Fanfic Es
Fanfics en español

Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

[Comentarios - 165]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +
Notas:

LEER, IMPORTANTE:

¿Cómo estan lectores? Espero que bien. Este capitulo que estan por leer es el penultimo que completa el resto de los capitulos, es decir, luego de este faltara solo uno más para que ambas partes de la historia esten completas. ¡Esperenlo con ganas! Espero tenerlo listo la siguiente semana :) :) :) 

 

Ahora es momento de dar una pequeña mala noticia; la buena es que solo falta un cápitulo más para conectar las dos partes de la historia y la mala es que este capitulo es un poco, ¿cómo lo digo?, ¿lento?, quizas un tanto aburrido... ¡Bueno, eso ustedes lo decidiran! Ya saben que yo siempre me esfuerzo por que los capitulos sean lo más interesantes posibles. 

 

PD: Luego de leer algunos cápitulos avanzados me he dado cuenta que quizas aquellas personas que no han querido continuar con la lectura por temor a los spoilers y que han esperado a que yo complete las dos partes, quizas encuentren algunas, pocas, incoherencias entre ambas versiones. Debo recordar que como borre la historia y tuve que reescribir los capitulos iniciales, quizas añadí o me salte algunos detalles que en los capitulos futuros se mencionan con naturalidad. Espero que no les moleste y no se preocupen, no son grandes datos, con lo que han leído hasta el momento podran entenderlo todo.

 

Hasta entonces, nos leeremos en el siguiente capitulo, el cual será el que conecte ambas partes de la historia. ;) ;) 

Fingir que no estaba nerviosa hubiese sido una gran mentira. Jessenia se encontraba en esos momentos subiendo un piso arriba para llegar a la Sala Común de la Primera Rama del Gremio, pues decidió empezar a trabajar en ese lugar. Mientras el elevador ascendía, la joven se recordó que hasta la fecha, nunca antes se aventuró por sí misma a ningún lugar fuera de una ciudad. En el pasado, cuando salió del reino de Fior, el Segador se la llevó consigo; en su caminó a la montaña, el mismo personaje la escoltó a ese lugar y, finalmente, fue el mismo individuo quien la llevó, inconsciente, a ciudad Central, por lo que esa sería la primera vez que Jessenia saldría de cualquier lugar por cuenta propia y eso, la ponía un poco nerviosa.

 

            Antes de que el ascensor llegara a su destino final, Jessenia se giró para ver la pared trasera del elevador, la cual era un gran espejo de cuerpo entero, la Cazadora se vio reflejada y prestó atención a los atuendos que llevaba puestos ese día: dentro del ropero que se encontraba en su habitación, la chica encontró el supuesto “uniforme” del Gremio, el cual consistía en unos pantalones largos, una camiseta de manga corta, un par de altas botas y una larga gabardina con capucha y bolsillos internos, todo de color negro. La joven se preguntó si aquella ropa era realmente tan resistente como el Entrenador le había dicho hasta hace un rato atrás.

 

            Giró rápidamente en cuanto el ascensor llegó a su destino; la alarma de llegada sonó, las puertas metálicas se separaron revelando del otro lado una sala enorme, quizás demasiado grande para la pobre cantidad de Cazadores que había en su interior. La chica descendió y tan pronto como puso un pie del otro lado de la maquina, Jessenia fue recibida por las severas y desaprobatorias miradas de los Cazadores que se encontraban dentro en esos momentos.

 

            Jessenia observó que la Sala Común era bastante grande, tenía varios pilares de soporte por aquí y por allá; docenas de mesas largas de madera, la joven calculó que podían sentarse alrededor de seis personas en cada una de esas, tres de un lado y tres del otro; al fondo de la misma habitación, Jessenia alcanzó a ver una larguisima barra de madera que era atendida por cuatro camareras. La joven se fijó que era mucho más larga que la que Jaime tenía en la Posada Aura y, finalmente, sentados en varias mesas diferentes, la chica notó que varios Cazadores, de edades diferentes, yacía sentados solos o acompañados en las mesas, algunos comiendo, otros bebiendo, algunos platicando y otros que hacían todo lo anterior.

 

            Tan pronto como la nueva Cazadora empezó a moverse, un pesado y tenso silenció envolvió la Sala Común; el sonido de la comida siendo cortada y masticada se extinguió de pronto al igual que las conversaciones y el ruido que provocaba las bebidas al ser pasadas por la garganta. Todas las miradas se concentraron en Jessenia quien caminaba con paso seguro y determinado rumbo a la barra del fondo.

 

            Jessenia, como cualquier otro ser humano, tenía orgullo, por lo que no podía permitirse demostrar ni un leve atisbo de inseguridad o debilidad emocional; de haber entrado legítimamente al Gremio, luego de pasar los Entrenamientos Básicos, quizás se hubiese permitido demostrar un poco de inseguridad, ya que habría hecho las cosas de la manera correcta y según dictaban las reglas, no obstante, luego de la manera arrogante y prepotente con la que apareció en el Gremio, exigiendo, ordenando ser un miembro, Jessenia llegó a la conclusión de que no podía, no debía y no quería mostrarse débil, ya que no deseaba parecer falsa, hipócrita y mentirosa, sin mencionar que Jessenia intuía que si se mostraba, aunque fuese un poco de debilidad o inseguridad, los otros Cazadores no dudarían en intimidarla y en meterse con ella, por lo que mientras estuviera dentro del Gremio, en las salas comunes o en los pasillos, Jessenia siempre debía aparentar serenidad, confianza y de ser posible, un poco de orgullo y arrogancia, ya que, después de todo, esa fue la primera imagen que ella les vendió a todos.

