Fanfic Es
Fanfics en español

Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

[Comentarios - 173]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +
Notas:

Lamento mucho la tardanza lectores. Pero como les dije, estoy reescribiendo los capítulos que borre por accidente, que por cierto, contienen nuevo material de lectura que puede hacer que entiendan un poco mejor el rumbo de la historia.

En fin, este capitulo es el numero 47. Si me es posible tratare de subir el numero 11 y 12 del Arco La Montaña. Ojala y los puedan volver a leer y darmes sus opiniones sobre la nueva version que estoy escribiendo, en comparacion con la vieja que ya debieron de haber leido.

En fin, disfruten la lectura.

ADVERTENCIA: Capitulo especialmente largo. Avísenme si notan que alguna parte esta cortada, ya que a veces los capitulos no se suben enteros.

Liz y Jessenia estaban frente a la puerta de entrada de la enfermería. Llegado a este punto, la joven sintió verdaderos nervios, pues para empezar, ¿qué le diría a esos sujetos? ¿Que lo lamentaba?  ¿Que no era su intención? ¿Que ella no era ella? ¿Que tenía a otra chica de nombre Yura dentro de su mente y que la controlaba a veces? ¿Que fue solo un accidente? ¿Que tuvo un mal día? No importa cuántas veces se lo replanteaba, la pregunta seguía siendo la misma, ¿qué les diría a esos chicos?

            Liz toco la puerta, del otro lado se escucharon pasos que se aproximaban. El corazón de Jessenia comenzó a palpitar rápidamente. ¡Había llegado la hora! La puerta se abre y del otro lado, una mujer madura vestida con bata de doctor las recibe. Sus amargos ojos pasaron de la linda camarera a la Cazadora que trataba de evitar el contacto visual. ¿La doctora sabría que fue ella quien hizo eso?

            —Vaya, ¿qué haces aquí?—pregunto tan pronto abrió la puerta y vio a las chicas del otro lado—. ¿Viniste a terminar lo que empezaste?

            Ahora Jessenia estaba segura que la miraba a ella y que sabía que fue la chica quien lastimo a esos jóvenes. La pelicastaño quería protestar, decir algo en su defensa, pero por más que lo pensó, no se le ocurrió una buena defensa para su caso. Se le paso la idea de decir lo siguiente: “En mi defensa, ellos empezaron”, pero la descarto inmediatamente. Esa era más bien la excusa de algún chiquillo que hace algo indebido y trata de echarle la culpa a otro.

            — ¿Ellos están bien?—fue lo único que se le ocurrió preguntar.

            La doctora debió notar el nerviosismo y la negación de hacer contacto visual, por lo que supuso que la chica estaba arrepentida y avergonzada por lo que había hecho. La mujer madura suspiro, se pasó una mano por el cabello rizado y le contesto:

            —Vivirán—empezó a decir—, pero sus heridas tardaran en sanar, no solo las físicas, sino también las emocionales. Tal parece que golpeaste algo más que sus cuerpos, les diste donde más les duele: su orgullo—la doctora hizo una mueca que se supone fuese una sonrisa sarcástica y continuó—: Esos chicos no se esperaban que los derrotaras de esa forma tan aplastante y que luego comenzaras a jugar con ellos. En todos mis años como doctora de este Gremio es la primera vez que veo como una sola Cazadora, una novata que no lleva ni un mes siendo miembro y que apenas regresaba de una sola misión, haya causado tanto daño.

            ¿Tan grave era el asunto? Fue lo que pensó Jessenia al escuchar como la doctora se expresaba de ese modo. Ya no lo soportaba, quería entrar y ver el daño que Yura había provocado.

            —Entonces…, —empezó a decir— esos tres se recuperaran.

            La doctora miro extrañada a Jessenia y levanto una de las cejas al escuchar lo que la joven había dicho, luego, entrecerró los ojos y escruto el rostro de la muchacha ante ella buscando un leve indicio de sarcasmo o broma, pero al no encontrarlo, le dirigió una rápida mirada a Liz, quien había apartado la mirada.

            — ¿Tres? ¿Es que ya no recuerdas lo que paso ayer por la tarde?

            — ¡Eh! Pues…, no…, la verdad no recuerdo lo que ocurrió ayer—era la verdad. Jessenia no podía recordar algo que jamás experimento y para empeorarlo, Yura no le dijo nada cuando ambas empezaron a hablar en su habitación.

            —No fueron solamente tres…—empezó a decir la mujer pero luego se detuvo—, será mejor que lo veas por ti misma.

            La doctora se hizo a un lado y abrió de par en par la puerta. A Jessenia le llego el olor de los quimos y medicamentos que debía haber en la habitación, pero luego de ver la escena, el aroma que se percibía en  ese cuarto era lo de menos.

            La habitación era grande y muy limpia, repleta de camas individuales una frente a la otra y a los lados de las otras; las sabanas, así como las almohadas y el colchón, todos eran del mismo color: blanco. Al lado de cada cama, había unas cortinas para ofrecerles a los usuarios algo de privacidad durante las noches y, sobre nueve de estas camas, nueve personas yacían vendados en diferentes partes del cuerpo, con yesos en piernas y en brazos de algunos.

            —Al principio eran tres, pero luego otros seis Cazadores quisieron aprovechar el momento del Duelo y pelear contigo, yo supongo que por rencores pasados o simplemente para probarse a sí mismos, sea cual sea la causa, todos los que te enfrentaron ayer terminaron aquí.

            Era peor de lo que había imaginado, no fueron solamente tres, ¡sino nueve personas heridas por culpa de Yura! Jessenia se culpó a sí misma por haber permitido que aquello ocurriera.

            —Doctora—empezó a decir—, todos ellos se pondrán bien, ¿verdad?

