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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

Hola lectores, lamento la tardanza, aunque a comparación de las veces anteriores, ahora me tarde menos,

 

Aquí les dejo el capítulo número 22 de la historia, espero la disfruten y como siempre, para cualquier duda o crítica constructiva, no olviden dejarla en un comentario.

 

Esa misma noche, mientras Jessenia y Megan eran secuestras por un grupo de Metamorfos; Joe, unos de los Cazadores del Gremio de ciudad Central llamado: Eternal Soul, salía por las amplias puertas dobles de la entrada principal. El parque yacía frente a sus ojos, delante de él, el sendero seguía y seguía metros y metros, a los lados, árboles y más árboles ensombrecían el solitario camino. Sobre la cabeza del muchacho, una resplandeciente luna de tonalidad amarilla lo veía desde la distancia, éste se detuvo en mitad de su camino y alzo la vista para contemplarla; arrugó la cara con un ceño de desprecio y entonces, continuó con su silenciosa caminata.

            Del lado contrario del camino, una persona se acercaba. Joe podía escuchar los pasos de alguien y antes de identificar la identidad del personaje misterioso, el Cazador cerró los ojos y sin dejar de caminar, escuchó atentamente el sonido de las pisadas, el tiempo en que un pie pisa el suelo para luego moverse y darle la oportunidad el siguiente pie; la fuerza de las pisadas y la velocidad del movimiento, todo esto, usando simplemente, el sentido del oído.

            “Es una mujer” Se dijo a sí  mismo antes de abrir los ojos y confirmarlo con el sentido de la vista.

            Del lado opuesto del camino, una bella joven que vestía prendas reveladoras y provocativas, caminaba con gracia hacía la entrada del Gremio. Joe la había reconocido. Se detuvieron uno frente al otro a una distancia de pocos metros.  

            — ¡Vaya! ¡Vaya! ¡Vaya! ¿Pero a quien tenemos aquí?—dijo la joven con una sonrisa picara en el rostro. Debía de tener unos veintitantos años de edad, tenía largo cabello negro y lacio, piel pálida, con pechos y muslos grandes, una mirada que rebosa confianza en sí misma y con un porte atlético—. ¿Qué estas haciendo tan tarde en el Gremio? ¿El Maestro te ha dado un trabajo?

            —Emilia—pronunció Joe con indiferencia—. ¿Qué estas haciendo aquí? Creí que el Maestro te había enviado a un reino lejano a encargarte de una horda de Minotauros que amenazaban con destruirlo.

            —Ya lo hice—reveló, mientras jugueteaba con su largo cabello negro—. Fui, mate a todos los Minotauros y regrese a la ciudad. Eso es lo que hacemos los Cazadores, ¿Por qué te sorprende?

            En realidad a Joe no le sorprendía que Emilia haya podido vencer sola a una horda o dos de Minotauros, después de todo, él conocía muy bien la fuerza de combate que esa Cazadora poseía. No era sorpresa que el Maestro del Gremio, le encargase trabajos tan difíciles como aquel.

            —Si mal no recuerdo, el reino al que te envió el Maestro esta a varios días de aquí. Todos pensamos que tardarías, por lo menos, un mes en regresar…

            — ¡Soy una profesional, Joel!—lo interrumpió la chica, pronunciando su nombre completo—. Debo mostrarle al Maestro que puedo cumplir con mis trabajos de manera rápida y eficiente, sin mencionar que mientras más rápido se complete una misión, mayor será la recompensa que nos tocara cuando volvamos, por lo que no necesite de un mes entero para ir y volver, con dos semanas fue suficiente. Pero basta de mí, ¿Qué hay de ti? Es muy extraño verte deambular por el parque a estas horas de la noche, creí que eras muy estricto con tus horas de sueño.

            —Nada importante—le dijo el muchacho—, solo llenaba unos reportes con los avances del trabajo que el Maestro me asigno.

            — ¿Un trabajo? ¿A ti? ¿En esta ciudad?—repitió Emilia, incrédula—. ¿Qué tipo de trabajo? Debe ser algo muy serio si el Maestro te lo pidió a ti de entre todos los demás Cazadores. ¡Ah, ya se! Te pidió que investigaras las misteriosas desapariciones que han tenido lugar en la ciudad desde hace unos meses. ¿Es eso?

            En la ciudad de Central, aunque la población común no lo sabía, se habían comenzado a llevar a cabo, repentinas desapariciones. Muchachos, en su mayoría jóvenes, desaparecían sin dejar rastro. Por más que los Cazadores los buscaban, jamás dieron con sus paraderos. Los pocos civiles que los conocían, sospechaban que esos chicos simplemente se habían ido de la ciudad, pero esa idea fue rápidamente descartada, ya que para entrar a la ciudad de Central, la cual esta rodeada por altos muros defensivos, se debían de pasar por cuatro largas puertas situadas en lugares estratégicos alrededor de la ciudad y, cada uno de estos sitios, era custodiado por varios centinelas del Gremio, por lo que era imposible entrar o salir, sin que Eternal Soul lo supiese, por lo que el caso de “desaparecidos”, hasta la fecha, ha quedado inconcluso.

            —Claro que no—le respondió el chico con indiferencia—. Ese problema sigue sin resolver, además, el Maestro me dio este trabajo porque confía en mis habilidades, obviamente no te revelare de que se trata—le dijo, tras clavarle sus afilados ojos violeta en los negros de la chica.

            —Ya veo—entrecerró los ojos—. Parece que han pasado algunas cosas interesantes en mi ausencia…

            —Puede ser…

            Joe le sacó la vuelta a Emilia y continuó con su camino.

            —Que malo eres—se quejó la joven—. Eres el primer Cazador de mi nivel con el que me topo y ni siquiera me preguntaras como me fue con mi trabajo, o si me encuentro bien, o si esas horribles bestias no me lastimaron…

            —No pregunto lo que no me interesa saber—dijo fríamente, deteniéndose a unos pasos de Emilia—. Además, si estas aquí, sin un solo rasguño y ya que el Maestro te asigno ese trabajo, es porque obviamente confiaba en que podrías realizarlo. Eso es todo.

            — ¡Hmph!—resopló—. Que frío eres.