 

            Mientras iba por la mitad del camino, la chica alcanzó a escuchar como algunos de los Cazadores que se encontraban sentados a las mesas, empezaban a murmurar cosas sobre ella y lo hacían con la fuerza suficiente como para que Jessenia los escuchara. Aunque ella ya se esperaba esa clase de trato. Los susurros iban desde un abierto y directo desprecio por la chica a una sincera incredulidad y rechazo por la forma en que ella logró entrar al Gremio. No escuchó susurros positivos, ni siquiera neutrales.

 

            Jessenia llegó a la barra, tomó asiento en uno de los altos banquillos con asiento acolchonado y miró las muchas botellas de cristal de diferentes colores que había en la repisa a unos cuantos metros de ella, imaginó que todas contenían distintos tipos de alcohol.

 

            “Muy bien, ya estoy aquí… ¿qué se supone que haga ahora?”

 

            De cierta forma su pregunta fue respondida.

 

            — ¡Vaya! Es la primera vez que siento tanto desprecio desde que comencé a trabajar aquí.

 

            Jessenia levantó la mirada y miró a la bella joven de piel morena que se encontraba del otro lado de la barra; su piel era lisa y tersa, sin una sola imperfección, llevaba el cabello hasta la espalda con unos largos mechones por delante del cuerpo; sus ojos eran café claros y le sonreía a Jessenia con afecto.

 

            —Debiste haber hecho algo muy, pero muy malo para que los Cazadores te desprecien tanto — continuó sin apartar la simple sonrisa —. ¡Mucho gusto, me llamo Liz y trabajo como camarera aquí en el Gremio! Si quieres cualquier cosa, desde una bebida a un platillo, yo puedo prepararlo rápidamente.

 

            “¿Una camarera…?”

 

            —Mucho gusto, mi nombre es Jessenia y a partir de hoy comienzo a trabajar aquí en el Gremio.

 

            — ¿Jessenia…? — La camarera, llamada Liz, luego de escuchar el nombre de la chica se llevó unos dedos bajo la barbilla y empezó a echarle miradas al techo de vez en vez —. ¿Jessenia…? ¿Jessenia…? ¡Ah! ¡Esa Jessenia! ¡La chica prepotente que llegó al Gremio hace unos días y exigió ser un miembro! ¿Esa Jessenia?

 

            La chica prepotente quiso forzar una risa para aligerar el ambiente, no le salió, por lo que se limitó a aceptar las descripciones de esa joven llamada Liz.

 

            —Si, esa Jessenia…, esa soy yo… — dijo, derrotada.

 

            Al escuchar la afirmación, Liz no pareció darle la más mínima importancia, por lo que sin abandonar la simple sonrisa, la joven continuó:

 

            — ¡Entiendo! ¡Entiendo! — Dijo con los brazos cruzados, con los ojos cerrados y asintiendo con rapidez —. Eso explica por qué todos aquí parecen deseosos de matarte a golpes.

 

            Si eso fue una broma a Jessenia no le hizo ninguna gracia, no obstante, si fuera verdad, la chica tendría que andar con mucho cuidado, tanto fuera como dentro del Gremio.  

 

            —Creo que tiene sentido — continuó la camarera —, después de todo, he escuchado como algunos Cazadores, desde los nuevos reclutados a los que ya tienen varios años, se han quejado y han hablado de lo horribles y tormentosos que son los Entrenamientos Básicos, por lo que tiene sentido que se enojen con la persona que se los saltó y pasó directamente a las Pruebas Finales. A nadie le gustan las injusticias, ¿verdad?

 

            — ¿Y que hay de ti? — Le preguntó Jessenia —. ¿Tú también me desprecias y deseas matarme a golpes?

 

            — ¿Yo? — Cuestionó, confundida —. ¿Por qué habría de guardarte rencor? No soy una Cazadora, soy solo una camarera que trabaja para el Gremio. Me tiene sin cuidado lo que sea que hayas hecho para ser miembro.

 

            Jessenia miró a Liz, esperanzada. Quizás finalmente había encontrado a una persona que no la despreciaba por lo que había hecho. 

 

            —Entonces, ¿no me odias o sientes rencor por mí? — Volvió a preguntar con incredulidad.

 

            —Ya te dije que no. Tiene sentido que los Cazadores, los que tuvieron que pasar por los Entrenamientos, se hayan enojado por lo que hiciste, pero dado que yo no soy una Cazadora y tampoco pasé por esos Entrenamientos, lo que hiciste no me afecta de ninguna manera. Ahora, ¿hay algo que desees tomar o comer antes de irte? Imagino que viniste para tomar una de las solicitudes de trabajo que se encuentran en las pizarras.

 

            Jessenia miró a la izquierda y a la derecha, en los extremos de esos lados yacían dos grandes y anchas pizarras blancas repletas de documentos. La joven también advirtió como algunos Cazadores revisaban con profundidad las hojas de papel que allí se encontraban pegadas y, en cuanto a uno le interesaba un trabajo, desprendía la hoja y la leía con mayor seriedad.

 

            —Los Cazadores deben revisar las solicitudes y la que más les llame la atención es la que pueden tomar. Luego de que seleccionen alguna, ellos deben traernos la solicitud y ya nosotras nos encargamos de hacer un registro del trabajo aceptado, del Cazador o Cazadores que participan en dicha misión y la fecha en la que partieron. En otras palabras, las camareras no solo servimos y preparamos comida, también llevamos un registro de los trabajos seleccionados y de los Cazadores que participan en ellos.

 

            —Ya veo… En ese caso iré a ver que encuentro.

 

            — ¿Eh…? ¿No vas a ordenar comida? 

 

            —No. Comí antes de llegar, igual gracias por la información.

