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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

¡Hola lectores! ¿Como estan? Lamento la tardanza, aunque creo que me he tardado más, en fin, aqui esta la continuación de esta historia.

PD: Con un poco de suerte, el siguiente capitulo, tal vez, sea el último que conecte con las dos partes de la historia, de ser así, se los hará saber, así ya podran leer de corrido el resto de la historia. Sin más por el momento, disfruten de la historia.

PD 2: Si el capitulo se corta, lo continuare en las NOTAS FINALES.

Luego de caminar varios metros y alejarse del impresionante edificio, es que Jessenia finalmente comenzó a sentir los efectos de las duras batallas que tuvo ese día: su cuerpo se encontraba exhausto luego de la batalla contra ese trío de bestias; sus piernas, sus brazos, su espalda y torso le dolían como nunca antes le habían dolido. Todo su ser lo sentía pesado y podía jurar que varios de sus músculos palpitaban dentro de ella y, por si el dolor físico no fuera suficiente, la joven también se sentía emocionalmente agotada. Combatir contra esos seres de la oscuridad, los cuales la atraparon en una ilusión creada a partir de sus memorias, era muchísimo más agotador de lo que ella imaginó. Se sentía adormilada, distraída y como si su cuerpo no le perteneciera, como si observara todo lo que la rodeaba como si fuese ajeno a ella.

 

            Al pasar junto a una larga banca de parque, perfecta para tres personas, es que Jessenia decidió tomar asiento por unos minutos, recuperar el aliento y sus fuerzas para continuar rumbo al restaurante de Jaime, donde sin lugar a dudas le contaría al posadero todo lo que vivió dentro del Gremio y si podía, sacarle varios alimentos altos en grasas que la ayudaran a recuperar sus energías. Al pensar en comida, el estomago de Jessenia gruñó con más fuerza de lo que a la chica le hubiese gustado, avergonzada por el grotesco sonido de sus intestinos, la joven se cubrió la panza con ambas manos en un vago intento por cubrir el ruido producido. Afortunadamente en esos instantes nadie pasó junto a la chica, por lo que nadie escuchó el gruñido de su hambre.

 

            Una vez que el ruido pasó y Jessenia dejo de pensar en comida, la chica levantó la cabeza al cielo azul y se preguntó cuanto tiempo había estado dentro del Gremio. Luego de que se adentró a la oscuridad de la segunda prueba, el pasó de las horas fue desconocido para la joven: fueron algunas horas, muchas o tal vez solo algunos minutos. Jessenia no lo sabía.

 

            Pese a que se encontraba en una zona alejada de las familias y de los niños, la chica aún podía escuchar las risas de estos últimos, así como las caminatas provocadas por adultos, jóvenes e infantes. Al mismo tiempo, Jessenia también escuchó el lento y acogedor sonido del viento al pasar y al mecer suavemente las ramas de los árboles; la brisa, suave y calida, acarició el rostro de Jessenia, lo que provocó que ésta soltara un bostezó repletó de cansancio.

 

            “Solo un minutito…” Se dijo a sí misma mientras se recostaba en la banca del parque. Apoyó su cabeza sobre el reposa-brazos del lado izquierdo y las piernas sobre el lado derecho. Sus brillantes ojos azules quedaron clavados en el firmamento que era del mismo color, allí arriba, a docenas, a cientos o a miles de metros en la altura, las nubes pasaban lentamente: grandes, blancas y, a primera vista, suaves y acogedoras. Sin saber por qué, Jessenia se imaginó durmiendo sobre cualquiera de esas nubes y, al momento de abrir nuevamente los ojos, estaría en su antigua casa, con sus padres y con sus antiguos amigos varones cuyos rostros el tiempo se encargó de borrar. “Solo serán unos minutos. Descansare la vista, luego me levantare y regresare a la Posada Aura, tengo mucha, mucha, pero mucha hambre…” Los pensamientos de Jessenia se volvían, poco a poco, más lentos, borrosos y meramente audibles. Los parpados le pesaban, suplicaban por ser cerrados y tener unos minutos de descanso bien merecido. “Solo serán unos minutitos…, solo unos pocos…”

 

            Jessenia cerró los ojos y antes de perder por completo la conciencia, escuchó como un par de pasos se aproximaban. Eran dos personas, a juzgar por el ritmo desigual de las pisadas, la velocidad, el ritmo y la fuerza de las mismas, Jessenia creyó, antes de quedarse dormida, que eran dos personas jóvenes, los cuales caminaban a ritmos diferentes pero muy cerca el uno del otro. La teoría de la chica se confirmó cuando escuchó las siguientes palabras:

 

            — ¡Chist…! — Resopló una voz femenina —. ¿Por qué no nos dejaron ver la pelea? Cuando nosotros hicimos la prueba hace dos años fue en vivo, frente a todos los aspirantes que deseaban entrar a la Segunda Rama del Gremio, ¿por qué ahora no nos permitieron ver?

 

            Jessenia seguía con los ojos cerrados y con la cabeza apoyada sobre el reposa-brazos de la banca del parque; aunque a la joven le hubiese encantado incorporarse y ver quien se aproximaba, no podía hacerlo, por extraño que pareciera esa dura banca de parque le resultó asombrosamente cómoda y no deseaba moverse ni un centímetro de donde estaba. Aunque no vio a la dueña de esa voz, Jessenia la juzgó por el tono, por la fuerza y por la manera en que se expresó. Llegó a la conclusión de que debía tratarse de una chica joven, más o menos de su misma edad y por la forma en que hablaba, por la energía, por el tono y por el ritmo de las palabras, la nueva Cazadora dictaminó que aquella chica debía tratarse de una joven sociable con facilidad para hablar. Es lo que su tono de voz le decía.

 

            —Como tú misma lo dijiste — le respondió una firme voz masculina —, cuando nosotros hicimos la Segunda Prueba, solo los aspirantes a esa Rama del Gremio estaban ahí para presenciar los combates; todos los demás, los que estaban interesados en la Primera Prueba, no estaban ahí, por lo que en esta ocasión fue igual.

 

            — ¡Eso no responde a mi pregunta! — Se quejó la joven, ya bastante cerca de donde Jessenia descansaba —. En veces anteriores, a los Cazadores activos del Gremio se les permitía observar los combates de los aspirantes, en esta ocasión no fue así, solo los Entrenadores y ese viejo de largo cabello blanco estuvieron presentes.

 

            —Ese “viejo de largo cabello blanco” — repitió el muchacho con firmeza —, es el Maestro del Gremio, la máxima autoridad de la ciudad, deberías tenerle un poco de respeto, Summer.

