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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

Hola lectores, si, si, ya se, me tarde en subir este capitulo, bueno, superenlo. Lo que estan a punto de leer, este maldito capitulo, lo he reescrito como cuatro veces porque no terminaba de convercerme y en mi caso, cuando escribo algo y no termina de gustarme lo que he hecho, lo vuelvo hacer hasta que me quede más o menos decente, sino que mejor que decente. Lamentablemente, por más que me esforce, dificilmente pude sacarle algo bueno a este capitulo, así que perdonen si les aburre un poco, ya que en lo personal, ni yo mismo lo encuentro muy interesante, pero al menos hice lo que pude y como me harte de reescribirlo y como no me salia como esperaba, pues igual lo subi. 

Lamento la tardanza de dos semanas, pero como ya puntualice, si el capitulo no me satisface, pues no lo subo y se acabo, ahora, si alguno de ustedes, no solamente uno de los lectores, se molestara en dejar comentarios,quizas subiria los capitulos con mayor rapidez o tuviera más confianza para seguir escribiendo. 

Pero en fin, no creo que comenten llegando a este punto, así que no los sorprenda si un día cualquiera decido dejar la historia a medias y no volver a seguirla. Lo cual sería una lastima, ya que aun no llego a la trama central de la misma. 

Como sea, feliz lectura. :) :) :) :) :) 

La chica llamada Summer seguía con el brazo levantado al frente de Jessenia. La Cazadora se quedo pasmada al presenciar tan abrupta, directa y energética presentación. Esta joven de cabello largo, verde oscuro y ojos color ámbar, era sin duda alguna, muy extrovertida, alegre y desinhibida. Nada que ver con el carácter serio y tranquilo de Jessenia. A ésta le gustaba mantener un perfil bajo y de ser posible, no destacar más de la cuenta, mientras que Summer, al parecer, no le importaba ser el centro de atención.

            Jessenia levanto la mano y estrecho la de la chica frente a ella.

            —Que tal… ya me conoces, supongo—dijo Jessenia, introvertida, frente a esta chica extrovertida.

            — ¿Conocerte? ¡Que persona no te conocería! ¡Eres la misteriosa chica que llego repentinamente a nuestra ciudad y que de un día para otro, llega al Gremio demandando, como si de ella dependiera, ser una Cazadora, tuviste un duelo con Valeria para mostrar tus habilidades y luego te pusieron las pruebas para ser un Cazador, la de ambas Ramas y las pasaste las dos!—dijo la joven de forma dramática, moviendo los brazos como si estuviera actuando una obra teatral—. Muchos Cazadores de ambas Ramas están interesados en ti. No cualquiera puede dominar la Energía Espiritual e invocar su propia Arma sin mucho esfuerzo. Hacer eso requiere de días, semanas y hasta meses de agotador entrenamiento. Por lo que muchos se impresionaron cuando lo hiciste en tu Duelo contra Valeria. No hace falta mencionar que todos allí esperaban que perdieras, yo incluida. Pero, pero…, la forma en la que luchaste contra ella era tan, tan… ¿Cuál es la palabra? ¡Ah, si! ¡Increíble! Te veías tan tranquila, calmada, midiendo los movimientos de tu oponente, analizándola. Sin desperdiciar un solo movimiento. Tu forma de pelear denotaba una gran experiencia de lucha, como si lo hubieras hecho toda tu vida.

            “Si. Luchar, me pregunto si realmente fui yo quien peleo esa vez.” Pensó deprimida. Pues mientras Summer hablaba sobre lo increíble que le pareció el combate que Jessenia tuvo contra la Cazadora pelirroja, la chica de pelo castaño no pudo evitar recordar las palabras de Yura dichas ayer por la tarde.

            “Significa que tú ganaste tus peleas iniciales porque yo te guié. ¿Es que ya no lo recuerdas? En ese tiempo relajabas todo tu cuerpo y ponías tu mente en blanco, de esa forma, se me hacía más fácil guiarte para que salieras victoriosa.”

