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Albus Potter y el Libro del Caos por Malfuin

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Notas:

SPOILERS HP7

 Todos los nombres y personajes mencionados en los libros de Harry Potter son propiedad de J.K.Rowling.

 

Notas del capítulo:

SPOILERS HP7

 Todos los nombres y personajes mencionados en los libros de Harry Potter son propiedad de J.K.Rowling. 

 

1: Un viejo tren y un antiguo castillo

El traqueteo del viejo tren se dejaba oír, atravesando el imparable murmullo de las conversaciones ajenas; Albus se preguntó sí todo el trayecto sería tan ruidoso, puesto que empezaba a sentir un ligero dolor de cabeza.

-Vamos, Al -dijo Rose-. Tenemos que buscar un lugar donde sentarnos.

-Claro -asintió él, siguiéndola. Notaba las miradas de los demás pasajeros centradas en él, aunque probablemente era cosa se su imaginación. Se sentaron cerca de la locomotora, lo cual no fue un alivio para la cabeza del muchacho. En cualquier caso, allí estarían más tranquilos, porque el vagón de los prefectos estaba cerca...

No pasó mucho tiempo hasta que James llegó al compartimento. Abrió la puerta y asomando la cabeza dijo:

-Chicos, me voy a la parte trasera del tren, pero si necesitáis algo podéis gritar mi nombre y vendré -advirtió.

-Se supone que no podemos gritar por los vagones -dijo Rose con perplejidad.

-Se supone -sonrió él, y cerró la puerta.

Se hizo un silencio en el vagón; no uno incomodo, por supuesto. Al y Rose estaban tan acostumbrados uno a la presencia del otro como si fuesen hermanos. Más bien era un silencio nervioso; ambos habían esperado mucho tiempo aquel momento, y no sabían bien qué decir. Había tanto de qué hablar... Las casas donde acabarían, los profesores que tendrían, cómo sería Hogwarts por dentro, qué compañeros convivirían con ellos... Además, algo que había estado preocupando a Albus era su futura casa; su padre le había tranquilizado respecto a aquello. …l era Albus Severus Potter, y no importaba la casa en la que acabase.

La puerta volvió a abrirse y un muchacho de cabello castaño apareció ante ellos. También debía ser de primer año, e iba vestido con ropa muggle de color negro.

-Me presento -dijo sin más, entrando en el compartimento-. Me llamo Delko Blake, y soy de Exeter. Un placer conoceros.

Sin aguardar una respuesta, se sentó junto a Rose y les miró con curiosidad.

-Yo soy Rose Weasley, de Ottery St. Catchpole -las ciudades natales no eran algo importante en el mundo mágico, pero tal vez aquel muchacho era hijo de muggles y la niña había decidido ser amable con él. Albus siguió su ejemplo.

-Me llamo Al Potter, de Londres -dijo extendiendo la mano. El otro niño se la estrechó; bostezó unos segundos después y extrajo un extraño objeto de su bolsillo. Un pequeño cuadrado brillante se iluminó en su centro y tanto Al como Rose se acercaron con curiosidad.

-Eh, ¿no iréis a leer mis mensajes? -dijo el niño sorprendido-. Es privado.

-¿Qué es eso? -preguntó Al, sin dejar de mirar atentamente el artefacto.

-Creo que es un teléfono móvil -explicó Rose-. Mi madre tiene uno parecido, pero no es tan guay.

-Aunque haya decidido entrar en Hogwarts, no quiero perder el contacto con mis amigos.

-¿Tus amigos son muggles? -preguntó Al.

-Exacto -Delko le miró con algo de desconfianza-. Me aseguraron que no tendría por qué dejar de ser amigo de ellos, aunque no me dejen decirles la verdad.

-No hay problema con eso -aseguró Rose con amabilidad-. Aunque los aparatos eléctricos y electrónicos no funcionan en Hogwarts.

-Ah, ya veo... -Delko asintió distraídamente y luego, repentinamente, palideció y levantó la mirada-. ¡Un momento! Mi móvil...

-No -respondió Rose.

-Mi portátil...

-No.

-Mi Ipood...

-No.

-Mi Play Station Portable 2...

-No.

