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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

¡Que tal lectores! 

¡Lamento mucho, mucho, muuuuchhhoooooo...! 

Haberme tardado tanto en actualizar, este es el capítulo numero 46 de la historia. Si se pregunta porque me tarde, bueno, como ya les dije, accidentalmente borre los otros capitulos y ya que los tengo guardados en mi CPU Principal y este, se descompuso y como la reparacion esta tardando demasiado, he decidido reescribirlos, por lo que me tarde en acabar el capitulo 46, mientras tanto, el numero 7 y 8, ya estan listos, les recomiendo que los lean, son un poco diferentes a los originales que ustedes leyeron y contienen un poco más de informacion. 

¡Bueno, nos leemos despues, si me tardo en subir el numero 47 como con este, es porque estoy reescribiendo los otros capitulos perdidos, el siguiente es el numero 9 y 10 del Arco de la Montaña! 

Hasta la siguiente. 

¡Su reflejo le estaba hablando, pero no era ella, no era Jessenia, sino Yura dentro del espejo quien la miraba y le hablaba!

            En cuanto la escucho, la joven se quedo petrificada, miro hacía su izquierda y allí, del otro lado del espejo o dentro del mismo, Yura la veía con una sonrisa fría en los labios. Jessenia le devolvió unos ojos serios e inescrutables.

            —Dormir tanto es malo para la salud física. Provoca que tus músculos se vuelvan blandos y flácidos, te cansas con mayor rapidez y tu resistencia física disminuye. Deberías aumentar tu régimen de entrenamientos para mejor eso—fue lo que le dijo la imagen del espejo.

            Jessenia permaneció en silencio unos minutos, tratando de encontrar una explicación para lo que estaba ocurriendo. Escuchar a Yura dentro de su cabeza era una cosa, verla y poder dialogar con ella dentro de un sueño, también era una cosa, ¡pero que ahora pudiera verla reflejada en un espejo, era una cosa totalmente diferente!, algo mucho más serio. Por unos momentos, Jessenia comenzó a cuestionarse muy seriamente sus facultades mentales.

            — ¡Ah! Que conste que no te estas volviendo loca, en verdad estoy aquí, de verdad puedes verme y escucharme, no soy un producto de tu imaginación o una ilusión creada por algún problema mental—aclaro rápidamente.

            — ¿Cómo supiste lo que estaba pensando?—cuestiono con cuidado. La idea de hablar con su reflejo era ya lo suficientemente preocupante como para pensar que en verdad tenía un problema mental.

            —Sentido común—dijo simplemente—. Cualquiera pensaría que se esta volviendo loco si su reflejo comienza a hablarle a través de un espejo.

            Jessenia se pone unos dedos en la frente, como tratando de concentrase y reflexionar en lo que estaba pasando.

            — ¿Quién eres tú?—le pregunto Jessenia.

            La sonrisa de Yura, la que era una simple mueca fría con los labios, se volvió todavía más gélida si se le añade la frialdad de la mirada.

            —Ya te lo había dicho antes…, yo soy la verdadera tú, mientras que tú eres una falsa yo creada por accidente.

            A Jessenia no le gustaba nada lo que Yura decía sobre ella, mucho menos el rumbo que tomaban sus discusiones siempre que hablaban. No obstante, la joven pelicastaño debía seguir preguntando, pues por el momento, lo único que sabía de su reflejo era su nombre: Yura; cosas como sus orígenes, propósitos y motivaciones, eran cosas que la pelicastaño ignoraba.

            La muchacha comenzó a preguntarse porque su vida estaba tan llena de incógnitas sin resolver.

            — ¿Qué quieres decir con eso? —pregunto entornando los ojos.

            —Quiero decir que desde un principio, el cuerpo que posees debió de haber sido mió. Respóndeme una cosa, ¿Cómo crees que fue posible que una patética y lamentable niña que no sabía nada del mundo, repentinamente haya aprendido a luchar cuando nunca antes ha sostenido una espada o un arma en su vida? ¿Lo recuerdas? En tu vida jamás has recibido adiestramiento en combate, mucho menos en combate armado y aun así, parece que te desenvuelves con gran habilidad a la hora de una confrontación. Aprendes rápido, te adaptas a las circunstancias del ambiente rápidamente, tu fuerza, habilidad, velocidad y resistencia, así como capacidad para aprender, van más allá del típico humano ordinario, así que dime, ¿Por qué crees que es esto posible?