            ¿Era realmente Jessenia quien había peleado contra Valeria o es que acaso la chica no era más que una marioneta manipulada por los hilos invisibles de Yura? Jessenia no lo sabía, pero quería saberlo y la única forma de lograr descubrir la verdad era mediante un combate, en esta ocasión Jessenia se propuso seriamente no contar con la ayuda de Yura, pelearía bajos sus propias reglas y siendo ella la que domine al cien por cierto su cuerpo. Sabía que podía, estaba totalmente segura, después de todo, durante su misión contra el Nigromante, si bien fue Yura quien lo derroto, hubo una parte, un lapso de tiempo en el que Jessenia utilizo su propio poder, no el de su alter ego, sino el suyo propio. Aun lo recordaba claramente.

            Fue después de que aquel perro de tres cabezas la golpeo con su larga cola de serpiente, en ese momento, Jessenia salio despedida a varios metros de distancia y se estrello con fuerza contra uno de los muros. El sonido de los huesos rotos, el sabor a sangre que se le arremolino en la boca, el dolor que la aquejaba como mil cuchillos apuñalándola en cada parte de su cuerpo, podía sentir la frialdad de la muerte que se aproximaba. Después de permanecer unos segundos clava en el muro, la Cazadora cae en la fría, maloliente y asquerosa agua negra infestada por cadáveres reanimados mediante magia negra. Se movían, apresando con sus esqueléticas y podridas manos el cuerpo de Jessenia, hundiéndola más y más en las profundidades del agua, mientras que ésta, veía como la luz verde de ese fuego se iba apagando lentamente. Sus fuerzas se perdían, al igual que su conciencia, le dolía cada centímetro del cuerpo y sus ojos empezaban a ver borroso. La muerte se acercaba lentamente.

            Jessenia en verdad llego a creer que ese momento iba a ser su final, que moriría en ese lúgubre lugar sin que nadie sepa nunca que fue de ella, desapareciendo de la faz de la tierra y poco a poco, siendo olvidada por todos, siendo una más de los cadáveres del montón, allí, hundida bajo las negras aguas, controlada por magia negra de Nigromante y destinaba a ser una esclava aun después de la muerte. El solo pensamiento de esta posible realidad, hizo que cada vello del cuerpo se le erizara, pero no por el frío del agua, ni mucho menos por el asco o el mal olor, sino por el terror a la muerte que la invadió de pronto. No quería morir, aun no, aun tenía muchas cosas por las que vivir. Finalmente había hecho amigos que la aceptaran por quien era, con fallas y todo, esos mismos amigos la esperan en la posada Aura, Jessenia no quería entristecerlos y hacerlos llorar por su culpa, sin mencionar que lo había prometido. ¡Eso es! ¡Jessenia hizo una promesa! Lo recordó mientras esos cadáveres putrefactos la hundían más y más en las negras aguas y, en lugar de ver la oscuridad del lado, la mente de Jessenia fue transportada a un lugar totalmente diferente. Ya no estaba en esa caverna, bajo las negras aguas, estaba ahora en el cementerio de ciudad Central y se veía así misma. La Cazadora estaba atrás, viendo como ella misma dejaba un ramo de rosas blancas, las favoritas de Megan, sobre su tumba y prometiéndole a su amiga que no moriría bajo ninguna circunstancia, que no se permitía morir y que no dejaría que los Seres Oscuros trataran la vida humana como si de un simple juego se tratara.  Después de todo, si Jessenia tenía el poder para combatir contra ellos, ¿Por qué no usarlo? Y, de esa forma, evitar que gente inocente se vea involucrada.

            Eso era. Jessenia no podía morir, ella misma no se lo permitiría, pero no bastaba con palabras bonitas y sentimentales. Bajo el agua negra y siendo apresada por las cadavéricas manos de esos seres, Jessenia fue conciente de que necesitaba poder, un poder más grande del que ya poseía, solo así, podía cumplir con su objetivo y llevar a la realidad sus palabras. Se aferraria a la vida, de la misma forma que lo hizo diez años atrás, de la misma forma en que lo hizo dentro de la Montaña. Jessenia no tenía permitido morir bajo ninguna circunstancia y fue gracias a esta determinación, que su corazón empezó a bombear con mayor fuerza su sangre y Jessenia pudo sentir como su poder empezaba a fluir como agua en un rió, por cada centímetro de su cuerpo. Era una sensación maravillosa, aun bajo el agua se sentía libre, liguera, rebosante de energía. Sus fuerzas se habían regenerado, así que sin mucho esfuerzo se libero de los brazos que la apresaban y salio a la superficie con sus heridas ya sanadas.