-Mi Nintendo DS Advance...

-Pues no -repitió Rose por enésima vez.

-¡Maldita sea! -exclamó Delko-. ¡Me bajo del tren! -el muchacho cogió su baúl y comenzó a arrastrarlo por el pasillo. Aturdido, Albus se levantó.

-¡Espera un momento, hombre! -dijo poniéndole una mano en el hombro-. No puedes irte así como así.

-¡Quiero ir a otro colegio! -exclamó el muggle, ignorándole-. ¿¡Cómo he podido acabar en el único dónde no puedo usar tecnología!?

Delko Blake siguió tirando de la mano de Albus, al parecer dispuesto a saltar del tren en marcha. Entretanto, la puerta del compartimento de los prefectos se abrió; con la ayuda de todos, y tras unos minutos de histérica discusión, lograron convencerle de que encontrarían el modo de hacer funcionar sus aparatos, y que saltar de un vehículo a quién-sabe-cuantos kilómetros por hora no era la solución. Finalmente, sin avergonzarse un ápice del espectáculo que había montado, volvió al vagón y se sentó una vez más junto a Rose, quien se había puesto a leer. Con un suspiro, Al cogió su baúl que había quedado abandonado en el pasillo y lo arrastró hasta el compartimento.

-Si te sirve de consuelo -dijo Rose, sin mirarle-, mi abuelo pudo hacer que el móvil de mi madre funcionase en el mundo mágico. Le preguntaré cómo se hace.

-De acuerdo -dijo Delko; luego, alegando que tenía que aprovechar sus últimas horas, se puso a jugar con uno de sus artefactos muggles. El resto del viaje transcurrió sin demasiados incidentes.

***

Y al fin, llegó la hora de abandonar el tren. Los alumnos de primero, con sus túnicas negras, abandonaron lentamente el tren siguiendo una voz que llamaba.

-¡Por aquí! ¡Los de primero por aquí! ¡Hola Al, hola Rose!

En el exterior estaba muy oscuro; debido a la iluminación del tren, Al no lo había notado. Las piedras parecían bastante húmedas bajo sus pies, así que avanzó con cuidado, junto con el resto de alumnos de primer año.

-¡Hola, Hagrid! -dijo Al-. Mi padre te envía recuerdos.

-Bien -sonrió el enorme hombre-. ¿Qué hacéis todos ahí parados? Los botes están en dirección al lago, y el lago está allí, ¿no lo veis?

La veintena de niños comenzó a andar en silencio, tropezando y resbalando. Los tres muchachos se sentaron en un bote, y para sorpresa de Albus y Rose, Scorpius Malfoy se sentó con ellos, completando el grupo.

-¿Qué haces aquí? -preguntó Al un poco desconcertado. Por lo que había deducido de las conversaciones de sus padres y las palabras de James, sus familias no se llevaban nada bien.

-No conozco a nadie más -dijo Scorpius cabizbajo.

-¿Qué hay, tronco? -dijo Delko, que en aquellos momentos tenía unos cables saliendole de las orejas-. Me llamo Delko Blake, ¿y tú?

-¿Eres muggle? -preguntó Scorpius, mirando con recelo la mano tendida hacia él.

-Eso es -sonrió Delko-. Seguro que tengo mucho que aprender de ti, amigo.

Albus y Rose se miraron. Según la forma en la que les habían educado, no había que tratar a los hijos de muggles de forma diferente (y esto quería decir ni mejor, ni peor). Sin embargo, sus padres nunca les habían ocultado que siempre quedaban personas con prejuicios hacia los muggles. Y sospechaban que la familia Malfoy incluía a aquellas personas.

Pero finalmente, Scorpius estrechó la mano de Delko, quien no parecía haber notado la reacción del otro. Los botes comenzaron a desplazarse sobre el agua, bordeando un bosque de árboles profundos; finalmente, la silueta iluminada de un castillo inmenso apareció ante el grupo de niños, que exclamaron impresionados. La mayoría de las ventanas estaban iluminadas, y en la lejanía oían las voces de alumnos mayores que corrían por los terrenos de la escuela, en dirección al castillo.

-Genial -dijo Delko unos minutos después-. Mi Ipood ya no funciona.

