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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

Lamento la tardanza, espero que les guste el capitulo, este me salio un poco más largo, ojala y no les moleste.

Se que es inutil que lo diga, ya que seguramente serán uno o dos lo que dejen comentarios, pero igual dejenlos.

—Préstame tu poder—fue lo que le dijo a esa mujer tan familiar tan pronto la vio. Mientras tanto, la chica ante ella, sonreía con frialdad.

            “Por supuesto. No tengo ningún inconveniente en prestártelo, pero, ¿Por qué lo quieres? Creí que no confiabas en mi” Fue lo que le había dicho con voz gélida y ojos afilados.

            Ambas se encontraban flotando, completamente desnudas sobre la nada. Las dividía una línea invisible, la una a la otra se observaban con expectación. Jessenia con seriedad e intensidad, mientras que la otra chica,  cuyo cuerpo era impresionantemente similar al suyo, con la misma altura, las mismas proporciones físicas y el mismo largo de cabello, veía a la Cazadora con ojos afilados y con una sonrisa un tanto arrogante y gélida como el hielo.

            Jessenia la miro con intensa seriedad, sus ojos brillaban mientras veía el rostro cubierto por una sombra del otro lado de la línea que las separaba.

            — ¡Quiero salvar la vida de la niña que esta junto al Nigromante!

            Se lo dijo con determinación en la voz. La otra chica, que yacía flotando desnuda del otro lado de la línea invisible, sonrió con mayor arrogancia. Era como si el aspecto de Jessenia, su forma de hablar y manera de expresarse no fueran más que una burla para la otra joven del otro lado del espacio.

            Jessenia espero por angustiosos varios segundos a que la otra chica se decidiera. Al final lo hizo.

            “Muy bien. Sin embargo, seré yo quien pelee con el Nigromante, tú te quedaras aquí y no interferirás en la batalla.” La joven se interrumpió para mostrar una amplia sonrisa fría. “Bueno, realmente no importa, no podrás interferir aunque quieras hacerlo, ya que seré yo quien tenga el control.”

            — ¿Eso qué significa?—le espeto Jessenia—. Me habías dicho que si necesitaba poder, tú podías dármelo. Además, ¿qué significa eso de que tú pelearas con el Nigromante mientras yo espero en este lugar?  Para empezar, ¿Dónde estamos?

            La chica ante Jessenia dejo de sonreír con frialdad y miro a la joven como si viera aun ser totalmente torpe e ignorante.  Un mero animal sin conocimientos.

            “Si no puedes responder a esa pregunta por ti misma, así como no puedes descifrar quien soy yo por cuenta propia, entonces no mereces mi poder, es más, debería marcharme ahora mismo y dejar que ese Nigromante mate a esa chiquilla, porque la verdad, lo que le pase a ella, así como lo que le pase a la mayoría de las personas, no es de mi incumbencia, no me interesa y no me importa. A mí lo único que me importa, lo único que me interesa y lo único que me gusta  es pelear, pelear y seguir peleando hasta el final de mis días. ¡Luchar contra seres realmente poderosos, aumentar mi poder y seguir combatiendo hasta ya no poder más! Acabar con cuantos Seres Oscuros se me atraviesen, ese es el destino de los Exterminadores, acabar con la Oscuridad que habita este mundo, pero no por el bien de otras personas, sino por el bien de nuestra propia supervivencia, por el bien de futuras batallas. En otras palabras, más simple y sencillo para que puedas entenderlo, los Exterminadores nacemos para destruir a los Seres Oscuros. Eso es todo. ¿Qué más da si una o más personas mueren? Es culpa de ellos por ser débiles. Al final, no puedo decir que las palabras de ese Nigromante sean falsas. Tiene parte de razón. El animal más fuerte se come al más débil, él que tiene mayor poder, aplasta al que no lo tenga. Eso es todo.”

            Jessenia apretó ambos puños al escuchar a la otra mujer. Su pensamiento era igual al de los Seres Oscuros, se regodeaba en su poder mientras menospreciaba a los que no lo tienen, como si fueran meras hormigas que pudiera aplastar solo porque podía. No deseaba la ayuda de un ser así. Por lo que le dio la espalda, preparada para irse.