            Ese era su poder, el poder que le pertenecía a Jessenia y no a Yura. Podía defenderse, estaba segura de su fuerza.

—    ¡Hooola, ¿estas ahí?! ¡Te estoy hablando, responde!

Jessenia había entornado los ojos mientras recordaba lapsos de su pasado. Cuando rememoraba alguna cosa, sus ojos adoptaban una sequedad profunda y el semblante de la chica se borraba de emociones. También, cuando estaba sometida a este trance, no podía escuchar y ver nada, aun cuando tuviera alguna cosa frente a ella.

            Sin embargo, al regresar al presente y ver que la atractiva cara de Summer estaba peligrosamente cerca de la de Jessenia, ésta no pudo evitar ruborizarse y hacerse para atrás inmediatamente. Su primer pensamiento de eso fue que la chica de ojos ámbar trataba de besarla, pudo haberlo hecho, sus rostros, después de todo, estaban a pocos centímetros de tocarse.

            —Vaya, ya despertarse—le dijo la chica de cabellos verdes—. Te fuiste por unos minutos. ¿Te pasa muy seguido?

            — ¿Irme? ¿De que estas hablando? No me he ido a ningún lado.

            Jessenia tampoco era conciente del tiempo que pasaba fuera de su mente, para ella, cuando comenzaba a recordar alguna cosa de su pasado, eran tan solo unos segundos, cuando en realidad a fuera podían ser algunos minutos de estar parada como una estatua con una cara vacía de emociones.

            —Claro que si. Seguramente comenzaste a recordar algo y te perdiste en tu mundo de recuerdos. Pero está bien, les pasa a algunas personas.  Bien, ¿Qué me dices? ¿Te gustaría que formáramos un equipo y fuéramos juntas a un trabajo?

            Jessenia no sabía cual era la decisión correcta, por un lado, no le molestaba la idea de conocer gente nueva y compartir sus experiencias, pero por el otro, no conocía de nada a esa chica, no estaba segura de si podía confiar en ella, sin mencionar que la joven de ojos azules aun tenía otro problema dentro de ella, y ese problema se llamaba Yura. ¿Qué pasaría si durante la misión ella saliera? ¿Qué sucedería si Summer y su alter ego se conocieran? ¿La Cazadora de cabello verde pensaría que Jessenia estaría loca? Probablemente, después de todo, la personalidad de ambas era tan diferente como el fuego y el hielo, sin mencionar, que pese a ser iguales físicamente, su actitud, forma de hablar, tono de voz y expresiones faciales, eran totalmente diferentes. Alguien con buen ojo fácilmente podría distinguir a la una de la otra.

            —Gracias por invitarme, pero creo que será mejor que vaya yo sola—le dijo Jessenia, tratando de sonar amable para no herir los sentimientos de Summer. Desgraciadamente, a la pelicastaño le gustaría que la voz de la Cazadora fuera más relajada y no lo que era en realidad. Una voz que casi sonaba como un par de gritos.

            — ¡Ehhh! ¿Por qué no? ¡Es más divertido ir juntas!

            — ¿Por qué quieres ir conmigo? No tengo mucha experiencia en misiones, recientemente soy miembro de este Gremio, porque mejor no le pides a alguien con más experiencia que yo.

            — ¡No quiero!—exclamo enfurruñada—. Quiero ir contigo. Las razones no importan. Si me dices que no, te seguiré a cualquier otra misión que elijas.

            —No vas a cambiar de opinión, ¿cierto?

            —No.

            Jessenia suspiro.

            “Bien, ¿Por qué no? ¿Qué daño puede hacer?”

            —Esta bien, vayamos juntas a un trabajo.

            — ¡Eso es!—le dijo Summer abrazándola con fuerza y levantándola sin ningún problema del suelo. No lo aparentaba, pero aquella chica era muy fuerte. Jessenia pensó que debía serlo, después de todo, la Segunda Rama del Gremio se especializaba en la fuerza física de sus miembros.