 

            —Sea lo que sea, no deja de ser un viejo de largo cabello…

 

            Fue entonces que la chica enmudeció de golpe. Los dos compañeros que se acercaron a la banca donde Jessenia descansaba comenzaron a discutir con más fuerza, no obstante, debido al cansancio físico y mental que Jessenia padecía, la joven no tuvo ni la fuerza, ni la energía para levantarse e irse, en lugar de hacer eso, la chica optó por continuar recostada. Esa banca de piedra resultó ser tan cómoda que no le importó quedarse dormida un par de horas en ese mismo lugar, antes de darse cuenta, las dos voces que discutían se fueron apagando hasta que finalmente, la consciencia de la joven se quedó dormida de manera definitiva.

 

 

            Fue un sueño sin sueños. Tan pronto como Jessenia cerró los ojos en esa banca de parque, el pasar del tiempo fue completamente ignorado por la chica. La joven se hundió en un cómodo y cálido sueño oscuro.

 

            — ¡erta…! — Algo andaba mal, Jessenia comenzó a sentir fuertes sacudidas provenientes de un lugar desconocido y poco a poco, una voz masculina iba tomando fuerza —. ¡erta…!

 

            Las sacudidas cada vez cobraban más fuerza y mayor insistencia, sucedió lo mismo con la voz masculina que no paraba de hablar algo que la joven no entendía.

 

            — ¡pierta…!

 

            Jessenia empezó abriendo el ojo derecho y lo primero que vio fue un brillante cielo azul que amenazó con dejarla ciega, inmediatamente lo cerró y apretó ambos ojos con mayor fuerza. La voz masculina y las sacudidas ya eran más fuertes y audibles.

 

            — ¡Despierta! — Dijo la voz por cuarta vez —. ¡No puedes quedarte dormida en mitad del parque!, ¿es que no sabes lo peligroso que puede ser?

 

            Pero Jessenia no escuchaba, lo único que deseaba era volver a cerrar los ojos y sumergirse en ese tranquilo sueño oscuro sin imágenes o sonidos.

 

            —Jaime, cierra las cortinas, está entrando mucha luz… — Jessenia cayó de pronto, no solo dejó de hablar, sino que en un intento por girarse en lo que ella pensaba era su cama, terminó por caerse boca abajo de la banca del parque donde se había quedado dormida. Si la voz masculina o las sacudidas no fueron suficiente para despertarla, el fuerte golpe que la chica se dio al momento de caer al suelo fue lo que ella necesitaba para abrir definitivamente los ojos. Con somnolencia intentó incorporarse, se quedó sentada en el suelo frente a la banca que usó como cama con las piernas cruzadas y rascándose los ojos mientras bostezaba con fuerza.

 

            — ¿No te lastimaste? — Le preguntó el chico que la había zarandeado para que Jessenia se despertara —. Ese golpe se escuchó fuerte.

 

            La joven dejo de bostezar, se llevó ambas manos a los ojos y se los talló para quitarse las lágrimas producidas por el bostezo, cuando terminó, le habló al individuo con cansancio.

 

            — ¿Quién eres tú y por qué entraste a mi habitación sin permiso?

 

            El individuo miró a Jessenia confundido, pero luego de escuchar su tono cansado de voz y después de ver que la joven seguía con los ojos entre cerrados, el chico entendió que aquella joven seguía medio dormida.

 

            —No estamos en tú habitación, estamos en mitad del parque de Central — le explicó con calma —, estaba haciendo mis rondas y te encontré dormida en la banca, te acabo de despertar.

 

            Al escuchar las palabras de ese joven, Jessenia finalmente le dedicó una clara y firme mirada: era un joven que no debía pasar de los veintitantos años de edad, iba vestido de pies a cabeza con un uniforme blanco con la insignia del Gremio bordado en el pecho de lado izquierdo. Llevaba el cabello corto y negro con un pequeño lunar bajo el ojo derecho.

 

            Cuando escuchó lo que dijo, Jessenia recordó que se había recostado en esa misma banca solo para descansar unos minutos. La joven se levantó, se sacudió el polvo y la tierra de su vestimenta, bostezó antes de hablar con el chico y cuando lo hizo, le habló con un tono cansado que denotaba la fatiga de Jessenia.

 

            — ¿Qué hora es? ¿Dormí por unos minutos o unas cuantas horas?

 

            —No estoy seguro — le respondió éste —, cuando llegue esta mañana al parque te vi…

 

            — ¡Espera! — Exclamó Jessenia, abriendo grandes los ojos e interrumpiendo al chico —. ¿Dijiste “mañana”, verdad?

 

            —Sí, eso dije, ¿Por qué?

 

            —“¿Mañana?” — Repitió, incrédula —. No tarde, no noche ni madrugada, ¿mañana?

 

            —Sí, así es, son las diez de la mañana, ¿Cuánto tiempo estuviste…?

 

            Pero Jessenia dejo de escucharlo; le dio la espalda y permitió que continuara hablando mientras ella se alejaba.

 

            — ¡Espera, ¿A dónde vas?!

 

            —A conseguir comida, no he comido desde ayer y me muero de hambre.

 

            — ¿Pasaste toda la noche dormida en esa banca? — Le preguntó mientras la seguía de cerca.

 

            —Tal parece que si — le respondió con desinterés.

 

            — ¿Cómo puedes ser tan descuidada? — Inquirió el joven vestido de blanco —. ¡Quedarte dormida en una banca, en un parque y en mitad de la noche! ¿Es que no te preocupa tu propia seguridad? ¿Qué hubieras hecho si alguien se hubiese aprovechado de que estabas dormida para hacerte quien sabe que cosas?

 

            Jessenia se detuvo tan pronto escuchó las preguntas del joven, separó ambos brazos al igual que las piernas y fue entonces que empezó a examinarse con detenimiento. Cuando concluyó levantó la vista y le respondió al chico:

 

            —Al parecer me encuentro bien — le dijo con desinterés —. No siento ningún dolor especial en mi cuerpo, la ropa esta tal y como la deje ayer por la tarde y no creo tener moretones en la piel, por lo que puedo asegurarte que nadie me hizo nada.

 

            Y siguió con su camino.

 

            — ¿A dónde te diriges? — Le preguntó.

 

            —A buscar comida, ya te dije que me muero de hambre. No como desde la mañana de ayer, luego me daré un baño y después iré al Gremio para comenzar con mi trabajo. Afortunadamente ese Entrenador no me dio un horario fijo para llegar, por lo que no tengo prisa.

 

            — ¡Trabajas para el Gremio! — Exclamó el joven, sorprendido —. ¿Dónde? No creo haberte visto por el edificio.

 

            —Soy nueva, recién me uní ayer por la tarde — comentó, restándole importancia a los hechos —, logre entrar luego de pasar ambas pruebas para ser una Cazadora. Como termine física y mentalmente agotada, sin querer acabe por quedarme dormida en esa banca.

 

            — ¡Vas a ser Cazadora! — La sorpresa del muchacho era genuina, por unos instantes se olvidó que se encontraba trabajando en esos momentos —. Pero ¿cómo? Tengo entendido que las pruebas de Cazadores ya concluyeron y no abra otras hasta dentro de varios meses.

