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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

¡Hola! ¿Como estan lectores?

Lamento, mucho, mucho, MUCHO, muchisimo no haber podido subir la continuación de estos capitulos, pero es que últimamente he estado muy ocupado con otras cosas, pero no se preocupen, ya me estoy organizando y subire un capitulo nuevo por semama (espero).

Otra cosa, segun yo, me faltan cuando minimo un capitulo. ¡¡¡SOLO UN CAPITULO MÁS PARA CONECTAR LAS DOS HISTORIAS!!!

Bueno no, tampoco, serían cuanto mucho dos o tres capitulos más, pero no se preocupen, la conexion entre ambas partes de la historia esta cerca.

Sin más por el momento, disfruten de la lectura y, como siempre, si a lo largo de la historia notan algun error de cualquier tipo o si tienen comentarios, críticas o sugerencias, por favor, haganmelo saber en los comentarios.

Hasta la siguiente semana CHAO!!!!!

 

 

Jessenia permaneció congelada con los ojos bien abiertos. La metamorfosis terminó y el espacio que en antaño fue inmenso, vasto y totalmente negro, como si aquel lugar fuese la mismísima nada, se convirtió ahora en un espacio externo, como si se encontrase fuera del Gremio de ciudad Central: se encontraba parada en mitad de un camino de tierra que se alargaba hasta donde alcanzaba la vista, encima de su cabeza, miles y miles, millones y millones de pequeñas estrellas iluminaban el cielo nocturno de forma resplandeciente. A los lados del solitario sendero crecía un pequeño y delgado pasto verde y, más allá, del lado izquierdo, una fila de pequeñas casas hogareñas expulsaban un denso humo negro desde las bocas de sus chimeneas.

 

“¿Qué esta sucediendo?” Se preguntó la joven al sentir el frío de la noche. “¿En que lugar me encuentro? ¿Sigo dentro del Gremio o tal vez…?”

 

Jessenia caminó hacía donde se encontraban las viviendas. Al juzgar por las luces encendidas que se veían a través de las ventanas de cristal, la joven intuyó que quizás hubiera personas viviendo dentro de aquellas casas, sin mencionar que alguien tuvo que encender el fuego en esas chimeneas. No obstante, con forme la chica se aproximaba a las casas, Jessenia notaba que algo sumamente extraño le ocurría a su cuerpo y no lo tuvo claro hasta que llegó delante de la primera casa y notó lo grande que ésta era. Era tan alta que la joven tenía que ponerse de puntillas para poder a ver a través de la ventana, lo que la hizo reflexionar lo siguiente: o las casas eran demasiado grandes o ella se encogió de manera exagerada. Al poner ambas manos delante de sus ojos y observarlas con cuidado, es que la respuesta llegó inmediatamente.

 

            “¡Regrese a ser una niña…!” Pensó con asombro. Jessenia veía ante sus ojos sus pequeñas manitas de infante junto a sus delgados y temblorosos dedos blancos. Aquellas vivencias, por extraño que le pareciera, le eran muy familiares.

 

            Se escuchó ruido dentro de la casa: pasos de personas, sillas que eran ruidosamente movidas y las voces de un par de niños que le hablaban alegremente a su madre. Jessenia, sin saber porque lo hacía, se puso de puntillas, colocó ambas manos en el espacio lizo que había a unos centímetros del cristal de la ventana y espió el interior de la vivienda. Dentro había una mujer sentada a la mesa junto a un niño pequeño y delante del mismo chiquillo estaba el que parecía ser su hermano mayor, de unos cuantos años más pero, seguía siendo un niño. Del lado izquierdo de ese chico quedaba un asiento vació, Jessenia supuso que le pertenecía al padre cuando de pronto, la puerta de la casa se abrió bruscamente, un adulto salió con una gran cubeta metálica llena de agua, miró a Jessenia con despreció y luego le arrojó el contenido de una lanzada, empapándola completamente.

 

            — ¡Ya te he dicho miles de veces que dejes de espiar a mi familia, maldita indigente! —Le espetó el hombre con asco en la voz —. ¡Regresa al basurero del que saliste, no quiero que le contagies tus pulgas y bichos raros a mis hijos!

 

            Jessenia, empapada de pies a cabeza y con la misma inclinada unos centímetros hacía delante, recordó aquellas vivencias tan familiares.

 

            — ¿Me estas escuchando? — Preguntó el adulto —. ¡Márchate antes que decida romperte esta cubeta en la cabeza! — Le dio la espalda mientras espetaba lo siguiente —: ¡Sucios niños indigentes, todos deberían ser llevados a un orfanato donde no perjudiquen a la gente decente con su lamentablemente apariencia!

 

            La puerta se cerró de golpe detrás del adulto y Jessenia se quedó sola frente a la casa de esa familia. La chica levantó la cabeza y miró por varios segundos aquella familiar y enorme luna llena de resplandeciente color azul.

 

            “Ahora lo recuerdo todo.” Pensó mientras esbozó una pequeña sonrisa con los labios. “Esa familia, ese hombre, esa agua… No me he vuelto más joven, sigo dentro del Gremio de Central. Me pregunto si…”

 

            A Jessenia se le ocurrió una idea y no tardó en ponerla en práctica. Corrió hacía la casa del vecino con la intención de repetir lo que había echó anteriormente. Se puso de puntillas frente a la ventana y miró el interior de la casa, lo que veía en su interior era la confirmación de sus sospechas. Ya sabía en donde se encontraba y también sabía lo que estaba pasando.

 

            Dentro de aquella casa no había nada. Absolutamente nada. Ni mesas, ni sillas, ni sillones, ni personas u alfombradas; cuadros de pinturas, espejos, adornos, nada; solo un gran espacio vació iluminado por una simple chimenea.