            — ¿Y bien? ¿Qué trabajo haremos?

            Summer hizo una mueca traviesa con los labios mientras negaba con el dedo índice de la mano derecha y mantenía cerrados los ojos.

            —No te preocupes por eso, ¡déjamelo todo a mí! Ya elegí el trabajo que haremos y lo que es mejor, se necesitan dos Cazadores para llevarlo acabo. ¡Mira esto!—dijo tras sacar un largo pergamino enrollado de su mochila de viaje que estaba amarrada al nivel de su cintura. Lo desenrollo y lo estiro para ponerlo frente al rostro de Jessenia. Ésta lo tomo y comenzó a leerlo.

            El trabajo consistía en escoltar a una princesa del reino: Dragma al reino: Brenom para un matrimonio arreglado y así, unificar ambos reinos en uno solo. Pero la distancia que los separaba era considerable, sin mencionar que el reino de la princesa presentaba problemas internos, por lo que no se permitían dejar ir a muchos soldados para escoltar a la princesa. Se necesitaban dos Cazadores que cubran ambos lados del frente, uno que vaya en la vanguardia, mientras que el otro cubre la retaguardia. La misión consistía en formar parte de una gran escolta para llevar a la princesa hacía su destino, el cual, era el objetivo final del trabajo. Los cazadores que acepten la solicitud, deberán ser guerreros capaces de luchar con o sin armas y estar preparados para pelear en combates donde la desventaja numérica este presente. Sin mencionar que se tomen el trabajo en serio y se aseguren de llevar a la joven princesa sana y salva hacía su destino.

            La cantidad apagar si el trabajo era completado con éxito superaba las cuatro cifras en monedas de oro. Y como había dicho Summer, efectivamente solicitaban dos Cazadores para realizar el trabajo.

            — ¿Qué me dices? Suena bien. Solo tenemos que asegurarnos que el cliente llegue sano y salvo de un lugar a otro. Eso es todo, no podría ser más sencillo.

            ¿Luchadores expertos con o sin armas? ¿Desventaja numérica? ¿Asegurar la protección de la princesa y llevarla sana y salva hacia su destino? Todos estos puntos, de una u otra forma, los había vivido en su primera misión contra el Nigromante. La desventaja numérica cuando se enfrento contra el ejercito de cadáveres, la lucha con armas cuando peleo contra el perro gigante de tres cabezas y contra el mismo Nigromante y cuando Yura llevo sanos y salvos a las personas del pueblo, bueno… casi, ya que todos ellos estaban con las piernas y los brazos temblándoles de miedo al momento de presenciar toda la muerte que rodeaba el lugar, sin mencionar que varios de ellos debieron de perder varios kilos de peso tras todas las vomitadas causadas por el mal olor o la vista de tan macabra escena. No todos los días, después de todo, ves un montón de cuerpos putrefactos desmembrados por aquí y por allá.

            — ¿Qué da muy lejos el reino donde recogeremos a la princesa?—le pregunto Jessenia a Summer, dando a entender que ya había aceptado la misión e ir acompañada por la chica.

            —Esta un poco lejos, pero si vamos rápido podremos llegar a lo mucho en dos días.

            —Bien, entonces no perdamos tiempo. Se supone que no puedo estar aquí.

            Jessenia, después de todo, fue castigada por las acciones imprudentes de Yura, por lo que debía trabajar en las misiones y el dinero que le toque por cada una, se lo quedaba el Gremio, de esa forma, compensaba un poco la perdida por haber dejado incapacitados a los nueve Cazadores de la Rama Principal.

            Ambas chicas comienzan a moverse directamente hacia el elevador. Mientras las dos caminaban, varios Cazadores le clavan la mirada a las dos chicas, pero por sobre todo, las dejaban más tiempo sobre Jessenia, ya que cada uno de ellos había escuchado lo que ocurrió hace unos días. Jessenia, por el contrario, al ser la principal victima de aquel suceso, no podia recordar lo que paso, ya que en esos momentos, Yura dominaba el cuerpo de la Cazadora, por lo que ella no podía recordar algo que jamás experimento. Tampoco quería hablar de ese asunto, pese a que no le importaba nada lo que un montón de extraños pensaran de ella, aun así le molestaba la “fama” que se estaba ganado. Debido a eso, de alguna forma, empezaba a ganarse cierto renombre molesto. No quería que sus amigos de la posada Aura escucharan sobre esa “fama” y empezaran a pensar mal de ella. Después de todo, Jessenia sabía que el único poder que otros tienen sobre uno mismo, es el que tu mismo estés dispuestos a darle.

