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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

Lamento la tardanza. Ojala les guste. Como es inútil pedirles comentarios quizás deje de hacerlo. Si les da la gana dejen algo. :) :)

Había pasado un día desde que Jessenia abandono el pueblo donde se llevó acabo su primera misión como Cazadora de Eternal Soul, ahora corría a una impresionante velocidad de regreso a la ciudad.

            Como ya no le faltaba mucho camino por recorrer, la joven decide tomarse un descanso. Se recuesta bajo la sombra de un árbol que había en el camino, toma su pequeña mochila de viaje y saca la pequeña bitácora de bolsillo que Liz, la camarera de la primera Rama del Gremio, le había dado antes de irse. En ella estaba escrita una pequeña sección que hablaba sobre los Cazadores.

            Mientras la joven ojeaba el pequeño volumen de bolsillo y se lleva un dulce de chocolate a la boca, Jessenia recordó una de las palabras que el Nigromante había usado en su presencia, antes de perder el conocimiento dentro de esa caverna y recuperarlo dentro de la casa de Octavio, olvidando así un largo tramo de su vida. 

            El viento soplaba cálido ese día, el cielo era azul y las esponjosas nueves blancas lo surcaban despreocupadamente. La brisa fresca acariciaba con dulzura el terso rostro de la Cazadora, ésta cierra ambos ojos y deja que las gentiles manos del aire la toquen. El sonido de la naturaleza era relajador y muy tranquilo, tanto así, que una parte de la chica deseaba dormir en ese mismo lugar, a la intemperie, en mitad de la nada.

            “Exterminadora”

            Fue la palabra que le vino a la mente luego de abrir con seriedad ambos ojos. ¿Qué significaba aquella palabra? ¿Que era un Exterminador? ¿Por qué se había referido el Nigromante a ella de esa manera? Si no mal recordaba, Maxwell o Scar, Entrenadores del Gremio, el primero de la Primera Rama, mientras el que el Segundo, de la Segunda Rama, uno de ellos, había hecho un comentario referente a la sangre de Jessenia. Ahora que lo reflexionaba con calma, el Nigromante también había dicho algo relacionado con el poder de su sangre y no solamente el Ser Oscuro, ni los Entrenadores, la chica con la que Jessenia soñaba también había mencionado el poder de la sangre que corría dentro de ella. ¿Qué significaba todo eso? ¿Acaso su sangre era especial, única, diferente? De ser así, ¿en qué sentido?

            A Jessenia le parecía que siempre que salía de una duda, muchas otras se acumulaban para recibirla, como si estuviera destinaba a estar rodeada de preguntas sin respuesta.

            Y así fue como paso varias horas de su descanso, pensando y pensando en las respuestas a esas preguntas, pero por más que pensó, por más que reflexiono y por más que trato de recordar algún suceso importante de su pasado, algo, lo que sea que le dé una pequeña pista para resolver el acertijo, absolutamente nada le venía a la mente.

            — ¡Ahhh!—exploto Jessenia en voz alta mientras se revolvía el cabello—. ¡No se me ocurre nada!—luego con el ceño fruncido se recargo contra el árbol usando ambas manos como almohada. Respiraba para tranquilizarse, abre los ojos y se relaja al ver el suave y lento pasar de las nubes en el firmamento. Se preguntó cómo estaban sus amigos en la posada Aura y la pequeña Eli del pueblo, Jessenia esperaba que le estuviera yendo bien, al igual que a sus excompañeros de trabajo. El viento soplaba gentil y cálido esa tarde, meciendo lentamente su cabellera castaña e invitando a la chica a tomar una siesta—. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que salí del reino de Fior?—se preguntó así misma con la vista clavada en el cielo—. Han pasado tantas cosas en mi vida desde ese momento. Conocí gente increíble, descubrí poderes que no sabía que tenía, fui salvada por un extraño ser que pudiera ser o no ser un asesino demente y psicópata, salí a un viaje por mí misma, salve a un pueblo y experimente diferentes pérdidas desde que me encontré con el Segador—en este punto, Jessenia sonrío para sí misma—. Tantas cosas me han pasado y aun me faltan más por vivir. Me pregunto qué pensaría mi vieja yo si me viera ahora mismo, seguramente no creería que viviría todas estas aventuras, aunque bueno, por un tiempo yo jamás creí que mi vida cambiara tanto y todo esto comenzó hace diez años, cuando mis padres murieron y conocí a esa Bruja. Ese fue el momento en que todo cambio para mí.

