sufran las personas, cuanto dolor y miseria tenían que soportar día a día, el mundo seguiría su curso y el sol continuaría brillando ignorando los deseos y las necesidades de las personas.

            En eso, la pequeña continuaba deambulando, el calor ya comenzaba a golpearla con fuerza, como si el sol hubiese podido leerle la mente y ahora se vengaba de la insolente chica que pensaba cosas malas de él. La gente de las viviendas que se encontraban a la izquierda y a la derecha del solitario sendero y separadas por algunos metros de sus vecinos, observaban a la niña, la miraban con ojos llenos de una sutil repugnancia, murmuraban mientras los ojos de algunos seguían posándose sobre ella, otros susurraban mientras la señalaban con el dedo y otros se reían de la mala suerte que la pequeña tenia.

            La niña los veía y hasta podía escuchar uno que otro comentario que le recriminaban a sus espaldas, pero no logro odiarlos, ni a enfadarse, solo se sumergió en una terrible tristeza, pues no era querida por nadie. Estaba sola en este despiadado mundo que no sentía afecto por las criaturas que lo habitaban.

            La noche llego tan rápido y tan de sorpresa para la pequeña, pues cuando finalmente se había alegado de las viviendas y de la gente que la señalaba, esta chica había caído inconsciente, cuando logro despertar, la oscuridad ya lo había invadido todo y la fría luna sustituyo al sol como reina del firmamento. 

            Ahora se encontraba completamente sola en mitad de un solitario camino, sin nada ni nadie. No se levanto y continúo tumbada en el suelo, preguntándose lo siguiente:

            “¿Qué lograre aun si me levanto?”

            La niña esbozo una sonrisa vacía mientras observaba las estrellas del cielo: tan brillantes y hermosas. El viento rozaba la piel sucia de la chica con calma y ternura, trayendo consigo el deseo de la comida, pues una dulce fragancia que no había olido en días llego a su nariz. Se moría de hambre mientras continuaba en el suelo, incapaz de encontrar una razón lo suficientemente fuerte para levantarse y seguir luchando contra el mundo. Después de varios minutos llego a una absoluta conclusión:

            “No hay ninguna” “No tengo razón para seguir viviendo”

            Así que la niña se resigno y se quedo tendida en el suelo, esperando a que la fría mano de la muerte llegara para reclamarla.

            “No será tan malo. Al menos, en la muerte, ya no pasare por hambre, nadie volverá a lastimarme ni a señalarme con los ojos o los dedos, porque en verdad odio que hagan eso, solo la fría y negra oscuridad me envolverá y junto a ella nos haremos uno solo. Ya no abra dolor ni sufrimiento, solo la nada absoluta.”

            Intento convencerse así misma con esos argumentos, pero la verdad… es que una solitaria lagrima descendía sutilmente de su ojo derecho. Intentaba sonreírle a la muerte, pero las lágrimas comenzaban a bajar por ambos ojos, ahora más intensas que nunca. Cuando de pronto, una fría y orgullosa voz apareció de la nada y puso punto final a los lloriqueos de la niña maltratada.

            —La verdad es que no deseas morir, ¿no es así, pequeña?

            Era la voz de una mujer. Entonces una persona cubierta por una tunica negra y cuyo rostro estaba detrás de la oscuridad que la capucha le provocaba, se acerco a la niña.

            —No tengas miedo, yo te entiendo como nadie jamás podrá hacerlo—le hablaba con una forzada amabilidad—, nadie desea morir, nadie quiere ser cubierto por la oscuridad y desaparecer en ese mar negro y que todos se olviden de ti. Eso sería algo muy triste. Una vez dicho esto, dime pequeña, ¿tienes algún deseo que te gustaría ver hecho realidad?

            La desaliñada niña aun trataba de asimilar lo ocurrido. Según ella, estaba lista para la muerte, cualquier cosa con tal de huir del dolor y el sufrimiento de la vida, pero entonces, llego esta mujer, le hablo con calidez en su voz y le pregunto cual era su deseo. La pequeña tardo varios minutos en pensar en algún deseo, pues nunca creyó que nada que ella deseara se volvería realidad, aun así, la mujer espero y entonces la niña hablo, al principio con voz tímida y sumisa, a la segunda con inseguridad, pero a la tercera y una vez claro cual era su deseo, lo confeso con una gran resolución:

            — ¡Deseo ser amada! ¡Quiero que la gente me ame, que me quieran, que me acepten sin importar que, eso es lo que yo deseo más que nada en esta vida!

            Entonces la mujer río con frialdad y repitió para estar segura.

            —En pocas palabras, deseas que la gente te ame y te acepte sin importar nada, ¿es ese tu deseo?

            — ¡Si!

            La mujer volvió a reír con frialdad.

            —Pues hoy es tu día de suerte, resulta que yo tengo los poderes para conceder cualquier deseo que se me pida, aquí y ahora, bajo los ardientes rayos de la luna llena, cuando se encuentra en su punto más alto. Ahora niña, lo único que tienes que hacer es tomar mi mano y tu deseo se ara realidad, PERO, algún día voy a volver y tomar algo que te pertenezca. ¿Aceptas el trato? Si lo haces solo debes tomar mi mano y yo te ayudare a levantarte.

            — ¿Quién es usted?

            —Solo soy una mujer que viaja buscando niños o niñas que tengan problemas e intento aligerar un poco su carga. Porque, ¿sabes?, la vida puede ser terriblemente pesada, no tiene nada de malo recibir un poco de ayuda cuando haga falta.

            La mano de la mujer seguía suspendida frente a la niña, esperando pacientemente, acercando a la presa hacia ella con amabilidad y lindas palabras, pero por debajo de la capucha negra, ella sonreía con unos largos y afilados colmillos blancos.

            Entonces, la niña tomo la mano de la mujer y de repente, de las dos manos que se habían entrelazado, un destello blanco comenzó a emerger de la nada; la mujer sonreía con gran alegría, su plan había resultado.

            Sin darse cuenta de cómo paso, el cabello de la niña que antes era de un castaño claro y corto por encima de los hombros, se empezó a teñir de otro color, el nuevo tinte comenzó a subir desde las puntas hasta cubrir la cabellera en su totalidad de un brillante color plata. Se parecía al color de la luna y ambas aun continuaban dándose la mano. No se dio cuenta de cuando se había puesto de píe, pero no sentía nada diferente en ella.

            —Ya esta hecho—aseguro la mujer—, por cierto, ¿Cómo te llamas?

            La niña, que comenzó a examinar cada rincón de su cuerpo buscando el más pequeño de los cambios, escucho la pregunta de la mujer pero espero por contestarla, cuando finalmente se dio cuenta de que no había cambiado en nada, le respondió a su pregunta:

            —Jessenia, es mi nombre.

            —Jessenia—repitió la mujer. Esta comenzó a alejarse unos metros de la niña, le dio la espalda y continuo hablando—: estoy segura que nos volveremos a ver en el futuro, después de todo, nuestros destinos están ahora entrelazados.

            Sin entender a que se refería y desapareciendo frente a los ojos de la niña, lo único que sobro de la mujer, fue su tunica negra. Parecía que la tierra se la había devorado.

            Diez años después, la muchacha se despierta, habían pasado años desde que tenía aquel sueño. Las cortinas de su enorme y muy elegante dormitorio se agitaban con fuerza atrayendo la atención de la chica y allí, de pie, observándola con fríos ojos azules, una persona cubierta por una vieja tunica de color café claro se mantenía expectante.

 

            

Notas:

Hasta el siguiente.

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Despues de 10 A√Īos por Tsunami Akira
Notas de autor:

Tercer capitulo del primer Arco.

 

Reescrib√≠ este capitulo, por lo que es un poco diferente del original que algunos leyeron, para los que lo han le√≠do, ¬Ņcreen que la versi√≥n original es mejor o esta mejor este que he vuelto hacer? Lo pregunto porque pienso reescribir los 6 primeros cap√≠tulos. Todo seguir√° igual, solo pienso modificar el dise√Īo de la escritura, por lo que pido su opinion.

Jessenia se despert√≥ de golpe, como si en realidad no estuviera durmiendo, sino pensando con los ojos cerrados. Al abrir los ojos, la chica permanece por algunos segundos contemplando el techo alto y elegantemente decorado de su amplia habitaci√≥n; se endereza sobre el colch√≥n para terminar sentada sobre la cama. Hab√≠an pasado a√Īos desde la √ļltima vez que hab√≠a tenido aquel sue√Īo. Ese fue el momento exacto, en aquel desolado camino en mitad de la nada, cuando la vida de Jessenia cambio para siempre. Conoci√≥ a esa extra√Īa mujer con habilidades para conceder deseos, cumpli√≥ el de Jessenia y luego, de la misma forma misteriosa en que apareci√≥, se hab√≠a desvanecido, como si la tierra se la hubiese tragado de un solo bocado.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Diez a√Īos hab√≠an pasado desde aquel suceso y por un tiempo, Jessenia vivi√≥ muy complacida con el deseo que hab√≠a pedido aquella noche, no obstante, en alg√ļn punto del tiempo, las personas que fueron afectadas por los sucesos de esa noche, terminaron volvi√©ndose irritantes y molestos. La ni√Īa hab√≠a deseado, despu√©s de todo, ser amada y aceptada sin importar que, es decir, y en palabras m√°s sencillas, que todas las personas que la vean, ya sea por primera vez, la amen, la quieran y acepten sin importar nada. No fue sino hasta unos a√Īos despu√©s que Jessenia se dio cuenta que nadie la amaba y la quer√≠a por quien era ella en realidad. Ese amor no era m√°s que una mentira, una ilusi√≥n creada mediante alguna clase de magia extra√Īa. Jessenia lo sab√≠a ahora.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Sentada sobre su cama, con la luz de la luna ba√Īando la amplia habitaci√≥n y con el viento meciendo su larga cabellera plateada, es que Jessenia se arrepiente del deseo que pidi√≥ tiempo atr√°s.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Sin embargo, hab√≠a algo extra√Īo, Jessenia lo noto al sentir el viento fresco de la noche. Estaba segura de que antes de irse a dormir hab√≠a cerrado las puertas de cristal que conectaban con el palco y que hab√≠a corrido las cortinas para que la luz del exterior no la moleste, de ser as√≠, ¬Ņporque el viento se filtraba al interior del cuarto?

            La joven se vuelve hacía donde se encontraba el palco y allí, de pie fuera de su habitación y mirándola con un par de penetrantes y fríos ojos azules que brillaban dentro de la oscuridad de su capucha, un individuo yacía observándola desde la distancia, sin moverse.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Al momento de verlo, Jessenia reconoci√≥ ese par de fr√≠os e indiferentes ojos azules. ¬°Eran los mismos que hab√≠a visto cuando fue a dar un paseo por el reino! As√≠ que no se trataba de su imaginaci√≥n. ¬°√Čl era real y lo que m√°s importaba en esos momentos es que √©l no hab√≠a ca√≠do presa del deseo que Jessenia le pidi√≥ a la extra√Īa mujer a√Īos atr√°s! Ella lo sab√≠a, lo ve√≠a en esos fr√≠os orbes azules, ese individuo la observa con indiferencia, no hab√≠a ni una pizca de deseo en sus tranquilos ojos. √Čl la ve√≠a sin sentir nada de nada, como si Jessenia no fuera la gran cosa, solo una persona m√°s del mont√≥n.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† A la mayor√≠a aquella penetrante y fr√≠a mirada podr√≠a parecer ofensiva y hasta insultante, pero para Jessenia, quien ha tenido que soportar diez largos a√Īos de bobas y rid√≠culas miradas de deseo, al mismo tiempo que rid√≠culas y muy exageras declaraciones de amor de todo tipo de personas, as√≠ como aguantar todo tipo de halagos injustificados; el recibir aquella mirada repleta de apat√≠a la hac√≠a sentirse realmente bien. Ya que una persona, finalmente, la ve√≠a por quien era en realidad: una simple chica como cualquier otra, no un ser divino ni milagroso. A los ojos de ese extra√Īo encapuchado, Jessenia sent√≠a que finalmente alguien la ve√≠a por quien era en realidad.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”T√ļ‚Ķt√ļ eres‚Ķ la persona que vi en la tarde en las calles del reino‚Ä”inquiri√≥ la chica con cautela mientras sal√≠a de la cama. Se sent√≠a fascinada por aquel extra√Īo personaje, no obstante, Jessenia segu√≠a teniendo cuidado, despu√©s de todo, aquel individuo era un extra√Īo; ella no sab√≠a cu√°les podr√≠an ser sus intenciones, si era bueno o malo. Tampoco sab√≠a c√≥mo le hizo para llegar directamente a sus aposentos.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† No obstante, antes de que la chica pudiera acercarse mucho al individuo encapuchado o √©ste pudiera responder, unos pesados pasos comenzaron a escucharse en los pasillos fuera de la habitaci√≥n de Jessenia. Eran muchos y se acercaban con rapidez. Cuando la joven se volvi√≥ hac√≠a la puerta de entrada de su recamara, un fornido y alto hombre que vest√≠a una armadura plateada yac√≠a de pie bajo el arco. Abri√≥ la puerta con rapidez y con fuerza y a penas lo hubo hecho, sujeto con su mano derecha el mango de su espada pero sin blandirla; empez√≥ a acercarse lentamente junto con otros hombres detr√°s de √©l. El pasillo se encontraba rodeado de guardias de la corte. Que al igual que el primero, vest√≠an pesadas armaduras de color plateado, ninguno llevaba casco y en las miradas de todos esos hombres, unos profundos ojos carentes de brillo miraban sin ver al extra√Īo personaje encapuchado.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Los guardias de la corte comenzaron a acercarse lentamente al encapuchado sujetando los mangos de sus espadas pero sin blandirlas. Tal vez porque no quer√≠an asustarlo o advertirlo. No obstante, pese a que el n√ļmero de guardias era grande, probablemente unos veinte quiz√°s treinta, todos grandes, musculosos y entrenados en combate as√≠ como portando armas y listos para blandirlas; el encapuchado se qued√≥ quieto, tranquilo, mirando en direcci√≥n hacia los guardias sin inmutarse o amedrentarse por el numero o la apariencia de estos hombres. El aura que desprend√≠a aquel individuo era relajado pero al mismo tiempo, fuerte, penetrante y de cuidado; con tan solo verlo all√≠ parado, bajos los rayos de la luna, cualquiera con experiencia en combate podr√≠a darse cuenta que ese sujeto no era alguien corriente, algo emanaba de √©l que lo hac√≠a peligroso.

            Jessenia, por el momento, no sabía nada de esto, ni de peleas con armas, ni de combates ni nada relacionado con la violencia. La chica creía firmemente que ese individuo de complexión esbelta no tendría oportunidad contra los guardias del castillo que, a diferencia del encapuchado, poseían cuerpos grandes y musculosos, sin duda alguna, gracias a horas y horas de férreos entrenamientos físicos. Sin mencionar que ellos eran más y portaban armas. Algo debía de hacer. Ese sujeto era el primero que conocía que no se volvía loco por ella con tan solo verla y pasara lo que pasara, debía protegerlo, ya que él representaba su escape de una vida solitaria y aislada. Por lo que Jessenia, pese a no estar acostumbrada, se puso firme frente a sus hombres, se colocó frente al encapuchado extendiendo los brazos de lado a lado, dando a entender que ella lo protegería como si de una hermana se tratase.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬°Det√©nganse!‚Ä”ordeno Jessenia poniendo toda su autoridad que le confer√≠a el t√≠tulo de princesa de ese reino, aun cuando la chica sab√≠a que ese t√≠tulo era falso y que dentro de ella, no corr√≠a ni una triste gota de sangre real‚Ä”. Esta persona no es mala, si lo fuera, me hubiera hecho da√Īo a penas hubiese entrado o apenas yo lo hubiera descubierto, pero √©l no me ha hecho nada, por lo que no es necesario que se le trate mal. ¬°As√≠ que ret√≠rense!

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Lamentablemente y para sorpresa de Jessenia, los guardias hicieron lo contrario a la orden. Avanzaron unos cuantos pasos m√°s y esta vez desenfundaron sus espadas y las mantuvieron firmemente sujetas frente a sus cuerpos, listos para iniciar el ataque y pese a tener a Jessenia frente a ellos, a la princesa de ese reino, ninguno de los guardias dio se√Īal de retroceder o dudar ante lo que estaban a punto de hacer.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬°No me escucharon, les dije que se retiraran!

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Pero ninguno de los guardias dio se√Īales de escucharla. Al contrario, los hombres siguieron acerc√°ndose paso a paso con espadas en mano y con unos semblantes vac√≠os de emociones. Al darse cuenta que esos hombres no obedecer√≠an, a Jessenia se le acabo toda la autoridad que pudo hacer sonar en su voz. Ahora era ella la que retroced√≠a asustada llev√°ndose ambas manos cerca del pecho y mirando con una expresi√≥n atemorizada a los que fueron alguna vez sus guardias.

            La siguiente vez que Jessenia se dirigió a esos hombres, ya no lo hizo con una voz potente y autoritaria, sino más bien con un tono inseguro y temeroso.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬ŅPor qu√© no hacen lo que les dijo?‚Ä”pregunto la joven con voz suplicante‚Ä”. Siempre han obedecido hasta la m√°s simple de mis peticiones, aun cuando no deseaba que hicieran algo por m√≠. Entonces, ¬ŅPor qu√© ahora no me escuchan?

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La respuesta que ninguno de los guardias pudo darle comenzaba a aproximarse. Del otro lado de la puerta, una estridente y fr√≠a risa que no podr√≠a ser de alguna persona normal, comenzaba a aproximarse por el pasillo. Los hombres dejaron de moverse y abandonaron las poses amenazadoras de ataque, se pararon derechos y sujetaron la espada vertical junto a sus pechos. Los guardias que bloqueaban la entrada se hicieron a un lado y al igual que los otros hombres, ellos tambi√©n se pararon lo m√°s derechos que pod√≠an. Del otro lado de la puerta y emergiendo de la oscuridad, una peque√Īa criatura que vest√≠a una larga t√ļnica negra con capucha hab√≠a entrado a la habitaci√≥n de Jessenia. Era rid√≠culamente peque√Īo, deb√≠a medir a lo mucho un metro de altura y toda su anatom√≠a yac√≠a oculta por la t√ļnica negra, todo su cuerpo menos una larga y ancha cola que el Ser mec√≠a con orgullo detr√°s de s√≠. Esa √ļnica parte de su fisiolog√≠a era mucho m√°s grande y larga que todo su cuerpo junto. Tan pronto lo vio, Jessenia no pudo evitar sentir asco y terror por aquella criatura cuya cola larga y verde era mucho m√°s grande que todo su cuerpo.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La extra√Īa criatura se acerc√≥ a Jessenia quien yac√≠a frente al encapuchado; tan pronto el peque√Īo ser entro, la vista del misterioso personaje se clav√≥ en √©l, escrut√°ndolo con sus fr√≠os ojos indiferentes; el peque√Īo ser hizo lo mismo con el encapuchado; ambos pasaron largos segundos analiz√°ndose, estudi√°ndose y midi√©ndose a trav√©s de la vista, como tratando de descifrar, usando ese √ļnico sentido, cu√°l de los dos era superior al otro. Al final, fue la voz de Jessenia la que recupero la atenci√≥n del peque√Īo ser con cola.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬ŅPor qu√©? ¬ŅPor qu√© ninguno de mis hombres escucha lo que les dijo? Jam√°s se han resistido a una orden m√≠a, ¬Ņqu√© es lo que les has hecho monstruo?

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Al escuchar el tono de voz inseguro y temeroso de Jessenia, el peque√Īo ser deja escapar una risa mordaz.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬°Lo lamento mucho, princesa, pero esos caballeros ya no est√°n bajo sus √≥rdenes!‚Ä”le hablo el peque√Īo ser con voz profunda y √°spera, como arrastrando las palabras.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬ŅEso qu√© significa? ¬ŅQu√© les has hecho?

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬°Nada que te interese, princesa de pacotilla! Esa carro√Īa que intentas proteger debe morir esta noche y t√ļ, tienes una visita con el pasado.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Jessenia no entendi√≥ el significado de las palabras del peque√Īo ser de un metro de altura, pero cuando estaba a punto de replicar, repentinamente, esa criatura se movi√≥ a una velocidad impresionante y en tan solo un segundo se hab√≠a aproximado a Jessenia. Antes de que √©sta pudiera reaccionar o defenderse, el peque√Īo Ser la sujeto por la cintura con su larga y ancha cola y la elevo en el aire con la fuerza de la misma. Una vez capturada, corri√≥ hac√≠a la puerta donde los guardias segu√≠an esperando ordenes con sus espaldas rectas y ojos carentes de brillo.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬°M√°tenlo!‚Ä”ordeno el peque√Īo Ser a los guardias‚Ä”. ¬°H√°ganlo pedazos! ¬°Cientos, miles de peque√Īos pedacitos, quiero que ese individuo quede irreconocible!¬†

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Y acto seguido, desapareci√≥ en la oscuridad del pasillo llev√°ndose a Jessenia con √©l. Al momento de salir, todos los guardias all√≠ reunidos sujetaron sus espadas, listos para acatar las √≥rdenes. Los hombres entraron a la vasta y elegante habitaci√≥n, cinco de los guardias se hab√≠an puesto en posici√≥n de ataque con sus largas y anchas espadas de acero sujetas fuertemente con sus manos, listos para blandirlas en ataques repetitivos. El encapuchado, por el contrario, continuaba quieto donde mismo, ni cuando Jessenia lo descubri√≥, ni cuando los guardias llegaron, ni cuando el peque√Īo Ser apareci√≥, el misterioso individuo que vest√≠a una larga y vieja capa de viaje, se movi√≥ ni un cent√≠metro de su lugar. La √ļnica parte de √©l que se hab√≠a movido, eran ese par de indiferentes y brillantes ojos azules.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Uno de los guardias estaba listo para atacar. Sujeto con fuerza su espada y corri√≥ r√°pidamente hac√≠a el encapuchado, claramente con la intensi√≥n de enterrarle toda la espada al nivel del pecho y matarlo de un solo golpe, no obstante, debajo de las anchas y largas mangas de la capa de viaje del encapuchado, un par de largos y anchos cuchillos hab√≠an aparecido. El individuo evadi√≥ con un simple y sencillo movimiento el ataque del guardia y sin mucho esfuerzo, clavo la hoja de su arma justo en el cuello de aquel hombre, le enterr√≥ toda la hoja y de un solo movimiento, el encapuchado le hab√≠a cortado la cabeza. La cabeza de aquel guardia hab√≠a ca√≠do hacia atr√°s y, como una pelota llena de aire, rodo por unos cuantos metros, deteni√©ndose frente a los pies de uno de sus compa√Īeros. De la herida, litros y litros de sangre roja, que casi parec√≠a negra, saltaban como agua en una fuente, empapando el techo, las paredes y el suelo con el precioso liquido carmes√≠ de la vida.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Pese a que los dem√°s guardias presenciaron aquel acto tan sangriento y la muerte de uno de sus compa√Īeros, ninguno de ellos ni siquiera pesta√Īo. Segu√≠an mirando sin ver a su objetivo con ojos carentes de brillo y con unos semblantes limpios de emociones. No hab√≠a miedo, rabia o alg√ļn otro sentimiento dentro de aquellos guardias de la corte.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Äú¬°Pobres infelices, manipulados con magia!‚ÄĚ

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Menciono de pronto una suave y hermosa voz femenina. No obstante, nadie dio se√Īales de escucharla, pese a que sonaba fuerte y clara.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄúM√°talos a todos, que no quede ni uno con vida. Aseg√ļrate de hacerlos pedacitos.‚ÄĚ

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Los guardias, ignorando la muerte de su compa√Īero, se preparaban para un ataque en grupo, fieles a obedecer las √≥rdenes del peque√Īo Ser que se hab√≠a llevado a Jessenia.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Varios hombres atacaron a la vez. En esta ocasi√≥n, el encapuchado adopto una posici√≥n de pelea con ambos cuchillos al frente de su cuerpo. Cuando aquellos guardias atacaron en conjunto, el misterioso individuo bloqueo y evadi√≥ varios de los tajos de aquellos hombres con suma felicidad y sin miramientos, el personaje ataca a diestra y siniestra con sus amedrentadores cuchillos. En medio de la acci√≥n, evad√≠a una estocada al tiempo que degollaba cuellos, bloqueaba un espadazo al momento de atacar con una patada la quijada de uno de los hombres y romp√©rselas en pedazos, provocando que el golpe tambi√©n da√Īara el cr√°neo y por ende el cerebro. Cort√≥ cabezas, degoll√≥ cuellos y pese a las armaduras que deb√≠an de proteger a aquellos hombres, brazos, piernas y torsos yac√≠an desparramados por aqu√≠ y por all√°. Los muchos guardias que acudieron a la habitaci√≥n de Jessenia, eran asesinados uno por uno de manera s√°dica y r√°pida; pese a que estaban perdiendo r√°pidamente, ninguno de ellos mostro duda, miedo, rabia o cualquier otra emoci√≥n, eran como mu√Īecos listos para el matadero.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Los √ļltimos que quedaban atacaban por su cuenta, sin organizaci√≥n y sin preparar alg√ļn plan de ataque; en cuanto uno de esos hombres trato de empalar al encapuchado con su larga y ancha espada, este dio una voltereta por encima del cuerpo del guardia y le clavo ambos cuchillos justo en los ojos. Las puntas de sus armas sal√≠an por la parte trasera del cr√°neo goteando sangre y partes de cerebro. Otro de los hombres aprovecho que ya no ten√≠a sus armas para atacar, pero con fuerza y destrozando una parte del cr√°neo de aquel guardia, el encapuchado recupera uno de sus largos cuchillos, evade con facilidad cada ataque del hombre y en cuanto vio la oportunidad, penetro en su defensa y le clavo verticalmente todo el cuchillo bajo la barbilla. Parte de la hoja de √©ste sali√≥ por la parte superior de la cabeza de aquel hombre, los ojos se le llenaron de sangre, de la boca, nariz y orejas, sangre y m√°s sangre sal√≠a despedida. Solo quedaba un √ļnico guardia.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Ambos yac√≠an solos en una habitaci√≥n que antes era hermosa, acogedora, elegante y repleta de todo tipo de lujos, pero que ahora y debido a la fiera batalla, toda la recamara yac√≠a te√Īida del color rojo de la sangre. Las elegantes paredes, la hermosa alfombra azul rey del piso, el bello y alto techo, la enorme y suave cama de s√°banas blancas, el mobiliario y el amplio espacio para caminar, todo esto, repleto de cad√°veres mutilados y ba√Īado con el l√≠quido carmes√≠ de la vida. Si antes ese lugar era un lugar para que una bella y joven princesa durmiera, ahora parec√≠a m√°s bien una habitaci√≥n donde se practicaban las m√°s horrendas torturas o ejecuciones que se pudieran imaginar. Literalmente hablando, no hab√≠a forma de caminar por ese suelo sin tropezar o pisar alg√ļn cad√°ver, alguna parte mutilada de los mismos, caer sobre un charco fresco de sangre o pisar algunos √≥rganos e intestinos que hab√≠an ca√≠do por all√≠. As√≠ que, pese a estos obst√°culos, el √ļltimo guardia corri√≥ hacia el encapuchado con espada en mano, cuando ya estaba frente a √©l, levanto la espada sobre su cabeza y la bajo con fuerza para partir al intruso por la mitad, lamentablemente, el misterioso personaje sostuvo con la mano derecha desnuda la hoja de la espada. Del miembro de √©ste, ni una sola gota de sangre se asomaba, as√≠ como no se pod√≠an percibir heridas o un ligero corte. El hombre apretaba la espada con toda su fuerza, pero no pod√≠a hacerla avanzar o recuperarla. El individuo encapuchado la ten√≠a fuertemente agarrada y sin problema alguno, le dio la vuelta a la hoja y mientras el hombre aun la sosten√≠a, tratando de recuperarla, es que el misterioso personaje se la clava en el cuerpo del guardia sin ning√ļn problema al nivel pecho. Luego, el individuo toma por el cuello a ese hombre que le doblaba el peso y sin ning√ļn problema lo levanto. Mientras lo sosten√≠a en el aire, el encapuchado aplica fuerza al agarre hasta que se escucha un horrendo crujido. Le hab√≠a roto el cuello. Una vez muerto, el despiadado asesino que ni siquiera parpadeo ante lo que hac√≠a lo arrojo hac√≠a cualquier direcci√≥n, como si de un saco de basura se tratase. El hombre curiosamente cay√≥ sobre la cama que momentos atr√°s, Jessenia hab√≠a usado para dormir.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Ahora lo √ļnico que quedaba en la habitaci√≥n en una pila de cad√°veres cortados, degollados y mutilados, as√≠ como litros y litros de sangre por doquier. Toda aquella recamara se hab√≠a convertido en una grotesca pintura rebosante de muerte y sadismo puro. El viento soplo y las cortinas se mecieron, fuera del castillo, la luna estaba alcanzado su punto m√°s alto. Lo que distrajo al encapuchado de la vista de la luna, fue un grito desgarrador que proven√≠a de la entrada de la habitaci√≥n, all√≠, parada con los ojos bien abiertos y con los orbes brillantes por las l√°grimas, una de las doncellas de Jessenia yac√≠a clavada al suelo, si√©ndole imposible apartar la mirada de aquella grotesca pintura rebosante de muerte. Los ojos de la sirvienta pasaban de cad√°ver en cad√°ver, de sangre en sangre y se detuvieron en la figura que se ergu√≠a en medio de aquella masacre. No pod√≠a reconocerlo debido a la capucha que ocultaba su rostro, pero reconoci√≥ unos afilados ojos pegados a una mirada indiferente.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El encapuchado recupero sus armas de donde se encontraban atascadas. Al momento de blandirlas, los restos de sangre que hab√≠a en las hojas salieron despedidas por doquier, unas peque√Īas gotas hab√≠an ca√≠do en el semblante blanco de la doncella y manchando su delantal de igual color. La bella joven, al ya no poder resistir m√°s, cae de rodillas frente a la puerta abierta y ya sea por la imagen tan cruda o el olor a muerte que se respiraba, la sirvienta se lleva ambas manos a la boca, tratando de reprimir lo que se aproximaba, pero al no poder hacerlo, deja que todo lo que llevaba en su est√≥mago saliera esa noche. La doncella de nombre Jane comenz√≥ a vomitar frente a la que una vez fue la habitaci√≥n de Jessenia, pero que ahora solo era un campo repleto de cad√°veres y muerte.

            El misterioso individuo comienza a moverse con sus dos cuchillos aun sujetos con ambas manos, pasa por encima de los cuerpos muertos, los pisaba o los apartaba de su camino con una patada. Al ver que el responsable de aquella masacre se acercaba a ella, Jane se imaginó lo peor, se echó para atrás y dominada por el miedo, se llevó las rodillas lo más cercanas que podía a su barbilla y se cubrió la cabeza con ambas manos, llorando con los ojos cerrados y suplicando por su vida. No obstante, el encapuchado paso junto a ella sin reparar en su presencia. Poco a poco, se iba alejando de la doncella y de esa habitación, empezaba a adentrarse en la oscuridad de los largos pasillos del castillo.

…

Todo sucedi√≥ anormalmente r√°pido. Jessenia se encontraba cerca del encapuchado, hablando con aquella extra√Īa criatura de un metro de altura y larga y ancha cola verde, cuando de pronto, √©ste mismo Ser desapareci√≥ de su campo de visi√≥n y sin que ella se diera cuanta, se coloc√≥ a su lado, la envolvi√≥ por la cintura con su larga cola, la levanto por los aire, pese a su tama√Īo, sin ning√ļn problema, luego, sin tiempo para resistirse, se la hab√≠a llevado. Antes de percatarse de algo, ambos ya se encontraban sobre la torre m√°s alta. Pasaron por largos pasillos oscuros hechos de ladrillos y con algunas antorchas clavadas en las paredes para iluminar el camino, luego, llegaron a unas escaleras que sub√≠an en forma de caracol a pisos superiores. Al llegar arriba, el peque√Īo Ser de un metro de altura, abre de golpe la puerta de madera y del otro lado, un fuerte viento que hace mecer con violencia los largos cabellos de Jessenia la recibe.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Del otro lado, lo primero que vio, fue una figura esbelta, m√°s alta que el peque√Īo monstruo de un metro que la hab√≠a raptado y llevado a la cima de la torre m√°s alta, envuelta por una vieja t√ļnica negra y con los brazos separados de lado a lado y con la vista figa en el cielo. La extra√Īa figura estaba parada sobre un enorme dibujo en forma de c√≠rculo que brillaba intensamente.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El peque√Īo Ser se acerc√≥ a la figura, Jessenia reconoci√≥ que junto a la persona vestida de negro, hab√≠a otra peque√Īa criatura, exactamente igual que el que la sosten√≠a en el aire con su larga cola. De la misma altura, los dos, vistiendo con peque√Īas t√ļnicas negras y ocultando sus cuerpos a excepci√≥n de sus largas colas verdes que sobresal√≠an llamativamente. La joven princesa se pregunt√≥ c√≥mo era posible que el fuerte viento de la noche no hiciera caer esas capuchas hac√≠a atr√°s, cuando claramente, hac√≠a mecer la parte baja de sus t√ļnicas negras.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Como me lo ordeno, Ama, aqu√≠ le traigo a la chica‚Ä”hablo el peque√Īo Ser con educaci√≥n e hizo una reverencia a unos metros de la figura alta y esbelta, parada en medio del dibujo circular.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La figura ataviada con una larga t√ļnica negra se volvi√≥ hac√≠a ellos; Jessenia no lograba verle el rostro a esa persona, la sombra que proyectaba la capucha era total, casi igual a la del individuo que entro a sus aposentos esa noche. Al recordarlo, Jessenia se preguntaba a s√≠ misma si √©l se encontraba bien, si hab√≠a logrado escapar y quer√≠a tambi√©n preguntarle porque hab√≠a entrado a su habitaci√≥n esa noche, ¬ŅC√≥mo hab√≠a logrado entrar?, ¬ŅQui√©n era √©l?, y por qu√© estaban ocurriendo todas esas cosas precisamente esa noche, cuando ese individuo fue a visitarla. Tambi√©n quer√≠a saber que les hab√≠a pasado a esos guardias, ellos jam√°s se hab√≠an opuesto a una orden que Jessenia les diera, ya fuera intencional o no, para ellos, no, mejor dicho, para cualquier persona que la escuche, sea quien sea, las palabras de Jessenia eran como una orden absoluta, despu√©s de todo, era precisamente por el deseo pedido diez a√Īos atr√°s que cada ser humano que la viera, aunque fuera una sola vez, ca√≠a enamorado o enamorada de la chica, por lo que nunca le negaban nada de nada. Raz√≥n tambi√©n por la que Jessenia no se dejaba ver en p√ļblico, ella sab√≠a que el efecto que produc√≠a en otros no era normal ni mucho menos natural, por lo que deseaba minimizarlo todo lo que fuera posible, para ello, la joven pasaba largas horas y hasta d√≠as, recluida por voluntad propia dentro de su castillo o, m√°s precisamente, leyendo dentro de la Gran Biblioteca, donde no se aburr√≠a gracias a la vasta colecci√≥n de libros que all√≠ hab√≠a. Al mismo tiempo, por efecto del deseo que pidi√≥ tiempo atr√°s, la joven evitaba hablar con los dem√°s, puesto que los otros escuchaban de ella √≥rdenes, peticiones y solicitudes que jam√°s pod√≠an rechazar. Bajo esa influencia, Jessenia sent√≠a que los manipulaba o los controlaba como si de meros t√≠teres se tratasen, este hecho le desagradaba, no obstante, ahora que finalmente les hab√≠a dado √≥rdenes explicitas, ¬ŅPor qu√© ninguno de ellos la hab√≠a obedecido? Todo esto era demasiado extra√Īo. Hab√≠a demasiadas preguntas y Jessenia supon√≠a que la figura de negro que se encontraba a unos metros de ella tendr√≠a las respuestas.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Antes de que la joven pudiera exigir respuestas a sus preguntas, la figura envuelta por una t√ļnica negra alarga el brazo derecho hac√≠a ella, de √©ste, una extra√Īa luz color chocolate empieza a emanar, a continuaci√≥n, Jessenia sinti√≥ como su cuerpo empezaba a elevarse alta por los cielos, miro hacia abajo y vio como el suelo se alejaba de ella. Comenz√≥ a flotar mientras todo su cuerpo era envuelto por una luz color chocolate y junto con ella, el brazo de la figura tambi√©n se mov√≠a, dirigiendo el desplazamiento de la joven. Jessenia se detiene a unos metros en el aire, desde donde estaba, pudo ver la figura circular dibujada sobre el techo plano de la torre m√°s alta. ¬°Era enorme y estaba repleta por s√≠mbolos y runas extra√Īas que jam√°s hab√≠a visto! No obstante, logro reconocer el funcionamiento de aquel c√≠rculo. Jessenia lo hab√≠a le√≠do en un libro de la Gran Biblioteca, en ese volumen, cuyo nombre no alcanzaba a recordar, pon√≠a que las Brujas, Hechiceros y otros seres que usaban magia, se val√≠an de los llamados: ‚ÄúC√≠rculos M√°gicos‚ÄĚ, estos serv√≠an para canalizar los poderes de sus usuarios y permitirles usar magia, sin embargo, el uso de cada C√≠rculo M√°gico depend√≠a del usuario, por lo que no todos eran iguales y al mismo tiempo, cada uno de ellos era diferente en cuanto al dise√Īo o la lengua que se pon√≠a dentro de los mismos. Esa lengua eran los s√≠mbolos geom√©tricos y las runas, cada una de esas escrituras significaba una cosa determinada.

            Jessenia nunca antes había visto una, pero si la información de ese libro era algo real y ese enorme circulo brillante no era una broma, eso solo significaba una cosa. La persona que estaba sobre él, no podía ser otra que una Bruja.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Ha pasado tiempo, Jessenia‚Ä”la joven reconoci√≥ aquel tono de voz. ¬ŅC√≥mo olvidarlo? Le pertenec√≠a a la persona que cambio su vida para siempre, a esa extra√Īa mujer que apareci√≥ de repente ante ella diez a√Īos atr√°s y le hab√≠a concedido aquel fat√≠dico deseo‚Ä”. ¬°Pero mira c√≥mo has crecido! ¬°Te has vuelto una joven muy hermosa y atractiva! Nada que ver con la asquerosa, maloliente y hedionda ni√Īa que me encontr√© tirada como perra abandonada diez a√Īos atr√°s, suplicando por la muerte. Espero que hayas disfrutado del deseo que te cumpl√≠, aunque‚Ķ, con solo ver el castillo, las finas ropas y todo lo que te rodea, yo creo que le has dado un uso muy √ļtil a la magia que te conced√≠ esa noche. Espero que lo hayas disfrutado, porque, no s√© si lo recuerdas, pero ese d√≠a te dije que regresar√≠a para cobrar el pago‚Ä”la mujer alzo la cabeza y le mostro una fr√≠a sonrisa, mostrando los filosos colmillos que ten√≠a por dientes y pas√°ndose una larga lengua por los labios‚Ä”. Espero que tu alma sepa deliciosa.

…

Dentro del castillo y caminando con tranquilidad por el mismo sendero que el peque√Īo Ser de un metro trascendi√≥, el encapuchado llega a un estrecho pasillo que conduc√≠a a unas escaleras con forma de caracol que ascend√≠an a alg√ļn piso superior y frente a las mismas, m√°s guardias armados yac√≠an apostados firmemente con espadas en mano. Todos grandes y a simple vista, musculosos, con ese singular par de ojos carentes de brillo, como si no tuvieran pupilas. Nada que ver con los brillantes orbes del encapuchado, sus irises eran de un llamativo color zafiro y sus pupilas azabaches, eran totalmente diferentes a las humanas. No eran circulares, sino rasgadas verticalmente, iguales a las pupilas de las serpientes.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Estos hombres, con movimientos mec√°nicos, empu√Īan sus espadas, listos para comenzar con el ataque. El encapuchado, por el contrario, los ve√≠a con poco o ning√ļn inter√©s. La pelea ya hab√≠a comenzado.

 

 

 

           

Notas:

¬°dejen comentarios!

 

La Torre por Tsunami Akira
Notas de autor:

Cuarto capitulo, ojala les guste, dejen sus comentarios, sus opiniones son de gran importancia para el desarrollo de la historia.

El Segador cuyo semblante permanecía oculto bajo la amplia capucha, caminaba indiferentemente por los largos pasillos cubiertos por un espeso manto oscuro. El suelo así como las paredes, estaban hechos de gruesos ladrillos y cada paso que el individuo daba sobre estos, provocaba un opaco ruido sordo. Más adelante, se encontraba la escalera que lo llevaría al nivel más alto de la torre, pero delante de esta, una nueva horda de guardias del castillo permanecían expectantes. Con espadas en mano, un total de veinte o treinta hombres, todos altos y con portes fuertes, se mantenían en espera.

            El misterioso personaje camino hacia ellos sin darles ninguna importancia, estos caballeros escucharon las pisadas del fondo, al principio como un leve susurro, pero con forme se acercaba, sus pasos se escuchan fuertes y profundos. Finalmente había aparecido ante ellos, se detuvo al ver que estos hombres bloqueaban el paso y algunos de ellos estaban listos para la pelea pues habían adoptado una postura de ataque.

            Los ojos de cada uno de esos guardias se mantenían profundos y serenos, ninguno de ellos tenia pupila, solo era el ojo de un profundo y vacío color. Cinco de estos se adelantaron con las espadas en mano, caminaron despacio hacia su objetivo, no le quitaron la vista de encima, preparados para cualquier tipo de ataque proveniente de este intruso. Éste, por su parte, se quedo quieto, observándolos con sus fríos y brillantes luceros que se distinguían detrás de esa capucha. No había miedo, duda, pena, odio, ira o cualquier otra emoción en aquella mirada afilada.

            De súbito, uno de los guardias ataco blandiendo su enorme espada hacia el Segador, pero este logro evadirlo sin mucho esfuerzo, continuo con el ataque, pero sin importar cuantas series de golpes intento propinarle a su adversario, éste consiguió evadirlos con una impresionante facilidad, al instante, sus cuatro compañeros se unieron a la lucha. Cinco espadas que eran portadas por cinco hombres de gran tamaño así como de fuerza y ninguna de las hojas de sus armas logro rasgar ni un centímetro de las prendas de su oponente. Éste, por su parte, saco del interior de sus ropas dos largos y afilados cuchillos, adopto una postura de combate y sin miramientos corto las manos de los guardias de un simple y rápido tajo de sus gruesos cuchillos, las espadas de estos hombres se desplomaron sin más al suelo, en el mango de cada una de estas armas aun permanecía aferrada la mano cercenada de cada uno de esos guardias. Los chorros de sangre que brotaban de las heridas habían ensuciado todo el suelo y parte del pasillo.

            Pero aun no estaban muertos, bueno, no por mucho tiempo. El Segador utilizo una impresionante velocidad para avanzar unos pasos por delante de los cinco hombres. Sus cuchillos se encontraban en una posición de ataque y de las hojas, ilitos de sangre caían al suelo sin hacer el menor ruido. El individuo permaneció de pie siéndole indiferente a los cinco hombres sin manos que se encontraban a sus espaldas. Estos también se habían quedado completamente inmóviles, con la vista fija al frente y con la sangre aun brotando sin control de las heridas, insensibles al dolor y al miedo. entonces, una finísima línea de sangre aparece alrededor de los cuellos de los cinco hombres y como si fuera la cosa más natural del mundo, cinco cabezas se desprenden de sus cuerpos y caían al suelo provocando un ruido sordo.

            Bajo los cadáveres, un enorme charco de sangre había tomado forma con forme el liquido rojo brotaba de las partes mutiladas. El resto de los hombres que se mantenían de píe frente a las escaleras, impidiéndole el paso al Segador, se mantuvieron firmes; la sangrienta muestra de habilidades por parte de su adversario no los había amedrentado. Aunque, por supuesto, estos soldados eran insensibles al dolor e inmunes al miedo. Los brillantes ojos azules del encapuchado eran capaces de ver los sortilegios a los que fueron impuestos los hombres ante él. Sabía que ya no se podía hacer nada por ellos.

            Los guardias estaban listos para emprender otro ataque, pues sus manos se aferraban a sus espadas con fuerza, comenzaban a moverse con lentitud, calculando la mejor ofensiva posible. El Segador, ignorando los cadáveres y el enorme charco de sangre que se encontraba a sus pies, comienza a calcular también su ataque: el pasillo era largo, pero no era muy ancho, sus oponentes lo superaban en número, pero no en fuerza, ni en velocidad, ni en agilidad, en pocas palabras, sus adversarios no lo superaban en destrezas físicas. Y así de la nada, sus enemigos se fueron contra él. Adoptando su posición de pelea: con los cuchillos al frente de su cuerpo, las piernas separadas y con los ojos abiertos y al pendiente de cada uno de los movimientos de sus oponentes, el Segador también ataco. Frío, insensible y sin miramientos. Sus afilados ojos azules que veían directamente hacia la muerte lo hacían el asesino más peligroso que pudiera a ver en ese castillo. Sin remordimientos por sus acciones vuelve a mutilar con ayuda de sus afiladas armas a sus adversarios.

 

 

            Mientras el Segador cortaba a los guardias del castillo que se encontraban presos de una poderosa maldición; en la parte más alta de la torre y en el centro de un gran circulo que brillaba, una bruja se encontraba intercalando palabras con una vieja conocida.

            —Han pasado diez años desde nuestro encuentro, ¿me extrañaste, Jessenia?—hablo la persona en medio del brillante circulo con una voz que se asemejaba a la de una mujer pero que al mismo tiempo no lo era—. ¿Recuerdas que te dije que volvería para cobrar mi pago por el deseo que te concedí aquella noche? ¡Pero que estoy diciendo, claro que lo recuerdas! ¡Solo mira todo lo que tienes a tu alrededor, cuando te encontré eras solamente una niña indigente, triste y patética, lista para aceptar la muerte por no poder soportar las desgracias que la vida te lanzo!—se volvió para mirar desde la altura de la torre el reino que se apreciaba desde lo alto. Luego y sin volverse, reanudo su platica con la chica que se encontraba suspendida a unos metros en el aire. Sus manos estaban amarradas por un pequeño círculo café oscuro y al igual que sus brazos que permanecían juntos, sus piernas también se encontraban inmovilizadas por un aro del mismo color—. Pero hay que ver como un deseo pudo cambiarte la vida, fíjate hasta donde has llegado—se volvió para hablarle mientras el circulo sobre el cual estaba parado atraía los rayos de la luna—. Anteriormente todos te miraban hacia abajo, pero ahora… ¡Eres tu la que los mira desde las alturas! Y todo gracias a mi maravillosa amabilidad de conceder tu deseo.

            —Tu…—empezó a decirle a la bruja. Como cuando era niña, al principio con poca convicción, con falta de confianza y seguridad, pero después se armo de valor y le espeto todo lo que tenía que decirle—. ¡Tú no concediste mi deseo! ¡Yo no deseaba que la gente me idolatrara como si fuera una clase de ser divino, no deseaba ser adorada de esa manera, eso no era lo que yo había pedido!

            Una vez terminado de espetarle todo lo que tenía en la mente. La bruja que ya hacia en el centro del circulo brillante empezó a reír a grandes carcajadas, como si hubiera escuchado el mejor chiste del mundo.

            — ¡Niña estúpida, eso era lo que tu deseaste hace diez años! “Deseo ser amada por todos sin importar que”—repitió las antiguas palabras que Jessenia le había dicho tiempo atrás—. ¡Tu deseo fue ser amada por todos sin importar nada, y eso fue lo que hice; desde esa noche, todas las personas que te veían quedaban cautivadas por ti! Se enamoraban con tal solo un rápido vistazo y en la mente de toda la gente que te veía, solo había un único pensamiento: ¡Hacerte feliz, sea como sea! Por esa razón nunca desobedecían ninguna de tus órdenes, no importaba que tan inverosímiles fuesen, también por esa razón satisfacían hasta el más burdo de tus caprichos y por lo mismo te regalaban cosas aun cuando no hubieras hecho nada para merecerlas, como por ejemplo: Una lujosa habitación dentro de la torre más alta de un impresionante castillo y la oportunidad de formar parte de la familia real de este reino. Como puedes ver, ¡Cumplí tu deseo, el que tu no pudieras valorarlo es culpa tuya!

            — ¡Yo no quería ese tipo de amor, quería que la gente me aceptara y quisiera como una persona normal!—le grito con lagrimas en los ojos—. ¡Por culpa de ese enfermizo amor he estado más sola que nunca, nadie se esforzaba en hablar conmigo, por más regalos y atenciones que me daban, siempre estuve completamente sola en este reino, jamás tuve un solo amigo y nunca nadie me quiso por lo que soy!

            La bruja volvió a reír a carcajadas al escuchar los lloriqueos de la chica.

            — ¿Y tu crees que eso a mi me importa?—inquirió con esa cara deforme: mitad bestia, mitad mujer madura—. Fue tu culpa por no especificar claramente que tipo de amor querías recibir. La culpa de absolutamente todo, es tuya—y volvió a reír, solo que en esta ocasión más tranquilamente que antes—. Yo no te obligue a formalizar el contrato, no es mi culpa que hayas sido una patética e idiota niña tristeza y solitaria que en lugar de luchar contra la vida, elegiste simplemente el camino fácil cuando lo tuviste presente. A decir verdad, deberías darme las gracias de rodillas, si no fuera por mí, seguramente te hubieras muerto en aquel camino solitario hace diez años. ¡Si, al igual que un perro que lo dejan tirado junto a la basura cuando muere y ya no sirve para nada! Eso eras tú Jessenia, un sucio animal inservible que nadie quería y nadie necesitaba.

            Las palabras de la bruja entraron fuertemente en la mente de Jessenia. Pues todo era verdad. La dura, fría y cruel realidad que debía afrontar por más que la odiara. Nunca fue amada por nadie, ni antes ni mucho menos ahora. Siempre había estado sola, recibiendo la amargura del mundo. Desde niña los adultos la golpeaban y la explotaban, cuando se enfermaba pocas veces se preocupaban por ella, la dejaban a su suerte, los niños de su edad se burlaban de ella por estar sola y no tener a nadie. Muchas veces, nadie le ofrecía comida, mientras seguía suspendida a varios metros del suelo, sus recuerdos aparecieron dentro de su mente y los vio todos con total nitidez: se veía sacando restos de comida de la basura, peleando con perros callejeros por algún alimento que sobrara en los contenedores; cuando hacia frío, sus únicas prendas estaban sucias y se veía forzada a robar para soportar los crudos inviernos.

            Muchas veces, al ver pasar a la gente por las calles, Jessenia se ocultaba donde pudiera y esperaba a que las personas se alejaran. Llego al punto de que le daba miedo ser vista por cualquiera, pues sabía a lo que se arriesgaba. En algunas ocasiones, veía pasar a familias pequeñas, observaba desde su escondite las alegres caras de los hijos y la felicidad que se notaba en el semblante de los padres y ella se preguntaba:

            “¿Qué se sentirá ser feliz?”

            Pero es una pregunta que aun ahora seguía sin respuesta.

            Poco después de conocer a la bruja, las cosas cambiaron radicalmente para ella, las personas que la trataban como si fuera un saco de basura empezaron a valorarla como si fuera uno más de sus hijos. Le daban comida, refugio, camas suaves y calientitas, calor de hogar, cariño y en general, un alegre entorno familiar. Mientras recordaba a las muchas personas que fueron gentiles con ella después de conocer a la bruja, el semblante de Jessenia pasó de estar lleno de lágrimas a esbozar una pequeña sonrisa, pero entonces, un nuevo recuerdo de esos tiempos la había invadido:

            La gente que la rodeaba empezaba a quererla demasiado. No paraban de regalarle cosas, todo tipo de objetos, desde lo más simples como un ramo de flores arrancado de un jardín, hasta impresionantes joyas de gran tamaño. Los niños y hombres que se le acercaban a lo largo de su vida le soltaban de imprevisto y sin conocerla, que se habían enamorado de ella y que querían que fuera feliz por siempre junto a ellos. No paraban de adularla, de regalarle objetos, los hombres siempre se le acercaban con nuevas y estrafalarias muestras de afecto y amor eterno. La personas dejaron de escucharla y de verla por quien era realmente. Cada individuo veía a Jessenia como su propio ser perfecto dentro de sus propias mentes y no como era en realidad.

            Simple y sencillamente, con o sin deseo, nada había cambiado. Jessenia seguía estando sola en un mundo que giraba alrededor del sol ignorando el sufrimiento individual de cada ser humano, seguía atrapada dentro de una realidad que no escuchaba el llanto de su corazón y que se negaba a cumplir su deseo.

            — ¿Qué es lo que pretendes hacer conmigo?—le pregunto la chica a la bruja con voz indiferente y carente de emociones. Ya no la veía a ella, ahora sus ojos se concentraban en el frío y duro suelo gris.

            — ¿Qué pasa, ya no vas a llorar?—inquirió en tono molesto.

            —Llorar no hará que mi deseo se haga realidad. Nadie puede cumplir mi deseo, así que al menos, espero que me digas que quieres hacer conmigo—le respondió con tono de resignación.

            —Me alegra ver que te estés dando por vencida—la bruja observo el cielo y noto que la resplandeciente luna llena se encontraba en su punto más alto. El amplio círculo había dejado de brillar y se volvió tan pequeño que rodeaba únicamente a la bruja que seguía de pie en el centro—. Esto se llama: Ritual de la Luna Llena. Las brujas lo usamos para extraer energía de los rayos de la luna y volvernos más fuertes por un corto periodo de tiempo. Como te abras dado cuenta, la ceremonia tarda un poco en completarse, pero una vez que ha terminado, las brujas nos llenamos de una impresionante cantidad de energía. Y es ahí donde entras tu, querida. Generalmente hubiera esperado por otros dos años, pero un indeseable a llegado de improviso y me vi forzada a adelantar el ritual. Veras: una vez que la luna esta en su punto más alto, puedo hacer una magia prohibida muy poderosa que requiere de una gran cantidad de energía así como de concentración y esa es… Arrancarle el alma a una de “Las Malditas” Son niñas o niños que formalizan contratos como el que tú hiciste conmigo diez años atrás. Se les concede un deseo y una vez cumplido, un vínculo inquebrantable se formaliza entre la que cumplió el deseo y el que lo pidió. Después se pasa un tiempo y la bruja regresa por el pago, como yo lo hago ahora contigo.

            Durante toda la explicación de la bruja, Jessenia permaneció con la vista clavada en el frío suelo gris sin dar ni una sola muestra de miedo o arrepentimiento. Ya no le importaba que pasara con ella, a fin de cuentas, su deseo jamás se hizo realidad y nunca se haría.

            —En pocas palabras, piensas arrancarme el alma—dijo con voz mecánica carente de toda emoción humana. Sin mirar a la bruja, la chica de pelo plateado comienza a sonreír—. Ya veo. ¡Ya entiendo todo! Es lo mismo que hace diez años. Esta bien, solo hazlo, al igual que antes, no tengo ninguna razón para oponer resistencia, aun si me matas no pierdo nada valioso, solo mi inútil vida.

            Y dicho lo anterior y como si no hubiera pasado el tiempo, viejas reflexiones vuelven a posarse dentro de la mente de la joven, como si nunca se hubieran ido, solo estaban esperando a que la chica los notara:

            “Esta bien así. En la muerte no hay nada malo, ya no abra dolor ni sufrimiento, en pocos momentos todo abra terminado y finalmente me veré libre de esta vida. No más tristeza y no más de esas falsas muestras de amor. “

            Pero como bien se ha demostrado anteriormente, el mundo, la vida o el universo, jamás hace realidad los deseos de las personas. Antes de que Jessenia bajara de donde estaba suspendida para terminar con el ritual. Un fuerte chirrido atrae la atención de todos los presentes. Del otro lado de la puerta, una persona envuelta en viejas prendas color café claro y cuyo semblante permanecía oculto detrás de la oscuridad que provocaba su capucha, había aparecido.

            —Parece que esos inútiles no pudieron matarlo, ama—dijo una de las criaturas de un metro de altura.

            — ¿Quiere que nos encarguemos de él?—pregunto el segundo con voz áspera.

            —Destrúyanlo por completo, que no quede ni una sola gota de su sangre, no permitiré que interfiera con el final del ritual.

            Obedeciendo fielmente las ordenes de su ama, los dos pequeños seres se pusieron uno al lado del otro y de súbito, las túnicas negras que los envolvían en su totalidad, salvo por las muy largas y anchas colas, quedaron desgarradas, pues en pocos segundos, el pequeño cuerpo de estas criaturas empezó a volverse más y más grande.

            Eran de un intenso color verde, estaban llenos de escamas y su piel se veía muy dura y seca. Sus brazos se alargaron y estos se tornaron anchos y musculosos, de largas uñas negras, en la espalda de ambos, ocho picos negros y puntiagudos habían emergido. Tenían colmillos amarillentos, largos y cuatro de estos sobresalían de sus largas quijadas. Sus colas permanecieron del mismo tamaño, pero lo que cambio totalmente fue la altura, pues antes solo median un metro. Una vez que la transformación concluyo, fácilmente aquellos pequeñazos habían superado los dos metros de altura. Eran mucho más grandes que el Segador que debía medir un metro setenta. Y por supuesto, mucho más musculosos.

            Los largos y afilados cuchillos del Segador brillaban bajo los intentos rayos de la luna mientras adoptaba su posición de pelea, estos aun estaban impregnados con la sangre de su batalla anterior, pues pequeñas gotas se impactaban contra el suelo gris.

            El viento que azotaba en las alturas de la torre era fuerte y mecía el largo cabello plateado de Jessenia, se llevo las partes rasgadas de las túnicas negras de esas criaturas y las viejas prendas color café claro que vestía el Segador se movían de forma dramática mientras fulminaba a sus dos oponentes con sus brillantes ojos azules. Abajo, en el reino, las personas dormían plácidamente sin saber que en el castillo, en la torre más alta de este, se libraba una lucha entre seres oscuros.

 

 

Notas:

Hasta el quinto.

Debajo de la Capucha por Tsunami Akira
Notas de autor:

Quinto capitulo. No olviden sus comentarios y reportarme cualquier falla que noten.

El viento de la noche mecía el largo cabello de Jessenia mientras observaba la figura envuelta en prendas viejas que había visto con anterioridad. La primera vez por las calles del reino y la segunda en el palco de su habitación. Pese a la altura, aun podía distinguir los brillantes ojos azules de la persona.

            El Segador sostenía sus dos armas predilectas con fuerza, frente a su cuerpo y en espera del ataque de sus dos monstruosos oponentes. Sus ojos se mantenían serenos e imperturbables.

            — ¡Tengan cuidado!—les advirtió la bruja—. ¡No subestimen el poder de un Segador!

            — ¡No se preocupe!

            — ¡No se preocupe!

            Respondieron al unísono. Los monstruos altos, musculosos y de piel verde y escamosa, comenzaron apretar sus nudillos en señal de que estaban listos para el duelo. Ambos comenzaron a sonreír mostrando sus largos y amarillentos colmillos, claramente estaban seguros de su victoria.

            — ¡Yo lo terminare, Jenxs!—dijo avanzando unos pasos—. No es necesario que te entrometas.

            —Es mejor si peleamos juntos. Ya escuchaste a nuestra ama, no debemos subestimar a esta persona.

            — ¡No seas llorón!—le espeto su compañero—. ¡No lo vez, es solo un humano! ¡Los humanos son débiles por naturaleza, solo sirven como ganado para nosotros!

            —Derroto a todos los guardias para llegar hasta aquí—le recordó su compañero de igual altura.

            —Eso no es nada. No deja de ser un simple humano, uno que quizás sea más fuerte que la mayoría, pero humano a fin de cuentas. ¡Yo solo me basto, así que no interfieras! Ya lo veras, lo acabare de un solo golpe.

            El Segador no se había movido. Jessenia veía desde donde se encontraba la clara desventaja de la batalla. Una persona, de ese tamaño y ese porte, peleando solo contra unos monstruos que evidentemente lo superan en fuerza, tamaño y tal vez en velocidad. Aunque, por supuesto, la chica de largo cabello plateado nunca había visto un duelo entre un ser oscuro y un Segador. Ahora, por primera vez, presenciaría un combate totalmente diferente a los que estaba acostumbrada ver entre los caballeros de su reino.

            Desde las alturas, la linda chica observa como el monstruo verde se aproxima a su oponente con una velocidad y agilidad que no podían ser imitadas por ningún humano. Cuando la bestia ya estaba detrás de su oponente, con su enorme brazo levantado y listo para aplastar a su enemigo de un solo puñetazo, se le ocurre decir unas palabras de triunfo para marcar su victoria:

            — ¡Aquí termina tu vida, Segador!—bramo a nadie en particular, solo quería hacerse escuchar.

            Y sin poder dar una explicación a lo que veían, todos los presentes: Jessenia, la bruja y el otro monstruo verde que no interfirió por petición de su compañero, observaron desde sus lugares como la mitad de arriba de la bestia se desprendía de la parte de abajo. Las dos mitades cayeron hacia atrás, el suelo se impregno de un charco de varios litros de sangre verde, los órganos de la criatura yacían desparramados por doquier.

            Quizás los guardias del castillo no mostraban signos de dolor ni miedo por algún sortilegio que la bruja les haya echado, pero ahora mismo, las expresiones de la bruja y el monstruo que sobraba eran de un terror puro. Jessenia miraba entre horrorizada por la brutal muestra de habilidad de aquel individuo y al mismo tiempo de asombro. Pues ninguno de los presentes pudo seguir los movimientos del Segador. Según ellos, él se quedo quieto, completamente inmóvil y un segundo después, su oponente yacía partido por la mitad y uno de los largos cuchillos del encapuchado estaba impregnado de sangre verde.

            Con indiferencia, el Segador blande su cuchillo derecho y la sangre que tenia embarrada sale despedida por el aire. Y a continuación, sus brillantes ojos azules veían fijamente a la criatura que faltaba, preguntándose si él haría el primer movimiento o tendría que llevarlo acabo él mismo.

            El monstruo, por su parte, empezaba a temblar, parece que después de unos segundos de silencio había tenido tiempo suficiente para pensar y reflexionar sobre lo que había visto. Entre una mezcla de furia y miedo; la bestia aprieta con fuerza los puños así como los colmillos. La ira que crecía en su interior al ver a su hermano muerto tendido en el suelo de la torre solo era equiparable al profundo miedo que le infundía esos fríos ojos azules. En su larga vida ha matado y devorado a muchos humanos y también peleado contra otros seres oscuros, pero esta era la primera vez que sentía un terror como aquel.

            Los ojos de ese Segador no estaban inyectados de ira, pánico o algún otro sentimiento fuerte. Estaban impregnados de una absoluta indiferencia, como si lo que acabara de hacer: con su hermano muerto y el resto de los guardias, fuera tan natural para él como respirar. Ni siquiera tienes conciencia de que respiras, tan solo lo haces, de ser así, aquella pelea era lo mismo para el encapuchado. Solo un día más del montón, solo un par de muertes más del montón, solo un trabajo más. Era esa misma naturalidad lo que lo aterraba, pues nunca había enfrentado a un oponente que se mantuviera con esa fría tranquilidad.

            Todos sus pensamientos estaban hechos un caos, no sabía que hacer. Podía huir lejos de ese monstruo que yacía inmóvil y abandonar a su ama a la suerte, podría tragarse su miedo y pelear contra ese asesino y aceptar una muerte honorable en la cual peleo hasta el final. Pero el deseo por seguir viviendo seguía latente en su interior. No lo conocía, pero estaba ciento por ciento seguro que si se diera la vuelta y huyera, el Segador no lo seguiría. ¿Estaría bien hacer eso? ¿Huir y dejar a su ama abandonada bajo las garras de ese espeluznante monstruo?

            De súbito todos sus pensamientos se destruyeron. El Segador comenzó a caminar con lentitud hacia delante. La enorme y musculosa bestia verde no sabía si era para luchar contra él o para ir directo hacia su ama. ¿Qué haría? ¡¿Cuál era la respuesta correcta?! ¡Huir y seguir con vida o luchar y morir! Su corazón latía con una fuerza exagerada, casi parecía un tambor. Él no lo notaba, pero sus piernas le temblaban amenazando con tumbarlo, el sudor corría por su ancha frente. Su instinto de bestia le decía que huyera, que ese no era un enemigo al que podía derrotar, pero la lealtad y fidelidad que sentía hacia la bruja lo hacían vacilar. Poco a poco, la temible y poderosa presencia que emanaba el Segador se volvió absoluta como los rayos del sol. El monstruo estaba a punto de perder la cordura.

            Desde la altura, Jessenia miraba impresionada la forma en que ese misterioso individuo tenía dominado a su oponente. Las piernas largas de la bestia al igual que sus largos brazos le temblaban con un movimiento claramente reconocible. Por un segundo, la chica de largo cabello plateado creyó entender el sufrimiento por el que pasaba ese pobre monstruo, visto desde la altura y completamente domado por su contrincante, daba un poco de lastima. Parecía un enorme niño conteniendo el impulso de correr y llorar. La idea de pelear contra un enemigo que te puede matar sin que tu mismo te des cuenta, tenerlo frente a ti y no poder verle la cara para estar seguro de a que clase de monstruo te enfrentas, debe suponer un miedo y un estres inimaginables.

            Pero finalmente, la poca cordura que le quedaba al monstruo se rompió con un claro ruido reconocible, era como si su mente fuera un espejo y de pronto se rompiera en pedazos.

            La bestia predico un potente bramido al cielo, alargo los dedos de cada mano, las uñas de estas, que eran de un color negro, se alargaron unos cinco o siete centímetros, se veían tan afiladas como las garras de un león. Y dominado por un impulso de locura, ataca a lo loco a su oponente. Éste lograba evadirlo y bloquearlo sin ningún esfuerzo. En cuanto lo tuvo lo bastante cerca, observo sus amarillentos ojos consumidos por una locura indescifrable. Entonces le zampo una patada en la barbilla que lo dejo tumbado boca arriba. Escupiendo sangre verde de la boca y con unos cuantos colmillos rotos, permanece consiente. El encapuchado se vuelve y lo miro por el rabillo de su brillante ojo derecho.

            —Desaparece. No me interesa luchar contra quienes han perdido la voluntad de vivir. Tú no vales mi tiempo.

            Y dándole la espalda como si el monstruo fuera un niño caprichoso que no para de llorar porque no lo han complacido, el Segador reanuda su camino hacia la bruja.

            Al parecer, dentro de la mente del monstruo, un leve atisbo de orgullo y cordura permanecían intactos. Las palabras de desprecio que el encapuchado le dijo fueron la clave que lo despertó. Ahora se encontraba un poco más tranquilo, invadido por la ira, el ser despreciado por este individuo fue la gota que derramo el vaso. Se levanto, se limpio la sangre y le hablo con su voz fuerte y áspera:

            —Ama, lo lamento mucho, pero no puedo dejar que este bastardo se salga con la suya—le dijo a la bruja que lo estaba escuchando, mientras su oponente seguía dándole la espalda y avanzaba haciendo oídos sordos a lo que su oponente decía—. Si he de morir… ¡Moriré luchando como mi hermano!  

            El monstruo tomo uno de los picos puntiagudos que tenia incrustado en la espalda y lo blandió como si fuera una espada. Cuando ya estaba detrás de su oponente, éste se movió con una velocidad impresionante, pero a diferencia de su primer ataque, Jessenia y la bruja si pudieron seguirlo. El Segador tomo sus largos cuchillos y rodeo a su enemigo, mejor dicho, paso por encima de él, por delante de él, por los lados e inclusive por debajo de las piernas. Una serie de rápidos y certeros movimientos en pocos segundos. Cuando hubo terminado su ataque, el Segador dio un salto de varios metros hacia atrás para protegerse de lo que ocurriría a continuación.

            Los ojos del monstruo vieron por última vez a su ama, a la que le había sido fiel y luego a la resplandeciente luna llena, quien siempre fue como una madre que los protegía de las garras abrasadoras del sol. Unas finísimas líneas de sangre verde aparecieron por todo el cuerpo del monstruo. Finalmente, la sangre del interior del cuerpo ya no pudo seguir conteniéndose y al igual que un globo que se llena hasta el tope de agua, el cuerpo de la bestia explota. Los restos de su cuerpo salieron despedidos por todas las direcciones y la sangre ensucio todo a una distancia de ocho metros.

            Debido a la cercanía, varias gotas de sangre de su antiguo sirviente cayeron sobre la bruja, Jessenia quien permanecía inmóvil en lo alto se había librado de quedar manchada. Pero inclusive esta chica, quien nunca en su vida había presenciado una escena de ese nivel, empezó a despedir lágrimas de terror. Su cuerpo entero empezó a temblar y al igual que la doncella que había presenciado aquella pintura grotesca, con todos esos cadáveres mutilados en una de las habitaciones, se contuvo todo lo que fue capaz para no vomitar desde la altura.

            El Segador, como si nada hubiese pasado, continuo su camino. Cuando estaba a unos cuantos metros de la bruja con cara de mujer por un lado y cara de bestia por el otro, se detiene. Ambos se observan por largos segundos. Finalmente, la bruja suelta todo lo que tenía que decirle:

            —Tu… ¡Maldito, como te atreves a matar a mis Familiares! ¡Quien demonios eres! ¡Porque eres tan fuerte!

            El Segador se quito la capucha que cubría todo su rostro y finalmente se muestra tan cual es: un joven que no supera los veinte años, sumamente atractivo, largo cabello negro y puntiagudo hacia abajo, sus ojos, por supuesto, son de un llamativo color azul. Su mirada era afilada pero carente de emociones. No obstante, sus ojos emitían un inusual destello brillante.

            En cuanto Jessenia posó sus ojos sobre este muchacho, creyó que quien estuviera bajo la capucha no podía ser humano después de ver lo que hizo. Se lo imagino con piel negra como el carbón y enormes y largos cuernos en la cabeza y tal vez una larga cola. Su imagen de él era una mezcla entre humano y demonio. Pero no era nada por el estilo. En cuanto lo observo se impresiono y no pudo creer que un muchacho como aquel, con una cara un poco infantil y con su piel tan tersa y suave, pudiera ser el autor de tan terribles asesinatos. La chica de cabello plateado estaba entre impresionada y confundida, mientras que la bruja, que en pocos momentos antes, tenía un semblante arrogante y segura de mi misma y un tanto sádico, estaba algo atemorizada. Como si se negase a creer una verdad absoluta.

            —El…El… Segador Oscuro. ¡La Muerte Negra!—retrocedió todo lo que pudo aterrorizada. Lamentablemente, llego al final del suelo, piso el vacío y luego se aferro a la torre intentado calmarse y recordardando quien era ella en realidad—. Eso explica porque eres tan fuerte.

            Entonces el joven se volvió hacia Jessenia, ignorando por completo a la bruja. La miraba con indiferencia, luego de unos segundos le hablo con voz tranquila y calmada:

            —Voy a liberarte del contrato que esta bruja hizo contigo, espera un momento.

            “Liberarme… del… contrato”

            Fue lo que pensó cuando escucho la sorpresiva voz tranquila del muchacho. Sinceramente cuando por fin lo escuchara hablar se esperaba más bien un tono fuerte, agresivo, salvaje y un poco demencial. Nunca había estado tan equivocada en su vida, la voz de este sujeto era todo, menos salvaje y agresiva, pero aun así, notaba la falta de emociones en aquel sereno tono. Luego recordó las palabras que le había dicho. ¿En verdad podría liberarla de ese contrato? Pero que significaba ser libre. Acaso eso implicaba matar a la bruja y que ella permanecería con el deseo de enamorar a quien sea que la mire por primera vez. O acaso romper el contrato significaba eliminar esa habilidad que la bruja le había dado, pero al hacerlo, Jessenia regresaría hacer la misma de antes. Una vez más, sería esa pobre e insignificante niña solitaria que era rechazada por todos.

            — ¡No cantes victoria tan pronto Segador!—espeto la bruja quien había recobrado un poco de valor.

            El Segador ignoro las palabras de la deforme mujer y permaneció observando a Jessenia directamente a los ojos. La mirada del chico era inescrutable, pero parecía que estaba viendo el interior de la chica a través de sus ojos. La muchacha se ruborizo por unos momentos al ser observaba por aquella fría mirada. Ciertamente estaba acostumbrada a ser vista por todos, hombres, mujeres, niños e inclusive ancianos, pero las miradas de toda esa gente siempre eran tontas y llenas de una falsa alegría y felicidad. Jessenia podía ver las mentiras dentro de esos ojos, pero ahora; el Segador la miraba con ojos sinceros, él en verdad no sentía absolutamente nada cuando la observaba y la chica debía admitir que eso le gustaba. Ser vista directamente a los ojos y que la otra persona no sintiera nada era algo nuevo y atrayente para ella.

            El joven aparto la mirada y volvió a fijarla en la bruja quien tenía el brazo derecho levantado por encima de su cabeza con la palma de la mano abierta; a unos metros de esta, un enorme circulo de color café claro lleno de runas y símbolos había aparecido de la nada y del interior de este, una enorme criatura había emergido. El ser era alto, debía medir unos diez u once metros de alto, estaba envuelto en plumaje negro, sus ojos eran rasgados y de un color rojo sangre, su pico de tinte ámbar debía medir dos metros de largo. Sus patas tenían afiladas garras negras y una vez que su cuerpo entero finalizo de emerger, batió al aire sus monumentales alas oscuras al mismo tiempo que soltaba un impresiónate bramido al cielo que hizo eco por todo la ciudad de esa montaña. El poderoso viento que era despedido por el batir de sus enormes alas amenazo con tumbar al Segador, pero este clavo uno de sus largos cuchillos al suelo y se aferro con fuerza, aunque por supuesto, el joven miro con sus brillantes ojos azules a la nueva bestia con una impresionante indiferencia.

            — ¡Devóralo!—le ordeno la bruja.

            El enorme animal alargo el cuello, se volvió y observo a la diminuta persona que se reflejaba en sus brillantes ojos color sangre. La bestia salto del círculo que lo había traído y voló alto en el cielo hasta perderse de vista. Abajo, en el reino, los ciudadanos fueron bruscamente despertados a mitad de una noche estrellada por aquel terrorífico sonido. Las luces de las viviendas se encendían una tras otra, la mayoría de estas personas observaban el castillo que se levantaba orgulloso sobre una alta colina. Pero de pronto, los gritos de muchas personas inundaron toda la ciudad, pues habían visto a la enorme bestia surcar el cielo oscuro. Cuando ésta pasaba cerca de las casas de los aldeanos, una poderosa corriente de aire los azotaba amenazando con llevárselos volando como si de un tornado se tratase. Pero las viviendas y sus ocupantes resistieron el impacto y vieron como la enorme criatura volaba en dirección a la torre más alta y todos se preguntaban que estaba ocurriendo en el castillo.

            —Así que eres una bruja que se especializa en invocaciones—dijo el Segador en tono despreocupado mientras observaba el cielo oscuro—. Debiste usar una gran cantidad de energía mágica para traer a esa bestia desde tan lejos.

            La bruja empezó a reír con arrogancia en cuento sintió que su bestia mágica se aproximaba a la torre a gran velocidad.

            —Si vas a matarme hazlo ahora—dijo la deforme mujer con alegría—. Una vez que mi invocación llegue te devoraba a ti y a toda la gente de este cochino reino.

            —Ya no te interesa alargar tu vida por medio de ese ridículo ritual que tu gente usa.

            —El ritual solo puede ser usada una vez, ya no me queda la energía para realizar otro y tampoco para extraer el alma. Si he de morir, moriré muy feliz sabiendo que me lleve conmigo a un despreciable Segador mal agradecido.

            Pero entonces, el Segador tomo por el cuello a la bruja y la levanto con una asombrosa facilidad. La apretó con fuerza cortándole la respiración.

            — ¡Si me matas ahora ya no habra nadie que detenga a mi invocación!

            —No te preocupes, yo puedo encargarme de ese pajarraco que trajiste.

            Pero entonces, la enorme bestia oscura apareció volando a una asombraba velocidad. El Segador la observo como alguien que ve pajarillos cantando en los árboles, como si no fuera la gran cosa y de un solo bocado, la impresionante criatura devoro la mitad del cuerpo del muchacho, es decir, el torso y dejo atrás de la cintura para abajo. Lo empezó a masticar dentro de su largo pico, el crujir de los huesos del Segador se escucha completamente. La bruja comenzó a toser por la abrupta cantidad de aire que le llego a los pulmones una vez que su enemigo había desaparecido dentro del estomago de su invocación.

            Completamente segura de su victoria, la bruja comienza a reír, al principio despacio y para ella misma, pero a los pocos segundos, su risa se convierte en una estrepitosa carcajada que resuena por toda la torre.

            Jessenia, que hasta hace un momento creyó que el chico era invencible y que quizás él podría salvarla de su deseo, ve sin poder hacer nada como el enorme pajarraco termina de pasarse el cuerpo mutilado de lo que antes era su salvador. La criatura se poso alta en el centro de la torre esperando por las órdenes de quien lo había llamado.

            — ¡El mayor defecto de los Segadores es su arrogancia, todos se creen invencibles, hay que hacerles ver que se equivocan!

            La bruja continuaba con sus estrepitosas carcajadas completamente segura de que ahora si su victoria era completa. Su oponente yacía hecho pedazos dentro del estomago de su bestia y en pocos minutos los jugos gástricos del estomago del monstruo disolverían lo último que quedara de él.

Notas:

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ENCICLOPEDIA DE MONSTRUOS 

FAMILIARES:

El "familiar", es un ser que obedece los designios de su amo o persona con la cual ha hecho un pacto, actuando como sirviente y ayudante, o para favorecerlo económicamente con sus poderes. Normalmente no es tan inteligente como su amo (al que en cualquier caso se supone una inteligencia extraordinaria), los Familiares del universo de esta historia son toda clase de criaturas sobrenaturales que hayan formalizado un pacto con una Bruja o con un ser capaz de usar magia. 

Los Familiares que hacen pactos con entidades magicas, gracias al poder del contrato, les guardan un gran respeto y cariño, aunque haya algunos que se muestren desafiantes a las ordenes de sus amos.

FIN DE LA EXPLICACIÓN. HASTA EL SIGUIENTE CAPITULO. 

El Final de la Batalla y el Inicio de un Nuevo Viaje (Final del Primer Arco) por Tsunami Akira
Notas de autor:

ATENCION LECORES: Reescribire los demás capítulos que le sigan a este, este es el numero 6, pero ya estan disponibles los capitulos: 7, 8 y 9, la continuacion. Por la tanto, espero que disfruten la lectura.

No olviden dejar criticas, sugerencias o comentarios-

Ni Jessenia ni la bruja se esperaron lo que había ocurrido. Después de que el enorme pajarraco devorara al Segador, la deforme mujer comenzó a regodearse de su victoria, lanzando fuertes exclamaciones al cielo nocturno. Sin embargo, cortando de golpe con sus cantaletas de triunfo. La invocación de la bruja comienza a chillar de dolor. Los berridos atrajeron la atención de su ama quien se preguntaba y que a la vez le preguntaba al inmenso animal: ¿Qué sucede? Como si la bestia pudiera hablar y decirle que andaba mal.

            De súbito, un largo y grueso cuchillo atraviesa la piel del monstruo, le provoca un gran corte vertical por el cual salen despedidos litros y litros de sangre y de su interior, un brazo, luego una pierna y finalmente, una persona emerge del otro lado. El Segador continuaba vivo y todo su cuerpo yacía intacto.

            Las dos mujeres observaron boquiabiertas el espectáculo que se desarrollaba frente a sus ojos, ambas, preguntándose: ¿Cómo era posible que haya sobrevivido?

            —Es… ¡Es imposible!—exclamo la bruja al ver que el Segador salía del interior de su invocación vivo y con todos sus miembros corporales intactos. La bestia, por su parte, se balanceo un poco y luego cayó hacia atrás, muerta—. ¿Por qué sigues vivo?

            Y antes de que la bruja replicara, el Segador había aparecido ante ella, le clavo uno de sus largos cuchillos en el pecho atravesándole el corazón. La deforme mujer empezó a escupir sangre por la boca y ha predicar chillidos y gruñidos. Para terminar con ella, el joven le corta la cabeza de un tajo. Sorprendentemente, el cuerpo de esta mujer continuo moviéndose, solo que sin rumbo fijo y sin ojos, se dirigió hasta el final del suelo. La bruja había caído desde una gran altura.

            En eso, la magia que mantenía cautiva a Jessenia en el aire había desaparecido y cayó al suelo de sentón. Se levanto y observo como el Segador se aproximaba a ella. Guardo sus armas dentro de sus ropas que al igual que su cuerpo, estas lograron regresar intactas. El chico que tenia la capucha echada para atrás se detiene a escasos pasos de la chica. Ambos se miran mutuamente.

            —Aceptas que te libere de tu contrato con esa bruja—le dijo con voz calmada y falta de emociones.

            — ¡Eh! ¿No se había acabado ya?… cuando la mataste.

            —No están simple y una parte de esa bruja sigue viviendo dentro de ti.

            — ¿A que te refieres? Acabas de matarla. La magia que me mantenía en el aire desapareció cuando esa bruja perdió la vida, por lo tanto el contrato que hicimos fue destruido.

            —Ya te lo dije. No están simple y esa bruja aun no esta totalmente muerta, una fracción de ella sigue viviendo en tu interior. Cuando te libere de tu contrato, entonces esa bruja abra muerto definitivamente, pero mientras el contrato siga activo, una parte de ella seguirá viviendo en ti—le explico sin quitarle la mirada de encima y sin alzar la voz.

            —Pero… ¿Cómo sabes que el contrato entre ella y yo sigue activo?

            El Segador alargo su mano hacia Jessenia, por unos momentos la chica creyó que la tocaría a ella. Que acariciaría su rostro o algo así. La expresión del muchacho era sería e inescrutable cuando tomo uno de los largos mechones de cabello plateado de la chica, lo alargo lo más que pudo y se lo mostró a su dueña.

            —Cuando haces un contrato con una bruja, él o ella, adoptan una singularidad única de los contratos y esa es que el cabello se les tiñe de plateado—le explico mientras soltaba el pelo de la chica—. Eso quiere decir que la magia de la bruja sigue viviendo en ti porque tu aun estas con vida y es tu propia vida lo que mantiene a esa magia activa. Cuando yo rompa el contrato, abre eliminado esos residuos de vida de la bruja y tu cabello regresara a su color original, por supuesto, eso significa que el deseo que te haya cumplido también se perderá. Una vez dicho esto, ¿aceptas que rompa el contrato?

            La chica dejo de mirar los brillantes ojos azules del chico y posó sus ojos en el suelo. No había olvidado la lucha que él y la bruja habían llevado acabo. Esos movimientos y ese estilo de pelea no eran propios de los seres humanos, sin mencionar que había visto con sus propios ojos como esa enorme bestia se lo había tragado, lo había partido por la mitad y luego lo devoro. En eso Jessenia recordó la parte mutilada del Segador que se le había desprendido cuando ese pajarraco lo había tomado con su enorme pico. Recorrió el suelo de la torre con la mirada y allí, en un extremo, yacía la parte baja del muchacho, sus piernas y la cintura permanecían tendidas en el suelo. Completamente ignoradas.

            La muchacha tenía demasiadas cosas en la cabeza como para pensar en la posibilidad de eliminar su deseo. Así que en un arrebato de curiosidad le pregunta al chico.

            — ¿Cómo es posible que sigas vivo?—cuestiono. Parecía indecisa en si lo miraba o no, finalmente levanta los ojos y los posa en los azules del chico. Estos seguían tranquilos e indiferentes—. Vi como ese monstruo te devoro, ¡inclusive escuche como tus huesos se rompían dentro de la boca de ese monstruo! ¡Dímelo, ¿eres humano?!

            El muchacho permaneció sereno mirándola con indiferencia. A los pocos momentos cerró ambos ojos y parecía que se sumía en profundas reflexiones, pero los abrió al instante y le contesto:

            —No soy humano, soy un Segador, pero eso ahora no importa, te pregunte si quieres que deshaga tu deseo—cerró los ojos y continuo—. No te desvíes del tema.

            ¿Deshacerse de su deseo? En muchas ocasiones había pensado en esa posibilidad, pero la idea de regresar hacer la misma de antes le aterraba. Su corazón comenzaba a palpitar con fuerza de solo imaginárselo. No deseaba seguir con aquel tonto deseo, pero al mismo tiempo, no deseaba deshacerse de él. A fin de cuentas no importaba, con o sin deseo, nada cambiaria, ella seguiría igual de sola en este mundo como siempre lo ha estado. Y era eso lo que la aterraba.

            Bajo la mirada al igual que la voz. Tenía algo que decir, ya no podían reprimirlo en lo más profundo de su ser. Sabía que el Segador se quedaría delante de ella hasta que le diera una respuesta, pues bueno, aprovechando eso y aun cuando no lo conocía y pese a que también le despertaba un poco de inquietud al quedarse con alguien que no era humano, deseaba ser escuchada por alguien que no le sonreiría y que tampoco le prometa un estúpido e inexistente futuro juntos.

            —No quiero quedarme sola—empezó a decir sin mirar a los ojos al Segador, este, por su parte, permaneció delante de ella, escuchándola y al mismo tiempo sin apartar sus brillantes ojos de ella—. Desde que tengo memoria la gente siempre me ha despreciado y odiado por no tener familia y, en pocas palabras, por no tener a nadie, luego conocí a esa bruja y por primera vez creí que mi vida tendría algún valor. Antes de que ella apareciera, estaba lista para aceptar la muerte, a fin de cuentas no había nada que yo pudiera hacer, una patética y sucia niña contra este horrible mundo egoísta. Creí que ese sería mi final, pero luego ella apareció, me pregunto cual era mi deseo, se lo dije, muy sorprendida de que alguien se fijara en mí. Sin pensarlo dos veces, le dije que deseaba ser amada sin importar nada, que la gente siempre me quisiera y me aceptara sin importar que; bueno, supongo que al final la bruja si me concedió mi deseo. Después de ese día, toda la gente me quiso, me acepto, me amo y me dio tanto como pudieran. Al principio estaba muy feliz y satisfecha con lo que había pedido, pero luego, la gente empezó a volverse muy molesta y con el tiempo note que los ojos de esas personas no me veían a mí realmente. Había entendido que cada uno de ellos veía al ser perfecto que tenían dentro de sus mentes, lo que ellos definían como la perfección era visto en mí; nunca nadie noto a la “Yo” verdadera y de forma irónica, como si fuera una burla del destino, termine exactamente igual que cuando era niña. Con más comida, ropa y uno que otro lujo, pero igual a fin de cuentas, nadie me veía como era realmente y una vez más, lo había entendido todo, seguía estando sola.

            Los ojos de Jessenia se habían inundado en lágrimas pero no lloraba, se las había quitado con las manos, continuaba sin ver al Segador a los ojos y pese a que este no la veía, se forzó así misma a sonreír mientras ignoraba las lágrimas que seguían saliendo.

            Todo se había quedado en silencio, la fría indiferencia del joven delante de ella era como un dulce agrio. Le gustaba un poco, pues al menos sabía que alguien la había escuchado con atención sin arruinar lo que sentía con idiotas comentarios. Pero entonces el muchacho levanto el semblante de la chica al posar unos dedos en su barbilla. Ambos se miraron fijamente, los ojos de ella, brillantes por las lágrimas que aun salían, y al mismo tiempo, por la inmensa luna llena que brillaba sobre sus cabezas en ese momento. El chico la miraba con fría indiferencia, pero con una expresión sería en su rostro. Visto de cerca, Jessenia se sorprendió al notar que ese chico era sumamente atractivo, pero a la vez, totalmente diferente a los muchos hombres que habían intentado conquistarla con diferentes muestras de afecto. Este chico, por el contrario, no le ofreció ni una sola sonrisa, su semblante era inescrutable.

            —Mira hacia arriba, abajo no encontraras nada de valor, solo hallaras viejos remordimientos que nublaran tu visión—le dijo con una serena voz—. Si no puedes mirar hacia arriba, mantén los ojos al frente y no veas hacia atrás, pues si lo haces, te será más difícil moverte hacia delante.

            Quitándose unas pocas lagrimas de los ojos, la chica le contesta con su dulce voz.

            — ¿Eso que significa?—inquirió. En eso el chico entrecerró un poco los ojos, aparto los dedos de la barbilla de la chica y procedió a hablarle.

            —Significa que no ganaras nada quejándote por lo que ya ha ocurrido. El pasado no puede ser cambiado y pienso, que los recuerdos que tengas de él, ya sean buenos o malos, son experiencias valiosas que te hicieron lo que eres ahora. Si hay algo de tu vida que no te guste, entonces lucha e intenta cambiarlo por ti misma. El mundo no dejara de ser lo que ya es solo porque algunas personas han sufrido, pero si te rindes ahora, todo habrá terminado.

            Jessenia pensó en las palabras del Segador. Eran verdad, quejarse y llorar por las cosas malas de la vida, ¿en que ayudaría? En nada. En absolutamente nada, pues todo seguiría igual. Pero no era fácil. Era muy difícil seguir viviendo y la muerte, en algunas ocasiones, se veía tan fácil y sencilla.

            “Porque la vida tiene que ser tan difícil mientras que la muerte es tan fácil”

            Pensó, mientras veía los fríos ojos del Segador. 

            — ¿Por qué necesitas mi permiso, porque solamente no retiras el contrato?

            —No es posible para nosotros hacerlo sin antes pedir permiso—explico sin quitarle los ojos de encima—. Es lo mismo que con las brujas, ellas no pueden formalizar contratos con los niños humanos si estos no están de acuerdo y tampoco pueden manipularlos mediante magia, es decir, podrían hacerlo, pero no funcionaria, al final, el niño o niña, deben aceptar por voluntad propia el deseo. Es lo que mismo con nosotros, no podré quitarte ese contrato si tu no lo aceptas primero.

            En eso Jessenia recordó el apretón de manos que hizo con la bruja diez años atrás. Fue en ese momento en que ella acepto por voluntad propia ese deseo. Sonrío al comprender que algunas cosas que se preguntaba de esa mujer ahora las entendía.

            —Esa bruja digo que los lazos que nos unen a nosotras con ellas eran irrompibles, ¿estaba mintiendo?

            —Para la mayoría, romper un contrato entre un humano y un ser oscuro es casi imposible. ¿Aceptas o no? Decídete de una vez.

            La chica lo pensó por unos segundos. Su pasado paso frente a sus ojos a una gran velocidad, apretó los puños con fuerza y luego, con una voz que denotaba duda e inseguridad, le respondió:

            —Hazlo.

            El chico dio un paso al frente, ahora estaba a unos centímetros de Jessenia, la chica era un poco más baja que el Segador. Éste posó su mano derecha sobre la cabeza de la muchacha y al instante de hacerlo, de la palma un intenso brillo blanco emergió de la nada. El joven mantuvo sus ojos cerrados en todo momento, concentrándose, al cabo de unos segundos, había localizado la magia de la bruja y sin mucho esfuerzo logro destruirla. Pero antes de salir de la mente de la chica, vio el pasado de la joven. Todo lo que le había pasado desde el instante en que vino al mundo, hasta el momento exacto en el que se encontraban. El Segador no pudo evitar echar un vistazo y lo observo todo.

            Cuando hubo terminado, el cabello de la muchacha perdió el tinte plateado y volvió hacer de color castaño claro. Por supuesto, había perdido el deseo que la bruja le concedió. El joven se aparto de ella. Ésta abrió los ojos y de la misma forma hace diez años, Jessenia se inspecciona esperando notar algún cambio, salvo por el nuevo color de cabello que tenia ahora, todo se sentía igual.

            — ¿Ya… esta hecho?—pregunto confundida, a lo que e Segador asintió con la cabeza—. No me siento diferente.

            Pero en eso, muchos pasos se escucharon procedentes de la escalera en forma de espiral que conectaba el techo de la torre con los pisos inferiores del castillo. Un grupo de aldeanos, todos hombres y unos pocos soldados que al parecer se habían salvado de la magia de la bruja, aparecieron. Todos se quedaron con los pies clavados al suelo en cuanto vieron al gigante pajarraco muerto, con la panza abierta y con los litros de sangre que ensuciaban toda la superficie. Algunos, boquiabiertos, retrocedieron por el miedo que les provocaba la escena. Fue entonces cuando repararon en la presencia de los dos individuos que se mantenían alejados de la multitud.

            — ¡Ustedes!—grito una voz—. ¡Que demonios esta pasando aquí, que es esta criatura, respondan!

            Pero antes de que los dos contestaran, una cansada voz masculina comenzó a volverse más fuerte con forme se acercaba.

            — ¡Apártanse, aun lado, no estorben! ¡Este es mi castillo así que háganse a un lado!—y mientras la muchedumbre se hacia a un lado para dejar pasar al nuevo personaje, por el umbral aparece un hombre, era viejo, alto, con el cabello y la barba largas y negras, pero pese a su edad, se veía fuerte y resistente al paso de tiempo. Se quedo pasmado encuanto entro y vio el esqueleto del enorme animal que yacía muerto en mitad del suelo de la torre—. ¡Que barbaridad! ¿Que endemoniada criatura es esta?—luego reparo en la existencia de los dos chicos y se dirigió a ellos—. ¡Ustedes, trajeron a este monstruo a mi reino!

            Se acerco a grandes zancadas siendo seguido por dos de sus guardias. Estos eran altos y fuertes, además de mantener las manos sobre las empuñadoras, listos para desenvainar sus espadas a la orden del viejo rey.

            Jessenia se acerco al viejo hombre para explicarle lo sucedido. ¡Pero algo increíble había sucedido! Uno de los guardias aparto a la chica por la fuerza, la hizo a un lado como un trozo de basura que no vale nada. Al parecer, los hombres no creían posible que una mujer de apariencia tan débil fuera la causante de semejante conflicto, por lo que se detuvieron frente al Segador que los miraba como si fueran hormigas muy grandes.

            La chica había entendido que el deseo había sido borrado. En el pasado, esos tres hombres habían quedado cautivados por Jessenia y ese mismo rey que ni siquiera lo volteo a ver fue el mismo que le ofreció la habitación más lujosa en la torre más alta. Por una parte estaba contenta y por la otra, la nostalgia y tristeza la invadieron, pues sentía que había regresado a ser la misma niña de antes. Sola y que era despreciada por todos.

            — ¿Quién demonios eres tú?—le grito el rey al Segador—. ¿Tú fuiste quien trajo a esa criatura a mi reino? ¡Responde!

            El Segador ignoro por completo al viejo rey y a su grupo de perros guardianes. Camino hasta Jessenia quien seguía tumbada en el suelo. Para sorpresa de la chica, el joven la cargo al estilo de las princesas. Esto hizo que el corazón de la joven comenzara a palpitar con violencia, pues tenía el rostro del chico a unos centímetros del suyo. Únicamente en los cuentos había leído sobre como los príncipes cargaban a las princesas de esa misma manera, pero siempre imagino que algún día lo haría. Con un hombre humano claro. Pero, a decir verdad, que el Segador la tomara entre sus brazos no la había molestado en lo absoluto.

            Sin embargo, el rey estaba sumamente furioso.

            — ¡Maldito, a mi nadie me ignora!