            —Por cierto, ¿Dónde esta tu grupo de fanáticas? Normalmente siempre tienes una o dos chicas lamiéndote los pies.

            A lo que Emilia sonrió de forma picara.

            — ¿Creí que no preguntabas lo que no te interesaba saber?

            —Y no me interesa—le respondió, volviendo el rostro y dándole la espalda—. Solo me da curiosidad y como resulta que tengo un poco de tiempo libre, es que pensé que hablar contigo es una buena forma de matar el tiempo inútilmente.

            —Que grosero—le reprochó.

            —Solo soy honesto. ¿Y bien? Vas a responderme. Si no quieres no es problema, como te dije, solo me dio curiosidad. Normalmente todos aquí conocen tus gustos; todos saben que te gusta perseguir a las chicas nuevas del Gremio…

            —No solo a las chicas—lo interrumpió la joven. Luego le sonrió con simpleza mientras se daba la vuelta y se preparaba para irse—. ¿Por qué disfrutar de un solo género cuando puedo disfrutar de ambos? Además, si en este trabajo fui sola, es porque debes en cuando necesito tiempo para mí, por supuesto, siempre me ha gustado disfrutar de las chicas y de los chicos inexpertos, pero también me gusta mi privacidad.

            Emilia se dio la vuelta y le dio la espalda a Joe. Continuó hablando.

            —Fue un gusto verte, pero debo reportar mi llegada al Maestro, sin mencionar que si seguimos platicando, esa pequeña y linda chica rubia no se tomara la confianza para salir de su escondite. Cuando salga dile que si se quiere ocultar, aprenda a suprimir de mejor forma su Energía Espiritual. Hasta pronto.

            Joe sonrió al escuchar las palabras de Emilia. Después de todo, el maestro no se había equivocado en su elección de Cazadores; aquella chica tenía talento, fue capaz de sentir la presencia de Rachel, pese a que la hermanita de Chris, se había escondido a varios metros de distancia de ellos, no fue capaz de borrar completamente las emociones que sentía. Tanto el Cazador como la Cazadora, se percataron de los sentimientos llenos de preocupación de Rachel desde la distancia.

            Pocos momentos después de que Emilia se fue, Rachel apareció frente a Joe.

            —Si esperas volverte una buena Rastreadora del Gremio, necesitas aprender a borrar completamente tu presencia—la reprendió el chico—. Vacía tu mente de toda preocupación, de esa forma…

            — ¡No hay tiempo para que me des una clase sobre como manejar mis emociones, tenemos problemas!

            — ¿Qué ocurre?

            Ahora Rachel tenía toda la atención de Joe. Con resignación, la Rastreadora le explica lo sucedido a su compañero, tratando de suprimir la vergüenza que sentía por el enorme fallo cometido.

            —Perdí a Jessenia—le confesó con timidez. Rachel notó como el semblante de Joe se volvía oscuro y la devoraba con una mirada afilada y ceñuda.

            — ¿Qué sucedió?

            —Ambas estábamos trabajando en la Posada Aura, ya había terminado nuestro turno, pero Jaime me pidió que me encargara de unos asuntos en la cocina, cuando volví, Jessenia ya había salido. Cuando le pregunte a donde se había ido, me dijo que no lo sabía, pero que recibió una carta del chico al que le grito ayer y que probablemente se haya reunido con ese sujeto. Salí a buscarla, pero por más que la busque y trate de rastrearla, no pude ubicarla. Es como si hubiese desaparecido de la ciudad. ¿Qué vamos a hacer?

            Rachel conocía muy bien el carácter de Joe, era famoso por mantener la calma inclusive en las situaciones más peligrosas. El Cazador era conocido por poseer, en la mayoría de las situaciones, un carácter tranquilo que rozaba en la insensibilidad. No era el tipo de chico que expresaba sus emociones fácilmente, no le gustaba reír, gritar o demostrar alguna emoción en su frío semblante. Para él, la verdadera fuerza se conseguía manteniendo, bajo un estricto control, los sentimientos y emociones, y no dejar que estos nublen el buen juicio, ya sea de un Cazador o de una persona ordinaria.

            Joe sacó del interior de su bolsillo una pequeña cajita de madera, Rachel lo veía con curiosidad, como siempre, su rostro era inescrutable. Su fama de no mostrar emociones lo precedía. Abrió la pequeña herramienta de madera y dentro, la Rastreadora se sorprendió al ver lo que era.

            — ¡Una Piedra de Lagrima!—exclamó, sorprendida. Dentro de la cajita, una pequeña piedra con forma de gota de agua, brillaba con un tenue destello celeste—. ¿Cómo la conseguiste?

            Joe se puso el amuleto alrededor del cuello y en cuanto lo hizo, la Piedra de Lagrima comenzó a levitar, señalando una dirección con la puntiaguda punta del final de la misma.

            —El Maestro me la entrego, ¡ahora vamos!

            Joe y Rachel comenzaron a saltar de edificio en edificio, de casa en casa y de comercio en comercio. Se movían rápidamente, mucho más rápido que un humano ordinario. Corrían en la dirección que el amuleto señalaba. La Rastreadora miró hacía el collar que irradiaba un destello celeste y pensó que las Piedras de Lagrima eran amuletos muy interesantes. Para que funcionaran siempre se necesitaban dos, uno de ellos se le era entregado a la persona que no quieres que escape o la que quieras seguir, en este caso, Jessenia, mientras que el segundo, se lo queda el Cazador, en este caso, Joe. Cuando la primera persona se aleja a una distancia considerable o se rodea de Energía Oscura, la Piedra se activa señalando la dirección donde se encuentre su gemela. Eran, en pocas palabras, herramientas para seguir a un objetivo.

            Ambos se detuvieron cuando se percataron del lugar al que se dirigían. Uno junto al otro, observaron que más adelante comenzaba la entrada a la zona abandonada de ciudad Central. La misma que fue cerrada y a la que se prohibió el paso por cuestiones de seguridad. 

            —La Piedra señala en esa dirección. ¡Vamos!

            Ambos saltaron desde la altura de la construcción y aterrizaron sin el menor daño en tierra, una vez en el suelo, se pusieron a correr.

