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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

¡Hola lectores! ¿Como han estado? ¡Aqui ésta, finalmente, un nuevo capitulo del Arco de Central! 

Este capitulo, como algunos otros pasados, fue especialmente dificil de escribir porque, como muchos ya sabran, por accidente borre la historia original, por lo que volver a escribir los capitulos es un desafio enorme, sobre todo porque, sinceramente creo, que los originales eran un poco mejores a estos y, lamentablemente, ya no soy capaz de escribir como lo hice originalmente, aun así, hice lo mejor que pude para que estos capitulos fueran interesantes. 

Ojala lo disfruten y, como siempre, los invito a dejar uno o varios comentarios donde pongan sus opiniones con respecto al capitulo, algunas criticas constructivas o, más simplemente, si me hacen saber si el o los capitulos, son de su agrado. 

 

PD: Si la memoria no me falla, creo que me faltan 3 o 4 capitulos para juntar la historia que estoy reescribiendo, de este capitulo a todos los anteriores, con los capitulos que si logre salvar, todos los que le siguen a éste. 

No se preocupen, cuando la historia ya este completa, se los haré saber. 

Hasta pronto y cuidense. ¡Disfruten de la lectura! :) :) :) 

Al momento de salir del ascensor, Jessenia advirtió que bajo tierra hacía un poco de frío. Llegó a una cámara amplia con un solo pasillo pobremente iluminado por luces artificiales. La joven siguió al alto y musculoso Entrenador de cabello cortó por aquel sendero y al momento de salir, la chica se encontró con una habitación inmensa, había largas bancas de piedra  que rodeaban un enorme hueco en el piso cuya profundidad debía de ser superior a los tres metros de altura. Sentados sobre las bancas, decenas y decenas de personas estaban listas para ver el encuentro.

            El Entrenador y Jessenia descendieron lentamente por una serie de escalones de roca y la chica pudo sentir claramente las miradas hostiles y curiosas que todos los presentes le estaban clavando. Algunos, al verla pasar detrás del Entrenador, se susurraban cosas al oído lo suficientemente fuerte como para que Jessenia los escuchara y entendiera que nadie en esa habitación estaba de su lado. Cosa que no la deprimió ni la sorprendió y menos después de entender que la forma en que hizo las cosas no fue la correcta. De cierta forma, Jessenia entendía porque Valeria, la Cazadora de largo cabello rojo y amarrado en dos coletas a los lados de la cabeza, quiso pelear con ella. Jessenia se lo había ganado y la verdad, no le molestaba ni le importaba, ya que gracias a su conducta, había tenido la oportunidad de demostrarle sus habilidades a una persona de alta posición dentro del Gremio, por lo que si ganaba, era más seguro que la aceptarían como Cazadora más rápido que si hacía los Entrenamientos Básicos.

            Al llegar al límite de las escaleras, el Entrenador saltó al interior del hueco y Jessenia calculó que el agujero debía de tener unos cuatro o cinco metros de profundidad. La chica también advirtió que al fondo de la arena, Valeria ya la estaba esperando. El Entrenador que haría de árbitro se colocó justo en el centro del hueco y luego le hizo una señal a Jessenia para que bajara. La chica saltó al interior y se sorprendió al darse cuenta que pese a la altura, no se había lastimado las piernas al momento de aterrizar. Caminó hasta quedar separada de Valeria por una distancia de al menos seis metros.

            — ¡Vaya! Me impresionas—le dijo Valeria desde el otro lado de la arena—. Una parte de mí creyó que escaparías en cuanto tuvieras la oportunidad.

            —Ya te lo había dicho antes—le respondió Jessenia desde su lugar— vine preparada para enfrentarme a lo que sea. No pienso huir con el rabo entre las patas y no después de todas las cosas que dije.

            A lo que Valeria la miró con seriedad.

            — ¡Si, las cosas que dijiste! Me alegra ver que estas consiente de tu error, así que te daré una última oportunidad para que salgas de aquí con la frente en alto y evites la humillación de verte derrotada por mi. ¡Arrodíllate y discúlpate ante todos los Cazadores y Agentes Públicos que están aquí en éste momento! Hazlo y podrás salir caminando con tus piernas intactas; rechaza mi generosa solicitud y saldrás de aquí en una camilla con las piernas y los brazos rotos. ¿Qué me dices? Sinceramente creo que mis términos son muy generosos.

            Jessenia le respondió cerrando los ojos y respirando con profundidad. Trataba de tranquilizarse lo máximo que le fuese posible, despejar su mente, ponerla completamente en blanco y relajar hasta el último de sus músculos. La joven sabía muy bien que no tenía casi nada de experiencia luchando y la poca que tenía fue contra un grupo de pandilleros en el parque, contra un borracho en pleno día y contra un grupo de monstruos que si bien eran numerosos, eran débiles y fáciles de vencer. Era como el Entrenador llamado Scar le había dicho, si aquellas eran sus únicas experiencias peleando, entonces luchar contra una Cazadora, alguien que se ha entrenado desde hace años para combatir monstruos y demás seres de la oscuridad, era una verdadera locura.

            “Relájate, pon tú mente en blanco y relaja hasta el último de tus músculos…” Es lo que le decía esa vocecilla en su cabeza. Ya que Jessenia no sabía donde había aprendido los pocos movimientos de lucha que había empleado en los días pasados, la chica decidió adoptar esa vocecilla que era idéntica a la suya, solo que un poco más grave y profunda, y la llamó: “Instinto” y, en esos momentos, su “instinto” era lo único que evitaría que Valeria le rompiera brazos y piernas.

            “No te resistas a mí, si deseas ganar, si deseas fuerza, velocidad y habilidad, entonces solo necesitas relajarte, poner la mente en blanco y relajar todos tus músculos… Yo voy a guiar tú cuerpo hacía la victoria, por lo que solo tienes que dejarte, tranquilizarte y dejarme a mí todo el trabajo… Respira profundamente…” Jessenia lo hizo. “Relaja todos los músculos de tú cuerpo.” La chica así lo hizo. “Y ahora, abre los ojos y mira a tu contrincante. Ella no representa nada para ti, no es un verdadero desafió, es solo un juego, un mero chiste para pasar el rato. No hay razón para tener miedo o estar nerviosa… Abre los ojos y mira a tú oponente con “mis” ojos y entonces lo entenderás…”

            Jessenia hizo todo lo que la vocecilla le decía. Abrió sus ojos azules, solo que ahora, en lugar de tener un brillo especial en sus orbes, estos habían adoptado una tonalidad completamente oscura. Era un azul tan oscuro como el negro y sus ojos se asemejaban más a dos posos vacíos y profundos.  Vio a su contrincante parada a lo lejos y repentinamente sintió deseos de reírse de ella. ¿Aquella chica era en verdad su rival? Se veía sumamente pequeña y débil, como una niña que trababa de luchar contra una mujer adulta. Si dentro de Jessenia hubo un poco de miedo o nervios, estos desaparecieron tan pronto como sus ojos perdieron su brillo y se tornaron totalmente oscuros y profundos.