            — ¡Olvídalo, si es así como piensas entonces no necesito de tu ayuda, encontrare la forma de salvar a esa niña por mi cuenta!

            Fue detenida antes de desaparecer.

            “¡Espera un momento!” Jessenia se detuvo, pero continuaba dándole la espalda a la chica del otro lado de la línea invisible que las separaba. La joven de mirada fría mantenía los brazos cruzados bajo el pecho mientras veía con frialdad la espalda de la Cazadora. “Lo haré. Sin embargo, yo seré quien pelee con ese Nigromante. Déjame hacerlo y te prometo que salvare a esa mocosa y a cualquier otra persona viva que siga allí.”

            Sin volverse, Jessenia le habla.

            — ¿Por qué lo harías?

            “Llegaste hasta aquí porque ese círculo mágico te dreno casi toda la energía que posees, si sales de este lugar y regresas a tu cuerpo, podrías morir y créeme cuando te digo que no quiero que mueras. Si tú caes, yo caigo contigo y no dejare que eso pase. Esas son mis condiciones, tómalo o déjalo. No hace falta recordarte que ese Nigromante usara nuestro cuerpo para hacer lo que se le antoje. Y bien, ¿qué será?

            —Salvaras la vida de esa niña y la regresaras al pueblo, la cuidaras y la protegerás, si encuentras a otra persona que esté en problemas la ayudaras, ¿entendido?

            “No te pongas arrogante conmigo, no olvides que me necesitas.”

            Un momento de silencio que pareció durar horas.

            “Salvare a esa mocosa y si hay alguien más vivo le ayudare, ¿estas felices con eso?”

            Jessenia finalmente se volvió a la otra chica desnuda del otro lado. Su mirada se había tranquilizado. Observo con cuidado cada centímetro del cuerpo desnudo de la chica delante de ella. Finalmente la había reconocido.

            —Tú eres…

            La sombra que cubría el semblante de la otra chica se había desvanecido. Era como mirarse en un espejo de cuerpo entero. El mismo rostro, el mismo cabello, el mismo color de ojos y el mismo volumen en el cuerpo y en el tamaño, la única diferencia, una mirada. La de Jessenia sería, intensa y con un brillo en los ojos, la de la otra era fría, afilada y penetrante, los ojos azules de la otra eran de un color más profundo, sin brillo.

            “Ya era hora de que me reconocieras. Yo soy la verdadera tú.”

            A continuación y siguiendo puramente a su instinto, ambas Jessenias, una de cada lado, posaron una mano sobre la línea invisible que las separaba. Cada una entro al lado donde se encontraba la otra.

            Ahora, atrapada dentro del círculo mágico del Nigromante que le arrebata sus energías, Jessenia podía sentir sus parpados más pesados, los sonidos más distantes y alejados, su corazón que latía con lentitud. Estaba a punto de perder el conocimiento. Lo último que escucho, fue la voz de una mujer.

            “Yo soy la verdadera tú.”

            Acto seguido, cayó inconsciente.   

            Jessenia apenas si pudo reconocer el techo de madera cuando abrió los ojos. Estaba recostada sobre una vieja cama, le tomo varios segundos despertar completamente, cuando finalmente los recuerdos de los últimos acontecimientos llegaron a su cabeza, la muchacha se levantó rápidamente de la cama, como si hubiese escuchado una alarma que advertía una amenaza inminente. A su lado, una pequeña niña yacía con la cabeza apoyada sobre el colchón al igual que sus brazos, el resto de su cuerpo estaba en el suelo. Con una simple mirada, Jessenia la reconoció. ¡Era la niña que estaba junto al Nigromante y la que usaba para hablar!

            La joven Cazadora, sentada ahora sobre el viejo colchón, se llevó una mano a la cabeza, sorprendida y tratando de encontrar una explicación para lo sucedido. Tenía el presentimiento de que se olvidaba de algo muy importante. Pero por el momento, se levantó de la cama, cargo a la pequeña y la recostó sobre el colchón, la cubrió con la sabana y después, camino hasta la ventana de la habitación. ¡Ya no había neblina del otro lado! Ahora se podía apreciar un maravilloso cielo azul surcado por varias nubes blancas, así como la imagen de los demás edificios y viviendas del pueblo. En las calles había gente que pasaba con tranquilidad, como si nada hubiese pasado.