 

            “Ahora lo comprendo todo, en el pasado, cuando era una niña que vagaba por las calles, camine hacia una casa en particular” Jessenia miró la casa donde anteriormente había espiado “ahí encontré a una familia de cuatro que se preparaba para comer sus alimentos, solo que en aquella ocasión hice demasiado ruido al acercarme y fue que ese hombre me escucho.” La joven se giró nuevamente para ver la casa vacía. “La razón por la que no hay nada ni nadie dentro de esa casa es porque nunca me acerque a ella y tampoco mire en su interior, como no sé como luce por dentro, es imposible que la encuentre amueblada de ninguna forma.” Jessenia regresó caminando serenamente al camino solitario de tierra que se alargaba hasta donde alcanzaba la vista, una vez allí, la joven miró el cielo estrellado: “El mismo cielo de aquel día, las mismas estrellas y la misma luna; las casas construidas una junta a la otra. El humo de las chimeneas y el olor a comida recién preparada. No estoy dentro de mí mente, ¡estoy dentro de mis recuerdos!”

 

            Y fue entonces que sucedió. Una vez que Jessenia descubrió el lugar exacto en el que se encontraba, nuevamente todo el espacio sufrió una brusca metamorfosis: el cielo nocturno y estrellado desapareció como si nunca hubiese existido, las casas, el humo de las chimeneas y el delicioso olor a comida caliente se perdió para siempre. La oscuridad regresó con un nuevo recuerdo: la cueva subterránea, la bruja, las serpientes, Megan y su confrontación contra el ser oscuro que le arrebató la vida a su amiga.  

 

            —Jessenia, por favor, ¡ayúdame! — Le imploró la chica de cabello negro. Jessenia se encontraba parada en mitad de la oscuridad, usando las mismas prendas de ropa que usó en aquella ocasión. La bruja y sus serpientes se encontraban ahí, rodeándolas y mirándolas expectantes —. ¡Dijiste que me salvarías! ¡Dijiste que me regresarías de nuevo a la ciudad! ¡Que nunca permitirías que me lastimaran! ¡Tu provocaste mi muerte, es por tú culpa que yo estoy muerta y tú viva!

 

            Pero Jessenia ni se inmuto, se limitó a mirar con lastima a esa falsa representación de Megan. No regresaron realmente a ese momento dentro de la cueva, ya que nada de eso ocurrió, sino que se encontraban dentro de una de las pesadillas de la joven. Una pesadilla donde Megan le reprochaba su incapacidad para salvarla y recordándole constantemente que ella, Jessenia, fue la causante de su muerte.

 

            — ¡Sabía desde un principio que no debí haberte hablado en aquel restaurante! — Le espetó con furia en la voz —. ¡Pero me diste lastima, escuchaste, me diste mucha, mucha, muchísima lastima! ¡Torpe, miedosa, tímida e insegura! ¡Simplemente no pude soportar verte en ese lamentable estado, por lo que humildemente me ofrecí a ayudarte y a protegerte!, y ¿qué fue lo que logre a cambio? ¡Que me mataran por tú culpa! ¡Te ofrecí amistad, comprensión, ayuda y hasta protección  ¿y tú como me lo pagaste?, ¡dejándome morir a manos de una bruja! ¡ERES TÚ QUIEN DEBERÍA ESTAR MUERTA, NO YO!

 

            Cuando Megan terminó de hablar, Jessenia se quedó quieta, callada y pensativa.

 

            —Tienes razón — le dijo tras unos segundos de silencio —. Tienes razón, Megan. En esa ocasión debí ser yo quien muriera a manos de esa bruja, después de todo, yo era su objetivo, sin embargo, ¿sabes por qué no morí en esos momentos? ¿Recuerdas por qué fuiste tú quien murió en lugar de ser yo? Dime ¿lo recuerdas? — Como Megan no respondió a la pregunta, Jessenia lo hizo por ella —.Sobreviví porque sacrificaste tú vida por mí, Megan. Tú querías que yo viviera y por eso me ofreciste una segunda oportunidad. — Jessenia miró a la chica de cabello negro delante de ella y sonrió con tristeza al momento de verla cubierta de sangre, allí, en el pecho, donde la bruja la había apuñalado —. Vi tú pasado, Megan y lamento haberlo hecho, pero lo hice y fue gracias a ello que comencé a entender muchas cosas sobre ti. Tus padres murieron a manos de demonios; viste a tú madre ser devorada por una de esas criaturas, luego tú padre apareció, te tomó de la mano y ambos huyeron juntos, lamentablemente eso no fue suficiente. Los dos fueron descubiertos y tú padre murió sacrificando su vida para que tú pudieras vivir más tiempo, aunque fueran unos cuantos segundos… Pero sobreviviste. Los Cazadores llegaron a ese pequeño pueblo justo a tiempo antes de que te mataran. Ellos te salvaron y fue entonces que comenzaste a vivir en Central pero, a pesar de todo, nunca fuiste capaz de olvidar la muerte de tus padres. Tú también deseabas morir como ellos, Megan, de esa forma, los tres podrían estar juntos en la muerte… Pero no lo hiciste. Pensabas constantemente en el suicidio y cuando te armabas de valor para intentarlo, la imagen de tú padre muriendo frente a tus ojos, otorgándote unos momentos más de vida, aparecía ante ti y entonces te arrepentías de pensar en esas cosas. Estabas sola en esa nueva y enorme ciudad. Sola, asustada, tímida e insegura, no tenías amigos en ese orfanato, pasaste por momentos muy duros desde pequeña y fue precisamente por ese dolor que sentías que te mostraste tan comprensiva conmigo cuando nos conocimos. Veías en mí a la pequeña niña que eras en el pasado y fue por eso que te acercaste en primer lugar, fue por esa razón que me ofreciste tú amistad, tú apoyo y tú cariño. No querías dejarme sola, no como otros te dejaron a ti de la misma manera. Fue por ese motivo que decidiste sacrificarte por mí. Cuando estábamos en esa cueva… No, mucho antes de eso, cuando te protegí esas dos veces en la ciudad dejaste de verme como la niña pequeña que necesitaba protección y cariño, comenzaste a verme como una imagen distinta de tú padre y tú regresaste a ser la misma niña de antaño. Es por esa razón que moriste por mí, te sentías endeuda conmigo y con tú padre, querías ser tú la que se sacrificara por alguien, querías ser la protectora, no la protegida. Por ese motivo me ofreciste tú vida.   