            Cuando le respondió a la Cazadora, Jessenia escuchó su propia voz más profunda y distante, se sentía alejada y separada de su cuerpo, como si en realidad fuera otra espectadora más y no la persona que estaba a punto de luchar.

            —No vine hasta aquí para salir corriendo—le respondió Jessenia con una voz que no parecía ser la suya— pero si tanto miedo te da ésta pelea, siempre puedes darte la vuelta e irte corriendo con el rabo entre las patas. No siento ninguna emoción al pelear contra una pobre cobarde que usa las palabras en lugar de la fuerza.

            A lo que Valeria empezó a fruncir el ceño, furiosa.

            — ¡Como tú quieras!—Le gritó—. ¡Intente ser amable y terminar esto de forma pacifica para que no tuvieras que humillarte ni pasar por la vergüenza de la derrota, pero ya que deseas tanto salir de aquí en una silla de ruedas, entonces no me queda más opción que satisfacer tus deseos!

            Al escuchar la palabra “deseos”, Jessenia comenzó a emitir una pequeña risa que solo el Entrenador y la Cazadora pudieron escuchar.

            — ¿Tú vas a satisfacer mis deseos?—Le preguntó mientras la señalaba con el dedo y continuaba riendo quedadamente—. ¡No sabía que los Cazadores contaban tan buenos chistes!

            A lo que Valeria enseñó los dientes mientras los apretaba con ferocidad. Se volvió hacía el hombre alto y musculoso y le gritó:

            — ¡Entrenador, comencemos de una buena vez, ésta niña necesita que le enseñen buenos modales!

            Scar le asintió a la Cazadora y caminó hasta quedar en medio de ambas y frente a todo el público. El Entrenador se había percatado que poco a poco, la arena de combates se llenaba más y más de espectadores, por lo que dedujo que antes de que acabara el día, media ciudad sabría lo que ocurriría en esos momentos. Antes de hablar, el agente del Gremio miró a Jessenia con seriedad; el Cazador no había pasado desapercibido la forma en que los ojos de la chica se habían profundizado, ni tampoco como su tono de voz se había agravado, así mismo, el Entrenador pudo sentir un aire diferente en aquella joven. De algo estaba seguro y es que la Jessenia que estaba en esos momentos ante él y con la que había hablado y bajado hasta llegar a la arena, eran chicas completamente diferentes. Como si fueran dos personas en un mismo cuerpo.

            — ¡Antes de que comience el Duelo, les diré a las dos combatientes las reglas que deben seguir!—Gritó el Entrenador para que todos lo escucharan—. Como Cazador y Entrenador del Gremio: Eternal Soul, es mi deber vigilar que estos enfrentamientos no se salgan de control, por lo que si el encuentro llega a poner la vida de una de las duelistas en peligro, me entrometeré y detendré el combate antes de que sea demasiado tarde. ¡Regla numero 1! Se permite el uso de cualquier arma que sea de la preferencia del combatiente, así mismo, se autoriza cualquier estilo de combate. ¡Regla numero 2! Una vez que el Duelo haya comenzado, se prohíbe cualquier ayuda externa de los espectadores; si alguno de ellos ayuda de cualquier forma a una de las duelistas, entonces ella o ellas perderán. ¡Regla numero 3! El Duelo solo acabara cuando una de las dos se rinda, quede inconsciente o incapacitada para seguir luchando. ¡Regla numero 4! Si una de las duelistas sale de la arena de combate, perderá automáticamente. ¡Regla numero 5 y la última! El combatiente que mate a su contrincante, perderá automáticamente, además de que correrá el riesgo de que el Gremio destierre a esa persona de la ciudad o peor aun, que se le ejecute. En caso de que alguna de las dos llegue a esos extremos, como ya he dicho, intervendré y detendré la pelea. Muy bien, si ya están listas…—El Entrenador comenzó a retroceder unos pasos hacía atrás, asegurándose de no ser un estorbo pero, manteniéndose lo suficientemente cerca en caso de que debiera intervenir—. ¡Comiencen!

            Tan pronto como el Entrenador dijo la última palabra, Valeria corrió tan rápido que por un segundo Jessenia la había perdido de vista, pero entonces recordó lo que la vocecilla le había dicho: puso su mente en blanco, respiró profundo y relajó los músculos de su cuerpo y antes de que se diera cuenta, Jessenia ya estaba evadiendo los golpes y patadas de la Cazadora.

            Valeria la había atacado de frente pero, debido a su impresionante velocidad sobre humana, la chica de largo cabello rojo y amarrado en dos coletas, apareció a la izquierda de Jessenia con el puño levantado y listo para golpear a su oponente justo en la cara pero, gracias a que la pelicastaño relajó su cuerpo y puso su mente en blanco, pudo presentir el ataque, lo que le dio tiempo de sobra para evadir el golpe. Valeria falló por unos pocos centímetros pero, automáticamente, la Cazadora se recuperó y trató de plantarle a su enemiga una patada directo en las costillas; golpe que Jessenia evadió al dar una voltereta rápida hacía atrás. Inmediatamente de haber fallado los dos primeros ataques, Valeria corrió de frente hacía su oponente y comenzó a lanzarle varios golpes contundentes a la cara, al pecho y al abdomen; Jessenia, quien en esos momentos tenía la mente completamente en blanco, se movía por puro instinto. Bloqueaba rápidamente todos y cada uno de los puñetazos y patadas que Valeria le lanzaba, los que no lograba detener, los evadía por pocos centímetros.

