Fanfic Es
Fanfics en español

Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

[Comentarios - 138]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +
Notas:

Que tal, lectores. Les traigo el capitulo numero 21 de la historia, a partir de este capitulo, la acción se intensifica, así como la historia. 

¡Si les gusta el capitulo, por favor dejenme un comentario con sus opiniones, criticas o impresiones! 

Muchas gracias y hasta el siguiente capitulo. 

El octavo día de trabajo en la Posada Aura había iniciado muy normalmente, como si el fuerte y violento exabrupto de Jessenia nunca hubiese sucedido. Los clientes no mencionaban nada de lo ocurrido el día anterior  y tampoco seguían a la joven camarera con la mirada; fuera del restaurante, los habitantes de la ciudad pasaban como de costumbre rumbo a sus destinos; la verdad era que tras escuchar todas las cosas que Jessenia le dijo a ese chico rubio el día de ayer; las personas comenzaron a sentirse mal por la forma en que acosaban a la chica; al final, ella tenía razón, no era un juguete de entretenimiento y tenía derecho de que la dejaran vivir su vida con normalidad y completa paz. Por lo que a partir de ese día, la gente empezó a tranquilizarse; sin mencionar que algunos pocos terminaron intimidados tras ver el carácter explosivo que la camarera ocultaba tras un semblante, aparentemente, tranquilo y serio.

            A decir verdad, una vez que Jessenia se levanto esa mañana, se despertó tranquila y ligera; no hubo sueños o pesadillas esa noche. Se encontraba calmada y se sentía capaz de soportar con paciencia lo que sea que fuese a ocurrir ese día. Todo parecía normal, salvo por una cosa, Megan, la linda camarera de cabello negro y primer amiga de Jessenia al llegar a esa ciudad, había faltado al trabajo; al principio la joven no se preocupó, creyó que se le había hecho tarde como suele pasar, no obstante, los minutos se convirtieron en horas y las horas en más y más horas.  

            Durante su tiempo de descanso, Jessenia se dirigió al parque al cual había llegado el día anterior tras su agresivo exabrupto, tomó asiento en un viejo columpio de color verde metálico y se pasó su hora de comida meciéndose lentamente en aquel juego infantil.  Era sumamente extraño, el día de ayer sus emociones eran un verdadero caos, empezó su día sintiéndose molesta por el extraño sueño que tuvo, luego aburrida por el trabajo para después pasar al fastidio a causa del chico rubio que se le había declarado públicamente, solo para concluir con una explosión de rabia que no sabía que tenía. Y al final, la vergüenza y la culpa.

            También se le había hecho extraño no haberse encontrado con su “yo” del pasado, Jessenia creyó firmemente que tras su exabrupto, esa niña se aparecía en sus sueños para guiarla o darle una pequeña pista sobre lo que estaba pasando ya que, por alguna razón que la camarera no sabía, su pequeño “yo” siempre sabía lo que pasaba con su cuerpo y su mente, y lo sabía mejor que la Jessenia del presente.

            Su descanso había terminado, regreso calmadamente a la Posada Aura, al entrar volvió la mirada en todas las direcciones, buscando a Megan, lamentablemente, no la encontró. Solo vio a Rachel, la hermana de Chris y a Matt, el lavaplatos, ayudando a llevar los pedidos de comida y tomando órdenes. Jessenia subió al tercer piso del edificio para ponerse nuevamente su uniforme, junto con ella, el medallón que Joe le había regalado el día de ayer, colgaba a unos centímetros sobre sus pechos. Aquel día paso extrañamente rápido y sin ninguna novedad; el que hubieran varios clientes ayudo a que la chica no pensara en el pasar del tiempo.

            El restaurante había cerrado; Jessenia y Rachel se quedaron para limpiar las mesas y barrer el suelo; tanto Joe como Matt pidieron la salida temprano ya que tenían asuntos que atender; mientras la chica rubia se encargaba de algunos asuntos en la cocina; el dueño de la Posada Aura le entrego una carta a Jessenia cuando hubo terminado con sus labores.

            — ¿Una carta?—repitió confundida luego de tomarla y analizarla cuidadosamente. No había nada extraño, era un sencillo sobre blanco con una estampa en forma de corazón rojo que sellaba la cartita—. ¿Quién te la dio? ¿Fue el chico rubio de ayer?

            —Así es—le respondió mientras limpiaba unos pequeños vasos de cristal con un trapo blanco—. Vino mientras descansabas, pregunto por ti, pero luego de decirle que estabas en tu descanso, es que me dejo la carta y me pidió que te la entregara al terminar el día. Imagino que quiere citarse contigo o algo así.

            —Ya veo… ¿Has sabido algo de Megan? ¿Se encuentra bien?

            Pero el dueño de la Posada solo se limitó a negar con la cabeza.

            —No lo sé. No he sabido de ella desde ayer.

            —Entiendo…—Jessenia bajó la cabeza deprimida. Deseaba saber qué era lo que incordiaba a su amiga, aunque, a decir verdad, una parte de ella ya lo sabía, solo que no terminaba de entender cuál era el problema—. Bueno, gracias por la carta, la leeré en mi habitación.