 

            —El Gremio hizo una excepción conmigo, me dejaron hacer las pruebas finales.

 

            — ¿Sin la necesidad de los Entrenamientos Básicos? 

 

            —Así es.

 

            —No creí que eso fuera posible — ambos jóvenes salieron del bosque de Central y ahora caminaban por calles pavimentadas transcurridas por algunas cuentas personas. Viviendas y comercios se levantaban de aquí para allá —. ¿Podrás moverte por ti misma una vez que aceptes tú primer trabajo?

 

            — ¿Qué quieres decir? — Le preguntó mientras le dedicaba una corta mirada.

 

            —Bueno, los Entrenamientos Básicos no son solo ejercicios para mejorar la condición física, tampoco son combates tras combates. El Gremio enseña geografía, cartografía,  astrología y muchas otras asignaturas que podrían ser útiles para los Cazadores. La primera es muy útil para los que no conocen como está constituido los alrededores de la ciudad; los Entrenadores enseñan geografía para los que nunca antes han salido de Central sepan en qué lugar exacto queda la ciudad y las demás ciudades de las cercanías; la segunda asignatura es el estudio y la creación de los mapas; los Entrenadores la enseñan para que los Cazadores sepan leer mapas y puedan moverse por sí mismos una vez que salen de la ciudad, ya sabes, para que encuentren los lugares donde llevaran a cabo sus trabajos. La tercera, aunque muchos no lo crean, es muy útil; con ayuda de la astrología podrías encontrar tú camino de regreso sabiendo leer las estrellas. En resumen, el Gremio no solo se concentra en entrenamientos físicos y mentales, sino que también educan a los aspirantes a Cazadores para que puedan sobrevivir solos una vez que salgan de la ciudad.

 

            Fue entonces que Jessenia se detuvo de golpe, abrió grandes los ojos sin ver nada en realidad, su mirada se perdió en el camino de enfrente y de su rostro comenzaron a manar pequeñas gotas de sudor. ¡Pero claro! ¡Era tan obvio, tan simple y aun así no fue capaz de predecir ese desenlace! Jessenia no conocía nada los alrededores de Central; no sabía cuáles eran las ciudades más cercanas ni los caminos que la conducirían a otros lugares. Ella nunca antes salió del reino de Fior cuando vivió allí, si fue capaz de llegar a esa montaña, para luego llegar a Central, fue porque el Segador la llevó a esos lugares, por sí misma nunca hubiese sido capaz de encontrar el camino a ninguno de los dos lugares. Sin mencionar que cuando Jessenia regresó con el cuerpo de Megan, la única razón por la que supo el camino de vuelta fue porque siguió a Joe todo el trayecto.

 

            Ahora que Jessenia rememoraba, nunca antes se aventuró por sí misma a ningún lugar lejano, por lo que antes de regresar al Gremio y antes de aceptar cualquier tipo de trabajo, la joven tenía que lidiar con la pregunta: ¿cómo llegar allá? Era una cuestión para la cual no tenía respuesta. No sabía nada sobre la geografía de esa región, no sabía leer mapas ni mucho menos saber las direcciones con mirar las estrellas. En pocas palabras, Jessenia era una verdadera ignorante sobre el mundo más allá de la ciudad, por lo que ya se estaba poniendo nerviosa y aún no aceptaba ningún trabajo.

 

            — ¿Te encuentras bien? — Le preguntó el joven que vestía de blanco —. ¿Por qué te detuviste tan repentinamente?

 

            “¡Qué voy hacer ahora…!” Se preguntó con pánico. “¿Cómo es posible que no haya anticipado un problema tan simple y obvio? Aunque me vuelva Cazadora, aunque haya pasado las Pruebas Finales, ¿de qué me sirve todo eso si no conozco los lugares donde se supone llevare a cabo los trabajos? ¡De nada me sirve la fuerza, la velocidad y la habilidad en combate si no puedo moverme por mi misma fuera de la ciudad!”

 

            —Creo que no pensé muy bien que haría luego de volverme Cazadora — le respondió al joven sin haberle prestado especial atención a su pregunta —. Me concentre tanto en pasar las Pruebas Finales que no consideré realmente lo que haría después y lo que implicarían los trabajos.

 

            Jessenia entendió que estaba ante un problema inesperado y difícil de solucionar. ¿Cómo llegaría a los lugares de trabajo si no sabía dónde quedaban y menos aún cómo llegar a ellos?

 

            “¿Preguntarle a alguien?” Se preguntó a sí misma, esperanzada. “¿Pero a quién? Para empezar, hay alguien que desee ayudarme luego de todo lo que dije e hice…”

 

            La joven continuó pensando en posibles soluciones para el problema que tenía entre manos. Resultaba asombroso que Jessenia no se preocupara por las bestias salvajes o los seres oscuros que amenazarían su vida luego de que aceptara un trabajo, sea el que sea, sino que en su lugar se alteraba por no saber cómo llegar a los lugares donde tendría que ponerse a trabajar.

 

            “Pedirle ayuda a alguien es la única opción que me queda”. Concluyó. “Pero ¿cómo lo hago?, luego de todas las cosas que dije e hice, no puedo simplemente acercarme a los otros Cazadores y pedirles amablemente que me den instrucciones sobre cómo llegar a las diferentes locaciones y, aunque uno o dos se dignaran a hacerlo, ¿realmente podría confiar en esa información? No debo olvidar que no soy muy querida por los otros Cazadores, por lo que estos no dudarían en molestarme y hacerme la vida difícil si se los permito, ¡por lo que no puedo llegar y mostrarme débil e insegura, sino todo lo contrario! Lo que, evidentemente, me cierra muchas puertas…”

 

            Jessenia también tenía orgullo y una dignidad que mantener. La chica estaba de acuerdo en que la forma tan altanera, arrogante y soberbia con la que llegó al Gremio y demandó ser miembro, fue totalmente errónea, aunque, ahora que lo reflexionaba con calma y luego de recordar la prueba anterior, Jessenia creyó que tal vez comportarse de ese modo no fue realmente su culpa, sino de la otra “ella” que habitaba dentro de su mente. No obstante, fuera ella o no, no cambiaba el hecho de todas las cosas arrogantes y maliciosas que dijo e hizo, por lo que ya no podía echarse para atrás; le gustara o no, todos los Cazadores ya tenían una idea fija sobre el comportamiento y el carácter de Jessenia y ésta, le gustara o no, debía seguir adelante. No podía pedirles ayuda luego de todo lo que había ocurrido.