            El viento soplaba, la joven Cazadora seguía ensimismada dentro de sí misma contemplando el pasar de las nubes en el cielo. Las dudas aún se negaban a abandonarla.

            “¿Exterminadora? ¿Que significara esa palabra?”

            Jessenia se endereza, se sienta con la espada recargada contra el árbol, toma la pequeña bitácora negra y la abre en la primera página que dice así:

En este pequeño volumen de bolsillo se clasifican algunas de las criaturas que los Cazadores han enfrentado a lo largo de la existencia de Eternal Soul. Características, cualidades, lugares donde frecuentemente se ocultan, poderes y debilidades; todo lo que los Cazadores han podido reunir de algunos enfrentamientos. 

            El libro estaba divido en ese pequeño párrafo en la primera hoja, seguida por una Introducción y luego los capítulos, cada capítulo tenía el nombre de algún Ser Oscuro perteneciente a la Rama Principal y estaban organizados alfabéticamente, al finalizar una conclusión y luego el índice.

            Jessenia leyó la Introducción, ya que esta contenía en una breve explicación de lo que eran los Cazadores, como era la primera vez que revisaba esa sección, la joven tenía la esperanza de que el pequeño volumen contuviera información sobre los Exterminadores. Comenzó a leer:

“El Alma o el Anima, es la energía que todo ser humano posee en su interior, de ella se genera la llamada: Energía Espiritual, que toda persona despierta en su interior, ya sea consciente o inconscientemente. Pese a que todo ser humano posee un Ánima y por ende, despierta el Poder Espiritual, solo pocas personas son capaces de dominar este poder a voluntad, esto se debe a que no todos los humanos poseen la misma cantidad de Energía. Se cree que mientras más grande sea el poder individual que cada quien despierta, es posible controlarlo con los entrenamientos correspondientes, si bien será difícil, eso lo hace posible, en viceversa, la gente que posee baja cantidad de Poder, no será capaz de controlarlo a voluntad y solo usara el que tiene para vivir su vida normal, como un humano común.”

“Las personas con una gran concentración de Energía Espiritual pueden usarla (si es que la dominan a voluntad) para fortalecer sus cuerpos físicos. Pueden volverse mucho más fuertes, veloces, resistentes y saludables que un humano común y por ende, vivir un poco más que el humano promedio. No obstante, un mal uso de esta Energía, puede llevar a la muerte o a un coma del que es posible jamás despertar, esto se debe a que ha habido personas que han intentado usar más poder, más Energía, de la que poseían y terminaron por agotarla completamente. No obstante, con los entrenamientos físicos y mentales correspondientes, es posible aumentar la capacidad del poder individual y sacarle el máximo provecho independientemente de la cantidad personal.”

“¿Que es un Arma Espiritual? Es una herramienta que despiertan aquellos que han podido dominar su Energía Espiritual a un nivel mucho más avanzado. Como el mismo nombre lo dice, es un Arma creada a partir del Espíritu de cada quien, una Herramienta de Energía pura, cuyo poder es proporcional al nivel personal de su invocador. Esto significa que ningún Arma Espiritual es invencible ni perfecta, solo porque el usuario así lo haya dicho. Es, en pocas palabras, tan fuerte como su usuario así lo sea. Como es una Herramienta que nace del espíritu de cada persona, su forma puede cambiar de acuerdo a las preferencias personales, también, solo su invocador será capaz de maniobrarla y dominar su poder, por lo que no hay peligro de que el Arma sea robada o usada por alguien más. Debido al riesgo al que se enfrentan los Cazadores activos se recomienda que la forma del Arma Espiritual sea una con la que el usuario se sienta cómodo y sea afín para el combate.”