            Y mientras el Segador continuaba dándole la espalda, el rey tomo la espada de uno de sus guardias, la apunto hacia el chico y corrió con la intención de enterrársela en su totalidad. No obstante y frente a los ojos de todos, el muchacho partió la espada con una patada.

            Los fríos e indiferentes ojos del Segador amedrentaron al rey y a sus seguidores. El chico camino hasta quedar al borde del vacío y frente a los presentes, salto desde la altura. Recorrió varios metros en pocos segundos. Mientras el joven tenía a Jessenia en sus brazos y bajo la intensa luz de la luna llena, en poco tiempo ambos salen del reino. Cuando ya estaban a una distancia considerable, el muchacho baja a la chica, le da la espalda y empieza a alejarse.

            Sin embargo, confundida y sin saber que hacer, Jessenia lo sigue.

            —Espera, no te vayas—pero el Segador siguió caminando. La chica le hablaba mientras intenta mantener su ritmo—. ¿Qué se supone que haga ahora?

            —Vivir—le dijo secamente.

            El muchacho caminaba rápido, así que la joven tenía que hacer un gran esfuerzo para seguir su ritmo, pero en muchas ocasiones terminaba viendo la espalda del joven.

            — ¿Cómo hago eso?—pregunto asustada—. Ahora que ya no tengo el deseo de la bruja, ¿Cómo se supone que viviré? Yo… ¡Simplemente no lo se! ¡Nunca antes había estado en estas circunstancias!

            Entonces el Segador se detuvo y volvió un poco el rostro para observar a la chica.

            —No me corresponde decirte como debes vivir tu vida, eso es algo que debes elegir por ti misma, sin embargo, camina. Camina y no te detengas, no importa cuantas veces te caigas al suelo, aun si te raspadas las rodillas, aun si caes en un charco de lodo y debes seguir andando toda sucia de pies a cabeza, aun así, continua y nunca te rindas. Es mejor eso a permanecer en el lodo como un cerdo que se regodea en su inmundicia.

            — ¿Continuar…viviendo?—susurro la chica para si misma. Después de pensarlo unos momentos había tomado su decisión. ¡Vivirá y seguirá adelante sin importar lo que le depare el camino! Se levantara y caminara con sus propias piernas.

            Para cuando ya había encontrado la fuerza para seguir adelante, su modelo a seguir se encontraba mucho más adelante y para alcanzarlo tuvo que correr hasta que finalmente llego a su lado.

            — ¿Por qué me salvaste?—le pregunto después de alcanzarlo. Pero el Segador continúo su camino sin reparar en la chica de pelo castaño que lo seguía—. En la torre. Si tu trabajo consistía únicamente en matar a la bruja y librarme del contrato, ¿Por qué salvarme y traerme aquí?

            Pero el muchacho siguió caminando por el solitario sendero. Con cada paso que ambos daban, comenzaban a distanciarse más y más del reino de Fior. Ese reino que consistía en un grupo de montañas con ciudades y personas habitándolas.

            —Si te hubieras ido solo y me hubieses dejado, lo más seguro es que el rey mandara a matarme por ser la única sospechosa de lo que ocurrió en su reino—la chica sonrió para si misma y continuo—: Ahora que no tengo el deseo de la bruja, nada me hubiera salvado de regresar a ser la misma niña de antes.

            —Nadie puede salvarte de nada, eso depende de ti misma—dijo finalmente sin aminorar el paso—. No importa cuanto esperes o cuanto te quejes, la vida nunca va conceder tus deseos, no importa cuales sean. Si realmente hay algo que quieras lograr, entonces…—se detuvo y se volvió. Bajo un cielo estrellado y con una resplandeciente luna llena como fondo, el Segador observa a Jessenia con sus brillantes ojos azules. Serio e inescrutable—. ¡Pelea por eso! Cumple tu deseo con tus propias fuerzas, por que solo de ti depende que este se haga realidad. Ya viste que no sirve de nada confiar en las brujas ni en otros seres oscuros. Ellos no pueden conceder tus deseos, ellos solo buscan conceder sus propias metas, pero al menos, a diferencia de ti, ellos lo intentan con sus propias fuerzas, tú simplemente esperas que el mundo te lo ponga fácil. Bueno… eso no ocurrirá jamás. Si realmente quieres algo, debes sufrir para conseguirlo. Solo así tiene sentido.

            Y dándole la espalda, de la misma forma en que lo había hecho con el viejo rey de Fior, el Segador continua con su camino. Siguiéndolo en silencio, pensando en las cosas que le había dicho este individuo, Jessenia permanece detrás de él, las pocas veces que le dedicaba una mirada, solo veía su gran espalda caminando varios pasos por delante de ella y pensado en los movimientos que tomaría de ahora en adelante.

            Mientras sigue caminando detrás del Segador, se da la vuelta y observa que la cadena de montañas que había supuesto para ella su única casa y hogar, se había perdido en la distancia. Ignoraba totalmente la cantidad de pasos que había dado, el tiempo o en lugar en el cual se encontraba. Una parte ella tenía miedo, estaba ahora dentro de un mundo que no conocía. No sabía a donde tenía que ir o que hacer. Estaba sola en un mundo desconocido para ella.

            Miró hacia delante y observo la ancha espalda del joven que seguía varios pasos por delante de ella. ¿En verdad estaba sola? 

Notas:

NO OLVIDEN COMENTAR.

 

YA ESTA DISPONIBLE EL CAPITULO 7, LA CONTINUACION DE ESTE, VOY A REESCRIBIR LOS CAPITULOS Y SUBIRLOS EN ORDEN, ESPERO Y ME TENGAN PASIENCIA, YA QUE TAMBIEN DEBO CONTINUAR LA OBRA A DONDE VA. 

 GRACIAS POR SU PACIENCIA. 

Y DEJEN COMENTARIOS, UNOS MINUTOS DE ESCRIBIR LO QUE LES PARECIO NO LOS VA A MATAR. 

 

ENCICLOPEDIA DE MONSTRUOS:

BRUJA:

En el universo de Segadores, las Brujas son Seres Oscuros inteligentes dotadas de la capacidad de usar magia. Las magias que estos seres dominan depende de las preferencias o de las capacidades de cada Bruja. El aspecto de la mayoria de las Brujas es monstruoso y deforme, por un lado parecen bestias y por el otro mujeres humanas. 

Aunque también hay Brujas con aspecto seductor y hermoso, con grandes cuerpos para conquistar a hombres y a mujeres; no obstante, esta no es su verdadera apariencia. Las Brujas más capaces, fuertes e inteligentes, pueden alterar su apariencia fisica usando magia, permitiendoles ocultar su verdadera identidad de los ojos humanos, pero ya que usar esta magia requiere constantemente del uso de energía, la mayoria de las Brujas prefieren vestir largas y gruesas tunicas negras que les permita esconder su aspecto monstruoso.

Solo las Brujas más poderosas, pueden mantener una transformación humana por largos periodos de tiempo, pero al final, siempre deben mostrar su verdadero aspecto para reponer la energía que consume alterar sus figuras fisicas. 

 

El Comienzo de Futuras Aventuras (Arco de la Monta√Īa) por Tsunami Akira
Notas de autor:

De acuerdo, yo esperaba recuperar los otros capitulos borrados a tiempo, no obstante, como la reparacion de mi CPU esta tardando más de lo esperado, no me queda más que reescribir la historia hasta donde va. 

Lectores, este es el capitulo 7, el primero del Segundo Arco que es:La Montaña. 

Espero les guste y si no es mucho esfuerzo de su parte, dejen un comentario. 

Durante varias horas de la noche, Jessenia y el Segador se alejaron del reino de Fior. ¿Cuántos kilómetros habían avanzado en ese tiempo? Ninguno de los dos lo sabía. Finalmente, tras un largo tiempo de caminata, la humana se detiene, cansada, con las piernas adoloridas y sin poder dar un paso más. Esa noche, bajo el cobijo de un árbol alto que se encontraba en el camino, ambos viajeros se detienen. Jessenia se recarga contra el tronco y tan rápido apoyo la cabeza, queda irremediablemente dormida, presa del sueño. Esa noche había estado llena de emociones y sucesos que la chica jamás creyó experimentar en vida.

            Brujas, Familiares monstruosos, un extraño y misterioso individuo que la salvo y la saco del reino y ahora, una larga caminata a quien sabe dónde. Si, muchas cosas habían ocurrido en las pasadas horas. Lo que Jessenia ignoraba, es que las cosas no habían terminado, eran tan solo el inicio de lo que sería un nuevo y fascinante viaje lleno de dolor y sufrimiento, así como de alegría y momentos dichosos; es solo que la joven humana aun no lo sabía.

            Ya entrada la noche y Jessenia bien dormida, el Segador yacía recostado sobre la rama más alta del árbol, con los ojos clavados en la luna llena que era de un hermoso color azul.

            El viento mecía con gentileza las ramas del árbol, el largo cabello azabache del chico así como sus largas y viejas prendas de ropa. El silencio se cernía sobre todo ese vasto espacio hasta que una voz femenina interrumpió la calma. 

            “¿Por qué trajiste a esa chica?”

            Fue lo que pregunto la suave y clara voz de mujer que, no obstante, estaba mezclada con un toque de malicia y arrogancia.

            —Yo no la traje, ella me siguió hasta aquí—dijo el Segador.

            “Mmm… Si eso es cierto ¿entonces qué haces esperando aquí? Porque no solo te marchas y la dejas a su suerte. Lo que pase con esa humana no es nuestro problema. Seguramente no tengo que recordarte que nuestro objetivo es otro… ¿no es cierto?”

            —Lo sé—dijo el joven entornando los ojos con seriedad—. Sé cuál es nuestro objetivo. No hay forma de que lo olvide.

            “Si eso es cierto entonces responde, ¿qué estamos esperando? ¿Por qué salvaste a esa chica? Pudiste haberla dejado en aquel reino y ya no sería nuestro problema.”

            El Segador miro con seriedad la hermosa luna llena que se alzaba por encima de su cabeza. La verdad es que no tenía una respuesta para esas dos preguntas, él mismo no terminaba de comprender porque salvo a esa chica de los guardias de ese rey, porque la saco de ese reino y por qué estaba aguardando a que despertaba para reanudar el viaje. Eso es lo que pensaba, no obstante, muy en el fondo, el solitario joven creía entenderlo. Había una razón por la cual salvo a esa chica, sin embargo, no terminaba de comprenderla. Ese tiempo había quedado en el pasado, cuando él era otra persona, cuando el Segador era todavía un ser que amaba la vida y no la muerte. Habían pasado tantos años desde la última vez que logro comprender los sentimientos y las emociones humanas. Ahora, el chico no terminaba de entender porque hizo lo que hizo. Tenía una ligera sospecha, pero nada en concreto.

                        El Segador de brillantes ojos azules no pudo responder a las preguntas, por lo que se quedó callado. Las respuestas eran un misterio para él.

            Al darse cuenta que sus preguntas se quedarían en suspenso por más tiempo, la voz de mujer emite un claro y muy audible suspiro.

            “Bueno, la verdad es que no importa. Siempre y cuando te deshagas de ella y no se convierta en un obstáculo para nosotros. ¡Aun así es una lástima! Que una chica tan linda y adorable como ella se encuentre ahora dormida, bajo nosotros, completamente expuesta y vulnerable para un ataque. ¡Ahhh…! ¡Hace tanto tiempo que no he tenido contacto con otro ser vivo, me muero de ganas de cumplir con mi objetivo, lo primero que haré será hincarle el diente a un joven delicioso o una linda chica, tierna y jugosa…!

            La voz de mujer continúo hablando y hablando sobre sus deseos  y anhelos frustrados, mientras ella seguía, el Segador la ignoraba olímpicamente al observar la reluciente luna del firmamento. 

            De esta forma, llego la mañana. Luego la tarde, debido al gran cansancio de la noche y a todo lo que Jessenia había experimentado, la joven se levantó horas después del amanecer.

            Tumbada en el suelo, con la cabeza sobre las raíces del árbol, la humana se revuelve en el suelo, incomoda y cansada.

            — ¡Emily, Jane, cierren las cortinas!—dijo Jessenia mientras se cubría los ojos con el brazo. Pasaron los minutos, la joven aún se revolvía en el suelo sin abrir los mismos—. ¡No me escucharon, les dije que cerraran las cortinas!—pero nada—. ¡Emily, Jane!

            Jessenia se despertó para encontrarse recostada sobre el suelo, usando un árbol como almohada. Se levantó torpemente con ambas piernas temblorosas, aun llevaba puesto el pijama que sus doncellas le habían ayudado a ponerse la noche anterior. Tan pronto como observo el nuevo paisaje que la rodeaba, la joven no pudo explicar lo que estaba ocurriendo.

            — ¿Que está sucediendo, en donde me…?

            Pero no pudo terminar de formular la pregunta, ya que al instante, los recuerdos de la noche pasada azotaron brutalmente su memoria. Todo lo que había ocurrido regreso a ella: esa noche, el extraño joven que la veía desde el balcón de su habitación, esos pequeños y repugnantes monstruos verdes que se convirtieron en seres inmensos y grotescos, la Bruja, el pajarraco inmenso que invoco, el Segador siendo devorado para luego salir intacto cortando la barriga del monstruo, la muerte de la mujer deforme que cumplió su deseo diez años atrás; todo había vuelto a su memoria.

            —Entonces…—comenzó a decir débilmente, incapaz de creer todavía que toda aquella experiencia sucedió en realidad—, nada de eso fue un sueño…, en verdad sucedió.

            Ahora que sus recuerdos habían regresado, la joven humana observa lentamente el lugar donde había despertado: un amplio espacio con algunos árboles por aquí y por allá, un poco de vegetación creciendo en algunos lugares y sin señales de civilización en las cercanías. Nada de lo que veía le era familiar, no sabía dónde se encontraba y peor aún, no sabía cómo salir o llegar a ningún lado, necesitaba de la ayuda de alguien. Pero viendo lo desolado que todo se encontraba, Jessenia dudada de poder encontrar a alguien que le ayude en esas circunstancias.

            Ya que nunca antes había salido del reino de Fior, la joven no tenía ni una leve idea de que tenía que hacer o a donde dirigirse. Estaba completamente perdida.

            Por unos segundos, las ganas de echarse a llorar invadieron fuertemente cada uno de sus pensamientos, pero luego recordó que no se encontraba realmente sola, ¿Dónde estaba el sujeto que venció a la Bruja? ¿Dónde se encontraba el Segador? Seguramente él la ayudaría a salir de ese lugar y a llevarla a algún lugar.

            Jessenia volvió a mirar a todos lados pero nada, tampoco se escuchaban ruidos, nada que no fuera el viento. Por unos momentos, la joven humana temió que aquel misterioso individuo en verdad la haya abandonado a su suerte. Si…, como antes, volvía a estar completamente sola. Los recuerdos de su pasado la visitaron sin previo aviso, la chica se deprimió al darse cuenta que tal vez regresaría al mismo lugar del cual creyó salir tiempo atrás…, no, la verdad es diferente, Jessenia creyó salir de esa oscuridad, cuando la realidad era un poco diferente, lo único que hizo fue cambiar el paisaje, pero la vista era exactamente la misma. Con o sin deseo, completamente sola o rodeada de personas, la realidad es que la joven pelicastaño seguía estando sola en este mundo y ahora, se encontraba perdida sin nadie quien la acompañe. Sola e impotente, sin saber que hacer para poder sobrevivir.

            La chica comienza a caminar sin rumbo fijo. Cuando hubo avanzado unos cuantos pasos en cierta dirección, se encuentra que más adelante, una persona yacía parada al frente de un gran árbol repleto de hojas verdes. El tronco era visiblemente muy grueso y sus ramas se encontraban firmemente enterradas bajo tierra.

            En cuanto vio al excéntrico individuo, Jessenia creyó que se trataba del Segador, no obstante, después de entornar mejor los ojos, la chica se percato que no podía ser él, ya que el físico de la persona plantaba frente al árbol era muy diferente. Parecía ser un niño y que además llevaba un par de objetos sujetos firmemente en ambas manos… ¡eran unos largos y aterradores cuchillos!

            Jessenia permaneció atrás, observando con mórbida curiosidad lo que sea que estuviera a punto de hacer ese niño de cabello negro frente al árbol. Fue entonces que paso, la persona plantada delante del árbol levanto con una impresionante velocidad la pierna y la estrello contra el grueso tronco del árbol, al instante, cientos o miles de diminutas hojas verdes se desprendieron de las ramas y empezaron a flotar lentamente hacía el suelo, ahora, con una velocidad todavía mayor, el niño tomo con firmeza ambos cuchillos y se dedico a cortar cada una de las hojas que se desprendieron del árbol con una velocidad que era imposible de ver por el simple ojo humano. Al finalizar su quehacer, cada una de las hojitas verdes que se desprendieron terminaron hechas trizas en el suelo, ni siquiera una quedo intacta.

            En el centro de todas esas hojas destrozadas yacía el niño quien se había mantenido tranquilo y quieto, sin mostrar un leve indicio de dificultad o preocupación por lo que había hecho.

            Al instante de ver semejante desplante de fuerza y velocidad, Jessenia, quien nunca antes había visto algo tan increíble como eso, no supo que pensar de la escena que se desarrollaba unos metros por delante de ella. De hecho, el último de quien vio esa clase de destreza física era el Segador, pero él no se encontraba en los alrededor. ¿Será posible… que ese niño…?

            Jessenia se había impresionado por lo que había visto pero no por eso dejaba de estar menos asustada. Quería acercarse a ese individuo y pedirle ayuda, pero tenía miedo de que ese personaje le hiciera algún daño, después de todo, al ver esa impresionante velocidad, aquel chico podía fácilmente matarla sin que ella de diera cuenta. Bastaba con un rápido y fino corte en la garganta para que los días de la humana se encontraran contados y de hecho, Jessenia se lo imagino. Se llevo ambas manos al cuello para revisar que la carne seguía cerrada. La imagen de ese niño degollándola pareció tan real y tan vivida que inconscientemente se llevo las manos a ese lugar, temerosa de encontrar sangre por doquier.

            Quería acercársele al mismo tiempo que deseaba alegarse de él, si se aproximaba corría el riesgo de que ese niño la matara o la lastimara de cualquier forma, pero también existía la posibilidad de que la ayude, ahora, si Jessenia se dejaba gobernar por el miedo y se retiraba ahora que podía, era probable que muriera en cuestión de días por falta de agua y de alimentos. ¡No había nada que pudiera hacer! ¡Sin importar cuanto lo pensara solo había una única posibilidad! Debía de correr el riesgo.

            Tragándose el miedo y la inseguridad, la chica se aproxima lentamente y cuidadosamente, no quería asustar al niño o verse como una amenaza, cosa que sería imposible, ya que Jessenia era de constitución esbelta, no aparentaba mucha fuerza física, sin mencionar que aun estaba en pijama, difícilmente alguien con estas características podría pasar por alguien intimidante.      

            Cuando ya se encontraba lo bastante cerca del extraño personaje, éste vuelve un poco la cabeza y petrifica a Jessenia con una fría mirada de sus ojos azules. El muchacho se da la vuelta completamente y la chica se percata del gran parentesco que tenía con el Segador, eran casi iguales. La primera suposición de la joven era que ambos debían de ser hermanos.

            Sin embargo, el parecido del rostro no era lo único que llamo la atención de la joven pelicastaño. El muchacho no vestía prendas de ropa de la cintura para arriba, por lo que se podía ver su torso y su pecho al desnudo. El rostro de la joven se ruborizo al ver el torso desnudo del chico ante ella, era delgado y un poco alto para la edad que debía de aparentar, no poseía una musculatura marcada firmemente, pero tampoco se le veía muy flaco y blandengue. El niño que debía de tener entre doce y trece años le llegaba al nivel de los pechos a Jessenia, mientras que el Segador era más alto que ella.

            La muchacha estaba tan absorta en el torso desnudo del niño que apenas si noto las dos marcas que éste poseía en su cuerpo, la primera en el brazo derecho, unos centímetros arriba de donde iniciaba la mano y la segunda marca, aun más extraño y más elaborada, como si hubiera sido puesta por un hábil artista, yacía en la palma de la mano izquierda. La joven apenas si reparo en estos dos símbolos, ya que al instante su vista se poso en los dos cuchillos que el chico sujetaba firmemente. ¡Eran exactamente iguales a los que el Segador uso para pelear en el reino de Fior!

            “¿Podría ser que este niño sea…?”

            Comenzó a pensar Jessenia, pero debido a lo inverosímil que resultaba su pensamiento prefirió eliminarlo.

            —Disculpa…—comenzó a decir tímidamente. No podía apartar los ojos del torso desnudo del joven ante él—. ¿Has visto…?

— ¡Ya era hora de que despertaras!—la interrumpió el joven.

            El niño le dio la espalda a Jessenia y recogió un par de prendas de ropa que yacían tiradas con indiferencia en el suelo, no obstante, antes de que el chico se las pusiera, algo muy alarmante llamo la atención de la joven; el niño poseía una horrible marca en el brazo izquierdo, justo por el área de la axila. Era una grotesca y muy llamativa cicatriz que sería imposible de no ver cuando se presta de improviso. El muchacho se coloca sus viejas prendas con rapidez, la suavidad que aparentaba su piel quedo bajo las oscuras ropas rasgadas y sucias. Al finalizar de colocarse las ropas, camina en dirección a Jessenia, justo en el instante en que paso a su lado, el chico con fría voz le dijo:

            —Camina.

            Siguió adelante sin revisar siquiera si Jessenia lo seguiría.

            La joven humana quedo como petrificada en el suelo, esa apariencia, esa voz, esos ojos, esa personalidad tan apagada y falta de emociones, ¿sería posible que ese niño fuese…?

            La misma pregunta invadió la mente de Jessenia, pero antes de reaccionar por sí misma y seguir al muchacho antes de que se perdiera de vista, un ruido grueso y extraño, como de algo que está a punto de romperse, se escucha con total claridad. La pelicastaño dirige sus orbes azules en dirección al grueso árbol que había quedado desnudo de hojas verdes y a continuación, algo magnifico e increíble ocurrió. ¡Una grieta enorme apareció justo en el área donde el niño le planto esa brutal patada, inmediatamente, el tronco se rompió y cayó con un fuerte sonido! La tierra tembló un poco y tan rápido como se oyó el impacto, igual de rápido se extinguió, ahora la música del viento era lo único que destruía el silencio del lugar. 

            La caída de ese árbol fue el despertador que abrió los ojos de Jessenia, la chica se encontraba entre impresionada por lo que había presenciado e incrédula. ¡Ninguno de los guardias que ella había conocido en Fior, ni siquiera el más grande, habilidoso o musculoso, hubiese sido capaz de hacerle eso a un árbol como ese con una simple patada! Y aun así, un niño que no aparentaba demasiada fuerza física, lo logro de un solo golpe.

            Jessenia despertó, miro hacia atrás, el muchacho ya se había alegado lo suficiente. La humana se hecha a correr detrás de él antes de perderlo de vista. Estaba decidido, ¡lo seguiría! De todas formas, si ese niño quisiera matarla, ya lo hubiera hecho y si deseara aprovecharse físicamente de la muchacha, también lo hubiese hecho mientras la joven dormía.

            El tiempo trascurrió lentamente y en silencio, lo que hacía que el tiempo se moviera aún más lento si es que eso era posible. El niño estaba unos metros delante de Jessenia, la chica ya de por si era mala hablando con la gente y por el deseo que la bruja le había concedido, el de enamorar a las personas con tan solo verla una vez, la pelicastaño se mantenía en su mayoría callada, ya que de igual forma, los aldeanos que la rodeaban nunca le hablaban de nada que no fuera su belleza, promesas de amor eterno y un monto de palabras falsas y vacías que a la joven no le interesaban, pues sabía que no eran ciertas, solo eran una mera ilusión creada por la magia de una Bruja. No era la realidad.

            El tiempo volvió a transcurrir, el sol que estaba en lo alto se había movido un poco de posición, ya no faltaba mucho para que anochecerá. Ya sin nada que perder y cansada del silencio, la humana intenta dialogar con el niño que aún se mantenía varios pasos por delante de ella.

            —Oyes, ¿de casualidad no habrás visto a un sujeto alto, parecido a ti por aquí?

            —Lo estás viendo.

            — ¿Eh…? ¿De qué hablas? La persona de la que hablo es un muchacho alto, de cabello negro, un poco largo y que…

            —Soy yo.

            — ¡Ehhhh! ¡Es en serio!

            — ¿Por qué mentiría? No tengo ninguna razón para hacerlo. 

            — ¡Espera, espera un minuto! ¿Tú eres el muchacho de anoche? ¿El que peleo contra ese enorme monstruo, el que mato a la Bruja, el que me cargo en brazos y me saco del reino? ¿Eres tú?

            —Eso fue lo que dije, no entiendo porque te sorprendes.

            — ¿No lo entiendes? Cualquier persona se sorprendería…, alguien normal, claro está. ¿Cómo lo hiciste? ¿Cómo te volviste más joven?

            —Por una maldición—dijo inmediatamente el niño que resultó ser el Segador; al juzgar por su tono de voz, el chico no tenía razones para mentir—. Yo tampoco sé porque me vuelvo un niño durante el día, pero resulta que es así. Los Segadores no somos humanos, somos algo así como Seres Oscuros, durante el día, es decir, bajo los rayos del sol, me vuelvo un niño y mis poderes se debilitan considerablemente, mis fuerzas, mi velocidad, agilidad y resistencia, todo se vuelve más débil. Al caer la noche recupero mi verdadera forma así como mis poderes. Eso es todo.

            El Segador lo dijo con tranquila indiferencia, como si todo aquel asunto no le importase. Ya que Jessenia no escucho mentiras en su tono de voz así como tampoco oyó interés o preocupación, es que decidió seguir preguntando.

            —Entonces… ¿el tú de anoche es tú verdadera apariencia?

            Le pregunto mientras ambos seguían caminando hacía algún lugar.

            —Así es.

            —Ya veo, ¿a cuántos Segadores conoces? ¿Hay muchos?

            —Solo conozco a uno más y no, no creo que haya muchos.

            A Jessenia se le acabaron por el momento las preguntas. Aun no le había hecho la pregunta más importante y quizás la más simple y sencilla de todas: ¿Cuál era su nombre?

            Con el pasar de los minutos que terminaron convirtiéndose en horas y mientras seguían y seguían caminando hacía algún lugar, la humana vuelve a hablar, ya que si ella no lo hace, el Segador no tomaría la iniciativa.

            —Oye… ¿adónde vamos? ¿Me llevaras a una ciudad o algo así?

            En esos momentos, la humana y el Segador caminaban por las cercanías de una alta montaña rocosa. Con el fuerte soplido del viento que meció la larga cabellera castaña de Jessenia y las ropas del muchacho, el chico se detiene sin responder a la pregunta de la joven. Vuelve la cabeza en dirección a la montaña y se queda mirándola con sería expectación.

            “¿Lo sentiste?”

            Pregunto la voz de mujer.

            —Lo sentí.

            Jessenia lo escucho ya que no caminaba muy separada de él.

            — ¿Que sentiste?—cuestiono confundida.

            “Es en esa montaña. Tal parece que encontramos el primer paso hacia nuestro deseo.”

            La voz de mujer hablaba con mucha claridad y usando un buen tono de voz, era imposible que alguien cercano al Segador no pudiera escucharla, no obstante, éste era el caso, Jessenia se mantenía cerca del chico y separada por algunos pasos, pero al parecer, ella no daba señales de escuchar aquella voz.

            El Segador cambio el rumbo de la dirección y se dirigió hacia la montaña, Jessenia detrás de él, siguiéndola difícilmente debido al cansancio, la sed, el hambre y el dolor del cuerpo por dormir en el suelo.

            —Oye… ¿a dónde vamos? ¿Me llevaras a una ciudad o qué?

            —La ciudad tendrá que esperar, hay algo que quiero revisar primero.

            — ¿Ehhhh…?

            De mala gana y sin poder hacer nada, la humana sigue al Segador. El sol de la tarde seguía moviéndose lentamente, el aire se tornaba de cálido a frío, la noche se aproximaba y ambos no daban señales de que fueran a detenerse en el futuro próximo. Ahora, Jessenia caminaba a duras penas con la espada encorvada, la cabeza hacia abajo y respirando con dificultad, estaba llegando a sus límites. No obstante, la montaña se acercaba a cada paso que daban.

            — ¿No tienes comida o agua? Me muero de hambre y de sed.

            El cuerpo de la humana, además de estar fatigado y adolorido, se encontraba sudado y pegajoso. La chica estaba consciente de que fue apenas hace un día que tomo un baño caliente en una enorme tina de baño, aun así, el día antes de salir de Fior se veía verdaderamente légano.

            —Yo no necesito comer o beber líquidos para vivir, esas son debilidades humanas.

            Sin poder pararse derecha y con dificultad para hablar, Jessenia lo intenta.

            — ¿No necesitas comer? ¿Qué me dices de dormir? ¿Tú duermes?

            —No. No lo necesito. Puedo dormir si lo deseo, pero en mi caso no es obligatorio.

            El chico y la joven se habían acercado demasiado a la montaña y ahora, a unos metros de distancia, se podía apreciar una enorme entrada en el muro de roca. No obstante, antes de cruzarla, Jessenia protesta, harta, fatigada, exhausta y voz débil que pronosticaba que en cualquier momento podría romper a llorar.

            — ¡Lo entiendo, está bien! No eres humano, no necesitas comer, beber, dormir o descansar… ¡pero yo si lo necesito! Ahora, obviamente estas ocupado, solo dime donde se encuentra la ciudad, pueblo, reino o aldea más cerca de aquí y ya no te molesto.

            En esta ocasión, el Segador se volvió completamente para ver a la chica. Unos cuantos metros los separaban el uno al otro. El niño la miro con frialdad en los ojos mientras que la chica con tímida inseguridad. Finalmente, el chico cerró ambos ojos.

            —Es verdad, a veces olvido que los humanos son criaturas frágiles y débiles, que pueden morir por la más simple y sencilla de las cosas.

            El Segador se acercó a Jessenia, la chica, por algún acto de reflejo, retrocedió unos cuantos pasos precavida. Ahora, a tan solo unos cuantos pasos para tocarse, el niño se detiene, alarga la mano derecha y encima de esta, una pequeña esfera de luz dorada se manifiesta. El joven la arrogo con simpleza hacía la chica, la bola de luz penetro suavemente dentro del pecho de la chica, ésta había cerrado los ojos presa del temor de que algo malo fuera a pasarle, pero en realidad fue todo lo contrario. Tan pronto esa luz penetro en su ser, Jessenia sintió como su cansancio, su hambre, su sed, sueño y dolor muscular, desaparecían rápidamente. ¡Se sentía bien, llena de energía, con ganas de caminar, correr y hasta saltar de ser necesario!

            — ¿Qué fue lo que me hiciste?—inquirió confundida.

            —Solo te di un poco de mi energía. Aun no puedo llevarte a la ciudad, después de que termine con el asunto que tengo aquí, te llevare a la más cercana.

            El niño se dio la vuelta, listo para adentrarse en las profundidades de la caverna.

            Jessenia no quería quedarse sola durante la noche, no sabía qué clase de animales o bestias pudieran aparecer por esos lugares. Era contradictorio, pero el lugar más seguro para ella, de cierta forma, era al lado del Segador, aun cuando sabía que dentro de la montaña no pudiera haber nada bueno y más si era el chico que la guiaba el que entraba por iniciativa propia. Y pese a todo lo demás, el cuerpo de la chica se sentía realmente liguero, todos sus malestares pasados se habían esfumado como por arte de magia, inclusive la inseguridad y el miedo. ¡Así que sea lo que sea que encuentre dentro de esa montaña, Jessenia estaba lista para enfrentarlo!

            El Segador entro primero al interior de la cueva, seguido por la humana, quien todavía no sabía que al elegir entrar junto con él, el destino de la chica, de cierta forma, había quedado sellado para siempre.

           

           

                       

           

           

 

Notas:

Nos vemos en la siguiente entrega. 

 

En la Monta√Īa por Tsunami Akira
Notas de autor:

Capitulo numero 8 del segundo Arco de esta Historia. 

Para los que van más avanzados y ya van en el capitulo cuarenta y tantos, les pido un poco de pasiencia, si tengo suerte, subire mañana o el Luner, el capitulo que sigue a: Buscando el Tiempo Perdido, cuando Jessenia despierta dentro del Gremio. 

Sin más por el momento, les deseo feliz lectura y como siempre, dejen un comentario, ya que invertir cinco, cuatro o tres minutos de su tiempo en escribir algo no los matara. Buenos para leer, pero no para dejar una critica o una sujerencia. :) :) :) 

El Segador entro primero al interior de la montaña, seguido unos pasos atrás por Jessenia, quien con el repentino aumento de energía que el niño le había dado, se sentía capaz de todo: correr, saltar, escalar y hasta enfrentarse a lo que sea que le espere dentro de ese oscuro lugar.

            Tras caminar varios pasos, poco a poco la luz del atardecer fue muriendo debido a la profundidad a la que se internaban, un poco más y todo se quedaría en absolutas tinieblas.

            Jessenia, unos pasos detrás del niño-Segador, veía el interior de la montaña entre curiosa y expectante; esa era la primera vez que entraba a un lugar como ese, toda su vida la había vivido dentro del reino de Fior, entre casas, tiendas, diferentes tipos de viviendas, gente y más gente caminando de aquí para allá, por lo que las paredes, techos y el suelo de maciza roca negra, las puntiagudas, largas y amenazantes estalactitas de piedra que colgaban del techo, todo, le eran interesantes.

            Ya sea por el súbito arrebato de energía que se le fue dado antes de entrar a la montaña, nada de eso la asustaba o le atemorizaba, más bien veía de un lugar a otro, tocaba las paredes, los muros y respiraba el aire frío del lugar, todo aquel lugar era muy curioso, extraño y algo fascinante.

            Finalmente, con el pasar del tiempo y del recorrido, la poca luz del exterior se había casi extinguido, no obstante, tan pronto como la luz de afuera iba desapareciendo, una nueva aparecía en el interior de ese largo camino. A unos pasos más adelante, el camino que hasta entonces había sido derecho, se curvaba hacía la derecha, en  esa vuelta, una extraña y brillante luz verde-azul se veía claramente.

            Tan pronto como ambos llegaron a ese punto, los dos vieron de que se trataba, el Segador, con su rostro inescrutable de emociones, sin darle importancia a lo que veía, mientras que Jessenia, con los ojos bien abiertos y brillándole de la emoción, observaba impresionada la vista que se mostraba delante de sus orbes azules. ¡Eran un montón de rocas que brillaban en la oscuridad! Grandes y largas, enterradas en el suelo, en el techo o en los muros de los lados, pero que sobresalían como la punta de un iceberg. Eran demasiadas y seguían y seguían adelante, conduciendo a los viajeros como si fueran señales.

            El Segador siguió adelante, ignorando las rocas luminosas que brillaban con una extraña mezcla de colores, entre azul y verde; Jessenia, por el contrario, se arrodillo frente a una gran piedra que sobresalía del suelo, se le quedo mirando por algunos segundos, como tratando de descifrar que era lo que las hacía brillar, finalmente se decide a tocar la roca y se asombra al percibir que estaba fría y no caliente como se lo había imaginado.

— ¿Cómo es que estas piedras brillan en la oscuridad?—le pregunto al Segador. No obstante, al no escuchar respuesta, la chica se vuelve para ver a tiempo como el joven seguía adelante con su camino.

Poniéndose de pie rápidamente, la humana corre detrás de él. Cuando lo alcanzo, prosiguió el trayecto caminando unos pasos detrás de él. De esta forma, la humana y el Segador caminaron un buen tramo de metros y metros en una sola dirección, más nunca a obscuras, ya que las piedras luminosas seguían y seguían apareciendo enterradas en los muros, en el techo o en el piso, mostrándoles el camino y ahuyentando a la oscuridad.

Al fin, cuando el silencio se torno insoportable, Jessenia decide preguntarle algo que llevaba molestándola desde hace un tiempo.

—Oyes… ¿recuerdas a los guardias que aparecieron en mi habitación, cuando ese monstruo me secuestro?—pero el Segador no respondió, continuo caminando unos pasos frente a la humana—. ¿Qué fue lo que les hiciste?

            —No mucho, solo los mate—le dijo fríamente y sin contemplaciones en su tono de voz.

            Jessenia, al escuchar la respuesta que ya se esperaba de éste individuo, se detiene como si estuviera petrificada.

—    ¿Por qué lo hiciste?—dijo con la mirada baja.

—Porque se interpusieron en mi camino.

— ¿Solo por eso?

—    ¿Necesito otra razón para matar?

Así que, en pocas palabras, el Segador mato a esos guardias no porque representaban una amenazaba para él, ni siquiera por defensa propia, sino porque esos hombres eran obstáculos que obstruían su camino.

—Dijiste que a esos guardias les habían impuesto una magia de control mental, es decir, que la Bruja los controlaba mediante algún sortilegio y que por eso, la magia del deseo que la Bruja me dio no surtió efecto en ellos. Dime algo, sino los hubieras matado y hubieras derrotado a la Bruja, ¿ellos hubiesen podido salir de ese trance?

            El Segador se detuvo varios pasos delante de Jessenia, pese a la distancia, el eco que provocaba ese pasadizo era suficiente para que las voces se escucharan fuertes y audibles.

—No lo se, es probable. Con la Bruja muerta, la magia que uso en esos hombres, poco a poco hubiese perdido su efecto, así hasta desaparecer.

— ¡Entonces porque los mataste si sabías que ellos podrían volver a la normalidad!

En este punto, el Segador se dio la vuelta para mirar a Jessenia.

—Ya te lo dije—el niño entorno los ojos y miro con seriedad a la humana frente a él—, por que eran un obstáculo en mi camino.

“¡Vaya, vaya, parece que nuestra princesita nos salio muy humanista y noble! La ingenuidad es tan adorable en las mujeres jóvenes. Se burlo la voz de mujer. Una voz que aparentemente, solo el Segador podía escuchar, ya que Jessenia no mostró indicios de escuchar una tercera voz en ese reducido lugar.

“Pregúntale porque le importa” Le dijo la voz de mujer al Segador.

— ¿Por qué debería preguntarle eso?—cuestiono el Segador en voz alta. Jessenia lo escucho, pero no logro comprender a que se refería, ya que ella no podía escuchar la tercera voz que solo el niño podía escuchar.

“¡Solo pregúntaselo! Yo también me aburro si no hablo de vez en cuando y tu no eres exactamente el mejor conversador del mundo.”

El Segador suspiro y paso a preguntarle a Jessenia lo que la voz quería preguntar.

—    ¿Por qué te importa lo que les haya pasado a esos hombres?

“Repite después de mí: A ninguno de ellos le importabas, solo te obedecían y te protegían debido a la magia de esa Bruja. Si no la tuvieras, tú no significarías nada para ellos, te desecharían como basura maloliente, así que, ¿Por qué te importa lo que les haya pasado? Ya que a ellos, tu no les importabas nada.”

—A ninguno de ellos le importabas, solo te obedecían y te protegían debido a la magia de esa Bruja. Si no la tuvieras, tú no significarías nada para ellos, te desecharían como basura maloliente, así que, ¿Por qué te importa lo que les haya pasado? Ya que a ellos, tú no les importas nada—repitió cada palabra como la voz así lo quiso.

Jessenia apretó los puños así como los dientes, seguía con la cabeza abajo.

—Tienes razón, a esas personas…, yo no les importaba nada…

“Ya lo vez, tú no significabas nada para esos humanos, por lo tanto, ¿Qué te importa si viven o mueren? De todos modos, los humanos nacieron para morir, sus vidas son ridículamente cortas, hasta la enfermedad más simple los puede matar, sin mencionar que necesitan comer, dormir y beber líquidos todos los días para mantenerse fuertes y saludables. ¡En serio! Los humanos son criaturas tan patéticas, débiles e insignificantes.” Fue lo que dijo la voz seductora, un poco arrogante y femenina que solo el Segador podía escuchar, no obstante, éste no le presto atención a lo que la voz decía y se quedo mirando la resolución de Jessenia.

—Pero…, aun así…, aun cuando yo no significaba nada real para ellos… ¡Ellos tenían familia y amigos, gente que los quería y los apreciaba, eran importantes para otras personas! Esos guardias solo cumplían con su deber de proteger el reino y a mí, aun cuando lo que sentían por mi era debido a una brujería y no era real… ¡Aun así! Lo que otras personas sentían por ellos era algo real. No soy nadie para juzgarte, pero… ¡la vida humana no es algo que deba tomarse a la liguera!

“! Tch, pequeña niña ingenua!” Resoplo la voz de mujer. “Continuemos con nuestro camino, me aburre hablar con esta princesita de pacotilla.”

— ¿Sientes lastima cuando vas caminando y por accidente pisas una hormiga?—le pregunto el chico a la joven. Jessenia levanto la mirada para verlo—. Es lo mismo para mí. No puedo entender nada de lo que dijiste, pero si eso que dices es en lo que crees, entonces defiéndelo y no dejes que otros te convenzan de lo contrario—se dio la vuelta y siguió con su camino—. Lo hecho, hecho esta. Olvídalo y sigue con tu vida.

A continuación, el Segador reanudo su camino al interior de esa montaña.

— ¿Olvidarlo?—cuestiono Jessenia en voz baja, siguiendo los pasos del niño ante ella.

—Así es como viven ustedes los humanos, ¿o no? Olvidan las cosas dolorosas, prefieren ahuyentarlas, desaparecerlas, de la misma forma en que estas rocas alejan la oscuridad. Eligen vivir sus vidas evadiendo la verdad y ocultarse detrás de una cómoda mentira, ¿no es así?

La Humana seguía detrás del Segador, pese a que en esos momentos, el chico era más bajo que Jessenia, el pelinegro se veía realmente grande, alto, visto desde el lugar en que la pelicastaño lo veía. A cierta distancia atrás de él, quizás solo por eso y solo por eso, el chico se veía más grande que ella, por algo tan simple como la distancia. Si Jessenia caminara un poco más rápido y andara a su lado, la humana sería la más alta, al menos, físicamente, no obstante, pese a que el asunto de la altura se podía resolver con algo tan simple como acercarse al chico, las piernas de Jessenia, aunque pudieran caminar más rápido, estas se negaban a hacerlo. Algo dentro de ella le decía que no podía caminar a la par con el Segador. Aun cuando la distancia que los separaba no fueran más que unos simples metros de distancia, la pelicastaño sentía que era una distancia mucho más larga.

Por alguna razón, se sentía cómoda y a la vez inferior caminar tras de él. Estos pensamientos invadían su mente junto con las palabras emitidas por el Segador. Sobre olvidar, sepultar el dolor y el sufrimiento debajo de una alfombra, ahuyentar las tinieblas con un poco de luz y vivir siempre en una cómoda mentira a tener que soportar la realidad de su vida. Jessenia no sabía cómo replicar las palabras del Segador, pues ella no era nadie para intentar debatirlas, ya que ella, la humana, había hecho exactamente lo mismo de lo que el joven la acusaba. Pensó en huir de la vida con la muerte, eligió vivir con el deseo de una Bruja y alejar su soledad, cuando su deseo se cumplió, la chica se engañó a sí misma, auto convenciéndose de que ya no estaba sola, de que ahora tenía a muchas personas que la querían y la aceptaban. Un gran engaño que al final fue descubierto.

—Sin embargo—volvió a hablar el Segador que permanecía a varios pasos de la humana—, yo tampoco soy nadie para hablar de esas cosas. A veces la vida te pones trabas tan difíciles por superar que los humanos simplemente eligen alegarse y huir, prefieren no responsabilizarse de nada y vivir cómodamente evadiendo su realidad. No obstante, esto al final no importa; no importa cuanto huyas, la realidad, la verdad, tarde o temprano te alcanzara, así que, si tienes tiempo para huir, ¿Por qué mejor no resuelves el problema de alguna manera?, en lugar de pasar tu tiempo lamentándote y regodeándote como un pobre cerdo que se revuelca en su inmundicia.

Jessenia lo miraba desde atrás sorprendida, esa era la primera vez desde que despertó ese día que lo escuchaba hablar tanto y seguido, pero eso no lo era todo, su tono de voz, que generalmente era distancia y falto de emociones, cuando comenzó a hablar, podía escucharse algo en su forma de comunicarse, como si estuviera recordando algo del pasado, como si tratara de regañarse así mismo más que a Jessenia.

A fin de cuentas, el Segador, al igual que la humana, ambos, habían pasado por vidas difíciles.

— ¿No te asusta?—le pregunto la humana.

— ¿Qué cosa?

—Pues… morir, mientras haces lo que haces.

—Yo no moriré—lo dijo con especial seriedad en la voz—, no hasta que haga lo que tengo que hacer. Tampoco me permito morir. Viviré hasta ver cumplido mi deseo.

Fue lo que dijo. Jessenia se quedó pensando en la última palabra que el Segador uso: “deseo”, ¿ella también tenía algo como eso? Por el momento no lo sabía. En el pasado, su único deseo sería solo uno: ser amada, querida y aceptada por otros. Pero luego de experimentar lo que vivió, la chica ya no estaba tan segura de saber que desear. Se encontraba perdida y confundida, pues aunque tuviera uno, no sabría cómo hacerlo realidad, a fin de cuentas, Jessenia, de alguna forma, había regresado al mismo lugar del inicio de todo: estaba sola y no contaba con nadie. Aunque el Segador la lleve a alguna ciudad al terminar lo que tenga que hacer, ¿qué hará la muchacha en ese lugar?, ¿qué es lo que sabía hacer? Nada en realidad.

En el castillo continuo con su educación, aprendió a leer, escribir y hablar apropiadamente, no obstante, no tenía ningún conocimiento específico sobre nada. Ya que la chica se había rendido a vivir por siempre con el deseo de la bruja, el ser amada por todos sin importar que, la joven creyó que no hacía falta aprender nada, ya que todas las personas le darían lo que fuese siempre y cuando ella lo pidiese. Así es, nadie le negaba nada aun ser amado, fue lo que la chica pensó por mucho tiempo mientras vivía en Fior, aun cuando ese amor fuera una gran mentira, una mera ilusión creada por magia de Bruja.

La vida es algo realmente difícil, tanto que uno se pregunta si realmente vale la pena vivir. Para Jessenia, quien ha vivido más cosas malas que buenas, la vida sería algo insignificante, trivial, sin sentido, absurdo y hasta irritante, aun así y pese a toda la tristeza que la chica ha tenido que cargar desde su infancia; la muerte de sus padres y el desprecio de todo el mundo, así como de los constantes maltratos; la humana eligió vivir, aquella vez, hace diez años, a manos de una Bruja. Eso debía de significar algo, ¿no es así?

Por alguna razón, con forme los chicos avanzaban y se adentraban más y más en el interior de la montaña, el aire se volvía pesado y frío, la mente de Jessenia le traía constantemente recuerdos amargos de su pasado, la hacían sentir melancólica, triste, deprimida y vacía. No le gustaba estar dentro de esa montaña, no sabía porque siguió al Segador en primer lugar. Había algo muy extraño en el aire de esa montaña.

“¿Lo sientes?”. Pregunto la voz de mujer con tranquilidad.

El Segador no necesito responder, era obvia la presencia de un Ser Oscuro; con forme ambos avanzaban, la energía negativa se volvía más y más fuerte. Se estaban acercando a su objetivo.

— ¿Crees que aquí encontraremos lo que buscamos para alcanzar el siguiente nivel?—pregunto el niño en voz alta. Al parecer, no le preocupaba lo que Jessenia pensara de él, ya que solamente el Segador podía escuchar la tercera voz.

Jessenia escucho lo que el Segador pregunto, no obstante, algo le decía que no era a ella a quien le estaba hablando; porque para empezar, ¿qué sabía ella sobre este individuo? La respuesta era obvia, nada, absolutamente nada.

Pese a esto y conforme se adentraban más y más en la montaña, la humana dejo de pensar por un momento, ya no le parecía extraño que su acompañante se pusiera a hablar solo.

Este parece ser el lugar idóneo. Aquí podremos continuar con la siguiente fase en la transformación.”

— ¿Tan temible es el enemigo?—volvió a cuestionar en voz alta.   

“Si. Más fuerte y temible que cualquier otra cosa a la que te hayas enfrentado en el pasado.” En este punto, la voz de mujer bufa de risa un poco, se contuvo y siguió hablando. “Bueno, aunque no tengo que decir nada, tú mismo has experimentado el poder de nuestros oponentes en carne propia. Bien sabes el poder al que nos enfrentamos, si queremos tener una oportunidad contra ellos, debemos estar listos. Ni siquiera yo, en mis mejores tiempos, era rival para él. Por lo tanto, hay que aumentar nuestro poder…, después de todo, los términos de nuestro contrato son bastante claros.”

—Los dos somos meras herramientas en las manos del otro, nos utilizamos para conseguir nuestros deseos—dijo el Segador.

“Así es.”

A Jessenia ya no le impresionaba que el Segador mantuviera conversaciones solo, pues en esos momentos, ella tenía sus propios problemas en mente. Algo muy extraño pasaba dentro de esa montaña, no podía explicarse que era ese algo, pero la sensación que comenzó a sentir desde algún punto del camino era diferente a la del resto del trayecto. Ésta sensación era nostálgica, fría y amarga y, aunque quería salir corriendo de ese lugar tan rápido como le fuese posible, algo la seguía empujando hacía dentro, como si unas manos invisibles la estuvieran atrayendo.

Finalmente, tras quien sabe cuánto tiempo de caminar y caminar, el Segador se detiene y con sus fríos ojos azules, observa el obstáculo que tenía delante de sus orbes. ¡Una vasta cantidad de agua con rocas brillantes debajo de la misma! Como por acto de reflejo, Jessenia se detiene a unos pasos del chico con la mirada baja.

El niño se arrodilla delante del agua, mete una mano en su interior, la deja sumergida por algunos segundos, luego la saca y observa el líquido que sobra en su mano derecha.

—Esta agua no es normal—sentencio firmemente—. No es natural.

“¡Tal parece que a partir de este punto las cosas se pondrán más emociones!” Dijo con alegría la voz de mujer.

El Segador se levantó, se dio la vuelta y miro a Jessenia, quien permanecía callada con la mirada baja.

— ¿Qué ocurre? ¿Ya no seguiremos?—su voz se escuchaba mecánica, con falta de emociones.

Al verla y al escucharla, el Segador entrecerró los ojos, escudriñándola con la mirada.

La voz de mujer rio quedadamente al ver y al escuchar a la chica.

“Parece que nuestra princesita llego a sus límites. A nosotros este tipo de atmosfera no nos afecta en lo más mínimo, pero para los humanos es otra cosa. Si desea seguir viviendo, lo mejor será que se quede aquí o que regrese al inicio. Mientras más cerca se está de esta agua, mayor será el efecto de la Corrupción. Con solo un simple vistazo se puede ver que la oscuridad del ambiente ha comenzado a penetrar su mente.”

—Espera aquí—le dijo el Segador a la humana— o regresa a la entrada. Una vez que termine con lo que vine hacer aquí, te llevare a la ciudad más cercana.

Jessenia permaneció callada, con la cabeza un poco inclinada hacia abajo, quería protestar, decirle varias cosas al Segador, preguntarle dudas que quería que le respondiera, no obstante, la chica se quedó callada, sin decir nada.

La joven asintió con la cabeza, no tenía ganas de hablar. El Segador le dio la espalda, se alejó de ella al acercarse a la entrada del agua y antes de entrar y sin volverse le dijo lo siguiente:

—En el suelo no encontraras nada, si tienes algo que hacer o hay algo que estás buscando, mira siempre hacía al frente—el Segador no lo sabía, pero al escuchar estas palabras, los ojos vacíos de Jessenia recuperaron un poco de su brillo y levanto un poco la cabeza, en señal de que estaba escuchando lo que le decían—. En el momento en el que te rindas con algo o contigo misma, en ese momento, todo habrá terminado, no obstante, si continuas viviendo, es posible que encuentres una nueva razón para seguir viviendo. Nunca sabrás cuando o como, pero es seguro que hallaras algo. La esperanza, después de todo, brilla en mitad de la oscuridad y así sea tan delgada como el hilo de una araña, debes aferrarte a ella y nunca soltarla, pues será lo único que te saque del abismo en el que has entrado—el Segador miro el techo del lugar, allí, una gran roca luminosa sobresalía del techo, la miro por varios segundos y luego concluyó diciendo lo siguiente—: Esas fueron las palabras que alguien me dijo una vez. Encuentra su significado por ti misma.

Y así como empezó a hablar de estas cosas, el niño se hecho al agua, perdiéndose de la vista de Jessenia y quedándose sola en ese lugar.

La humana escucho claramente las palabras del Segador y sin darse cuenta, se las había grabado profundamente en su memoria, ella aun no lo sabía, pero esas palabras serían algo muy importante para la chica más adelante, cuando sea el momento de vencer y superar los terrores del pasado.

Sin más por el momento, la joven humana toma siento en el piso, decidida a esperar el regreso del Segador.

 

            Dentro del agua, el Segador nadaba para intentar llegar al otro lado. Mientras movía piernas y brazos, la voz de mujer le hablaba en mitad del trayecto.

“¡Que palabras tan interesantes, ¿Quién te las dijo?!” Pregunto curiosa.

El Segador continuaba mirando hacia el frente con su expresión de seriedad en el rostro.

—Esta no es agua—dijo finalmente, evadiendo claramente la pregunta que se le hizo—. Aun cuando no lo necesito, se puede respirar aquí abajo. Este líquido fue creado mediante algún sortilegio de magia y su función no es ahogar a los intrusos, sino corromperlos…

“¡Si, si, ya lo sé! Típico de los usuarios de magia, tratar de debilitar al oponente antes de enfrentarse directamente con él. ¡Pobre diablo! En lugar de pelear frente a frente, prefieren usar trucos sucios como estos, en fin, no me importa, sea lo que sea esta agua, a nosotros, o mejor dicho, a ti, no te afectara. ¡Ahora dime, ¿Quién te digo esas palabras?! Las que le dijiste a la princesita.”

— ¿Por qué te importa?—su voz se escuchaba perfectamente pese a que estaba bajo el agua.

“No quiero que nadie te meta ideas extrañas en la cabeza, además…, conozco casi todo de ti a excepción de una parte de tu vida, ¿fue alguien de esa época quien te dijo esas palabras?”

—Eso no tiene ninguna importancia ahora. Lo que ya ha pasado, ya ha pasado y nada de lo que diga o haga podrá cambiarlo, por lo que no vale la pena mencionarlo.

“¡Vamos, no seas así, dímelo!”

Debajo de ese líquido, las piedras luminosas continuaban brillando, alejando la oscuridad de esa supuesta agua.

Finalmente, el chico sale del interior del agua, pone ambas manos sobre una superficie seca y entonces, la más absoluta de las oscuridades, el silencio y el frío, lo reciben del otro lado. No había rocas luminosas, no había nada más que la penumbra de la montaña.

El Segador salió del interior del agua para encontrase que su ropa permanecía seca, ni un leve rastro de humedad había en ella. Él tenía razón, aquella cosa no era agua real, no podía mojar y tampoco servía para ahogar, su función era otra.

“Parece que la parte fácil del viaje a terminado. Me pregunto qué sorpresas aguardaran más delante de este sendero sumergido por las tinieblas.” Dijo la voz de mujer con un leve tono de emoción en su voz.

Afortunadamente, una de las cualidades que poseían los Segadores era la habilidad de poder ver en la oscuridad. Con esta habilidad, uno pensaría que servía para un ataque sorpresa y sigiloso en mitad de las tinieblas más absolutas, sin embargo, nada era tan sencillo, ya que otras de las peculiaridades de los Segadores es que los respectivos ojos de color de cada uno brillaban con intensidad en la oscuridad. Lo que significaba que eran presa fácil de los depredadores naturales de ese ambiente.

Aun así y pese a esta desventaja, el niño observa sin inmutarse el largo camino que se extendía al frente de él, cubierto por la oscuridad y el silencio. Avanza hacia lo desconocido.

Jessenia seguía donde mismo, sentada cerca de una de las rocas luminosas, con las rodillas pegadas a su pecho y sintiendo el frío del ambiente, así como su silencio. El Segador le había dicho que podía esperar en la entrada de la cueva, no obstante, la joven humana no podía moverse de donde se encontraba.

Poco a poco, la oscuridad del ambiente comienza a invadir sus sentidos; sus ojos le parecían pesados, le costaba mantenerlos abiertos, el lugar estaba sumergido por un extraño sonido, la joven empezaba a perder el conocimiento.

De pronto, mientras se esforzaba por mantener abiertos los ojos, una risita infantil quebró con el silencio. Se escuchaba muy viva y alegre, lo cual era imposible, ya que ella era la única en ese lugar.

Con este último sonido en su cabeza, los ojos de Jessenia se cierran, presa de la oscuridad del lugar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

             

 

  

Notas:

Por poco lo olvido, ya que estoy pensando en reescribir los capitulos que borre por ACCIDENTE, es posible que los detalles que antes habían leido no aparescan o mencione algunos nuevos. Ojala no les moleste

Feliz Lectura. 

En la Oscuridad por Tsunami Akira
Notas de autor:

Capitulo 9 del Arco de la Montaña. Ojala les guste, como ya les repetí, les sugiero que se lean estos capítulos que, pese a que ya leyeron las versiones originales, estos tienen nueva información que los otros no tuvieron.

Claro, el desenlace será el mismo, pero igual creo que sería buena idea que los leyeran.

“¿Que es ese ruido?”

            Fue lo primero que pensó Jessenia mientras yacía envuelta por las penumbras más absolutas que pudiera haber. La muchacha se encontraba tendida sobre la nada; no había suelo de roca o de algún tipo de material especial; la joven de dieciocho años yacía recostada sobre la nada, sobre oscuridad y nada más.

            Repentinamente, un ruidito se escucha a la distancia, se oía místico y profundo, luego un segundo y luego un tercero. Jessenia no lo sabía, pero se trataba de algunas gotas de agua que se desprendían de las puntas de las estalactitas y caían indiferentemente sobre un minúsculo charco de agua.

            El ruido había cambiado, ahora era como agua que fluía rápidamente, como si hubiera un arroyo cerca de donde sea que Jessenia se encontrara.

            A continuación, un nuevo sonido que no era para nada natural, se oye muy cerca. ¡Era el sonido de una risita! Se iba acercando. Como si una niña riera de alegría. La risa se oía más y más cerca, hasta que esta hizo eco en los oídos de Jessenia, obligándola a despertar y a encontrarse en un lugar dominado por las tinieblas.

            La chica se irguió con ojos vacíos carentes de brillo, a unos metros de distancia, una niña pequeña, como de unos ocho, nueve años, yacía de pie a la distancia, la miraba con una sonrisa siniestra en los labios; la pequeña vestía ropas viejas, andrajosas, sucias y rasgadas, la cara de la infante estaba envuelta por un maquillaje de tierra y polvo e iba descalza. La joven no puedo reconocerla al principio, pero esa niña era alguien muy importante para Jessenia, solo que todavía no se había dado cuenta.

            — ¿Quién eres?—le pregunto la mayor a la menor con voz mecánica, carente de emociones.

            Al escuchar la pregunta, la infante no hizo más ensanchar la sonrisa siniestra de los labios. Miro con ojos afilados y arrogantes a Jessenia y sin perder la mueca, le responde:

            —Tú sabes quién soy.

            Jessenia, con ojos sin brillo, ladeo un poco la cabeza, confundida.

            — ¿Lo sé?

            La pequeña asintió con la cabeza sin perder la sonrisa.

            —La pregunta correcta no es quien soy yo, sino ¿Quién eres tú?

            — ¿Quién soy yo?

            —Así es—continuo la niña con tono juguetón—. ¿Quién eres tú?

            —Yo… yo…, yo soy— ¿Cuál era la respuesta correcta a esa pregunta? Al no saberla, Jessenia vuelve a cambiarla—. ¿Quién eres tú?

            La niña dejo de sonreír y miro con perturbadora seriedad a la joven ante ella.

            —Soy tu peor pesadilla. Soy la oscuridad que merodea por cada rincón oscuro de tu mente. Soy aquello que te mantiene despierta y alerta por las noches. Soy aquello de lo que tanto huyes. Soy la verdad que te niegas a aceptar. Soy la sombra que te sigue a todos lados y también…, yo soy tú.

            Se lo había dicho con voz profunda y señalándola con el dedo de la mano derecha. Cada una de las palabras de la infante penetraron fuertemente dentro de la mente de Jessenia.

            — ¿Tu…, eres yo?—inquirió sin apartar la mirada vacía del rostro.

            —No por mucho tiempo—la torcida sonrisa de la niña había regresado a sus labios—. Falta poco. Muy poco para que nuestro deseo se haga finalmente realidad.

            ¿Deseo?

            La niña continúo con voz lenta y profunda.

            —Tuvimos que esperar diez largos y tediosos años, pero al fin, lo que tanto hemos deseado se hará finalmente realidad—la niña había comenzado a girar sobre si misma con los brazos completamente abiertos y mirando hacia arriba con una sonrisa en los labios—. ¡No más dolor, no más sufrimiento!—la infante giraba mientras se movía alrededor de Jessenia, como bailando en círculos—. ¡No más maldad, no más soledad, no más insultos y desprecio! ¡Finalmente todo acabara! ¡Este mundo absurdo, cruel, carente de sentido e injusto…! ¡Todo, se habrá terminado en poco tiempo!

            La niña se detuvo al frente de Jessenia, estiro el brazo derecho con la mano abierta, como diciéndole que la tome.

            — ¡Vamos! Llego el momento de irnos. Toma mi mano, yo te guiare al gran desenlace.

            — ¿Desenlace? ¿Qué ocurrirá, a dónde vamos?

            — ¿A dónde? ¡Pues a donde más! Al mismo lugar al que hemos deseado ir desde la infancia… hacía nuestra muerte.

            La pequeña niña tomo la mano de Jessenia y la condujo por entre ese amplio espacio cubierto por la nada.

            Fuera de la mente de la joven, el cuerpo de Jessenia, que continuaba sentado contra la pared, abrazando sus piernas, se había cubierto por una intensa aura negra que amenazaba con devorarla de pies a cabeza. Luego, para sorpresa de nadie, la chica se pone de pie y comienza a caminar en dirección al lago subterráneo que había dentro de la montaña. Cae dentro del agua y una vez que toco fondo, la humana comienza a caminar tomando la misma dirección que el Segador momentos antes.

            Del otro lado del lago, inmerso en la profunda oscuridad, el Segador caminaba por el amplio sendero de roca con la mirada puesta al frente.

            “La Corrupción” Comenzó a recitar la voz de mujer que solo el Segador podía escuchar. “Es una habilidad que algunos Seres pertenecientes a la estirpe de la Oscuridad, pueden usar. La Corrupción no se enfoca en lastimar físicamente a su objetivo, es más bien un ataque mental, psicológico. La forma de reconocer a simple vista este ataque, es que todo tu cuerpo comienza a desprender una energía negra claramente visible. Esa energía es la Corrupción que comienza a carcomer tanto tu cuerpo como tu mente. Cuando un Humano es atrapado por esta técnica, generalmente vive y revive su peor, más amargo y más triste recuerdo una y otra vez, hasta el punto en que la mente y el espíritu del objetivo se corrompen completamente de oscuridad, cuando esto ocurre, el pobre desgraciado pierde para siempre la voluntad de seguir viviendo y se convierte en un mero muñeco viviente, una sombra de lo que fue anteriormente. Su alma se tiñe de negro y el objetivo es fácilmente manipulado mediante magia o se queda dónde está, completamente inmóvil, lo que lo deja vulnerable a cualquier tipo de ataque externo. Por supuesto, los que son Corrompidos padecen de alucinaciones visuales y auditivas, generalmente relacionadas con sus pasados tristes y desdichados. Ya si no tienen este tipo de pasado, el Ser Oscuro que los corrompió fácilmente puede crear dentro de la mente de su objetivo un recuerdo falso y hacer que lo reviva una y otra vez hasta que el humano termina por creérselo. Ese es el método más efectivo y sencillo para extraer el alma humana. Claro, el alma ya no será completamente pura, no tendrá el sabor original que se supone deba tener y no proveerá la suficiente energía que un Anima pura debería poseer.”

            —Todo eso ya lo sabía, lo que pregunte es que si es posible para un Alma Corrupta volver a ser lo que era originalmente. Ya sabes, limpiarse la suciedad.

            “Las Almas no son como las caras sucias de un niño, donde un simple trapo húmedo puede llevarse la suciedad. Las Ánimas son más difíciles de limpiar una vez corrompidas, solo la misma persona puede limpiar su propia alma, pero para lograr esto, el humano deberá poseer una gran fuerza de voluntad para no dejarse corromper por la oscuridad. No obstante, los Seres Humanos son criaturas, además de débiles e inútiles, son muy interesantes, ya que poseen tanto luz y oscuridad dentro de ellos, tienen la habilidad de elegir una de las dos energías y no solo esto, ya que los humanos poseen oscuridad, ellos mismos pueden ser la causa de su Corrupción y entonces, un aura negra los invadirá, hundiéndolos más y más  en las tinieblas, negándose a soltarlos, dominándolos, controlándolos y, finalmente, destruyéndolos de tantas formas y, lo más divertido y estúpido de todo esto, es que algunos humanos le dan fuerza a esa misma Corrupción por culpa de sus debilidades. Al final, la libertad de sentir y elegir es lo que termina por destruirlos.”

            Concluyo.

            El Segador continuaba su camino sin más opción que escuchar todo lo que esa seductora y suave voz decía. Tras caminar un par de minutos, el único camino derecho se dividía en dos separados. El joven se detuvo y miro ambos por algunos segundos.

            Al final se decidió por el camino de la derecha, tras caminar algunos pasos más, cuatro nuevos caminos se abrían ante él. Tras pensarlo unos segundos, el Segador se decidió por el primero de la derecha. Continúo con la caminata.

            —No has respondido a mi pregunta—le dijo el niño.

            “No hay nada que responder. Si para un Humano ya es difícil liberarse de su propia Corrupción una vez que esta la ha poseído, será mucho más complicado, casi imposible, liberarse de la oscuridad que un Ser Oscuro le haya infectado, para entonces, ya no solo lucha contra su propia Corrupción, sino también contra la de alguien más. Haría falta una gran fuerza de voluntad para rechazar esa clase de ataque psicológico, no es imposible, pero es difícil. Tu deberías saberlo mejor que nadie, ya que no solo Humanos pueden caer víctimas de la oscuridad.”

            A esta última frase, la voz le aplico un matiz extra de seriedad, como si tratara de recordarle algo al Segador.

            El camino seguía alargándose, el niño Segador mantenía la vista al frente y pese a que ni un solo vestigio de luz se aparecía en ese lugar, los brillantes ojos azules que en ese momento destellaban como pequeñas lámparas, no tenían ningún inconveniente por ver el sendero de frente. Finalmente, el camino volvía a dividirse en dos, solo que en esta ocasión, el izquierdo subía y el de la derecha, baja.

            A diferencia de los anteriores, el Segador dudo un poco más ante estas dos opciones; si se concentraba lo suficiente, podía sentir cosas muy diferentes en cada uno de los senderos.

            “Toma el de la derecha.”

            Se le aconsejo.

            —Pero…

            “Tómalo, hay algo raro en las profundidades de ese lugar, puedo sentir una extraña perturbación a través de ti. Si no es nada simplemente regresamos y nos vamos por el otro camino.”

            El Segador le hecho un largo vistazo al camino que descendía de la derecha. Ciertamente, el niño podía sentir un aroma muy fuerte proveniente de ese lugar, por lo que no tuvo muchas objeciones y decidió seguir ese trayecto, a fin de cuentas, sino era nada, siempre podía regresar e intentar el otro camino.

            Debido a la atmosfera y al tipo de aire frío que se respira en ese lugar, el Segador no se percató que más atrás, siguiendo los mismos caminos que él había tomado, Jessenia yacía andando de forma mecánica, con los ojos abiertos y la mirada perdida. Miraba sin ver nada en realidad. La aura negra la rodeaba a cada paso que daba.

            “¿Moriré?”

            Se cuestionó la chica dentro de su mente mientras físicamente caminaba hacía algún lugar. Jessenia no veía nada, su conciencia yacía atrapada dentro de su mente, algo más fuerte que ella la había poseído u la obligaba a seguir adelante contra sus deseos.

            —Así es, morirás, justo como lo deseaste diez años atrás—le dijo la niña mientras tiraba del brazo de Jessenia y la conducía por algún lugar dentro de ese espacio totalmente negro—. ¿O es que lo haz olvidado?

            ¿Cómo poder olvidarlo? Hace diez años, la pequeña Jessenia yacía al límite de sus fuerzas físicas, su pequeño, delgado, sucio y desnutrido cuerpo se había rendido, cayó de bruces al suelo, se dio la vuelta para terminar con los ojos clavados en el espacio estrellado. Al menos moriría con una bonita vista, fue lo que pensó es su momento.

            Ya no había esperanza, no tenía sueños, metas ni nada a lo cual aferrarse; nada de eso existía, esa era la realidad. Qué bonito sería que la vida fuera como en los cuentos, que cuando alguien caen, presa del peso de la realidad, alguien bondadoso venga y te eche una mano, que te ayude a levantarte y te motive a encontrar un camino al cual seguir. Pero nada de eso sucedería, ya que la vida no era un cuento de fantasía, era lo contrario, era dura, cruel, injusta y más que nada, dolorosa. ¿Por qué vivir una vida así? Para empezar, ¿la vida vale la pena de ser vivida? Si existirá la posibilidad de comunicarse con alguien que aún no ha nacido e informarle como es la vida, ¿esa persona igual elegiría nacer?

            Jessenia lo pensó en su momento y llego a la conclusión de que si alguien le hubiera dicho como terminaría su vida y todo por lo que tuvo que pasar, la niña hubiera negado la oportunidad de nacer solo para ahorrarse el sufrimiento de la realidad.  

            No obstante, la vida no era un cuento o una historia donde todo sale bien al final y Jessenia, estaba a punto de averiguarlo, pues cuando ya se había rendido y todo parecía oscuro y nebuloso, un rayo de esperanza, tan delgado como el hilo de una araña, apareció colgando frente a ella. Consciente de que ya se había rendido y convencida de que la vida era muy dolorosa para ser vivida, pese a todo esto, Jessenia tomo y apretó el finísimo hilo de araña que le supondría el escape a la oscuridad. Escalo y escalo y al final, logro salir.

            Jessenia entendió años después que esa esperanza que tomo, ese camino que eligió trascender, solo la llevaría a un desenlace mucho peor y ahora, yacía en mitad de la nada, siendo guiada por una pequeña niña que la llevaría hacía su muerte. La sola idea de desaparecer de este mundo, completamente sola, en un lugar donde nadie la encontraría jamás, fue tan escalofriante que hizo apretar la mano que la infante sujetaba y que la chica plantara los pies con mayor firmeza en el suelo.

            Al fin de cuentas, Jessenia aún no estaba lista para morir, no quería y no lo deseaba. Aun había muchas cosas que quería hacer, cosas que deseaba conseguir, experiencias que nunca pudo experimentar antes. El hilo de araña que simbolizaba su esperanza diez años atrás, aun si Jessenia hubiera sabido que era la trampa de una Bruja, la joven creía de igual manera que la hubiera aceptado. Después de todo, la oportunidad se le presento y la muchacha la acepto en su momento. Pudo haber elegido quedarse en el suelo y que lo último que viera fueran las estrellas, pero no lo hizo, acepto la oportunidad de vivir.

            Las fuerzas de Jessenia estaban regresando a sus piernas, la niña que la tiraba se le hacía más difícil moverla, por lo que se detuvo y con ella, la joven mayor, ambas quedaron una frente a la otra, separadas por un metro de distancia de la otra.

            El Segador se detuvo ante la cámara que se habría delante de sus ojos. Era algo verdaderamente impresionante e impactante lo que se mostraba frente a sus orbes.

            “¡oh…! ¡Pero que interesante escenario nos hemos encontrado! Esto explica el olor que percibí.”

            Ante el Segador, una enorme habitación de varios metros de ancho como de largo, totalmente llena de esqueletos humanos, yacía frente a sus ojos. El suelo de esa cámara era un misterio, pues los huesos de los cadáveres lo cubrían a la perfección. No eran esqueletos completos ni armados como deberían, sino piezas desparramadas torpemente por doquier. Las cuencas vacías de los cráneos, donde se suponen que deberían ir los ojos, muchos de ellos, estaban habitados por gusanos, otros por cien pies; reptando sobre algunas costillas y encima de algunos huesos rotos, un grupo de víboras por aquí y por allá. Era un tenebroso y oscuro cementerio… ¡No! Era solo un lote para tirar la basura, por la posición de los restos, así es como lo pensaba el Segador.

            De pronto, algo cambio en el ambiente. Del otro lado de esa habitación sepultada por huesos rotos, insectos y animales rastreros, un camino empinado hacía arriba se revelaba, más allá de ese sendero, varios ruidos se acercaban velozmente. El Segador permaneció donde mismo, con los ojos azules clavados en esa dirección esperando por lo que sea que aparezca del otro lado.

            “Tal parece que ese camino de adelante conecta con el mismo lugar al que llevaba el sendero de lado izquierdo. Si vamos por ahí es probable que terminemos en el mismo lugar que si hubiéramos tomado el derecho.”

            En ese momento, el comité de bienvenida había hecho su aparición. Encubiertos por la oscuridad de la montaña, pero aun así claramente visibles por los ojos del Segador, un pequeño grupito de monstruos de baja estatura, terriblemente delgados y arrugados, con una tétrica piel gris, grandes ojos rojos que brillaban en la oscuridad, calvos, con taparrabos y uñas tan largas como garras en pies y manos, habían emergido de pisos superiores y ahora, el grupito yacía observando el niño con gran interés, mientras la baba caía de sus siniestras sonrisas.

            “¡Ah! Parece que han venido a recibirnos…, los Necrófagos.”

            — Necrófagos…

            “Monstruos carroñeros que se alimentan de carne muerta y que siempre cazan en grupo. Solo pueden vivir en lugares totalmente oscuros ya que su piel no tolera la luz brillante. Aunque eso no es todo, es verdad que les gusta comer carne podrida, pero algo que les gusta mucho más, es matarla y comerla fresca, cuando la sangre aún está caliente al igual que la piel. Son glotones empedernidos, basta con ver esa habitación llena de huesos humanos para saber la cantidad que les gusta comer. Aunque, si tuviera que decir una única cosa buena de ellos, es que son excelentes constructores de túneles subterráneos, solo échale una mirada al lugar al que estamos. Sólido y resistente.”

            Los Necrófagos, tan pronto llegaron y vieron al oponente al que se enfrentarían, no pararon de sonreír mostrando así un grupo de largos y afilados colmillos que, tratándose de alguien corriente, quizás hubieran logrado intimidar al Segador, no obstante, éste les devolvía una mirada aburrida y fastidiada. El grupo de monstruos empezó a gruñirse entre ellos.

            Tan pronto como terminaron de comunicarse en una lengua ininteligible para el Segador, uno de esos Necrófagos le devolvió la mirada, solo que la de este monstruo era demencial, llena de ira y con una enorme sed de sangre que no podía ser ocultada. A decir verdad, la criatura ni siquiera necesito clavarle la mirada a su objetivo para saber que se echaría contra él, bastaba con sentir esa hambre de violencia que cada uno de ellos emanaba.

            “Aquí vienen.”

            Dicho y hecho. Uno de los Necrófagos, uno especialmente feo y temible, clavo las largas uñas de sus manos contra la pared de la derecha y apoyándose con los pies, comienza a trepar hasta llegar al techo, quedo suspendido de cabeza debido a las garras que se aferraban con firmeza del techo de roca y con una gran velocidad, se dirigió al encuentro con el Segador.

            Como por arte de magia, un par de largos e intimidantes cuchillos, que más bien parecían espadas cortas, emergen del interior de sus anchas y largas mangas. El joven las sostiene con firmeza con ambas manos y mientras esperaba a que el monstruo se acercara lo suficiente, menciona lo siguiente:

            — ¿Puedes entender lo que hablaban?—le pregunto el Segador a la voz femenina mientras miraba con indiferencia al Necrófago acercarse.

            “No me enorgullece decir que entiendo su lengua, pero sí, yo puedo hablar, entender y leer gran cantidad de lenguas, de todo tipo de razas y especie.”

            El Necrófago ya se había acercado lo suficiente al Segador y desde el techo, el monstruo da un salto con ambos brazos extendidos hacía el frente junto con las manos, claramente, sus intenciones eran obvias, quería ensartar sus largas y filosas uñas contra el niño usando su velocidad y su peso corporal. No obstante, el Segador evade con suma facilidad el ataque y mientras el Necrófago pasaba al lado del chico de cabello negro, éste, con una asombrosa velocidad, lo partió por la mitad. Mientras seguía en el aire, las dos partes del cuerpo se separan. Al caer, el suelo se llena de sangre e intestinos.

            Pero esto no era todo. ¡Nueve Necrófagos se acercaban rápidamente! Tres de ellos por la pared de la derecha, otros tres por la izquierda y los últimos tres se aproximaban velozmente por el techo. Pese a parecer criaturas con poca inteligencia, los monstruos se habían organizado bien, pues al llegar a cierto punto, los nueve saltan al mismo tiempo con la misma posición que el original. Aprovechando el espacio de ese lugar, sumándole su pequeña altura, su facilidad para ver y moverse en ese ambiente y por supuesto, su ventaja numérica, los Necrófagos sinceramente creían que la victoria sería suya. Después de todo, no había ser humano que pudiera vencerlos en esas circunstancias.

            Lamentablemente, el Segador no era humano. Abrió un poco los ojos que mantuvo cerrados después del primer ataque, esto lo hizo para concentrase, una vez entreabiertos y con sus armas firmemente sujetas…, todo había terminado. En un abrir y cerrar de ojos, el Segador se encontraba del otro lado de la habitación. Sus armas desaparecieron y prosiguió con el trayecto, pero antes de desaparecer de ahí, la voz de mujer habla:

            “¡Ahhhh…! ¡Que aburrido, ¿Por qué los mataste tan rápido?, así no es divertido!

            Detrás del Segador, los cuerpos mutilados de los Necrófagos habían caído junto con los huesos humanos. Ni siquiera supieron en que momento murieron. El chico los mato sin que se dieran cuenta.

            —Yo no estoy para entretenerte—le espeto a la voz fríamente—. Tenemos trabajo que hacer, ¿o es que ya lo has olvidado?, los términos de nuestro contrato.

            Al decir esto, el muchacho bajo la mirada y poso sus fríos ojos sobre una marca extraña perfectamente grabada en el dorso de la mano izquierda.

            “Es imposible que lo olvide, yo deseo tanto como tú obtener mi venganza…” Hasta este punto, la voz de mujer hablo con seriedad y profundidad, como si estuviera rememorando el pasado, luego: “¡Pero eso no significa que no podamos divertirnos! ¿Qué sentido tiene obsesionarnos con el trabajo si no nos divertiremos en el momento? ¡Sobre todo yo, ¿tienes idea de cuánto tiempo he estado atrapado en ese lugar?! Al menos podrías jugar un poco más con tus enemigos, ya sé que les vas a ganar, pero has algo de tiempo para que yo también disfrute del combate.”

            —De acuerdo a los términos de nuestro contrato, tendrás tu oportunidad de pelear, pero hasta entonces, solo eres una espectadora, una mera herramienta que me provee de energía para cumplir con mi objetivo. Asegúrate de no olvidarlo.

            El orgullo de la voz fue herido por las frías palabras del Segador. Aun así, esa frialdad es uno de los motivos por lo que podía estar segura que era él, quien le serviría para cumplir con sus propósitos.

            “Y tu no olvides que eres un mero muñeco, un simple recipiente que yo usare para cumplir con mi deseo. No olvides los términos de nuestro contrato.”

            —Somos herramientas en las manos del otro. No moriremos hasta cumplir con nuestras metas.

            “Exacto.”

            —No hay forma de que lo olvide.

            “No te preocupes, no dejare que lo olvides, al menos, no mientras yo siga dentro de ti, observando y escuchando cada cosa que experimentes.” La voz hablaba con profundidad y seriedad, con una intensidad que resultaba atemorizante para quien sea que la escuchara, luego dijo: “¡Pero aun así quiero que hagas tus peleas más lentas, resulta aburrido ver como acabas con todos tus enemigos demasiado rápido.”

            El Segador continuo con su camino, como siempre, ignorando la mayoría de cosas que la voz le decía.  

 

 

Notas:

No olviden dejar sus comentarios. Si me tardo en subir el capitulo numero 48, es porque estoy ocupado con el 10.

Aunque claro, si la mayoria de ustedes dejaran comentarios más seguidos, quizas me esfuerze un poco más.

Necrófagos por Tsunami Akira
Notas de autor:

Aqui esta el capitulo numero 10 del Arco la Monta√Īa.¬†

 

Ambas se encontraban en mitad de la nada, a tan solo un metro de distancia de la otra, la primera, Jessenia, alta, mirando con ojos vac√≠os a la peque√Īa, mientras que √©sta, ve√≠a con ojos violentos a la chica ante ella.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬ŅQu√© ocurre?‚Ä”inquiri√≥ la peque√Īa con tono molesto‚Ä”. ¬ŅPor qu√© no te mueves?

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Jessenia yac√≠a con la mirada baja, sin saber que responder. Todo su cuerpo se sent√≠a pesado, fr√≠o y falto de energ√≠as. No obstante, a√ļn ten√≠a muy en claro una sola cosa: no deseaba morir.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”No quiero‚Ķ‚Ä”dijo en un leve susurro apenas audible.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬°Eeehh‚Ķ! ¬ŅQu√© dices?

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”No quiero‚Ķ ¬°no quiero morir!

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Le hab√≠a dicho levantando un poco la voz. La ni√Īa delante de ella se le quedo mirando por algunos cuantos segundos, una sombra negra se proyectaba justo en sus ojos, ocultando parte de su rostro de la nariz para arriba.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬ŅDe que estas hablando?‚Ä”pregunto molesta‚Ä”. ¬ŅA qu√© viene ese arrepentimiento? ¬ŅAcaso morir no era lo que deseabas tiempo atr√°s? ¬°Ahora es tu oportunidad! Hay que seguir adelante, falta poco para que lleguemos al final de nuestra vida.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Tengo miedo‚Ķ, no quiero morir‚Ķ, no quiero morir en este lugar horrible, donde nadie sepa qui√©n soy‚Ķ‚Ä”dijo en tono lastimero, casi con ganas de echarse a llorar.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La ni√Īa sombr√≠a ante ella no se hab√≠a inmutado ni suavizado, sino m√°s bien miraba con odio a Jessenia.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬ŅQuieres volver?‚Ä”le pregunto la infante con voz mec√°nica, al igual que Jessenia, bajando la mirada.¬†

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”S√≠, es lo que quiero.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La ni√Īa comenz√≥ a sonre√≠r fr√≠amente al escucharla.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Y, ¬Ņad√≥nde quieres volver?‚Ä”empez√≥ a hablar, recuperando las energ√≠as en su voz y sonando amenazante‚Ä”. Para empezar, ¬Ņtienes un sitio al cual regresar? Fuera de este lugar, ¬Ņhay personas que te est√°n esperando? ¬ŅTienes amigos, familia, parientes o al menos, conocidos? D√©jame responder por ti, la respuesta es: ¬°No!, fuera de este lugar no tienes nada ni a nadie. ¬°Para que quieres salir a un mundo que no te espera! Si vivieras, ¬Ņa qui√©n le importar√≠a? A nadie. Si murieras, ¬Ņa qui√©n le afectar√≠a? Una vez m√°s, a nadie. El mundo no se detendr√° solo porque vivas o mueras. El mundo seguir√° siendo lo que es estando tu o no. De ser as√≠, ¬Ņqu√© punto tiene vivir en √©l? Todo lo que inicies, todo lo que experimentes, al final, no significara nada, cuando mueras, cualquier cosa que hayas logrado en vida se perder√° para siempre, incluido tu nombre y tu existencia. Vivir no tiene ning√ļn sentido, la muerte es lo √ļnico que importa. ¬°Es lo √ļnico que puede libertarte de las cadenas de la vida y darte aut√©ntica libertad! ¬°Es que no puedes entender algo tan simple como eso!

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La ni√Īa, quien desde que se present√≥ se hab√≠a mantenido alegre y controlada, hab√≠a perdido los estribos. Jessenia escucho todo lo que la peque√Īa hab√≠a dicho, aun as√≠, su decisi√≥n no hab√≠a cambiado.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Aun as√≠‚Ķ‚Ä”empez√≥ a decir un poco m√°s fuerte. Jessenia comenz√≥ a levantar la mirada, le clavo los ojos que estaban recuperando su luz a la infante frente a ella‚Ä”. Quiero seguir viviendo. Ya me canse de huir. Al final, nada ni nadie podr√° salvarme de este lugar, por lo que debo intentar ayudarme a m√≠ misma.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Al escucharla, la ni√Īa sombr√≠a se hab√≠a quedado callada por unos segundos, luego, como si hubiera sonado un despertador dentro de ella, la peque√Īa comienza a re√≠rse, al principio lento y controladamente, pero conforme la risa segu√≠a, esta se volvi√≥ m√°s fuerte y estrepitosa. El vasto lugar se llen√≥ de las carcajadas de la infante.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬°Ya entiendo todo! Parece que lo has olvidado. Has olvidado tu pasado y el odio que comenzaste a sentir por la vida y por todos los que la habitaban. ¬°Muy bien, no hay problema, todos nos podemos olvidar de una o dos cosas de nuestro pasado, cuando esto ocurre solo hay que hacer un peque√Īo esfuerzo y las memorias olvidadas regresaran a nosotros!‚Ä”la ni√Īa miro con ferocidad a Jessenia‚Ä”. No te preocupes, har√© que lo recuerdes. Har√© que recuerdes ese sentimiento, esas sensaciones y esas emociones. Despu√©s de todo, yo soy tu, en cuanto lo experimentes, recordaras el deseo que has olvidado.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Y entonces, para asombro de Jessenia, la ni√Īa delante de ella se hab√≠a convertido en una nube de oscuridad. Al momento de cambiar su forma, la cortina de humo oscuro penetra en el cuerpo de la joven, fusion√°ndose con ella.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Veamos cual ser√° tu decisi√≥n luego de experimentar el pasado nuevamente.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Fue lo √ļltimo que dijo la ni√Īa antes de desaparecer dentro de Jessenia.

…

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Fuera de la mente de Jessenia, su cuerpo yac√≠a inm√≥vil en mitad de un camino oscuro. Se hab√≠a detenido precisamente en mitad del sendero izquierdo que el Segador no tomo. Mientras ella segu√≠a de pie, sin mostrar un leve indicio de que se fuera a mover pronto, del otro lado del camino, los Necr√≥fagos hab√≠a encontrado al Segador. Pero eso no era todo, una persona, mejor dicho, un ser de la oscuridad, la observaba desde alg√ļn lugar dentro de esa monta√Īa.¬†

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Es un poco impresionante‚Ä”dec√≠a la siniestra figura que yac√≠a sentado sobre un trono negro, con la vista puesta en una esfera que flotaba en el aire y le mostraba im√°genes de lo que ocurr√≠a en el interior de la monta√Īa. Sus oscuros ojos pasaban del Segador, quien se encontraba luchando contra los Necr√≥fagos en el camino de la derecha y luego a la izquierda, donde Jessenia se hab√≠a detenido‚Ä”. Uno de ellos no es humano, adem√°s de ser un h√°bil luchador, mientras que la otra, pese a ser una joven mujer humana, ha podido resistir la Corrupci√≥n de la Oscuridad y se ha detenido‚Ä”el extra√Īo personaje esboza una divertida y peque√Īa sonrisa con los labios‚Ä”. Divertido. Veamos hasta donde pueden llegar. Aunque claro, no importa cu√°nto avancen o cuanto resistan la Oscuridad de la monta√Īa, ni si quiera importa que puedan vencer a los Necr√≥fagos, una vez dentro de mi fortaleza, ya no podr√°n escapar, yo mismo me asegurare de ello.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El personaje que vest√≠a largas prendas oscuras y sujetaba con la mano izquierda una larga vara que terminaba en una esfera de brillante color azul, la agita en direcci√≥n a la esfera grande y brillante que le mostraba los acontecimientos que ocurr√≠an dentro de su fortaleza, al hacer esto, la imagen de Jessenia aumento, pues el hombre que estaba cubierto por las tinieblas hab√≠a hecho un acercamiento de su rostro; al igual que el Segador, este personaje pod√≠a ver en la oscuridad, solo que sus ojos, a diferencia del ni√Īo y de los Necr√≥fagos, no brillaban en las penumbras.

            Tan pronto como vio el terso rostro de la muchacha de cerca, el hombre saca una delgada y muy larga lengua y se humedece los labios mientras esboza una sonrisa de satisfacción.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Esa chica se ve apetitosa, es una l√°stima que aun este horrible y fea, pero no hay problema, eso puede cambiar.

            Entonces el personaje agita la vara una vez más en dirección a la esfera de imágenes, el círculo que tenía al final de su báculo comienza a brillar y entonces, el hombre habla:

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Camina‚Ä”dijo con voz profunda y fr√≠a que, pese a estar separados, logro hacer eco dentro de los o√≠dos de Jessenia. Al escuchar su profunda voz que se repiti√≥ como tres veces dentro de su cabeza, la mirada de la humana se levanta un poco, en se√Īal de que hab√≠a escuchado‚Ä”, ven a m√≠.

            Jessenia empieza a moverse en mitad de esa absoluta oscuridad. No poseía control de su cuerpo y tampoco había escuchado la voz de ese hombre, no obstante, a diferencia de sus oídos que permanecían sordos, su cuerpo respondía a los deseos de ese ser. Y sin ser conciente de lo que hacía, la joven humana se interna en las profundidades de la caverna, caminando a paso lento, subiendo y subiendo por una cuesta empinada.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Eso es‚Ä” hab√≠a dicho el hombre sentado en su trono negro, con su larga vara sujeta con firmeza en la mano izquierda y viendo con una sonrisa en los labios a Jessenia mientras caminaba‚Ä” ven a m√≠.

            No paso mucho tiempo antes de que Jessenia llegara aun lugar verdaderamente tenebroso. Mientras caminaba, totalmente pérdida dentro de si misma, llego a una enorme cámara y delante de ella, a unos cuantos metros y cortándole el paso, una enorme y gruesa pared de roca. Pese a este obvio obstáculo, la chica sigue y sigue caminando con indiferencia, sin prestarle atención al muro que le cortaba el camino y, para asombro de nadie, ya que no había ni una triste alma en ese lugar con ella, Jessenia atraviesa la gruesa pared como si esta no fuera nada. Como si fuera una mera ilusión creada para desorientar a los que alcancen a llegar a ese lugar.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Del otro lado, un verdadero infierno la esperaba. Resultaba casi un milagro que Jessenia se encontrara ausente de si misma, un gran golpe de suerte que no tuviera conciencia de sus movimientos, ya que del otro lado de ese muro falso, decenas y decenas de cad√°veres yac√≠an desparramados por toda la vasta habitaci√≥n. Adultos, ni√Īos, hombres y mujeres y hasta diminutos huesos que podr√≠an ser de bebe y, en mitad de toda esa grotesca pintura; decenas de criaturas, todas peque√Īas, con pieles arrugadas, grises, calvas y con taparrabos, yac√≠an arrancando pellejo tras pellejo de esos cad√°veres con sus afilados y puntiagudos colmillos.

            Al momento de notar la entrada de Jessenia, todos se volvieron hacía ella, le clavaron sus enormes y sádicos ojos inyectados en sangre mientras sonreían, mostrando nuevamente sus amenazadores colmillos.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El aire que se respiraba en esa c√°mara apestaba al hedor de la muerte, la atm√≥sfera era fr√≠a y h√ļmeda; por donde sea que la vista alcanzaba, los cad√°veres mordisqueados no dejaban de aparecer. Algunos se encontraban desnudos con marcas de colmillos en la piel, a otros les faltaban partes del cuerpo, varios de esos cad√°veres ten√≠an el cr√°neo a plena vista debido a la piel de la cara que fue arrancada a mordiscos salvajes. Muchos de esos cuerpos con los ojos abiertos, mirando a la nada, solo a un oscuro y negro techo que no sab√≠as si realmente se encontraba all√≠.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Los Necr√≥fagos, al ver carne fresca que se entregaba tan voluntariamente, dejaron lo que estaban haciendo y con la baba cay√©ndole a m√°s de uno, las criaturas comienzan a comunicarse entre ellos en su lengua ininteligible. Se gru√Ī√≠an los unos a los otros, tratando de tomar una decisi√≥n: ¬ŅQui√©n le hincar√≠a los colmillos primeros y quien ser√≠a el segundo?

            La discusión de estos seres se alargo por agotadores minutos, pero al fin, uno de ellos se acerca con una gran sonrisa en los labios, mostrando así unos afilados y endurecidos colmillos manchados de sangre y una lengua tan roja como el color carmesí de la vida dentro de la gente. Humedeciéndose sus anchos labios, el Necrófago rodea a Jessenia, mirándola, contemplándola, decidiéndose que parte de ella mordería primero. Quizás le arranque un poco de carne de esos exquisitos muslos, quizás salte sobre uno de esos brazos o tal vez le arranque de una mordida uno de sus grandes senos.

            Al final el Necrófago se decidió por atacar un punto de su cuerpo; los ojos rojos del diminuto ser se posaron sobre el delgado cuello de la chica, mostró los colmillos, listo y preparado para dar un salto y arrancarle una gran porción de carne de un solo mordisco.

            No obstante, antes de hacerlo y salvándose por un solo segundo, una voz resuena en toda la vasta habitación repleta de muerte:

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Un momento‚Ä”dijo la voz con tono calmado pero autoritario. Al escucharlo, los Necr√≥fagos se volvieron hac√≠a donde este personaje se encontraba. All√≠ parado, con su larga vara que terminaba en una esfera azul brillante, se encontraba la silueta de un alto hombre vestido de negro. Las t√©tricas criaturas tuvieron que subir mucho la mirada, ya que este personaje se encontraba parado sobre un camino que yac√≠a en lo alto de un muro y que continuaba m√°s adentro. Cada Necr√≥fago lo ve√≠a con odio en los ojos, pero al escucharlo, ninguno hizo nada, todo se quedo en silencio‚Ä”. Esa chica me pertenece‚Ä”al terminar de decir esto, el hombre agito su larga vara, la esfera azul brillo con intensidad y entonces, el cuerpo de Jessenia se rodeo de un aura azulada, al ver esto, los Necr√≥fagos se alejaron inmediatamente y, desde una distancia segura, vieron como su comida se elevaba a varios metros de distancia e iba a parar al lado del hombre vestido de negro. Para entonces, cada una de las criaturas lo miraba con una ira sanguinaria en sus ojos rojos. El hombre se dio la vuelta para internarse nuevamente en las profundidades de la monta√Īa, pero antes de desaparecer, volvi√≥ un poco la cabeza y miro a los Necr√≥fagos con el rabillo del ojo derecho, les dijo lo siguiente‚Ä”: aun queda un ni√Īo dentro de la monta√Īa, ya no debe tardar en llegar a esta habitaci√≥n. A √©l pueden hacerle lo que deseen.