            La pelea fue completamente diferente a lo que Jessenia, hasta ese momento, había experimentado. La velocidad y la fuerza de Valeria estaban muy por encima de los de un humano promedio, no existía comparación alguna entre la Cazadora de cabello rojo y los pandilleros con los que Jessenia se enfrentó; la pelirroja estaba muy por encima de ellos e, inclusive los Metamorfos, pese a no ser humanos, eran simples hormigas si se les comparaba con la Cazadora. Y eso no era todo, las serpientes gigantes de la bruja, si bien eran enormes y fuertes, al lado de Valeria se quedaban cortas y pequeñas. Enfrentarse a una Cazadora entrenada requería de toda su concentración y habilidad, ya que cada golpe que Jessenia lograba bloquear, estaba cargado de una gran fuerza y si la pelicastaño no concentraba la fuerza suficiente en sus brazos o piernas, aunque lograra bloquear con éxito los golpes de Valeria, estos terminarían por romperle las extremidades.

            Jessenia se sentía profundamente agradecida de que la arena de combates fuera tan amplia, ya que tenía mucho espacio para moverse y así se le facilitaba más evadir los ataques de Valeria. El último ataque que la pelicastaño evadió fue una patada que la pelirroja había lanzado contra su oponente flexionado toda la pierna y al momento de bajarla con fuerza, Jessenia se movió y el suelo que recibió el ataque terminó por agrietarse y sacudirse por unos instantes. El pie de Valeria acabó por enterrarse unos centímetros en tierra sólida pero, sin ningún problema, la Cazadora lo desenterró.

            A diferencia del Entrenador Scar, el cual veía el Duelo con mirada seria y observaba con mucho cuidado cada unos de los movimientos de las duelistas que combatían, los muchos espectadores que ocupaban las gradas de piedra veían con ojos impresionados el Duelo. No porque nunca antes hayan visto uno, sino porque no se esperaban que Jessenia, aquella chica que llegó tan arrogantemente al Gremio exigiendo ser Cazadora, tuviera las habilidades suficientes para sostener un combate contra una verdadera agente de Eternal Soul. Es cierto que Jessenia no había pasado a la ofensiva, de eso se encargaba Valeria con ferocidad, pero la pelicastaño se mantenía tranquila, observando y esperando cada uno de los movimientos de la pelirroja para hacer el mejor movimiento posible y así, gastar la menor cantidad de energía. Era un simple estilo de combate que consistía en cansar al oponente al hacerlo enfurecer y obligarlo a que cada uno de sus golpes tuvieran más energía de la que deberían, de esa forma, se volvería más fácil anticipar el ataque y por ende, evadirlo y, de esa manera, el enemigo se agotaría mucho más rápido. El riesgo de usar esa estrategia es que Jessenia estaba completamente a la defensiva, esperando por los ataques rabiosos de Valeria, la cual, al ver que no podía darle, comenzaba a desesperarse cada vez más, por lo que sus golpes tendrían cada vez más fuerza y si uno de esos le daba por accidente o por casualidad a la pelicastaño, Jessenia podría terminar muy mal herida.

            Tanto el Entrenador Scar, como los Cazadores y Agentes Públicos que presenciaban el Duelo, descubrieron cuales eran las intenciones de Jessenia para lo que hacía, Valeria por otro lado, continuaba atacando ferozmente esperando acertarle un solo golpe.

            —Al principio le aposte a Valeria, como todos aquí, pero ahora… No lo sé. ¿Tú que piensas, Rachel?

            Sentadas en las gradas de piedra, dos Cazadoras veían el Duelo con suma atención mientras cavilaban en el posible resultado final. Rachel, la hermana menor de Chris, cocinero principal en el restaurante de la Posada Aura, observaba los fluidos y elegantes movimientos que Jessenia empleaba para evadir por escasos centímetros los ataques furiosos y llenos de ira de la Cazadora pelirroja.

            —No estoy segura—dijo con poca emoción en el tono de voz—. Valeria tiene mucha más experiencia en combates que Jessenia, o al menos eso creo.—Rachel miró los moviéndoos bruscos y violentos que Valeria estaba realizando y entendió que pese a que sus golpes tenían fuerza, la chica estaba agotando demasiado rápido sus energías en ataques que nunca daban en el blanco—.Sin embargo, muchos aquí conocen el temperamento de Valeria y que tiende a perder la paciencia con mucha rapidez y cuando eso pasa, ella comienza a atacar de manera imprudente y contundente, usualmente tratando de acabar la batalla con un único golpe final. Mientras que Jessenia—la hermana menor de Chris posó sus llamativos e inexpresivos ojos rojos en la que fue su compañera de trabajo y la observó por unos segundos, analizando cuidadosamente su velocidad, su agilidad y su forma de moverse—. Si bien es ágil, no llegara a ningún lado si solo se mantiene a la defensiva. Por el momento lo único que ha demostrado es que tiene mejor control que Valeria sobre sus emociones, que es veloz y que tiene buenos reflejos, pero en el mundo exterior, contra bestias y seres de la oscuridad, se necesita más que velocidad y agilidad para ganar. Si Jessenia no demuestra que tiene la fuerza para contraatacar, entonces el Entrenador no la tomara en serio.

            —En otras palabras—concluyó su compañera de al lado, una linda chica de la misma altura que Rachel, solo que con cabello negro y lacio hasta la espalda media—. Ambas están muy igualadas pero de manera contraria. Valeria es fuerte e imprudente, temperamental y disfruta la ofensiva; Jessenia por el contrario, es más veloz y ágil, centrada y el estilo de combate que usa es la defensiva. ¿Es eso?

            —Podríamos verlo de esa forma—concedió la chica rubia de ojos rojos—. Por lo que de momento es complicado decir quien tiene la ventaja y quien no.

            La pelea continuaba mientras el público cavilaba sobre cuál sería el resultado final. ¿Quién ganaría? La ofensiva brusca y violenta de Valeria, o la defensa tranquila y ágil de Jessenia. Por el momento y como Rachel lo había puntualizado, era difícil vaticinar el resultado final del Duelo.

            Valeria se movía con rapidez y ferocidad, le lanzaba a Jessenia una serie de patadas continuas que la chica bloqueaba y evadía cada vez que podía, sin embargo, la pelicastaño tardó un segundo en evitar una patada que la pelirroja le había lanzado con fuerza, por lo que Jessenia se vio obligada a protegerse con ambas brazos y en cuanto el golpe hizo contacto, la joven terminó siendo arrastrada un par de metros por la fuerza del impacto.

            Jessenia resistió el golpe y en cuanto bajo ambos brazos, advirtió que su contrincante comenzaba a respirar entrecortadamente y que tenía la frente empapada de sudor. ¡Perfecto! Valeria comenzaba a cansarse.

