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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

¡Hola, ¿cómo han estado?! 


 


Lamento mucho la tardanza del siguiente capítulo, es que en verdad no podía decidirme sobre cómo escribirlo, la primera vez que lo hice resulto demasiado fácil y sencillo pero ahora, que tengo que volverlo a hacer, fue más complicado de lo que esperaba. Honestamente espero que les guste como narre los eventos de éste capítulo, si es así, por favor díganmelo en los comentarios, si no les gustó la narración o algún aspecto del capítulo, igual háganmelo saber en los comentarios, me ayudan y me motivan a mejorar y a continuar escribiendo esta historia. 


 


Por cierto, para los que esperan la continuación del Arco de Dragma y Before, les pido que esperen un poco más, ya casi conecto las dos partes de la historia y me gustaría terminar de hacer eso para luego enfocarme totalmente en la parte avanzada. Solo ténganme un poco más de paciencia. 


 


Sin más por el momento, disfruten del capítulo y como siempre, si se corta repentinamente la lectura, la continuare en las NOTAS FINALES. Bye :) :) :) 

El silencio se postergo mientras el Entrenador Maxwell esperaba por la respuesta final de Jessenia: ¿sería la primera o la segunda rama del Gremio la que escogería? La primera se especializaba en criaturas con atributos mágicos, como las brujas, hechiceros y demás seres con capacidad de raciocinio, ya que estos eran capaces, ya sea mediante la magia o usando otra clase de habilidades, de jugar con la mente humana. La segunda rama, al contrario de la primera, se concentraba en cazar criaturas tipo bestia; seres primitivos y brutos, que confiaban casi totalmente en su capacidad física por encima de las cosas. 

 

            Las diferencias entre ambas ramas eran bastante obvias; los Cazadores de la primera debían tener gran control de sus emociones y de sus pensamientos, esto para no dejarse manipular por las artes oscuras de sus oponentes, mientras que los de la segunda rama necesitaban más capacidad física y excelentes habilidades en combate y en el manejo de armas, esto porque las criaturas que ellos enfrentaban eran a menudo bestia grandes y poderosas; bestias que solo podían ser plenamente derrotadas con una sobresaliente habilidad en combate.

 

            Y, aun así, pese a entenderlo de la siguiente forma, Jessenia dudaba. No. No dudaba, solo estaba indecisa. No sabía cuál de las ramas escoger. Por un lado la chica tenía mediana experiencia combatiendo a las dos clases de criaturas; de cierta forma confrontó a la bruja en el reino de Fior, aunque ella no luchó ni la derrotó, eso lo hizo el Segador. Peleó contra esos hombres en el parque y mantuvo una lucha contra los Metamorfos de la bruja, al mismo tiempo, Jessenia logró mantener a raya a los Familiares de ésta: esas enormes serpientes mientras Joe llegaba. Se podría decir que la joven de cabello corto hasta los hombros tenía un poco más de experiencia en combates cuerpo a cuerpo contra diferentes entes que contra los Seres oscuros. Nunca antes enfrentó directamente a una bruja o aun ser capaz de usar magia u otras habilidades oscuras, en cambio, si ha mantenido peleas contra hombres, Metamorfos y de cierta forma, contra esas serpientes gigantes. De ser así, ¿Cuál era la respuesta correcta a la pregunta de Maxwell? ¿La primera o la segunda rama del Gremio? Jessenia lo pensó y lo pensó más tiempo del que le habría gustado. No deseaba parecer indecisa en un momento tan importante como ese…

 

            “¿Cuál debo escoger…? ¿Cuál de las dos opciones es la correcta….? Se preguntó a sí misma. “La segunda rama… ¿quizás? Parecería lo más prudente. Nunca antes luche directamente contra una bruja o contra una criatura capaz de usar habilidades que corrompen la mente y el alma, en cambio, he peleado contra hombres, contra Metamorfos y contra Valeria, ¿qué me dicen todas esas batallas? ¿Qué estoy más preparada físicamente y que la segunda rama es la opción correcta…? Si… Puede ser… A primera vista la segunda rama sería la respuesta más sensata, sin embargo…”

 

            Jessenia recordó el momento en que encontró a Megan totalmente corrompida, de pies a cabeza, por la energía oscura de esa bruja. Ese Ser Oscuro uso sus habilidades para encerrar a su amiga en su peor y más amargo recuerdo, forzándola a revivirlo una y otra vez hasta que la bruja se aburriera y decidiera consumir el alma de la chica. Era así como los Seres oscuros corrompen a sus víctimas, los fuerzan a revivir una y otra vez sus más terribles y dolorosas experiencias y si no las tienen, ellos se los creaban. Observando con deleite como las personas poco a poco son consumidas por la oscuridad hasta que la mente, el cuerpo y el alma, son totalmente corrompidos y solo cuando ya no hay salvación posible, los eliminan. 

 

            Jessenia apretó los puños y los dientes en un acto de reflejo al recordar ese método de tortura, para ella, obligar a un ser humano a experimentar sus más profundas desgracias y temores era mucho peor que una simple tortura física. Un brazo roto, una pierna, un par de costillas o unas cuantas lesiones internas podían sanar fácilmente con el tiempo adecuado, no obstante, las heridas mentales y emocionales eran otra cosa, Jessenia lo sabía, lo supo cuando entró dentro del cuerpo de Megan para salvarla de la oscuridad de la bruja, dentro de su amiga, la chica pudo sentir la profunda, fría y triste desesperación de la joven. Un vació tan profundo que pareciera que nada sería capaz de llenarlo. Era como estar muerto y vivo al mismo tiempo. Su cuerpo físico continuaba viviendo, pero la mente y el espíritu se encontraban casi totalmente destruidos. De no ser por una pequeña, diminuta chispa de esperanza, quizás Jessenia no hubiese sido capaz de traerla de vuelta a la luz.

 

            Cada vez que recordaba eso, Jessenia reflexionaba una vez más. Según Maxwell, las bestias que combaten los Cazadores de la segunda rama atacaban el cuerpo físico, no la mente ni el alma como los seres de la primera rama, de ser así, la respuesta debía seguir siendo obvia para la chica, escoger la rama principal en lugar de la otra. No lo era. Por algún motivo, con Jessenia las cosas nunca eran fáciles, sino todo lo contrario, complicadas y difíciles de explicar. Por la poca experiencia que tenía, la segunda rama parecía ser la mejor opción, pero por su desagrado al método de las brujas y quizás de otros seres similares a estas, la primera sería la adecuada…

 

            — ¿Y bien? —Preguntó Maxwell, quien tenía en su rostro dibujado una expresión de cansancio y aburrimiento—. ¿Ya tomaste tu decisión? ¿O quizás prefieras unos días para pensarlo? Cuando te decidas regresas para…

 

            — ¡Espere un momento! —Jessenia detuvo al Entrenador que estaba a punto de levantarse para irse.

 

            “¡Maldición…! ¿Por qué tiene que pasarme esto justo ahora…? ¿Acaso no venía decidida a enfrentarme a lo que sea que ellos estuvieran dispuestos a ponerme enfrente? Y ahora que tengo delante de mi una sencilla pregunta, ¡en serio me lo estoy pensando…! ¿Cuál es mi problema? ¿Que acaso ambas respuestas no son las correctas…?

 

            En ese momento Jessenia abrió grandes los ojos, se había dado cuenta de algo.

 

            “Es verdad… ¡Ambas respuestas son correctas!”

