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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

¡Hola gente, como han estado! 

Aquí el capítulo, si no me equivoco, numero 30. Espero lo disfruten. 

Quiero decirles a los que no desean continuar con los capítulos más avanzados, por temer a no entenderlos, que ya casi llego a ellos, a lo mucho dos o tres capítulos más y listo, habré conectado las dos partes y ya podrán leerlas de corrido. :) :) :) 

Esto es todo, que tengan un buen día y como siempre, disfruten de la lectura.

Las puertas del ascensor se abrieron con el sonido de la alarma que anunciaba la llegada a un piso nuevo; Jessenia se tambaleó mientras se levantaba, el intenso dolor de cabeza que la había azotado tan repentinamente había desaparecido en su mayoría y ahora solo sentía un pequeño dolor soportable; sus ojos, que hasta hace unos segundos eran intensos y oscuros, recuperaron nuevamente su brillo natural, solo que en esta ocasión y por tan solo unos instantes, Jessenia comenzó a ver borroso, luego de un par de segundos, sus ojos recuperaron su nitidez y la claridad de siempre.

            Jessenia se apeó del ascensor, regresó al primer piso del Gremio y luego de que salió del pasillo donde se encontraban los seis elevadores, la chica de cabellos cortos fue recibida por decenas y decenas de malas miradas. En la recepción la joven se topó con algunos Cazadores y Agentes Públicos que habían presenciado su duelo con Valeria, la mayoría de ellos la fulminaban con la mirada, completamente en contra de lo que había hecho, deseosos y decepcionados de que Valeria no hubiese podido darle su merecido a la arrogante joven que llegó al Gremio demando ser una Cazadora, casi como una reina ordenándole a sus súbditos un capricho que debía ser atendido sí o sí.

            Jessenia no quería más problemas, por lo que se limitó a bajar un poco la mirada y pasó caminando rápidamente ante un mar de personas que no le quitaban los ojos de encima. Cuando al fin cruzó las puertas de cristal que conectaban con el enorme parque de Central llenó de caminos, Jessenia respiró con profundidad el aire fresco, luego se puso en marcha. Luego de que caminara lo suficiente para dejar muy atrás las puertas del Gremio y con ello las miradas reprobatorias de todas esas personas, la joven se dejó caer sobre una de las tantas bancas del parque, una vez sentada, la chica soltó un profundo suspiro de cansancio. No había nadie en los alrededores.

            — ¿Qué fue lo que me ocurrió? —Se preguntó mientras recordaba la batalla que sostuvo con Valeria—. Fue demasiado extraño, de pronto estaba ahí, mirándola, luego…, luego…, fue como si me alejara de mi propio cuerpo. Como si fuera una espectadora que veía la pelea desde atrás… ¡Pero me movía! Podía sentir la fuerza en mis brazos y en mis piernas, es solo que…, no sentí esa fuerza como yo me lo había imaginado…, allí estaba pero…, era casi como si no estuviera… —Jessenia se desesperó ante la confusa experiencia que había vivido, soltó un pequeño gritó controlado mientras se alborotaba el cabello corto—. ¡Ah…! ¡Maldición! Ya no importa, igual, por más que lo piense seguro que no llegare a nada nuevo…

            Jessenia se tumbó sobre la banca, era lo bastante larga como para que tres personas se sentaran juntas, apoyó la cabeza sobre el reposa brazos de un lado y las piernas sobre el reposa brazos del lado contrario. Cerró los ojos y decidió relajarse un rato, después de todo, hasta que la aceptaran en el Gremio no tenía nada mejor que hacer, había hablado con Jaime esa mañana y le dijo que renunciaba a su puesto de camarera en la Posada Aura y, aunque fuera a la posada misma, Jessenia encontraría el restaurante cerrado. No había empleados suficientes para trabajarla: Jessenia renunció porque ya no encontraba ese trabajo interesante; Megan se había ido; Matt resultó ser un monstruo; Rachel, la hermana menor de Chris, ayudaba cada cuando, ya que el trabajo real de ésta era con el Gremio y Joe solo había aceptado trabajar ahí para poder vigilar a Jessenia de cerca, cuando ya no tuvo que hacerlo, el Cazador de largo cabello azabache y ojos violeta, renunció y se fue, por lo que en la Posada y en el restaurante solo quedaban Jaime, su dueño y Chris como cocinero principal. Cuanto mucho Jessenia calculaba que la posada necesitaba mínimo ocho empleados: un cocinero principal y un ayudante, alguien que lavara los platos, camareros y mucamas que limpiaran los cuartos de la posada.

            Jessenia pensó, mientras continuaba tumbada con los ojos cerrados, que si Jaime no la obligaba a usar esos vestidos, ella ayudaría con gusto en lo que hiciera falta, después de todo, el posadero se mostró muy amable y comprensivo con la joven desde que llegó a ciudad Central, ¡vaya!, le dio un trabajo cuanto más lo necesitaba y ella aún no se lo había pagado, ya que renunció antes de poder recibir su primer pago quincenal. Jessenia decidió que si le dejaban ser miembro del Gremio, lo primero que haría con el dinero que ganara sería pagarle todo lo que le debía a Jaime. Eso era lo mínimo que podía hacer luego de recibir tanta generosidad por parte del posadero.