            — ¡Y bien!—Le gritó mientras levantaba ambos brazos—. ¿Piensas contraatacar en algún momento?—Como Jessenia no le respondió, Valeria continuó gritándole—: ¿Así es como piensas convertirte en Cazadora? ¡Huyendo! ¡Así no son las cosas aquí, no importa que tan ágil seas, no importa que tan buenos reflejos tengas o que tan veloz puedas llegar a ser, si no puedes atacar a tus enemigos, nada de lo que ya te mencione importa! ¡Si lo único que sabes hacer es agacharte y correr, entonces márchate de aquí!, no perteneces a éste lugar.

            Jessenia cerró sus profundos y oscuros ojos azules, los cuales eran iguales a dos pozos sin fondo, los volvió a abrir a los pocos segundos y luego le mostró a Valeria una fría y afilada sonrisa arrogante.

            —Es verdad—le respondió con calma—. Es muy aburrido estar siempre a la defensiva, quería demostrarles a todos mi velocidad, mi agilidad y mis buenos reflejos, pero… Si. Supongo que por primera vez tienes razón en algo, es mucho más divertido y productivo pasar a la ofensiva…

            Y acto seguido, Jessenia bajo ambos brazos y la mirada, apretó los puños y respiró con profundidad; inhalo y luego exhalo… Repentinamente, un extraño aire comenzó a correr cerca del cuerpo de la chica, haciendo mecer su ahora cabello corto que le llegaba unos centímetros por encima de los hombros. El Entrenador Scar se le quedó viendo intensamente con los ojos bien abiertos, él era capaz de sentir la energía que envolvía invisiblemente el cuerpo de la aspirante a Cazadora.

            “La energía que la envuelve es demasiado débil como para ser visible, pero es lo bastante intensa como para sentirla. ¿Quién demonios es ésta chica? En el reporte que el Cazador Joe escribió sobre lo que sucedió en el combate contra esa bruja, mencionó que ésta chica poseía una extraña habilidad y que además era capaz de invocar un Arma Espiritual. ¿Será acaso que ella…? ¡No! La energía que la envuelve no es lo bastante fuerte como para hacer eso, aun así, la manera en que canaliza su poder a cada musculo de su cuerpo es impresionante. Lo que está haciendo no se logra con unas cuantas semanas de entrenamiento, sino con varios meses. Si ella es así, entonces una Cazadora como Valeria no tiene oportunidad…”

            El Entrenador Scar se giró para ver a Valeria, la cual respiraba entrecortadamente y miraba a Jessenia con el ceño fruncido, finalmente, la chica pelirroja se cansó de esperar y corrió directo hacia Jessenia, la cual continuaba con los brazos caídos, con los puños firmemente apretados y con la mirada baja, así como con la energía invisible que la rodeaba y hacía levitar levemente las puntas de sus cabellos castaños.

            “¡Esa idiota va a…!”

            — ¡Ya me harte de esperarte!—Le gritó mientras corría hacía ella—. ¡Si no tienes las agallas para atacarme, entonces yo lo haré!

            Valeria se puso delante de Jessenia rápidamente, levantó el puño y estuvo lista para soltar el golpe, pero en el último segundo, la chica de cabello corto lo evadió por escasos centímetros y con la palma de la mano derecha, Jessenia golpeó a Valeria justo entre los pechos, lo que ocasiono que la Cazadora abriera grandes los ojos y escupiera un poco de sangre. El ataque de Jessenia fue tan poderoso que Valeria terminó siendo arrastrada hasta la esquina opuesta de la arena.

            Valeria aferró con fuerza los pies en el suelo para detener el avance y ya que estos no le bastaron, la Cazadora se inclinó hacia delante y uso la mano derecha para ayudarse a frenar mientras que con la izquierda se sujetaba el área golpeada. Una vez que logró detenerse, Valeria cayó de rodillas mientras se llevaba ambas manos al pecho; comenzó a respirar con violencia mientras los latidos de su corazón retumbaban en sus oídos.

            El público calló, la arena entera había caído en un profundo silencio mientras veían a Valeria de rodillas con la mirada en el suelo, sujetándose fuertemente el pecho con ambas manos.

            — ¿Puedes continuar?—Preguntó la intensa voz del Entrenador.

            Valeria le devolvió una mirada llena de ira y luego miró a Jessenia, la cual continuaba donde mismo con una afilada y orgullosa sonrisa marcada en los labios pero, lo que la hizo perder el control de sí misma no fue la mueca repleta de arrogancia, sino la oscura mirada con la que la veía, pareciera que Jessenia veía aun repugnante saco de basura que no valiera nada.

            La Cazadora estaba a punto de lanzarse nuevamente contra Jessenia cuando de pronto, la atronadora voz del Entrenador la hizo reaccionar:

            — ¡Valeria! Si esperas derrotar a Jessenia peleando como un perro rabioso, entonces será mejor que detenga la pelea en este momento, ya que no me interesa ver como una Cazadora pierde tan miserablemente contra alguien que ni siquiera es del Gremio. Si es así como te he enseñado a pelear, como una bestia salvaje incapaz de razonar, entonces no me cabe la menor duda de que como tú Entrenador, he fracasado.

            Valeria, Jessenia y todos los presentes, escucharon como el musculoso Entrenador hacía algo que no era propia de él, dar consejos en mitad de un combate. Normalmente los que supervisaban los Duelos eran Entrenadores neutrales que no apoyaban a ninguno de los dos Cazadores, ellos solo estaban ahí para detener las peleas en caso de que estas se salieran de control, sin embargo, en esos momentos, Scar sentía fuertes deseos de seguir presenciado aquella batalla. Quería ver de que era capaz Jessenia, ya que al Entrenador le interesaba el poder que empezaba a despertar dentro de ella, al mismo tiempo, la mirada oscura y la sonrisa afilada de la chica, no le gustaban en lo más mínimo, ya que en esos momentos, Jessenia veía a Valeria como si la Cazadora fuera un juguete divertido, una distracción pasajera, una simple broma de mal gusto.

            También sabía que si Valeria no se calmaba, el siguiente movimiento que la chica realizara contra Jessenia, podría ser el último y eso era algo que él no deseaba. Por lo que una vez tranquila y serena, el Entrenador estaba seguro de que la Cazadora representaría un desafío mucho más duro para Jessenia y eso era lo que quería ver. Quería asegurarse con sus propios ojos de que las palabras escritas por Joe en aquel reporte eran más que tinta en una hoja de papel.