 

            Jessenia miró con decisión al Entrenador ante ella y con mucha confianza y seguridad le dijo lo siguiente:

 

            — ¡Elijo ambas!

 

            Maxwell, sorprendido por la resolución de Jessenia, no pudo más que abrir grandes los ojos, incrédulo por lo que acababa de escuchar.

 

            — ¿Qué fue lo que dijiste? —Preguntó, sin dar crédito a lo que escuchaba.

 

            —Exactamente lo que escuchó, ¡escojo formar parte de ambas ramas del Gremio! ¿Por qué formar parte de una cuando puedo unirme a las dos?

 

            En efecto, escuchó perfectamente bien lo que Jessenia había dicho, aun así no podía creerlo, aquella era la primera vez que alguien escogía ambas ramas, usualmente al presentarles a los Cazadores las opciones, todos escogieron una sola. Elegían la opción que más se adecuaba a su nivel de habilidad y a su estilo de combate personal. ¿Será acaso que esa chica se creía lo bastante capaz como para lidiar con las dos ramas? De ser así, su arrogancia estaba por encima del promedio… Pero no era arrogancia, Maxwell no podía sentir esa clase de emociones emanar del cuerpo de la chica frente a él, era otra cosa, algo diferente a la arrogancia, ¿pero qué…? ¿Diversión? ¿Entusiasmo? ¿Ingenuidad? No lo sabía.

 

            —No parece satisfecho con la respuesta que le di —comentó Jessenia al notar la expresión de desconcierto que el Entrenador mantenía en el rostro—. ¿No se puede formar parte de ambas?

 

            — ¡No! ¡No es nada de eso, es solo…! —Pero no sabía que decir, nunca antes se había enfrentado a esa clase de circunstancia. Maxwell se preguntó qué dirían los otros Entrenadores de estar en su lugar—. Es solo que no es normal que alguien quiera formar parte de ambas ramas. No es imposible y tampoco va contra las reglas pero… ¿estas segura de querer eso? Si aceptas unirte a las dos ramas deberás hacer ambas pruebas finales; una para formar parte de la primera rama y la segunda para la otra, además tendrás demasiado trabajo si logras pasar las pruebas finales. Cuando un Cazador termina uno de sus trabajos, el Gremio le concede una semana de descanso antes de partir a la siguiente, claro, si es que el Cazador elige tomarse el descanso. Si eliges formar parte de ambas ramas tendrás que hacer un trabajo inmediatamente de acabar el primero.

 

            —No hay problema—respondió con sencillez—. Siguiendo esa lógica significa que yo tendría dos semanas de descanso en lugar de una sola. Un trabajo de una rama, una semana de descanso para recuperarse de las posibles heridas, dos trabajos seguidos, uno de cada rama equivale a dos semanas de descanso para la recuperación de energía, claro, tomando en cuenta si yo deseo tomarme esos días libres.

 

            Maxwell registró con cuidado las expresiones de Jessenia, buscando la más mínima vacilación en su determinación pero, al no poder encontrar ni un leve atisbo de duda, el Entrenador dejó escapar un suspiro de resignación, se levantó del sillón individual y le dio la espalda a la chica.

 

            —Muy bien, si esa es tú decisión entonces la respetare. Espera aquí, voy a arreglar unos asuntos concernientes a tus pruebas finales, no tardare, cuando regrese te llevare al lugar donde se llevaran a cabo las pruebas.  

 

            El Entrenador salió por la misma puerta que Jessenia había usado para entrar, dejando sola a la chica en la amplia y lujosa habitación. La joven se levantó y caminó hasta ponerse frente a uno de los enormes ventanales de la cámara; desde esa altura, desde un piso superior al cincuenta, la chica pudo ver una parte de la ciudad con lujo de detalle, era una impresionante vista panorámica, las personas que continuaban con sus vidas ordinarias se veían como diminutas hormigas que Jessenia podía aplastar con los dedos si quisiera hacerlo. Posó una mano sobre uno de los ventanales y pensó lo siguiente:

 

            “Me pregunto… ¿habré escogido la respuesta correcta? Formar parte de ambas ramas a la vez, según Maxwell, yo sería la primera en hacerlo… ¿Tome la decisión correcta?”

 

            Pero al no poder responder ninguna de sus dudas, Jessenia se retiró del ventanal y se dejo caer sobre el largo sillón para tres personas, apoyó la cabeza sobre uno de los reposa brazos y subió los pies del lado contrario con la mirada puesta en el techo de la habitación. Soltó un suspiro de cansancio.

 

            “¿Qué sucederá de ahora en adelante…?”

 

            La habitación se había quedado en completo silencio, ni un solo sonido surcaba ese solitario y amplio espacio, ninguno más que la lenta y pausada respiración de Jessenia. El cuarto estaba tan silencioso y el sillón tan cómodo que por unos segundos, la joven creyó que se quedaría dormida ahí mismo. O eso creyó, hasta que escuchó la voz…

 

            “¡Hmph! ¿Qué tan patética puedes llegar a ser?” Jessenia se incorporó violentamente al escuchar esa familiar y profunda voz tan cerca de ella. Miró a todos lados buscando el origen de la voz pero, sin importar en que lugar clavara la vista, la habitación permanecía vacía y silenciosa. “¿De que sirve que hables con tanta confianza y seguridad si momentos después te vas a poner a lloriquear y a lamentar tus decisiones? ¡Deja de mirar a todos lados, no estoy en la habitación contigo, estoy contigo!”

 

            — ¿Quién eres? —Preguntó, levantándose del sillón y moviendo los ojos de un lugar a otro, como esperando encontrar a una persona escondida en algún lugar—. ¿Y como puedo escuchar tu voz?

 

            Luego de unos segundos, la misma voz profunda y familiar se escucho como si alguien a su lado le estuviera susurrando al oído.

 

            “¿Quién soy? Esa es una buena pregunta, lamentablemente por el momento esa pregunta no tiene importancia. En lugar de andar preocupándote por pequeñeces, lo mejor es que te concentres para lo que esta por venir. Escucha con cuidado, cuando ese hombre regrese y te lleve al lugar donde te evaluara, independientemente de cual sea la prueba final, haz exactamente lo mismo que hiciste antes, cuando te enfrentaste a ese tipa de cabello rojo, ¿entendiste?”

 

            — ¿Lo mismo… que hice antes? —Repitió, confundida—. ¿A que te refieres con eso? No hice mucho cuando pelee contra Valeria, salvo poner mi mente en blanco y relajar todos los músculos de mi cuerpo…

 

            “¡A eso me refiero! Quiero que hagas exactamente lo mismo que hiciste en esa pelea, si lo haces, no importa que obstáculo pongan ante ti, ten la seguridad de que lograras superarlo.”

 

            — ¿Cómo puedes estar tan segura de eso? —Inquirió, mirando a todos lados, negándose a creer que la voz que escuchaba estaba dentro de su cabeza y no fuera de ella—. ¿Quién eres tú y porque tu voz se oye tan parecida a la mía?

 

            A lo que la profunda y fría voz soltó un amargo suspiro de cansancio.

 

            “En estos momentos importa poco quien soy en realidad, solo cierra la boca y escúchame, que estoy tratando de ayudarnos a ambas. Déjame ver, ¿Cómo ponerlo en términos que alguien como tú logre entender? ¡Ya se! Por el momento puedes verme como esa vocecilla que te guía por los caminos correctos de la vida. Cada vez que tengas un obstáculo que no puedas superar por ti misma, solo tienes que poner tu mente en blanco, relajar todos tus músculos y dejar que yo me haga cargo de todo. Así de simple.”