            Yura tenía razón en lo que decía. Jessenia jamás había recibido una apropiada formación en ningún tipo de combate y aun así, pese a este gran contratiempo, cuando un momento de dificultad aparecía o cuando era necesaria la intervención de la violencia, Jessenia sabía, casi por instinto, como responder, cuando esto ocurría, la joven simplemente dejaba de pensar y permitía que ese “instinto”, la guiara por el mejor de los caminos.

            Ahora que escuchaba las palabras de Yura, el primer recuerdo donde Jessenia puso a prueba su “instinto de combate”, o como ella así lo llamaba, fue cuando iba caminando una noche con su amiga Megan, mucho antes de considerar siquiera entrar al Gremio de Cazadores. Esa noche, un grupo violento y ebrio de hombres, las estaban esperando en un punto solitario del parque, al querer proteger a su amiga, Jessenia mostró por primera vez, una decente habilidad en combate, lo suficientemente buena como para derrotar a diez hombres en una lucha ella sola. En ese momento, su “instinto de combate” le decía lo que tenía que hacer, como moverse y golpear; Jessenia dejaba de pensar y su cuerpo se movía con fluidez, elegancia y por los reflejos.

            La segunda vez fue contra los Metamorfos que las atacaron en la zona abandonada de la ciudad. La tercera y la más impresionante, fue durante su lucha contra Valeria, en ese punto, Jessenia ya tenía cierto control de su “instinto”, es decir, ella podía entrar en ese modo de combate con tan solo relajarse y permitir que su cuerpo se mueva por los puros reflejos, por puro “instinto”, en casi ningún momento la joven puso resistencia a ese sentimiento, ya que en todo momento, la humana creyó estar en control y que ese lapso de tiempo solamente duraba lo que el encuentro tardaba en concluir. Sin embargo, mientras más peleas tenía y mientras más difíciles y duraderas eran estas, Jessenia sentía que una parte de ella se quedaba atrás, como si fuera una mera espectadora, como si fuera otra persona la que controlaba su cuerpo y no tanto ella. Comenzaba a sentirse alejada y distante de su propio ser, al menos, durante una pelea contra un enemigo, cuando no luchaba, se sentía en completo control con su cuerpo.

            El reflejo de Jessenia la veía muy interesada mientras sonreía burlonamente. Podía ver que la joven rememoraba las antiguas peleas que había tenido, tratando de hallarle sentido a las palabras de Yura o una forma de combatirlas.

            —Así que dime, ¿Cómo es posible que hayas aprendido tan rápido a pelear, a manejar la Energía Espiritual y a convocar y controlar a voluntad un Arma Espiritual si nunca antes habías recibido entrenamiento para ello? ¿Acaso pensabas que era talento puro? ¿Qué desde el momento en que naciste tenías la habilidad innata de combatir, solo que no lo sabías? ¡Ja! ¡No me hagas reír! Nada de eso es cierto… ¡Yo soy quien tiene esa habilidad natural!, tu, por el contrario, no tienes nada. ¡Nada de nada!  ¿Lo recuerdas? ¿Puedes recordar todas esas peleas que has tenido? Desde la más simple hasta la más difícil, desde la primera hasta la última. ¿Quién crees que te presto las habilidades para sobrevivir? ¿A quien le debes todas tus victorias y esa sensación de fortaleza de la que tanto te enorgulleces? ¿Ehhh? En ningún momento fueron habilidades tuyas, ¡sino mías! ¡A eso me refiero cuando digo que yo soy la verdadera dueña de ese cuerpo, no tú! Sino fuera por mí, tú ya hubieses muerto mucho antes de venir a esta ciudad. Fue el poder de la sangre que corre por las venas de este cuerpo que he podido despertar poco a poco hasta adquirir conciencia propia y bueno…, aquí me tienes. Frente a ti, hablándote a través de un espejo.

            Jessenia yacía con la cabeza abajo, con el cabello del flequillo provocando una sombra que cubría ambos ojos, unas cuantas gotas de sudor frío le recorrían de la frente hasta la boca.