 

            Ante las palabras de Jessenia, Megan se quedó muda de la impresión.

 

            —Pero tienes razón en algo — continuó —, te defraude. Prometí que te salvaría y no pude hacerlo, es por esa razón que deseo convertirme en Cazadora. Luego de que entre a tú mente y ví tus recuerdos entendí que en el mundo hay una gran cantidad de esa clase de criaturas sueltas: seres que dispersan el miedo, la tristeza, la desesperación y el sufrimiento. — Jessenia guardó silencio abruptamente, levantó la cabeza y comenzó a mirar el techo en todas las direcciones, como si estuviera buscando algo —. ¡No sé que tipo de criaturas estén creando esta clase de ilusión, pero si creen que me dejare aplastar por el peso de mis recuerdos y el dolor de mi pasado, están muy equivocados! ¡Hace no mucho tiempo le prometí a una persona no rendirme ante el sufrimiento de la vida, le prometí que soportaría todos los golpes que el mundo estuviera dispuesto a darme y que luego me levantaría, más fuerte y resistente que antes, por lo que si “esto” es lo mejor que ustedes, Seres de la Oscuridad, pueden crear, entonces me temo que me han subestimado! — Jessenia se volvió hacía Megan y con voz clara y determinante le dijo—: Aunque se trata de una simple ilusión tuya, aún así quiero decirlo: ¡lo lamento mucho! ¡Lamento no haber podido cumplir mi promesa, lamento no haber podido salvarte, Megan! Pero, quiero que sepas, que siempre recordare tus últimas palabras: ¡viviré, cueste lo que me cueste, no importa cuanto dolor tenga que soportar de por medio, me levantare más fuerte cada vez que caiga y ustedes, seres de la oscuridad, DESAPARESCAN!

 

            El cuerpo de Jessenia se cubrió por una pequeña capa de energía blanca, alargó el brazo derecho y encima de su mano apareció su Arma Espiritual: tan pronto como la sostuvo, la chica la apuntó hacía Megan, al ver que Jessenia hacía eso, la joven de cabello negro se mostró asustada y retrocedió unos cuantos pasos.

 

            — ¿Qué estas haciendo? — Le preguntó con ansiedad en la voz —. ¡Que no vez que no hay salida de este lugar…!

 

            La energía que cubría el cuerpo de Jessenia era sin duda mucho más débil y frágil de lo que había sido la energía de la “otra” Jessenia, no obstante, la primera sabía que ese nivel de poder era más que suficiente para romper la ilusión creada a partir de sus recuerdos.

 

            —Yo no estaría tan segura de eso. — Jessenia dejó de apuntar a Megan con su espada y en su lugar comenzó a mirar el techo de un lugar a otro, moviendo los ojos a gran velocidad, tratando de encontrar cualquier cosa que se encontrase oculta entre las tinieblas —. Sino sé en que parte se ocultan, entonces solo debo atacar en todas las direcciones…

 

            La joven tomó su espada con firmeza y luego dio un giro de trescientos sesenta grados, ocasionando que una ráfaga de energía saliera expulsada de su arma abarcando todos los rincones de esa cueva subterránea. Tan pronto como el poder chocó contra el cuerpo de Megan, la imagen de ésta se desvaneció como si nunca hubiese existido, fue entonces que sucedió. Una vez que la energía se fue expandiendo y abarcando cada vez más espacio, un grupo de chillidos ininteligibles se escucharon en ese oscuro lugar. No eran sonidos provocados por animales o bestias salvajes, sino de cosas muchísimo más siniestras y temibles.

 

            Luego de que los chillidos fueron aumentando en ruido, la cueva subterránea donde Jessenia se enfrentó a la bruja y a las serpientes, se fue derrumbando, tal y como sucedió en la realidad, salvo que en esta ocasión, la chica permaneció quieta, callada y serena. Bajo sus pies la tierra temblaba violentamente, los muros y el techo se llenaron de grietas y partes de los mismos se fueron derrumbando provocando estridentes y violentos sonidos. Los muros de soporte caían en enormes fragmentos y la cueva se llenó de polvo y tierra y, aún así, Jessenia se mantuvo tranquila, perfectamente consciente de que todo aquello era una ilusión creada a partir de sus memorias.

 

            La bruja y las cuatro serpientes desaparecieron sin dejar rastro; las partes del techo que caían sobre el cuerpo de Jessenia la traspasaban y luego desaparecían en cuanto tenían contacto con el suelo. Al poco tiempo el espacio volvió a sufrir una brusca metamorfosis, solo que en esta ocasión fue una transformación mucho más sencilla y nada complicada: unas escaleras que ascendían a pisos superiores emergieron en unos de los rincones de aquel oscuro lugar, eran ahora claramente visibles, como si la oscuridad de antaño las hubiese mantenido escondidas; el espacio mismo se redujo significativamente, ya no era el terreno infinito que la “otra” Jessenia percibió, tampoco era un espacio creado a partir de ninguno de sus recuerdos, de echo, viéndolo desde esa nueva perspectiva, ese lugar subterráneo parecía más un sótano que una amplia caverna.