 

            — ¿La “vocecilla” que me guía por los caminos correctos de la vida? —Repitió, confundida.

 

            “¡Precisamente! Podríamos decir que soy la parte de ti que de hecho saber pelear y que sabe cómo utilizar esos poderes que los Cazadores llaman: Energía Espiritual. No creerás que todas esas peleas que tuviste antes y en las cuales saliste vencedora fueron únicamente por talento natural, ¿o sí? Saliste vencedora porque yo te lo facilite, eso es todo.”

 

            Jessenia bajo la cabeza, visiblemente confundida por las palabras que esa profunda y fría voz le decía. ¿Cómo se supone que debiera tomarse lo que estaba escuchando?

 

            —Así que al final—dijo, con una sonrisa forzada en el rostro— eres una voz que escucho dentro de mi cabeza, ¿no es así?

 

            “Bueno, técnicamente…, sí. Soy una voz que escuchas dentro de tú cabeza, pero solo por eso no soy menos real… ¡Solo olvídate de eso y escúchame con cuidado, que mi paciencia no es infinita! Cuando ese hombre regrese y nos lleve a donde sea que tenga que llevarnos, debes mantener tú mente en blanco y tú cuerpo totalmente relajado, de la misma forma en que lo hiciste en la última pelea, si lo haces igual, venceremos, no importa que o quien sea nuestro oponente.”

 

            Jessenia hizo memoria y al fin recordó donde había escuchado esa familiar y oscura voz, era la misma que había llevado escuchando en sueños desde hace ya varios días atrás, era la misma fría voz que escuchó cuando se enfrentó a Valeria y es la misma voz que oyó la noche anterior mientras dormía, la única diferencia es que con el pasar de los días, esa “vocecilla” se iba haciendo cada vez más fuerte. En el pasado Jessenia la escuchaba solo bajo determinadas circunstancias, como durante una pelea o mientras dormía, nunca antes en pleno día y sin luchar contra alguien.

 

            —Debo estar volviéndome loca si estoy hablando con una voz que escucho dentro de mi cabeza.

 

            La vocecilla volvió a suspirar amargamente, como quien se harta de repetir una y otra vez la misma historia a alguien que no presta ni un mínimo de atención. 

 

            “Me doy cuenta que estoy tratando con una completa idiota, bueno, desde un principio jamás fuiste muy inteligente, supongo que leer tantos libros de fantasía en esa aburrida, vieja y solitaria biblioteca de Fior ayudó a que se te secara el cerebro. ¡No! ¡No te estas volviendo loca, yo soy real y efectivamente me estas escuchando hablar! Como estoy dentro de tú cabeza, solo tú podrás escucharme, nadie más podrá, por lo que no es conveniente que te vean hablando conmigo en público, a no ser que quieras añadir locura a la larga lista de cosas negativas que muchos sienten y piensan de ti. Ahora, me esforzare por abordar esto de la manera más simple posible, ¿en serio crees que todas tus victorias en combate se debieron a la “buena suerte” o una misteriosa y latente “habilidad natural para pelear”? ¿Verdad que no? Porque para empezar, ¿cómo realizas movimientos de lucha que nunca practicaste y que nunca viste? ¿De dónde despiertas una fuerza, una velocidad, una agilidad y una rapidez de reacción cuando nunca antes habías estado en un combate? ¿Eh? ¿De dónde y cómo? Lo has pensado, ¿no es verdad?”

 

            —Supongo que esas preguntas han pasado por mi cabeza—respondió de mala gana.

 

            “Hagamos un trato, tú has exactamente lo que ya te dije que hicieras, si lo haces, yo responde después a todas las preguntas que puedas tener sobre este tema, ¿te parece?”

 

            Jessenia se lo pensó por unos segundos, en verdad deseaba saber las respuestas a esas preguntas, además no tenía motivos para desconfiar de esa vocecilla, después de todo, ya la había ayudado durante su combate contra Valeria, ¿qué tan malo podría ser?

 

            —Está bien, lo haré…

 

            En ese momento la puerta de la elegante y amplia habitación se abrió de par en par, sobresaltando a Jessenia por lo concentrada que había estado hablando con esa voz en su cabeza. La chica se volvió tranquilamente para que el Entrenador no advirtiera que ocurría algo extraño con ella, lo último que le faltaba es que la tomaran por una loca que escuchaba voces y que peor aún, les respondía.

 

            —Ya es hora. —Dijo con seriedad—. Sígueme, te llevare al lugar donde evaluamos a todos los Cazadores que pasan los Entrenamientos Básicos.

 

            Maxwell y Jessenia salieron, anduvieron uno delante del otro por varios metros hasta que al fin, los dos llegaron delante unos elevadores especiales, esos no se parecían en nada a los primeros que había tomado para llegar a la arena de duelos. El Entrenador oprimió un botón y al instante las puertas metálicas se abrieron, el ascensor era considerablemente más pequeño que los anterior, a lo sumo para cinco personas. Las puertas se cerraron y Maxwell volvió a oprimir el último botón que se encontraba al final de una serie de botones. Un par de minutos después, las puertas reabrieron acompañadas de la característica alarma de llegada al piso deseado. Ambos salieron.

 

            La cámara subterránea se encontraba construida con asombrosa elegancia, nada que ver con la tosca y agresiva arena de duelos, esta era muchísimo más fina y estaba construida a conciencia; ya que se encontraban bajo tierra y no llegaba la luz solar, el techo y las paredes de izquierda y derecha se encontraban bien iluminadas por una serie de luces artificiales que proveían luz suficiente para ahuyentar todas las sombras.

 

            Al final del pasillo de donde se encontraban los ascensores se abría un enorme hueco en el suelo que debía tener cuando mucho diez metros de profundidad y, rodeando el enorme agujero, había espacio suficiente para que varias personas miraran de pie lo que ocurriera abajo. En uno de los extremos del lado derecho, un grupito de personas, todos adultos mayores de los cuarentas, veían con una mezcla de intrica, curiosidad infantil y severidad a Jessenia, quien llegó detrás de Maxwell.

 

            —Es aquí donde se llevan a cabo las pruebas finales para ser un Cazador. —Jessenia dio varios pasos al frente para apreciar con mayor claridad el hueco enorme en el suelo, era mucho más grande y profundo que la arena de duelo y, como en la anterior, no había escaleras para bajar, por lo que la única opción era saltar en su interior. Salto que dañaría las piernas de una persona normal, pero se supone que Jessenia no era una chica ordinaria, por lo que saltar desde esa altura no debería suponer ningún inconveniente para ella—. Como elegiste formar parte de ambas ramas se te evaluara dos veces; la primera prueba consiste en una lucha de supervivencia. Entra a la arena, no obstante, ten en cuenta que una vez dentro, si renuncias, pierdes el conocimiento o uno de nosotros, los Entrenadores, debemos intervenir para salvar tú vida, quedaras inmediatamente descalificada. Si cualquier aspirante a Cazador pierde llegando a este punto, se le prohibirá volver a intentarlo en el futuro. Dicho de otra forma, pierde de cualquier manera y ya no podrás volver a presentarte al Gremio como aspirante. Si los interesados renuncian a los Entrenamientos Básicos, se les permite volver a intentarlo el año que viene, pero hasta ahí llega la tolerancia del Gremio. Llegando a este punto es todo o nada. ¿Entiendes lo que te estoy diciendo?