            Se alejó de la ventana con la intención de encontrar una explicación a lo que ocurría.  Sin duda estaba en la casa de Octavio, el alcalde del pueblo, por lo que decido buscarlo para preguntarle qué estaba pasando.  Por alguna razón, sentía un aire fresco por todo el cuerpo, se detuvo ante un espejo de cuerpo entero que había en la recamara y al verse reflejada, Jessenia abrió grandes los ojos, un poco la boca, su rostro se ruborizo completamente y contuvo con toda su fuerza las ganas de gritar. ¡Estaba realmente sorprendida!

            Las ropas largas y oscuras con las que salió de Central y con las que había llegado al pueblo así como al escondite del Nigromante, yacían completamente rasgadas. El largo pantalón negro era ahora un short que enseñaba las piernas largas y bien torneadas de Jessenia, su gabardina negra había desaparecido y la camiseta de mangas largas que vestía, era ahora una prenda rasgada hasta unos centímetros bajo los pechos, mostrando su abdomen, su ombligo por ende y lo largo de sus brazos, sin mencionar que se podían apreciar sus abultados, grandes y redondos pechos con esa camiseta rota. ¡No podía salir viéndose así, muchos menos dejarse ver por otros, sería demasiado vergonzoso!

            Sin quitar la cara de sorpresa y observando cada centímetro de su cuerpo y de sus ropas, trataba de encontrar una explicación para estar vistiendo de esa forma tan indecente. ¿Cómo había pasado? ¿Fue en la lucha contra el Nigromante? ¿Cómo regreso al pueblo? ¿Lo había derrotado? ¿Cómo le gano? ¿Por qué no podía recordar nada? ¿Por qué estaba durmiendo? ¿Durante cuánto tiempo yacía recostada sobre ese viejo colchón? ¿Qué demonios estaba ocurriendo? Estas y muchas otras preguntas se las estaba planteando frente al espejo de cuerpo entero, sin poder encontrar ni una sola respuesta.

            Una repentina voz infantil la saco de su ensimismamiento e hizo que se volviera sorprendida. La pequeña niña se había despertado y a comparación de como la recordaba dentro de la caverna; toda sucia, con el pelo seco, grasoso y enmarañado, la cara repleta de tierra, con ropas rasgadas, mortalmente pálida y delgada, con la mirada perdida, la niña que veía ahora sus ojos, era verdaderamente linda. Ahora, su cabello le caía lacio por detrás, por los lados y por el flequillo de la frente, había recuperado peso y color, ya no estaba sucia y vestía un lindo vestido largo.

            — ¡Ah! ¡Me alegra que hayas despertado!—dijo con entusiasmo. Su voz también era linda, suave y energética a la vez—. ¿Dormiste bien?

            Jessenia aún no podía creerlo.

            —Tú eres…—pero no pudo terminar la oración, en parte, porque verdaderamente no conocía a la niña, solo de vista.

            — ¡Es verdad, no me he presentado! Mucho gusto, mi nombre es Eli—la niña se bajó de la cama con ánimos y corrió hacía Jessenia. Le dio un fuerte abrazo, pegando su cabeza a la altura del ombligo, que era hasta donde la pequeña le llegaba, la rodeo con sus brazos y la joven Cazadora pudo sentir el calor que transmitía la piel de la infante. ¡Estaba viva! La miro con ojos brillantes y tiernos—. ¡Gracias por salvarme la vida! Por varios días creí que moriría en ese horrible lugar. Bueno, no solo yo, también las demás personas te lo agradecen.

            ¡Ahora sí que estaba confundida! ¿Qué estaba pasando? ¿Salvo a la pequeña, derroto al Nigromante y libero a más de una persona de quien sabe dónde? ¿Cuándo y cómo? Para empezar, ¿Cuánto tiempo había dormido? Y más importante aún, ¿Por qué no lograba recordar nada? Si la joven Cazadora libró una batalla con el Nigromante por la vida de varias personas, ¿Cómo era posible que lo olvidara? Nada tenía sentido. Sin mencionar que Jessenia tenía la sensación de que “eso”, que había pasado y no lograba recordar, era de vital importancia para ella.