            La mujer madura reconoció el  sonido de la culpa en el tono de voz de Jessenia. Tan pronto la vio y escucho, la doctora se preguntó así misma si aquella joven en verdad fue la responsable de aquella casi masacre. Algunos de sus pacientes, los que habían soportado la mayor parte del Duelo, le comentaron mientras los vendaban que la chica contra la que pelearon era un monstruo hambriento de peleas. Insensible y sin una pisca de compasión, que era rodeada por una invisible pero notoria sed de sangre. Y ahora, la misma mujer no pudo encontrar al monstruo del que hablaban sus pacientes en la chica que tenía delante.

            —Sí, no te preocupes. Los Cazadores tienen mayor resistencia física que los humanos ordinarios y pueden sanar sus heridas con mayor rapidez. Todos estos chicos se recuperaran con unos días de descanso.

            Jessenia se sintió aliviada al escuchar las palabras de la doctora, aun así, aun sentía que había algo que tenía que hacer por esas personas.

            —Será mejor que te vayas—continuo la doctora—, no creo que estas personas quieran verte. Además, no hay razones para que te sientas culpable, estos idiotas que solo saben pelear para vivir fueron los responsables de sus heridas. Ellos te retaron a una pelea y tú solo te defendiste, nadie los obligó a pararse en la Arena de Duelos, eso lo decidieron ellos solos. Ya sabes como dice el dicho: Cada quien cosecha lo que siembra. Estos Cazadores deben hacerse responsables de sus propias acciones.

            Pese a que las palabras de la doctora estaban dirigidas a nivelar la culpa que Jessenia podría sentir en esos momentos, la joven no deseaba escapar, darse la vuelta y aceptar una excusa tan simple como esa. La chica reconocía su parte de culpa en todo ese alboroto.

            —Agradezco sus palabras, pero si no le molesta, quisiera pasar y ver la cara de las personas a quienes lastime, después de todo, ellos no olvidaran el rostro de la persona que los hirió.

            La doctora se encogió de hombros, suspiro y se hizo a un lado para que Jessenia pasara. Del otro lado de la puerta, los Cazadores que Yura había derrotado yacían tendidos sobre las camas con vendajes por todo el cuerpo. Tan pronto los chicos la reconocieron, le clavaron miradas repletas de ira y promesas de una futura venganza.  La joven de detiene en el centro para que todos la vieran.

            — ¡Qué demonios haces tú aquí!—espeto uno de los jóvenes. 

            — ¡Viniste a reírte de nosotros, ¿verdad?!—exploto otro.

            — ¡Lamentaras lo que me hiciste una vez que pueda moverme!—le prometió uno.

            — ¡No! ¡Lamentaras lo que nos hiciste a todos!

            Todos los Cazadores comenzaron a gritarle todo tipo de cosas a Jessenia, la chica, por el contrario, permaneció callada, recibiendo todas y cada una de las palabrotas que los muchachos le predicaban con voces furiosas. Liz y la doctora permanecieron cerca de la puerta contemplando la escena. Mirando como Jessenia aceptaba todo el desprecio y la ira de sus compañeros de Gremio. Finalmente, la pelicastaño pronuncia unas palabras en voz baja. Como no se le podía escuchar debido a los gritos y gritos de los jóvenes, todos guardaron silencio para escuchar lo que la chica tenía que decir.

            —Lo lamento—fue lo primero que escucharon decir—. Lamento lo que les hice ayer. Sé que no hay nada que pueda hacer para que me perdonen, pero aun así, quería decírselos. Me gustaría poder explicarles el porqué de mi comportamiento, pero tristemente no puedo, ya que yo todavía no termino de entenderlo. Así que, eso es todo. Perdónenme por lo que les hice, no era mi intensión lastimarlos de esta manera.

            Liz, la doctora y los nueve pacientes, escucharon las sinceras disculpas de la Cazadora, no obstante, sus palabras de arrepentimiento no fueron suficientes para calmar a los leones que rugían furiosos dentro de ellos. En primera, porque Jessenia no se comportaba de la misma manera que ayer y como las victimas la recordaban: arrogante, insensible, sin compasión y con una fuerte predisposición a humillar a quienes no consideraba aptos de ella, casi como si Jessenia se pusiera en un nivel mucho más alto al de los Cazadores ordinarios. Al menos, así es como las victimas de Yura se sintieron con respecto a ella, por lo que no podían fácilmente aceptar sus disculpas.  

            No obstante, mientras los Cazadores seguían quejándose y quejándose y Jessenia se mantenía callada, aceptando el desprecio de sus compañeros, es que una serie de aplausos se comenzaron a escuchar. Todos los ojos giraron hacía la puerta y allí, aplaudiendo y caminando tranquilamente con una sonrisa en los labios y un cigarrillo en los mismos, el Entrenador de la Primera Rama, Maxwell, entra en escena.

            Tan pronto este hombre penetro en la habitación, todos se quedaron callados.

            —Jessenia—comenzó a decir—, parece que se te paso un poco la mano con los Cazadores de la Primera Rama. La siguiente vez que quieras retar a un Duelo a uno de ellos, procura controlarte un poco más. ¿Cómo aceptaremos trabajos si no contamos con el personal suficiente?

            Maxwell comenzó a sonreír, pese a ser el Entrenador de la Rama Principal, no había enojo o rabia en su tono de voz, es más, hablaba con la misma despreocupación que Jessenia recordaba de antes de irse a su primer trabajo.

            — ¡No se permite fumar aquí Maxwell!—le regaño la doctora después de quitarle el cigarrillo de la boca y tirarlo a la basura—. ¿Cuántas veces te lo tengo que repetir para que te entre en esa cabeza dura que tienes?

            — ¡Perdón, perdón, lo había olvidado!—se disculpó rascándose la nuca. Luego camino hasta pararse junto a Jessenia, puso su mano derecha sobre la cabeza de la chica y comenzó a frotársela con cariño—. Parece que tu primera misión fue exitosa. Felicidades.