            Una vez que llego a su pequeño y humilde cuarto, Jessenia se quitó su molesto uniforme de trabajo, lo dejo caer con indiferencia en el suelo para después tumbarse sobre la cama con la vista puesta en el techo de la habitación. Alargo al frente de su cuerpo la mano que sostenía la pequeña carta blanca con la estampita en forma de corazón, se le quedo mirando por largos segundos, negándose a abrirla por intuir el tipo de contenido que tendría; no estaba de humor para soportar otra cursi confesión amorosa, aunque esta fuera escrita y no oral como las muchas otras que ha tenido que soportar. Con un breve suspiro, la chica rompe el sello y saca la nota que yacía en el interior, la hojita decía lo siguiente:

“Jessenia, primero que nada, permíteme presentarme, mi nombres es Michael y lamento mucho haberte hecho enojar el día de ayer; quiero que sepas que no te guardo rencor por lo que dijiste, tenías razón, debí elegir el lugar y el momento correcto para decirte lo que siento, por lo que me gustaría que nos viéramos esta misma noche en… Le dije a tu jefe que te diera la carta al final del día para que no te sintieras presionada y de esa forma, no entorpecer tu trabajo. Te esperare en el lugar marcado alrededor de quince minutos, en serio espero que vayas, tengo algo muy, pero muy interesante que mostrarte y que creo que te interesara profundamente. Hasta entonces, Michael.”

            Jessenia leyó solo una vez aquella carta y después suspiro con cansancio. La verdad, no le interesaban los sentimientos que ese chico pudiese tener por ella, no deseaba ser insensible, es solo que todo ese asunto romántico no le llamaba la atención en lo más mínimo y pensó seriamente en dejar esperando a aquel chico en mitad de la noche; cuando él se percatara que Jessenia no llegaba, simplemente se iría y se daría cuenta que ella no estaba interesada; no obstante, la joven aún se sentía culpable y avergonzada por las cosas tan horribles que le dijo ayer en público y deseaba disculparse lo más rápido posible, por lo que rápidamente se vistió con las prendas que Megan le compro en su primer día en la ciudad de Central.

            Una vez que termino de vestirse de forma casual y con prendas cómodas para moverse de noche, es que se mira en el espejo, se dejó la larga coleta que le llegaba hasta la espalda media, sus largos mechones de cabello le caían a los lados del rostro y en la frente, un flequillo puntiagudo estaba casi al nivel de los ojos pero sin cubrirlos. Alrededor de su cuello y suspendido sobre sus pechos y bajo sus prendas, la piedra que Joe le regalo el día anterior seguía en su lugar. Si era cierto o no que daba suerte, Jessenia lo ignoraba, pero ya que el medallón no representaba ningún obstáculo para ella, es que se lo deja puesto.

            Salió de la Posada Aura mientras Jaime atendía a los clientes del bar nocturno y se internó en la ciudad; gracias a sus constantes paseos con Megan en sus horas de descanso, es que Jessenia ya conocía más a fondo la ciudad de Central, por lo que dar con el lugar citado no resulto muy complicado. Mientras andaba por los varios caminos del parque que conectaban con diferentes lugares de la ciudad, es que la doncella llega sin darse cuanta al lugar donde todos los cambios empezaron a ocurrir. Se detuvo para contemplar con expresión seria en el rostro, el punto exacto donde Megan fue atacada por ese pervertido hombre borracho y el lugar donde Jessenia se percató que poseía habilidades de lucha que no se conocía.

            De pie bajo los rayos de la luna y con una expresión seria en el rostro, Jessenia recordó con detalles lo ocurrido hace algunos días atrás; aun ahora, no se explicaba como logro hacer lo que hizo; como ya se había dicho a sí misma; ella jamás poseyó una gran fuerza física, ni hablar de valor o velocidad, por lo que cuando tomo el brazo de ese hombre y se lo torció para luego someterlo en el suelo con una sencilla maniobra de lucha, y sin mostrar un leve atisbo de duda, miedo o inseguridad, o arrepentimiento; la doncella se encontró profundamente sorprendida y, durante varias horas esa noche y en los días posteriores, siguió y siguió pensando en todas las posibilidades para ese repentino desplante de fuerza física y de voluntad.

            A la conclusión a la que había llegado, ya cansada y harta de darle vueltas y más vueltas al mismo asunto, es que Jessenia, sin ser consiente, poseía una habilidad natural para las confrontaciones, para las peleas y para reaccionar instintivamente cuando sintiera una amenaza; es decir, Jessenia poseía un talento natural para las peleas, pero ya que la mayor parte de su vida se la había pasado encerrada en un castillo, muriendo lentamente por el aburrimiento y la monotonía; nunca fue capaz de descubrir el potencial oculto que siempre tuvo; por lo que durante todos esos años, la joven fue adquiriendo paulatinamente, una personalidad hermética, pasiva e insegura de si misma; así como temerosa y tímida.

            No había ninguna base para las conclusiones que Jessenia sacaba sobre sí misma, eran simplemente los pensamientos que ella tenía sobre su persona tras meditar en los cambios que estaba presentando en los últimos días.

            Mientras la joven caminaba rumbo al lugar citado, continuaba pensando en lo mismo, una cosa era su personalidad, pero ¿Cómo era posible que supiera movimientos de pelea que jamás aprendió de ningún lugar y que supiera ponerlos en práctica cuando el momento llegaba? Una vez más, la mentalidad simple de Jessenia busco la respuesta más sencilla y directa para zanjar de una buena vez todo el asunto. ¡Reflejos! Esa era la respuesta a la que había llegado tras cansarse de pensar en lo mismo. Su cuerpo se movió por los reflejos y eso era todo, ya no valía la pena seguir pensando en lo mismo ya que, al modo de verlo de la joven, probablemente jamás encontraría la respuesta correcta y, de todas formas, ¿Qué tenía de malo saber pelear de esa manera? ¿Qué acaso no fue muy útil en el momento adecuado? De no haber sabido defenderse, probablemente ambas hubiesen resultado muy mal heridas en los días pasados, por lo que Jessenia aceptaba las nuevas habilidades físicas que había adquirido.