            Una vez dicho esas palabras, el hombre desapareció nuevamente con Jessenia a su lado.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Un par de minutos despu√©s, unos pasos hac√≠an eco por todo el lugar, alguien se estaba acercando a la guarida de los Necr√≥fagos, pero no por el camino que uso Jessenia, sino por uno diferente que se encontraba oculto en las tinieblas. Las criaturas de la noche lo escucharon acercarse y aprovechando la enormidad de la c√°mara y su peque√Īa estatura, as√≠ como el color de su piel; los Necr√≥fagos se ocultan, esperando por la oportunidad.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬ŅUn Hechicero?‚Ä”pregunto la voz de un ni√Īo.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄúSi, as√≠ es. Reconozco esta clase de magia, no hay duda de que se trata de un Hechicero.‚ÄĚ

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Entonces aparece, del otro lado del hueco en la pared, un ni√Īo como cualquier otro; fue lo que pensaron los Necr√≥fagos al verlo desde la distancia. No muy alto, cabello largo y azabache, que vest√≠a con una capa de viaje, sucia, llena de cortes y vieja, pero que aun serv√≠a para usarse. No deb√≠a de poseer mucha carne, pero carne era carne.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Las criaturas peque√Īas y mort√≠feras permanecieron en espera, ocultos en las tinieblas vigilando cada movimiento del intruso, permitiendo que el ni√Īo entrara m√°s y m√°s a la c√°mara y que se alejara del hueco que uso para llegar all√≠. Desde su lugar, los monstruos se sorprendieron al ver que pese a estar en mitad de una cementerio lleno de cad√°veres putrefactos y a medio comer, el peque√Īo pelinegro ni siquiera se inmuto. Vio a cada uno de los muertos con ojos indiferentes. Ni siquiera el nauseabundo olor a muerte y a sangre le hizo pesta√Īar o arrugar la nariz. Los monstruos creyeron que ese chico era extra√Īo, despu√©s de todo, ¬ŅQui√©n no se aterrorizaba, espantaba o al menos, dejaba ver una peque√Īa huella emocional en su rostro tras ver esa clase de escena perturbadora? Que alguien mantuviera ojos normales a esa clase de escena no era normal.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄúAs√≠ que de aqu√≠ ven√≠a ese olor. Esos Necr√≥fagos para lo √ļnico que son buenos es para comer, cavar t√ļneles y dejar su tiradero por doquier. ¬°Ah!, te vigilan desde la distancia, ¬Ņlo notaste?‚ÄĚ

            Pasando sobre cuerpos mutilados y pisando con gran frialdad algunos, el chico le da la razón.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Es imposible no darme cuenta‚Ä”le respondi√≥ con desgane.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El Segador, pese a al darse cuenta que los Necr√≥fagos lo observaban desde la distancia, no hizo nada para sacarlos de su escondite, en su lugar, alzo la mirada y vio un nuevo pasaje m√°s arriba. Justo cuando estaba a punto de saltar para alcanzarlo, es que los monstruos empiezan a moverse. El chico saca del interior de sus largas y anchas mangas, un par de cuchillos, uno por cada mano y tan pronto las armas fueron sujetas, el ni√Īo da una vuelta y suelta el tajo a gran velocidad as√≠ como precisi√≥n.

            A su lado, uno de los Necrófagos yacía partido por la mitad. Se había lanzado hacía su objetivo con gran precisión, velocidad y silencio, tanto así que si el Segador no hubiese sido su enemigo y fuera cualquier otro, entonces él yacería muerto en el piso con un par de colmillos clavados en la cabeza.

            Con la muerte del primer Necrófago, los otros empezaron a mover más rápido, solo que en lugar de salir de su escondite para enfrentarlo directamente como los anteriores con los que había peleado, estos permanecieron ocultos en sus escondites.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Äú¬°Vaya, esto es una sorpresa!, parece que estos no son tan est√ļpidos como los anteriores. ¬ŅQu√© har√°s?‚ÄĚ

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”No me interesa perder m√≠ tiempo enfrentando monstruos que no vengan por m√≠, si quieren permanecer escondidos, pues que lo hagan.

            Justo cuando estaba a punto de reanudar su camino, es que los Necrófagos empiezan el ataque. Varios de ellos salieron corriendo en cuatro patas bajando por los muros, con gran silencio y velocidad, mientras que otros, se dejaron caer detrás del Segador y frente a él, ya que estos se ocultaron en el techo del lugar.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Al caer al mismo tiempo frente y detr√°s del Segador, es que los Necr√≥fagos empiezan con la ofensiva aprovechando sus largos brazos que terminaban en feroces garras; pese al ataque conjunto de cuatro de estos monstruos, ninguno de ellos pudo rasgar ni siquiera una peque√Īa parte de la capa de viajes del joven; las otras criaturas comenzaron a acercase corriendo a cuatro patas para ayudar a sus compa√Īeros, no obstante, ya era demasiado tarde. Usando una gran velocidad que ning√ļn Necr√≥fago pudo seguir con la mirada, el Segador cort√≥ cabezas, piernas y brazos; apu√Īalo corazones y rostros.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Evadiendo y contraatacando, cortando y cortando y cortando. El ni√Īo se mov√≠a con gran agilidad y destreza, no malgastaba ni un solo cent√≠metro de movimiento y no daba pasos en falso. Cuando ya hab√≠a acabado con la mayor√≠a de sus oponentes, el chico lanzo sus dos cuchillos para que se les clavaran justo en mitad de la frente de dos Necr√≥fagos que se hab√≠an lanzado contra √©l. Estos dos monstruos cayeron al suelo con ambas armas sobresaliendo de las heridas. El chico alargo las manos y sus cuchillos regresaron a su due√Īo inmediatamente.

            Ahora solo quedaban tres Necrófagos en pie de las muchas decenas que había antes. Si antes el suelo estaba repleto de cadáveres humanos, ahora lo estaba con los cuerpos de esos monstruos. El chico les clavo una fría mirada carente de emociones y sentimientos a sus enemigos. Estos se percataron que detrás de esos ojos de brillante color zafiro, el miedo, la ira, el odio o cualquier otro sentimiento, no existía.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬ŅY bien?‚Ä”los reto‚Ä”. ¬ŅQu√© est√°n esperando?

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Los Necr√≥fagos, que no eran tan est√ļpidos como sus apariencias as√≠ lo dec√≠an, observaron los restos de sus compa√Īeros y hermanos ca√≠dos y ya sea por un poco de inteligencia racional que haya en ellos o por instintos animales, algo, lo que sea, les dec√≠a muy claramente que al enfrentarse a ese sujeto lo √ļnico que les traer√≠a ser√≠a una muerte r√°pida.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El Segador entrecerr√≥ los ojos, sus armas desaparecieron, se dio la vuelta y sigui√≥ con su camino, dejando a los tres monstruos en la oscuridad y rodeados de sus compa√Īeros ca√≠dos.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬ŅEso fue lo bastante divertido para ti?‚Ä”le pregunto a la voz despu√©s de dar un brinco de varios metros de altura y aterrizar en un nuevo camino que se adentraba a lugares m√°s profundos de la monta√Īa.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Äú¬ŅPor qu√© los dejaste vivir?‚ÄĚ

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Por ninguna raz√≥n en particular, mientras no sean un obst√°culo en mi camino, no me interesa matarlos o dejarlos vivir. Si quieren volver a pelear los matare sin dudarlo, pero si deciden huir de esta monta√Īa, pues que lo hagan.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄúSi tuviera mi cuerpo los habr√≠a matado sin dudarlo.‚ÄĚ

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”No me compares contigo. No me interesa perder mi tiempo con enemigos d√©biles.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄúHaz lo que quieras. A fin de cuentas es verdad, vivos o muertos, esos Necr√≥fagos no simbolizan ninguna amenaza para nosotros.‚ÄĚ

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El Segador continuo caminando en silencio por el √ļnico sendero que hab√≠a. Todo derecho hac√≠a alguna parte. Notaba que el camino iba de subida en lugar de bajada y comenz√≥ a preguntarse si el Hechicero no se encontraba en la parte m√°s profunda de esa Monta√Īa.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Lo que vinimos a buscar se encuentra en la parte m√°s profunda de esta monta√Īa, porque mejor no ignoramos al Hechicero y nos dirigimos directamente a ese lugar.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄúNo. Hay que matar primero al obst√°culo en nuestro camino. Ignoro si el Hechicero sabe de la existencia de lo que se encuentra en la parte m√°s profunda de esta monta√Īa, pero si lo sabe, se convertir√° en un estorbo para nuestro planes, lo mejor ser√° matarlo y luego iremos a ver.‚ÄĚ

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Sigui√≥ caminando varios metros m√°s hasta que finalmente llego. Una enorme boca en la pared por la que cruzo y del otro lado, una peque√Īa construcci√≥n de roca que terminaba en un trono y sentado en √©l, con la vara en la mano izquierda, se encontraba el Hechicero, quien lo miraba desde arriba con ojos arrogantes. Y, sobre la cabeza del hombre vestido de negro, Jessenia yac√≠a totalmente desnuda, como crucificada en el aire, con ambos brazos extendidos y las piernas muy juntas. Un aura negra la envolv√≠a en su totalidad.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Äú¬°Oh, vaya sorpresa, quien dir√≠a que la princesita llegar√≠a antes que nosotros, parece que la hemos subestimado!‚ÄĚ

            El Segador la miro entrecerrando los ojos. En esos instantes, viendo a Jessenia desnuda con los ojos cerrados, luciendo totalmente indefensa y vulnerable al ataque de cualquiera, es que el joven tiene un rápido recuerdo de su distante pasado, cuando él era otro.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Se bienvenido a mi humilde morada‚Ä”dijo el Hechicero poni√©ndose de pie‚Ä”. Aunque te lo advierto, no importa que hayas derrotado a los Necr√≥fagos, una vez llegado a este punto, ya no podr√°s regresar.

            Ambos contrincantes se clavan intensas miradas, el Hechicero desde donde estaba, mientras le apuntaba con su vara y el Segador, quien lo miraba con fría indiferencia y con un rostro inescrutable.

 

           

 

            

Notas:

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En el Pasado por Tsunami Akira
Notas de autor:

Capitulo 11: En el Pasado.

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La tarde era cálida y fresca, el cielo, de un bello color anaranjado, era surcado por algunas cuantas nubes que se perdían de la vista al pasar los minutos. Bajo ese brillante y hermoso firmamento, un grupo de niños jugaban en un parque local. Exactamente eran once niños y una niña. Desde esa mañana se habían puesto de acuerdo para reunirse y jugar a todo tipo de actividades, la última de ellas, antes de que oscureciera, era jugar a las escondidas.

            El sol estaba a punto de desaparecer a lo lejos y ya solo quedaban tres niños escondidos, los demás yacían fuera, atrapados por el “buscador”. Cuando la única niña creía que estaba a punto de ganar, una voz infantil, perteneciente a un niño, exclama con orgullo:

            — ¡Encontré a Jessenia!—les grito a los demás niños.

            De mala gana, la única chica salió de su escondite, el cual consistía en estar recostada muy callada dentro de un arbusto muy cerca del lugar donde el “buscador” empezaría a contar. La estrategia que a la chica se le ocurrió es que por estar demasiado cerca del niño que debía encontrarlos, él jamás pensaría en buscar en un lugar tan obvio y comenzaría por los lugares más obvios para ocultarse, como por ejemplo, arriba de un árbol, bajo arbustos lejanos, detrás de algunas viviendas, etc. No obstante, cuando creía que estaba cerca de la victoria, Tom, el niño de pelo corto y negro, un poco alto y flaco como una rama, la había localizado.

            El tiempo del juego termino, los últimos dos niños salieron de sus escondites, uno de ellos estaba oculto en la rama más alta de un árbol, cobijado por la sombra que este provocaba y en cuanto al último, nadie supo donde se escondía. Cuando el juego termino, él último niño simplemente salió de alguna parte. El grupo de amigos se despidió pero prometiéndose volver a verse mañana por la mañana para volver a jugar. Luego, como era de esperarse, se dividieron y cada quien se fue para su casa.

            La mayoría de los niños vivían en las mismas direcciones, por la que ellos aun podían irse juntos y platicar por el trayecto del camino, Jessenia, la única niña del grupo, era la que vivía en dirección contraria a los demás y por eso, siempre caminaba sola. No obstante, esto no le molestaba ni un poco, ya que a ella le gustaba pensar y caminar y, mientras hacía eso, disfrutaba de poder levantar la mirada y ver el color del atardecer antes de que anocheciera.

            Por alguna razón, a Jessenia siempre se le facilito más interactuar con niños que con niñas, no sabía porque, ella creía que los chicos eran más simples de tratar, más directos y que iban al punto cuando querían algo, mientras que las niñas eran más difíciles de desentrañar y más difíciles de acercárseles, aun cuando ella misma era una chica, a Jessenia siempre se le veía rodeada de niños de su edad: siete años.

            Esa tarde que estaba a punto de convertirse en anochecer, Jessenia recordó que su mama haría su platillo favorito para cenar y que su papa regresaría temprano de trabajar. Él era un agricultor, su trabajo consistía en cultivar cosas y cuidar de la tierra, un trabajo humilde que dejaba suficiente dinero para vivir, mientras que ella, la madre de Jessenia, era una simple ama de casa, tranquila y hogareña, quien siempre le leía un cuento a su única hija antes de irse a dormir y que a veces, la dejaban dormir junto a sus padres. Si. Allí, en el Reino de Fior, Jessenia era sumamente feliz. Padres que la amaban, amigos con los cuales se divertía, un lugar cálido que la esperaba. Jessenia tenía todo lo que cualquiera pudiera desear y sentía, desde el fondo de su corazón, que nunca antes había conocido el dolor ni el sufrimiento.

            Ante la irresistible expectativa de la cena, Jessenia ya no podía aguantar el hambre que sentía, comenzó a correr rumbo a su casa. La vivienda, de un solo piso, pero grande y larga por dentro, se estaba acercando. La niña paso volando frente a muchas otras casas de igual diseño, simples y hogareñas, sin ningún tipo de cosa que llamara la atención.

            Cuando ya estaba a tan solo tres casas de la suya, la joven echa un rápido vistazo al patio delantero de las viviendas, verde, lleno de vida, con un camino de piedra justo por en medio que conducía directo a la puerta principal.

            Con una gran sonrisa en el rostro y esperando recibir una de parte de sus progenitores del otro lado, Jessenia abre la puerta para encontrase con lo que sería el inicio de futuros sufrimientos y desgracias y, al mismo tiempo, con un sinfín de aventuras sacadas de algún loco cuento de fantasía.

            No existía ningún ser humano que estuviera preparado para lo que había detrás de esa puerta de madera. Jessenia, aun con la sonrisa en el rostro y petrificada bajo el arco de entrada, trataba por todos los medios posibles hallarle una explicación racional a lo que sus orbes veían. ¿Un sueño? ¿Una pesadilla? ¿Una broma de pésimo gusto? ¿Alguna alucinación provocada por algún tipo de enfermedad mental? Cualquier cosa, lo que sea, menos la realidad.

            Aquello no podía ser real. Simple y sencillamente, no podía. Debía de ser una broma, ¡una enfermiza, morbosa y cruel broma! ¡No! Mejor aún. ¡Una pesadilla! ¡Si, eso debía de ser, una pesadilla! ¡Por supuesto! Eso no podía ser real, no podía. Un mal sueño era la única explicación lógica para la escena que Jessenia encontró del otro lado de la puerta. De no ser así, ¿Cómo podría explicar lo que veía?

            Sus padres, ambos, muertos, con sangre derramada por doquier. En las paredes, manchando el suelo y el techo, tiñendo lo que antes era una cálida Sala de estar, del tétrico y morboso color rojo de la vida. Su padre, el hombre que le dio la vida, tirado bajo la mesa sobre un gran charco de sangre y lo más espeluznante y lo que la niña no podía dejar de ver con los ojos bien abiertos y sin poder creerlo aún, pese a tener a la cruel realidad ante ella, era la cabeza cercenada de su progenitor sobre la mesa de madera, viéndola directamente a ella, como esperando a que llegara a casa para darle una sorpresa. Los ojos del hombre yacían abiertos en una expresión horrible de dolor y mirando sin ver al techo.

            Más al fondo, Jessenia creyó reconocer un cuerpo que yacía clavado en la cocina. Le pertenecía a una mujer adulta, el cadáver yacía suspendido a unos centímetros del suelo goteando sangre. Por más que intento enfocar la mirada, la niña no alcanzaba a reconocer el rostro de la mujer, ya sea por la distancia, por la oscuridad de la cocina o porque un enorme tubo de acero negro yacía clavado justo en mitad del rostro de la mujer, empalándola contra el muro.

            La pequeña niña, con ojos bien abiertos y temblorosos, cae sobre sus rodillas, pone ambas manos sobre el suelo y de sus ojos, una cascada de lágrimas comenzaba a descender, pero sin quitar la mirada de sorpresa de su rostro. Jessenia no entendía lo que estaba pasando. Tenía la realidad frente a sus orbes, pero la niña se negaba a creerla. No podía ser real. Todo era una pesadilla, una alucinación, una cruel y morbosa broma. ¡Si! ¡Eso debía de ser, una broma!

            ¡Era una broma de su mente! Jessenia en realidad no estaba despierta, aún seguía durmiendo en su cama. Esa era la única explicación. Al darse cuenta que eso que veía no podía ser real, Jessenia sonríe un poco, segura que en cualquier momento, su mama la despertaría, la niña saldría a jugar con sus amigos a la mañana siguiente y todo regresaría a la normalidad.

            Pese a entender esto, Jessenia se levantó lentamente, sus ojos que normalmente eran de un vivo y llamativo, así como brillante color azul, se apagaron y ahora eran dos pozos sin fondo, pegados a una mirada vacía y que de estos, aun salían más y más lagrimas sin detenerse. No obstante, la infante seguía con una pequeña mueca en los labios, estaba sonriendo. ¡Claro que lo estaba! ¡Todo eso era una broma de su mente, un sueño, una pesadilla, es lo que era, no podía ser otra cosa!

            La chica toma con cuidado la cabeza cercenada de su padre, la cual yacía reposando fríamente sobre un pequeño charco de sangre sobre la mesa del comedor; la sujeta con cariño con ambos brazos, como si de un bebe recién nacido se tratase. Jessenia camino hacía la cocina, vio a la que era su madre, colgada de la pared por un tubo de acero que atravesaba la mitad de su rostro.

            —Mama—le dijo Jessenia con voz mecánica—. Voy a mi habitación, avísame cuando la cena este lista.

            Y caminando con la cabeza de su padre sujetada con cariño, Jessenia se interna en un largo pasillo oscuro repleto de habitaciones. El último era el de ella, entra a su cuarto y se apoya contra la cabecera de la cama. La cámara era normal, con una ventana cuadrada que dejaba entrar los opacos rayos del sol que estaban a punto de extinguirse. La niña atrajo hacía ella sus piernas, sujeto con cuidado la cabeza de su padre y entonces, la niña empezó a tararear una canción que su progenitor le cantaba para ayudarla a dormir.

            Las horas pasaron.

            Una anciana, vecina de la familia de Jessenia, disfrutaba de salir a caminar bajo los hermosos rayos de la luna y cuando esta pasaba junto a la casa de sus vecinos, noto que la puerta de entrada estaba abierta, se aproxima a la vivienda para ver qué pasaba, pues no era normal que alguien mantenga la puerta de su casa abierta en plena noche, aun cuando vivían en un lugar seguro. No obstaste, lo que la anciana vio del otro lado fue tan horrible, morboso y malvado, que no pudo evitar quedarse petrificada en la puerta. En su larga vida, sesenta años, nunca soporto ver una simple herida, pues la sola imagen de la sangre era suficiente para hacerla desmayar o vomitar, pero ahora, con esos litros y litros de sangre carmesí salpicando desordenadamente cada rincón de la habitación, la vieja cayó de sentón, intento decir algo, gritar a todo pulmón, pero los gritos, las palabras, todo se había quedado escondido dentro de su boca, como si al sonido mismo temiera ver aquella grotesca y desagradable escena.

            El corazón de la anciana comenzó a dolerle, latía más rápido y sentía como se expandía dentro de su pecho, chocando contra los huesos de las costillas y provocándole un insoportable dolor. Pese a esto, la mujer logro encontrar las fuerzas necesarias, se levantó, se dio la vuelta y se echó a correr realmente rápido, a una velocidad que no se esperaría de un anciano. El miedo, el pánico, el verdadero terror, podía hacer que la persona más débil, repentinamente, encuentre una sorprendente cantidad de energía que no sabía que poseía. Para huir y ponerse a salvo, claro está.

            Las horas volvieron a pasar.

            Esta vez, la misma anciana no regreso sola, más bien, ni siquiera se acercó a esa casa maldita, pues la vieja yacía sentada en otra vivienda, lejana a la que fue a visitar, con piernas y brazos temblándole aun, con los ojos surcados en lágrimas y forzándose a beber un líquido para relajarse. No. Los que habían vuelto a esa casa eran un grupo de hombres, algunos grandes, musculosos y bronceados, principalmente por trabajar con la tierra bajo los insensibles rayos del sol; mientras que algunos otros, altos y flacuchos.

            Se acercaron a la casa con las primeras armas que pudieron encontrar, preparándose para lo que sea que pudieran hallar del otro lado. Ninguno de ellos puso en duda la noticia que la anciana les había dicho a todos una vez reunidos, no obstante, por la fuerza y la crudeza de la información, todos seguían esperando no encontrar nada del otro lado de ese umbral oscuro, teniendo la vaga esperanza que todo haya sido una alucinación de la vieja, una broma cruel de su anciano cerebro cansado y marchito. Pues la gente que vivía en esa casa eran en verdad muy gentiles y amables, buenas personas y que no le harían daño a una mosca.

            Lamentablemente, el mundo, la vida, no fue hecho para satisfacer los caprichos individuales de cada ser viviente que lo habite. Lo que los hombres hallaron del otro lado de esa puerta y bajo la oscuridad, fue la cruda visión de la muerte y la maldad. Sangre por todas partes, en el techo, en las paredes y, por supuesto, en el suelo. Todos los muebles desordenados y lo más horripilante, un cadáver sin cabeza bajo la mesa, sobre un charco de sangre.

            Pese a lo fuertes y varoniles que se veían unos de esos hombres, algunos no contuvieron sus ganas de vomitar, se taparon la boca y se echaron a correr al jardín de la casa, donde se arrodillaron y dejaron salir todo lo que tenían dentro del estómago. Los más osados, apretando sus guadañas, tridentes, hachas y mazos, como esperando a que esas simples armas de trabajo, los protegiesen de los misterios que ocultaba las tinieblas de esa casa, decidieron entrar.

            Pasando con cuidado y procurando no pisar ni una gota de sangre ni mucho menos tocar el cadáver del hombre que yacía bajo la mesa, los hombres se adentraron más profundamente. Esa noche el cielo estaba despejado, la luna, que en ese momento se veía tan cercana, alcanzaba a iluminar casi todo; las ventanas estaban abiertas y con las cortinas corridas, se podía ver gran parte de la casa. Lo único que permanecía sumergido por las penumbras era el largo pasillo que conectaba con recamas y con el baño de la casa.

            Lo único que encontraron al profundizar más en esa casa fue un segundo cadáver. El de una mujer, clavada por un tubo en mitad del rostro y suspendida a unos centímetros del suelo goteando sangre. Llegados a ese punto, el más resistente de esos hombres, comenzaba a marearse y a escuchar como su estómago se revolvía inquieto. El miedo que les provocaba toda aquella mórbida escena, provoco que sus oídos se agudizarán mucho más de lo que estaban acostumbrados. Hasta el sonido más simple provocado por el viento, resultaba amenazante y escalofriante.

            Fue entonces que lo escucharon. Una melodía tarareada silenciosamente y profundamente, proveniente de alguna de las habitaciones. La cancioncita, bajo circunstancias diferentes, hubiese sonado armoniosa, cálida y linda, pero bajo el yugo de ese ambiente frío y tétrico, hasta el movimiento más sutil resultaba escalofriante y perturbador. Era el miedo tomando el control de todos en esa casa.

            Aun así, los hombres, sujetando sus armas de trabajo con firmeza, como si al hacer esto, las herramientas les transmitieran alguna clase de fuerza o valor, se adentraron al pasillo oscuro, decididos a terminar con lo que empezaron. Al fondo del mismo, una columna de luz lunar se escapaba de entre la rendija de una puerta entreabierta. El débil y melancólico tarareo se había vuelto más fuerte. Los caballeros tragaron saliva, uno de ellos apretó el pomo de la puerta y con energía, la abrió de golpe.

            No había nada. Nada más que una pequeña niña sentada en su cama, con la espalda contra la cabecera de la misma, arrullando una cabeza mutilada mientras sonreía como un alma en pena.

            Los hombres se quedaron como hipnotizados al ver a esa niña, la infante se volvió hacía ellos y los miro con ojos profundos y vacíos, repletos de lágrimas y con una débil sonrisa en los labios. Jessenia dejo de tararear al momento de advertir la presencia de invitados inesperados.

            Se llevó el dedo índice de la mano derecha a los labios y les dijo a los hombres:

            — ¡Shhhh! Papa está dormido, por el momento no los puede atender, pero en cuanto despierte le diré que pasaron de visita.

            Luego, Jessenia volvió a ponerle toda su atención a la cabeza de su padre y con gran cariño empezó a arrullarla cual bebe recién nacido mientras le tarareaba la misma canción.

            El sueño seguía sin terminar y Jessenia seguía durmiendo, condenada a vivir dentro de esa pesadilla día tras día, solo que en esta ocasión ya no se encontraba en la recamara de su casa. ¿Qué había pasado? ¿Cómo había terminado vagando por el reino sin rumbo fijo? Lo último que recordaba era a esos hombres que irrumpieron en su casa y en su habitación, luego… ¿qué paso luego?... Oscuridad… Vacío… Tristeza y melancolía y ahora, la niña sin padres caminaba a duras penas, tambaleándose, con ropas viejas, mugrientas y sucias pero más que nada, malolientes. Su piel que en otro tiempo fue suave y blanca, era ahora dura, áspera y negra cubierta por mugre, causa de no haberse bañado en días y días.

            ¿Cuánto tiempo había pasado? No lo sabía.

            Después de salir de su casa, dejando atrás los cuerpos sin vida de sus progenitores, Jessenia deambulo sin detenerse, caminando y caminando, ¿A dónde?, eso no importaba, ella iba a donde sea que sus piernas la llevaran.

            El tiempo volvió a transcurrir. Como todo ser humano, Jessenia debía comer, pero al no saber hacer nada en especial, las únicas opciones de una niña huérfana y apestosa eran escasas, robar o mendigar. Así que hizo lo primero. Caminando entre viviendas de clase media y al no soportar el hambre, Jessenia hurgaba entre la basura, buscando esperanzaba partes de alimentos que aún no caducaran. Pocas veces encontraba algo comestible y cuando lo hacía, se creía la niña más afortunada del mundo. Pero aun así, e ignorando los días y las semanas transcurridas, la chica aún se negaba a aceptar esa realidad. Jessenia creí que seguía durmiendo y que en cualquier momento, su mama la despertaría y todo volvería a la normalidad.

            El tiempo volvió a transcurrir.

            La gente que veía a Jessenia pasar por las calles, caminando como si estuviera borracha, con la ropa toda andrajosa y maloliente, a menudo le sacaban la vuelta, para no verla ni olerla. Había veces en las que se quedaba sentada en la calle, sin estorbar y viendo como las demás personas caminaban rumbo a sus destinos. En esos momentos, la niña vagabunda parecía una muñeca rota y abandona a su suerte, allí, sentada con las piernas abiertas, la boca un poco abierta y mirando sin ver nada con ojos vacíos y carentes de brillo. La poca gente que se compadecía de ella le lanzaban monedas a la cara y seguían su camino.

            Allí sentada, sin prestarle atención a la gente, Jessenia murmuraba para sí misma lo siguiente:

            —Mama me despertara en cualquier momento. Abriré lo ojos y entonces le contare lo horrible que ha sido mi pesadilla. Si…, en cualquier momento mi mama me despertara. Me salvara de este terrible mundo y todo regresara a la normalidad, como si nada hubiese pasado.

            Jessenia comenzó a reír un poco al mismo tiempo que empezaba a llorar. La realidad poco a poco iba abriendo los ojos de la pequeña niña, quien aún se esforzaba en creer que todo ha sido un mal sueño, una horrible pesadilla.

            Los meses volvieron a pasar.

            Jessenia se había levantado como de costumbre y una vez más y sin rumbo fijo, la niña volvió a caminar como borracha, yendo a donde sea que sus cortas y delgadas piernas la llevaran. En una ocasión el cielo se nublo y una tormenta azoto todo el reino, en esos momentos, la niña se metió en un callejón que estaba entre dos altas construcciones para usarlo como refugio. Allí, sentada, veía como unas cuentas personas corrían bajo el agua para ponerse a salvo, como otros caminaban con indiferencia, sin prestarle atención a la lluvia y unos pocos, caminaban con sus familias. Vio pasar a una madre que sujetaba la mano de su hijo y con la otra un paraguas y junto a la mujer, un hombre caminaba junto a ella sujetando con una mano a una pequeña y con la otra un paraguas. Mucha gente que vio pasar y alegarse, pero ninguno de ellos reparo en la presencia de Jessenia, allí, sentada en un sucio callejón, sucia, hambrienta, apestosa y desaliñada.

            La niña ya no sonreía, ya no lloraba y ya no murmuraba. En algún punto del año entero que había pasado vagando de un lugar a otro, sobreviviendo de basura y comida en mal estado, Jessenia había aceptado la cruda realidad. Nada de eso era un sueño, sus padres estaban muertos, no la salvarían, no la despertarían y ya no volvería a verlos jamás. Estaba sola en un mundo que la ignoraba, como si la pequeña no existiera. Lo había olvidado casi todo. El rostro de sus amigos, los caminos que tomo para llegar donde estaba, la fecha de su cumpleaños y hasta el rostro de sus padres. Lo único que recordaba y la daba la garantía que seguía viva y existiendo era su nombre: Jessenia y lo que significaba: dolor, pena, sufrimiento y soledad. Todo eso significaba su nombre y esas sensaciones que sentía era la garantía que necesitaba para saber que seguía viviendo, pues Jessenia no creía que en la muerte existiera algo, para ella, la muerte simbolizaba la nada, la liberad de las ataduras de la vida, la paz, el descanso, el alivio, el sueño eterno del cual uno ya no despertara. La niña ansiaba la muerte, deseaba ser libre de las penas de la vida.

            Y así, un año entero paso desde que salió de su casa, un lugar que ya no era de ella, donde ya no encajaba y donde ya no era necesitada.

            Una risa infantil se escuchó por todo el vasto espacio negro. Jessenia se encontraba envuelta por la Corrupción Oscura, una especie de aura negra que servía para encerrarla dentro de sus peores recuerdos o pesadilla y mediante este acto, corromper con oscuridad el alma y dejar a la persona carente de voluntad. Como si de un mero muñeco viviente se tratase. 

—¿Qué me dices ahora?—le pregunto una profunda voz infantil. Del interior del cuerpo de Jessenia, una cortina de humo negro comenzó a salir, se coloco a unos metros de distancia de la chica y entonces, el gas oscuro empezó a tomar forma humana—. No hay razón para que sigas atormentándote, solo renuncia a esta vida que no vale nada. No le debes nada a nadie. Ya has sufrido lo suficiente. Fuera de este lugar no hay nada para ti, no tienes casa, familia, amigos o alguien que te necesite. No tiene nada. ¿Para que quieres seguir viviendo una vida así de vacía? Solo déjate llevar por la tranquila oscuridad del lugar, entrega tu mente y tu alma a las tinieblas y antes de que te des cuenta, todo tu sufrimiento, las penas, el dolor, la angustia y los recuerdos, todo, habrá desaparecido.

            La niña le hablaba a Jessenia con dulzura y con voz calida, tratando de convencerla de que su punto de vista era el correcto. La pequeña camina unos cortos pasos hacía la chica mayor, se pone a unos escasos centímetros de ella y la abraza al nivel del ombligo de ella. Pega su rostro al abdomen desnudo de Jessenia.

            —Solo terminemos con todo esto—comenzó a decir la pequeña con ropas andrajosas y cabello revuelto. En su tono de voz, las ganas de llorar eran evidentes—. Ya no tenemos que seguir viviendo esta vida, vayámonos juntas a otro lugar más tranquilo. Anda, esto era lo que queríamos, ¿lo recuerdas?, aquella noche, bajo el cielo estrellado, en ese solitario camino. Esperábamos ansiosas la muerte, el final del dolor, de la agonía y de los recuerdos. Regresemos a ese lugar. La vida no tiene ningún sentido, esta llena de dolor y sufrimiento, pero la muerte… ¡la muerte es tranquilidad y paz! En ella no existe nada. No hay porque tener miedo, estaremos juntas por siempre en la oscuridad. No me alegare de ti en ningún momento. No lo veas como muerte o morir, sino más bien como… como dormir. Entraremos en un sueño eterno del que jamás despertaremos. Por eso, no te vayas. No me dejes sola en este lugar…

            La pequeña niña comenzó a aferrase con más fuerza a Jessenia mientras que de sus ojos, un mar de lagrimas caían al suelo negro.

            La niña creía que Jessenia ya estaba bajo su control, que la corrupción había contaminado su alma, su espíritu y que por ende, que su voluntad se había quebrado, volviendo a la joven, una marioneta de carne y huesos. Manejable y desechable. Por lo que el repentino moviendo de la chica asombro a la pequeña. La oscuridad que rodeaba el cuerpo entero de Jessenia comenzó a disiparse a causa de una pequeña lucecita que yacía brillando intensamente en su pecho.

            La joven mayor alega un poco a la niña con sus brazos, mientras que esta, miraba asombrada, con la boca un poco abierta y los ojos bien abiertos, como Jessenia limpiaba la oscuridad que la corrompía usando una diminuta lucecita que resplandecía en su pecho.

   — ¿Por qué?—dijo levemente la niña, aun asombrada por lo que Jessenia hacía. Luego apretó los dientes así como los puños y exploto lo siguiente—: ¡Porque! ¿Por qué quieres seguir viviendo? ¡La vida no tiene ningún sentido! ¡Es pesada, dolorosa, llena de recuerdos amargos, traiciones y abandonos! ¡Porque querrías regresar a esa clase de cosas! ¡Nadie te va a salvar, entiéndelo de una buena vez! ¡Si sales de este lugar, ¿sabes que es lo que te espera haya afuera?, la soledad! ¿Es que ya no recuerdas o no deseas recordar por todo lo que hemos pasado? ¡La muerte de nuestros padres y la destrucción de nuestra vida!

            —Lo recuerdo—dijo Jessenia a la eufórica niña que representaba el pasado de la misma. La joven levanto la mirada y finalmente pudo ver a la pequeña por quien era realmente. Ese cuerpecito sucio y delgado, esa cabellera enmarañada, la ropa rasgada y andrajosa y esa cara sucia por la tierra. Esa niña era Jessenia diez años atrás. Todo lo que la chica se contuvo, todos sus deseos, frustraciones, rabias y decepciones para con la vida, embotelladas en un lugar oscuro dentro de su ser, obligando a esa pequeña a cargar con esas pesadas cargas por si sola. Ahora, toda esa oscuridad, había tomado forma dentro de un rincón oscuro de su mente. Jessenia le sonrió a la niña con calidez, como si pudiera verla por primera vez en su vida. No estaba enojada, ni mucho menos furiosa, estaba llorando, gritaba de dolor, estaba sufriendo en soledad—. Lo recuerdo todo. La muerte de mis padres, como empecé a vagar por todo el reino por un año entero. El hambre, la sed, la suciedad y los maltratos de algunas personas, así como las miradas llenas de asco y lastima que me lanzaban. Lo recuerdo todo y quiero decirte, que lo lamento. ¡Lamento tanto haberte hecho pasar por todo eso tu sola!—Jessenia comenzó a llorar mientras la versión pequeña de si misma la miraba—. Entiendo lo que sientes. Lo se muy bien porque yo también lo sentí y es precisamente porque ya no quería sentirlo que deje que tu cargaras con todo ese peso por ti misma. Fui muy egoísta al abandonarte a tu suerte, pero sabes una cosa, al final…, al final…, yo realmente no quiero morir. No todavía—le dijo forzando una sonrisa con los labios—. Soy un caso perdido, ¿no lo crees? Aun hay muchas cosas en esta vida que no he hecho y quiero hacer. Quiero poder tener amigos, amigos de verdad, amigos que me digan mis verdades, que se preocupen por mí, que se enojen conmigo cuando sea necesario, amigos que me den un buen golpe cuando sientan que me estoy desviando del camino. Deseo conocer gente a quien yo le importe algo. No por un tonto deseo de una Bruja, sino por algo que me haya ganado por mi misma. Eso es lo que quiero. Quiero vivir la vida.

            La pequeña Jessenia se quedo con la mirada baja, apretando los puños pero ya no los dientes.

            —Nadie va a salvarte de este lugar, mucho menos ayudarte cuando estés afuera.

            Jessenia le sonrió a la pequeña y recordó las palabras del Segador.

            —“Nadie puede salvarte de ti misma, eso solo tu puedes hacerlo”—se las había dicho a la niña ante ella. Continuo—: “Si quieres que las cosas cambien, entonces haz cosas para cambiar, ya que el mundo no fue hecho para satisfacer todos tus caprichos cuando lo quieras.” Si nadie puede o quiere ayudarme con algo, entonces tendré que ayudarme a mi misma.

            La pequeña Jessenia hizo una mueca con los labios para tratar de formar una sonrisa.

            —Eres una idiota—le dijo tranquilamente levantando la mirada—. Una verdadera y grandísima idiota, pero…, creo que si una persona como tu se hubiese preocupado por nosotras en el pasado, nos hubiésemos ahorrado muchísimo sufrimiento.

            Jessenia compartió la sonrisa de su yo más pequeño. La oscuridad que la envolvía poco a poco empezaba a desaparecer y el cuerpo de la chica comenzó a volverse más ligero.

            La niña, aun con la sonrisa en el rostro, se da la vuelta y le enseña la espalda a Jessenia.

            —Te deseo la mejor de las suertes—le había dicho con tranquilidad—. Si realmente estas segura de tú decisión, entonces ya no me necesitas contigo. Yo solo seré una carga si permanezco dentro de ti.

            — ¡Espera!—exclamo Jessenia antes de que la niña caminara lejos de ella—. ¿A dónde vas?

            ¿A dónde? Esa era una excelente pregunta que la pequeña Jessenia no conocía. Levanto la mirada para ver el vació negro en el cual se encontraban, luego se volvió un poco para ver con el rabillo del ojo derecho a Jessenia.

            — ¿Sabes donde estamos?—pregunto la pequeña a la mayor—. Estamos dentro de tu mente. Si te concentras, todo este espacio negro donde no hay nada, se volverá lo que tú elijas. Porque no intentas pensar en algo.

            Jessenia así lo hizo. Lo primero que le vino a la mente fue un único lugar. El lugar donde compartió momentos muy divertidos y calidos con sus antiguos amigos. El espacio negro de forma impresionante comenzó a cambiar drásticamente. El suelo oscuro se lleno de un vivo color verde, había salido césped, un sol emergió de la nada alto en el cielo azul. A la distancia, unas cuantas viviendas pequeñas, humildes y de apariencia acogedora, habían aparecido a unos metros de distancia. La joven pelicastaño recordó el viejo parque donde solía pasar tiempo con sus amigos.

            —De todos los lugares posibles, ¿tenia que ser este?—pregunto con una pequeña sonrisa la niña.

            —Fue en este lugar donde experimente mis más felices recuerdos.

            A la distancia, un grupo de chicos, todos niños, los antiguos amigos de Jessenia, yacían parados juntos en una pequeña bolita mirando hacía donde estaban ellas. Lamentablemente, fuera de la altura y que todos eran chicos, esas figuras no tenían rostro, solo una bola negra donde debería estar los ojos, la nariz y los labios.

            —Parece que algunas cosas están incompletas—le dijo la niña al ver la oscuridad en los rostros de sus antiguos amigos—. ¿Ya los olvidaste?

            —Si. Me olvide de cómo se veían cada uno de ellos—le contesto con una triste sonrisa en los labios. Pese a que ahora se encontraban bajo un sol y bajo un cielo azul, Jessenia no podía sentir la calidez del astro ni la brisa del clima, pues sabía que todas esas imágenes, no eran más que proyecciones de su memoria. De ahí que no pudiera ponerles rostro a sus viejos amigos. Ya había olvidado como se veían cada uno de ellos—. Dijiste que te marchabas ¿A dónde?

            —No lo se, a donde sea. Pero no te preocupes, una vez que yo me vaya, todos tus problemas se abran resuelto. Todo el dolor, la tristeza, el sufrimiento, todo eso, me lo llevare conmigo. Una vez que desaparezca, abras perdido la memoria. Todas las cosas que experimentaste desde la infancia, me las abre llevado. Será borrón y cuenta nueva. Míralo como una especie de reinicio.

            Jessenia se quedo petrificada en el suelo viendo a su yo del pasado. Era una oportunidad única en la vida. Esa pequeña se ofrecía a llevarse consigo todas las amargas experiencias que Jessenia ha tenido que soportar desde hace muchos años atrás. Le concedía la oportunidad de reiniciar desde cero su vida. Borrar sus memorias y hacer que su mente sea un lienzo en blanco, una oportunidad para que Jessenia coloree su futuro como mejor le plazca sin las ataduras de los recuerdos. Era como un sueño hecho realidad y la joven estaba segura de una sola cosa. Si en el pasado, tan solo unos cuantos días u horas atrás, antes de conocer al Segador, esa misma niña hubiese aparecido ofreciéndole lo que le decía, Jessenia, sin dudarlo un segundo, habría aceptado, no obstante, las cosas ya no eran como antes; no sabía cómo explicarlo, pero desde que conoció al Segador cuyo nombre jamás se le ocurrió preguntar, la joven se había dado cuenta de una cosa: ya no quería ser la de antes. No deseaba seguir huyendo. Era hora de abrir los ojos y ver la realidad. Su mama ya no la despertaría, ella misma debía de hacerlo, abrir sus orbes azules y levantarse del suelo.

            Jessenia apretó los puños y miro a la niña que ya se estaba dando la vuelta, lista para irse a quien sabe dónde. La joven lo había decido, cuando lo vuelva a ver, le preguntaría su nombre al Segador.

           

           

           

 

Notas:

Gracias por leer el capitulo Numero 11.

Lo mismo de arriba.

Si ven errores de ortografia, dejen un comentario.

Si tienen alguna duda sobre la historia, dejen un comentario.

Si quieren que yo lea una historia de ustedes, dejen un comentario, me pasare por la pagina y le hechare un vistazo a sus obras. Si la historia me atrapa, prometo leerla hasta que la terminen.

Si quieren saber que tipo de historias de esta pagina me han atrapado, dejen un comentario y preguntenmelo, pero tambien las pueden ver en mis "favoritos", ahi vienen.

Como sea, hasta el capitulo 12 para los que apenas leen mi historia y para los que ya tienen tiempo, hasta el 48.

Encuentro en la Oscuridad. por Tsunami Akira
Notas de autor:

Capitulo numero 12 de la historia. Tratare de subir el trece antes del domingo. 

No olviden dejar sus comentarios con sus impresiones de la historia. 

Al final del largo corredor oscuro y fr√≠o, el Segador, con sus brillantes ojos azules que le permit√≠an ver en la oscuridad, distingui√≥ una alta figura, esbelta, ataviada con prendas negras y sujetando con fuerza una larga vara que terminaba en una brillante esfera azul de cristal. Hab√≠a llegado frente al jefe final de la misi√≥n, el l√≠der de los Necr√≥fagos y amo de la Monta√Īa. Al verlo, all√≠, de p√≠e, sobre un alto pilar de roca que ten√≠a escalones para ascender, el ni√Īo Segador pens√≥ que el enemigo no era la gran cosa. Solo otro idiota con mucha confianza en si mismo y que se val√≠a de trampas infantiles para debilitar al oponente para poder combatirlo ya cansado y fatigado. El Segador record√≥ el lago oscuro que corromp√≠a la mente y el anima, luego, si lograbas pasar este primer obst√°culo, aun quedaban los largos pasillos, los muchos caminos que pod√≠an perderte, la oscuridad total del lugar, as√≠ como el fr√≠o y el silencio; eran cosas que pod√≠an debilitar la mente y el f√≠sico de cualquier humano, no obstante, para desgracia del Hechicero, su adversario no era un simple ni√Īo, ¬°vaya!, ni siquiera era humano.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El lago oscuro, los muchos caminos, los largos pasillos que parec√≠a ser infinitos, la frialdad y la oscuridad del lugar, sin mencionar a los perros guardianes de la monta√Īa: los Necr√≥fagos; esas peque√Īas, grises, esquel√©ticas y arrugadas criaturas con garras en pies y manos y diminutos, pero intimidantes, colmillos dentro de las bocas, sin mencionar un par de enormes ojos rojos que al igual que el Segador, brillaban en las tinieblas. Esas cosas podr√≠an resultar dif√≠ciles para algunos, pero para el ni√Īo vestido con prendas viejas y rasgadas, solo era un juego simple y aburrido.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬°Es un honor para mi recibir tu visita!‚Ä”le dijo el Hechicero abriendo los brazos de par en par y poni√©ndole emoci√≥n a su voz masculina‚Ä”. No tengo a muchos que me hagan compa√Ī√≠a en mi humilde y modesto hogar. A decir verdad, hay veces en las que me siento muy solo en este lugar.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Supongo que los Necr√≥fagos no son muy buena compa√Ī√≠a‚Ä”le dijo fr√≠amente el Segador.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬ŅQu√©? ¬°Ah, esas cosas! ¬°Los Necr√≥fagos no son m√°s que los perros guardianes de este lugar; esos repulsivos carro√Īeros amantes de la carne muerta no pueden ser llamados ‚Äúbuena compa√Ī√≠a‚ÄĚ! Pero no importa. Es cierto, hay veces en que me siento solo, pero luego, lo √ļnico que tengo que hacer, es sacar mis hermosas y bell√≠simas obras de arte y admirarlas por largas horas.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El Hechicero levanto su mano derecha, lugar donde sujetaba con firmeza su larga vara negra que terminaba en una esfera azul brillante. El Segador, haciendo caso omiso a lo que sea que el hombre ante √©l planeara hacer, hecha una r√°pida mirada a todo el campo de batalla. La c√°mara era muy grande, con mucho espacio para poner todo tipo de cosas, las paredes, techo y suelo, eran de roca s√≥lida; cosa obvia, pues segu√≠an estando dentro de una monta√Īa; no obstante, lo que capto la atenci√≥n del Segador no fue el Hechicero ni sus actos, mucho menos el ver el cuerpo desnudo de Jessenia que yac√≠a petrificado y crucificado, flotando sobre la cabeza del hombre vestido de negro. No.

            Lo que atrajo su atención fue una serie de perturbadores rostros que sobresalían del interior de las paredes de roca del lugar. Debían de ser más de veinte seres humanos, entre los que se encontraban hombres y mujeres, todos jóvenes.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La esfera de cristal azul, al final de la vara del Hechicero, comenz√≥ a emitir un destello brillante. Una vez que esto pasaba, de las paredes de la c√°mara, los humanos all√≠ atrapados comenzaban a emerger, como si la monta√Īa los hubiera absorbido y ahora, empezaba a escupirlos nuevamente.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Una vez fuera de las paredes y techo de la enorme habitaci√≥n, los sesenta seres humanos, siendo treinta hombres y treinta mujeres, todos menores de los treinta a√Īos, yac√≠an flotando, completamente desnudos, alrededor del Hechicero. Todos y cada uno de ellos estaba envuelto por una densa capa de energ√≠a oscura que envolv√≠a sus cuerpos, ocultando as√≠ la palidez gris√°cea de la piel de aquellos desgraciados y la repugnante forma en que la piel de los mismos yac√≠a pegada a los huesos de cada uno de ellos.

            Al momento de sacarlos y mostrárselos al Segador, el Hechicero los contempla como si de obras de arte se tratasen.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬ŅQu√© tal? ¬ŅNo son acaso maravillosos?‚Ä”le pregunto el Hechicero al Segador, mientras el primero acercaba el rostro sonriente al abdomen desnudo de un hombre de veintitantos a√Īos de edad. Pega el semblante e inhala el hedor rancio que aquel cuerpo emanaba. Luego, una vez respirado con profundidad, exhala el aire con satisfacci√≥n‚Ä”. ¬°As√≠ es como todos los Seres Humanos deber√≠an de ser siempre! ¬°Huesudos, p√°lidos, con la piel gris y pegada a los huesos, pero m√°s que nada, hermosos! ¬°Ah! ¬°Esas expresiones en el rostro me parecen maravillosas! ¬°Una expresi√≥n perdida y vac√≠a en el rostro, repleta de soledad y desolaci√≥n! ¬ŅQu√© podr√≠a ser mejor que esto?

            El Segador levanta la mirada y ve que el cuerpo desnudo de Jessenia seguía intacto. Su piel aun conservaba un color saludable. No estaba tan delgada como aquellos seres humanos y, lo más sorprendente, es que su cuerpo yacía intacto, limpio, no estaba cubierto por oscuridad.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄúVaya, que sorpresa. Para ser una simple ser humano tiene buena resistencia a la oscuridad. Para llegar aqu√≠ tuvo que cruzar ese estanque de agua y lo hizo sin corromperse un poco. Parece que esa chica es m√°s fuerte de lo que cre√≠amos.‚ÄĚ

            El Segador levanto la vista y se la clavo al Hechicero que empezaba a lamer con su larga lengua el cuerpo desnudo y esquelético de esas personas caídas en la desgracia.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”No me interesa perder mi tiempo contigo. Toma tus cosas y vete de la monta√Īa. Si lo haces, no tendr√© ninguna raz√≥n para matarte.

            Al escuchar sus inexpresivas palabras, el Hechicero deja lo que estaba haciendo para mirar al intruso que había entrado a su guarida. Tras unos segundos, el hombre comienza a reír como si le hubiese contando un buen chiste. La risa empezó siendo baja, para luego convertirse en una estrepitosa carcajada que resonó por todo el lugar.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬ŅIrme? ¬ŅPor qu√© habr√≠a de hacerlo? ¬°Esta es mi guarida, mi fortaleza, mi castillo! ¬°Si alguien debe irse, ese eres t√ļ!

            El Hechicero le apunto al Segador con su larga vara negra, al frente de la esfera de cristal azul, una energía oscura comenzó a formarse. Una vez hecha, el hombre la disparo como una bala contra el Segador, quien se quedo donde mismo viendo como el proyectil se acercaba a una gran velocidad. Cuando el disparo ya estaba lo bastante cerca, lo suficiente como para matarlo, sin importar si lo esquivaba o no, el Hechicero sonríe ante su futura victoria. No obstante, la alegre mueca de satisfacción se esfumo en cuanto el Segador rechazo el disparo de energía con la mano derecha desnuda.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Fue como si en lugar de un disparo de energ√≠a, el Hechicero le hubiese lanzado un bal√≥n de aire. Con mucha facilidad, de un solo golpe, el Segador cambio la trayectoria del disparo y √©sta se fue a estrellar contra el alto techo de la caverna, provocando una fuerte explosi√≥n que hizo temblar el lugar y que hizo que se desprendieran unas cuentas rocas del techo, sin embargo, la cueva no parec√≠a debilitarse o dar se√Īales de que se fuera a caer.

            Al ver como su ataque fue rechazado con suma facilidad, el Hechicero entorno los ojos, clavándoselos al Segador, observándolo minuciosamente.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”T√ļ‚Ķ‚Ä”comenz√≥ a decir desde lo alto‚Ä”. ¬ŅQu√© es lo que eres? Es muy obvio que no eres un simple Ser Humano. No cualquiera puede rechazar un ataque como ese sin inmutarse.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Soy quien va a matarte si no te marchas de esta monta√Īa‚Ä”le dijo fr√≠amente sin apartar la mirada del Hechicero.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Äú¬°Ahhh! ¬°Suficiente charla, solo m√°talo! ¬ŅPor qu√© le das la opci√≥n de irse?‚ÄĚ

            Le espeto la voz de mujer. Sin embargo, el Segador solo la ignoro.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬ŅPor qu√© te interesa tanto esta Monta√Īa?‚Ä”le pregunto el Hechicero‚Ä”. Hay muchas como estas por todo el mundo. Ve y busca la tuya.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Falso. Fue lo que pens√≥ el Segador. Ciertamente, por fuera, la Monta√Īa no era tan diferente a otras e, inclusive por dentro, con todos los caminos y pasillos que f√°cilmente podr√≠an formar un dif√≠cil laberinto, haciendo que cualquiera pudiera perderse; la Monta√Īa ten√≠a otra cosa que la volv√≠a √ļnica a todas las dem√°s y, al parecer, el Hechicero no lo sab√≠a o solo fing√≠a no saberlo. Sea como sea, el Segador no planeaba marcharse del lugar.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”No te lo volver√© a repetir. Vete de la Monta√Īa o muere dentro de ella‚Ä”le dijo sin contemplaciones.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El Hechicero frunci√≥ el ce√Īo y apret√≥ los dientes, furioso. Nadie le dec√≠a lo que ten√≠a que hacer, ¬°nadie!, mucho menos dentro de su Monta√Īa, dentro de su fortaleza y guarida. No dejar√≠a que ese individuo, sea quien sea o sea lo que sea, viniera con aires de grandeza para echarlo de lo que era su hogar.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬°El √ļnico que va a morir bajo esta monta√Īa ser√°s t√ļ!‚Ä”le grito furioso el Hechicero al chico de ojos azules. Luego, tomo con ambas manos su larga vara negra y de la esfera azul, un rayo de energ√≠a oscura salio disparado en direcci√≥n al Segador. El peque√Īo individuo vio acercarse el rayo y, en lugar de evadirlo, simplemente levanto la misma mano que utilizo para rechazar la esfera de energ√≠a y, para asombro del Hechicero, el Segador detuvo el ataque con la mano desnuda. ¬°Ni siquiera lo hizo retroceder!

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El Hechicero dejo de usar el ataque, pues ve√≠a que no daba ning√ļn resultado, as√≠ que en cuanto retiro la vara, el Segador bajo la mano y √©sta se encontraba intacta, como si nada le hubiese pasado.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Ambos oponentes se quedaron vi√©ndose a los ojos por largos segundos, midiendo las capacidades del otro, tratando de comprobar, por el sencillo sentido de la vista, quien de los dos ten√≠a la ventaja en esa batalla. Ninguno de los se amedrento ni dio se√Īales de cansancio, as√≠ como se negaban a parpadear.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Fue el Segador quien tom√≥ la delantera. Del interior de sus largas y anchas mangas, un par de largos cuchillos aparecieron, los tomo con fuerza y corri√≥ hac√≠a su oponente. Como el Hechicero estaba sobre un alto pilar de roca, el joven dio un salto de varios metros para proceder con su ataque, no obstante, cuando estaba a punto de lanzar un tajo con una de sus armas, el Hechicero golpeo con la punta de su cetro el suelo que pisaba y a continuaci√≥n, una esfera de energ√≠a invisible lo rodeo por completo. El cuchillo del Segador se impact√≥ contra el escudo y la fuerza retr√°ctil empujo al ni√Īo con fuerza en direcci√≥n contraria, ocasionando que se estrellara contra el muro.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Del impacto, un peque√Īo cr√°ter con su figura se hab√≠a formado en la pared de roca, as√≠ como un liguero desprendimiento de piedras de todos los tama√Īos que ca√≠an al suelo. No obstante, pese a la fuerza del choque, el Segador segu√≠a con la misma mirada inexpresiva en el rostro, as√≠ como sus ojos segu√≠an siendo tan calmados y tranquilos como el hielo. El Hechicero no perdi√≥ ni un segundo, tan pronto su enemigo se hubo estrellado contra el muro, el oscuro personaje le apunto con su cetro, volvi√≥ a formar una esfera de energ√≠a negra y tan pronto la termino, la disparo contra el Segador.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El ni√Īo, por el contrario, se qued√≥ tranquilo clavado en la pared de roca negra, con ambos brazos extendidos de lado a lado y sin dar se√Īales de defenderse, tan solo le hecho una fr√≠a mirada a la esfera de energ√≠a que se aproximaba con rapidez y, sin intenciones de hacer nada, el Segador recibe directamente el ataque.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Una explosi√≥n mucho m√°s grande y ruidosa es el resultado del impacto. La entrada que uso el Segador quedo sepultada tras varias rocas de enorme tama√Īo que se desprendieron del lugar afectado. No quedo rastro del peque√Īo viajero que hab√≠a entrado al escondite del Hechicero.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Mientras que √©ste, por el contrario, vio claramente, sin permitirse perderse ni un solo detalle, como el Segador recibi√≥ de lleno aquel impacto. Esta vez, no hab√≠a forma de que saliera ileso, ¬°no!, mejor dicho, la explosi√≥n fue tal, que todo su cuerpo de vio haberse hecho pedazos. Bajo estas circunstancias, el Ser Oscuro estaba seguro de su victoria. No importaba que tipo de criatura era ese peque√Īajo, no exist√≠a posibilidad de que alguien sea capaz de soportar una explosi√≥n como esa, mucho menos cuando te golpea tan directamente.

            Seguro de su victoria, el Hechicero mira hacia arriba, allí, el cuerpo inerte y desnudo de Jessenia, yacía suspendido; con ambos brazos separados y las piernas muy juntas, la chica continuaba inconsciente sin enterarse de nada de lo que ocurría en el exterior, pero a la vez, lidiando con su propia batalla interna.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Ahora que el estorbo de ha ido, ¬Ņqu√© tal si me tomo mi tiempo para ponerte mucho m√°s hermosa? Te ver√°s realmente bien siendo una m√°s de mi colecci√≥n.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El Hechicero uso su magia para bajar a Jessenia lentamente hasta tenerla a unos cent√≠metros de ella. La muchacha se ve√≠a realmente hermosa, all√≠, inconsciente, parec√≠a que dorm√≠a, pues se le ve√≠a muy tranquila y relajada, no obstante, para el Hechicero, el aspecto puro y saludable del cuerpo de la joven mujer, era algo repugnante y desagradable, a√ļn ten√≠a mucha carne en los huesos y eso, la hac√≠a verse horrible.

            El hombre poso gentilmente su mano fría en el muslo derecho de la chica, la piel de ella, además de ser tersa y suave, era cálida, nada que ver con la mano arruga y fría del Hechicero quien, lentamente, empezó a subirla. Luego llego a la sección de la vagina, roso con sus largos dedos la entrada de Jessenia para luego ir subiendo un poco más la mano. La tenía ahora al nivel de su abdomen y él, seguía y seguía tocándola con gentileza al igual que subiendo la mano. Para finalizar, comenzó a tocar los cachetes suaves y cálidos de la chica, así como palpar con su dedo anular, los labios delgados de la misma.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Como pens√©‚Ä”dijo el Hechicero viendo los redondos pechos desnudos de la chica‚Ä”. Eres horrible. Tengo mucho que hacer contigo.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Pero, el peque√Īo ruido de una piedrita cayendo lo distrajo de sus pensamientos. El Hechicero se volvi√≥ r√°pidamente al origen del ruido y noto como m√°s y m√°s piedras ca√≠an de alguna parte. Sus sentidos lo llevaron a la monta√Īa de escombros, lugar donde yacer√≠an los pedazos del Segador. Los sonidos de rocas movi√©ndose y quebr√°ndose segu√≠an provocando un ruido especialmente ruidoso en toda la c√°mara. El Hechicero empez√≥ a sonre√≠r con nerviosismo y sin darse cuenta, unas gotas de sudor comenzaban a bajar desde su frente hasta la barbilla; no pod√≠a apartar la vista de esa monta√Īa de escombros. Los sonidos no se deten√≠an.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Esto‚Ķ Esto no puede ser. Es‚Ķ, es imposible. Estoy seguro que el impacto fue directo‚Ķ

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La monta√Īa de escombros estallo y todas las rocas salieron disparadas en todas las direcciones. All√≠, de pie, donde antes estaban todas esas piedras, una peque√Īa figura yac√≠a de pie, con su cuerpo, as√≠ como sus ropas, intactas. El humo que causo la peque√Īa explosi√≥n, poco a poco iba disip√°ndose; el Hechicero no dejaba de ver como hipnotizado la escena que se desarrollaba a unos metros de distancia de √©l, vi√©ndola con sus propios ojos y aun as√≠, neg√°ndose a creerla. El Segador segu√≠a vivo y lo que era m√°s impresionante, ¬°sin ninguna herida o muestra de dolor en su fr√≠o semblante carente de emociones!

            El chico de cabello negro avanzo unos pasos hasta ponerse más fácilmente en el campo visual de su oponente para que éste pudiera verlo claramente.

            El Hechicero apretó su largo cetro así como los dientes mientras los mostraba, golpeo dos voces con la punta del mismo la tierra que pisaba y entonces, Jessenia comenzó a elevarse alta sobre la cabeza del Ser Oscuro. El Segador la siguió con la mirada, poso sus fríos ojos azules sobre la anatomía de la chica, revisando cada centímetro del mismo. Todo bien.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä” ¬°Como sobreviviste a esa explosi√≥n, vi claramente como mi ataque te exploto directamente en el cuerpo, no hay forma de que hayas sobrevivido!‚Ä”le grito el Hechicero.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”No hay forma de que una explosi√≥n tan d√©bil como esa pueda lastimarme‚Ä”le respondi√≥ con desinter√©s mientras sujetaba con firmeza los cuchillos con ambas manos.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El Hechicero comenzaba a dar se√Īales de tranquilizarse, trataba de evaluar la situaci√≥n y recalcular nuevamente su plan de ataque. Finalmente se hab√≠a dado cuenta que su oponente no era una criatura cualquiera. Podr√≠a parecer un simple ni√Īo humano, peque√Īo y algo delgaducho, pero si logro soportar una explosi√≥n, es porque algo extra√Īo debe poseer; una fuerza como la que nunca antes se hab√≠a visto.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Mientras el hombre de piel p√°lida y arruga, as√≠ como de larga nariz, se perd√≠a en sus reflexiones, el peque√Īo Segador desaparece de su campo de visi√≥n. ¬ŅQu√© hab√≠a pasado? ¬ŅLo ten√≠a frente a √©l hasta hace unos segundos? Luego, para asombro del Hechicero, el mismo enemigo hab√≠a aparecido en su lado derecho, listo para cortarle la cabeza de un solo tajo. Afortunadamente, el Ser Oscuro se percato a tiempo del ataque, por lo que uso nuevamente ese campo de fuerza circular que parec√≠a una enorme burbuja que lo cubr√≠a entero y logro protegerse del ataque.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Una vez que los cuchillos del Segador se impactaron contra la burbuja del Hechicero, de √©sta, una gran cantidad de rayos y destellos hab√≠an aparecido. No obstante, a diferencia de la primera vez, que el Segador fue empujado hac√≠a atr√°s con fuerza, en esta ocasi√≥n, el chico resisti√≥ los poderes del escudo y sigui√≥ presionando con mayor estrepito sus armas contra la burbuja defensiva del Hechicero. En esos momentos, los poderes de cada uno se estaban midiendo, poni√©ndose a prueba los unos contra los otros. ¬ŅQui√©n ganar√≠a? ¬ŅLos poderes defensivos del Hechicero o la ofensiva del Segador? Como ninguno de los dos daba se√Īales de rendirse, m√°s y m√°s energ√≠a se le era impuesta a los respectivos poderes, cada uno, esforz√°ndose con sus propias haza√Īas. El Hechicero tratando de defenderse, mientras que el Segador trataba de atacar. Al final, un mont√≥n de rayos y destellos sal√≠an disparados de la uni√≥n de escudo defensivo contra cuchillos ofensivos, para finalizar, con varias grietas en la burbuja que proteg√≠a al Hechicero.

            Desde donde estaba, a tan solo unos centímetros de distancia de su escudo y de la parte filosa del arma del Segador, el Hechicero pudo ver con lujo de detalle, como su burbuja defensiva empezaba a llenarse de grietas, así como a escuchar cómo se rompía, como si de un cristal se tratase. El Ser Oscuro abrió grandes los ojos, conciente que a sus poderes solo le quedaban unos pocos segundos más antes de extinguirse. Por lo que en un desesperado intento por ganar algo de energía extra, el hombre vestido con prendas oscuras levanta alto su cetro; la esfera de cristal azul empieza a emitir un brillo intenso y entonces ocurre. Los sesenta seres humanos, de los cuales la mitad eran hombres y mujeres, comenzaban a acercarse al Hechicero, cuando ya estaban lo suficientemente cerca de él, las auras negras que los envolvían comenzaban a ser absorbidas por la esfera de brillante color azul.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El Hechicero aborrec√≠a la idea de tener que recurrir a aquella medida tan desesperada, despu√©s de todo, su amada ‚Äúcolecci√≥n‚ÄĚ de bellezas estaba en juego, no obstante, si llegase a perder en manos de su oponente, lo perder√≠a todo. Adem√°s, siempre pod√≠a conseguir m√°s obras de arte, despu√©s de todo, el mundo de los humanos era un lugar plagado de cientos de millones de ellos; no hab√≠a raz√≥n para no recurrir a aquella estrategia si la ocasi√≥n a si lo ameritaba. √Čl personalmente se encargar√≠a de borrarle aquella expresi√≥n tan serena y fr√≠a que manten√≠a el ni√Īo en el rostro; lo har√≠a sufrir sin falta por haberlo obligado a llegar a esa medida.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Tan pronto como el cetro absorbi√≥ la energ√≠a necesaria, las grietas que aparecieron en la burbuja defensiva del Hechicero, se hab√≠a regenerado sin dejar rastro de da√Īos, como si nunca hubiesen recibido impacto alguno, luego, con una fuerza renovada, el Segador es expulsado hac√≠a atr√°s con violencia, provocando que se estrelle contra una de las paredes de la monta√Īa y ocasionando un liguero derrumbe acompa√Īado de un peque√Īo temblor que sacudi√≥ toda el √°rea de combate.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”No quer√≠a tener que recurrir a este m√©todo, pero ya que las circunstancias me han orillado a esto, yo, personalmente, me har√© cargo de darte un muerte aterradora, ¬Ņme estas escuchando?

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El Segador sali√≥ debajo de la peque√Īa monta√Īa de escombros, una vez m√°s, sin ning√ļn da√Īo f√≠sico. Al ver esto, sum√°ndole su expresi√≥n de eterna calma y serenidad, como si aquella pelea no supusiera ning√ļn reto para el peque√Īo ser, el Hechicero frunce el ce√Īo, ya que, despu√©s de todo, cre√≠a que ese peque√Īajo se estaba burlando de √©l, de √©l y de sus poderes, cosa que no pod√≠a perdonar. √Čl se encargar√≠a de darle la muerte m√°s dolorosa y cruel que su mente oscura puede maquinar.

            El Hechicero levanta el cetro al aire, la esfera de cristal color zafiro empieza a brillar con intensidad y, como si hubiese tocado una alarma o los estuviera mandando llamar en un lenguaje sin sonidos, las auras negras que envolvían a cada ser humano del lugar empezaron a ser absorbidas por la vara del Ser Oscuro.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El Segador lo mira con indiferencia como el Hechicero re√ļne energ√≠a para incrementar sus fuerzas as√≠ como sus poderes.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄúSi continua absorbiendo la energ√≠a corrompida de esos seres humanos, al final todos ellos morir√°n.‚ÄĚ

            Dijo con indiferencia la voz que solo el Segador podía escuchar.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄúAunque‚Ķ, vi√©ndolos bien, creo que la muerte es lo mejor que les puede suceder. Para estos momentos, sus mentes y almas ya deber√°n estar totalmente podridas como sus cuerpos. Esos pobres bastardos sin suerte ya no pueden salvarse bajo ninguna circunstancia, lo √ļnico que pueden hacer es quedarse esperando hasta que el Hechicero les drene toda la energ√≠a que poseen. Claro, esta corrompida, pero igual es la energ√≠a de ellos y sin ella, inevitablemente morir√°n.‚ÄĚ

            En aquella hermosa voz femenina no se podía escuchar ni un leve atisbo de emociones, calidez o empatía por aquellos seres humanos; más bien, hablaba con un tono neutro, entre empatía y apatía. Algo difícil de describir.

            El Hechicero finalmente había terminado de drenar la energía vital de todos esos humanos desnudos y esqueléticos. Cuando hubo terminado, cada persona cayó con indiferencia al suelo, provocando un ruido sordo. Una vez tumbados en tierra, aquellas personas sin nombre, yacían fríos y tiesos, con los ojos aun abiertos y con una expresión de vacío en aquellos orbes. El Segador sabía que estaban muertos, pues ya no podía ver como el pecho les subía y bajaba, obviamente, inhalando y exhalando aire para mantenerse vivos.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Ä”Lamentaras haberme hecho llegar a estos extremos‚Ä”le dijo el Hechicero al Segador con fr√≠a tranquilidad‚Ä”. Tuve que sacrificar mi valiosa colecci√≥n de humanos solo para vencerte. El √ļnico consuelo que me queda en que podre divertirme mucho vi√©ndote morir y deleitare mis o√≠dos al escuchar tus gritos de agon√≠a y dolor‚Ä”el Hechicero le clavo una fiera mirada al Segador, mientras que √©ste, como siempre, mostraba una expresi√≥n inescrutable en su fr√≠o semblante‚Ä”. ¬°Prep√°rate, no quiero que esto termine demasiado r√°pido!

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El Hechicero comenz√≥ a flotar mientras una brillante aura de energ√≠a negra comenzaba a rodearlo. √Čl desde arriba, mientras que el Segador desde abajo, ambos, no dejaban de verse mutuamente, una vez m√°s, desafi√°ndose con las miradas; estudi√°ndose, evalu√°ndose y esperando por el m√°s leve de los movimientos. Al final, quien tomo la iniciativa fue el Hechicero, levanto su cetro y al hacerlo, decenas de grandes esferas de energ√≠a negra comenzaron a aparecer a su alrededor. De estas, chispas y rayos comenzaron a emerger, listas y preparadas, solo les faltaba la orden de moverse.¬†

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚Äú¬°Esto es interesante! Parece que al fin las cosas tomaran un rumbo emocionante. Aseg√ļrate de no matarlo muy r√°pido, de hacerlo, este duelo se tornar√≠a muy aburrido. Tomate tu tiempo, aseg√ļrate que ese Hechicero de cuarta conozca el verdadero terror.‚ÄĚ Fue lo que le dijo la voz, a√Īadi√©ndole un poco m√°s de energ√≠a al tono.

            Jessenia, de alguna forma, logro llegar al suelo, ahora se encontraba a varios metros de distancia del Segador, tumbada desnuda e inconsciente sobre un duro y frío suelo de roca negra, luchando contra la amargura y frialdad del pasado. Tal vez no lo pareciera, pero la humana luchaba su propia batalla interna. Lo que ella no sabía es que más adelante, el nivel de dificultad aumentaría a niveles insospechados y, por primera vez, Jessenia mostraría que dentro de su cuerpo yacía dormida una fuerza que en un futuro no muy lejano, el mismo Segador reconocería como algo digno de temer. Pero, por el momento, la chica seguía siendo una simple mujer, una humana más del montón, una oruga que todavía no sabía que podía llegar a ser una bella mariposa, aunque claro, no sin antes hacer los debidos sacrificios, pues la joven ya lo sabía, éste mundo no es tan generosos como para regalarte algo, no sin antes pagar un precio alto; la vida, después de todo, no fue hecha para complacer los caprichos individuales de cada quien.

             

            

Notas:

Hasta el siguiente capitulo. 

Feliz lectura :) :) :) 
Enfrentamiento: El Segador vs el Hechicero por Tsunami Akira
Notas de autor:

Como les prometí, aquí esta el 13 capitulo de la historia. Por favor, dejen sus comentarios para saber que les parece. Con un simple: "interesante o esta buena", me basta y sobra. Gracias por leer. Hasta el capitulo 14.

El Hechicero yacía flotando con una impresionante y llamativa aura negra que lo rodeaba de pies a cabeza, mientras que levitando a su alrededor, esferas de energía de gran tamaño comenzaban a aparecer una por una, llegando al número de varias decenas. De estas, además del profundo color negro, unos pequeños rayos azules eran desprendidos de los mismos. El Ser Oscuro estaba listo para el ataque, mientras que su oponente, el pequeño niño Segador de largo cabello azabache y penetrantes ojos azules, yacía tranquilo y sin emociones sobre el frio suelo de roca negra. A varios metros de distancia de la única humana viva, de la única chica que se salvó de ser absorbida por el cetro del Hechicero gracias a que ella no estaba corrompida por oscuridad.

            El Segador le hecho una rápida mirada. Jessenia seguía tendida en el suelo, aun inconsciente y desnuda, con su cálida y suave piel tocando la frialdad de aquel suelo endurecido de roca y, sin que ninguno de los oponentes se diera cuenta, librando su propia batalla interna.

            El Hechicero, desde donde estaba en el aire, advirtió como el ojo derecho del Segador se volvió hacía Jessenia y, en ese preciso segundo, el Ser Oscuro ataco. Movió su larga vara hacía el frente, provocando que las decenas de esferas de energía cayeran sobre la cabeza del Segador como si de gotas de lluvia se tratasen. Grandes, enormes gotas de agua. Sin embargo, tan pronto estos ataques se acercaban al joven, este dio un impresionante salto y se alejó de la zona afectada. Las esferas, al fracasar en su objetivo, se estrellaron contra el suelo, provocando una serie de fuertes y ruidosas explosiones que hicieron sacudir toda el área de combate. El joven clavo sus pies contra las paredes de roca para quedarse clavado en ellas, el Ser Oscuro lo vio y sin perder ni un segundo, dirigió hacía él una nueva horda de ataques.

            Explosiones tras explosiones, era lo que provocaban los ataques del Hechicero al impactarse contra las paredes de esa cámara. El Segador corría por las paredes evadiendo las esferas de energía, así como saltando al suelo y volviendo a correr para terminar saltando nuevamente, todo esto, para evadir los ataques de su oponente quien, continuaba levitando en lo alto de la cámara, invocando más y más esferas de poder para lanzárselas al chico.

            — ¿Qué es lo que ocurre? ¿Ya no te animas a atacarme?

            Le pregunto el Hechicero con sorna en el tono de voz. Más, sin embargo, lo que el Ser Oscuro ignoraba, es que el Segador no evadía a ciegas esos proyectiles de energía negra, los estaba alejando de Jessenia, quien seguía tendida en el suelo, completamente indefensa a los ataques del Hechicero o a los derrumbes provocados por las explosiones.

            No obstante, ya harto de las huidas de su oponente, el Hechicero deja de lanzar a diestra y siniestra sus poderes oscuros. Observa los movimientos de su oponente y logra predecirlos con éxito. Mientras le lanzaba varias esferas de energía, el Ser Oscuro preparo una trampa que consistía en lo siguiente: el Segador evadía las explosiones sin mucha dificultad y sin cambiar su frío semblante carente de emociones, al aprender sus patrones de movimiento, el Hechicero rodea al Segador con cuatro grandes esferas de energía mientras éste seguía en el aire. Pero eso no era todo, el pequeño individuo no solo estaba rodeado por cuatro poderes explosivos, sino que debajo de él y por encima de su cabeza, dos esferas de energía se habían mantenido ocultas y ahora, seis orbes de poder explosivo yacían rodeándolo por todos los frentes, cortándole toda posibilidad de escape. Al tenerlo donde lo quería, el Hechicero no puede evitar esbozar una sonrisa de satisfacción con los labios y, antes de que sus poderes impacten al chico, el Ser Oscuro se permite unas cuantas palabras de victoria:

            —Ahora te tengo.

            Acto seguido, las seis esferas de energía se estrellan al unísono contra el Segador provocando una enorme explosión en mitad del aire. La explosión resultante sacudió con violencia la enorme cámara donde yacían peleando, más no dio muestras de debilitarse o derrumbarse. Era como si los muros y paredes de esa montaña logran absorber el daño de la pelea.

            Sin embargo, el Hechicero, al ser testigo de los misteriosos poderes del Segador, así como de su extraña resistencia, decidió no bajar la guardia y, pese a que su ataque dio un golpe directo, el Ser Oscuro ya tenía preparado un plan B en caso de que plan principal fallara y tras ver lo que ocurrió a continuación, se alegró de no haber bajado la guardia.

            Segundos después de recibir la explosión, del interior de la cortina de humo que se formó en mitad del aire, una silueta cayó directamente hacia abajo. Aterrizo de pie sin mostrar indicios de daños severos. El Hechicero volvió a mostrar una sonrisa de satisfacción. ¡Qué alegría que había preparado un plan B!

            ¡El Segador logro sobrevivir a esas enormes explosiones consecutivas! Aterrizo en tierra con sutileza y elegancia. Al estar sobre el suelo, el chico levanta la mirada y se clava al Hechicero quien, en esos momentos, no dejaba de mostrar una sonrisa llena de satisfacción, como si el combate ya lo hubiese ganado.

            “Por alguna razón esa sonrisa comienza a molestarme, al igual que ese tipo. Elimínalo de una vez, ya no me interesa seguir jugando con él.”

            — ¿No eras tú la que me decía que peleara con más lentitud para entretenerte un poco?

            “Si, eso dije. Pero ya me canse, si lo único que ese tipo puede hacer es quedarse en el aire, encerrado en su pequeña burbuja protectora y lanzar y lanzar hechizos a diestra y siniestra, entonces no vale la pena. Yo creí que presentaría una batalla más emocionante, pero bueno, ese pobre diablo no vale nuestro tiempo. Acabalo en el siguiente movimiento. Destruye su burbuja protectora y que su cabeza ruede por el suelo.”

            El Segador suspiro al terminar de escuchar lo que la voz de mujer le había dicho.

            —Ya era hora. Tanto evadir los ataques me estaba aburriendo.

            El Segador enfunda sus dos cuchillos y se prepara para el combate cuerpo a cuerpo, no obstante, cuando estaba listo para lanzarse al ataque, el joven abre bien los ojos al darse cuenta que no podía moverse. Mejor dicho, no podía mover las piernas, las tenía como paralizadas o pegadas al suelo. Al bajar la mirada para ver lo que ocurría, el Hechicero sobre él sonríe mostrando sus torcidos dientes.

            — ¿Sorprendido?—le pregunto el Ser Oscuro con sorna—. Pues deberías. Sabía que ese insignificante ataque no sería suficiente para acabarte, por lo que me tome la molestia de preparar esa pequeña trampa bajo tus pies mientras evadías mis proyectiles de energía y al mismo tiempo calculaba tus movimientos para asegurarme de que caerías donde lo tenía planeado.

            Bajo los pies del Segador, un brillante y pequeño círculo mágico de brillante color negro, repleto de símbolos y runas extrañas, yacía bajo de él, impidiéndole moverse. Había caído directamente en medio de la circunferencia.

            —No importa cuanto lo intentes, no podrás salir del interior de ese círculo mágico—el Hechicero se pone nuevamente sobre el alto pilar de roca y levanta ambos brazos, bien extendidos, separados el uno del otro. Estaba listo para proceder con su siguiente ataque—. Veamos si sobrevives a esto.

            De las paredes, muros, techo y suelo de esa vasta cámara de roca negra, una gran cantidad de energía oscura empezaba a manar, toda la que salía iba directamente a parar al interior de la esfera azul en la punta de la vara del Hechicero. Estaba recolectando energía para su ataque final. Mientras el Hechicero se cargaba con más y más poder, su sonrisa no hacía más que ensancharse de oreja a oreja, claramente disfrutando del gran éxtasis que presentaba absorber esa gran cantidad de poder dentro de su cuerpo.

            “Mmmm… Creo que lo subestime un poco. Ahora esta absorbiendo la energía negativa que esta montaña ha ido acumulando tras muchos años. Tiene sentido que se niegue a irse de este lugar. Esta montaña es como un gran generador de energía y él puede llenarse de ella hasta cansarse, volviendo sus poderes y magia mucho más fuertes.”

            Antes de que el Segador pueda responderle a la voz que solamente él puede escuchar, el Hechicero le apunto con su vara y de la esfera azul un delgado rayo de energía negra sale disparado y le atraviesa el pecho, justamente al nivel del corazón. El ataque entra por el pecho y sale por la espalda, causando un pequeño agujero en el suelo detrás del Segador.

            Pese a que recibió un ataque directo y aparentemente mortal, que habría acabado con la vida de la mayoría, el Segador no quito su inescrutable rostro limpio de emociones, ni siquiera cuando tenía el agujero abierto en el pecho. Esta falta de interés por su propia vida, así como la incapacidad para sentir dolor, no se le paso por alto al Hechicero, quien lo observaba con sumo interés.

            — ¿Qué demonios eres tú?—le pregunto desde donde se encontraba, aun, absorbiendo las energías negativas de la montaña—. Si tuviera que juzgar por las apariencias diría que solo eres un niño humano, pero esa fuerza, resistencia y velocidad que mostraste cuando peleaste, no eran comunes en humanos, sin mencionar que te golpe directamente con muchos ataques y te acabo de atravesar el pecho con un rayo concentrado de energía y aun así, sigues con vida y sin dar señales de dolor o interés por tu propia seguridad, así que repito, ¿qué demonios eres tú?

            Mientras el Hechicero hablaba, el agujero que le provoco al Segador comenzaba a cerrarse por sí mismo, de la herida, ni siquiera una leve gota de sangre se asomó, era como si el chico no tuviera el precioso líquido de la vida que todo ser viviente tenía poseer.  En cuanto noto que su herida, aparentemente mortal, ya había sanado, el Hechicero entorno los ojos y vio con profundidad a su rival, quien seguía muy tranquilo pese al peligro que corría.

            — ¿No me escuchaste? Te hice una pregunta. Antes de acabar contigo, quiero que me digas que clase de criatura eres. Me he topado con toda clase de seres oscuros y bestias, así como distintos tipos de humanos, pero esta es la primera vez que veo a alguien como tú. ¡Así que responde! ¿Que eres?

            El Segador lo miro con aburrimiento por unos segundos antes de responder. Cuando al fin lo hizo, hablo con voz neutra y monótona.

            — ¿En serio crees que puedes acabar conmigo?—el Hechicero se enfureció al escuchar las insolencia del Segador ante él—. Si tanta confianza tienes en tus poderes entonces golpéame con todo lo que tengas. Por qué te aseguro, si tú no me mates, yo te matare a ti.

            — ¡No te creas la gran cosa! Lo único que sabes hacer es hablar, pero para alguien que dice cosas tan arrogantes, no fuiste capaz de darme siquiera un golpe, así como no puedes liberarte de la magia que te aprisiona dentro del círculo, ¿Por qué crees que puedes vencerme?

            —Golpéame con tu ataque más poderoso y lo sabrás.

            El Hechicero había perdido la paciencia. Ya no le interesaba saber qué tipo de criatura era el sujeto ante él, por lo que levanta su larga vara, listo para sacar a la luz su ataque más poderoso. Arriba de él, una gran cantidad de energía negativa empezaba a darle forma a una enorme bola de energía que despedía chispas y rayos azules. Esa esfera era mucho más grande que todas las anteriores juntas y el Segador estaba seguro que la explosión resultante sería catastrófica si llegaba a impactarlo. Pero él no se preocupaba por su seguridad. Volvió la mirada y a la distancia, Jessenia seguía inconsciente y desnuda sobre el frio suelo de roca negra. Si aquel poder llegara a explotar, la humana también recibiría el impacto.

            “Típico de los Hechiceros, lo único que pueden hacer para pelear es lanzar poderes desde la distancia. Son terribles en peleas cuerpo a cuerpo, pero buenos canalizando las energías que los rodean. Si esa esfera llegara a golpearnos, el cuerpo de la pequeña princesa se hará trizas. ¿Qué es lo que harás?”

            —Ponerle fin a esta pelea tan aburrida.

            El Hechicero había terminado de canalizar toda la energía negativa sobre su cabeza y el resultado de esto era una enorme bola de energía negra que desprendía chispas y rayos azules. Como el Segador y la voz lo habían puntualizado, si aquel ataque explotaba en ese lugar, la montaña se vería severamente dañada, no obstante, este hecho no pareció molestar en lo más mínimo al Hechicero quien se veía muy seguro y confiado de sí mismo.

            —Fue divertido conocerte, Ser desconocido, pero me temo que aquí termina la diversión. ¡Ahora muere!

            El Hechicero bajo su vara y junto con esta, la enorme bola de energía salió disparada contra el Segador. No era tan rápida como las otras que había disparado, pero la fuerza que esta poseía, era muchas veces más catastrófica que las anteriores. Tal era su tamaño, que la esfera cubrió por completo la imagen del Segador, haciendo imposible que el Hechicero lo vea morir, pero este hecho no le importo, ya que su oponente seguía atrapado a causa de su círculo mágico que lo mantenía de pie, inmóvil e indefenso ante su ataque. No necesitaba ver, pues el resultado de la batalla era obvio.

            “Parece que la noche finalmente llego.”

            Dijo con alegría la voz de mujer.

            —Si. Ya era hora. Me siento mucho más liguero en estos momentos.

            El Hechicero no lo sabía puesto que la gran bola de energía negra le tapaba la vista, pero la fisiología del Segador acababa de sufrir una metamorfosis increíble. Su pequeña y delgada figura de niño de doce años había sufrido una colosal transformación, ahora, en lugar de un cuerpo pequeño e infantil, la anatomía del Segador se había vuelto más alta, más varonil y con aspecto mucho más adulto. El niño había recuperado su verdadera apariencia, la de un joven entre los dieciocho años y los veintitrés, regresando así, sus verdaderos poderes y a la vez, estando seguro que fuera de la montaña, el sol se había ocultado y la luna reinaba por encima de todo el firmamento.

            Cuando la bola de energía negra que desprendía rayos azules ya estaba lo bastante cerca del Segador, el muchacho comienza a mover sus piernas, listo para recibir el ataque de su oponente. No obstante, al momento de mover las piernas para estirarlas y tenerlas listas, el círculo mágico se rompe y, junto con este, a la esfera color zafiro del Hechicero le empezaban a salir pequeñas grietas.

            Tan pronto el Segador movió las piernas, el círculo que lo mantenía paralizado se había destruido y como el poder del círculo estaba ligado directamente con la esfera azul del Hechicero, al instante de romperse la circunferencia, de la bola zafiro unas pequeñas grietas empezaban a surgir.

            El Ser oscuro se dio cuenta de este hecho, por lo que en una fracción de segundo que aparto la vista de la bola negra y la concentro en las grietas que aparecieron en su cristal azul, el Hechicero lo supo al instante; supo que el Segador logro romper el círculo mágico y que ahora, probablemente, esquive el ataque. El Hechicero estaba seguro de que su oponente haría eso, después de todo, ¿no es eso lo normal? Evadir una poderosa técnica que amenazaba tu vida si tenías la posibilidad. No obstante, lo que el Hechicero no supo hasta unos segundos después, es que el Segador no evadió el poder, él seguía estando donde mismo. ¿Que como se dio cuenta? Bueno, pues cuando la esfera de poder ya estaba por tocar el suelo, repentinamente, la enorme bola de poder oscuro salió despedida en dirección al Hechicero. ¡El Segador se la devolvió con una patada, como si de un mero balón de aire se tratase!

            El Hechicero, asombrado por los poderes de su enemigo, permaneció un segundo o dos parado sobre el alto pilar de roca negra. Afortunadamente, el Ser Oscuro despertó a tiempo y se percató que su propio poder se le había regresado, por lo que apenas pudo evadir su propia técnica por unos centímetros.

            La bola de energía siguió su camino hasta el techo de la montaña, penetro el mismo y la esfera salió al exterior, elevándose alta por los cielos y siguiendo su camino a una gran velocidad. Una vez, ya muchos metros en el cielo, la técnica del Hechicero hace explosión y el resultado fue una catastrófica imagen. La explosión fue tan poderosa que, pese a estar a muchos metros de distancia en el aire, el sonido, así como la imagen, eran claramente vividos y llamativos. El Segador y el Hechicero no dudaban que aquella explosión haya advertido a ciudades cercanas o lejanas. Sin duda, si aquella bola hubiese explotado dentro de la montaña, existía la posibilidad de que esta explotara en miles de pedazos.

            El Hechicero siguió la dirección de su técnica y la vio estallar alta en el cielo, luego volvió el rostro con ojos grandes hacía su oponente. Incrédulo, impresionado y, pese a que lo vio con sus propios ojos, escéptico. ¿Cómo era posible que semejante criatura con tal poderes, existiera en realidad? ¿Era verdad todo aquello que estaba viviendo o acaso perdió el control de su propia magia y ahora, el Hechicero era víctima de sus propias maldiciones? No sabía ninguna de las respuestas. Lo único de lo que estaba seguro es que sus esperanzas de vencer y salir con vida de aquella montaña se habían esfumado sin dejar rastro. No importaba lo que hiciera, no podía pensar en un plan de escape. ¿Es que acaso su destino era morir en su propia montaña? ¡Qué buena broma, no se la creía! El Hechicero no iba permitir que las cosas tomaran aquel rumbo.

            Tras bajar la mirada y ver nuevamente a su oponente, lo que sus ojos perciben ya no era la figura y cara de un niño de doce o trece años, sino el semblante frío y distante de un muchacho algunos años mayor. ¡El Segador había cambiado! Fue la primera impresión que recibió el Hechicero. Y con más ganas que nunca, el Ser Oscuro se preguntó esto a sí mismo: “¡Qué demonios era aquella criatura!

            Pero no obtuvo respuestas y quizás jamás las tenga. Ahora, la pregunta más importante era la siguiente: ¿qué hacer ahora? Lamentablemente, el Hechicero no tenía respuesta para esta pregunta. Había usado todo lo que tenía en ese último ataque, no solo la energía que dreno de esos humanos corruptos, sino también las energías negativas de la montaña. No había nada más que hacer. Era doloroso, humillante y más que nada, frustrante, pero el Hechicero no tenía forma de vencer al Segador ante él.

            Cuando ya estaba a punto de abandonar toda esperanza, el Ser Oscuro observa desde donde se encontraba, un delgado hilo de araña que representaba su única oportunidad de escape. Después de todo, la luz de la esperanza solo puede brillar en los momentos más oscuros y negros, nunca antes. Y esa luz, ese deslumbrante brillo lleno de posibilidades, apareció de pronto cuando el Hechicero vio el cuerpo desnudo e inconsciente de Jessenia. ¡Es verdad, ¿Cómo pudo haberlo olvidado?! ¡Aquella mujer entro junto con el Segador, ambos eran compañeros! ¡Jessenia era su hilo de araña! Por lo que en un momento repleto de desesperación, el Hechicero se aventura en una oportunidad arriesgada. Se lanza a toda velocidad contra el cuerpo inconsciente de la mujer humana, esperando a pillar desprevenido a su compañero de viaje. El Segador, por lo contrario, vio desde donde se encontraba como el Hechicero se lanzaba hacía Jessenia y no hizo nada, solo se limitó a observar.  

            A decir verdad, él ya sabía cuál era el objetivo del Hechicero, ignoraba si el mismo Ser Oscuro se percató, pero permaneció varios segundos observando el cuerpo inconsciente de la humana, por lo que cualquiera podría darse cuenta de cuáles eran sus intenciones.

            Tomo a Jessenia en sus brazos y salió por el hueco provocado por la enorme esfera negra de energía.

            “¡Que lamentable! Piensa usarla como rehén, seguramente para hacer un trato con nosotros. ¡Hmph, que patético!”

            El Segador siguió al Hechicero a través del hueco. Una vez fuera de la cámara, el muchacho se dio cuenta que se encontraban en la cima de la montaña que, horas atrás, ambos personajes vieron desde la distancia.

            Ya era de noche, el cielo estaba limpio de nubes, sin una sola que entorpeciera la hermosa visión de la inmensa luna llena en ese firmamento. El viento soplaba fuerte en la cima y hacía mecer el largo cabello azabache del Segador, así como su capa de viaje. Ambos oponentes yacían uno frente al otro, separados por varios metros de distancia. El Hechicero aún tenía a Jessenia en sus brazos.  Ambos oponentes se veían fijamente el uno al otro.

            —Se terminó—sentencio el Segador—. No hay lugar para que puedas escapar o esconderte.

            Era verdad. La parte más alta de la montaña era una superficie circular de varios metros de distancia de ancho y de largo. El suelo era de roca, tenía varias grietas y piedras sueltas, por lo que era un lugar difícil para caminar o correr, pero en un sentido más estricto, el sitio estaba limpio. No había escondites, pasillos o sitios oscuros donde ocultarse. La luna iluminaba todo lo que se encontraba por debajo de ella, ahuyentado a la oscuridad. Era como el Segador dijo, la pelea ya había terminado.

            —No tan deprisa—le dijo el Hechicero desde la distancia. Difícilmente podía cargar el cuerpo de Jessenia y sujetar al mismo tiempo su larga vara. Aun desde donde se encontraba, el Segador podía ver como los brazos delgados del Ser Oscuro, al igual que sus piernas, empezaban a temblarle, producto de la fuerza que debía implementar para cargar a la humana—. Esta chica. Esta humana, es especial para ti, ¿no es verdad?

            El Segador lo miro por unos cuantos segundos, sin poder entender del todo el significado de las palabras del Hechicero. “Especial” ¿Que quería decir? Él joven no podía entenderlo.

            —En lo absoluto—dijo secamente el Segador—. Esa mujer no significa nada para mí.

            Ahora era el Hechicero quien no terminaba de entender las palabras del Segador. No había mentiras en su voz o en las expresiones fáciles del chico. Esto lo hizo temer, ya que si esa mujer no significaba nada para su oponente, entonces su plan de negociación se había arruinado antes de ponerlo en práctica. Debía de estar mintiendo. ¡Eso es, era la única explicación! ¡Ese individuo tenía que estar mintiendo, todo era parte de un show elaborado para que el Hechicero bajara la guardia! No había caer en ese truco.

            —No te creo—le respondió el Hechicero—. Veras, esta mujer viajo junto contigo, ambos entraron dentro de mi montaña, los vi platicar… ¡Esta claro que ustedes tienen algún tipo de relación, de lo contrario, ¿Por qué razón entraría ella detrás de ti?!

            El Segador tampoco conocía la respuesta a esa pregunta. Sin embargo, Jessenia no entro más allá de la montaña por voluntad propia, fue empujada debido a la influencia de la atmosfera de ese lugar. Eso fue todo.

            “Que patético, comienza a desesperarse.”

            El Segador comienza a caminar hacía el Hechicero. El ser Oscuro al ver como su oponente se acercaba a él, empieza a retroceder lentamente con Jessenia en sus brazos. Sin embargo, llego a un punto en el cual ya no podía seguir retrocediendo, ya que un paso más significaba la muerte para ambos. Los dos caerían y el suelo los mataría. Bueno, no el Hechicero, él podía usar su magia para flotar y salvarse de la caída, no obstante, una vez arriba, el Segador estaría esperándolo. La muerte lo estaría esperando.

            ¿Y ahora qué? Otra gran pregunta que el Hechicero no sabía responder. Era todo. Ya no había nada que hacer. Aun si amenazaba con matar a Jessenia, ¿eso en que cambiaría? El Ser Oscuro tenía la certeza que ese individuo no valoraba nada la vida de la mujer. Todo se había perdido. El delgado hilo de araña que representaba su esperanza de salvarse se había roto y ya no quedaba nada. Solo la muerte.

            No obstante, las siguientes palabras, sorprendieron tanto al Hechicero como a la voz que solo el Segador podía escuchar. Ninguno de ellos se esperaba aquella resolución.