            Maxwell no estaba enojado, avergonzado o decepcionado de Jessenia en lo absoluto, de hecho, era todo lo contrario, la felicitaba y le sonreía, cosa que molesto a algunos de los Cazadores que yacían en cama contemplando la escena. Estos chicos se lo tomaron de mala manera. Una chica cualquiera llega, demanda ser parte del Gremio, se salta unos mortales entrenamientos que duraban meses, la aceptan de igual manera, acepta por si misma un trabajo de alto nivel, regresa sana y salva en menos de una semana, luego, ¿Qué hace después de llegar?, le da una paliza a unos Cazadores veteranos, los humilla en el Campo de Duelo, se regodea de su fuerza y su victoria y, ¿Qué más? ¡Ah, si! Reta a cualquier otro Cazador interesado a pelear con ella solo porque no tuvo lo suficiente con los primeros tres.

            La actitud arrogante que algunos Cazadores percibieron en Jessenia desde el inicio los había sacado de sus casillas y ahora, un Entrenador le sonreía como si nada hubiera pasado. No obstante, Maxwell advirtió las miradas de algunos Cazadores y pudo leerlas, como si supiera lo que estaban pensando por tan solo verlos a los ojos.

            —Vuélvanse más fuertes—les dijo el Entrenador—. ¿Qué son ustedes? ¡Eh! ¡Son Cazadores miembros de Eternal Soul! Un Gremio que acepta misiones peligrosas. Sino quieren morir en batalla o ser derrotados en un Duelo por otro Cazador, entonces fortalézcanse. No tengo ninguna razón para enojarme con ustedes o con Jessenia por lo que paso, ya que se siguieron las reglas acordadas en los Duelos. Se permite el uso de cualquier arma y cualquier estilo de combate, así como herir de gravedad a tu oponente siempre y cuando no lo maten. Por lo que a mi respecta, Jessenia cumplió con esas reglas al pie de la letra, ¿no lo creen? Ninguno de ustedes esta muerto y fuera de algunos huesos rotos y algunas torceduras y fracturas, todos se pondrán bien con unos días de descanso. No obstante…—en este punto, Maxwell se volvió serio hacía Jessenia—, tendré que pedirte que te abstengas de provocar a los Cazadores, son gente muy orgullosa. Debido a tu comportamiento, has terminado en un duelo como el que tuviste con Valeria al principio. Ten más cuidado cuando te dirigías a los demás. Si sigues actuando de esa forma tan arrogante muchos otros buscaran retarte a un Duelo solo para darte una golpiza.

            ¿Actuar de forma arrogante? Bien, estaba de acuerdo en que el modo en que llego al Gremio a demandar ser un miembro no fue la mejor, de hecho, fue todo lo contrario. Jessenia dio una pésima primera impresión y debido a eso, más el espectáculo que Yura debió de haber montado ayer por la tarde, no debió más que avivar las llamas de los otros Cazadores. Como no encontraba forma de sacar a la luz el nombre de Yura sin que ella suene como una demente, prefirió simplemente callarse y aceptar el regaño. A fin de cuentas la encargada de la enfermería ya dijo que las heridas no eran mortales ni los perjudicaban permanentemente.

            — ¡Muy bien!—exclamo Maxwell tras juntar con fuerza y velocidad las palmas de las manos—. Si ya todo está arreglado, Jessenia, será mejor que dejes descansar a tus compañeros del Gremio. Yo me quedare para discutir algunas cosas con ellos.

            La chica asintió con la cabeza y dio marcha hacía la puerta, no obstante, cuando ya había llegado bajo el arco, Maxwell la detuvo con una sonrisa en el rostro.

            — ¡Ah, antes de que lo olvide! Jessenia, debido a que lastimaste a tus compañeros de Rama y obviamente ellos no podrán salir a hacer trabajos hasta que se recuperen, el Gremio te castigara quitándote todo el dinero que te toque por las misiones que hagas. No se te pagara nada hasta que ellos recuperen sus capacidades y al mismo tiempo, no podrás estar más de un día sin realizar un trabajo, es decir, si regresas de una misión difícil, solo puedes estar aquí un solo día y volver a elegir una misión al día siguiente, en pocas palabras, además de que tomaremos el salario que toque, también recortaremos tus días de descanso. Eso es todo, que tengas un bonito día y espero no verte mañana.

            Jessenia se quedó paralizada en el suelo. Escuchando las palabras de Maxwell y viendo su natural sonrisa.

            “Adiós primer salario, fue lindo imaginarte en mis manos.”

            Pensó Jessenia mientras caminaba fuera de la habitación blanca e inundada por el olor a medicamentos. Para sus adentros, maldecía a Yura por todos los problemas que le había ocasionado, ahora no solo cargaba con el desprecio de todo el Gremio, sino que también le quitarían su sueldo como Cazadora hasta que los nueves que lastimo estuvieran en condiciones de trabajar nuevamente.

            Mientras se alegaba por el mismo camino que tomo para llegar, a su lado, la camarera Liz la seguía.

            —Me alegra que las cosas se hayan podido solucionar rápidamente—le dijo la camarera.

            Al notar que Liz la seguía, Jessenia se enderezo y con más confianza en sí misma le dijo:

            —Es verdad, me alegra que esos chicos no tengan heridas permanentes.

            Ya que Liz ha trabajado por un tiempo como camarera de la Rama Principal y ha visto, hablado y escuchado a todo tipo de Cazadores, de varias edades, la mujer era buena para descifrar las intenciones ocultas de los miembros con tan solo conocerlos un poco, verlos e interactuar con ellos, por lo que al escuchar a Jessenia, la joven sabía que no estaba mintiendo o actuando para ganarse la simpatía de otros, no obstante, esto provoco que la chica se preocupara aún más por Jessenia. ¿Cómo era posible que alguien cambiara tanto de un día para otro? Era como si la Jessenia con la que hablo ayer fuera una totalmente diferente por dentro, pero idéntica por fuera.

