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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

¡Qué tal lectores! Aquí está la continuación del capítulo.

 

Si notan a lo largo de la historia problemas para leer los capítulos o que estos están acomodados en el orden equivocado, por favor, háganmelo saber para poder corregir el problema, de igual forma si notan que el capítulo se corta abruptamente.

 

Sin nada más que decir, disfruten del capítulo.

 

PD: LOS VIEJOS CAPITULOS, O SEA ESTOS, ESTAN APUNTO DE ALCANZAR A LOS CAPITULOS MÁS AVANZADOS, YA FALTA POCO PARA CONECTARLOS, ESPERENLOS ANSIOSOS. :) :) :)

La calma que los tres jóvenes habían sentido duro muy poco, la Bruja seguía viva, y se preparaba para liberar su último ataque, un ataque que prometía sumir a Jessenia y a Joe, en la más absoluta desesperación. Luego de aparecer del interior de las fauces de su enorme serpiente, la pequeña Bruja, cuyo cuerpo estaba gravemente quemado y herido por la luz que había desprendido la espada de Jessenia, súbitamente se rodeó de una intensa aura azulada, aunque no fuese mucho, su energía estaba aumentando.

            Joe colocó gentilmente a Megan en el suelo y avanzó unos pasos para luchar contra el Ser oscuro, Jessenia se puso enfrente de su amiga para protegerla en caso de que la Bruja fuera por ella una vez más, acto que el Cazador creyó innecesario, puesto que la presencia del enemigo se había reducido significativamente, lo cual le decía que la Bruja ya no era un enemigo de cuidado. De ahora en adelante, cualquier movimiento del Ser oscuro sería sin lugar a dudas, lento y débil, ya que ya no poseía las fuerzas para un ataque a grandes proporciones. La prueba no solo estaba en la presencia que emanaba la Bruja, sino que también en que el ambiente dentro de esa caverna subterránea, empezaba a cambiar. Esa oscura cámara ya no sentía tan fría y pesada como en antaño.

            Frente a los ojos de Joe, la pequeña Bruja mal herida se había multiplicado en docenas de Brujas exactamente iguales a la original. Todas yacían flotando en el aire a unos metros del Cazador, rodeadas de una intensa aura azul, a la espera de comenzar el ataque. El joven la miró con indiferencia, la cámara se pudo haber llenado con la presencia del Ser oscuro pero, aun así, su técnica no era una amenaza, el Cazador supuso que usaría ese truco para escapar a escondidas.

            “Si cree que puede escapar de mi usando ese truco tan tonto, pues que lo intento, destruiré a cada una de las Brujas que aparecieron sin dejar a una sola con vida…”

            —Ahora que lo recuerdo—todas las Brujas comenzaron a hablar al unísono— me habías preguntado por el truco que use para que tu grupo de Cazadores no se percatara de la Energía Oscura de los Metamorfos, ¿no es cierto?

            Joe se mostró confuso ante lo que la Bruja hacía.

            “¿Que está tramando? ¿En verdad me dirá el truco que uso o solo trata de distraerme?” Joe observó meticulosamente a cada una de las Brujas, contándolas una y otra vez para cerciorarse que ni una desapareciera. Nada. El número se mantenía exactamente igual. “¡No! Eso no puede ser, ni una sola Bruja se ha movido desde que se dividió… ¿Que debería hacer? Matarla sería la prioridad, sin embargo, no puedo ignorar todas las preguntas que surcan mi mente en este momento, si ataco y la elimino, puede que nunca sepa la verdad y lo que es peor aún, si esta Bruja y esos Metamorfos fueron capaces de entrar a Central, ¿qué impediría que otra Bruja reapareciera en el futuro? Si responde a todas mis preguntas, el Gremio será capaz de aumentar la seguridad en la ciudad y evitar que algo como esto se repita. ¡Si! Eso es lo que debo hacer, debo poner la seguridad de la ciudad por encima de todo lo demás.”

            — ¡Muy bien!—le respondió Joe con energía, a lo que la Bruja hizo una mueca de satisfacción con los labios—. Responde a mis preguntas: primero, ¿Por qué los Cazadores de Eternal Soul no fueron capaces de sentir la Energía Oscura de esos Metamorfos?