 

            Jessenia asintió con la cabeza.

 

            —Perfecto, cuando estés lista entra en la arena, una vez dentro te explicaremos en que consiste la primera prueba.

 

            Maxwell se dio la vuelta, listó para irse y reunirse con sus compañeros, pero antes de hacerlo Jessenia lo llamó.

 

            — ¿Qué pasa si supero una prueba pero pierdo la otra? 

 

            —De ser así formaras parte de la rama en que venciste. —Maxwell giró la cabeza para darle a la chica un último detalle—. Por cierto, esta prueba que harás corresponde a la segunda rama, gánala y formaras parte de ella. Si luego decides que ya no quieres seguir, te quedaras como miembro de la segunda y no tendrás que hacer la prueba concerniente a la primera rama del Gremio.

 

            Y dicho esto último, el Entrenador le dio la espalda a Jessenia y se alejó de ella, dejándola sola frente a un enorme hueco que se hundía varios metros en el suelo. Al otro extremo de donde ella estaba, la chica notó que había cámaras que yacían cerradas por gruesos barrotes de acero, Jessenia pensó que cualquiera que fuera a ser su prueba de ese día, estaba relacionado con lo que sea que hubiera del otro lado de esos barrotes.

 

            “¿Recuerdas lo que te dije?” Inquirió la vocecilla dentro de su cabeza.

 

            —Sí, lo recuerdo. —Confirmó la chica antes de respirar profundamente y cerrar ambos ojos. Jessenia relajó cada musculo de su cuerpo y se esforzó por mantener la mente completamente en blanco. Lo que sintió a continuación fue lo más asombroso del mundo: sintió como si una segunda persona la estuviera abrazando por la espalda y como si esa misma persona se estuviera metiendo perfectamente dentro del cuerpo de Jessenia, como si la chica fuera un simple conjunto de ropa y la segunda persona se estuviera probando la vestimenta. Era como ser dos personas en un mismo cuerpo, la segunda guiando los movimientos de la primera, como si la primera fuera una marioneta con poca o casi nada de voluntad. Era, en efecto, una sensación asombrosa, pero Jessenia no estaba segura si la disfrutaba, se sentía relegada de su propio cuerpo. Luego de un par de segundos la chica abrió nuevamente los ojos y estos habían perdido su brillo natural, se habían vuelto completamente oscuros, como dos pozos sin fondo—. ¡Perfecto! —Exclamó, apretando y soltando los puños, probando la movilidad de su cuerpo, acto seguido y sin el menor atisbo de miedo, la joven se deja caer en profundo hueco, lista para lo que sea que le pusieran enfrente.

 

            Los Entrenadores que estaban en el otro extremo de la habitación no le habían quitado la mirada de encima desde que llegó, por lo que todos observaron con cuidado el rápido ritual que Jessenia llevó a cabo y para cuando ésta terminó, los hombres abrieron grandes los ojos por la sorpresa que se habían llevado. Frente a ese pequeño grupito de Entrenadores, Jessenia había intercambiado rápidamente una buena porción de su energía por una diferente.

 

            — ¿Qué fue lo que hizo? —Preguntó uno de ellos—. ¿Alguno de ustedes lo sabe?

 

            —Si ella hizo algo para cambiar su energía, me temo que no fui capaz de verlo, ¿qué piensa usted, Maestro?

 

            En medio del pequeño grupo de hombres maduros, un anciano que no parecía mayor a los setenta años de edad, con cabello largo y canoso, miraba con suma atención a la aspirante a Cazadora, la cual caminaba sin el menor temor y con total orgullo hacía el punto medio del cuadrilátero.

 

            —Veamos como supera la prueba, luego podremos sacar todas las conjeturas que queramos.

 

            El anciano de cabello canoso le hizo una señal con la cabeza al Entrenador Scar, el cual a su vez le respondió asintiendo de la misma manera y girándose para ver a la chica que ya se había detenido en mitad del agujero.

 

            — ¡La primer prueba, concerniente a la segunda rama del Gremio, consiste en una lucha de supervivencia! —Le explicó con su potente y atronado voz—. Te enfrentaras a las tres bestias que saldrán de las celdas que tienes frente a ti y tu trabajo consiste en doblegarlas y forzarlas a entrar de nuevo a sus jaulas, puedes usar cualquier método que gustes pero no debes matarlas. Ese es el único objetivo de esta prueba: ¡debes superar y doblegar a esos seres y luego meterlos de vuelta a sus celdas! Si durante el transcurso de la batalla la situación te supera, alguno de nosotros entrara y te salvara de esas criaturas, no obstante, al hacer eso, se considerara inmediatamente como tú derrota y ya no podrás volver aquí nunca más. ¿Entiendes y aceptas estas condiciones?

 

            La chica levantó la cabeza y posó la mirada en el pequeño grupo de hombres que la veía con curiosidad y expectación.

 

            — ¡Hmph! —Resopló con fuerza—. ¡Doblegar a esas criaturas pero sin matarlas, ¿qué tiene eso de divertido?! ¡Maldición, de haber sabido que la prueba iba a ser tan fácil me hubiera ahorrado la molestia de venir! Seguro me encuentro algo mucho más emocionante en las calles de la ciudad que estar aquí dentro perdiendo el tiempo con lo que sea que ustedes me tengan preparado… —Soltó un suspiro de resignación y siguió adelante—. Bueno, qué más da, ¡venga, acepto los términos y toda la demás palabrería que acaba de decir! Terminemos pronto con esto antes de que el aburrimiento termine por dejarme dormida.

 

            Maxwell, desde donde estaba, notó el repentino y brusco cambió en la personalidad de Jessenia, ya no era la chica tranquila y algo testaruda con la que había hablado momentos antes, sino lo que el Entrenador Scar le había dicho de ella en un principio, podía sentir la arrogancia, el orgullo y la soberbia emanar de cada poro de esa chica y, al mismo tiempo, junto a esas emociones, el hombre sintió también un repentino incrementó en la fuerza de Jessenia. No sabía a qué se debía pero su presencia se fortaleció, la chica no solo se veía, sino que también se sentía mucho más intimidante que en el principio.

 

            Las celdas que estaban a unos metros de la aspirante a Cazadora comenzaron a abrirse lentamente, permitiendo escuchar con claridad el chirrido del metal al momento de subir y permitir que lo que sea que se ocultara del otro lado de la oscuridad, emergiera cuando quisiera. Primero se abrió una celda, luego otra y luego otra, sumando así tres jaulas abiertas.

 

            Durante algunos segundos nada ocurrió, el cráter donde Jessenia se encontraba estaba en perfecto orden y silencio, no obstante, cuando la última de las celdas se hubo abierto, tres pares de ojos brillaron en cada una de las jaulas y, del interior de una de ellas, un potente rugido se hizo escuchar, provocando eco en toda la vasta cámara subterránea. Lentamente las tres bestias comenzaron a salir a la luz.

 

            La primera que emergió de una de las jaulas era una bestia enorme, superaba fácilmente los dos metros de altura, era ancho de cuerpo y con una musculatura mucho más marcada y firme que la del Entrenador Scar. Su cuerpo estaba rodeado de un espeso vello, poseía dos largos y anchos cuerpos negros que sobresalían de la frente y una corta y delgada cola que se veía desproporcionada en comparación con toda la fisiología de la imponente bestia. Tenía el cuerpo de un hombre y la cabeza de un toro. Sus ojos eran tan rojos como la sangre que corría dentro de las venas de la chica.