            Una vez que llego al lugar citado, a unos cuantos metros más adelante, el joven rubio al que ofendió el día anterior, yacía de pie esperándola con ambas manos dentro de sus bolsillos. Iba bien arreglado y peinado, por lo que Jessenia creyó que intentaría un último movimiento antes de rendirse definitivamente con ella.

            —Hola—comenzó Jessenia, pero como no encontraba nada más que decirle, dijo lo siguiente—, leí tu carta y…, bueno…, aquí estoy—luego soltó un suspiro de resignación, aquella noche se encontraba mentalmente tranquila y no alborotada, por lo que disculparse no representaba ningún problema, creyó que lo mejor era ser directa y acabar de una vez con ese asunto. Pensó que si acababa rápido con todo aquello, podría regresar con Jaime y pedirle que le diera la dirección de Megan para ir a visitarla—. Escucha, lamento mucho las cosas horribles que te dije ayer, no te las merecías… Me gustaría poder explicarte porque me comporte como lo hice, pero ni yo misma lo sé, es casi como si otra persona, totalmente ajena a mí, hubiese dicho todas esas cosas…, en fin, quiero que me perdones y decirte que me alegran tus sentimientos, pero en estos momentos, para serte honesta, no estoy interesada en formalizar una relación con alguien, tengo demasiadas cosas en que pensar y me alegraría que respetaras mi decisión.

            ¡Bien, eso había salido perfecto! Se lo dijo directamente con amabilidad y sin soltar palabrotas o alzar la voz, esa era la manera correcta de arreglar los problemas, ¡hablando y no recurrir inmediatamente a la violencia! Michael escuchó atento las palabras de Jessenia, por lo que la joven creyó que las había entendido y ya no le causaría molestias.

            —No te preocupes—le dijo el muchacho rubio con voz tranquila—, como te escribí en la carta, no te guardo ningún rencor. En parte fue culpa mía, debí escoger el lugar y el momento y no molestarte en mitad de tu trabajo; seguramente ya es muy difícil vivir tu vida con todas las personas de esta ciudad inmiscuyéndose en tus asuntos, así que es normal que te molestaras y reaccionaras de ese modo. Así que no te preocupes por eso.

            ¡Perfecto! Las cosas poco a poco se estaban arreglando. Jessenia comenzó a sentirse mejor ya que ese chico no le guardaba rencor por las cosas que le dijo y por su conducta.

            —Muy bien, si ya todo esta dicho, me tengo que ir—le dijo Jessenia al chico dándose la vuelta y preparándose para marcharse rumbo a la Posada Aura.

            — ¡Espera, no te vayas! En la carta también te dije que tengo algo que mostrarme, ¿te molestaría acompañarme unos minutos? No queda lejos de aquí, llegaremos en cosa de nada.

            ¡Ah! Es verdad, en la carta ponía que Michael quería mostrarle algo que podría interesarle mucho. Ya que la curiosidad de Jessenia se había activado en esos momentos y ya que se había disculpado con el joven por su conducta, creyó que seguirle el juego por unos minutos era la manera perfecta para demostrar que ya todo estaba olvidado y que ya no quedaban resentimientos. Por lo que acepto seguir al muchacho, éste le respondió con una sonrisa y prometiéndole que se sorprendería mucho cuando llegaran al lugar señalado.

            Bajos los rayos de una luminosa luna, caminando lado a lado y pasando junto a casas y comercios, Jessenia reconoció el lugar al cual Michael quería llevarla. Si ambos seguían el mismo camino sin desviarse, sin duda alguna, llegarían a la zona abandonada de ciudad Central; aquel oscuro, silencioso y solitario lugar que Megan le mostró en los primeros días de su llegada y que le contó que estaba abandonado debido a que el suelo de ese lado de la ciudad era muy inestable; con frecuencia, según le contaba su amiga, de ese lado de la ciudad habían muchos derrumbes de casas y comercios, por lo que se opto por abandonar esa parte de Central y mover a los ciudadanos a otros lugares. A ese mismo lugar, Jessenia era conducida.

            Mientras recordaba todo lo anterior, en algún punto del viaje, los transeúntes dejaron de pasar junto a ellos, llegaron a una zona solitaria de la ciudad que, debido a la presencia que despedía, denotaba que era poco frecuentada por los ciudadanos de Central. Mientras seguían adelante, Jessenia volvió la cabeza hacía atrás y reconoció que penetro más profundamente ese día, que la vez que fue acompañada por Megan. Una extraña presencia se volvía paulatinamente más fuerte y amenazante. Tras seguir caminando y experimentar ese repentino cambio en la atmósfera, a Jessenia no le sorprendió que ni los niños de Central se atrevieran a jugar en ese solitario lugar, ya que la misteriosa energía que emanaba esa zona, resultaba algo perturbadora e inquietante, sin lugar a dudas, todas las personas que caminaban cerca de ese lugar, al igual que Jessenia, sentían esa rara presencia y por lo tanto, daban media vuelta y regresaban sobre sus pasos.

            — ¿Qué hay en este lugar que quieres mostrarme?—le pregunto Jessenia, ya un poco desconfiada de todo aquello.

            —Pronto lo sabrás—le respondió Michael. Sin darse cuanta de cuando lo hizo, el joven se había adelantado unos cuantos pasos por delante de Jessenia y ahora ella lo seguía—. Pero te prometo una cosa, Jessenia, lo que te voy a mostrar es algo que sin duda alguna, te interesara mucho.