            —No lo entiendo—le dijo Rachel—, ¿Por qué vendría a ese lugar? Si lo que quiere es huir de la ciudad, esta es la dirección equivocada, si seguimos todo derecho, solo nos toparemos con el…

            Pero en el momento en que ambos pusieron un pie dentro de la zona abandonada de ciudad Central, es que lo entendieron todo. Se detuvieron inmediatamente tan pronto sintieron la Energía Oscura que rodeaba todo ese sector. Ambos se sintieron como unos completos idiotas.

            —Esto no puede ser…—balbuceo la Rastreadora—. No puede ser verdad…, es decir. ¿Cómo? ¿Cómo es posible que este lugar este cargado de Energía Oscura y ningún Cazador se haya percatado?

            Joe no sabía la respuesta a esa pregunta, pero sea cual sea, estaba seguro que no le gustaría una vez que la descubriera. Y no solo esa pregunta, tan pronto sintió la Energía Oscura que invadía esa parte de la ciudad, además de la pregunta de Rachel, otras tantas se amontonaban en su cabeza, como por ejemplo: ¿Desde cuando esa parte de la ciudad estaba invadida por la oscuridad? ¿Por qué nadie se dio cuenta? ¿Quién era el responsable de aquel imposible acontecimiento? ¿Cómo lo había hecho? ¿Lo había hecho solo o con ayuda? ¿Había traidores dentro del Gremio? ¿La misteriosa y repentina llegada de Jessenia estaba relacionada?

            El Cazador sabía que frecuentemente, había miembros de otros Gremios que traicionaban a sus compañeros y amigos para aliarse con los Seres oscuros. ¡No! ¡No solo abandonaban a sus amigos y camaradas, sino que también abandonaban a la humanidad! ¡Repugnantes personas que le daban la espalda a la especie humana y a su propia humanidad a cambio de cosas tan ridículas como poder, o alguna otra clase de torcido y enfermizo deseo que solo los Seres Oscuros podrían concederles! Joe odiaba a esa clase de humanos. Aquellos que le daban la espalda a amigos o compañeros y, más importante aun, a su propia humanidad, a cambio de satisfacer sus egoístas deseos.

            Por lo que mientras su compañera y él se quedaban parados en mitad de esa oscuridad, Joe aprieta los dientes, así como los puños. Ni a él ni a ningún otro Cazador, se le había ocurrido la idea de buscar en la zona abandonada. Sea lo que sea que estuviera pasando, el Cazador lo descubriría y se encargaría del problema.

            — ¡Andando!—le dijo a su compañera. Rachel pudo escuchar la ansiedad y el enojo en el tono de voz de su compañero—. ¡Llegaremos al fondo de todo esto!

            Los dos siguieron con el recorrido. La Piedra de Lagrima seguía levitando, señalando el camino, ambos fueron internándose más y más en las profundidades de ese oscuro y corrupto lugar. Para un Cazador de ataque como Joe, soportar ese tipo de ambiente no era ningún problema, ya estaba acostumbrado, pero para una Rastreadora como Rachel, cuyo trabajo es más interno que externo, aquella sensación estaba demostrando ser demasiado para ella. Se sentía mareada, con ganas de vomitar, la vista se le cansaba y se le nublaba; su estomago se revolvía, amenazando con dejar ir su comida de la tarde; su cuerpo entero se sentía pesado y le dolía; su cabeza le palpitaba. En definitiva, la pesada atmósfera de esa parte de la ciudad, estaba resultando ser demasiado para ella.

            Joe se percató de su malestar, puesto que antes de llegar a esa parte de la ciudad, Rachel era capaz de seguirle el paso, ahora, se quedaba atrás, le costaba correr y comenzaba a respirar de manera entrecortada y apresurada. El Cazador se detuvo y junto con él, su compañera lo imito. Joe vio el rostro empapado en sudor de la pequeña chica rubia.

            —Es suficiente—le dijo de manera cortante— regresa al Gremio y da aviso a los demás Cazadores, habla con el Maestro, que organice un equipo, que entre e investigue éste lugar. ¡Ve! Yo continuare a partir de aquí.

            Rachel respiró profundo y asintió ante las instrucciones de Joe. Era humillante, pero la oscuridad que invadía toda esa atmósfera, resultaba demasiada para que ella pudiera tolerarla. No era una Cazadora de campo como lo era Joe y otros Cazadores, sus trabajos para el Gremio a menudo eran dentro de la ciudad y algunas veces, la mandaban a trabajos fuera de Central, pero casi nunca se metía a zonas tan corruptas como lo era esa en la que estaba.

            Joe asintió con la cabeza y continuó solo con la búsqueda de Jessenia, Rachel lo vio partir y luego se fue ella sola, regresando sobre sus pasos.

            Mientras tanto, con el rostro fresco y su mente llena de preguntas, el Cazador se preguntó si la misteriosa llegada de Jessenia a ciudad Central era a causa de lo que sea que estuviera pasando en esa parte de la ciudad, de ser así, ¿ella era en parte responsable? ¿La chica se habría aliado con alguna clase de Ser Oscuro? De ser así, Joe no tendría ni la más mínima misericordia para con la joven. Si en el mundo había algo que odiara más que a los Seres Oscuros, era a los humanos que formaban alianzas con ellos. ¡Sin duda llegaría al fondo de ese misterio!

 

            — ¿Eh…? ¿Qué…? ¿Qué fue lo que paso?

            — ¡Te encanta meterte en problemas!—dijo una voz infantil de niña—. Apenas sales de un lió y ya inmediatamente, te metes en uno nuevo. En serio, no tienes remedio.

            Jessenia yacía tumbada sobre un calido y suave césped verde, se sentó sobre el mismo y se sujetó la parte trasera de la cabeza, lugar donde el Metamorfo la había golpeado. Pese a que se toco con sumo cuidado, sorpresivamente, no tenía heridas ni vestigios de sangre, le dolía un poco, pero no era nada serio. Barrió con la mirada el lugar donde había despertado… No. No había despertado, seguía inconsciente y la prueba más clara de que seguía fuera de combate, era la imagen de su pequeño “yo” del pasado, meciéndose en el columpio verde de atrás para adelante.   