 

            Jessenia miró a todos lados, buscando a los responsables de crear esas ilusiones y fue entonces que los encontró: eran tres entes grandes, flotaban a varios metros del suelo, estaban cubiertos por amplias y viejas túnicas negras que ocultaban perfectamente lo que sea que hubiese debajo de ellas; el trío de monstruos se encontraba en una esquina, apretujados en un rincón como si Jessenia fuera el monstruo temible y esos tres seres fuesen un trío de niños indefensos tratando de sobrevivir. La joven les dio la espalda y comenzó a subir las escaleras. El objetivo de esa segunda prueba fue alcanzado: bajar, caminar por el espacio oscuro y luego encontrar el camino de regreso, no había razón para enfrentar a esos seres aunque, Jessenia pensó que si la “otra” Jessenia hubiese estado al mando de su cuerpo, ella los habría matado al instante de verlos.

 

            La joven subió cuidadosamente los escalones mientras pensaba en el tiempo que había permanecido en esa cámara subterránea: ¿Cuánto tiempo estuvo ahí abajo? ¿Unos minutos? ¿Algunas horas? ¿Todo el día? No lo sabía. La luz del exterior se fue aproximando a medida que Jessenia alcanzaba la superficie, entrecerró los ojos y salió de la espesa oscuridad. Allí, en la cima, en el observatorio, continuaban los Entrenadores del Gremio y el Maestro del mismo. Jessenia advirtió que todos esos hombres la miraban con mucha curiosidad e interés, como si estuvieran viendo a una persona diferente de la que entró al principio. 

 

            Jessenia salió, caminó unos cuantos metros y se detuvo justo en el centro de la arena de combate, miró a los superiores del Gremio y esperó por su resolución final.

 

            Al igual que ella, todos esos hombres la veían con expectación: los Entrenadores miraban a Jessenia a los ojos, los cuales recuperaron el brillo de antaño y ya no eran completamente oscuros; también notaron que las expresiones faciales de la chica cambiaron, ya no eran arrogantes ni toscos, advirtieron también que la joven ya no poseía esa sonrisa y esa mirada arrogante, altanera, grosera y soberbia de antes. Como todo lo anterior, los Entrenadores y el Maestro sintieron una energía diferente a la chica que llegó al inicio.

 

             —Lo prometido es deuda — dijo el Maestro —. Has completado las dos pruebas reglamentarias que todo aspirante a Cazador debe superar si desea formar parte de nuestro Gremio y si es que desea salir de esta ciudad para enfrentar los horrores del mundo exterior. Por lo tanto, usando mi autoridad como Maestro de este Gremio, te acepto como un miembro oficial de Eternal Soul. ¡Cumple tus obligaciones con valor, respeto y humildad! — El Maestro se volvió para mirar a su grupo de Entrenadores —. ¿Quién de ustedes desea explicarle lo que falta a la chica nueva?

 

            —SI no hay ningún problema, con gusto me encargare de ese asunto.

 

            El Maestro asintió y dijo:

 

            —Te lo encargo, Maxwell, asegúrate de explicarle solo lo necesario y conviértela en una ciudadana oficial de Central.

 

            —“¿Ciudadana oficial?” — Repitió Jessenia, confundida —. Creí que ya era una ciudadana de la ciudad.

 

            A los hombres tampoco se les paso desapercibido el tono de voz diferente de la chica. Antes de realizar la segunda prueba, Jessenia hablaba usando un tono de voz energético, despectivo y arrogante; en estos momentos la joven habló con cuidado, de forma lenta y suave, sin levantar la voz y con la fuerza suficiente para hacerse escuchar.

 

            —No, me temo que aún no eres una ciudadana oficial de la ciudad — explicó el Maestro —, para serlo es necesario algo más que vivir en la ciudad ya por unos días, pero no te preocupes, Maxwell te explicara todas esas cosas. Ahora, si me permiten, tengo cosas que hacer. Hasta pronto.

 

            El Maestro giró a la derecha y se fue alejando con paso lento pero determinante. El resto de Entrenadores lo siguieron a través del pasillo que conectaba con los elevadores que los llevarían a los pisos superiores. Luego de unos minutos, Maxwell y Jessenia se quedaron solos en aquel frío y espacioso lugar.

 

            —Ven conmigo, Jessenia, tenemos cosas que hacer.

 

            Maxwell caminó por el mismo sendero que transcurrieron sus compañeros; Jessenia lo siguió dentro de la arena y cuando ésta llegó al extremo de la misma, dio un saltó de varios metros de altura para poder cruzarlo sin problemas. Su cuerpo, pese a que no estaba herido, lo sentía pesada, agotado y tenso. Ambos caminaron en silencio, uno junto al otro hasta que llegaron al frente del ascensor de puertas metálicas; Maxwell oprimió el botón que lo llamaría y luego de un par de minutos, el elevador abrió sus puertas, ambos entraron y fue que el Entrenador pulsó otro botón. Las puertas se cerraron y la maquina se puso a trabajar.

 

            — ¿A dónde vamos? — Inquirió la chica.

 

            —Ya escuchaste al Maestro, debo registrarte como ciudadana oficial de la ciudad.

 

            Al poco tiempo, el ascensor se detuvo en el piso diez, las puertas se abrieron y un pasillo largo y oscuro les dio la bienvenida. Los pasajeros salieron y se quedaron parados por algunos segundos.

 

            —Esto es muy importante, así que quiero que me escuches, Jessenia. Únicamente los Cazadores, los Entrenadores o los que trabajan directamente para el Gremio conocen lo que estoy a punto de mostrarte, luego de que veas lo que vas a ver, tienes prohibido hablarlo con cualquiera, ¿te quedo claro? No importa si es un amigo, un familiar o un amante, todo lo que veras de ahora en adelante y todo lo que te voy a revelar son secretos que solo los Cazadores deben conocer, revelar la información que estoy por darte con cualquiera que no sea miembro del Gremio, es considerado como un delito muy serio que se castiga con el destierro de la ciudad, ya que nosotros lo consideramos como una traición, ¿ha quedado claro?

 

            —No le diré nada a nadie, lo prometo — aseguró la chica.