            —Te dejare vivir con una condición—en cuanto el Segador dijo esas palabras, el Hechicero lo vio con ojos grandes. Quizás el hilo de araña aún no se había roto.

            “¡oye, oye, ¿qué significan esas palabras?!” Espeto molesta la voz de mujer. “Si vas a matarlo, ¡entonces hazlo, no pierdas el tiempo!”

            — ¿Condición?—repitió sorprendido el Hechicero. Tenía que asegurarse que había escuchado bien—. ¿De qué condición me hablas?

            El Segador fijo su mirada en una Jessenia inconsciente y no los aparto por un rato. Aquella chica le resultaba interesante y fascinante a la vez, así como le producía una extraña sensación dentro de él, una sensación que no entendía y no podía explicar con simples palabras.

            —Quiero que intentes corromper la mente y la voluntad de esa chica, si lo consigues, te dejare vivir, pero yo me quedare con la montaña. Si fallas te matare y de igual manera me quedo con la montaña. ¿Entendiste?  

 

           

           

 

 

 

Notas:

NO OLVIDEN DEJAR SUS COMENTARIOS, ¡¡¡SON MUY IMPORTANTES!!!

HASTA LA SIGUIENTE, ESPERO LES HAYA GUSTADO.

El ave que Renace de sus Cenizas (Fin del Arco de la Monta√Īa) por Tsunami Akira
Notas de autor:

¡Lo se, lo se! Lamento la tardanza, esta vez no tengo excusa, me tarde por andar leyendo un manga muy bueno que secuestro toda mi atención, sueño e imaginación y hasta que no lo termine hasta donde va, no pude liberarme de su malévolo embrujo. Fue como si el manga me hubiese corrompido con su oscuridad (por así decirlo), en fin, si les da curiosidad el manga que estaba leyendo se llama: Prision School. Muy bueno y divertido.

En fin, el capitulo numero 49, el más nuevo que pulicare lo tendre listo hoy más tarde o mañana, así que esten al pendiente.

PARA CUALQUIER QUEJA, CRITICA O LO QUE SEA, DEJEN UN COMENTARIO. :) :)

 

— ¿Estas…, estás hablando en serio?—le pregunto el Hechicero a su oponente anonadado. Éste, por el contrario, le veía con frío aburrimiento—. ¿En verdad me dejaras ir si utilizo la Corrupción contra esta chica?

            —Eso fue lo que dije, ¿acaso no me escuchaste?

            El Hechicero entorno los ojos, escrutando el indiferente rostro de su enemigo, buscado la más liguera pieza de mentira o trampa en ese frío semblante inescrutable, pero por más que busco y por más que lo analizo, no pudo encontrar nada que le indicara que fuera un engaño, al mismo tiempo, no creía que ese sujeto fuera de los que les gustara bromear en situaciones como esa. Sea lo que sea que tuviera en mente, el Hechicero daba las gracias de tener aquella oportunidad para librarse de la peligrosa situación. Las cosas se habían puesto de su lado, pues lo único que debía hacer era utilizar la oscuridad que su cuerpo emanaba y corromper la mente, el alma y el espíritu de esa chica, una vez que lo haya hecho, se verá libre de esa batalla y podrá irse de ese lugar; claro, no sin antes sufrir la vergüenza de haber huido con el rabo entre las patas y sin dejar de maldecir a su oponente así como a sí mismo. Pero eso no era lo importante, mientras él se encuentre vivo, siempre podrá encontrar otra oportunidad para planear su venganza, así como encontrar otro refugio.

            “¿Que estas tramando?” Sonó una suave y seductora voz de mujer. El Segador podía escucharla con lujo de detalle, pese a que muchas veces la ignoraba, no podía fingir que no la oía. Escuchaba lo que tenía que decir mientras miraba a su oponente, vigilando sus movimientos para que no fuera hacer una acción imprudente presa por la humillación de la derrota. “¿Por qué dejas que ese miserable se vaya tan fácilmente? Eso no es propio de ti. Espero que no empieces a ablandarte, sabes que odio a los débiles. Si forme un contrato contigo no es porque haya reconocido tu fortaleza o poderes, sino por que eras todo lo que tenía, fuiste, para mi buena o mala suerte, la única alternativa para poder salir de ese maldito infierno. No lo olvides.”

            —No es necesario que me lo repitas cada tantas veces, recuerdo perfectamente bien los términos de nuestro contrato, así como lo que ocurrió ese día hace ya mucho tiempo.

            “¿Entonces porque dejas que ese malnacido se vaya con vida? Es verdad que su vida no supone para nosotros absolutamente nada y ya sea vivo o muerto, eso nos es indiferente, pero aun así, no hay razón para que lo dejes ir, solo mátalo y términos con esto rápido.”

            — ¿Crees que esa humana no sobrevivirá?

            “¡Es muy extraño escucharte hacer bromas de muy mal gusto! ¡Por supuesto que no sobrevivirá! Ya viste las condiciones en las que se encontraban los otros humanos dentro de la Montaña, ¿no es así? ¿Qué te hace pensar que ella podrá sobrevivir?”

            El Segador guardo silencio por varios segundos, sopesando la pregunta que se le había hecho. A decir verdad, no tenía ninguna razón para creer que esa humana pudiera soportar la Corrupción de un Ser Oscuro, más bien, era una pequeña corazonada dentro de él. No sabía si la palabra “corazonada” fuera la correcta, quizás fuera mejor la palabra “sospecha” o “interés”, quizás “curiosidad” fuera la mejor. La verdad es que no lo sabía, sin embargo, algo dentro de él quiso poner a prueba a esa chica humana. La verdad era muy simple, si esa joven se corrompía por la oscuridad y terminaba como una muñeca carente de alma y voluntad, eso solo significaba una cosa: que ella era tan solo una humana más del montón y que el Segador se había equivocado con respecto a la joven, no obstante, si por alguna clase de milagro o fuerza escondida, ella lograba sobrevivir, eso solo significaba que su corazonada estaba en lo correcto. Era precisamente eso lo que deseaba averiguar. Quería poner a prueba la resistencia mental y la voluntad de esa humana.

            —Lo hare—se decidió al fin el Hechicero, tras pensarlo mucho y darse cuenta que esa era la única oportunidad que él tenía para salir de allí con vida.

            El Segador lo veía desde donde se encontraba, sin perderse ni un solo detalle de lo que estaba a punto de ocurrir. El Hechicero se ponía en posición, tomo su vara cuyo cristal circular estaba repleto de diminutas grietas amenazando con romperlo en cientos de pedazos. Aquel artefacto mágico ya estaba en sus últimas.

            Utilizo su magia para hacer que Jessenia flotaba unos centímetros por encima del suelo pero a la vez, manteniéndola muy de cerca él por si se ofrecía cualquier cosa. No sabía qué clase de relación tenía esa mujer humana con el monstruo que lo había vencido, pero fuese la que fuese, tendría que tomar ventaja de ella, por lo que no permitía ni un solo fallo, aunque claro, al tratarse de una simple mujer humana, él estaba seguro y confiado que una vez que la corrompa con su oscuridad, la mente de aquella chica se romperá en cientos de pedazos y su alma se tornara negra como el carbón. No había razón para dudar o temer, después de todo, ese mismo procedimiento que  estaba a punto de llevar acabo, ya lo había hecho cientos de veces en el pasado. Jessenia, a fin de cuentas, solo era una más del montón.

            De la esfera de cristal, repleta de grietas, unas ligueras cortinas de humo negro comenzaron a emerger y a rodear a Jessenia. Estas se volvieron más espesas y grandes y, comenzando por los pies y, como si aquella oscuridad fueran serpientes reptando sigilosamente por el suelo, luego por las piernas desnudas y cálidas de la humana, comenzaron a subir por todo su cuerpo hasta rodearla de pies a cabeza. Jessenia yacía rodeada de un aura negra. Por el momento, todo iba bien, al menos para el Hechicero.

            “Que inútil pérdida de tiempo.”

            Resoplo la voz de mujer.

— ¡Espera!— Exclamo la primer Jessenia antes de que la segunda se fuera. Esta se volvió hacia ella con los ojos llenos de lágrimas. La primera levanto el brazo derecho con la palma extendida hacia la segunda, la infante la miro confundida, luego Jessenia continuo—: Ven conmigo.

La segunda Jessenia se volvió completamente y observo con grandes ojos el brazo extendido de su “Yo” actual.

— ¿De que estas hablando? No te entiendo

            —Exactamente lo que escuchaste. No quiero que te vallas y solamente desaparezcas, tu eres parte de mi, eres mi pasado y te quiero conmigo.

            La segunda Jessenia no supo que responder por unos segundos. Con una súbita explosión de ira, confusión y alegría, la pequeña versión infantil de la primera exclama sin poder controlarse.

            — ¡Perdiste completamente la cabeza!—La pequeña se señalo así misma con el mismo brazo que la primera mantenía levantado— ¡Yo represento todo tu pasado triste y doloroso, si vuelvo a fusionarme contigo, todas las malas experiencias regresaran a ti; si yo desaparezco, todos los recuerdos dolorosos desaparecerán, incluidos los miedos y las confusiones que la vida te ha provocado, esta es tu oportunidad de empezar completamente de cero, una nueva vida! ¿No es eso lo que querías? Ser feliz.

            —Eso es lo que deseo, pero tampoco quiero deshacerme de ti, te quiero en mi nueva vida.

            La segunda trato de controlarse, pero era inútil, las piernas así como los brazos comenzaron a temblarle como gelatinas, apretaba los dientes y se controlaba para no llorar de felicidad o tristeza, así como no gritar por la ira o por la alegría. Todo dentro de la pequeña Jessenia estaba sufriendo un cambio demasiado brusco y no sabía lo que sentía con exactitud.

            —Yo represento tu sufrimiento, tu oscuridad y tristeza, en pocas palabras, casi todo lo relacionado con tu pasado. Entonces, ¿Por qué? ¿Por qué me quieres contigo? ¿Acaso la mayoría de las personas no preferirían dejar el pasado atrás? ¿Olvidarse de él? ¿Superarlo? ¿Entonces porque me quieres contigo? ¡No lo entiendo!

            Hubo un par de segundos de silencio. La segunda volvió a hablar con un tono mucho más melancólico pero calmado.

            —Ya entiendo. La verdad es que no me quieres contigo. Tienes miedo. ¡Es eso, ¿no es verdad?! Te da miedo la idea de que sin mi no vuelvas hacer la de antes, es decir, que algo malo ocurra con tu mente por desprenderte de todo tu pasado, si es eso no te preocupes, una vez que yo me vaya y tu despiertes no recordaras nada sobre tu pasado, será borrón y cuenta nueva. Cuando vuelvas abrir los ojos, tus miedos, tus inseguridades, tu dolor y sufrimiento, así como tus tristezas, todo eso, abra desaparecido junto conmigo. Por eso no te preocupes, yo…

            — ¡No es eso!—La interrumpió. La segunda siguió con la vista puesta en el suelo. En el exterior, parecía que la batalla había concluido, la primera pudo escuchar la voz del Segador que le hablaba al Hechicero y como este le respondió, no escucho con claridad que discutían pero en este momento, eso no importaba— ¿Acaso no escuchaste lo que dije antes? Deseo ser feliz, quiero conocer la dicha y el amor, pero también… quiero conocer el dolor y el sufrimiento, así como la tristeza. Si te fueras de mi vida y yo despertara sin mis recuerdos y sensaciones del pasado, entonces regresaría a ser la misma niña débil que era en el pasado. Ingenua y vulnerable a nuevos tormentos y probablemente, la historia volvería a repetirse. No creo que el sufrimiento sea algo malo, al contrario, haberlo experimentado y soportado te vuelve más fuerte y resistente. Yo quiero ser una con mi pasado, es decir, contigo. Quiero ayudarte a soportar el peso que tienes que cargar y también quiero que algún día, nosotras dos alcancemos la verdadera felicidad y la alegría de seguir vivas. Soportando sobre nuestras espaldas el dolor de la vida.

             La segunda Jessenia comenzó a reír suavemente, unos ligueros y delgados hilos de lágrimas descendían de sus ojos, miro con una expresión inocente a la primera y le sonrío con ternura al mismo tiempo que se limpiaba las lágrimas.

            —A fin de cuentas, no lo entiendo. La mayoría de las personas no renunciarían a esta oportunidad que te estoy dando. Otros elegirían olvidar todo lo malo y concentrarse solo en lo bueno. No entiendo porque tú elijes ambas.

            —Yo soy lo que soy ahora gracias a mi pasado. Por supuesto, he sufrido mucho en mi vida, pero… si negara una sola cosa que haya hecho, un solo acontecimiento, entonces… ¡me estaría rechazando a mi misma! Es decir, sería exactamente igual a las personas que nos despreciaron y que nunca pudieron aceptarnos por lo que éramos, unas simples niñas sin padres o familia. ¡Estoy consciente del dolor y miedo que soportare, por eso… déjame cargarlo junto contigo! Yo soy quien soy por las cosas que he vivido y no deseo rechazarme a mí misma, al contrario, me acepto plenamente por lo que soy. Mis fuerzas y mis debilidades y por supuesto, mi pasado. Por lo tanto, ven conmigo, te prometo que nunca te rechazare.

            La segunda Jessenia agacho la mirada, comenzó a llorar disimuladamente, pero poco a poco, empezó a esbozar una débil sonrisa.

            —Nunca imagine… que me convertiría en una grandísima idiota cuando creciera.

            Entonces la pequeña le mostró una tierna sonrisa a la primera, esta se acercó a su “Yo” del pasado, mientras la niña estiraba el brazo derecho y le tendía la mano. Pero momentos antes de aceptar el apretón de manos, una intensa aura negra envolvió a la pequeña Jessenia. Esta se arrodillo, se sujetó la cabeza con fuerza y comenzó a proferir gritos desgarradores que hicieron eco por todo el lugar. La primera intento sujetarla, abrazarla y calmar el dolor que la aquejaba, pero la pero la segunda advirtió esto, rechazo la ayuda de su “Yo” adulto y arrastrándose comenzó a alegarse.

            — ¡No te me acerques!

            Exclamo la segunda mientras aferraba ambas manos a su cabeza. El dolor debía ser horrible.

            — ¿Qué te ocurre?Pregunto la primera tratando de acercarse y tocar a la segunda.

            — ¡Aléjate de mí! La oscuridad… está creciendo… dentro de mi… si me tocas ahora, la corrupción te contaminara— Dijo entre pautas de dolor— ¡Aléjate de mí, huye, corre lo más lejos que puedas, si la oscuridad te alcanza, te consumirá!

            —No pienso abandonarte.

            — ¡Esto no es un juego, si la oscuridad te alcanza te sepultara bajo tus peores sueños y tus peores experiencias! Huye lo más lejos que puedas mientras intento retenerla.

            La pequeña niña parecía estar sufriendo grandes dolores de cabeza; por más advertencias que la segunda le dijera a la primera, está ya había tomado su decisión. Observo con gran determinación a su pasado, no había miedo o duda detrás de ellos, solo una calma casi perturbadora. Camino hasta ponerse casi de cuclillas frente a la pequeña.

            — ¡No me escuchaste… te dije que…!

            La primer Jessenia interrumpió a la segunda con un abrazo. Ésta abrió los ojos de par en par y comenzó a llorar.

            — ¡La que no me escucho fuiste tú, te lo dije, no voy a dejarte, te aceptare como mi igual, porque tú eres yo!

            Ellas no lo sabían, pero la oscuridad que provenía del Hechicero las había rodeando a los dos. No obstante, una pequeña esfera de luz blanca se mantuvo brillando en el pecho de la primer Jessenia, fuerte y deslumbrante, negándose a extinguirse. De súbito, la actual joven presencio lo que estaba haciendo sufrir tanto a su yo del pasado. Dentro de su alma y su mente, la marca de las tinieblas se tatuaba. Todo los horribles momentos que habían pasado desde que la pequeña abrió la puerta de su casa un día y observo la horrible muerte de sus padres, hasta la actualidad; el miedo y el dolor envolvían cada centímetro del cuerpo de ambas.

            Fuera de su mente y alma, el Hechicero había logrado rodear el cuerpo de Jessenia de una intensa aura negra. Le sonrió al Segador, le dio la vuelta al cuerpo de la chica y le mostró que había cumplido con su parte del trato.

            — ¿Qué te parece?—le pregunto con una sonrisa burlona en el rostro—. Cumplí con mi palabra

            El semblante del Segador se mantuvo tranquilo y expectante, observo el cuerpo de Jessenia y espero por unos momentos. Al aparecer el Hechicero no lo sentía y tampoco podía verlo, pero en el pecho de la chica, una diminuta luz blanca se negaba a extinguirse.

            “Al final, solo era una simple humana. Déjate de bromas y mata a ese bastardo para poder irnos…”

            Pero un repentino brillo blanco acallo la voz de mujer. El minúsculo puntito que se negaba a extinguirse se convirtió en una furiosa antorcha de fuego blanco que envolvió en su totalidad el cuerpo de Jessenia. La oscuridad había desaparecido. El Hechicero se encontraba atónito por lo que estaba ocurriendo frente a sus ojos. Retrocedió unos pasos para alejarse de ese dañino resplandor blanco, pero era demasiado tarde, las manos que sujetaban por los hombros a Jessenia se habían quemado de gravedad al instante en que esa luz la rodeo. El miserable hombre se tropezó y cayó sobre su trasero. La luz se fue haciendo más y más grande y deslumbrante, el Hechicero se vio forzado a cubrirse los ojos para que ese resplandor no lo dejase ciego, pero por otro lado, el Segador abrió de par en par los ojos, observando con mucha atención como esa luz blanca tomaba la forma de un par de grandes y majestuosas alas blancas en la espalda de la chica.

            Así como el brillo apareció de pronto, de igual forma se había extinguido. Las alas habían desaparecido y solamente dejaron atrás el cuerpo desnudo y atractivo de una joven chica.

            El Hechicero se retorcía en el suelo, predicando insultos y agravios sin poder dejar de cubrirse los ojos y mostrar señales de dolor. Jessenia seguía consiente, por lo que al momento de abrir los ojos, lo primero que ve es un vasto cielo estrellado, iluminado por millones y millones de brillantes puntitos que resplandecían a la distancia.

            El Segador se acerco a la chica, se quito su larga capa de viaje y cubrió el cuerpo desnudo de la joven bajo el mismo. Esa era la primera vez que Jessenia lo veía a él desde tan cerca. Sus brillantes ojos azules, con pupilas como de serpiente, permanecerían grabadas en su memoria mucho tiempo. Luego, sin poder resistir por más tiempo, la chica cierra los ojos y se entrega a un sueño bien merecido. Su pelea había terminado y ella había resultado ganadora. No todos los días y no cualquiera, era capaz de vencer la corrupción de un Ser Oscuro y mantener la cordura sin perderse a uno mismo.

            “¿Quién lo diría? Ella en verdad lo logro. Parece que aun hay humanos interesantes en este mundo.”

            El Hechicero se retorcía de dolor en el suelo; haber recibido aquel impacto de luz tan cerca lo había lastimado de seriedad y no solo esto, podía sentir como una buena parte de su energía era destruida. ¿Qué demonios era esa luz? El Ser Oscuro no lo sabía, pero de lo que estaba seguro es que cuando la recibió tan directamente, pudo sentir como todas sus energías eran destruidas sin dejar rastro, además de provocarle un dolor casi insoportable por todo el cuerpo.

            —Maldición… maldición…—predicaba el Hechicero con tono patético y lastimero mientras gateaba por el suelo de roca con los ojos fuertemente cerrados y tanteando de un lugar a otro, tratando de encontrar su larga vara negra que terminaba en una esfera de cristal azul—. Esto no puede estar pasando, no a mí. ¿Cómo es posible que una simple humana haya logrado derrotar la oscuridad que emana mi cuerpo? ¡Es totalmente imposible, ridículo!

            El Segador lo veía desde la distancia sin sentir ni siquiera un pequeño rastro de lastima por aquel individuo.

            “¡Buu! ¡Que patético!” Resoplo con sorna la voz de mujer. Claramente divertida por el estado lamentable del Hechicero. “En lugar de acabar con su miserable existencia, yo digo que sería mucho más divertido cortarlo en pedazos. Si. En pequeños pedacitos, uno por uno, así hasta terminar con su inmunda vida. Empezamos por cortarle los dedos de las manos, luego los dedos de los pies y lentamente, lo desollamos. Cortamos aquí y por acá. ¡Ah, sería muy divertido cortarle lo que le cuelga de la entrepierna y metérsela por el ano, luego le arrancamos los testículos y hacemos que se los trague! ¡Eso sería muy divertido!

            El Hechicero comenzaba a recuperar la capacidad de ver. Tras presenciar aquella luz tan intensa, sus ojos recibieron un daño considerable y por unos momentos, el Ser Oscuro se quedo ciego, pero poco a poco, sus orbes empezaban a recuperar la vista; al principio todo se veía borroso, pero luego, todo regreso a su clara nitidez. A unos metros de distancia, vio su larga vara negra tirada en el suelo, se arrastro lo más rápido que pudo para cogerla, pero cuando su mano ya estaba encima de ella, el Segador destruyo la esfera azul de un pisotón.

            Al ver a su enemigo tan cerca, el Hechicero se hecha para atrás, consiente que toda oportunidad de escape era imposible. Sin su herramienta, el Ser Oscuro no podía usar su magia. Todo había terminado y él lo sabía. 

            Con la mirada baja, el Ser Oscuro aprieta los dientes al igual que los puños; la frustración que sentía por haber perdido contra su oponente en su propio escondite, era algo tan doloroso que casi imploraba la muerte. No se ocultaría y no se echaría para atrás, si iba a morir, moriría con un poco de dignidad y no suplicando como un pobre perro herido.

            Pero aun así y consiente de lo que ocurriría, el Hechicero decide terminar con todo con un último ataque desesperado. Del interior de su túnica saca una larga daga de hoja negra y corre hacia el Segador con la intención de clavársela en el corazón, no obstante, apenas se acercó lo suficiente, su enemigo contrataco con sus cuchillos y de un solo tajo, la batalla había terminado. La cabeza del hechicero yacía rodando por el suelo, desprendida de su cuerpo, aun así y pese a esto, su cuerpo seguía moviéndose, lanzando cortes al aire sin golpear nada en realidad. Sin ojos para ver, el cuerpo del Hechicero camina desorientado hacía el final del camino y cae de la montaña, dejando atrás su cabeza cercenada.

            “Un final patético para alguien tan lamentable. No fue muy divertido, pero bueno. ¿Qué hacemos con ella?”  

            La noche seguía sin cambiar, la intensa luna llena de color azul seguía alta en el firmamento, las nubes corrían libres y el viento hacía mecer todo lo que se encontrara a su paso. El Segador miro el cuerpo inerte de Jessenia tendido en el suelo boca arriba, cubierta por la capa de viaje del muchacho de largo cabello azabache.

            —Si la dejo aquí arriba morirá. La llevare a la ciudad que está cerca de aquí.

            “¿Esa ciudad? Si no me equivoco, es donde se encuentra la base de los Cazadores, la ciudad de Central. ¿Acaso sabías…, que la chica sobreviviría?

            —No. No lo sabía. Por esa razón quería ponerla aprueba. ¿Tu que opinas de lo que acaba de pasar?

            “Supongo que la subestime seriamente. No creí que una simple mujer humana fuera capaz de soportar la corrupción oscura de un Hechicero, pero… eso no es todo lo que hizo, ¿cierto? Ella no rechazo la oscuridad, la acepto libremente y peleo contra ella, y no solo la soporto, fue capaz de vencerla.”

            —Algunos humanos son impresionantes.

            Y al decir esto, el Segador profundizo la mirada, observaba hacia el frente, pero su mente había regresado a otra época. Su semblante se mantenía tranquilo e inescrutable, pero sus brillantes ojos azules se mantenían alejados de todo.

            “Eh… q-que esto… me estoy moviendo… ¡ah!... me siento tan cansada… no puedo mover un solo músculo del cuerpo.”

            Jessenia abrió poco a poco los ojos, lo primero que observo fue un maravilloso cielo estrellado con millones de estrellas que resplandecían con soberbia, era un espectáculo maravilloso. Al ver esta majestuosidad, una pequeña sonrisa se dibujo en sus labios. A continuación lo siguiente que observo fue el rostro del Segador que se mantenía con la vista fija al frente, él no se había percatado que la chica se había despertado, así que por unos segundos, antes de que el cansancio volviera a derrotarla, miro el terso rostro del joven, se encontraban tan cerca el uno del otro, pero al mismo tiempo, era como si estuvieran a kilómetros de distancia. El paisaje que los ojos del Segador miraban era diferente a lo que Jessenia veía, ambos vivían en mundos completamente diferentes. Ella no sabía nada de él y él no sabía nada de ella, o al menos, eso era lo ella creía.

            Volvió a cerrar lentamente los ojos sin estar conciente de que la siguiente vez que los abra, el muchacho que la había salvado de la bruja y le había otorgado una segunda oportunidad, ya no estaría delante de ella.

            El Segador aumento la velocidad. La ciudad de “Central” se encontraba a varios kilómetros de distancia de donde había peleado con el Hechicero, pero aun así y usando su impresionante velocidad sobrehumana, llego en cuestión de minutos. Se detuvo en una colina. Miro hacia abajo y allí, se encontraba la gran ciudad de “Central”. Justo en el centro, una construcción enorme se levantaba, ese era el Gremio de los Cazadores.

            Bajo la luz de la inmensa luna llena de color azul, el Segador da un impresionante salto que lo hace aterrizar en una de las calles de la ciudad, estaba conciente de que tenia poco tiempo antes de que los Cazadores advirtieran su presencia. Entro en un local donde los visitantes o los viajeros podían descansar. El muchacho realizo los trámites necesarios, deposito a la inconsciente y desnuda chica en una mullida cama, la cubrió con una sabana blanca, el joven volvió a ponerse su larga capa de viaje, se coloco su capucha que al instante le había ocultado el rostro y sus brillantes ojos azules comenzaron a resplandecer en medio de esa oscuridad. Abrió la puerta y salio de la habitación dejando a Jessenia en un profundo sueño bien merecido.

            Como lo había sospechado, a penas hubo entrado a la ciudad de Central y ya se sentía movimiento en el ambiente del lugar. Los Cazadores, a diferencia de los seres humanos ordinarios, eran diferentes, ellos eran capaces de luchar contra los Seres Oscuros y contra otro tipo de bestias usando la Energía Espiritual, un poder que los humanos despertaron para poder pelear en igualdad.

            El Segador salto hasta ponerse sobre el techo de una vivienda y así, tener una vista más panorámica del área en la cual se encontraba. El lugar donde había dejado a Jessenia estaba rodeado de casas y algunos comerciales, así como de calles y más calles que se cruzaban formando así complicados caminos que te llevaban de un lugar a otro. Más adelante, un enorme parque se mostraba. Se dio cuenta que los Cazadores se había dado cuenta que los Cazadores se pusieron en marcha por la presión que ellos ejercían. Se estaban acercando.

            Miro por última vez el lugar donde dejo a la humana dormir y con un último salto, el chico abandono a la ciudad antes de encontrase rodeado por Cazadores. Aunque fue por poco tiempo, el viaje de los dos había terminado y, a partir de esa noche, ambos caminarían por lugares diferentes. Enfrentando distintos peligros y experimentando sensaciones diferentes.

 

 

 

 

Notas:

AVISO IMPORTANTE. LEER:

Por un gran error termine borrando todos los capitulos del Arco siguiente que se llama: "Arco de Central" que son como diez capitulos que tratan sobre como Jessenia vivio por un tiempo en la ciudad, las amistades que tuvo y como se decidio a formar parte de un Gremio. De esto trato el Arco de Central.

El capitulo que le sigue a este es un Arco mas avanzado que se llama: Arco de las Misiones, que vendría siendo el capitulo numero cuarenta y algo, más o menos, por lo que les pido, a todo a quel lector que llegue hasta aqui, que espere hasta que reescriba el resto de capitulos o continue con el resto de capitulos que, les repito, son mas adelantados.

Para cualquier duda o queja, dejenme un comentario.

El Despertar (Arco de Central) por Tsunami Akira
Notas de autor:

QUE TAL LECTORES... Como parece que nunca recuperare los viejos capítulos que ya había subido antes, pues me temo que reescribiré este Arco nuevamente. No sé si me saldrá igual, pero lo que sí es un hecho, es que tratare de hacerlo mejor a como lo subí en el pasado, por lo cual le cambiare algunas cosas. Espero les guste. ESTE CAPITULO Y ESTE ARCO, es la continuación del Arco de la Montaña y es anterior al Arco de las Misiones. ESPERO LES GUSTE Y ESPERO SUS COMENTARIOS.

Había pasado una hora desde que el Segador dejo a Jessenia recostada sobre la cama de una posada en la ciudad  y se había marchado. En ese tiempo, fuera del local, un grupo de jóvenes y adultos yacían enfrascados en una discusión muy seria. Algunos de ellos se volvían ocasionalmente a ver la habitación donde la joven dormía plácidamente en el tercer piso del edificio. Hablan y asentían con la cabeza. Al término de la hora, los chicos y los adultos se retiraron saltando de techo en techo, dejando atrás, a un hombre moreno, alto, de unos cincuenta y tantos años de edad y completamente calmo, varonil, de cuerpo atlético y de brazos y espalda musculosos. Con seriedad, el mismo caballero, veía la habitación donde Jessenia dormía. Después de unos minutos dejo de contemplar el cielo nocturno y entro a la posada, apago las focos y se dirigió a su respectiva habitación como dueño y administrador del lugar. La noche seguía, oscura, ventosa y silenciosa.

            Fuera de la ciudad llamada: Central y ya a muchos kilómetros de distancia, el joven Segador, de nombre desconocido, se acercaba a la montaña donde previamente había luchado contra el Hechicero y lo había vencido a él y a su grupo de Necrófagos con relativa facilidad. La estructura se alzaba alta, oscura y desprendiendo una intensa energía negativa que mataba cualquier vida natural que creciera cerca del lugar, por lo que alrededor de la montaña no había más que suelo rocoso y algunas piedras enormes por aquí y por allá.

            “¿Por qué te tomaste tantas molestias con esa chica?” Le pregunto la voz femenina y seductora pero con aires de seriedad. “Lo que pase con ella no es nuestro problema y por haber entrado a esa ciudad es posible que los Cazadores de ese Gremio vengan tras nosotros”

            El Segador seguía caminando rumbo a la montaña, escuchando los comentarios de la voz que solamente él podía escuchar pero sin dar señas de que le prestaba atención.

            —Detrás de mí puede venir quien sea—le respondió con indiferencia— matare a quien sea que se interponga en mi camino. No importa de quien se trate.

            “Entonces ¿Por qué salvar a esa chica? No fue más que una pérdida de tiempo. Ya no falta mucho para que amanezca y tú regreses a tu forma diurna. Pudiste solo dejarla en la cima de la montaña y hubiese muerto en cuestión de unos días. Si no te hubieras desviado del camino, ya estaríamos haciendo lo que vinimos a hacer aquí. O es que acaso, ¿ya olvidaste los términos de nuestro contrato?”

            —No hay forma de que lo olvide. Tengo tu marca grabada en el dorso de la mano izquierda que me lo recuerda todo el tiempo.  

            “Perfecto. Porque bien sabes que no permitiré que te olvides de nuestro pacto. Si queremos alcanzar nuestro objetivo, no tenemos otra alternativa que cooperar. Tú necesitas de mis poderes, de mi sangre, de mi fuerza y de mis conocimientos, mientras que yo necesito un cuerpo que dominar para moverme con libertad y así poder cumplir con mi venganza. No me decepciones, maldito cadáver viviente.”

            A cada paso que daba el Segador, la montaña se iba volviendo más grande e imponente. Su sola presencia resultaba asfixiante y pesada; para cualquier humano que pasara cerca, seguro le costaría trabajo respirar y sentiría el cuerpo muy pesado, pero para el Segador, quien no comparte las debilidades humanas, esa presencia no significa nada. Esa oscuridad no lo amedrentaba ni un poco.

            En lo alto, mientras el chico encapuchado entraba por la enorme boca de la montaña, un  pequeño monstruito de cuerpo esquelético, gris y de fealdad nauseabunda, con pequeños y puntiagudos colmillos sobresaliendo de su boca, observa con el ceño fruncido al muchacho que se introducía en las tinieblas sin aminorar el paso y, sin poder hacer nada contra el él, por miedo a morir, es que lo deja pasar y se retira del lugar. Como el sol ya estaba a punto de mostrar sus primeras luces, el Necrófago penetra por una pequeña abertura en lo alto de la montaña, demasiado pequeña para un humano promedio, pero perfecta para un monstruo diminuto como lo era él. Y, temeroso de la muerte, como cualquier otro ser viviente de esta vida, es que se esconde dentro de su escondite, esperando por la oportunidad perfecta para huir y reportar sus observaciones a la Bruja que yacía en su escondite muy lejos de ese lugar.

            — ¿Cuánto tiempo tardara el proceso?—le pregunto el Segador a la voz mientras caminaba por los largos e intrincados pasillos de ese laberinto subterráneo repleto de senderos. Iba bajando, podía sentirlo. Aunque para él la oscuridad no fuera nada, se percataba que esta se profundizaba a cada paso que daba.

            “No estoy muy segura, ya que jamás he intentado lo que estamos a punto de hacer. Si funciona, podríamos tardar un mes cuanto mucho, quizás dos y máximo tres. No sé de qué forma reaccionara tu cuerpo a los cambios que ocurrirán ni si mi sangre será capaz de fusionarse a la perfección contigo. Si lo logramos, despertaras un poder impresionante, nada que ver con el antiguo poder que tenías cuando eras La Muerte Negra o la Bestia Sanguinaria. Y lo mejor, es que si esto da resultado, serás capaz de obtener un poder aún más grande. Un poder que nos ayudara a derrotar a nuestros enemigos. No obstante…, si este procedimiento falla y la transformación es imposible en ti, entonces nada de lo que hagamos servirá para nada. La posibilidad de triunfar en nuestros objetivos se determina exclusivamente en que la transformación sea exitosa. Si falla…, ya no habrá nada que se pueda hacer.

            A esta última oración, el Segador entorno los ojos mientras seguía caminando. Se detuvo cuando finalmente había llegado al fondo de la montaña, al corazón del lugar y fuente de energía negativa de todo el lugar.

            Delante de él y al bajar la mirada, el muchacho ve un hueco profundo en el suelo de roca, completamente inundado de un espeso liquido negro. El Segador, al ser de una especie diferente a la humana, era capaz de ver en la oscuridad, por lo que podía plenamente bien el color de aquella sustancia. No cabía la menor duda. Toda la energía negativa y oscura se originaba dentro de aquel poso corrupto. El Segador lo observo por algunos segundos.

            — ¿Es esto?—

            “Si…” Respondió con desgane la voz de mujer. “Lo único que tienes que hacer es entrar. Si no me equivoco, el tiempo que esto funciona es alrededor de unos seis meses, pero debido a la fuerza que estaremos usando, es probable que dure la mitad… tres meses cuando mucho y un mes como mínimo. Durante ese tiempo, tu apariencia nocturna, así como tu presencia, poderes y apariencia, no cambiaran en nada, pero, una vez se termine el lapso de tiempo, regresas a tu forma diurna y si eso ocurre en mitad de la transformación, entonces los resultados pueden ser desastrosos. ¿Lo harás…?”

            No fue necesaria una respuesta, ya que las acciones del Segador hablaban por sí mismas. Un pasó, luego otro paso y otro más. Era como bajar unas escaleras dentro del agua, poco a poco, el líquido espeso y negro como el carbón, iba cubriendo la anatomía del chico hasta que finalmente, la coronilla de su cabeza quedo completamente sumergida y el Segador, había sido tragado por la oscuridad.

            En este punto de la historia, el personaje sin nombre denominado simplemente como: Segador, desaparece por algunos capítulos, para continuar la historia con la chica que salvo: Jessenia, solo para que al final, la misma chica termine haciéndose a un lado y la historia la retome su protagonista original, mientras que la joven, tendrá su momento más adelante, en alguna de las Sagas venideras.

            Las horas trascurrieron indiferentemente. El día había llegado y ya era de tarde, el sol comenzaba a descender lento pero seguro y, dentro de una cama, una joven de muy buen ver, de cuerpo maravillosamente bien proporcionado, sin llegar a los accesos pero tampoco sin rosar en lo simple, se revuelca perezosamente. Abre los ojos y se encuentra con una simple y solitaria almohada de funda blanca. Levanta la cabeza un poco y su largo cabello, lacio y sedoso, de un claro color castaño, le cae por los lados y toca el colchón revestido con una sábana igual de blanca que las nubes del cielo.

            — ¿Jane? ¿Emily?—hablo Jessenia, preguntándose con ojos entrecerrados y cansados la ubicación de sus doncellas personales. Pero nadie le respondió, por lo que se incorporó sobre el colchón, mirando con ojos perezosos los rincones de la sencilla y pequeña habitación. Un cuarto que no tenía nada que ver con los aposentos del castillo de Fior. Mientras que en aquella habitación bien podrían caber más de cincuenta personas, en aquella reducida y humilde recamara apenas podían entrar unos cinco o seis individuos.

            El cuarto era de decoración simple, no tenía adornos, pinturas, alfombras ni tapices. El lugar se limitaba simplemente a una ventana cuadrada que se abría y cerraba al deslizar el cristal de arriba abajo. Un sencillo tocador con cuatro cajones rectangulares y largos, un armario de madera, ancho y de dos metros de alto y un cuarto de baño con regadera, inodoro, lavamanos y un espejo rectangular para verse la cara sobre este.

            Jessenia, aun confundida y somnolienta, se levanta de la cama, pisando con más fuerza de la requerida, el frágil suelo de madera. Empezó a caminar por la pequeña habitación, explorándola como una niña curiosa, pero deteniéndose cada tanto tiempo, ya que, como se digo antes, el cuarto era pequeño. Una frágil corriente de aire entra por la ventana abierta y atrae la atención de la chica, quien se vuelve en su dirección, dándole la espalda a la puerta de acceso a la recamara.

            — ¿Dónde estoy?—se preguntó así misma—. ¿Y cómo es que llegue aquí?

            Al término de esta segunda pregunta, su cerebro le había respondido, pues de inmediato, los recuerdos de los sucesos ocurridos las horas pasadas la invaden con violencia. Allí, de pie, sola y desnuda en una habitación desconocida, Jessenia recuerda todo lo que le había pasado. Todo, desde su encuentro con el Segador en el palco de su habitación en el castillo de Fior, hasta su entrada en la montaña.

            La repentina oleada de recuerdos, recuperados bruscamente, provoca que un pulsante dolor de cabeza la azote con violencia. En un intento desesperado por reducir el dolor, la chica se lleva ambas manos a la cabeza y se la sujeta con fuerza. Afortunadamente, al pasar los segundos, el pulsante dolor que la había sometido repentinamente, iba poco a poco, desapareciendo. Fue entonces que un ruido como de golpes atrae su atención. Eran ligueros pero constantes. Los sonidos hicieron que la chica se volviera hacía la puerta y ya que no hubo respuesta de su parte, la persona que se encuentre del otro lado hace girar el picaporte y entra a la habitación.

            Del otro lado de la puerta de madera, un hombre de piel morena, alto, calvo, de unos cincuenta y tantos años de edad, con barba blanca y brazos musculosos, se detiene bajo el umbral y permanece unos segundos mudo, observando a Jessenia sin quitarle los ojos de encima. La chica, por unos momentos se preguntó así misma: “¿Que tanto me ve? ¿Quién es él?” Al instante, tras advertir la mirada desconfiada de la joven, el hombre se aclara la garganta y se da la vuelta, dándole la espalda a Jessenia, es que le habla:

            —Me alegra mucho que ya haya despertado—le dijo con rapidez, como tratando de ocultar alguna emoción en su tono de voz— estaba preocupado.

            — ¿Dónde estoy? ¿Qué lugar es este? ¿Quién eres tú? ¿Y cómo es que llegue aquí?—pregunto rápidamente la chica.

            — ¡Ah…! Señorita, creo que lo mejor sería que continuemos esta conversación cuando usted se haya vestido. Si permanece así pescara en cualquier momento un resfriado.

            Jessenia ladeo un poco la cabeza, confundida.

            — ¿Eh? ¿De qué me estas…?

            Pero no pudo terminar de articular la palabra. Tan pronto la chica miro hacia abajo, sus ojos se abrieron grandes como platos, el rostro se le puso rojo como la sangre y sintió una imperiosa necesidad de gritar. Pero no lo hizo. Lo que Jessenia hizo fue cubrirse ambos pechos con el brazo derecho y la parte íntima de la cintura para abajo con la mano izquierda. Retrocedió todo lo que pudo, pero entonces choco contra la cama, cayó encima de ella y tan pronto sintió la sabana, se cubrió el cuerpo entero con la colcha blanca. Sus ojos seguían bien abiertos y su rostro continuaba rojo por la vergüenza. ¡Aquella era la primera vez que se mostraba desnuda frente a alguien! ¡Ni siquiera cuando vivía como princesa en Fior permitía que sus doncellas personales la vieran de esa forma y ahora, de toda la gente, un hombre la había visto! Nunca antes había sentido una vergüenza tan profunda como la que sentía en esos momentos.

            El hombre se apresuró a hablar tan pronto Jessenia se cubrió con la sábana blanca.

            — ¡Le deje ropa que podría quedarle en el ropero! Cuando esté lista, baje por favor, le preparare algo de comer.

            Y entonces el hombre salió cerrando la puerta detrás de sí. Jessenia escucho como los pasos de ese individuo se alegaban de la entrada, así hasta desaparecer completamente y, ni siquiera así, dejo de apretar la sábana blanca contra su cuerpo desnudo. ¿Cómo es posible que no se hubiera dado cuenta que estaba desnuda? Y ahora, por culpa de sus descuidos, un hombre la había visto desnuda. Estaba que se le caía la cara de vergüenza. No sabía cómo vería a la cara a ese individuo cuando bajara.

            Pasados unos minutos en la misma posición, Jessenia decidió que ya era suficiente de hacer tanto drama. Se bajó de la cama, camino hasta el alto ropero, abrió la puerta y, dentro del mueble, había unos sencillos atuendos de mujer. Ropa interior blanca, vestido de tirantes del mismo color que le llegaba hasta las rodillas y unos pantalones cortos. No había calcetines, pero si unas sandalias que podía utilizar.

            A Jessenia no le gustaba andar desnuda, pero tampoco la convencían los atuendos que descansaban dentro del ropero. Simple y sencillamente, no estaba acostumbrada a utilizar esa clase de atuendos ligueros y reveladores y, pese a que tampoco le gustaban los pesados y largos atuendos que usaba en el reino de Fior, debía admitir que aquellas prendas eran largas y la hacían sentir protegida; no cómoda ni a gusto, pero si segura. De mala gana, se vistió con aquellas prendas. Mientras lo hacía, caía en la cuenta que había pasado mucho tiempo desde la última vez que se vistió por si misma. Desde que se convirtió en la princesa del reino de Fior, usando los poderes que la Bruja le había otorgado, sus doncellas personales la vestían, la peinaban y, prácticamente, hacían todo por ella.

            Para ser honesta consigo misma, extrañaba a ese par de chicas que la seguían a todas partes, como si de su sombra se tratasen. Cuando finalmente se terminó de vestir, permaneció largos minutos indecisa frente al espejo que había encima del tocador, pensando si saldría en público luciendo de esa forma. Su mirada insegura, tímida y nerviosa, temía encontrarse con aquel hombre que la había visto desnuda por primera vez. Pero entonces recordó que ese extraño había mencionado una palabra muy especial para Jessenia: “comida”, fue lo que él dijo, que le prepararía algo de comer. En cuanto recordó aquellas palabras, el estómago de la chica empezó a rugir, exigiéndole alimento. Por lo que supero su nerviosismo empujada por el hambre.

            No obstante, antes de girar el pomo de la puerta y con la mano aun encima del mismo, Jessenia siente que había algo que se le olvidaba. Un punto importante que estaba omitiendo. Pero no podía recordar que era ese algo. Por más que lo intento, el recuerdo no vino a su mente, por lo que opto por dejarlo pasar y permitir que sus recuerdos regresen de forma natural.

            Aun insegura, sale de la recamara. Mejor dicho, saca la cabeza por el umbral y mira a ambos lados. Por un lado, había una pared con una gran ventana de cristal en medio, por el otro, un largo corredor de madera y a los lados de la misma, había otras cuatro puertas separadas por algunos metros de distancia. “Más habitaciones…” Fue lo que pensó la chica y, más adelante, al final de ese pasillo con ocho puertas en total, contando la suya, unas escaleras que descendían a niveles inferiores. Por esa misma dirección, un delicioso y delicado, pero al mismo tiempo, fuerte y suculento aroma, golpea con violencia la boca de su estómago y la empuja a salir de su habitación e ir en dirección a las escaleras. Tan pronto llego frente a las mismas, unos ruidos procedentes de pisos inferiores, llegan a sus oídos y estos la hicieron dudar. Realmente no deseaba ser vista luciendo de esa forma, la sola idea de sentir los ojos clavados en ella la hacía ponerse sumamente nerviosa. Cosa extraña en ella, ya que por las cosas vividas en Fior, Jessenia ya debería estar acostumbrada a ser vista por todos.

            Pero no es igual. Todo era diferente. En esta ocasión, la joven se sentía nerviosa porque la verían vestir aquellas prendas, sin mencionar que en aquel entonces, la chica estaba protegida por el deseo que le concedió la Bruja hace muchos años atrás. Actualmente, Jessenia ya no contaba con la protección de ese deseo y, por lo tanto, las personas que la rodeaban podían lastimarla, ofenderla, humillarla y despreciarla. La historia de su infancia se repetiría toda nuevamente y era ese hecho lo que atemorizaba a la joven. Revivir todo lo pasado.

            Sin embargo, apretando los puños y los dientes, la joven se esfuerza en ser valiente y plantarle cara al mundo que la rodeaba. ¿No había decidido aceptar las dificultades y el sufrimiento que la vida le tenga deparado? ¿Así es como iniciaría su nueva oportunidad? ¿Con miedo, dudas y desconfianza? Exactamente igual que cuando era una chiquilla vagabunda. ¡Definitivamente no! ¡No iniciaría su segunda oportunidad con miedo y dudando de sí misma, sea cual sea el obstáculo que tenga en frente, Jessenia luchara para enfrentarlo! Por lo que con una nueva determinación, pero aun sintiéndose insegura, la chica baja lentamente los escalones. Uno por uno. Con cuidado y en silencio, tratando de no llamar mucho la atención.

            Al bajar al segundo piso, un nuevo pasillo con otras ocho puertas, todas, separadas por algunos metros de distancia. Más habitaciones y, al final de corredor, pero del lado contrario, otras escaleras exactamente iguales a las anteriores, solo que esta vez, el olor a comida era mucho más intenso y el hambre de Jessenia más agresivo. Pero así como la esencia de los alimentos llego a la nariz de la chica, los sonidos procedentes de las personas se volvieron más estrepitosos y constantes. Haciendo que las piernas de la muchacha temblaran bajo su propio peso. Siguió adelante.

            Cuando finalmente había bajado al primer piso del lugar, Jessenia se sorprendió al encontrar un gran espacio de varios metros ocupado exclusivamente por sillas y mesas y, sobre las mismas, personas que comían y hablaban despreocupadamente y con sonrisas en el rostro. En el fondo, una larga barra de madera y, detrás de la misma, un largo estante con diferentes botellas de licor y, detrás de ese estante, debía de estar la cocina, ya que los olores del lugar se originaban allí, sin mencionar que por las dos puertas de acceso, una en la derecha y la otra en la izquierda, se escapaba humo procedente de los alimentos preparándose.

            Con inseguridad y timidez, Jessenia camina entre las muchas mesas de madera, tratando de no parecer sorprendida y esforzándose por no voltear la cabeza cada tanto para ver alguna cosa que capte su interés. Detrás de la barra y lavando un vaso de cristal con un pequeño trapo blanco, el mismo hombre de antes, él que la había visto desnuda, se encontraba a pocos metros de ella. Separadas de la barra, unas chicas muy lindas, vistiendo elegantes vestidos de camarera, tomaban las órdenes de los clientes. Una de ellas, de cabello negro y largo, que le caía unos centímetros por debajo de los hombros, tomaba la orden de un hombre con una sonrisa en el rostro. Aquella chica era realmente atractiva, con su alegre sonrisa en el rostro y trato desinhibido. En su mirada, Jessenia pudo notar la energía y la confianza.

            Por otro lado, la segunda camarera era verdaderamente linda, no era atractiva como la de cabello negro, ésta más bien era increíblemente tierna y de baja estatura, con la piel maravillosamente blanca, ojos grandes y de color rojo. Contrastando con la expresión alegre y sociable de la primera, esta segunda mantenía una expresión gélida en el rostro, limpia de emociones y con los ojos fijos en lo que hacía. Por alguna razón, mientras Jessenia caminaba hacía la barra, pudo imaginarse que su tono de voz era apagado y falto de energía. Lo que si era impresionante, era su largísimo cabello dorado, amarrado en dos largas coletas a los lados de la cabeza, con un flequillo puntiagudo en su frente y otros dos largos mechones a los lados de la cara y que llegaban a nivel de la boca. Parecía ser una chica muy misteriosa e inteligente, pero linda y tierna como una muñeca.

            — ¡Ah, ya estas aquí! ¿Qué te parece la ropa?—dijo el hombre detrás de la barra.

            Jessenia se acerco tímidamente a uno de los tantos banquillos que había frente a la larga barra de madera. Se sintió afortunada, ya que ninguno de los clientes de ese lugar había reparado en su presencia, sino que cada uno estaba enfrascado en sus comidas y conversaciones. Tomo asiento en uno de los bancos y se dispuso a hablar con aquel personaje.

            —No es lo que yo hubiera elegido para vestir, pero sirve, gracias por la ropa.

            —No tienes nada que agradecer, eh…, por cierto… lamento lo de antes…, no sabía que ya estabas levantada. Escuche un ruido en el piso superior y fue a revisar…, no era mi intención verte…

            Jessenia entendió inmediatamente que se refería a cuando el hombre abrió la puerta y vio a la joven desnuda, por lo que al instante, la chica se ruborizo y no supo con que cara mirar a ese señor.

            — ¡Ya no importa, no hay nada que se pueda hacer para remediarlo, solo vamos a olvidarlo!—dijo velozmente la chica.  

            — ¡Ah, cierto! Debes tener hambre, ya te prepare algo para comer.

            — ¡Ah, no se moleste, no quiero importunarlo…!—pero el rugido de la panza de Jessenia fue tan fuerte que no pudo decir nada más. Su estomago traicionaba a sus palabras, por lo que no pudo hacer nada más que bajar la mirada y aceptar la comida que se le ofrecía—. Si no es mucha molestia, aceptare su comida con gusto—al fin se rindió.

            — ¡Ah, cierto, no me he presentado! Mi nombre es Jaime y soy el dueño de esta posada. Mucho gusto—le dijo sonriente el hombre antes de desaparecer detrás de la puerta que conectaba con la cocina.

            Por algunos minutos, Jessenia permaneció sentada sobre el banquillo al frente de la barra. Volviendo la cabeza de un lado a otro y sorprendiéndose por estar allí sola, ignorada y sin que nadie se le acerque por cualquier motivo. ¡Se sentía realmente bien! Estar en un lugar público y no ser acosada por un centenar de personas que le proclamen ridículas, exageradas e inexistentes promesas de amor eterno y felicidad. Estaba siendo tratada como una persona más del montón, no destacaba, no llamaba ni el mínimo la atención. Era oficial para ella, el deseo que le pidió a la Bruja diez años atrás había desaparecido y ahora, la muchacha era tan solo otra chica más del montón.

            Al percatarse finalmente de este hecho, Jessenia se relajo mucho. Había olvidado lo bien que se sentía tener un momento de paz y calma en un lugar publico sin causar alboroto. Al finalizar unos pocos minutos, Jaime salio de la cocina y le puso sobre la barra algunos platillos calientes. Carnes y un recipiente que contenía un líquido café claro. Jessenia no sabía que era ese algo, pero olía delicioso y tan pronto se lo pusieron en frente, la chica ya se lo estaba devorando. Comía como si no hubiera probado bocado en semanas. Literalmente hablando, la joven limpio los platos en su totalidad y hasta se quedo con hambre. Pero, una vez con la panza algo llena, es que decidió pasar a las preguntas, ya después se encargaría de comer otra cosa.

            —Disculpe señor—empezó la joven un poco más tranquila y ya no tan nerviosa—, me puede decir en que lugar me encuentro.

            —Por supuesto. Este lugar es una posada, el primer piso es un restaurante donde yo, el dueño del lugar, trabajo como administrador, como cocinero y mesero. El segundo y tercer piso son las habitaciones. Y estamos en la ciudad llamada Central. ¿Te suena familiar el nombre?

            — ¿Central?—repitió Jessenia. En su vida jamás escucho el nombre de esa ciudad. Ni de esa, ni la de ningún otro lugar, ya que nunca salio del reino de Fior. ¿Cómo había llegado a ese lugar? ¿Y que era ese extraño sentimiento que tenía desde que despertó? Había algo o alguien a quien olvidaba.

            —Hablando de nombres—continuo el dueño de la posada—. ¿Me puedes decir el tuyo? El joven que te trago ayer en la noche no me dijo nada, solo me pidió una habitación, le di la única disponible y después de dejarte en la cama se marcho…

            ¡El Segador! ¡Finalmente había recordado ese algo que la molestaba! ¿Qué había pasado con él? ¿Fue él quien la llevo a esa ciudad? Tras recordar al extraño personaje, Jessenia se levanta de golpe del banquillo, provocando que este caiga hacia atrás con un ruido fuerte que atrajo las miradas de los clientes.

            — ¿Sabe que fue del chico que me trajo a este lugar? ¿Sabe a donde se fue?—pregunto con voz energética.

            — ¿Eh…? No. No se nada sobre ese individuo. Como ya le había dicho, ese personaje llego ayer en la noche, la dejo sobre la cama en la cual despertó hace unos momentos y luego se fue sin decir nada.

            Por alguna razón, al escuchar que el Segador se había marchado y que la había dejado en aquella ciudad sin antes despedirse, hizo que Jessenia se pusiera un poco triste y deprimida. Al menos le hubiese gustado agradecerle por haberla sacado de ese reino y por salvar su vida, así como otorgarle una segunda oportunidad para rehacer su vida en otro lugar.

            —Lamento mucho a ver alzado la voz—se disculpo la joven después de levantar el banquillo y ponerlo en su lugar.

            Cuando tomo nuevamente asiento, Jessenia se percato que un muchacho la observaba con seriedad desde la puerta que conectaba a la cocina. Cuando éste advirtió la mirada de la chica, se dio la vuelta y desapareció de su vista. La muchacha no le dio mucha importancia al hecho.

            —Este…—continuo la joven—. Muchas gracias por la comida, pero… vera…, no tengo dinero para pagarle… así que…

            —No hay problema—dijo de repente el hombre—. No tienes que pagarme con dinero, hay otras formas en que puedes pagar tus alimentos.

            —Como cuales.

            Y entonces Jaime comenzó a observar meticulosamente el cuerpo de Jessenia. Su atractivo rostro, sus labios delgados, sus mejillas sonrojadas, su largo cabello castaño claro, su abundante pecho y hermosas piernas. Definitivamente, el hombre tenía otra forma de cobrarle por la comida y no la desperdiciaría. No podía pasar por alto el gran atractivo físico de la muchacha. Ese maravilloso cuerpo femenino debía de ser suyo y no de alguien más.

            Mientras el hombre veía la anatomía de la chica, Jessenia lo miraba confundida, sin saber que tanto le veía. ¿Tan rara se veía vistiendo de esa forma?  

            —Bien, ya lo decidí. Ya se de que otra forma puedes pagar por tus alimentos. Te quieto a ti

            — ¿Eh…?

            Y de esta forma, inicia una nueva vida para esta bella joven llamada Jessenia. Quien aun era ignorante de todas las cosas que pasarían en aquella ciudad llamada: Central y los grandes cambios que vendrían en el futuro. Sin saberlo y creyendo que el camino que la junto con el Segador se había roto permanentemente, la joven no sabía que sus caminos, más que distanciarse, solamente se estaban acercando más y más. Solo que ambos tomaron el camino largo para reencontrase. En estos momentos, las manecillas del destino seguían girando. 

Notas:

NO OLVIDEN DEJAR SUS COMENTARIOS CON LO QUE SEA QUE LES HAYA PARECIDO EL CAPITULO O EL DESARROLLO GENERAL DE LA HISTORIA.

 

HASTA LA SIGUIENTE.

La Posada Aura por Tsunami Akira
Notas de autor:

Capitulo 16 del Arco de Central. Lamento mucho la tardanza, pero la UNIVERSIDAD me tiene muy ocupado. La verdad no se cuando subiré el otro capitulo, el que le sigue al Bosque Negro.

Solo me queda pedirles que esperen hasta que lo pueda terminar. 

Ojala les guste este capitulo y no olviden comentar sus opiniones.

 

Tras decirle la manera en que Jessenia podía pagar por los alimentos y la noche que durmió en una de sus habitaciones; ambos permanecen largos segundos viéndose a los ojos. La chica aun trataba de procesar las palabras del dueño de la posada. El silencio fue interrumpido por la atractiva camarera de cabello negro.

            —Si se lo dices de esa forma lo va a malinterpretar—le dijo la joven al hombre maduro tras dejar una gran bandeja de plata con platos y vasos sobre la barra. Luego, se vuelve hacía Jessenia para aclarar el posible malentendido—. No vayas a pensar mal de él, cuando dijo que te quería a ti, se refería a que desea que trabajes como camarera en esta posada. Nos falta una mucama y una camarera para que trabaje en el restaurante y en la posada.

            — ¡Si, a eso me refería!—dijo rápidamente el hombre moreno tras la barra—. No vayas a pensar que mis intenciones eran otras. Es que creo que eres una chica muy bonita y con buen cuerpo, por lo que pensé que ayudaría al negocio tenerte como empleada.

            La joven de cabello negro suspiro tras escuchar las palabras de Jaime.

            —Te pudiste haber ahorrado el “buen cuerpo”, ¿es que no tienes nada de delicadeza? Hay cosas que no se les puede decir a una chica solo porque sí.

            — ¡Ah! Lamento si te ofendí, es solo que estoy un poco oxidado en lo que concierne hablar con mujeres…

            Por su lado, Jessenia escuchaba pacientemente todo lo que esas personas hablaban. ¡Era fascinante no ser el centro de atención para variar! Luego, tras escuchar la palabra “trabajo”, la chica se planteo muy seriamente, después de todo, había perdido el deseo de la Bruja. Ya no poseía la “maldición” de enamorar a quien sea con un solo vistazo, por lo que de ahora en adelante, nunca persona le regalara nada. Desde ahora y en el futuro, Jessenia debería ganarse lo que desea a través de trabajo duro y honesto. Solo que una parte de ella, una fracción de su mente, aun giraba en torno al Segador. Aun lo recordaba, en cualquiera de sus dos formas.

            Cuando se volvía un chico alto y esbelto durante la noche y cuando regresaba a ser un niño de altura moderada en el día. ¿Es que ya no lo volvería a ver nunca más? Fue lo que la joven se pregunto así misma durante unos segundos. Pero luego de escuchar la tentadora oferta de trabajo, el Segador había desaparecido momentáneamente de su cabeza. En esos momentos, la chica se debatía entre sus deseos de trabajar y ser una chica normal como cualquier otra y su negatividad y pensamientos pesimistas de futuros fracasos en diferentes áreas de su vida, no solo la laboral.

            — ¿Y bien?—le pregunto la joven de cabello negro acercando el rostro al de Jessenia—. ¿Te interesa la oportunidad de trabajo?

            No había nada que pensar. Jessenia no tenía nada mejor que hacer, sin mencionar, que si deseaba sobrevivir en esa ciudad llamada: Central, debía conseguir un trabajo y ganarse su lugar. Por lo que la joven acepto la oportunidad laboral. A lo que su nueva compañera de trabajo de largo cabello negro, le sonrió y le dio la bienvenida a la posada Aura. Nombre del local.

            —Yo me llamo Megan, pero puedes llamarme Meg. ¡Mucho gusto, cual es tu nombre!

            —Jessenia. Me llamo Jessenia.

            — ¡Un placer! Espero poder trabajar bien contigo.

            —Lo mismo digo.

            Luego, detrás de las jóvenes que terminaban de presentarse, un cliente dijo en voz alta: “¡Disculpen, voy a ordenar!”, a lo que Megan respondió:

            — ¡Voy en seguida!

            Y se fue para atender al cliente. Dejando a Jessenia sentada sobre el banquillo y a Jaime del otro lado de la barra.

            —Parece que le simpatizaste. A partir de mañana comenzaras a trabajar, ya tengo el vestido que usaras, espero que te quede. Hablando de eso, ¿te quedo bien la ropa que elegí para ti? ¿No te queda muy apretaba o muy holgada?

            Jessenia lo pensó por unos segundos antes de responderle.

            —La ropa interior me queda un poco ajustada y en cuanto al vestido, si me queda pero… como ya le había dicho, no es la ropa que suelo usar, ni siquiera la me gustaría vestir, pero sirve, así que gracias, no tenía porque molestarse tanto conmigo.

            —Olvídalo, no es ningún problema. No podía dejar a una joven desnuda y sola en esa habitación. Aunque no lo creas, en esta ciudad hay muchos tipos de hombres, hay quienes no dudarían en ponerte un dedo encima, por lo que te recomiendo, si sales a explorar la ciudad, ten cuidado de noche. No te vayas a topar con gente maliciosa. Cambiando de tema, ¿Qué edad tienes y de donde vienes? Digo, si se puede saber.

            —Claro, no hay problema. Tengo dieciocho años y vengo del reino de Fior…

            — ¡¿Fior?! ¿Hablas de ese reino que se conforma de una cadena de montañas y que están conectadas por unos puentes que cuelgan sobre el vació?  ¿Ese mismo?

            A lo que Jessenia asintió con la cabeza.

            —Si, ese mismo.

            —Ya veo. Es interesante. Otra cosa, no me gusta inmiscuirme en la vida de las personas pero… ¿Quién era ese chico que te trajo anoche? Se veía muy sospechoso. La verdad, no es la compañía que yo elegiría para una jovencita. ¿No te hizo ningún daño?

            Hasta el momento, Jessenia no tenía ningún problema a la hora de contestar las preguntas de Jaime. Tomando en cuenta que ese hombre sería su jefe a partir de mañana, consideraba prudente hacerle varias preguntas personales, después de todo, uno no podía darse el lujo de contratar a cualquier, sobre todo si llega a la ciudad misteriosamente, inconsciente y en los brazos de un sujeto misterioso. Pero, por más que se lo debatía, la chica no deseaba contarle a él ni a nadie, las cosas que vivió con el Segador, en primera, porque no vivieron muchas cosas; en segunda, porque ella no conocía nada de ese individuo, ¡vaya!, no sabía ni su nombre. Lo único que sabía de él con certeza era su apariencia, tanto de día como de noche, su fisiología y las armas que usaba. Nada más.

            Claro que podía contarle sobre la Bruja, el contrato que hizo con ella, que ella solía ser una princesa falsa en el reino de Fior, relatarle con lujo de detalle la forma en que el Segador mato a la Bruja a sus Familiares, luego como la saco del reino y como llegaron a la Montaña, así como su aventura en ese lugar pero… ¿y luego que? ¿Seguirían tratándola como hasta el momento si le dijese toda esa historia? ¿O es que acaso la tratarían de forma especial por su loca aventura que, aun ahora, le parecía irreal e inverosímil?

            —Lo único que puedo decirle—empezó a contarle— es que no. Él no me hizo ningún daño, puedo asegurárselo. Pero tampoco puedo decirle quien era él, porque yo misma no lo se. Lo único que  sé con seguridad, es que yo no estaría en ese lugar si no fuera por él.

            Jessenia le dijo esto a Jaime con seriedad y determinación, esperando que no preguntara más sobre el Segador ya que, de ser posible, la muchacha prefería que ese tema quedara solamente entre ella y el joven que la salvo. No obstante, las preguntas de Jaime no se habían detenido.

            — ¿Él te ayudo?—pregunto incrédulo—. ¿Y no te hizo ningún daño? ¿De donde lo conociste?

            —Pues… eso es…

            — ¡Ya basta Jaime, si sigues interrogándola de esa manera me enfadare contigo!—la defendió la chica llamada Megan con el pedido en una pequeña hojita—. Todas las personas tienen cosas que no desean recordar ni mucho menos contar a los demás. Así que no la presiones.

            —Esa no era mi intención…

            —Aquí tienes, es el pedido de la mesa 10—dijo la joven, poniendo la orden encima de la barra de manera. Luego se volvió para ver la bandeja repleta con platos y vasos sucios que continuaba en el mismo lugar—. ¿Dónde esta Matt? Ya debió de haberse llevado estos platos.

            —Yo le digo—Jaime tomo la pequeña hojita y se la llevo a la cocina que se encontraba detrás de la pared repleta con diferentes tipos de licores en botellas de varios colores diferentes.

            —No dejes que te moleste—le dijo a Jessenia—, no es un mal hombre, es solo que le falta tacto y delicadeza.

            —No me molesto—le respondió la chica con tranquilidad—, es solo que se me hizo difícil responder a esas preguntas.

            A los pocos segundos de haber entrado en la cocina, un chico joven, de cabello corto y pelirrojo como las manzanas; atractivo y con porte atlético, sale después de que Jaime entro. Advierte instantáneamente la presencia de Jessenia, por lo que se acerca con cuidado.

            — ¡Vaya, pero que tenemos aquí!—dijo con alegría—. Un par de hermosas señoritas. Conozco a Megan, pero creo que a ti nunca te había visto. ¿Cuál es tu nombre?

            El chico pelirrojo se acerco a Jessenia como un coyote que se aproxima con cuidado a su siguiente presa. Por otro lado, la joven a la que pretendía conquistar únicamente con su atractivo rostro y cuerpo atlético, le devolvió una mirada indiferente.

            —Mucho gusto, me llamo Jessenia.

            — ¡Que bello nombre! ¡Tan diferente y original! ¡Bueno Jessenia, hoy es tu día de suerte, acabas de conocer al hombre que se convertirá en tu futuro esposo!

            — ¿Ah…?

            —Yo me encargare de las presentaciones—intervino la joven de cabellos negros—, este sujeto se llama Matt, es el mujeriego de la posada. Lavaplatos y ocasionalmente mesero y ayudante de cocina. Es el bufón del lugar, así que no te tomes en serio nada de lo que te diga.

            — ¡Eso es muy cruel, Megan!—se quejo el pelirrojo—. No es mi culpa que las mujeres caigan por culpa de mi belleza. Nací con esta maldición y al mismo tiempo, con esta bendición.

            Mientras tanto, el dueño de la posada, Jaime, salio de la cocina y, detrás de él y por encima de su calva cabeza morena, un humito blanco de alimentos cocinándose se escapa del interior de la cocina.

            — ¡Matt, no te pago para ligar ni para hablar, los platos enseguida!   

            — ¡Ya voy, ya voy!—tomo la bandeja de plata y antes de entrar a la cocina, se detuvo y se volvió hacía Jessenia—. Ya nos veremos después, pequeña gatita perdida.

            Y se perdió del otro lado del muro.

            —No dejes que te afecte, es solo un idiota al que le gusta seducir mujeres. Por cierto, acabas de llegar a la ciudad, ¿verdad?—a lo que Jessenia asiente con la cabeza—. ¡Bien! Mi turno termina en una hora, así que si me esperas, puedo enseñarte esta parte de la ciudad, ¿Qué me dices?

            —Te lo agradecería mucho.

            A lo que Megan asiente con una sonrisa en el rostro.

            — ¡Disculpa, voy a ordenar!—dijo la voz de un hombre desde una de las mesas.

            —Bueno, me tengo que ir. Pero cuando termine mi turno nos vamos a explorar por allí, además… debo llevarte a una tienda de ropa. Jaime puede ser un buen hombre y lo que tú quieras, pero definitivamente no tiene buen justo para la ropa, para tu suerte, me tienes a mí.

            Y tras cerrarle un ojo, la pelinegro continúo con su trabajo. Por lo que en esa hora que la estaba esperando, Jessenia permaneció callada viendo trabajar a las camareras. Veía a clientes satisfechos, de todas las edades, géneros y apariencias, entrar y salir del local. Cosa comprensible, ya que la cocina de quien sea que cocinara, era realmente exquisita. Tan solo el olor habría el apetito y hacía rugir el estomago de todos. En especial el de Jessenia, quien aun continuaba con hambre pese a la sopa y a la carne que le trajeron, pero ya que no deseaba seguir aprovechándose de la gentileza de Jaime, es que se aguanto el hambre hasta que pudiera pagarse sus propios alimentos.

            Durante esa hora, Jessenia veía a Megan, con su largo y bonito vestido de camarera ir y venir con diferentes órdenes de comida; de cierta forma, la chica logro aprenderse el número de las mesas. Había treinta en total, de madera elegante; las mesas y sus sillas, estaban cuidadosamente hechas, no eran salvajes y bruscas. Eran cuadradas, cada mesa era suficiente para cuatro personas. Cuando varios clientes, amigos o compañeros de trabajo, iban a comer, simple y sencillamente juntaban dos mesas y se forma una lo bastante larga para alimentar a un total de ocho integrantes. La barra, lugar donde Jessenia se mantenía de espectadora, también era larga, lo suficiente para que frente a la misma se sentaran doce o quince personas en pequeños banquillos.

            Jessenia veía ir a Megan de mesa en mesa, siendo perseguida por la vista de varios hombres que se la comían con los ojos; también observaba a la misteriosa chica rubia con largo cabello dorado amarrado en dos largas coletas a los lados de su cabeza, piel pálida, llamativos ojos rojos y mirada indiferente, tomar los pedidos sin mucho entusiasmo y sin mostrar expresiones en el semblante. Aquel rostro vació casi le recordó a las nulas expresiones faciales del Segador. A diferencia de Megan, a aquella chica rubia, casi ningún hombre se le quedaba mirando. Era extraño, ya que era verdaderamente linda.

            “Quizás su mirada y carácter resultan intimidantes” Pensó la joven desde su banquillo.

            El primer piso de la posada llamada Aura, era muy amplio y limpio al mismo tiempo, bien iluminado y en general, lo inundada un carácter alegre y despreocupado. Fuera del local, una calle transitada por personas, alcanzaba a verse por la puerta de madera con vidriera en medio de la misma y, con un pequeño letrero a cierta altura del cristal y, encima de la puerta, dos campanillas que suenan siempre que alguien sale o entra. Los clientes del local no parecían ser malas personas y tampoco vestían de manera extravagante. De esta forma, Jessenia paso una hora de su tiempo, observando a la gente ir y venir, pasar de largo junto a ella sin prestarle la menor atención suponía para la joven una dicha que no alcanzaba a describir con las palabras.

            — ¡Muy bien, es hora de irnos!—le dijo Megan al terminar de cambiarse su uniforme por ropas más casuales. Pantalón, una camisa y una sudadera sobre la misma. La ropa era simple, pero se le veía muy bien a la atractiva chica de cabellos negros—. Primero te conseguiré ropa de verdad, ya después veremos que encontraremos por allí.

            Megan y Jessenia salieron de la posada Aura, fuera del local, un largo y ancho camino, hecho cuidadosamente de piedra, las recibe a las dos; cruzándolo de un lugar a otro, decenas de personas caminaban; ya sea con su familia, solos o con amigos. A los lados de la posada, había algunas viviendas para familias y mientras Jessenia caminaba por la ciudad, guiada por Megan, le prestaba especial atención a la arquitectura local. Sin duda alguna, las viviendas y tiendas eran un poco diferentes a lo que acostumbraba ver en el reino de Fior. Las construcciones de esta ciudad se veían un poco más modernas, así como los edificios se veían más elaborados, simples y humildes, pero acogedores.

            Después de una caminata de varios minutos, Jessenia y Megan llegaron a lo que parecía ser una tienda de ropa, era un local amplio, de un solo piso y con dos grandes vidrieras por las cuales se podía ver el interior de la tienda. Ambas entraron y, como en la posada de Jaime, cuando atravesaron la puerta, un par de campanillas anunciaron la llegada de posibles clientes.

            — ¡Aquí es!—dijo Megan con satisfacción—. Esta tienda tiene mucha variedad de ropas de todos los tamaños y a muy buenos precios. Siempre que puedo me doy una vuelta por aquí.

            Al entrar, Jessenia observa los diferentes aparadores con todo tipo de ropas de mujer colgando por aquí y por allá. Allí se dio cuenta que no solo la arquitectura de la ciudad era diferente a la del reino de Fior, sino que también la forma de vestir de aquellas personas era muy distinta a lo que ella acostumbraba. Las ropas de esa tienda se veían más ligueras y cómodas, sin mencionar que más coloridas que los vestidos que usaban las mujeres del reino donde Jessenia solía vivir. La diferencia la dejo impresionada por unos segundos. Luego, la realidad la trajo de vuelta.

            —Pero…, yo no tengo dinero, no tengo para comprar esta ropa.

            —No importa, ya me lo pagaras cuando te paguen, por el momento, no puedo permitir que vistas esas cosas que llevas puestas.

            —Ah… te lo agradezco…

            Fue entonces que apareció una mujer madura de algún lugar dentro de la tienda. Debía de tener unos cuarenta y tantos años de edad, vestía de forma extraña y llevaba el caballo largo peinado hacía atrás. Al momento de ver a Megan, la mujer se acerco, ambas se saludaron con afecto y confianza, como si aquellas dos mujeres se conocieran de hace tiempo. Luego, la mujer madura reparo en la presencia de Jessenia y Megan las presento.

            —Elvira, esta es Jessenia, comenzara a trabajar en la posada Aura a partir de mañana. Es nueva en la ciudad, así que pensé en darle un pequeño tour para que comenzara a familiarizarse con los caminos y los lugares cercanos.

            Antes de que Jessenia saludara a la mujer llamada Elvira, ésta se le había adelantado.

            — ¿Quién te eligió esa ropa? ¿Un hombre?

            A lo que la chica asintió con la cabeza.

            — ¡Tenía que ser! Jovencita, cuando se trata de ropa no puedes confiar en el criterio de un hombre, siempre tienes que buscar la ayuda de una mujer si quieres vestir correctamente. Ahora, ¿Qué estas buscando exactamente?

            —Ah… pues… yo, la verdad…—Jessenia nunca se había preocupado por la moda o por su forma de vestir. Cuando vivía en Fior siempre se ponía los largos vestidos característicos de las princesas del lugar; coloridos y llenos con adornos de todas las clases; jamás le gustaron esa clase de vestidos y en general, los vestidos no le gustaban, se los ponía porque eran largos y le cubrían gran parte del cuerpo, pese a que le desagradaban, debía admirar que se sentía segura y protegida con ellos puestos, sin mencionar que en aquel entonces, esos vestidos eran su única ropa, por lo que no tenía nada más que ponerse. Así que, al entrar en un local lleno de ropa extraña para ella, con tantas opciones para elegir, Jessenia se había quedado en blanco, no sabía que decidir—. Yo no se mucho de estas cosas, así que cualquier cosa estará bien.

            —Ya veo. Bien, entonces déjame verte…—Elvira se le quedo viendo a Jessenia con profundidad: su lindo rostro, sus brillantes ojos azules, sus brazos, su abdomen plano, su amplio y generoso busto, sus muslos y el largo de sus piernas; su larga cabellera castaña clara, sus mejillas sonrojadas y labios delgados. ¡Perfecto, ya tenía una idea de lo que le quedaría bien!—. Los vestidos no son malos, es que cosa de saber como usarlos y cuales les quedan bien a las personas. Hay mujeres a las que simplemente, los vestidos no les quedan. ¿Qué me dices, quieres uno?

            — ¡Cualquier cosa menos un vestido!—se apresuro a decir Jessenia.

            —Eso pensé.

            Quizás Jessenia no se daba cuenta de lo que hacía, pero Elvira definitivamente lo noto al instante. La joven trataba inútilmente de bajar la tela del vestido para que le cubriera más las piernas; al ver esto, la mujer se percato que a la chica no le gustaba mostrar su figura; ya sea por baja autoestima, por timidez o vergüenza o, sea lo que sea. La tienda de Elvira siempre estaba para satisfacer al cliente.

            —Es una lastima… con el bonito cuerpo que tienes, el vestido correcto habría causado impacto en ti… los hombres te perseguirían como perros hambrientos… ¡pero, creo que tengo lo indicado!

            Elvira tomo de un par de estantes y vitrinas, unos pantalones y unas camisetas y, junto con la ropa, la mujer se trajo un par de sostenes y unas pantaletas de varios colores: blancas, verdes, azules, negras y rojas.

            —Dime algo, ¿te aprieta la ropa interior?

            —Como supo eso—se sorprendió Jessenia al escuchar la pregunta. Desde hace unos momentos, Megan se había separado para inspeccionar las nuevas adquisiciones de la tienda de Elvira, cuando acabo su rondín, regreso junto a su nueva compañera de trabajo.

            —Elvira lleva mucho tiempo en este negocio, sabe cuando una mujer no esta cómoda con lo que viste.

            —Precisamente—le dio la razón a la pelinegro—. Ahora, toma esta ropa, los vestidores están por allá.

            Jessenia camino derecho hasta un trío de pequeños cuartos individuales. Retiro la cortina que servia como medida de seguridad y entro para cambiarse de ropa delante de un espejo rectangular. Mientras tanto, fuera del vestidor, Elvira y Megan conversan en lo que esperan.

            —Sabes algo—empezó Elvira—, esa chica usa un sujetador más grande que el tuyo.

            — ¡No te pregunte eso!—le respondió avergonzada. Megan era una chica joven, hermosa y de brillante y lacio cabello negro, tenía estilo y gracia, pero su busto dejaba mucho que desear, al igual que sus caderas.

            Al termino de un par de minutos, Jessenia retiro la cortina y salio del pequeño cuartito. El feo vestido había quedado olvidado, ahora usaba unos pantalones que marcaban su exquisita figura femenina, una camiseta de manga larga que no podía ocultar lo grandes que eran sus pechos pero, que gracias al nuevo sujetador que Elvira le proporciono, podía sentir que respiraba mucho mejor. Su largo cabello que, le caía en cascada por la espalda, se le veía muy bien con ese simple conjunto.

            — ¡Lo sabía!—exclamo triunfante la mujer—. Las ropas de mujer sencillas resaltan tu belleza natural.

            Después de varios minutos más de discusiones, debates y regateos, las dos chicas salen de la tienda con un par de bolsas en cada mano. Megan no se había podido aguantar las ganas de comprarse una pequeña boina que encontró en el local y se fue de la tienda luciéndola.

            —Lo lamento, te prometeo que te pagare en cuanto pueda—se disculpo Jessenia por las atenciones tan gentiles que recibía de Megan.

            —No te preocupes, el dinero no es lo importante, a fin de cuentas, el dinero va y viene a cada rato. Ahora lo que debemos hacer es dejar esto en la posada y luego te mostrare un poco la ciudad. Sería incomodo ir de un lugar a otro con las bolsas.

            Dicho y hecho. Las dos chicas se detuvieron en la posada Aura, ya un poco más vacía de cuando la dejaron minutos atrás. El sol estaba por ocultarse y la luna a punto de salir. Las luces de la posada se apagaron un poco, seguían brillando, pero ya no tanto. Esa nueva combinación de luces le daba al lugar una atmósfera más madura y profunda.

            Al salir nuevamente del local, a Megan se le ocurrió que el primer lugar que debían de visitar de la ciudad era el llamado: Central Park. Un enorme parque situado justo en el centro de la ciudad. Lleno de árboles, pasto y campos verdes, lo bastante grande como para que las familias fueran a pasar un rato agradable y calmado. Las dos chicas caminaron por los varios caminos laberínticos, contaron más de veinte bancas para sentarse y a decenas de personas que los transcurrían.

            —Este parque es uno de los mejores lugares de toda la ciudad—le decía Megan a Jessenia—. Como te abras dado cuenta, es enorme y con muchos caminos que conectan con las diferentes zonas de la ciudad.

            — ¿Zonas? ¿A que te refieres?  

            —La ciudad esta dividida en varias zonas. Esta la zona de comercio, donde se reúnen diferentes vendedores a vender sus productos, la zona educativa, donde se encuentran las diferentes escuelas, las zonas residenciales, son varias y como su nombre lo indica, están habitadas por personas, la zona que conecta con el hospital de la ciudad y el Gran Orfanato de Central.

            — ¿Gran Orfanato?

            —Es el lugar donde acogen a los niños que no tienen padres ni tutores legales. Allí se les proporciona educación, alimento, cuidados médicos y se les da un pequeño trabajo. Nada serio, cosas como limpiar, lavar trastes, ayudar con la jardinería y a cambio, se les da un poco de dinero para que los niños lo gasten en lo que deseen. Es un buen lugar para vivir pero, una vez que cumples la mayoría de edad, debes dejar el orfanato y empezar a vivir por tu cuenta. Tampoco es tan malo, el orfanato te ayude a encontrar un buen trabajo. Ellos me ayudaron a encontrar uno.

            — ¿Ellos? ¿Quieres decir que tú viviste en ese lugar?

            Megan clavo la vista al cielo que comenzaba a oscurecerse, entorno los ojos y respondió con seriedad.

            —Así es. Viví en el orfanato por algunos años hasta la mayoría de edad—luego se volvió a Jessenia—. ¿Quieres ir a ver el edificio?

            Jessenia acepto, por lo que Megan se desvió del camino y tomo una nueva ruta por ese inmenso parque que más bien parecía un bosque. Caminaron varios minutos. La joven de cabello castaño se percato que poco a poco y, a cada paso que daban, los ruidos de las personas se iban apagando, señal de que se alegaban de la civilización y se internaban aun más en ese parque.

            Desde que salio de la tienda de Elvira, Jessenia había dejado atrás su timidez y nerviosismo, ya no caminaba encorvada ni apenada por lo que vestía, ahora andaba más resuelta y con confianza en si misma. Nunca se había percatado del poder que podía ejercer la ropa en el carácter de una persona. Vestir las prendas adecuadas ayudaba a aumentar la confianza en uno mismo. Hasta apenas unas horas atrás, se había percatado de este hecho. Jamás le presto atención a la moda ni a su forma de vestir pero, debía de admitir que, a comparación de la ropa anterior elegida por Jaime, lo que Jessenia vestía en esos momentos, le quedaba mucho mejor y se sentía más cómoda con esas ropas.

            Tras una larga caminata en un sendero solitario, rodeadas por árboles y una que otra banca para sentarse a descansar, Jessenia y Megan finalmente logran divisar a la distancia, unas luces más adelante. La joven pelicastaño se imagino que de día, aquel camino quizás resultaría cómodo y agradable, pero durante la noche se veía sombrío y algo lúgubre, como si alguien, en cualquier momento, aparecería de entre los árboles solo para asustarlas a las dos. Por lo que Jessenia caminaba con cuidado y con cautela, prestando atención al más mínimo de los sonidos; en contra parte, su compañera Megan andaba tranquila y resulta, con la confianza de alguien que ha pasado por ese mismo sendero decenas de veces atrás.

            Finalmente, ambas chicas, llegan a su destino. Al final de ese camino que parecía interminable, un edificio de cinco pisos y largo, se levantaba en mitad de la naturaleza. Desde afuera se podía apreciar algunas ventanas y del otro lado, luces encendidas, ocasionalmente, la silueta negra de alguien que pasaba frente a la ventana se alcanzaba a ver desde afuera. Delante de la entrada principal, otro camino de unos metros de largo y a los lados de ese camino, pasto verde, sano y limpio.

            —En la parte trasera del orfanato hay una zona de juegos para los niños—dijo de pronto la chica de cabellos negros—: sube y baja, columpios, resbaladeros, pasamanos, entre otras cosas. ¿Qué te parece?—le pregunto volviéndose a su compañera.

—    ¿Eh…? Pues… Me parece perfecto—no sabía que más pensar o decir.

—Ya veo. Regresemos.

            La regresada tomo otros tantos minutos. Para cuando ya habían avanzado un buen tramo de camino, el poco sol que quedaba en el cielo se había esfumado.

            — ¡Ah… lo olvidaba!—exclamo de pronto Megan—. Aun hay un lugar importante que debemos visitar. ¿Te parece bien?

            Jessenia le respondió que no había ningún problema. A decir verdad, era muy extraño, la joven de cabello castaño era terrible para actividades físicas, ya que durante gran parte de su vida se la pasaba sentada sin hacer nada, por lo que caminar era algo que la agotaba casi inmediatamente, no obstante, pese a todo lo que caminaron en esos pocas horas por la ciudad, Jessenia no se sentía cansada en lo más mínimo, ni mucho menos adolorida. Su cuerpo se sentía sorpresivamente ligero y fresco. No pudo sentir ni una sola gota de sudor mientras caminaba y caminaba. Era sumamente extraño, ya que cuando caminaba en el reino de Fior, por lo general terminaba cansada a la hora y con las piernas y pies, adoloridas por todo lo que tuvo que andar.

            — ¡Es aquí!—las palabras de Megan trajeron a Jessenia de vuelta a la realidad.

            Frente a las dos chicas, un enorme edificio que se alzaba tratando de tocar el cielo, yacía firmemente delante de ella. Jessenia no sabía nada de arquitectura pero, aquella enorme construcción debía de medir más de diez pisos de altura. Delante de ellas y a unos metros más al frente, unas puertas de cristal y, sobre las puertas y a unos metros más arriba, un logotipo resaltaba majestuosamente. Se trataba de un escudo como fondo y dos espadas formando una X al frente del mismo y, a los lados de cada espada, las siguientes letras escritas en dorado: “E-T”.

            — ¿Qué es este lugar?—Jessenia pregunto sorprendida.

            —Es impresionante, ¿no es verdad? Este lugar es el Gremio de ciudad Central, su nombre es: Eternal Soul. Aquí es donde viven y trabajan los Cazadores de la ciudad.

            — ¿Trabajan? ¿Qué es lo que hacen?

            —Su trabajo consiste en pelear contra los Seres Oscuros que atosigan a las personas del mundo. Más exactamente, son como mercenarios. Otras ciudades, reinos, países o pueblos, le pagan al Gremio de nuestra ciudad a cambio de los servicios de los Cazadores. Por ejemplo, si hay una horda de monstruos que atacan a una ciudad; esa ciudad paga determinada cantidad de dinero al Gremio y entonces el Gremio manda a uno o varios Cazadores a que se encarguen del problema. Eso es Eternal Soul.

            —En pocas palabras: son peleadores—resumió Jessenia.

            —Si. Esa es otra forma de verlos.

            Ambas chicas se quedaron contemplando el alto edificio por unos segundos, luego, la pelinegro interrumpió el momento.

            —Es mejor que nos vayamos, se hace tarde y mañana debemos levantarnos temprano para trabajar—ambas chicas se dieron la vuelta y comenzaron a caminar rumbo a la posada Aura—. La posada abre sus puertas a las nueve de la mañana, por lo que nosotras, las camareras y a veces mucamas, debemos estar a las ocho, una hora antes de que el local abra.

            Megan dejo a Jessenia en la puerta del local, se despidió de la chica y quedaron en verse a la mañana siguiente. Al entrar, la joven noto que las luces del restaurante habían bajado a un más, casi no se podían ver las mesas y las sillas. En cambio, la barra se encontraba parcialmente iluminada, detrás de la misma se encontraba Jaime sirviendo varios líquidos oscuros en unos vasitos de cristal llenos de hielo y los servía a los clientes. Le deseo las buenas noches a Jessenia y entonces la joven subió al tercer piso del local. Entro en su recamara, se desvistió y luego se fue a la cama, un poco nerviosa ya que mañana iniciaría su primer trabajo y al mismo tiempo ansiosa e impaciente. En pocos minutos estaba sufriendo una serie de emociones que jamás creyó sentir en su vida. Su vida a penas estaba iniciando nuevamente y ya deseaba comenzar a vivirla. Definitivamente, había tomado la mejor decisión dentro de esa montaña. ¡Vivir era lo mejor! Claro, siempre habrá momentos tristes y dolorosos, pero esos momentos no son los únicos en la vida, cada día nublado tenía su rayo de luz. Solo había que descubrirlo.

            Ya que el sueño se tardaba en reclamarla, Jessenia comenzó a pensar que nada de eso sería posible sin la intervención del Segador en su vida. Ella seguía sin saber nada de él, no sabía si lo volvería a ver, ella, en esos momentos, creía que no. Que sus caminos se habían cortado eternamente desde que despertó en esa habitación. Se lamentaba no haber podido despedirse o agradecerle por la nueva oportunidad que le brindaba.

            De pronto, antes de conciliar el sueño, recordó que antes de salir con Megan, Jaime, su nuevo jefe desde mañana, le había hecho una última pregunta con respeto al Segador. Fue la siguiente:

            — ¡Ah, Jessenia, antes de que te vayas! ¿Puedo hacerte una pregunta?

            —Por supuesto—concedió la joven.

            —El muchacho que te trajo en brazos anoche… era bueno o malo.

            Podía parecer una simple pregunta. El Segador era alguien bueno o alguien malo. Eso era todo. Por un lado, salvo la vida de Jessenia y le otorgo una nueva oportunidad para vivir pero… ¿eso lo vuelve alguien bueno? Es cierto que la ayudo y ella siempre le estará agradecida por ello, aun cuando no conozca ni siquiera su nombre pero… si tuviera que responder a la pregunta de Jaime, Jessenia diría lo siguiente:

            —No lo se—fue su única respuesta.

            Jaime le escruto los ojos por algunos segundos, tras decidir que aquella chica no mentía, es que le concedió permiso para irse.

            Jessenia, a fin de cuentas, no podía responder con claridad. Ella no conocía nada al Segador. Nada de nada. Es cierto que la salvo, que la ayudo y le otorgo un nuevo comienzo en esa ciudad pero… siempre que lo recordaba, le venía a la mente sus afilados y brillantes ojos color zafiro. Fríos y amenazadores como un cuchillo. Aquella mirada que no veía nada en realidad, le hacía sentir un escalofrió helado en todo el cuerpo. Y, pese a que el muchacho jamás le hizo daño alguno, todo el cuerpo del Segador emanaba una presencia pesada y oscura, amenazante y muy peligrosa. Jessenia sabía que aquel chico era alguien sumamente peligroso y que no se le debía tomar a la ligera, por lo que si le volvían a preguntar nuevamente el mismo cuestionamiento de Jaime, la joven estaría más inclinada a responder de la siguiente manera, aun cuando ella misma no estaba del todo segura, solo se guiaría por su instinto:

            —Es alguien malo.

            Es lo que su instinto le diría que dijese. Por lo que pensando en el Segador y el misterio que él representaba para ella; Jessenia empieza a cerrar los ojos y se entrega a un sueño ligero. Esperando despertar a la mañana siguiente y vivir su vida como una nueva joven renacida de las cenizas. 

Notas:

Hasta el siguiente capitulo. 

No olviden dejar comentarios. 

Un día Normal por Tsunami Akira
Notas de autor:

Lamento la tardanza. Estaba ocupado con tareas de la Universidad.

Aqui esta el capitulo siguiente del Arco de Central. Para cualquier duda, sugerencia o critica, no dejen de hacerla. La respondere tan rapido pueda.

Hasta el siguiente capitulo.

Jessenia había despertado al aire libre. Tan pronto abrió sus brillantes ojos azules, un resplandeciente firmamento le dio los buenos días. En lo alto, las nubes, todas de formas diferentes, algunas más grandes, otras más pequeñas y cortas y algunas con formas misteriosas, surcaban ese cielo con pereza e indiferencia. La joven se enderezo y miro a su alrededor. Reconocía el lugar perfectamente. No había forma de olvidarlo. Despertó en el antiguo parque donde solía jugar de niña con otros niños de su misma edad. A la distancia, las pequeñas y humildes casas se levantaban; resistentes y acogedoras pero para Jessenia, distantes y melancólicas. 

            Debajo de ella, un brillante pasto verde le sirve de colchón mientras el viento calido mecía su larga cabellera castaña. Mientras se incorporaba sobre sus piernas, un ruido metálico atrae su atención. La joven se vuelve con inocencia hacía el familiar sonido y allí, a unos metros de ella, columpiándose hacía adelante y luego hacía atrás, una pequeña niña yacía sentada sobre un columpio de color verde. Ambas se miran y se reconocen mutuamente. No había forma de no conocerse, ya que ambas eran una misma.

            — ¿Te acuerdas de este lugar?—le pregunto la infante a Jessenia mientras seguía columpiándose.

            Jessenia se acerco a su pequeño “yo” del pasado. Tomó asiento en el columpio de alado, este era de un profundo color rojo. Una vez sentada, le hecha una mirada a todo el parque. A diferencia del enorme parque de Ciudad Central que, más bien parecía un enorme bosque lleno de caminos y bancas para sentarse, el lugar que presenciaba Jessenia era mucho más pequeño, simple y sin mucho chiste. Unos cuantos árboles aquí y allá, algunos arbustos, pocas bancas para sentarse, columpios, resbaladeros, pasamanos, sube y bajas y una rueda para que los niños la hagan girar mientras se montan. Un simple parque de niños sin muchos juegos y los que había, eran los comunes.

            —Este es el parque donde solía jugar cada vez que salía de casa—le responde Jessenia a su pequeño “yo” del pasado quien, aun continuaba jugando en el columpio.

            —Correcto. En este parque vivimos momentos muy alegres y divertidos. Éramos tan solo una niña inocente que no sabía nada sobre el mundo y sus complicaciones, luego, un día, sin previo aviso, todo se fue al demonio. Lo que empezó siendo un día como cualquier otro, concluyo con ser el día en que nuestras vidas cambiarían para siempre. ¿Lo recuerdas? ¿Lo que comenzó ese día y como terminaron las cosas? 

            No había forma de que lo olvidara. Por un largo tiempo de su vida deseo poder olvidar. Que algo o que alguien apareciera y le arrebatara esos amargos y tristes recuerdos que la atormentaban cada noche que cerraba sus ojos. Ya no deseaba verse así misma, aquel día, bajo aquel atardecer, mientras abría la puerta de su casa con ingenua inocencia y una vez dentro, con la puerta una vez abierta, ver lo que había del otro lado. La dura, cruel y amarga realidad. Una realidad que podía ver dentro de sus sueños y, aun cuando despertaba, esa realidad, esa dolorosa verdad, seguía allí mismo, atormentándola y asustándola. No tenía importancia. Dormida o despierta, la realidad la perseguiría como un coyote hambriento, con los ojos rojos y espuma blanca en el hocico, decidido a capturarla y devorarla.   

            Esa era la antigua Jessenia. La que todavía era princesa en el reino de Fior, no la nueva chica que es ahora. Dentro de la Montaña, la joven había combatido contra sus demonios internos; derroto al pasado que amenazaba con hundirla en un cráter de oscuridad y engullirla como si fueran las fauces de una temible bestia. Acepto su pasado. Acepto la dolorosa realidad y se dio cuenta que en esta vida, nada ni nadie podía salvarte, solo ella misma fue capaz de salvarse. Dentro de su ser encontró la fuerza para seguir luchando por si misma. Y ahora, tras pasar por aquella experiencia, Jessenia estaba viviendo la vida que tanto deseaba. Una nueva ciudad, nuevas personas, una nueva oportunidad que la joven no desperdiciaría. Ya era tiempo de librarse de las cadenas que la amarraban a su pasado y continuar con su vida. Y la forma de hacerlo era muy simple: aceptarse así misma y lo que vivió y aun así, tener la fuerza para seguir adelante, sin permitir que la cruz que sostiene en la espalda la doblegue.