            —Es un poco triste darme cuenta que termine convirtiéndome en una adulta que solo sabe meterse en problemas—dijo la pequeña, soltando un suspiro que no era nada discreto—. Pero en fin, supongo que es mejor a ser una aburrida princesa que se la vive encerrada en una biblioteca y cuyo único escape eran las páginas de unos polvorientos libros.

            Jessenia se levantó de golpe, pues aun recordaba todo lo que había pasado.

            — ¡No tengo tiempo para escuchar tus quejas!—le dijo a su “yo” del pasado—. ¡Debo salir de aquí, Megan esta en problemas!

            — ¿Y que puedes hacer para ayudarla?—le preguntó la niña deteniendo el columpio—. ¿Estas segura de que quieres involucrarte?

            — ¿Qué clase de pregunta es esa?—Jessenia se volvió para encarar a su pequeño “yo” del pasado—. ¡Por supuesto que debo involucrarme! ¡No pienso dejar que esos monstruos le hagan daño a Megan, ella es…! Ella es… ¡Ella es la primer amiga que tengo desde siempre, no puedo dejar que la lastimen!

            — ¿Aun cuando eso implique sacrificar tu “vida normal”?—la pequeña Jessenia se había bajado del columpio y ahora, ambas estaban cara a cara.

            — ¿Qué quieres decir con eso?—inquirió la mayor.

            —Cuando estábamos en la Montaña y estuvimos a punto de caer presas de la oscuridad, tú dijiste que deseabas tener una segunda oportunidad para hacer las cosas correctamente. Tener amigos, un trabajo, una pareja, posiblemente una familia con el pasar de los años, ¡una vida tranquila y normal como nuestros padres la tenían! Dijiste que deseabas esa clase de vida y que te esforzarías por obtenerla, ahora, si sales de aquí y salvas a Megan con esas “extrañas facultades físicas” que has despertado de quien sabe donde, probablemente consigas algo, pero al mismo tiempo, es posible que sacrifiques la vida tranquila y sencilla que tanto deseábamos y que nunca creímos que fuese capaz de volverse realidad…

            — ¿Estas diciéndome…?—cuestionó Jessenia, con cautela—. ¿Qué debo escoger entre salvar a Megan y renunciar a una posible vida tranquila o, sacrificar a mi amiga a favor de una vida normal? ¿Es eso lo que estas tratando de decirme?

            —Tus oponentes ya no son simples y débiles humanos, Jessenia, ¡son monstruos!, ¿en verdad te das cuenta del gran riesgo que corremos? No solo tú, sino también yo. En estos momentos estamos completamente solas y no llegara nadie de manera milagrosa como en esas novelas que tanto te gustaba leer para salvarnos. ¡Esta es la vida real y en la vida real, el mundo y los personajes que participan en ella, no son tan benignos, pacientes o convenientes como en los que aparecen en los cuentos y en las novelas! Basta con un pequeño riesgo, una pequeña equivocación para que toda nuestra vida, caiga hecha pedazos. Si, como lo que sucedió años atrás, aquella vez cuando abrimos la puerta de nuestra casa y del otro lado, nos encontramos con una pesadilla de la que no pudimos despertar… Es por eso que…

            — ¡Ya basta!—exclamó Jessenia, terminantemente—. Solo, no digas nada. Ya entendí lo que quieres decirme: “¿Por qué ayudar a los demás, cuando los demás nunca me ayudaron a mí?”, es eso lo que tratas de decirme, ¿no es verdad?—la pequeña Jessenia se le quedo viendo en silencio—. Para empezar, creo que tu pensamiento esta equivocado. Esperar ayuda de los demás fue exactamente lo que hice cuando era una princesa en el reino de Fior. Me la pasaba todos los días sentada en esa biblioteca, leyendo y leyendo cuentos y novelas, fantaseando con la posibilidad de que algún día, algo o alguien, me salvara del deseo que le pedí a esa Bruja años atrás. Pero, ¿sabes? Esperar fue exactamente un gran error de mi parte. En lugar de esperar por una ayuda que no sabía si llegaría, debí haber hecho algo por mi misma, debí armarme de valor y correr el riesgo de cambiar algo, lo que fuera, pero no hice nada. El miedo se había apoderado de mí y por eso, me quede callada, esperando por un salvador. ¡Ya no quiere ser esa chica! ¡No quiero ser del tipo que necesita ser salvada, ya sea por un hombre, por una mujer o por la suerte…! Quiero intentar salvarme a mí misma, demostrarme que puedo protegerme usando mis propias fuerzas y ser yo la que proteja a los demás cuando ellos no sean capaces de hacerlo por si mismos. Aunque claro, digo todo esto, pero la realidad es que aun ahora, sigo siendo la chica débil que siempre necesitó de ayuda: El Segador me salvo de esa Bruja y me libero del deseo que le pedí, quizás la suerte me salvo de la oscuridad de la Montaña y ahora, Megan me ayudo y me salvo de mi inseguridad cuando llegue a Central. Fue mi amiga, me compro ropa y me ofreció su apoyo y compañía, y aun así…, aun así, ¡me pides que la abandone! ¡No lo haré! ¿Cómo esperas que pueda seguir viviendo conmigo misma sabiendo que sacrifique a la única persona a la que he podido llamar amiga desde hace muchos años? ¡Me niego! ¡Ya no me importa no poder tener una vida tranquila y normal! ¡No me importa tampoco saber como es que repentinamente se pelear, utilizare esos conocimientos, esa fuerza y salvare a Megan! ¡Lo haré, porque ella es mi amiga!

            La pequeña Jessenia había bajado la mirada, atenta a todo lo que se había dicho.

            —No importa lo que diga, estas determinada a salvar a Megan, ¿verdad?—preguntó con resignación.

            —Así es y te agradecería que no trataras de impedírmelo.

            La pequeña Jessenia esbozó una pequeña sonrisa con los labios, levantó la mirada y observó a su “yo” del presente con ojos brillosos.

            —Al final—miró el cielo azul mientras el viento agitaba el cabello largo de ambas—, me convertí en una adulta muy problemática. Pero así esta bien, si estas decidida a hacer esto, entonces te ayudare, a fin de cuentas, ambas somos una parte de la otra.

            — ¿Me ayudaras?—inquirió, confundida—. ¿Cómo piensas hacer eso?