 

            —Muy bien, sígueme.

 

            Jessenia siguió a Maxwell por un largo, largo, largísimo pasillo que parecía no tener final; o al menos así lo creyó hasta que más adelante, dos grandes puertas dobles les cortaron el paso.

 

            —Es aquí — dijo el hombre —. Detrás de estas puertas se encuentra el cerebro y la espina dorsal del Gremio y de la ciudad. Entremos.

 

            Jessenia no supo que decir o responder ante las analogías que Maxwell hizo sobre lo que había detrás de esas puertas. Las mismas se abrieron y del otro lado, un pequeño cuartito: como para cuatro o cinco personas, les dio la bienvenida. Dentro había una segunda puerta que, Jessenia imaginó, conducía a una habitación mucho más grande.

 

            En paredes de izquierda y derecha; en el techo y en suelo: un símbolo familiar atrajo la atención de la nueva Cazadora: se trataba del símbolo de Eternal Soul (un escudo de fondo con dos largas espadas al frente del mismo formando una llamativa X y, a los lados de ésta las letras E y S).

 

            —En esta pequeña habitación te pondremos la marca del Gremio, ¿sabes qué es eso? — Maxwell no esperó que Jessenia respondiera puesto que él mismo se respondió —. La Marca o Símbolo del Gremio es la identificación oficial que te acredita como miembro activo y oficial de Eternal Soul. Supongo que puedes verlo como una especie de tatuaje permanente que se quedara grabado en tú piel hasta el día de tu muerte. Si por obra del destino, de la mala suerte o de cualquier otra fuerza llegaras a morir, la Marca se borrara por sí misma y, si llegaras a traicionar al Gremio de cualquier forma posible, el Símbolo quedara tachado y permanecerá como un estigma que muestre tú traición inclusive después de muerta. ¿Entiendes lo que te digo?

 

            Jessenia asintió y dijo:

 

            —Si me ponen la Marca y llegara a morir en combate, el Símbolo desaparecerá por sí mismo, no obstante, si me vuelvo una traidora, el tatuaje quedara grabado y tachado en mi piel como muestra de mi traición y ese estigma nunca se borrara, ni siquiera con la muerte.

 

            —Así es. Basta con una sola traición para quedar marcada de por vida, ahora, si ya no tienes más preguntas, te voy a pedir que te provoques un ligero corte en la parte del cuerpo donde quieras tener la Marca. El lugar donde se produzca el sangrado será donde aparecerá el Símbolo del Gremio. ¿Qué parte escoges?

 

            Jessenia pensó por unos segundos que parte del cuerpo deseaba tatuarse, le hizo saber su decisión a Maxwell, éste asintió y le pasó un pequeño y corto cuchillo que llevaba símbolos grabados en la hoja por ambos lados, la joven alargó el brazo derecho y con cuidado se provocó un corte en el dorso de la mano derecha. El dolor acudió con rapidez y la sangre manó con mayor velocidad. Luego de un par de segundos, varias gotas de sangre comenzaron a caer sobre el suelo formando un pequeño charquito de líquido rojo y fue allí que ocurrió.

 

            Los símbolos del Gremio que se encontraban pintados en el techo, en el suelo y en las paredes de izquierda y derecha de esa pequeña habitación, comenzaron a emitir un destello rojizo. Luego de unos segundos, la sangre que cayó al suelo se levantó y regreso a la herida abierta de Jessenia, solo que en lugar de meterse nuevamente dentro de su cuerpo, la sangre empezó a tomar forma en el dorso de la mano derecha de la chica. Solo tardó un minuto: la Marca del Gremio, dibujada con sangre, se tatuó en el lugar exacto donde Jessenia la quería.

 

            —Felicidades — le dijo Maxwell con una sonrisa en los labios —. A partir de ahora eres oficialmente una Cazadora del Gremio.

 

            Por si solas, las puertas que había al frente se abrieron hacía dentro, mostrando una habitación mucho más grande, oscura y pobremente iluminada por una fría luz azulada.

 

            —Entremos, lo que sigue es muy importante.

 

            Maxwell tomó la delantera. Luego de que él avanzara unos cuantos pasos, Jessenia lo siguió de cerca. La nueva habitación era tal y como la joven se la había imaginado: grande, muy amplia, oscura y con mucho espacio sin ocupar. Los Cazadores se aproximaron al origen de esa fría luz azulada. Jessenia se congeló y abrió grande los ojos al notar que unos metros más adelante había una enorme maqueta, muy realista, de toda la ciudad

 

            —No te acerques demasiado — dijo Maxwell, deteniéndose a pocos metros de distancia de la enorme maqueta de ciudad Central, la cual se encontraba echa en el suelo en mitad de esa vasta habitación —. Quizá no lo parezca, pero ese modelo es en realidad algo muy importante, obsérvalo con cuidado y tomate tú tiempo para apreciarlo, ya es probable que no vuelvas a pisar ésta cámara.

 

            — ¿Por qué no? — Inquirió la joven.

 

            —Porque el acceso a ésta habitación se encuentra restringido para la gran mayoría de miembros del Gremio, solo un puñado de empleados tienen permitido entrar aquí en más de una ocasión. Al igual que tú, todos los anteriores Cazadores han pasado por este cuarto y no han regresado.

 

            Jessenia volvió a colocar su mirada sobre la impresionante y muy realista maqueta de la ciudad: ¡todo estaba allí, en perfecto detalle! Las viviendas, las calles, los comercios y tiendas; el enorme parque de Central, cada árbol, cada banca; el pasto verde e inclusive el orfanato donde Megan creció y se educo estaba ahí. Por supuesto, en el centro de todo e imponiéndose por sobre lo demás se encontraba el Gremio de Cazadores: un edificio altísimo que ridiculizaba a todas las otras construcciones. Era como analizar un magnifico animal exótico, traído de tierras lejanas y compararlo con un simple gato callejero. No había comparación posible.

