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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

HOLA GENTE. FELIZ AÑO NUEVO Y TODO LO DEMÁS. TENGO UN PEQUEÑO ANUNCIO QUE HACERLES:

 

Como el Arco de Central ya se esta acercando mucho a la parte actual de la historia, es decir, a la parte que no borre por accidente, voy a comenzar a escribir de ahora en adelante esa parte para lograr conectar la historia con su parte más avanzada y cuando lo haga, se los diré en las Notas del Capitulo. Bueno, eso es todo y sin más por el momento, disfruten la lectura, si tienen comentarios para con el capitulo o la historia en general, por favor déjenlos en los comentarios. Me ayudan mucho y me motivan a escribir más y mejor.

Gracias por su atención. :) :) :) 

—Megan—dijo Jessenia, mirando profundamente la tumba de la que fue su primera amiga. Ese día el viento soplaba delicadamente, acariciando el terso rostro de la joven y agitando levemente sus largos cabellos castaños— ya he tomado una decisión. Lo he estado pensando mucho y pese a que diste tú vida por mí, yo simplemente no puedo quedarme sin hacer nada. Ya no puedo permanecer más tiempo en esa Posada, siempre estaré agradecida por la oportunidad que me diste pero…, al final…—Jessenia apretó los puños y los dientes. Antes de darse cuenta que lo hacía, la joven comenzó a rememorar los acontecimientos previos a esa visita al cementerio…

           

            Jessenia se había ido a la cama esa noche, después de un largo y muy aburrido día de trabajo como camarera y limpiadora tanto de mesas, como de suelos. Cuando no estaba ocupada en el restaurante su siguiente labor consistía en subir a los pisos superiores de la Posada Aura y tender las camas de las habitaciones, barrer los pisos, sacudir los muebles y abrir las ventanas para que en los cuartos no se respirara un aire tan cerrado. Todas las actividades de ese día las hizo de manera mecánica, sin pensar en nada y sin mostrar una sola emoción en el rostro; la gente que la veía pasar interpretaba sus facciones de manera negativa, pues ellos la notaban aburrida y hasta asqueada de lo que hacía. No le respondía mal a la gente, tampoco les faltaba al respeto pero, aun así, los clientes se quejaban de las miradas carentes de voluntad que la chica les echaba cada vez que tomaba sus órdenes o les llevaba la comida. Se quejaban con Jaime de que Jessenia parecía fastidiada y de que no deseaba estar ahí, quejas que el posadero tomó en cuenta y que estuvo dispuesto a pasar por alto debido a la reciente perdida de Megan, pese a que eso ya había ocurrido unos días atrás.

            Ese mismo día, al anochecer, cuando el restaurante cerró a los siete en punto de la tarde, hora en que comenzaba oscurecer en ciudad Central, se llevó a cabo un pequeño altercado dentro de la Posada. Una hora después de que el bar nocturno abriera, llegó uno de los típicos clientes que disfrutaban emborracharse luego de toda una tarde de exceso trabajo. Esa misma noche, Jessenia se quedó trabajando unas horas extras para finalizar unos asuntos pendientes en el restaurante, el hombre que ya había bebido unas cuantas copas y cuyo rostro se había teñido de rojo, miró las anchas caderas de la joven y luego admiró con lujuria el atractivo de sus piernas, por supuesto, no pudo pasar por alto su encantadora cara que continuaba manteniendo una expresión carente de emociones. En eso, Chris, el cocinero principal del restaurante y hermano mayor de Rachel, llamó a Jaime para que lo ayudara con unos asuntos en la cocina y tan pronto el alto, moreno y musculoso posadero desapareció del otro lado de la puerta que conectaba con la cocina, el hombre sintió mucha más confianza de hacer lo que tenía planeado.

            Se levantó rápidamente, temiendo que Jaime volviera de un momento a otro y caminó lo más sigilosamente posible hacía Jessenia, la cual cargaba unos cuantos platos que llevaría a la cocina y fue en ese momento que el hombre estiró su mano velluda en dirección al trasero de la chica, Jessenia dejó caer accidentalmente los platos, los cuales se hicieron añicos con un estruendoso sonido, apretó el brazo del borracho antes de que éste tocara a la chica y luego le dobló la extremidad con suma facilidad, provocando que el hombre chillara de dolor. Segundos después de la caída de los platos, Jaime y Chris salieron rápidamente de la cocina y vieron como la camarera tenía firmemente sometido a aquel individuo que ya se había puesto a llorar mientras suplicaba: “¡Mi brazo…!” “¡Por favor…!” “¡Me lo vas a romper!”