 

            Jessenia caminó a la pizarra que se encontraba en la izquierda, puesto que del lado derecho había ocho Cazadores que yacían parados frente al pizarrón leyendo las diversas solicitudes y ella no deseaba iniciar nuevas peleas. En cuanto llegó, la joven notó que las hojas en que fueron escritas las solicitudes eran muy diferentes las unas de las otras; unas hojas eran muy gruesas y amarillentas, como si tuvieran muchos años de antigüedad, mientras que otras eran perfectamente blancas y escritas con perfecta tinta negra; no obstante, también había solicitudes de trabajo con tosca y gruesa letra; en otras, en lugar de describir el trabajo que el Cazador debía de realizar, ponía en números grandes la cantidad de dinero que valía dicha misión. Jessenia evaluó cada una de esas solicitudes, buscando una que no fuera tan difícil pero tampoco resultase muy fácil de realizar. Luego de varios minutos de búsqueda, la joven encontró algo que llamó su atención. 

 

            En la parte superior de la pizarra, casi escondida por una segunda solicitud, había una hoja sencilla, blanca, pulcramente escrita con tinta negra y legible. Jessenia alargó el brazo para tomarla y al leerla notó que no ponía el costo de dicha misión, sino la descripción de los acontecimientos extraños que ocurrían en determinado lugar. La solicitud decía lo siguiente:

 Mandamos esta solicitud al Gremio de Cazadores: Eternal Soul, con la esperanza de que nos brinden ayuda y protección. Hace poco más de un mes, una extraña neblina invadió nuestro apacible y tranquilo pueblo de mineros, no sabemos de donde pudo proceder, pues en nuestro pueblo es muy raro que aparezca neblina y, lo que es más extraño, es que ya han pasado muchos días y la misma no ha desaparecido. La razón de que sospechemos de que la neblina no es natural es que durante el día, la misma casi desaparece, haciendo posible caminar por las calles, mientras que durante la noche, la niebla lo cubre todo, haciendo casi imposible ver algo y, lo más horrible de todo, es que desde la llegada de la neblina, personas del pueblo han ido desapareciendo paulatinamente. Noche tras noche, hay testigos que aseguran verlos caminar, saliendo del pueblo, todo intento por regresarlos a fracasado, por lo que ustedes, Cazadores, son la única esperanza que nos queda. En la parte de abajo anotare la distancia y la dirección exacta donde se encuentra nuestro pueblo, Rivendel.

 Atte. Octavio Secundus

 (Alcalde de Rivendel)

 PD: Pese a que no somos conocedores de lo sobrenatural, sospechamos que una entidad mágica puede estar involucrada, por favor, tomen todas las precauciones posibles.

 

 

 

            Debajo de la posdata venía apuntada la dirección del pueblo y la distancia entre Rivendel y ciudad Central. Jessenia abrió grandes los ojos al ver el número que allí ponían: ¡430 km! ¿Cuántos días de viaje equivalía esa distancia?, Jessenia no lo sabía y más importante aún, ¿Cuál sería su medio de transporte?, aunque, a decir verdad, la joven ya tenía una idea sobre cuales eran los transportes que los Cazadores usaban.

 

            Se acercó a la barra para confirmar sus sospechas con la atractiva camarera que continuaba del otro lado de la misma limpiando los vasos, platos y demás utensilios.

 

            — ¿Ya escogiste un trabajo? — Le preguntó. Jessenia le respondió que sí y le pasó a Liz el documento que había leído.

 

            — ¡Vaya! 430 kilómetros. No esta mal para tú primer trabajo. Supongo que quieres comenzar con algo ligero antes de ir por los trabajos de verdad difíciles.

 

            — ¿Algo ligero? — Repitió Jessenia, sorprendida —. ¿A que te refieres con “algo ligero”? ¡Son 430 kilómetros!

 

            —Si, así es. — Confirmó la camarera con tranquilidad, no entendiendo la sorpresa en el tono de voz de Jessenia —. ¿Qué tiene eso de raro? Si quieres un trabajo que este más lejos, estoy segura de que encontraras algo en…

 

            — ¿Más lejos? Exactamente, ¿cual es la distancia más lejana que a un Cazador le ha tocado viajar?

 

            — ¿La más lejana? Déjame ver… — Liz se tomó unos segundos para reflexionar en la pregunta de Jessenia antes de responderle. Como camarera y como quien también lleva registro de los trabajos de los Cazadores, a la joven le ha tocado ver innumerables solicitudes de trabajo, por lo que era casi imposible para ella recordar cada una de las distancias que hasta la fecha a registrado —. Creo que una vez un Cazador tomó un trabajo verdaderamente lejos de la ciudad. Tardó un par de meses en regresar y cuando lo hizo comentó que tardo una semana entera en llegar a su destino y otro tanto en finalizar su misión. Déjame ver…,  si no mal recuerdo creo que viajó más de mil kilómetros a un país distante. ¿Por qué preguntas? Tú trabajo esta solo a 430 kilómetros de distancia, si evitas tomar descansos tal vez llegues hoy mismo en la noche o mañana temprano si decides irte con calma.

 

            — ¿Te puedo hacer otra pregunta? — A cada momento que pasaba, Jessenia sentía que ser un Cazador iba a ser mucho más difícil de lo que había imaginado. Jamás lo diría en voz alta pero comenzó a lamentar no haber tomado los Entrenamientos Básicos, sentía que ahora le servirían más que nunca —. ¿El Gremio cuenta con medios de transporte…? ¿Caballos…? por ejemplo…

 

            Al escuchar la palabra “caballos” y “medios de transporte”, Liz no pudo evitar reprimir una gran carcajada que resonó por toda la vasta Sala Común. Los Cazadores que se encontraban allí en esos momentos se giraron para ver a que se debía tanto escándalo. Luego de unos segundos que más bien le parecieron minutos a Jessenia, es que la camarera finalmente dejo de reírse.

 

            — ¡Lo lamento…! — Dijo entre risas —. ¡No pretendía reírme pero…HA, HA, HA! — Volvió a reírse con demasiada fuerza —. ¡Pero…! ¡Caballos…! Los caballos son demasiado lentos, Jessenia, si los Cazadores los usaran para viajar a sus trabajos, tardarían tres o cuatro veces lo que normalmente les tomaría llegar. Un Cazador promedio puede viajar cerca de 100 kilómetros en menos de una hora si es que sabe como usar la Energía Espiritual. No creo que tú, una chica que derrotó a Valeria en combate, tenga problemas con algo así, ¿verdad?