 

            No obstante, además de las casas, de los comercios, del Gremio y del bosque, esa maqueta poseía algo más, algo que la hacía verdaderamente única. Jessenia entornó los ojos, miró el modelo de la ciudad por largos segundos y fue entonces que notó una delgada capa de luz que rodeaba la maqueta en su totalidad. Era como si la ciudad entera se encontrase tapaba por una cúpula casi invisible y eso no era todo; la Cazadora advirtió, cuando enfocó su atención en las calles de la ciudad, que una serie de miles y miles de pequeñas lucecitas rojas andaban por ahí como si fuesen personas diminutas viviendo dentro del modelo.

 

            —Sé que es una maqueta de la ciudad pero — dijo Jessenia, observando cada detalle del modelo, asegurándose que no se le escapara ningún nuevo detalle — ¿Qué es en realidad? Quiero decir, no es maqueta ordinaria, ¿o si?

 

            —Efectivamente — respondió Maxwell —. Es un modelo perfecto de ciudad Central, pero tampoco es una maqueta ordinaria. Te haré una pregunta, ¿cómo crees que el Gremio supo, casi de inmediato, que tú, una chica foránea, llegó sin previo aviso una noche cualquiera?

 

            Jessenia lo miró con aprensión y luego de unos segundos respondió:

 

            —Sintieron la presencia oscura de quien me trajo a esta ciudad, por esa razón supieron inmediatamente que algo anda mal, ¿me equivoco?

 

            —Bueno, si y no. Es verdad que esa noche sentimos una energía especialmente oscura y poderosa y los rastros de esa misma presencia fueron los que nos llevaron hasta a ti, pero eso no es todo. — Maxwell dejo de mirar a Jessenia y se concentró en la brillante maqueta que reposaba en mitad del suelo —. Esta representación de la ciudad nos lo dijo también. Quiero que observes  con cuidado el edificio del Gremio y me digas si ves algo fuera de lo normal. Algo que destaque de entre todas las cosas de allí.

 

            Jessenia lo hizo. Observó con mucho cuidado el alto y perfecto edificio de la maqueta, no obstante, por más que lo analizó de arriba abajo, la chica no pudo ver nada fuera de lo normal: la pintura era la misma, las puertas de cristal que conectan con el vestíbulo estaban allí, el símbolo del Gremio continuaba sobre esa misma entrada y, por si no fuera suficiente, esas pequeñas flamitas o lucecitas rojas continuaban paseándose de un lugar a otro dentro de ese edificio y dentro de esa maqueta… Fue entonces que Jessenia lo entendió, abrió grandes los ojos y miró al Entrenador junto a ella con ansiedad.

 

            — ¡Esas lucecitas rojas son…, son…, los ciudadanos de la ciudad! ¡Todos ellos, ¿no es así?!

 

            Maxwell inclinó la cabeza un par de centímetros y mostró una pequeña sonrisa de complicidad.

 

            —Eres una chica bastante intuitiva, Jessenia. Estas en lo correcto, esas lucecitas rojas, todas ellas, representan a cada uno de los ciudadanos de esta ciudad. No obstante, no era eso lo que deseaba que percibieras, esta relacionado, pero no es lo mismo.

 

            Jessenia volvió a fijar su atención y toda su concentración en la maqueta de la ciudad, preguntándose que detalle había pasado por alto. No veía nada. Los ojos de la chica se movían con velocidad de un punto a otro, de un edificio a una vivienda, de una vivienda a una calle, de una calle a un sendero del parque, de un sendero del parque al Gremio de Cazadores y fue allí, finalmente, donde creyó notar la “anomalía” a la que hacía referencia Maxwell. Le costó trabajo distinguirla, después de todo, esa pequeña anormalidad estaba rodeada de docenas y docenas de lucecitas rojas, sin mencionar que los muros del edificio entorpecían por mucho la visibilidad de esa flamitas luminosas, no obstante, luego de concentrarse, Jessenia finalmente fue capaz de ver notar algo extraño dentro de los muros de esa alta construcción.

 

            El Gremio, como toda la ciudad, tenía en su interior las lucecitas rojas que representaban a los Cazadores, Jessenia advirtió que las flamitas que los representaban eran un poco más grandes y llamativas que las del resto de ciudadanos, no obstante, esa no era la anormalidad que Maxwell esperaba que la chica desentrañara, sino la siguiente: dentro del edificio, muy, muy adentro, había una brillante y algo oculta lucecita de color amarillo. Esa misma flamita se encontraba quieta y juntó a ella, una flama un poco más grande y roja le hacía compañía.

 

            —Esa luz amarilla — inició la joven — soy yo, ¿verdad?

 

            A lo que Maxwell sonrió.

 

            —Efectivamente. Las luces o flamas rojas, representan a cada ciudadano de Central, sea Cazador o una persona ordinaria. No obstante, cuando algún extranjero o viajero se detiene en nuestra ciudad, ese alguien aparece como una llamativa luz amarilla que, evidentemente, desentona con las demás luces rojas de la maqueta y ese mismo color amarillo nos dice en que parte de Central se encontrara en todo momento. Cuando tú llegaste a la ciudad esa noche, en la maqueta aparecieron dos luces diferentes: una negra, muy grande y otra pequeña y amarilla, lamentablemente, cuando llegamos a la Posada Aura, la luz oscura ya se había ido y solo te encontramos a ti, dormida e inerte.

 

            — ¿Por qué aparezco como una luz amarilla? — Inquirió la joven —. Dijiste que con la Marca del Gremio ya soy oficialmente una Cazadora.

 

            —Y es verdad — concedió Maxwell —. Oficialmente ya eres una Cazadora del Gremio, pero aún no eres una ciudadana legítima, para serlo todos deben hacer algo antes. Sígueme.

 

            Jessenia se quedo mirando por algunos segundos la cúpula de energía que cubría la ciudad en su totalidad.