            —Por cierto, no sabía que te castigan de esa manera si peleabas en un Duelo con Cazadores del Gremio—Jessenia hizo memoria y recordó un hecho del pasado—, cuando luche contra Valeria no me dijeron nada.

            Liz suspiro al escuchar a Jessenia.

            —Si me estas preguntando eso es porque obviamente no has leído el reglamento del Gremio. Lo que se puede y no se puede hacer, ¿me equivoco?

            No se equivocaba, Jessenia no paso de la Introducción en su Bitácora Negra.

            —Cuando luchaste contra ella no la lastimaste de ninguna forma, es decir, ella podía seguir trabajando, por lo que no hubo ningún problema, no obstante, si te metes en una pelea, con cualquier Cazadora de cualquier Rama y esta se vuelve muy intensa y lo lastimas de gravedad, el Gremio te quita el salario y días de descanso en compensación por haber dejado a tu oponente indispuesto. Eso es lo que pasa.

            —Ya veo, ciertamente no estaba enterada. Pero, ¿qué acaso eso no es lo usual aquí? Es decir, si construyeron una Arena de Duelos fue para que los Cazadores peleen entre ellos o entrenen. ¿No ha habido heridos de gravedad debido a eso? Además, en las reglas de combate esta permito lastimar de gravedad a tu oponente menos matarlo.

            —Es verdad, muchos de los Cazadores de este Gremio disfrutan peleando entre ellos, pero la mayoría no es por violencia o por querer herir de gravedad al otro, sino más bien para entrenar, ponerse a prueba así mismos con otros Cazadores; por supuesto, hay casos en los que algunos realmente van en serio, si alguno lastima de gravedad a su oponente y lo deja paralitico de por vida o en un estado que no le permita seguir con el trabajo, el Gremio castiga al Cazador con trabajos forzados de por vida hasta el día de su muerte. Sin salario y sin un solo día de descanso y, en el peor de los casos, si un Cazador mata a otro de su mismo Gremio, el responsable es expulsado del Gremio y de la ciudad. Le quitan la marca y lo vuelven un “Exiliado” o un “Desterrado” y, a su vez, le ponen una marca que es permanente, para que a donde sea que vaya, siempre se le vea y se le recuerde como lo que es.

            ¡Qué suerte que Yura no haya lastimado de gravedad a nadie ni mucho menos matar! No quería ni pensar en las caras que pondrían Jaime, Nick, Chris y Rachel si descubrieran que ella era capaz de hacer tales cosas a sus compañeros de Gremio. Al momento de recordarlos, Jessenia se percató que no ha ido a visitarlos. Si realmente tenía que partir al día siguiente a otra misión entonces solo tenía esas pocas horas del día para verlos y hablar con ellos.

            —Me tengo que ir, nos vemos luego.

            Jessenia se fue corriendo dejando atrás a Liz. La camarera vio como la espalda de la Cazadora se iba alejando poco a poco mientras pensaba que esa chica era especialmente rara y extraña. Cambiar tanto de un día para otro, casi como si fueran personas diferentes habitando el mismo cuerpo.

            Ya faltaba poco para que cayera la noche. Jessenia corría por los caminos del enorme parque de ciudad Central, pasando junto a varias familias y parejas que yacían caminando o sentadas en las bancas disfrutando del crepúsculo. Para cuando finalmente llego a la posada Aura, la joven se detuvo frente a la puerta y vio a través del cristal que contenía la misma a los empleados y la gente del otro lado. La muchacha sonrió al ver que nada había cambiado.

            La gente que hablaba, comía y bebía a gusto en sus mesas, Jaime, el dueño de la posada y Nick, trabajando tomando pedidos mientras que Chris, el cocinero, preparaba las ordenes. Toda aquella imagen evocaba una gran paz y calma. Antes de cruzar la puerta, Jessenia recordó el único momento triste que compartió con esas personas; fue cuando regreso a la ciudad con el cadáver de su amiga Megan en brazos. La noticia de la muerte de la linda y alegre chica, así como el descubrir que Matt, el otro camarero pelirrojo de la posada era en realidad un monstruo infiltrado en la ciudad para destruirla desde dentro, fue una noticia que sacudió con fuerza a Jaime y a Chris; Rachel, al trabajar para el Gremio y al ser una chica que prefería mantener encerradas sus emociones, no pareció afectarle mucho la noticia. Luego, tras unos días, todo regreso a la normalidad.

            Jessenia sacudió rápidamente la cabeza, no quería recordar cosas amargas en ese momento, solo deseaba entrar y compartir un divertido momento con sus amigos antes de tener que partir al día siguiente.

            Al abrir la puerta, un trio de campanitas sonaron, Jaime se volvió para darle al cliente el usual: “Bienvenido”, pero al ver a Jessenia  quien entraba al local, el hombre sonrió con cariño y dijo con un tono más suave:

            —Bienvenida.

            Jessenia le devolvió la sonrisa a Jaime.

            —Estoy de vuelta.

            Fue a sentarse en un banquillo frente a la barra, en ese momento, Nick, un chico de veintidós años, atractivo, alto y de pelo negro y corto, salió del interior de la cocina con una bandeja de plata con alimentos sobre la misma y al ver a Jessenia sentada, dejo la orden sobre la barra y fue a saludarla de una manera alegre y jovial.

            — ¡Oye Chris, Jessenia regreso!—le informe el pelinegro al rubio.

            Segundos después, un muchacho aún más guapo, de veintiséis años, pero rubio y corto, salió de la cocina con una serie de vapores detrás de él y limpiándose las manos con un trapo. Le sonrío con cariño a Jessenia y le dijo:

            —Bienvenida, supongo que tienes hambre.