 

            — ¿Eh…? ¡No, claro que no! — Mintió. Jessenia apenas tenía una noción sobre cómo se usaba la Energía Espiritual. Estaba consciente de sus logros pasados: derrotó a una Cazadora activa del Gremio; pasó ambas Pruebas Finales y antes de eso, luchó contra una pequeña horda de Metamorfos, contra una Bruja y contra sus Familiares, por lo que de cierta manera, Jessenia tenía que saber usar y administrar correctamente la Energía Espiritual, el poder que hacía posible enfrentar a los Seres Oscuros en términos iguales. No obstante, luego de la llegada de su “otro” yo, la joven ya no estaba tan segura de sus logros pasados. ¿Realmente fue ella la que peleó todas esas batallas o lo había hecho la “otra”? Y cada vez que lo pensaba con más detenimiento, Jessenia llegó a la conclusión de que ella no era una chica arrogante y prepotente, simplemente esa nunca fue su personalidad, por lo que se sorprendió mucho por la forma tan imprudente en la que llegó al Gremio ordenando ser miembro, como si de ella dependiese serlo o no, sin embargo, luego de la misteriosa aparición de la “otra”, Jessenia comenzó a atar cavos sueltos.

 

            “¿Y si mi actitud de aquel día fue a causa de la “otra” y no mía? ¿Eso significaría que todas y cada una de las peleas en las que he participado, ella ha estado detrás de mí, guiando mis movimientos como si yo fuera su marioneta? De ser así, eso quiere decir que realmente nunca gane nada por mí misma, sino que otra persona ha estado ayudándome desde las sombras…”

 

            La idea de que ser ayudada sin ser consciente de ello hizo enfurecer a Jessenia, ya que eso literalmente significaba que la joven no ha sido capaz de hacer algo por sí misma, lo que la devolvía al pasado, cuando era una chiquilla que necesitaba ser ayudada por todo el mundo.

 

             — ¿Te encuentras bien? — Le preguntó Liz al notar la repentina tensión que envolvía a Jessenia.

 

            — ¿Eh…? ¡Ah! Sí, sí, estoy bien, solo estaba pensando.

 

            —Muy bien, solo dame unos minutos para llenar una hoja con los datos de la misión, el día en que fue aceptado ese trabajo y la persona que lo llevara a cabo.

 

            Liz sacó una hoja de debajo de la barra y comenzó a tomar notas de la información que ponía la solicitud de trabajo, luego de que terminó se dirigió a Jessenia:

 

            —Para terminar con el reporte, ¿iras sola o acompañada?

 

            —Sola. — Respondió secamente —. No creo que ningún Cazador del Gremio quiera entablar una relación de compañerismo con alguien como yo.            

 

            La camarera le respondió mientras escribía.

 

            —No estés tan segura de eso, aunque no lo creas, el Gremio esta llenó de gente extraña y excéntrica, no me sorprendería que una o dos personas se interesen por conocerte. No pierdas la esperanza. Sé que las primeras impresiones jamás se olvidan, pero no dejes que un mal inicio te amargue la vida. Si te das por vencida desde ahora, siempre te estarás rindiendo muy rápido; un verdadero Cazador persevera sin importar cuales sean los obstáculos a vencer. No lo olvides.

 

            —Gracias por eso, tratare de no olvidarlo, ahora si me disculpas ya debo irme.

 

            Jessenia ya se había dado la vuelta cuando la chica la detuvo. La joven se giró y vio que Liz le extendía un pequeño librito negro de bolsillo, la Cazadora lo tomó y lo analizó por unos segundos antes de preguntar qué era eso.

 

            —Los Cazadores la llaman: Bitácora Oscura. Es un pequeño librito que engloba todas las criaturas que los miembros del Gremio han cazado desde que el mismo se fundó hace ya muchos años atrás. Se le da una copia a cada Cazador nuevo que inicia sus trabajos, es posible que te sea útil. También llévate esto — Liz le pasó la solicitud de trabajo que Jessenia tomó de la pizarra —. Te servirá como identificación, ya sabes, para que las personas de ese pueblo no crean que eres una estafadora o algo así

 

            Jessenia se lo agradeció y luego se marchó, no sin antes ser despedida por el silencio y por las miradas acusadoras y reprobatorias de los otros Cazadores que seguían sus pasos con cuidado, como a la espera de que la joven se tropezase para burlarse todos al unísono. No sucedió.

 

            Jessenia caminó con resolución por las calles de la ciudad con su morral firmemente agarrado con la mano derecha, ante ella, los enormes e imponentes muros de ciudad Central le daban la bienvenida y en breve, la despedida. En cuanto se acercó lo suficiente, un hombre ataviado con armadura, un yelmo sobre la cabeza, una lanza en la mano derecha y un escudo en la izquierda, le preguntó sus razones para salir de la ciudad. La joven le explicó que era una Cazadora del Gremio, le mostró al centinela la marca que descansaba en el dorso de su mano derecha y la solicitud de empleo que Liz le recomendó que se llevase. Luego de unos segundos de análisis, el hombre asintió, satisfecho. Tomó un corno que descansaba al lado de su cintura, se lo llevó a los labios y con fuerza lo sopló, provocando que despidiera un sonido profundo, grave y sonoro. Al instante, un segundo corno sonó y las puertas se abrieron lentamente. Jessenia las atravesó y terminó del otro lado de los muros con las puertas cerradas a su espalda.  