            —Lo recuerdo perfectamente—le respondió con tranquilidad mientras veía el pasar de las nubes sobre su cabeza. La infante dejo de mecerse en el columpio para prestarle toda su atención a Jessenia—. No hay forma de que pueda olvidarlo y aun si hubiera alguna forma para borrar mi memoria, no lo haría. Todas las cosas que he vivido, buenas o malas, forman parte de mi ser. Mi pasado es importante porque ayudo a fórmame como individuo y si lo rechazara, me estaría rechazando a mi misma y eso es algo que no pienso hacer. Sin mi pasado, probablemente estaría repitiendo los mismos errores una y otra vez, es por eso que no pienso dejarlo pero tampoco dejare que me absorba y me hunda en la profundidad de mi melancolía. ¡Esa es la decisión a la que he llegado!

            La pequeña Jessenia veía a la mayor desde su columpio con una expresión seria en el rostro, se bajó de un brinco, coloco ambas manos detrás de su espalda y con la vista puesta en el firmamento, le dijo lo siguiente a su “yo” mayor:

            —Si eso es lo que has decidido entonces no tengo nada más que decir—la pequeña Jessenia se vuelve para ver a su “yo” mayor, luego continua con lo que estaba diciendo—: Una última cosa, ¿no te has sentido extraña o diferente desde que despertaste en la ciudad?

            — ¿Diferente?—repitió extrañada—. ¿En qué sentido?

            —No lo sé…, diferente… ¿Te has sentido así últimamente?

            Jessenia reflexiona un poco.

            —Pues… Ahora que lo mencionas…—si había algo que a Jessenia le extraño de sí misma cuando despertó en la Posada Aura, pero no era la gran cosa, de igual forma se lo conto a su pequeño “yo”—. Cuando desperté en la Posada, un hambre como la que no había sentido nunca se apodero de mí. Era como si no hubiese comida en días, luego de que termine mis alimentos, pese a que comí cosas muy pesadas, aún seguía sintiendo mucha hambre. Eso no es todo. Nunca tuve mucha resistencia física. Cuando vivía en el reino de Fior, con tan solo salir a caminar unas cuantas horas, ya me encontraba cansada y con los pies adoloridos. Pero ayer, cuando salí a caminar con esa chica llamada Megan, pese a que camine por horas, no me sentí cansada en lo absoluto, ¡vaya!, ni siquiera derrame una sola gota de sudor. Eso fue muy extraño. Pero…—Jessenia profundizo la mirada.

            — ¿Pero qué…?—la apresuro la pequeña niña.

            —Es extraño, mi cuerpo…, lo sentí especialmente ligero. Sentía que podía correr, saltar y hacer muchas otras cosas…

            —En pocas palabras, te sentías llena de energía.

            — ¡Si, eso es! Lo cual es muy extraño ya que, como te dije, jamás tuve mucha resistencia física. Siempre solía cansarse rápido cuando hacía cualquier actividad que requería esfuerzo físico. ¿Eso es malo?

            La pequeña Jessenia permaneció mirándola con intensidad por algunos segundos, luego aparto la mirada, levanto el brazo derecho y después dijo lo siguiente:

            —No es nada—acto seguido, la pequeña Jessenia trono los dedos y la joven despertó en su cama con la vista puesta en el familiar techo de madera de la Posada Aura. Había despertado.

           

            Se enderezo sobre el colchón, le dio un vistazo rápido a la pequeña habitación, luego salió de la cama y se dirigió a la única ventana cuadrada que daba al exterior. La abrió y saco la cabeza; el viento de la mañana se sentía fresco y limpio; a lo lejos, el sol apenas se alzaba sobre todas las cosas. El día finalmente había llegado, el primer día del resto de su vida.

            Alguien comenzó a tocar la puerta, esto distrajo a Jessenia y la obligo a meter de nuevo la cabeza a la habitación. Antes de dar el permiso para entrar, la joven se cercioro que estuviera plenamente vestida. ¡Bien! Llevaba puesta una sencilla piyama que consistía en un pantalón largo y una camiseta de manga larga, ambas ligeras y cómodas y, a la vez, protectoras.  

            —Está abierto.

            Aun con la puerta cerrada, Jessenia ya sabía quién se encontraba del otro lado. Reconoció los golpecitos en la puerta. Esta se abrió y entro un hombre alto, de tez morena, calvo, maduro y de cuerpo musculoso. Era Jaime, el dueño de la Posada y, a partir de ese día, su jefe.

            — ¡Oh, qué alegría que ya estés despierta! Te traje tu uniforme. Prepárate, abriremos en una hora.

            Jaime dejo sobre la cama de Jessenia un largo vestido de colores oscuros, tan pronto la chica lo vio, le recordó a los uniformes que usaban las mucamas y doncellas del castillo donde solía vivir. A la joven no le gustaba usar vestidos, pero ya que esos eran largos y no cortos, es que decidió darles una oportunidad. Rápidamente de desvistió, lanzo su piyama sobre la cama y paso al baño, abrió los grifos de agua caliente para luego darse una ducha de unos diez minutos. Le llevo veinte minutos secarse e ingeniárselas para ponerse ese molesto vestido. Ahora que lo recordaba, quienes siempre le ayudaban a vestirse y a peinarse eran sus dos doncellas personales. ¿Qué habría pasado con aquellas dos chicas que la seguían a todos lados? Asegurándose de proporcionarle a su princesa todo lo que necesitara. No lo sabía. La verdad, Jessenia extraña a ese par, eran buenas y agradables y, a lo largo de su aburrida y vacía vida en el reino de Fior, sus dos doncellas eran lo más cercano a verdaderos amigos que la joven pudo tener mientras vivía en ese castillo.

            Para cuando finalmente se las ingenio con ese uniforme, su nuevo obstáculo era su cabello. Sus doncellas personales se encargaban de peinarla y arreglarle su larga cabellera en extraños y bien ordenados peinados que requerían de tiempo y práctica, sin mencionar que Jessenia no tenía tiempo para eso, por lo que se limitó a un peinado mucho más sencillo. Recordó que el día pasado, Megan le había comprado una liga para recogerse el cabello en una cola de caballo. La busco entre las bolsas, la encontró y frente al espejo, toma su larga melena con ambas manos y tardo como cinco minutos en acomodarse el pelo correctamente. Finalmente, tras media hora de arreglo, la joven se encontraba lista. El vestido, su mayor enemigo, estaba bien acomodado, su cabello lucia normal. Una coleta que le caía por la espalda y a los lados de la cara, un par de largos mechones de cabello castaño, sin mencionar el flequillo que le resbalaba en forma de picos hacía abajo. ¡Todo listo!

            Salió de su habitación y bajo al primer piso del local, el cual correspondía al restaurante. En cuanto llego se percató que los empleados ya se encontraban trabajando. Ella era la última. Jaime se encontraba detrás de la barra limpiándola y acomodando los vasos y botellas de licor. Megan, la atractiva chica de cabello negro y la joven de largo cabello dorado y amarrado en dos coletas a los lados de su cabeza, limpiaban las mesas, barrían el piso y sacudían los demás muebles decorativos. Pese a que no podía verlos, se escuchaban ruidos procedentes de la cocina, por lo que imagino que los chicos ya se encontraban en sus áreas de trabajo alistándolo todo para recibir a los clientes. Jessenia era la única sin nada que hacer, por lo que se acercó al dueño de la posada para pedirle instrucciones. 

            Mientras se acercaba al hombre detrás de la barra, la empleada de cabello dorado se le quedo viendo con sus indiferentes y llamativos ojos rojos. La conversación de Jessenia con el dueño de la posada fue breve, Jaime le entrego a la chica nueva una escoba que reposaba junto a él y le pidió que fuera a barrer la entrada del local, la empleada así lo hizo, al salir del establecimiento, la linda chica rubia deja de verla y se concentra en su trabajo.

            Una vez fuera del local, Jessenia observa nuevamente la ciudad en la que viviría de ahora en adelante. Los diferentes comercios, las calles, su largo y su ancho, el tipo de suelo que pisaba, las pocas personas que caminaban frente a la posada esa mañana, el tipo de atuendos que vestían, el diseño de los edificios y demás cosas. Todo, absolutamente todo, era diferente al reino de Fior. E inclusive la atmosfera que desprendía toda la ciudad o, esa parte, era diferente a lo que Jessenia estaba acostumbrada. Quizás fuera porque ya no tenía la maldición de la Bruja y ahora realmente podía estar en paz con las demás personas que la rodeaban y consigo misma, o tal vez porque, efectivamente, la ciudad de Central era mejor que el reino de Fior.

            Una vez que termino de barrer la entrada del local, Jaime le pidió a ella y a la chica de largo cabello dorado, llamada Rachel, que subieran a las habitaciones que Jaime les señalo para que limpiaran los cuartos y estuvieran presentables para su uso. El día anterior cuatro recamaras fueron deshabitadas, por lo que se encontrarían sucias y la jovencitas debían limpiarlas. Tres se encontraban en el segundo piso, mientras que la cuarta en el tercero y último de los pisos de la Posada. Mientras caminaban juntas rumbo a las escaleras, es que Rachel habla repentinamente.

            —Te llamas Jessenia, ¿cierto?—le pregunto repentinamente la joven sin apartar la vista del frente y sin emociones en su tono de voz.

            —Si. Así me llamo—le respondió simplemente. No sabía que era pero, la atmosfera que se formaba cuando estaba junto a esa chica era muy diferente a la que sintió cuando fue de paseo con Megan el día anterior. Ambas, pese a no ser de edades muy diferentes, desprendían presencias sumamente contrarias. La de Megan era espontánea y alegre, mientras que la de Rachel era más pesada y difícil de tratar.

            —Eres nueva en la ciudad, ¿no es verdad?—le volvió a preguntar.

            —Si. Así es.

            —No llegaste sola, ¿verdad? Alguien llego contigo, ¿me equivoco?

            —Así es. Alguien me trajo a la ciudad.

            —Megan te mostro una parte de la ciudad, ¿cierto?

            —Así es.

            —Asumo que solo te mostro la parte comercial. Te llevo a unas tiendas, te enseño el parque y luego te dio un pequeño tour por algunas zonas que ella escogió, ¿no es verdad?

            —Si. ¿Cómo sabes eso?

            —No es difícil saber cómo piensa esa chica. Las mentes simples son fáciles de leer—le dijo fríamente mientras subían por las escaleras.

            En cuanto llegaron al segundo piso de la posada, Rachel le dijo a Jessenia que ella podía encargarse de las tres habitaciones de la segunda planta y que ella fuera a limpiar la cuarta que se encontraba en el tercer piso. Le entrego una llave con un número y luego ambas jóvenes se separaron pero, antes de que Jessenia se perdiera de vista, Rachel la detiene y le pregunta una última cosa.

            — ¿Por qué viniste a la ciudad?—le soltó de improviso mientras Jessenia subía las escaleras—. De todas las ciudades que hay, ¿Por qué elegiste esta?

            ¿Cuál era la respuesta correcta a esa pregunta? No es como si Jessenia hubiese escogido esa ciudad por un motivo en particular, simplemente era la más cercana y el Segador la llevo allí para deshacerse de ella lo más rápido posible. No había ningún motivo profundo, dramático o misterioso, solo fue cosa de la suerte. Se dio la casualidad que esa ciudad era la más cercana y ya. Por lo que opto por decirle lo obvio a esa chica.

            —No hay ninguna razón particular, mi acompañante me trajo a esta ciudad porque era la más cercana. Eso es todo.

            —En otras palabras, fue pura casualidad.

            —Si así es como deseas verlo, si. Fue pura casualidad que haya llegado precisamente a esta ciudad. Además, cuando llegue estaba inconsciente, por lo que no pude elegir una ciudad entre otras tantas que hay haya afuera.

            La joven de cabellos dorados entorno los ojos y luego le respondió tras unos segundos de pensar en la respuesta de la chica.

            —Ya veo.

            Y de esa forma, Rachel abrió una de las habitaciones con las llaves que Jaime le había dado y se perdió en su interior, cerrando la puerta detrás de sí, dejando a Jessenia sola en esas escaleras. La joven se dio la vuelta y subió a su área de trabajo, localizo en pocos segundos la habitación que se le había asignado, la abrió y entro. No especialmente diferente al cuarto que le había tocado, tenían las mismas medidas y las mismas cosas: una cama individual, una ventana única cuadrada, un ropero de madera y un mueble con cuatro cajones rectangulares para la ropa y sobre este, un espejo largo. Eso era todo, luego el baño.

            Mientras limpiaba aquella habitación que le había pertenecido a un perfecto desconocido, la ironía de su vida no pudo evitar sacarle una sonrisa en los labios. Había pasado de princesa de un reino, a una mucama que limpiaba el cuarto de un extraño. De una joven mujer que lo tenía todo con tan solo pedirlo, a una chica humilde que debía trabajar para conseguir unas pocas cosas para vivir. Extrañamente, el cambio no le había molestado en lo absoluto, se sentía cómoda y a gusto con lo que hacía. Mientras tendía la cama, Jessenia no pudo evitar preguntarse que pensarían sus antiguas doncellas personales si la vieran haciendo el trabajo que ellas hacían antes.

            En cuanto termino con los quehaceres de esa habitación, Jessenia volvió a bajar al primer piso del local para esperar nuevas instrucciones de trabajo. El restaurante ya se encontraba operando; unas cuantos clientes en algunas mesas. La joven de cabello castaño y amarrado en una cola de caballo veía trabajar a Megan como camarera, al chico guapo y pelirrojo llamado Matt ir y venir con platos sucios. No veía a Jaime, por lo que imagino que se encontraba en la cocina con los demás empleados del local. Rachel tampoco se encontraba, por lo que asumió que ella seguía trabajando en la limpieza de las habitaciones.

            Cuando Jaime reapareció saliendo de la cocina, Jessenia se acerco a su jefe para pedirle instrucciones de trabajo. El resto del día, la joven se la paso de pie haciendo diversas tareas, desde ayudando en la cocina, como lavaplatos, como camarera, atendiendo a los clientes, limpiando mesas y ocasionalmente el suelo. Tantos eran sus quehaceres que antes de darse cuenta, su turno como empleada había terminado. Aun había sol fuera del local y, pese a sus horas de trabajo, Jessenia seguía sin sentirse cansada. ¿De donde había surgido ese repentino aumento de energías? La joven no lo sabía, era sumamente extraño ya que, como la chica se lo había dicho a su “yo” más pequeño, ella no era alguien muy fuerte o con mucha resistencia física.

            Como Megan terminaba su turno una hora después que Jessenia, la jovencita opto por esperarla. Fuera de la muchacha de cabello negro, de Jaime y de Rachel, la pelicastaño no conocía a nadie más en esa ciudad y no le agradaba mucho la idea de ir por allí ella sola.

            Al acabar su turno, Jessenia se quito el uniforme de colores oscuros, lo colgó dentro de su ropero para luego vestirse con las prendas que Megan le había obsequiado el día anterior. Sus nuevas ropas yacían desparramas con indiferencia sobre el colchón y las bolsas, aun cerradas, estaban sobre el piso a un lado de la cama. Ya que las doncellas personales de Jessenia, cuando vivía en Fior, se encargaban de la limpieza y…, bueno, de todo lo demás, la pelicastaño no se preocupo en ordenar su recamara. Aun no se acostumbraba a tener que hacerlo todo ella sola. Se vistió con sus nuevas prendas, las mismas que uso el día anterior, bajo al primer piso del local y espero a que su compañera acabara su trabajo.

            Una vez terminado su turno, Megan y Jessenia salieron de la Posada Aura y comenzaron a vagar por la ciudad. La atractiva chica de cabello negro le mostró más lugares, entre ellos se encontraba la entrada para ingresar a Central. Al aproximarse, por primera vez Jessenia repara en la presencia de unos altos muros de más de veinte metros de altura que rodeaban la ciudad entera. Megan le platico que esos muros se encontraban allí para protegerlos de cualquier cosa del exterior y, que en exactitud, había cuatro entradas para ingresar en la ciudad. Cada una de las entradas es vigilada por varios centinelas del Gremio: Eternal Soul y, para poder acceder al interior de los muros, era necesario pasar por varios tramites. Los tramites necesarios para ser un ciudadano de Central y los necesarios para los viajeros, eran muy diferentes. Para la gente que estaba de paso, es decir, para los viajeros, se les pedía en las entradas que llenaran unos documentos y que dejaran cualquier arma que poseyeran, que les dejaran sacarles una muestra de sangre, no mucha, con unas cuantas gotas era suficiente y, finalmente, el tiempo estimado de su estadía en la ciudad. Luego, los mismos centinelas, les facilitaban a los visitantes lugares como la Posada Aura. Un lugar donde pudieran descansar y al mismo tiempo recibir alimentos.

            Mientras Megan le explicaba todas esas cosas de la ciudad: los muros, los centinelas que custodiaban cada una de las entradas, los tramites para ser ciudadano o visitante; Jessenia se preocupaba ya que, ella no sabía que modo uso el Segador para meterla dentro de la ciudad. Ciertamente no recordaba a ver dado su nombre e intenciones con su visita, ni mucho menos a ver dado una muestra de sangre, por lo que la jovencita se preocupo. ¿Qué pasaría cuando las personas que vigilaban los accesos a la ciudad se percataran de ella? ¿Le pedirían que se fuera por resultar muy sospechosa? O caso, ¿le ofrecerían la oportunidad de quedarse?

            — ¿Tu has vivido toda tu vida en esta ciudad?—le pregunto Jessenia a Megan.

            —No. Antes de llegar aquí vivía en un pueblito un poco alegado de la ciudad—le respondió la pelinegra mientras caminaba junto a Jessenia y miraba de soslayo el cielo—. Ya han pasado varios años desde que llegue a Central, la verdad, ya he perdido la cuenta del tiempo—dijo con voz apesadumbrada.

            Jessenia noto la melancolía en las últimas palabras de Megan, luego recordó lo que le dijo la noche anterior: que ella había vivido por unos años en el orfanato de la ciudad, por lo que la chica podía hacerse una vaga idea de lo que le pudo haber pasado a la pelinegro. Rápidamente, la pelicastaño se encargo de cambiar de tema. Ambas siguieron platicando de cualquier cosa mientras andaban por la ciudad.

            Después de caminar por un rato, ambas chicas llegaron a una zona de la ciudad que se encontraba desabitada.

            — ¿Qué lugar es este?—le pregunto Jessenia a Megan.  

            —Esta es la zona más peligrosa de Central—le respondió la pelinegro—. Nadie vive aquí desde hace varios años. Lo mejor es no acercarse demasiado.

            — ¿Por qué? ¿Qué paso aquí?

            —No estoy muy enterada sobre este tipo de cosas pero, al parecer, el suelo de esta parte de la ciudad es muy débil y en el pasado ocurrían frecuentemente derrumbes de casas o comercios, por lo que la gente que vivía en esta parte de la ciudad tuvo que evacuar y ser  reubicado en otras zonas de Central por su seguridad. Ya lleva muchos años deshabitada y nadie entre a este lugar.

            Después de ver aquella zona deshabitada, a Jessenia la embargo un extraño pero familiar sentimiento. Todo aquel lugar era extremadamente silencioso y oscuro, no había señales de vida humana y desprendía un sentimiento pesado y melancólico. No hacía falta decirle que no se acercara por su seguridad, no había forma de que Jessenia entrara por aquel lugar voluntariamente. Al término de su paseo, Megan se despidió de su compañera en la entrada de la Posada Aura, ya era de noche y no había muchas personas fuera de casa.

            Antes de entrar al local y, mientras Megan se alegaba, Jessenia se volvió y alzo la mirada. Era extraño, podía jurar que alguien la estaba observando desde lo alto de una de esas construcciones. No había nadie. La pelicastaño ladeo la cabeza confundida, segura de que era su imaginación. En cuanto entro al local para dirigirse a su habitación, desde lo alto de la misma construcción que Jessenia había observado antes, una silueta oscura veía a la joven entrar. No solo en ese momento, sino desde hace unas horas, mientras caminaba junto a Megan, la misma silueta negra, desde lo alto y cobijado por las tinieblas, no se perdía ni un solo movimiento de la muchacha.

            Junto a la solitaria silueta masculina, una segunda figura, más pequeña y frágil, se acercaba a la primera desde atrás. En lo alto del cielo, las nubes seguían su camino, apartándose de la luna y haciendo que aquella masa luminosa descubriera la identidad de esas dos formas negras.

            — ¿Hay algo nuevo?—pregunto una de las dos siluetas con voz femenina.

            —Nada aun—le respondió la primera silueta con voz masculina—. ¿Descubriste algo sobre ella mientras estaban hablando?

            La segunda silueta se aproximó a la orilla del edificio, a un solo paso de caer al suelo, se detiene y observa la puerta que Jessenia uso para entrar a la Posada Aura.

            —Nada. Todo lo que me digo era verdad, ¿estabas espiándome?

            —Hacía mi trabajo.

            —Es muy extraño—continuo diciendo la joven de largo cabello dorado—. No hay forma de que esa chica haya logrado entrar a la ciudad sin que el Gremio se haya percatado. Lo hubieran notado apenas pusiera un pie en el interior.

            —No es que no se hayan percatado—aclaro el muchacho de brillantes ojos violeta—, es precisamente que se dieran cuenta y que aun así no fueran capaces de encontrar al responsable. Quien sea que la haya traído a la ciudad fue demasiado rápido, llego y luego se fue.

            — ¿Que descripción tenía el sujeto?

            — ¿Aun no lo sabes?

            —Si lo supiera no te lo estaría preguntando, ¿no es verdad?

            —Al parecer el sujeto es un chico joven, de unos veintitantos, altura promedio, cuerpo medianamente atlético, cabello negro y largo, brillantes ojos azules con pupilas rasgadas verticalmente, como los ojos de una serpiente, solo que de tinte zafiro y emanaba una enorme cantidad de energía oscura. Aun cuando se fue, dejo residuos de su presencia. Es una fortuna que esa chica no se haya corrompido con la oscuridad de ese fenómeno.

            —Su nombre es Jessenia—aclaro la muchacha rubia—. Es de mala educación llamarla “esa chica”, cuando sabes su nombre. Y si quieres que te sea honesta, no creo que ella sepa nada sobre ese “individuo” que la trajo a la ciudad.

            — ¿Y entonces qué? ¿Quieres que creamos que llego a esta ciudad por mera “casualidad”? ¿Eso es lo que esperas que nos traguemos?

            —Ella asegura que así fueron las cosas y cuando me lo dijo no pude sentir que mintiera.

            El muchacho se alejó de la pequeña y linda chica de ojos rojos.

            —Aun así, será mejor continuar con la vigilancia. No todos los días un Ser Oscuro entra a esta ciudad y abandona a una humana dentro de una Posada. Debe haber algo extraño con esa chica.

            Y una vez dicho eso, el joven desaparece frente a la pequeña chica rubia, dejándola sola sobre ese solitario techo en mitad de la noche y delante de la Posada Aura, más concretamente, frente a la ventana que conectaba a la habitación de Jessenia. La pequeña Rachel permanece sobre ese techo por unos minutos reflexionando en sus pensamientos mientras que del otro lado de la ventana, la chica a la que espiaban yacía sobre su cama durmiendo y esperando por el siguiente día de trabajo. Ignorando totalmente lo que estaba a punto de pasar y sin saber que sus tan anhelados días de paz y tranquilidad, estaban contados.

Notas:

No olviden comentar.

El Principio del Fin por Tsunami Akira
Notas de autor:

¡Hola lectores! Lamento la tardanza, aqui el capitulo numero 18 de la historia, espero les guste y por favor, no olviden comentar para hacerme saber sus opiniones o criticas para con el capitulo o la historia en general.

Hasta el siguiente capitulo que espero, poder tenerlo a tiempo. 

EL CAPITULO NO SE SUBIO COMPLETO, POR LO QUE EL FINAL ESTA EN LOS COMENTARIOS FINALES. 

NO OLVIDEN DEJAR COMENTARIOS¡¡¡¡

El segundo día de trabajo en la Posada Aura, Jessenia aún se sentía insegura por el largo vestido que debía llevar a modo de uniforme. Le gustaba que fuera largo y le llegara hasta las rodillas, mientras que unas largas calcetas blancas cubrían la otra porción de piel, sin embargo, cada vez que se veía al espejo, una parte de ella no terminaba de acostumbrarse. Fuera del uniforme, la chica también tenía dificultad a la hora de tratar con los clientes regulares del restaurante, le costaba un poco de trabajo acercarse a un desconocido y tomar su orden; la simple tarea hacía que su cara se ruborizara por la pena y anotara los pedidos demasiado rápido, tan rápido que al momento de leer la orden, la misma Jessenia tenía problemas para entender su propia letra. Por lo demás, sus deberes como mucama los disfrutaba de mejor manera ya que, a diferencia del trabajo de camarera, estos implicaban hacer la limpieza en una habitación solitaria del segundo o tercer piso, actividad que la chica prefería y en la cual podía relajarse.

            A lo largo de su segundo día de trabajo, Jessenia, cuando no trabajaba como mucama, aseando los pisos superiores, permanecía tranquila en el restaurante limpiando mesas, limpiando el suelo, ayudando con los deberes en la cocina y demás actividades que Jaime, el dueño y administrador del lugar, le encomendaba. Cuando era la hora de salida de Jessenia, cuyas veces no siempre eran iguales que su nueva amiga, Megan, ésta se dedicaba a dar un paseo por la ciudad para terminar de familiarizarse con los alrededores y así, poder salir y dar un paseo cuando le apeteciera.

            En sus caminatas, la joven observaba con gran interés la arquitectura de los edificios, de las viviendas y de los comercios, así como la moda de las personas que iban y venían de sus destinos para luego compararlos con los del reino de Fior y, tras pensar en un veredicto, Jessenia pensó que la ciudad de Central era un lugar mucho más liberal. La moda de las personas era más simple y sencilla que la que impera en Fior, allí sus ciudadanos debían vestir ropas más gruesas y protectoras. Sin mencionar que el ambiente era mucho más tranquilo y relajado. Pero, sin lugar a dudas, lo que a Jessenia más le gusto de Central eran dos cosas, una de ellas era el enorme parque que más bien parecía un bosque y, en el centro de la ciudad, un alto edificio se imponía por sobre todas las demás viviendas y comercios.

            En su primer día en la ciudad, Megan le dijo que ese edificio era el Gremio de Cazadores llamado: Eternal Soul (Alma Eterna) y que sus funciones eran variadas, era, en resumen, el lugar donde se reunían los Cazadores para aceptar diversos trabajos fuera de la ciudad. Los trabajos eran muy bien pagados, pero cada uno de ellos suponía un peligro mortal del cual no era seguro regresar con vida.

            Ese segundo día, Jessenia andaba por uno de los tantos caminos del parque, ya era el atardecer y el sol estaba a punto de abandonar su reinado como señor del cielo y pasárselo a la luna. En su caminata, llego frente a las puertas de cristal del alto edificio en medio de la ciudad. Sobre las puertas transparentes, a unos metros de distancia, un letrero con letras doradas decía lo siguiente: E-S. De su interior salían varias personas de todas las edades vistiendo un atuendo negro y otras que entraban luciendo el mismo traje solo que blanco. También, aparte de esas personas, un grupo de jóvenes y otros de adultos, vistiendo casual, entraban al edificio entre risas y sonrisas marcadas en el rostro. Jessenia advirtió que uno de esos hombres, uno con el brazo especialmente musculoso, tenía tatuado en el hombro un símbolo que era idéntico al que se encontraba en el edificio. El símbolo consistía en un escudo con dos espadas que se cruzaban al frente del mismo y, al lado de cada espada las siguientes letras en dorado: E-S.

            Algunas chicas, unas que vestían especialmente ligero, también tenían ese tatuaje marcado en rojo en los hombros, en los muslos y una tenía ese tatuaje en su pecho izquierdo. Cuando entraban o salían del edificio, algunos le dedicaban unas miradas intensas a Jessenia, ésta, por su parte, se limitaba a bajar la mirada tímidamente para no ocasionar problemas.

            Cuando estaba lista para irse, la joven se da la vuelta y emprende la marcha, lamentablemente, al haberse vuelto tan rápido, la muchacha choca contra otra persona y ésta cae al suelo.

            — ¡Ah! ¡Lo lamento!—se disculpó Jessenia de inmediato, un tanto sorprendida que el choque haya provocado que otra persona y no ella, terminara en el suelo—. ¿Te encuentras bien?

            Jessenia le tendió la mano a una bella joven de largísimo cabello verde oscuro, no obstante, la chica se levantó de un brinco sin problemas.

            — ¡Claro, claro! ¡No hay ningún problema! Fue mi culpa por no fijarme por donde iba.

            Jessenia noto que esa chica tenía unos fascinante ojos de color ámbar en una energética y agradable mirada. Antes de que la desconocida tuviera tiempo para decir más, un muchacho aparece detrás de ella.

            — ¿Que estás haciendo?—le pregunto dándole un golpecito en el hombro y  pasando corriendo a su lado para luego entrar al edificio—. ¡Rápido, se nos hace tarde!

            — ¡Espérame!—la chica de largo cabello verde fue detrás del muchacho, pero antes de perderse en el interior del edifico, se vuelve una última vez para despedirse—. ¡Hasta pronto, quien quiera que seas!

            Se despidió moviendo el brazo en el aire.

            Jessenia continúo con su peregrinaje por la ciudad de Central. Observo desde la distancia los altos muros que rodeaban la ciudad y, cada vez que los veía, no podía evitar preguntarse: “¿Cómo había hecho el Segador para cruzar a la ciudad sin pasar por la seguridad?” Se le ocurrían diferentes respuestas a esa pregunta, entre la más popular era que logro saltarlos con ella en sus brazos. Pero, como probablemente nunca obtendría una respuesta clara así como no había seguridad de que volviera a ver a ese personaje, Jessenia se regresa a la Posada Aura. Ya habían pasado unas horas desde que comenzó su caminata por la ciudad. Fue a la zona comercial donde se ponían los diversos comercios, resulta que el parque de Central, al estar justo en medio de la ciudad y al ser tan grande como era, conectaba con las distintas zonas de la ciudad. Le parecía increíble eso y a la vez complicado, ya que el parque estaba repleto de caminos, por lo que a Jessenia le preocupo la idea de perderse.

            Regreso a la Posada donde termino su segundo día de trabajo y nada raro o extraño había sucedido.

            En su tercer día, Jessenia ya era capaz de arreglarse sola en cuestión de minutos y, quizás sea por la fuerza de la costumbre, pero cada vez que se veía reflejada usando ese largo vestido de sirvienta, una parte de ella dejaba de sentirse incomoda e insegura. A cada día que pasada, Jessenia se acostumbraba más y más a su trabajo y a tratar con las personas. En su tercer día, un día particularmente ajetreado, pues el restaurante estaba repleto de clientes esa tarde; la ayuda de todas las chicas era imprescindible. Jessenia, Megan y Rachel iban y venían con órdenes de comida, con alimentos sobre grandes bandejas de plata y limpiando las mesas para nuevos clientes. Ese día, ya a unas horas de cerrar el local, un grupo de clientes conformado por mujeres maduras, demandaban, casi ordenaban ver al chef responsable de sus deliciosos platillos. Jaime consintió la breve entrevista y, pese a que Jessenia y las demás camareras nunca lo veían fuera de la cocina, Chris salió con su traje de cocinero impecable y radiante de blanco.

            Jessenia no lo conocía a fondo, lo único que sabía de él era lo que Megan le contaba y eso era lo siguiente: tenía veinticinco años, era el hermano mayor de Rachel y, como ella, poseía ojos rojos, su piel era pálida, de cabello corto y rubio y, contrario a su hermana, cuya mirada era fría e indiferente, la mirada de su hermano Chris era gentil, cálida y madura, sin mencionar que el muchacho era de carácter maduro y altruista.

            Al momento de verlo, allí parado, alto y con cuerpo atlético, añadiéndole una sonrisa cálida en el rostro, Jessenia veía desde la distancia como las clientas babeaban y se sonrojaban en su presencia. Era un sujeto condenadamente guapo y eso Jessenia lo reconocía. Unos segundos después, las puertas de la cocina se abrieron y de su interior, un chico que solamente fue visto por Jessenia una única vez, salió caminando con una mirada igual o más fría que la de Rachel. Al igual que Chris, era muy atractivo, su cabello era azabache y largo, quizás demasiado largo para trabajar en una cocina ayudando a preparar alimentos y sus ojos eran de un increíble y llamativo color violeta. Junto con el chef principal, ese joven recibió las alabanzas de las mujeres que, al igual que el rubio a su lado, lo devoraban con la mirada. Solo que a diferencia de Chris, éste chico no demostró nada, ni unas simples palabras, ni siquiera una leve sonrisa.

            Al momento de regresar a la cocina, su mirada violeta se cruzó con los ojos azules de Jessenia. El contacto duro unos vergonzosos segundos tras los cuales, Jessenia aparto la mirada apenada. No se percató que se le había quedado mirando directamente. Sin embargo, después de que el chico hubo desaparecido del otro lado de la cocina, la joven se percató de algo insólito. ¡Se parecían! ¡Los dos eran casi idénticos! Jessenia se había dado cuenta al fin porque se le había quedado mirando por varios segundos, la apariencia de ese joven era casi igual a la del Segador. Ambos tenían largo cabello azabache, hasta el peinado era parecido, sus miradas eran tan frías como el hielo, tenían casi la misma altura, sino que la misma y, para terminar, ambos emanaban una presencia similar, no igual, solo parecida.

            El resto del tercer día, Jessenia se la paso comparando mentalmente al joven de la cocina con el Segador. Tan ensimismada estaba en sus pensamientos que, en lo que resta del día, se la pasó confundiendo los pedidos y constantemente llevo un platillo equivocado a la mesa errónea. Cuando el restaurante al fin hubo cerrado, Megan no tenía ganas de salir a caminar, solo deseaba irse a casa y dormir lo que restaba de la noche. Extrañamente, pese a que el restaurante estaba a reventar de clientes y todos se la pasaron de pie caminando, Jessenia no se sentía ni un poco cansada ni adolorida, a decir verdad, aun le quedaban energías de sobra para gastar, por lo que salió y dio un largo paseo por la ciudad.

            Ahora que lo pensaba bien, desde que llego a la ciudad, Jessenia había sido invadida por unas nuevas energías que no se conocía. En ese sueño se lo había dicho a su yo del pasado, pero no pareció darle mucha importancia. Jessenia tampoco creía que fuera gran cosa pero, desde que despertó ese día, la joven tenía problemas para conciliar el sueño. Su cuerpo estaba tan lleno de  energía que la pobre muchacha debía de dar decenas de vueltas en la cama para finalmente dormirse, por lo que antes de acostarse, la pelicastaño daba una larga caminata para gastar esa energía extra.

            Al cuarto día de trabajo, las cosas ya eran más normales. Jessenia se tomaba con calma las órdenes de los clientes y no fallaba en ningún pedido y hasta había hecho lo que hace unos días consideraba imposible. ¡Logro sonreírles a los clientes! Una sonrisa tranquila y serena que logró cautivar los corazones de muchos hombres que paraban a comer ahí. Desde su primer día como camarera se había extendido el rumor de que una nueva empleada trabajaba en la Posada Aura, movidos por la curiosidad, muchos clientes masculinos de todas las edades, iban con el afán de recibir una sonrisa de Jessenia. La muchacha de dieciocho años, largo cabello castaño amarrado en una cola de caballo y con dos largos mechones que le caían a los lados del rostro, era la sensación del momento. Su lindo rostro y su gran figura física le habían asegurado, desde ese cuarto día, las confesiones de muchos chicos jóvenes.

            Su modo de preguntárselo era simple, iban al restaurante y esperaban ser atendidos por Jessenia y entonces, aprovechando el momento, le hacían sencillas declaraciones de amor. No era amor en el sentido estricto de la palabra, pero si le pedían que si podía salir con alguno de ellos alguna vez y entonces, el tiempo diría lo demás. Las confesiones, a comparación de cuando se le confesaban en Fior, eran totalmente diferentes, las que recibía por parte de los clientes masculinos se escuchaban y sentían más sinceras y honestas. La primera vez que escucho una, Jessenia se había quedado petrificada por la impresión, no sabía cómo reaccionar a una confesión, no obstante, pese a que no deseaba herir los sentimientos de nadie; la joven los había rechazado con educación y gentileza, argumentando que de momento, el romance y las parejas no le llamaban la atención. Quizás algún día, cuando su vida termine de estabilizarse, Jessenia sienta interés por tener una pareja y formar así una familia. A decir verdad, esa era una de las fantasías que la joven soñaba cuando vivía en Fior. Ser rescatada por un apuesto héroe, guerrero o personaje misterioso, vivir una aventura y luego enamorarse y terminar casada y con hijos.

            Era interesante como sucedían las cosas, a Jessenia le había sucedido algo parecido a ese sueño que tuvo; no obstante, en lugar de enamorarse y quedarse con el héroe, ella se quedó en la ciudad trabajando como camarera y mucama y, lo más extraño de todo, es que no le molestaba, estaba satisfecha con su vida y por el momento, no deseaba ser molestada o cortejada. Por lo que rechazaba con gentileza a todo aquel que le pedía una relación.

            Al quinto día, la fama de Jessenia no hacía más que seguir creciendo y atrayendo pretendientes que no se rendían. A diferencia del reino de Fior, donde todos los compromisos y relaciones debían de ser entre personas de edades similares, en la ciudad de Central, cuestiones como la edad y el sexo, no eran cosas muy importantes. Jessenia entendía que chicos jóvenes, con edades similares a la de ella, la pretendan, pero cuando adultos maduros también la cortejaban, la chica se lo tomaba de manera extraña. No le molestaba, solo no terminaba de entenderlo. No comprendía como alguien más viejo pretendiera a alguien más joven o viceversa. Algo similar ocurrió un día en que Jessenia salio a pasear por la ciudad, se encontraba caminando por el parque, cuando de pronto, vio pasar a una pareja de dos mujeres tomadas de la mano. Ellas se encontraban a varios metros por delante de Jessenia, aun así, ella las vio con total claridad; la joven, para llegar a su destino, debía de pasar al frente de esas mujeres que, decidieron tomar asiento en una banca del parque y, mientras la chica pasaba muy cerca de las dos, estas hicieron algo que la inocente joven jamás se había imaginado posible o, al menos, hicieron algo que nunca antes había visto en el reino de Fior. Las dos mujeres se acercaron la una a la otra y sin vergüenza, ¡se dieron un beso! Esa sencilla muestra de afecto sacudió por completo lo que Jessenia entendía por parejas y relaciones.

            Se avergonzó de sí misma al percatarse que se les había quedado viendo, afortunadamente, esa pareja, estaba tan ensimismada en demostrase afecto publico que no repararon en la presencia de la joven. Ésta se ruborizo y paso caminando rápidamente al frente de las dos mujeres para después perderse de vista. Por varios minutos, la frágil e inocente mente de Jessenia no sabía que pensar de lo que acababa de ver. Si fueran un hombre y una mujer, de la edad que sea, lo hubiese entendido y ni siquiera le hubiese importando, después de todo, no era extraño ver a una pareja de diferente sexo mostrarse afecto en público, pero que haya sido entre personas del mismo género… Simple y sencillamente, la chica de largo cabello castaño no lograba entenderlo. No le molestaba, es solo que no entendía como una persona podía encontrar deseable a alguien del mismo sexo. Durante varias horas, Jessenia trato de encontrar las respuestas a sus incógnitas, pero al no hallarlas, decidió dejarlo pasar, a fin de cuentas, no era un gran problema.

            Ese quinto día, Jessenia se despertó para iniciar un nuevo día de trabajo, lamentablemente, lo que la joven no sabía, es que ese quinto día en la ciudad de Central, era el principio del fin de sus días normales. Se levanto temprano, se dio una ducha caliente, se vistió en tiempo record y acomodo su cabello en una coleta y en dos mechones de cabello que le caían a los lados de la cara, más un flequillo en la frente. Se miró en el espejo por unos segundos, asegurándose que todo estuviera limpio y en orden. ¡Perfecto! No había razón para suponer que ese día fuera a ser diferente al resto de los demás.

            Bajo al restaurante y sin necesitar de las instrucciones de Jaime, Jessenia se había puesto a trabajar. Comenzó limpiando los suelos y las mesas, para luego ir a limpiar la entrada del local y, como la puerta de acceso era de cristal, también debía de limpiarla. Fuera del restaurante, mientras barría la banqueta, un grupo de personas la saludaban con amabilidad y cordialidad, la chica les respondió a los saludos para luego entrar de nuevo en el restaurante. ¡Todo estaba saliendo bien! La vida que tanto deseada desde que vivía en el castillo de Fior, finalmente la estaba obteniendo. En esa época, Jessenia tenía todo lo que una persona pudiera desear: riqueza, fama, poder y una vida tan fácil donde cualquier cosa que pida, por más difícil o ridícula que sea, la obtendría de inmediato; sin embargo, pese a todas estas comodidades, la joven no lograba sentirse a gusto con nada, todo le parecía vació y sin sentido. Su aburrimiento era tal que en varias ocasiones, su único refugio de la tediosa realidad eran los libros de la Gran Biblioteca. Algunas veces se imaginaba que era la princesa rescatada por un apuesto y valiente héroe y, en muchas otras, era ella la heroína que vivía cientos de aventuras sin fin.

            Ya sea por la soledad que tuvo que pasar en Fior, o por la culpa de no merecer nada de lo que tenía, Jessenia nunca pudo sentirse cómoda con nada de lo que había en ese reino, afortunadamente, desde que llego a Central, su vida dio un vuelco positivo. Se sentía con más energías y llena de vida. No deseaba cambiar ese sentimiento por nada.

            Ese quinto día, el trabajo en el restaurante era un poco flojo, no había mucha clientela, por lo que Jessenia y Megan no tenían mucho que hacer más que limpiar las mesas y el piso; Rachel se encontraba haciendo las labores de mucama en los pisos superiores y los tres chicos limpiaban y hacían sus actividades en la cocina.

            — ¿Otra vez?—cuestiono Megan irritada. Veía con una mirada de cansancio como un chico de unos veintitantos intentaba lo imposible, tratar de ligarse a Jessenia. Era una escena que los empleados, sobre todo las camareras, veían habitualmente desde hace unos días—. ¿Es que esos idiotas no tienen dignidad? ¿Cuántas veces deben ser rechazados para darse cuanta que Jessenia no esta interesada en los hombres?

            Jaime, que en esos momentos se encontraba detrás de la barra junto a Megan, río un poco al escuchar las afirmaciones que la chica hacía sobre Jessenia.

            —Yo no creo que ese sea el caso—afirmo el hombre maduro.

            — ¿De que hablas?

            —De que a Jessenia no le gustan los hombres—aclaro, luego añadió—: creo que exageraste con eso.

            — ¿Eso crees? Entonces explícame porque rechaza a cada pretendiente que aparece. Si han venido algunos muchachos que son bastante guapos.

            Antes de responder a eso, una tercera voz proveniente de la cocina se hace notar.

            — ¿Qué no es obvio?— dijo Matt saliendo de la cocina—. Jessenia esta esperando por mí. La pobre se enamoro de mi belleza desde el momento en que me vio. ¡Si, eso fue! ¡Fue amor a primera vista! Esa palomita ha estado esperando a que yo me acerque a ella y la aparte de todos esos buitres que solo desean probar su carne fresca. ¡Oh, espera un poco más, mi querida! ¡Pronto te salvare de las desdichas que estas pasando!

            — ¡Aquí el único buitre eres tú!—le recrimino Megan.

            — ¡Que mala eres conmigo!—se quejo el chico sin darle importancia a las palabras de la pelinegro—. ¿Por qué no lo admites, Megan?

            — ¿Admitir que cosa? ¿De que hablas?

            — ¿Qué no es obvio? ¡Te mueres de los celos! Ya quisieras tú recibir la atención que Jessenia recibe todos los días.

            A Megan se le ruborizaron las mejillas al escuchar las afirmaciones que hacía el muchacho pelirrojo. Matt continúo.

            —Eres atractiva, Megan, de eso no cabe la menor duda, ¡Pero…! ¡Ah! ¿Cómo te lo digo? ¡Ya se! Tú belleza es demasiado simple y normal. Eres una chica bonita que se encuentra en cualquier parte, por eso no atraes la atención de los hombres. En cambio, Jessenia tiene algo, esa chica posee una hermosura extraña, excéntrica, diferente a lo común. ¿Si me captas?

            — ¡Ah! ¿Por qué mejor no te callas y regresas a la cocina? ¿No tienes platos que lavar?

            Matt le dedico una simple sonrisa antes de perderse de su vista y regresar a sus labores.

            Esa tarde, Jessenia y Megan salieron juntas en su descanso. Como no había muchas personas ese día en el restaurante, ninguna de las dos chicas, especialmente la pelinegro, se encontraba cansada. Mientras andaban una junto a la otra en la ciudad, muchos jóvenes y adultos, todos varones, le dedicaban a Jessenia saludos y “buenas tardes” “¿Cómo estuvo su día?” y demás cosas parecidas. Todas las miradas y atenciones, aunque no fueran muchas, estaban dedicadas especialmente a Jessenia y era como si Megan no existiera. Aunque le molestaba un poco admitirlo, se sentía un poco celosa de su amiga y compañera. Desde hace un tiempo, la pelinegro se había propuesto la meta de conseguirse un novio. Uno que fuera alto, guapo, fuerte y decente, pero, por más que lo buscaba, no encontraba a ninguno que llenara sus expectativas y, de manera irónica, cuando encontraba a uno, éste no estaba interesado por cualquier razón. 

            Así que se sentía un poco celosa de que Jessenia recibiera tantas atenciones y las despreciara como si no significaran nada. Sin embargo, lo que Megan no sabía de su compañera, es que ella ya había recibido demasiada atención en el reino de Fior a causa del deseo que le pido a la Bruja y, en esos momentos, lo que Jessenia más deseaba, era mantener un perfil bajo. Tener una combinación perfecta entre ser ignorada y recibir la atención necesaria.

            Esa tarde, ambas chicas se detuvieron en el parque, tomaron asiento en una de las tantas bancas que allí había y se pudieron a platicar de cualquier cosa. Jessenia aun no había podido sacarse de la cabeza la imagen del Segador y del muchacho que trabajaba en la cocina como ayudante de Chris, por lo que aprovecho la oportunidad para preguntárselo a Megan.

            — ¡Ah! ¿Ese sujeto?—la pelinegro se lo pensó por unos segundos, luego respondió—. Lo siento, pero yo tampoco se mucho sobre él. Le pregunte a Jaime y me dijo que su nombre era Joe y que empezaría a trabajar ocupando el puesto de Nick. 

            — ¿Nick? ¿Quién es él?

            — ¡Cierto! Tú no lo conociste. 

            Megan le explico a Jessenia que Nick era el antiguo ayudante de cocina de Chris y que llevaba en el restaurante un año entero. Megan lo conocía muy bien, pues le parecía un muchacho agradable y simpático. Sin embargo, hace unos días, el día exacto en que Jessenia llego a la ciudad de Central, Jaime suspendió de manera indefinida al joven y contrato a Joe como ayudante de cocina. El dueño de la Posada Aura nunca le explico a detalle porque lo hizo, pero si le hizo saber que solo sería momentáneo; cosa de un par de días, quizás unas pocas semanas y, al termino de ese tiempo, Nick regresaría a su puesto y Joe se marcharía. Eso es todo lo que Megan sabía sobre ese muchacho.

            — ¿Entonces solo sabes su nombre?—se aseguro la joven. A lo que Megan asintió afirmativamente.

            — ¿Por qué preguntas?—inquirió curiosa la chica. Luego, al ver que Jessenia no respondía nada y quedo con la vista en el suelo, es que la muchacha hace sus propias conjeturas—. ¡Espera, no me digas que…!—a lo que Jessenia se volvió para verla—. ¡Te gusta, Joe!

            Jessenia ni siquiera se lo tomo como una broma. Miro a su compañera con cara indiferente, como si no terminara de entender de lo que hablaba.

            — ¿De donde sacaste esa idea?—le pregunto con tranquilidad.

            — ¿No es así?

            —Por supuesto que no. Te pregunto sobre él porque me recuerda a otra persona que conocí…—Jessenia se quedo callada de pronto y reflexiono en sus palabras, luego al ver su error, se corrige automáticamente—. Bueno, no es un conocido en el sentido estricto de la palabra, pero si me recuerda a alguien importante para mí.

            — ¿Importante?—la pelinegro se aventuro a explorar terrenos peligrosos—. ¿Tu novio o algo así?

            —Para nada—sentencio de inmediato—. Es importante para mí porque sin él, probablemente yo no estaría aquí, en este momento. Le debo mucho a esa persona, pero no creo volver a verlo.

            — ¿Por qué no?

            —No creo que él sea un sujeto fácil de encontrar y, aunque lo fuera, no lo buscaría. Creo que él me dio una segunda oportunidad para empezar en esta ciudad y no deseo arruinarla. Este en el lugar que este, simple y sencillamente le estaré muy agradecida, pero eso es todo.

            — ¿Cuál es su nombre?

            Al escuchar esa simple pregunta, Jessenia bajo la mirada y entrecerró los ojos. Es cierto, ¿Cuál era su nombre? Ni por un segundo, mientras la joven viajaba con él, se le ocurrió preguntárselo. No había pasado más de una semana desde que sus caminos se separaran y, pese al corto intervalo de tiempo, Jessenia creía que habían pasado semanas desde aquella noche tan ajetreada en Fior. Aquella noche donde toda su vida dio un giro total. Aunque los dos estuvieron tan cerca el uno del otro, Jessenia nunca fue capaz de sentirse cerca del Segador, la distancia que los separaba era enorme, gigantesca y, quizás por eso, la joven se sentía de cierta forma, intimidada por la presencia tan dominante que el Segador ejercía sobre ella, por lo que nunca se le ocurrió preguntarle su nombre, ni alguna otra cosa personal. Simplemente, él caminaba hacía un lugar y ella lo seguía sumisamente, a la espera de que la llevara a un lugar seguro, lo cual, tras un percance en la montaña, logro llegar a Central.

            Aunque Jessenia deseara dejar todo eso atrás y enfocarse totalmente en su nueva vida, ella sabía que el Segador se había quedado grabado en lo más profundo de su ser, no de una forma romántica como Megan, probablemente lo interpretaría, sino como su salvador. El personaje que cambio por completo, de la noche a la mañana, toda su vida y le ofreció una segunda oportunidad de vivir. No le gustaba admitirlo, pero debía confesar que ese excéntrico personaje que vestía casi completamente de negro, atraía su curiosidad. ¿Acaso no era normal querer saber más de la persona que te salvo la vida? Así era como lo interpretaba Jessenia. No obstante, en esa ciudad, con un trabajo y una vida normal, probablemente esa curiosidad nunca pueda ser alimentada.

            —No lo sé—fue lo que le respondió a Megan—. Nunca se lo pregunte.

            Aun les quedaban un par de minutos de descanso, por lo que la conversación dio un giro a otra dirección. Megan le pregunto a Jessenia que pensaba de la ciudad y si le gustaba hasta el momento. La pelicastaño respondió afirmativamente, a lo que la pelinegro le pregunto, “¿Dónde había vivido antes de llegar a Central?” Jessenia le respondió que en el reino de Fior, a lo que Megan se sorprendió de sobremanera, ya que la distancia entre ese lugar y la ciudad, era considerable. Luego, para mala fortuna de Jessenia, Megan le pregunto que hacía en ese reino. La pregunta puso en aprietos a la chica pues, no sabía si decirle la verdad. Contarle todo lo que le había pasado: la muerte de sus padres, su tiempo como vagabunda, el encuentro con esa Bruja, el deseo que le pidió, sus largos años como falsa princesa del reino para luego concluir con la participación del Segador y su rescate de ese reino y, finalizar con su pequeña aventura en la montaña. La cual no recuerda mucho, ya que se encontraba inconsciente en esos momentos.

            Afortunadamente, Megan advirtió el silencio que imperaba en Jessenia, por lo que se disculpo por las preguntas que le hizo.

            —Olvida lo que te pregunte—le dijo tranquilamente y volvió a posar la mirada al frente para ver pasar a las personas— fue insensible de mí parte. Todas las personas tienen cosas de las que no desean hablar. Tú las tienes. Yo las tengo. Chris y su hermana las tienen y ¡hasta Jaime tiene cosas de las que no desea hablar! Lo mejor es seguir adelante y olvidar todo lo referente al pasado. No volver a pensar en ello. ¿Tú que dices?

            En el pasado, Jessenia hubiera estado ciento por ciento de acuerdo con Megan. “Es verdad, lo mejor es olvidar el pasado, tratar de borrarlo de nuestra mente y pretender que nunca paso, de esa forma, podremos movernos hacía un nuevo y brillante futuro.” Eso es lo que le hubiera dicho, pero la Jessenia de ahora no estaba de acuerdo con los pensamientos de la Jessenia del pasado. Ella había encontrado, dentro de esa montaña, una respuesta diferente. Y tras meditarla por unos segundos, es que decide compartirla con su amiga.

            —No creo que esa sea la respuesta correcta. Si olvidamos todo lo referente al pasado, por más amargo que haya sido, entonces no habremos aprendido nada y seguiremos repitiendo los mismos errores una y otra vez. Yo creo que se puede aprender tanto de lo malo como de lo bueno. Por supuesto, en la vida hay cosas que son muy dolorosas y difíciles de asimilar, pero yo pienso, ahora, que si evadimos esos recuerdos, solo por ser muy dolorosos, estaremos faltándole el respeto a las personas con las que compartimos esas memorias. Además de estar rechazando una parte importante de nosotras mismas. Por esa razón, por más triste, solitario o doloroso que haya resultado mí pasado, es precisamente por esas cosas que viví, que ahora estoy en este lugar. Creo… creo que lo que intento decir es que, ¡no pienso seguir huyendo de mi pasado, lo aceptare sin importar el peso que tenga que soportar sobre mis hombros!

            Había dicho Jessenia, al principio con lentitud e inseguridad por la forma en que su amiga se lo tomaría, pero luego fue añadiéndole fuerza a sus palabras. Megan la escuchaba atenta, sin perderse una sola palabra que su compañera le decía.

            —Aunque no rechace mi pasado—añadió la joven— aun no estoy lista para hablar libremente de él. No es por sonar egocéntrica, pero mi viva no ha sido especialmente fácil o normal…, hay cosas que son difíciles de explicar.

            El ambiente comenzó a tornarse pesado y un poco incomodo. Tanto Jessenia, como Megan, habían tenido pasados difíciles y cada una lo afrontaba de una forma diferente. Las honestas palabras de la pelicastaño, contrastaban tanto con las ideas de la pelinegro que, por unos segundos, no sabía como reaccionar ante ellas.

            Megan se había acostumbrado a sepultar sus amargos recuerdos en lo más profundo de su ser, pensando, como lo hacía Jessenia en el pasado, que si no se tocaba el tema, con ayuda del tiempo, esos recuerdos desaparecerían, como si nunca hubiesen existido. Pero nada era tan fácil como lo parecía. Las memorias seguían ahí, Megan podía sentirlas.

            —Ya veo—dijo al fin la amiga de Jessenia—. Eres fuerte. No todas las personas pueden aceptar libremente su pasado y seguir viviendo pese a ello. Yo siempre lo evadía, trataba de no pensar nunca en eso e inventaba toda clase de excusas y mentiras para no tener que enfrentarlo. Supongo que soy un ser humano muy débil.

             —No se trata de recordar el pasado todo el tiempo, todos los días, sino de aceptar lo que te paso y continuar viviendo pese a ello. Poder vivir sin que el peso de tus recuerdos te aplaste solo te vuelve una persona más fuerte. Huir de tu pasado y negarlo constantemente, lo único que sale de eso es volver a la persona más frágil y, cuando una acción similar vuelva a ocurrir, la persona, en lugar de hacerle frente, solo terminara huyendo. Yo tengo la creencia de que si huyes una sola vez, estarás huyendo toda la vida, por eso no pienso darle la vuelta a los problemas que la vida tenga para mí, sea lo que sea que me espere en el futuro, lidiare con eso cuando se me presente. Eso es lo que he decidido. A fin de cuentas, no importa que tan rápido huyas o que también te escondas, tu pasado siempre te va encontrar, por lo que si tienes tiempo para correr y ocultarte, ¿Por qué mejor no solucionas el problema?

            Debido a la intensidad con la que había girado su conversación, ambas decidieron cambiar de tema. Jessenia continuaba sintiendo curiosidad por el Gremio de Cazadores que la ciudad tenía, por lo que le pidió a Megan que le hablara más al respecto, lamentablemente, lo que la pelinegro ya le había contado era todo lo que sabía. Los Cazadores trabajaban aceptando misiones fuera de la ciudad donde se encargaban de enfrentar a todo tipo de monstruos y seres de la oscuridad. Ciudades, países, reinos y hasta pueblos de todos los lados del mundo, los contrataban por grandes sumas de dinero para que se encargaran de ese tipo de problemas. Por supuesto, el Gremio de la ciudad, el cual se llamaba: Eternal Soul, no era el único Gremio del mundo, había otros en diferentes ciudades y reinos; cada uno de ellos con sus propias reglas de conducta, con diferentes tipos de ideologías y Cazadores.

            Megan también le menciono a Jessenia que una vez al año se celebraba un examen donde aceptaban miembros de la ciudad, la única condición es que sean ciudadanos reconocidos y estén dispuestos a pasar por los Entrenamientos Básicos que, según se ha enterado, son mortales y no cualquiera los puede pasar. La joven también le comento que hace un año, más de doscientas personas de la ciudad de Central se postularon para ser miembros del Gremio y, de ese número, menos de veinte lograr ingresar y, de los veinte que consiguieron pasar el examen, menos de seis se volvieron Cazadores. Los otros terminaron como Agentes Públicos.

            — ¿Agentes Públicos? ¿Qué es eso?—inquirió curiosa la joven.

            —Son personas que son miembros del Gremio, trabajan para ellos, pero no son Cazadores. Los Agentes Públicos son personas que fueron capaces de soportar los infernales entrenamientos del Gremio pero, que aun así, no lograron calificar para Cazadores, por lo que se convirtieron en trabajadores que se encargan de mantener el orden en la ciudad y ver que se cumplan las leyes y las reglas. Eso son los Agentes Públicos. He escuchado que son muy fuertes, pero que no son nada en comparación con los Cazadores. ¿Por qué preguntas? ¡No me digas que te interesa meterte para Cazadora!

            — ¡No, para nada!—le respondió con calma—. Solo me dio curiosidad.

            Al escuchar esa afirmación, Megan se tranquilizo mucho.

            — ¡Que bueno! Porque he escuchado que la mayoría termina rindiéndose a la mitad de los Entrenamientos Básicos por considerarlos imposibles, insoportables o hasta ridículos. Por lo que actualmente, hay más Agentes Públicos patrullando las calles que Cazadores.

            — ¿Por qué hay más Agentes Públicos? ¿Y que tan malos son los Entrenamientos Básicos?

            —Lo segundo no lo sé. Solo sé que son extremadamente difíciles y tomando en cuenta que los Cazadores se enfrentan a monstruos enormes y a seres de la oscuridad, tiene sentido que sus entrenamientos sean inhumanos. En cuanto a lo primero, hay más Agentes Públicos porque según me han contado, para poder ser un Cazador debes tener un poder especial. Un poder que muy pocos humanos pueden utilizar a voluntad. Y ya que se trata de un poder muy escaso en las personas, en el Gremio no hay muchos Cazadores. Si me lo preguntas a mí, creo que su número no rebasa las cien personas.

            —Ya veo…—Jessenia se puso a reflexionar en ese “poder especial” que todos los Cazadores debían tener para poder enfrentarse a la oscuridad. Luego, casi instintivamente, la imagen del Segador apareció en su mente. Ese individuo, cuyo nombre jamás alcanzo a preguntarle, ¿se trataría de un Cazador de algún Gremio? Mientras más reflexionaba ante la posibilidad; una serie de pros y contras emergían en su cabeza. Por un lado, Jessenia había comprobado por sí misma que las habilidades físicas de ese personaje eran muy superiores a las de un humano promedio. Ella misma fue testigo de cómo logro partir un grueso tronco de árbol a la mitad con tan solo una patada, luego, miro asombrada como el mismo individuo, usando una velocidad que escapaba a la comprensión de la joven, hacía trizas todas las hojas que se desprendieron de ese árbol. Luego, como si no fuera suficiente, antes de eso, peleo contra una Bruja, contra un pajarraco gigante y contras dos monstruos que, claramente, lo superaban en tamaño y apariencia física. No obstante, también poseía algo, una fuerza que no podía ser humana; Jessenia, en su limitada comprensión de ese mundo, podía sentirlo. Había algo que no era humano en ese personaje.

            Sin quererlo, Jessenia paso varios minutos reflexionando en si el Segador era un Cazador de algún Gremio, en lo que había pasado con él después de que la dejo en la Posada Aura y si era o no, un humano. Un súper humano, pero humano a fin de cuentas. Tanto era su ensimismamiento, que Megan empezó a llamarla al mismo tiempo que agitaba su mano al frente de sus ojos, con la vaga esperanza de que su amiga despierte de su letargo.

            — ¡Oye! ¡Te estoy hablando! ¿Me escuchas?

            No fue sino hasta que comenzó a tronarle los dedos que Jessenia finalmente despertó de su letargo.

            — ¿Qué pasa?—pregunto confundida la chica.

            —“¿Qué pasa?” Eso debería preguntártelo yo. Estábamos hablando sobre los Cazadores y luego te pusiste toda pensativa. ¿Te encuentras bien?

            —Si, claro. Solo me quede pensando en algo…

            Megan miro el cielo y observo la posición del sol, al notar lo bajo que se encontraba el astro, la chica se levantó de un brinco de la banca.

            — ¡Esto es malo!—le dijo a Jessenia—. ¡Levántate, nuestro descanso termina en cinco minutos!

            Megan tomo de la mano a Jessenia y juntas se fueron caminando a paso rápido en dirección a la Posada Aura, sin embargo, debido a las prisas del momento, la pelinegro choco contra un hombre que venía del lado contrario caminando dando tumbos y sujetando con firmeza en la mano derecha, una gruesa botella de licor. El impacto provoco que la bebida del hombre cayera al suelo y se hiciera añicos, derramando el líquido de color oscuro en el suelo y la botella se quebrara a la mitad. Ni Megan ni Jessenia se percataron del estado en que andaba el desconocido hasta que se detuvieron para disculparse.

            — ¡Ah! ¡Discúlpenos, llevamos prisa!—se disculpó la pelinegro.

            Sin embargo, el hombre que a esas horas de la tarde se encontraba en estado de ebriedad, alcanzo a tomar por el brazo a Megan antes de que ésta se fuera junto a Jessenia. El desconocido que, vestía ropas desaliñadas, llevaba el cabello enmarañado y con los ojos rojos en una mirada perdida, comenzó a gritarle improperios a la chica sin modular su tono de voz, provocando que los transeúntes se detuvieran a contemplar el espectáculo sin atreverse a intervenir.

            — ¡Mira lo que hiciste… maldita perra!—hablaba entrecortadamente y con dificultad para modular su tono de voz—. ¡Esa era una botella muy costosa de licor y ahora, por tu culpa, esta tirada por el suelo! ¿Qué piensas hacer para pagarme?

            El hombre comenzó a estrujar con fuerza el brazo de Megan y a zarandearla con violencia. Luego, tras mirarla cuidadosamente y ver las prendas que llevaba ese día, al desconocido se le ocurrió una manera de poder cobrarle los daños de la botella y la pérdida del valioso líquido.

            — ¡Suéltame, esta borracho!—le gritaba Megan en un esfuerzo por zafarse del agarre de aquel hombre.

            El hombre, entre pequeñas risas, le dice lo siguiente a la chica. Se acerca al rostro de Megan y le susurra al oído, al mismo tiempo que la bañaba con su nauseabundo hedor a alcohol.

            —Ya sé de qué forma puedes pagarme la botella…

            Y, en mitad del parque, a la vista de un grupo de personas que no hacían nada por intervenir, el hombre comenzó a meterle mano a Megan. Metió su enorme mano dentro de la camisa de la chica y empezó a bajarla con una sonrisa lujuriosa en el rostro hasta que, sujetándolo con fuerza, Jessenia presiono el brazo del desconocido con una fuerza que lo obligo a soltar a Megan y dar chillidos de dolor. Luego, con la misma fuerza que no sabía que poseía, doblo el miembro del individuo forzando la sumisión del hombre. En la mirada de Jessenia, la calma y serenidad la habían abandonado, abrió grandes los ojos sin parpadear y con una voz cargada de ira, pero sin alzarla, le dijo lo siguiente al borracho:

            — ¡Quita tus sucias manos del cuerpo de mi amiga!—y con la misma fuerza brutal con la que agarro al hombre, lo movió como si de un muñeco se tratase, lo hizo a un lado arrogándolo como si no tuviera peso alguno.

            Se arrodillo para estar a la altura de Megan quien, después de liberarse de las garras de ese hombre, se hizo un ovillo en el suelo, temblando por el susto que le ocasiono ese individuo.

            — ¿Te encuentras bien?—le pregunto Jessenia con voz preocupada—. No te preocupes, no volverá a tocarte. ¡Vamos, levántate! Tenemos que trabajar, ¿lo olvidaste?

            Megan acepto la ayuda de Jessenia, ambas se levantaron lentamente y comenzaron a caminar rumbo a la Posada Aura cuando, de pronto, una de las personas que se quedó para ver el espectáculo que montaba el borracho, grito:

            — ¡Cuidado!

            Sin la necesidad de volverse para ver el ataque, Jessenia empuja a Megan hacía al frente, así para que ella no resulte herida y, en el mismo intervalo de tiempo, la pelicastaño se volvió rápidamente, alcanzo a escuchar los gritos del hombre:

            — ¡Maldita!

            Jessenia se movió justo a tiempo para evadir el ataque de ese hombre, ya que en la mano derecha, el borracho sujetaba la botella rota y, de no haberse movido cuando lo hizo, probablemente se la hubiera incrustado o cortado por el área de los riñones. Inmediatamente, Jessenia giro sobre sí misma, tomo el brazo derecho del hombre y lo sometió con una maniobra de lucha. Lo sometió en el suelo para luego torcerle el brazo y obligarlo a soltar el arma de ataque. Mientras lo sujetaba con fuerza, con la suficiente para dislocarle el brazo entero, el borracho chillaba gritos de dolor, de misericordia y finalmente, gritaba maldiciones, obscenidades e improperios.

            Como a Jessenia le molestaba aquel vocabulario tan vulgar, torció con un poco más de fuerza el brazo del hombre para callarlo, prefiriendo mil veces escuchar sus gritos de dolor y agonía a las obscenidades que escupía. Los espectadores miraban maravillados la fuerza y las habilidades de la chica, pues frente a ellos, había logrado algo impresionante. El movimiento que uso contra ese hombre no era llamativo ni siquiera difícil de realizar, lo que los asombro fue la velocidad con la que reacciono. Todo sucedió en cuestión de segundos. Empujo a su amiga hacía al frente para liberarla de todo peligro, luego, sin ver a su atacante, Jessenia intuyo de donde venía el golpe, se giró en la dirección correcta, evadiendo el ataque y sometió en ese mismo segundo al hombre. Sin temor y sin dudar un solo segundo. Si los espectadores no hubiesen visto como se inició ese altercado, todos hubiesen creído que todo fue preparado, pues por la respuesta que Jessenia le dio a ese hombre, uno pensaría que todo fue montado, casi como si Jessenia supiese de donde vendría el ataque.

            La respuesta del público fue positiva, todos comenzaron aplaudirle a Jessenia y a gritarle comentarios de que había hecho lo correcto y que era muy valiente, y demás comentarios de esa clase. A los pocos segundos de haberse terminado el show, los aplausos que ya comenzaron a sonar fuertes, más la bola que las personas habían montado, atrajo la atención de unos Agentes Públicos que pasaban por ahí. Al acercarse y ver que Jessenia seguía sometiendo al hombre, uno de esos Agentes pidió a gritos silencio y luego una explicación de lo ocurrido. Las personas le contaron con lujo de detalle cómo se desarrolló la confrontación de principio a fin, los hombres del Gremio, vestidos completamente de blanco esa tarde, le pidieron a Jessenia con voz autoritaria que ellos se encargarían del problema. La jovencita soltó al hombre que le doblaba la altura y el peso para así, pasar a manos de los Agentes. La felicitaron por sus habilidades y por el gran valor a la hora de proteger a su amiga; pidieron al público que se dispersara y así, la muchedumbre fue disolviéndose, no sin antes dedicarle una última mirada a la heroína del día.

            Jessenia no lo sabía, pero a partir de ese día, todas las cosas serían diferentes para ella.

            Ayudo a que Megan se levantara, procurando disculparse apropiadamente por la forma en que la empujo, ésta acepto sus disculpas y le dijo que no había problema, pero allí no terminaban las cosas.

            — ¿Cómo hiciste eso?—le pregunto impresionada por la forma en que logro someter a un hombre más grande que ella—. ¿Dónde lo aprendiste?

            A decir verdad, a Jessenia también le encantaría responder a esas dos preguntas, lamentablemente, no podía encontrar la forma de explicarlo, tanto a su amiga, como a ella misma. Nunca antes había usado la violencia para resolver un conflicto y, ahora que lo pensaba tranquilamente, nunca antes se había metido en una pelea con nadie. Ni siquiera había recibido un solo entrenamiento en combate, así que la pregunta del millón era: “¿Cómo hizo ese movimiento?” Y, “¿de dónde había sacado esa fuerza tan impresionante?”  Por más que lo pensaba, solo le venía una respuesta a la mente, y no era lo suficientemente buena como para quedar satisfecha con ella.

            —Los reflejos…, tal vez—fue la única explicación que encontró en ese corto periodo de tiempo.

            —Pero… ¿No te hizo daño?—le pregunto Megan a Jessenia, regresándole la preocupación—. ¿No te dio miedo?

            —Tranquila, no me paso nada.

            ¿Miedo? Esa fue otra pregunta interesante. Cuando Jessenia se movió de esa forma tan rápida, lo único que tenía en la mente era el más absoluto de los vacíos. No había pensado ni sentido nada en particular, solo se movió. Casi como si su cuerpo le perteneciera a otra persona que la controlo de manera automática y le dijera que hacer. Por más extraño que sonara, Jessenia no había sentido miedo, ni ninguna otra cosa en particular, a decir verdad, una vez que hubo terminado el conflicto lo único que sintió fue una agradable satisfacción personal. Se había sentido muy orgullosa de sí misma. Y mientras sometía a ese hombre, Jessenia recordaba no sentir nada al momento de causarle dolor, como si el sufrimiento de aquel individuo fuera incomprensible para ella, volviéndola insensible a sus chillidos de dolor y agonía.

            —Sí, me dio un poco de miedo—mintió la joven pues, bajo esas circunstancias, ella creía que era perfectamente normal estar asustada cuando se es atacada por un hombre—. Bueno, ahora vámonos, ya se nos hizo muy tarde y seguro Jaime estará muy enojado cuando nos vea llegar a estas horas.

            El sol ya casi había desaparecido del cielo, permitiendo que la luz de la luna se impusiera sobre todo lo demás. Cuando finalmente llegaron corriendo a la Posada Aura, efectivamente, Jaime les dio una buena regañina por haber llegado tarde. El dueño del restaurante era bien conocido por su carácter afable y gentil, pero para quienes lo conocían de años, sabían que no toleraba los retrasos, siendo muy exigente con la puntualidad. Una vez que termino la reprimenda, Jessenia le explico a Megan el problema que hubo con el hombre borracho cuando ya regresaban de su descanso. Rachel que, casualmente limpiaba la barra cerca de ellos, escucho la conversación atentamente sin dar señas de que escuchaba. Una vez termino de hablar Jessenia, la joven se retiró disimuladamente.

            Jaime miro a ambas chicas con el ceño fruncido, tras meditar en las palabras de su nueva empleada, es que aflojo la mirada severa y en su lugar, una más comprensiva y tierna se dibujó en sus facciones.

            —Ya veo. Debieron pasar un rato muy desagradable—se volvió hacía Megan para decirle—. Si lo deseas puedes retirarte por hoy, le pediré a Chris que te acompañe a tu casa, ¿te parece?

            A lo que la pelinegra respondió.

            —No se preocupe, estoy bien, no fue más que un susto. Gracias a Jessenia el problema no paso a mayores.

            —Muy bien, si no hay ningún inconveniente, pónganse sus uniformes, el restaurante sigue abierto.

            Ambas camareras corrieron a la habitación de Jessenia donde dejaron sus uniformes, se cambiaron rápidamente y continuaron con sus labores como si nada hubiese pasado. El resto del día pasó sin inconvenientes, esa tarde y noche no había muchos clientes, por lo que el día se pasó un poco lento. Al finalizar la jornada laboral de ese quinto día, Megan volvió a darle las gracias a Jessenia por lo que había hecho por ella, se desp

Notas:

CONTINUACIÓN DEL CAPITULO. NO SE SUBIO COMPLETO EL TEXTO. 

se despidieron en la entrada del restaurante con un abrazo y, finalmente, Chris acompaño a Megan hasta su casa.

            Las emociones que Jessenia experimento ese día fueron tan inesperadas que, para su asombro, se encontraba cansada y deseaba desesperadamente irse a dormir. Por lo que se quitó su uniforme, lo guardo en el ropero, se vistió con sus prendas para dormir y finalmente se metió en la cama. Jessenia, así como sus conocidos de la ciudad, eran ignorantes que mientras el tiempo fluía con normalidad esa noche, el principio del fin ya se había llevado acabo y los días pacíficos de Jessenia se acercaban a su final con cada hora que pasaba. 

Sexto Día por Tsunami Akira
Notas de autor:

¡Qué tal lectores! A tiempo y muy puntual, les traigo el capítulo 19 de esta historia. Déjenme que les diga que como ya subí dos capítulos del tercer arco seguidos, los siguientes que publicare serán del cuarto arco. Aun así, téngame paciencia, ¡hago lo que puedo!

 

En fin, estos últimos dos capítulos me salieron más largos de lo que esperaba. Los capítulos originales, que se borraron debido a mi estupidez, a mí criterio, eran más cortos, concisos y, bueno, mejores. Lamentablemente, no recuerdo muy bien como los aborde aquella vez ni lo que sentía en su momento, por lo que en los capítulos de este Arco, los haré un poco más largos para explicar y poner cosas que explicaran los sucesos futuros. Es decir, poner pistas y diálogos que serán importantes para entender cómo se dieron las cosas.

Una cosa más, seguro que muchos ya se habrán cansado de leer sobre la vida normal de Jessenia, lamento si fue así, pero esto lo hice para meter al personaje en futuros conflictos. El capítulo que le sigue a éste, el número 20 en orden cronológico, será con muchísima más acción, pues ahí pretendo poner la pelea entre Jessenia y esos diez enmascarados, así como el pasado de un personaje de la obra, así mismo, la trama se ira intensificando. ¡Espérenlo con ganas!  

 

SI EL CAPITULO SE CORTA COMO EL ANTERIOR, BUSQUEN LA CONTINUACION DEL TEXTO EN LAS NOTAS FINALES.

Esa misma noche, mientras los demás inquilinos de la Posada Aura dormían, Jessenia tuvo un sueño. Había regresado al mismo lugar de cuando se encontraba con su “yo” del pasado. El lugar era el parque en el cual Jessenia jugaba en sus días de infancia. Antes de que toda su vida cambiara drásticamente y ese pequeño y tranquilo parque, solo pudiera ser visto en sus recuerdos. Era el atardecer, con algunas cuantas nubes surcando el firmamento. Sentada sobre un columpio verde pero sin mecerlo, una pequeña niña la esperaba.

            — ¿Por qué siempre es este parque?—Jessenia inicio la conversación con una pregunta que llevaba tiempo llamando su atención.

            La niña se le quedo viendo fijamente sin mencionar palabra alguna por varios segundos, al fin, con un largo parpadeo, comienza a hablarle a su “yo” mayor.

            —No tiene que ser este parque—le explico mientras se sujetaba de las cadenas del columpio que lo mantenían suspendido en el aire unos centímetros—. Este lugar no es real, estamos dentro de tú mente, por lo que el espacio cambiara según sea tú voluntad. Si este parque se mantiene como es, es porque así lo deseas, por ejemplo…—la pequeña Jessenia, de largo cabello lacio y castaño, se pone de pie, levanta la mano derecha y luego truena los dedos, provocando algo impresionante. Al momento de hacer aquel gesto con unos simples dedos, todo el espacio comenzó a sufrir una brutal metamorfosis. El cielo azul teñido por el color del atardecer, el sol, las nubes, los árboles del parque y el mismo parque, todo estaba sufriendo una transformación. El firmamento se convirtió en un techo, el césped del parque en un suelo de piedra, el área de los columpios en una enorme cama como para veinte o treinta personas. ¡El parque había sido convertido en la habitación que Jessenia usaba cuando vivía en el reino de Fior!—. ¿Y bien? ¿Qué te parece? ¿Este lugar es más de tu agrado?—le dijo con una sonrisa arrogante en los labios. Luego, a continuación, volvió a levantar la mano derecha y poner los dedos en posición de un chasquido—. Pero, si este lugar no te gusta, siempre podemos cambiarlo por un espacio más abierto.

            Dicho y hecho. La pequeña Jessenia volvió a chasquear los dedos y en cuestión de segundos, la elegante habitación que la chica había utilizado por largos años, sufrió una trasformación, convirtiéndose así, en la torre del reino de Fior. El techo de la recamara se había convertido en un cielo nocturno y estrellado, la luna se encontraba a la distancia y debajo de la altísima torre, las viviendas de la gente.

            — ¿Qué te parece?—continúo la pequeña niña con una sonrisa en el rostro—. Este es el lugar donde tu vida comenzó a dar un giro inesperado.

            Jessenia, que hasta ese momento se había quedado callada, se encontraba impresionada por la forma en que el paisaje cambiaba tan drásticamente en cuestión de segundos y sin hacer el menor de los ruidos.

            — ¿Tienes el control de mi mente?—inquirió confundida la joven.

            — ¿El control? ¿De qué me hablas? Tú posees el mismo control que yo. Ya te dije que estamos en tú interior. En este lugar, puedes controlar las cosas a tú antojo, lo único que tienes que hacer es visualizar un lugar que conozcas y entonces, este lugar cambiara. Es realmente simple. ¿Por qué no lo intentas?

            Jessenia acepto el desafió. Observo cuidadosamente cada aspecto del lugar: el cielo nocturno, la enorme luna del firmamento, las incontables estrellas que se alzaban hasta donde alcanzaba la vista, las pequeñas viviendas iluminadas por la suave luz de las velas y, finalmente, a su “yo” del pasado que la veía fijamente a unos metros de distancia con el ceño fruncido. La miraba con una intensidad tan impresionante que pareciera que estuviera analizando cada centímetro de su anatomía, tratando de localizar hasta el último vello de su cuerpo.

            Después de unos largos segundos, Jessenia finalmente había logrado obtener la imagen mental perfecta para cambiar el lugar: el restaurante de la Posada Aura. Se concentro en ese lugar por varios segundos, tratando de modificar el espacio como su “yo” del pasado lo hizo. No obstante, por más esfuerzo que lo ponía, no lo lograba.

            —Concéntrate más, eso no es suficiente—le indico su “yo” del pasado.

            Jessenia escucho el consejo de su otro “yo” más pequeño. Visualizo cada mueble, cada color y cada localización de las cosas y trataba de plasmarlas en el exterior.

            —Deja que la imagen invada cada centímetro de tú mente—la aconsejo con voz tranquila, sin dejar de obsérvala con intensidad, como tratando de descubrir algo nuevo en la chica que tenía delante—. No te quedes fuera de la imagen mental. Para poder cambiar este espacio por algo de tú elección, debes verte a ti misma en el, no solo al lugar vació. Pero tampoco intentes forzar el recuerdo. Recuerda la primera vez que estuviste en ese lugar, la sensación que experimentaste, tus impresiones, los olores y sonidos, el tacto que experimento tú cuerpo en ese lugar. Recuérdalo todo y déjate invadir por esa sensación, así será mucho más fácil.

            Con los ojos cerrados, para ayudarla en su concentración, Jessenia recordó la primera vez que despertó en la Posada Aura. Se veía a sí misma levantarse de la cama, caminar torpemente, medianamente dormida. Ver la sencilla habitación que no era nada parecida a la enorme y hermosa alcoba del castillo en el reino de Fior. Recuerda haber escuchado los pasos de alguien que se acercaba, los golpecitos a una puerta, la misma siendo abierta y aun hombre alto, calvo, de piel morena y cuerpo musculoso. Luego, una vergüenza como la que nunca había sentido antes. Después, la inseguridad de usar una prenda que no era de su agrado. Los deliciosos olores de comida recién preparada en el restaurante, los ruidos que provocaban los clientes, el tacto de su mano tocando las paredes del establecimiento, la sensación de pisar los escalones de madera que crujían para bajar a los pisos inferiores y, finalmente, encontrase parada en mitad de un amplio restaurante con varias mesas dispuestas en orden con sus respectivas sillas en el local y, más adelante, una larga barra de madera con quince banquillos al frente de la misma y detrás, un estante del mismo material lleno de botellas de licor y demás bebidas alcohólicas.

            —Abre los ojos—le indico su “yo” del pasado.

            Jessenia los abrió y para su asombro, se encontraba en el restaurante de la Posada Aura y todo estaba tal y como ella lo recordaba, solo que el local estaba vació y sin olores de comida y, sin los ruidos de los clientes o de las personas que pasaban fuera del establecimiento.

            —La clave para modificar el espacio dentro de tú mente, es tener un fuerte sentimiento por el lugar en cuestión—le explico la pequeña Jessenia con voz tranquila mientras tomaba asiento en uno de los altos banquillos al frente de la barra—. Es decir, mientras mayor sea tu lazo con ese lugar, será mucho más fácil cambiar el lugar usando tus recuerdos y tu imaginación. Por ejemplo, el parque de antes, la razón por la que pudiste crear ese espacio, es por el valor sentimental que tenía para ti. Pero eso no es de lo que quería hablarte—la pequeña Jessenia se quedó callada de repente y le echo una profunda mirada a Jessenia, como tratando de verificar alguna cosa antes de continuar con lo que trataba de decir—. Como lo pensé… Has cambiado, puedo darme cuenta que estas más centrada y tranquila que antes.

            — ¿Eso te parece?—cuestiono insegura la chica—. Yo no me siento diferente.

            —Quizás tú no te des cuenta, pero yo sí. A diferencia de nuestro primer encuentro, ahora te vez mucho más relajada, tranquila, con un poco más de confianza y seguridad. ¿Te ha pasado algo extraño? O, ¿has sentido algo diferente en ti?

            Jessenia no necesito de mucho tiempo para dar con la respuesta a esas dos preguntas, así que en lo que continuaba el sueño, la joven le conto a su “yo” más pequeño lo que le había ocurrido en el parque de Central. Su encuentro con ese hombre, la forma en que defendió a su amiga Megan, los movimientos de lucha que no sabía que sabía y, lo más extraño de todo aquello, la impresionante fuerza que despertó repentinamente. Jessenia se conocía muy bien, sabía cuáles eran sus fortalezas y debilidades y la chica nunca, nunca, se consideró una mujer fuerte o con mucha resistencia física. Por lo que la asombrosa fuerza que demostró cuando enfrento a ese hombre la dejo impactada, sin embargo, no reparo en ese misterio sino hasta que hubo regresado al restaurante y comenzó a reflexionar sobre ese acontecimiento mientras trabajaba llevándole comida a los clientes. Otra cosa que le conto a su “yo” del pasado y que también la impresiono, fue la insensibilidad que demostró cuando encaro a ese hombre borracho. Así como Jessenia nunca se consideró una mujer fuerte físicamente, tampoco se consideraba una chica valiente o temeraria, a decir verdad, ella siempre creyó que era del tipo tímida y retraída, por lo que su muestra de iniciativa la había tomado por sorpresa. Fue, en pocas palabras y para terminar de contarle lo sucedido, un día muy extraño que no sabía cómo explicar.

            Al terminar de contarle toda la extraña experiencia, la pequeña Jessenia meditó en las palabras de la mayor mientras hacía ruidos con sus dedos al golpearlos contra la barra.

            — ¿Qué piensas?—inquirió la mayor—. ¿Crees que me pasa algo extraño?

            La pequeña dejo de hacer ruidos con los cinco dedos de la mano derecha sobre la barra. Se bajó de un brinco del banquillo, le dio la espalda a Jessenia y tronando los dedos de la misma mano, hizo que todo el espacio volviera a cambiar rápidamente. El cambio fue instantáneo y sin el menor ruido que delatara la transformación. El parque donde Jessenia solía jugar de niña reapareció, con su atardecer coloreando el cielo azul.

            —No sé tú, pero a mí me gusta este lugar —le dijo mientras tomaba asiento en el columpio de color verde—. Y en cuanto a tus preguntas… La verdad no sé qué pensar. Y tampoco sé que decirte. La razón por la que aparecí en tus sueños es porque sentí algo extraño dentro de ti. Después de escuchar tú historia, me quedo claro que algo ha empezado a cambiar dentro de tu cuerpo y dentro de tú mente. No estoy segura de que sea ese algo, pero lo que te esté pasando, sea cual sea el cambio, ha empezado a provocar leves alteraciones en tu personalidad, así como te ha dado una mayor fuerza y resistencia física. Si es algo bueno o malo, solo el tiempo lo dirá. Por el momento no puedo sacar juicios apresurados si no conozco el panorama entero.

            Fue la explicación que la pequeña Jessenia le dio a su “yo” mayor y actual.

            —Bien, supongo que de momento, eso es todo lo que tenemos que hablar—la Jessenia del pasado había levantado la mano derecha y formo los dedos para soltar un chasquido; movimiento que la Jessenia actual sabía que la haría despertar, por lo que antes de que su “yo” del pasado la despertara, ésta decidió hacerle una última pregunta y algo que había llevado inquietándola desde la primera vez que soñó con ella.

            — ¡Espera!—la pequeña le devolvió la mirada desde su columpio—. Aún hay algo que quiero preguntarte. 

            — ¿Qué es?

            —Con exactitud, ¿Quién eres tú?—la pequeña Jessenia levanto la ceja izquierda, dando una señal de que no terminaba de entender la pregunta o, quizás para dar a entender que la pregunta era demasiado tonta como para mecer una respuesta. Por lo que Jessenia añadió—. Es decir, sé que tú representas mi pasado doloroso y eres la parte de mí que se negaba a aceptar los recuerdos amargos de mi vida, pero… Aquella vez en la montaña, recuerdo haberte aceptado y entonces tú entraste en mi interior, así que… ¿Quién eres tú realmente?

            —Sigo siendo la misma entidad—le respondió con calma y mirándola con intensidad—. Solo que en aquella ocasión, yo me encontraba corrompida por la oscuridad que nosotras mismas creamos dentro de nuestro cuerpo. Cuando me aceptaste como una parte importante de ti, toda mi esencia fue limpiada de la oscuridad gracias a la luz que tu creaste en tu interior. Escucha, los seres humanos son propensos a crear dos fuentes de energía dentro de su cuerpo, la luz y la oscuridad. La oscuridad que me corrompió fue creada por el miedo, la inseguridad, el odio hacía la vida y el resentimiento que ambas sentíamos por aquel entonces. Yo representaba esa parte que tú te negabas a aceptar como propia, pero, luego de que tú me aceptaras dentro de ti, la luz que nació del valor, de la determinación de seguir viviendo, y de la esperanza por creer que existe un futuro mejor, logro limpiar la oscuridad que me envolvía y entonces me volví a unir a tú cuerpo. Dicho de otro modo, solo soy una entidad que deambula dentro de tú mente y que terminara de asimilarse a todo tú ser cuando lo crea conveniente. ¿Entendiste?

            —Eso creo…

            — ¡Bien, por hoy eso es todo! Ahora despierta o se te hará tarde para el trabajo.

            La pequeña Jessenia trono los dedos y la actual abrió los ojos en su habitación. Veía el techo de la Posada Aura y podía sentir el aire matinal que entraba por la ventana de la pequeña habitación, agitando la sencilla cortina blanca que allí había.

            Se incorporó y como cualquier otra mañana, Jessenia siguió con la rutina diaria: se dio un baño caliente, se vistió con su uniforme de sirvienta que, para ese momento, el sexto día de su estancia en la ciudad de Central, ya no le parecía la peor cosa que pudiera vestir. Se amarro su cabello en una coleta para luego detenerse frente al espejo y echarse una profunda mirada de largos segundos mientras reflexionaba en las palabras que le dijo su “yo” del pasado dentro del sueño.

            “¿He… cambiado…?”

            Jessenia se acercó un poco más al espejo, como esperando a que el reflejo le susurrara la respuesta al oído. Luego se alejó del mismo y empezó a inspeccionarse cuidadosamente. Vio con cuidado su cuerpo, su rostro y finalmente, el diseño de su vestido. Era sumamente extraño pero, a comparación de cuando lo uso los primeros tres días, ahora se sentía un poco más tranquila con su apariencia. Es decir, ya no sentía la vergüenza ni la inseguridad del principio, ahora solo sentía una tranquila indiferencia para con su uniforme. No le gustaba y si lo pensaba por unos segundos, esas no eran las prendas que ella vestiría si tuviera la opción de elegir, pero tampoco las odiaba al extremo de querer arrancárselas y luego hacerlas pedazos con sus propias manos. En el fondo, a Jessenia le tranquilizaba el hecho de que ese vestido, no mostrara mucho de su figura y, al mismo tiempo, le molestaba de cierto modo.

            Viéndose con cuidado en el espejo, Jessenia al fin se dio cuenta que era una chica atractiva. Tenía un lindo rostro que resultaba encantador y un cuerpo demasiado erótico que no concordaba con la lindura de su semblante. Sin embargo, tan pronto como se dio cuenta de los pensamientos vanidosos y narcisista que tenía, la joven sacude la cabeza rápidamente como para terminar de despertarse.

            Jessenia no era esa clase de chica. No era del tipo que se la pasaba horas o varios minutos contemplándose en el espejo con una cara de idiota, tampoco tenía la confianza necesaria como para pensar tan positivamente de sí misma. Allí, parada frente al espejo, con su reflejo devolviéndole la mirada, Jessenia piensa seriamente que tal vez, solo tal vez, su “yo” más pequeño tenía razón. Estaba comenzado a cambiar su forma de pensar y no estaba segura de querer algo así.

            Moviendo lentamente su cabeza de un lado a otro, como para terminar de poner sus ideas en orden, Jessenia sale de su habitación. No tenía tiempo para ponerse a pensar en esas cosas, tenía un trabajo que llevar acabo. Bajo al primer piso del restaurante con su uniforme listo y comienza con un nuevo día de trabajo. Sin embargo, lo que Jessenia no sabía, es que ese sexto día en la ciudad de Central, las cosas comenzarían a cambiar para ella, en más de un sentido y a gran velocidad.

            De forma impresionante, la noticia sobre como Jessenia logro derrotar y someter a un hombre que le doblaba el peso y la altura, se propago como un virus desconocido por toda la ciudad. Y unas pocas horas después de que el restaurante de la Posada Aura comenzara a operar, una gran cantidad de personas llegaron queriendo ver y saludar, así como comer, en el local donde trabajaba la celebridad del momento. Jessenia se había convertido de la noche a la mañana, en una heroína que atraía la atención de cientos de personas y eso, era lo último que la chica deseaba provocar en su nueva vida. En Fior ya había tenido toda la fama y atención que una persona pudiera desear en vida, ahora solo quería mantener un bajo perfil y pasar desapercibida, pero, gracias a los acontecimientos del día anterior, esos simples deseos de paz y tranquilidad, se tambaleaban con una peligrosidad de muerte.

            En el restaurante, las personas hacían fila para poder entrar y ser atendidos por la celebridad local del momento. En Central, una ciudad monótona y costumbrista, donde su gente está habituada a ciertos acontecimientos, el que llegara una chica desconocida e hiciera una escena como la que Jessenia hizo el día anterior, los saco a todos de su zona de confort y provoco la fascinación que sentían en esos momentos.

            Para Jessenia, tener que soportar nuevamente toda la atención, era como regresar al pasado, y eso era algo que la chica no deseaba. Por otro lado, mientras la heroína local sufría en silencio, soportando las palabras de admiración de unos, forzando su sonrisa como lo hacía en Fior; el dueño de la Posada, Jaime, sonreía con satisfacción, pues su restaurante estaba operando a su máxima capacidad. Sus empleados, por el contrario, estaban ahogados en sus determinados trabajos.

            Jessenia no se había dado cuenta, pero desde aquel incidente con ese hombre; Rachel, la hermana menor de Chris, la miraba con mayor atención que nunca. Al igual que la pequeña Jessenia, la camarera de largo cabello dorado, también se percató de los cambios que estaba sufriendo el cuerpo de la heroína local. Estos eran lentos pero constantes.

            De esta forma, Jessenia soporto en silencio su sexto día de trabajo en la Posada Aura. Llevando comida a los clientes, soportando una atención que nunca había pedido, rechazando, con toda la gentileza que podía soportar su corazón, las invitaciones de sus pretendientes. Respondiendo a sonrisas con más sonrisas. Reprimiendo, en lo más profundo de su ser, su cólera, ira y los deseos de gritarles a todos y a cada una de esas personas, que la dejaran en paz. Que no se merecía sus muestras de afecto y atención. Que ella no hizo lo que hizo para ser famosa, sino para ayudar a su amiga mientras que todos los demás se quedaron viendo como unos idiotas cobardes. Ansiaba gritarles eso y hasta más, pero los buenos modales y educación, terminaron por ganarle.

            Al final del día, Jessenia no estaba cansada, pero si frustrada y enojada con todo el mundo por su comportamiento. Deseaba regresar a los sencillos días donde la mayoría de la gente la ignoraba, donde solo era una chica más del montón que solo recibía la atención necesaria y ya. Temía perder su normalidad y que la ciudad de Central terminara por convertirse en un nuevo reino de Fior. Ya tuvo su momento de fama y hasta una pequeña aventura donde su vida corrió peligro, ahora tan solo deseaba vivir con normalidad. Tener un trabajo común, salir con amigos y a la larga, ¿Por qué no? Un novio, formar una pareja y si las cosas les resultan muy bien, una familia con un par de hijos. Esa era la vida que Jessenia deseaba desde que vivía como princesa en Fior. Claro, quitando sus fantasías de ser una aventurera en un mundo de fantasía. ¿Era acaso mucho pedir una vida como esa?

            Cuando el restaurante hubo cerrado sus puertas y apagado su cocina, el bar que era atendido por Jaime comenzaba a cobrar vida. Jessenia se encontraba sentada en un banquillo, aun con su uniforme puesto y con la cara sobre la barra. Megan se le acerco ya cambiada con ropas casuales y la invito a salir a dar una vuelta. La pelinegro creía que recibir el viento de la noche y salir a caminar, le ayudarían a despegar su mente y a olvidarse, aunque sea solo por un momento, sus frustraciones. Todos los demás empleados se habían retirado, solo Jaime se había quedado para atender el bar nocturno. La Posada Aura era un restaurante de día, uno como cualquier otro y de noche, un bar atendido por el dueño.