 

            — ¿Qué es esa energía que rodea la ciudad? — Preguntó —. Parece una tapa que cubre a Central como la que se usan para proteger los alimentos de tierra o insectos.

 

            — ¡Ah, es verdad! ¡Me olvide por completo de explicarte ese detalle! — Maxwell se detuvo a medio camino de donde llevaría a Jessenia, regresó y miró junto a la chica la cúpula de energía —. A eso le llamamos: El Protector y es, en pocas palabras, una defensa que cubre por completo cada área de la ciudad, es gracias a esa cúpula que nosotros pudimos saber instantáneamente sobre tú llegada a Central y sobre todas las posibles infiltraciones, ya sea por vía aérea, subterránea o terrestre. No es un campo de fuerza, por si lo pensaste Jessenia. El Protector, al momento de ser penetrado por cualquier persona que no sea de la ciudad: humano, animal, bestia o ser oscuro, nos lanzara inmediatamente una advertencia y, como ya te lo explique, los ciudadanos no oficiales aparecerán como lucecitas de diferentes colores: amarillo para los extranjeros; negro para los Seres Oscuros; verde para las bestias y morado para los animales, ya sabes, pájaros en su mayoría.

 

            —Eso es muy impresionante — reconoció Jessenia mientras veía con interés la maqueta de la ciudad —, con ese dispositivo serían capaces de controlar perfectamente a la ciudad y a sus habitantes, ya que nunca se les pasara nada por alto, ¿no es así?

 

            — ¡Bueno, más o menos! — Reconoció el Entrenador mientras sacaba el pecho y lo levantaba con orgullo. Jessenia replicó sin misericordia.

 

            —Si este sistema están bueno, ¿cómo es que no se dieron cuenta de la presencia de Metamorfos en la zona abandonada de la ciudad? Por como yo la veo, es la única parte de la ciudad que esta completamente desabitada, por lo que si un grupo de personas se reunieran ahí, ¿no sería eso lo bastante sospechoso como para ir a investigar? 

 

            Maxwell dejo de inflar el pecho, soltó un suspiro de cansancio, se rascó la nuca y habló con cansancio:

 

            —Eres bastante perspicaz, Jessenia. Tienes razón, de alguna forma la bruja que controlaba a los Metamorfos supo sobre el sistema defensivo de Central, de ahí que desarrollara una magia para poder bloquearla. No sé si Joe u otro Cazador ya te lo haya revelado pero, luego de que tú y él volvieran, descubrimos como funcionaba la magia de esa bruja. Básicamente ella creo su propia cúpula defensiva que cubría únicamente la zona abandonada de la ciudad, esa cúpula fue creada absorbiendo la energía de los humanos que vivían en las cercanías, de ahí que nosotros no fuéramos capaces de sentir la presencia de ningún ser oscuro. Después de que los Metamorfos estuvieran bajo la protección de ese domo, ellos serían capaces de mostrar su verdadera naturaleza sin preocuparse que sus energías oscuras se filtraran fuera de esa zona. Es duro y humillante aceptarlo pero, esa bruja nos mantuvo engañados por mucho tiempo, de no ser por tú intromisión, esos Seres Oscuros hubiesen seguido haciendo sus fechorías.

 

            —Si…, supongo que si…

 

            Jessenia no podía olvidar, ¡no!, no se permitía olvidar que de no haber sido por el incidente de la bruja y de esos Metamorfos, probablemente ella no se encontraría allí en esos momentos, a punto de convertirse en ciudadana oficial de Central. Si bien es cierto que ganó muchas cosas tras esos acontecimientos, también es verdad que perdió demasiado en el proceso.

 

            —Sigamos adelante — dijo Maxwell conduciendo a Jessenia por el interior de esa vasta y oscura cámara. La chica le dio una última mirada a la enorme maqueta antes de darle la espalda y seguir al Entrenador —. Es aquí.

 

            Jessenia y Maxwell se detuvieron ante un contenedor de cristal bastante grande y circular; la joven advirtió el familiar líquido rojo dentro de aquel objeto y también notó que debajo del soporte de ese utensilio, había marcas grabadas en el suelo que formaban una especie de puente dibujado entre el contenedor de cristal y la maqueta de Central.

 

            —Eso que hay dentro es…

 

            —Es sangre — finalizó el hombre sin remordimientos —. Más específicamente, es la sangre de todos los ciudadanos de Central.

 

            — ¿De todos los ciudadanos…? — Repitió, confundida y recelosa —. ¡Eso es imposible! No importa cómo se vea, es muy poca sangre para ser la de todos los habitantes de esta ciudad.

 

            —Eso es porque cada ciudadano de Central nos entregó unas cuantas gotas de sangre, no toda la que lleva dentro del cuerpo, evidentemente. Observa las marcas del suelo. — Jessenia lo hizo —. Esos símbolos conectan el contenedor de cristal lleno de sangre con la maqueta de la ciudad…

 

            —Tengo que darle algunas gotas de mi sangre para ser miembro oficial de la ciudad, ¿no es verdad? — Razonó Jessenia sumando los datos que hasta el momento recibió —. La sangre, ese enorme contenedor de cristal, la maqueta, esos símbolos grabados en el suelo y las lucecitas de color rojo que representan a los habitantes de Central. La razón por la que soy la única luz amarilla es porque no le he dado mi sangre, no obstante, en cuanto lo haga, la pequeña flama pasara de amarillo a rojo, ¿no es verdad, Entrenador? Después de que le entregue mi sangre y la una con la demás, seré una autentica ciudadana de Central, ¿me equivoco?

 

            Maxwell inclinó la cabeza unos centímetros, se rascó la nuca y soltó un suspiro de cansancio.