 

            La segunda bestia que emergió era mucho más fácil de analizar, era un caballo que poseía el torso de un hombre maduro, salvo que el cuerpo de caballo era más grande que cualquier caballo ordinario, la parte humana que era la del hombre poseía una piel verdosa y estaba cubierto por una espesa mata de vello negro; al igual que la primera criatura, ese ser poseía un cuerpo enorme e imponente.

 

            Finalmente, la tercer y última bestia, era diferente a las dos anteriores. Si bien los dos primeros seres eran distintos, ambos se veían igual de grandes, poderosos e intimidantes, el tercero por el contrario, era mucho más pequeño y delgado que los otros dos. Debiera medir alrededor de dos metros de altura, poseía un cuerpo masculino repleto de pelaje negro, era delgado y de constitución atlética, tenía dos cuernos en la cabeza y patas de cabra. En comparación con los dos primeros seres, el tercero era el más pequeño y en apariencia, el más débil, sin embargo, Jessenia sabía, que si bien los dos primeros podían ser fuertes y resistentes, éste último con toda seguridad sería mucho más rápido y ágil.

 

            —El Minotauro, el Centauro y el Sátiro, serán tus oponentes para esta prueba—rugió Scar desde la altura—. Recuérdalo, tú único objetivo es someterlos por la fuerza, no asesinarlos, puedes hacerlo como gustes, siempre y cuando vuelvas a meterlos en sus jaulas. ¡Comienza!

 

            El pequeño grupo de hombres maduros vio como las tres bestias empezaron a salir cada una de sus respectivas jaulas, primero el Minotauro, luego el Centauro y finalmente el Sátiro; cuando estaba última criatura salió, portando una lanza tan grande como su cuerpo con doble cuchilla, los Entrenadores entornaros los ojos, prestándole a esa bestia en particular toda su atención e ignorando olímpicamente a los otros dos seres, como si esos dos no fueran la gran cosa.

 

            — ¿No es demasiado excesivo? —Inquirió uno de ellos—. Normalmente hacemos que los aspirantes se enfrenten con una sola bestia, máximo dos, nunca usamos las tres al mismo tiempo. ¿Este nivel de dificultad no es demasiado difícil para esa chica?

 

            El Maestro del Gremio miró a Jessenia desde la altura al momento de escuchar la preocupación de ese Entrenador; la chica sonreía con una mueca fría en los labios, no se le veía ni un poco nerviosa, intimidada, ni asustada, sino todo lo contrario: expectante, impaciente y deseosa de continuar; igual a una niña pequeña que no soportaba la espera antes de poder abrir un regalo particularmente grande. Los Entrenadores y el Maestro del Gremio fueron capaces de sentir la completa y aterradora calma de Jessenia, la chica estaba completamente segura de su victoria, las tres bestias ante ella, por más grandes, imponentes, temibles y feroces que se vieran, no representaban nada para la joven, ella no los veía como amenazas a tener en consideración.

 

            —Esa arrogante y orgullosa chica exigió de manera cínica y altanera formar parte de nuestro Gremio, sin pasar por los Entrenamientos Básicos que todo aspirante, sin excepción, debe tomar— dijo otro de los Entrenadores—. Si ella vino hasta aquí imponiendo su voluntad, nosotros le impondremos la nuestra y veremos de que está hecha esa mujer. Si es verdad lo que ha dicho antes en la recepción, sobre que es demasiado buena para los Entrenamientos, entonces un nivel de dificultad como este no debería representar ningún problema para alguien de su…, “nivel”.

 

            —Estoy de acuerdo. —Scar apoyó a su compañero mientras veía a las tres bestias alejarse lentamente de sus respectivas celdas—. Jessenia peleó y derrotó a una Cazadora de la segunda rama, si ella fue capaz de vencer a Valeria con la facilidad con que lo hizo, una prueba de este nivel no debería representar obstáculo para ella, después de todo, los Minotauros y los Centauros, están catalogadas como bestias de muy bajo nivel. Son perfectos para evaluar a los nuevos reclutas.

 

            —Estaría de acuerdo si la chica enfrentara solo al Minotauro y al Centauro—explicó el Entrenador que expresó su preocupación por la dificultad de la prueba—, pero también liberaron al Sátiro. Esa bestia está a un nivel mucho más alto que las primeras dos bestias, la mayoría de los aspirantes a Cazadores han caído ante él…

 

            —Si Jessenia es derrota—interrumpió Maxwell sin miramientos— es porque no tenía lo necesario para formar parte de nuestro Gremio. En el mundo exterior existen criaturas mucho peores y más poderosas que esas tres bestias de ahí abajo, si los aspirantes a Cazadores no son capaces de superar este peligro controlado, ¿Cómo lo harán cuando salgan al mundo? Una vez fuera de los muros de ésta ciudad los Cazadores están solos, por lo que solo podrán contar con la ayuda de sus instintos, de sus fortalezas, tanto físicas como mentales. Si no son capaces de superar este nivel de dificultad, lo mejor es que regresen a casa y vivan una vida ordinaria. El Gremio no necesita debiluchos que mueren en su primer trabajo.

 

            El Entrenador no pudo replicarle nada a Maxwell ya que sabía que él tenía razón, las pruebas finales eran a menudo muy desafiantes porque el propósito de estas era quebrar, romper la confianza y el espíritu del aspirante a Cazador para obligarlo a que se diera por vencido, que reconociera su debilidad y se dejara aplastar por el peso de sus miedos y de sus inseguridades; personas como esas, gente débil, no eran necesarias para el Gremio, el Gremio solo necesitaba a quienes fueran capaces de plantarle casa a la posibilidad de morir, a quienes tuvieran el coraje de superar sus temores y sus dudas. Lo que Eternal Soul hacía era crear guerreros que fueran capaces de mantener el control y la compostura de sí mismos en todo momento, no deseaban crear Cazadores insensibles a la muerte o al dolor, ellos sabían que el miedo a morir, controlado de la manera correcta, podía ser muy útil, ese miedo ayudaba a decidir que batallas era sensato pelear y cuales evitar.

 

           

 

            Luego de que Jessenia hizo exactamente lo que esa vocecilla quería que hiciera, la sensación que experimento fue sumamente extraña, surrealista, no fue dolorosa sino… ¿Cómo explicarlo? Era como desprenderse de su propio cuerpo, como si lo estuviera viendo desde atrás del mismo y no dentro de él. Se sentía relegada, apartada, como si alguien más estuviera moviendo su cuerpo; Jessenia sentía que estaba detrás de una máscara y que esa mascara era la que controlaba su cuerpo, permitiendo que la chica viera y experimentara lo que ocurriese alrededor a través de los orificios de la misma. Era como estar dentro de su propio cuerpo pero sin tener dominio de él.

 

            A través de esa mascara Jessenia vio al trío de bestias que se aproximaban a ella, dos eran especialmente grandes y de aspecto monstruoso y terrorífico, mientras que el tercero, el más pequeño de los tres, se quedó quieto, simplemente dejo de avanzar, enterró su lanza en el suelo a su lado y luego se cruzó de brazos, observando como las otras dos criaturas avanzaban.