Sacándose los cables de las orejas, se los guardó en los bolsillos y se preparó para bajar del bote. Sus compañeros le imitaron y se dirigieron en fila hacia el castillo, siguiendo a Hagrid. El profesor llamó a las puertas, que se abrieron con un chirrido.

-Los alumnos de primer año, profesora Clearwater -dijo Hagrid, y despidiéndose con un gesto de Albus y Rose, atravesó el vestíbulo y se dirigió a una puerta situada a la derecha.

-Gracias, Rubeus -dijo la profesora. Era alta y delgada, de cabello castaño. De no ser por su rostro severo habría parecido más atractiva. Miró a los niños, que esperaban en el umbral, casi sin atreverse a entrar-. Venga, pasad -instó.

El amplio vestíbulo, iluminado por una cálida luz amarilla, era enorme. Clearwater les pidió silencio y luego, carraspeando, comenzó a hablar cómo si le hubiesen dado cuerda:

-Bienvenidos a Hogwarts. Soy la profesora Clearwater, y os impartiré Transformaciones éste curso. En breves momentos seréis seleccionados para vuestras Casas, que se convertirán en vuestros hogares durante vuestra estancia en el castillo. Deberéis esperar a que vuelva a buscaros. Mientras tanto, podéis tratar de adecentaros; habrá mucha gente en el banquete del Gran Comedor.

En realidad, Albus no tenía que preocuparse demasiado, ya que su madre le había hecho levantarse temprano solo para arreglarle (incluso había logrado dominar parcialmente su cabello con un encantamiento, mientras su padre aseguraba que no había nada malo en ir despeinado por la vida).

Las puertas del gran comedor se abrieron y Albus penetró en el Gran Comedor seguido de sus compañeros. El Sombrero Seleccionador, del cual su padre le había hablado anteriormente, cantó una canción... Desgraciadamente, él estaba demasiado nervioso para prestar atención a la letra.

-Blake, Democrito Delko -dijo la profesora Clearwater como primer nombre.

-¿Te llamas Democrito? -se burló Scorpius.

-Tú te llamas Scorpius -le recordó Rose, y hubo varias risas entre los nerviosos alumnos.

-No tenemos todo el día, chicos -recordó Clearwater.

-¡Eso! ¡Lo que queremos es cenar! -gritó James desde la mesa de Gryffindor, y la multitud estalló en carcajadas. En pocos minutos, Delko fue seleccionado para Gryffindor.

Los alumnos siguieron avanzando, y un rato después Scorpius acababa caminando hacia la mesa de Slytherin entre un estruendoso aplauso. Y enseguida le tocaría a él.

Había llegado la hora de la verdad. ¿Acabaría sentado junto a Scorpius, o junto a Delko? ¿Gryffindor o Slytherin? Sus antiguos temores regresaron, junto a la sensación de inseguridad que había estado ahogando hasta entonces. Cuando pronunciaron su nombre, hubo un murmullo y todo el Gran Comedor le miró. James le guiñó un ojo. Se sentó sobre el taburete y el Sombrero Seleccionador le cubrió los ojos.

"Hum... Así que Potter, ¿no?" dijo la vocecilla del Sombrero. "Te pareces mucho a tu padre, pero con él la cosa fue más complicada. Contigo está claro, eres un Gryffindor de pies a cabeza."

Albus soltó un suspiro de alivio, aunque en él, sorprendió también un dejo de decepción. Pero el Sombrero Seleccionador no había acabado.

"Un verdadero Gryffindor, sí señor, pero no puedo ignorar el deseo de tu corazón. Grita el nombre de otra casa con todas sus fuerzas, y por tanto no tengo otro remedio que ponerte en..."

-¡Slytherin! -gritó en voz alta, y un pesado silencio recayó sobre la multitud...
 

Notas finales del capítulo :

Play Station Portable 2 y Nintendo DS Advance: La verdad, no sé para cuando estará la nueva generación de portátiles ni qué nombre tendrá cada consola, pero creo que en 2017 seguramente habrá cosas por el estilo. Los muggles que salen en Harry Potter en general parecen desinteresados de su mundo de origen, pero como buen friki, Delko Blake necesita su vicio.

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