            —Te haré una pregunta: ¿Quién soy yo?—le preguntó la pequeña Jessenia a la mayor con mirada y tono de voz serio.

            Jessenia no sabía exactamente como responder a esa pregunta, es decir, creía conocer la respuesta, pero la verdad no estaba del todo segura.

            — ¿Ah…? Tú eres yo, ¿verdad? Eres una parte de mí persona…

            —Correcto—respondió sencillamente la pequeña—. ¿Pero que tipo de parte crees que soy? ¿Y porque estamos separadas y no juntas? ¿Sabes las respuestas a estas preguntas?—la pequeña Jessenia notó que la mayor tenía problemas para responder, por lo que decidió darle una pequeña ayuda—. Recuerda lo que paso en la Montaña. Recuerda cuando nos conocimos por primera vez, recuérdalo y nunca lo olvides…

            Jessenia así lo hizo. Recordó la Montaña, el día soleado que brillaba en el exterior, el Segador, luego el interior de la misma, la oscuridad, la frialdad y luego, más oscuridad.

            — ¿A dónde quieres llegar con todo esto? No tengo tiempo para juegos, mientras estoy aquí, respondiendo a tus preguntas, Megan y mi cuerpo, están en manos de esos monstruos, tengo que salir…

            — ¡Responde a mis preguntas y no digas nada más!—cortó terminantemente la pequeña Jessenia, luego agregó lo siguiente con igual intensidad en el tono de voz—. Es importante. Ya vi que puedes pelear cuerpo a cuerpo y la verdad, eso es impresionante, pero me temo que de aquí en adelante, las cosas serán mucho más difíciles y necesitaras más que fuerza física para poder superar este obstáculo. Escúchame bien y responde a mis preguntas: ¿qué parte de ti soy  yo?, y ¿Por qué crees que estamos separadas? Las respuestas yacen dentro de ti, solo tienes que concentrarte y dar con las respuestas, sino no lo consigues, entonces morirás aunque te deje salir de aquí. ¡No! Mejor dicho, nosotras moriremos: yo, tú y tú valiosa amiga, así que concéntrate y responde rápido, no es necesario que te recuerde que no tenemos mucho tiempo.

            Jessenia hizo lo que su “yo” del pasado le decía, aunque todavía no terminaba de entender en que la ayudaría responder esas dos preguntas, pero ya que su otro “yo” formaba parte de sí misma, ella supuso que no la estaría engañando, después de todo, ambas caminaban juntas por el mismo sendero, si una se perdía en la oscuridad, la otra la seguía cogida de la mano… Luego le vino una idea a la mente…

            “¿Tomadas…, de la mano…?” Pensó Jessenia. “¿En verdad vamos juntas tomadas de la mano…? Es decir, claro, ambas compartimos el mismo cuerpo, la niña simboliza mi pasado. Mi pasado amargo y triste y yo… ¿Que soy yo? Si la niña soy la yo del pasado, entonces mi yo actual es… ¡Es verdad! En la Montaña la niña estaba corrompida por la oscuridad, pero esa oscuridad no era la de un Ser Oscuro, era la misma oscuridad que mis sentimientos crearon, fue entonces cuando yo la acepte dentro de mí. Acepte mi pasado, por más doloroso que fuera y me decidí a nunca olvidarlo y no huir de él…, después, después. ¿Eh? ¿Qué paso después? ¡Ah! Ella y yo nos volvimos a juntar, pero… ¿Realmente estamos juntas? Aunque habitemos el mismo cuerpo, seguimos siendo existencias separadas, no estamos verdaderamente unidas…”

            La pequeña Jessenia seguía frente a la actual, esperando por su resolución.

            —Tú representabas mi pasado. Mi pasado amargo y triste que me esforzaba por evadir y así poder olvidar. Tú eras la oscuridad de mi mente y de mi alma… Nos separamos debido a la influencia oscura de esa Montaña, pero luego tras unirnos… ¡No! Nunca nos juntamos realmente. Lo que hice fue aceptarte como un ser independiente dentro de mi cuerpo, dándote la libertad para moverte a tus anchas dentro de mi mente…

            —Exactamente—concedió la pequeña—. Yo solía ser la oscuridad que tú misma creaste tras la evasión y la negación de la realidad, fui purificada por ti cuando me aceptaste dentro de tu cuerpo una vez más, aunque nunca nos asimilamos apropiadamente, yo continúe existiendo de manera independiente dentro de tu ser.

            —Ya veo, pero… ¿Que tiene que ver eso con el problema que tenemos en frente? Dijiste que mi fuerza y habilidad en combate no serían suficientes para enfrentarnos al obstáculo que nos espera fuera de este lugar. No veo cómo responder a esas preguntas nos pueda ayudar.

            A lo que la pequeña Jessenia vio el falso cielo creado por las memorias de ambas; el pasto verde, el viento, los árboles y todo lo que había ahí, era producto de los recuerdos de las dos chicas que yacían una frente a la otra.

            —Jessenia—empezó la pequeña con tono serio—. Creó saber el porqué de tú repentina fuerza y aumento de energía, aunque todavía ignoro la habilidad en combate. Escucha, cuando estábamos en la Montaña y la Corrupción de ese Ser Oscuro nos afectó, no fue la suerte ni el Segador quien nos salvó la vida, fuiste tú misma la que derroto de manera inconsciente a esa oscuridad. Aunque fue momentáneo, pude sentir una gran cantidad de energía despertando dentro de tú cuerpo, como si estuviese bloqueada o atrapada por algo, pero allí estaba, esperando por el momento de despertar. Es debido a que despertaste ese poder que tu cuerpo se ha vuelto más resistente y mucho más fuerte que antes. Una vez que nos fusionemos, te pasare los pocos conocimientos que tengo de esa energía y como utilizarla, una vez asimilada por ti, confió en que nos volveremos más fuertes y entenderemos un poco mejor como funciona ese poder, ¿lo has entendido?

            — ¿Asimilada? ¿Que pasara contigo cuando volvamos a ser un único ser?