            Tantas preguntas que deseaba hacerle a esa pequeña niña, a Eli, no obstante, tan pronto vio el dulce y tranquilo rostro sonriente de la pequeña, la joven Cazadora decidió dejarlo para después. La niña acababa de pasar por una experiencia traumática y horrible, por lo que no deseaba rememorársela, así que en lugar de preguntar, Jessenia se limitó a devolverle a la pequeña una cálida sonrisa.

            Eli la recibió con sorpresa. Como si viera algo increíble.

            — ¡Ah! Sonreíste. Que sorpresa, no creí que fueras de las que sonríen.

            La joven Cazadora la miro extrañada.

            — ¿Por qué creíste eso? 

            —Cuando me salvaste a mí y al resto de las personas, en todo ese momento, mantenías un rostro indiferente, casi aburrido. Como si realmente no te interesara lo que estabas haciendo.

            — ¿Lo dices en serio?—pregunto con seriedad la joven. No podía recordar nada. No obstante, la pequeña asintió con la cabeza.

            Tantas preguntas que deseaba hacerle. La curiosidad y la necesidad de saber lo que ocurrió en ese tiempo perdido fue suficiente para preguntárselo a la pequeña, aun cuando la misma chica había decidido no hacerlo. ¡Tenía que saberlo!

            Jessenia hizo una sentadilla para quedar a la altura de la niña. Ahora se veían frente a frente.

            —Eli, que lindo nombre—luego le mostro una dulce sonrisa—, recuerdas algo de lo ocurrido en la caverna, ya sabes, cuando te salve y libere a los otros. Podrías decirme como lo hice.

            La niña la miro confundida.

            — ¿No lo recuerdas?

            —No. La verdad es que no recuerdo mucho lo que paso ese día, por lo tanto, si pudieras decirme lo ocurrido te lo agradecería mucho.

            —Claro. No es ningún problema…, lamentablemente yo tampoco lo recuerdo, al menos no todo. Antes de despertar y encontrarme contigo, estaba en un lugar totalmente oscuro y frío, no podía ver, escuchar ni sentir nada. Por un momento me creí muerta, pues lo único que sentía era un vacío dentro de mí.

            Dicho esto, Eli se llevó una mano al pecho, como si tratara de cerciorarse que su corazón seguía donde debía de estar y que éste continuaba haciendo su trabajo. Jessenia se sintió mal consigo misma por hacerle recordar esa amarga experiencia, sobre todo cuando ella misma lo había experimentado en carne propia cuando fue corrompida por la oscuridad de Seres Oscuros. Hace no mucho tiempo de eso, tan solo unos cuantos días atrás, no obstante, pareciera que sucedió en tiempos muy pretéritos.

            —Mejor olvídalo—lo había recapacitado. Era demasiado egoísta pedirle a una pequeña niña que recuerde el momento más amargo y triste de su corta vida tan solo por su curiosidad. Los recuerdos debían de seguir aun dentro de su mente, el chiste era llegar a ellos—. No tienes por qué recordar lo que paso…

            — ¡No me molesta!—se apresuró a decir la pequeña—. Salvaste mi vida arriesgando la tuya, por lo tanto, si hay alguna forma de serte útil, al menos quiero intentarlo.

            La determinación de la pequeña para enfrentarse a un amargo recuerdo que aun debía de seguir fresco solo para ayudar a la joven Cazadora, hizo que Jessenia sonriera con seriedad. Aquella niña era fuerte y valiente.