 

            — ¡Espero que puedan divertirme lo suficiente! —Su voz sonaba diferente, era la misma solo que más profunda y mucho más fría que su tono normal.

 

            Pese a la naturaleza de la situación que enfrentaba, Jessenia no se sentía intimidada por esas tres criaturas, ni siquiera un poco asustada o nerviosa, era todo lo contrario, estaba ansiosa de que aquellas bestias la atacaran, casi lo ansiaba con un anhelo morboso. Así lo hicieron. La primera bestia en realizar un movimiento fue el Minotauro, la criatura emitió un poderoso rugido de batalla que resonó por la vasta habitación subterránea, luego se echó a correr en toda su pobre y mediocre velocidad; mientras ese ser hacía eso, a la distancia el Centauro equipaba una de sus flechas en el arco que portaba sobre el hombro derecho, tensó la cuerda y disparo. Jessenia fue capaz de ver la flecha en mitad del aire con perfecta nitidez y lo que era muy extraño es que el disparo se aproximaba muy lentamente, la chica podría fácilmente esquivarlo de cualquier forma que quisiera o atrapar el proyectil antes de que la golpeara. Decidió hacer lo último.

 

            Jessenia atrapó la flecha que de otra manera se hubiese incrustado profundamente en mitad de su frente, mientras la analizaba, la chica comenzó a evadir una serie de flechas que el Centauro le había disparado en la cabeza, pecho y cuello. La humana las evadía sin siquiera mirarlas volar en mitad del aire y ¡era asombroso! No necesitaba ver las flechas para saber en qué parte de su cuerpo la golpearían, Jessenia podía sentir un leve cosquilleo en el área que hubiesen impactado y, mientras más fuerte y constante se volvía el cosquilleo, esa quería decir la cercanía del ataque, por lo que la joven esquivaba esos disparos por pocos centímetros.  Y, sin levantar la vista, Jessenia evadió el ataque del Minotauro, el cual ya había llegado hasta donde ella se encontraba; la bestia levantó su enorme hacha doble por encima de la cabeza y con fuerza, la dejó caer sobre la cabeza de la humana, no obstante ésta se echó para atrás en el último segundo, provocando que el ataque de la criatura se impactara ruidosamente contra el suelo, ocasionando que éste se agrietara. Acto seguido, el Centauro continuó sacando flecha tras flecha a una velocidad asombrosa, las equipaba en su arco y luego las disparaba con una precisión aterradora; cada uno de esos disparos, de no ser evadidos por Jessenia, se le hubiesen clavado profundamente en la cabeza, en el cuello y en el pecho; el Centauro disparaba para matar y el Minotauro atacaba con las mismas intenciones asesinas, sin ápice de miramientos.

 

            Pero todo eso ya lo sabía Jessenia, no hacía falta ver a esas criaturas para advertir su brutal ferocidad, la chica podía sentir las energías que aquellas bestias desprendían: eran brutales, salvajes y hambrientas de carne y sangre. La sed asesina de esos seres era tal que habría bastado para paralizar a una persona ordinaria y sumirla en el terror y en una parálisis muscular a causa del miedo, no obstante, para Jessenia, esas sensaciones que emanaban sus oponentes más que intimidarla y asustarla, la divertían. Era como ver a dos perros furiosos que se ladraban y gruñían por el derecho a dar el primer bocado. El único que se mantenía inusualmente controlado y centrado, era la tercera bestia, la más pequeña y en apariencia, la más débil de los dos. El Sátiro veía a Jessenia con atención, analizándola, estudiándola y aprendiendo de sus movimientos; la humana podía sentir sus ojos de bestia clavados en ella; no hacía pelear contra esa criatura para saber que era la más poderosa de los tres, ya que el Centauro y el Minotauro, no eran tan diferentes a un par de perros salvajes; se veían feroces e intimidantes pero al final, eran igual de débiles.

 

            El Minotauro continuó atacando a Jessenia con una fuerza y con una violencia aterradora, debido al tamaño descomunal de su hacha doble, si cualquier otro objeto hubiese recibido los tajos de esa arma, el objeto habría quedado reducido a escombros.

 

            Mientras la humana se divertía jugando con el Minotauro, el Centauro se quedó dónde estaba, saco otra de sus flechas la equipó y observó todos los movimientos de Jessenia, esperando por el momento adecuado para disparar y perforarle la cabeza de un solo tiro; así es como atacaban los Centauros, usaban sus armas para atacar a distancia y luego de que el objetivo haya sido asesinado o debilitado, es que se acercan para dar el golpe final; debido a su semejanza con los humanos, cuando no les queda otro remedio, los Centauros luchan cuerpo a cuerpo y, aunque esa no es su especialidad, por sus enormes y fuertes cuerpos, había pocos que sobrevivían a un ataque directo de esos seres. Cuando terminó de enfocar y vio su oportunidad, disparó; la flecha surcó el aire a una velocidad que cualquier ser humano ordinario no hubiese sido capaz de ver pero, para los ojos expertos de los Entrenadores y los ojos de Jessenia, esa larga y feroz flecha negra era tan visible y lenta como una tortuga gigante. Claro, visible para cualquier par de ojos experimentados siempre y cuando se esté prestando atención al entorno.

 

            La humana bloqueó el ataque de la flecha al guiar al Minotauro a la posición donde el disparo llegaría y al hacerlo, el Minotauro terminó con una larga flecha fuertemente incrustada en su espalda, al sentir el proyectil, la enorme bestia musculosa con cabeza de toro se volvió para ver y gruñirle al Centauro por la flecha que le había dado, no obstante, el ser mitad caballo y mitad hombre ignoró el gruñido de advertencia del Minotauro, prestándole toda su atención a la humana que no paraba de sonreír con frialdad, como quien mira algo malo que le haya pasado a una persona que odias.

 

            El Minotauro se volvió hacía la humana para reanudar sus feroces y lentos ataques que no le acertaban ni por escasos centímetros, el Centauro, mientras tanto, continuaba con su inútil estrategia de golpear a Jessenia desde la distancia con sus múltiples flechas negras y largas y usando su asombrosa precisión que en esos momentos, no le servía para nada, pues el enorme cuerpo del Minotauro resultaba ser un escudo perfecto para la humana, por lo que todos sus disparos, sin excepción, terminaron incrustándose profundamente en la ancha y musculosa espalda de la criatura con cabeza de toro y, para cuanto éste ser finalmente se hartó de todos los disparos que tenía clavados en la espalda, se olvidó de la humana a la cual no había podido ni cortar y se giró para clavarle sus rojos y fieros ojos al Centauro que, al darse cuenta que sus disparos no harían nada, optó por usar su última estrategia, la cual consistía en atacar directamente a Jessenia usando la fuerza física de su enorme y musculoso cuerpo.

 

            El Centauro galopó, más rápido y pesado que un caballo normal, hacía Jessenia, quien se había alejado del Minotauro para seguir jugando con la criatura mitad caballo y mitad hombre. El Minotauro hizo un intento de seguirlos pero, debido a la velocidad superior de los primeros dos, él no pudo hacer otra cosa que mirar con los colmillos de su hocico ferozmente apretados. El Centauro tenía la intensión de golpear a la humana con sus patas delanteras, ya que estas tenían la fuerza para reducir a escombros la pared más dura, no obstante, Jessenia se echó a correr de espaldas mientras veía al Centauro acercándose a ella mientras galopa usando toda su velocidad. No la alcanzaba. La joven utilizó todo el espacio del área de combate para jugar con la bestia al gato y al ratón, salvo que el gato, en esta ocasión, no podía acorralar ni alcanzar al pequeño ratoncito.