            Jessenia, quien continuaba tumbada sobre la banca, recibiendo los tenues rayos del sol que eran obstaculizados cada cuanto por las nubes del cielo, reflexionó sobre lo que pensaba hasta hace unos minutos. Había renunciado antes de recibir su primera paga quincenal, lo que le indicaba que aún no se cumplían los quince días desde que Jessenia llegó a ciudad Central. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que el Segador la dejo en esa posada por mera casualidad? La chica no lo sabía, habían ocurrido tantas cosas en los últimos días que Jessenia no ha tenido momento de ponerse a pensar en el pasar del tiempo.

            Cuando recordó, por simple casualidad, la participación del Segador en su vida, la chica no pudo evitar preguntarse si las palabras de la bruja eran ciertas. ¿Realmente se encontraba, todavía, en esa montaña? Y si verdaderamente continuaba allí, ¿qué estaba haciendo? Jessenia se preguntó si el Segador había cambiado en esos últimos días que ya han pasado…

            “Yo lo he hecho.” Se dijo mientras recordaba la persona que era antes de llegar a Central: una princesa aburrida, apática, desinteresada y a la espera de un salvador milagroso que la liberara de su tediosa existencia. Para su asombró, el salvador apareció, no de la forma que ella lo hubiese esperado, tampoco con la imagen que ella había construido, pero algo era algo. “He cambiado. Ya no soy la misma que era antes…” Se dijo, convencida de sus palabras.

            Luego de unos segundos de silencio, una segunda voz, muy parecida a la de ella, solo que más profunda y fuerte, dijo:

            “¿Estas segura…?”

            Y acto seguido, Jessenia abrió grandes los ojos al momento de escuchar aquella voz tan similar a la suya. Se incorporó sobre la banca, un poco sobresaltada por la experiencia y, tan pronto como se enderezo, la chica advirtió que a unos metros de ella, unos familiares ojos violetas la observaban con cuidado. El Cazador de cabello azabache se aproximó a la joven.

            — ¿Me estas acosando? —Le preguntó ésta.

            —No. Solo quería hablar contigo unos minutos, ¿me puedo sentar?

            Jessenia se hizo a un lado para permitir que Joe tomara asiento junto a ella.

            —Fue una batalla interesante—le dijo, segundos después de que se sentara—. Valeria no tenía oportunidad.

            — ¿Así que la viste? —Inquirió para sí misma—. Honestamente no fue tan difícil como pensé que sería.

            —En efecto. —Concordó con ella—. Luego de ver como pasaste varios minutos jugando con Valeria en lugar de derrotarla, me hizo pensar si realmente eres ese tipo de persona.

            — ¿Que significa “ese tipo de persona”?

            —El tipo de persona que esta tan convencida de su superioridad, de su fuerza y de sus habilidades que, en lugar de vencer a su oponente rápidamente cuando tiene la oportunidad, decide perder el tiempo exhibiéndose ante un público. Como diciéndoles indirectamente: “esta soy yo, soy fuerte, soy rápida, soy superior a todos ustedes…”

            —En otras palabras, arrogante y orgullosa, ¿es eso?

            Joe asintió afirmativamente ante las palabras que Jessenia había empleado. El viento sopló con delicadeza y calidez, meciendo levemente los cabellos castaños y azabaches de ambos jóvenes. El sonido del aire pasando por los árboles era especialmente relajante para Jessenia, como música que arrulla dulcemente a un bebe para que éste duerma profundamente.

            —Me impresiono verte pelear de esa forma. —Le reveló con tranquilidad, sin dejar de mirar al frente—. Supuse que tarde o temprano te interesaría unirte al Gremio, solo que nunca imagine que armarías un drama en la recepción para llamar la atención. Te creí una chica más tranquila y reservada.

            — ¿Supusiste? —Repitió, confundida—. ¿En qué te basaste para creer que me uniría al Gremio?

            —La mayoría de Cazadores se unen a los Gremios comúnmente por deseos de venganza, por odio, culpa o arrepentimiento—le dijo el joven con intensidad, mientras entrelazaba las manos con los codos sobre las rodillas—. Son pocos los que se unen a un Gremio sin una historia trágica detrás, después de todo, los trabajos que llevamos a cabo son sumamente peligrosos y no hay muchas garantías de regresar con vida, por lo que las personas que no cargan con un pasado, no tienen muchos motivos para poner en riesgo sus pacificas vidas. Se podría decir que el motor principal que mueve a los Cazadores es el dolor del pasado. Por lo que después de lo ocurrido con Megan, supuse que querrías unirte al Gremio. En eso me base.

            Jessenia se quedó pensando en las palabras dichas por Joe: “venganza, odio, ira y arrepentimiento”; efectivamente había sentido cada una de las palabras anteriores luego de la muerte de Megan, pero una vez que se tranquilizó y aceptó el fallecimiento de su amiga, la joven se había olvidado de todos esos sentimientos negativos. Ella no deseaba convertirse en una Cazadora para vengar la muerte de su amiga al matar a cualquier Ser Oscuro que se ponga en su camino; no le veía sentido alguno en odiarlos; la ira había desaparecido desde hace ya algunos días y, efectivamente, el arrepentimiento por no haber podido salvar a Megan fue la sensación que más le duró pero, ante la tumba de su amiga, Jessenia se había decidido a no dejarse dominar por esa clase de malos sentimientos y permitir que estos guiaran sus movimientos y decisiones; ¡se cortó el cabello para demostrar su determinación!