            —Sí, sobre eso…—Jessenia recordó entonces que sus cuentas estaban congeladas hasta nuevo aviso, por lo que no sabía si podía pagar la comida y tampoco deseaba aprovecharse de sus amigos. Fue en ese momento que un rayo de esperanza ilumino su vida. ¡Aun le quedaba algo de dinero! Cuando ayudo a Joe a derrotar a la Bruja que provoco la muerte de Megan, el Gremio le dio una bolsita repleta con monedas de oro, aun las tenía, solo que esas las había guardado en uno de los cajones de su habitación.

            —No te preocupes por eso—intervino Jaime, como si hubiese sido capaz de leerle la mente a Jessenia—, la casa invita. Tómalo como un regalo de bienvenida.

            Los tres hombres le sonrieron a la chica y ésta acepto con gusto. Después de eso, Jessenia se quedó en el local hasta que había llegado la hora de cerrar, comiendo lo que Chris le preparaba y finalmente ayudando a sus amigos a limpiar el lugar y a lavar los platos. Esto como forma de pago por su generosidad y también porque ella había trabajo en ese lugar anteriormente y ayudar de vez en cuando la hacía sentirse como en el principio.

            Tras lavar los platos, barrer y trapear, limpiar las mesas y acomodar bancos, el local oficialmente había cerrado sus puertas. Nick y Chris caminaron junto a Jessenia por el parque en mitad de la noche platicando de varias cosas, la mayoría normales, sobre los recientes eventos en la ciudad y una que otra cosa rutinaria y monótona. Al pelinegro le fascinaba meter en sus conversaciones el trabajo de Cazador de Jessenia y de vez en cuando le pedía que le comentara el tipo de enemigos que enfrentaba. Chris lo regañaba siempre que traía el tema.

            —No te expreses de eso modo—le decía el rubio al pelinegro—, hablando de esa manera es como si dijeras que el trabajo de Cazador es fácil y divertido, pero se pierden vidas, ¿sabes?, no solo de miembros del Gremio, sino también de gente inocente. Jessenia tiene una pesada carga sobre sus hombros.

            — ¡Tch!—resoplo el chico de pelo negro—. ¡Ya lo sé, ya lo sé! Es solo que me da mucha curiosidad, nací y me crie en esta ciudad, jamás he salido de ella y nunca he visto a los Seres Oscuros o a las Bestias que enfrentan los Cazadores. Es más, hace dos años entre a los Entrenamientos Básicos del Gremio para volverme Cazador, pero lamentablemente no cuento con el talento o la habilidad necesaria para ello. Apenas si pude soportar el estricto régimen de ejercicios que te ponen.

            A lo que Nick llamaba “talento o habilidad”, Jessenia lo entendía como Energía Espiritual. La Energía que todo ser humano posee en su interior pero que solo algunos tienen en mayores cantidades, son esos grupos selectos quienes pueden entrenar como Cazadores, a los demás, solo les alcanza para una vida rutinaria y normal. Nick era uno de ellos.

            — ¿Son tan difíciles los Entrenamientos Básicos?—pregunto interesada Jessenia mientras caminaban por uno de los tantos caminos del parque, aprovechando su tiempo juntos, pues la chica les dijo antes de que la posada cerrara que mañana partiría a una nueva misión y que desconocía lo que tardaría en regresar.

            — ¿Que si son difícil?—cuestiono confundido—. ¡Son un verdadero infierno! ¡Seis meses de duros entrenamientos, levantarse temprano, hacer ejercicio, ponerse en forma, horas de practica en combate, a mano limpia y armada, meditación y concentración y estudios sobre los diferentes tipo de Seres Oscuros y Bestias que los Cazadores de nuestro Gremio han descubierto en sus viajes! Sin mencionar que en tus ratos libres también debes practicar por tu propia cuenta para no perder condición física, ya que eso muy importante a la hora de luchar. De todos los aspirantes con los que pase esos seis meses, solo unos pocos lograron entrar y solo un puñado logró ascender a Cazadores, los que fueron aceptados trabajan como Agentes Públicos, ya sabes, patrullando la ciudad y asegurándose de mantener el orden y que las reglas sean impuestas con justicia.

            Jessenia escucho atenta. Con que seis meses de duros entrenamientos que no terminaban ni en los ratos libres, más muchas horas de estudios, meditación y concentración. Y a pesar de pasar por ese “infierno”, como Nick lo llamaba, solo para que algunos logren entrar, debía resultar excesivamente frustrante para quienes pasaron por todo eso que una chica lo logre de la noche a la mañana como lo hizo Jessenia. La chica suspiro al recordar las miradas llenas de hostilidad que le lanzaban algunos de sus compañeros del Gremio y tras las acciones de Yura ayer por la tarde, la joven perdió las pocas esperanzas que tenía de entablar una amistad con algún Cazador.

            —Ahora que lo recuerdo—comento Chris con naturalidad—, tu entraste directamente al Gremio, ¿no es así? Te saltaste los Entrenamientos de los que habla Nick.

            Si Jessenia hubiese estado bebiendo algo en ese momento, la chica lo escupiría dramáticamente. ¿Qué pensaría Nick de ella si supiera que su amiga se saltó los seis meses de “infierno” que él y sus compañeros tuvieron que soportar? No obstante, el joven no reacciono de la misma forma que Valeria.

            — ¡Eso es increíble, debes de ser muy buena!—le dijo el chico emocionado—. Cuando yo comencé el sujeto que nos ponía algunas pruebas me decía que nadie se ganaría un trato especial. Que todo debíamos ganárnoslo con nuestro sudor y sangre. ¡Debes de ser muy hábil luchando si te aceptaron de inmediato!