 

            — ¡Vamos, ¿qué sucede?! —Le dijo al Centauro mientras esbozaba una sonrisa gélida de satisfacción—. ¿No se supone que los caballos son animales rápidos? ¡Mírame a mí, estoy corriendo de espalda para hacértelo fácil y aun así no logras alcanzarme…! ¡Hmph! —Resopló, orgullosa—. ¿Qué tan lentos y patéticos son ustedes? Yo esperaba un combate más emocionante para divertirme y hasta ahora solo me encuentro con dos tristes animalejos que lo único que saben hacer bien es gruñir y producir ruidos molestos… ¡Ahhhh… ¡ ¡Ustedes me decepcionan!

 

            El Centauro, por ser una criatura mitad bestia y mitad hombre, era capaz de entender todas y cada una de las palabras usadas por Jessenia y, personalmente hablando, a él no le interesaba nada lo que la humana le había dicho, salvo por una cosa. ¡Lo llamó caballo! Si había algo que enfurecía a los Centauros al punto de volverlos animales salvajes, es que los llamaran usando esa palabra. Para ellos, ser comparados con los caballos, criaturas patéticas y lamentables al servicio de los humanos, era la peor grosería que podías decirles.

 

            La bestia sacó nuevamente su arco y sus flechas y aprovechando que tenía a la humana frente a él y no detrás del Minotauro, es que decidió golpearla con todos sus disparos, le llenaría el cuerpo de agujeros.

 

            — ¿Que piensa que está haciendo? —Inquirió uno de los Entrenadores desde la altura donde todos observaban el combate—. Desde que salieron las bestias no ha hecho nada más que correr y esquivar, ¿Por qué no ataca? ¡No derrotara a sus enemigos si no pasa a la ofensiva!

 

            Mientras el Centauro equipaba su primera flecha, Jessenia giró por unos segundos sus profundos y oscuros ojos azules hacía donde estaban los Entrenadores, luego los volvió a figar en su oponente, el cual ya había terminado con lo que hacía.

 

            —Es una lástima que se estén aburriendo haya arriba—les dijo mientras corría de espaldas— pero a mí me gusta jugar y divertirme con mis juguetes antes de romperlos y buscarme unos nuevos. Si no les gusta lo que están viendo o si no les gusta como hago las cosas, ya se pueden ir retirando, porque francamente no hay nada que me importe menos que satisfacer sus estúpidas expectativas.

 

            Más de un Entrenador se sintió ofendido por las palabras arrogantes y altaneras de Jessenia y, sus cóleras aumentaron cuando vieron que la chica sonreía con satisfacción, muy orgullosa y satisfecha por lo que les había dicho.

 

            “Aunque es verdad.” Pensó la chica mientras veía al Centauro apuntarle, estaba listo para disparar. “Este combate se está tornando aburrido, esos animalejos no resultaron ser lo que yo me imaginaba…” Jessenia giró sus ojos por un solo segundo para ver al Sátiro, ese ser continuaba quieto, con sus largos brazos cruzados y con sus ojos amarillos puestos sobre ella, no paraba de estudiarla y de analizarla. Luego, usando un segundo más, la chica advirtió la espalda llena de flechas que el Minotauro trataba inútilmente de sacarse. Jessenia sonrió con frialdad, se le había ocurrido una idea divertida. No deseaba terminar ese combate con un solo golpe, eso sería demasiado aburrido, por lo que ella hizo lo siguiente…

 

            Jessenia guio al Centauro hacía el Minotauro y cuando éste tuvo la certeza de que la daría, disparó flecha tras flecha,<

Notas finales:

CONTINUACIÓN DEL CAPITULO:

 

flechas que fueron esquivadas magistralmente por la humana y las mismas fueron a impactarse contra el torso desnudo del Minotauro, el cual rugió furioso mientras escupía espuma blanca del hocico. Sus brillantes y feroces ojos rojos se clavaron en el Centauro, la criatura que portaba el arco y las flechas. Él siguió disparando, Jessenia esquivando y el Minotauro recibiendo cada uno de los proyectiles, porque al ser demasiado grande y lento, no podía evadirlos como lo hacía la humana. Finalmente, todas las flechas del Centauro habían sido usadas, se encontraban ahora enterradas en el pecho sangrante del Minotauro quien, pese a tener docenas de ellas clavadas y pese a que su torso se había impregnado de sangre, la criatura con cabeza de toro se mantenía firme, resistiéndose a caer.

            Jessenia supo entonces que la primera etapa de su plan se había completado, lo único que faltaba era… Corrió de espaldas hacía donde se encontraba el Minotauro parado, un poco tambaleante por la cantidad de sangre que había perdido pero aun así, con sus ojos clavados en Jessenia… ¡No! Clavados en el Centauro, en la criatura que venía detrás de la humana con sus ojos de hombre fijos en la chica ante él. La joven ya se encontraba muy cerca del Minotauro, por lo que deliberadamente disminuyó su velocidad para darle al Centauro la sensación de victoria que tanto anhelaba y fue entonces cuando sucedió. Jessenia saltó de espaldas hacía atrás para evadir el hachazo que el Minotauro soltó con toda su fuerza, ataque que fue recibido por el Centauro.

            El Centauro se concentró tanto en la humana que no le prestó atención al Minotauro que se encontraba tan cerca de ellos y para cuando lo advirtió, ya era demasiado tarde, la enorme hacha doble de la criatura con cabeza de toro se incrustó profundamente en el torso desnudo del Centauro, empujándolo unos metros por la fuerza del golpe. Aturdido y mortalmente lastimado, el Minotauro tomó su enorme hacha y antes de que el Centauro se recuperara, la bestia descargó sobre él toda la furia que había almacenado luego de recibir todos esos flechazos. El ser mitad caballo y mitad hombre alargó el brazo humano inútilmente, pues el Minotauro se lo amputó con un solo tajo, a continuación, hizo lo mismo con el otro brazo, luego, tomó su arma con ambas manos, la levantó por encima de su cabeza y con toda su fuerza, descargó el ataque mortal sobre la cabeza de la bestia, partiéndosela por la mitad como si fuera una sandía o un melón.

            La bestia con cabeza de toro no quedó satisfecha pese a tener el cadáver de la otra criatura a sus pies y desprendiendo litros y litros de sangre roja por las amputaciones cometidas; soltó otro rugido bestial y furioso y luego pasó a desmembrar el resto del cuerpo. ¡Golpeaba y golpeaba! ¡Cortaba y cortaba! ¡Atacaba y atacaba sin misericordia! Del Centauro no quedo nada antero, solo partes mutiladas y cortadas despiadadamente por una bestia colérica y furiosa. Y mientras el Minotauro masacraba a hachazos a la otra bestia, Jessenia, desde una distancia prudente, reía y reía a carcajadas mientras señalaba con su dedo índice de la mano derecha, los pedazos de lo que había sido en el pasado, un Centauro.

            La chica comenzó a aplaudir con fuerza mientras continuaba riendo a carcajadas, como si en lugar de estar viendo una masacre sangrienta y brutal, presenciara una divertida actuación de comedia.