            Ambos siguieron caminando y caminando, alejándose cada vez más de la zona poblada de la ciudad e internándose en el silencio y en la oscuridad. Era sumamente extraño, Jessenia sentía, ahora con mayor fuerza, una presencia pesada e incomoda; no deseaba estar en ese lugar, es como si la atmósfera misma estuviera rechazando a la joven, pidiéndole que se vaya, pero, por alguna razón que la doncella no alcanzaba a descubrir, sus piernas seguían moviéndose hacía delante, siguiendo al muchacho que iba varios pasos al frente de ella. Se sentía empujada por una fuerza ajena a ella, sus parpados se volvieron pesados y comenzó a entrarle una somnolencia; el cansancio paulatinamente hacía mella en ella a cada paso que daba.

            Desde donde estaba no podía verle el rostro a Michael, pero el chico estaba sonriendo de manera afilada con los labios. Finalmente, tras una larga caminata, el muchacho de cabello rubio se detiene y al mismo tiempo que él, Jessenia lo imita. Habían llegado a un páramo desolado de vida humana; las tiendas y las viviendas que los rodeaban, yacían abandonados en el tiempo; debido a los constantes derrumbes que ocurrían en esa área de la ciudad, regados desordenadamente en el suelo, escombros y basura se veía por doquier. Jessenia, quien en ese momento seguía con plena conciencia de sí misma, encara al muchacho que se encontraba de pie a unos metros delante de ella.

            — ¿Por qué me trajiste a éste lugar?—le pregunto—. ¡Aquí no hay nada!

            — ¡Vaya! En verdad eres sorprendente—la elogió el muchacho—. Me dijeron que serías capaz de resistir esta atmósfera, aunque yo no les creí. La mayoría de los humanos que traemos a éste lugar terminan casi al principio, absorbidos por la presencia que aquí se siente. Eres la primera en resistirse. Normalmente estarías en un estado de trance o somnolencia.

            —No sé de que me estas hablando, pero si me trajiste hasta aquí solo para molestarme…

            Jessenia estaba a punto de darse la vuelta e irse, pero antes de hacerlo, de entre las tiendas y las viviendas abandonadas, un grupo de personas salieron para cortarle el paso. Todos eran muchachos jóvenes y atractivos a simple vista.

            —No te apresures, Jessenia, ¿Por qué no te quedas un poco más y convivimos como buenos compañeros de trabajo?

            Jessenia reconoció automáticamente la voz que se había escuchado, pero no fue sino hasta que se volvió hacía su dirección, que sus sospechas fueron aseguradas. Saliendo de entre la oscuridad, con una arrogante sonrisa en la cara; el empleado pelirrojo de la Posada Aura, Matt, se descubre a unos metros de Jessenia.

            — ¡Matt…! ¿Qué estas…?—pero entonces decidió cambiar la pregunta e ir directo al punto—. ¿Qué quieren conmigo?

            — ¿Qué que queremos?—repitió extrañado—. No te equivoques, Jessenia, no es lo que yo quiera contigo, sino lo que “ella” quiere contigo. Si dependiera de mí, tú podrías regresar a la Posada Aura y continuar con tu aburrida vida de servir mesas y llevar comida a extraños, pero, lamentablemente, las cosas nunca son tan fáciles como lo muestran las apariencias.

            Jessenia no entendía nada de lo que Matt hablaba.

            — ¿De que me estas hablando? ¿Quién es “ella”?, ¿y que quiere conmigo?

            —Tristemente, yo soy solo el encargado de llevar la mercancía—luego el pelirrojo se volvió hacía sus compañeros que, en esos momentos, rodeaban a Jessenia impidiéndole correr a cualquier dirección—. ¡Captúrenla!

            Y al instante de dar la orden, seis muchachos desconocidos corrieron en dirección a Jessenia, solo Matt y Michael se limitaron a ver lo que pasaría a continuación. Al momento de advertir los ataques de los desconocidos, la camarera opto por hacer lo mismo que hizo las veces pasadas; dejo de pensar, tranquilizo su mente y permitió que su cuerpo se moviera por su propia voluntad, es decir, dejo que los reflejos naturales de su cuerpo actuaran por ella. No estaba segura de que ese plan funcionaria, pero ya que le resultó las veces pasadas, no había razón para que en esa ocasión, no le fuese a funcionar.

            Los seis desconocidos se fueron sobre ella con la intención de echársele encima e inmovilizarla bajo el peso corporal de todos ellos, no obstante, antes de que el primero llegara hasta Jessenia, la chica ya se encontraba en movimiento. Esquivaba los puñetazos que esos seis tipos le lanzaban lentamente; no, no es que fueran lentos, lo que pasaba es que Jessenia era demasiado rápida y a sus ojos, sus enemigos eran como un grupo de tortugas; se movían con una lentitud ridícula. Por lo que aprovechando su aumento de velocidad, la chica explotó su oportunidad para plantarles a cada uno de esos sujetos, una serie de golpes y patadas que los hicieron retroceder al momento.

            La pelea no fue ni intensa ni seria, a decir verdad, mientras Jessenia se encontraba completamente sola en un lugar oscuro y abandonado y era abordada por un grupo de extraños con las intenciones de secuestrarla, la chica se encontraba anormalmente calmada. Su tranquilidad era tal que comenzaba a asustarse de sí misma. En tiempos pasados, si algo como eso le hubiese ocurrido, las piernas y las manos le temblarían de miedo, pero ahora, Jessenia era incapaz de reconocer el peligro que suponía una situación como aquella. ¡No! Más bien, sabía que no había razón para sentir miedo, ya que la chica estaba completamente segura, tras ver los ataques de ese grupo de jóvenes, que ellos no representaban ninguna amenaza para ella.