            —Eso es muy sencillo de responder, diseñe una magia que es capaz de tomar la energía de los Humanos para luego camuflarnos con ella. Veraz, antes de que todo comenzara, cree unos círculos mágicos con la capacidad de absorber la energía humana, le di esos círculos a los Metamorfos, ellos fueron a la zona abandonada de esa ciudad y pusieron esos sellos en los lugares que yo les indique. Después de un tiempo de estar ahí, los círculos ya habían absorbido la energía de muchos humanos, no mucha obviamente, ya que si los humanos perdían tanta energía, el Gremio evidentemente sospecharía pero, una vez que la energía necesaria ya estaba acumulada, los círculos se activaron, creando un domo de grandes proporciones que cubría toda la zona abandonada de tú ciudad. Con el domo ya creado, los Metamorfos podían ir y revelar su verdadera apariencia sin temor a que los Cazadores sintieran su presencia, ya que el domo que cree con energía humana, mantenía la presencia oscura cubierta o escondida, como decidas llamarle y así, ningún Cazador se percató que algo inusual estaba ocurriendo. De esa forma, los Metamorfos se mantuvieron escondidos, todo el tiempo, frente a sus arrogantes narices sin que se dieran cuenta, a menos que, por supuesto, ustedes fueran personalmente al lugar, cosa que hicieron y bueno…, el resto es historia.

            Mientras la Bruja le explicaba a Joe el funcionamiento de los círculos mágicos y de ese domo que cubría una parte de la ciudad, escondiendo así la presencia oscura de los Metamorfos, una sombra emergía del interior de la cabeza central de la serpiente gigante y sigilosamente, se arrastraba hasta quedar detrás de los tres humanos. La atención de Jessenia, Megan y del Cazador, estaba completamente en las palabras y en la imagen del Ser oscuro.

            Joe escuchaba sorprendido la explicación de la Bruja, como no dando crédito a lo que escuchaba.

            “Pero… ¿Cómo es posible? Esa explicación y esa forma de hacer las cosas… ¡No! ¡No puede ser! Debo estar pensando demasiado las cosas, después de todo, ¿Cómo sabría la Bruja como opera la seguridad de ciudad Central? ¿A menos que…?”

            La Bruja veía con una sonrisa de satisfacción la mirada contrariada del Humano, ya lo tenía donde lo quería. Sabía que si le revelaba esa información, cualquier Cazador de ciudad Central comenzaría a distraerse y a dejar de prestar tanta atención a su alrededor. El Ser oscuro se percató de la sombra que salía del interior de la cabeza central de la serpiente, solo ella, los otros humanos no dejaban de quitarle los ojos de encima.

            “Ya casi, ya casi… ¡solo un poco más!” Pensaba con gran regocijo.

            — ¡Ahora quiero que respondas a mi segunda pregunta!—le exigió el humano. 

            —Lo lamento—le respondió la Bruja con una sonrisa maliciosa en el rostro—. El tiempo de preguntas termino, ¡es momento de acabar con esto de una buena vez!

            Dicho y hecho. Las docenas de Brujas, las cuales seguían rodeadas por un aura de intenso color azul, volaron directo hacía el Cazador con la intenciones de embestirlo. Joe tenía sus cadenas levitando a unos centímetros de su cuerpo y al momento de advertir el movimiento del Ser oscuro, mandó sus armas hacía la Bruja. Las primeras cuchillas atravesaron sin éxito el cuerpo del enemigo. Joe sabía que la mayoría de esas criaturas no eran la verdadera Bruja, eran solo imágenes que la verdadera había creado con magia con la intención de confundirlo, por lo que si alguna de ellas lograba embestirlo, igual no le harían ningún daño, así como él no podía infligírselos a ellas, dado que solo eran imagines incorpóreas.

            “De ser posible me hubiera gustado sacarle toda la información que quería antes de matarla, pero una vez llegados a esto, no me queda otra opción.”

            La solución de Joe era simple, como las Brujas no se movían a gran velocidad, para él era muy simple empalar a cada una de las Brujas con sus cadenas hasta dar con la verdadera. Una vez que matara o lastimara de gravedad a la original, las imágenes desaparecerían. Así lo había hecho. El Cazador atravesó a cada una de ellas con las cuchillas al final de sus cadenas pero, para asombro del humano y de las jóvenes detrás de él, ninguna de las Brujas era la auténtica.

            “¡Imposible…! Si ninguna de esas era la autentica, ¿Dónde…?”

            — ¡Cuidado…!—el grito de Megan atrajo la atención del Cazador al momento exacto para ver como la Bruja aparecía del interior de una sombra que reptaba por el suelo, se acercaba a Jessenia con una ancha daga que había hecho aparecer con magia y en lugar de apuñalarla a ella, Megan se interpuso para proteger a su amiga, siendo ella la que recibió el ataque.

            El arma que el Ser oscuro hizo aparecer con magia atravesó el pecho delgado de la joven para terminar saliendo del otro lado. Todo había ocurrido demasiado rápido, los pocos segundos después que pasaron, tanto el Cazador como Jessenia, se habían quedado quietos, mudos por la impresión.