            —Esa es una buena pregunta—declaró la pequeña con una simple sonrisa en el rostro—. Aunque tenga esta apariencia infantil, no soy realmente una niña, tenemos la misma edad y compartimos las mismas memorias y experiencias sensoriales, por ejemplo, aunque yo éste dentro de tu mente, puedo saber las cosas que haces, las cosas que experimentas, pero al no tener un cuerpo físico propio, no puedo sentirlas como tú lo haces. Si tú tienes una pelea, yo puedo verla, pero no sentirla, de la misma forma, hay cosas que yo entiendo mejor que tú por estar aquí dentro. Una vez que formemos un solo ser, yo sentiré las mismas sensaciones físicas y tu entenderás las cosas que yo entiendo, pero, al hacerlo, no volveremos a comunicarnos como ahora. Ya no podremos vernos y platicar como lo hemos hecho dentro de tus sueños. Aun así, ¿quieres intentarlo?

            Jessenia no lo pensó demasiado. Claro que se sentía un poco mal por no volver a hablar con su “yo” del pasado, pero debía pensar en el bienestar de Megan y si fusionarse con esa otra parte de sí misma le daría la fuera y los conocimientos para poder salvar a su amiga, entonces lo haría sin dudar un solo segundo.

            — ¡Hagámoslo!—dijo con determinación.

            —Así se habla—dijo la niña con una sonrisa en su rostro. Dio un paso hasta quedar frente a frente con Jessenia, la pequeña toca con su mano derecha abierta, el espacio entre los pechos de la mayor y le dice antes de iniciar con el proceso—. Necesito que me aceptes por tu propia voluntad y no opongas ninguna clase de resistencia, si te rehúsas a aceptarme, aunque sea solo un poco, el proceso fallara y la verdad no sé qué pueda ocurrir, ¿entendiste?—Jessenia sintió con la cabeza, decidida—. Muy bien, entonces…

            Repentinamente, el cuerpo de la pequeña Jessenia comenzó a emitir un brillo blanco que cubrió por completo su pequeña anatomía. La mayor abrió los ojos sorprendida por lo que veía y sentía. No lo entendía muy bien, pero la niña despedía una cantidad constante de energía y esa misma penetraba lentamente el cuerpo de Jessenia, asiéndole sentir una sensación cálida y segura. Se sentía fuerte y esa experiencia, iba en aumento.

            —Una última cosa—dijo la pequeña Jessenia, ya casi desvaneciéndose por completo. Su cuerpo, que antes se veía tan sólido y firme como el de cualquier otro ser humano, estaba ahora transparente y sin la mitad inferior de su anatomía: las piernas y parte del torso, ya habían desaparecido, dejando únicamente, la cabeza y el brazo derecho. La niña miraba con seriedad a Jessenia—. Dentro de tu mente hay otra cosa además de mí, no sé exactamente que sea ese algo, pero sea lo que sea, es fuerte, agresivo y muy violento. Ten mucho cuidado, fue precisamente ese algo lo que te orillo a comportarte de manera tan hostil contra esos tipos que te atacaron en el parque, también fue responsable de tu estallido de ira en la Posada. No sé lo que sea, pero ten cuidado.

            La pequeña niña se había terminado de convertir en un haz de luz que fue absorbida por el cuerpo maduro de Jessenia. Antes de desaparecer completamente, la chica pudo escuchar sus últimas palabras dentro de su cabeza.

            “La vida tiende a tirar al suelo a las personas, pero al final, lo que nos impulsa a levantarnos, es nuestra fuerza de voluntad…Me alegra saber que me convertí en una mujer como tu, Jessenia. No lo olvides, utiliza tú imaginación y luego concéntrate, no te dejes corromper por la oscuridad de la vida y de sus habitantes. Se fiel a ti misma y a tus sentimientos…”

            Con esas ultimas palabras, el cuerpo maduro de Jessenia había terminado de asimilar a la pequeña niña. Estaba lista para regresar al mundo real…

 

            Mientras tanto, fuera de la mente de Jessenia, los dos Metamorfos cargaban, cada uno de ellos, a las dos chicas que habían dejado inconscientes en su estadía en Central. La camarera yacía dentro de sí misma, hablando con su “yo” del pasado mientras en la realidad, los dos monstruos seguían su camino sin aminorar la marcha.

            —Por cierto—comenzó a decir el monstruo que cargaba a Megan—, yo todavía no terminó de entenderlo pero, ¿que fue lo que le paso a la chica que estoy cargando y porque no afecto de la misma manera a la mujer que tu llevas?

            A lo que el falso Matt le respondió.

            —Se le llama Corrupción Oscura. Cuando un lugar esta repleto de energía negativa, ya sea por causa de los mismos humanos o por la influencia de un Ser Oscuro, la Corrupción tiene la capacidad de invadir la mente de los que son emocionalmente débiles y corromper sus almas y los cuerpos enteros. En el caso de Megan, la chica que estas cargando, al momento de poner un pie en la zona abandonada de Central, la energía negativa que había en ese lugar, penetro su cuerpo y su mente, ocasionando que la chica cayera en una especie de trance. En otras palabras, perdiendo la voluntad de vivir y dejándola vulnerable a cualquier tipo de ataque físico. Eso es lo que causa la Corrupción. Los Seres Oscuros también pueden usar la oscuridad que ellos mismos emanan para invadir la mente y el alma de los humanos y así, devorarlos o contratarlos con gran facilidad. En cuanto a por qué no resulto con ésta chica… La verdad, no lo sé. Supongo que tiene una gran fuerza de voluntad, ya que los únicos que pueden resistir esa clase de energía negativa, son lo que tienen gran control sobre sí mismos y sobre sus emociones. Pero, si una persona entra a un espacio corrompido y no puede soportar del todo, la energía que allí impera, su cuerpo comenzara a dolerle al igual que la cabeza, empezara a marearse y lentamente, la oscuridad invadirá su cuerpo, así hasta llegar a la mente y, finalmente, al alma.

            — ¿Ehhh? Así que era eso, interesante.

            —Si, lo es—dijo el falso Matt con falso entusiasmo—. Ahora muévete, ya me canse de estar cargando a esta chica, mientras más rápido nos movamos, más rápido terminaremos con el trabajo…

            — ¡Eso te pasa por escoger a un humano con linda cara en lugar de uno con buena condición física!