            —Como te dije, no tengo realmente conocimientos sobre lo que ocurrió durante tu pelea, ya que no estaba consiente, lo único que tengo claro es que cuando abrí los ojos, te vi parada  frente a mí, me señalabas con tu espada. Aún recuerdo la frialdad y la indiferencia de tu mirada. A decir verdad, me diste un poco de miedo en ese entonces, luego, con la misma frialdad e indiferencia de tu mirada, me preguntaste si había alguien más convida. Te dije que había unas celdas de piedra escondidas, es ahí donde nos mantenía el Nigromante después de atraernos a la caverna. Recuerdo que éramos muchos al principio, luego fuimos disminuyendo rápidamente—en este punto, la pequeña bajo un poco la mirada, lo suficiente para que su lacio flequillo provocara una sombra frente a sus ojos; a los pocos segundos, la volvió a subir y miro los orbes azules de Jessenia, continuo con la historia—: Cortaste los barrotes de piedra con mucha facilidad, nos dijiste que te siguiéramos si queríamos salir de allí. Eso hicimos todos. Nos condujiste por un largo pasillo repleto de cuerpos despedazados, luego llegamos a una amplia cámara donde se encontraba el enorme cuerpo de una bestia de tres cabezas…

            ¡Los cadáveres reanimados, el perro de tres cabezas, el lago de agua negra lleno de muertos en su interior! Todo eso se le vino de inmediato a la chica y no pudo evitar interrumpir la historia de la pequeña.

            — ¿Cómo pasaron el lago de agua negra? No nadaron, ¿o sí?—fue entonces que recordó las flamas de fuego verde que yacían suspendidas sobre el líquido negro, permitiéndole a Jessenia caminar sobre el agua, siempre y cuando se mantuviera en el camino trazado por esas llamas verdosas—. ¿Caminaron sobre al agua? ¿Vieron las pequeñas llamas verdes?

            La mirada confusa de Eli basto para responder a la pregunta de la joven.

            —No es posible caminar sobre el agua, cualquiera que lo intente se hundiría, además, eso no podría llamarse agua, era totalmente negra y desprendía un olor espantoso, es más, muchos de nosotros no resistimos el impulso de vomitar por el hedor que se respiraba en ese lugar.

            —Entonces, ¿Cómo cruzaron al otro lado del lago?

            — ¿Tampoco recuerdas eso? Es una lástima, porque fue increíble. Déjame te lo cuento tal y como lo vi. Primero, sacaste tu espada, miraste por varios segundos el lago, luego, ¡fue realmente impresionante! Bajaste tu arma muy rápido en dirección al líquido negro, como si trataras de cortar a un enemigo invisible que había delante, luego, ¡fue realmente increíble!, el lago se partió por la mitad. Lograste abrir un camino en mitad del lago, pasamos por el centro mientras el agua negra se mantenía arremolinada a nuestra izquierda y a nuestra derecha. Resulto que el lago no era especialmente hondo. Lo cruzamos caminando. Como todo estaba muy oscuro, agitaste tu espada y de la hoja, una bola de luz emergió e ilumino la mayoría del camino. Después…, bueno, después llegamos al pueblo. La gente nos recibió; recuerdo que muchos intentaron hablar contigo, agradecerte, creo, pero no le diste importancia a nada de lo que te decían, es más, la mayor parte del camino intente hablar contigo, pero casi en ningún momento me respondiste. Luego apareció el alcalde, hablaron sobre algo, te metiste a su casa y bueno, de eso hace dos días.

            Con las últimas palabras, Jessenia se endereza en su máxima altura de mujer, sorprendida, impresionada y sin poder creer aun la anécdota contada por Eli. ¡Dos días! ¡Había dormido por dos días enteros! ¡Era demasiado sorprendente como para digerirlo fácilmente! Sin mencionar que la personalidad de la que hablaba la pequeña no parecía ser la suya, de hecho, al escuchar como la describía la niña, Jessenia evoco el recuerdo de Joe, compañero de trabajo en la posada Aura por un tiempo y Cazador de Eternal Soul, así como la imagen de Rachel, Rastreadora del mismo Gremio y la imagen del Segador, por que sin duda alguna, los rasgos de la personalidad que Eli contaba eran más acordes a la imagen que Jessenia tenía de esos tres personajes. Algo en común que tenía el trio, era que no disfrutaban mostrando sentimientos u emociones.

            — ¿Eso es todo?—cuestiono la humana. Eli respondió afirmativamente y asintiendo con la cabeza—. Ya veo, gracias por contármelo todo.