            —No eres a quien yo quería pero no importa—dijo la Bruja tras apuñalar el corazón de Megan con la daga de hoja ancha—. Les dije que no permitiría que esto acabara en un final feliz para ninguno…

            Y al instante, docenas de cadenas de Joe se empalaron frenéticamente en el cuerpo moribundo de la Bruja, la alejó de Megan y Jessenia para terminar de matarla. El Cazador separó todas las cadenas que apuñalaron el cuerpo del Ser oscuro provocando que ésta se desmembrara y que y litros y litros de sangre cayera estrepitosamente en el piso.

            Esta vez, la verdadera Bruja estaba muerta… pero nadie celebraba o se alegraba, puesto que el Ser oscuro había cumplido con su amenaza. Prometió causarles sufrimiento aun si de eso dependiera su propia vida y lo había cumplido.

            — ¿Por qué? ¡Por qué lo hiciste!—Jessenia sostenía la cabeza de Megan mientras le exigía una respuesta a sus acciones—. ¿Por qué me protegiste? ¡Esa Bruja me quería a mí!

            Joe escuchaba las palabras de Jessenia impregnadas de dolor y sufrimiento mientras apretaba sus puños con fuerza al igual que los dientes. Mantenía la mirada abajo, negándose a ver el hueco que le provocó la entrada de la enorme daga. Ya que el arma fue creada con magia de la Bruja, al morir ésta, la daga desapareció, permitiendo que la sangre comenzara a fluir rápidamente de su cuerpo. No hacía falta que el Cazador revisara la herida, él no podía hacer nada por ella ya que no tenía conocimientos médicos, además de que con una herida como esa, justo en el corazón, la muerte ya no tardaría en reclamar a Megan.

            — ¿Por qué lo hiciste?—Jessenia insistía mientras las lágrimas salían de sus ojos—. ¿Por qué? ¿Por qué? ¡Ella me buscaba a mí! Tú hubieses podido salir con vida de este lugar. ¡No es justo! Vine hasta aquí para salvarte… ¿Por qué?

            Jessenia se sentía increíblemente frustrada y enojada consigo misma, no había podido salvar la vida de su primera amiga y lo que era peor, ella fue atacada a tan solo unos metros de Jessenia sin que ésta se diera cuenta. La joven presencio como la Bruja rápidamente salía del interior de la sombra y como ésta se dirigía hacía ella. ¡Si no se hubiera quedado quieta! ¡Si se hubiera dado cuenta antes de la presencia de esa sombra! ¡Si hubiese sido más rápida y más fuerte! ¡Si sus reflejos fuesen mejores! Y un montón de cosas más que Jessenia se recriminaba mientras sostenía la cabeza de su mejor amiga y ésta se esforzaba por respirar con la mirada puesta en el oscuro techo de esa siniestra y fría caverna.

            —Porque—susurró la pelinegro— yo también quería protegerte.

            Jessenia acercó la oreja a los labios de Megan para escuchar hasta la última palabra que tuviera que decir.

            —Ya me habías…, ya me habías protegido antes, ¿lo recuerdas? Esas dos veces en el parque…, cuando fuiste por mí a la zona abandonada de Central y cuando me salvaste de esa pesadilla que no tenía fin… No me importaba como, yo también quería protegerte aunque fuera solo una vez…

            Repentinamente, todo el escondite de la Bruja comenzó a sacudirse. La tierra temblaba con fuerza, las paredes, el suelo y el techo de la caverna comenzaron a llenarse de grietas y pedazos de roca empezaron a desprenderse y a caer con estruendo. El lugar entero podría desplomarse de un momento a otro.

            “¡Maldición, lo olvide!”  Pensó Joe mientras presenciaba el terremoto y el desprendimiento de rocas de gruesos pedazos de techo y paredes. “Este lugar se mantenía estable gracias a la magia de la Bruja, ahora que murió, la energía que ayudaba a sostener todo el lugar comenzó a perderse. Todo el lugar se derrumbara, tenemos que salir de aquí.”

            Mientras Jessenia se concentraba únicamente en las palabras de su amiga, Joe se volvía de un lugar a otro, tratando de ubicar un lugar por donde escapar. El círculo mágico que los llevó ahí en primer lugar fue inmediatamente descartado, sin la Bruja para alimentar el poder de ese círculo, con seguridad, el mismo ya habría desaparecido. Debía calmarse y pensar con calma las cosas. Primero: estaban bajo tierra, ¿a que profundidad? No lo sabía pero, por el bien de su supervivencia, esperaba que no a mucha, de lo contrario, aunque sobrevivieran a la caída del techo de ese lugar, tardarían mucho en llegar a la superficie. Segundo, ¿a que distancia estaban de ciudad Central? Tampoco lo sabía. Con suerte estarían a tan solo unos cuantos kilómetros.

            — ¡Jessenia…!—le gritó el Cazador pero al ver que no reaccionaba por estar totalmente concentrada en Megan, el joven fue hacía ellas.