“La Energía Espiritual puede ser usada de más de una forma, todo depende de la habilidad del usuario para manejarla y la cantidad que posea.”

“Cazadores, es el nombre que reciben las personas que se dedican a eliminar a los Seres Oscuros a cambio de un precio monetario, estas personas se reúnen en un establecimiento o Gremio, nombre más común donde estas gentes se reúnen, para organizar sus viajes, entrenar, aumentar sus fuerzas o conocimientos y reunir equipos para viajar. Las reglas de cada Gremio varían de acuerdo a las creencias de sus Maestros, por lo que no es de sorprender que más de un Gremio estén en conflicto con otros.”

            A partir de este punto la bitácora habla de cómo el Gremio de Jessenia, Eternal Soul estaba constituido, sus reglas, creencias, el significado del símbolo que usaban, cosa que la humana ya sabía. La espada representaba a los Cazadores, el escudo la ciudad que protegía a la gente normal y las iniciales del Gremio en mayúsculas y en dorado. Por supuesto, la bitácora no hablaba sobre la información importante que cada Gremio debía de poseer. No obstante, al leer la introducción entera, Jessenia sintió un poco de decepción, la información que buscaba no se encontraba en ese pequeño volumen de bolsillo, aunque una parte de ella ya suponía esto. Después de todo y esto lo tenía muy presente, las cosas jamás eran tan fáciles como parecían.

            Dejando escapar un profundo suspiro, la joven cierra la bitácora y se deja caer contra el árbol, se recuesta en el suelo con la vista puesta en el amplio firmamento. Ahora había únicamente una persona a la cual podía preguntarle sobre los Exterminadores y sobre el tiempo que había perdido. Pero para hablar con ella, Jessenia debía dormir.

            La idea de dormir un rato no le molestaba en lo más mínimo, Liz le había dicho antes de que la chica partiera de Central que la velocidad con la que un Cazador resuelve un trabajo y regresa es importante, son como puntos extras que obtienes por haber resuelto una misión en poco tiempo, ya que esto habla bien del nivel de tus habilidades, no obstante, a la chica le apetecía dormir un rato en ese lugar tan acogedor y, por supuesto, hablar con la otra chica que yacía esperando por ella dentro de sus sueños, tenían tantas cosas que preguntarle. Así que, sin más por el momento, Jessenia se pone cómoda, utiliza su mochila como almohada y con los ojos clavados en el cielo azul de esa tarde, la jovencita empieza a cerrar los ojos lentamente. El aire cálido de ese día la ayudo a dormir con mayor rapidez.

            Una vez abiertos los ojos, Jessenia se encontraba totalmente desnuda, flotando sobre un vasto espacio negro. Pese a que se encontraba totalmente expuesta, la joven se sentía segura y protegida, ya que se encontraba dentro de su propia mente, no había razón para sentir pena o vergüenza de nada. No hacía ni frio ni calor, estar dentro de sí misma era una sensación extraña difícil de describir.

            Frente a ella y separadas por una línea invisible que ninguna de las dos podía ver pero que sabían que se encontraba allí, se encontraba la otra chica, ésta era de la misma altura que Jessenia, con las mismas proporcionas físicas y, de no ser por una fría mirada y unos ojos vacíos de brillo, cualquiera podría confundirlas por hermanas gemelas. Con solo mirar a las dos a los ojos se podía apreciar la obvia diferencia entre las dos, era imposible confundirlas.

            —Sabía que vendrías—le dijo la otra chica con frialdad.

            —Por supuesto, tengo que dormir alguna vez.

            —No me refiero a eso, sino que pude sentir que querías hablar conmigo. Solo porque duermas no quiere decir que tengas que venir a este lugar, viniste porque querías venir.

            —Es verdad, hay algo que quiero preguntarte y siento que tú eres la única que puedes responderme…

            —Yura—la interrumpió la otra chica. Como Jessenia se veía confundida, la joven se apresuró a aclarar lo que había dicho—. De ahora en adelante mi nombre será Yura, te quedo claro.