 

            —Es oficial — se dijo con la vista puesta en el horizonte —, a partir de ahora comienza mi nueva vida…

 

            Y sin mucha prisa, Jessenia comenzó a caminar. Luego de que se alejó lo suficiente de los muros de ciudad Central, la joven levantó la mano derecha y concentró un poco de Energía Espiritual en el anillo de joya roja que descansaba en su dedo índice, al instante una pequeña flechita del mismo color apareció levitando sobre el artefacto y en cuanto emergió, la Cazadora se concentró en el nombre del pueblo donde llevaría a cabo su primera misión como miembro del Gremio.

 

            “¡Rivendel! ¡Rivendel! ¡Rivendel…!” La flechita dejó de oscilar sin rumbo y se fijó en un solo camino: apuntaba hacia el norte. “¡Perfecto…!” Era un artefacto tan simple y directo que hasta alguien tan torpe como Jessenia podía usarlo sin temor a perderse. Lo verdaderamente difícil venía ahora.

 

            “Liz me dijo que un verdadero Cazador es capaz de recorrer más de cien kilómetros en menos de una hora siempre y cuando sepa manejar y administrar correctamente la Energía Espiritual. En ese caso…”

 

            Jessenia era perfectamente consciente de todas sus proezas pasadas: derrotar a un grupito de hombres borrachos; luchar contra una pequeña horda de Seres Oscuros; vencer a una Cazadora del Gremio y pasar las Pruebas Finales del mismo. Sin lugar a dudas, cualquier persona ajena a ella encontraría esos logros impresionantes y realizados por una verdadera genio, no obstante, luego de que la chica se enteró de que “otra” Jessenia vivía dentro de su mente y tras recordar las breves conversaciones que sostuvo con ella, la joven ya no estaba tan segura de sus logros. Con frecuencia se preguntó lo mismo en varias ocasiones:

 

            “¿Realmente fui yo quien luchó todas esas batallas o fue acaso…?”

 

            “Yo lo hice por ti.” Le respondió la segunda mientras estaba fuera de la ciudad y bajo los intensos rayos del sol en un día despegado. “Todo. Desde esas aburridas peleas contra esos hombres, hasta tú encuentro contra la tipa esa de cabello rojo y, por supuesto, también fui yo quien superó la primer prueba de ese Gremio. No lo olvides.”

 

            “Y tú no olvides que fui yo quien supero la segunda prueba, mientras que tú huías dentro de mi mente”. Replicó la primera.

 

            “¡Yo no huyo de nada ni de nadie!” Espetó la segunda, furiosa. “¡Solo que no quería perder el tiempo en esa repugnante y jodida oscuridad! ¡Recuérdalo!” Ambas Jessenias se quedaron en silencio un par de segundos hasta que la “otra” dijo: “Ahora deja de perder el tiempo y cambiemos de lugar. Ambas sabemos que eres incapaz de hacer cualquier cosa por ti misma. Si de ti dependiera, llegaríamos a ese pueblucho de mierda el siguiente año, con mi velocidad podríamos llegar en cuestión de horas”.

 

            “Olvídalo”. Le respondió con calma mientras el viento de la tarde agitaba su cabellera castaña al nivel de los hombros. “Debo hacer esto por mí misma.”

 

            Al escuchar su resolución final, la segunda Jessenia se echó a reír frenéticamente de la primera, como si ésta hubiese contado el mejor chiste del mundo.

 

            “¿Por ti misma?” Repitió con sorna. “¡Tú no eres capaz de sacarte los mocos ni con instrucciones detalladas…!” Y sin parar de reír, la segunda continuó. “¡Eres torpe, cobarde, insegura, derrotista; una completa basura sin ningún valor que siempre espera que otros le resuelvan la vida…!”

 

            “¡Estas equivocada!” Espetó, molesta. “¡Es verdad, en el pasado yo era esa clase de persona, era una chica débil, cobarde, derrotista, siempre espere que alguien, quien fuese, me salvara de mi tediosa y vacía vida en ese reino! Nunca me anime a hacer nada por mí misma, creía que si esperaba lo suficiente, el mundo resolvería todas mis dudas, miedos y problemas sin que yo tuviera que hacer algo… Estaba equivocada. ¡Es precisamente por eso que quiero hacer las cosas por mí misma, deseo demostrarme que soy capaz de hacer más de lo que puedo proponerme y es por eso que llegare sola a ese pueblo y sola derrotare a lo que sea que lo esté atormentado! ¡Lo juro!

 

            La voz dentro de su cabeza guardó silencio por unos segundos, y cuando Jessenia creyó que ya no diría nada, se escuchó su aguda y fría risa, ya más tranquila que en antaño.

 

            “¿Ah, sí? Pues ya lo veremos. Será divertido ver cuánto duras sin mi ayuda, aunque, a decir verdad, no puedo dejarte morir, por lo que no te preocupes, cuando lo eches a perder, ten la seguridad de que yo apareceré y salvare tú trasero de cualquier cosa mala que amenace la seguridad y la integridad de éste cuerpo, después de todo y aunque no me juste, ambas lo compartimos, por lo que si algo le llegara a suceder, ambas nos veríamos perjudicadas”.

 

            Y la fría voz guardó silencio. Jessenia no volvió a escucharla pese a que esperaba un último comentario grosero, arrogante y sarcástico.

 

            La joven estaba determinada a realizar ese primer trabajo usando sus propias fuerzas y no depender de la voz dentro de su cabeza, por lo que en cuanto la “otra” guardó silencio, Jessenia reunió toda su poca experiencia en el manejo de la Energía Espiritual y, como le era lógico, trató de canalizarla a sus piernas, ya que esos eran los miembros que usaría para correr y, según recordaba las palabras de Maxwell, la Energía Espiritual ayudaba a fortalecer el cuerpo humano más allá de sus limitaciones normales, por lo que las palabras de Liz empezaron a cobrar sentido para Jessenia. Con ayuda de esa energía, bien usada y administrada, cien kilómetros en menos de una hora no solo le parecía fácil, sino ridículamente sencillo. Era como dar un paseo por el parque o salir para realizar las compras en las tienditas y locales de la esquina y de otras cuadras. Era, en pocas palabras, un juego de niños.