            —En efecto lo es…

            Mientras el trio de amigos caminaba por el parque, Chris le conto a Nick la vez que Jessenia se enfrentó a un grupo de diez hombres ella sola. Mientras el rubio contaba la historia, la protagonista de dicho relato se quedó pensando en las palabras que Yura le dijo horas atrás. “Instinto de Combate”. Era el nombre que Jessenia le había dado a la habilidad innata que ella creía poseer a la hora de las peleas, no obstante, tras hablar con Yura, la chica comenzaba a tener serias dudas sobre si realmente ella podría pelear sin la influencia de su alter ego ayudándola.

            La plática con sus amigos se fue alargando hasta que Nick menciono algo relacionado a una de las clases que tuvo dos años atrás cuando aspiraba a ser miembro del Gremio.

            —Por cierto—comenzó el pelinegro—, hace tiempo, uno de mis profesores hizo mención de una criatura muy poderosa y temida por varios Cazadores, creo que lo llamaban: La Bestia del Infierno o la Muerte Negra. Un Ser Oscuro que mataba lo que sea que tuviera vida solo por placer y diversión. Por más Cazadores que fueron para acabar con su vida, nunca nadie regreso de esa misión y un día, así como apareció de la nada, sorpresivamente, desapareció. Los Cazadores del Gremio creen que alguien logro matarlo y que durante la batalla ese alguien también murió. ¿Sabes algo de eso Jessenia?

            Pero la chica caminaba con la vista puesta al frente y con unos ojos profundos. ¿La Muerte Negra? ¿La Bestia del Infierno? Eran nombres con los que se le conocía al Segador que viajo con Jessenia durante una corta temporada y fue gracias a un niño superviviente que lo vio de frente, que los Cazadores pudieron hacerse una idea de su apariencia física y tal y como lo dijo Maxwell, encajaba a la perfección con la descripción que Jessenia ya les había proporcionado sobre el Segador con el que viajo.

            No obstante, Maxwell también le dijo que el Segador mataba por diversión, por placer, por hedonismo y que cuando lo hacía, él no dejaba de poner una enorme sonrisa de oreja a oreja cuando mataba o destruía. Ese dato contrastaba mucho con la imagen que la joven Cazadora tenía de él, ya que en todo momento que estuvo a su lado, ese personaje jamás mostro ni un leve atisbo de emoción o sed de sangre, así como nunca pudo percibir, con la poca experiencia que Jessenia tenía en ese entonces, algún comportamiento hostil o violento de su parte, en pocas palabras, mientras viajaba con él, jamás se sintió en peligro de muerte, ni siquiera un poco incomoda. Claro, el Segador era alguien difícil de entender, muy callado y que se guardaba todo para él, era esa la impresión que Jessenia tenía de él; también le extrañaba su forma de…

            En ese momento Jessenia se detuvo de pronto. Había recordado algo importante. Cuando ellos caminaban juntos dentro de la montaña, el Segador repentinamente comenzaba a hablar solo. Jessenia jamás pudo escuchar una tercera voz en ese lugar, pero podía jurar que el Segador le respondía a alguien. En su momento, ese comportamiento le pareció extraño y anormal, pero tras experimentar ella misma sus conversaciones con Yura, así como verla en sueños y en reflejos de espejos, la humana comenzó a pensar que quizás ella y el Segador tenían más cosas en común de lo que alguna vez imagino. 

            Después de todo, si Yura había usado su cuerpo ayer por la tarde para hacer lo que hizo, no era imposible que el Segador pasara por lo mismo que Jessenia pasa actualmente. Quizás, solo quizás, ese individuo también tenga a alguien dentro de él que ocasionalmente lo controla para hacer cosas que él no deseaba. ¡Eso explicaba perfectamente porque el Segador que Maxwell describía contrastaba tanto con el que Jessenia recordaba! Tendría sentido si fueran entes totalmente diferentes pero habitando el mismo cuerpo.

            Mientras pensaba en esta minúscula posibilidad, Jessenia se había quedado parada mirando hacia la nada. Tratando de ver la pequeña posibilidad de que tal vez, solo tal vez, el Segador no era tan malvado y sádico como los Cazadores creían que era, a fin de cuentas, Jessenia había viajado con él, por muy poco tiempo y casi no hablaban, pero en ningún momento que estuvo en su presencia, ese individuo la hizo sentirse amenazada de ninguna forma. Quizás el Segador tenía su propia “Yura” dentro de él.

            Nick comenzaba a sacudir el cuerpo de Jessenia y repetir su nombre varias veces. La luz regreso a los orbes azules de la chica y miro confundida a todos lados.

            — ¿Qué pasa?—pregunto inocentemente.

            — ¿Cómo que qué pasa?—inquirió Nick 

            —Dínoslo tú, repentinamente te quedaste parada con la mirada perdida—le comento Chris con tranquilidad—. ¿Te encuentras bien? ¿Necesitas acostarte? 

            —Estoy bien, no se preocupen, solo me acorde de algo. No es nada importante, solo tonterías mías.

            Los chicos no parecían muy convencidos por la explicación de su amiga, por lo que pensaron en seguir insistiendo, no obstante, Jessenia no se los permitió.

            —Bueno, ya es algo tarde. Mañana ustedes tienen que trabajar y yo debo salir a otra misión, así que gracias por el paseo y… ¡ah!, la comida estaba muy buena, gracias Chris. Nos veremos cuando regrese. ¡Hasta luego!

            Y la chica se fue corriendo en dirección al Gremio. No es que no deseaba compartir sus pensamientos y preocupaciones con sus amigos, es que no deseaba molestarlos con meras suposiciones. No tenía muchas pruebas de que el Segador era controlado por alguien, más unas cuantas palabras que él hablaba solo. 

            Cuando ya estaba cerca de la puerta de entrada, una persona conocida sale del interior.

            Era una chica, además de ser de baja estatura y tener un largo cabello rubio atado en dos coletas, era increíblemente linda, pero por lo demás, esa expresión carente de emociones era inconfundible.