            Pero Jessenia no escuchaba las suplicas del hombre y tampoco le importaba que éste se hubiera puesto a llorar. Jaime corrió hacía ellos para separarlos. Sin embargo, tan pronto como el posadero se puso junto a su empleada, notó que ésta mantenía una pequeña sonrisa fría y afilada mientras veía con ojos sumamente oscuros el suplicio del borracho. Parecía que lo estaba disfrutando. Fue la conclusión a la que Jaime llegó nada más con verla a la cara. Daba la impresión de que se deleitaba con provocarle dolor a aquel hombre.

            — ¡Jessenia ya basta, le romperás el brazo!—Le gritó a su empleada, luego tomó el brazo de ésta y en ese instante, como despertando de un trance hipnótico, la camarera despertó.  Soltó la extremidad del borracho, el cual se arrastró rápidamente hacia atrás, tratando de mantener la mayor distancia posible de la camarera. Cuando la chica giró el rostro para ver a su jefe, Jaime notó que el brillo había regresado a los ojos azules de Jessenia.

            — ¿Que está sucediendo?—Le preguntó la camarera, confundida.

            Jaime no creyó que Jessenia estuviera haciéndose la tonta para librarse del problema, él verdaderamente veía confusión en los ojos de su empleada.

            —Tú dímelo—le espetó, soltando su brazo—. ¡Estuviste a punto de romperle el brazo a ese tipo!

            A lo que Jessenia puso una cara de gran sorpresa e incredulidad. Giró la cabeza y vio que en el suelo, con la espalda contra la pared, yacía un hombre con la cara roja y con los ojos llenos de lágrimas. La joven advirtió que el individuo la miraba con terror mientras se sujetaba el brazo adolorido.

            — ¡Eso no puede ser!—Se defendió—. Yo… ¡Yo no recuerdo haber hecho eso!

            En el momento en que soltó la palabra “recuerdo”, Jessenia cayó en cuenta que no recordaba casi nada de lo que había sucedió en el resto del día, ya que se la pasó trabajando como una autómata. Hacía lo que tenía que hacer pero sin ser consciente de ello, su cuerpo se movía y hacía cosas pero, todo lo que Jessenia vio, sintió y escuchó durante su día de trabajo, no terminó de grabarse profundamente dentro de su ser.

            La camarera caminó lentamente hacía el hombre que continuaba en el suelo sujetándose el brazo con expresión adolorida. Jessenia intentó disculparse por lo que sea que había hecho pero, al instante en que ésta se aproximaba, el individuo se espantó, se levantó de golpe y salió huyendo del restaurante. No lo siguió.

            Antes de irse a dormir, Jaime reprendió a su empleada y le aconsejo que comenzara a pensar en su futuro y que si no deseaba seguir trabajando como camarera, lo mejor era que renunciara y dejara de ocasionar problemas. Esa noche Jessenia durmió y no soñó nada. Tan pronto como cerró los ojos la oscuridad la envolvió y cuando los abrió al día siguiente, la joven se sentía renovada, llena de energía y más decidida que nunca. Parecía que finalmente había despertado luego de mucho, mucho tiempo y algo tuvo en claro, no quería ir a trabajar. No quería servirle más comida a un montón de personas y mucho menos ponerse ese ridículo vestido. Trabajar en la Posada le parecía ahora sumamente aburrido y un trabajo carente de todo sentido. No pudo entender, por más que lo pensó, ¿porque hubo un tiempo en que deseo continuar trabajando en aquel lugar tan tedioso y monótono? No lo comprendía.

            Se levantó de la cama de un salto, se vistió con prendas que ella consideraba aceptables: unos largos pantalones y una camisa de manga larga, bajó al restaurante antes de que éste abriera y habló con el dueño sobre lo que había decidido. Debido a la abrupta decisión de Jessenia, ese día el restaurante no abrió sus puertas, ya que hacía falta personal que ayudara con los platos, con los pedidos de comida y con la limpieza del establecimiento. La joven se disculpó con su ex jefe y le platicó cuales eran sus planes futuros. Jaime se llevó una profunda sorpresa al escuchar todo lo que Jessenia le había dicho y, evidentemente, le presentó algunas objeciones, objeciones que la chica consideró prudentes y sabios, sobre todo si se tomaba en cuenta los acontecimientos pasados. Sin embargo, por más que hablaron esa mañana, Jessenia estaba firmemente decidida. No había poder humano que la hicieran cambiar de opinión, aun a riesgo de equivocarse, ella deseaba comprobarlo por sí misma.

            Se despidió y le dio las gracias a Jaime, también le dijo que no planeaba abandonar su habitación en la Posada Aura, ya que la joven aun no tenía garantizado nada, por lo que probablemente aun la necesitaría. Antes de marcharse se disculpó por darle tantos problemas y por decirle repentinamente su decisión y provocar que perdiera un día de trabajo, éste le respondió que no importaba, que había muchas chicas lindas por ahí que desearían tener un trabajo en su restaurante, le deseó buena suerte y acto final, Jessenia salió por la puerta rumbo al cementerio, Jaime puso un letrerito en la puerta que exponía en grandes letras rojas lo siguiente: CERRADO.