            Por encima de los tres, un enorme pedazo de techo se desplomo y cayó sobre ellos, sin embargo, antes de que la enorme roca los aplastara, Joe la destruyo con sus cadenas, provocando que les llovieran pedacitos de piedra sobre la cabeza.

            Para Jessenia era como si el tiempo se hubiese detenido, no le prestaba ni un poco de atención a la cueva que se desplomaba rápidamente, ni a los pedazos de techo que caían muy cerca de ellos provocando ruidos ensordecedores, para la joven, los únicos sonidos que importaban y los únicos a los que estaba atenta, era a la voz de su amiga, la cual se esforzaba para articular algunas palabras finales.

            —Me alegro de haberte conocido…—articuló silenciosamente mientras su respiración se tornaba lenta y débil—. Vive…, por favor…

            Y entonces había dejado de respirar. Sus ojos negros se tornaron completamente oscuros, el brillo de la vida se había extinguido dentro de ella y Jessenia la abrazaba, negándose a soltarla. Gritaba por el dolor que le había provocado la muerte de su amiga y por su total incompetencia a la hora de protegerla, lamentablemente, los estruendosos ruidos que provocaba la caverna derrumbándose ahogaron los lamentos de la joven.

            Para fortuna de ambos, un enorme pedazo de techo se desplomó y una vez que cayó, la luz de la luna se asomó fuertemente del otro lado.

            “¡Es nuestra oportunidad!” Pensó Joe inmediatamente.

            Tomó a ambas chicas bajo sus brazos y las sujeto con fuerza, esperó por el momento adecuado y en cuanto vio como varios pedazos de techo se desplomaron uno seguido del otro, Joe corrió hacía ellos, saltó hacía un escombro, luego a otro, luego a otro y luego a otro. Saltando de escombro en escombro, es que el Cazador fue acercándose hacía la superficie. Reunió sus fuerzas en un último salto y fue que los tres lograron salir del interior de la tierra sanos y salvos. Unos momentos después, el ruido de la destrucción se detuvo, la cueva había quedado completamente sepultada bajo los escombros.

            Joe bajó a las dos chicas y tan pronto estuvieron en el suelo, Jessenia se aproximó hacía Megan, como deseando que una vez fuera, ella reabriera los ojos de un momento a otro pero, por más que espero, los ojos de su amiga continuaban abiertos y oscuros. No veía ni miraba nada, la luz dentro de ella se había apagado.

            Aceptando lo inevitable, Jessenia le cerró los ojos y estuvo largo rato con la mirada clavada en el suelo, su largo flequillo le cubría los ojos y sus dientes yacían fuertemente apretados. Joe optó por quedarse callado junto a ellas sin hacer ruido, dándole tiempo a la joven de aceptar la verdad antes de comenzar a moverse. Los segundos se convirtieron en minutos y los minutos en más y más minutos. Aun era de noche, el Cazador desconocía el tiempo que estuvieron dentro de esa caverna pero, por la posición de la luna, el correr del viento, así como la temperatura del mismo, el joven creyó que ya no faltaba mucho para el amanecer. Solo faltaba decidir por la dirección a tomar y regresar a la ciudad.

            Joe observó el paisaje a su alrededor, esperando ver algo familiar que le ayudara a orientarse y saber exactamente que dirección tomar: el suelo hasta donde se perdía la vista era rocoso, había pocas plantas en los alrededores, algunas que otras rocas sobresalían del suelo y a lo lejos se apreciaban los picos de algunas montañas.

            “¡Perfecto! Creo que ya se donde nos encontramos.”

            Se volvió hacía Jessenia, la cual continuaba con la mirada perdida en el suelo. Ya no lloraba.

            —Debemos irnos—anunció el Cazador—. Si caminamos quizás lleguemos en unas horas a ciudad Central.

            A decir verdad, si ambos corrían tal vez llegarían mucho antes de lo pensado a la ciudad pero, tomando en cuenta lo agotada que debía de estar Jessenia, más el cuerpo inerte de Megan, lo mejor era caminar e ir tranquilamente. Además Joe creyó que caminar ayudaría a que los pensamientos de la chica se aclaren, después de todo, no todos los días se ve morir a una persona querida tan cerca. El Cazador conocía muy bien esos sentimientos de impotencia, de dolor, de angustia y de ira al saber que no pudiste hacer nada por salvar a la persona amada pese a estar tan cerca. No es algo de lo que te puedas recuperar de un momento a otro, por lo que Joe pensó que caminar la ayudaría a despegar sus ideas y terminar de asimilar todo el asunto.

            El Cazador caminó hacía donde estaba el cuerpo de Megan, se arrodilló y se preparó para cargarla todo el camino de regreso a Central. Pero antes de ponerle las manos encima, Jessenia lo detuvo.