 

            La joven continuó su caminó rumbo a la Posada Aura con esa preocupación en mente. Ya que no paraba de pensar en posibles y ridículas soluciones a su problema, Jessenia se olvidó que era seguida por un joven Agente Público vestido enteramente de blanco. Para cuando por fin llegó a la Posada, la chica encontró que el restaurante estaba cerrado y a oscuras: las sillas de madera estaban acomodada sobre las mesas y un hombre alto, musculoso, de piel morena y calvo, limpiaba los pequeños vasos de cristal donde vertía los diferentes licores que se servían en la taberna nocturna.

 

            Jaime se volvió hacía la entrada cuando Jessenia entró e hizo sonar las campanitas que estaban amarradas en la esquina superior de la puerta; luego de dedicarle una mirada de unos segundos, el hombre volvió a concentrarse en la limpieza de sus utensilios.

 

            — ¿Ahora que estupidez hiciste? — Le preguntó tan pronto la chica entró en el local y se acercó a la barra.

 

            — ¿Eh…? — Replicó Jessenia —. ¿Qué te hace pensar eso? No he hecho nada malo… creo.

 

            —Entonces podrías explicarme por qué un Agente Público te esta escoltando.

 

            A lo que Jessenia se giró con rapidez y, efectivamente, ahí estaba el joven que la había despertado unos minutos atrás. La joven Cazadora estaba tan concentrada en resolver sus problemas que se olvidó de la existencia del chico que la seguía.

 

            —No lo sé — le respondió a Jaime, luego se giró hacía el chico —, ¿por qué me estas siguiendo? ¿Qué no se supone que tenías trabajo o algo así?

 

            —Quería asegurarme que te encontraras bien — fue la respuesta del chico. Al notar la expresión de extrañeza en el rostro de Jessenia, el joven se apresuró a añadir —: ¡parecías muy cansada y confundida cuando despertaste, por eso me preocupe y quise asegurarme que llegaras sana y salva a donde sea que fueras!

 

            — “¿Cuándo despertaste?” — Repitió Jaime, confundido —. ¿Pues donde pasaste la noche?

 

            —¡Je.! ¡Je! ¡Je! Me quede dormida en una de las bancas del parque — le dijo mientras se rascaba la nuca y forzaba una risa para restarle importancia al asunto.

 

            Jaime la miró por unos segundos, luego soltó un suspiro y dijo:

 

            —Imagino que las Pruebas Finales fueron muy agotadoras, tanto física como mentalmente.

 

            —Bueno… — inició la chica rascándose el cachete derecho con el dedo índice —, fueron bastante cansadas, eso es verdad.

 

            Fue entonces que ocurrió lo mismo que el día anterior; sin su consentimiento, el estómago de Jessenia rugió con fuerza, para su desgracia, en esta ocasión la joven estaba en un local cerrado, solitario y silencioso, por lo que el gruñido fue escuchado a la perfección por cualquiera que estuviera en el restaurante en esos momentos.

 

            —No me molestaría que me prepararas un buen desayuno: ¡algo que me de muchísima energía!, pues siento que en un par de horas más la necesitare.

 

            Jaime dejo de limpiar los vasos de cristal, soltó un profundo suspiro y luego se metió a la cocina para iniciar con los preparativos.

 

            — ¡Iré a mi habitación a darme un baño mientras cocinas! — Le gritó al cocinero. Jessenia se giró para caminar a las escaleras que la llevarían a pisos superiores cuando se topó con el mismo chico que la despertó —. Si, bueno… ¡gracias por despertarme, ya te puedes ir, seguro tienes muchas cosas por hacer y no quiero quitarte más tiempo…!

 

            — ¿Tú eres, Jessenia, no es verdad? — Preguntó el muchacho, a lo que la joven respondió con una sonrisa forzada en el rostro —. ¡Si, tú eres ella…!

 

            “Supongo que más raro sería que nadie me reconociera…” Pensó con resignación. Soltó un suspiró y con tono de voz resignado, dijo lo siguiente:

 

            —Sí, soy yo. Lamento si herí, de alguna forma, tus sentimientos, seguramente estarás muy enojado por la forma en que entre al Gremio…

 

            — ¿Enojado? —La interrumpió, confundido —. ¡Para nada! ¡Estoy impresionado de haberte conocido! ¡Eres tal y como te describieron…! Bueno…, no del todo. A mí me contaron que eras una grosera arrogante con complejo de superioridad. ¡Me alegra averiguar que solo fueron malos rumores!

 

            Jessenia no pudo más que forzar una risa ante las palabras de ese joven.

 

            — ¡Si, solo rumores…, ja, ja, ja…!

 

            “¡Lo lamento, pero no son rumores…!”

 

            —Toda la ciudad comenzó a hablar de ti desde que te enfrentaste a ese hombre en el parque, de ahí en adelante, cualquier cosa que hacías estaba en boca de todos los ciudadanos y tú siempre nos impresionabas con cada cosa que hacías: primero derrotas a un hombre ebrio a mitad del parque en plena tarde; luego vences a una pandilla de delincuentes callejeros; después apareces en la mañana cargando un cuerpo mientras ibas caminando cubierta de sangre y, para cerrar con broche de oro, desafiaste a una Cazadora activa del Gremio ¡y la derrotaste!, de ahí en adelante, toda la ciudad ha estado esperando por más proezas tuyas y como dije: ¡tú nunca decepcionas!, seguro que seguirás haciendo un montón de cosas impresionantes que nadie se esperara que hagas…

 

            Jessenia se quedó muda ante las palabras de ese sujeto; no le resultó nada agradable saber que la gente de esa ciudad la veía como una especie de bufón cuyo trabajo consistía en divertir e impresionar a la audiencia, ¡aun cuando todas esas cosas fueron problemas que ella jamás busco!

 

            —Me alegra saber que mi vida, mis problemas y mi sufrimiento, diviertan tanto a las personas — dijo con sarcasmo —, no puedo esperar por hacer otra estupidez para impresionarlos.

 

            — ¡Ah! ¡No quise decirlo de esa forma! A lo que me refiero es que tú eres una inspiración para las personas como yo…  — Y entonces el sujeto guardó silencio.

 

            — ¿Personas como yo? — Repitió Jessenia. A la distancia, en la cocina, se podía escuchar a Jaime trabajar en los alimentos de la joven Cazadora —. ¿Eso qué significa?

 

            Luego de unos segundos, el chico respondió:

 

            —Personas que querían ser Cazadores pero que no lo lograron… Al final, los que son como yo, los “normales”, no somos fuertes ni especiales. A lo máximo que podemos llegar a aspirar es a llevar el uniforme blanco y patrullar las calles de la ciudad, manteniendo el orden y la estabilidad. Encerrados, para siempre, como aves que no pueden volar pese a que tienen alas, condenados a ver el vuelo de los otros desde nuestras jaulas mientras nuestras vidas pasan frente a nuestros ojos.