            Al bajar por el ascensor y llegar al primer piso del Gremio, lo único que separaba a las dos Cazadoras con la salida era una distancia de un poco más de veinte metros. El lugar estaba repleto de Agentes Públicos que iban y venían haciendo sus trabajos, alguno que otro Cazador y ninguno de los Entrenadores a la vista.

            Cuando ambas Cazadoras atravesaron la puerta de salida, Summer estira ambos brazos por encima de su cabeza y exclama lo siguiente:

            — ¡Ah, que bien se siente el aire de la mañana!

            —Es verdad, sienta muy bien—le concedió Jessenia asintiendo con la cabeza.

            La brisa soplaba con la suficiente fuerza como para menear la larga cabellera verde oscuro de Summer y ondear la parte baja de la gabardina de Jessenia. La chica de ojos color ámbar, con una sonrisa traviesa en los labios, mira al cielo, se cubre un poco la vista y le dice a su compañera:

            —Hoy hace un buen día. ¡Perfecto para una misión!

            Jessenia se mostró de acuerdo con su compañera y juntas, una al lado de la otra, comenzaron a caminar por los caminos del parque, viendo pasar a todo tipo de personas que vivían sus vidas con tranquilidad, sin siquiera sospechar la oscuridad que se ocultaba más allá de la ciudad. Una oscuridad que ni siquiera podían imaginar y que los Cazadores debían afrontar.

            Todo parecía ir bien, ambas chicas caminaban con tranquilidad, consientes que tenían tiempo suficiente antes de llegar a su destino, cuando a unos metros más adelante, un trío de chicas caminaba de lado contrario a Jessenia y a Summer. Era inevitable que se cruzaran las unas con las otras. En el centro de ese trío de jóvenes, Jessenia reconoció una llamativa cabellera roja como la sangre. Era Valeria la que regresaba de alguna misión. Pudo reconocer en ella el ceño fruncido en su semblante. Así como la pelirroja pudo reconocer a la pelicastaño quien se acercaba en dirección opuesta. Ninguna de las dos había dado reconocimiento de que se habían reconocido, cuando la realidad era que si. El pequeño grupo de dos paso junto al grupo de tres, Jessenia, con mirada fija al frente, mientras que por un instante, en el preciso momento en que ambos grupos se alinearon uno junto al otro, la pelirroja movió los ojos hacía Jessenia. Una vez que se pasaron, la mirada de Valeria seguía fija al frente, sin quitar el ceño del rostro y sin dejar de apretar los puños que ya comenzaban a temblarle por la ira reprimida.

            Una vez que ya estuvieran a varios metros de distancia separadas las unas de las otras, es que Summer deja escapar un profundo suspiro.

            — ¡Ahh! ¡Eso estuvo muy cerca! Quien diría que te encontrarías con Valeria, la verdad, llegue a creer que ambas terminarían peleándose aquí en el parque, que bueno que no lo hicieron.

            —No tengo ninguna razón para pelear con ella y ella tampoco debería tener alguna para luchar contra mí. Yo no le he hecho nada.

            —Bueno, en eso tienes razón. Valeria siempre ha sido muy arrogante y apegada a las reglas del Gremio, tanto así, que siempre que alguien rompe alguna, ella no puede evitar regañarle como si de una madre se tratase, en esta ocasión, su propia arrogancia y amor por las reglas se volvió en su contra.

            Jessenia no dijo nada, ya que en verdad sentía lo que pensaba, ella no fue la que reto a Valeria a un Duelo, fue la pelirroja quien, segura de su victoria, creyó que le ganaría. La joven Cazadora no hizo más que defenderse, si la pelirroja era más débil que ella, entonces ese no era su problema.

