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"Mirada de muerte... " por Azrael

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Notas:

es hermoso... muy bien trabajado en su estructura. No puedo decir lo mismo de la gramática, tal vez deba revisarlo; aún así, su estructura es preciosa. Dice exactamente lo que quiero que diga...
 

Notas del capítulo:

este es el inicio de la historia. Espero sea de su agrado...
 

Prólogo

Prólogo...

 

 

Los pasillos se iluminaban con el tenue color rojizo de la luz de la sirena. Todos corrían a sus puestos armados y listos para un enfrentamiento. Habían dicho que eran cientos de ellos, pero mentían; sólo era uno...

-         ¡Señor nos atacan!- gritaban desde el radio.

Sentado en su cómoda silla, el jefe de seguridad observaba fríamente; como si nada pasase.

-         ¿Quiénes?- le preguntó al asustado guardia al mando de la emergencia.

Sudando a chorros, con mirada de terror y temblando incesantemente, el guardia contestó a su pregunta:

-         Una joven...

La alarma estaba lejos. Los rifles de asalto se pusieron en fila cubriendo el pasillo. Todo estaba en el silencio absoluto, salvo por el eco de la alarma. Uno tras otro, pasos de suela dura se oían sobre el blanco piso de baldosa. Sea lo que sea, estaban seguros que lo destruirían con sus fusiles. Aún así, todos estaban tan asustados que sudaban como cerdos.

 

El reflejo blanco y brilloso del piso se opacó por los pasos de aquel monstruoso personaje. Unas botas negras con hebillas y correas amarrándolas se asomaron suavemente, sonantes con un eco tenebroso. Ahí estaba... una chica de cabello castaño claro, tez blanca y ojos del color del rubí... tan sombríos... solo con mirarlos te petrificarías. Estaban pintados con una línea oscura alrededor del ojo que los hacía ver aún más lúgubres. Sus ropas; una blusa verde oscura, unas mallas que cubrían sus brazos, las botas y una falda larga que parecían retazos colgando de su cinturón de cuero con taches metálicos.

 

Todos estaban aterrorizados. A duras penas si se veían sus ojos en su oscuro rostro. Sus manos escurrían sangre y sus ropas estaban manchadas de aquel color escarlata y vinotinto. Su blusa se veía siniestra con aquellas manchas, y su ropa negra lucía aún más macabra.

-         ¡DISPAREN!- gritó uno de aquellos ingenuos hombres.

Ella sacó inmediatamente un tubo metálico enorme y con el sonido del choque de viento, se abalanzaba el tubo a una velocidad increíble. Todas las balas, por más rápidas que fueran, eran desviadas por aquel instrumento de defensa.

-         Dios... no... Dios...

Los disparos se detuvieron. Debían cargar sus armas.... Los nervios se apoderaron de todos; difícilmente cargaban un arma a buena velocidad. El proveedor se chocaba con el cuerpo del arma una y otra vez, pero no encajaba en el agujero que lo conectaría al mecanismo para disparar.

 

Ella levantó su pertenencia y lanzó con gran fuerza el tubo en sentido horizontal, atravesando la cabeza de uno de ellos, y el costado de otro que seguía tratando de cargar el arma mientras caía al suelo falleciendo de dolor...

 

Al ver esto, todos se miraron entre si y ocurrió la algarabía por huir del lugar. Se empujaban mientras ella avanzaba con entera tranquilidad y mirada perturbadora hacia sus víctimas...

-         ¡Corran! ¡Maldición!- ordenaba desesperado el comandante.

-         Espere Señor... - detuvo uno de ellos.

-         ¿Qué quieres?

El joven señalaba hacia la chica...

-         Se detuvo...

Estaba parada, goteando sangre de las manos y mirando con sus ojos encharcados de ese color rojo rubí. Los miraba directamente a todos... Pero estaba estática.

-         ¡¿QUÉ ESPERAN?! ¡DISPAREN AHORA!

Todos cargaron rápido sus armas y cuando se precisaron a disparar, notaron que ella estaba justo frente al equipo... ¿En qué momento había ocurrido? En realidad, era una pregunta que poco y nada les interesaría...

 

Lanzó con fuerza su mano contra el pecho del comandante y con la cabeza baja, pero mirándolo a los ojos, apretó con fuerza, apagando la vida de aquel hombre mientras un par de chorros de sangre llenaban de manchas a los guardias y su cara y cabello.

 

Las pupilas de todos simplemente se empequeñecieron ante tal escena. Era realmente asqueroso y terrible. La mirada de la chica se dirigió hacia el que estaba al lado; de inmediato él empezó a huir... Todos corrieron como alma que lleva el diablo. La reacción ante la algarabía fue lenta... ella esperó a que fueran un poco retirados. Sacó su mano del pecho del cadáver y, goteando sangre de sus dedos, se lanzó corriendo como un animal hambriento sobre cada uno de aquellos hombres.

 

Desde las cámaras se podía observar tan terrible situación. La alarma seguía sonando e iluminando el pasillo, y la brutal chica sacaba viseras, aplastaba cráneos y arrancaba extremidades con la facilidad con que uno quiebra un huevo.

 

El comandante de la guardia seguía observando la situación por las cámaras...

-         Eres magnífica.- comentaba para sí.

Mientras, la chica se dirigía a la puerta con paso lento y seguro. Estaba a punto de abrirla cuando se giró para mirar a la cámara con su fuerte mirada sombría. El comandante se quedó anonadado con tales ojos; brutales, con ansias de sangre y sin misericordia alguna por nada... No pudo evitarlo... se aterrorizó al verlos...

 

La chica movió su boca para una última palabra antes de abrir la puerta hacia su libertad...

-         Te encontraré... - pudo leer en sus labios el jefe de la guardia...

El sudor en su cara caía gota a gota sobre los papeles que tenía en la mano. Y la chica, abrió la puerta y como si nada, salió del edificio; dejando alarma encendida y más de doscientos guardias tirados en el suelo, viéndose más sangre que uniformes o caras... todo había quedado con los pigmentos del fluido vital de aquellos pobres hombres...

 

 

 

Mirada de muerte...

Por: Carlos Cuervo.

 

Notas finales del capítulo :

Bien, sigo con el capítulo uno... Espero sus comentarios y opiniones.
Gracias por leerme!

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