            — ¿Qué ocurre?—empezó Yura—. ¿Demasiada información lanzada de golpe? ¿Estas sufriendo de alguna clase de crisis de identidad?

            Ahora todo tenía un poco más de sentido. Efectivamente, era como Yura se lo decía, Jessenia también encontraba muy sospechoso que sus habilidades de combate hayan sido tan formidables sin siquiera haber aprendido lo básico, sin mencionar esa sensación de distanciamiento mientras peleaba, ese efecto de ver lo que ocurría desde atrás, como una mera espectadora.

            Jessenia comenzó a mover un poco los labios, aun quería respuestas a ciertas preguntas y de momento, solo Yura podía dárselas.

            —Anteriormente mencionaste el “poder de la sangre que corre por nuestras venas”, ¿eso que significa?, ¿Qué clase de poder tiene la sangre de este cuerpo?

            —Esa es una pregunta muy interesante—le concedió Yura—. Efectivamente, el poder de la sangre que corre por las venas de este cuerpo no es normal… ¡es única, diferente, totalmente fuera de lo común, es especial! Este cuerpo, ¡mi cuerpo!, fue bendecido con la sangre de los Exterminadores. La sangre más poderosa jamás antes vista.

            — ¿Exterminadores?—inquirió Jessenia. Nuevamente esa palabra.

            —No me extraña que no la conozcas, los Exterminadores están casi extintos en esta época, pero en el pasado, nuestros números eran grandes. Los Exterminadores eran guerreros muy poderosos que poseían una gran cantidad de Energía Espiritual y la usaban para combatir contra los Seres Oscuros. ¡Las más grandes hazañas eran realizadas por ese selecto número de personas! No había enemigo suficientemente fuerte para nosotros. Desde el momento en que nace un Exterminador y llega a la edad de cuatro años, sus padres lo entrenan en el manejo de la Energía Espiritual, por supuesto, también se le entrena física y mentalmente. Al alcanzar los ocho años, un niño del Clan de los Exterminadores esta lo bastante capacitado para enfrentarse solo a una Bruja o algunas cuentas bestias, y al llegar a los diez años, un solo niño es capaz de derrotar sin problemas a un enemigo tan débil como el Nigromante al cual yo me enfrente. ¡Las Armas Vivientes! ¡Los Guerreros sin Humanidad! ¡Los Exterminadores! Tantos nombres con los que se nos conocía.

            — ¿Cómo sabes todo eso?—al menos ahora, Jessenia ya sabía lo que eran los Exterminadores—. Si dices que los Exterminadores se extinguieron hace mucho tiempo, ¿Cómo sabes todo lo que me estas diciendo?

            — ¿Cómo que como? ¡Por herencia por supuesto!

            — ¿H-herencia? ¿Herencia de donde?

            — ¡De la sangre, ¿de donde más?! Escucha y escúchame bien, por que la verdad odio tener que dar tantas explicaciones, es molesto y aburrido. Los Exterminadores heredamos los recuerdos de nuestros antecesores a través de la sangre. Cuando los niños de nuestro Clan son entrenados en diferentes artes de combate y conforme van peleando, el poder de la sangre empieza a activarse, cuando la sangre da sus primeros indicios de estar despertando, es que los Exterminadores, desde muy pequeños, comenzamos a ganar una fuerza sin igual y al mismo tiempo, algunos recuerdos de nuestros antepasados llegan a nosotros, no todos obviamente, pero si algunos, es a través de esos recuerdos que nosotros sabemos quienes somos y algunas cosas más sobre los misterios de nuestros poderes. Dicho de otra forma, cuando la sangre de este cuerpo se activo, pude saber muchas cosas sobre los Exterminadores de antaño, técnicas de pelea, métodos de combate, formas de usar la Energía espiritual, varias cosas interesantes, más no todo. Y al mismo tiempo, yo desperté.

            ¡Así que dentro del cuerpo de Jessenia yacía una sangre sumamente poderosa! La joven se preguntaba si eso era motivo de estar satisfecha consigo misma, no obstante, aun quedaba el pequeño problema de Yura. En el momento en que la chica del espejo le dijo que fue ella y no Jessenia la que había luchado todas sus batallas hasta la actualidad, la joven pelicastaño no sabía que pensar de todo eso.