 

            Jessenia miró al sujeto y no supo que decirle, no esperaba que se expresara de esa forma sobre sí mismo. Lo único que se le ocurrió decir fue lo siguiente:

 

            — ¿Cuál es tú nombre? — Preguntó —. Tú y media ciudad ya me conocen, lamentablemente yo no conozco a casi nadie.

 

            —Me llamo Kelvin Norab, es un placer conocerte.

 

            —Sí, igualmente…

 

            Jessenia entendió los sentimientos de ese muchacho, aunque él no lo creyera, ella había sentido exactamente esa sensación de encierro, de abandono, de hastío, aburrimiento y melancolía. Pareciera que fue hace toda una vida, cuando la verdad, no ha pasado ni un mes desde que llegó a ciudad Central, aun así recordó con lujo de detalle la monótona y vacía existencia que tuvo que soportar cuando vivió en Fior. Siempre aburrida, viviendo por puro capricho, convenciéndose a sí misma que si vivía lo suficiente algo, lo que sea, la salvaría de su tediosa realidad. Al final, aunque muy en fondo no creyó que nada fuera a pasar, algo sucedió. Una criatura sobrenatural, de la cual no tenía ningún tipo de conocimiento, apareció, mató a la bruja y tal vez por puro capricho, se {a llevó de Fior… 

 

            —No soy buena dando consejos — dijo Jessenia al joven llamado Kelvin —, tampoco quiero que creas que soy especialmente inteligente porque te juro que no lo soy, no obstante, creo que no debas rendirte tan fácilmente. Si eres paciente y te esfuerzas lo suficiente, estoy segura que algo, en algún punto del tiempo, aparecerá que solo tú puedas hacer, no obstante, cuando ese momento llegue ¿tendrás la fortaleza, el valor y la voluntad de aventurarte a lo desconocido? Sabes, yo no creo que vivir una vida ordinaria sea algo malo, ese era mi objetivo cuando llegue a esta ciudad; vivir tranquilamente sin ningún tipo de problema o inconveniente y ya ves como salieron las cosas: la vida rara vez te da lo que quieres, por lo que muchas veces no tienes más alternativa que luchar por aquello que deseas conseguir. Yo pienso que deberías atesorar estos días tranquilos que tienes en la ciudad, porque una vez fuera de estos muros, la oscuridad puede ser cruel y brutalmente despiadada y, una vez que experimentas el sufrimiento que el mundo puede provocar, los días pacíficos, tranquilos y divertidos, terminan siendo recuerdos que te inspira a no darte por vencido.

 

            Kelvin agachó la cabeza, pensativo. Jessenia lo miró mientras el muchacho tomó su resolución final.

 

            —Gracias por las palabras de aliento — le dijo con una simple sonrisa —, tratare de no olvidarlas jamás. Que tengas un lindo día.

 

            Kelvin salió por la puerta de entrada haciendo sonar nuevamente las campanillas que se encontraban en el extremo superior izquierdo de la misma. Al escuchar, desde la cocina, el sonido de las campanas, Jaime se asomó para verificar quien había entrado o salido. Allí, en la oscuridad de su restaurante, solo estaba Jessenia.

 

            — ¿El chico se fue? — Le preguntó, a lo que Jessenia respondió asintiendo —. Bien, la comida estará lista en unos diez minutos más, ¿por qué no aprovechas el tiempo para darte un baño? Hasta aquí puedo oler el sudor que desprende tú cuerpo.

 

            — ¡Eh…! — Jessenia levantó el brazo derecho y luego pasó a olfatear su axila; repitió el procedimiento del lado izquierdo y después inclinó la cabeza, avergonzada —. Si, eso haré.

 

            Jessenia subió las escaleras, cabizbaja por no haberse percatado que su cuerpo apestaba a sudor. Mientras ascendía, la chica se preguntó si Kelvin alcanzó a percibir su olor y por educación no le dijo nada.

 

            Una vez en sus aposentos, la joven se deshizo de sus vestimentas: se las quitó con rapidez mientras caminaba rumbo a la regadera de su pequeño baño, tiró la indumentaria indiferentemente por la habitación, abrió el grifo del agua fría y luego se metió bajo la misma. El contacto del frío liquido sobre su piel caliente y pegajosa por el sudor le sentó de maravilla, tanto así que los diez minutos que Jaime le dijo que tardaría la comida pasaron con una velocidad alarmante. Su ahora cabello corto hasta los hombros, sus brazos, sus piernas, su torso, sus pechos y sus glúteos; Jessenia se aseguró de lavar con cuidado cada área de su anatomía, procurando no omitir ni un solo rincón. Para cuando terminó de bañarse, la joven se percató que las únicas prendas de vestir que tenía, las mismas que Megan le compró en el pasado, eran perfectas para salir a la calle: de paseo, con amigos, a fiestas; ropas cómodas para estar en casa o salir a caminar, eran, en pocas palabras, ropas demasiado femeninas para los trabajos que debía realizar en el Gremio.

 

            Ya que no tenía más alternativa, Jessenia escogió la ropa cómoda que era perfecta para dar paseos por las calles, segura de que si aparecía en el Gremio con ese vestuario, solo terminaría provocando más burlas y hostigamientos hacía sí misma. Se reconfortó al recordar que el Gremio contaba con su propio uniforme de trabajo, por lo que una vez llegara y le dieran la que sería su nueva habitación, se cambiaría de ropas.

 

            Luego de vestirse y asegurarse que su cabello castaño estuviera en perfectas condiciones, bajo las escaleras, ansiosa por llenarse la barriga con los alimentos que Jaime le había preparado.

 

            Jessenia se olvidó de los nervios que sentía cuando se metió a bañar; la deliciosa agua  fría sobre su piel pegajosa le produjo una satisfacción tan grande y placentera que se olvidó de todo, hasta de que tenía hambre, no obstante, ahora que tomaba asiento sobre uno de los banquillos frente a la barra, los nervios regresaron. Recordó que no tenía experiencia alguna en lo que respecta a las direcciones a tomar, no tenía buen sentido de la orientación, por lo que la chica se preocupó de extraviarse en mitad del camino y terminar perdiendo tiempo inútilmente. Se imaginó caminando en círculos, totalmente desorientada y sin saber que rumbo tomar.

 

            — ¿Qué te ocurre? — Le preguntó Jaime al notar que Jessenia, en lugar de comer como lo haría una bestia salvaje hambrienta, miraba sus alimentos con expresión pensativa —. ¿Estas nerviosa?

 

            Jessenia asintió.

 

            —Un poco. Acabo de darme cuenta que, aunque pase las Pruebas Finales para ser Cazadora, no tengo la más mínima idea de cómo llegar a los diferentes lugares de trabajo. No conozco nada más allá de esta ciudad, por lo que no sé que hacer.

 

            — ¿Sabes leer un mapa? — Le preguntó, la respuesta de Jessenia fue una negación de cabeza —. ¿Saber guiarte con ayuda de las estrellas? — Otra vez negó con la cabeza. Jaime soltó un suspiro de cansancio —. Supongo que no te queda más remedio que preguntar por direcciones.