 

            Sin embargo era más difícil de lo que creía. Reunir una pizca de Energía Espiritual en un pequeño anillo que descansaba en su dedo índice derecho fue sumamente fácil, ahora necesitaba canalizar una mayor cantidad de energía en sus piernas y mantener la misma constante mientras corría. Jessenia se sorprendió y se asustó cuando notó que no lo lograba, ni a la primera ni a la segunda. ¿Por qué?, si cuando lo hizo la voz en la Primera Prueba y contra Valeria se vio muy fácil y sencillo. ¿Por qué ahora batallaba?

 

            Fue en esos momentos de dificultad y confusión que Jessenia cayó en la cuenta de que todas sus batallas habían sido iniciadas y manipuladas por la voz dentro de su cabeza. Ella siempre fue de carácter pasivo y reservado, que alguien con esa personalidad cambiara tan radicalmente en tan poco tiempo resultaba una verdadera rareza. ¡Su “otra” yo siempre la guio en momentos de dificultad, por lo que en esos momentos, en los que no contaba con la ayuda de su alter ego, las cosas retomaban su dificultad original! ¿Qué haría ahora?

 

            La respuesta fue inmediata: “¡Debo hacerlo de todas formas!” Jessenia se determinó a no pedirle ningún tipo de ayuda a la fría voz de su cabeza, por lo que sea que fuese hacer, debía hacerlo sola. Y así lo hizo. Recordando todo lo que le fuese posible de sus anteriores batallas, la chica lo puso en práctica en esos instantes. De alguna forma que no terminó de comprender, su plan fue exitoso, aunque no de la manera en que ella lo deseaba. 

 

            La Energía Espiritual que empezó a emerger de su interior estaba completamente desbalanceada y le costaba canalizarla en un solo punto o, en este caso, en dos puntos diferentes: sus piernas y, cuando lo logró, mantener esa energía mientras intentaba correr era el doble de difícil. La concentración que se requería esa asombrosa; necesitaba concentrase para mantener la energía constante en sus piernas mientras corría. Parecía y sonaba sencillo, más no lo era en lo absoluto y Jessenia se dio cuenta, tarde, que los Entrenamientos Básicos le pudieron a ver servido de mucho.

 

            De alguna forma que no terminó de explicárselo, Jessenia corrió y corrió rumbó a su destino. La Energía Espiritual que en esos momentos envolvía su cuerpo aparecía y desaparecía uniformemente, aumentando y ralentizando los movimientos de la chica, por lo que llegar al pueblo de Rivendel le llevaría más tiempo que el par de horas que la voz le mencionó anteriormente. 

 

            Sorpresivamente logró avanzar más de veinte kilómetros en la primera hora de viaje, de mantener ese pasó Jessenia calculó que tardaría cerca de veintiún o veintidós horas llegar a su destino. ¡La velocidad con la que se movía era algo impresionante! Ahora entendía completamente por qué Liz se rio de ella cuando mencionó a los caballos. Un Cazador era, fácilmente, cinco o diez veces más rápido que el semental más veloz del mundo y, la sorpresa de Jessenia se volvió más grande luego de entender que en esos momentos, la chica no estaba usando su máxima velocidad a tope, ya que la Energía Espiritual que envolvía su cuerpo iba y venía debido a la poca experiencia de la joven. La Cazadora imaginó que cuando tuviera mejor control de sus habilidades, recorrer cien, doscientos kilómetros, sería un juego de niños.

 

            Las horas pasaron y pasaron y Jessenia ya había recorrido más de cien kilómetros en la dirección que señalaba el Anillo-Guía que Rachel le regaló antes de su retirada. Debido al uso incorrecto de la Energía Espiritual, la joven ya se encontraba sumamente cansada y respirando con dificultad. Se detuvo en mitad de la nada, en un espacio vasto, abierto, con poca vegetación y con varias rocas enormes por aquí y por allá. Sin importar a donde mirara, la Cazadora no podía ver rastro alguno de civilización.

 

            Caminó torpemente hasta quedar bajo la pobre sombra que producía un árbol con pocas hojas, tomó asiento con la espalda recargada en el mismo y se propuso a descansar un rato antes de seguir adelante.

 

            “¿Qué tan patética puedes llegar a ser?” Le preguntó la fría voz luego de pasar mucho rato en silencio. “Llevas corriendo varias horas y todavía te falta más de la mitad y ya estas medio muerta. Te dije que no tardarías en echarlo a perder”.

 

            “¡Todavía no me doy por vencida!”. Repuso con firmeza. “Aún puedo continuar, solo necesito de unos minutos de descanso”.

 

            La voz comenzó a reír fríamente luego de escucharla.

 

            “Es difícil, ¿no es verdad? El manejo de la Energía Espiritual. Sé que yo lo hago parecer simple, pero en realidad es un poder que requiere de una gran concentración. No es algo que se logre de la noche a la mañana, aunque, con tan solo ver tú lamentable estado, creo ya te diste cuenta. Si la Energía Espiritual no es correctamente usada en el cuerpo humano, resulta peligrosa y letal, ya que te estarás lastimando deliberadamente y, por la forma tan torpe e idiota en la que la has estado usando, no me sorprendería que ya te dolieran los músculos de las piernas y el cuerpo entero, ¿me equivoco?”

 

            Jessenia no dijo nada, pero esa cierto. No solo le dolían las piernas, sino también la espalda, los brazos, el abdomen y un poco la cabeza. Sentía como la frustración crecía dentro de ella.

 

            “¿Y qué hay de ti?” Le preguntó a la voz. “¿Cómo es que tú lograste dominar estos poderes si antes no los conocíamos?”