 

            — ¡Vaya, piensas rápido, Jessenia! Si, así es, lo único que necesitas para ser una ciudadana de Central es juntar tú sangre con la otra y una vez que hagas eso, la maqueta te reconocerá como tal y abras completado tú iniciación. — El Entrenador le dio el mismo cuchillo con el que se cortó el dorso de la mano derecha —. Solo tienen que ser unas gotas, abre la pequeña abertura que se encuentra en la parte superior del contenedor y luego vierte tú sangre en el interior. Con eso será suficiente.

 

            Jessenia caminó hasta quedar frente a frente con el gran contenedor de cristal redondo y repleto de sangre. La chica miró todo ese líquido rojo preguntándose cuantos litros de sangre había en su interior y cuantas personas sumaban esa cantidad. La joven ubicó la pequeña abertura en la parte superior del contenedor, la abrió y con cuidado, Jessenia se hizo un ligero corte en uno de sus dedos; inmediatamente después, la sangre manó sin tardanza. Un total de ocho gotas de sangre cayeron sobre toda la demás.

 

            —Con eso será suficiente — dijo Maxwell y Jessenia cerró nuevamente la abertura del contenedor. Segundos después, las marcas que yacían en el suelo empezaron a brillar con un intenso tinte rojo e, inmediatamente después, el brilló desapareció como si nunca antes se hubiese presentado —. Ahora que tú sangre se ha mezclado con la de los demás, ya apareces en la maqueta como los otros.

 

            — ¿Eso es todo? — Preguntó la chica, un tanto decepcionada por lo simple que resultó ser todo ese asunto. Tomando en cuenta la enorme, oscura y fría habitación, Jessenia se había esperado una “iniciación” o un “rito” mucho más siniestro e impresionante, no uno tan sencillo y directo.

 

            Maxwell soltó una pequeña risa al escuchar el tono decepcionado en la voz de Jessenia.

 

            —Lamento decepcionarte, pero en realidad estas cosas son mucha más sencillas de lo que parecen. Ahora que ya hemos terminado con todo en este lugar, podemos irnos, sígueme.

 

            Jessenia fue detrás de Maxwell, el cual caminaba rumbo a la puerta que los metió en esa habitación, solo que antes de atravesarla como él lo hizo, la joven se quedó parada, volvió la vista y le echó una última mirada a la maqueta de ciudad Central, consiente no solo de que esa podría ser la última vez que la viera, sino también de que ahora formaba parte de esa ciudad como todas las demás personas y que sin lugar a dudas, su lucecita roja ya estaría señalando su posición exacta en esos momentos.

 

            — ¿Cuándo comenzare con mis funciones como Cazadora? — Le preguntó mientras ambos caminaban rumbo al elevador que los llevaría al primer piso del Gremio.

 

            —Podrás comenzar mañana. Como ya te explique en nuestra entrevista, los Cazadores tienen la elección de vivir en alguna de las habitaciones otorgadas por el Gremio, el costo de la misma se deducirá de tus ganancias cuando comiences a trabajar. Si no deseas vivir dentro del edificio, siempre puedes elegir algún otro lugar de la ciudad. Normalmente los Cazadores, por comodidad y rapidez, eligen vivir dentro del Gremio en alguna de nuestras habitaciones, las mismas no son tan grandes, pero resultan cómodas y acogedoras. Quizás no sean la gran cosa para alguien que solía vivir en un castillo…

 

            —El tamaño no me molesta — interrumpió la chica, ya pudiendo ver a la distancia las puertas metálicas del ascensor —. Viviré en el Gremio.

 

            —Excelente, cuando regreses mañana ya te tendremos asignada una habitación en alguno de los pisos, mañana también te diremos en que partes del edificio se encuentran las salas comunes de las ramas del Gremio. Te recuerdo que las salas comunes son los lugares donde están ubicadas las solicitudes de trabajo en dos grandes pizarrones, tienes la libertad de escoger cualquier trabajo que ahí encuentres así como elegir si trabajas sola o en equipo, no obstante, si te decides por un equipo, las ganancias de dicho trabajo se dividirán en partes iguales, sin mencionar que la otra mitad de lo que ganaran ira directamente para el Gremio.

 

            Maxwell oprimió el botón y en esta ocasión, el elevador no tardó en aparecer, ambos lo penetraron, las puertas se cerraron y la maquina siguió su curso.

 

            —No se preocupe, luego de todos los problemas que he causado en los últimos días, dudo que alguien desee aliarse conmigo, pero no hay problema, igual estoy acostumbrada a estar sola. Ya sabré como arreglármelas.

 

            Las puertas metálicas se abrieron, los ocupantes bajaron del ascensor y se encaminaron a la salida principal del edificio.

 

            —Mañana te explicaremos los últimos detalles que necesitas saber, por el momento esto es todo.

 

            Jessenia se despidió de Maxwell, no sin antes advertir un par de miradas nada indiscretas que la miraban con curiosidad y expectación. La joven las ignoró, les dio la espalda y luego salió caminando con paso firme y determinado sin volverse una sola vez.

 

            Después de que avanzó varios metros por el parque de la ciudad, Jessenia se giró para ver como el alto edificio que se imponía por sobre todo lo demás.

 

            —Mañana… — Susurró para sí misma, un poco nerviosa y ansiosa por lo que sea que fuera a suceder el día siguiente. La joven sabía que, a partir de esos instantes, su vida ya nunca volvería a ser la de antes.

 

            Volvió a darle la espalda al Gremio; ese día, el parque estaba llenó de niños y de familias, Jessenia los miraba mientras rememoraba su vida pasada, esa que desapareció tiempo atrás. En aquellos días ella nunca hubiese podido imaginarse lo mucho que su vida cambiaria y lo mucho que le falta por cambiar.

Notas finales:

MUCHAS GRACIAS POR HABER LEÍDO EL CAPITULO

Y como ya saben, para cualquier crítica o sugerencia, no olviden dejar un comentario.

Hasta la proxima semana, cuidense. :) :) :)

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