 

            —…Al final… ¡he decidido convertirme en Cazadora!—Las últimas palabras las dijo fuerte y rápidamente, luego agachó la cabeza unos centímetros y miró la tumba de su amiga con los ojos entrecerrados—. Seguramente no entiendes él porque tome esa decisión—a lo que Jessenia sonrió frunciendo los labios de manera forzada. La chica se respondió—. No puedo culparte, cuando se lo dije a Jaime él tampoco lo entendió. Me dijo que no entendía porque decidí volverme una Cazadora cuando hasta hace pocos días tú habías dado la vida para salvar la mía. Me dijo que trabajar para el Gremio en esa profesión tan peligrosa era como escupir en tú sacrificio y no darle ninguna importancia y…, para ser honesta, hubo momentos en los que pensé que tenía razón, después de todo, tú no me salvaste dando tú vida para que luego yo vaya y la desperdicie por ahí… Pero, como ya te lo había dicho al principio, no puedo quedarme sin hacer nada. Luego de tú muerte pensé mucho en lo que debería hacer después y la verdad, la idea de regresar al restaurante, trabajar como mucama y camarera, tener una vida común y ordinaria, no me parecieron nada interesantes. Tuve la sensación de que si yo vivía de manera segura, dentro de la ciudad, estaría desperdiciando de peor forma tú sacrificio, ya que estaría viviendo una vida aburrida y nada atractiva para mí—Jessenia miró con profundidad la lápida de Megan, hizo un silencio de varios segundos y luego continuó hablando—. Es muy extraño, ¿sabes?, hasta hace unos días atrás me resultaba muy emocionante y excitante la idea de tener un trabajo ordinario en la ciudad, ser autosuficiente, depender de mí misma, aprender a valerme con mis propias fuerzas, quien sabe, trabajar unas semanas, quizás unos meses y ya cuando me hubiera familiarizado con la ciudad, hacer amigos, quizás tener un novio, concretar una relación y luego formar mi propia familia aquí en la ciudad…—Jessenia calló, levantó la cabeza y miró el deslumbrante cielo azul de aquellas horas en la mañana, el viento cálido meció sus largos cabellos castaños y la joven creyó que ya habría pasado mucho tiempo desde que llegó a la ciudad cuando, en realidad, llevaba menos de veinte días viviendo en Central y en ese corto periodo de tiempo, la chica vivió de todo. Bajó la cabeza y volvió a poner su atención en la lápida de su amiga—. Resulta increíble lo mucho que pueden cambiar los planes de una persona en tan corto tiempo. No se ha cumplido un mes desde que salí del reino de Fior y ya me han ocurrido tantas cosas. Cosas que anteriormente leía en libros y novelas porque ¿sabes?, cuando yo vivía como una princesa en Fior, esas novelas, los mitos y las leyendas, eran la única forma en que podía escapar de mi monótona vida e ir a una mucho más divertida.

            Jessenia volvió a guardar silencio, giró la cabeza y poso los ojos en el alto edificio que sobresalía a la distancia, luego cerró sus orbes azules para reflexionar en las siguientes palabras:

            —La razón por la que he decidido unirme al Gremio es porque creo que tengo la fuerza para evitar que vuelvan a ocurrir cosas como las que te pasaron, Megan. Si en aquel entonces, cuando los Metamorfos te atraparon, yo hubiera sido más fuerte, tal vez las cosas hubieran terminado de una forma muy diferente pero…, desafortunadamente, las cosas terminaron de otro modo—Jessenia alargó su brazo derecho, miró la palma de su mano, segundos después la cerró formando un puño que comenzó a temblar por la fuerza que la chica estaba empleando—. Perdóname, porque mientras te salvaba de la oscuridad de esa bruja, pude ver sin tú consentimiento el pasado que viviste, te vi cuando eras solo una niña pequeña que vivía con sus padres en ese pequeño pueblo y también pude ver el ataque de esa horda de demonios y la forma en que tú familia terminó y para serte completamente honesta, me alegre un poco. Me alegre de conocer a alguien que paso por el mismo sufrimiento que yo cuando era una niña: ambas tuvimos una pequeña familia cuando éramos más jóvenes, las dos tuvimos unos excelentes padres que nos dieron todo el amor que pudieron y también presenciamos sus muertes y conocimos, a una edad temprana, lo doloroso y lo cruel que puede llegar a ser la vida. Si te dijera que tú pasado no tuvo nada que ver con mi decisión de ser Cazadora, te estaría mintiendo y peor aún, continuaría mintiéndome a mí misma, aun cuando me jure no volver a cerrar los ojos y apartar la mirada. ¡No quiero que nadie más pase por lo mismo que nosotras dos, es por eso que si yo tengo la fuerza para impedir que esas criaturas continúen haciendo más daño, entonces lo haré, no me importa poner mi vida en riesgo si con eso logro evitar que más niños inocentes conozcan la amargura de la vida como tú y yo la conocimos en el pasado, esa es la razón principal por la que deseo ser Cazadora! ¡Quiero poder ayudar a la gente que lo necesite y proteger a las personas que no pueden protegerse por sí mismos! ¡Es por eso que yo…!—Jessenia hablaba con determinación en la voz y ante la tumba de Megan, la joven invocó la misma espada que había usado para salvar a su amiga cuando ésta se encontraba corrompida por la oscuridad de la bruja, luego tomó un buen trozo de su caballo y con resolución, Jessenia se cortó el pelo con ayuda de su arma. La espada desapareció en cuanto la chica la soltó y después alargó el brazo derecho, enseñándole a la tumba de Megan, la mano donde ella aun sujetaba su cabello castaño—. ¡Juro ante ti volverme más fuerte y no dejare que nadie me mate! ¡Ayudare y protegeré a las personas que no puedan hacerlo por sí mismas para que ellos no tengan que pasar por lo mismo que nosotras, es una promesa!