            — ¡Eso si fue divertido…! —Dijo entre carcajadas y aplausos estruendosos—. ¡Muy, muy divertido! ¡BRAVO…! ¡Te mereces mi reconocimiento, cabeza de toro, considérate afortunado…! —Jessenia continuó riendo y aplaudiendo hasta que recordó que era vista por los Entrenadores y cuando los vio, allí en las alturas, la joven recordó cuál era su verdadero objetivo, lo olvidó por completo—. ¡Ah…! Yo no lo mate… —Se excusó sin mucho convencimiento—. Ellos se mataron entre si…

            El Minotauro ya había terminado de desmembrar el cuerpo del Centauro en docenas de pedazos, no quedaba parte reconocible de lo que en antaño fue una criatura mitad caballo y mitad hombre, nada salvo litros y litros de espesa sangre roja y órganos aplastados esparcidos por todo el charco carmesí. La bestia giró sus cansados ojos rojos al otro ser viviente que tenía cerca y con torpeza y cansancio fue hacía ella. Jessenia advirtió que el Minotauro ya había perdido una considerable cantidad de sangre debido a los flechazos del Centauro, por lo que la criatura se movía con mayor lentitud y cansancio.

            Jessenia suspiró. “Pelear contra él en ese estado no será nada divertido…” Miró al Sátiro, el cual continuaba donde mismo con la misma pose. “Terminare de una vez con él y me enfrentare a esa otra bestia, parece que la lucha con ese será muchísimo más divertida…” Luego vio a la bestia mutilada sobre un charco de su propia sangre y órganos desparramados. Volvió a suspirar. “Espero que no me obliguen a meter sus partes a la jaula, sería un verdadero hastío tener que hacerlo…”  

            El Minotauro se acercaba a la chica entre tambaleos, perder semejante cantidad de sangre lo agotó considerablemente, la bestia con cabeza de toro se encontraba tan fatigado que incluso su enorme hacha de doble filo le resultaba pesada y molesta. Jessenia, ante esa evidente muestra de debilidad y fatiga física, optó por una sencilla estrategia de combate; la humana invocó su Arma Espiritual, la cual consistía en una espada común y corriente, la hoja era delgada, un poco larga y sin ningún tipo de adorno extravagante que la hiciera lucir mortífera deliberadamente. A primera vista, esa débil y enclenque espada no parecería ser suficiente para derrotar a una criatura gigante y monstruosa como lo era el Minotauro.

            La bestia levantó con esfuerzo su pesada arma y con fuerza la dirigió al cuello de la humana para cortarle la cabeza de un limpio y rápido tajo, no obstante, lo que Jessenia hizo asombró no solo al Minotauro, sino que también a los Entrenadores. ¡La joven detuve la enorme hacha de la bestia con sus dedos índice y pulgar de la mano derecha, la sostenía de la parte filosa sin cortarse y sin dejar que la criatura con cabeza de toro se la arrebatara de nuevo!

            Los Entrenadores notaron al instante que Jessenia cubrió sus dedos con una armadura de energía que era claramente visible, gracias a esa técnica, los miembros de la chica no fueron amputados, ¡ni siquiera recibió un pequeño corto! Lo que hizo a continuación fue asombroso, en lugar de apuñar a la bestia con toda su espada, Jessenia empezó a producirle cortes profundos para que terminara de desangrarse con mayor rapidez y cayera por su propio peso. El proceso no le tomó mucho y la humana había dejado de sonreír, en su lugar la joven mantenía un semblante sombrío y sumamente aburrido.

            Para cuando terminó con el Minotauro, la bestia perdió varios litros de sangre que lo hicieron caer de rodillas frente a Jessenia, ya incapaz de sostener su pesada arma y completamente a merced  de la humana, la chica lo tomó por uno de los largos cuernos que tenía en la frente y se lo llevó mientras lo arrastraba por el suelo, dejando detrás un rastro de espesa y brillante sangre roja. Una vez frente a las tres jaulas abiertas, la chica lanzó al Minotauro dentro de una de ellas como si la bestia fuera un saco enorme de basura que oliera especialmente mal. Ignoraba si la celda donde lo arrojó fuera la correcta pero supuso que no era importante meterlos en las jaulas correspondientes. 

            La humana se volvió hacía el grupo de Entrenadores que la veían atentos desde las alturas y sin ningún remordimiento y con voz fría, mecánica y aburrida, les dijo lo siguiente:

            — ¿Tengo que meter todos los pedazos del caballo a su jaula?

            Scar le respondió con su usual tono de voz fuerte y severo.

            —Si mal no recuerdo te dijimos que no podías matarlos, el objetivo de esta prueba es que los sometieras usando tus habilidades, no asesinarlos para luego regresarlos a sus jaulas.

            —Yo no mate a ese caballo—se defendió con completa falta de interés—. Cabeza de toro lo hizo, yo solo lo mire…

            — ¡Tu lo incitaste a que matara al Centauro! —Exclamó el alto y musculoso Entrenador de cabello negro—. Lo mataste indirectamente.

            — ¿A quien le importa eso? —Preguntó, levantando los brazos y los codos para darle énfasis a sus palabras. No se veía ni un poco arrepentida por lo que había hecho—. Seguro que hay muchos de esos caballos deformes por ahí afuera. ¡Ya se! Acéptenme como Cazadora en este momento y yo personalmente iré y les traeré uno nuevo. Le amarrare las patas y lo traeré arrastrando de donde haga falta, ¿Qué les parece? No creo que sea una mala oferta.

            — ¡No juegues con nosotros, mocosa arrogante! —Le espetó otro de los Entrenadores—. ¡Nosotros decidimos quien se vuelve Cazador y quien no y usted, señorita, me temo que no va por buen camino!

            — ¿Y se puede saber por qué? —Preguntó con desinterés—. ¿Qué acaso el objetivo de esta prueba no era superar a esas bestias? Bueno, supere a dos de ellas, solo me falta derrotar a la última y con eso habré pasado su aburrido desafió.

            Otro de los Entrenadores estaba listo para protestar contra las exigencias de Jessenia, ¿Quién se creía que era esa chica para llegar e imponer sus condiciones? ¡Ella no era nadie para decidir como pasaba su prueba! Lamentablemente, antes de que alguno de ellos dijera algo, el Maestro del Gremio habló primero.

            —Me gustaría ver tú pelea contra el Sátiro, si lo derrotas, considerare tus exigencias, ¿es ese un buen trato para ti?

            Jessenia sonrió con una mueca arrogante y repleta de satisfacción personal, miró al anciano de cabello castaño y se alegró al notar que no era un viejo común y corriente; aunque no lo demostrara su figura o su aspecto, la chica podía sentir una considerable cantidad de poder reprimida dentro de ese anciano.

            —Si, no suena mal.

            Jessenia se volvió para ver al Sátiro que continuaba observándola desde una distancia no mayor a los diez metros, desde que las tres bestias salieron de su jaula, aquella criatura no se había movido ni un centímetro, permaneció quieto, con los brazos cruzados, observando sus movimientos con sus brillantes ojos amarillos mientras su lanza de doble cuchilla reposaba a su lado. En esta ocasión y advirtiendo la inminente batalla, la criatura tomó su arma, la hizo girar rápidamente sobre su cabeza y luego le apuntó a la humana con una de sus cuchillas. El combate final de la primera prueba estaba por iniciar.

 

FIN DEL CAPITULO.  Ojala les haya gustado el capitulo, no olviden dejar un comentario, hasta la prozima. :) :) :)

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