 

            Jessenia entro al despacho del alcalde Octavio, en la alcaldía del pueblo. Al verla entrar, el hombre la miro por varios segundos, extrañado, pues la muchacha vestía las prendas que le pertenecían al caballero sentado detrás de su amplio escritorio.

           

Después de escuchar la breve historia de Eli, Jessenia decidió dos cosas, la primera y la más importante, regresar a la caverna donde se llevó acabo el enfrentamiento contra el Nigromante, contra los cadáveres reanimados y contra el perro de tres cabezas. La muchacha no podía recordar nada de lo que la pequeña le contaba, mucho menos su pelea contra el Ser Oscuro y la razón por la que viajo en su primera misión. No podía irse hasta no estar verdaderamente segura de que el problema se haya solucionado. El segundo, era hablar con el alcalde sobre algunos asuntos del trabajo.

            La historia de Eli fue tan impactante para Jessenia que se olvidó por completo que vestía prendas rasgadas y reveladoras. Salió de la casa del alcalde sin cambiarse de ropas. Al momento de verla, muchos aldeanos se le acercaron por diferentes razones, cada uno de ellos quería expresarle su gratitud por haber acabado con el monstruo, otros por hacer justicia y el resto por agradecerle por las pocas vidas que logro salvar; al escuchar esto último, Jessenia bajo la mirada y no pudo evitar pensar que si tan solo hubiese llegado unos días antes, quizás hubiera logrado salvar a más gente, aunque la verdad ignoraba el número de personas que rescato, ya que no recordaba nada. Nada después de aquel círculo mágico que la aprisiono y le dreno una gran cantidad de Energía Espiritual.

            Recorrió un largo trayecto hasta que finalmente se percató que se encontraba mostrando una gran porción de carne. No lo noto al principio ya que la vista del pueblo, sin la densa neblina que lo ahogaba, se veía muy simple, colorido y acogedor. Sin mencionar que algunas personas se veían muy alegres pasando de un lugar a otro, calmados y tranquilos. La paz había vuelto. No. Lo que la delato fue que un par de seños maduros se le acercaron con intenciones de cortejarla, seducirla y conquistarla con diferentes piropos, halagos y cumplidos sobre su apariencia. Al principio, Jessenia los rechazó amablemente, la verdad es que no estaba interesada en el romance, al menos no por ahora. 

            No fue sino hasta que uno de los hombres hizo un comentario un poco inapropiado sobre el seductor y bien proporcionado cuerpo de la chica, ésta bajo la mirada y fue entonces que vio el por qué muchos hombres le clavaban la vista desde hace un rato. Al principio pensó que porque era una extranjera en esas tierras, luego se le ocurrió que podría ser debido a lo que hizo por el pueblo, nunca se le ocurrió bajar la mirada y verse así misma. Para cuando finalmente lo hizo, el daño ya estaba hecho. El rostro se le cubrió de un llamativo color rojo, abrió la boca nerviosamente, dejo escapar un gritito nada apropiado de ella y luego se echó a correr de nuevo hacía la casa de Octavio. ¡Se concentró tanto en la historia de Eli, así como tratando de recordar lo ocurrido en esa cueva, que olvido totalmente la forma en la que vestía!

            Debido al poder de la vergüenza, Jessenia llego en tiempo record a la casa del alcalde, allí, la pequeña Eli se encontraba. Tenía una escoba en las manos, la descubrió barriendo el suelo lleno de polvo de la casa cuando abrió la puerta de un golpe y se metió como si su vida dependiera de ello. La pequeña de doce años le presto las ropas de Octavio, un largo pantalón oscuro, unos zapatos y una camiseta de manga larga. No hacía falta recordar que Jessenia se sentía muy apenada por mostrar su cuerpo desnudo. Simple y sencillamente, le daba vergüenza mostrar su carne.

            Al terminar de ponerse las ropas de hombre, Eli le dijo unas palabras.

            —Que lastima, con el bonito cuerpo que tienes. A mí me gustaría tenerlo igual en un par de años.