            Un caos de emociones y sentimientos se revolvían dentro de ella, entre confusión y pánico, miedo e inseguridad y unas poderosas ganas de negar todo lo que Yura le había dicho. 

            —Entonces…—Jessenia comenzó a hablar débilmente—, todas las peleas que he tenido, has sido tu quien las ha librado.

            —Si y no. Tú peleabas siendo guiada por mi influencia, ya que por ese entonces, yo todavía no había despertado del todo, no como ahora, en estos momentos ya soy capaz de tomar dominio del cuerpo mientras duermes o mientras pierdes la conciencia, por lo que puedo mover el cuerpo a mi antojo. Por ejemplo, cuando apenas te dirigías a enfrentarte al Nigromante, fuiste hechizada por los cánticos y caíste inconsciente, si yo no hubiera tomado control del cuerpo en ese momento, ambas hubiéramos muerto ahogadas, lo mismo cuando peleaste contra el Nigromante, nos intercambiamos en ese momento, tu te quedaste dentro, mientras yo librara la batalla que tú, obviamente, no pudiste ganar y la tercera vez fue cuando salimos del pueblo, en esa ocasión te quedaste dormida bajo ese árbol, nos reencontramos mientras dormías y nos volvimos a intercambiar, tu te quedaste dentro para ver mis recuerdos de esa batalla y yo me dirigí de regreso a la ciudad usando tus recuerdos de cómo llegar. Eso es todo.

            —Eso significa…

            —Significa que tú ganaste tus peleas iniciales porque yo te guié. ¿Es que ya no lo recuerdas? En ese tiempo relajabas todo tu cuerpo y ponías tu mente en blanco, de esa forma, se me hacía más fácil guiarte para que salieras victoriosa. Aunque no quiero que lo malinterpretes, no te ayude porque me simpatizaras ni nada por el estilo, lo hice porque este cuerpo sigue siendo mío y no deseaba que lo lastimaras antes de que yo pudiera tomar control de él…

            — ¡No te lo daré!—la interrumpió de repente.

            — ¿Qué dices?

            —Lo que escuchaste—Jessenia levanto la mirada para clavársela a Yura, quien se encontraba del otro lado del espejo—. No pienso entregarte este cuerpo.

            — ¿Y tu para que lo quieres? Ya te dije que no sabes como usarlo, todas las peleas que has tenido he sido yo quien te ha guiado desde el principio, solo para que no lastimaras mi cuerpo, sin mi no eres nadie. De no ser por mí, seguirías trabajando en esa posada como una ridícula camarera a la cual todos los hombres se le quedan viendo el trasero. Deberías ser más agradecida conmigo.

            —Lo mismo te pregunto yo a ti, ¿tú para que quieres el cuerpo?

            — ¡Es que estas sorda! Ya te lo dije. El único propósito por el que los Exterminadores viven es para luchar hasta el final de sus vidas.

            —Como si fueran armas vivientes.

            — ¡Exacto!

            Jessenia apretó con fuerza los puños; no podía aceptar las palabras de Yura sin importar que. Entregarle el cuerpo y entonces… ¿Qué pasaría con ella?

            —Si te entrego el dominio de este cuerpo, ¿qué pasara conmigo?

            Yura se quedó callada por varios segundos tras escuchar la pregunta de Jessenia.

            —No lo sé—confeso con honestidad el reflejo del espejo—. Nunca antes ha ocurrido una situación como la que vivimos. Generalmente, a los niños del Clan de los Exterminadores los entrenan desde muy temprana edad para despertar más rápido el poder de la sangre y así, hacer que la personalidad y la mentalidad de sus integrantes sean únicamente para la batalla, sin pensar en nada más. Ya que tú has vivido una gran parte de tu vida sin pelear y sin saber lo que era un combate, la sangre de Exterminadora que corre dentro de las venas de este cuerpo ha permanecido dormida hasta hace poco. Debido a eso y con el pasar del tiempo, una personalidad tranquila y que busca la paz comenzó a desarrollarse dentro de ti, esa serías la tú de ahora. Como recientemente has comenzado a pelear, la sangre ha comenzado a despertar de forma rápida y constante, haciendo que tu mente se divida o se fragmente en dos partes, la tú que esta frente a mí y yo.