            —Ya veo. —Se limitó a decir—. Tiene sentido, pero yo no quiero ser esa clase de Cazadora. Quiero entrar al Gremio para evitar que cosas como las que le pasaron a Megan, a mí y a muchas otras personas, ocurran de nuevo. Quiero ayudar a las personas que no pueden ayudarse a sí mismas. Eso es lo que deseo y por lo que quiero volverme una Cazadora.

            Joe reflexionó en las palabras de Jessenia por unos momentos antes de responder.

            —Ayudar al necesitado. —Dijo para sí mismo—. Un deseo muy benevolente para alguien que no niega ser arrogante y orgullosa.

            Jessenia bajo la cabeza, apenada.

            —No pretendía que las cosas terminaran como lo hicieron, pero…, si, supongo que tienes razón. Fui arrogante y orgullosa, tiene sentido que Valeria se allá molestado conmigo y que todas esas personas me hayan mirado con ojos llenos de despreció, después de todo, Megan ya me había dicho que los Entrenamientos Básicos son un infierno que no cualquiera puede soportar. Es comprensible que los Cazadores desprecien y rechacen a quien intenta saltárselos para buscar el camino fácil.

            —Si te sientes de esa forma, fácilmente podrías rechazar el ofrecimiento que te puedan hacer y empezar desde el principio, como todos los demás.

            Jessenia se planteó esa posibilidad pero luego de reflexionarlo la rechazó con la cabeza.

            —Ya no puedo echarme para atrás y menos después de todas las cosas que dije e hice. Debo tomar responsabilidad de cada palabra que haya salido de mi boca, es por eso que seguiré adelante y si para llegar a ser una Cazadora debo soportar el despreció y el rechazo de todos los demás, ¡entonces lo haré! ¡Les demostrare a todos que no soy tan débil como para que me afecte lo que puedan pensar de mí!

            Joe escuchó cada palabra de Jessenia y con una simple oración, resumió todo lo que ésta había dicho:

            —Eres muy orgullosa, entiendo.

            Ante la sentencia del Cazador, la joven de cabellos cortos bajo la cabeza, decaída y un poco derrotada. Continuó pensando en las palabras dichas por Joe, sobre los motivos que impulsan a los Cazadores a elegir esa profesión tan peligrosa y luego de reflexionar en silenció por unos minutos, Jessenia le dice a su compañero el veredicto final.

            —Creo que tienes razón en lo que dices. —Declaró la chica con seriedad.

            — ¿Sobre qué eres orgullosa y arrogante? ¡Obviamente!

            — ¡No! No sobre eso… Bueno…, quizás solo un poco…, trabajare en mi actitud de ahora en adelante… ¡A lo que me refiero es a lo que dijiste antes! Cuando mencionaste que muchos Cazadores usan el dolor del pasado como motor principal para hacer lo que hacen. —Jessenia apoyó los codos sobre las rodillas y miró un árbol que yacía plantado frente a ella, meciéndose con lentitud por culpa del viento cálido del medio día—. Si lo pienso detenidamente, yo no soy diferente a ese tipo de personas. Al igual que ellos, yo también conozco el dolor y el sufrimiento de la vida y sé de lo que son capaces los Seres Oscuros y es precisamente porque conozco ese dolor, que he decido unirme al Gremio y ayudar a la gente que lo necesite. No quiero que más personas sufran lo mismo que tuvimos que soportar Megan y yo, nadie debería soportar esa clase de sufrimiento. Aun así y pese a que conozco el dolor de vivir en este mundo, ¡no quiero someterme a esa clase de malos sentimientos! Quiero ayudar a la gente que me necesite, pero sin dejar que mi cuerpo, alma y mente sean corrompidos por la oscuridad que yo misma pueda generar.

            El silenció se volvió a apoderar de ese camino solitario por donde casi ninguna persona paseaba, silencio que solo era interrumpido por el pasar del viento.

            —Ya lo veremos—dijo Joe, poniéndose de pie y dándole la espalda a Jessenia.

            — ¿Tú porque peleas? — Inquirió la chica antes de que el joven se alejara de ella—. ¿Por qué te uniste al Gremio? ¿Por qué decidiste convertirte en Cazador?

            Joe bajo la cabeza unos centímetros, reflexivo; entrecerró los ojos para meditar la respuesta que iba dar cuando de pronto y sin que él se lo esperara, los gritos regresaron; aquellos gritos que solo escuchaba en sus pesadillas y que creyó que ya había superado, continuaban allí, dentro de su cabeza, atormentándolo, ya sea de día o de noche.

            “¡AYUDA! ¡Que alguien nos ayude! Por favor…”

            En sus recuerdos, Joe veía a un niño pequeño escondido, mirando desde la distancia como un grupo pequeño de infantes pedían ayuda a gritos, se encontraban atrapados debajo de unos escombros, luego, de entre las sombras de la noche, una figura negra, grande y monstruosa se acercaba; los niños gritaban cada vez más y más, completamente desesperados, llorando a lágrima vida… El niño se levantó de donde se escondía y escapó, esperó hasta que los gritos desesperados atrajeran a esas criaturas y cuando estas se distrajeron con esas personas, el chico aprovechó y huyó lo más rápido que podía. Desde la distancia, el pequeño logró escuchar como uno por uno, los gritos callaban y luego los sonidos de una enorme bestia que masticaba carne y huesos. El muchacho corría desesperado mientras las lágrimas salían despedidas de sus ojos.