            Valeria escuchó las palabras del Entrenador mientras su pecho subía y bajaba con rapidez, se obligó a cerrar ambos ojos y a tranquilizarse antes de tomar cualquier decisión precipitada. Luego de unos dos o tres minutos de estar quieta y con los ojos cerrados, Valeria inhalo profundamente y luego exhalo con la misma profundidad. Repitió esta misma acción unas tres veces más y cuando finalmente se hubo calmado, la Cazadora abrió nuevamente los ojos y luego los clavó en Jessenia, quien continuaba donde mismo bostezando de aburrimiento.

            — ¿Y bien?—Le preguntó cuándo terminó de bostezar—. ¿Volverás a atacarme o prefieres que sea yo quien inicie en ésta ocasión?

            Valeria frunció el ceño mientras veía a su oponente limpiarse las lágrimas del bostezo, luego giró la cabeza y miró al Entrenador que yacía de pie con los brazos cruzados mirándola con intensidad. La Cazadora recordó sus palabras y volvió a calmarse, en ésta ocasión, mucho más rápido que antes.

            “Es verdad, debo mantener la calma, esa es una de las reglas más importantes que nos enseñan si deseamos convertirnos en Cazadores.” Pensó Valeria mientras soltaba el aire de sus pulmones. “Muy bien, ¡ya estoy lista!”

            Al igual que ocurrió con Jessenia, un repentino aire sopló cerca de la Cazadora haciendo mecer con mayor fuerza sus atuendos y su largo cabello rojo amarrado en dos coletas; Valeria extendió ambos brazos en direcciones opuestas y fue entonces que ocurrió. Dos esferas grandes, completamente blancas, aparecieron a unos centímetros de sus manos extendidas, la Cazadora las metió dentro de los dos círculos perfectos y de su interior emergieron dos grandes armas. ¡Eran un par de tonfas! Valeria tomó ambas con cada mano y se puso en posición de combate.

            “Así que planeas usar tus Armas Espirituales, ¿eh?” Pensó el Entrenador al ver las dos armas de la Cazadora con largas cuchillas incluidas. “Veamos ahora como responde Jessenia a eso.”

            El público en las gradas comenzó a cuchichear tan pronto vieron que la Cazadora iba utilizar sus Armas Espirituales en contra de Jessenia, luego miraron a la contrincante, esperando por su movimiento.

            Jessenia miró con fría indiferencia las tonfas que Valeria sujetaba con cada mano, las dos armas poseían una larga y gruesa cuchilla por un lado y una segunda más corta del lado contrario. Eran armas de doble filo. La chica no se mostró impresionada, Jessenia extendió el brazo derecho con la mano abierta y a unos centímetros de ésta, una esfera blanca de energía, idéntica a las dos que había invocado la Cazadora, emergió repentinamente, la joven metió la mano y la dejo dentro, fue entonces que la esfera perfectamente blanca se transformó en una espada enfundada.

            En cuanto Jessenia invocó su Arma, nuevamente reinó el silencio sobre toda la arena de combate, ya que nadie esperaba que ella fuera capaz de utilizar semejante habilidad. Habilidad que solo los Cazadores entrenados podían utilizar.

            “Con que era cierto.” Pensó el Entrenador al ver a Jessenia sujetar la espada. “Ella es capaz de invocar un Arma Espiritual a voluntad. Perfecto, ahora veamos si puede maniobrarla como se debe.”

            Al igual que todos los demás, Valeria también se mostró impresionada por lo que Jessenia acababa de hacer.

            “¿Cómo es posible que allá sido capaz de invocar un Arma Espiritual con tanta facilidad?” Pensó mientras sujetaba sus tonfas con fuerzas. “¡Es ridículo! Yo tarde tres meses en conseguirlo y ella, ¡ella!, ¡lo logró a la primera oportunidad!”

            Jessenia veía su propia Arma Espiritual, evaluándola, midiéndola y analizándola.

            —Con que una espada, ¿eh?—Se dijo a sí misma. Desenfundó el arma y luego pasó a evaluar el largo de la hoja, la forma de la empuñadora, el peso nato del arma y finalmente se puso a maniobrarla, soltando tajos al aire—. Bueno…, supongo que no está mal para un primer inicio. — Miró a Valeria mientras sujetaba la espada con la mano derecha y la funda con la mano izquierda—. ¡Muy bien, ya estoy lista, ataca cuando quieras!

            Valeria no necesitó que nadie le diera permiso pues en ese instante, la chica pelirroja desapareció de donde estaba y reapareció rápidamente cerca de Jessenia con su arma lista para atacar. Su oponente bloqueó la cuchilla de la tonfa con la espada y fue entonces que ambas comenzaron a moverse por toda la arena mientras se atacaban ferozmente con sus respectivas armas. El sonido de sus ataques al chocar una y otra vez, inundó por completo la cámara en su totalidad. La pelea, a ojos de todos los presentes, estaba más equilibrada que la primera, pues ahora ambas contrincantes intercambian ataques tras ataques.

            Los Agentes Públicos sentados en las gradas, difícilmente podían seguir el ritmo de la pelea, pues Valeria y Jessenia se movían a una velocidad que no podía ser humana. Cuando las chicas estaban batallando en una esquina de la arena, rápidamente se movían y terminaban por luchar en la esquina contraria; luego se centraban en medio de la arena y luego pasaban a moverse velozmente a otro lado. De no ser por los ruidos de sus armas al chocar, los Agentes no podrían seguir la pelea.

            Los Cazadores, por otro lado, movían los ojos de un lugar a otro, viendo como Valeria y Jessenia chocaban sus respectivas Armas Espirituales y como ninguna de las dos se dignaba a ceder terreno a la otra. Solo un puñado de agentes del Gremio, tras analizar cuidadosamente los movimientos, los ataques y las expresiones faciales de las contrincantes, anticiparon quien de las dos terminaría triunfando al final.

            Un chico como de unos veinticinco años, alto, esbelto, con expresión de asco en el rostro, miraba fijamente el Duelo de ambas chicas con aburrimiento.

            — ¡Esta pelea es una gran perdida de tiempo!—Se quejó para que su compañera de llamativos ojos violeta lo escuchara—. ¿Por qué el Entrenador Scar la sigue permitiendo? Es bastante obvio quien de las dos ganara.

            Su compañero, un joven de largo y lacio cabello azabache, ojos color violeta y expresión sería y fría en el rostro, lo escuchó, y sin girarse para verlo, le respondió:

            — ¿Eso crees?—Le preguntó, sin quitar los ojos del Duelo—. Entonces dime, ¿Quién de las dos ganara?

            A lo que el joven resopló con fuerza.