            Honestamente, a Jessenia le costaba seguir el hilo de la conversación. No estaba segura de entender a donde quería llegar Yura, por lo que decide aventurarse a preguntar algo:

            —Eso quiere decir que soy yo la real, puesto que estuve en este cuerpo antes que tú, por dieciocho años, este cuerpo ha sido mío, luego tú te apareces un día cualquiera y quieres reclamarlo como tuyo. Lo siento, pero no me parece.

            Yura entrecerró los ojos fríamente. No le gustaba nada lo que Jessenia le estaba diciendo.

            —De quien haya sido primero, eso no importa. Si tú no hubieras sido una patética niña común y corriente, yo hubiese despertado mucho antes y tu ni siquiera hubieras existido.

            —En eso estoy de acuerdo. El pasado ya no importa ahora, tampoco se trata de cual personalidad despertó primero o no, el punto es que no pienso entregarte mi cuerpo para que hagas lo que quieras. No sería diferente de huir, correr y esconderme bajo la cama, mientras dejo que tú te encargues de toda mi vida como si fuera tuya. A diferencia de ti, hay gente haya fuera que espera mi regreso y ya los hice esperar mucho. La conversación se terminó.

            — ¿Piensas ignorar la sangre de Exterminadora que corre por tus venas?

            —No me interesa nada ser una “Exterminadora”, yo no pedí nacer con esa sangre dentro de mi cuerpo, pero resulta que así salieron las cosas, tampoco pedí que tu aparecieras en mi vida, pero adivina que, ya estás aquí. Solo porque dentro de mi este esa sangre tan “especial”, de la cual te enorgulleces tanto, no significa que permitire que eso defina o gobierne mi vida. Yo soy yo y aquí termina la discusión.

            Con estas últimas palabras emitidas sin duda y sin vacilación, Jessenia camina de largo apartándose del espejo. Entra al baño con la intención de tomar una ducha antes de salir del Gremio para visitar a unos amigos, cuando de pronto, recuerda el reflejo que le devolvía el espejo.

            Se pone frente al mismo, solo que ahora, el reflejo de Jessenia era exactamente ese, su propia imagen era devuelta por el espejo. De alguna forma, Yura se había ido. Tan pronto como la chica se mira reflejada, una nueva oleada de rabia la invade.

            — ¡Y deja de romper mis uniformes y mi ropa!—le grito a su reflejo del espejo.

            Jessenia había dormido en la intemperie con su uniforme negro cubriendo una buena parte de su anatomía, pero, cuando despertó hace unos momentos, su atuendo yacía roto, revelando más carne de lo que a la joven le gustaría.

            Molesta por las intervenciones de Yura, Jessenia se toma una ducha rápida, abre su alto armario de madera gruesa, saca ropa interior, pantalones y camisas largas y de colores oscuros, se los pone y deja la habitación en un abrir y cerrar de ojos. Mientras bajaba en el ascensor, la chica recordó lo que Liz le había dicho antes de que partiera a su primera misión oficial como Cazadora. Jessenia recordó que cuando una misión se llevaba a cabo con éxito, una parte del costo de dicho trabajo era para la Cazadora que lo haya completado. Así que, antes de visitar la posada Aura, donde Jaime, Chris, Nick y posiblemente Rachel, se encontraban a esas horas del día; la joven pasa por la Sala Común de la Rama Principal del Gremio para recoger su pago.

            Las puertas metálicas del ascensor se dividieron, Jessenia salio caminando con tranquilidad mientras su larga gabardina negra se ondeaba con cada paso que avanzaba. A su izquierda y a su derecha, había mesas y mesas, cada una, lo suficientemente larga como para que seis personas tomaran asiento en los bancos largos que había frente a cada una, el elevador yacía en el camino de en medio y más adelante, había una larga barra como para doce o quince personas, frente a la misma, una cantidad igual de banquillos y del otro lado, decenas y decenas de botellas de licor, alcohol y demás bebidas.

            En esos momentos, no había muchas personas en la sala común; Jessenia ignoraba el número exacto de Cazadores de la Primera Rama, pero en esos momentos, la chica contaba alrededor de diez a quince personas, algunos yacía sentados solos, bebiendo o comiendo, había otros que se encontraban sentados juntos, discutiendo sobre alguna cosa. La Marca roja sangre del Gremio se veía firmemente marcada en los hombros, pechos, brazos o piernas de algunos miembros, mientras que otros, la llevaban en alguna parte del rostro, ya sea en la frente o en alguno de los cachetes.