             Lanzaban puñetazos tras puñetazos, patadas y agarres que la joven camarera era capaz de ver y evadir con facilidad; aquella pelea, no, mejor dicho, aquel intento de secuestro no suponía un reto para la doncella.

            De los seis tipos que la atacaron, solo uno seguía tercamente insistiendo en el combate; la camarera lo bloqueaba y lo evadía, ¡vaya!, la misma victima del secuestro dejo de tomarse en serio lo que estaba ocurriéndole, por lo que reuniendo sus fuerzas en un solo golpe, la muchacha evade un puñetazo que ese chico quería darle en el rostro y en su lugar, es ella la que termina golpeándolo y lanzándolo a un metro de distancia de ella. Los otros cinco, al igual al que golpeo, también recibieron sus ataques y paulatinamente, empezaban a levantarse entre tambaleos. Si tuviera que decidir cual de las peleas había resultado más desafiante, Jessenia habría respondido que la que tuvo contra los diez tipejos enmascarados.

            —Si ya terminaron de atacarme, me gustaría irme ahora, tengo cosas que hacer—les había dicho la victima de secuestro a sus atacantes con fría indiferencia, mientras que estos, se esforzaban por ponerse de pie.

            — ¡Maldita…!—le ladro el tipo que recibió su puñetazo directo en el cachete derecho—. ¡Por tu culpa…! ¡Por tu culpa…!—el sujeto comenzó a levantarse con lentitud. Jessenia lo veía y entonces noto algo muy extraño en el semblante de ese chico. Mantenía la cara abajo, pero la doncella pudo jurar que algo se le estaba cayendo del rostro; fue entonces que el secuestrador levanto el rostro y revelo su verdadera identidad. ¡No eran seres humanos! ¡El tipo tenía la cara rota, como si de una mascara se tratase! El verdadero aspecto que se ocultaba tras esa armadura de ser vivo era un ser gelatinoso, negro y sin forma—. ¡Maldita, destruiste mi disfraz, ahora no podré salir de este lugar hasta que lo cambie por uno nuevo!  

            Jessenia lo veía con la boca un poco entreabierta, ahora, definitivamente, aquellos seres tenían toda su atención e interés.

            — ¡Cállate, que no eres el único!—bramo otro de los chicos. Jessenia se volvió hacía el que hablo y noto como toda su cara estaba llena de grietas, como apunto de destruirse en pedazo—. ¡La mal parida también arruino mi disfraz!

            — ¡Y el mío!—dijo otro.

            — ¡Y el mío también!—dijo una cuarta voz.

            Los sujetos que recibieron los ataques de Jessenia comenzaron a ponerse de pie con torpeza. Para cuando al fin lograron, la joven noto que cada uno de ellos tenía la piel agrietada, cayéndoseles a pedazos y revelando, dentro de la armadura de carne rota, un ser gelatinoso y grotesco.

            — ¿Qué cosas son ustedes?—les pregunto incrédula la chica. 

            — ¡Ah, que lastima! Ahora que descubriste nuestras verdaderas identidades, ya no podemos dejar que te vayas.

            Jessenia se volvió hacia la voz de Matt y al verlo a unos metros de donde estaba ella, la joven abre grandes los ojos ante lo que veía. ¡Megan yacía justo al frente del pelirrojo mientras que éste rodeaba la cintura de su amiga con sus brazos!

            — ¡Megan…! ¿Qué estas…?—Jessenia se disponía a ir a donde se encontraba su amiga, pero entonces el muchacho pelirrojo saco una pequeña navaja de su bolsillo y se la pego al cuello de la camarera de largo cabello negro.

            — ¡Ah, ah, ah! Con cuidado, Jessenia, no querrás que a tú linda amiga le ocurra un accidente, ¿o si?

            La joven se detuvo al instante y sopeso sus posibilidades. Pero no importaba lo que pensara, Matt y Megan se encontraban a una distancia que dejaba a Jessenia en completa desventaja. No había forma de que llegara hasta donde se encontraba el pelirrojo y arrebatarle el arma antes de que éste decidiera lastimar a su amiga. Era frustrante, pero no debía actuar imprudentemente, por el momento, el instinto de Jessenia le decía que debía ganar un poco de tiempo, fuese como fuese mientras pensaba en algún plan de ataque.

            — ¿Tu también eres como ellos?—fue lo primero que le pregunto Jessenia al pelirrojo con el que había trabajado desde hace una semana.

            —Si, así es. Todos somos lo mismo.

            — ¿Y que son ustedes? ¡Es obvio que no son humanos!

            — ¿No lo somos?—pregunto con sorna—. ¿Y como lo descubriste? ¿Fue acaso nuestro aroma? ¿Nuestra forma de hablar? ¿Nuestro comportamiento? ¡Oh, espera, ya sé! ¿O fueron las grietas que aparecieron en los semblantes de mis compañeros? ¿Fue eso? ¡Somos Metamorfos!

            — ¿Meta que?—inquirió confundida la chica.

            —Me-ta-mor-fos. ¡Metamorfos!—le respondió con ofensa—. Criaturas que poseen la capacidad de trasformarse en lo que queramos… ¡Claro, siempre y cuando sea algo viviente y podamos devorarlo en su totalidad!

            — ¿Devorarlo? ¿Para que hacer eso, es que no pueden simplemente transformarse y ya?

            Jessenia seguía pensando en algún tipo de plan de ataque. No podía escapar de ese lugar, es decir, si podía, pero obviamente no abandonaría a su amiga a su suerte, por lo que no podía contar con la ayuda de otros. Si se animaba atacar a Matt, siempre corría el riesgo de que antes de alcanzarlo, el monstruo termine por degollar a su amiga. ¡Debía haber algo que pudiese hacer…! ¿Pero que…? ¿Qué…?