            —Yo la cargare—sentenció firmemente sin levantar la mirada, el flequillo continuaba ocultando sus ojos.

            —El viaje será un poco largo…

            —No me importa—interrumpió con un tono de voz que no aceptaba replica—. Yo la cargare. Ella era mi amiga y murió por culpa de mi debilidad, es mi responsabilidad llevarla de vuelta a la ciudad. Se lo prometí y no pienso fallarle.

            Joe se levantó y se hizo a un lado, vio como Jessenia cargaba el cuerpo de su amiga con ambos brazos. Si el cuerpo le dolía o se le hacía difícil llevar a Megan en brazos, ella jamás lo demostró ni se quejó una sola vez. El Cazador giró unos grados hacía la izquierda y emprendió la marcha hacía la ciudad. Jessenia lo seguía a unos pasos de distancia del joven, Joe podía escuchar las pisadas detrás de él. Ninguno de los dos dijo nada en lo que duro el trayecto. La noche había pasado, el sol comenzó a salir bañando todo lo que tuviera alrededor con un hermoso color anaranjado que combinaba con otros colores diferentes. En otro tiempo, aquel espectáculo resultaría hermoso de contemplar y de inmortalizar en una pintura pero, en esos instantes, cualquier color que los dos jóvenes veían era frió y carente de belleza.

            Ni Jessenia ni Joe vieron ni una sola vez el amanecer, lo ignoraron como si no estuviera ahí, como si fuera algo inexistente. Las horas continuaron pasando, la mañana había quedado atrás y el Cazador supuso que ya era más de medio día, ambos habían caminado un muy largo trayecto y todavía no había señales de ciudad Central a lo lejos. Joe se preocupó por Jessenia, no se habían detenido a descansar desde que iniciaron la caminata, estaban bajo los rayos del sol que los golpeaba sin misericordia y además, la chica estaba cargando el cuerpo de Megan. El Cazador se preguntó cuanto más duraría la chica. Asombrosamente no se había quejado ni una sola vez y no aminoró el paso en ningún momento, Jessenia continuaba caminando a la misma velocidad con la que inicio, a la misma distancia de Joe y sin encorvarse en ningún segundo. El Cazador le echaba miradas de reojo para cerciorarse que la joven se encontrase bien y efectivamente lo estaba. Seguía con la mirada un poco inclinada hacía abajo, con el flequillo cubriendo sus ojos pero, por lo demás, se le veía en perfectas condiciones. Su respiración era normal, no tropezaba al caminar, los brazos no le temblaban de dolor o cansancio, no pudo detectar ni una sola gota de sudor cubriendo su rostro, su cabello o su ropa pese a estar bajo los rayos del sol y su postura se mantenía recta sin encorvarse en ningún momento. Su resistencia física era considerable, muy por encima del de una persona ordinaria. Joe contaba más de diez kilómetros recorridos sin detenerse en ningún punto del trayecto.

            Finalmente, tras dos horas desde la última vez que miró de reojo a Jessenia, las altas murallas que rodeaban la ciudad de Central comenzaron a acercarse. Desde la cima, uno de los centinelas apostados los vio aproximarse, hizo sonar un instrumento contundente a modo de alarma, las primeras puertas de acero se abrieron mientras los jóvenes se acercaban y del interior, un grupo de hombres armados emergieron portando lanzas.  

            Antes de fijarse en el grupo de hombres, Joe observo la posición del sol y concluyó que faltaban, cuanto mucho, unas tres horas para que oscureciera. Ambos habían caminado todo el día sin detenerse, por más de quince kilómetros sin aminorar el paso.

            — ¡Deténganse!—ordenó uno de los centinelas de Central—. ¡Identifíquense ahora mismo!

            Joe se aproximó al hombre que había hablado, le mostró la palma de la mano izquierda y ahí, un tatuaje completamente rojo de un escudo, con dos espadas que lo cruzaban formando una X, yacía marcado. Las letras “E” y “S”, yacían marcadas, cada una, a los lados de las espadas. Al momento de ver el tatuaje de Joe, el hombretón retrocedió unos pasos.

            —Mis más sinceras disculpas—dijo el centinela— es el protocolo que tenemos que seguir cada vez que alguien se aproxima a las puertas principales de la ciudad. Por favor, disculpe nuestra rudeza.

            —No importa, más importante aún, abranos las puertas, llevamos caminando todo el día.

            — ¡Como ordene, pero…!—el hombretón miró en dirección a la chica que yacía parada con la mirada un poco baja, con el flequillo cubriéndole los ojos y cargando el cuerpo muerto de una jovencita. Joe advirtió la mirada que el centinela le echó a Jessenia.

            —No te preocupes por ella, viene conmigo. ¡Ahora abran las puertas!