            Lo raro de esa escena es que, a diferencia de la primera vez que Jessenia camino por ese sendero, los pocos Cazadores que habían en ese momento, se le quedaron viendo con desconfianza, algunos con hostilidad, mientras que unos pocos con curiosidad, pero ahora, las cosas eran muy diferentes, parecía que cada uno de ellos apartaba la mirada, como negándose a conectar ojos con ella. Mientras la chica caminaba por el centro de la amplia habitación, ninguno de los Cazadores volvió el rostro hacía donde la joven se encontraba. Movían toda la cabeza, la ocultaban entre los brazos, se quedaban mirando un punto en dirección contraria a donde Jessenia pasaba. Hacían todo lo posible para no cruzar miradas con ella. La pelicastaño pudo sentir un ambiente frío e incomodo en todo el lugar y algo le decía que era debido a su causa.

            Cuando finalmente llego a la barra, tomo asiento en uno de los banquillos acolchonados, se dio la vuelta para buscar a Liz, la hermosa y morena camarera de la sala Común, la única que por el momento, le dirigía la palabra en todo el lugar.

            Si Jessenia fuera más abierta, sociable o fácil de hacerse escuchar, no le costaría mucho iniciar conversaciones con otros Cazadores, quizás entablar alguna que otra amistad, lamentablemente, la joven asocial no sabía como iniciar una conversación con personas nuevas y desconocidas para ella, se ponía nerviosa, su corazón empezaba a latirle con fuerza, comenzaba a sudarle la frente y las palabras quedaban atoradas dentro de su boca sin saber como salir correctamente.

            Generalmente, a lo largo de su vida, siempre han sido los demás quienes han iniciado conversaciones con ella, Jessenia solamente las seguía y así continuaban las platicas. La chica suspiro de frustración al darse cuenta de lo patética que era, podía salir de la ciudad, aventurarse sola en una misión que casi termina por matarla, enfrentarse a una segunda ella que habitaba dentro de su mente, dentro de su cuerpo o donde sea que Yura se encuentre en ese momento, esperando por la oportunidad de tomar dominio de su cuerpo, cosa que Jessenia no permitiría, ya que cuando una controla el cuerpo, la otra se queda donde se supone que debe quedarse y en todo ese tiempo, la personalidad no sabe lo que la otra hizo mientras estuvo fuera. Al parecer, podía hacerle frente a toda una variedad de cosas, menos iniciar una conversación con gente que no conocía.

            Mientras reflexionaba sobre estas cosas, Liz, la bella camarera, sale de un cuarto que había del otro lado de la barra.

            Al momento de verla, Jessenia levanta la mano a modo de saludo, Liz se le quedo viendo por algunos segundos con ojos extraños, casi como si reflejaran miedo o duda. Se acerco tímidamente a la joven, cosa que la chica no se le paso desapercibido, después de todo, por lo que Jessenia recordaba de Liz, ella no parecía ser una chica tímida e introvertida, sino más bien alguien con mucha confianza y seguridad en si misma.

            — ¡Hola! Acabo de regresar. Que crees, complete el trabajo.

            Liz forzó una sonrisa en los labios, cosa que era muy obvio pues las comisuras de los mismos comenzaron a temblar. Y no solo esto, la muchacha, al igual que el resto de cazadores, parecía empecinada en evitar el contacto visual directo con Jessenia. Aun cuando la camarera estaba a tan solo unos metros de distancia, sus ojos se negaban a ver a la chica sentada en el banquillo.

            Jessenia advirtió esto, por lo que comenzó a preocuparse.

            — ¿Sucede algo? ¿Por qué no me miras?

            Liz volvió a mirar a Jessenia, con más exactitud, se detuvo en sus brillantes ojos azules. Tras algunos segundos, la camarera entrecierra los ojos y decide hablarle.

            — ¿Ya no recuerdas lo que ocurrió ayer?