            La chica se ruborizo al escuchar esas palabras. Sabía que la niña no lo dijo en mal plan y que era hasta un cumplido para la mayoría de las mujeres, la misma Jessenia estaba consciente de que su cuerpo, en comparación con el de otras chicas, estaba un poco mejor, quizás más seductor y con mejores curvas. ¡Pero ese no era el problema! La pelicastaño se sentía muy insegura consigo mismo si se fuera caminando por las calles mostrando gran parte de su cuerpo. ¿Cómo decirlo? Se sentía expuesta.

            Pero en fin, una vez llegado al lugar de la batalla y después de cambiarse de ropa, Jessenia no pudo percibir ningún rastro del Nigromante, ni de él, ni de algún esbirro que sobrase por el lugar. Ya que no fue capaz de partir el lago por la mitad, tal y como Eli lo narro tan emocionantemente, pese a que hizo lo mismo que la niña le indico en su plática, la muchacha se vio obligada a buscar otros métodos de entrada. Mientras pensaba en que hacer, recordó que uno de los huecos del techo de la cámara donde se encontraba el Ser Oscuro, escupía un fresco aire frio. Al encontrar el lugar indicado, se dejó caer por la resbaladilla de piedra, había llegado al lugar donde debió llevarse a cabo la contienda.

            Efectivamente, encontró pedazos de cadáveres mutilados, esqueletos destrozados y con sus sobras regados por aquí y por allá. Se detuvo y miro con seriedad algo que encontró tirado en el suelo de roca. Un par de huesos negros cubiertos por una gruesa armadura negra y bajo una larga capa oscura. ¡Eras las ropas del Nigromante! ¡Su armadura y su capa! Al seguir revisando, encontró su larga y ancha espada de acero azabache partida por la mitad.

            Fue entonces que sucedió. Jessenia se llevó ambas manos a la cabeza, apretó con fuerza los dientes e hizo una sentadilla presa del fuerte dolor de cabeza que la azoto de pronto. Empezó a escuchar voces lejanas y, con los ojos bien abiertos, comenzó a ver escenas inéditas de su pelea con el Nigromante. Se veía así misma, como si fuera una espectadora que observaba la lucha desde atrás, sin intervenir. Se vio así misma, sonriendo con frialdad pero con satisfacción, con una mirada afilada y con ojos profundos y sin brillo. Claramente, estaba disfrutando de la lucha de una forma controlada y dominante, sin dejarse vencer por la adrenalina ni por la emoción. Y era ella la que estaba ganando.

            Los tenues sonidos y la poca visión de esas escenas terminaron, al igual que el intenso dolor que la golpeo de pronto. Ahora estaba segura, derroto al Nigromante. Ya no había nada que hacer en esa caverna, así que salió de la misma manera en la que entro, solo que esta vez, tuvo que arrastrase como un gusano por el mismo pasadizo que uso para llegar a él en primer lugar. Por supuesto, la idea de romper nuevamente el lago de agua negra para cruzarlo caminando le vino a la mente, pero ya que esa fue su opción original y, pese a que lo intento de varias formas diferentes, cada una sin éxito, no le quedó más remedio que entrar y salir por el hueco en el techo.

            Si había logrado hacer algo tan increíble cómo partir un lago por la mitad y mantenerlo así por varios minutos para que la gente secuestrada haya logrado cruzarlo sana y salva, le gustaría, le fascinaría, le encantaría, recordar cómo diablos lo hizo, porque la verdad, es que lo ignoraba. No se creía capaz de una hazaña como esa. Así que, mientras pasaba por el camino oculto entre la neblina, pensó en esto, luego, una fría voz de mujer resonó:

            “Es porque aun eres débil.”

            Esa voz sorprendió a Jessenia. ¡Era igual a la voz de la mujer con la que soñaba, pero mucho más clara y similar a la suya, solo que más gélida y casi inexpresiva!

           

            Octavio la miro extrañado, Jessenia vestía sus ropas, solo que las que la chica usaba estaban sucias de tierra, polvo y lodo. La joven lo vio con una extraña mescla de vergüenza y seriedad.

            — ¿Puedo pasar?—pregunto un tanto tímida.