            Joe se volvió hacía Jessenia, quien continuaba sentada en la banca esperando la respuesta del Cazador y lo que la chica vio en los ojos del joven fue odio puro. Una ira tan intensa, una rabia repleta de furia asesina que, sin proponérselo, Jessenia se levantó del asiento, temerosa de que el muchacho se lanzara sobre ella y la matara allí mismo.

            —“¿Por qué?” —Repitió el Cazador—. ¡Porque los odio con cada fibra de mi ser! —Explicó Joe, reprimiendo la ira en su tono de voz y apretando con fuerza los puños—. Me uní al Gremio y me volví un Cazador para poder matar hasta la última criatura que habite este mundo. A mí no me importa ser corrompido por el odio que emana mi cuerpo, ni por mí ira o furia, si esas emociones, si esos sentimientos me hacen fuerte, poco me importa lo que tenga que pasarle a mi mente o a mi alma. ¡Yo voy a matar hasta el último Ser Oscuro que se atraviese por mí camino, cueste lo que me cueste!

            Era verdad. Jessenia podía ver esa furia asesina reflejada en los ojos violetas de Joe, el Cazador ya se encontraba corrompido por el odio que su propio cuerpo emanaba y no se detendría hasta cumplir con su objetivo, sacrificase lo que sacrificase.

            Joe comenzó a caminar, a alejarse de Jessenia. La conversación había terminado.

            — ¡Espera! —Gritó la chica. Joe se detuvo, pero no le dirigió la mirada—. Tú dijiste que me considerabas una chica mucho más seria, reservada y tranquila. Yo también te consideraba a ti un hombre mucho más frio, distante de los demás e insensible a los problemas ajenos, un antipático en pocas palabras, así que dime, ¿Por qué te molestaste en venir a hablar conmigo? No creo que seas el tipo de persona que pierde su tiempo en charlas casuales, por lo que creo que debes tener otra razón para seguirme hasta aquí. ¿Cuál es?

            El Cazador le respondió mientras mantenía las manos dentro de los bolsillos de su uniforme negro de trabajo.

            —Hay algo que deseaba confirmar—le dijo mientras la veía con el rabillo del ojo izquierdo—. Y ya lo hice.

            Acto seguido, Joe dejo a Jessenia atrás, más confundida que satisfecha por la respuesta tan ambigua que le había dado.

            Cuando el joven se perdió de vista, Jessenia nuevamente se tumbó sobre la solitaria banca del parque; el viento cálido de ese día era ahora su única compañía. Lo único que interrumpía la paz y el silencio de la chica, era el rugido de su estómago, tenía hambre y no poseía dinero para comprar comida.

            — ¡Por poco lo olvido! —Joe había regresado, solo que no se acercó mucho a Jessenia; la chica se enderezó y vio desde la distancia como el chico sacaba una pequeña bolsita de su bolsillo. Una vez que la tuvo en su mano derecha, el joven se la lanzó y Jessenia la atrapó con ambas manos—. ¡Me pidieron que te lo entregara! ¡Es la recompensa que te toca por haberme ayudado con aquella bruja! Úsalo como quieras.

            Y acto seguido, el Cazador volvió a irse, dejando a Jessenia sola y confundida. La chica abrió la pequeña bolsita de color marrón y en su interior, la joven contó algunas decenas de monedas de oro. ¡Era suficiente para pagarle a Jaime todo lo que había hecho por ella, para seguir rentado su pequeña habitación en la Posada Aura por mucho tiempo más y todavía le sobraba lo suficiente para cualquier capricho que ella deseara!

            Jessenia había entendido, recientemente, el valor del dinero. Ya que cuando ella era una niña, sus padres se encargaban de darle todo lo que necesitara, cuando sus padres murieron, la joven terminó vagabundeando por las calles, recibiendo únicamente pedazos de comida que las personas estuvieran dispuestas a darle y, finalmente, cuando se volvió princesa de Fior, no necesitó de dinero alguno, ya que gracias a la maldición de la bruja, todos le daban todo lo que ella deseara solo con pedirlo, por lo que recientemente, desde su llegada a ciudad Central y a sus dieciocho años, Jessenia comprendió finalmente el valor y la importancia del dinero, así como aprendió a utilizarlo. Las monedas de oro eran las más valiosas, siendo también las más difíciles de conseguir pero, con una sola moneda de oro, Jessenia podía comprar mucha comida y hospedarse por unas semanas en una habitación decente y hasta lujosa. Las segundas más valiosas eran las de plata, luego las de cobre y finalmente las monedas de hierro, las más comunes de todas y las que más se veían en las clases bajas y medias.

            Sumamente sorprendida por aquella repentina paga, Jessenia dejo la banca donde disponía a pasar el rato y corrió de regreso a la Posada Aura, está vez, con dinero para pagar por productos y servicios.

 

            Mientras caminaba de regresó al Gremio: Eternal Soul, Joe recordó y reflexionó sobre lo que había experimentado mientras discutía con Jessenia. El Cazador, obviamente, no había ido con ella solo para charlar sobre cualquier cosa y tampoco había ido solo para darle su parte del dinero que le correspondía por haber ayudado con la bruja. ¡No! Fue con ella ya que durante la pelea contra Valeria, Joe sintió una energía muy diferente a la que él sintió cuando vio a Jessenia proyectar ese escudo de energía mientras las serpientes gigantes la embestían.