            —Rachel, no sabía que trabajas a estas horas en el Gremio—le dijo deteniéndose frente a la joven.

            —No lo hago, el Gremio me asigno una misión fuera de la ciudad—le respondió con su usual tono de voz carente de emociones—. Preferiría que no lo hubieran hecho, no me gusta salir allá afuera, pero no puedo hacer nada. Ordenes son órdenes—la rubia echo un rápido vistazo a los dedos de Jessenia y comento—: ¿Te sirvió el anillo-guía?

            — ¡Ah! Si. Me sirvió mucho. No sé qué hubiera hecho sin él. Sino lo tuviera quizás jamás haya encontrado ese pueblo. Por cierto, ¿de que esta hecho?, ¿Cómo funciona? ¡Es increíble!

            —Información clasificada—fue lo único que le respondió—. Los Rastreadores fabricamos muchas cosas para ayudar a los Cazadores a encontrar sus objetivos. Muchos no poseen la sensibilidad necesaria para sentir las presencias, por lo que nosotros diseñamos aparatos que puedan hacerlo por ellos. Ese anillo es un ejemplo, si reúnes en él un poco de Energía Espiritual, te guiara a donde sea que desees ir. Sirve para guiar a los que tienen un pobre sentido de la orientación.

            — ¡Ehhh! ¡Eso es impresionante!

            —Por supuesto, yo lo hice—dijo con un poco de orgullo que se le había escapado en su tono de voz—. Pero cuídalo bien. Ese tipo de herramientas no son baratas y tampoco las préstamos a los Cazadores y el Gremio no las regala a quien las pida. Generalmente debes pagar una suma de dinero por tener algo como eso, yo te regale ese anillo ya que fui yo quien lo fabrico y resulto que me sobraba uno.

            El cielo nocturno estaba despegado y los rayos de la luna iluminaban todo a su paso. La pequeña Rachel observo con cuidado el rostro de Jessenia y al cabo de unos momentos, la chica le dijo:

            —Veo que volviste a ser la tú de siempre—le había dicho. Pero Jessenia pareció no entender a lo que se refería la hermanita de Chris—. Bueno me tengo que ir. Mi equipo debe estar esperándome en la entrada norte de la ciudad.

            Y entonces se fue. Jessenia entro al alto edificio y se dirigió a su habitación dentro del mismo. Una vez en su cuarto, abrió un cajón de su cómoda y allí dentro, una pequeña bolsa con algunas monedas de oro en su interior la esperaba. La joven preparo su mochila de viaje, metió ropa limpia y algunas otras cosas que pudiera necesitar. Cuando todo estaba listo, la chica estaba lista para irse a dormir, no obstante, el alto espejo de cuerpo entero aun la inquietaba. Se paro frente al mismo como lo había hecho unas horas atrás, casi esperando encontrar a otra persona, no obstante, fue su propio reflejo a quien veía. No había rastros de Yura, ni de su imagen ni de su voz.

            Pese a que le agradaba tener dominio completo de su cuerpo, a Jessenia le asuntaba ahora la idea de dormir, ya que no sabía en que momento, Yura tomaría control de su cuerpo y empezaría a hacer cosas por ella. No obstante, el sueño fue más poderoso que el miedo que tenía y Jessenia durmió placidamente en su cama esperando a la mañana siguiente.

            Una vez que abrió los ojos nuevamente, se cercioro que se encontrara en el mismo lugar donde se fue a dormir. La noche había pasado rápidamente y sin sueños, Jessenia seguía en su propia habitación. Miro a todos lados, como buscando cualquier indicio que le dijera que Yura había salido, pero nada. Todo estaba tal y como lo había dejado antes de acostarse. Se levanto con las intenciones de darse una ducha antes de salir, volvió a pasar frente al espejo, pero nada, seguía siendo su propia imagen. Al terminar se vistió con sus usuales prendas largas, esta vez procuro empacar un par extra por si Yura aparecía en algún momento y volvía a destrozar sus ropas.

            Esta vez, la Cazadora no se dirigía a la Sala Común de la Rama Principal del Gremio, sino a la Segunda, ya que le había dicho a Maxwell que quería formar parte de ambas. Por lo que la chica camino por algunos pasillos, abrió algunas puertas y finalmente uso un elevador especial que conectaba directamente con esa parte del edificio. Jessenia se dio cuenta que ambas Salas Comunes estaban muy separadas la una de la otra pese a estar dentro del mismo Gremio. Una vez que las puertas metálicas se separaron en direcciones contrarias y la chica salía, no vio mucha diferente entre ambas Salas.

            Las dos tenían varias columnas de soporte aquí y allá, era un cuarto muy grande y amplio, las mesas, en lugar de ser largas y rectangulares como las de la Primera Rama, las de la Segunda eran grandes y redondas, con ocho bancos alrededor de las mismas. Y no solo esto, los Cazadores de esta Rama también eran muy diferentes a las de la Primera. Los hombres de aquí eran más grandes y musculosos, al igual que las chicas, tenían una complexión atlética y endurecida que no les quitaba su feminidad. Al igual que la Primera Rama, cada quien era libre de vestir los atuendos que gustaran, siempre y cuando la marca del Gremio este a la vista, ya que esta era como una identificación y debían mostrarla las veinticuatro horas del día.

            Al igual que la otra sala Común, había una larga barra al fondo, por lo que Jessenia debía caminar un largo trayecto del ascensor hasta ese punto y, a la derecha y a la izquierda de la barra, había un par de pizarrones largos con solicitudes de trabajo colgadas y algunos Cazadores frente a las mismas evaluándolas, decidiéndose que trabajos aceptar. Sin duda alguna, a Jessenia le pareció ese grupo de personas un poco más intimidantes que los otros Cazadores. Esto se debía, pensó la joven, que la Segunda Rama se enfocaba más en la experiencia física, en la fuerza y velocidad del combate, que en la concentración de Energía Espiritual que los de la Primera Rama.