            Ambas chicas salieron a caminar y se perdieron en su plática.

            — ¿Cuál es el problema de toda esa gente?—se quejaba Jessenia con su amiga—. Les agradezco sus palabras de apoyo y todo eso, pero no hice la gran cosa, solo ayude a mi amiga cuando lo necesitaba. ¿No pueden dejarlo pasar y seguir con sus vidas?

            —Es que los impresionaste—le explico Megan, ya que Jessenia era nueva en la ciudad y no parecía entender cómo funcionaba la mentalidad de los ciudadanos de Central—. Veraz, la gente de esta ciudad está muy acostumbrada a que los Agentes Públicos solucionen un problema como el que tuvimos ayer con ese hombre. Aun si tú no hubieras hecho nada para ayudarme, alguna de esas personas que nos miraba, hubiese ido por un Agente y él o ella habrían puesto orden, pero como tú te les adelantaste y ellos, obviamente no esperaban que tú intervinieras, quedaron asombrados por tu habilidad. Sin mencionar que se corrió el rumor de que eres nueva en la ciudad y eso solo ayudo a que tuvieran más curiosidad para con tú persona. Pero si, estoy de acuerdo contigo. Creó que toda esa gente está exagerando, después de todo, para ser ciudadana de Central debes pasar por los trámites legales como todos los demás. Así que no veo cual es el problema.

            Al escuchar las últimas palabras de Megan, Jessenia se había quedado petrificada. ¡Era cierto! ¿Cómo pudo haberlo olvidado? Llamar la atención era malo, ya que ella no había hecho ningún tipo de trámite para ser reconocida como ciudadana oficial de Central. ¿Qué pasaría si un Agente Publico se enterara que entro de forma ilegal? ¿Qué le harían? ¿La obligarían a marcharse de la ciudad? ¿La encerrarían en el mismo lugar donde tengan encerrado al hombre que ataco a Megan el día anterior? ¿O la dejarían ser ciudadana? Sea cual sea la respuesta a esas preguntas, con la nueva fama que Jessenia se estaba formando, solo era cuestión de tiempo hasta que alguien se entere. Por el momento se creía a salvo, ya que no había forma de que supieran que entro de manera ilegal, ¿cierto?

            Sin embargo, lo que Jessenia ignoraba, es que varios Cazadores sabían que ella entro de manera ilegal y acompañada de un Ser Oscuro. Si nadie había hecho nada contra ella, es porque el momento aún no llegaba. Otra cosa de la que Jessenia no sabía nada, es que mientras caminaba por uno de los tantos caminos del parque, esa noche despegada de luna llena junto a Megan, es que un par de ojos de diferente color la seguían desde la distancia y desde la altura.

            En lo alto de un edificio cercano al parque, dos figuras vestidas de negro para camuflarse con la oscuridad de la noche, seguían con la vista a las dos jóvenes que hablaban despreocupadamente.

            — ¿Y bien, Rachel? ¿Hay algo nuevo con la chica?—le pregunto con voz fría y masculina, el dueño de un par de ojos violeta.

            La hermana menor de Chris, Rachel, se volvió para ver como el muchacho se aproximaba a ella y se situaba a su lado para ver caminar a las dos camareras.

            —Joe—dijo la joven con indiferencia—. Hay algo extraño. Diferente, sería la palabra más adecuada.

            — ¿Diferente? ¿En qué sentido?   

            —Bueno…—Rachel bajaba la vista tímidamente, como avergonzada por revelar información que la pondría en aprietos.

            — ¿Qué ocurre? ¿Paso algo que deba saber?

            —Antes de ayer, no había ningún problema con Jessenia, por lo que yo…

            — ¿Qué ocurre? ¡Dímelo de una vez!

            —Ayer, cuando Jessenia y Megan salieron en su descanso, no las seguí y cuando ellas regresaron, bueno… Se había producido un cambio en nuestro objetivo.

            Al escuchar la confesión de Rachel, Joe, el muchacho de ojos color violeta, abrió grandes los ojos por unos segundos y luego los paso a Jessenia, como tratando de descubrir cualquier secreto que la chica estuviera escondiendo tras una cara tranquila y despreocupa. Tras unos segundos de escrutarla con la mirada, es que se vuelve hacía su compañera.

            —Ya entiendo todo. Es por lo que ocurrió ayer que todas esas personas llegaron al restaurante y se la pasaron haciéndole todo tipo de preguntas a Jessenia. ¿Fue muy serio el problema?

            —Al parecer, no. No lo fue. Un hombre que caminaba en estado de ebriedad ataco a Megan y Jessenia salio en su defensa. Eso fue lo que escuche por boca de la misma chica.

            — ¿Y el hombre? ¿Qué paso con él?

            Rachel negó con la cabeza.

            —Nada. Los Agentes Públicos llegaron y se lo llevaron. Después de que me entere del suceso y el restaurante cerró sus puertas, fui a hablar con ellos para que me explicaran como se dieron las cosas. Al parecer, Jessenia logro someter al hombre con una sencilla maniobra de lucha, pero…

            En este punto, Rachel bajo la mirada, como pensativa y al mismo tiempo culpable por haber fallado en su misión de seguimiento. El trabajo era realmente simple, seguir al objetivo desde la distancia y reportar si el blanco hace alguna anomalía o movimiento extraño. Eso era todo, pero la seguridad que la joven tenía en sí misma la había poseído. Rachel estaba segura que Jessenia era una chica cualquier, sin ningún tipo de secreto u habilidad especial y que solo llego a Central por mera casualidad. Sin embargo, después de que la joven regreso junto con Megan, un cambio se había producido en Jessenia. Rachel no sabía que había ocurrido, pero esa noche anterior, la presencia que emanaba el objetivo, se había vuelto más intensa y pesada. Como si la sola presencia de Jessenia se hubiese vuelto mucho más fuerte y llamativa.

            — ¿Pero que…?—la apresuro el muchacho.

            Rachel soltó un suspiro y luego le contó a Joe lo que los Agentes Públicos le contaron a ella.

            —Los Agentes Públicos me dijeron que Jessenia no solo logro someter a ese hombre con una maniobra simple de lucha. Cuando se lo llevaron, registraron su cuerpo y encontraron una marca fuertemente tatuada en su brazo derecho.

            — ¿Una marca…?

            A lo que Rachel asintió y continúo con la historia.

            —La marca de una mano. De acuerdo con los testigos, antes de que Jessenia sometiera a ese hombre, lo sujeto fuertemente por el brazo, luego, como si ese individuo no pesara nada, lo arrojo a un lado como si de un mero muñeco se tratase. Después de eso, el hombre tomo la botella rota de licor que se encontraba tirada en el suelo y corrió hacía Jessenia con intenciones de atacarla y, en ese preciso segundo, sin la necesidad de verlo, Jessenia lo esquivo, para luego someterlo a una velocidad de reacción impresionante. No necesito ver el ataque de ese hombre, tampoco dudo o sintió miedo en lo absoluto, solo se movió por puros reflejos. Según lo que me dijeron los Agentes Públicos luego de encargarse de ese hombre, si Jessenia hubiese apretado con un poco más de fuerza el brazo de esa persona, le hubiese roto el hueso y, luego de que sometió al hombre, si hubiese apretado con más fuerza el brazo, se lo hubiese dislocado. Eso es todo.

            La mirada fría y violeta de Joe pasaba de su compañera Rachel a Jessenia, quien seguía caminando junto a Megan por los caminos del parque. Como ambas camareras empezaban a alegarse del lugar de donde las vigilaban, los dos muchachos tuvieron que moverse para no perderles el rastro. Corrían y saltaban de techo en techo sin el menor inconveniente. Cuando volvieron a detenerse en la cima de una construcción, Joe retoma la palabra.

            —Para ejercer tal presión, Jessenia debe tener una fuerza considerable—dijo el muchacho repentinamente. Desde donde se encontraban, ambos jóvenes veían a las dos amigas acercándose a una zona amplia del parque y, algo que llamo la atención de los dos comenzaba a llevarse acabo. 

            — ¡Eso es…!—dijo Rachel al notar el peligro al cual se aproximaban las dos jovencitas si continuaban con el mismo trayecto—. ¡Joe, tenemos que…!

            —No haremos nada—sentencio tranquilamente el muchacho—. Veremos que ocurre y si las cosas se ponen malas, intervendremos, pero por el momento nos limitaremos a observar.

            Más adelante, siguiendo el mismo camino que transitaban Megan y Jessenia, un grupo de diez hombres, todos con mascaras en la cara y portando diferentes tipos de armas como tubos, gruesas ramas de árbol, cuchillos, mazos y navajas, yacían ocultos entre los árboles. Desde donde estaban Joe y Rachel, eran fácilmente visibles pero, para una persona que pase por allí, siempre y cuando los diez no hagan ruido, no se percatarían de sus presencias.

            — ¿Crees que se ponga peor?—le pregunto Jessenia a Megan mientras seguían caminando.

            —La verdad no lo sé. Cuando salí en mi descanso para comer, escuche varias versiones de lo que ocurrió ayer en la noche. Parece que las personas van cambiando la historia.

            — ¿Y que hay de ti? ¿Ya estas bien?

            —Si. No te preocupes, no puedo dejar que el miedo gobierne mi vida, además, no es justo que solo tú me protejas de las cosas malas, yo también…

            Las palabras de Megan fueron interrumpidas cuando miro al frente y vio a un grupo de hombres frente a las dos, cortándoles el paso y usando mascaras blancas para evitar ser descubiertos. No era necesario ver las diferentes armas que portaban para saber que aquellos individuos las esperaban para causar problemas.

            — ¡Vaya! ¡Vaya! ¡Vaya!—dijo uno de esos hombres. Uno que llevaba un largo tubo de acero a modo de arma—. ¿Pero que tenemos aquí? Es la chica que provoco que arrestaran a nuestro amigo. Y su linda amiga.

            Sin temor a lo que pasaría a continuación, Jessenia da un paso al frente para encarar a ese grupo de hombres.

            — ¿Qué es lo que quieren?—les pregunto sin titubeos.

            — ¿Qué que queremos?—luego se volvió hacía sus compinches—. ¡Que no es obvio! ¡Por tu culpa nuestro amigo fue detenido y humillado públicamente! Si hubiese sido por uno de los Agentes Públicos no habría mucho problema, pero el hecho de que una mujer, una chiquilla insignificante, ¡una simple camarera!, ¡una tipa recién llegada a la ciudad! Lo derrotara, es una vergüenza que lo seguirá el resto de su vida. A donde quiera que vaya, la gente lo recordara y se mofara de él por tú culpa. ¿Qué que queremos? ¡Queremos venganza!

            Jessenia escucho atenta los motivos de ese hombre para lo que estaban haciendo o, para lo que pensaban hacer y, sin un ápice de temor o respeto, o sentido común, la joven se ríe de ellos en sus caras. Al principio lento y bajo, pero luego su risa se fue volviendo más y más fuerte hasta ser perfectamente audible a varios metros de distancia.

            — ¡Que divertidos son todos ustedes!—les dijo Jessenia tratando de controlar su risa—. Su amigo no era otra cosa más que un cerdo morboso, pervertido y degenerado que trato de aprovecharse de mi amiga y ustedes lo defienden hablando de orgullo y vergüenza…—Jessenia volvió a reírse de todos ellos, solo que en esta ocasión, de manera más controlada, pero aun así, insultante y denigrante. Cuando hubo terminado de reír, respiro profundo para recuperar el aliento, los miro fijamente sin sentir nada de pánico o un leve atisbo de miedo. Por más extraño que pareciera, Jessenia se encontraba en completa paz y calma ante semejante situación. Sabía que todos esos hombres no bromeaban, sabía que las estaban esperando y que por eso portaban armas y mascaras y, también sabía lo que pretendían hacerles. Primero querrían vengarse por su amigo, seguramente golpeándolas, luego, tal vez, trataran de violarlas para así, humillarlas y, pese a que Jessenia intuía esos posibles resultados, cada fibra de su ser se encontraba en paz, como si su mente fuera incapaz de reconocer la situación que enfrentaban como algo peligroso—. Será mejor que todos ustedes desaparezcan de mi vista—les dijo a todos con una voz cargada de seguridad y plena confianza en sí misma. Al mismo tiempo, los veía con intensidad y con una sonrisa arrogante marcada en los labios—. Ya que me hicieron reír con sus idioteces, puedo pasar por alto esto que están haciendo o, mejor dicho, lo que pretenden hacer, pero, si acaso se atreven a atacarme, voy a dejar salir toda la frustración y enojo que llevo acumulando desde que inicio mi día. Ustedes escogen.  

            ¿Quién era esa chica que hablaba? ¿En verdad era Jessenia? Ella misma escuchaba las palabras saliendo de su boca, escucho su arrogante y orgullosa risa y, pese a la situación que enfrentaban ambas camareras, la joven era incapaz de sentir temor o pánico. Haciendo a un lado las palabras arrogantes que no sabía que sabía, Jessenia aun conservaba un poco de sentido común y era ese sentido común el que comenzaba a preguntarse, ¿de donde había sacado ese nivel de confianza y seguridad en sí misma? ¿En donde había dejado su miedo y su prudencia? ¿Los habrá olvidado en la montaña cuando fue con el Segador? ¿Acaso él le había hecho algo a ella mientras yacía inconsciente en sus brazos? ¿O es que acaso… siempre fue así de valiente? Aun cuando en Fior la sola imagen de una cucaracha la hacía sentir escalofríos en la espalda. No lo sabía. La joven de largo cabello castaño escuchaba las palabras que salían de sus labios pero sin reconocer que eran de ella.

            No obstante, mientras una parte de Jessenia se hacía las siguientes preguntas, delante de las dos camareras, los diez hombres se reían ante la palabrería que la muchacha les dijo. De la misma forma en que Jessenia se mofo de ellos, ahora ellos se reían de la chica. ¿Es que era estúpida? ¿Cómo una sola chiquilla se enfrentaría a diez hombres armados? ¡No! Aun si no tuvieran las armas, la simple fuerza superior de un hombre bastaba para someter a ambas. ¡Esa jovencita debía de haber perdido la cabeza! Ninguno de los hombres entendía como su amigo pudo perder contra ella. Más de uno pensó que se debía a que se caía de borracho y que por eso perdió. Ganarle la pelea a un hombre que apenas era capaz de sostenerse en dos piernas era algo que cualquiera podía hacer.

            —Para ser una chiquilla hablas demasiado—le respondió el cabecilla del grupo y el que portaba un largo tubo de acero—. Pero no te preocupes, una vez que termine con ustedes, me asegurare que tú y tú amiga le den un buen uso a ese par de bocas que tienen. Seguro que pueden hacer más que hablar.

            — ¿Que vamos hacer, Jessenia?—le pregunto Megan quedándose unos pasos detrás de su amiga.

            Por unos momentos a Jessenia se le olvido que su amiga se encontraba junto a ella. Cuando la escucho se volvió a la camarera para decirle fríamente:

            —Quédate atrás—fue lo único que le dijo mientras se tronaba los huesos de las manos.

            — ¡Vas a enfrentarte a ellos!—exclamo aterrada la pelinegro al escuchar el tronido de los huesos de su amiga—. ¡Son diez y tienen armas!

            —Lo sé—le respondió sin voltear a verla—. Ojala fueran más, si son solo diez no será tan divertido.

            ¿Divertido? Acaso escucho bien la palabra que salía de su boca.

            — ¿Y bien?—les dijo a los diez hombres enmascarados—. ¿Van a venir o necesitan que les de permiso?

            Su exceso de confianza y seguridad en sí misma, había molestado a los diez hombres. Si dentro de aquellos enmascarados les quedaba un poco de decencia y misericordia, las palabras arrogantes de Jessenia fueron suficientes para quitarles cualquier tipo de remordimiento. Y tal como la chica lo pidió, los diez hombres atacaron al unísono.

            Al momento de ver correr a los diez hombres contra ellas, la pelinegro se echó a correr dejando atrás a Jessenia. Su intención no era abandonarla a su suerte o utilizarla como chivo expiatorio, sino más bien ir en busca de algún Agente Público. Megan sabía, por las dimensiones del parque, que siempre hay varios Agentes patrullando esas zonas cada tantos minutos, por lo que si corría rápidamente y gritaba, como lo estaba haciendo, alguien la escucharía. Afortunadamente, al poco tiempo encontró a una pareja de Agentes Públicos, vistiendo sus uniformes negros y patrullando el bosque. Megan les conto exaltada lo que les había pasado y como su amiga se quedó para pelear contra los diez hombres. Los Agentes siguieron rápido a la muchacha para llegar al lugar donde se estaba llevando acabo la pelea, esperando llegar a tiempo.

            Una vez que llegaron al lugar donde fueron abordadas por esos diez enmascarados, la imagen que se mostraba ante los tres testigos era inimaginable. Jessenia se encontraba de pie mientras que a su alrededor, los diez hombres yacían derrotados y tumbados en el suelo en diferentes posiciones. Algunos boca arriba, otros boca abajo y otros haciéndose un ovillo, presas del dolor que la chica les hizo sentir.

            Al escuchar los pasos que se acercaban corriendo, Jessenia se dio la vuelta y vio a su amiga junto a dos personas que vestían un extraño uniforme negro. Megan no tardo más de cinco minutos en encontrar ayuda y cuando regreso, las cosas ya estaban en orden.

            — ¿A dónde fuiste?—le pregunto Jessenia—. Te estaba esperando para continuar con nuestra charla.

            Sin embargo, en lugar de Megan, quien hablo fueron los dos Agentes Públicos, le preguntaron a Jessenia lo que estaba ocurriendo y ella se los explico a los dos. Como Megan estaba con ella, la camarera de cabello negro fue el testigo que corroboro la historia que Jessenia les dijo a los Agentes. Uno de ellos se fue para llamar refuerzos y así llevarse a los hombres a que recibieran tratamiento médico. Si bien la vida de todos estaba fuera de peligro, la mayoría tenía lesiones severas que tardarían en sanar, uno tenía una contusión en la cabeza; otro tenía dos costillas rotas, otro tenía la quijada rota y perdió varios dientes. Los demás solo quedaron inconscientes debido a la fuerza de los golpes. 

            Una vez que se llevaron a los diez hombres, más de un Agente Público felicito las acciones de Jessenia, pues las consideraba no solo valientes, sino también impresionantes, después de todo, no todos los días una sola chica derrota a diez pandilleros peligrosos por sí misma. Sin embargo, esa noche, no todas las personas festejaban y elogiaban a Jessenia como los Agentes lo hacían. Su amiga Megan, en lugar de felicitarla, se encontraba llorando. Tan pronto la vio, la joven de cabello castaño se acercó a ella.

            — ¿Por qué estas llorando?—inquirió preocupada—. ¿Te sientes mal? ¿Te duele algo?

            — ¿Por qué lo hiciste?—susurro la pregunta—. ¿Por qué hiciste algo tan arriesgado como pelear contra esos hombres?

            —De no haberlo hecho, probablemente te hubieran lastimado…

            — ¡Y qué hubiese pasado si te hubieran lastimado por intentar protegerme!—le corto de pronto la pelinegro.

            —Eso…

            Pero Jessenia no supo cómo responder a los comentarios de Megan.

            — ¿Cómo crees que me sentiría si me entero que por protegerme, a ti te hubiera pasado algo?—le recrimino bajando la mirada—. No quiero volver a pasar por lo mismo, si eso ocurriese de nuevo, yo, yo…—susurró para sí misma.

            —Lo lamento—fue la única respuesta que se le ocurrió a Jessenia—. Lamento haberte preocupado. La verdad, la verdad no sé qué me paso. Estos últimos días, siento que hay algo extraño conmigo.

            Y era cierto. Esa fuerza, esa velocidad, era precisión, esos reflejos y esa ferocidad en combate que Jessenia demostró cuando se enfrentó a los diez enmascarados, no eran para nada propios de ella. Pese a que ya lo volvió a hacer, seguía sin comprender como sabía movimientos de lucha que jamás aprendió de ningún lugar. Por el momento, esas dudas quedaron en el aire, frente a la joven, su primer y más valiosa amiga se encontraba llorando por ella, era la primera vez que alguien derramaba lágrimas por Jessenia y la chica las correspondió dándole un abrazo a su amiga. Lamentaba profundamente haberla preocupado de ese modo, pero de no haberlo hecho, probablemente ambas hubieran resultado seriamente heridas. Lamentaba haber hecho llorar a Megan, pero no lamentaba haberla protegido contra esos hombres tan peligrosos.

            Mientras el par de amigas se encontraba en el parque; a la distancia, en lo alto de un edificio observando la conmovedora escena desde la oscuridad, un par de jóvenes veían lo acontecido.

            —Esos movimientos de lucha, esa velocidad de reacción y esa fuerza—decía Joe para sí mismo, pero con Rachel a un lado, escuchando todo lo que decía— no le pertenecen a una chica ordinaría. Aunque no esté al nivel de un Cazador de Eternal Soul, con esa experiencia en combate, podría darle una dura batalla a los Agentes Públicos—luego se volvió a Rachel—. No conozco el pasado de esa chica, pero sea quien sea, no es normal. Obviamente recibió formación en combate y posee experiencia en peleas cuerpo a cuerpo.

            —Es probable—concedió Rachel, mirando a Jessenia como si fuera la primera vez que la veía. ¿Cómo se pudo haber equivocado tanto con una persona? Aquella chica era más de lo que aparentaba.

            Mientras los dos jóvenes veían a Megan y a Jessenia retirarse del que fue un campo de batalla, en otro lado, en lo profundo del parque y ocultos en las tinieblas que provocaban los árboles, un grupo de brillantes ojos rojos observaron la impresionante pelea que se llevó a cabo y que no duro más de tres minutos.

            — ¡Ya está decidido!—dijo una chillona voz masculina—. Nos llevaremos a esas dos chicas.

            La vida normal que tanto deseaba Jessenia, comenzaba a desmoronarse frente a sus ojos.

Notas:

 

¡PARECE QUE EL CAPITULO NO SE CORTO!

 

NO OLVIDEN DEJARME SUS COMENTARIOS PARA PREGUNTARME DATOS SOBRE LA HISTORÍA O DEJARME UNA CRITICA CONSTRUCTIVA!!!!!

 NO SE OLVIDEN DE LEER EL CAPITULO 20 Y CONTINUACION DE ESTE, ALLÍ LES ESPERARA MUCHA MÁS ACCION QUE EN LOS ÚLTIMOS CAPITULOS QUE HE SUBIDO. HASTA ENTONCES.

En la Mira por Tsunami Akira
Notas de autor:

¡Que tal lectores! Lamento la tardanza, pero este capitulo me dio muchos problemas, no podía decidir como escribirlo. La verdad, los capítulos largos, pese a algunos comentarios positivos, no terminan de convencerme, me angustia que por ser demasiado largos, los encuentren tediosos y pesados, de ser posible, me gustaría que a lo máximo fuesen de doce o trece cuartillas y lo mínimo de nueve, pero últimamente me salen casi de 17 o 18. 

Les agradezco a las personas que me han dicho que no les molesta la extensión de los capítulos (los pocos que se animan a comentar) y si a la otra mayoría de personas no les gustan que sean así, pues me lo pueden dejar en un comentario y tratare de arreglar el problema.

Bien, sin más por el momento, disfruten del capitulo, ya saben, para cualquier duda, critica o lo que sea, no duden en dejar un comentario. Tratare de subir la continuación de este capitulo lo más rápido que me sea posible. 

PD. Igual se van a dar cuenta, pero a partir de este capitulo, la personalidad de la protagonista comenzara a mostrar alteraciones que se explicaran en capítulos futuros. 

Esa misma noche, unas horas después del enfrentamiento contra los diez hombres enmascarados, Megan yacía tumbada en su cama moviéndose de un lado a otro en el colchón, apretando los ojos con fuerza y con el sudor recorriéndole la frente y el rostro. En sus sueños, la joven de largo cabello negro veía la silueta de un hombre que se encontraba parado delante de ella, a su izquierda y a su derecha, casas y comercios en ruinas, fuego por doquier, un horrendo olor a carne quemada impregnaba la atmosfera y resonando profundamente en su cabeza, gritos y más gritos desgarradores pidiendo ayuda y auxilio, junto con unas profundas, siniestras y morbosas carcajadas impregnadas de maldad.

            Megan veía, desde donde se encontraba tumbada en el suelo, como la espalda del hombre corría hacia delante alejándose de ella; inmediatamente, la imagen de ese hombre se convirtió en la de Jessenia, ahora era su espalda la que veía desde atrás y la que corría hacia delante, alejándose de ella con el afán de protegerla. En ese momento, antes de ver la continuación de esa terrible pesadilla que la había estado atormentando desde hace años, la joven de cabellos negros despierta respirando entrecortadamente. Se endereza un poco sobre la cama y se esfuerza por respirar con mayor lentitud. Vuelve la vista hacia la derecha y se percata gracias a una columna de luz de la luna que atravesaba su ventana que aún era de noche.

            La joven bajó la cabeza un poco y trató de calmarse, intenta alejar esos pensamientos y esas tétricas ideas, pero por más que lo intentaba no podía lograrlo. No había tenido aquella pesadilla desde hace varios años, cuando por fin creía que podía dejar el pasado atrás, éste regresa con fuerza, como si lo ocurrido hace muchos años, hubiese pasado hace unas horas. Megan rememoro, con lujo de detalle, los acontecimientos ocurridos en antaño con una claridad aterradora. Cada imagen, cada olor, cada sonido y cada una de esas risas, regresaron a ella. Atrayendo sus rodillas a su pecho, Megan comenzó a llorar sobre su cama. Esa noche no pudo seguir durmiendo.

            Mientras la chica de cabellos negros era atrapada por su pasado, fuera de su departamento, un par de siluetas oscuras vigilaban con cuidado el siguiente objetivo que tenían en la mira.

 

—Adelante—concedió el hombre anciano detrás de un amplio escritorio.

            Un muchacho joven, como de unos veintitantos años de edad, largo cabello azabache y ojos color violeta, penetró en una elegante oficina tras haberle dado unos golpecitos a la puerta de acceso. Caminó hasta quedar de pie delante de un largo y elegante escritorio, frente a él y sentado en una elegante silla, dándole la espalda, un hombre mayor veía la ciudad desde la altura.

            — ¿Ya tienes listo tu reporte?—le preguntó sin volverse para verlo.

            —Sí, Maestro. Ésta noche, yo y mi compañera fuimos testigos de las habilidades físicas del objetivo.

            —Ya veo. ¿Y qué tal?

            —Me temo, señor, que la chica no es lo que aparenta. Al principio mi compañera aseguraba que era una joven común y corriente, y que llego a la ciudad de Central por una mera casualidad, debo admitir que, como mi compañera, yo también llegue a pensar lo mismo. Por más que vigilaba al objetivo, no podía sentir en ella una presencia amenazadora o notar que tramara algo; a decir verdad, si no hubiese visto esta noche lo que presencie en el parque, probablemente seguiría pensando que Jessenia es tan solo una chica normal.

            — ¿Que te hizo cambiar de opinión?

            —Maestro, el objetivo posee un avanzado conocimiento en combate cuerpo a cuerpo. Fue capaz de vencer en menos de tres minutos a un grupo armado de diez hombres y me temo que no posee solo conocimientos de lucha, sino también una fuerza, una velocidad y unos reflejos sobresalientes. Añadiéndole la forma tan sospechosa en la que entro a la ciudad de Central y las características físicas del individuo que la ayudo a entrar, sugiero que pongamos en custodia a la chica cuanto antes y la interroguemos a fondo. Es posible que esconda sus verdaderas intenciones.

            El anciano reflexionaba en las palabras del muchacho de ojos color violeta. Tras unos segundos de meditación, es que llego a un veredicto.

            —Joe, cuéntame todo lo que viste ésta noche, no te guardes nada.

            — ¡Como diga!

            En el preciso instante en que los diez hombres se lanzaron contra Jessenia, Megan había salido corriendo en busca de ayuda; mientras ella se alejaba, su compañera evadió con facilidad el golpe que el cabecilla de ese grupo le iba a dar con un largo tubo metálico. Con rapidez, Jessenia da un giro sobre sí misma y flexionando la pierna, le propina una patada justo en la barbilla a ese hombre, provocando que varios de sus dientes salieran disparados al aire. Sin perder el tiempo, evadió nuevamente el ataque de otros dos hombres que se lanzaron contra ella con golpes simultáneos, esos sujetos no paraban de lanzar golpe tras golpe mientras que, sonriendo con malicia, Jessenia los esquivaba mientras se reía de los pobres intentos de esos sujetos por golpearla. El peor error que esos enmascarados habían cometido era atacar a la pelicastaño en un lugar tan abierto como lo era ese parque, tenía mucho espacio para moverse con total libertad.

            Tras aburrirse de esquivar ataques enemigos, Jessenia corre a su encuentro con los nueve enmascarados que quedaban, al líder ya lo había derrotado tras dejarlo inconsciente y sin varios dientes luego de haberle propinada aquella patada en la barbilla. La chica se dirige al más cercano de los enmascarados, evade su ataque y luego le propina un puñetazo directo en el estomago; una vez que su puño toco su cuerpo, éste dio un giro y se impactó con mayor profundidad, provocando que el hombre vomitara sangre; Jessenia le había dado un golpe que había lastimado uno de sus órganos. Sin perder tiempo, uno de los amigos de ese hombre trato de atacar a la camarera con una botella de licor rota, pero Jessenia atrapo el brazo del hombre antes de que el arma tocara su tersa y blanca piel; con un simple movimiento y añadiéndole su renovada fuerza; la joven le tuerce el brazo al hombre, provocando que este grite por el dolor, a continuación, sin soltarlo, Jessenia brinca unos metros en el aire y le estrella el dorso de su pie derecho justo en la cabeza de ese enmascarado; al momento del impacto, los ojos del tipo se tornaron blancos y cayó hacía delante, derrotado. No había pasado el minuto y la joven ya había derrotado a tres hombres con un solo golpe a cada uno.

            El cuerpo de Jessenia se sentía increíblemente ligero, como si la chica no tuviese peso alguno, sin mencionar que todo su cuerpo poseía una flexibilidad aterradora, pese a que jamás realizo ejercicios de estiramiento; aunando a eso, la mente de la joven se encontraba en completa paz, no pensaba en nada, su mente yacía totalmente en blanco, observando cuidadosamente todos los movimientos de sus oponentes y, al hacer eso se percato que cuando los hombres se movían, supuestamente rápido para atacarla; Jessenia los veía como en cámara lenta, por lo que esquivarlos era increíblemente sencillo.

            Quedaban siete hombres y apenas había pasado el minuto. Jessenia corrió hacía dos de ellos, la rapidez de la joven era tal que tomo por sorpresa a los dos enmascarados  que estaban en su vista; a penas tuvieron tiempo para levantar los puños para defenderse, pero ya era tarde, aquellos individuos eran demasiado lentos. Jessenia brinco en el espacio que había entre los dos, tomo las cabezas del par y sumándole su peso y fuerza, los tumbo hacía atrás, estrellando sus cráneos con brutalidad contra el piso de piedra. El sonido que hicieron sus cabezas al impactarse fue escalofriante. Ya no volvieron a levantarse por esa noche. Quedaban cinco hombres.

            Al sexto hombre, al que estaba más próximo a los dos derrotados, fue noqueado de una sola patada que Jessenia le había plantado justo en el lado derecho del rostro. Quedaban tres sujetos y a penas habían pasado los dos minutos. El séptimo era un sujeto alto y claramente musculoso, como arma portaba un largo cuchillo en la mano derecha. En cuanto Jessenia le dio la espalda para noquear el sexto hombre, el séptimo tomo la oportunidad, corrió hacía donde estaba la joven y trato de clavarle la peligrosa arma justo en la nuca, no obstante, a unos centímetros de tocar su piel con la punta del cuchillo, Jessenia alargo su brazo hacía atrás y atrapo el brazo del hombre antes de que el ataque finalizara.

            Utilizando su fuerza bruta, el séptimo intentaba por todos los medios liberarse del agarre de la pequeña y delgada chica que no aparentaba mucha fuerza física, pero por más que forcejeaba, por más que estiraba su brazo, no fue capaz de soltarse; Jessenia lo tenía fuertemente agarrado y no lo soltaría. Luego, los hombres número ocho y nueve, viendo como la chica se mantenía ocupada con su amigo más grande y fuerte, es que decidieron atacarla por dos lados diferentes; uno por la derecha y el otro por la izquierda. Al hacer esto, Jessenia mostró una pequeña sonrisa triunfar, usando su fuerza, levanto el hombre que seguía prisionero de su formidable agarre y lo azoto sin soltarlo contra el suelo al frente de ella, luego, utilizando al mismo enmascarado como arma, es que golpeo al hombre que la atacaba por la derecha, luego se giro sobre sí misma y le lanzo al séptimo contra el noveno, provocando que por la fuerza empleada, los dos hombres se alejaran arrastrándose un par de metros lejos de ella.

            Dos minutos y treinta segundos, nueve hombres derrotados y ya solo quedaba uno. Los segundos siguientes que transcurrieron fueron los más largos de su vida, el décimo y último de los hombres era un sujeto más bien pequeño, no aparentaba mucha fuerza física y era más bien delgado, con ropas desaliñadas y moviendo con torpeza un ridículo y pequeño cuchillo de unos centímetros de largo con sus manos temblorosas. En tan solo unos breves minutos, el enmascarado había visto como toda su pandilla de amigos fue derrotada por tan solo una chiquilla que ni siquiera llegaba a los veinte años de edad. A su alrededor, inconscientes en el suelo y unos con heridas que podrían resultar mortales de no ser atendidos a tiempo por cuerpos médicos, el hombre tiembla de pies a cabeza al momento de ver como Jessenia se acercaba lentamente hacía él.

            Una vez que la tuvo lo bastante cerca, es que el pánico creciente que invadía al hombre finalmente termino por adueñarse de él, exclama un alarido desesperado y levantando el brazo derecho que portaba el arma, ataca desesperadamente a Jessenia, ésta, por el contrario, bloquea el torpe ataque enemigo y una vez que lo tuvo frente a ella, la chica le propina un rodillazo justo en el abdomen flácido de aquel hombre. El tipo cruzo ambos brazos en el área afectada, como tratando de minimizar el dolor del golpe, finalmente, tras dar unos pasos hacía delante, el enmascarado cayó de rodillas para terminar desplomándose en el suelo. Jessenia los había derrotado a todos en un tiempo menor a los tres minutos. Luego, tras uno o dos minutos, tiempo que la joven empleo para ver su obra, es que Megan regresa con ayuda.

            Joe le contó todo lo anterior al hombre que yacía sentado en su elegante asiento detrás de su escritorio y mirando con profundidad la noche estrellada a través de sus ventanales.

            — ¿Qué piensa, Maestro?—le pregunto el joven tras acabar con su informe detallado de lo que presenció esa misma noche—. ¿Debemos tomar medidas?

            El hombre escucho con cuidado la historia del joven: los movimientos de Jessenia, su velocidad de reacción, la fuerza que demostró en cada uno de sus ataques y, más importante aun, las expresiones que ponía al momento de atacar. Éste último punto era importante ya que, dependiendo del tipo de rostro o carácter que la joven pusiera al momento de pelear, era una buena forma de saber el tipo de chica que era. Podría ser una jovencita tranquila y seria o una salvaje y amante de los conflictos o, en el peor de los casos, una sádica que lastimaba a diestra y siniestra con una impresionante sangre fría en las venas. Sin embargo, la imagen mental que el hombre evoco tras escuchar la detallada descripción de Joe le hizo pensar que Jessenia, se encontraba en esos momentos, entre una chica sería y calmada y a su vez, como una salvaje amante de los conflictos.

            Tras meditarlo por unos momentos, es que el anciano se da la vuelta junto con su silla y entonces Joe pudo verlo cara a cara. Se trataba de un hombre que debía rondar los sesenta o los setenta, pero que no aparentaba debilidad o la característica fragilidad de las personas mayores. Su cabello era blanco al igual que su barba; poseía una mirada intimidante y combativa y, pese a la edad que debía de tener, se le veía fuerte y resistente. Tan solo estar en su presencia, Joe podía sentir una poderosa energía emanando de aquel hombre.

            —Por el momento no haremos nada—hablo al fin el viejo maestro con una voz gruesa y autoritaria.

            —Entiendo—acepto el chico de ojos color violeta—. Pero si no le molesta mi pregunta, ¿no le preocupa que Jessenia este planeando algo contra la ciudad? Es decir, tomando en cuanta la manera en que entro en la ciudad y sus facultades físicas, sin mencionar que llego acompañada con un Ser Oscuro y no uno cualquiera…

            —No hay problema—lo interrumpió el viejo, luego abrió uno de los cajones del escritorio y saco una pequeña cajita rectangular que le paso al muchacho de ojos violeta—. Entrégale esto a la chica la siguiente vez que la veas.

            Joe tomó la cajita y frente a su maestro, la abrió: dentro había una cadena con una piedra de color celeste en forma de gota de agua.

            — ¿Una Piedra de Lágrima?—luego el anciano saco otra pequeña cajita igual que la primera y se la entrego al muchacho.

            —Ya sabes que hacer.

            —Como usted diga

            Lentamente, el joven se dio la vuelta y salio de la oficina del viejo Maestro del Gremio. Una vez solo, el hombre se levantó, se acerco a uno de sus ventanales y posando la mano sobre el frío cristal, miró la ciudad con un gesto expectante. Sin proponérselo, su mente dio un viaje rápido al pasado. En su juventud, más bien, en su niñez, el viejo maestro del Gremio vivía en una ciudad distante a la que se encontraba en esos momentos, aquella lejana ciudad, al igual que Central, poseía su propio Gremio de Cazadores.

            Un Gremio independiente, con su propio código de conducta y creencias a seguir; con varios Cazadores que aceptaban todo tipo de misiones. A la tierna edad de ocho años, los padres del viejo maestro eran Cazadores del Gremio: Anima Fortis, es debido a la influencia de sus padres que el maestro, desde tan joven, sintió gran respeto y admiración por el trabajo que aquellos guerreros hacían. En su inocente mente, el Maestro del Gremio: Eternal Soul, veía a esos Cazadores como héroes que luchaban por el bien y la justicia; luchadores que arriesgaban sus vidas por el bienestar de las demás personas del mundo; los tachaba de valientes peleadores que destruían monstruos y bestias salvajes. En otras palabras, los admiraba como grandes héroes y, de ser posible, cuando cumpliera la mayoría de edad, le gustaría formar parte de ese maravilloso Gremio de Cazadores, cuyo símbolo era un escudo con alas blancas a los lados y una espada en el centro del mismo.

            Sin embargo, un día; no, una noche, algo horrendo llego a la ciudad. Uno por uno, los miles de habitantes que la poblaban comenzaron a ser asesinados brutalmente por unos largos y anchos cuchillos. Mientras el viejo maestro dormía en su cama de antaño, una fuerte explosión lo despertó junto a sus padres; el niño de ocho años que era entonces, miro por la ventana del segundo piso y noto que a la distancia, una gran cantidad de humo negro emergía, a continuación, poco a poco, el caos se fue apoderando de las calles. Gritos y más gritos desgarradores, la gente estaba siendo asesinada no por un ejercito de enemigos, sino por un solo individuo, una criatura espantosa de la noche que, en tan solo unas horas y antes de que saliera el sol, ya había eliminado a la mayoría de todos los ciudadanos.

            El pequeño niño veía las casas destruidas, fue testigo, mientras huía del caos, de como varios de sus héroes, caían uno por uno en las garras asesinas de ese temible monstruo. No era una criatura inmensa ni con una fisonomía bestial; el asesino que mataba a todas las personas era un joven; un chico de unos veintitantos años de edad, con dos largos cuchillos como armas y con una sonrisa marcada de oreja a oreja en los labios. Todos los Cazadores que lo enfrentaron esa noche, fueron inevitablemente asesinados por él. El asesino que, vestía una larga gabardina negra, tenía la capacidad de lanzar rayos de energía de las manos, utilizando esa técnica destruyo casas, comercios, edificaciones, terrenos y al final, el Gremio de Cazadores: Anima Fortis. Los últimos humanos que quedaron eran solamente tres: los padres y el viejo maestro de niño.

            Sus padres lo desafiaron y frente al pequeño, el asesino los mató con relativa facilidad, los apuñalaba, los acuchillaba y cortaba mientras que en el rostro, el joven tenía los ojos bien abiertos, estos eran azules y sus labios estaban marcados por una sonrisa demencial. Disfrutaba con cada asesinato que llevaba a cabo. Al final, en una ciudad de miles, en tan solo unas horas, ese gran número se vio reducido a tan solo uno. Un pequeño niño de ocho años yacía en el suelo frente al asesino de miles de personas. El asesino lo miraba con una sonrisa gélida en el rostro…

            Ahora, tras muchas décadas de lo ocurrido en esa ciudad, el viejo maestro, frente al ventanal de su oficina, rememoraba con total claridad las imágenes de su pasado.

“Así que al final… ese individuo no esta muerto y tras muchos años, la Muerte Negra vuelve y ésta vez, trajo consigo a una chica humana. ¿Qué es lo que estará planeando ese endemoniado monstruo?”

 

Esa misma noche, durmiendo sobre su cama en la Posada Aura, al igual que Megan, Jessenia tenía extrañas pesadillas que no lograba comprender. No eran terroríficas como las de su amiga de cabello negro, tampoco regreso al parque donde normalmente hablaba con su “yo” del pasado, sino que en sus sueños, Jessenia se encontraba en alguna parte, no sabía en que lugar exactamente; no sabía si caminaba o flotaba, pero desde donde estuviera, veía a un grupo de personas: hombres, mujeres y niños. Todos ellos se encontraban en un enorme y rectangular cuadrilátero y se la pasaban peleando entre ellos.

            La joven no lograba entender el significado de ese sueño, veía a hombres y a niños haciendo ejercicio, corriendo, saltando, lanzando golpes y patadas al aire, siguiendo una coreografía de movimientos de lucha, veía a los jóvenes blandir espadas, lanzas, hachas, mazos, cuchillos, etc., los veía entrenar noche y día; niños con niños, jóvenes con jóvenes y adultos con adultos. Las mujeres, al igual que los hombres, también se ejercitaban y practicaban constantemente el combate cuerpo a cuerpo y armado.

            Mientras veía a ese grupo de personas, Jessenia los miraba entrenar de tantas maneras diferentes, haciendo ejercicios simples para luego pasar a otros mucho más extremos; presenciaba como algunos niños, de tan solo ocho o diez años, practicaban combate cuerpo a cuerpo con adultos que les doblaban la altura, el peso y la fuerza y, lo más extraordinario de todo, es que los adultos lanzaban fuertes golpes y patadas y los niños, pese a sus cortas edades, los bloqueaban y evadían como unos luchadores profesionales; veía a otros jóvenes manejar diversas armas como expertos. En suma, durante las horas que duro ese sueño, Jessenia presencio todo tipo de entrenamientos, tanto físicos como mentales, diversos modos de combate y el manejo de las variadas armas que allí había.

            En un determinado momento, todo el sueño se torno negro y luego, la joven abrió los ojos y vio el techo de la Posada Aura, había despertado. Su séptimo día en la ciudad comenzaba.

            Se levanto de la cama y con pereza se dio una baño, se vistió con su uniforme, se arreglo el cabello y entonces bajo a trabajar. Era todo muy extraño, hace unos cuantos días, a Jessenia le gustaba y le entretenía sus quehaceres como camarera y como mucama en la Posada Aura, pero ahora que los hacía, le parecían tediosas, monótonas y hasta fastidiosas. Mientras tomaba el pedido de los clientes, mientras les llevaba las ordenes de comida y mientras limpiaba las mesas después de su uso, barría o ayudaba en alguna otra tarea; Jessenia solo podía pensar en la pelea que tuvo contra los diez hombres enmascarados y lo medianamente divertida que resulto. Si comparaba su trabajo normal con la pelea que tuvo el día anterior, la batalla le resultó mucho más excitante y atractiva que solo llevar platos y limpiar mesas.

            Cada vez que Jessenia pensaba de esa manera, se molestaba consigo misma, pues le estaba dando la razón a las palabras dichas por su “yo” del pasado. La pequeña Jessenia le había dicho que la mentalidad y su cuerpo, poco a poco presenciaban cambios constantes; al escuchar sus palabras, la joven camarera no quiso creerle, en primera, porque muy en el fondo no le gustaba el cambio que se estaba llevando a cabo dentro de su cuerpo. Nunca le habían parecido interesantes las peleas, las consideraba violencia inútil y sin significado; pero luego se encontró con ese borracho en el parque y tras ese día, todas las cosas en su vida comenzaban a derrumbarse lentamente. Por ejemplo, desde que comenzó su jornada laboral, Megan se veía pálida, cansada y con una expresión melancólica en el rostro, pareciera que no hubiese dormido en toda la noche. Cada vez que Jessenia se le acercaba para preguntarle si se encontraba bien, la pelinegro evadía la mirada y le respondía que no había problemas, que solo tuvo una mala noche.

            Durante el resto del día, con pocas o muchas personas en el restaurante, Megan trataba fríamente a Jessenia; evadía su mirada, le sacaba la vuelta cada vez que la chica se le acercaba y evitaba hablar con ella siempre que se lo pedía. La camarera imaginaba que su amiga seguía enojada por lo ocurrido el día anterior, por lo que decidió darle un poco de espacio y dejarla sola para que pensara.

            Mientras el día continuaba, la noticia que se había vuelto sensación de la noche a la mañana era de cómo Jessenia derroto y sometió a un grupo de pandilleros que ya tenían fama de molestar e intimidar a las personas en las calles. Ya que Jaime, el dueño de la Posada, había prohibido el acceso al restaurante a todo aquel que no fuera para comer; fuera del local, con las caras pegadas a las vidrieras del establecimiento, un grupo de personas veía trabajar a la celebridad del momento, esperando a que la chica saliera para su descanso y entonces abordarla con todo tipo de preguntas. Ya que Jessenia era nueva en la ciudad, con apenas una semana de haber llegado, la gente la encontraba excesivamente misteriosa y por lo tanto, interesante.

            La mayoría de las personas de Central se conocían tanto de vista, como de nombre y apellido, por lo que cuando una nueva o nuevas personas llegaban a la ciudad, inevitablemente, los ciudadanos no pueden evitar mostrarse curiosos e interesados; no obstante, como la mayoría de las personas que llegaban a la ciudad eran personas comunes, que esperaban conseguir un trabajo normal y vivir una vida ordinaria, los ciudadanos no los encontraban tan interesantes, por lo que era fácil ignorarlos y tratarlos como a gente del montón, debido a esto y a las acciones de Jessenia en los pasados días, no era raro que la chica llamara tanto la atención, ya sea de hombres como de mujeres.

            Durante su aburrida jornada laboral que ya no le parecía interesante ni entretenida y mostrando un semblante tranquilo e indiferente, Jessenia lleva los pedidos a sus respectivas mesas; en más de una ocasión, algún cliente que había escuchado de la fama de la camarera, aprovechando su cercanía para dejar los platos, es que la persona la abordaba y le pide unos momentos de su tiempo libre para invitarla a caminar y después a tomar algo. Como ya era una costumbre, Jessenia trato de rechazarlo con amabilidad, pero como ese día se encontraba un poco molesta por todos los cambios que se estaban llevando a cabo en su vida, es que tras dejar la comida sobre la mesa y soltar un suspiro de cansancio, la camarera miró fríamente el sujeto y le responde lo siguiente:

            —No estoy interesada—le dijo secamente para luego darse la vuelta y regresar a sus labores.

            Tras avanzar unos cuantos pasos, el sujeto que la abordo se puso bruscamente de pie, provocando que la silla cayera hacía atrás haciendo un fuerte ruido que atrajo la atención de todos los clientes. Jessenia seguía dándole la espalda al cliente que resulto ser un chico joven, rubio, de ojos azules y piel blanca. Vestía elegantemente y era alto, con un cuerpo un tanto atlético. Tras la caída de la silla, se hizo un incomodo silencio, todas las miradas estaban en la joven camarera y en el muchacho de rizos dorados.

            — ¡No te vayas, escucha lo que tengo que decir!—exclamó, levantando un poco la voz. ¡Perfecto, lo que Jessenia más quería y necesitaba en esos momentos, que un cliente le haga un drama y terminar por llamar más la atención!

            Ya estaba harta de todas las cosas que le habían comenzado a pasar desde hace unos días. Lo único que Jessenia deseaba era una vida sencilla, tranquila y normal. Ser una más del montón, ser ignorada por la mayoría y tener la atención de solo unos cuantos. La camarera ya había tenido su momento de gloria, ya vivió, por muchos años, como una celebridad a causa del deseo que le pidió a esa Bruja en Fior, ahora solo deseaba una vida pacifica, pero parecía que la vida misma la empujaba por caminos que ella no deseaba tomar. Si no fuera suficiente con su “fama”, ahora también tenía que lidiar con los repentinos cambios que su cuerpo y su mente empezaban a mostrar desde hace unos días; el repentino aumento de energía en el cuerpo de Jessenia, su mentalidad que cambiaba a una mucho más agresiva y violenta. Antes, todas las cosas que le habían pasado, las hubiese tomado y aceptado, pero ahora, muchas cosas la enojaban, la molestaban y constantemente, desde hace unos días, sentía fuertes deseos de gritarles a todas esas irritantes personas. Gritarles y golpearlos para que la dejaran en paz, pero de hacer eso, solo terminaría atrayendo más la atención y peor aun, si algún Agente Publico se percataba que Jessenia había entrado de manera ilegal a la ciudad, siempre estaba presente el riesgo de que la desterraran o la encerraran.

            —Quizás no me recuerdes—continuo el chico— pero yo soy el chico que te aviso del ataque de ese hombre con la botella de licor…

            Jessenia dejo de escuchar por unos momentos y agudizo su memoria, era verdad, la voz de ese chico era la misma de aquella vez. Era la misma voz que le grito: “¡Cuidado!”, cuando el hombre tomo la botella de licor y corrió hacia la joven para atacarla.

            —…Desde ese momento—Jessenia volvió a escuchar las palabras del joven— no he podido dejar de pensar en ti. Creó que eres una chica impresionante, nunca antes había conocido a alguien como tú y para serte honesto, desde que te vi defender a tú amiga, algo dentro de mí comenzó a moverse, creo…, creo que lo que intento decir es que… ¡tú me gustas y quisiera que me des una oportunidad para gustarte!

            El local se había quedado callado, todos los presentes le dedicaban unos segundos de atención a Jessenia y luego al chico que se le había declarado tan dramáticamente en publico. Sin embargo, sin permitir que la presión social la afecte, pues ya estaba acostumbrada a recibir esa clase de declaraciones de cuando vivía en Fior; Jessenia le responde esforzándose por ser educada.

            —Ya te lo dije, no estoy interesada—le respondió fríamente para luego continuar con su vida.

            Por alguna razón que la joven y que su “yo” del pasado tampoco terminaban de entender, el carácter gentil y pasivo de Jessenia se estaba transformando en uno más agresivo, a la chica no le agradaba ese cambio, por lo que se esforzaba en mantener la calma aun cuando deseaba gritar y romperle a ese chico una silla en la cabeza.

            — ¡Entonces dime, ¿Qué debo hacer para interesarte?! ¡Dímelo y haré lo que me pidas!

            Jessenia comenzaba a perder la paciencia.

            —Nada, solo déjame en paz. Olvídate de mí y continúa con tu vida—le respondió tratando de no alzar la voz.

            — ¡Pero…!

            — ¡AH! ¡YA CALLATE!—lo que Jessenia tenía guardado desde hace mucho, mucho tiempo, desde antes de llegar a Central, toda su cólera, toda su ira reprimida, finalmente, salía disparada, aunque solo fuera una pequeña parte—. ¡Tú y todas las demás personas de esta ciudad ya me tienen harta! ¿Por qué no pueden dejarme en paz? ¡Yo no soy su maldito juguete de entretenimiento! No es mi culpa que sus malditas vidas sean tan aburridas y miserables. ¡He pasado diez malditos años de mi vida siendo el centro de atención de todas las personas de un reino y ya estoy cansada! ¡Solo quiero una tranquila y sencilla vida normal, ¿eso es mucho pedir?!

            —Pero…

            — ¡Ay, ya cállate, maldito fracasado! ¡Escúchame bien, por que solo lo diré una vez; ni hoy, ni mañana, ni pasado mañana, ni nunca, me vas a interesar, así que porque no tomas la poca dignidad que te queda y te la metes por el culo! En serio, eres igual aun perro que corre directo a su amo, sacándole la lengua, moviéndole la cola y esperando por una caricia en la cabeza. ¿Cómo puedes ser tan patético? ¡Una basura sin valor como tú no tiene derecho ni siquiera a respirar el mismo aire que yo respiro!

            Jessenia respiraba con rapidez, ahora que había terminado de decir todo lo que quería, debía admitir que se sentía un poco mejor, más ligera y menos estresada; no obstante, una vez que se tranquilizo y se hizo el silencio en el restaurante, con todas las miradas sobre ella; la joven entro rápidamente en razón, recordó todas las cosas que dijo y sintiéndose sumamente avergonzada, la chica empezó a caminar torpemente.

            —Yo… yo no quise…—comenzó a decir, pero ya que la vergüenza termino por ganarle, Jessenia corrió directo hacía la puerta de entrada, la abrió y salio corriendo con su vestido de sirvienta. Todas las miradas la vieron alejarse.

            Su carrera la llevo a parar a un parque de niños con varios juegos. Tomo asiento en uno de los cuatro columpios que allí había, uno de color verde metálico y mientras el tiempo pasaba, Jessenia oculto su rostro usando sus manos, se inclino hacía delante y comenzó a pensar en lo que había hecho.

            “No puedo creer que haya dicho todas esas cosas. ¿Qué me esta pasando? Yo no soy así, no soy esa clase de persona. Ahora todos van a odiarme…”

            Jessenia se sintió culpable y mal consigo misma por las cosas que había dicho, pero luego de unos minutos, un nuevo pensamiento vino a su mente.

            “¡A quien le importa! Esos idiotas se lo tienen merecido, eso les enseñara a dejar de molestarme. Además, ¿Quién se cree que es ese perdedor? No hay forma de que alguien como yo, salga con un fracasado mediocre como él. Los malditos debiluchos que tienen flores, corazones y arco iris en la cabeza, no hacen más que repugnarme…”

            Jessenia siguió pensando en ese parque, sentada sobre un columpio verde metálico.

            “¡No, aun así, lo que les dije estuvo mal! Fui demasiado grosera, tal vez si regreso ahora, aun puedo alcanzar a disculparme con todos los clientes y con ese pobre chico, pensándolo bien, no tiene la culpa, a fin de cuentas, él se dejo llevar por sus sentimientos, de la misma forma en que yo lo hice cuando dije todas esas cosas…”

            Y siguió y siguió pensando, contradiciéndose a sí misma con cada nuevo pensamiento, haciendo imposible estar de acuerdo consigo misma.

            “¿Disculparme? ¿Por qué? ¡Por decir la verdad! ¡Jamás! ¡Mientras viva nunca me disculpare con esa bola de retrasados! Lo que les dije se lo tienen bien merecido. Esos idiotas no paraban de mirarme y de acosarme cada vez que salía a caminar a cualquier parte. ¡Son ellos los que deben disculparse, no yo…!”

            “¡Pero si no lo hago, tal vez ya no pueda tener una vida normal…!”

            “¿Una vida normal? ¡Y para que quiero una de esas, igual son aburridas! Más que trabajar como camarera en esa Posada y servirle comida a un grupo de imbéciles sin cerebro, sería mucho más divertido volver a pelar contra alguien…”

            “¿Pelear…?”

            “¡Si, pelear! Aun recuerdo lo bien que se sintieron mis puños cuando golpe a ese grupo de debiluchos, ¡nunca antes me había sentido tan llena de vida! Desearía tener a alguien para golpear en este momento…”

            Y de esta forma, Jessenia paso horas y horas, sentada en ese columpio, con la cara escondida por ambas manos, contradiciéndose a sí misma, cada pensamiento que tenía, era bloqueado por un segundo pensamiento que la chica tuviese. Se hizo de noche. Para cuando se dio cuenta que ya había oscurecido, la mente de la camarera se encontraba al fin en orden, ya se había tranquilizado, por lo que se levanto y camino tranquilamente a la Posada Aura, decidida a disculparse con Jaime por la conducta que había mostrado antes. Seguía sin saber lo que le había pasado, nunca antes le había hablado de esa forma a alguien en su vida, lo pensó, pero nunca se animo a realizarlo.

            En mitad del camino y del lado contrario, un chico con un rostro familiar caminaba en su dirección. Cuando ambos se acercaron lo suficiente, la camarera logro reconocerlo, era Joe, el ayudante de cocina de Chris, si estaba en el parque a esas horas, eso solo significaba que el restaurante ya había cerrado.   

            —Hola, ¿podemos hablar?—el muchacho la detuvo en mitad del camino. Jessenia acepto hablar con él y ya que en el parque había demasiadas bancas para sentarse, no fue difícil encontrar una desocupada—. No era mi intención escuchar, pero cuando quieres tienes una voz muy fuerte.

            Jessenia entendió que se refería a su exabrupto de esa tarde.

            —Si… lo lamento—se disculpo avergonzada de sí misma.

            —No importa, todos tienen esa clase de días...—ya que Joe, ni Jessenia eran buenos conversadores, es que el muchacho paso a ser directo—. Como sea, quiero darte esto—le entrego una pequeña cajita rectangular, la joven la destapo y dentro, un collar con una piedra en forma de gota de agua, reposaba en su estuche.

            — ¡Ah, gracias, pero no soy fanática de las joyas y esa clase de adornos!

            Quizás sea por el parecido superficial o por la presencia ligeramente similar que el muchacho emanaba, pero Jessenia se sentía cómoda estando  junto a Joe, quizás por que le recordaba un poco al Segador. El único individuo que la había tratado con fría indiferencia cuando más lo deseaba la chica.

            —Acéptalo—insistió con tranquilidad el chico—. Tómalo como un regalo de bienvenida. Es resistente al agua y escuche que da buena suerte a las personas que lo usan constantemente.

            Al final, Jessenia lo acepto, no quería seguir hiriendo sentimientos.

            — ¿Me ayudas a ponérmelo?

            Jessenia hizo hacía delante su larga cabellera, el muchacho le puso el collar firmemente alrededor del cuello y una vez termino, se excuso diciendo que tenía cosas que hacer. La joven camarera continua con su camino hacía la Posada Aura. Una vez que llego, encontró a Jaime sirviendo tragos a los clientes en el bar nocturno. Apartó la mirada con timidez, después de todo, cuando Jessenia empezó a gritar, el dueño de la Posada estaba allí y pudo escucharlo todo.

            —Lo lamento—le dijo tras acercarse a la barra—. Lamento todo lo que dije y haber salido corriendo como lo hice, no sé lo que me paso…

            —Ya no importa, lo dicho, dicho ésta, además, no soy yo con quien debes disculparte. Ese muchacho al que le gritaste se quedo unos minutos deprimido en su mesa, pensando que regresarías, cuando vio que no volvías, se levanto y se fue. Ve a dormir, aclara tus pensamientos y ya mañana le preguntas a Megan donde vive el chico para que vayas a disculparte.

            — ¿Megan? ¿Es amigo suyo?

            —No lo creo, después de que te fuiste, Megan intento animar al chico, se quedaron unos minutos hablando y luego salieron juntos en el descanso de ella.

            —Ya veo—dijo melancólicamente.

            Jaime, desde que empezó el día, pudo notar que sus empleadas se veían distanciadas la una con la otra, como repeliéndose mutuamente y al mismo tiempo, queriendo acercarse, pero sin saber como.

            — ¿Paso algo entre ustedes dos?—pregunto el hombre moreno, a lo que Jessenia bajo la cabeza tímidamente—. ¡Maldita sea con la juventud de hoy en día! ¡Siéntate!

            La joven camarera tomo asiento en uno de los banquillos frente a la barra de madera. Jaime puso delante de la chica, dos pequeños vasos de cristal y luego vertió un líquido color café en ambos.

            —Ya tienes dieciocho años, ¿no? Lo que significa que ya tienes la edad para beber.

            Mientras Jessenia olfateaba el líquido que yacía dentro del pequeño vaso de cristal, Jaime se llevo el suyo a la boca y de un trago se lo había tomado.

            —Gracias, pero no tomo.

            Rechistando, el hombre alto y moreno tomo el pequeño vasito de Jessenia y se lo llevo a los labios para terminárselo.

            —Entonces, ¿Qué ocurrió entre tú y Megan?

            Jessenia le contó a su jefe todo lo que había pasado el día anterior, de igual forma, tarde o temprano se iba a enterar, que mejor que enterarse por boca de la principal involucrada.

            —Ya veo. Si eso paso, entonces es normal que Megan se tome unos días antes de volver a hablarte, pero no te preocupes, ella no te odia ni nada por el estilo, es solo que lo ocurrido ayer le trajo amargos recuerdos. Una vez que se calme, todo volverá a la normalidad. 

            — ¿Amargos recuerdos? ¿Qué significa eso?

            —Significa que no eres la única que ha pasado por una injusta y dolorosa vida, ahora vete a dormir, mañana tendrás que trabajar el doble de duro para compensar tu falta del día de hoy.

            Jessenia asintió con la cabeza y ya más tranquila, sube al tercer piso de la Posada Aura para irse a dormir, esperando poder ver mañana a su amiga de largo cabello negro.

           

            Esa misma noche, caminando por la zona abandonada de ciudad Central, un par de jóvenes seguían adelante, adentrándose sin miedo al desolado y abandonado lugar.

            — ¡Llegas tarde!—le recrimino una chillona voz masculina—. ¿Dónde esta la chica que falta? Solo traes a la de cabello negro y para ser honesto, esa no nos sirve.

            El chico rubio que le había declarado sus sentimientos a Jessenia esa tarde en la Posada Aura, yacía de pie junto a una Megan que mantenía unos ojos profundos y vacíos de emociones.

            —Desgraciadamente, no pude traerla, pero no te preocupes, mientras tengamos a esta chica en nuestro poder, podemos traer a la otra siempre que queramos.

            — ¿Estas seguro de eso?

            — ¡Claro que estamos seguros!—exclamo una tercera voz masculina. De entre la oscuridad, un muchacho pelirrojo hace su aparición—. Jessenia se toma muy enserio su amistad con Megan, solo necesitamos el método correcto y entonces ella vendrá a nosotros. Por el momento, esta chica nos será de mucha utilidad. 

Notas:

Si les gusto el capitulo, no olviden comentar. Hasta la proxima. 

Metamorfos por Tsunami Akira
Notas de autor:

Que tal, lectores. Les traigo el capitulo numero 21 de la historia, a partir de este capitulo, la acción se intensifica, así como la historia. 

¡Si les gusta el capitulo, por favor dejenme un comentario con sus opiniones, criticas o impresiones! 

Muchas gracias y hasta el siguiente capitulo. 

El octavo día de trabajo en la Posada Aura había iniciado muy normalmente, como si el fuerte y violento exabrupto de Jessenia nunca hubiese sucedido. Los clientes no mencionaban nada de lo ocurrido el día anterior  y tampoco seguían a la joven camarera con la mirada; fuera del restaurante, los habitantes de la ciudad pasaban como de costumbre rumbo a sus destinos; la verdad era que tras escuchar todas las cosas que Jessenia le dijo a ese chico rubio el día de ayer; las personas comenzaron a sentirse mal por la forma en que acosaban a la chica; al final, ella tenía razón, no era un juguete de entretenimiento y tenía derecho de que la dejaran vivir su vida con normalidad y completa paz. Por lo que a partir de ese día, la gente empezó a tranquilizarse; sin mencionar que algunos pocos terminaron intimidados tras ver el carácter explosivo que la camarera ocultaba tras un semblante, aparentemente, tranquilo y serio.

            A decir verdad, una vez que Jessenia se levanto esa mañana, se despertó tranquila y ligera; no hubo sueños o pesadillas esa noche. Se encontraba calmada y se sentía capaz de soportar con paciencia lo que sea que fuese a ocurrir ese día. Todo parecía normal, salvo por una cosa, Megan, la linda camarera de cabello negro y primer amiga de Jessenia al llegar a esa ciudad, había faltado al trabajo; al principio la joven no se preocupó, creyó que se le había hecho tarde como suele pasar, no obstante, los minutos se convirtieron en horas y las horas en más y más horas.  

            Durante su tiempo de descanso, Jessenia se dirigió al parque al cual había llegado el día anterior tras su agresivo exabrupto, tomó asiento en un viejo columpio de color verde metálico y se pasó su hora de comida meciéndose lentamente en aquel juego infantil.  Era sumamente extraño, el día de ayer sus emociones eran un verdadero caos, empezó su día sintiéndose molesta por el extraño sueño que tuvo, luego aburrida por el trabajo para después pasar al fastidio a causa del chico rubio que se le había declarado públicamente, solo para concluir con una explosión de rabia que no sabía que tenía. Y al final, la vergüenza y la culpa.

            También se le había hecho extraño no haberse encontrado con su “yo” del pasado, Jessenia creyó firmemente que tras su exabrupto, esa niña se aparecía en sus sueños para guiarla o darle una pequeña pista sobre lo que estaba pasando ya que, por alguna razón que la camarera no sabía, su pequeño “yo” siempre sabía lo que pasaba con su cuerpo y su mente, y lo sabía mejor que la Jessenia del presente.

            Su descanso había terminado, regreso calmadamente a la Posada Aura, al entrar volvió la mirada en todas las direcciones, buscando a Megan, lamentablemente, no la encontró. Solo vio a Rachel, la hermana de Chris y a Matt, el lavaplatos, ayudando a llevar los pedidos de comida y tomando órdenes. Jessenia subió al tercer piso del edificio para ponerse nuevamente su uniforme, junto con ella, el medallón que Joe le había regalado el día de ayer, colgaba a unos centímetros sobre sus pechos. Aquel día paso extrañamente rápido y sin ninguna novedad; el que hubieran varios clientes ayudo a que la chica no pensara en el pasar del tiempo.

            El restaurante había cerrado; Jessenia y Rachel se quedaron para limpiar las mesas y barrer el suelo; tanto Joe como Matt pidieron la salida temprano ya que tenían asuntos que atender; mientras la chica rubia se encargaba de algunos asuntos en la cocina; el dueño de la Posada Aura le entrego una carta a Jessenia cuando hubo terminado con sus labores.

            — ¿Una carta?—repitió confundida luego de tomarla y analizarla cuidadosamente. No había nada extraño, era un sencillo sobre blanco con una estampa en forma de corazón rojo que sellaba la cartita—. ¿Quién te la dio? ¿Fue el chico rubio de ayer?

            —Así es—le respondió mientras limpiaba unos pequeños vasos de cristal con un trapo blanco—. Vino mientras descansabas, pregunto por ti, pero luego de decirle que estabas en tu descanso, es que me dejo la carta y me pidió que te la entregara al terminar el día. Imagino que quiere citarse contigo o algo así.

            —Ya veo… ¿Has sabido algo de Megan? ¿Se encuentra bien?

            Pero el dueño de la Posada solo se limitó a negar con la cabeza.

            —No lo sé. No he sabido de ella desde ayer.

            —Entiendo…—Jessenia bajó la cabeza deprimida. Deseaba saber qué era lo que incordiaba a su amiga, aunque, a decir verdad, una parte de ella ya lo sabía, solo que no terminaba de entender cuál era el problema—. Bueno, gracias por la carta, la leeré en mi habitación.

            Una vez que llego a su pequeño y humilde cuarto, Jessenia se quitó su molesto uniforme de trabajo, lo dejo caer con indiferencia en el suelo para después tumbarse sobre la cama con la vista puesta en el techo de la habitación. Alargo al frente de su cuerpo la mano que sostenía la pequeña carta blanca con la estampita en forma de corazón, se le quedo mirando por largos segundos, negándose a abrirla por intuir el tipo de contenido que tendría; no estaba de humor para soportar otra cursi confesión amorosa, aunque esta fuera escrita y no oral como las muchas otras que ha tenido que soportar. Con un breve suspiro, la chica rompe el sello y saca la nota que yacía en el interior, la hojita decía lo siguiente:

“Jessenia, primero que nada, permíteme presentarme, mi nombres es Michael y lamento mucho haberte hecho enojar el día de ayer; quiero que sepas que no te guardo rencor por lo que dijiste, tenías razón, debí elegir el lugar y el momento correcto para decirte lo que siento, por lo que me gustaría que nos viéramos esta misma noche en… Le dije a tu jefe que te diera la carta al final del día para que no te sintieras presionada y de esa forma, no entorpecer tu trabajo. Te esperare en el lugar marcado alrededor de quince minutos, en serio espero que vayas, tengo algo muy, pero muy interesante que mostrarte y que creo que te interesara profundamente. Hasta entonces, Michael.”

            Jessenia leyó solo una vez aquella carta y después suspiro con cansancio. La verdad, no le interesaban los sentimientos que ese chico pudiese tener por ella, no deseaba ser insensible, es solo que todo ese asunto romántico no le llamaba la atención en lo más mínimo y pensó seriamente en dejar esperando a aquel chico en mitad de la noche; cuando él se percatara que Jessenia no llegaba, simplemente se iría y se daría cuenta que ella no estaba interesada; no obstante, la joven aún se sentía culpable y avergonzada por las cosas tan horribles que le dijo ayer en público y deseaba disculparse lo más rápido posible, por lo que rápidamente se vistió con las prendas que Megan le compro en su primer día en la ciudad de Central.

            Una vez que termino de vestirse de forma casual y con prendas cómodas para moverse de noche, es que se mira en el espejo, se dejó la larga coleta que le llegaba hasta la espalda media, sus largos mechones de cabello le caían a los lados del rostro y en la frente, un flequillo puntiagudo estaba casi al nivel de los ojos pero sin cubrirlos. Alrededor de su cuello y suspendido sobre sus pechos y bajo sus prendas, la piedra que Joe le regalo el día anterior seguía en su lugar. Si era cierto o no que daba suerte, Jessenia lo ignoraba, pero ya que el medallón no representaba ningún obstáculo para ella, es que se lo deja puesto.

            Salió de la Posada Aura mientras Jaime atendía a los clientes del bar nocturno y se internó en la ciudad; gracias a sus constantes paseos con Megan en sus horas de descanso, es que Jessenia ya conocía más a fondo la ciudad de Central, por lo que dar con el lugar citado no resulto muy complicado. Mientras andaba por los varios caminos del parque que conectaban con diferentes lugares de la ciudad, es que la doncella llega sin darse cuanta al lugar donde todos los cambios empezaron a ocurrir. Se detuvo para contemplar con expresión seria en el rostro, el punto exacto donde Megan fue atacada por ese pervertido hombre borracho y el lugar donde Jessenia se percató que poseía habilidades de lucha que no se conocía.

            De pie bajo los rayos de la luna y con una expresión seria en el rostro, Jessenia recordó con detalles lo ocurrido hace algunos días atrás; aun ahora, no se explicaba como logro hacer lo que hizo; como ya se había dicho a sí misma; ella jamás poseyó una gran fuerza física, ni hablar de valor o velocidad, por lo que cuando tomo el brazo de ese hombre y se lo torció para luego someterlo en el suelo con una sencilla maniobra de lucha, y sin mostrar un leve atisbo de duda, miedo o inseguridad, o arrepentimiento; la doncella se encontró profundamente sorprendida y, durante varias horas esa noche y en los días posteriores, siguió y siguió pensando en todas las posibilidades para ese repentino desplante de fuerza física y de voluntad.

            A la conclusión a la que había llegado, ya cansada y harta de darle vueltas y más vueltas al mismo asunto, es que Jessenia, sin ser consiente, poseía una habilidad natural para las confrontaciones, para las peleas y para reaccionar instintivamente cuando sintiera una amenaza; es decir, Jessenia poseía un talento natural para las peleas, pero ya que la mayor parte de su vida se la había pasado encerrada en un castillo, muriendo lentamente por el aburrimiento y la monotonía; nunca fue capaz de descubrir el potencial oculto que siempre tuvo; por lo que durante todos esos años, la joven fue adquiriendo paulatinamente, una personalidad hermética, pasiva e insegura de si misma; así como temerosa y tímida.

            No había ninguna base para las conclusiones que Jessenia sacaba sobre sí misma, eran simplemente los pensamientos que ella tenía sobre su persona tras meditar en los cambios que estaba presentando en los últimos días.

            Mientras la joven caminaba rumbo al lugar citado, continuaba pensando en lo mismo, una cosa era su personalidad, pero ¿Cómo era posible que supiera movimientos de pelea que jamás aprendió de ningún lugar y que supiera ponerlos en práctica cuando el momento llegaba? Una vez más, la mentalidad simple de Jessenia busco la respuesta más sencilla y directa para zanjar de una buena vez todo el asunto. ¡Reflejos! Esa era la respuesta a la que había llegado tras cansarse de pensar en lo mismo. Su cuerpo se movió por los reflejos y eso era todo, ya no valía la pena seguir pensando en lo mismo ya que, al modo de verlo de la joven, probablemente jamás encontraría la respuesta correcta y, de todas formas, ¿Qué tenía de malo saber pelear de esa manera? ¿Qué acaso no fue muy útil en el momento adecuado? De no haber sabido defenderse, probablemente ambas hubiesen resultado muy mal heridas en los días pasados, por lo que Jessenia aceptaba las nuevas habilidades físicas que había adquirido.

            Una vez que llego al lugar citado, a unos cuantos metros más adelante, el joven rubio al que ofendió el día anterior, yacía de pie esperándola con ambas manos dentro de sus bolsillos. Iba bien arreglado y peinado, por lo que Jessenia creyó que intentaría un último movimiento antes de rendirse definitivamente con ella.

            —Hola—comenzó Jessenia, pero como no encontraba nada más que decirle, dijo lo siguiente—, leí tu carta y…, bueno…, aquí estoy—luego soltó un suspiro de resignación, aquella noche se encontraba mentalmente tranquila y no alborotada, por lo que disculparse no representaba ningún problema, creyó que lo mejor era ser directa y acabar de una vez con ese asunto. Pensó que si acababa rápido con todo aquello, podría regresar con Jaime y pedirle que le diera la dirección de Megan para ir a visitarla—. Escucha, lamento mucho las cosas horribles que te dije ayer, no te las merecías… Me gustaría poder explicarte porque me comporte como lo hice, pero ni yo misma lo sé, es casi como si otra persona, totalmente ajena a mí, hubiese dicho todas esas cosas…, en fin, quiero que me perdones y decirte que me alegran tus sentimientos, pero en estos momentos, para serte honesta, no estoy interesada en formalizar una relación con alguien, tengo demasiadas cosas en que pensar y me alegraría que respetaras mi decisión.

            ¡Bien, eso había salido perfecto! Se lo dijo directamente con amabilidad y sin soltar palabrotas o alzar la voz, esa era la manera correcta de arreglar los problemas, ¡hablando y no recurrir inmediatamente a la violencia! Michael escuchó atento las palabras de Jessenia, por lo que la joven creyó que las había entendido y ya no le causaría molestias.

            —No te preocupes—le dijo el muchacho rubio con voz tranquila—, como te escribí en la carta, no te guardo ningún rencor. En parte fue culpa mía, debí escoger el lugar y el momento y no molestarte en mitad de tu trabajo; seguramente ya es muy difícil vivir tu vida con todas las personas de esta ciudad inmiscuyéndose en tus asuntos, así que es normal que te molestaras y reaccionaras de ese modo. Así que no te preocupes por eso.

            ¡Perfecto! Las cosas poco a poco se estaban arreglando. Jessenia comenzó a sentirse mejor ya que ese chico no le guardaba rencor por las cosas que le dijo y por su conducta.

            —Muy bien, si ya todo esta dicho, me tengo que ir—le dijo Jessenia al chico dándose la vuelta y preparándose para marcharse rumbo a la Posada Aura.

            — ¡Espera, no te vayas! En la carta también te dije que tengo algo que mostrarme, ¿te molestaría acompañarme unos minutos? No queda lejos de aquí, llegaremos en cosa de nada.

            ¡Ah! Es verdad, en la carta ponía que Michael quería mostrarle algo que podría interesarle mucho. Ya que la curiosidad de Jessenia se había activado en esos momentos y ya que se había disculpado con el joven por su conducta, creyó que seguirle el juego por unos minutos era la manera perfecta para demostrar que ya todo estaba olvidado y que ya no quedaban resentimientos. Por lo que acepto seguir al muchacho, éste le respondió con una sonrisa y prometiéndole que se sorprendería mucho cuando llegaran al lugar señalado.

            Bajos los rayos de una luminosa luna, caminando lado a lado y pasando junto a casas y comercios, Jessenia reconoció el lugar al cual Michael quería llevarla. Si ambos seguían el mismo camino sin desviarse, sin duda alguna, llegarían a la zona abandonada de ciudad Central; aquel oscuro, silencioso y solitario lugar que Megan le mostró en los primeros días de su llegada y que le contó que estaba abandonado debido a que el suelo de ese lado de la ciudad era muy inestable; con frecuencia, según le contaba su amiga, de ese lado de la ciudad habían muchos derrumbes de casas y comercios, por lo que se opto por abandonar esa parte de Central y mover a los ciudadanos a otros lugares. A ese mismo lugar, Jessenia era conducida.

            Mientras recordaba todo lo anterior, en algún punto del viaje, los transeúntes dejaron de pasar junto a ellos, llegaron a una zona solitaria de la ciudad que, debido a la presencia que despedía, denotaba que era poco frecuentada por los ciudadanos de Central. Mientras seguían adelante, Jessenia volvió la cabeza hacía atrás y reconoció que penetro más profundamente ese día, que la vez que fue acompañada por Megan. Una extraña presencia se volvía paulatinamente más fuerte y amenazante. Tras seguir caminando y experimentar ese repentino cambio en la atmósfera, a Jessenia no le sorprendió que ni los niños de Central se atrevieran a jugar en ese solitario lugar, ya que la misteriosa energía que emanaba esa zona, resultaba algo perturbadora e inquietante, sin lugar a dudas, todas las personas que caminaban cerca de ese lugar, al igual que Jessenia, sentían esa rara presencia y por lo tanto, daban media vuelta y regresaban sobre sus pasos.

            — ¿Qué hay en este lugar que quieres mostrarme?—le pregunto Jessenia, ya un poco desconfiada de todo aquello.

            —Pronto lo sabrás—le respondió Michael. Sin darse cuanta de cuando lo hizo, el joven se había adelantado unos cuantos pasos por delante de Jessenia y ahora ella lo seguía—. Pero te prometo una cosa, Jessenia, lo que te voy a mostrar es algo que sin duda alguna, te interesara mucho.

            Ambos siguieron caminando y caminando, alejándose cada vez más de la zona poblada de la ciudad e internándose en el silencio y en la oscuridad. Era sumamente extraño, Jessenia sentía, ahora con mayor fuerza, una presencia pesada e incomoda; no deseaba estar en ese lugar, es como si la atmósfera misma estuviera rechazando a la joven, pidiéndole que se vaya, pero, por alguna razón que la doncella no alcanzaba a descubrir, sus piernas seguían moviéndose hacía delante, siguiendo al muchacho que iba varios pasos al frente de ella. Se sentía empujada por una fuerza ajena a ella, sus parpados se volvieron pesados y comenzó a entrarle una somnolencia; el cansancio paulatinamente hacía mella en ella a cada paso que daba.

            Desde donde estaba no podía verle el rostro a Michael, pero el chico estaba sonriendo de manera afilada con los labios. Finalmente, tras una larga caminata, el muchacho de cabello rubio se detiene y al mismo tiempo que él, Jessenia lo imita. Habían llegado a un páramo desolado de vida humana; las tiendas y las viviendas que los rodeaban, yacían abandonados en el tiempo; debido a los constantes derrumbes que ocurrían en esa área de la ciudad, regados desordenadamente en el suelo, escombros y basura se veía por doquier. Jessenia, quien en ese momento seguía con plena conciencia de sí misma, encara al muchacho que se encontraba de pie a unos metros delante de ella.

            — ¿Por qué me trajiste a éste lugar?—le pregunto—. ¡Aquí no hay nada!

            — ¡Vaya! En verdad eres sorprendente—la elogió el muchacho—. Me dijeron que serías capaz de resistir esta atmósfera, aunque yo no les creí. La mayoría de los humanos que traemos a éste lugar terminan casi al principio, absorbidos por la presencia que aquí se siente. Eres la primera en resistirse. Normalmente estarías en un estado de trance o somnolencia.

            —No sé de que me estas hablando, pero si me trajiste hasta aquí solo para molestarme…

            Jessenia estaba a punto de darse la vuelta e irse, pero antes de hacerlo, de entre las tiendas y las viviendas abandonadas, un grupo de personas salieron para cortarle el paso. Todos eran muchachos jóvenes y atractivos a simple vista.

            —No te apresures, Jessenia, ¿Por qué no te quedas un poco más y convivimos como buenos compañeros de trabajo?

            Jessenia reconoció automáticamente la voz que se había escuchado, pero no fue sino hasta que se volvió hacía su dirección, que sus sospechas fueron aseguradas. Saliendo de entre la oscuridad, con una arrogante sonrisa en la cara; el empleado pelirrojo de la Posada Aura, Matt, se descubre a unos metros de Jessenia.

            — ¡Matt…! ¿Qué estas…?—pero entonces decidió cambiar la pregunta e ir directo al punto—. ¿Qué quieren conmigo?

            — ¿Qué que queremos?—repitió extrañado—. No te equivoques, Jessenia, no es lo que yo quiera contigo, sino lo que “ella” quiere contigo. Si dependiera de mí, tú podrías regresar a la Posada Aura y continuar con tu aburrida vida de servir mesas y llevar comida a extraños, pero, lamentablemente, las cosas nunca son tan fáciles como lo muestran las apariencias.

            Jessenia no entendía nada de lo que Matt hablaba.

            — ¿De que me estas hablando? ¿Quién es “ella”?, ¿y que quiere conmigo?

            —Tristemente, yo soy solo el encargado de llevar la mercancía—luego el pelirrojo se volvió hacía sus compañeros que, en esos momentos, rodeaban a Jessenia impidiéndole correr a cualquier dirección—. ¡Captúrenla!

            Y al instante de dar la orden, seis muchachos desconocidos corrieron en dirección a Jessenia, solo Matt y Michael se limitaron a ver lo que pasaría a continuación. Al momento de advertir los ataques de los desconocidos, la camarera opto por hacer lo mismo que hizo las veces pasadas; dejo de pensar, tranquilizo su mente y permitió que su cuerpo se moviera por su propia voluntad, es decir, dejo que los reflejos naturales de su cuerpo actuaran por ella. No estaba segura de que ese plan funcionaria, pero ya que le resultó las veces pasadas, no había razón para que en esa ocasión, no le fuese a funcionar.

            Los seis desconocidos se fueron sobre ella con la intención de echársele encima e inmovilizarla bajo el peso corporal de todos ellos, no obstante, antes de que el primero llegara hasta Jessenia, la chica ya se encontraba en movimiento. Esquivaba los puñetazos que esos seis tipos le lanzaban lentamente; no, no es que fueran lentos, lo que pasaba es que Jessenia era demasiado rápida y a sus ojos, sus enemigos eran como un grupo de tortugas; se movían con una lentitud ridícula. Por lo que aprovechando su aumento de velocidad, la chica explotó su oportunidad para plantarles a cada uno de esos sujetos, una serie de golpes y patadas que los hicieron retroceder al momento.

            La pelea no fue ni intensa ni seria, a decir verdad, mientras Jessenia se encontraba completamente sola en un lugar oscuro y abandonado y era abordada por un grupo de extraños con las intenciones de secuestrarla, la chica se encontraba anormalmente calmada. Su tranquilidad era tal que comenzaba a asustarse de sí misma. En tiempos pasados, si algo como eso le hubiese ocurrido, las piernas y las manos le temblarían de miedo, pero ahora, Jessenia era incapaz de reconocer el peligro que suponía una situación como aquella. ¡No! Más bien, sabía que no había razón para sentir miedo, ya que la chica estaba completamente segura, tras ver los ataques de ese grupo de jóvenes, que ellos no representaban ninguna amenaza para ella.

             Lanzaban puñetazos tras puñetazos, patadas y agarres que la joven camarera era capaz de ver y evadir con facilidad; aquella pelea, no, mejor dicho, aquel intento de secuestro no suponía un reto para la doncella.

            De los seis tipos que la atacaron, solo uno seguía tercamente insistiendo en el combate; la camarera lo bloqueaba y lo evadía, ¡vaya!, la misma victima del secuestro dejo de tomarse en serio lo que estaba ocurriéndole, por lo que reuniendo sus fuerzas en un solo golpe, la muchacha evade un puñetazo que ese chico quería darle en el rostro y en su lugar, es ella la que termina golpeándolo y lanzándolo a un metro de distancia de ella. Los otros cinco, al igual al que golpeo, también recibieron sus ataques y paulatinamente, empezaban a levantarse entre tambaleos. Si tuviera que decidir cual de las peleas había resultado más desafiante, Jessenia habría respondido que la que tuvo contra los diez tipejos enmascarados.

            —Si ya terminaron de atacarme, me gustaría irme ahora, tengo cosas que hacer—les había dicho la victima de secuestro a sus atacantes con fría indiferencia, mientras que estos, se esforzaban por ponerse de pie.

            — ¡Maldita…!—le ladro el tipo que recibió su puñetazo directo en el cachete derecho—. ¡Por tu culpa…! ¡Por tu culpa…!—el sujeto comenzó a levantarse con lentitud. Jessenia lo veía y entonces noto algo muy extraño en el semblante de ese chico. Mantenía la cara abajo, pero la doncella pudo jurar que algo se le estaba cayendo del rostro; fue entonces que el secuestrador levanto el rostro y revelo su verdadera identidad. ¡No eran seres humanos! ¡El tipo tenía la cara rota, como si de una mascara se tratase! El verdadero aspecto que se ocultaba tras esa armadura de ser vivo era un ser gelatinoso, negro y sin forma—. ¡Maldita, destruiste mi disfraz, ahora no podré salir de este lugar hasta que lo cambie por uno nuevo!  

            Jessenia lo veía con la boca un poco entreabierta, ahora, definitivamente, aquellos seres tenían toda su atención e interés.

            — ¡Cállate, que no eres el único!—bramo otro de los chicos. Jessenia se volvió hacía el que hablo y noto como toda su cara estaba llena de grietas, como apunto de destruirse en pedazo—. ¡La mal parida también arruino mi disfraz!

            — ¡Y el mío!—dijo otro.

            — ¡Y el mío también!—dijo una cuarta voz.

            Los sujetos que recibieron los ataques de Jessenia comenzaron a ponerse de pie con torpeza. Para cuando al fin lograron, la joven noto que cada uno de ellos tenía la piel agrietada, cayéndoseles a pedazos y revelando, dentro de la armadura de carne rota, un ser gelatinoso y grotesco.

            — ¿Qué cosas son ustedes?—les pregunto incrédula la chica. 

            — ¡Ah, que lastima! Ahora que descubriste nuestras verdaderas identidades, ya no podemos dejar que te vayas.

            Jessenia se volvió hacia la voz de Matt y al verlo a unos metros de donde estaba ella, la joven abre grandes los ojos ante lo que veía. ¡Megan yacía justo al frente del pelirrojo mientras que éste rodeaba la cintura de su amiga con sus brazos!

            — ¡Megan…! ¿Qué estas…?—Jessenia se disponía a ir a donde se encontraba su amiga, pero entonces el muchacho pelirrojo saco una pequeña navaja de su bolsillo y se la pego al cuello de la camarera de largo cabello negro.

            — ¡Ah, ah, ah! Con cuidado, Jessenia, no querrás que a tú linda amiga le ocurra un accidente, ¿o si?

            La joven se detuvo al instante y sopeso sus posibilidades. Pero no importaba lo que pensara, Matt y Megan se encontraban a una distancia que dejaba a Jessenia en completa desventaja. No había forma de que llegara hasta donde se encontraba el pelirrojo y arrebatarle el arma antes de que éste decidiera lastimar a su amiga. Era frustrante, pero no debía actuar imprudentemente, por el momento, el instinto de Jessenia le decía que debía ganar un poco de tiempo, fuese como fuese mientras pensaba en algún plan de ataque.

            — ¿Tu también eres como ellos?—fue lo primero que le pregunto Jessenia al pelirrojo con el que había trabajado desde hace una semana.

            —Si, así es. Todos somos lo mismo.

            — ¿Y que son ustedes? ¡Es obvio que no son humanos!

            — ¿No lo somos?—pregunto con sorna—. ¿Y como lo descubriste? ¿Fue acaso nuestro aroma? ¿Nuestra forma de hablar? ¿Nuestro comportamiento? ¡Oh, espera, ya sé! ¿O fueron las grietas que aparecieron en los semblantes de mis compañeros? ¿Fue eso? ¡Somos Metamorfos!

            — ¿Meta que?—inquirió confundida la chica.

            —Me-ta-mor-fos. ¡Metamorfos!—le respondió con ofensa—. Criaturas que poseen la capacidad de trasformarse en lo que queramos… ¡Claro, siempre y cuando sea algo viviente y podamos devorarlo en su totalidad!

            — ¿Devorarlo? ¿Para que hacer eso, es que no pueden simplemente transformarse y ya?

            Jessenia seguía pensando en algún tipo de plan de ataque. No podía escapar de ese lugar, es decir, si podía, pero obviamente no abandonaría a su amiga a su suerte, por lo que no podía contar con la ayuda de otros. Si se animaba atacar a Matt, siempre corría el riesgo de que antes de alcanzarlo, el monstruo termine por degollar a su amiga. ¡Debía haber algo que pudiese hacer…! ¿Pero que…? ¿Qué…?

            —Los Metamorfos necesitamos devorar a nuestro objetivo para así poder convertirnos totalmente en ellos. Sus huesos, su carne, hasta la última gota de sangre y, por supuesto, sus almas también. Una vez que lo hacemos, podemos volvernos copias perfectas de ellos, es decir, sus personalidades, sus presencias, sus gustos y secretos; una vez que devoramos a nuestros objetivos, los Metamorfos nos volvemos copias perfectas de los originales. Necesitamos devorar sus almas para poder imitar sus presencias a la perfección y así, evitar que los Rastreadores del Gremio de Cazadores, noten nuestras presencias. Devoramos sus cuerpos para así ser idénticos y sus cerebros para poseer la misma memoria y los mismos conocimientos que tenían los originales. Es por eso que necesitamos alimentarnos de los cuerpos humanos vivos y enteros, muertos no nos sirven.

            Jessenia se asqueaba ante la declaración de Matt, no, mejor dicho, las palabras del falso Matt, porque, si lo que esa criatura decía era la verdad, el autentico chico llevaba muerto desde quien sabe cuando y la persona con la que trabajo desde hace una semana, era solamente un impostor, un monstruo que tomo su cuerpo, su alma y sus recuerdos para poder imitarlo a la perfección.

            —Lo que significa que el verdadero Matt esta…

            —Muerto—completo el falso pelirrojo con indiferencia—. Hace unos meses necesite cambiar el viejo cuerpo que tenía por uno nuevo y mientras buscaba uno que me gustase, me tope con este joven tratando de ligarse a unas chicas lindas de la ciudad. Me las arregle para atraerlo a ésta zona de la ciudad y una vez aquí, me deshice del viejo cuerpo que ya no me servía y tome el suyo.

            — ¿Qué no te servía? ¿Eso que significa? ¿Qué acaso no se quedan para siempre con los cuerpos que toman?

            A lo que no solo Matt, sino los otros Metamorfos se echaron a reír al escuchar las palabras de Jessenia.

            — ¡Ay, mi querida niña! No tienes idea de lo bueno que sería eso que dijiste. Lamentablemente, la realidad es terriblemente dolorosa, no solo para los humanos, sino también para nosotros. Los cuerpos que tomamos para alimentarnos y al mismo tiempo copiarlos, no duran para siempre, a lo mucho, podrían durar un par de meses, pero luego de pasado ese tiempo, nuestra verdadera forma, nuestra autentica presencia, comienza a salir de nuevo del cuerpo ya usado, por lo que no nos sirve. Una vez que pasa eso, nosotros nos deshacemos del viejo cuerpo y buscamos uno nuevo. Por supuesto, debido a que el cuerpo se solidifica con nosotros adentro, si llegase a recibir un fuerte golpe, como los que tú les diste a mis compañeros, el cuerpo inevitablemente comienza a romperse hasta destruirse y mostrar nuestra verdadera apariencia.

            Tras escuchar la explicación del falso Matt, Jessenia se volvió hacia los llamados: Metamorfos, y se percató que dentro de las grietas que esos monstruos tenían en sus rostros de mentiras, un espeso y nauseabundo liquido negro comenzaba a emerger. La joven creyó que esa era su verdadera forma.

            —Aunque, a decir verdad, no están malo como parece—continuo hablando el falso Matt—. Una vez que copias el cuerpo original, no solo imitamos sus presencias humanas, sino que también adquirimos sus gustos, sus memorias y sus personalidades, lo que hace el engaño mucho más sencillo y perfecto. En lo personal, matar a un solo humano, una vez cada tantos meses, no es algo tan terrible, es decir, no somos monstruos sádicos y demenciales. Aunque tampoco nos afecta matar a las personas. Después de adquirir el cuerpo humano, los Metamorfos podemos alimentarnos de las comidas humanas y vivir por un tiempo con esa clase alimentación, aunque, al final, siempre debemos recurrir a la carne de los humanos para seguir viviendo y mantener nuestras transformaciones.

            — ¿Quieren alimentarse de mí y de Megan? ¿Eso es lo que buscan?

            — ¡Nooo! A ninguno de nosotros le interesa convertirse en mujer, ya te lo había dicho Jessenia, presta un poco de atención, yo, ni mis compañeros, queremos algo contigo, es lo que “ella” desea contigo.

            — ¡Entonces dímelo! ¿Quién demonios es “ella”?, ¿y que quiere conmigo?

            —Ya lo sabrás, todo a su tiempo, mi querida florecita.

            Jessenia comenzaba a perder la paciencia con ese monstruo baboso. Debido al carácter que podía despertar cuando se enojaba, la joven hizo un esfuerzo por mantenerse calmada y tener la mente fría. Si llegaba a perder los estribos con esas criaturas, quien sabe de lo que fuera capaz.

            — ¿Qué fue lo que le hicieron a Megan?—al ver a su amiga, Jessenia veía la profundidad en los ojos de la pelinegro. Estaba despierta, sus ojos estaban abiertos, pero no veía nada; los orbes de la camarera eran como dos pozos sin fondo. Fríos y oscuros.

            —No le hemos hecho nada. Lo que tiene es exactamente lo mismo que debió de haberte pasado a ti al momento de entrar en este lugar. Probablemente te diste cuenta, pero esta parte de la ciudad posee una presencia muy pesada y oscura. Cuando los humanos pasan cerca de aquí, de manera inconsciente pueden sentir esa energía, por lo que optan por alegarse y nunca entran a nuestros dominios, pero, cuando un humano entra, en este caso Megan, la atmosfera fría, pesada y oscura de este lugar, poco a poco empieza a corromper el cuerpo, la mente y el alma de las personas. Se manifiesta comúnmente como recuerdos, sueños o pesadillas. En estos momentos, tu amiga se encuentra en una especie de trance, atrapada dentro de alguna pesadilla o dentro de algún recuerdo, lo que deja su cuerpo manejable e indefenso. Son pocos los humanos que pueden resistir esta clase de atmosfera, así que puedes enorgullecerte de ti misma.