            “¿Será posible que tenga dos clases diferentes de energía?” Se preguntó el Cazador mientras regresaba sobre sus pasos con ambas manos dentro de sus bolsillos. “¡No, eso es imposible! Nadie tiene dos clases de energía, todos poseemos una sola alma y el alma es la que genera la Energía Espiritual, por lo que cada ser humano solo puede poseer una sola energía…” Joe se detuvo en mitad de sus cavilaciones con la mirada baja, mirando el suelo. “La energía que los humanos emanaban puede modificarse dependiendo de su estado de ánimo, es decir, una persona feliz emite un tipo específico de energía, lo mismo sucede con una persona triste, furiosa o calmada pero… ¡No! Aunque la energía cambie un poco dependiendo de las emociones del usuario, no deja de ser una sola energía. Si una persona feliz emite cierta clase de energía y luego la misma persona se enfurece, es verdad que la energía que desprende se sentirá diferente, pero seguirá teniendo los rasgos de la persona original, dicho de otra forma, el cambio no están drástico como cabría esperar... ¿Entonces que fue eso que sentí? Cuando Jessenia luchó contra Valeria, la energía que uso durante el combate fue especialmente diferente a la que recuerdo.” Joe levantó la mirada con las manos aun en los bolsillos y ante él, se levantaba el alto e imponente edificio del Gremio. Sobre las puertas de entrada, el escudo de Eternal Soul: un escudo de fondo con dos espadas cruzadas al frente, yacía pintado de manera impresionante. “Cuando hable con ella sentí la misma energía que lleve sintiendo desde hace unos días, cuando todavía trabajábamos en la posada, solo que ahora era mucho más intensa que antes, pero seguía siendo la misma. ¿Sera posible que ella…?

            Joe bajo la mirada y entró al Gremio con las manos aun dentro de los bolsillos. Concluyó que no convenía sacar conclusiones precipitadas y que lo mejor era esperar por nuevos datos de investigación. Él sabía que si el Maestro del Gremio aceptaba la solicitud de Jessenia, ésta tendría la oportunidad de realizar las pruebas de ingreso y sería ahí cuando Joe tuviera nuevamente la oportunidad de ver a la chica en acción. Por lo que de momento, se limitó a esperar.

 

            A pesar de que en la puerta de entrada estaba el letrero con grandes letras rojas que decía: CERRADO, Jessenia sabía que la puerta no estaba cerrada, ya que era el restaurante el que no estaba operando; los servicios de la posada y el bar nocturno seguían funcionado, ya que para manejar el bar, Jaime se bastaba solo.

            Al entrar por la puerta la chica se topó al posadero sacudiendo las mesas, las cuales eran lo bastante grandes como para servirle comida a cuatro personas. Al momento de escuchar las pequeñas campanitas, Jaime se dio la vuelta y vio a la chica entrando. Jessenia tomó asiento en uno de los altos banquillos frente a la barra.

            — ¿Tienes algo de comer? —Le preguntó mientras le mostraba al hombre una pequeña sonrisa—. ¡Me muero de hambre!

            — ¿Tienes con que pagar los alimentos? —Le preguntó éste a modo de respuesta—. La comida no es gratis Jessenia y mi generosidad no es ilimitada.

            —Al principio no tenía nada de dinero pero, recientemente he ganado una pequeña fortuna—Jessenia se sacó del bolsillo la pequeña bolsita marrón y la agitó con fuerza para que se escucharan las monedas que había en su interior—. Así que sí, tengo dinero para pagarte la comida, todo lo que te debo y hasta te pagaría por adelantado por muchos días de alojamiento en la posada.

            — ¿De dónde sacaste eso? —Preguntó el posadero, receloso.

            —Me lo gane. —Declaró la chica con orgullo en el tono de voz—. Joe me lo dio por haberle ayudado con la bruja con la que peleamos.

            —Ya veo. De ser así, seguro que te dio una bolsita repleta de oro, ¿o me equivoco? —Pregunta que fue respondida afirmativamente por Jessenia y ésta, a su vez, le preguntó al posadero como sabía que contenía la bolsita—. El Gremio les paga a sus Cazadores con oro. Por lo que podríamos decir que los Cazadores no pasan por hambre.

            —De nada sirve el oro si terminan muertos. —Puntualizó Jessenia, entendiendo que el Gremio les pagaba muy bien a sus Cazadores a cambio de que estos arriesgaran la vida en sus respectivos trabajos.

            —Sí, así es. El oro no vale nada una vez muerto, pero a muchos Cazadores les basta con eso para arriesgar la vida.

            — ¿En serio hay personas que arriesgan su vida por algo tan simple como el dinero? —Preguntó la chica, incrédula—. Me cuesta creer que sea verdad.

            —Aun eres demasiado joven, Jessenia—dijo Jaime con cansancio en la voz—. Algún día te darás cuenta que en éste mundo hay toda clase de personas y entre esas personas están a las que no les importa arriesgar sus vidas por oro; hay quienes matan, destruyen y pelean solo por diversión. Otros por odio y otros porque simplemente no conocen otra forma de vivir. ¡Si! En este mundo hay toda clase de personas.

            Por alguna razón Jessenia pensó en Joe y en el Segador; pensó en el Cazador por lo que éste le había revelado en el parque, sobre que peleaba para matar a todos los Seres Oscuro que pudiera y que sus acciones eran guiadas por un gran odio que lo carcomía por dentro, mientras que el Segador… Bueno, Jessenia no conocía sus motivaciones, pero sospechaba que a él no lo movían ni la codicia, ni el odio, ni ningún otro sentimiento negativo. A decir verdad, la chica no conocía nada sobre el Segador, pese a que éste salvo su vida y también la cambió permanentemente. Jessenia se preguntó si el Gremio poseería información sobre él. Sospechaba que sí.