            Jessenia la miro confundida. ¿Cómo iba a recordar lo que ocurrió ayer si…? En ese momento, Jessenia se levanto de golpe del banquillo, provocando que este cayera hacía atrás y provocara un fuerte ruido que hizo eco por toda la silenciosa y espaciosa habitación que se quedo en silencio en el momento en que la joven entro.

            El ruido del banquillo atrajo las miradas discretas de los Cazadores que yacían sentados en sus mesas. Jessenia tenía una cara de autentico desconcierto, como si no pudiera creer las ideas que su mente comenzaba a concebir. ¿Exactamente, cuando llego ella a la ciudad?

            Se volvió rápidamente hacía la camarera para preguntárselo.

            —Liz, escúchame, ¿hace cuanto tiempo que regrese al Gremio?

            Ahora la camarera era quien la miraba confundida.

            —Ayer por la tarde, regresaste diciendo que completaste la misión.

            ¡Era Yura! No había otra explicación. Ella regreso a la ciudad usando los recuerdos de Jessenia y entonces… ¿entonces que ocurrió?, ¿Por qué todos esos Cazadores parecían tener miedo de verla? ¿Por qué evadían su mirada? Se podía sentir la sutil presencia del desprecio en el aire. Desprecio que era dirigido hacía Jessenia de manera indirecta.

            — ¿Ya no lo recuerdas?—continuo la camarera.

            Jessenia levanto el banquillo, volvió a tomar asiento y comenzó a ordenar sus ideas.

            — ¿Qué fue lo que hice ayer?—fue lo primero que se le ocurrió preguntar.

            Jessenia pregunto: “¿Qué hice ayer?”, evidentemente, no podía decirle a nadie que tenía a otra persona viviendo dentro de su mente, la creerían loca y que era precisamente esa segunda persona, la que había hecho lo que haya hecho ayer por la tarde, no Jessenia. No obstante, a la chica ni siquiera se le paso por la cabeza mencionar a Yura, en primero, porque ella misma se creía demente por tener a una segunda personalidad dentro de ella, en segundo, porque la misma Jessenia no terminaba de entender todo el asunto que involucraba a Yura y la sangre de Exterminador que corría libremente por sus venas. Así que, antes de mencionar a su alter ego, ella debía de comprender como funcionaba todo eso de los cambios.

            Liz comenzó a explicarle lo que Yura había hecho después de regresar al Gremio. La historia fue la siguiente:

            “Al parecer, Jessenia, quien en realidad era Yura, regreso por la tarde al Gremio. Liz, quien en ese momento se encontraba trabajando, llevando comida y bebida a las mesas, vio como Jessenia salía del otro lado del ascensor. Al principio no pudo reconocerla, ya que las ropas largas y oscuras que vestía se encontraban rasgadas, como cortadas por algo filoso y de manera más o menos descuidada, mostrando así las piernas de la chica, sus brazos, su abdomen plano y un poco de su busto. Liz se percato que algunos de los cazadores la habían reconocido, distinguió una serie de miradas que le echaban a la joven mientras ésta caminaba. Algunas eran de hostilidad, pues aun recordaban la manera tan arrogante en que exigió unirse al Gremio y que al final de cuentas, consiguió lo que se proponía, pasando por encima de los Entrenamientos que la mayoría tuvieron que tomar para llegar hasta donde estaban. Algunos hombres que se encontraban presentes, le clavaban miradas lascivas, deteniéndose en sus piernas, abdomen y pechos, mientras que otros la miraban con simple curiosidad.”

            “Jessenia se había sentado en uno de los banquillos con las piernas cruzas, con el codo apoyado sobre la barra y con la mejilla reposando sobre los nudillos de su mano derecha, observando con poco interés las innumerables botellas de licor que adornaban el frente. Liz se acerco a ella por la derecha, observando la pose en la que se encontraba sentada. La saludo de manera alegre y jovial por haber regresado triunfante de una misión muy peligrosa ella sola. Jessenia, por su parte, miro a la camarera con suma indiferencia y con descortesía le había pedido que le preparara un trago de licor. Liz se sorprendió al escuchar que Jessenia pedía alcohol para beber y que no creía que ella era de las que bebían esas cosas, nuevamente, “Yura”, le respondió de manera antipática, Liz se limito a hacer lo que se le pedía y mientras preparaba el trago que la joven pidió,  un trío de jóvenes que estaban en sus veintitantos años de edad, se acercaron a la chica por detrás, comenzaron a discutir y para no hacerle el cuento largo, Liz le comento a Jessenia que la cosa termino en un Duelo; uno exactamente igual como el que tuvo con Valeria.”