            Los centinelas obedecieron las instrucciones y abrieron la segunda puerta de metal que había tras pasar la primera. Ambas puertas se abrían de igual modo, la primera se abría hacía fuera mientras que la segunda hacía dentro. Sin decir nada y sin levantar la vista, Jessenia siguió a Joe, ignorando olímpicamente las miradas de los guardias y más tarde, las cientos, quizás miles de miradas de los ciudadanos de Central. Joe advertía todos esos pares de ojos apuñalando a Jessenia y la verdad, no pudo culparlos, no todos los días la gente ordinaría que vivía una vida rutinaria y modesta, contemplaba a una chica cargando un cadáver con la mitad de sus ropas impregnadas con la sangre del cuerpo.

            Al Cazador le hubiese encantado pasar a través de la ciudad saltando de edificio en edificio con el cuerpo de Megan en brazos, pero ya que Jessenia se negaba a dejárselo, esa era la única vía posible. Eligió el camino lento y expuesto en lugar del rápido y discreto.

            Finalmente, tras otro rato caminando por las calles abarrotadas de Central, Joe y Jessenia llegaron al edificio más alto de toda la ciudad, el Gremio de Cazadores. Al atravesar las puertas de cristal y como los ciudadanos normales, todos los Cazadores y Agentes Públicos que había en ese momento, se les quedaron viendo, más precisamente, veían a Jessenia, cargando un cadáver, con una buena parte de sus prendas impregnadas de sangre seca. En ningún momento la joven dio señales de incomodarse o molestarse, su flequillo continuaba cubriendo sus ojos.

            — ¡Traigan una camilla inmediatamente!—vociferó el Cazador. A los pocos minutos, unas personas llegaron empujando una camilla individual envuelta por sábanas blancas. Joe se volvió hacía Jessenia—. Pon el cuerpo en la camilla, Jessenia, estas personas se lo llevaran y lo prepararan para darle una sepultura decente, yo me encargare de avisarle a Jaime a Chris y a Rachel, por el momento es mejor que descanses, camínanos un muy largo tramo, debes estar exhausta y con los pies y piernas adoloridas.

            Jessenia, en lugar de decir algo, apretó con más fuerza el cuerpo de Megan contra el suyo a modo de respuesta.

            —Por favor, no lo hagas más difícil—le dijo el Cazador.

            Apretando los dientes y aun sin decir nada, Jessenia pone el cuerpo de su amiga sobre la camilla. Las personas que la trajeron taparon el cuerpo de Megan con una larga sábana blanca para luego llevársela del lugar. Silenciosamente, la joven la miró partir.

            Joe caminó hacía la elegante recepción donde yacían sentadas dos jóvenes mujeres que, al igual que todos los otros Cazadores y Agentes Públicos, miraban silenciosamente la escena mientras se murmuraban cosas entre ellos.

            — ¡Denme la llave de una habitación vacía, no importa cual!—ordenó el Cazador a ambas mujeres—. La chica se quedara a dormir dentro del Gremio, ha tenido un largo día.

            Las dos recepcionistas se miraron inseguras por unos momentos antes de responder a la orden del Cazador.

            —Este…, no es tan sencillo, solo los Cazadores y Agentes Públicos pueden…

            — ¡Joe!—el Cazador se volvió al escuchar que alguien gritaba su nombre. Un hombre maduro de cabello corto y negro, con un par de gafas y barba de unos días, se aproximó al Cazador corriendo.

            —Entrenador Maxwell…

            — ¡Joe…! ¿Dónde has estado? ¡Tienes alguna idea de los problemas que hemos tenido desde que la pequeña Rachel vino para alertarnos sobre su descubrimiento en la zona abandonada de la ciudad, nos debes una gran cantidad de explicaciones, el maestro del Gremio…!

            — ¡Es una larga historia, señor! Por el momento, aquella chica necesita descansar, ha tenido un día muy largo y también necesita rompa limpia.

            Maxwell se volvió para ver a Jessenia parada en mitad del Gremio como si de una estatua sin voluntad se tratase. El hombre maduro se le quedo viendo con especial seriedad.

            —Es verdad, parece muy cansada—concedió el Entrenador—. ¡Ustedes dos, denle a Joe una llave para una habitación vacía del Gremio, la chica necesita dormir!

            Al escuchar la orden directa de un Entrenador del Gremio, las dos recepcionistas obedecieron al momento. Le dieron a Joe una llave para una habitación disponible en el quinto piso del edificio.

            —Te estaré esperando en la morgue junto con el cuerpo para me expliques que está sucediendo aquí, ¿entendiste?

            —Por supuesto, señor.

            —Bien.

            Maxwell se retiró caminando rumbo a la morgue. Una vez que hubo desaparecido, Joe se acercó a Jessenia.