 

            “¡Hmph! ¡Qué pregunta tan estúpida! La respuesta es obvia, a diferencia de ti, ¡yo si soy especial, una verdadera genio!, mientras que tú eres el lastre que tristemente tengo que soportar.”

 

            Jessenia apretó los dientes al escuchar la palabra “lastre”.

 

            “¡Explícate!” Repuso con fuerza. “¿Cómo fuiste capaz de dominar tan rápido la Energía Espiritual si se supone que la descubrimos al mismo tiempo? ¿Quién demonios eres tú y por qué estas dentro de mi cabeza? ¿Cómo es posible que puedas manejar mi cuerpo? ¡Responde!”

 

            Pero la fría voz no dijo nada. Jessenia se impacientó.

 

            “¿Me estas escuchando? ¡Dije que respondas a mis preguntas! Fue lo que acordamos cuando estuvimos atrapadas en aquella oscuridad, ¡ahora habla!”

 

            Pero la voz no dijo nada. Jessenia resopló con fastidio y dejó caer la cabeza contra el delgado tronco que tenía en la espalda. Los ojos azules de la chica veían un firmamento resplandeciente, sin una sola nube que lo surcara y su piel y cabello sentían el suave pasar de la brisa calida. La Cazadora recordó que antes de marcharse del Gremio, Liz, la bella camarera de piel morena, le entregó un pequeño librito negro. Jessenia abrió el morral que llevaba, sacó la pequeña bitácora, la contempló por unos segundos antes de abrirla y ahí, después de la primera hoja en blanco y en letras mayúsculas y negras, ponía:

 

                                 BITACORA OSCURA

 

            Jessenia pasó dos páginas en blanco y en la tercera rezaba lo siguiente:

 

            Índice

 

Primera parte: Seres Oscuros

 

Introducción………………….1

 

Arpías………………………….2

 

Brujas………………………….3

 

Cíclopes……………………….4

 

            Y más adelante del índice venía la segunda parte: Bestias; Jessenia leyó los nombres que ahí se ponían y notó que venían incluidos los Minotauros, los Centauros y los Sátiros; los tres eran criaturas que ya había visto y con los cuales había luchado, de cierta forma… Contó los nombres y advirtió que la Bitácora Oscura contenía más información de las Bestias que de los Seres Oscuros, por lo que la Cazadora intuyó que estos eran más comunes de ver que los primeros.

 

            Abrió el pequeño librito en la página 1: Introducción.

 

Han pasado cien años desde que se fundó el Gremio de Cazadores: Eternal Soul a manos del aún Maestro: Magnus Seele.

 

 En aquella época, los Cazadores que formaron parte de la primera generación, eran aún muy inexpertos en lo que a criaturas oscuras se habla, por lo que se llegó al acuerdo de documentar cada uno de los distintos enfrentamientos que los miembros tuvieran con los Seres Oscuros, fue así que la Bitácora Oscura fue escribiéndose. No por manos de un solo escritor, ni tampoco usando la imaginación de algún autor, sino contando las experiencias vividas de los Cazadores que lograron regresar para contar su historia.

 

El siguiente volumen que tienes en tus manos no solo engloba una vasta cantidad de seres y bestias de la oscuridad, sino también sus debilidades, sus fortalezas, sus habilidades especiales, sus hábitos alimenticios, sus tácticas de ataque y, si es posible, sus escondites o refugios. Todo lo anterior con la esperanza de que la información sea valiosa y ayude a los Cazadores del futuro a derrotar a la oscuridad que se oculta en los rincones más recónditos del mundo. 

 

 

 

            Jessenia terminó de leer la breve introducción y se alegró de que fuera directo al punto y no trataran de embellecer la lectura con cualquier elemento pomposo e innecesario. Regresó al índice y buscó información de los Segadores. No encontró nada, aunque eso ya se lo esperaba. Obtener información de ellos no iba a ser nada fácil.

 

            La chica contó las hojas de la Bitácora Oscura y se sorprendió de ver que eran más de trescientas; todas y cada una de esas páginas contenía las fortalezas, debilidades y escondites favoritos de más de cien criaturas diferentes. Fue entonces que Jessenia recordó algo, pasó la página donde venía la Introducción y leyó la primera línea con cuidado: “Han pasado cien años desde que se fundó el Gremio de Cazadores: Eternal Soul a manos del aún Maestro: Magnus Seele.”

 

            —“¿Aún Maestro…?” — Repitió Jessenia, incrédula.

 

            “¿Cuánto años tendrá ese anciano…?”

 

            Jessenia recordó al viejo maestro de largo cabello y barba blanca que fue a verla a las Pruebas Finales. Era cierto que lo notó ya grande, pero nunca se imaginó que superaría los cien años de edad, cuanto mucho la Cazadora le calculaba unos sesenta, quizás setenta, pero no más. Dejó escapar un suspiro de cansancio, cerró el libro y se concentró en el cielo resplandeciente. El viento cálido mecía su corta cabellera castaña mientras la chica reflexionaba en sus ideas.

 

            Dejó escapar otro suspiró y se levantó, sacudiéndose la tierra de los pantalones.

 

            “Ya es hora de marcharme…”

 

            Jessenia miró en dirección a donde apuntaba la flechita del Anillo-Guía, no obstante, en lugar de irse corriendo, la joven permaneció quieta, callada y con expresión reflexiva; levantó la mirada y observó el brillante cielo azul mientras el viento ondeaba su cabello.

 

            Recordó las palabras de la fría voz dentro de su cabeza: “pero en realidad es un poder que requiere de una gran concentración”  y también: “por la forma tan torpe e idiota en la que la has estado usando, no me sorprendería que ya te dolieran los músculos de las piernas y el cuerpo entero, ¿me equivoco?”.

 

            Jessenia bajo la mirada al suelo y dijo para sí misma:

 

            —Yo… ¿estaba equivocada?