            —Me sorprende que preguntes eso, Joe, siendo tú, ya deberías saber el resultado de éste Duelo. Habría que ser retardado para no anticipar el final de ésta pelea.

            —No has respondido a mi pregunta. —Le dijo con calma.

            El joven caminó un par de pasos y volvió a poner los ojos encima de las dos participantes; ambas tenían movimientos bastante básicos, no eran lo bastante fuertes ni habilidosas para enfrentar grandes peligros, pero tenían lo necesario para saber defenderse si algún peligro menor las atacara. Valeria, tal y como se decía de ella, poseía un carácter temperamental, impetuoso y tenía cierta obsesión por las reglas; se sabía que la pelirroja despreciaba a todo aquel que rompía las normas y odiaba a un más a quienes las rompían solo para después salirse con la suya, por lo que la Cazadora se había ganado cierta fama de involucrarse en varias peleas debido a su obsesión con el cumplimiento de las leyes. Esos rasgos de ella se veían reflejados en su estilo de combate; cuando perdía la cabeza, la chica buscaba terminar sus peleas con un solo golpe contundente, su obsesión por el cumplimiento de las reglas hacía que su estilo de pelea fuera predecible y su poca paciencia solo provocaba que la Cazadora se emocionara más de la cuenta, por lo que gastaba más energía de la necesaria y por ende, terminaba cansándose rápidamente.

            Luego miró a Jessenia y el joven tuvo que admitir que la encontró fascinante; aquella misteriosa chica de cabellos cortos estaba jugando con su oponente, podía verlo con tan solo fijarse en la pequeña mueca orgullosa que tenía dibujada en los labios; sus profundos y oscuros ojos azules estaban rebosantes de una plena y absoluta confianza; sus movimientos eran tranquilos, fluidos y relajados. A diferencia de Valeria, quien se esforzaba demasiado por tratar de conectarle un solo golpe, Jessenia se movía únicamente lo que era necesario. Empleaba sabiamente sus energías, nunca usaba demasiada, pero tampoco muy poca, por lo que a diferencia de la Cazadora, ésta se encontraba serena y calmada, sin un solo moretón en su cuerpo y sin una sola gota de sudor cubriéndole el rostro. El joven estaba en lo cierto, la victoria final era demasiado evidente y quien no podía verla, era solamente un pobre retrasado.

            —La chica de cabello corto ganara. — Fue el veredicto final—. Pero eso ya lo sabías, así que dime, ¿Qué haces aquí? A ti nunca te han interesado los Duelos entre Cazadores, ¿Por qué el repentino interés? ¿Estas apostando?

            A lo que Joe simplemente dijo:

            —Me interesa verla pelear, eso es todo.

            Y sin añadir nada más, ambos Cazadores fijaron sus ojos en el Duelo que continuaba.

            Tal y como había analizado el joven, Valeria se esforzaba demasiado por conectarle un golpe a Jessenia y ese esfuerzo era demasiado evidente. La Cazadora pelirroja utilizaba demasiada energía en cada uno de sus ataques, ataques que eran fácilmente bloqueados u esquivados por Jessenia, mientras que la chica de cabellos cortos, lanzaba tajos rápidamente pero, ninguno de sus ataques, iban dirigidos a las partes más importantes del cuerpo de su oponente. Jessenia, en lugar de cortar el cuerpo de su enemiga, se limitaba a destruirle la ropa que llevaba puesta, por lo que los atuendos de Valeria estaban arruinados. Solo hacían falta un par de cortes más para dejarla completamente desnuda ante una arena llena de personas.

            “Ni siquiera esta intentando ganar.” Se dijo el Entrenador a sí mismo mientras veía la lucha. “Lo único que hace es perder el tiempo. No esta luchando con seriedad, solo esta jugando con su oponente…” Scar apretó los dedos al igual que los dientes. Ese tipo de personas, los que juegan con sus enemigos en lugar de luchar seriamente desde el principio, son de la clase que están convencidos de su superioridad, a los que les gusta humillar a sus oponentes antes de derrotarlos. Personas con una gran cantidad de arrogancia y orgullo dentro de sí mismos. Personas, comúnmente egoístas a quienes no les importa nada el bienestar ajeno, cuyo único interés son ellos mismos.

            El Entrenador había vivido demasiadas cosas en su vida y gracias a ello ha presenciado combates de diferentes tipos de personas y gracias a que él observó sus estilos de pelea, es que podía hacerse una idea de la clase de persona que es alguien en realidad. No muchos lo sabían, pero la forma en que cada quien pelea revela mucho de uno mismo y, en esos momentos, al Entrenador no le gustaba lo que veía en Jessenia pero, como arbitro neutral que era, no podía ignorar que ella tenía la ventaja en ese Duelo y que sabía lo que estaba haciendo. Por lo que dejo de lado sus opiniones personales y se limitó a presenciar el final de esa batalla.

            A diferencia de Jessenia, Valeria ya estaba sumamente cansada, respiraba con fuerza, sus ropas estaban hechas jirones y, a través de estas se podía apreciar que su piel estaba cubierta de sudor, aun así y, pese a la obvia desventaja, la Cazadora decidió atacar nuevamente. Cuando realizó su ataque, la chica pelirroja había dejando una enorme abertura que Jessenia no desperdició y sin miramientos, la joven de cabellos cortos le plantó una patada directo en el abdomen, lo que provocó que Valeria se doblara y cayera de rodillas mientras se sujetaba el área afectada con los brazos. Como si hacer aquello ayudara a relajar el dolor.

            Al verla en ese estado tan deplorable, Jessenia dejo escapar un profundo y sonoro suspiro, le dio la espalda con descaro y luego se alejó unos cuantos pasos de ella, ignorándola completamente.

            —Pelear contigo en una gran pérdida de tiempo—le dijo mientras le daba la espalda—. Y como ya no me diviertes, ¿Qué te parece si terminamos ésta pelea de una vez por todas?—Jessenia giró la cabeza por un momento para ver a su contrincante, la cual la miraba con los ojos bien abiertos mientras reprimía el intenso dolor que esa patada le había provocado—. A menos claro—le sonrió con arrogancia— que desees que destruya esa ropa y te deje desnuda frente a todo este público.