            Jessenia no sabía que decir a eso, se había quedado con la boca un poco abierta.

            — ¡Eso que significa, mi nombre es Jessenia, es el nombre que mis padres me dieron, no puedes cambiarlo!—le espeto molesta.

            —Claro que puedo—repuso tranquilamente la otra—. Además, Jessenia es un nombre muy estúpido, ¿a qué clase de idiota se le ocurre un nombre como ese?

            — ¡No llamas idiotas a mis padres, además, tú eres yo, por lo tanto son tus padres también!

            Yura entrecerró los ojos fríamente.

            —Creo que estas en un error, yo no soy tú, tú eres yo. Yo soy la verdadera, tú solo eres la falsa yo que estuvo despierta debido a la falta de entrenamiento, pero ahora que ya he despertado, dos personalidades están de sobra. Éste cuerpo me pertenece, es mío por derecho, tú eres la que debe desaparecer.

            — ¡Ahhh! ¿Eso qué significa?

            —Significa que no puede haber dos de nosotras habitando el mismo cuerpo y ya que tú estas viva gracias a mí, está de más decir que tú no eres necesaria. Yo soy quien posee los secretos de la sangre que corre por nuestras venas, sin mencionar que has llegado hasta aquí gracias a mi ayuda. Tú solamente fuiste un accidente, un error que no debió de haber sucedido. Eso es todo.

            — ¡Ya basta! No vine hasta aquí para discutir contigo sobre eso, quiero saber que ocurrió mientras estuve inconsciente y porque no puedo recordar nada de la pelea con el Nigromante.

            Yura suspiro despectivamente al escuchar a Jessenia.

            — ¿Cómo esperas recordar algo que jamás experimentaste? Quien peleo con el Nigromante fui yo, no tú, por eso no recuerdas nada.

            Al igual que sus ojos y sus miradas, la voz de cada una era diferente. El tono de Jessenia era más vivo y emocional, sin mencionar que se escuchaba cálido y sentimental, en viceversa, la voz de Yura era mucho más profunda, densa y fría que la de Jessenia, mucho más oscura y distante.

            — ¿No hay alguna forma de saber lo que paso?—le pregunto sin dejarse intimidar por la fría mirada de Yura.

            Yura sonrío con frialdad al escuchar a Jessenia.

            — ¿Quieres ver lo que paso ese día? Puedo mostrártelo si lo deseas.

            Había algo en el tono de voz de Yura, en esa mirada y en esa sonrisa que hacía desconfiar a Jessenia; aun así, ¡quería saber lo que paso ese día!

            — ¿Y bien?—la apresuro.

            —Quiero saber.

            Yura volvió a sonreír con una mueca más gélida que el mismo frío.

            —En ese caso lo único que tienes que hacer es acercarte a mí.

            Yura puso ambas manos sobre el muro invisible que las separaba, Jessenia la imito y coloco sus manos sobre las de la chica de mirada fría. A continuación, algo comenzó a suceder, ambas se estaban metiendo en el espacio de la otra penetrándose a sí mismas. Los recuerdos de Yura empezaron a invadir la mente de Jessenia y entonces lo vio. La pelea con el Nigromante que creía perdida.

            Fuera de la mente que compartían ambas personalidades, los ojos de una linda chica que dormía bajo la sombra de un gran árbol se abrieron con lentitud. La joven se levantó con calma, una vez incorporada sobre sus piernas, extiende ambos brazos delante de su vista, la chica empieza a cerrar y abrir las manos, como tratando de ver si su cuerpo funcionaba como era debido. Luego, la humana alza la mirada al cielo, sus gélidos ojos azules carentes de brillo veían con indiferencia el amplio firmamento. Recoge sus cosas y mientras esbozaba una sonrisa fría con los labios, la muchacha emprende la marcha al Gremio.

Un día atras...

            La pelea contra el Nigromante había dado un giro de ciento ochenta grados; Jessenia yacía atrapada dentro de un brillante círculo mágico de color verde, la tenía apresada al nivel del torso, apretándole ambos brazos contra el cuerpo y suspendiéndola a unos centímetros del suelo. Dos, de los cinco cadáveres que la atacaron, se mantenían en espera, con sus respectivas armas al frente de sus cuerpos, esperando por la orden de su creador.