            Y una vez concretada la promesa y el juramento, Jessenia abrió la mano derecha, dejando que el viento se llevara el cabello que la chica se había cortado. Si antes su largo cabello le llegaba hasta la espalda media, ahora lo tenía unos centímetros por encima de los hombros.

            Jessenia observó cómo su largo cabello castaño se alegaba de ella y ya cuando lo perdió de vista, es que decidió despedirse de su amiga y continuar con su camino.

            —Me tengo que ir—le dijo a la tumba—. No te preocupes por mí, no pienso dejarme matar tan fácilmente. Regresare cuando tenga cosas nuevas que contarte, pero por el momento, es un hasta luego.

            La joven se giró y se marchó del cementerio caminando con resolución, no volvió la mirada ni una sola vez, en sus brillantes ojos azules, la imagen del alto edificio del Gremio era lo único que veía.

            El edificio del Gremio: Eternal Soul, se levantaba en todo su alto esplendor. La construcción yacía en mitad del parque de la ciudad y en esos instantes, Jessenia se encontraba parada fuera del edificio, a unos cuantos metros de distancia, viendo entrar y salir a los Agentes Públicos, un grupo de individuos que usaban uniformes blancos que se encargaban de mantener el orden en Central y asegurarse que las leyes se cumplieran. Los Agentes, según le había platicado Megan en días pasados, fueron en su momento aspirantes a Cazadores pero, por diferentes motivos, no pudieron cumplir con las demandas que el Gremio les exigía, por lo que sus únicas opciones eran tres: 1) volverse Agentes Públicos y de esa forma ayudar a la ciudad y al Gremio; 2) rendirse e intentar otra cosa en alguna otra profesión o, la tercera, esperar al siguiente año, entrenar muy duro y esperar poder pasar los Entrenamientos Básicos que todo aspirante a Cazador debe cumplir. Megan le había dicho que si fallabas en los entrenamientos, los cuales duraban tres meses, el Gremio no te aceptaría para la siguiente fase, la cual consistía en ponerle una prueba a todos los que pasaron los entrenamientos. Si el aspirante superaba la prueba final, el Gremio lo reconocería como un Cazador y podría seguir trabajando dentro de las instalaciones.

            Con todo lo anterior en mente, Jessenia se movió con determinación con la vista figa en su objetivo. A travesó las puertas dobles de cristal, dentro fue recibida por un amplio recibidor que estaba repleto de Agentes Públicos vistiendo sus uniformes blancos y algunas pocas personas usando atuendos casuales, Jessenia creyó que esos pocos eran los Cazadores. La joven caminó hasta llegar a un largo escritorio que se encontraba en el fondo y del otro lado del mismo, un grupo de mujeres con lentes trabajaban escribiendo y leyendo documentos que Jessenia no supo identificar.

            —Disculpen—les dijo con seguridad en el tono de voz— quisiera convertirme en Cazadora de éste Gremio.

            A lo que la recepcionista dejo de hacer lo que estaba haciendo y se dirigió a Jessenia con profesionalidad.

            —Lo lamento mucho, pero los Entrenamientos Básicos de éste año ya terminaron, me temo que tendrá que esperar hasta el siguiente…

            —No hay problema—interrumpió—, no quiero perder tiempo haciendo los Entrenamientos Básicos, quiero pasar directamente a las pruebas para demostrar lo que valgo. ¿Con quién debo hablar para explicar mi situación?

            A lo que la recepcionista no supo que responder, nunca nadie había rechazado hacer los Entrenamientos en el pasado. La mujer de lentes miró a los lados y advirtió que sus compañeras las miraban, ellas también habían escuchado las palabras de Jessenia.