            — ¡Muy bien, como quieras!—le responde la chica. Intentaba por todos los medios encontrar una salida de aquella situación, pero por más que lo pensaba, no encontraba solución posible. Correr y pedir ayuda no era una opción, no dejaría sola a su amiga en manos de esos horribles y nauseabundos monstruos; no podía atacar tan a la ligera, ya que temía provocar la muerte de Megan por actuar imprudentemente. Solo había una cosa que podía hacer—. ¡Me rindo! Llévenme con quien quieran, pero dejen que Megan se vaya, si lo hacen, me entregare sin poner resistencia.

            — ¡Vaya! Sin lugar a dudas esa es una oferta tentadora, pero no lo creo. ¡En verdad creíste que nací ayer niña tonta! A diferencia de los humanos, he vivido varias décadas en este mundo. Si dejase ir a tu linda amiga, ¿qué evitaría que te liberaras de nosotros? ¡No! Tu amiga viene con nosotros. Es una lástima, aunque nuestra habilidad de imitar a los humanos sea perfecta, esa misma perfección nos limita considerablemente, ya que al copiar el cuerpo físico de un humano, nosotros adquirimos las mismas capacidades de esa persona y, en estos momentos, nuestros cuerpos son patéticamente débiles.

            Jessenia estaba a punto de protestar, pero entonces vio como el falso Matt apretaba con mayor fuerza la hoja del cuchillo en la piel de su amiga, provocándole un pequeño corte en el cuello que termino por liberar unos pequeños hilitos de sangre; al momento de ver eso, el corazón de Jessenia tembló. No tembló de ira, sino de miedo. Tenía miedo de lo que pudiera pasarle a su querida amiga, no deseaba perderla, por lo que bajo la mirada apretando los dientes. Estaba frustrada y molesta consigo misma. No sabía qué hacer. Odiaba admitirlo, pero en esos momentos, se encontraba acorralada.

            —Así me gusta. Me gustan las chicas que saben obedecer.

            Fue entonces que el falso Matt hizo un movimiento con la cabeza, dando la señal para que todos procedieran con la continuación del plan de ataque. Michael, el muchacho rubio que se le declaro a Jessenia el día anterior, a fin de cuentas, termino por ser uno de los Metamorfos. La carta, la declaración, Megan, ¡todo fue una trampa provocada por él y por el falso Matt! Ya que el pelirrojo conocía de más tiempo a Megan, seguramente sabía cómo reaccionaría la camarera al ver el comportamiento de Jessenia el día anterior; seguramente sabía que la pelinegro se pondría de parte del chico rubio y trataría de reconfortarlo. ¡Todo fue una vil trampa y las dos cayeron redonditas sin sospecharlo!

            Michael se había puesto detrás de Jessenia con un largo tubo de acero en ambas manos, y atenta a lo que estaba a punto de hacerle, la chica aprieta los puños, le echa una rápida mirada a su amiga Megan, ve la peligrosísima hoja de la navaja tocando su piel blanca, lo que termina por reafirmar aún más su determinación y dejar que el rubio hiciera lo que quisiera con ella. Con fuerza, Michael le da un golpe en la nuca a Jessenia, provocando que los ojos de la chica se tornaran blancos y que cayera inconsciente hacía delante. Ahora se encontraba verdaderamente en garras enemigas.

            Una vez que la chica cayó al suelo, provocando un ruido sordo, uno de los Metamorfos caminó rápidamente hacía donde estaba Jessenia inconsiente, le arrebato el tubo de acero a Michael y lo levanto amenazantemente por encima de su cabeza.

            — ¡Espera un momento!—lo detuvo el Metamorfo de cabellos rojos—. ¿Qué piensas que estás haciendo?

            — ¿Que no es obvio? ¡Voy a matar a esta maldita perra, cada fibra dentro de mí ser me dice que ella es peligrosa y que si no la matamos ahora mismo, nosotros seremos quienes terminaremos pagando el precio!

            — ¡Tenemos ordenes de llevársela a “ella”!—le grito el pelirrojo.

            — ¡Que se pudra tú maldita, Bruja!—bramo el Metamorfo—. ¡Nosotros hacemos el trabajo más peligroso, mientras que ella se sienta sobre su gordo trasero, muy tranquila, en su escondite a varios kilómetros de distancia de este lugar y si algo sale mal, nosotros seremos quienes sean asesinados por los Cazadores, mientras que ella huye con el rabo entre las patas!

            — ¡Si no le entregamos a la chica, será “ella” la que termine por matarnos a todos nosotros! ¿O es que debo recordarte que hemos vivido por muchos años dentro de esta ciudad sin ser descubiertos gracias a sus poderes mágicos?

            —Aun así…

            — ¡Aun así nada! ¡Si desobedecemos sus órdenes, la Bruja desactivara la Cúpula Defensiva que protege este sector de la ciudad; si ella lo hace, los Cazadores no tardaran ni dos minutos en llegar a este lugar y entonces nos mataran! Sea lo que sea que la Bruja quiera con esta humana, una vez que la saquemos de la ciudad, ya no será problema nuestro.

            El Metamorfo enseñaba los dientes, frustrado y furioso por no poder debatir los argumentos que su compañero le presentaba. Era cierto. Si desobedecía a la Bruja, ella los mataría al instante, por lo que no tenía más remedio que obedecer las órdenes que le dieron aun cuando no estaba de acuerdo con nada de aquello. Su instinto de monstruo le decía que Jessenia era una existencia peligrosa para él y que debía matarla ahora que tenía la oportunidad, ya que si no lo hacía, tarde o temprano él o alguna otra criatura, terminaría por pagar el precio de su descuido. No obstante, también era cierto que si la mataba en ese momento, él y los otros, morirían por haber fallado en cumplir las órdenes de la Bruja. La criatura oscura que, usando sus habilidades mágicas, logro proveerles de un lugar seguro para vivir y alimentarse. Decidió creer entonces en las palabras de su compañero, una vez que la sacaran de la ciudad, Jessenia y la otra humana, ya no serían de su incumbencia.

            — ¿Qué hacemos con la otra humana?—pregunto el mismo Metamorfo.

            —Nos la llevaremos también. Los Necrófagos o los Familiares de la Bruja, seguro que tienen mucha hambre, no será mucho, pero algo es algo—le respondió Matt con indiferencia.

            Ya que los Metamorfos no eran seres con mucha fuerza física, entre dos cargaron el cuerpo inerte de Jessenia y entre otros dos, el cuerpo sin voluntad de Megan. Caminaron varios minutos en cierta dirección, pasando por casas y más casas abandonadas, hasta que finalmente llegaron a una en particular. La puerta estaba rota y al penetrar, el suelo de madera crujía con cada paso que los Metamorfos daban. El lugar estaba lleno de polvo y telarañas de esos pequeños animales, bajaron al sótano de la casa y allí, justo en mitad del suelo y rotando sobre sí mismo, un brillante círculo mágico con runas de Bruja, yacía deslumbrante y magnifico de un llamativo color azul.

            —Muy bien, a partir de aquí, yo me llevo a Jessenia—dijo el falso Matt a sus compañeros—. Tú ayúdame con Megan—le dijo a otro de los Metamorfos. Una vez que los dos monstruos tenían a las chicas cargadas sobre sus hombros, es que el pelirrojo continuo dando instrucciones—. Michael, tú espera dentro de la Cúpula, entre los dos traeremos más humanos, debido a la pelea, los demás no podrán salir de aquí, de hacerlo, los Rastreadores del Gremio los localizarían en cuestión de segundos.

            El Metamorfo asintió con la cabeza y aprobó el plan del falso Matt; los demás estaban de acuerdo, ya que con sus cuerpos en esas condiciones, evidentemente no podrían salir de la zona abandonada de Central. Hacerlo supondría un suicidio y una alta traición a los de su especie, ya que con uno solo que se descubra, los Cazadores no se detendrían hasta dar con todos los demás.

            Una vez que todo estuvo listo, Matt y el otro Metamorfo, entraron dentro del círculo mágico y al hacerlo, ambos desaparecieron con las chicas en sus hombros. Tras unos segundos, reaparecieron en una pequeña habitación completamente vacía y oscura; al momento de salir del círculo mágico, una serie de flamas azules se prendieron súbitamente en las paredes, enseñándoles el camino a seguir. Ambos tenían que caminar un largo tramo para llegar con la Bruja.

            —Vamos—dijo Matt con cansancio—. Aún nos falta camino por recorrer. 

Notas:

Enciclopedia de monstruos.

METAMORFOS: 

Estas criaturas, dentro del universo de Segadores, son seres sin forma fisica, su apariencia es monstruosa y gelatinosa. Se alimentan de seres vivos, no solo humanos, sino toda clase de criaturas, pero debido a su capacidad de transformación, si desean convertirse en humanos, nesesitan devorar el cuerpo entero y aun vivo, al hacerlo, los Metamorfos pueden imitarlo a la perfección. Su apariencia fisica, recuerdos, personalidad; lo anterior gracias a que devoran el alma y el cerebro de la victima, volviendolos copias perfectas de los originales e indetectables para los demás, ni siquiera para los propios familiares. 

La desventaja de esto es que al ser copias perfectas, los mismos Metamorfos son victimas de las debilidades de los cuerpos que toman, por ejemplo: Si Matt era mujeriego antes de ser tomado por el Metamorfo, el monstruo también será mujeriego; si otro era debil fisicamente, el monstruo también lo será; si otro tenía problemas con la bebida, el Ser Oscuro también tendra ese problema. De ahi que su habilidad de transformacion perfecta sea también una gran debilidad. 

No obstante, como bien se dijo en la historia, los cuerpos que devoran no duran para siempre, a lo mucho pueden durar un par de meses, pero luego de ese tiempo, la presencia oscura del Metamorfo comienza a emerger sea o no su voluntad y el cuerpo a destruirse, por lo que inevitablemente, nesesitan cambiar el cuerpo cuando sea nesesario por uno nuevo. Así sucesivamente. 

Como también se dijo, los Metamorfos, mientras dure la transformación, pueden alimentarse de comidas humanas, aunque nunca podran estar completamente satisfechos si no comen carne humana. 

FIN DE LA EXPLICACIÓN.

HASTA EL SIGUIENTE CAPITULO. 

POR FAVOR, SI LES GUSTO EL CAPITULO, DEJEN UN COMENTARIO CON SUS IMPRESIONES. 

 

B√ļsqueda y Rescate por Tsunami Akira
Notas de autor:

Hola lectores, lamento la tardanza, aunque a comparación de las veces anteriores, ahora me tarde menos,

 

Aquí les dejo el capítulo número 22 de la historia, espero la disfruten y como siempre, para cualquier duda o crítica constructiva, no olviden dejarla en un comentario.

 

Esa misma noche, mientras Jessenia y Megan eran secuestras por un grupo de Metamorfos; Joe, unos de los Cazadores del Gremio de ciudad Central llamado: Eternal Soul, salía por las amplias puertas dobles de la entrada principal. El parque yacía frente a sus ojos, delante de él, el sendero seguía y seguía metros y metros, a los lados, árboles y más árboles ensombrecían el solitario camino. Sobre la cabeza del muchacho, una resplandeciente luna de tonalidad amarilla lo veía desde la distancia, éste se detuvo en mitad de su camino y alzo la vista para contemplarla; arrugó la cara con un ceño de desprecio y entonces, continuó con su silenciosa caminata.

            Del lado contrario del camino, una persona se acercaba. Joe podía escuchar los pasos de alguien y antes de identificar la identidad del personaje misterioso, el Cazador cerró los ojos y sin dejar de caminar, escuchó atentamente el sonido de las pisadas, el tiempo en que un pie pisa el suelo para luego moverse y darle la oportunidad el siguiente pie; la fuerza de las pisadas y la velocidad del movimiento, todo esto, usando simplemente, el sentido del oído.

            “Es una mujer” Se dijo a sí  mismo antes de abrir los ojos y confirmarlo con el sentido de la vista.

            Del lado opuesto del camino, una bella joven que vestía prendas reveladoras y provocativas, caminaba con gracia hacía la entrada del Gremio. Joe la había reconocido. Se detuvieron uno frente al otro a una distancia de pocos metros.  

            — ¡Vaya! ¡Vaya! ¡Vaya! ¿Pero a quien tenemos aquí?—dijo la joven con una sonrisa picara en el rostro. Debía de tener unos veintitantos años de edad, tenía largo cabello negro y lacio, piel pálida, con pechos y muslos grandes, una mirada que rebosa confianza en sí misma y con un porte atlético—. ¿Qué estas haciendo tan tarde en el Gremio? ¿El Maestro te ha dado un trabajo?

            —Emilia—pronunció Joe con indiferencia—. ¿Qué estas haciendo aquí? Creí que el Maestro te había enviado a un reino lejano a encargarte de una horda de Minotauros que amenazaban con destruirlo.

            —Ya lo hice—reveló, mientras jugueteaba con su largo cabello negro—. Fui, mate a todos los Minotauros y regrese a la ciudad. Eso es lo que hacemos los Cazadores, ¿Por qué te sorprende?

            En realidad a Joe no le sorprendía que Emilia haya podido vencer sola a una horda o dos de Minotauros, después de todo, él conocía muy bien la fuerza de combate que esa Cazadora poseía. No era sorpresa que el Maestro del Gremio, le encargase trabajos tan difíciles como aquel.

            —Si mal no recuerdo, el reino al que te envió el Maestro esta a varios días de aquí. Todos pensamos que tardarías, por lo menos, un mes en regresar…

            — ¡Soy una profesional, Joel!—lo interrumpió la chica, pronunciando su nombre completo—. Debo mostrarle al Maestro que puedo cumplir con mis trabajos de manera rápida y eficiente, sin mencionar que mientras más rápido se complete una misión, mayor será la recompensa que nos tocara cuando volvamos, por lo que no necesite de un mes entero para ir y volver, con dos semanas fue suficiente. Pero basta de mí, ¿Qué hay de ti? Es muy extraño verte deambular por el parque a estas horas de la noche, creí que eras muy estricto con tus horas de sueño.

            —Nada importante—le dijo el muchacho—, solo llenaba unos reportes con los avances del trabajo que el Maestro me asigno.

            — ¿Un trabajo? ¿A ti? ¿En esta ciudad?—repitió Emilia, incrédula—. ¿Qué tipo de trabajo? Debe ser algo muy serio si el Maestro te lo pidió a ti de entre todos los demás Cazadores. ¡Ah, ya se! Te pidió que investigaras las misteriosas desapariciones que han tenido lugar en la ciudad desde hace unos meses. ¿Es eso?

            En la ciudad de Central, aunque la población común no lo sabía, se habían comenzado a llevar a cabo, repentinas desapariciones. Muchachos, en su mayoría jóvenes, desaparecían sin dejar rastro. Por más que los Cazadores los buscaban, jamás dieron con sus paraderos. Los pocos civiles que los conocían, sospechaban que esos chicos simplemente se habían ido de la ciudad, pero esa idea fue rápidamente descartada, ya que para entrar a la ciudad de Central, la cual esta rodeada por altos muros defensivos, se debían de pasar por cuatro largas puertas situadas en lugares estratégicos alrededor de la ciudad y, cada uno de estos sitios, era custodiado por varios centinelas del Gremio, por lo que era imposible entrar o salir, sin que Eternal Soul lo supiese, por lo que el caso de “desaparecidos”, hasta la fecha, ha quedado inconcluso.

            —Claro que no—le respondió el chico con indiferencia—. Ese problema sigue sin resolver, además, el Maestro me dio este trabajo porque confía en mis habilidades, obviamente no te revelare de que se trata—le dijo, tras clavarle sus afilados ojos violeta en los negros de la chica.

            —Ya veo—entrecerró los ojos—. Parece que han pasado algunas cosas interesantes en mi ausencia…

            —Puede ser…

            Joe le sacó la vuelta a Emilia y continuó con su camino.

            —Que malo eres—se quejó la joven—. Eres el primer Cazador de mi nivel con el que me topo y ni siquiera me preguntaras como me fue con mi trabajo, o si me encuentro bien, o si esas horribles bestias no me lastimaron…

            —No pregunto lo que no me interesa saber—dijo fríamente, deteniéndose a unos pasos de Emilia—. Además, si estas aquí, sin un solo rasguño y ya que el Maestro te asigno ese trabajo, es porque obviamente confiaba en que podrías realizarlo. Eso es todo.

            — ¡Hmph!—resopló—. Que frío eres.

            —Por cierto, ¿Dónde esta tu grupo de fanáticas? Normalmente siempre tienes una o dos chicas lamiéndote los pies.

            A lo que Emilia sonrió de forma picara.

            — ¿Creí que no preguntabas lo que no te interesaba saber?

            —Y no me interesa—le respondió, volviendo el rostro y dándole la espalda—. Solo me da curiosidad y como resulta que tengo un poco de tiempo libre, es que pensé que hablar contigo es una buena forma de matar el tiempo inútilmente.

            —Que grosero—le reprochó.

            —Solo soy honesto. ¿Y bien? Vas a responderme. Si no quieres no es problema, como te dije, solo me dio curiosidad. Normalmente todos aquí conocen tus gustos; todos saben que te gusta perseguir a las chicas nuevas del Gremio…

            —No solo a las chicas—lo interrumpió la joven. Luego le sonrió con simpleza mientras se daba la vuelta y se preparaba para irse—. ¿Por qué disfrutar de un solo género cuando puedo disfrutar de ambos? Además, si en este trabajo fui sola, es porque debes en cuando necesito tiempo para mí, por supuesto, siempre me ha gustado disfrutar de las chicas y de los chicos inexpertos, pero también me gusta mi privacidad.

            Emilia se dio la vuelta y le dio la espalda a Joe. Continuó hablando.

            —Fue un gusto verte, pero debo reportar mi llegada al Maestro, sin mencionar que si seguimos platicando, esa pequeña y linda chica rubia no se tomara la confianza para salir de su escondite. Cuando salga dile que si se quiere ocultar, aprenda a suprimir de mejor forma su Energía Espiritual. Hasta pronto.

            Joe sonrió al escuchar las palabras de Emilia. Después de todo, el maestro no se había equivocado en su elección de Cazadores; aquella chica tenía talento, fue capaz de sentir la presencia de Rachel, pese a que la hermanita de Chris, se había escondido a varios metros de distancia de ellos, no fue capaz de borrar completamente las emociones que sentía. Tanto el Cazador como la Cazadora, se percataron de los sentimientos llenos de preocupación de Rachel desde la distancia.

            Pocos momentos después de que Emilia se fue, Rachel apareció frente a Joe.

            —Si esperas volverte una buena Rastreadora del Gremio, necesitas aprender a borrar completamente tu presencia—la reprendió el chico—. Vacía tu mente de toda preocupación, de esa forma…

            — ¡No hay tiempo para que me des una clase sobre como manejar mis emociones, tenemos problemas!

            — ¿Qué ocurre?

            Ahora Rachel tenía toda la atención de Joe. Con resignación, la Rastreadora le explica lo sucedido a su compañero, tratando de suprimir la vergüenza que sentía por el enorme fallo cometido.

            —Perdí a Jessenia—le confesó con timidez. Rachel notó como el semblante de Joe se volvía oscuro y la devoraba con una mirada afilada y ceñuda.

            — ¿Qué sucedió?

            —Ambas estábamos trabajando en la Posada Aura, ya había terminado nuestro turno, pero Jaime me pidió que me encargara de unos asuntos en la cocina, cuando volví, Jessenia ya había salido. Cuando le pregunte a donde se había ido, me dijo que no lo sabía, pero que recibió una carta del chico al que le grito ayer y que probablemente se haya reunido con ese sujeto. Salí a buscarla, pero por más que la busque y trate de rastrearla, no pude ubicarla. Es como si hubiese desaparecido de la ciudad. ¿Qué vamos a hacer?

            Rachel conocía muy bien el carácter de Joe, era famoso por mantener la calma inclusive en las situaciones más peligrosas. El Cazador era conocido por poseer, en la mayoría de las situaciones, un carácter tranquilo que rozaba en la insensibilidad. No era el tipo de chico que expresaba sus emociones fácilmente, no le gustaba reír, gritar o demostrar alguna emoción en su frío semblante. Para él, la verdadera fuerza se conseguía manteniendo, bajo un estricto control, los sentimientos y emociones, y no dejar que estos nublen el buen juicio, ya sea de un Cazador o de una persona ordinaria.

            Joe sacó del interior de su bolsillo una pequeña cajita de madera, Rachel lo veía con curiosidad, como siempre, su rostro era inescrutable. Su fama de no mostrar emociones lo precedía. Abrió la pequeña herramienta de madera y dentro, la Rastreadora se sorprendió al ver lo que era.

            — ¡Una Piedra de Lagrima!—exclamó, sorprendida. Dentro de la cajita, una pequeña piedra con forma de gota de agua, brillaba con un tenue destello celeste—. ¿Cómo la conseguiste?

            Joe se puso el amuleto alrededor del cuello y en cuanto lo hizo, la Piedra de Lagrima comenzó a levitar, señalando una dirección con la puntiaguda punta del final de la misma.

            —El Maestro me la entrego, ¡ahora vamos!

            Joe y Rachel comenzaron a saltar de edificio en edificio, de casa en casa y de comercio en comercio. Se movían rápidamente, mucho más rápido que un humano ordinario. Corrían en la dirección que el amuleto señalaba. La Rastreadora miró hacía el collar que irradiaba un destello celeste y pensó que las Piedras de Lagrima eran amuletos muy interesantes. Para que funcionaran siempre se necesitaban dos, uno de ellos se le era entregado a la persona que no quieres que escape o la que quieras seguir, en este caso, Jessenia, mientras que el segundo, se lo queda el Cazador, en este caso, Joe. Cuando la primera persona se aleja a una distancia considerable o se rodea de Energía Oscura, la Piedra se activa señalando la dirección donde se encuentre su gemela. Eran, en pocas palabras, herramientas para seguir a un objetivo.

            Ambos se detuvieron cuando se percataron del lugar al que se dirigían. Uno junto al otro, observaron que más adelante comenzaba la entrada a la zona abandonada de ciudad Central. La misma que fue cerrada y a la que se prohibió el paso por cuestiones de seguridad. 

            —La Piedra señala en esa dirección. ¡Vamos!

            Ambos saltaron desde la altura de la construcción y aterrizaron sin el menor daño en tierra, una vez en el suelo, se pusieron a correr.

            —No lo entiendo—le dijo Rachel—, ¿Por qué vendría a ese lugar? Si lo que quiere es huir de la ciudad, esta es la dirección equivocada, si seguimos todo derecho, solo nos toparemos con el…

            Pero en el momento en que ambos pusieron un pie dentro de la zona abandonada de ciudad Central, es que lo entendieron todo. Se detuvieron inmediatamente tan pronto sintieron la Energía Oscura que rodeaba todo ese sector. Ambos se sintieron como unos completos idiotas.

            —Esto no puede ser…—balbuceo la Rastreadora—. No puede ser verdad…, es decir. ¿Cómo? ¿Cómo es posible que este lugar este cargado de Energía Oscura y ningún Cazador se haya percatado?

            Joe no sabía la respuesta a esa pregunta, pero sea cual sea, estaba seguro que no le gustaría una vez que la descubriera. Y no solo esa pregunta, tan pronto sintió la Energía Oscura que invadía esa parte de la ciudad, además de la pregunta de Rachel, otras tantas se amontonaban en su cabeza, como por ejemplo: ¿Desde cuando esa parte de la ciudad estaba invadida por la oscuridad? ¿Por qué nadie se dio cuenta? ¿Quién era el responsable de aquel imposible acontecimiento? ¿Cómo lo había hecho? ¿Lo había hecho solo o con ayuda? ¿Había traidores dentro del Gremio? ¿La misteriosa y repentina llegada de Jessenia estaba relacionada?

            El Cazador sabía que frecuentemente, había miembros de otros Gremios que traicionaban a sus compañeros y amigos para aliarse con los Seres oscuros. ¡No! ¡No solo abandonaban a sus amigos y camaradas, sino que también abandonaban a la humanidad! ¡Repugnantes personas que le daban la espalda a la especie humana y a su propia humanidad a cambio de cosas tan ridículas como poder, o alguna otra clase de torcido y enfermizo deseo que solo los Seres Oscuros podrían concederles! Joe odiaba a esa clase de humanos. Aquellos que le daban la espalda a amigos o compañeros y, más importante aun, a su propia humanidad, a cambio de satisfacer sus egoístas deseos.

            Por lo que mientras su compañera y él se quedaban parados en mitad de esa oscuridad, Joe aprieta los dientes, así como los puños. Ni a él ni a ningún otro Cazador, se le había ocurrido la idea de buscar en la zona abandonada. Sea lo que sea que estuviera pasando, el Cazador lo descubriría y se encargaría del problema.

            — ¡Andando!—le dijo a su compañera. Rachel pudo escuchar la ansiedad y el enojo en el tono de voz de su compañero—. ¡Llegaremos al fondo de todo esto!

            Los dos siguieron con el recorrido. La Piedra de Lagrima seguía levitando, señalando el camino, ambos fueron internándose más y más en las profundidades de ese oscuro y corrupto lugar. Para un Cazador de ataque como Joe, soportar ese tipo de ambiente no era ningún problema, ya estaba acostumbrado, pero para una Rastreadora como Rachel, cuyo trabajo es más interno que externo, aquella sensación estaba demostrando ser demasiado para ella. Se sentía mareada, con ganas de vomitar, la vista se le cansaba y se le nublaba; su estomago se revolvía, amenazando con dejar ir su comida de la tarde; su cuerpo entero se sentía pesado y le dolía; su cabeza le palpitaba. En definitiva, la pesada atmósfera de esa parte de la ciudad, estaba resultando ser demasiado para ella.

            Joe se percató de su malestar, puesto que antes de llegar a esa parte de la ciudad, Rachel era capaz de seguirle el paso, ahora, se quedaba atrás, le costaba correr y comenzaba a respirar de manera entrecortada y apresurada. El Cazador se detuvo y junto con él, su compañera lo imito. Joe vio el rostro empapado en sudor de la pequeña chica rubia.

            —Es suficiente—le dijo de manera cortante— regresa al Gremio y da aviso a los demás Cazadores, habla con el Maestro, que organice un equipo, que entre e investigue éste lugar. ¡Ve! Yo continuare a partir de aquí.

            Rachel respiró profundo y asintió ante las instrucciones de Joe. Era humillante, pero la oscuridad que invadía toda esa atmósfera, resultaba demasiada para que ella pudiera tolerarla. No era una Cazadora de campo como lo era Joe y otros Cazadores, sus trabajos para el Gremio a menudo eran dentro de la ciudad y algunas veces, la mandaban a trabajos fuera de Central, pero casi nunca se metía a zonas tan corruptas como lo era esa en la que estaba.

            Joe asintió con la cabeza y continuó solo con la búsqueda de Jessenia, Rachel lo vio partir y luego se fue ella sola, regresando sobre sus pasos.

            Mientras tanto, con el rostro fresco y su mente llena de preguntas, el Cazador se preguntó si la misteriosa llegada de Jessenia a ciudad Central era a causa de lo que sea que estuviera pasando en esa parte de la ciudad, de ser así, ¿ella era en parte responsable? ¿La chica se habría aliado con alguna clase de Ser Oscuro? De ser así, Joe no tendría ni la más mínima misericordia para con la joven. Si en el mundo había algo que odiara más que a los Seres Oscuros, era a los humanos que formaban alianzas con ellos. ¡Sin duda llegaría al fondo de ese misterio!

 

            — ¿Eh…? ¿Qué…? ¿Qué fue lo que paso?

            — ¡Te encanta meterte en problemas!—dijo una voz infantil de niña—. Apenas sales de un lió y ya inmediatamente, te metes en uno nuevo. En serio, no tienes remedio.

            Jessenia yacía tumbada sobre un calido y suave césped verde, se sentó sobre el mismo y se sujetó la parte trasera de la cabeza, lugar donde el Metamorfo la había golpeado. Pese a que se toco con sumo cuidado, sorpresivamente, no tenía heridas ni vestigios de sangre, le dolía un poco, pero no era nada serio. Barrió con la mirada el lugar donde había despertado… No. No había despertado, seguía inconsciente y la prueba más clara de que seguía fuera de combate, era la imagen de su pequeño “yo” del pasado, meciéndose en el columpio verde de atrás para adelante.   

            —Es un poco triste darme cuenta que termine convirtiéndome en una adulta que solo sabe meterse en problemas—dijo la pequeña, soltando un suspiro que no era nada discreto—. Pero en fin, supongo que es mejor a ser una aburrida princesa que se la vive encerrada en una biblioteca y cuyo único escape eran las páginas de unos polvorientos libros.

            Jessenia se levantó de golpe, pues aun recordaba todo lo que había pasado.

            — ¡No tengo tiempo para escuchar tus quejas!—le dijo a su “yo” del pasado—. ¡Debo salir de aquí, Megan esta en problemas!

            — ¿Y que puedes hacer para ayudarla?—le preguntó la niña deteniendo el columpio—. ¿Estas segura de que quieres involucrarte?

            — ¿Qué clase de pregunta es esa?—Jessenia se volvió para encarar a su pequeño “yo” del pasado—. ¡Por supuesto que debo involucrarme! ¡No pienso dejar que esos monstruos le hagan daño a Megan, ella es…! Ella es… ¡Ella es la primer amiga que tengo desde siempre, no puedo dejar que la lastimen!

            — ¿Aun cuando eso implique sacrificar tu “vida normal”?—la pequeña Jessenia se había bajado del columpio y ahora, ambas estaban cara a cara.

            — ¿Qué quieres decir con eso?—inquirió la mayor.

            —Cuando estábamos en la Montaña y estuvimos a punto de caer presas de la oscuridad, tú dijiste que deseabas tener una segunda oportunidad para hacer las cosas correctamente. Tener amigos, un trabajo, una pareja, posiblemente una familia con el pasar de los años, ¡una vida tranquila y normal como nuestros padres la tenían! Dijiste que deseabas esa clase de vida y que te esforzarías por obtenerla, ahora, si sales de aquí y salvas a Megan con esas “extrañas facultades físicas” que has despertado de quien sabe donde, probablemente consigas algo, pero al mismo tiempo, es posible que sacrifiques la vida tranquila y sencilla que tanto deseábamos y que nunca creímos que fuese capaz de volverse realidad…

            — ¿Estas diciéndome…?—cuestionó Jessenia, con cautela—. ¿Qué debo escoger entre salvar a Megan y renunciar a una posible vida tranquila o, sacrificar a mi amiga a favor de una vida normal? ¿Es eso lo que estas tratando de decirme?

            —Tus oponentes ya no son simples y débiles humanos, Jessenia, ¡son monstruos!, ¿en verdad te das cuenta del gran riesgo que corremos? No solo tú, sino también yo. En estos momentos estamos completamente solas y no llegara nadie de manera milagrosa como en esas novelas que tanto te gustaba leer para salvarnos. ¡Esta es la vida real y en la vida real, el mundo y los personajes que participan en ella, no son tan benignos, pacientes o convenientes como en los que aparecen en los cuentos y en las novelas! Basta con un pequeño riesgo, una pequeña equivocación para que toda nuestra vida, caiga hecha pedazos. Si, como lo que sucedió años atrás, aquella vez cuando abrimos la puerta de nuestra casa y del otro lado, nos encontramos con una pesadilla de la que no pudimos despertar… Es por eso que…

            — ¡Ya basta!—exclamó Jessenia, terminantemente—. Solo, no digas nada. Ya entendí lo que quieres decirme: “¿Por qué ayudar a los demás, cuando los demás nunca me ayudaron a mí?”, es eso lo que tratas de decirme, ¿no es verdad?—la pequeña Jessenia se le quedo viendo en silencio—. Para empezar, creo que tu pensamiento esta equivocado. Esperar ayuda de los demás fue exactamente lo que hice cuando era una princesa en el reino de Fior. Me la pasaba todos los días sentada en esa biblioteca, leyendo y leyendo cuentos y novelas, fantaseando con la posibilidad de que algún día, algo o alguien, me salvara del deseo que le pedí a esa Bruja años atrás. Pero, ¿sabes? Esperar fue exactamente un gran error de mi parte. En lugar de esperar por una ayuda que no sabía si llegaría, debí haber hecho algo por mi misma, debí armarme de valor y correr el riesgo de cambiar algo, lo que fuera, pero no hice nada. El miedo se había apoderado de mí y por eso, me quede callada, esperando por un salvador. ¡Ya no quiere ser esa chica! ¡No quiero ser del tipo que necesita ser salvada, ya sea por un hombre, por una mujer o por la suerte…! Quiero intentar salvarme a mí misma, demostrarme que puedo protegerme usando mis propias fuerzas y ser yo la que proteja a los demás cuando ellos no sean capaces de hacerlo por si mismos. Aunque claro, digo todo esto, pero la realidad es que aun ahora, sigo siendo la chica débil que siempre necesitó de ayuda: El Segador me salvo de esa Bruja y me libero del deseo que le pedí, quizás la suerte me salvo de la oscuridad de la Montaña y ahora, Megan me ayudo y me salvo de mi inseguridad cuando llegue a Central. Fue mi amiga, me compro ropa y me ofreció su apoyo y compañía, y aun así…, aun así, ¡me pides que la abandone! ¡No lo haré! ¿Cómo esperas que pueda seguir viviendo conmigo misma sabiendo que sacrifique a la única persona a la que he podido llamar amiga desde hace muchos años? ¡Me niego! ¡Ya no me importa no poder tener una vida tranquila y normal! ¡No me importa tampoco saber como es que repentinamente se pelear, utilizare esos conocimientos, esa fuerza y salvare a Megan! ¡Lo haré, porque ella es mi amiga!

            La pequeña Jessenia había bajado la mirada, atenta a todo lo que se había dicho.

            —No importa lo que diga, estas determinada a salvar a Megan, ¿verdad?—preguntó con resignación.

            —Así es y te agradecería que no trataras de impedírmelo.

            La pequeña Jessenia esbozó una pequeña sonrisa con los labios, levantó la mirada y observó a su “yo” del presente con ojos brillosos.

            —Al final—miró el cielo azul mientras el viento agitaba el cabello largo de ambas—, me convertí en una adulta muy problemática. Pero así esta bien, si estas decidida a hacer esto, entonces te ayudare, a fin de cuentas, ambas somos una parte de la otra.

            — ¿Me ayudaras?—inquirió, confundida—. ¿Cómo piensas hacer eso?

            —Te haré una pregunta: ¿Quién soy yo?—le preguntó la pequeña Jessenia a la mayor con mirada y tono de voz serio.

            Jessenia no sabía exactamente como responder a esa pregunta, es decir, creía conocer la respuesta, pero la verdad no estaba del todo segura.

            — ¿Ah…? Tú eres yo, ¿verdad? Eres una parte de mí persona…

            —Correcto—respondió sencillamente la pequeña—. ¿Pero que tipo de parte crees que soy? ¿Y porque estamos separadas y no juntas? ¿Sabes las respuestas a estas preguntas?—la pequeña Jessenia notó que la mayor tenía problemas para responder, por lo que decidió darle una pequeña ayuda—. Recuerda lo que paso en la Montaña. Recuerda cuando nos conocimos por primera vez, recuérdalo y nunca lo olvides…

            Jessenia así lo hizo. Recordó la Montaña, el día soleado que brillaba en el exterior, el Segador, luego el interior de la misma, la oscuridad, la frialdad y luego, más oscuridad.

            — ¿A dónde quieres llegar con todo esto? No tengo tiempo para juegos, mientras estoy aquí, respondiendo a tus preguntas, Megan y mi cuerpo, están en manos de esos monstruos, tengo que salir…

            — ¡Responde a mis preguntas y no digas nada más!—cortó terminantemente la pequeña Jessenia, luego agregó lo siguiente con igual intensidad en el tono de voz—. Es importante. Ya vi que puedes pelear cuerpo a cuerpo y la verdad, eso es impresionante, pero me temo que de aquí en adelante, las cosas serán mucho más difíciles y necesitaras más que fuerza física para poder superar este obstáculo. Escúchame bien y responde a mis preguntas: ¿qué parte de ti soy  yo?, y ¿Por qué crees que estamos separadas? Las respuestas yacen dentro de ti, solo tienes que concentrarte y dar con las respuestas, sino no lo consigues, entonces morirás aunque te deje salir de aquí. ¡No! Mejor dicho, nosotras moriremos: yo, tú y tú valiosa amiga, así que concéntrate y responde rápido, no es necesario que te recuerde que no tenemos mucho tiempo.

            Jessenia hizo lo que su “yo” del pasado le decía, aunque todavía no terminaba de entender en que la ayudaría responder esas dos preguntas, pero ya que su otro “yo” formaba parte de sí misma, ella supuso que no la estaría engañando, después de todo, ambas caminaban juntas por el mismo sendero, si una se perdía en la oscuridad, la otra la seguía cogida de la mano… Luego le vino una idea a la mente…

            “¿Tomadas…, de la mano…?” Pensó Jessenia. “¿En verdad vamos juntas tomadas de la mano…? Es decir, claro, ambas compartimos el mismo cuerpo, la niña simboliza mi pasado. Mi pasado amargo y triste y yo… ¿Que soy yo? Si la niña soy la yo del pasado, entonces mi yo actual es… ¡Es verdad! En la Montaña la niña estaba corrompida por la oscuridad, pero esa oscuridad no era la de un Ser Oscuro, era la misma oscuridad que mis sentimientos crearon, fue entonces cuando yo la acepte dentro de mí. Acepte mi pasado, por más doloroso que fuera y me decidí a nunca olvidarlo y no huir de él…, después, después. ¿Eh? ¿Qué paso después? ¡Ah! Ella y yo nos volvimos a juntar, pero… ¿Realmente estamos juntas? Aunque habitemos el mismo cuerpo, seguimos siendo existencias separadas, no estamos verdaderamente unidas…”

            La pequeña Jessenia seguía frente a la actual, esperando por su resolución.

            —Tú representabas mi pasado. Mi pasado amargo y triste que me esforzaba por evadir y así poder olvidar. Tú eras la oscuridad de mi mente y de mi alma… Nos separamos debido a la influencia oscura de esa Montaña, pero luego tras unirnos… ¡No! Nunca nos juntamos realmente. Lo que hice fue aceptarte como un ser independiente dentro de mi cuerpo, dándote la libertad para moverte a tus anchas dentro de mi mente…

            —Exactamente—concedió la pequeña—. Yo solía ser la oscuridad que tú misma creaste tras la evasión y la negación de la realidad, fui purificada por ti cuando me aceptaste dentro de tu cuerpo una vez más, aunque nunca nos asimilamos apropiadamente, yo continúe existiendo de manera independiente dentro de tu ser.

            —Ya veo, pero… ¿Que tiene que ver eso con el problema que tenemos en frente? Dijiste que mi fuerza y habilidad en combate no serían suficientes para enfrentarnos al obstáculo que nos espera fuera de este lugar. No veo cómo responder a esas preguntas nos pueda ayudar.

            A lo que la pequeña Jessenia vio el falso cielo creado por las memorias de ambas; el pasto verde, el viento, los árboles y todo lo que había ahí, era producto de los recuerdos de las dos chicas que yacían una frente a la otra.

            —Jessenia—empezó la pequeña con tono serio—. Creó saber el porqué de tú repentina fuerza y aumento de energía, aunque todavía ignoro la habilidad en combate. Escucha, cuando estábamos en la Montaña y la Corrupción de ese Ser Oscuro nos afectó, no fue la suerte ni el Segador quien nos salvó la vida, fuiste tú misma la que derroto de manera inconsciente a esa oscuridad. Aunque fue momentáneo, pude sentir una gran cantidad de energía despertando dentro de tú cuerpo, como si estuviese bloqueada o atrapada por algo, pero allí estaba, esperando por el momento de despertar. Es debido a que despertaste ese poder que tu cuerpo se ha vuelto más resistente y mucho más fuerte que antes. Una vez que nos fusionemos, te pasare los pocos conocimientos que tengo de esa energía y como utilizarla, una vez asimilada por ti, confió en que nos volveremos más fuertes y entenderemos un poco mejor como funciona ese poder, ¿lo has entendido?

            — ¿Asimilada? ¿Que pasara contigo cuando volvamos a ser un único ser?

            —Esa es una buena pregunta—declaró la pequeña con una simple sonrisa en el rostro—. Aunque tenga esta apariencia infantil, no soy realmente una niña, tenemos la misma edad y compartimos las mismas memorias y experiencias sensoriales, por ejemplo, aunque yo éste dentro de tu mente, puedo saber las cosas que haces, las cosas que experimentas, pero al no tener un cuerpo físico propio, no puedo sentirlas como tú lo haces. Si tú tienes una pelea, yo puedo verla, pero no sentirla, de la misma forma, hay cosas que yo entiendo mejor que tú por estar aquí dentro. Una vez que formemos un solo ser, yo sentiré las mismas sensaciones físicas y tu entenderás las cosas que yo entiendo, pero, al hacerlo, no volveremos a comunicarnos como ahora. Ya no podremos vernos y platicar como lo hemos hecho dentro de tus sueños. Aun así, ¿quieres intentarlo?

            Jessenia no lo pensó demasiado. Claro que se sentía un poco mal por no volver a hablar con su “yo” del pasado, pero debía pensar en el bienestar de Megan y si fusionarse con esa otra parte de sí misma le daría la fuera y los conocimientos para poder salvar a su amiga, entonces lo haría sin dudar un solo segundo.

            — ¡Hagámoslo!—dijo con determinación.

            —Así se habla—dijo la niña con una sonrisa en su rostro. Dio un paso hasta quedar frente a frente con Jessenia, la pequeña toca con su mano derecha abierta, el espacio entre los pechos de la mayor y le dice antes de iniciar con el proceso—. Necesito que me aceptes por tu propia voluntad y no opongas ninguna clase de resistencia, si te rehúsas a aceptarme, aunque sea solo un poco, el proceso fallara y la verdad no sé qué pueda ocurrir, ¿entendiste?—Jessenia sintió con la cabeza, decidida—. Muy bien, entonces…

            Repentinamente, el cuerpo de la pequeña Jessenia comenzó a emitir un brillo blanco que cubrió por completo su pequeña anatomía. La mayor abrió los ojos sorprendida por lo que veía y sentía. No lo entendía muy bien, pero la niña despedía una cantidad constante de energía y esa misma penetraba lentamente el cuerpo de Jessenia, asiéndole sentir una sensación cálida y segura. Se sentía fuerte y esa experiencia, iba en aumento.

            —Una última cosa—dijo la pequeña Jessenia, ya casi desvaneciéndose por completo. Su cuerpo, que antes se veía tan sólido y firme como el de cualquier otro ser humano, estaba ahora transparente y sin la mitad inferior de su anatomía: las piernas y parte del torso, ya habían desaparecido, dejando únicamente, la cabeza y el brazo derecho. La niña miraba con seriedad a Jessenia—. Dentro de tu mente hay otra cosa además de mí, no sé exactamente que sea ese algo, pero sea lo que sea, es fuerte, agresivo y muy violento. Ten mucho cuidado, fue precisamente ese algo lo que te orillo a comportarte de manera tan hostil contra esos tipos que te atacaron en el parque, también fue responsable de tu estallido de ira en la Posada. No sé lo que sea, pero ten cuidado.

            La pequeña niña se había terminado de convertir en un haz de luz que fue absorbida por el cuerpo maduro de Jessenia. Antes de desaparecer completamente, la chica pudo escuchar sus últimas palabras dentro de su cabeza.

            “La vida tiende a tirar al suelo a las personas, pero al final, lo que nos impulsa a levantarnos, es nuestra fuerza de voluntad…Me alegra saber que me convertí en una mujer como tu, Jessenia. No lo olvides, utiliza tú imaginación y luego concéntrate, no te dejes corromper por la oscuridad de la vida y de sus habitantes. Se fiel a ti misma y a tus sentimientos…”

            Con esas ultimas palabras, el cuerpo maduro de Jessenia había terminado de asimilar a la pequeña niña. Estaba lista para regresar al mundo real…

 

            Mientras tanto, fuera de la mente de Jessenia, los dos Metamorfos cargaban, cada uno de ellos, a las dos chicas que habían dejado inconscientes en su estadía en Central. La camarera yacía dentro de sí misma, hablando con su “yo” del pasado mientras en la realidad, los dos monstruos seguían su camino sin aminorar la marcha.

            —Por cierto—comenzó a decir el monstruo que cargaba a Megan—, yo todavía no terminó de entenderlo pero, ¿que fue lo que le paso a la chica que estoy cargando y porque no afecto de la misma manera a la mujer que tu llevas?

            A lo que el falso Matt le respondió.

            —Se le llama Corrupción Oscura. Cuando un lugar esta repleto de energía negativa, ya sea por causa de los mismos humanos o por la influencia de un Ser Oscuro, la Corrupción tiene la capacidad de invadir la mente de los que son emocionalmente débiles y corromper sus almas y los cuerpos enteros. En el caso de Megan, la chica que estas cargando, al momento de poner un pie en la zona abandonada de Central, la energía negativa que había en ese lugar, penetro su cuerpo y su mente, ocasionando que la chica cayera en una especie de trance. En otras palabras, perdiendo la voluntad de vivir y dejándola vulnerable a cualquier tipo de ataque físico. Eso es lo que causa la Corrupción. Los Seres Oscuros también pueden usar la oscuridad que ellos mismos emanan para invadir la mente y el alma de los humanos y así, devorarlos o contratarlos con gran facilidad. En cuanto a por qué no resulto con ésta chica… La verdad, no lo sé. Supongo que tiene una gran fuerza de voluntad, ya que los únicos que pueden resistir esa clase de energía negativa, son lo que tienen gran control sobre sí mismos y sobre sus emociones. Pero, si una persona entra a un espacio corrompido y no puede soportar del todo, la energía que allí impera, su cuerpo comenzara a dolerle al igual que la cabeza, empezara a marearse y lentamente, la oscuridad invadirá su cuerpo, así hasta llegar a la mente y, finalmente, al alma.

            — ¿Ehhh? Así que era eso, interesante.

            —Si, lo es—dijo el falso Matt con falso entusiasmo—. Ahora muévete, ya me canse de estar cargando a esta chica, mientras más rápido nos movamos, más rápido terminaremos con el trabajo…

            — ¡Eso te pasa por escoger a un humano con linda cara en lugar de uno con buena condición física!

            Era tal y como el segundo monstruo le decía, el Metamorfo que usurpó el cuerpo de Matt lo había escogido solamente por su atractivo físico, sin considerar la condición física del mismo, mientras que el compañero del monstruo, había elegido a un humano alto con cuerpo musculoso y bien entrenado, pese a que carecía de atractivo varonil.

            — ¡Si, si, ya cállate! No necesito que me lo recuerdes cada vez que nos veamos, elegiré a un humano con mejor condición física para la otra, pero de momento, ya quiero terminar con este molesto encargo…

            —A todo esto, ¿Qué quiere “ella” con la chica que estas cargando? ¿La conoce de algún lado?

            —No sé ni me interesa saber. Aunque es una verdadera lastima, me hubiese gustado acostarme con Jessenia… La verdad, es que ya le tenía el ojo puesto desde que la vi por primera vez, que desperdicio, quien sabe lo que esa horrible Bruja le hará cuando se la lleve… ¡En serio que es una lastima! Con el hermoso cuerpo que tiene la desgraciada, esos pechos, esas piernas y esa cadera… ¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldigo mi mala suerte! Como me hubiese gustado penetrarle sus tres agujeros…—suspiró, resignado—. Pero supongo que ya es imposible…

            — ¿Eres tu el que se quiere acostar con la chica o son los deseos del sujeto al que le quitaste el cuerpo?—preguntó el Metamorfo alto que iba junto al falso Matt. Éste le devolvió una mirada irritante, como diciéndole con los ojos: ¿es que eres entupido?

            — ¿Qué clase de pregunta idiota es esa?—escupió con amargura—. Bien sabes que nosotros los Metamorfos no tenemos un sexo definido, nos adaptamos a los cuerpos que devoramos. Como yo me comí a un humano mujeriego y libidinoso, ese mismo cuerpo me exige acostarme con ésta perra. Apenas si me puedo aguantar las ganas de violarla aquí mismo.

            A lo que su compañero se rió… A cada pasó que daban en el largo y oscuro pasillo, unas flamas mágicas de color azul, aparecían a los lados, flotando en la parte superior de las paredes e iluminándoles el camino. Los Metamorfos no podían ver en la oscuridad.

            — ¡Vaya cuerpo más problemático que te toco!—se burló su compañero—. Por suerte yo me comí a un sujeto amante de los deportes y del ejercicio. No tiene casi ningún interés en las mujeres o en el sexo, para este hombre todo es: ejercicio, ejercicio y más ejercicio.

            —Si, si, bien por ti. Algunos no tenemos tanta suerte, yo me comí a éste idiota porque es el que tenía más cerca en su momento. Es duro soportar la lujuria de ese humano, con tan solo cargar el cuerpo calido y suave de Jessenia, se me pone dura…

            — ¿Y porque no lo haces?—sugirió su compañero.

            — ¿Qué cosa?

            — ¿Qué otra cosa puede ser? ¡Violarla! La humana esta inconsciente y ya estamos en el escondite a las fueras de la ciudad de Central, nada malo pasara. Desde el momento en que llegamos a éste lugar, nuestra victoria fue decidida… Además, ya me cansé de escuchar tus quejas y me incomoda caminar a tu lado mientras tienes una erección.

            — ¡Idiota! Tenemos que llevarla con la Bruja, si llegara a hacerle algo, ella no dudaría en matarme…

            — ¡El idiota eres tú! La Bruja ordeno llevarla con vida, mientras no la mates, poco importa lo que le hagas a su cuerpo, de igual forma, tarde o temprano la van a matar, ¿Por qué no aprovecharla mientras aun éste caliente?

            El monstruo pensó con seriedad en la sugerencia que su compañero le había dado. El olor que desprendía el cuerpo calido de Jessenia, sus suaves y firmes piernas, sus hinchados, redondos y perfectos senos; su bello rostro y ese maravilloso cuerpo… ¡Por todos los Demonios del infierno, como deseaba violarla ahí mismo! La sola idea hacía que le doliera el miembro por tener que aguantarse las ganas. De inmediato, tras escuchar la idea de su compañero, la mente del falso Matt se llenó de pensamientos lujuriosos y morbosos. ¡Como deseaba lamer la vagina húmeda de la camarera! ¡Se le antojaba tanto violar esa pequeña y linda boca y eyacular dentro de la misma! Hacer que se bebiera su semen para luego penetrarla con fuerza los otros dos agujeros que tenía y, finalmente, cuando su trasero y coño ya estén repletos de su semen, masturbarse y rociar el cuerpo desnudo de la joven con los líquidos blancos del placer sexual.

            ¡La sola imaginación era una tortura! Su pene le dolía. Era un dolor que solo se calmaría una vez que penetrara a esa mujer y la dejara llena de semen.

            — ¡Maldición!—exclamó, molestó consigo mismo—. Me conseguiré un cuerpo nuevo después de este día, ya no puedo soportar la lujuria…

            — ¿Lo harás?—preguntó su compañero.

            —Ya no lo resisto, necesito violar a esta maldita perra para poder pensar con tranquilidad. Tú llévate a Megan con la Bruja, si pregunta por mí y por Jessenia, dile que se la llevare entera en unos momentos. ¡Ve…!

            —Claro, claro, nos vemos…

            El falso Matt esperó hasta no poder ver ni escuchar a su compañero, ya que su cuerpo era muy tímido, esa clase de intimidad, ya sea voluntaria o forzada, requería de privacidad. Tanto el falso como el verdadero, no podían tener sexo a no ser que estuvieran solos.

            Una vez que el otro Metamorfo se fue, el falso Matt bajo con cuidado a Jessenia, se bajo los pantalones y libero, finalmente, la erección que tanto le dolía por culpa de lo apretado que estaba su indumentaria. Tomó su miembro con una sola mano y sintió pena por el verdadero humano y desdicha por su terrible mala suerte, ¿Por qué le había tocado un hombre tan patético como ese?

            —Será muy apuesto de rostro, pero la tiene vergonzosamente pequeña—se quejó con hastió—. Me sorprende que se creyera tanto…

            Se quito los pantalones y la ropa interior, luego desvistió de la cintura para arriba a la inconsciente chica y contempló, por unos momentos, los hermosos y grandes que eran sus pechos, cubiertos por un lindo sostén blanco que la hacían lucir mucho más provocativa y erótica. El falso Matt empezó a jadear con lujuria y a sonreír con malicia. ¡Deseaba apretar esos enormes senos y chuparlos hasta dejarlos marchitos, luego pondría su miembro entre ellos y se masturbaría hasta eyacular en la cara de Jessenia, después la penetraría a su antojo, comenzando por su trasero y finalmente, dejar el premio mayor para el final! El falso Matt supuso que la chica aun era virgen, pero eso lo descubriría hasta el final, por el momento, solo deseaba manosear esos preciosos pechos y pellizcar sus pezones… Su miembro palpitaba por la emoción…

 

Habían pasado exactamente cinco minutos desde que Joe le ordenó a Rachel que se fuera de ese lugar repleto de energía oscura; el Cazador continuó saltando de estructura en estructura, guiado por la Piedra de Lagrima, la cual, continuaba emitiendo un brillo celeste. El muchacho no sabía que, a muchos kilómetros de distancia, Jessenia estaba a punto de ser violada por un monstruo que ignoraba de manera olímpica, el extraño amuleto que yacía sobre sus pechos y que emitía, como el de Joe, pero de manera más tenue, un brillo celestino.

            Fue entonces que lo vio. Un muchacho joven, alto, de cabellos rubios, piel blanca y vestido como si tratara de ligar a una chica sexy. Joe se ocultó para no ser descubierto, abajo, caminando sin prestarle atención a nada especial, Michael, el sujeto que le mando la carta a Jessenia y la llevo a ese lugar, andaba tranquilo y despreocupado, seguro de que mientras se mantenga dentro de la zona abandona de Central estaría seguro. En cualquier otro día, ese pensamiento estaría en lo correcto, pero en esos momentos, Michael no sabía que estaba en la mira de un Cazador y no uno cualquiera, sino uno que no temía usar cualquier truco para sacarle información.

            Joe lo vio pasar, tranquilo, confiado, repleto de aperturas que él podía aprovechar sin el menor inconveniente, ¡vaya!, hasta los Cazadores novatos hubiesen podido capturarlo con ridícula facilidad. El joven estaba seguro de que era un Ser Oscuro disfrazado, ya que en ese lugar, la atmósfera entera se encontraba corrompida por las tinieblas, solo los Cazadores y los Seres Oscuros podían moverse con absoluta libertad en ese lugar.

            Michael no se enteró de donde había venido el ataque hasta que fue demasiado tarde… Mientras caminaba con absoluta tranquilidad, repentinamente una cadena se amarró a su pierna izquierda y lo jalo con violencia hacía arriba. La sorpresa había sido tanta que no le dio tiempo para gritar. La misma cadena que se aferró a su pierna izquierda, fue reptando como si de una serpiente viva se tratase hasta envolver por completo el cuerpo del Metamorfo, le cubrió la boca con las cadenas para evitar sus gritos y entonces, de entre la oscuridad, el Cazador había emergido. Michael notó que la cadena que lo apresaba, salía del interior del cuerpo del muchacho, no la sostenía con las manos, sino que la cadena, literalmente, salía del interior de su cuerpo.

            Joe se acercó al monstruo, los ojos azules de Michael, chocaron con los violetas del Cazador. Estaban frente a frente.

            —Tengo muchas cosas que preguntarte—le dijo Joe con cuidado y sin quitarle los afilados ojos de encima. La cadena que envolvía a Michael lo apretó con mayor fuerza, provocando que el Metamorfo gritara de manera inútil, ya que su boca se encontraba cubierta por el arma del Cazador— y más te vale que seas honesto con tus respuestas, de lo contrario…—del interior de la mano derecha de Joe, una cuchilla triangular, conectada con una cadena, emerge sin provocarle el menor daño o rasguño a la piel del joven. Sostiene la peligrosísima arma a tan solo dos centímetros del ojo izquierdo de Michael sin quitarle la fiera mirada del rostro— tendrás dos huecos vacíos en donde deberían estar tus ojos y haré que te los tragues como si de albóndigas se tratasen, ¿me entendiste?

            Michael asintió, aterrorizado por la fiera mirada en los ojos como cuchillas de ese Cazador. No estaba jugando y él lo sabía.

            La luna miraba la escena con indiferencia, el viento frió soplaba, meciendo los largos cabellos de ambos, los rubios de Michael y los negros de Joe. El cielo despegado mostraba un sin fin de estrellas, esperando por el desenlace de esa larga noche.

 

 

     Al final del largo corredor y tras pasar por diferentes pasillos y aberturas en los muros, es que el Metamorfo alto y musculoso, llega a la habitación principal. Era una cámara enorme con cuatro estatuas gigantes de serpientes, las fauces de los fieros animales estaban abiertas, mostrando una resplandeciente llama azulada dentro de los hocicos y mostrando cuatro largos colmillos por escultura. Más adelante, sobre un pequeño altar al que se llegaba al subir varias escaleras de piedra, yacía sentada, con las piernas cruzadas, un ente rodeado por una gruesa túnica negra. Alrededor de la figura, cuatro largas antorchas iluminaban su figura con una flama azul.

            — ¿Dónde ésta la otra?—exclamó con voz siniestra y desgastada—. ¡Es la otra la que me importa!

            El Metamorfo hizo una reverencia en señal de respeto.

            —No se preocupe por eso, la chica que usted busca ya no tardara en llegar, mi compañero viene para acá con ella, solo espere un poco más, seguro que ya no tarda…

            Debajo de la capucha, la Bruja entrecerró los ojos.

            —Supongo que me divertiré con esa mujer hasta que llegue la que estoy buscando…

            La Bruja alargó el brazo derecho y en eso, Megan comenzó a levitar en el cielo. Súbitamente, el cuerpo entero de la camarera, se había cubierto con una espesa manta de oscuridad.

            —Ahora veamos, ¿Qué tipo de espectáculo puedes mostrarme?

            Corrompiendo su mente y su cuerpo, la Bruja penetró el corazón de Megan con su magia, buscando su pasado para divertirse mirándolo hasta la llegada de Jessenia.   

Notas:

Hasta la proxima y no olviden comentar. :) :) :) 

En tres Lugares Diferentes. por Tsunami Akira
Notas de autor:

¿Cómo están lectores? Lamento no haber publicado la semana pasada, pero como ya bien dije, he estado ocupado con la Universidad y demás cosas, en fin, aquí les traigo el capítulo número: 23 de la historia.

 

Espero les guste y como siempre les recuerdo que si les gusto o no les gusto, me lo dejen en los comentarios con ideas de cómo puedo mejorar mi estilo.

 

Por mi parte eso es todo y nos vemos después.

 

PD: Les recuerdo que a partir de la siguiente semana, subiré dos capítulos de la historia, pero la parte avanzada, cuando publique los dos capítulos de ese Arco, me regresare a este, así hasta conectar la historia entera, por lo que les pido paciencia. Les repite, no abandonare la historia y si la llegase a dejar, yo les diría, por eso no se preocupen.

 

Hasta la próxima.

Mientras la Bruja esperaba la llegada de Jessenia, la única chica humana que había llamado su atención desde esa noche hace ya varios días; el Ser Oscuro se decide a pasar el rato inmiscuyéndose en el pasado de Megan, determinada a encontrar algo que la puede divertir en lo que pasaba el rato. Esa era una de las diversiones más grandes de ciertos Seres Oscuros, adentrarse en lo más profundo del alma humana, observar sus fortalezas, sus debilidades, sus miedos y traumas más profundos y torturar con esos mismos miedos, a la persona que haya tenido la desgracia de toparse con esos temibles monstruos; en este caso, Megan había tenido la mala suerte de caer en las garras de una Bruja. Ésta, sin el menor remordimiento, corrompe el cuerpo de la chica, luego, rápidamente, el Ser Oscuro había ganado acceso directo a sus memorias más profundas, allí se encontraba la clave para corromper no solo la mente, sino también el alma.

            —Ahora veamos—dijo la Bruja voz expectante y ansiosa— que tienes para mostrarme.

            Mientras la Bruja se adentraba en lo más profundo de Megan, fuera de su escondite y a muchos kilómetros de distancia, Joe interrogaba sin misericordia a Michael; al mismo tiempo, mientras estos dos eventos se llevaban a cabo, dentro del escondite del Ser Oscuro, el falso Matt desnudaba a Jessenia, determinado a violarla, no por su gusto como Metamorfo, sino por haber tenido la desgracia de haberse comido a un humano lujurioso y con aparente adicción al sexo…

 

            Ahora que lo pienso, nunca antes había tenido que preocuparme por nada en la vida, mis padres me lo daban todo: casa, un lugar donde vivir, comida caliente, agua para bañarme, una cama cómoda, seguridad y lo más importante, amor, cariño y aceptación. Vivía mis días normales sin nada que perturbara mis emociones, hasta que cierto día, no, mejor dicho, hasta que cierta noche cayó sobre nosotros, yo no conocía lo que era el dolor, ni mucho menos el sufrimiento…

            Había nacido en un pequeño pueblo de a lo mucho, miles de habitantes, no éramos decenas de miles ni cientos de miles, solo unos cuantos miles. El pueblo estaba situado en mitad de un vello paisaje natural que me era difícil describir, lo mejor que puedo decir y, al mismo tiempo, el mejor recuerdo que tengo de mis padres, es cuando juntos subíamos a una colina cercana al pueblo. El pasto era verde, el viento soplaba calido y suave, el cielo era azul y con algunas nubes que lo surcaban. Disfrutaba pararme cerca de la colina, a tan solo unos cuantos pasos de caer y lastimarme; desde allí, se podía ver todo el pueblo a la perfección y, más adelante, a tan solo unos cuantos kilómetros, los altos cerros se veían esplendidos y hermosos. El pueblo se veía pintoresco y humilde, las cosas, todas, eran de madera, de dos plantas la mayoría; algunas pintadas de colores oscuros y rara vez alguna con colores más vivos y brillantes. Pese a la distancia, alcanzaba a ver a las personas que caminaban por las calles, ¡se veían como diminutas hormigas!, me encantaba esa vista, transmitía tanta paz y armonía. ¿Qué problema podía haber en un pueblo pequeño? Donde casi todos los habitantes se conocían y se ayudaban mutuamente.

            Algunos viajeros que llegaban por obra de la casualidad o algunos que llegaban buscando tranquilidad y silencio, hablaban sobre las grandes ciudades y sobre los imponentes reinos, cada uno, con su respectivo avance tecnológico y métodos de gobierno. Contaban historias de ciudades de cientos de miles de habitantes y reinos de millones; me era imposible imaginar un lugar con tantas personas reunidas. Cosa obvia, pues nací y me críe en este pequeño pueblo y nunca he salido de él y, para ser franca, no me interesa marcharme. Las otras ciudades podrán ser grandes y todo lo que esos viajeros digan, a mi me gusta la tranquilidad de este pequeño pueblo. Un pueblo donde no existe el “yo y solo yo”, aquí la gente se ayuda mutuamente para realizar actos, ya sean, insignificantes o grandes. Por ejemplo, una vez, hace un año, una fuerte tormenta azotó los alrededores, varias casas de madera se vieron afectadas por la fuerza de la naturaleza; techos que presentaban goteras, paredes al borde de la destrucción y ventanas rotas. Una vez que la tormenta pasó y el sol volvió a salir, la gente del pueblo se reunió en un enorme edificio que se construyo para realizar reuniones de emergencia o para hacer algo divertido. Se tomaron nota de las casas y terrenos afectos y entre todos, ayudaron a la reconstrucción y reforzamiento de las viviendas, así como el trabajo en el campo se vio rápidamente restaurado. Así es como es esté pueblo, un lugar donde todos se ayudan para alcanzar un determinado objetivo…

            — ¡Megan!—escucho el llamado de mama—. La comida ya esta servida, ven rápido antes que tu padre se termine todo…

            Tan pronto escuche el llamado, fui corriendo a tomar mi lugar para empezar a comer, conozco de sobra el apetito de mi padre y no permitiré que se termine todos los deliciosos platillos que mama cocina. En cuanto llegue, él ya se estaba metiendo alimentos a la boca y comía como si temiera que yo me fuese a terminar todo por mi cuenta. ¡No permitiría que me ganara! Así que comencé a comer, comer y seguir comiendo…

            — ¡Ustedes dos, coman más despacio!—nos regañó mama—. No importa que bien sepa la comida, si comen a esa velocidad terminaran vomitando todo o con un fuerte dolor de estomago.

            —No puefo efitarlo—decía mi padre con alimentos aun en la boca—. Fu cocina es efelente…

            —Traga antes de hablar—le reprochó mi mama—. ¿Qué harás si nuestra hija comienza a imitar tu comportamiento?

            Quizás fuese porque en ese entonces no sabía mucho de relaciones, sentimientos y compromisos, después de todo, solo tenía doce años en aquella época, pero: ¿Qué le había visto una mujer tan bella y gentil como mi mama, a un hombre de carácter infantil pese a sus cuarenta y tantos años de edad como lo era mi padre? No es que mi papa me caiga mal ni nada por el estilo, es todo lo contrario, lo amo tanto como a mi mama, pero es que no lo entiendo. Pese a que mi madre es tan solo un par de años menor que mi papa, se ve muchísimo más joven, es más, la gente que no nos conoce, cuando nos ven juntas, nos confunde con hermanas: siendo ella la mayor y yo la menor. Ella era de largo y brillante cabello negro, piel blanca y muy hermosa, un atractivo rostro de facciones gentiles y de un cuerpo muy humilde, mientras que mi padre era todo lo contrario; él si se veía como un hombre en sus cuarenta y tantos, su piel era gruesa, un tanto quemada por trabajar bajo el sol, su cabello casi siempre estaba desordenado y era del color de la arena. No era feo y no tenía mal cuerpo, era un hombre alto y robusto, con algo de musculatura normal, aunque algo indiferente en cuanto a su apariencia, había días en los que no se afeitaba y llevaba barba de varios días. Según mi mama, eso no la molestaba, sino todo lo opuesto, a ella le atraían los hombres varoniles, por lo que la barba y el bigote, eran elementos que le atraían en un hombre; si mi padre no se los dejaba mucho tiempo, es porque a él mismo no le gustaba mucho llevar pelo en la cara, en sus palabras: “¡Cabello solo en la cabeza y pelo, solo en brazos y piernas!” Bueno, sea como sea, el matrimonio de mis padres era normal, rara vez había peleas y cuando las había, ellos se arreglaban en poco tiempo. ¡Así es! Hasta este punto, mi vida era lo más cercano a la perfección y sin ningún tipo de inconveniente. Ingenuamente creí que estos días seguirían por siempre, que crecería, que conocería a un chico del cual me enamoraría como mi madre se enamoro de mi padre y que al pasar los años, yo también formaría una familia como mis padres la formaron… Era tan inocente…

            La conclusión de mi felicidad llego un día tan sorpresivamente que ya no recuerdo lo que hice esa mañana o esa tarde, lo único que recuerdo vividamente era el cielo nocturno con su millar de brillantes estrellas, de no ser por el olor a quemado, el hedor de carne calcinada, los estridentes y horribles gritos pidiendo ayuda y mi persona corriendo al único lugar que consideraba seguro, probablemente me hubiese tumbado en el suelo y hubiese contemplado el firmamento…

            Las calles estaban impregnadas por el hedor a carne quemada y el terrible sonido de gritos pidiendo, inútilmente, socorro. A mi izquierda y a mi derecha, las casas y comercios, todo de madera, era consumido por las hambrientas llamas de la furia. ¿Qué eran esas enormes y horrendas criaturas que habían llegado lanzando fuego de las bocas? No lo sabía. Solo me limite a correr, correr y seguir corriendo al único lugar que consideraba seguro: mi casa. Quería ver a mis padres, solo ellos podían protegerme en esos momentos…

            Los monstruos eran grandes, altos, de pieles gruesas y rojas, algunos tenían enormes cuernos en la frente, otros, tenían picos en la espalda o en las partes delanteras de sus cuerpos; otros tenían largas colas con cuchillas al final de las mismas y podían escupir fuego o crearlo de las manos… ¡No sabía lo que eran, solo deseaba escapar, encontrar a mis padres y huir lejos de este calor, de este fuego, lejos de esos monstruos! ¡A cualquier lugar está bien, mientras este con ellos, nada más importa!

            Ignoro la distancia que recorrí, así como ignoraba los gritos que me pedían ayuda cuando pasaba corriendo junto a casas y comercios; ignoraba el calor insoportable, ignoraba el horrible olor de carme quemada y el hedor a muerte, ignoraba todo y a todos los que podía ayudar pero que por miedo o falta de tiempo, abandone a su suerte. Solo deseaba encontrar a mis padres, huir para luego ignorar esta realidad… 

            Me detuve, cansada, respirando con fuerza y rapidez, con el sudor empapando mi cara y mi espalda; podía sentir el cabello en mi rostro y la humedad insoportable en mi cuerpo, la tela de mi ropa, pegada a mi piel húmeda, era en verdad insoportable. Pero no me importaba. No importaba nada. Comencé a sonreír, delante a mí, a unos cuantos metros más adelante, yacía mi casa intacta. El miedo que me  invadió mientras corría hacía a esta dirección se había esfumado. Por unos momentos temí encontrar mi casa destruida, con las paredes hechas escombros en el suelo o quemada como la mayoría de las viviendas por las que pase para llegar hasta aquí… ¡Pero no lo estaba! ¡Ni quemada, ni destruida, sino intacta! Yo estaba sonriendo por eso, como si el pueblo no se estuviera quemando y como si no pudiera escuchar los gritos desgarradores de las personas que eran asesinadas y devoradas por esos enormes monstruos horribles. Corrí en dirección hacia mi hogar, el lugar donde nací, ya me imaginaba entrando por la puerta, abriéndola de golpe, a mi madre que se lanzaba hacía mí para abrazarme, a mi padre que me decía que no era momento de eso y juntos corríamos para ponernos a salvo. Me imagine huyendo del pueblo mientras me acercaba a mi casa y fue entonces que abrí la puerta, del otro lado, la niña ingenua e inocente que siempre fui, había muerto. Mi sueño de una vida similar a la de mis padres quedó reducido a cenizas, mis fantasías de huir junto a mis padres murieron tan pronto vi la escena que me esperaba del otro lado de la puerta.

            Con razón estaba tan segura de que podíamos escapar, la parte delantera de la casa estaba intacta, pues los monstruos habían entrado por la parte trasera y allí, en mitad de lo que fue nuestra cocina, yacía sentada una enorme criatura roja, tenía una enorme barriga, cabeza redonda, ojos profundos y hundidos en sus cuencas, dos largos cuernos en la frente, era calvo y poseía una larga cola que terminaba en una afilada cuchilla; se estaba llevando el cuerpo empalado de mi madre a la boca y le arrancaba enormes trozos de carne con cada mordida. Ya se había comido la mitad derecha de lo que fue mi progenitora, ahora solo le quedaba la mitad izquierda de su cuerpo; antes de comerse lo que quedaba de cabeza, el monstruo se giro para ver el ruido que había llamado su atención. Él y yo nos vimos directo a los ojos, lo miraba sin poder creer la escena que veía, mientras que el monstruo me vio y luego me mostró una enorme sonrisa donde enseño sus afilados colmillos manchados de sangre, luego, sin importarle que lo estuviera viendo comer, prosiguió con lo que hacía.

            El tiempo comenzó a correr muy lentamente, vi como ese monstruo se llevaba lo que quedaba de cabeza a su enorme boca, metió más de la mitad del cuerpo de mi madre a su boca y de una sola mordida, se la había comida casi toda; ahora solo quedaba la pierna izquierda de mi mama y un poco de carne en la parte de arriba; escuche masticar al monstruo, oí como los huesos se hacían trisas dentro de su enorme boca y para entonces, yo ya me había rendido. Si no podíamos estar juntos en esta vida, quizás podríamos juntarnos dentro del estomago de ese enorme y barrigón monstruo rojo. Tomando en cuanta su tamaño y mi pequeña figura, seguramente cabré dentro de la boca de esa criatura y de un solo mordisco, todo habrá terminado. Extrañamente no me asuste, ni espere nada, si igual iba quedarme sola en esta vida, preferiría que todo acabara de una buena vez, por lo que decidí esperar a que ese monstruo terminara de comerse las sobras de mi madre y viniera por mí.

            Sin embargo, la vida no estaba dispuesta a concederme ese pequeño capricho. Antes de darme cuanta, alguien me había tomado de la mano y me jalaba con él. Estábamos corriendo. No sabía quién era la persona. ¿Por qué hacía eso? ¿Por qué molestarse en salvar mi vida si de igual forma ya no me quedaba nada en este mundo? Aun si lograra sacarme de este pueblo perdido, ¿qué me queda? Nada. Esa era la única respuesta. Estaba cien por cierto segura que de sobrevivir esa noche, los recuerdos de lo que había presenciado, me seguirían por el resto de mi vida, negándose a abandonarme. Además, yo no merezco la ayuda de nadie, cuando corría rumbo a mi casa, me topé con personas que se encontraban atrapadas bajo escombros, escuche gritos de socorro, gente que me pedía ayuda cuando me vieron pasar. Personas que yo conocía: vecinos, madres y padres de mis amigos; algunos desconocidos… Pero no hice nada. Aparte la mirada, me concentre en seguir adelante e ignore sus gritos desesperados de ayuda. ¡Un pueblo donde todos se ayudan! ¡Qué gran mentira me dije a mí misma! ¡Deje morir a un montón de personas sin siquiera dudarlo un solo segundo! ¡No importa como lo vea, no merezco estar con vida! ¡De tener que soportar esta clase de sensación, este tipo de remordimiento, entonces prefiero ser devorada por ese monstruo…!

            Estaba determinada a decirle a la persona que me jalaba que me soltara, que no me merecía su ayuda y si aun así no me dejaba ir, entonces huiría por mi cuenta. No me había dado cuenta, sino hasta que levante la mirada del suelo, que la persona que me jalaba del brazo era ¡mi padre! ¡Seguía vivo! 

            — ¡Rápido, Megan!—me gritaba sin volverse—. ¡Tenemos que huir lo más rápido que podamos!

            ¡Pero claro! ¿Cómo había podido olvidarlo? No lo recordé sino hasta que levante la vista y vi que quien me tiraba del brazo, era mi padre. Él tenía un trabajo ese día a las fueras del pueblo, esa tarde nos lo había dicho a mama y a mí, por lo que no estuvo cuando esos monstruos llegaron por la dirección contraria en la que él partía. No obstante, mi padre no debió de alejarse lo suficiente y de donde estuviera, seguramente alcanzó a ver la enorme columna de humo negro que nuestro apacible pueblo desprendía.

            En cuanto acepte que él era real y no un producto de mis fantasías, una nueva fuerza y deseos por vivir comenzaron a invadirme. Me sentía con más energía y con un poco más de vigor. Me puse a pensar, mientras ambos corríamos, que mi padre probablemente, al igual que yo, llegó en el momento justo para ver a mi madre morir y desaparecer dentro de aquella horrenda y deforme criatura. Si yo me sentía devastada por ver morir a  mi madre, no puedo imaginar el dolor que mi padre debió de haber sentido cuando presencio como el amor de su vida; la mujer a la que había conocido y querido por mucho más tiempo que yo, era asesinada y usada como alimento para un enorme monstruo. Si él se había repuesto por mi bien, yo también debía de poner de mi parte. Por lo que apreté con mayor fuerza su mano y comencé a correr con mayor rapidez. Pero nadie nos seguía.

            Seguimos corriendo, ya estábamos casi a las fueras del pueblo cuando más adelante, a unos metros de nosotros, escuchamos pasos acercándose, mi padre inmediatamente cambió de rumbo y nos ocultamos en una casa destruida, permanecimos sentados tras una frágil pared de madera negra. El fuego ya se había consumido por si mismo y la vivienda entera había sido destruida. El segundo piso se derrumbo y estábamos sobre los escombros. No entendía como esa pared había logrado mantenerse en pie, pero me alegro que lo haya hecho, esa era la única defensa de lo que sea que se este acercando.

            Mi padre me acerco a él y cubrió mi boca con su mano para que yo no emitiera ni el más mínimo sonido. Los pasos se acercaban: eran dos. Un par de pisadas eran normales mientras que las segundas, eran más fuertes y pesadas.

            — ¿Tu grupo ya terminó con el lado que les correspondía?—preguntó una potente y profunda voz masculina.

            —Aun no—le respondió la segunda voz. Ésta también era masculina, pero muchísimo más suave y humana—. A mis Demonios les gusta disfrutar de su comida y la verdad no quiero apresurarlos. Después de todo el trayecto que recorrimos para llegar hasta acá, se merecen una cena antes de partir.

            — ¡Pues llámalos y diles que es hora de reagruparnos!—le gritó la primera y potente voz—. No tenemos mucho tiempo, ¿Qué harás si los Cazadores nos alcanzan?

            —No te preocupes, sacrificamos a nuestro grupo más débil para que se fueran en dirección contraria a donde estamos actualmente, aunque los Cazadores los hayan alcanzado, eso nos da varias horas para comer y luego irnos. Te preocupas demasiado, Rock.

            Los monstruos se habían quedado parados hablando del otro lado de la pared a unos cuantos metros de distancia, pese a esto, nosotros podíamos escucharlos con lujo de detalle. Sin embargo, eso no era lo único que yo podía escuchar. Ya que mi padre me atrajo hacía él, presionó mi cabeza contra su pecho, por lo que pude escuchar los fuertes y rápidos latidos de su corazón, estaba asustado. Los monstruos siguieron hablando.

            — ¡Y tu eres demasiado despreocupado!—le recriminó la primera voz. Por alguna razón, la segunda voz, la que se escuchaba más humana, se me hacía profundamente familiar, como si ya la hubiese escuchado antes. Levante un poco la mirada y vi el semblante pensativo de mi padre, fue entonces que lo comprendí, él también había escuchado esa voz en el pasado, ya que él solo ponía esa expresión en el rostro cuando reflexionaba profundamente. Mi padre trabajaba como arquitecto y carpintero, así como leñador, por lo que frecuentemente, pensaba demasiadas cosas y salía recurrentemente con otros hombres para conseguir madera y continuar con las construcciones y reparaciones. Al mismo tiempo, poseía una curiosidad anormal, cuando algo lo perturbaba, no descansaba hasta averiguar el misterio. Fue esa peculiaridad en su carácter lo que lo animo a sacar un poco la cabeza y asomarse para ver a las criaturas que hablaban a cierta distancia de nosotros. Tan pronto los vio, los ojos de mi progenitor se abrieron grandes, comenzó a sudar con mayor ímpetu y regreso la mirada—. Como sea, asegúrate que tu grupo termine de comer rápido, debemos reagruparnos con la legión del señor Amón, bien sabes que es muy impaciente y no le gusta que lo hagan esperar.

            La primera voz, la más inhumana, gruesa y profunda, comenzó a marcharse con pasos pesados y ruidosos. No lo había visto, pero por la fuerza de las pisadas, imagino que debía tratarse de un monstruo igual o más grande que el que se encontraba en mi casa. Yo para ese momento, solo deseaba que los dos se fueran para poder huir lejos de éste lugar. Sin embargo, la primera voz se detuvo a la distancia y le dijo a la segunda voz algo antes de retirarse.

            — ¡Ah! Y no olvides deshacerte de esos humanos que se esconden detrás de esa pared.

            Tan pronto escuchamos eso, nuestros corazones dieron al unísono, un fuerte y rápido latido. La segunda voz alcanzó a decir antes de ponernos a correr como locos lo siguiente:

            — ¿Así que te diste cuenta?

            No alcanzamos a escuchar la respuesta de la primera voz debido a que mi padre y yo ya estábamos corriendo desesperados como dos gatitos que eran perseguidos por una jauría de perros salvajes. Gracias a que la casa estaba destruida, salimos por cualquier lado, no obstante, debido al miedo que nos provoco ser descubiertos, ni mi padre ni yo nos fijamos en la dirección en la que huíamos. El miedo a la muerte se había apoderado de nuestro sentido común, ya no pensábamos, nuestros cuerpos se controlaban automáticamente, programados para salvarse de un inminente peligro. Por lo que no nos percatamos, hasta que ya era demasiado tarde, que en lugar de salir del pueblo, solo termínanos adentrándonos una vez más.

            Corrimos, corrimos y seguimos corriendo. Ignorando los escombros, ignorando el ruido que nuestras torpes pisadas provocaban, ignorando el fuego, el humo negro, el hedor a muerte y a las decenas de cuerpos muertos, mutilados, empalados y calcinados, que nos encontramos en nuestra carrera. Nos detuvimos únicamente cuando nuestras piernas ya no eran capaces de seguir adelante, ambos caímos hacía delante, fatigados, empapados en sudor y con nuestros corazones a un latido de detenerse debido al esfuerzo sobrehumano que pusimos.

            No tuvimos tiempo de tranquilizarnos, pues a unos metros de nosotros, unos fuertes aplausos comenzaron a escucharse. Levante la vista y frente a nuestros ojos, sentado sobre los escombros de lo que debió haber sido una casa, se encontraba un muchacho joven, sumamente atractivo, de cabello negro, piel pálida, cuerpo atlético y con ojos extrañamente oscuros. Estaba sonriéndonos. ¡Era él! Con razón aquella voz se me hacía tan familiar. Tanto mi padre como yo lo conocíamos. Se trataba de un muchacho que había llegado hace unos días a nuestro pueblo, según él, cansado de las grandes ciudades y buscando la paz y la comodidad de un pequeño lugar con gente agradable. Los pueblerinos lo recibieron con los brazos abiertos, sin mencionar que al ser tan guapo, muchas chicas mayores que yo y hasta mujeres maduras, no le quitaban los ojos de encima.

            — ¡Tu…!—articuló mi padre con dificultad. Aun estaba cansado.

            —Hola señor Allen, linda noche, ¿no le parece?—nos sonrió a los dos.

            — ¡Marcus…! ¡Tú trajiste a esas bestias…!—su pregunta más bien parecía una acusación. El chico ante nosotros seguía sonriéndonos con ironía—. ¿Lo hiciste?

            —Si. Yo lo hice—declaró sin titubeos.

            — ¿Por qué? ¿Por qué hacernos esto? ¿Porque a nosotros?

            —No hay ninguna razón en particular, señor Allen. Éste pueblo era el lugar más cercano a nosotros. Yo fui enviado por mis superiores para registrar el lugar y asegurarme que no hubiera Gremios de Cazadores o humanos problemáticos. Como no los había, mande a llamar a mis tropas. Pero no había ninguna razón en particular, ustedes tuvieron la mala suerte de vivir en el momento y en lugar equivocado, eso es todo.

            ¿Eso que significaba? Que nuestro apacible pueblo, que mis amigos y vecinos, ¡que mi madre! Y toda nuestra vida, fueron destruidas por mala suerte. ¿Era eso lo que Marcus trataba de decirnos? ¡Que tuvimos mala suerte! ¡Que estupidez! No importan los años que pasen, nunca aceptare que toda mi vida fue destruida por un capricho del azar. ¡Nunca! Y aun así, estaba pasando…

            —Les propongo un trato—continuó el joven— si vienen hacía mi sin oponer resistencia, prometo matarlos rápidamente y sin que sientan ni un poco de dolor. Si intentan huir, los torturare hasta la muerte. Si intentan defenderse…Bueno, igual los matare, pero de manera muy desagradable. ¿Qué me dicen? Creo que estoy siendo muy amable con mi solicitud.

            Nos dijo todo lo anterior con una cínica sonrisa en el rostro. Para ese momento yo ya no podía tolerarlo más, así que explote todo lo que tenía en la cabeza. Ya no me importaba nada.

            — ¿Por qué hacen esto? ¿Por qué tuvimos que ser nosotros? ¡Que les hemos hecho nosotros a ustedes! ¿Por qué no pudimos vivir en paz y armonía? ¡Porque!

            Tras unos segundos de explotar todo lo que llevaba dentro, el chico de la sonrisa cínica empezó a reírse con crueldad. Se detuvo y clavo sus ahora rojos ojos en mí.

            —Pequeña niña tonta, ¿es que no me estabas escuchando? Ya te lo dije, no hubo ninguna razón en particular, su pequeño y asqueroso pueblo estuvo en el lugar equivocado. El destino de su gente fue sellado por simple mala suerte, eso es todo. Y en cuanto a la “paz” y a la “armonía”, no hay nada más repugnante, hediendo y asqueroso, que esas dos cosas para los Demonios. Los de mi especie viven únicamente para la muerte y la destrucción. No podemos vivir en “armonía” con nadie, ni siquiera entre nosotros. La destrucción y el caos, son naturalezas inherentes en los Demonios. ¡Pero ya me canse de hablar!—la criatura se bajó de la pila de escombro sobre la cual estaba sentado y ahora, estaba delante nuestro, esperando por nuestra elección—. Y bien, ¿Qué será? ¿Vienen voluntariamente o quieren que yo vaya por ustedes?

            —Megan—mi padre me tomo con fuerza y me dio un fuerte abrazo. Me susurró lo siguiente al oído—. Vive, hija. Vive y cuídate mucho—mi corazón palpitó con fuerza en cuanto escuche esas palabras. Sentí deseos de llorar—. ¡Corre Megan! En cuanto te diga que corras, quiero que huyas lo más lejos que puedas. ¿Entendiste?— no sabía que responder. No entendía la naturaleza de su pregunta—. ¡Megan, ¿entendiste?!—No. No entendí. Aun así, me limite a asentir con la cabeza—. Perfecto. Tu mama y yo te amamos desde el momento en que supimos que nacerías. Por lo que deseamos que vivas, no importa los obstáculos que se te presenten en el camino. Sopórtalos y sigue viviendo. Te amo hija—mi padre se despidió de mi dándome un cariñoso y amoroso beso en la frente. El mismo beso que me daba cuando me iba a dormir. Solo que aquel, iba a ser el último…

            Me quede petrificada donde estaba viendo como mi papa se dio la vuelta rápidamente, tomó una pedazo largo de madera que yacía tumbado en el suelo y luego corrió hacia donde el chico llamado Marcus, se encontraba parado. Sé que las órdenes de mi padre era que corriera, pero no podía hacer eso. No podía obedecer esa orden. Sabía que mis padres me amaban, al punto de sacrificarse por mí, pero yo también los amaba demasiado, al borde de negar tener una vida en la que no pueda estar con ellos, por lo que decidí compartir el destino de mis padres. De igual manera, esa era la idea original, de no haberse aparecido en el momento indicado, me hubiese quedado tranquila, en la entrada de mi casa, esperando a que ese obeso Demonio me comiera, ahora, haré exactamente eso. Me quedare tranquila, esperando a que esa criatura acabe con los dos. De igual manera, aunque intente escapar, ese monstruo me atraparía con suma facilidad. No había esperanza, ni escapatoria posible.

            Mi padre intentó golpear a Marcus con todas sus fuerzas en la cabeza. Tomó el largo palo de gruesa madera con ambas manos, se detuvo frente a su oponente y con fuerza, se giró sobre sí mismo para atacar. Sin embargo, el resultado era obvio. La criatura se protegió únicamente levantando el brazo derecho, al momento del contacto, la simple y ridícula arma de mi padre se hizo pedazos, sin ocasionarle ni un leve rasguño, el Demonio que yace frente a él.

            —Así que decidiste pelear—responde el Demonio—. ¡Pésima elección! ¡Y yo que pensé que era un hombre inteligente, señor Allen! Me decepciona.

            La criatura tomó a mi padre por el cuello y lo levantó con la fuerza de un solo brazo. Apretó con mayor fuerza, mi padre hacía ruidos que denunciaban que se esforzaba por respirar, sus piernas se agitaban desesperadamente, mientras que intentaba librarse del brutal agarre con ambos brazos.

            —Creo que una de las opciones era: si eligen pelear, tendrán una muerte desagradable—repitió la criatura—. Que pena y yo que en verdad pensaba otorgarles una muerte rápida. Pero supongo que ustedes los humanos no saben aceptar la amabilidad de los demás.

            Fue entonces que sucedió. Había entendido a que se refería con una muerte desagradable. Con mi padre aun capturado y vivo, el ser llamado Marcus, si es que ese era su verdadero nombre, frente a nosotros comenzó a sufrir una brutal metamorfosis. Las ropas elegante que vestían se desgarraron, sus dos piernas se convirtieron en seis tentáculos, tres izquierdos y tres derechos. Su torso se había quedado igual, solo que más amplia y con la misma tonificada musculatura; sus dos brazos se convirtieron, al igual que sus piernas, en largos tentáculos: dos del lado derecho y otros dos del lado izquierdo. Su cabeza había perdido el color blanco y el cabello negro, se le había caído la nariz y los ojos se volvieron mucho más grandes. Su cráneo se torno largo y no redondo, su boca se había ensanchado y dentro, tres lenguas, largas y finas, se mecían como serpientes. El chico atractivo había desaparecido y frente a nosotros, un desagradable y deforme monstruo había aparecido. 

            —Es una lastima—dijo con una voz que se asemejaba al siseo de las serpientes— de haber elegido una muerte rápida, los hubiese matado sin revelarles mi verdadera forma, ahora, ambos morirán y lo último que verán, es mi desagradable aspecto de monstruo.

            Los largos y anchos tentáculos que el Demonio tenía por brazos, envolvieron el cuerpo entero de mi padre, lo levantó con facilidad y lo colocó en posición horizontal frente a mí; el monstruo me sonrió mientras mi papa me veía con ojos brillantes. La criatura había cometido un error, mi padre moriría viendo a mí y no a él. Fue entonces que lo hizo. De la misma forma en que mama exprimía un trapo mojado cuando limpiaba la casa, de la misma forma el Demonio exprimió el cuerpo de mi padre, haciendo que todos los huesos de su cuerpo le tronaran con un ruido escalofriante que seguiría escuchando en mis sueños y pesadillas. Litros y litros de sangre salieron chorreando del cuerpo de mi progenitor como si él fuese un trapo mojado.

            El Demonio lo levantó encima de él y luego lo exprimió con todas sus fuerzas, sacándole hasta la última gota de sangre mientras el monstruo la bebía con deleite. Una vez terminó, arrojó el trapo inservible y seco del que fue mi progenitor a un lado y con sus piernas de tentáculo, comenzó a aproximarse a mí. Para ese momento yo ya estaba lista para entregarme a la muerte. Me encontraba arrodillada en el suelo frente al Demonio, con la cabeza gacha, esperando lo inevitable.

            —Y pensar que todo esto pudo haber sido más fácil—fue lo que esa cosa dijo, pero para ese momento, ya no me importaba nada. Que dijera lo que quisiera, de igual forma, mi final era inevitable—. Pero en fin, supongo que al menos tú fuiste más inteligente que el idiota de tu padre. Entendiste cual es tu destino y decidiste quedarte y afrontarlo con valor, por lo que en recompensa, te daré una muerte indolora. ¡Deberías agradecérmelo! A veces mi amabilidad me enferma…

            Y acto seguido, uno de los tentáculos que tenía por brazos me golpeo en el rostro del lado derecho. El ataque me empujo a varios metros de distancia de él y termine tendida boca abajo, comencé a perder el conocimiento mientras escuchaba los pasos lentos de ese monstruo aproximarse a mí… Lo último que recuerdo es que empecé a ver borroso, los sonidos los escuchaba distantes y luego… Nada. Oscuridad y silencio. Había perdido el conocimiento.

            Desconozco el tiempo que había pasado, pero cuando volví abrir los ojos, una intensa luz blanca amenazaba con dañar mis sensibles orbes. Me incorpore solo para percatarme que estaba recostada sobre una cama con sabanas blancas. Seguía viva, de alguna forma…

            Mientras la Bruja escudriñaba minuciosamente y con sumo cuidado la mente y los recuerdos de Megan; fuera de su escondite, el Cazador del Gremio, Joe, interrogaba al Metamorfo llamado, Michael por las respuestas requeridas. Ya que corromper la mente de un ser humano con el propósito de ver su pasado era un trabajo complicado que debía realizarse con delicadeza, ya que de hacerlo a la fuerza, la mente y los recuerdos del humano en cuestión, podrían quedar destruidos, inalcanzables o dispersos como las piezas de un rompecabezas. En los minutos que la Bruja estuvo ocupada con Megan, dos situaciones completamente diferentes, se estaban llevando a cabo en esos mismos instantes.

            —Empecemos por lo primero—le dijo Joe al Metamorfo que mantenía atrapado por las cadenas que salían del interior de su cuerpo—. ¿Cómo es posible que esta zona de la ciudad este repleta de energía oscura y que nosotros, los Cazadores de un Gremio, no nos hayamos dado cuenta?

            Michael se resistía a responder a la pregunta del Cazador, por lo que éste añadió más poder a las cadenas que aprisionaban al Metamorfo, ocasionando que las cadenas lo apretaran con mayor fuerza.

            — ¡Responde a la pregunta!—le exigió con una disimulada ira en el tono de voz—. ¡Asquerosa criatura de la noche!

            Las cadenas, parecidas a varias serpientes enrollando al monstruo, apretaban con mayor fuerza el cuerpo falso de Michael, amenazando con destruir el contenedor y exponer la verdadera cara de la criatura. En el instante en que el Metamorfo escuchó como su coraza empezaba a crujir, es que decidió contarle todo al Cazador.

            — ¡Esta bien! ¡Esta bien! ¡Hablare!—Michael sintió como la presión de las cadenas amainaba—. No sé exactamente como funciona el sistema que la Bruja empleó para que la energía negativa de esta zona, no llegara o escapara fuera de aquí. Ella no nos cuenta esas cosas. ¡Es la verdad! No sé que tipo de magia haya empleado.

            — ¿Así que una Bruja?—en sus años como Cazador, Joe se había topado con diferentes Seres de la Oscuridad, entre ellos, Brujas y sabía muy bien que esa especie de engendros, eran muy celosas y desconfiadas con sus trucos mágicos, por lo que encontró plausible el hecho de que esa Bruja no les haya confiado esa información a sus esbirros—. Muy bien, segunda pregunta: ¿Qué tipo de monstruo eres?

            —Soy un Metamorfo—en este punto, Joe entrecerró los ojos, comenzaba a entenderlo todo, pero aun le faltaba un poco de información—. Tercera pregunta: ¿hay otros como tú aquí en la ciudad?

            Michael se resistía a traicionar a sus compañeros, por lo que en el momento en que Joe noto la negativa del monstruo de cooperar, cubrió su boca con las cadenas para que sus compañeros, si se encontraban dentro de la zona abandona de Central, no pudieron escucharlo. La cuchilla triangular que estaba al final de una de las cadenas que el Cazador había hecho aparecer del interior de su anatomía, se incrusto con fuerza dentro del ojo izquierdo del Metamorfo. La criatura gritaba presa del dolor, pero debido a las cadenas en la boca, no podía emitir sonido alguno; una vez que el globo ocultar se encontraba fuera de su cuenca y empalado como albóndiga en la cuchilla triangular, Joe retiró las cadenas de la boca y le acerco el ojo.