 

            A lo que Jessenia respondió, derrotada:

 

            —Yo también llegue a la misma conclusión…

 

            El resto de la comida fue lenta y tensa; Jessenia no quería comer demasiado rápido, puesto que cada bocadillo que ingería era un acercamiento al inevitable final y ella deseaba postergar su llegada al Gremio tanto como fuese posible, al menos, hasta que algo se le ocurriese. Su nerviosismo creció tanto que la chica no pudo disfrutar plenamente de sus alimentos, pues a cada rato una nueva imagen mental de ella perdiéndose, dando vueltas en círculos, e ir y venir sin avanzar un solo metro la atormentaba.

 

            Fue entonces que la puerta de entrada al restaurante se abrió, haciendo sonar las campanillas de la misma; Jaime se volvió para ver quien había entrado, Jessenia, por el contrario, estaba demasiado ocupada llevándose comida a la boca.

 

            — ¡Ah, eres tú! — Dijo Jaime —. ¿Qué te trae por aquí? Es raro verte cuando no hay trabajo en el restaurante, si buscas a tú hermano, lamento decirte que no se encuentra…

 

            —Ya sé que, Chris no esta aquí — terció la linda voz femenina —. Estoy buscando a Jessenia y parece que ya la encontré. 

 

            Al escuchar que alguien más pronunciaba su nombre, Jessenia giró la cabeza para ver quien abrió la puerta y allí, bajo el umbral, se encontraba la hermana menor de Chris, Rachel. La joven no recordaba cuando fue la última vez que la vio, aún así, la doncella de largo cabello rubio y de baja estatura, seguía tal y como Jessenia la recordaba. Incluso mantenía esa antipática mirada en sus llamativos ojos rojos.

 

            — ¿A mi? — Inquirió la joven —. ¿Por qué me buscas a mí? ¿Y como sabías que estaba aquí en la Posada?

 

            — ¿En que otro lugar podrías estar? — Preguntó la chica rubia —. No tienes amigos, eres socialmente torpe y fuera de este lugar, no tienes a donde más ir, por lo que es lógico que estuvieras aquí.

 

            Los razonamientos de Rachel, por más acertados y verdaderos que fueran, igual ofendieron a Jessenia.

 

            —Vine para darte algo — Rachel avanzó a donde Jessenia se encontraba sentada, se detuvo ante ella, sacó una pequeña cajita del interior de su ropa y se la entregó a la joven sentada sobre un alto banquillo —. Tómalo, es un regalo, estoy segura que te servirá mucho. 

 

            Jessenia dejo el cuchillo y el tenedor sobre la barra, se limpió las manos grasientas, tomó la cajita que Rachel le ofreció y luego la abrió; dentro había un pequeño anillo con una joya roja incrustada. La chica de cabello castaño no entendió que era todo eso.

 

            — ¿Un anillo? — Preguntó, confundida —. Gracias, pero no soy fanática de la joyería, así que…

 

            — ¡Idiota! — Le espetó Rachel, a lo que Jessenia se hizo para atrás ente la repentina fuerza de su voz —. ¡Ese no es un anillo ordinario, es algo sumamente especial que ningún otro Cazador, al menos por el momento, tiene! ¡Tú serías la primera en probarlo! — Le dijo, apuntándole con el dedo índice.

 

            Jessenia miró nuevamente el pequeño anillo de joya roja; no importaba cuanto lo viera, no le parecía especial en nada.

 

            — ¿Estas segura? A mi me parece un anillo bastante común.   

 

            —Pues no lo es — replicó Rachel —. Escucha con cuidado, porque solo lo diré una vez y no me gusta repetir mis palabras: ese objeto que te a cabo de entregar se llama Anillo-Guía y es un artefacto totalmente nuevo producido por el Gremio de Cazadores, por lo que ningún otro miembro tiene uno de esos, ¡ni siquiera yo poseo uno pese a que ayude a fabricarlo! El propósito de ese anillo es muy simple y, tal como su nombre lo indica, te ayudara a encontrar las diferentes locaciones donde llevaras a cabo tus distintos trabajos. Para activarlo necesitas dos cosas: la primera es que dejes caer una gota de tú sangre sobre la joya roja, luego de eso concentraras tú Energía Espiritual en el anillo mientras piensas en el nombre del lugar donde llevaras a cabo tu trabajo como Cazadora. Una vez que hayas vertido una gota de tú sangre, hayas concentrado tú energía en el artefacto y te hayas concentrado en el nombre de la ciudad, pueblo, reino, país o donde sea que vayas a trabajar, una pequeña flechita aparecerá sobre la joya roja del anillo y te señalara la dirección que deberás tomar para llegar a tú destino, de ahí viene su nombre: Anillo-Guía. ¿Alguna pregunta?

 

            — ¡Mmmm…! —Jessenia repasó mentalmente todo lo que Rachel le dijo y, cuando ya lo tuvo claro, cuestionó lo siguiente —: Entonces, en pocas palabras, si vierto una gota de mi sangre sobre la joya roja y luego concentro mi Energía Espiritual en el anillo mientras pienso en el nombre del lujar donde llevare a cabo mi trabajo como Cazadora, una flecha aparecerá sobre el artefacto y me señalara las direcciones que debo tomar, ¿es eso?

 

            —Si, así es. Es un buen resumen de lo que te a cabo de decir. ¿Entonces no tienes ninguna duda?

 

            —Tengo algunas, primero: ¿por qué necesito verter una gota de mi sangre en el anillo?

 

            —Para que de esa forma, solo tú puedas usarlo — le respondió —, si por cualquier motivo llegaras a perder ese anillo, lo cual me recuerda decirte que ese objeto es sumamente difícil de producir por lo que tienes que atesorarlo como si fuese invaluable, ¿te quedo claro? Anillos como esos no se hacen todos los días, por lo que reemplazarlo por uno nuevo sería, al menos por el momento, casi imposible. ¿Esta claro?

 

            —Si, ya me quedo claro, lo cuidare.

 

            —Bien. Como iba diciendo, si por cualquier motivo lo llegaras a perder y una persona lo encontrara, de nada le serviría a él o a ella, ya que tú fuiste la primera en verter tú sangre en el anillo, por lo que para el resto de los seres humanos, solo sería un objeto cualquiera de poco o ningún valor. ¡Ah! Y antes de que se me olvide, ¡tienes estrictamente prohibido hablarle a cualquier persona sobre la existencia de ese artefacto y que tú lo tienes! Como te dije, es una nueva creación que el Gremio esta desarrollando, por lo que tú tienes unos de los primeros Anillos-Guías en ser creados y probados. ¿Entendiste? ¡Ni una sola palabra a nadie! ¡Ni a Cazadores ni amigos (aunque tú no tengas amigos)! ¿Esta claro? —Esa última frase: “aunque tú no tengas amigos”, hizo enojar a Jessenia y por solo unos segundos, se sintió tentada a desobedecer las condiciones que Rachel le imponía, pero luego de todos los alborotos que Jessenia provocó desde su llegada, creyó que causar más problemas y hacerse de más enemigos solo haría su vida más complicada de lo que ya era.