            Dentro del cuerpo de Jessenia, los latidos de su corazón eran cada vez más lentos y pausados, su piel se tornaba fría y pálida, su rostro denotaba un gran cansancio, su mano izquierda yacía abierta totalmente, mientras que la derecha se aferraba con las pocas fuerzas que poseía a la Arma Espiritual, no quería soltarla por nada del mundo.

            A unos metros de ella, el alto Nigromante, vestido con su gruesa armadura negra y con su capa oscura que se mecía detrás de él, veía muy interesado a Jessenia, ya que su rostro y su cabeza entera estaban bajo el yelmo de largos picos puntiagudos, sus expresiones faciales eran un misterio. A su lado, una pequeña y delgada niña pálida yacía de pie. Se veían totalmente desiguales, un ser tan grande, alto e imponente como el Nigromante, junto a una escuálida y desaliñada pequeña  con el rostro lleno de tierra.

            —La sangre de los Exterminadores es muy valiosa y en estos días es casi imposible de conseguir, no creí que quedaran algunos por el mundo—dijo la pequeña niña con la vista vacía clavada en Jessenia—. No pensé que fueran tan débiles, de acuerdo a lo que he escuchado, los Exterminadores eran llamados las Herramientas Vivientes, las Armas sin Humanidad, los Monstruos Amantes de las peleas…

            Un latido tan fuerte como el sonido de un tambor se escuchó dentro del pecho de Jessenia, luego un segundo, un tercero y luego otro y otro y otro más. La mano que estaba a punto de soltar la empuñadora de la espada la agarro con una fuerza renovada. La chica abrió los ojos y vio el techo de oscura roca.

            —En eso tienes razón—había dicho la joven con indiferencia—, a los Exterminadores los llamaban con todo tipo de nombres, aunque en lo personal, uno de mis favoritos siempre fue: Armas sin Humanidad.

            ¡Jessenia había despertado! El círculo que la mantenía cautiva fue destruido por la chica al momento de separar ambos brazos. Una vez liberada, la joven comienza a mover el cuello y a echarle un vistazo a la caverna donde se encontraban. Era oscura, pocamente iluminada por flamas verdes que flotaban en unos muros dentro de la cámara, todo allí dentro estaba hecho de roca negra, debía de haber decenas o cientos de estalactitas clavadas en el techo, puntiagudas, largas y amenazantes, listas para ensartarse en el menor descuido de alguien. Fuera de esto, el lugar era sorprendentemente amplio, grande y largo; excepcionalmente frío y lúgubre, perfecto para hacer todo tipo de ritos de magia negra sin ser molestado por alguien.

            La joven Cazadora miraba todo esto con ojos afilados como cuchillos, cosa que demostraba la gran frialdad que se ocultaba detrás de aquellos orbes azules y vacíos. No obstante, no era únicamente la mirada, ni la voz más profunda, sino también una presencia que la envolvía, en lugar de la presencia normal de Jessenia, que era relativamente normal y que podía ser confundida por una persona más del montón, la presencia que emanaba esta nueva chica era mucho más imponente, más seria y de cuidado. Con tan solo darle una rápida mirada se podía apreciar que era una mujer de cuidado, peligrosa, una asesina despiadada que no dudaría en hacer lo que haga falta para cumplir sus metas.

            Desde que se liberó del círculo mágico y empezó a observar la caverna, ignorando totalmente a los cadáveres que aun portaban sus espadas con ellos y también al Nigromante, en una clara y muy obvia forma de decir que sus oponentes no significaban nada para ella, no se merecían ni un poco de su atención. En contra parte, el Nigromante y a su vez, la pequeña niña a su lado, la veía con curiosidad, entre fascinados y confundidos a la vez.

            — ¿Quién eres tú?—fue la pregunta de la niña.

            La joven miro con ojos afilados a la niña y al Ser Oscuro parado a su lado.