 

            Levantó la mirada y la posó en el camino que seguiría para llegar a Rivendel; separó ambas piernas y un poco los brazos, cerró los ojos y se concentró en los sonidos que captaba con el sentido auditivo: el viento soplaba, cálido y suave; levantando polvo y meciendo las ramas del árbol que yacía a su espalda; se concentró ahora en las sensaciones que tenía en la piel: la ropa negra sobre su cuerpo, la brisa acariciando dulcemente su rostro, sus cabellos siendo mecidos con lentitud y, gracias a que había cerrado los ojos, la Cazadora podía sentir todo lo anterior con mayor profundidad y fuerza y no solo eso, podía sentir la Energía Espiritual allí, dentro de su cuerpo, más exactamente en el centro de su abdomen. La energía se arremolinaba como un pequeño torbellino de poder; pese a su falta de visión, Jessenia podía verlo, sentirlo y escucharlo, solo era cuestión de distribuir ese poder de forma correcta a sus piernas.

 

            ¡Lo estaba logrando! Lento pero seguro. Podía ver, gracias a que tenía los ojos cerrados, como la Energía Espiritual descendía hasta sus piernas y sintió como la misma las envolvía dulcemente en una cálida manta protectora. Repentinamente el dolor y el cansancio desaparecieron, como si nunca hubiesen estado allí. Jessenia abrió los ojos con la mirada puesta en la dirección a tomar, no pensó en nada, no miró nada más que no fuera el camino de enfrente, no se permitió distracción alguna. Tal y como la voz le había dicho, aunque no fuese su intención, controlar ese poder requería de una gran concentración y, en esos instantes, Jessenia lo estaba logrando. No sabía cómo, ni siquiera cuanto tiempo permaneció quieta, callada y con los ojos cerrados, no obstante, le tomase lo que le tomase, lo estaba consiguiendo. 

 

            Sin decir palabra alguna y sin que ningún pensamiento innecesario entorpeciera su concentración, Jessenia salió disparada a una velocidad sobrehumana hacía su destino. ¡Era muchísimo más veloz que antes! Era tan rápida que sus cabellos quedaron totalmente apuntando hacia atrás en forma de picos; el paisaje que la rodeaba dejo de estar enfocado y lo percibió nebuloso y borroso. El viento la golpeaba ahora con mayor fuerza y, sin importarle nada, la Cazadora continuó hacía delante. A cada minuto que pasaba, Jessenia aumentaba más y más la velocidad. Los únicos momentos en que la chica se permitía distraerse era cuando veía la flechita del Anillo-Guía; cuando la misma cambiaba de dirección, la joven también lo hacía. Sin darse cuenta de que lo estaba haciendo, el cuerpo de Jessenia se había envuelto en una llamativa capa de Energía Espiritual blanca que sería claramente visible para cualquiera que pudiera verla, lamentablemente no había nadie cerca.

 

            Las horas, a diferencia de antes, pasaron con muchísima más rapidez. El cielo azul se fue tiñendo de anaranjado y la Cazadora continuaba sin aminorar la velocidad. No sabía cuánto le faltaba por llegar y tampoco se distrajo pensando en la distancia, pero intuía que faltaba poco para que arribara a su destino.

 

            Fue entonces que lo vio, más adelante y acercándose rápidamente gracias a su velocidad, un letrero de madera que rezaba la siguiente inscripción tallada: RIVENDEL, 85 KM. Y entonces Jessenia pasó el anuncio sin dedicarle ni un segundo más de su atención; luego de otros diez minutos de continuar corriendo, la Cazadora finalmente se detuvo ante una ladera inclinada. Más abajo se podía apreciar un pueblo de proporciones considerables y, lo más extraño de aquella imagen era la densa capa de neblina que cubría en su totalidad aquel lugar. La niebla no era tan absoluta como para cubrir las casas y los edificios, pero si lo suficiente para ocultar el suelo y a las personas.

 

            Unos segundos después de que Jessenia se detuvo y se quedó contemplando el pueblo de Rivendel ahora que finalmente había llegado, la Energía Espiritual que rodeaba su cuerpo desapareció de golpe, devolviéndole a la Cazadora una considerable cantidad de fatiga y cansancio que se equiparaba a la que sintió cuando las Pruebas Finales concluyeron. Sin proponérselo, Jessenia cayó de rodillas hacía delante, jadeando y respirando con fuerza: ¡estaba muerta de cansancio!

 

            Se incorporó con esfuerzo, miró el cielo anaranjado y observó que a la distancia el sol estaba por ocultarse, si iba a bajar por esa ladera ese era el momento. Ya sea por el cansancio que entorpecía sus pensamientos, por la prisa de bajar antes de que oscureciera&

Notas finales:

continuación del cápitulo:

Ya sea por el cansancio que entorpecía sus pensamientos, por la prisa de bajar antes de que oscureciera o por el deseo de recostarse en una cálida y suave cama, Jessenia descendió cuidadosamente sin advertir que a unos metros a la derecha, había un camino inclinado que podía tomar sin ningún problema.

            Mientras descendía, la Cazadora no vio una grieta que estaba a sus pies, por lo que al pisarla la chica cayó hacía delante y rodo colina abajo hasta que se detuvo al llegar al suelo. Levantó la cabeza dificultosamente y notó a que a unos metros más adelante se levantaba el pueblo de Rivendel casi cubierto en su totalidad por una delgada capa de neblina.

            Se levantó con piernas temblorosas y con cansancio caminó hacía la entrada del pueblo. La Cazadora advirtió que el poblado estaba rodeado por una cerca de madera que era fácilmente saltable. Al llegar bajo el arco de la entrada principal, Jessenia notó que en la cima del mismo yacían talladas, con gran detalle, el nombre del pueblo: Rivendel

 

 

 

Hasta la proxima y no lo olviden dejar comentarios con sus impresiones del cápitulo, no importa si son buenas o malas. :) :) :) 

CUIDENSE. 

Usted debe login (registrarse) para comentar.