            Era tal y como el segundo monstruo le decía, el Metamorfo que usurpó el cuerpo de Matt lo había escogido solamente por su atractivo físico, sin considerar la condición física del mismo, mientras que el compañero del monstruo, había elegido a un humano alto con cuerpo musculoso y bien entrenado, pese a que carecía de atractivo varonil.

            — ¡Si, si, ya cállate! No necesito que me lo recuerdes cada vez que nos veamos, elegiré a un humano con mejor condición física para la otra, pero de momento, ya quiero terminar con este molesto encargo…

            —A todo esto, ¿Qué quiere “ella” con la chica que estas cargando? ¿La conoce de algún lado?

            —No sé ni me interesa saber. Aunque es una verdadera lastima, me hubiese gustado acostarme con Jessenia… La verdad, es que ya le tenía el ojo puesto desde que la vi por primera vez, que desperdicio, quien sabe lo que esa horrible Bruja le hará cuando se la lleve… ¡En serio que es una lastima! Con el hermoso cuerpo que tiene la desgraciada, esos pechos, esas piernas y esa cadera… ¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldición! ¡Maldigo mi mala suerte! Como me hubiese gustado penetrarle sus tres agujeros…—suspiró, resignado—. Pero supongo que ya es imposible…

            — ¿Eres tu el que se quiere acostar con la chica o son los deseos del sujeto al que le quitaste el cuerpo?—preguntó el Metamorfo alto que iba junto al falso Matt. Éste le devolvió una mirada irritante, como diciéndole con los ojos: ¿es que eres entupido?

            — ¿Qué clase de pregunta idiota es esa?—escupió con amargura—. Bien sabes que nosotros los Metamorfos no tenemos un sexo definido, nos adaptamos a los cuerpos que devoramos. Como yo me comí a un humano mujeriego y libidinoso, ese mismo cuerpo me exige acostarme con ésta perra. Apenas si me puedo aguantar las ganas de violarla aquí mismo.

            A lo que su compañero se rió… A cada pasó que daban en el largo y oscuro pasillo, unas flamas mágicas de color azul, aparecían a los lados, flotando en la parte superior de las paredes e iluminándoles el camino. Los Metamorfos no podían ver en la oscuridad.

            — ¡Vaya cuerpo más problemático que te toco!—se burló su compañero—. Por suerte yo me comí a un sujeto amante de los deportes y del ejercicio. No tiene casi ningún interés en las mujeres o en el sexo, para este hombre todo es: ejercicio, ejercicio y más ejercicio.

            —Si, si, bien por ti. Algunos no tenemos tanta suerte, yo me comí a éste idiota porque es el que tenía más cerca en su momento. Es duro soportar la lujuria de ese humano, con tan solo cargar el cuerpo calido y suave de Jessenia, se me pone dura…

            — ¿Y porque no lo haces?—sugirió su compañero.

            — ¿Qué cosa?

            — ¿Qué otra cosa puede ser? ¡Violarla! La humana esta inconsciente y ya estamos en el escondite a las fueras de la ciudad de Central, nada malo pasara. Desde el momento en que llegamos a éste lugar, nuestra victoria fue decidida… Además, ya me cansé de escuchar tus quejas y me incomoda caminar a tu lado mientras tienes una erección.

            — ¡Idiota! Tenemos que llevarla con la Bruja, si llegara a hacerle algo, ella no dudaría en matarme…

            — ¡El idiota eres tú! La Bruja ordeno llevarla con vida, mientras no la mates, poco importa lo que le hagas a su cuerpo, de igual forma, tarde o temprano la van a matar, ¿Por qué no aprovecharla mientras aun éste caliente?

            El monstruo pensó con seriedad en la sugerencia que su compañero le había dado. El olor que desprendía el cuerpo calido de Jessenia, sus suaves y firmes piernas, sus hinchados, redondos y perfectos senos; su bello rostro y ese maravilloso cuerpo… ¡Por todos los Demonios del infierno, como deseaba violarla ahí mismo! La sola idea hacía que le doliera el miembro por tener que aguantarse las ganas. De inmediato, tras escuchar la idea de su compañero, la mente del falso Matt se llenó de pensamientos lujuriosos y morbosos. ¡Como deseaba lamer la vagina húmeda de la camarera! ¡Se le antojaba tanto violar esa pequeña y linda boca y eyacular dentro de la misma! Hacer que se bebiera su semen para luego penetrarla con fuerza los otros dos agujeros que tenía y, finalmente, cuando su trasero y coño ya estén repletos de su semen, masturbarse y rociar el cuerpo desnudo de la joven con los líquidos blancos del placer sexual.

            ¡La sola imaginación era una tortura! Su pene le dolía. Era un dolor que solo se calmaría una vez que penetrara a esa mujer y la dejara llena de semen.

            — ¡Maldición!—exclamó, molestó consigo mismo—. Me conseguiré un cuerpo nuevo después de este día, ya no puedo soportar la lujuria…

            — ¿Lo harás?—preguntó su compañero.

            —Ya no lo resisto, necesito violar a esta maldita perra para poder pensar con tranquilidad. Tú llévate a Megan con la Bruja, si pregunta por mí y por Jessenia, dile que se la llevare entera en unos momentos. ¡Ve…!

            —Claro, claro, nos vemos…

            El falso Matt esperó hasta no poder ver ni escuchar a su compañero, ya que su cuerpo era muy tímido, esa clase de intimidad, ya sea voluntaria o forzada, requería de privacidad. Tanto el falso como el verdadero, no podían tener sexo a no ser que estuvieran solos.

            Una vez que el otro Metamorfo se fue, el falso Matt bajo con cuidado a Jessenia, se bajo los pantalones y libero, finalmente, la erección que tanto le dolía por culpa de lo apretado que estaba su indumentaria. Tomó su miembro con una sola mano y sintió pena por el verdadero humano y desdicha por su terrible mala suerte, ¿Por qué le había tocado un hombre tan patético como ese?