            — ¿Y la comida? —Preguntó para cambiar el tema y también porque tenía hambre. Aunque la batalla contra Valeria no fuera tan difícil como ella lo había anticipado, aun así gastó mucha energía y deseaba recuperarla comiendo—. ¿Esta Chris en la cocina?

            —No, no lo ésta. En estos momentos mi cocinero principal está buscando empleados y empleadas que nos ayuden con el trabajo. Ahora que se fueron Megan, Matt, Joe, tú y Rachel, necesitamos a más trabajadores; Chris y yo no podemos mantener el restaurante y la posada por nuestra cuenta. —Jaime ya había entrado del otro lado de la barrera y caminó hasta la puerta que conectaba con la cocina del restaurante—. Yo te preparare algo de comer, ¿hay algo que quieras?, ¿o ya olvidaste nuestro menú?

            —Cualquier cosa que tú hagas es perfecta. ¡Me encanta tú comida, es deliciosa!

            —En ese caso espera, tendré lista tú comida en unos minutos. 

            — ¿No quieres que te ayude a limpiar las mesas mientras cocinas? —Inquirió la joven al notar que a Jaime le faltaban algunas por terminar—. A fin de cuentas eso es lo que hacía cuando trabajaba aquí: limpiar.

            —Pues ya no trabajas aquí, pero si eso es lo que quieres, no te voy a detener. Haz lo que quieras.

            Y eso hizo Jessenia. Tomó el trapo que Jaime estaba utilizando y se puso a limpiar las mesas mientras el posadero cocinaba. Luego de que acabó con esa parte de la limpieza, la chica agarró la escoba que Jaime guardaba en un pequeño armario en una esquina del restaurante y se puso a barrer el suelo. Pudo trapear también pero la comida llegó primero y el delicioso aroma hizo que a Jessenia se le olvidara la limpieza.

            Jaime colocó sobre la barra varios platillos entre los que se incluían varios tipos de carne cocinados de formas diferentes y un gran plato repletó casi hasta los bordes de sopa caliente. Para beber, el posadero le sirvió en un vaso especialmente grande un zumo de naranja que él combinada con azúcar para darle un toque más sabroso.

            Sin pudor y sin misericordia, Jessenia comió, comió y siguió comiendo como si aquellos platos fueran los últimos que la chica probaría en toda su vida. Cuando finalmente terminó y ya satisfecha con todo lo que había comido, la joven comenzó a sobarse el estómago como si se tratara de un pequeño animal doméstico.

            — ¡Ah…! —Exclamó la chica, satisfecha—. No me cabe la menor duda, tú y Chris son los mejores cocineros que he conocido…

            Jaime miró impresionado todos los platos que yacían sobre la barra, Jessenia los había dejado limpios y sin una sola migaja de comida, luego miró el estómago que su exempleada se sobaba con gran satisfacción y lo notó plano, sin una leve señal de grasa innecesaria. El posadero se preguntó cómo era posible que aquella chica comiera tanto sin engordar. 

            — ¿Y entonces? —Le preguntó Jaime, regresando a Jessenia a la realidad—. ¿Cómo te fue en el Gremio?

            La chica le contó a Jaime todas las cosas que habían acontecido cuando fue al Gremio a pedir, no, a exigir ser una Cazadora. El posadero la escuchó sin interrumpirla.

            —Por como lo estas contando—dijo, luego de que Jessenia terminara de hablar— parece que tú tuviste la culpa de lo que ocurrió.

            Esa resolución hizo que la chica se deprimiera un poco.

            —Estoy de acuerdo en que pude manejar las cosas de manera diferente pero… No lo sé… En esos momentos, cuando hablaba con esa recepcionista, en verdad no fui capaz de entender su negativa a lo que le estaba pidiendo. A mí me pareció que estaba siendo muy justa y que hablaba con la verdad, luego de que el duelo terminó, empecé a pensar más tranquilamente y fue cuando me di cuenta de lo arrogante que fui…

            Jaime soltó un suspiró de resignación.

            —Sea lo que sea, parece que lograste lo que querías, no de la forma en que lo esperabas, pero aun así algo es algo. Si impresionaste a ese Entrenador, entonces él hablara bien de ti y quizás te consideren para que hagas las Pruebas Finales y no te obliguen a someterte a todo el entrenamiento básico. 

            El posadero tomó algunos de los platos vacíos y se los llevó de regreso a la cocina, cuando se retiró con algunos cuantos y regreso por los que faltaban, Jessenia lo detuvo al hacerle una pregunta que se le acababa de ocurrir y que creía que Jaime no conocería. Aun así le preguntó:

            —Oye, ¿crees que el Gremio tenga información sobre la persona que me trajo a Central? —Jessenia realmente no esperaba que el posadero le respondiera afirmativamente, solo le hizo esa pregunta para sacarla de su cabeza y escuchar la respuesta negativa de Jaime, para su asombró, la realidad fue otra.

            —Yo creo que más de un Gremio tendrá información sobre ese sujeto. —Le respondió tomando los platos restantes para luego llevárselos a la cocina. Jessenia se le quedó mirando con los ojos bien abiertos mientras su ex jefe le daba la espalda y se metía a la cocina a lavar los platos. La joven lo siguió.

            — ¿Tu lo conoces? —Preguntó la chica entrando detrás de Jaime y alcanzando a ver como su ex jefe dejaba los platos sucios en el lugar donde se lavaban.