            —Los Metamorfos necesitamos devorar a nuestro objetivo para así poder convertirnos totalmente en ellos. Sus huesos, su carne, hasta la última gota de sangre y, por supuesto, sus almas también. Una vez que lo hacemos, podemos volvernos copias perfectas de ellos, es decir, sus personalidades, sus presencias, sus gustos y secretos; una vez que devoramos a nuestros objetivos, los Metamorfos nos volvemos copias perfectas de los originales. Necesitamos devorar sus almas para poder imitar sus presencias a la perfección y así, evitar que los Rastreadores del Gremio de Cazadores, noten nuestras presencias. Devoramos sus cuerpos para así ser idénticos y sus cerebros para poseer la misma memoria y los mismos conocimientos que tenían los originales. Es por eso que necesitamos alimentarnos de los cuerpos humanos vivos y enteros, muertos no nos sirven.

            Jessenia se asqueaba ante la declaración de Matt, no, mejor dicho, las palabras del falso Matt, porque, si lo que esa criatura decía era la verdad, el autentico chico llevaba muerto desde quien sabe cuando y la persona con la que trabajo desde hace una semana, era solamente un impostor, un monstruo que tomo su cuerpo, su alma y sus recuerdos para poder imitarlo a la perfección.

            —Lo que significa que el verdadero Matt esta…

            —Muerto—completo el falso pelirrojo con indiferencia—. Hace unos meses necesite cambiar el viejo cuerpo que tenía por uno nuevo y mientras buscaba uno que me gustase, me tope con este joven tratando de ligarse a unas chicas lindas de la ciudad. Me las arregle para atraerlo a ésta zona de la ciudad y una vez aquí, me deshice del viejo cuerpo que ya no me servía y tome el suyo.

            — ¿Qué no te servía? ¿Eso que significa? ¿Qué acaso no se quedan para siempre con los cuerpos que toman?

            A lo que no solo Matt, sino los otros Metamorfos se echaron a reír al escuchar las palabras de Jessenia.

            — ¡Ay, mi querida niña! No tienes idea de lo bueno que sería eso que dijiste. Lamentablemente, la realidad es terriblemente dolorosa, no solo para los humanos, sino también para nosotros. Los cuerpos que tomamos para alimentarnos y al mismo tiempo copiarlos, no duran para siempre, a lo mucho, podrían durar un par de meses, pero luego de pasado ese tiempo, nuestra verdadera forma, nuestra autentica presencia, comienza a salir de nuevo del cuerpo ya usado, por lo que no nos sirve. Una vez que pasa eso, nosotros nos deshacemos del viejo cuerpo y buscamos uno nuevo. Por supuesto, debido a que el cuerpo se solidifica con nosotros adentro, si llegase a recibir un fuerte golpe, como los que tú les diste a mis compañeros, el cuerpo inevitablemente comienza a romperse hasta destruirse y mostrar nuestra verdadera apariencia.

            Tras escuchar la explicación del falso Matt, Jessenia se volvió hacia los llamados: Metamorfos, y se percató que dentro de las grietas que esos monstruos tenían en sus rostros de mentiras, un espeso y nauseabundo liquido negro comenzaba a emerger. La joven creyó que esa era su verdadera forma.

            —Aunque, a decir verdad, no están malo como parece—continuo hablando el falso Matt—. Una vez que copias el cuerpo original, no solo imitamos sus presencias humanas, sino que también adquirimos sus gustos, sus memorias y sus personalidades, lo que hace el engaño mucho más sencillo y perfecto. En lo personal, matar a un solo humano, una vez cada tantos meses, no es algo tan terrible, es decir, no somos monstruos sádicos y demenciales. Aunque tampoco nos afecta matar a las personas. Después de adquirir el cuerpo humano, los Metamorfos podemos alimentarnos de las comidas humanas y vivir por un tiempo con esa clase alimentación, aunque, al final, siempre debemos recurrir a la carne de los humanos para seguir viviendo y mantener nuestras transformaciones.

            — ¿Quieren alimentarse de mí y de Megan? ¿Eso es lo que buscan?

            — ¡Nooo! A ninguno de nosotros le interesa convertirse en mujer, ya te lo había dicho Jessenia, presta un poco de atención, yo, ni mis compañeros, queremos algo contigo, es lo que “ella” desea contigo.

            — ¡Entonces dímelo! ¿Quién demonios es “ella”?, ¿y que quiere conmigo?

            —Ya lo sabrás, todo a su tiempo, mi querida florecita.

            Jessenia comenzaba a perder la paciencia con ese monstruo baboso. Debido al carácter que podía despertar cuando se enojaba, la joven hizo un esfuerzo por mantenerse calmada y tener la mente fría. Si llegaba a perder los estribos con esas criaturas, quien sabe de lo que fuera capaz.

            — ¿Qué fue lo que le hicieron a Megan?—al ver a su amiga, Jessenia veía la profundidad en los ojos de la pelinegro. Estaba despierta, sus ojos estaban abiertos, pero no veía nada; los orbes de la camarera eran como dos pozos sin fondo. Fríos y oscuros.