            —Será muy apuesto de rostro, pero la tiene vergonzosamente pequeña—se quejó con hastió—. Me sorprende que se creyera tanto…

            Se quito los pantalones y la ropa interior, luego desvistió de la cintura para arriba a la inconsciente chica y contempló, por unos momentos, los hermosos y grandes que eran sus pechos, cubiertos por un lindo sostén blanco que la hacían lucir mucho más provocativa y erótica. El falso Matt empezó a jadear con lujuria y a sonreír con malicia. ¡Deseaba apretar esos enormes senos y chuparlos hasta dejarlos marchitos, luego pondría su miembro entre ellos y se masturbaría hasta eyacular en la cara de Jessenia, después la penetraría a su antojo, comenzando por su trasero y finalmente, dejar el premio mayor para el final! El falso Matt supuso que la chica aun era virgen, pero eso lo descubriría hasta el final, por el momento, solo deseaba manosear esos preciosos pechos y pellizcar sus pezones… Su miembro palpitaba por la emoción…

 

Habían pasado exactamente cinco minutos desde que Joe le ordenó a Rachel que se fuera de ese lugar repleto de energía oscura; el Cazador continuó saltando de estructura en estructura, guiado por la Piedra de Lagrima, la cual, continuaba emitiendo un brillo celeste. El muchacho no sabía que, a muchos kilómetros de distancia, Jessenia estaba a punto de ser violada por un monstruo que ignoraba de manera olímpica, el extraño amuleto que yacía sobre sus pechos y que emitía, como el de Joe, pero de manera más tenue, un brillo celestino.

            Fue entonces que lo vio. Un muchacho joven, alto, de cabellos rubios, piel blanca y vestido como si tratara de ligar a una chica sexy. Joe se ocultó para no ser descubierto, abajo, caminando sin prestarle atención a nada especial, Michael, el sujeto que le mando la carta a Jessenia y la llevo a ese lugar, andaba tranquilo y despreocupado, seguro de que mientras se mantenga dentro de la zona abandona de Central estaría seguro. En cualquier otro día, ese pensamiento estaría en lo correcto, pero en esos momentos, Michael no sabía que estaba en la mira de un Cazador y no uno cualquiera, sino uno que no temía usar cualquier truco para sacarle información.

            Joe lo vio pasar, tranquilo, confiado, repleto de aperturas que él podía aprovechar sin el menor inconveniente, ¡vaya!, hasta los Cazadores novatos hubiesen podido capturarlo con ridícula facilidad. El joven estaba seguro de que era un Ser Oscuro disfrazado, ya que en ese lugar, la atmósfera entera se encontraba corrompida por las tinieblas, solo los Cazadores y los Seres Oscuros podían moverse con absoluta libertad en ese lugar.

            Michael no se enteró de donde había venido el ataque hasta que fue demasiado tarde… Mientras caminaba con absoluta tranquilidad, repentinamente una cadena se amarró a su pierna izquierda y lo jalo con violencia hacía arriba. La sorpresa había sido tanta que no le dio tiempo para gritar. La misma cadena que se aferró a su pierna izquierda, fue reptando como si de una serpiente viva se tratase hasta envolver por completo el cuerpo del Metamorfo, le cubrió la boca con las cadenas para evitar sus gritos y entonces, de entre la oscuridad, el Cazador había emergido. Michael notó que la cadena que lo apresaba, salía del interior del cuerpo del muchacho, no la sostenía con las manos, sino que la cadena, literalmente, salía del interior de su cuerpo.

            Joe se acercó al monstruo, los ojos azules de Michael, chocaron con los violetas del Cazador. Estaban frente a frente.

            —Tengo muchas cosas que preguntarte—le dijo Joe con cuidado y sin quitarle los afilados ojos de encima. La cadena que envolvía a Michael lo apretó con mayor fuerza, provocando que el Metamorfo gritara de manera inútil, ya que su boca se encontraba cubierta por el arma del Cazador— y más te vale que seas honesto con tus respuestas, de lo contrario…—del interior de la mano derecha de Joe, una cuchilla triangular, conectada con una cadena, emerge sin provocarle el menor daño o rasguño a la piel del joven. Sostiene la peligrosísima arma a tan solo dos centímetros del ojo izquierdo de Michael sin quitarle la fiera mirada del rostro— tendrás dos huecos vacíos en donde deberían estar tus ojos y haré que te los tragues como si de albóndigas se tratasen, ¿me entendiste?

            Michael asintió, aterrorizado por la fiera mirada en los ojos como cuchillas de ese Cazador. No estaba jugando y él lo sabía.

            La luna miraba la escena con indiferencia, el viento frió soplaba, meciendo los largos cabellos de ambos, los rubios de Michael y los negros de Joe. El cielo despegado mostraba un sin fin de estrellas, esperando por el desenlace de esa larga noche.

 

 

     Al final del largo corredor y tras pasar por diferentes pasillos y aberturas en los muros, es que el Metamorfo alto y musculoso, llega a la habitación principal. Era una cámara enorme con cuatro estatuas gigantes de serpientes, las fauces de los fieros animales estaban abiertas, mostrando una resplandeciente llama azulada dentro de los hocicos y mostrando cuatro largos colmillos por escultura. Más adelante, sobre un pequeño altar al que se llegaba al subir varias escaleras de piedra, yacía sentada, con las piernas cruzadas, un ente rodeado por una gruesa túnica negra. Alrededor de la figura, cuatro largas antorchas iluminaban su figura con una flama azul.

            — ¿Dónde ésta la otra?—exclamó con voz siniestra y desgastada—. ¡Es la otra la que me importa!

            El Metamorfo hizo una reverencia en señal de respeto.

            —No se preocupe por eso, la chica que usted busca ya no tardara en llegar, mi compañero viene para acá con ella, solo espere un poco más, seguro que ya no tarda…

            Debajo de la capucha, la Bruja entrecerró los ojos.

            —Supongo que me divertiré con esa mujer hasta que llegue la que estoy buscando…

            La Bruja alargó el brazo derecho y en eso, Megan comenzó a levitar en el cielo. Súbitamente, el cuerpo entero de la camarera, se había cubierto con una espesa manta de oscuridad.

            —Ahora veamos, ¿Qué tipo de espectáculo puedes mostrarme?

            Corrompiendo su mente y su cuerpo, la Bruja penetró el corazón de Megan con su magia, buscando su pasado para divertirse mirándolo hasta la llegada de Jessenia.   

Notas finales:

Hasta la proxima y no olviden comentar. :) :) :) 

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