            —No personalmente, obviamente. Solo los rumos que se escuchan.

            — ¿Que rumores? —Inquirió la joven, intrigada.

            —Ninguno bueno si se refieren realmente a ese individuo. —Jaime continuó dándole la espalda a Jessenia mientras abría una llave y el agua empapaba alguno de los platos; el posadero se puso a lavarlos—. ¿Por qué crees que el Gremio mandó a vigilarte? ¿Solo porque entraste de forma misteriosa al interior de una ciudad rodeada por murallas? No están importante como para que el Gremio se tome mucho tiempo en investigarlo. Te pusieron guardias porque entraste acompañada de ese individuo y eso los puso en alerta.

            —Sí, creo que me mencionaron algo al respecto… —Musitó la chica con cuidado—. ¿Y cuáles son esos rumores?

            Jaime le respondió a Jessenia con voz grave mientras le daba la espalda y lavaba los platos.

            —Dicen que hace mucho, mucho tiempo, hace más de cincuenta años, una persona, individuo, criatura o monstruo atacaba ciudades, pueblos, aldeas, reinos y todo lo que se le cruzara por el camino. Todo lo que tuviera vida y que haya tenido la desgracia de estar ante él en el momento y en el lugar equivocado, terminaba por morir. Los Cazadores de aquel entonces, obviamente, se dieron a la tarea de cazarlo y matarlo, sin embargo, cualquiera que lo desafiara terminaba muerto. No era difícil seguirlo, dejaba un rastro de muerte imposible de no reconocer y hasta podías anticipar sus siguientes movimientos; él no se escondía más que de día y siempre atacaba de noche y siempre lo hacía de frente, por lo que los Cazadores ya sabían dónde esperarlo para tenderle trampas o emboscadas. Aun así, nada funciono; ninguna trampa lo contenía, ninguna espada lo mataba y ningún escudo o armadura, se salvaba de sus ataques. Era, en palabras sencillas, alguien casi imposible de matar y por ende, derrotar. Todas las personas estaban desesperadas por encontrar una solución al problema y evitar las futuras muertes; el asunto se tornó tan oscuro que los Gremios de otras ciudades y reinos, se aliaban para enfrentarlo y pensar en estrategias de combate. Nadie sabía porque no se le podía matar y mucho menos donde ocultaba los cuerpos que supuestamente dejaba atrás…

            — ¿Cómo que “donde ocultaba los cuerpos”? —Inquirió Jessenia, interrumpiendo la historia y mirando la ancha y musculosa espalda del posadero.

            —Ese era uno de los grandes misterios de él. —Continuó con el relato—. Todas las ciudades, pueblos, reinos y aldeas que devastaba, quedaban misteriosamente vacías. No podían encontrar los cadáveres por ningún lado y debido a eso, los rumores comenzaron a extenderse y a contar que se trataba en realidad de un enorme monstruo que destruía las ciudades y luego se comía a todos sus habitantes, así explicaban la misteriosa desaparición de los cuerpos; pero esa versión no tenía ningún sentido, ya que si se tratara de un enorme monstruo destructor, las ciudades se encontrarían casi totalmente destruidas y las que él atacaba estaban casi intactas. Es cierto que los edificios, casas, parques y demás construcciones resultaban dañadas, pero no eran daños provocados por monstruos salvajes. Luego empezaron a comentar que no era en realidad una bestia enorme, sino varios demonios que atacaban las ciudades, las destruían y luego se comían a las personas, pero al igual que la versión del monstruo, la de los demonios carecía de igual sentido, ya que estos son criaturas que solo viven del caos y la destrucción, ellos no se contentan con matar y ya, ellos necesitan destruir, quemar y provocar toda la destrucción que sean capaces, solo así quedaban satisfechos. Por lo que esa versión quedo igualmente descartada. Y así empezaron a surgir más y más historias ridículas sobre la verdadera identidad del atacante, ya que nadie que haya luchado con él ha regresado para contar su historia y relatar cómo era él en realidad.

            “Finalmente, luego de un tiempo y ya cuando no quedaba casi nada de esperanza, el misterioso atacante, al que habían apodado Darkness, desapareció.”

            — ¿Darkness? —Inquirió Jessenia, confundida—. ¿Qué significa ese nombre? 

            —Obviamente ese no era su verdadero nombre, era el título que se había ganado debido a su costumbre de atacar únicamente de noche para luego ocultarse en la oscuridad al salir el sol del día. “Darkness” significa precisamente eso, oscuridad.

            Jaime ya estaba por terminar de lavar los platos cuando Jessenia volvió a hacerle otra pregunta.

            — ¿Cómo que desapareció? ¿A qué te refieres con eso?