            —Me temo que no es tan sencillo, señorita, verá, antes de que el Gremio escoja a los futuros Cazadores, los aspirantes deben demostrar que tienen tanto las fortalezas físicas como las emocionales y espirituales, es por eso que todos los candidatos deben pasar por los Entrenamientos Básicos, solo aquellos que demostraron las aptitudes requeridas son elegidos para presentar las pruebas finales y si los aspirantes las pasan, solo entonces son reconocidos como Cazadores del Gremio, es por eso que…

            — ¿Y exactamente cuánto tiempo tardan en realizarse esos Entrenamientos Básicos?—Preguntó con más fuerza de la requerida pese a que ya conocía la respuesta.

            —Los entrenamientos se llevan a cabo una vez al año durante un periodo de tres meses…

            —Lo siento, pero yo no necesito hacer los Entrenamientos Básicos, confió tanto en mi fuerza física como mental y para demostrarlo quiero hacer esas pruebas finales.

            Jessenia ya había tomado una decisión y no se iría hasta que alguien la escuchara.

            —Como ya le dije, señorita—la recepcionista comenzaba a perder la paciencia y como Jessenia hablaba más fuerte que de costumbre, todos los presentes se habían detenido para dirigirle miradas reprobatorias— no es así como funcionan las cosas. Aun si llamara a alguien de más alto rango, seguramente esa persona le diría lo mismo…

            —Y yo le estoy diciendo que lo haga—le respondió Jessenia a su vez—. No voy a esperar un año entero para que estén nuevamente los Entrenamientos Básicos y si lo estuvieran igual no cambiaría nada. ¡No quiero perder el tiempo con tonterías cuando podría estar haciendo algo mucho más importante!

            Y en cuanto la joven menciono que los Entrenamientos Básicos eran una tontería, una mera pérdida de tiempo, es cuando todos los Agentes y los Cazadores se le quedaron viendo con mala cara hasta que, finalmente, uno de ellos no pudo seguir reprimiéndose.

            — ¡Oye, no crees que estas siendo demasiado arrogante!—Una firme voz femenina le respondió desde atrás, Jessenia se giró y vio que caminando hacia ella, una joven de largo cabello rojo y amarrado en dos coleta se acercaba—. ¡Por si no lo sabías todos aquí tuvimos que pasar por los Entrenamientos Básicos para llegar al rango que tenemos actualmente, así que no quiero que andes diciendo muy a ligera que los entrenamientos son una pérdida de tiempo cuando ni siquiera los has pasado! ¿Te quedo claro?

            —No pretendía molestar a nadie—le respondió Jessenia con calma pero con firmeza en el tono de voz— es solo que si ya tengo las facultades necesarias, no le veo caso a perder el tiempo con simples entrenamientos que no necesito.

            Respuesta que hizo enfurecer aún más a la chica de largo cabello rojo y amarrado en dos coletas, al igual que al resto de Agentes y Cazadoras que la escucharon.

            — ¿Que no necesitas?—Repitió la chica, molesta. Luego observo a Jessenia por unos segundos antes de hablar—. ¡Yo sé quién eres! Te llamas Jessenia, ¿verdad?

            —Así es.

            —Ya entiendo—la joven caminó hasta quedar frente a frente con Jessenia, luego alargó el brazo derecho y la tomó por el cuello de la camisa—. Ahora quiero que me escuches atentamente, porque solo lo repetiré una vez. Que hayas tenido la fuerza para vencer a unos ineptos pandilleros de la calle no quiere decir que tengas lo necesario para ser una Cazadora. Todos los que están presentes en ésta habitación tuvimos que entrenar muy duro para llegar hasta donde estamos y tú llegas y demandas ser una Cazadora, ¡eso no me parece!, no permitiré que te saltes las reglas que todos nosotros tuvimos que seguir. No eres tan especial como tú crees que lo eres, los Seres Oscuros con los cuales peleamos no son tan fáciles de vencer como lo son unos simples humanos, ¡recuérdalo antes de abrir la boca! Ahora quiero que te disculpes por las palabras que dijiste y salgas tranquilamente por las puertas. Si tanto deseas ser una Cazadora, tendrás que esperar hasta el siguiente año como todos los otros aspirantes, ¿te ha quedado claro?

            El silencio que imperaba en la recepción era tan denso que hasta las últimas palabras de la Cazadora de cabello rojo fueron escuchadas por todos los presentes, mismos que se mostraron satisfechos y conformes. Jessenia, por otro lado, miraba a la chica que tenía delante con tranquilidad, sin dejarse provocar por ésta, luego advirtió que detrás de la joven había otras dos muchachas de edades similares mirándola con el ceño fruncido.

            — ¿Por qué debo disculparme?—Preguntó Jessenia—. No dije nada que no fuera cierto. Tengo las habilidades para convertirme en Cazadora y se perfectamente bien cual es la diferencia entre humanos y Seres Oscuros. Sino estuviera segura de mis palabras no me hubiera atrevido a venir.