            Jessenia volvió a darle la espalda, agachó la cabeza y finalmente ella misma se inclinó con el brazo izquierdo alargado. ¡Ese era su momento! ¡Todo o nada! Valeria tomó ventaja de que su enemiga se había agachado para recuperar la vaina de su espada, la cual había tirado en algún punto de la pelea. Se movió lo más rápido que el dolor le permitía y concentró todas sus energías en un único ataque. Su objetivo era uno solo, darle un golpe contundente justo en la espina dorsal, un golpe con la fuerza suficiente como para dejar a Jessenia paralítica por el resto de su vida, desafortunadamente, la chica de cabellos cortos evadió fácilmente el ataque y frente a los ojos de Valeria, había desaparecido.

            La Cazadora la perdió de vista por unos escasos segundos y cuando se dispuso a levantarse para buscarla, fue entonces que sintió algo afilado y largo apoyándose firmemente en su cuello. ¡Jessenia se había puesto detrás de Valeria y mantenía su espada pegada justo sobre su vena yugular! Un solo movimiento erróneo por cualquiera de las dos y la Cazadora terminaría desangrándose rápidamente hasta morir.

            — ¡Es suficiente!—Gritó el Entrenador, caminando hacía donde se encontraban Jessenia y Valeria—. ¡El Duelo terminó, la victoria es para Jessenia!

            La ganadora soltó a la perdedora y luego paso a envainar su arma en la funda que había recogido del suelo.

            — ¡Entrenador, aun puedo seguir, por favor…!—Valeria no podía permitir que las cosas terminarían de esa forma, aun así, ya era demasiado tarde y ella lo sabía.

            —Se acabo, Valeria, perdiste y luego de ver la manera tan mediocre en la que peleaste, no me sorprende que te hayan derrotado. —El Entrenador se acercó a la Cazadora, bajo la mirada para verla a los ojos y después la fulminó con la mirada—. Después de verte pelear hoy, me doy cuenta que no has cambiado nada desde que te entrene hace dos años, continuas dejando que tus emociones nublen tú juicio y decidan el curso de tus movimientos. La fuerza, para que lo sepas, no es lo único que decide quien gana y quien pierde. Recuérdalo y continúa con tu entrenamiento. Ya estarías muerta si esto no hubiera sido un Duelo con reglas.

            — ¡Eso no es verdad!—Protestó—. ¡Aunque odie admitirlo, ella, en ningún momento, peleo en serio, por lo que no había riesgo de que muriera!

            — ¿Ah, no? Entonces la sangre que te sale del cuello debe ser falsa.

            Al escuchar aquello, Valeria se llevó rápidamente las manos al lugar donde Jessenia presionó el filo de su espada y, al momento de hacer contacto con la piel, la Cazadora sintió una ligera punzada de dolor y los dedos se le cubrieron de un líquido caliente. Estaba sangrando. La herida no era profunda y su vida no corría peligro, aun así, ver toda esa sangre que le salía del cuello hizo que las manos de la Cazadora comenzaran a temblar.

            —Sino hubiera detenido el combate, probablemente el filo de esa espada hubiese penetrado más profundamente y ahora estarías en el piso desangrándote lentamente hasta morir. ¿Lo entiendes ahora?

            Si, lo entendía, pero no deseaba decirlo. A decir verdad, Valeria lo había entendido momentos atrás, cuando todavía peleaban, la Cazadora sabía que no podía ganar esa batalla; su orgullo, su dignidad y su furia le daban las energías suficientes para mantenerse luchando y no caer tan fácilmente. Aun así y pese a todo, ella fue derrotada. Cayó de rodillas ante la decepción de haber perdido con la vista clavada en el techo, no veía nada en realidad. La sangre continuaba manando de la herida en el cuello y, al verla caer de esa forma, las dos amigas que la habían acompañado bajaron a la arena de duelos y cada una se posó a su lado, ayudándola a levantarse.

            Como era de esperarse, la cámara entera se llenó de susurros y cuchicheos claramente audibles, todos los presentes hablaban sobre el resultado de ese Duelo. Algunos se mostraban sinceramente impresionados por los movimientos y habilidades de Jessenia; algunos se burlaban de Valeria y se decían que había perdido por falta de entrenamiento y, otros pocos, decían claramente que no era justo lo que había pasado. Que si Jessenia deseaba formar parte del Gremio, lo justo era que esperara como la gran mayoría lo había hecho. Muchos se sentían ofendidos ante la expectativa de que aquella joven recibiera un trato especial por lo que había hecho. 

            — ¡Ah, ya cállense, montón de niñas quejumbrosas!—Les gritó Jessenia a todos los espectadores que se retiraban de sus asientos. El Duelo había concluido, ya no había nada que ver, por lo que no había razón para quedarse—. ¡Le gane a esa pobre fracasada limpiamente, todos lo vieron, que ustedes hayan sido un montón de debiluchos y hayan tardado más en unirse al Gremio es problema suyo, no mío! 

            Más de uno se enfureció con Jessenia al instante en que ella uso las palabras: “montón de debiluchos” y ahí mismo, más de un Cazador la desafió a un Duelo para demostrarle a la arrogante joven quienes eran los “debiluchos”. Al escucharlos a todos, Jessenia les sonrió y los señaló con su espada:

            — ¡Cualquiera que tenga las agallas para desafiarme, que entre a la arena, le demostraste a quien haga falta lo débiles que son ante mí!

            Pero antes de que cualquier Cazador o Cazadora, se moviera de donde estaba, la potente voz del Entrenador se hizo escuchar en toda la cámara subterránea.

            — ¡Ya no habrá más duelos éste día! ¿Está claro?—Ninguno de los Cazadores contradijo al Entrenador y cada uno se ocupó de retirarse del lugar, no sin antes dirigirle una mirada llena de despreció a Jessenia. Cuando Scar terminó de hablar, se volvió para ver a Valeria y a sus amigas—. Llévense a su compañera a la enfermería, asegúrense que los médicos le revisen esa herida. 

            Las amigas de Valeria se pusieron una a cada lado de la chica pelirroja, la tomaron de un brazo y la ayudaron a levantarse. Antes de moverse, la Cazadora miró a Jessenia para preguntarle una última cosa que la tenía intrigada.

            —Esperen—les dijo a sus compañeras. Se volvió hacía su contrincante—. ¿Cómo lo hiciste?

            Con los brazos cruzados, Jessenia la miró con indiferencia.

            — ¿Hacer que cosa?

            — ¡El Arma Espiritual!—Le dijo—. ¿Cómo hiciste para invocar una de esas armas con tanta facilidad? ¿Ya habías tenido entrenamiento especializado antes?