            —Sino respondes a mi pregunta, haré que te tragues este nauseabundo ojo tuyo y, si aun así, te niegas a responder a mis preguntas, voy a introducir mis cadenas dentro de tu cuerpo y te causare tanto dolor que me imploraras que te mate. Pero no lo haré. Te mantendré vivo el tiempo que haga falta para enseñarte el significado de la palabra: sufrimiento y agonía.

            Joe se había acercado lo suficiente al Metamorfo y le había susurrado su amenaza al oído con la fuerza suficiente como para que el monstruo entendiera que no estaba jugando. ¡Le había sacado un ojo, después de todo y lo amenazaba con hacérselo tragar!

            —Si. Hay otros como yo—confesó, al fin—. Se están escondiendo ya que no pueden salir de este lugar, al menos, no de momento.

            Con la respuesta de ese Metamorfo, las respuestas finalmente aclaraban la mente del joven Cazador. Desde hace unos meses atrás, una serie de desaparecieron misteriosas se habían comenzando a llevar a cabo. El número no era especialmente grande, por lo que no llamo la atención en una ciudad con decenas de miles de habitantes, pero si atrajo la mirada de los Cazadores del Gremio, ya que para entrar o salir de la ciudad, era necesario pasar por una de las cuatro puertas de acceso que había en Central y todos, civiles y Cazadores por igual, debían registrar sus salidas y sus entradas, de esa forma, se tiene un registro del numero de habitantes, de visitantes o gente que se vaya o se quede. Por lo que la misteriosa desaparición de ese grupo de jóvenes, causo gran revuelta en el Gremio, parecido al escándalo de la llegada de Jessenia, por lo que el Gremio la mantenía bajo vigilancia para resolver el misterio de su repentina llegada.

            Pero en fin, ya que el Cazador conocía la naturaleza y los poderes de los Metamorfos, sin mencionar que ahora sabía que eran varios, todo comenzaba a tener sentido. Aquellas criaturas necesitaban un contenedor humano vivo, una vez que lo poseían, podían copiarlo a la perfección; sus habilidades de camuflaje eran tan perfectos que, pese a tener el Gremio tan cerca, ni un solo Cazador se percato de su presencia. Si se analizaba de esa manera, todo comenzaba a cobrar sentido. Habían sido aquellos monstruos lo que habían secuestrado al grupo de jóvenes en un intervalo de unos meses y luego, cuando el cuerpo ya no les fuera útil, lo remplazaban con otro nuevo.  

            Ahora que eso estaba claro, Joe finalmente podía pasar a su siguiente pregunta.

            —Ahora responde: la chica a la que le mandaste esa carta, Jessenia, ¿ella esta relacionada de alguna forma con ustedes? ¿Es su cómplice?

            — ¡No lo sé! ¡Te juro que no lo sé! La Bruja a la que servimos quería que se la lleváramos con vida por alguna razón que solo ella sabe. Pero ninguno de nosotros sabe porque. Ya te lo dije, ella no nos cuenta todo.

            — ¿Dónde esta la Bruja? ¿Se esconde en esta zona abandonada?

            —No. Ella se esconde en una guarida lejos de la ciudad, jamás ha puesto un pie dentro de la ciudad.

            — ¿Qué paso con Jessenia?

            —Utilice la carta para atraerla hacía mi, luego la convencí de que viniera a este lugar, yo y mis compañeros creímos que caería presa de la Corrupción como lo hizo esa otra chica pero…

            Al escuchar las palabras: “como lo hizo esa otra chica”, las cadenas que apretaban a Michael, lo apresaron con el doble de fuerza, por lo que se interrumpió inmediatamente.

            — ¿Otra chica?—repitió Joe, acercando el rostro a Michael—. ¿Qué otra chica? ¡Responde!

            Y entonces, otras cadenas que emergieron del interior del cuerpo del Cazador, con cuchillas triangulares, se aproximaron al cuerpo del Metamorfo, amenazando con empalarlo con cada una de ellas.

            — ¡La camarera de cabello negro! ¡La que trabajaba con ella en la Posada!—respondió con rapidez.

            — ¡Megan! ¿Qué tiene que ver ella con todo esto?

            — ¡Era nuestro seguro! Desde que la Bruja nos ordeno capturar a Jessenia, creímos que no sería problema, pero luego la vimos peleando esas dos veces en el parque, la primera vez, cuando se enfrento a ese hombre borracho, yo pretendía llevármela ese mismo día, luego observe su fuerza y velocidad, sin mencionar que se había reunido la gente, por lo que opte pedir ayuda a mis compañeros y esperamos por otro momento. Luego, algunos días después, mis compañeros y yo estábamos listos, el plan era emboscarla en mitad de la noche en el parque, pero en esos momentos, un grupo de diez hombres la encararon y fue entonces que nos dimos cuanta que ninguno de nosotros tenía oportunidad de someterla, por que decidimos secuestrar a esa chica de cabello negro, ya que parecía que Jessenia le tenía mucha estima. Cuando ella llego aquí, opuso resistencia y de no haber tenido como rehén a su amiga, lo más seguro es que haya logrado escaparse de nosotros.

            El viento de la noche silbaba de manera afilada, el aire se sentía frío y agitaba lentamente los largos cabellos de los jóvenes esa noche, la inmensa luna bañaba con su resplandor todo lo que se encontrase por debajo de ella, cubriéndolo todo, con una tenue luz azulada.

            Joe empezó a comprender todo lo que se estaba organizando, solo se le escapaba un detalle que, al parecer, ni los propios Metamorfos conocían: ¿Qué relación tenía Jessenia con todo esto? ¿Qué quería esa Bruja con ella?

            —En otras palabras—dijo el Cazador— usaron a Megan como rehén para someter a Jessenia con facilidad, ¿es eso?

            —Ni tanto. A pesar de tener a la chica de cabello negro, Jessenia les dio a todos mis compañeros una buena golpiza. Sus golpes fueron tan fuertes que terminó por romper los cuerpos humanos que poseímos y ahora, gracias a ella, ninguno de ellos puede salir hasta no transferirse a un nuevo huésped que dominar.

            Esa era una de las debilidades de los Metamorfos, pensó Joe mientras veía al monstruo ante él, cuando sus cuerpos falsos comienzan a decaer, los mismos se endurecen, se vuelven sólidos y al final, terminan por romperse, como si de cascarones de huevo se tratasen y entonces, el monstruo del interior emerge, ocasionando que su presencia oscura, empezara a manifestarse contra sus voluntades.

            —Acabas de decir: “ninguno de ellos”, por lo que asumo que la chica no te golpeo a ti y ahora, me atreveré a suponer, vas a la ciudad para atraer a otras personas que sirvan como cáscaras para tus compañeros, ¿me equivoco?

            El Metamorfo bajó la mirada, dándole la razón a Joe con esa acción de su cuerpo. El Cazador continuó.

            —Dijiste que esa Bruja quería a Jessenia por algo, pero también dijiste que su escondite esta lejos de esta ciudad, de ser así, como es posible que se la hayan llevado sin pasar por las entradas del Gremio.

            —La Bruja diseño un círculo mágico que nos transporta dentro y fuera de la ciudad, con él, podemos movernos sin que nadie se de cuenta.

            Por primera vez, desde que capturo al Metamorfo, Joe se percató de lo grave de la situación. Si ese “círculo mágico” tenía semejante poder, eso quería decir que cualquier criatura podría entrar a ciudad Central sin que el Gremio se percate.

            — ¿Cómo funciona ese círculo mágico?—le preguntó.

            —No lo sabemos, solo hay que meterse en su interior e instantemente, apareces en la guarida de la Bruja, pero no sabemos con detalle como opera.

            —Ya veo, ahora responde: ¿en donde esta escondido ese círculo? Y cuidado con mentirme, porque si voy a confirmar su ubicación y no lo encuentro, será mejor que tu mismo encuentres la forma de matarte, porque no querrás que yo lo haga.

            De esta manera, el Metamorfo le indicó la dirección exacta de la casa donde estaba ubicado el pasadizo que conectaba al interior de la ciudad, con el mundo exterior. Por el momento, el monstruo había respondido a todas las preguntas que había podido, sin embargo, en caso de ocultar más información, antes de retirarse del lugar, el Cazador desprende sus cadenas del interior de su cuerpo y deja al Metamorfo amarrado con las mismas. Lo envolvió de forma que no pudiera ni mover un músculo y le cubrió la boca para que no gritara y pidiera ayuda o alertara a los otros. Una vez terminado con Michael; Joe saltó de la construcción sobre la que estaban y se prepara para ir hacía el “círculo mágico.”

            “Has pasado unos minutos desde que Rachel se fue, ya no deben tardar en llegar el grupo de Cazadores” Pensó el joven mirando hacía atrás. “Lo normal sería que esperara a que los otros Cazadores llegaran, pero aun tengo un mal presentimiento. ¿Para que querría una Bruja a Jessenia? ¿Qué quería con ella? Ya sea para algo bueno o algo malo, sigue siendo una verdad que Megan esta en manos enemigas y no puedo quedarme aquí esperando por ayuda. Debo salvarla y poner en claro todo este asunto…”

            Una vez aclarados sus pensamientos y tras haber tomado una decisión, Joe emprende la marcha, determinado a salvar a Megan de las garras de la Bruja y desentrañar el misterio que encerraba todo aquel oscuro y frío lugar. Mientras corría en mitad de la noche, la enorme luna azulada, lo veía con expectación.

 

            Al mismo tiempo, en otro lugar, mientras la Bruja observaba el pasado de Megan para matar el tiempo y Joe interrogaba a Michael, el Metamorfo que tomo el cuerpo del humano Matt, se deleitaba viendo el sensual cuerpo que Jessenia, obstinadamente, se aferraba a ocultar tras una camisa casual de manga larga y largos pantalones que escondieran sus exquisitas piernas. Tras dejarla cuidadosamente en el suelo, Matt le quitó la camiseta aun caliente, se la lleva a la nariz e inhala extasiado el aroma que desprendía el cuerpo de la mujer ante él. Tiró la prenda de ropa con indiferencia al notar los pechos grandes que poseía la linda camarera y un deseo violento por apretarlos, masajearlos, pellizcarle los pezones y chupárselos, lo invadió. Estaba a tan solo unos centímetros de tocar esos calientes bultos de carne cuando notó una peculiar lucecita que yacía suspendida sobre los senos de la chica y colgando bajo la barbilla de Jessenia. Era un objeto pequeño, que brillaba con un destello celeste, lo tomó con una mano y se lo arrancó de un tirón, ocasionando que la joven se moviera un poco hacía delante, para luego golpearse suavemente la cabeza con el muro de atrás.

            Matt observó con curiosidad el pequeño objeto, pero rápidamente perdió el interés. Arrojó la Piedra de Lagrima como si fuera una baratija sin importancia y regresó su concentración a lo que de verdad importaba: los pechos grandes, suaves, calientitos y, posiblemente, virginales de Jessenia. Sería el Metamorfo el primero en tocarlos y al pensar en eso, su cabeza se llenó de un montón de ideas obscenas. Perversiones que deseaba hacerle al cuerpo inerte de la camarera, sin embargo, tanto fue su ensimismamiento con dichas ideas, que no noto que ese simple golpecito que Jessenia se dio contra el muro, al momento de que Matt le arrancó el colgante, fue lo que detono su abrupto despertar.

            Jessenia abrió los ojos en el momento exacto en que Matt tenía la mirada clavada en sus senos y con las manos apunto de tocarlos con fuerza, en eso, el Metamorfo se llevo un buen puñetazo directo en el rostro. Golpe que lo lanzó a unos metros de distancia de la joven mujer y lo hizo aterrizar en el suelo. Mientras la criatura se sujetaba la cara agrietada y trataba de soportar el dolor del ataque, la chica tomó la camiseta que Matt le había quitado y luego se la vuelve a poner. Tanto era su ímpetu, que no noto que la Piedra de Lagrima que Joe le había dado, yacía tumbada en mitad de la oscuridad.

            Caminó rápidamente hacía el Metamorfo que seguía en el suelo quejándose del dolor y sin mucha dificultad, la chica lo tomó con una sola mano de la camisa y lo levantó, lo apretó con el muro izquierdo e hizo que respondiera a sus preguntas.

            —Olvidare lo que estabas a punto de hacer si me dices donde esta Megan—el falso Matt intentó resistirse y rechazar la propuesta de Jessenia, pero ésta lo azotó varias veces contra el muro que estaba detrás de él. Cuando el Metamorfo llegó al límite de su tolerancia al dolor, es que le dijo todo lo que la humana deseaba saber

— Camina todo derecho, luego veras dos aberturas, entra por la del lado izquierdo, luego llegaras a otro pasillo igual de largo, sigue caminando e ignora las aberturas en las paredes, debes seguir de frente y entonces llegaras a la habitación central, allí mi compañero llevo a tu amiga. ¡Lo juro!

Jessenia movió la cabeza para ver el pasillo sumido en las tinieblas; el camino que ella debía transitar yacía rodeado de una profunda negrura, una oscuridad que amenazaba con devorar todo lo que entrase. Se volvió nuevamente hacía el Metamorfo, el cual, seguía sosteniendo contra la pared.

            — ¡Te juro que si me estas mintiendo…!

            — ¡Es la verdad…!

            — ¿Tienes luz o alguna forma de que pueda ver por donde camino? No veo en la oscuridad.

            —No será necesario, cuando empieces a caminar por la oscuridad, una flama mágica aparecerá en la parte superior de ambas paredes, alumbrando el camino. No tendrás problemas por eso.

            La frase: “flama mágica” llamó la atención de Jessenia, pero no tenía tiempo para interrogar al Metamorfo de la misma forma en que Joe lo hacía con Michael en ese mismo instante, la preocupación por salvar a su amiga era lo único que le importaba en ese momento, por lo concluyó la serie de preguntas dándole un golpe al falso Matt directo en el estomago. Pero no fue un golpe cualquiera, ese único puñetazo englobaba la larga serie de mentiras y engaños que habría tenido que hacer desde que se hizo con el cuerpo del verdadero humano, también englobaba el enojo que sentía por haber metido a Megan en todo ese asunto,

Notas:

CONTINUACIÓN DEL CAPITULO:

 

 

así como cuando puso esa navaja en la garganta de su amiga y amenazó con matarla si Jessenia no se dejaba capturar y, finalmente, ese único golpe también englobaba el golpe que sus compañeros le dieron a ella justo en la nuca. Aun le dolía, solo que no tanto.

            El Metamorfo cayó al suelo muy debilitado por el golpe que Jessenia le dio y, tras unos segundos de ver borroso, perdió el conocimiento. Semi desnudo, vistiendo únicamente ropa interior, la erección no satisfecha, continuaba estando dura. La siguiente vez que el falso Matt abriera los ojos, la persona que vería, sería la ultima.

            Corriendo con una velocidad que no se conocía, las flamas se encendían mágicamente en la parte superior de las paredes y luego, tras pasarlas, se apagaban, regresando los largos pasillos a la más absoluta de las tinieblas. En esos mismos instantes, mientras Jessenia corría hacía la cámara principal donde yacía la Bruja, en ciudad Central, Joe terminaba de interrogar a Michael y, dentro de su escondite, el Ser Oscuro estaba a punto de acabar de ver los recuerdos del pasado de Megan.

 

 

FIN DEL CAPITULO. HASTA LA PROXIMA. ;) :) :)

Frente a Frente por Tsunami Akira
Notas de autor:

Que tal lectores de este Arco, lamento mucho la tardanza pero es que no me decidía a cómo escribir este capítulo, además de que tenía que continuar con el otro Arco de la historia pero, en fin, aquí está el capítulo y en cuanto tenga el segundo lo subiré tan rápido como pueda.

 

Como siempre, si tienen alguna crítica o algún comentario, algo que no hayan entendido, pueden decírmelo, tratare de responderle tan pronto me sea posible.

 

Sin más por el momento, ojala disfruten de la historia.

La luna plateada se alzaba en toda su majestuosidad, iluminaba perfectamente bien la zona abandonada de ciudad Central. Esa noche había pocas nubes flotando en el firmamento y el cielo estrellado se veía majestuoso. Bajo esa intensa luz, un grupo de diez Metamorfos yacía sentado en el suelo frente a una vieja casa en ruinas, misma que contenía oculto en el sótano, el círculo mágico de la Bruja. Los diez monstruos esperaban ansiosos por el regreso de sus dos compañeros, los que fueron a dejar a las dos humanas con su ama y señora y, finalmente, esperaban por el regreso de Michael, el único de ellos cuyo cuerpo seguía en perfectas condiciones. Debido a la naturaleza de los Metamorfos, si sus cuerpos anfitriones se encontrasen heridos, como lo estaban, sus verdaderas presencias emergerían, por lo que serían presa fácil para los Cazadores de la ciudad. Debían ser pacientes y esperar si deseaban salir de ese lugar con vida y continuar con sus cómodas vidas personificando a un grupo de humanos ordinarios.

            —Espero que Michael no tarde demasiado—dijo uno de ellos con la vista puesta en el cielo.

            —Yo igual, este lugar es terriblemente aburrido, ya quiero regresar a la ciudad—se quejó otro.

            —Oigan que creen que quiera la Bruja con esa humana, la que nos dio tremenda paliza—inquirió uno de ellos.

            — ¡No lo sé ni me interesa saber!—rugió molesto el Metamorfo que estuvo a punto de matar a Jessenia con tubo de acero—. ¡Por mí, la Bruja le puede meter una estaca por la vagina a esa maldita perra y ver como le sale por el hocico! A decir verdad, a mí también me encantaría ver eso. O quizás la entregue a sus Necrófagos, esos malditos carroñeros necesitan ser alimentados. No creo que les baste con los cuerpos que dejamos de usar.

            — ¿Aun sigues molesto por la golpiza que te dio?—preguntó uno de ellos con desgane.

            — ¿Qué si sigo molesto? ¡Que si sigo molesto! ¡No, claro que no! ¡Estoy furioso…! No sé ustedes pero a mi realmente me gustaba el cuerpo que le robe a ese humano y ahora, por culpa de esa maldita perra, se encuentra arruinado. El rostro de este cuerpo esta lleno de grietas, así como mi abdomen, ahora debo cambiarlo por uno nuevo. Quien sabe que tipo de humanos nos vaya a traer Michael, ¡maldita sea!, debimos a verle dicho como los queríamos antes de que se fuera…

            — ¡Ya cállate!—le espetó otro—. Deja de quejarte por una vez en tu maldita vida. Esa mujer arruinó el cuerpo de todos nosotros, no eres el único con el rostro o con una parte del cuerpo lleno de grietas. Acéptalo de una vez, a todos nos gustaban nuestros cuerpos, elegiremos otros nuevos con más cuidado la próxima vez.

            Lamentablemente no habría una próxima vez… Ellos continuaban hablando y discutiendo por cualquier cosa cuando de pronto, el suelo bajo sus traseros falsos comenzó a temblar ligeramente. Asustados y en alerta, más de uno preguntó que estaba pasando pero, antes de que alguno diera con la respuesta adecuada, la tierra se quebró y debajo  emergieron decenas de cadenas con picos en las mismas. En menos de un minuto, los diez Metamorfos fueron capturados por las armas del Cazador, el cual se encontraba oculto entre las sombras, no deseaba alertar a el enemigo con su presencia.

            — ¡Que demonios es esto!—exclamó uno de ellos alarmado.

            — ¿Qué esta pasando?—inquirió otro.

            Los diez monstruos fueron suspendidos a varios metros de altura gracias a las cadenas de Joe. Cada uno de ellos trataba inútilmente se soltarse de sus ataduras, forcejeaban lo más fuerte que podían pero, sin importar cuando se movieron, cuanto esfuerzo pusieron, el abrazo de las cadenas que eran como enormes serpientes vivas, no amainaba, lo único que provocaba su esfuerzo inútil era lastimar todavía más sus cuerpos falsos con los picos que rodeaban el largo de las cadenas.

            — ¡Seas quien seas, más te vale que nos liberes ahora mismo…!—amenazó uno de los Metamorfos, gritando al aire por no saber a donde dirigirse.

            Fue entonces que lo escucharon: pasos. Alguien se aproximaba a ellos. Los diez se quedaron callados y siguieron la trayectoria de las cadenas, todas y cada una de ellas convergía en un único punto. En un rincón oscuro, una silueta se marcaba en las tinieblas, de ahí venían los sonidos de pasos y de ahí mismo salían todas las cadenas. Una fría voz se escuchó, respondiendo a la amenaza del monstruo.

            —No estas en posición de amenazar ni de exigir nada, maldito monstruo.

            De entre las tinieblas, un par de brillantes ojos violeta y un largo cabello despeinado de color azabache, emerge a paso lento pero seguro. Con ambas manos dentro de los bolsillos de su largo abrigo negro, los Metamorfos observaron que todas las cadenas salían del interior del cuerpo del joven, de su espalda para ser más exacto.

            El Cazador del Gremio: Eternal Soul, miró a ambos lados, izquierda y derecha. Dos viejas casas destruidas y con apariencia de estar a punto de caerse, se mostraban ante él.

            — ¿En cual de las dos casas se encuentra el círculo mágico de la Bruja?—preguntó a los diez que yacían suspendidos a varios metros del suelo y atrapados por sus cadenas. Joe advirtió la forma sospechosa en que los diez se lanzaron miradas, por lo que antes de que estos hablaran, les dijo lo siguiente—: Es inútil. No intenten mentirme, su compañero de cabello rubio y ojos azules ya me dijo todo lo que deseaba saber, ahora ustedes me dirán lo que yo quiera, ¿entendieron?

            Los diez estaban completamente atrapados, a merced del Cazador que tenían delante y a unos metros por debajo de ellos, no había escapatoria posible y ellos lo sabían.

            — ¡Porque tendríamos que decirle a una escoria como tu…!

            El Metamorfo que había amenazado con matar a Jessenia con un tubo de acero fue el primero en morir. Las cadenas que lo abrazaban se comprimieron con tal fuerza que todo el cuerpo falso del monstruo terminó explotando como un globo lleno de agua. Los restos cayeron indiferentemente al suelo, manchando la tierra con un extraño y repugnante liquido negro. No era sangre, eran los restos del cuerpo verdadero del Metamorfo.

            Los nueve que quedaban vieron espantados como su compañero había reventado frente a sus ojos. Podrán ser monstruos que devoraban humanos para reemplazarlos y vivir a través de ellos pero, como los humanos, no deseaban morir, por lo que en una situación de extremo peligro donde la vida de uno mismo es amenazada, los Metamorfos se sometieron a la voluntad del Cazador.

            Uno de ellos le dijo que la casa de la izquierda era donde se encontraba escondido el círculo mágico que lo llevaría a la guarida de la Bruja luego, Joe les pregunto a los nueve cuanto tiempo había pasado desde que se llevaron a Jessenia y a Megan. Ninguno de ellos lo sabía a ciencia cierta pero uno le respondió que no más de quince minutos, tal vez diez. Una vez que le respondieron a esas dos preguntas, el Cazador ya no los necesitaba para nada. La sola idea de tener que seguir soportando la presencia de tan asquerosas y hediondas criaturas, le revolvía el estomago al joven. Por lo que uno por uno y sin la menor misericordia, el Cazador fue eliminando a los Metamorfos restantes, estos chillaban de dolor y se esforzaban hasta el final por liberarse de las cadenas que los abrazaban con fuerza pero, al final, todos fueron aplastados por la fuerza de las armas del Cazador.

            Para cuando terminó, lo único que quedo de los diez monstruos eran sus vestigios tirados indiferentemente en la tierra, sin duda, pensó el Cazador, sus compañeros del Gremio verían ese desastre en cuanto llegaran a ese punto, después de todo, para eso había dejado a ese único Metamorfo vivo, lamentablemente, Joe no podía darse el lujo de esperar ni de perder un solo segundo. A cada momento que pasaba, Megan se encontraba en peligro, sin mencionar que la inseguridad de no saber de que lado estaba Jessenia, lo estaba matando.

            Joe había propuesto a sus superiores del Gremio, interrogar a la chica tan pronto despertara de su letargo de días pasados, no importaba si terminaban siendo violentos con Jessenia, lo único que valía en esos momentos era sacarle toda la verdad, empezando por la pregunta: ¿Cómo había entrado al Gremio?  ¿Había recibido ayuda? ¿De donde venía? ¿Quién era?, y demás preguntas de esa naturaleza. Lamentablemente sus superiores no accedieron a usar métodos tan hostiles y optaron por espiar a la chica en sus días normales. Si la humana tenía intensiones nefastas para la ciudad o para el Gremio, en algún punto de su rutina, Jessenia lo demostraría pero, hasta el momento nada. Lo único que había logrado hasta entonces era aumentar las sospechas sobre ella.

            Una vez dentro de la vieja y polvorienta casa que estaba a punto de derrumbarse por su propio peso, Joe caminó haciendo rechinar las desgastadas tablas de madera hasta llegar al sótano. Una vez cerca del lugar prometido, el Cazador advirtió una luz azul que brillaba en mitad de las tinieblas, se aproximaba a paso lento y cuidadoso mientras se tapaba la nariz. Todo aquel polvo era un verdadero incordió, sobre todo para alguien fanático de la limpieza como lo era Joe. Ahí, en el suelo y rotando sobre sí mismo, el círculo mágico emitía ese brillo azulado. El Cazador calculaba que un total de cinco hombres entraban a la perfección dentro de aquella circunferencia y, sin perder tiempo, el joven salta a su interior y, al momento, el círculo brilla intensamente, ocasionado que el muchacho cerrara sus ojos. Para cuando los volvió a abrir, ya no encontraba en un viejo sótano repleto de polvo y tela de arañas, se encontraba ahora en una habitación pequeña y cuadrada, dos flamas mágicas se habían encendido tan pronto había llegado, permitiéndole ver a su alrededor.

            Salvo por el círculo mágico, no había nada más en esa pequeña y cuadrada habitación. Joe sacó del interior de sus prendas su Piedra de Lagrima la cual continuaba levitando y emitiendo un brillo celeste. La Piedra señalaba hacía la salida de esa pequeña recamara y luego hacía la derecha. El Cazador siguió la dirección marcada por varios minutos, encontrándose que ese lugar era una serie de largos pasillos oscuros que se iluminaban con flamas mágicas a cada paso que daba.

            La presencia de la Oscuridad era el doble de fuerte que en la zona abandonada de ciudad Central por lo que el muchacho supuso que de haber estado con él, Rachel seguramente se encontraría tumbada en el suelo con dificultades para respirar y sin poder moverse. No todos pueden tolerar esa clase de presencia oscura, se recordó el Cazador.

            De repente, Joe se detiene en mitad del camino y, sin previo aviso, las flamas que iluminaban el sendero se apagaron, dejando el largo pasillo y las cientos de aberturas en la pared, sumidas en la más profunda de las tinieblas y en el más absoluto de los silenciosos. El silencio era tal que el Cazador pudo jurar escuchar con fuerza los latidos de su corazón y el paso del aire a sus pulmones. Algo se aproximaba, el muchacho lo presentía, la Oscuridad viviente se acercaba a donde se encontraba, lo cual significaba una sola cosa: la Bruja sabía que él estaba en su guarida, por lo que optaría matarlo antes de que el Cazador llegue a donde ella se encontraba.

            En mitad de las penumbras y a unos metros de distancia de Joe, el muchacho pudo ver decenas de pares de ojos, todos pequeñitos y rojos, observándolo detenidamente.

            “A mandado a sus perros guardianes” Pensó el Cazador. “Perfecto. Que vengan los que hagan falta, no importa de cuantos se traten, me encargare de eliminarlos a todos.”

 

            Tan pronto como sintió al intruso invadir su guarida, la Bruja perdió el interés en ver el pasado de la humana de cabello negro, igual ya había terminado de verlo. Megan, por otra parte, yacía levitando alta sobre el suelo, con un aura tan negra como el carbón envolviéndola, con la mirada perdida y con los ojos profundos y oscuros como dos pozos sin fondo.

            — ¿Le sucede algo?—le preguntó el Metamorfo que se había quedado esperando a su compañero Matt.

            “Conociéndolo, seguro que a penas debe estar dándole duro a esa Humana. Ojala no tarde demasiado, si lo hace, la Bruja me mandara a buscarlo y la verdad no quiero ver ese desagradable espectáculo.”

            — ¡Hay un intruso en mi guarida!—gritó repentinamente la Bruja—. Un humano, ¿Cómo es eso posible? Diseñe esa cúpula de manera que nadie pudiera sentir la presencia oscura de esa zona de la ciudad…, a menos que… ¡Ustedes! ¡Repugnantes y babosas criaturas!—el Ser oscuro se volvió hacía el único Metamorfo que había en la sala—. ¡Permitieron que un humano los siguiera a la zona abandonada de esa ciudad!

            La Bruja era de aspecto pequeño, llevaba puesta una túnica larga y ancha que ocultaba la mayoría de su anatomía y pese a parecer frágil y débil a simple vista, la verdad es que dominaba magia muy poderosa y ninguno de sus compañeros Metamorfos deseaba hacerla enfurecer.

            — ¡Eso no es posible!—se escudo el monstruo—. Además… además. ¿Cómo podría un humano soportar la Oscuridad que impera en esa zona de la ciudad?, cualquiera que entrara caería irremediablemente presa de la Corrupción, como lo hice esa chica de cabello negro…

            — ¡Idiota!—explotó el Ser oscuro—. Un humano ordinario no podría soportar más de un minuto aquí dentro y moverse a la velocidad que ese intruso lo hace, lo cual quiere decir que no es una persona cualquiera… ¡Si!, eso debe ser… No hay otra explicación. ¡Se trata de un Cazador! Solo esas asquerosas ratas amantes de los Gremios podrían soportar la Oscuridad de mi escondite y moverse con toda libertad. ¡Maldita sea! Vasta con que allá un solo Cazador para que el resto de Cazadores se sumen a la búsqueda, ahora, por culpa tuya y de tus idiotas e incompetentes compañeros, todo mi escondite y mi valiosísimo plan se ha comprometido. No me queda otra alternativa que escapar antes de que lleguen a este lugar…

            — ¡Espere un momento, por favor! ¿Qué pasara con mis compañeros? Insinúa que debemos abandonarlos…

            —Monstruo estúpido—escupió la Bruja desde lo alto de su tarima. Se había olvidado de Megan debido a la gravedad de la situación—. ¿Cómo crees que el humano llegó hasta este lugar, eh? ¡Responde!

            —A través del círculo mágico…

            —Muy bien, te felicito, parece que si hay un cerebro dentro de esa cabeza babosa que tienen los de tu especie. Ahora te haré otra pregunta: ¿Cómo supo ese Cazador donde estaba el círculo mágico y como supo para que servía?

            El Metamorfo pensó e inmediatamente llegó a la respuesta correcta.

            —Mis compañeros…

            A lo que la Bruja comenzó a aplaudir en señal de felicitación.

            —Muy bien, al menos uno de los de tu especie tiene cerebro, es una lastima que los otros idiotas no lo tengan, aunque eso ya no importa, si el humano llegó hasta aquí es porque encontró a los otros Metamorfos y los hizo hablar… Ya deben estar muertos.

            — ¿Muertos…?—repitió el último Metamorfo incrédulo—. No… Esto… Esto no puede ser… No puede ser verdad…

            — ¡Oh, claro que lo es! Es una realidad—luego, la Bruja alzó ambas manos al techo de la cámara y entonces sus manos se envolvieron en una especie de energía de intenso color azul—. ¡Vengan a mí, rápido!—gritó al techo. A los pocos segundos, de los agujeros que había en el techo y en las paredes de la amplia cámara oscura, una pequeña horda de monstruos pequeños, grises, con ojos saltones y rojos, con garras largas y afiladas, emergieron como cucarachas de los huecos abiertos—. ¡Necrófagos, un intruso ha invadido mi guarida, encuéntrenlo y mátenlo!

            Los pequeños monstruos carroñeros se movían usando sus cuatro extremidades, regresaron a los huecos de donde habían salido y rápidamente fueron a cumplir con las ordenas de la Bruja.

            — ¡Perfecto! Mientras el Cazador mata a esas estúpidas criaturas, tendré tiempo de sobra para huir a otro escondite. Una vez fuera de aquí, la magia que sostiene los pilares y las columnas de este lugar caerá y aplastaran al humano como si fuera una asquerosa cucaracha…

            Fue entonces que reparó en la presencia de Megan. Debido al intruso que invadió su guarida, la Bruja se había olvidado de aquella insignificante y diminuta humana que yacía rodeada de la Oscuridad.

            —Da igual, de todas formas ya esta muerta por dentro…

            La Bruja chasquea los dedos y en el acto, la magia que la hacía levitar desapareció y Megan cae desde una altura superior a los diez metros. Si Jessenia no hubiese aparecido corriendo en el momento justo, su amiga se hubiera roto el cráneo al impactarse contra el duro suelo de roca. Tanto el Ser oscuro como el único Metamorfo que quedaba, le clavaron los ojos incrédulos a la humana.

            “¿Dónde está Matt…?” Se preguntó el monstruo al ver como Jessenia llegaba sola a ese lugar. Luego, volvió la vista hacía la Bruja, ésta se le había quedado viendo a la humana con especial atención bajo su amplia túnica negra.

            Tanto Jessenia, con Megan en brazos y la Bruja, desde donde se encontraba en lo alto, se miraban profundamente.

            — ¿Así que tú eres, Jessenia?—preguntó el Ser oscuro con voz áspera—. Si, te vez tal y como lo recuerdo.

            —No sé de qué me esas hablando—le respondió la humana— estoy segura de que nunca tuve la desgracia de conocer a una Bruja como tú. La última con la que me cruce terminó muerta y ahora, por segunda vez, me encuentro con otra. ¡En serio, tengo la peor de las suertes!

            Jessenia le echó una buena mirada a la Bruja que yacía sentada en lo alto de una tarima de roca, rodeada por cuatro largas antorchas de fuego azul. Se veía igual a la anterior con la que se había cruzado diez años atrás, pero eso era debido a la túnica negra que la envolvía. Jessenia jamás olvidaría que debajo de aquella capucha de la Bruja anterior, el Ser oscuro era mitad humano de un lado y mitad bestia del otro. La humana se preguntó si la Bruja que se encontraba frente a sus ojos sería igual que la de antaño.

            — ¿Así que “la última”, eh?, parece que ya tienes experiencia lidiando con Brujas pero, déjame darte un pequeño consejo, al igual que los humanos, existen muchos tipos de Brujas. Algunas más altas que otras, otras más feas y algunas mucho más fuertes que las anteriores. Harías bien al no englobarlas a todas bajo el mismo saco.

            —Nada de eso me interesa, ¡por tú culpa mi amiga se vio involucrada en todo este problema!, ¿qué es lo que quieres conmigo?, ¿Por qué mandaste a tus esbirros tras de mí? Y ¿qué fue lo que le hiciste a Megan?, ¿qué es esa cosa negra que la rodea?

            Efectivamente, el cuerpo de la pelinegro yacía envuelto en un aura de intenso color negro y, pese a tener ambos ojos abiertos, estos se encontraban sin brillo, eran profundos y oscuros. No parpadeaba y, aun teniendo la cara de Jessenia a tan solo unos centímetros, Megan parecía no reaccionar. Se asemejaba a una muñeca desprovista de voluntad.

            Al pensar en esa comparación con la muñeca, Jessenia inevitablemente se recordó a sí misma en el pasado: cuando era la princesa en el reino de Fior, cuando vagaba como una niña huérfana sin padres y sin amigos, antes de conocer a la Bruja que le concedería aquel deseo y como cuando se había rendido ante el peso de la vida en aquel camino desolado, preparada para morir como un perro abandonado…

            —Esa “cosa negra” se llama: Corrupción y cuando un humano es envuelto por eso, la victima pierde poco a poco la voluntad de seguir viviendo. Se queda atrapado dentro de sus peores recuerdos o encarcelado por sus peores pesadillas y miedos y, una vez caído en la Corrupción, es casi imposible que la persona se recupere y regrese a como era antes. Usualmente los Seres Oscuros usamos ese recurso para devorar el alma de los humanos de manera fácil y rápida, ya que no poseen voluntad para seguir viviendo, es muy sencillo para nosotros chuparles el alma y alimentarnos de ella. ¿Entiendes lo que dijo o tal vez deseas que lo explique más lentamente?

            “¿Sus peores pesadillas? ¿Sus más tristes y dolorosos recuerdos?”

            Es imposible que Jessenia no fuera capaz de entender de lo que hablaba la Bruja, después de todo, en aquella montaña ella misma sofrió los efectos de la Corrupción en carne propia. Recordaba claramente el gran vació emocional que se sentía al no poder escapar de tus peores experiencias en la vida y que las mismas se repitan una y otra, y otra vez, como si nunca tuvieran un fin. La chica desconocía que clase de cosas estaría viendo su amiga, pero sea lo que sea, seguro que no era nada agradable.

            —Ahora, en cuanto a las preguntas: ¿Qué quiero de ti? Y ¿Por qué mande a mis esbirros por ti?, bueno… A decir verdad, no eres tú quien me interesa. ¡A quien estoy buscando es al sujeto que entro contigo a aquella montaña! ¿Lo recuerdas?

            “¿Sujeto…? ¡No estará hablando de…!” Y entonces un fugaz recuerdo del Segador pasó rápidamente por su cabeza. Recordó su piel blanca, su largo y despeinado cabello negro, sus brillantes ojos azules que resplandecían en la oscuridad y el frío de su piel. Ya habían pasado más de siete días desde la última vez que lo vio. No era demasiado tiempo pero, a Jessenia le había parecido que habían pasado años desde la última vez que vio su frío semblante limpió de emociones.

            La joven humana tragó saliva y se animo a preguntar.

            — ¿Qué quieres con él?

            — ¿Que qué quiero?—repitió con malicia—. ¡Ese bastardo se atrevió a quitarme uno de mis escondites favoritos! En aquella montaña vivía un Hechicero, entre los dos nos ayudábamos para sobrevivir, sin embargo, ya comenzaba a cansarme de la actitud prepotente de ese lunático, por lo que un día decidí eliminarlo y adueñarme de la montaña para volverlo uno de mis escondites, sin embargo, cuando estaba a punto de llevar mi plan en acción, uno de mis Necrófagos lo vio salir con una mujer humana cargada en sus brazos. Cuando me entere de eso me pareció perfecto que alguien, quien fuese, allá eliminado a esa molestia por mí, por lo que llene ese lugar con mis Necrófagos para que lo cuidaran pero, poco tiempo después, el mismo individuo regreso a la montaña y se adueño de ella. De eso han pasado más de siete días y esa criatura no ha salido ni una sola vez. Todos los Necrófagos que coloque en el interior de esa montaña para que la protegieran terminaron siendo asesinados o huyeron para salvar sus inútiles vidas, fue entonces que me acorde de la mujer que ese extraño ser llevaba cargando y tras investigar la dirección en la que iba, es que fui capaz de dar contigo, Jessenia.

            “¿El Segador..., sigue en la Montaña?”

            Se asombró Jessenia ante la noticia. Cuando la chica despertó en la Posada Aura, la joven creyó firmemente que ya nunca más vería al extraño sujeto que vestía de negro y que la sacó del reino de Fior pero, ahora se daba cuenta que en realidad no estaban muy separados. Jessenia no conocía la distancia de la Montaña a ciudad Central ya que cuando el Segador la llevó en sus brazos, ésta se encontraba dormida pero, aun así, no creía que hubiera mucha distancia de un punto al otro.

            La cabeza de la joven se llenó de tantas preguntas diferentes en la que destacaba solo una: ¿Qué estaba haciendo en ese lugar?, y la segunda más importante ¿Por qué no se había ido? La Bruja había dicho que tras dejar a Jessenia en ciudad Central, el Segador regresó a la Montaña y desde entonces no ha salido ni una sola vez. ¿Qué estaba ocurriendo?

            — ¿Y? ¿Eso que tiene que ver conmigo?—le preguntó a la Bruja en tono desafiante.

            —Quiero que me digas quien o que demonios es esa criatura—exigió el Ser oscuro—. Es obvio que no es un ser humano pues, desde hace unos días, una gran presencia oscura ha comenzando a reunirse en el interior de esa montaña. Con anterioridad he mandado a Necrófagos a investigar a ese individuo pero, tan pronto se acercan, algo los ahuyenta. Por si no lo sabías, los seres denominados: Necrófagos son criaturas carroñeras que solo pueden vivir en los espacios más oscuros. La luz del sol como de la luna es dañina para su piel, por lo que solo pueden sobrevivir en la oscuridad más absoluta, por supuesto, debido a eso, los Necrófagos han desarrollado la capacidad de ver perfectamente bien en la oscuridad así como han ganado resistencia a la misma. En el mundo hay muy pocas presencias oscuras que logran amedrentar a los Necrófagos por lo que inevitablemente, he ganado interés en ese individuo y resulta que tu fuiste la última en estar con él.

            Jessenia debía aceptar que también sentía curiosidad por ese individuo, lamentablemente, la chica no tenía las respuestas que la Bruja deseaba. Se lo hizo saber al Ser oscuro, la cual no lo tomo como verídico y continuó presionando a la joven a que dijera todo lo que sabía sobre ese misterioso personaje. No obstante, antes de continuar, la Bruja sintió una extraña perturbación en su interior…

            “¡Esos malditos y desagradables carroñeros…!” Pensó con furia. “Terminó mucho más rápido de lo que imagine, no hay de otra, tendré que usarlos a ellos…”

            La Bruja que había permanecido sentada cómodamente sobre su tarima de roca con las piernas cruzadas, se levantó con los brazos separados de su cuerpo y con las manos rodeadas de una intensa y llamativa energía color zafiro. Agitó las mismas y entonces, las cuatro flamas azuladas de las antorchas que la rodeaban se agrandaron hasta volverse peligrosas llamaradas que se levantaron como géiseres. Se separaron de las antorchas y entonces las cuatro flamas volaron libres por la cámara oscura hasta entrar dentro de las fauces de las cuatro enormes estatuas de serpientes que había en los muros de esa habitación. Una vez que las cuatro llamas se habían funcionado con las enormes serpientes de roca, los ojos de estas brillaron con el mismo color del fuego y entonces, la cámara donde estaban comenzó a temblar con violencia. Antes de que Jessenia se percatara de lo que estaba pasando, las cuatro estatuas de serpientes se separaron de los muros donde hace unos momentos estaban petrificadas y se alinearon una junta a la otra frente a la Bruja.

            — ¡Tú!—señaló a una de las enormes serpientes que, fácilmente, podría tragarse a un elefante sin problemas—. ¡Quiero que vayas y mates al humano que osó profanar mi guarida con sus sucias y hediondas patas de rata!

            La enorme víbora verde siseó mientras enseñaba los enormes colmillos puntiagudos de los cuales se desprendían gotas de un veneno de intenso color morado, en cuanto el veneno toco el suelo, un poco de vaho blanco emergió de donde había impactado. A continuación la serpiente se movió con asombrosa rapidez y con fuerza, el gigante animal se había enterrado bajo tierra. Acataría por debajo del suelo.

            En la cámara solo quedaban la Bruja, Jessenia y una Megan corrompida por la oscuridad del Ser oscuro, sin mencionar tres de las cuatro enormes serpientes que continuaban en línea esperando por las órdenes de su ama. Sin darse cuenta del momento, el último de los Metamorfos se había ido. Su presencia era tan diminuta e insignificante que la Bruja se olvido de él, en todo momento su concentración se mantuvo en Jessenia a quien tenía delante y en el Cazador que combatía contra sus Necrófagos. En cuanto el humano los derrotó, la Bruja ya se había olvidado de casi todo…

            —Veo que al igual que muchos otros de mis sirvientes—le dijo la Bruja con frialdad en el tono de voz— tú también eres una inútil. Lo único que quería saber era sobre el sujeto que tomó control de esa Montaña. Una Montaña que yo deseaba como escondite pero, una vez más, me doy cuenta de que si quiero algo bien hecho, no hay más remedio que hacerlo personalmente. ¿Sabes? Mis serpientes rara vez se alimentan, son demasiado grandes y requieren de mucha carne para saciarse, por eso las mantengo convertidas en piedra, me resulta más fácil así pero, ya que las libere, no puedo negarles el placer de comer carne fresca y mucho menos cuando la comida se molesto en venir hasta aquí. ¡Ustedes dos!—señaló a dos de las tres serpientes—. La comida esta servida…

            Siseando y sacando sus largas lenguas, dos de las tres serpientes se vuelven hacía Jessenia y hacía Megan mostrando sus largos y puntiagudos colmillos. Jessenia, con su amiga en brazos, saltó hacía la derecha tan pronto advirtió que una de las serpientes se había disparado contra ellas con las fauces abiertas; la enorme bestia terminó estrellándose contra el suelo pero, inmediatamente, sacudió la cabeza y regreso al ataque, solo que en esta ocasión, su hermana fue la que inició y, como la primera, se lanzó con las fauces abiertas contra las dos chicas. Era una competencia, la más rápida se comería de un bocado a las dos humanas pero, hasta el momento, ninguna de ellas había podido. Jessenia, pese a cargar con Megan, se movía con velocidad y agilidad: evadía cada uno de los ataques de esas enormes víboras; se movía apenas sentía el deseo asesino de esos monstruos. La Bruja miraba con satisfacción los pobres esfuerzos de la humana, sabía que tarde o temprano la chica se cansaría, por lo que opto darle un pequeño consejo, solo para hacérselo más emocionante.

            — ¿Sabes? Si dejaras en el suelo el cadáver que tienes en los brazos, quizás podrías lograr sobrevivir un par de minutos más, de lo contrario, en cualquier momento mis mascotas te comerán de un mordisco.

            Jessenia se molestó en cuanto escuchó decir a la Bruja: “el cadáver.” Megan no había muerto, su piel continuaba caliente y podía ver como su pecho subía y bajaba, su amiga seguía respirando. Que la chica parezca ausente de su propio cuerpo no la vuelve un cadáver.

            — ¡Ella no ha muerto!—le respondió, desafiante, mientras evadía a las serpientes—. ¡Sigue viva!

            —Físicamente está viva—le concedió la Bruja, continuó—: pero ha perdido la voluntad de seguir viviendo. ¿No escuchaste cuando te explique cómo funciona la Corrupción? Una vez que la oscuridad se adueña de la mente, del cuerpo y del corazón humano, ya no hay nada que se pueda hacer. La chica podrá seguir viva pero, a fin de cuentas, no deja de ser una muñeca rota. Un mero cascaron vacío. Una pobre sombra de lo que fue anteriormente. No lo entiendes, no hablo de una muerte física, sino de una muerte espiritual…

            — ¡No me interesa!—la interrumpió con un grito que resonó en la amplia cámara oscura—. No me voy a dar por vencida, ¡voy a salvar la vida de mi amiga y luego me la llevare de este horrible lugar!

            El Ser oscuro entrecerró los ojos. Se había interesado en Jessenia como muñeca para sus juegos.

            — ¿Y cómo piensas hacer eso?—le preguntó con arrogancia—. ¿Evadiendo las embestidas de mis mascotas? ¿Así es como planeas rescatar a tu amiguita…? ¿Qué te has creído que eres? ¿Una heroína? ¿Algún caballero?

            Jessenia, hasta el momento, se la había pasado saltando de lugar en lugar, evadiendo todos los ataques de las enormes serpientes y poniendo la mayor distancia posible. Pero ya no más. Para sorpresa de la Bruja, la humana se había quedado de pie con su amiga en sus brazos dándoles la espalda a las dos bestias salvajes. Por unos segundos, las mascotas del Ser oscuro la perdieron de vista pero, al poco tiempo, se volvieron al unísono, la chica ni reaccionó.

            ¿Una heroína? ¿Un caballero? Es verdad, durante una gran etapa de su vida, Jessenia había soñado con ser rescatada del castillo de Fior por uno de esos héroes o por un valiente caballero pero, el sujeto que la libero de su monótona y tediosa vida, era lo más alejado de un héroe o de un intrépido caballero que la chica haya leído con anterioridad. Ni en sus más alocadas fantasías se hubiera imaginado a sí misma como la protagonista de una novela de aventuras o de fantasía pero, ahí estaba, claramente la realidad era otra muy distinta a la que había imaginado con anterioridad. Estaba sola en esa oscura cámara, con dos enormes bestias salvajes hambrientas y persiguiéndola. Su “Yo” del pasado había tenido razón: no habría nadie que la salvara en ese momento, solo podía contar con su propia fuerza e inteligencia para salir de ahí con vida y la chica tenía miedo. No lo demostraba, pero estaba asustada. No por ella, sino por su linda amiga que yacía en sus brazos, ausente de su propio cuerpo e ignorante del gran peligro que enfrentaban. Tenía tanto miedo de detenerse que solo pensaba en la forma de escapar de ahí.

            ¿Un héroe? ¿Un caballero? ¡No bromen! Jessenia nunca fue ni lo uno ni lo otro pero, ahí sola, con su amiga en sus brazos, la chica no tenía permitido sentir miedo o inseguridad. Debía ser valiente e intrépida, fuerte y segura de sí misma como los muchos protagonistas de novelas que había leído.

            Ahí mismo, de pie dándole la espalda a las enormes serpientes, Jessenia depositó con gentileza a Megan en el suelo, la chica continuaba con los ojos abiertos, pero estos eran oscuros y parecía que no tenían fondo. El aura negra seguía rodeándola, negándose a dejarla ir… La joven veía a su amiga, ignorando el peligro que asechaba a sus espaldas. Se había decido a salvar a Megan y nada ni nadie se interpondría en su camino. Fue entonces que lo sintió. Un latido de su corazón. Luego otro y luego otro, y luego otro. Cada latido era fuerte, como un tambor siendo tocado con violencia y fue en ese momento que decidió usar los conocimientos que su “Yo” del pasado le había dejado atrás.

            Jessenia cerró los ojos en el momento justo en que las dos serpientes se lanzaron contra ella con las fauces abiertas, era una competencia de velocidad, el reptil más rápido sería el comiera, el perdedor solo recibiría fría y sólida tierra. La joven hizo lo que su otro “Yo” le había dicho: se concentró y utilizó su imaginación. ¡Ahí estaba, podía sentirlo! ¡La energía comenzaba a fluir dentro de ella! Era un poder cálido que la hacía sentirse segura de sí misma y crecía a gran velocidad…

            A la distancia, la Bruja mostró una sonrisa al ver a la humana de pie, petrificada y sin mover un solo musculo, resignada a su destino.

            “Esto se ha terminado…”

            Pero entonces sucedió. De la dirección de Jessenia, un gran resplandor blanco hizo su repentina aparición. Las serpientes chocaron contra ese brillo y al instante fueron repelidas. No habían muerto, solo fueron empujadas hacía atrás. Las mascotas de la Bruja cayeron al suelo mientras su ama se cubría los ojos con el brazo derecho. Podía sentir como la fría cámara se iba calentando y como su energía oscura iba disminuyendo…

            “¡Que está pasando…! ¿Qué demonios está haciendo…?” Pensó sin poder quitarse el brazo frente a los ojos. Al final el brillo blanco había desaparecido, la Bruja tuvo que esperar unos segundos hasta que sus ojos dejaran de ver borroso, para cuando sus orbes volvieron a ver con claridad, lo que estos veían era una espada larga, como de caballero, sujetada con ambas manos por la humana y, lo que la había sorprendido más no era el arma en sí, sino que la hoja emitía un brillo blanco que la volvía extrañamente amenazante.

            Jessenia se había dado la vuelta en algún momento y ahora, sujetaba una espada con ambas manos, justo como lo había visto en las imágenes de libros y novelas y, justo como recordaba a los caballeros del reino de Fior.

            Al igual que la Bruja, la humana también se había quedado sorprendida. No sabía que había pasado ni como había llegado esa espada a sus manos. Sorpresivamente, el arma se veía pesada pero, para la joven que la sujetaba lo mejor que podía, no le pesaba ni un solo gramo, era como si la espada fuera como uno de sus brazos o como una pierna, la sentía como parte de su cuerpo. Era tan, pero tan extraño… Recordó haber sentido el poder crecer dentro de ella, en ese momento, Jessenia se imaginó un arma para poder defenderse del ataque de las serpientes, y la única arma que le vino a la mente en ese momento, era la herramienta predilecta de héroes y caballeros: una espada.

            Pese a tenerla ahora, Jessenia no tenía los conocimientos para blandirla correctamente, recordaba por imágenes de libros y por los entrenamientos de los caballeros del reino de Fior, como sujetarla y como pararse: piernas un poco separadas, ambas manos sujetando el arma al frente de su cuerpo y sujetarla con firmeza. Nada más.

            — ¡Tú…! ¿Esa espada…? No me digas que… Ya veo, eres igual a ese humano que entro a mí guarida… ¡Eres una Cazadora del Gremio de la ciudad!

            “Eso explica porque fue capaz de resistir la oscuridad que hay en este lugar, así como la oscuridad que impera en la zona abandonada de Central…”

            La Bruja había supuesto que debido a la repentina aparición de esa arma, así como del deslumbrante brillo que cegó por unos momentos los ojos del Ser oscuro, Jessenia era una Cazadora del Gremio: Eternal Soul que yacía en el centro de ciudad Central. No había estado más equivocada, ni ella ni la humana entendían lo que estaba pasando pero, aun así, la chica no se quejaba. Agradecía el misterioso poder que había despertado dentro de ella y ahora, lo usaría para protegerse de la Bruja y de sus serpientes que seguían tiradas en el suelo.

            Jessenia, con espada en mano al frente de su cuerpo, veía con curiosidad el arma que sostenía, le parecía extrañamente peligrosa, la hoja desprendía, además de un filo que se veía sumamente amenazador, un pequeño brillo que la hacía sentirse segura y protegida, aun dentro de esa vasta cámara oscura. Pero eso no era todo, el poder que previamente había sentido correr libre dentro de su cuerpo, ahora lo sentía ahí, en su espada, siendo sujetada con sus inexpertas manos de doncella. ¿Que debía hacer ahora? ¿Cuál era el siguiente movimiento? ¿Debía atacar a la Bruja? Una cosa era pelear con los puños y otra totalmente diferente era luchar con una espada y contra una Bruja.

            Sea lo que sea que fuera a hacer, la humana no tenía mucho tiempo. Después de pasados unos minutos, las serpientes volvieron a erguirse en toda su alta estatura, se sacudieron las cabezas como si tuvieran tierra encima de estas y luego posaron sus salvajes ojos azules sobre la chica.

            “Están a punto de atacar…”  Pensó Jessenia con espada al frente de su cuerpo. Y, antes de que las bestias se dispararan contra ella, la humana pudo sentir como su arma comenzó a palpitar como si de un corazón se tratase. Jessenia observó su espada con interés, sentía que aquella arma trataba de decirle algo pero, ¿qué? ¿Las espadas podían hablar? ¿Era aquella una espada mágica? ¿Una de esas extrañas herramientas que abundaban en las novelas de caballeros? La chica no lo sabía y no tenía tiempo de averiguarlo…

            Las dos serpientes atacaron. Ambas con las fauces abiertas y mostrando los puntiagudos colmillos impregnados de veneno morado y, antes de que el ataque estuviera lo bastante cerca, la espada de Jessenia volvió a palpitar y entonces, la humana simplemente se movió por impulso. Había chocado la punta de su arma contra el suelo al frente de su cuerpo y, al instante, una barrera protectora apareció rodeando a ambas chicas. Las dos estaban a salvo, las serpientes chocaron contra el muro creado por la espada, no podían alcanzarlas.

            Las bestias lanzaban cabezazos tratando de romper la barrera que protegía a Megan y a Jessenia de una muerte segura. Fue entonces que la espada volvió a palpitar, había algo que trataba de decirle a su dueña. Frente a ella, las dos enormes serpientes seguían atacando sin descanso y, pese al peligro, la humana volvió a darles la espalda y puso su arma frente a Megan. Estaba a punto de hacer algo que nunca creyó posible que fuera a hacer, pero lo haría, ¿Por qué? No lo sabía. Llámese “impulso”, “sexto sentido”, “intuición femenina”, “certeza”, o como se le quiera llamar. En esos momentos, Jessenia creía que aquello que estaba a punto de realizar era lo único que podía hacer si deseaba salvar la vida de su primera amiga verdadera.

            “¿Qué es lo que pretende?” Se preguntó la Bruja tras ver desde la distancia como la humana tomaba la espada con ambas manos y apuntaba la punta filosa sobre el pecho de su amiga. “¿Ella va a…?” Y antes de terminar de formular la pregunta, Jessenia había enterrado casi toda la hoja de su arma en el cuerpo de la chica de cabello negro. “¿Pero qué está haciendo…? ¿Ha perdido la cordura…?”

            La Bruja estaba sorprendida por lo que Jessenia había hecho pero, su sorpresa se hizo muchísimo más grande cuando entornó los ojos para ver mejor y se percató de que tras apuñalar a su amiga, la chica de cabello negro no sangraba. ¡La espada continuaba enterrada en su delgado cuerpo y no había ni una gota de sangre en el suelo! ¡Aquella era totalmente imposible! Tomando en cuenta el ancho de la hoja y el largo de la misma, el Ser oscuro supuso y estaba segura que era cuestión de segundos para que se formara un charco con sangre de la humana… ¡Pero nada!

            “¿Que está sucediendo aquí? ¿Qué es lo que hace…?”

            Las dos serpientes seguían dando cabezazos a la barrera de Jessenia, tratando de romperla para darse un bocado con los dos trozos de carne caliente que yacían dentro pero, la defensa de la humana no daba señales de ceder, no tenía ni una sola grieta…

            Fue entonces que ocurrió, el suelo comenzó a temblar violentamente. Trozos de techo se desprendieron y cayeron con un ruidoso golpe al estallar. Varias rocas de desplomaron y golpearon en la cabeza a las tres serpientes, pero estas, como si nada, se las sacudieron. La Bruja destruyó los pedazos que estaban a punto de golpearla con una secuencia de rayos azules que expulsaba con ambas manos y, de debajo del suelo, la serpiente que había mandado para matar al intruso emergió en toda su altura figura. Se llevó un rato en localizar a su objetivo y exterminarlo pero, lo importante es que ya estaba de vuelta y había cumplido bien su labor. Luego, tras unos momentos, la misma serpiente comenzó a chillar ruidosamente de dolor y agitarse con violencia de un lado a otro. Se movía como si estuviera envuelta en llamas y tratara de apagarse…

            — ¿Qué es lo que te ocurre?—le preguntó la Bruja. Al ser su Familiar, el Ser oscuro podía entender a la serpiente y ésta, a su vez, la entendía a ella pero, en esos momentos, el dolor que padecía la bestia era tal que no lograba comunicarse con su ama. Finalmente, tras unos momentos de intensa agonía, la serpiente cayó al suelo, muerta.

            La Bruja no lograba entender que es lo que había pasado y Jessenia no se había movido del lugar de donde estaba, hizo caso omiso del ruido y la destrucción que provocó la última de las serpientes. La humana yacía arrodilla frente al cuerpo inerte de su amiga con ambas manos sujetando la espada, mientras que esta continuaba enterrada en Megan y la barrera seguía en su lugar.

            Luego, segundos después de que cayera la cuarta serpiente, de una parte de su largo cuerpo, un bulto sobresalía y se movía, como si tuviera a un bebe dentro. La Bruja prestó atención a ese punto hasta que la piel explotó y de su interior, un objeto parecido a un capullo emergió, solo que al entornar más los ojos, el Ser oscuro se percató que no era un capullo ordinario, este se encontraba hecho por cadenas…

            Las cadenas se separaron revelando debajo un cuerpo humano. Un cuerpo varonil y joven…

            “¡No, no puede ser…!”

            Pero si lo era. Joe había emergido del interior de la serpiente envuelto por sus cadenas y ahora, el Cazador se encontraba en la vasta cámara con la Bruja, con sus Familiares y con las dos inertes chicas encerradas en su barrera protectora. 

Notas:

Hasta la proxima. No olviden comentar.

Cerca del Final por Tsunami Akira
Notas de autor:

En fin, me hubiese encantado subir este capítulo numero 25 una o dos semanas antes pero, lamentablemente, no me decía. Ni siquiera ahora, este capítulo, para serles honesto, no termina de convencerme mucho.

 

Ya saben que estor reescribiendo los primeros arcos de la historia ya que accidentalmente los borre y, sinceramente, creo que la historia original, antes de que la borrara accidentalmente, era un poco mejor que esto estoy escribiendo.

 

Me gustaría escuchar su opinión con respecto a este capítulo y lo que les pareció.

 

En fin, eso es todo, disfruten de la lectura. Si tengo tiempo, subiré la continuación este domingo o el lunes que viene.

 

Hasta la próxima y no olviden comentar.

Las flamas azules que levitaban en lo alto de las paredes a su izquierda y a su derecha se habían apagado, dejando al Cazador en la más absoluta de las oscuridades. A continuación, una fuerte sed de sangre lo hace volverse y allí, a la distancia y cobijados por las tinieblas del lugar, varios pares de puntitos rojos brillaban amenazadoramente. Se estaban acercando.

            No había necesidad de que alguien se lo dijera, era obvio lo que estaba pasando. La Bruja se había percatado de la presencia del Cazador en su guarida, por lo que desactivo la magia que usaba para encender las flamas azules y además le había mandado a su jauría de perros guardianes.

            “¿Necrófagos, eh?”  Pensó el chico al verlos aproximarse.

            Esas pequeñas anatomías y sus ojos saltones, grandes y brillantes en la oscuridad, tan rojos como la sangre y tan fieros como los de una bestia hambrienta, sin mencionar que esas pequeñas y feroces criaturas tenían la costumbre de moverse usando sus cuatro extremidades. Algunos se acercaban por el piso y otros, se aferraban al techo o a las paredes de los lados para avanzar rápidamente.

            Pese a que eran decenas y se aproximaban rápida y amenazadoramente, Joe no saco las manos de sus bolsillos en ningún momento, se había quedado parado con los ojos cerrados, aparentemente, tranquilo y despreocupado, indiferente al peligro que se acercaba. En realidad, daba lo mismo tener los ojos abiertos o cerrados, no había ninguna diferencia. A diferencia de los Necrófagos, los humanos no podían ver en la oscuridad pero, había algo que ciertos humanos podían hacer y que esos monstruos nunca serían capaces y eso era, la capacidad de sentir presencias.

            Un humano bien entrenado, como lo eran los Cazadores de los Gremios, tenían la capacidad de sentir las presencias hostiles de sus enemigos y, a la vez, desaparecer sus propias presencias para esconderse o moverse con especial sigilo. Los Necrófagos, al ser bestias carroñeras, de poca inteligencia y de naturaleza agresiva y salvaje, nunca serían capaces de sentir la presencia de sus enemigos, cosas que los humanos podían hacer con la concentración y el entrenamiento adecuados. Como lo era Joe en ese momento.

            “Son cuarenta y cinco Necrófagos. Treinta vienen por delante, los otros quince vienen por detrás… Perfecto.”

            Y una vez que ya los tenía ubicados y contados, las armas de Joe, las cuales eran una serie de cadenas largas que acababan en una cuchilla triangular, salieron disparadas a gran velocidad del cuerpo del Cazador. No importaba de que parte, ya fuera la espalda, el torso, las piernas o las manos, las cadenas emergían del interior y cada una se ensartaba en alguno de los monstruos sin fallar.

            Los Necrófagos que iban por delante de los otros fueron los primeros en caer, seguidos por los segundos y así sucesivamente; solo unos cuantos fueron lo bastante hábiles para esquivar las armas del Cazador antes de que estas se ensartaran en sus cabezas como había ocurrido con los otros pero, en realidad, contra un oponente como Joe, poco importaba que los Necrófagos fueran capaces de evadir por unos centímetros sus cadenas, ya que estas, al fallar en ensartar a uno de los pequeños monstruos, terminaban siendo asesinados cuando de las cadenas, más cuchillas emergían.

            Las cadenas del Cazador emergían del interior de su cuerpo y eran capaces de alargarse tanto como Joe así lo deseara y, al final de estas, el joven podía crear una cuchilla triangular o alguna otra arma blanca al final de la misma según sea su voluntad, esto para atacar a sus oponentes y, cuando los oponentes evadían sus ataque y estos continuaran cerca del cuerpo de la cadena, del cuerpo más cadenas con cuchillas emergían, atrapando o eliminando al objetivo según sea la decisión del usuario del arma, en este caso, Joe decidió acabar con la vida de todos los Necrófagos. Estos terminaron siendo empalados por las cuchillas al final de las cadenas del Cazador y, algunos pocos, envueltos por las mismas, solo para acabar siendo apretados hasta la muerte.

            Pese a que la oscuridad y el silencio imperaban en ese largo corredor, Joe estaba completamente seguro que ambos lados del pasillo se encontraban impregnados por la sangre de sus enemigos, así como de los cadáveres de los mismos. La contienda contra esos Necrófagos duro únicamente pocos minutos, minutos que el joven creyó fueran una total pérdida de tiempo, así que giró y emprendió nuevamente la marcha. La Piedra de Lagrima continuaba flotando frente a su pecho y señalaba el camino a seguir. Sacó las manos de sus bolsillos y empezó a correr, guiado por la brillante Piedra. No sabía que más adelante, una Bruja lo maldecía a él y a las criaturas que había matado sin esfuerzo alguno.

            Ya que los humanos eran incapaces de ver en la oscuridad, el Cazador junto una mano frente a la otra al nivel del pecho y, de en medio, una esfera de brillante luz blanca comenzó a generarse, proporcionándole la luz suficiente para moverse en ese oscuro lugar y, como lo había imaginado, la luz revelo un pasillo impregnado por la sucia, asquerosa y olorosa sangre de los enemigos, así como los restos de los mismos. Pasando por encima de ellos, el Cazador pisó los restos de los Necrófagos con una fría indiferencia. Antes de comenzar a moverse, Joe había esperado a que la sangre de esas sucias y hediondas criaturas resbalara de sus cadenas antes de que estas regresaran nuevamente al interior de su cuerpo.

            Una vez que todo estuvo listo, el joven emprendió la marcha rumbo a su objetivo. Minutos después y sin saberlo, Joe había transcurrido el mismo camino que los Metamorfos cuando cargaban a Jessenia y a Megan y, al llegar a la distancia suficiente, el Cazador se detuvo repentinamente. Más adelante, cobijados por las tinieblas, dos presencias se movían. Eran débiles y avanzaban lentamente pero, aun así, Joe decidió tomar sus precauciones. Amparado por la oscuridad del lugar, el humano hace desaparecer la esfera de brillante luz blanca que le servía de linterna. No quería alertar a los enemigos que se alejaban a paso lento de su posición.

            Una vez que la brillante luz desapareció, el muchacho se percató que la Piedra de Lagrima ya no apuntaba hacía el frente como lo había estado haciendo hasta el momento, en su lugar, la resplandeciente piedrecita señalaba algún punto en el suelo. El Cazador la siguió con la mirada y ahí, tirada indiferentemente como si de un vulgar pedazo de basura se tratase, yace la otra mitad de la Piedra que le había entregado a Jessenia. Joe se agachó para recogerla y, en cuanto las dos mitades de la Piedra de Lagrima volvieron a estar juntas, estas extinguieron el tenue brillo celeste que hasta el momento, habían despedido.

            Con una mirada fría y afilada, el Cazador cerró el puño donde sostenía ambas Piedras, las metió en su bolsillo consiente de que ya no serían útiles. Recordó entonces las dos presencias que se alejaban lentamente por ese mismo pasillo y fue entonces que se decidió a capturarlos. No suponía ningún problema para él torturarlos y obligarlos a que revelaran la ubicación de la Bruja y también el paradero de las dos chicas. Desapareciendo su presencia para no ser escuchado y sentido, Joe se aproximó sigilosamente hacía sus objetivos. Estaban conversando.

            — ¡Esa maldita de Jessenia me las va ha pagar!—escuchó hablar a uno de ellos. Como todo el pasillo seguía a oscuras, el Cazador no podía verlos pero, no hacía falta, reconocía esa voz. No lo conocía a fondo y la verdad, mientras trabajaba como ayudante de cocina en la Posada Aura, Joe nunca mostró especial interés en Matt, lo consideraba un idiota cualquiera. Un muchacho bonito que se aprovechaba de su buena apariencia para conquistar mujeres. Un perdedor más del montón. El Cazador nunca se hubiera imaginado que él también fuera un Metamorfo. No había otra explicación, un humano ordinario no podría soportar la enorme presencia oscura que imperaba en esos largos pasillos silenciosos. La idea de haber estado trabajando tan cerca de un monstruo y no haberse percatado de ello, hacía que se le hirviera la sangre de ira. En esos momentos, Joe solo pensaba asesinarlo de la forma más lenta y dolorosa posible, a él y a su compañero—. ¡Te juro que si por algún milagro sale con vida, yo la buscare y la haré pagar por lo que me hizo! ¡Arruinó un buen disfraz de humano…!

            —No es momento de quejarse—dijo su compañero. Debido a la oscuridad, Joe no podía verlos, solo escucharlos, por lo que no vio que el Metamorfo más alto y musculoso, ayudaba a caminar al falso Matt, ya que antes de irse, Jessenia le había dado un golpe directo en el abdomen que lo había dejado muy lastimado— hay un intruso en la guarida. Este lugar y la ciudad de Central ya no son seguros para nosotros, debemos irnos a otra parte.

            — ¿Qué pasara con los otros?—inquirió el falso Matt.

            —Ya es muy tarde para ellos—sentenció su compañero con camisa de tirantes—. Para que el intruso haya llegado hasta aquí requería de información, por lo que es obvio que nuestros compañeros ya debieron haber muerto. Solo un Cazador podría hacer eso, por lo que debemos apresurarnos e irnos de aquí antes de que nos alcance.

            — ¿Qué nos hará la Bruja cuando se entere que la abandonamos?

            Antes de que su compañero musculoso hablara, una fría voz se escuchó detrás de ellos. Sumido en las tinieblas, unos pasos se escuchan aproximarse.

            —Yo no me preocuparía por la Bruja—dijo el Cazador a sus adversarios—. Una vez que termine con ustedes, iré tras ella. De una u otra forma, ningún monstruo saldrá con vida de este lugar.

            Los dos Metamorfos se quedaron paralizados donde estaban, el monstruo musculoso volvió la cabeza pero no veía nada, solo oscuridad sin fin.

            — ¿Quién eres?—preguntó—. ¿Cómo nos encontraste?

            Matt se había quedado mudo de la impresión, eran raras las ocasiones cuando lo escuchaba hablar pero, con toda certeza, reconocía esa fría voz. No había forma de que la olvidara. Durante su breve tiempo como ayudante de cocina, Joe nunca le dirigió la palabra a Matt, ni siquiera una vez, con los únicos con los que rara vez hablaba era con Chris, el hermano de Rachel, la misma Rachel y con el dueño de la Posada: Jaime. No le molestaba que no le dirigiera la palabra, al pelirrojo nunca le simpatizo el ayudante de cocina, le ponía los pelos de punta cada vez que se cruzaba con él en la cocina de la Posada.

            — ¿Joe?…— inquirió con vacilación—. ¿E-Eres tú?

            Los sigilos pasos continuaban acercándose, lentos y amenazadores. Al final se detuvieron. Todo estaba sumido en las tinieblas.

            —No tienes idea del asco que me da que una criatura nauseabunda y asquerosa como tú diga mi nombre pero… Algo que me da muchísimo más asco y que me enfurece como no tienes una idea, es el hecho de que trabaje y estuve cerca de un fenómeno hediendo como tú…

            De entre la oscuridad, una serie de cadenas con picos emergieron disparadas. Rodearon el cuerpo del falso Matt hasta dejarlo completamente envuelto por las mismas. El compañero del Metamorfo salió huyendo tan pronto uno de los picos de las cadenas, accidentalmente lo corto y tras sentir que había perdido a su compañero. Ni bien avanzó unos cuantos pasos cuando de repente, varias cuchillas largas atadas por cadenas lo empalaron por la espalda. Las cuchillas entraron por la ancha espalda musculosa y salieron por el abdomen tonificado, impregnando todo lo que estuviera a su alcance de sangre viscosa y negra. El compañero de Matt cayó hacia delante, muerto.

            Ahora solo quedaban el falso Matt y el Cazador. Ninguno de los dos sabía que la Bruja ya había despertado a sus serpientes gigantes y que le estaba dando órdenes a una de que fuera a matar al intruso.

            Un potente chillido hizo eco por todos los amplios pasillos. Joe le había destrozado el brazo derecho al Metamorfo al apresarlo contra sus cadenas.

            —Oye, no te desmayes, tengo un par de preguntas que quiero hacerte—le dijo con tono gélido en la voz. A Matt ese tono le ponía los pelos de punta y ahora, en esos momentos, le hacía sentir terror—. Dependiendo de tus respuestas es si esto terminara rápido e indoloro o lento y extremadamente doloroso, por que créeme, destrozarte un brazo es lo más gentil y suave que soy capaz de hacer… ¿Entendiste?

            No hubo respuesta. Joe le destruyo la pierna izquierda y el falso Matt soltó un chillido agudo de dolor que resonó por todo el lugar.

            —Cuando hago una pregunta espero que se responda, ¿entendiste?

            — ¡S-S-Si!—el Metamorfo apenas si podía hablar correctamente. El insoportable dolor de la pierna y del brazo lo amenazaban con dejarlo inconsciente pero sabía que si caía, el Cazador lo despertaría para continuar con la tortura. Con la pierna en este estado, Matt sabía que no había forma de que saliera de ese lugar con vida, por lo que al menos prefería una muerte rápida a una llena de dolor—. Re-Responderé a todo lo que me pre- preguntes.

            —Más te vale. Primera pregunta: ¿Dónde estamos?

            —No lo sé con certeza, pero es un lugar retirado de ciudad Central. La Bruja lo hizo así para tener tiempo de escapar en caso de que los Cazadores de tú Gremio vinieran por ella. Eso es todo lo que sé, lo juro. La Bruja nunca dejo que saliéramos al exterior cuando nos reuníamos en este lugar.

            Le creía pero, aun así, deseaba verlo sufrir antes de matarlo. Joe tuvo que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para pensar con la cabeza fría y no dejarse controlar por sus emociones.

            “¡Piensa con la cabeza, no con las emociones! ¡Piensa con la cabeza, no con las emociones! ¡Piensa con la cabeza, no con las emociones!” Repetirse a sí mismo lo anterior lo ayudaba a conservar la calma y la sangre fría. El Cazador odiaba dejarse llevar por sus emociones, para él, era una muestra de debilidad. Una debilidad que no se permitía tener.

            —Segunda pregunta: ¿Qué lugar es este?

            —Es un escondite subterráneo, los Necrófagos que la Bruja controló con magia lo construyeron…

            —Tercera pregunta: ¿Dónde están Megan y Jessenia?  

            —En estos momentos, ambas deben estar en presencia de la Bruja.

            —Muy bien, la última pregunta: ¿En donde esta la Bruja? ¿Cómo llego hacía ella?

            Lamentablemente, antes de que el Metamorfo respondiera a la pregunta del Cazador, el suelo comenzó a vibrar con violencia. La tierra se sacudió, vestigios de polvo y piedritas se desprendían del techo mientras el piso se llenaba de grietas. Algo grande y hambriento se acercaba.

            El suelo que estaba bajo los pies del Cazador se llenó de enormes grietas, Joe abrió grandes los ojos justo en el momento en que saltó hacía atrás para protegerse. La tierra se rompió y del interior una enorme boca emergió devorando de un solo bocado al Metamorfo. Ya que el humano tenía al falso Matt suspendido a unos centímetros del suelo frente a él, en el momento en que salto hacía atrás para evadir las fauces de la enorme bestia, el Metamorfo quedo en el mismo punto que Joe antes de moverse, por lo que los colmillos venenosos de la serpiente lo abrazaron, perforando varios puntos de su cuerpo y provocándole una muerte rápida.

            En el momento en que Joe advirtió el enorme colmillo perforando el pecho del falso Matt, el joven regreso las cadenas al interior de su cuerpo y se preparo para atacar. La enorme serpiente se volvió para mirar al Cazador, aun sin las luces para guiarse, los reptiles de ese tipo eran capaces de sentir el calor de sus victimas, por lo que la oscuridad no representaba ningún impedimento a la hora de atacar. En cuanto al Cazador, él podía decir lo mismo. Ya que era capaz de sentir la enorme sed de sangre de esa bestia, podía saber el momento exacto en que la serpiente se lanzaría sobre él con las fauces abiertas y esquivarla a tiempo. 

            Antes del segundo ataque, a Joe ya se le habían ocurrido varios formas de matar a esa enorme bestia de sangre fría, pero antes de llevar a cabo sus tácticas de combate, el Cazador recordó que no sabía en donde exactamente se encontraban Jessenia, Megan y la Bruja por lo que mientras evadía los ataques de la bestia, Joe fraguaba un plan de contingencia. Pasados unos minutos, había llegado a una resolución final. No le agradaba el plan que tenía en mente pero era el más rápido, sencillo y con mayores probabilidades de éxito. Sin mencionar que tomaría a la Bruja por sorpresa.

            El Cazador evadía las embestidas salvajes de la enorme serpiente y, cuando logro esquivar unos de los ataques, Joe retrocedió hasta poner una distancia de varios metros entre él y la bestia. Un par de largas y anchas cadenas emergieron de su pecho y dado que el Cazador podía controlarlas a voluntad, en lugar de atacar a la fiera, las armas empezaron a dar vueltas alrededor del humano, envolviéndolo como si fuera un capullo y él fuera la oruga. Una vez que las cadenas lo rodearon perfectamente y no quedó ni un centímetro de piel expuesta, todos los requisitos del plan se habían llevado a cabo, solo faltaba la serpiente.

            La bestia no tardo en dar con él, se arrastró velozmente hacía el capullo hecho de cadenas mientras siseaba y sacaba y metía su enorme lengua. Abrió grandes las fauces tras detenerse ante el humano y de un solo bocado, la serpiente se lo zampo. Con la orden de su ama cumplida, la enorme bestia se metió nuevamente a su agujero y regresó por donde vino.

            Joe se había rodeado de cadenas para evitar que los fluidos estomacales de la enorme serpiente, le quemaran la ropa y la piel, al mismo tiempo, evitaba que el estomago del animal gigante se comprimiera sobre él, ocasionando que se le rompieran todos los huesos del cuerpo. Lo único de lo que no fue capaz de salvarse, fue de la horrible peste que imperaba dentro de la bestia.

            El Cazador podía sentir el movimiento de la serpiente, se movía sorpresivamente rápido para una bestia que reptaba por debajo de la tierra. El humano se preguntaba que tipo de espectáculo se encontraría una vez que la víbora se detuviera. No tuvo que esperar mucho para responder a su pregunta. La presencia oscura de la Bruja, la presencia más fuerte y temible de ese lugar, se aproximaba rápidamente. Ya faltaba poco.

            Finalmente, tras un viaje de algunos minutos, Joe sintió una fuerte sacudida y entonces, la serpiente se detuvo. Era el momento. Había llegado a la cámara donde se ocultaba la Bruja. 

            Las cadenas que lo envolvían comenzaron a expandirse, provocando que en el cuerpo de la serpiente, un bulto comenzara a crecer. La bestia se agitó con violencia mientras chillaba de dolor. Joe se había hartado de escuchar los chillidos y rugidos de la serpiente, por lo que opto deshacerse del peligroso animal. Desde dentro y usando sus cadenas, el Cazador destruyo el cuerpo de la mascota de la Bruja, provocando que éste cayera irremediablemente de espalda luego, sin perder tiempo, el bulto que sobresalía del cuerpo de la serpiente estalló, dos largas cadenas que terminaban en afiladas cuchillas, emergieron del interior y se clavaron con firmeza en el techo de la cámara y, lentamente, un capullo hecho de cadenas, emergió del hueco que la bestia tenía en su largo cuerpo verde y lleno de escamas.

            Las cadenas se movieron y revelaron al Cazador en el interior. Gracias al material del cual estaban hechas, la sangre y los fluidos de la serpiente, resbalaban de las armas del humano, permitiéndole regresarlas al interior de su cuerpo sin el menor problema o temor.

            Una llamativa y resplandeciente luz blanca fue lo primero que llamó su atención. Joe esperaba encontrar la cámara ahogada en las más absolutas de las tinieblas pero, definitivamente, no esperaba encontrar aquella misteriosa luz a varios metros de distancia de donde había aparecido. Dos serpientes lanzaban cabezazos con fiereza hacía la luz pero esta, parecía repeler cada uno de los ataques de aquella bestias, por más que atacaban, la luz no aminoraba ni un poco. Joe entornó los ojos y ahí, en el centro de la luz, se encontraban las dos mujeres que había ido a buscar pero… había algo extraño con esa escena.

            Era difícil distinguir lo que pasaba debido a la distancia que los separaba, sin mencionar que las dos grandes serpientes que no paraban de atacar, resultaban ser un molesto estorbo pero ahí, en mitad de esa barrera hecha con luz…

            “¿Qué…? ¿Qué es lo que esta pasando? ¿Quién esta creando esa barrera?”

            Joe entornó los ojos y se concentro en las dos siluetas negras que se distinguían en el interior… ¡Era Jessenia! Se asombró el Cazador al notar que la chica sujetaba una espada cuya hoja brillaba de un intenso color blanco y, eso no era todo. La joven había enterrado, casi en su totalidad, la misma hoja brillante en el pecho de Megan pero ésta, continuaba respirando con normalidad, sin mencionar que no podía notar ni una gota de sangre en ellas.

            “¿Qué esta sucediendo aquí? ¿Qué es lo que hace…?”

            Pero antes de que sus dos preguntas fueran respondidas, Joe abrió grandes los ojos momentos antes de saltar y quitarse del camino. La tercera serpiente que la Bruja había despertado lo atacó con rapidez, pero el Cazador fue más veloz y evadió las fauces abiertas de la temible bestia. Dejo para después las preguntas que invadían su mente, por ahora, su única y verdadera misión era eliminar a la Bruja y a esas tres serpientes que la obedecían.

            —Que decepción—la escuchó hablar—. Y yo que pensé que esa serpiente te había devorado. ¿Usaste una de esas Armas Espirituales? Sino me equivoco, esas Armas son las que usan siempre los Cazadores. Son las únicas armas que los protegen de la oscuridad del mundo.

            Joe levantó la vista para ver a la Bruja parada en lo alto de su tarima. Ahí en lo alto, una criatura de baja estatura y cubierta por una gruesa túnica negra, yacía de pie, expectante.

            El Cazador la miró con un frío ceño en el rostro.

            —Las Armas Espirituales no solo sirven para protegernos de la oscuridad del mundo, sino también para acabar con los asquerosos y hediéndoos seres que la habitan. Ahora, responde a mis preguntas: ¿Qué clase de truco usaste para que los Cazadores del Gremio de Central, no nos percatáramos de  la presencia oscura de esos Metamorfos? ¡Responde!

            La respuesta de la Bruja fue una risa arrogante y rebosante de desden.

            — ¿Por qué tendría que revelar mis secretos a un apestoso humano?

            —Porque de esa manera, mientras hablas y yo escucho, podrás alargar tú miserable vida, aunque solo fuera por un par de minutos. Deberías darme las gracias por mi generosidad, Bruja.

            —Ahora mismo yo te demostrare mi generosidad…

            Pero antes de que la Bruja hiciera nada, una serie de cadenas la atacaron por detrás, ésta se percató del ataque y las evadió al volar por el aire pero, aun así, las armas del Cazador la persiguieron sin descanso. A donde sea que la Bruja tratara de huir por el aire, las cadenas de Joe la seguían a gran velocidad, negándose a dejarla escapar.

            Para cuando las cadenas la rodearon y se dispararon contra el Ser oscuro para empalarla con sus cuchillas, la Bruja alargo los brazos, uno hacía cada lado, las manos de ésta comenzaron a emitir un destello azul y en eso, una esfera del mismo color la rodeo, protegiéndola de los ataques del Cazador de todos los puntos posibles y, como las serpientes lo hacían con la barrera de Jessenia, las cadenas del muchacho embestían la defensa de la Bruja, tratando de romperla.

            La Bruja hizo una señal con su magia y en eso, las tres serpientes gigantes que quedaban en la caverna, se volvieron hacía su ama y fueron hacía ella. Una de las bestias tomo las cadenas de Joe con las fauces y al moverlas, también movió al Cazador con ellas, lo levantaron a unos metros del suelo para luego arrojarlo cerca de la barrera que Jessenia había creado para protegerse de las embestidas de las serpientes. Joe cayó de pie sin el menor rasguño y regreso sus armas al interior de su cuerpo. Ahora se encontraba frente a la barrera que Jessenia había creado, el muchacho se tomó el lujo de girar unos segundos y comprobar por sí mismo, que es lo que la chica hacia ahí encerrada.

            Las tres serpientes gigantes rodearon a la Bruja, dos a los lados y una detrás. El Ser oscuro planeaba hacer algo nuevo. Mientras lo hacía, Joe se giró y vio como la espada de Jessenia brillaba con un destello calido. La luz que emergía de la hoja de la espada era tal que lograba iluminar casi toda la cámara oscura, como si la espada fuera un pequeño sol dentro de la oscuridad.

            Joe se percató, al bajar la mirada, que no había rastros de sangre, por lo que asumió que lo que sea que estuviera haciendo Jessenia, no lastimaba de ninguna manera a Megan, sin mencionar que ninguna de las dos se encontraba herida, al menos, físicamente. Aun así, las acciones de Jessenia seguían siendo un misterio para el Cazador y lo intranquilizaban. No le gustaba ser un ignorante, cada vez que se enfrentaba a algo que no entendía, buscaba la explicación, fuese como fuese, de lo contrario, no dejaría de preguntarse por lo que no entendía y eso le impedía concentrarse en las batallas.

            Al menos, de todo lo que pasaba, había averiguado algo. Jessenia no podía ser un enemigo de los humanos, de ciudad Central y de los Cazadores, después de todo, estaba protegiendo a Megan, ¿no es así? Creó esa barrera de luz para que las serpientes gigantes de la Bruja no lograran alcanzarlas, ¿no es verdad? De ser así, la chica no podía ser su enemiga, eso es lo que el joven pensaba… Sin embargo, aquella espada que sujetaba... No había otra explicación posible. Aquella espada era un Arma Espiritual. Una herramienta que solo unos cuantos humanos logran despertar y controlar a voluntad. Debía ser eso.

            Sin embargo, aun si se tratara de un Arma Espiritual, eso solo planteaba más preguntas que respuestas, como por ejemplo: ¿era Jessenia miembro de un Gremio de Cazadores o de otra naturaleza? ¿Había recibido entrenamiento especializado en la destrucción de Seres Oscuros? De ser así, ¿Qué hacía en Ciudad Central?, y ¿Por qué llegó acompañada de un Ser oscuro como aquel? ¿Sería verdad lo que le dijo Rachel días atrás? Que Jessenia había llegado por casualidad a ciudad Central y que nunca antes había recibido entrenamiento de ningún tipo. Aquello era remotamente imposible… No había forma de que Jessenia despertara el poder de un Arma Espiritual y que lograra dominar ese poder sin antes pasar por algún tipo de entrenamiento especializado.

            Tantas preguntas que merecían una respuesta y, por el momento, Joe no conocía ninguna de ellas. La sola idea de mantenerse tan ignorante lo enfurecía. Quería saber quien era Jessenia y la única forma de saberlo era llevándola devuelta a ciudad Central y sacarle las verdades, de una forma u otra. Pero primero, debía eliminar a la Bruja y, de ser posible, sacarle unas cuantas respuestas al Ser oscuro.

            Cuando Joe regresó la mirada a su oponente, la Bruja ya había preparado un gran círculo mágico de brillante color azul oscuro debajo de ella y debajo de las tres serpientes que la rodeaban. De pronto, mientras la magia del Ser oscuro se activaba, la serpiente que yacía apostada detrás de su ama, abrió grandes las fauces y de un solo bocado, se tragó a la Bruja. El Cazador no apartó la mirada, sabía que la magia de las Brujas era siniestra y engañosa, con ellas, pocas veces lo obvio era lo correcto.

            Tan pronto la serpiente se hubo tragado a la Bruja, las otras dos serpientes de los lados se habían pegado a la tercera; el círculo mágico seguía activo en el suelo, lo que demostraba que el Ser oscuro continuaba viviendo. A continuación, algo impresionante ocurrió. Con ayuda de la magia de la Bruja, las tres serpientes lograron fusionarse y formar un solo ser: una enorme bestia que casi rozaba el techo de la caverna. Tenía un cuerpo muy grande, sin brazos y sin piernas pero si con tres cabezas de serpientes. La cabeza del centro abrió grandes las fauces y en su interior, la Bruja yacía intacta. Se había fusionado con sus Familiares.

            Joe la miró expectante, listo para responder al menor ataque de su enemigo.

            “Las Brujas siempre tienen un truco nuevo bajo las mangas de sus túnicas…”

            La enorme bestia de tres cabezas, soltó un rugido tan potente que la caverna entera comenzó a sacudirse.

            —Ya sabes lo que dicen, Cazador, tres cabezas son mejor que una.

            Joe la miró con frío despreció en los ojos.

            —Lo único que veo son tres cabezas vacías y una asquerosa rata negra dentro del hocico de una víbora—Joe intentó reírse de su oponente pero, lastimosamente, la risa no le salió como se lo había imaginado. “Han pasado años desde la última vez que me reí” —. En serio, todos los Seres Oscuros me dan tanta lastima. Destinados a vivir bajo tierra, en las sombras, temerosos de la luz del sol. Todos ustedes son igual de patéticos, no importa si son Brujas, Necrófagos o Metamorfos, al final, son exactamente lo mismo. Pobres y tristes criaturas que se ocultan en la oscuridad, viviendo con el miedo de que algún día, los humanos los encontremos para exterminarlos. 

            La altanería y la arrogancia debían tener un límite. A la Bruja no le importaba lo que el humano le dijera, sin embargo, en el momento en que la puso al mismo nivel que los Metamorfos y que los ruines Necrófagos, el Ser oscuro no pudo contener su rabia. ¡Hasta se había atrevido a decir que los humanos eran superiores a ella!

            — ¡No me hagas reír!—le espetó la Bruja desde el interior del hocico de la serpiente—. ¿Qué los humanos son superiores a los Seres Oscuros? ¿Y que nosotros vivimos a su sombra, temerosos de que algún día nos encuentren y nos maten? ¡No te creas la gran cosa, Humano! ¡Solo porque hayas logrado matar a mis Necrófagos, a los Metamorfos, a una de mis serpientes y que además, hayas conseguido ver a través del Domo que cubre la zona abandonada de ciudad Central, no te hace superior a nosotros! Date cuanta de la posición en la que estas, Cazador. Los humanos son solo alimento y juguetes para nosotros, los Seres Oscuros. Ustedes existen únicamente por nuestro propio bien, para nada más.

            Las palabras: “Domo que cubre la zona abandonada de ciudad Central”, fueron las únicas que el Cazador escuchó, toda la palabrería que la Bruja escupió no le interesaba en lo absoluto.

            “¿Un domo, dijo? Ya veo. La Bruja uso su magia para crear una especie de cúpula mágica que cubre la zona abandonada de ciudad central, de esa forma, cuando los Metamorfos usaban esa parte de la ciudad, la energía oscura que desprendían no se expandía a otras zonas de Central, se quedaba atrapada, concentrada únicamente en ese mismo lugar. Eso explica porque cuando Rachel y yo entramos a esa zona, la energía oscura se encontraba tan concentrada…”

            Joe se sintió mucho más tranquiló ahora que había descubierto ese misterio, no obstante, las cosas no estaban más que comenzando. La idea le desagradaba pero, antes de matar a la Bruja, el Cazador necesitaba interrogarla sobre muchas cosas aun, por lo que solamente se limitaría a matar a la bestia de tres cabezas que el ser oscuro había creado.

            Ese día, Joe vestía atuendos de algodón de color negro; unos largos pantalones, una camisa negra de manga corta y una capa de viaje con capucha. Antes de iniciar el combate contra la bestia de tres cabezas, el Cazador se desabrochó la capa de viaje y la arrojó lejos de sí para que no le estorbara. Inmediatamente, unas cadenas que emergieron de su espalda envolvieron el cuerpo del humano como si de serpientes se tratasen, se enrollaron en ambas piernas, alrededor de su torso pero sin estorbarle y a lo largo de sus brazos. Era como si vistiera una armadura hecha de cadenas.

            Debido a la intensa luz que provocaba lo que sea que estuviera haciendo Jessenia en esos momentos, la Bruja pudo ver con lujo de detalle como Joe se armaba y se rodeaba de sus múltiples cadenas que yacían suspendidas a unos centímetros de su cuerpo. Sea lo que sea que tuviera pensando hacer, el Ser oscuro no se lo permitiría.

            La cabeza izquierda y derecha del cuerpo de la bestia, se dispararon a gran velocidad contra el Cazador, lamentablemente, éste salto a gran velocidad y evadió la embestida; el ataque de las serpientes, en lugar de golpear al humano, terminó por estrellarse contra la barrera que Jessenia había creado, provocando que las cabezas salieran despedidas hacía atrás pero sin resultar heridas.

            La cabeza central de la bestia siguió al Cazador hasta donde se encontraba, en cuanto lo ubicó, las otras dos cabezas se percataron al instante donde se encontraba éste. Gracias a que los tres pares de ojos de cada cabeza estaban conectados, la Bruja que yacía dentro de las fauces de la cabeza central, siempre sabía lo que pasaba y, mientras ésta se encontrase dentro del hocico de una de sus serpientes, las armas del humano no alcanzarían a tocarla.

            “Adelante, Cazador, ataca cuanto quieras, no me molesta en absoluto. La piel de las serpientes ha sido endurecida gracias a mi magia, no importa cuántas cuchillas lances, tampoco importa como intentes atrapar a mi criatura. Mi bestia de tres cabezas tiene la fuerza para romper tus cadenas y la resistencia para soportar cualquier cuchilla. ¡Nada de lo que hagas tendrá resultado!”

            La Bruja confiaba en su victoria. Mientras se mantuviera dentro de las fauces de la cabeza central de la serpiente y, mientras los tres pares de ojos estuvieran conectados con los de ella, el Ser oscuro sabría siempre la localización del humano y podría atacar, así como defender al mismo tiempo. Lamentablemente, atacar el enorme cuerpo de la bestia de tres cabezas no era su plan. Joe podría hacerlo si lo deseara pero, atacar un cuerpo tan grande y resistente, solo ocasionaría un desperdició inútil de energía. ¡No! Su objetivo era otro, algo mucho más pequeño y redondo…

            Su plan de ataque ya estaba formulado, solo faltaba llevarlo a la acción cuando de pronto, una explosión de luz se llevó a cabo. Tanto Joe como la Bruja se giraron hacía la barrera que Jessenia había creado y se sorprendieron al ver como la luz se hacía cada vez más brillante. La luz resultaba ser cegadora, el Cazador se alegró que ambas chicas tuvieran los ojos cerrados, de lo contrario, aquel destello podría haberlas dejado ciegas de por vida.

            El humano se limitó a cerrar los ojos con fuerza y a cubrírselos con el brazo, la Bruja, por otro lado, no paraba de chillar de dolor conforme la luz se expandía en toda la cámara.

            “Parece que la estuvieran quemando viva…”

            Fue lo que pensó el Cazador al escuchar los gritos desgarradores de la Bruja y, la verdad, no podía sorprenderse. Pese a que Joe tenía ambos ojos cerrados, la luz que lo abrazaba se sentía cá