            — ¡Eso no importa!—Le espetó la Cazadora de cabello rojo—. En la vida hay maneras de hacer las cosas correctamente y lo que tú estas haciendo en éste momento está mal. ¡No puedes venir aquí y demandar ser una Cazadora solo porque sí! ¡Hay un procedimiento que tienes que seguir, que todos nosotros tuvimos que seguir en su momento, si todos nosotros nos sometimos a esos entrenamientos, entonces lo justo es que tú también los hagas! Que tengas las habilidades para ser una Cazadora no importa, lo que importa es que debes seguir las reglas como todos nosotros lo hicimos. ¡Ya te lo dije, no eres tan especial como dices serlo, así que deja de esperar que traten como tal!

            —No creo que sea especial—le respondió la joven— es solo que no le veo sentido a esperar tanto tiempo si ya cuento con las habilidades requeridas, es por eso que quiero que me pongan a prueba, estoy lista para demostrarle a quien haga falta lo que valgo, de esa manera confirmaran que lo que digo es verdad.

            Luego de responderle a la Cazadora de cabello rojo se hizo un profundo silencio. Silencio que fue interrumpido por la risa de la misma joven que continuaba sujetándola del cuello de la camisa, cuando dejo de reír miró con seriedad a Jessenia.

            —Parece que tú no eres el tipo de persona que entiende con palabras—y acto seguido, la Cazadora formó un puño con su mano libre y estuvo a punto de estrellárselo justo en el centro de la cara de Jessenia pero, antes de que el golpe la alcanzara, una de las compañeras de la Cazadora rápidamente se adelanto y detuvo el ataque antes de que éste se concretara.  

            —Ya basta, Valeria, sabes bien que va contra las reglas que un Cazador ataque a un civil de la ciudad. Si los superiores se enteran te meterás en serios problemas.

            Jessenia ni se inmutó ante el ataque de la Cazadora llamada, Valeria. La joven había permanecido tranquila e inalterable, mientras que la chica de cabello rojo seguía mirándola con enfado en los ojos. Luego de resoplar, Valeria la soltó.

            — ¡Ya lo sé! Es solo que ésta tipa se lo esta buscando.

            En eso, una potente voz masculina se escuchó a la distancia.

            — ¿Qué esta pasando aquí?—Un hombre grande y alto, vestido con un amplio uniforme negro que no podía ocultar la clara y definida musculatura que se ocultaba debajo de las prendas, apareció caminando rápidamente—. ¿Quién hace tanto alboroto?

            El hombre se detuvo a poca distancia de donde estaban Jessenia, Valeria y la Cazadora que paró el ataque antes de que éste golpeara a la chica.

            —Las recepcionistas me llamaron—explicó con voz potente— me dijeron que había algunas personas que estaban causando problemas en el primer piso y vine a ver que pasaba—luego el hombre miró a Valeria y a su compañera antes de hablar—. ¡Otra vez causando problemas, Valeria!

            — ¡No señor!—Se apresuró a decir la joven—. ¡Todo fue culpa de ésta chica!

            El hombre alto, grande y musculoso, fijó sus ojos en Jessenia y rápidamente comenzó a evaluarla.

            — ¿Y tú quien eres?—Le preguntó a la joven, a lo que Valeria respondió.

            — ¡Entrenador Scar, escúcheme, por favor! Ésta chica se llama, Jessenia, llegó al Gremio exigiendo convertirse en Cazadora sin pasar antes por los Entrenamientos Básicos. Según ella, no los necesita, pues son una inútil perdida de tiempo, ella quiere pasar directamente a las pruebas finales para convertirse en Cazadora. ¡Podría decirle que se deje de juegos y que si quiere formar parte del Gremio, tendrá que seguir las reglas como todos los demás!

            Scar escuchó con paciencia todo lo que Valeria le había dicho, luego giró la cabeza y miró a Jessenia por largos segundos, no había inseguridad en su mirada ni mucho menos temor, por lo que el Entrenador supuso que la joven iba en serio con todo lo que había dicho.

            —Jessenia, ¿eh? Si, he escuchado de ti. El Entrenador Maxwell me ha platicado algunas cosas, ahora, todo lo que Valeria me ha dicho es verdad, ¿correcto?

            —Si, así es—respondió con determinación—. Yo dije todas esas palabras y no me arrepiento de haberlas dicho.

            Respuesta que provocó el enfado de parte de todos los Cazadores y Agentes Públicos que estaban ahí en ese momento.