            En parte Valeria deseaba saber las respuestas a esas preguntas por una sencilla razón y esa es que si Jessenia admite que, efectivamente, ya ha tenido entrenamiento, eso querría decir que Valeria perdió contra un oponente bien entrenado y preparado, por lo que el dolor de su derrota se reduciría significativamente, no obstante, en contraparte, si Jessenia le decía que nunca había tenido ninguna clase de entrenamiento, entonces su derrota sería doblemente humillante.

            Jessenia le respondió:

            —No. Jamás he tenido ninguna clase de  entrenamiento, ésta fue la primera batalla seria que he tenido en mi vida y, para ser honesta, fue verdaderamente aburrida. Yo esperaba un poco más de diversión pero…—Jessenia suspiró antes de continuar—. En fin, supongo que un poco de algo es mejor que mucho de nada.

            Respuesta que no fue bien recibida por las amigas de Valeria.

            — ¡Vamos de aquí, no vale la pena hablar con alguien como ella!

             —Es verdad. —Dijo la otra amiga—. Tenemos que llevarte a la enfermería para que atiendan tú herida.

            Y sin decir nada más, las tres chicas abandonaron la arena, dejando atrás a Jessenia y al Entrenador.

            — ¿Es verdad eso que dijiste?—Le preguntó a la chica de cabellos cortos—. Nunca antes habías tenido entrenamiento alguno. 

            —Sí, esa es la verdad. Me da igual si la cree o no. Ahora respóndame, ¿me admitirán en el Gremio como Cazadora? Ya he demostrado ante muchas personas que estoy por encima de la mayoría. ¿No es eso suficiente?

            “¿Por encima de la mayoría?” Repitió mentalmente.

            —Que me dirías si te dijera que para ser miembro del Gremio, primero debes vencerme.

            Jessenia no respondió inmediatamente, permaneció largos segundos observando al alto y musculoso Entrenador de cabellos negros y cortos. La mirada de éste era severa y con seguridad, intimidante, no obstante, Jessenia se la sostuvo sin inmutarse y, tras unos breves segundos, le respondió con seguridad y tranquilidad:

            —Le diría que por el momento me es imposible derrotarlo.

            El Entrenador sonrió al escuchar las palabras de la chica: “por el momento, ¿eh?”

            La joven continuó:

            —Aunque no me cabe la menor duda de que luchar contra usted sería muchísimo más divertido que con la otra tipa a la que ya derrote.

            —Valeria.

            —Su nombre carece de importancia para mí, ya que le pertenece a una persona que no me interesa. Más importante, ¿Cuál es su nombre?

            —Me llamo Royal Pain. —Le contestó el Entrenador—. Pero todos me llaman Scar.

            Jessenia detuvo la mirada en una peculiaridad que hasta el momento no había advertido en el Entrenador y es que el hombre poseía una feroz cicatriz justo en mitad del rostro. Eran las marcas de tres garras que empezaban en la frente y terminaban al nivel de la barbilla. No eran rectas, sino diagonales.

            —Ya veo. —Se limitó a decir—. ¿Entonces? ¿Qué sucederá con mi solicitud? ¿Ya soy miembro del Gremio o qué?

            —No es tan fácil, ni mucho menos rápido formar parte de un Gremio de Cazadores. — Le  dijo con firmeza—. Pero, aunque tú situación es sin lugar a dudas especial y excepcional, debo informar a los demás agentes superiores del Gremio. Regresa mañana a la una de la tarde en punto, estaré esperándote en la recepción con una respuesta.

            Y dicho lo anterior, Royal Pain, alias Scar, le dio la espalda a Jessenia y comenzó a alegarse de ella. Sin embargo, cuando éste ya se encontraba muy cerca del muro, se detuvo y se giró para decirle una última cosa a la chica.

            — ¡Ah! Y no provoques más peleas innecesarias. Una de las reglas más importantes del Gremio es que los Cazadores tienen prohibido pelearse dentro de las instalaciones superiores del edificio. Recuérdalo la siguiente vez que vengas.

            Scar saltó y salió de la arena de duelos, dejando atrás a una Jessenia poco satisfecha por el combate que sostuvo. La joven miró a su alrededor y advirtió que todas las bancas de piedra se encontraban vacías. Era hora de que ella también se fuera.

           

            Jessenia optó por esperar un par de minutos hasta que todos se fueran, no deseaba tener que pasar a través de todas esas molestas e irritantes miradas llenas de reproche, envidia y desprecio, de hacerlo, la joven seguramente volvería a tener otro Duelo con algún otro mediocre Cazador y, luego del gran fiasco que resultó la lucha contra Valeria, lo único que Jessenia deseaba de momento, era buscar algo que comer.

            Saltó para salir de la arena de duelos, la cámara subterránea estaba vacía, fría y silenciosa. A travesó el pasillo pobremente iluminado por luces artificiales, oprimió el botón del elevador y esperó hasta que la maquina llegara hasta donde ella se encontraba. Cuando el ascensor llegó y las puertas metálicas se abrieron a los lados al compás de una alarma, Jessenia entró, oprimió otro botón que tenía el numero 1, las puertas se cerraron y el asenso comenzó.

            Detrás de la joven, la pared del elevador reflejaba su imagen, Jessenia se giró para verse reflejada y advirtió como sus ojos, que en antaño brillaban, eran ahora profundamente oscuros y profundos; c

Notas finales:

CONTINUACIÓN DEL CAPITULO: 

 

Detrás de la joven, la pared del elevador reflejaba su imagen, Jessenia se giró para verse reflejada y advirtió como sus ojos, que en antaño brillaban, eran ahora profundamente oscuros y profundos; como un par de posos sin fondo en los cuales podría alguien caer y nunca más ver la luz del día otra vez. Mientras la chica se veía, un repentino e intenso dolor de cabeza la azotó de pronto, se la sujeto con ambas manos mientras caía de rodillas, apretó los dientes con fuerza para reprimir el deseo de gritar. Podía sentir como su cerebro palpitaba, amenazando con aplastarse por culpa del cráneo que lo aprisionaba. Luego, así como el dolor llegó de pronto, de la misma forma desapareció. Jessenia se incorporó sobre sus piernas, se acercó más al reflejo para verse mejor y notó que sus oscuros y profundos ojos azules, habían recuperado nuevamente el brillo de antaño.

            El ascensor llegó al primer piso del Gremio, se escuchó una pequeña alarma y luego las puertas metálicas se abrieron hacía los lados. Era hora de salir.

 

FIN DEL CAPITULO. 

 

¡Hasta pronto y como siempre, no olviden comentar! 

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