 

            “No era necesario que me recordara que no tengo amigos…” Refunfuñó para sus adentros.

 

            — ¡Si, me quedo claro, no lo diré a nadie! — Fue entonces que Jessenia notó que Jaime, el posadero, no se movió desde la llegada de Rachel, por lo que él escuchó todo lo que la pequeña Cazadora dijo —. Pero, ¿qué pasara con…?

 

            —No te preocupes por Jaime — terció Rachel, interrumpiendo las palabras de Jessenia —, él si sabe guardar secretos y mantener la boca cerrada. No le dirá nada a nadie, antes preferiría morir que revelar un secreto que se le fue confiado.

 

            — ¡Ni hablar! — Replicó el Posadero —. ¡Si la condición es morir, entonces cantare como un canario! ¡Compondré una canción, un poema o escribiré un guión de teatro donde expondré todos los secretos si con eso salvo mi vida!

 

            Jaime miró a Rachel mientras le sonreía, Jessenia notó que la estoica hermana menor de Chris le regresó la expresión con una sencilla mueca en los labios.

 

            —Muy bien, si ya no tienes más preguntas entonces…

 

            — ¡Espera! — Rachel ya se había dado la vuelta, lista para irse hasta que Jessenia la detuvo —. ¿Por qué me estas entregando esto? Si es verdad que este objeto es muy valioso para el Gremio, ¿para que regalárselo a una Cazadora que todavía no ha hecho nada? Sobre todo a una que no ha hecho más que causar problemas e incógnitas desde que llegó a la ciudad.

 

            Rachel no dejo de darle la espalda a Jessenia mientras escuchaba su pregunta y sin girarse le respondió:

 

            —No lo sé — fue la simple y directa respuesta de la Cazadora rubia —. No depende mí escoger quienes serán los portadores de esos anillos, esas decisiones solo las puede tomar el Maestro del Gremio, él es quien decide. Si ya no tienes más preguntas, debo irme.

 

            Rachel caminó hasta detenerse frente a la puerta de entrada y salida del restaurante, abrió la puerta, las campanitas sonaron y antes de salir, se giró unos centímetros para mirar a Jaime:

 

            —Si tengo algún tiempo libre en el Gremio, vendré ayudar a mi hermano en la cocina o donde haga falta.

 

            Sin dejar de limpiar vasos y platos con un trapo blanco y sin devolverle la mirada, el posadero le responde:

 

            — ¡Claro, ven a ayudarnos c

Notas finales:

CONTINUACIÓN DEL CAPITULO:

 

— ¡Claro, ven a ayudarnos cuando puedas!

            Y salió por la puerta, dejando atrás a Jessenia y a Jaime en la oscuridad y el silencio del restaurante.

            — ¿No deberías estar un poco más feliz? — Le preguntó Jaime luego de unos segundos de que Rachel se fue —. Ahora, con ayuda de ese anillo, tú problema de las direcciones esta resuelto.

            —Si…, es verdad. — Jessenia permaneció unos segundos observando el pequeño anillo de joya roja que descansaba en la palma de su mano —. No me explico por qué el Maestro del Gremio me escogió para portar uno de estos anillos. ¿Por qué a mí? En especial cuando debe de haber muchos otros Cazadores que estén más preparados que yo. La verdad no lo entiendo.

            —Quizás no haya nada que entender — opinó el posadero —. No deberías juzgar o desconfiar de tú buena suerte, Jessenia. A veces las cosas simplemente ocurren y por más desconfianza que les tengamos, es poco probable que termínenos conociendo las causas y los porques de todo lo que nos pasa en la vida. Hay momentos en los que simplemente debes disfrutar de la suerte y no cuestionarla tanto.

            —Si, tal vez tengas razón…

            —Aquí tienes — Jaime le pasó un cuchillo a la chica —, ¿por qué no pones el anillo a prueba antes de irte?, de esa forma si hay cualquier falla o error, podrás decírselo a Rachel antes de que sea demasiado tarde. 

            — ¡Muy bien, lo haré…!

            Jessenia tomó el largo y afilado cuchillo de cocina que Jaime le prestó, se hizo un pequeñito corte en el dedo índice izquierdo y cuando la sangre empezó a manar, se aseguró que una gota cayera sobre la joya roja del anillo, cuando al fin lo hizo, tanto el posadero como la Cazadora vieron como el anillo absorbía la sangre como si fuera una esponja chupando agua. No quedo ni un pequeño vestigio de líquido rojo sobre o a los lados de la joya.

            —Póntelo y veamos que pasa —la alentó el posadero.

            Jessenia hizo lo que se le pidió. Colocó el Anillo-Guía en su dedo índice derecho y lo contempló por breves segundos, ya que a ella no le interesaba la joyería, no terminó de gustarle como se le veía ese objeto en la mano. A continuación, hizo lo que Rachel le mencionó anteriormente, concentró un poco de su Energía Espiritual en el anillo rojo y pensó en su habitación en el tercer piso de la Posada Aura, inmediatamente, una flechita de tenue color carmesí apareció flotando a unos centímetros de la joya y señalo el pasillo que conectaba con las escaleras que ascendían a pisos superiores. Ambos testigos quedaron sorprendidos por lo que acabaron de contemplar.

            “¡Con esto podré ir a cualquier lugar sin temor a perderme!” Pensó Jessenia, esperanzada.

            — ¡Vaya! — Exclamó el posadero —. Debo reconocer que eso es muy impresionante. Con ese artefacto, hasta alguien tan desorientada como tú podría llegar a cualquier parte.

            — ¡Tch! — Resopló Jessenia —. Creo que ese comentario estuvo de más… ¡pero si! Me pregunto cómo le habrán hecho para crear este anillo, ¿crees que si le pregunto a Rachel me responda?

            —Lo dudo mucho — respondió de inmediato —. Los miembros activos del Gremio no son solo luchadores expertos en combate contra bestias y seres oscuros, hay también una rama especializada en crear artefactos y vestimenta especial para los Cazadores. Aunque solo eligen a un pequeño número de personas para ocupar esa rama. La pequeña Rachel forma parte de ellos. Ya que ella no es tan fuerte ni tan resistente como el resto de los Cazadores, crear ese tipo de artefactos es su forma de ayudar a la ciudad y a los demás miembros del Gremio.  

            — ¿A qué te refieres con “crear vestimenta”?