            —Sígueme, te llevare a una habitación vacía donde puedas asearte, cambiarte de ropa y dormir un poco.

            Jessenia no había dicho palabra alguna desde que comenzaron a caminar rumbo a la ciudad, solo se limitaba a seguir todos los pasos de Joe como si se tratara de una muñeca carente de pensamientos propios. Ambos llegaron al frente de una puerta metálica, el Cazador oprimió un botón que había en la pared y en cuestión de segundos, la puerta se abrió con el sonido de un timbre que anunciaba la llegada del ascensor. Del otro lado de la puerta no había nadie, salvo una cabina lo suficientemente grande como para diez personas. Después de que las puertas se cerraron, Joe pulsó otro botón con el número cinco marcado y fue entonces que la maquina comenzó a moverse, tras otros breves segundos, la puerta se volvió a abrir y del otro lado, un largo pasillo con puertas separadas, las unas de las otras, por algunos cuantos metros. Cada puerta tenía una placa con un número, los jóvenes se detuvieron en la numero 530, Joe introdujo la llave, la giró y la puerta se abrió. Del otro lado, una pequeña habitación, un poco más grande que la de Jessenia en la posada Aura, la aguardaba.

            La recamara era especialmente modesta: una cama individual con una sola almohada y cubierta por sábanas blancas, en un extremo de la habitación, un ropero grande como de dos metros de altura yacía apostado, al frente de la cama y a unos metros de la puerta de acceso, un tocador de madera con tres cajones rectangulares y un espejo sobre el mismo y, finalmente, en otro extremo del cuarto, una segunda puerta que conducía al baño.

            —Deberías tomar un baño antes de acostarte—le aconsejó el Cazador—. Todos los roperos del Gremio tienen los uniformes especiales de los Cazadores, toma la libertad de usarlo mientras yo voy a la Posada Aura y recojo un poco de ropa para traerte. Asegúrate de dormir bien, mañana te llevare con algunos de los Cazadores del Gremio para interrogarte. Aun hay muchas cosas que deseamos saber de ti y de ser posible, nos gustaría que estuvieras en buenas condiciones—como Jessenia no había dicho palabra alguna, Joe supuso que no necesitaba nada, se dio la vuelta y se preparó para irse.

            — ¿Cuándo enterraran a Megan?—preguntó antes de que el Cazador cerrara la puerta para irse.

            —Probablemente mañana al atardecer, por el momento los Cazadores estarán muy ocupados resolviendo lo de los Metamorfos y el problema de la Energía Oscura que hay en la zona abandonada de Central. Cuando esos problemas se resuelvan, reanudaremos con todo lo demás. Si no tienes más preguntas, te aconsejo que duermas un poco.

            Y entonces Joe salió de la habitación cerrando la puerta detrás de sí, dejando a Jessenia sola y parada en mitad de un cuarto que no conocía. El Cazador se encaminó nuevamente al ascensor, pulsó el botón que lo llevaría a la recepción del Gremio y una vez ahí, se dirigió hacia la morgue. Allí lo estaba esperando el Entrenador Maxwell, aquel hombre maduro de cabello corto y negro, con unas gafas rectangulares y con una barba descuidada de varios días. Joe lo encontró revisando el cuerpo de Megan.

            —Es una verdadera lástima—fue lo dijo al advertir la presencia del Cazador—, era una chica muy bella—luego volvió a tapar el cuerpo para enfocarse en el joven que recién había entrado—. Tiene el pecho agujerado, si tuviera que adivinar diría que con un cuchillo especialmente grueso…

            —Fue una daga—interrumpió el chico con amargura en la voz—. ¡Una daga invocada con magia! Desapareció en cuanto mate a la Bruja, por lo que murió por pérdida masiva de sangre.

            —Ya veo—Maxwell sacó del interior de su abrigo una cajetilla de cigarros, tomó uno, se lo puso en los labios y luego lo encendió con la ayuda de un fosforo. Tras inhalar profundamente, exhalo una densa capa de humo—. Aun así es una lástima, ¿Cuántos años tiene? ¿Unos veinte, tal vez veintidós? Parece como de tú misma edad Joe, es una tragedia que una jovencita como ella haya encontrado su final de una manera tan cruel…

            —Ella se sacrificó para que Jessenia pudiera vivir—reveló— el ataque de la Bruja iba dirigido a Jessenia y aun así, Megan se interpuso, recibiendo ella el ataque. ¡Yo no pude hacer nada!

            Joe miró el suelo de la morgue mientras apretaba puños y dientes por la ira que le provocaba el recuerdo de lo que había pasado. Maxwell se le quedó viendo en silencio, esperando a que se desahogara.

            — ¡Yo estaba ahí, junto a ellas y aun así…, aun así…!—las palabras del Cazador estaban cargados de amargura y resentimiento.