            — ¡Ya lo ve!—Le dijo Valeria al Entrenador—. No es más que una sinvergüenza arrogante que se cree mejor que los demás y espera que se le de un trato especial. Si me lo pregunta, creo que lo mejor que podemos hacer es…

            Pero el Entrenador había dejado de escuchar a Valeria y en su lugar, miraba fijamente a Jessenia. Si, había escuchado cosas de ella, el Entrenador Maxwell había recibido un reporte muy detallado de uno de los Cazadores de rango S y en ese reporte se explicaba la fuerte participación de Jessenia en el incidente de los Metamorfos y su participación en el combate contra la bruja, sin mencionar que había proporcionado información muy interesante con respecto al paradero de otro Ser oscuro. Si el Entrenador dijera que aquella chica no llamaba su atención entonces estaría mintiendo.

            —Tengo una idea que creo que podrá satisfacer a todos los presentes—dijo y en esos momentos el alto Entrenador fue el centro de atención. Miró a Jessenia antes de continuar—. Dijiste que no querías tener que pasar por los Entrenamientos Básicos porque crees que tienes las habilidades necesarias para ser una Cazadora, ¿es correcto?—A lo que Jessenia respondió afirmativamente—. ¡Entonces que les parece si celebramos un Duelo!

            Al escuchar la palabra “Duelo” de la boca de un Entrenador, los Cazadores y Agentes Públicos que se encontraban en ese momento empezaron a cuchichearse cosas entre ellos. Jessenia no terminó de entender a que se refería aquel hombre.

            — ¿Qué te parece mi idea, Jessenia? Si estas tan segura de tus habilidades, éste es el momento para ponerlas en practica.

            Todas las miradas se centraron en la joven que no acababa de comprender lo que estaba ocurriendo.

            — ¿Un Duelo?—Preguntó, confundida.

            —Una batalla uno contra uno en la Arena de Combates que esta debajo de nosotros. Yo, por supuesto, estaré ahí para asegurarme que las cosas no se salgan de control, pero si quieres probar lo que vales es ésta la mejor y única oportunidad que te daré. ¿Qué me dices?

            — ¡Acepto!—Respondió sin vacilar.

            El Entrenador Scar asintió ante la rápida respuesta de Jessenia, sabía que si la chica dudaba lo suficiente, eso solo demostraría que no estaba lista y que solo decía palabras vacías. Ahora, el siguiente problema era…

            — ¡Muy bien! Ahora necesitamos un contrincante…

            — ¡Yo lo haré!—Respondió Valeria con firmeza—. Entrenador, permítame luchar contra ella.

            El Entrenador aceptó la solicitud de Valeria con gusto y luego dijo en voz alta para que todos los presentes lo escucharan.

            —El Duelo se llevara a cabo hoy mismo en la Arena de Combate, cualquiera que desee ser testigo será mejor que vaya rápidamente antes de que los mejores asientos sean ocupados…

            Y antes de terminar lo que tenía que decir, Cazadores y Agentes Públicos corrieron rumbo a los ascensores que conectaban con los pisos subterráneos del Gremio. En el primer piso del Gremio solo quedaron Jessenia, Valeria, sus dos compañeras y el mismo Entrenador Scar.

            — ¡Estas loca, Valeria!—Le había dicho una de sus amigas—. ¡Recién llegamos a la ciudad luego de cumplir con un trabajo, necesitas descansar y no meterte en peleas ajenas!

            A lo que la Cazadora se volvió hacía ella.

            —Lo lamento, Ericka, pero no puedo dejar pasar esto. Alguien tiene que enseñarle buenos modales a esa chica y ésta es la oportunidad perfecta para hacerlo.

            Le dijo solemnemente, a lo que Ericka se limitó a dejar salir un suspiro profundo.

            —Si ya te metiste en ésta pelea, al menos asegúrate de ganarla—le dijo, resignadamente.

            — ¡Por supuesto que va a ganar!—Le respondió la tercera amiga de Valeria—. ¡Ve y enséñale a esa arrogante unas cuantas lecciones de humildad!

            —Gracias, Myra—le dijo asintiendo con la cabeza. Luego se giró y miró a Jessenia mientras se dirigía a los pisos inferiores del Gremio—. Te estaré esperando en la Arena de Combates, espero que no huyas luego de todo lo que dijiste. Te arrancare una disculpa cueste lo que me cueste.

            Y acto seguido, Valeria, Ericka y Myra se alejaron de Jessenia y del Entrenador, dejando el primer piso del Gremio casi desierto, siendo las recepcionistas las únicas que aun permanecían ahí, trabajando.

            La joven se volvió hacía el alto y musculoso hombre de cabello corto y negro.

            —Lamento todo esto—le dijo con pesar— no pretendía causar tantos problemas.

            —Eso ya no importa—le respondió Scar con firmeza—. Si derrotas a Valeria en ese Duelo me asegurare que los altos mandos del Gremio te den la oportunidad de pasar por las pruebas finales, ¿está bien para ti?

            —Si, se lo agradezco.

            —Entonces vamos, un Duelo nos espera.