            —No le hemos hecho nada. Lo que tiene es exactamente lo mismo que debió de haberte pasado a ti al momento de entrar en este lugar. Probablemente te diste cuenta, pero esta parte de la ciudad posee una presencia muy pesada y oscura. Cuando los humanos pasan cerca de aquí, de manera inconsciente pueden sentir esa energía, por lo que optan por alegarse y nunca entran a nuestros dominios, pero, cuando un humano entra, en este caso Megan, la atmosfera fría, pesada y oscura de este lugar, poco a poco empieza a corromper el cuerpo, la mente y el alma de las personas. Se manifiesta comúnmente como recuerdos, sueños o pesadillas. En estos momentos, tu amiga se encuentra en una especie de trance, atrapada dentro de alguna pesadilla o dentro de algún recuerdo, lo que deja su cuerpo manejable e indefenso. Son pocos los humanos que pueden resistir esta clase de atmosfera, así que puedes enorgullecerte de ti misma.

            — ¡Muy bien, como quieras!—le responde la chica. Intentaba por todos los medios encontrar una salida de aquella situación, pero por más que lo pensaba, no encontraba solución posible. Correr y pedir ayuda no era una opción, no dejaría sola a su amiga en manos de esos horribles y nauseabundos monstruos; no podía atacar tan a la ligera, ya que temía provocar la muerte de Megan por actuar imprudentemente. Solo había una cosa que podía hacer—. ¡Me rindo! Llévenme con quien quieran, pero dejen que Megan se vaya, si lo hacen, me entregare sin poner resistencia.

            — ¡Vaya! Sin lugar a dudas esa es una oferta tentadora, pero no lo creo. ¡En verdad creíste que nací ayer niña tonta! A diferencia de los humanos, he vivido varias décadas en este mundo. Si dejase ir a tu linda amiga, ¿qué evitaría que te liberaras de nosotros? ¡No! Tu amiga viene con nosotros. Es una lástima, aunque nuestra habilidad de imitar a los humanos sea perfecta, esa misma perfección nos limita considerablemente, ya que al copiar el cuerpo físico de un humano, nosotros adquirimos las mismas capacidades de esa persona y, en estos momentos, nuestros cuerpos son patéticamente débiles.

            Jessenia estaba a punto de protestar, pero entonces vio como el falso Matt apretaba con mayor fuerza la hoja del cuchillo en la piel de su amiga, provocándole un pequeño corte en el cuello que termino por liberar unos pequeños hilitos de sangre; al momento de ver eso, el corazón de Jessenia tembló. No tembló de ira, sino de miedo. Tenía miedo de lo que pudiera pasarle a su querida amiga, no deseaba perderla, por lo que bajo la mirada apretando los dientes. Estaba frustrada y molesta consigo misma. No sabía qué hacer. Odiaba admitirlo, pero en esos momentos, se encontraba acorralada.

            —Así me gusta. Me gustan las chicas que saben obedecer.

            Fue entonces que el falso Matt hizo un movimiento con la cabeza, dando la señal para que todos procedieran con la continuación del plan de ataque. Michael, el muchacho rubio que se le declaro a Jessenia el día anterior, a fin de cuentas, termino por ser uno de los Metamorfos. La carta, la declaración, Megan, ¡todo fue una trampa provocada por él y por el falso Matt! Ya que el pelirrojo conocía de más tiempo a Megan, seguramente sabía cómo reaccionaría la camarera al ver el comportamiento de Jessenia el día anterior; seguramente sabía que la pelinegro se pondría de parte del chico rubio y trataría de reconfortarlo. ¡Todo fue una vil trampa y las dos cayeron redonditas sin sospecharlo!

            Michael se había puesto detrás de Jessenia con un largo tubo de acero en ambas manos, y atenta a lo que estaba a punto de hacerle, la chica aprieta los puños, le echa una rápida mirada a su amiga Megan, ve la peligrosísima hoja de la navaja tocando su piel blanca, lo que termina por reafirmar aún más su determinación y dejar que el rubio hiciera lo que quisiera con ella. Con fuerza, Michael le da un golpe en la nuca a Jessenia, provocando que los ojos de la chica se tornaran blancos y que cayera inconsciente hacía delante. Ahora se encontraba verdaderamente en garras enemigas.

            Una vez que la chica cayó al suelo, provocando un ruido sordo, uno de los Metamorfos caminó rápidamente hacía donde estaba Jessenia inconsiente, le arrebato el tubo de acero a Michael y lo levanto amenazantemente por encima de su cabeza.

            — ¡Espera un momento!—lo detuvo el Metamorfo de cabellos rojos—. ¿Qué piensas que estás haciendo?

            — ¿Que no es obvio? ¡Voy a matar a esta maldita perra, cada fibra dentro de mí ser me dice que ella es peligrosa y que si no la matamos ahora mismo, nosotros seremos quienes terminaremos pagando el precio!

            — ¡Tenemos ordenes de llevársela a “ella”!—le grito el pelirrojo.

            — ¡Que se pudra tú maldita, Bruja!—bramo el Metamorfo—. ¡Nosotros hacemos el trabajo más peligroso, mientras que ella se sienta sobre su gordo trasero, muy tranquila, en su escondite a varios kilómetros de distancia de este lugar y si algo sale mal, nosotros seremos quienes sean asesinados por los Cazadores, mientras que ella huye con el rabo entre las patas!

            — ¡Si no le entregamos a la chica, será “ella” la que termine por matarnos a todos nosotros! ¿O es que debo recordarte que hemos vivido por muchos años dentro de esta ciudad sin ser descubiertos gracias a sus poderes mágicos?

            —Aun así…

            — ¡Aun así nada! ¡Si desobedecemos sus órdenes, la Bruja desactivara la Cúpula Defensiva que protege este sector de la ciudad; si ella lo hace, los Cazadores no tardaran ni dos minutos en llegar a este lugar y entonces nos mataran! Sea lo que sea que la Bruja quiera con esta humana, una vez que la saquemos de la ciudad, ya no será problema nuestro.