            —Estoy seguro de que hiciste lo mejor que pudiste, Joe—lo consoló Maxwell—. Sabes como es este trabajo, aunque sea doloroso, estas cosas pasan…

            — ¡No trate de consolarme!—dijo el Cazador, reprimiendo la frustración que sentía por haber fracaso en el rescate de las dos chicas—. ¡Se supone que yo soy un Cazador de categoría S! ¡Uno de los mejores que hay en el Gremio y aun así…!—Joe dejo escapar un suspiro y luego continuó—. Aun así cometí un error de novato. Me confié, estaba seguro de mi victoria. Creí que la pelea ya había terminado en cuanto vi a la Bruja usar ese truco de las imagines. Imagine que trataría de escapar usándolo… Que ingenuo fui. No merezco ser un Cazador de categoría S. Por culpa de mis descuidos Megan perdió la vida, de haber estado más atento, de haber prestado más atención a mi entorno, de no haberme convencido a mí mismo de que la victoria ya era mía, probablemente todo hubiese resultado diferente.

            Maxwell lo escuchaba mientras continuaba fumando el cigarrillo que sostenía con los labios, el Entrenador conocía perfectamente bien el pasado de Joe, sabía sobre su gran odio hacía los Seres Oscuros y sobre lo mucho que disfrutaba torturándolos y atormentándolos. El joven no era un sádico, eso Maxwell lo tenía muy en claro, el pasado que sufrió hizo que Joe despreciara el sentir sentimientos o expresar sus emociones, ya que el muchacho veía esas cosas como debilidades emocionales, también conocía sobre el gran dolor y culpa que padecía cuando no lograba salvar la vida de alguien, aun cuando él estaba ahí presente. Cuando fracasaba en salvar una vida, Joe siempre se atormentaba diciéndose a sí mismo que fue por culpa de su debilidad e incapacidad de actuar de manera diferente en el momento de la verdad.

            —Joe—dijo el Entrenador con seriedad— sabes muy bien que el mayor enemigo de los humanos, antes de los Seres Oscuros, somos nosotros mismos. Nuestros sentimientos y emociones a menudo nos traicionan y hasta nos dominan, por eso…

            — ¡Eso ya lo sé!—interrumpió el joven—. Por eso me esfuerzo en no sentir nada nunca y jamás expresar mis emociones, siempre trato de pensar todo lógicamente y evitar, tanto como me sea posible, la influencia de mis sentimientos; ya sean de felicidad, alegría, tristeza u enojo. ¡Los sentimientos son una debilidad!

            —No creo que evadir los sentimientos sea la respuesta adecuada, debes encontrar un equilibrio entre sentir y tomar decisiones lógicas y tranquilas. Si siempre reprimes lo que sientes dentro de ti, algún día todas esas emociones reprimidas, aparecerán y te dominaran en los momentos más inoportunos. Aquí en el Gremio se les enseña a los Cazadores que sentir es parte importante de la supervivencia, no solo el pensamiento frío y lógico.

            — ¡Hmph!—resopló el joven—. Pienso diferente.

            A lo que el Entrenador le tocó suspirar con fuerza. Se terminó el cigarrillo para luego tirar la colilla en un basurero cercano.

            —Muy bien, pasemos ahora a lo que en verdad importa…

            El Cazador Joe y el Entrenador Maxwell pasaron el resto del día hablando de las acciones de la Bruja, de los Metamorfos que secuestraban a las personas de la ciudad para usurpar sus identidades, de la magia que el Ser oscuro diseño para que el Gremio no advirtiera la presencia de Seres Oscuros en la zona abandonada de Central, de lo que la Bruja le había revelado a Joe y, finalmente, de lo que el Cazador presenció al salir del vientre de la enorme serpiente. Al llegar a este punto la conversación giró en torno a Jessenia y al misterio que representaba su persona para la ciudad.

            Mientras los dos hombres hablaban sobre Jessenia en la morgue junto al cuerpo inerte de Megan, la chica en cuestión se daba un baño caliente. El agua golpeaba directamente su rostro para terminar cayendo al suelo. Una vez que estuvo limpia, la chica tomó una toalla, comenzó a secarse, salió de la regadera, ignoró la ropa sucia impregnada de sangre seca y sudor para luego dejarse caer en la cama. Su rostro cayó sobre la suave almohada blanca y sin mucho esfuerzo, inmediatamente se quedó dormida, completamente desnuda y sin deseos de volver a despertar.

Notas finales:

Espero y hayan disfrutado de la lectura.

Cuidense y Hasta la proxima. :) :) :)

POR CIERTO, EL SIGUIENTE CAPITULO YA FUE SUBIDO, SE LLAMA DE LUTO, ECHENLE UN OJO ;) ;) ;) 

 

 

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