            —Por supuesto, toma asiento—le señalo la silla que estaba frente a él—. Veo que te cambiaste de ropa.

            La chica bajo la mirada apenada, con vergüenza de verlo a los ojos.

            — ¡Ah! ¡Lo lamento mucho, tome prestada su ropa…! 

            Octavio levanto la mano y añadió con tranquilidad.

            —Calma, no hay problema. Todo por la Cazadora que logro traer con vida a algunas personas del pueblo en el que vivimos—Octavio se levantó de su asiento, camino hasta una pequeña mesita de madera, lleno dos tazas largas de un líquido cálido y marrón. Le dio una a la joven y la otra, el hombre se la llevo a unos centímetros bajo la nariz, inhalo el vaho y luego bebió, al acabar dijo lo siguiente—. Lo prometido es deuda.

            Jessenia sonrió y bebió el café de su taza, no antes de inhalar un poco el vaho que el líquido caliente despedía. Una cálida fragancia fue recibida por su nariz. El café estaba delicioso. Octavio lo había recordado, la promesa de ambos de antes de separarse en el camino oculto entre la neblina.

            Ambos charlaron un rato sobre la misión, sobre la gente que había regresado y Jessenia recibió la dura notica de que los padres de Eli no habían vuelto. La joven recordó entonces por qué la niña había bajado la mirada por varios segundos cuando le pregunto por sus recuerdos perdidos. ¿Cómo había sido? Se preguntó. ¿Por el perro de tres cabezas? ¿Los padres de Eli se encontraban bajo el lago negro, bajo el agua del camino de piedra? O eran algunos de los cadáveres que Jessenia destrozo durante su pelea.

            Al advertir la mirada de culpa en el rostro de la chica, el alcalde la reconforto.

            —No es tu culpa, solo hiciste lo que debías hacer—bebió un sorbo de café, luego añadió—: no te sientas mal por los muertos, ya que no se puede hacer nada por ellos, es por los vivos por los que debes preocuparte. Son ellos los principales afectados.

            Ambos se quedaron callados por varios segundos. El alcalde rompió el silencio.

            —Desde que te fuiste a dormir, la pequeña Eli no se despegó de tu lado ni un solo segundo. Se la pasaba velando por ti, esperando a que despertaras. Es una buena niña.

            — ¿Que pasara con ella?

            —Por el momento, le ofrecí trabajo. Limpiar mi viaja y polvorienta casa, ya el tiempo decidirá lo demás.

            No hablaron más por el resto del tiempo transcurrido.

            Esa misma tarde, Jessenia estaba lista para partir del pueblo. La misión se había completado, era hora de regresar al Gremio y seguir con la vida del Cazador. Salió por la misma entrada que había usado para entrar en primer lugar, solo que esta vez, un paisaje limpio, hermoso, lleno de vida, le daba la despedida y no solo la naturaleza. Era gracioso de cierta forma, cuando la Cazadora llego al pueblo, todos la recibieron armados y desconfiados, ahora, todos la despedían con sonrisas de gratitud en el rostro, con sus familias a un lado y sin hostilidad.

            Antes de partir, la pequeña Eli corrió hacía Jessenia, le dio un fuerte abrazo y le dijo entre lágrimas que la extrañaría y que jamás olvidaría lo que hizo por ella. La humana le correspondió el abrazo y la sonrisa, ella también deseaba llorar por la despedida, pero decidió mantener su orgullo de Cazadora y se contuvo. Le acaricio la cabeza antes de irse. Le había dicho las mismas palabras que Megan le dijo en sus últimos momentos:

            —Vive y no dejes de vivir.

            De esta forma, con las lágrimas de una pequeña niña, con la gratitud de un pueblo y con las últimas palabras ya pronunciadas, Jessenia termina con éxito su primera misión como Cazadora de Eternal Soul. Ignoraba el tiempo transcurrido, pero no creyó que pasaran los diez días desde que partió. Se marchó del pueblo a paso rápido sin volverse, pues la joven sabía que si había algo que realmente quisiera hacer, el único lugar que podía ver era al frente y no hacía atrás.

 

 

           

Notas finales:

Hasta el siguiente capitilo.

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