            El Metamorfo enseñaba los dientes, frustrado y furioso por no poder debatir los argumentos que su compañero le presentaba. Era cierto. Si desobedecía a la Bruja, ella los mataría al instante, por lo que no tenía más remedio que obedecer las órdenes que le dieron aun cuando no estaba de acuerdo con nada de aquello. Su instinto de monstruo le decía que Jessenia era una existencia peligrosa para él y que debía matarla ahora que tenía la oportunidad, ya que si no lo hacía, tarde o temprano él o alguna otra criatura, terminaría por pagar el precio de su descuido. No obstante, también era cierto que si la mataba en ese momento, él y los otros, morirían por haber fallado en cumplir las órdenes de la Bruja. La criatura oscura que, usando sus habilidades mágicas, logro proveerles de un lugar seguro para vivir y alimentarse. Decidió creer entonces en las palabras de su compañero, una vez que la sacaran de la ciudad, Jessenia y la otra humana, ya no serían de su incumbencia.

            — ¿Qué hacemos con la otra humana?—pregunto el mismo Metamorfo.

            —Nos la llevaremos también. Los Necrófagos o los Familiares de la Bruja, seguro que tienen mucha hambre, no será mucho, pero algo es algo—le respondió Matt con indiferencia.

            Ya que los Metamorfos no eran seres con mucha fuerza física, entre dos cargaron el cuerpo inerte de Jessenia y entre otros dos, el cuerpo sin voluntad de Megan. Caminaron varios minutos en cierta dirección, pasando por casas y más casas abandonadas, hasta que finalmente llegaron a una en particular. La puerta estaba rota y al penetrar, el suelo de madera crujía con cada paso que los Metamorfos daban. El lugar estaba lleno de polvo y telarañas de esos pequeños animales, bajaron al sótano de la casa y allí, justo en mitad del suelo y rotando sobre sí mismo, un brillante círculo mágico con runas de Bruja, yacía deslumbrante y magnifico de un llamativo color azul.

            —Muy bien, a partir de aquí, yo me llevo a Jessenia—dijo el falso Matt a sus compañeros—. Tú ayúdame con Megan—le dijo a otro de los Metamorfos. Una vez que los dos monstruos tenían a las chicas cargadas sobre sus hombros, es que el pelirrojo continuo dando instrucciones—. Michael, tú espera dentro de la Cúpula, entre los dos traeremos más humanos, debido a la pelea, los demás no podrán salir de aquí, de hacerlo, los Rastreadores del Gremio los localizarían en cuestión de segundos.

            El Metamorfo asintió con la cabeza y aprobó el plan del falso Matt; los demás estaban de acuerdo, ya que con sus cuerpos en esas condiciones, evidentemente no podrían salir de la zona abandonada de Central. Hacerlo supondría un suicidio y una alta traición a los de su especie, ya que con uno solo que se descubra, los Cazadores no se detendrían hasta dar con todos los demás.

            Una vez que todo estuvo listo, Matt y el otro Metamorfo, entraron dentro del círculo mágico y al hacerlo, ambos desaparecieron con las chicas en sus hombros. Tras unos segundos, reaparecieron en una pequeña habitación completamente vacía y oscura; al momento de salir del círculo mágico, una serie de flamas azules se prendieron súbitamente en las paredes, enseñándoles el camino a seguir. Ambos tenían que caminar un largo tramo para llegar con la Bruja.

            —Vamos—dijo Matt con cansancio—. Aún nos falta camino por recorrer. 

Notas finales:

Enciclopedia de monstruos.

METAMORFOS: 

Estas criaturas, dentro del universo de Segadores, son seres sin forma fisica, su apariencia es monstruosa y gelatinosa. Se alimentan de seres vivos, no solo humanos, sino toda clase de criaturas, pero debido a su capacidad de transformación, si desean convertirse en humanos, nesesitan devorar el cuerpo entero y aun vivo, al hacerlo, los Metamorfos pueden imitarlo a la perfección. Su apariencia fisica, recuerdos, personalidad; lo anterior gracias a que devoran el alma y el cerebro de la victima, volviendolos copias perfectas de los originales e indetectables para los demás, ni siquiera para los propios familiares. 

La desventaja de esto es que al ser copias perfectas, los mismos Metamorfos son victimas de las debilidades de los cuerpos que toman, por ejemplo: Si Matt era mujeriego antes de ser tomado por el Metamorfo, el monstruo también será mujeriego; si otro era debil fisicamente, el monstruo también lo será; si otro tenía problemas con la bebida, el Ser Oscuro también tendra ese problema. De ahi que su habilidad de transformacion perfecta sea también una gran debilidad. 

No obstante, como bien se dijo en la historia, los cuerpos que devoran no duran para siempre, a lo mucho pueden durar un par de meses, pero luego de ese tiempo, la presencia oscura del Metamorfo comienza a emerger sea o no su voluntad y el cuerpo a destruirse, por lo que inevitablemente, nesesitan cambiar el cuerpo cuando sea nesesario por uno nuevo. Así sucesivamente. 

Como también se dijo, los Metamorfos, mientras dure la transformación, pueden alimentarse de comidas humanas, aunque nunca podran estar completamente satisfechos si no comen carne humana. 

FIN DE LA EXPLICACIÓN.

HASTA EL SIGUIENTE CAPITULO. 

POR FAVOR, SI LES GUSTO EL CAPITULO, DEJEN UN COMENTARIO CON SUS IMPRESIONES. 

 

Usted debe login (registrarse) para comentar.