            — ¡Y, ¿Qué paso después?!—se apresuro a preguntar. Jessenia no podía creer que Yura se había metido en problemas usando su cuerpo, ¡sería a ella a quien le tocara enfrentar las consecuencias!

            Liz dudo por unos momentos en si debería responder a la pregunta. Pero ya que miraba los ojos suplicantes de la chica, cosa que no había visto en la Jessenia de ayer, es que decidió contarle lo que faltaba de historia.

            —Pues…—comenzó la camarera, tratando de encontrar las palabras correctas para decirle lo que necesitaba escuchar—. Los derrotaste…, si es lo que te interesa saber…

            — ¡Eso no me importa, como están ellos!

            Tras hablar un poco con Yura, Jessenia tenía una idea del tipo de chica que era ella. Era del tipo de personas que no se detendrían hasta no conseguir lo que desean, era alguien a quien le gustaba mucho la sensación de poder y sentirse invencible. Era el tipo de persona que no se preocupa por el bienestar ajeno y que sería capaz de matar o de dejar morir a uno o varios solo por capricho. Ese tipo de persona era Yura, alguien que era mejor evitar y no relacionarse con ella. Ahora comprendía un poco porque todos esos Cazadores apartaban la mirada de Jessenia.

            —Vivirán, pero están seriamente lastimados. Te detuviste antes de provocar heridas permanentes.

            Jessenia se baja del banquillo y mira con seriedad a Liz, ésta a su vez, mira los brillantes ojos azules de Jessenia, cosa que no había visto en la chica de ayer, pues los de Yura eran oscuros y estaban pegados a una mirada afilada como cuchillo.

            — ¿En donde se encuentran ahora?

            — ¿Dónde…? Pues en la enfermería del Gremio. Como es recurrente que algunos Cazadores peleen entre ellos, se construyo una enfermería aquí dentro para tratar a los heridos de los Duelos. Hay veces que algunos se salen de control y pueden herir de gravedad a otros.

            — ¿En donde se encuentra la enfermería?—pregunto apresurada.

            — ¿Para que quieres saber? Dudo que esos chicos quieran verte, aun cuando ellos se hayan buscando lo que les paso.

            — ¡Aun así quiero verlos! Ayer…—pero no supo que decir—. Ayer yo no era yo—fue todo lo que se le ocurrió—. No se como explicarlo, pero yo no lastimaría de gravedad a alguien solo porque me molestaron un poco. Quiero ver como se encuentran ellos y de ser posible, hacerme responsable por las heridas que provoque.

            La mirada de su rostro, esos ojos, el tono de voz, todo era tan diferente a la Jessenia que Liz recordaba ayer. La chica de ayer era muy diferente a la de ahora, esa provocaba miedo y desprendía una sutil sed de sangre, mientras que la de ahora, más bien provocaba una sensación de admiración y respeto. Liz se pregunto como puede cambiar tanto una persona de un día para otro.

            Fuera de los ojos, la mirada y el tono de voz, así como el carácter, todo lo demás era exactamente igual a la joven de ayer.

            Liz decidió darle una segunda oportunidad a la Jessenia que tenía frente a sus ojos y llevarla al piso donde se encontraban los heridos.

            La Cazadora le dio las gracias y la siguió. Jessenia decidió que en cuanto se encontrara sola, hablaría muy seriamente con Yura. Si ese era el tipo de chica que era ella, entonces Jessenia no podía pensar siquiera en prestarle por unas horas su cuerpo, mucho menos dejárselo para siempre.

           

 

           

 

            

Notas finales:

No olviden dejar sus comentarios, criticas, sugerencias o reportes sobre la ortografia, tratare de subir lo más rapido que me sea posible el capitulo siguiente, por el momento, les recuerdo que le den una oportunidad a los capitulos del Arco la Montaña, como les dije, los reescribe así que les añado un poco de informacion diferente, lo mismo con el capitulo 1, lo modifique un poco, espero les guste. Por lo demas, la historia avanza como debe avanzar. 

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