            —Es verdad—le dijo a nadie—, ¿Quién soy yo?—la chica cerró ambos ojos, indicación de que estaba pensado en la respuesta—. No me gusta el nombre de Jessenia, me parece muy estúpido y sin chiste, a qué clase de mente sin creatividad se le ocurrió semejante nombre—murmuro para sí misma con los ojos aun cerrados y con los brazos cruzados. Su espada yacía clavada a su lado en la tierra. Finalmente, tras varios segundos de reflexión, la joven se había decidido; abre ambos ojos—. Mi nombre es Yura y soy la verdadera dueña de este cuerpo.

            La pequeña niña que estaba separada a unos cuantos metros de ella entrecerró los ojos con interés y frialdad a la vez.

            — ¿La verdadera? ¿Eso que significa?  

            —Significa justo lo que dije.

            —Haz cambiando, no sé cómo decirlo, pero eres totalmente diferente a la chica que llego antes. Algo en ti se siente extraño, nada que ver con la chica que entro a este lugar. No puedo entenderlo.

            —No es necesario que lo entiendas, porque igual voy a eliminarte.

            Una vez que dijo esto y apuñalo tanto a la niña como al Ser Oscuro con la mirada, los dos cadáveres que portaban espadas se dispararon contra ella. Yura, sin moverse, sin inmutarse y sin recoger la espada que yacía clavada en el suelo a su lado, permanece quieta y relajada; cuando las dos espadas de los cuerpos muertos cayeron sobre ella, la joven Cazadora hizo un movimiento impresionante. ¡Sostuvo las hojas de las espadas con los dedos de ambas manos!

            Sin que una sola gota de sangre brotara de sus dedos, Yura tenía aprisionadas las armas de los cadáveres que luchaban por recuperarlas, pero por más esfuerzo que pusieron, todo parecía ser inútil, nada parecía doblegar la fuerza de la joven cazadora.

            —Estuve dormida por largo tiempo—empezó a decir Yura con indiferencia — espero que tengas algo más desafiante para divertirme, porque estos muñecos tuyos, la verdad, no me sirven ni para el calentamiento.

            Y sin nada de esfuerzo, Yura quebró las hojas de las espadas de sus enemigos con un sencillo movimiento de los dedos. Con sus armas rotas, los cadáveres dieron un salto hacia atrás, poniéndose a cubierta. Con indiferencia, la muchacha tomo la empuñadora de su espada, la desclavo del suelo y la agito en dirección horizontal hacía donde estaban los dos cuerpos muertos. Volvió a bajar la espada. Todo sucedió en cuestión de segundos. Un finísima línea apareció en las ropas harapientas, rasgadas y mugrosas que vestían aquellos seres a nivel del pecho, luego, una fina línea roja en la piel, finalmente, la mitad superior de ambos cadáveres se desprendió de sus cuerpos; estas partes cayeron hacía  atrás, mientras que la parte inferior hacía delante.

            —Su poder ha aumentado exponencialmente—había dicho la pequeña niña junto al Nigromante. Luego, la infante  torció los labios en una mueca que aparentaba ser una sonrisa arrogante—. Parece ser que las historias sobre el Clan de los Exterminadores son ciertas. No son más que bestias amantes de las peleas. Armas vivientes carentes de humanidad.

            —Las Armas no necesitan de humanidad, esa cosa solo te vuelve más débil—puntualizo Yura que ya cansada señalo a sus oponentes con la punta de su espada—. Si no tienes algún truco bajo la manga, comenzare con el ataque.

            No obstante, el Nigromante aun deseaba ver más del impresionante desplante de poder que Yura poseía y que hasta el momento no ha mostrado. Levanta el brazo derecho señalando hacía la chica, al instante de hacer este movimiento, de los rincones oscuros salen decenas de cadáveres que solamente eran piel podrida, ropas mugrientas y rasgadas. Todos y cada uno de estos, con diferentes índices de descomposición, pero cada uno portaba algún tipo de arma, desde la más impresionante hasta la más sencilla. Luego, detrás de esta horda, un nuevo enemigo emergió, estos no eran cuerpos podridos como los anteriores, sino un verdadero ejercito de esqueletos que solamente estaban en los huesos. Las sonrisas siniestras de sus cadavéricos rostros resultaban espeluznantes y esto no era todo, de las cuencas vacías, un brillo verde a forma de ojo resplandecía.