            El Entrenador caminó delante de Jessenia mientras ésta lo seguía, llegaron a un pasillo que contaba con seis ascensores, tres de un lado y los otros tres del lado contrario. Los de la izquierda iban únicamente a los pisos inferiores del Gremio, mientras que los de la derecha conducían a los superiores. Scar oprimió un botón y ambos esperaron a que una de las tres puertas se abriera, cuando finalmente llegó el ascensor, Jessenia advirtió que era muy espacioso por dentro, calculó que a lo mucho cabrían en cada uno unas treinta personas. Las puertas metálicas se cerraron y fue entonces que la maquina comenzó su descenso.

            —Un pequeño consejo antes de que pelees—le dijo el Entrenador mientras éste iba con los brazos cruzados frente a las puertas aun cerradas—. Las peleas contra los Cazadores no son iguales a las peleas callejeras contra personas ordinarias, por lo que si tú única experiencia luchando es contra gente común, entonces éste Duelo puede que sea demasiado para ti. ¿Estas consciente de ello?

            —Si, lo estoy.

            —Eso espero—continuó—.Porque los Duelos de los Cazadores tienden a ponerse especialmente violentos y muchas veces ambas partes terminan con algunos huesos rotos y con contusiones en alguna parte del cuerpo.

            Jessenia se mantenía tranquila y calmada, después de todo, ella había ido al Gremio preparada para demostrar que podía con la vida llena de peligros de un Cazador y esa era la oportunidad perfecta que estaba buscando para demostrarles a todos su valor. En parte estaba de acuerdo con las palabras dichas por Valeria, quizás hubiera sido mejor intentar hablar de otra forma y no de la manera en que lo hizo porque, ciertamente, estaba de acuerdo en que pudo sonar un poco insensible y hasta arrogante pero, de no ser por eso, quizás no tendría la oportunidad que tenía en esos momentos, por lo que de momento abrazó esa única opción que tenía delante.

            Al fin, luego de unos minutos, las puertas metálicas del ascensor se abrieron con un pitido que anunciaba su llegada al piso deseado y, una vez que las puertas se abrieron, Jessenia fue recibida por decenas y decenas de voces que imperaban en el interior. Salió después que el Entrenador Scar y luego caminó un par de metros por un pasillo de roca pobremente iluminado por luces artificiales pegadas en los muros. Se acercaban a la fuente del ruido.

            Al final del pasillo, Jessenia admiró que más en el fondo había un enorme hueco de tierra y alrededor del mismo y a unos cuantos metros por encima, había bancas de roca donde todos podían sentarse y disfrutar del espectáculo.

            —Ese hueco es la Arena de Combates—comentó el Entrenador—. ¡Vamos!

            Jessenia lo siguió. Ambos bajaron por unos escalones que estaban en mitad de las bancas de roca y los Cazadores y Agentes Públicos que veían pasar a la joven, cuchicheaban entre ellos todo tipo de cosas ofensivas. La chica los escuchó y concluyó que nadie de los espectadores estaría de su lado.

            El Entrenador llegó al límite de donde podía descender y entonces brincó al interior del hueco de tierra. Jessenia concluyó que el hueco y las gradas tendrían unos cinco o seis metros de distancia. En el otro extremo, la chica de cabello corto y castaño vislumbró a su oponente, Valeria ya estaba dentro de la Arena y el Entrenador se ponía justo en medio del campo de batalla. Desde donde estaba le hizo una señal a Jessenia para que bajara.

            Ya era demasiado tarde para renunciar e irse, si lo hacía, la chica quedaría como una cobarde y nunca nadie la reconocería como una Cazadora. Era todo o nada. Jessenia saltó al interior del hueco, caminó y luego se detuvo en el extremo opuesto de donde estaba Valeria. Una distancia superior a los diez metros las separaba y justo en mitad de esa distancia, Scar yacía de pie, alto e imponente. El Entrenador estaba a punto de dar las reglas del combate. Jessenia alzó la vista y notó que las gradas estaban casi llenas de espectadores y pensó que el desenlace de esa pelea quedaría grabada en las memorias de todas esas personas y que antes de que acabara el día, todo el Gremio, ¡no!, toda la ciudad, sabría el resultado final de ese Duelo.   

Notas finales:

Una vez más, MUCHAS GRACIAS POR LEER ESTA HISTORIA PESE A LOS TROPIESOS QUE HE TENIDO, SIGNIFICA MUCHO PARA MÍ. 

Les deseo a todos los lectores un FELIZ AÑO NUEVO y espero poder seguir escribiendo y terminar esta primera parte de la historia porque les prometo, aun faltan más Segadores y más historias por contar. 

En fin, como siempre, no olviden dejar un comentario, me ayuda muchísimo y me anima a seguir escribiendo para ustedes, sus opiniones y criticas son muy valiosas y espero poder leerlas, sin más por el momento, les deseo un Feliz Año Nuevo y nos leeremos en futuros capítulos. 

CHAO :) :) :)

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