            —Como la mayoría de los Cazadores deben enfrentarse a bestias o a criaturas peligrosas durante sus trabajos, es muy común que sus ropas terminen desgarradas o arruinadas, por lo que para evitar la constante compra de ropa nueva, el Gremio desarrolló uniformes especiales para sus miembros. Uniformes con los cuales puedan moverse sin problemas y que también resistan cualquier tipo de ataque enemigo.

            — ¿En serio? Cuando yo fui al Gremio muchos de los Cazadores parecían vestir ropas bastantes ordinarias, es decir, usaban atuendos que se adecuaban a sus personalidades, pero no por eso dejaban de ser ropas ordinarias.

            —Es que también puedes encargarle al Gremio que te diseñen ropas especiales de acuerdo a tus gustos, es decir, si les pagues una determinada cantidad de dinero a la gente adecuada dentro del Gremio, ellos pueden fabricarte tu propia ropa especializada usando diseños creados por ti, de ahí que muchos Cazadores vistan prendas tan singulares. Aunque si hay algunos que usan el uniforme reglamentario: Joe es uno de ellos.

            — ¿Eh…? Eso suena muy interesante…

            Más tranquila, aunque un poco más confundida, Jessenia terminó con sus alimentos, ahora con la barriga llena y el cuerpo limpio y cómodo, la chica de cabello castaño salió de la Posada Aura, se despidió de Jaime prometiéndole que regresaría de su misión para contarle como le había ido; el posadero se despidió de él y le entregó una gran bolsa de papel marrón que contenía la poca ropa que Megan le compró a Jessenia cuando ésta apenas había llegado a la ciudad.

            Jessenia se alejó de la Posada Aura sin mirar atrás, puesto que ella se convenció a sí misma de que regresaría con vida, aquella no era una despedida definitiva, sino un “hasta luego”, por lo que no era necesario darse la vuelta ni ver el local ni al posadero.

            Una vez que llegó al Gremio, muchos de los Cazadores que vestían sus “ropas especiales”, se le quedaron viendo con desaprobación, puesto que muchos se enteraron que Jessenia había logrado pasar ambas Pruebas Finales sin haber realizado los Entrenamientos Básicos y que además, el Maestro mismo del Gremio superviso sus pruebas junto a los Entrenadores, algo que hasta la fecha nunca había sucedido, por lo que varios estaban sentidos con la chica por el trato preferencial que se le estaba otorgando.

            Se detuvo en la recepción y se presentó nuevamente ante las dos secretarias que allí trabajaban, dio su nombre y una de éstas tomó un extraño artefacto que Jessenia no había visto antes, lo accionó y habló a través de él. Cuando volvió a dirigirse a la joven, le pidió que esperara y que en unos minutos alguien bajaría para atenderla. De buen grado Jessenia obedeció y esperó.

            A los cinco minutos, una figura familiar apareció. El Entrenador Scar llegó en toda su alta e imponente figura, apuñaló a Jessenia con sus afilados y severos ojos oscuros, le pidió que lo siguiera y ella lo hizo. Entraron a uno de los elevadores: iba vacío.

            —Aquí tienes — Scar le entregó a Jessenia una pequeña llave de color platino que contenía tres números negros dibujados: 510 —. Es la llave de tu nueva habitación, se encuentra en el quinto piso. Por si no lo sabías, cada piso del edificio contiene cien habitaciones: cada una de ellas es pequeña, contiene todos los servicios básicos: un baño, regadera, un tocador, un armario y una cama individual. Si algún día quieres una habitación más grande deberás pagar una cantidad extra para tumbar algunas paredes y conectar varios cuartos y así, expandir la recamara. Aunque claro, si haces eso, de ahí en adelante se te cobrara una cantidad extra. La Sala Común de la Primera Rama se encuentra en el sexto piso del edificio, mientras que la de la Segunda Rama está en el tercero; solo tienes que pulsar los botones: 3 y 6  y te llevaran automáticamente. ¿Alguna pregunta?

            El elevador se detuvo con el sonido de una alarma, las puertas metálicas se abrieron a los lados, revelando un largo pasillo con un suelo cubierto por una alfombra de color azul turquesa.

            —Tengo una: ¿Dónde puedo conseguir uno de esos uniformes que fabrican aquí en el Gremio?, quisiera usar uno de esos antes de irme.

            —No te preocupes por eso, por regla general el Gremio les regala tres juegos de uniformes a los nuevos Cazadores, si por cualquier motivo necesitas más uniformes o quieres que te diseñen algún traje personalizado, eso te costara extra. Igual no tienes nada de qué preocuparte, los materiales de los que están hechos nuestros uniformes son muy resistentes; un solo traje puede durar varios meses de duro trabajo. Así que, si ya no tienes nada más que preguntar, me retiro. Encontraras los uniformes doblados en el armario de tu habitación, hasta pronto y cuídate.

            Jessenia salió del elevador, dejando a Scar dentro cuando las puertas se cerraron y la maquina se puso en movimiento. La joven se dio la vuelta y empezó a caminar por el largo pasillo repleto de habitaciones de puertas idénticas, blancas y con una placa negra con el número asignado en color azabache. Luego de uno o dos minutos, la joven llegó a la que sería su nueva recamara, metió la llave en la cerradura, giró a la derecha y la abrió.

            La habitación resulto ser tal y como Scar se le describió, bastante pequeña, quizás uno o dos metros más pequeña que la que tenía en la Posada Aura. Jessenia, tan pronto abrió la puerta, contempló al instante la recamara en su totalidad, puesto que solo era un cuarto con una cama individual, un ropero en una esquina y un tocador con un espejo cuadrangular en la esquina contraria y una puerta que conectaba con un baño todavía más pequeño que el cuarto principal. De ahora en adelante, ahí es donde viviría.

            —No es mucho, pero está bien para mí.

            Jessenia calculó que a lo mucho, en el cuarto cabrían cuatro, quizás cinco personas cuanto mucho, mientras que en el baño apenas cabrían tres individuos. Se dirigió al ropero, lo abrió y allí vio colgados tres juegos de uniformes negros, inmediatamente, la joven sacó uno, se quitó sus viejas ropas y luego pasó a vestirse con las nuevas. En menos de cinco minutos, Jessenia estaba lista para comenzar con su nueva vida.

            En la parte baja del armario había un pequeño saco que podría servir para llevar provisiones y ropa; Jessenia solo empaco un poco de ropa interior y unas camisetas, nada más. No deseaba cargar mucho peso. Una vez que todo estaba listo, la chica salió de su habitación, la cerró con llave, se dirigió al ascensor, pulsó el botón número 6 y esperó. Cuando la maquina se detuvo y las puertas se abrieron, Jessenia estaba lista para comenzar con su nueva vida de Cazadora.

 

FIN DEL CAPITULO

Ojala hayan disfrutado del capitulo, para cualquier duda, crítica o sugerencia, por gavor, no olviden dejar un comentario. Cuidense y hasta la proxima.

                       

 

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