            ¿Cuántos eran? ¿Veinte? ¿Cuarenta? ¿Sesenta? Yura no lo sabía y tampoco le interesaba. Los miraba a todos con una mirada afilada y fría como el invierno, sus labios se torcieron en una mueca que se supone era una sonrisa de satisfacción.

            Al unísono, como si el Nigromante les hubiera dado una orden mental, las hordas atacaron. Corrían hacía Yura, se empujaban y chocaban entre ellos, desesperados por alcanzarla. La joven, por el contrario, se mostró tranquila y relajada, pero sin quitar esa mueca de los labios.

            Nadie parecía notar que alrededor de la chica una intensa corriente de energía se estaba generando. Era invisible al ojo común, pero sus cabellos, así como sus largas ropas oscuras, comenzaron a moverse como movidas por el viento.

            —Te mostrare la diferencia que hay entre las dos—susurro para sí misma.

            Cuando las hordas ya la tenían rodeada, Yura mueve su espada y entonces ocurrió. ¡Una impresionante corriente de aire empujo a todos sus enemigos a los extremos de la cámara! Los esqueletos de destrozaron en cientos de huesos en cuanto chocaron contra los duros muros de roca, algunos cuerpos podridos, los que se encontraban más cerca de la muchacha, se destrozaron irreconociblemente en cuanto recibieron aquel poderoso ataque de la chica. Con un solo movimiento, la lucha había concluido.

            El Nigromante tenía ahora su larga y pesada espada de acero azabache sostenida firmemente con ambas manos y al frente de su cuerpo; el jefe final estaba a punto de entrar en acción. La pequeña niña pálida yacía inconsciente en el suelo. Como el Ser Oscuro estaba a punto de entrar a la lucha, la infante ya no era necesaria por lo que la dejo ahí sin más, tirada como cualquier saco de basura sin ningún valor.

            Yura, ignorando a su oponente, comienza a revisar sus prendas de ropa, como si buscara alguna clase de mancha difícil de localizar.

            — ¿Cómo puede luchar con toda esta ropa puesta?—se cuestión a sí misma.

            Y antes de iniciar la pelea con el Ser Oscuro, Yura usa el filo de su espada para hacerle unas modificaciones a su atuendo de ropa. Primero se deshace de su larga gabardina, se la quita y la lanza con indiferencia lejos de sí misma, luego, usa su arma para romper una buena parte de la tela del pantalón, ahora, en lugar de pantalón largo, más bien parecía un short especialmente corto. Sus largas piernas se mostraban en todo su esplendor; finalmente, rasga su camiseta y se corta las mangas largas de la misma, mostrando así sus brazos y su vientre. Su abdomen plano era eclipsado por el volumen de sus pechos que ahora eran claramente visibles para cualquiera.

            —Mucho mejor. Ahora podre moverme con mayor libertad.

            Después de que la joven se puso cómoda le dedico una fría y larga mirada al Nigromante que seguía a unos metros de ella con espada en manos.

            —Pudiste atacarme en cualquier momento y aun así decidiste esperar, eso significa que tienes mucha confianza en tu fuerza. No estaba mal. Sin embargo, si quieres derrotarme, hará falta mucho más que un grupo de muertos reanimados.

            Y cumpliendo con las expectativas de la chica, el cuerpo del Nigromante comenzó a ser envuelto por una densa capa de miasma oscuro como el carbón.

            Ambos se encontraban separados por varios metros de distancia, cada uno con su respectiva arma en las manos y sin quitarse la vista de encima. La pelea emocionante y divertida que Yura tanto deseaba había comenzado.

           

           

Notas finales:

Quizas haya cosas de mi historia que se puedan mejorar, pero como nadie da su opinion, las cosas seguiran igual.

Hasta el siguiente capitulo.

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