            —Me refiero exactamente a lo que dije. Un día y sin que nadie se lo esperara, Darkness simplemente desapareció. Ocurrió una noche, según cuentas las historias más fidedignas. Él había ido a atacar una ciudad, como ya era la costumbre de aquel entonces y cuando hubo terminado con la vida de casi todos los ciudadanos, hay quienes cuentan que apareció un misterioso guerrero que luchó contra Darkness a muerte y ambos terminaron muriendo en el fragor de la batalla. No se encontraron sus cuerpos pues, según cuentan las historias, los cadáveres de ambos acabaron por convertirse en polvo luego de que la luz del sol los golpeara. Como no había evidencia de la muerte de Darkness, los Cazadores de muchos Gremios empezaron a buscarlo y a estar en alerta casi permanente, en caso de que regresara. El tiempo pasó y la historia se fue esparciendo. Las primeras fueron las más fieles, según las cuales el misterioso individuo terminó muriendo a manos de un guerrero que también cayó en la batalla y que luego el mismo guerrero se había llevado su cadáver para que los hombres no le dieran mal uso; las historias más exageradas y fantasiosas contaban que del cielo habían bajado un grupo de hombres con alas blancas y cabello del mismo color para terminar con ese monstruo. Las historias se siguieron propagando como alguna clase de bacteria no identificada pero, casi todas concordaban en que Darkness había desaparecido esa noche, luego de mantener un combate que destruyo casi por entero la ciudad.

            “El tiempo siguió su curso y los Cazadores se relajaron al percatarse que Darkness no regresaba, por lo que muchos optaron por creer en las historias del guerrero y de los hombres alados; así pasaron los años y los rumos se convirtieron en mitos, luego en leyendas y finalmente en novelas y cuentos. Cada historia más exagerada que la otra, con la clásica temática del bien contra el mal y la luz contra la oscuridad. Con el pasar de las estaciones, los Cazadores optaron por olvidarse de él y concentrarse en los problemas actuales. Aunque siempre quedo en duda el método que se usó para derrotarlo, ya que hasta ese momento, nadie había podido lastimarlo.”

            Jaime terminó de lavar los platos que usó Jessenia mientras ésta escuchaba desde atrás la historia que su ex jefe le contaba.

            —Esa es toda la historia que conozco. —Dijo el posadero, dándose la vuelta y viendo a la chica—. En resumen de todo, apareció un ser desconocido de quien sabe dónde, causo mucho daño sin razón aparente, los Cazadores no podían hacer nada contra él y así como apareció, repentinamente se esfumó, dejando detrás de sí, una gran lista de historias para contar.

            —No creerás que el individuo que me trajo a la ciudad sea él, ¿verdad? —Le preguntó Jessenia a Jaime con tranquilidad—. Después de todo, tú dijiste que todo aquel que se cruzaba en su camino terminaba muerto, ¿no?, de ser así, nadie debería saber cómo luce. Además, si la persona que me trajo a la ciudad fuera realmente él, Darkness, ¿Cómo explicas que este viva en estos momentos? ¿O que la ciudad está intacta? Según tú historia, esa criatura mataba todo lo que tuviera vida, sin importarle si fuera animal, vegetal o humano.

            —Yo no sé qué creer, Jessenia, solo te conté la versión de la historia que conozco. Quizás el Gremio tenga más información que yo y muchos otros desconocemos.

            La chica bajo un poco la cabeza, decaída por no saber que creer. Se dio la vuelta, dispuesta a retirarse de la cocina.

            —En fin, gracias por la comida y por contarme esa historia. Te dejare el dinero en la barra.

            —Deberías salir a caminar para bajar la comida, es malo para la salud irse a dormir con el estómago llenó.

            Jessenia asintió con la cabeza y luego salió de la cocina. Dejo tres monedas de oro sobre la barra y luego se marchó por la entrada, determinada a caminar un rato antes de irse a dormir. Mañana le esperaba un largo día, podía sentirlo.

            Durante su travesía por los caminos del parque, Jessenia pensó en la historia que Jaime le había contado y en la posibilidad de relacionar a ese personaje, Darkness, con el Segador. ¿Existía la posibilidad, por mínima que fuera, de que sean la misma persona? La chica recordó, con lujo de detalle, cuando ella, la bruja y el Segador se encontraban en la torre más alta del castillo en el reino de Fior, en esos momentos, el Ser oscuro, usando su magia, invocó a un pajarraco enorme, mismo que devoró la mitad superior del cuerpo del Segador y que luego masticó dentro de sus fauces; Jessenia aun podía escuchar los grotescos sonidos, sin embargo y para sorpresa de ambas, su rescatador continuaba viviendo. Abrió el estómago de la bestia de la bruja y salió por allí con gran tranquilidad, provocando la muerte del ave gigante solo para terminar matando a la misma invocadora.

            ¿Existía la posibilidad de que Darkness y el Segador fueran la misma persona? Jessenia no lo sabía, al menos de momento. El sol ya se estaba poniendo, sin ser consiente del tiempo que había pasado, la chica decidió regresar a la Posada Aura y dormir el resto día, algo le decía que le esperaba un gran por venir y quería estar lista para recibirlo. Le dedico una última mirada al alto edificio del Gremio, le dio la espalda y se alejó caminando con serenidad.

            Al llegar a la Posada, Jaime ya se encontraba detrás de la barra, limpiando unos vasos de cristal que usaba para servirles a los clientes nocturnos sus bebidas alcohólicas. Con una simple señal de la cabeza, ambos se saludaron y despidieron. Jessenia subió hasta el tercer piso, fue hasta la última habitación de la esquina izquierda, abrió su puerta, se desnudó y luego se dejó caer sobre la cama. En esta ocasión el sueño no tardó mucho en reclamarla. Mientras cerraba los ojos, la joven se preguntó qué clase de sorpresas la estarían aguardando al día siguiente. 

Notas finales:

 

Ojala hayan disfrutado de éste capítulo. 

Como siempre, para cualquier duda, queja, sugerencia o crítica constructiva, están los comentarios. 

Gracias por haberme leído y como siempre, nos leemos en los siguientes capítulos. :) :) :) 

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