            Mientras la joven caminaba al frente del camino, con su larga gabardina ondeándose con cada paso que daba, la chica pudo sentir un par de miradas que se le clavaban por la espalda. Más de uno la estaba mirando, podía sentirlo. Ya sea por haber derrotado a una Cazadora de esa Rama cuando aun no pertenecía oficialmente al Gremio ni a la ciudad, por haberse saltado los Entrenamientos Básicos o porque escucharon del espectáculo que Yura monto en el Campo de Duelo. En esta ocasión, Jessenia dejo escapar un profundo suspiro de resignación, en lugar de ir directo a la barra y tratar de entablar una relación con quien sea, pensó que sería mucho más sencillo entrar rápido, tomar un trabajo y salir antes de que alguien busque pelea con ella por cualquier razón. Lo mejor era mantener un perfil bajo, pasar caminando tranquilamente mostrando absoluta indiferencia para que nadie le busque pelea.

            Lamentablemente, para Jessenia, las cosas nunca eran tan fáciles. Pues cuando la chica estaba evaluando las solicitudes de trabajo frente a la pizarra derecha, el sonido del ascensor se escucho claramente y al abrirse la puerta, una energética y muy llamativa voz rompió el silencio que Jessenia provoco con su inesperada llegada:

            — ¡Ya regrese!—esa voz de mujer llamo la atención, evidentemente, pero aun así, solo unos cuantos Cazadores y Cazadoras voltearon a verla. Del ascensor, una muy guapa chica de ojos vivaces, largo cabello que le llegaba hasta las piernas y suelto, además de ser color verde oscuro, salio de su interior. Vestía una camiseta de tirantes con mini falda, por lo que sus piernas blancas salían a relucir. Era una chica muy guapa—. ¡Se que todos ustedes me extrañaron, pero no se preocupen, ya regreso por quien lloraban!

            La chica comenzó a caminar a grandes zancadas por el mismo camino que Jessenia uso momentos antes. Llego a la barra y puso con fuerza la mano sobre la misma.

            — ¡Camarero, la bebida de siempre!

            El camarero que atendía la barra de esta Sala Común era un joven muchacho de cabello corto y café claro. No era alguien precisamente llamativo, era más bien delgado y un poco pálido con un rostro muy común. Nada que ver con la sensualidad de Liz, la camarera de la Primera Rama, quien siempre procuraba mantener una sonrisa en el rostro.

            El joven le sirvió a la chica de cabello verde oscuro un líquido color chocolate en un vaso de cristal. Mientras la joven lo bebía, finalmente reparo en la presencia de Jessenia. Dejo su bebida sobre la barra y la señalo llamativamente con el brazo y el dedo de la mano derecha.

            — ¡Ahhhh! ¡Eres tú, la chica que le gano a Valeria!

            Jessenia se estremeció al escuchar aquella abrupta presentación. Lentamente, la joven se volvió poco a poco, casi deseando no ser ella a quien se referían.

            La chica de pelo verde se bajo de un brinco del banquillo y se fue corriendo hasta detenerse a un metro de distancia de Jessenia. La pelicastaño no sabía que decir.

            —Cuando le pateaste el trasero a esa arrogante y orgullosa Valeria yo estaba entre la multitud. Debo decir que fue muy impresionante, la hubieras matado de haberlo querido, solo necesitabas subir un poco más arriba la espada y en ese momento, Valeria se hubiera desangrado hasta morir—la chica parecía no controlar su tono de voz. No estaba precisamente gritando, pero tampoco hablaba muy silenciosamente—. ¡Vaya, si pudieras verla, desde ese enfrentamiento, Valeria a comenzado a entrenar como loca y aceptar misiones como una obsesiva! Supongo que para vengarse de ti por haberla humillado frente a tanta audiencia, aunque si me lo preguntas, ella misma se lo busco, su arrogancia y orgullo, así como mal carácter, jugaron en su contra esa vez. En fin, eso ya no importa, desde que te vi luchar ese día lo decidí completamente. A partir de hoy, yo me convertiré en tu mejor amiga. Así que, ¿Qué misión deberíamos escoger?

            Sin tiempo para abrir la boca, una misteriosa chica apareció ofreciéndose a ser la mejor amiga de Jessenia.

            — ¡Ops, lo olvide completamente!—se dijo la joven dándose unos golpecitos en la frente. Se detuvo y miro a Jessenia con una sonrisa traviesa en los labios—. Yo ya te conozco, bueno…, yo y muchos otros. Eres la celebridad del momento, pero tú no me conoces a mí. ¡Mucho gusto, mi nombre es Summer, es un placer conocerte al fin!

            Le dijo la chica con una gran sonrisa en los labios después de una gran presentación y manteniendo un brazo al frente de Jessenia. Una vez más, su deseo de pasar desapercibida y no causar una escena que termine con los ojos de todos sobre ella, fracaso miserablemente.

            La chica llamada Summer era como un intenso rayo de sol, difícilmente se le podía ignorar. Y aún más cuando estaba tan cerca. Fue la primera impresión que esta joven le dio a Jessenia.

           

           

 

Notas finales:

No se si se abran dado cuenta, pero en el capitulo anterior una buena parte de la historia no se subio y ustedes no comentaron nada, por lo que empiezo a dudar de si realmente estan leyendo lo que hago.

Así que les pido que si notan que la historia repentinamente se corta sin explicacion, haganmelo saber para ver si puedo subirlo completo.

En fin, eso es todo. El capitulo de esta vez me salio extra largo, pero así son las cosas. Espero no les moleste y les siga gustando.

Aunque es una mision imposible, espero y dejen comentarios.

Nos vemos en el siguiente capitulo :) :) :) :)

Usted debe login (registrarse) para comentar.