            Ambas Cazadoras salieron de la ciudad, Jessenia pensó en detenerse en la posada Aura y despedirse de sus amigos, ya que no estaba segura de cuando regresaría, pero no quería interrumpirlos en el trabajo por sus cosas, ya iría a verlos después de regresar. Del otro lado de la ciudad, todo era un casi desierto, costaba creer que a pocos metros se levantara un lugar lleno de edificios, comercios y viviendas.

            — ¡Oyes, oyes! ¿Te puedo preguntar algo?—dijo Summer de pronto.

            —Ya lo hiciste—le respondió Jessenia sin quitar la vista del paisaje frente a sus ojos—. Me preguntaste si podías preguntarme algo.

            —Bueno, otra cosa.

            —Como quieras.

            — ¿Quién te enseño a pelear y a manejar la espada?

            Jessenia entorno los ojos al escuchar la pregunta.

            — ¿Por qué me preguntas eso?

            —Bueno, si vamos a trabajar juntas, ¿no crees que es mejor conocernos un poco más?

            Era un buen punto, ¿pero que le respondería a la chica? Que nadie le enseño a pelear, que nunca tuvo un maestro propiamente dicho, que dentro de su mente tenía a otra persona que supuestamente la guiaba a la hora de un combate. Cosa que Jessenia se resistía a creer y que deseaba comprobar por si misma. ¿Cuál era la respuesta correcta a la pregunta de Summer?

            —Este…—Jessenia pensaba en una mentira lo bastante convincente para engañar a la chica a su lado, lo malo del asunto era que Jessenia era terrible para decir mentiras, por lo que cuando no podía evitar decir alguna, ella prefería evadir el tema y hablar de otra cosa—. Es una larga historia.

            —Que bueno que tenemos un largo camino que recorrer, mientras la cuentas no nos aburriremos.

            ¡Algo, lo que sea! Que tal si simplemente le decía la verdad. Le hablaba de Yura y de cómo se había aparecido sin previo aviso en su vida. Le contaría sobre los Exterminadores, esa extraño clan que debió haber vivido hace ya muchos años y que por razones que Jessenia no conocía, se encontraba extinto o casi extinto. Que poseía dentro de su cuerpo una sangre muy especial que le daba la habilidad natural de saber pelear y evolucionar con cada combate que tenga, haciéndola más y más fuerte conforme peleaba. ¿Le diría eso? ¿Y porque no? No era precisamente un secreto, tampoco es como si fuera algo malo, después de todo, Jessenia no tenía la culpa de haber nacido con esa sangre tan “especial” de la cual Yura tanto se enorgullecía.

            No obstante, Jessenia creía que ya había sido demasiado popular en los últimos días. Su plan original era ser una Cazadora más del montón, de ser posible, no destacar en casi nada y vivir con un bajo perfil. Tras muchos años viviendo en el reino de Fior, Jessenia, debido a la magia de la Bruja, era acosada frecuentemente por personas y más personas que no la dejaban sola ni por un segundo. A donde sea que fuera, la gente siempre se arremolinaba para verla pasar o hablar con ella, por lo que frecuentemente, la Cazadora se encerraba en la Gran Biblioteca del Reino y hacía de los muchos libros que allí había, sus únicos amigos. No deseaba que la misma historia se repitiera solo porque dentro de ella hubiera alguna sangre que la hiciera desde el principio mejor que los demás. Sin mencionar que aun no conocía a esta chica llamada Summer tan profundamente como para revelarle aquella información, que por cierto, la misma Jessenia ignoraba hasta hace unos días, cuando Yura se la revelo.

            Por lo que Jessenia simple y sencillamente le dijo lo siguiente:

            —Es talento natural, supongo—bueno, omitiendo la mayoría de las explicaciones, lo que le dijo era la verdad. Su sangre “especial” le daba el talento innato de saber pelear mejor que los demás sin la necesidad de pasar por exhaustivos entrenamientos. Aun los necesitaba, pero en comparación con otras personas, su sangre la dotaba de una fuerza diferente al común.

            — ¡Eso significa que nunca has entrenado en tu vida y que nadie te enseño a pelear o a manejar una espada!—se asombro la peliverde. Encontrar a alguien que fuera bueno en algo sin la necesidad de estudiar o entrenar era una rareza.

            —Bueno…, si. Supongo. Jamás necesite entrenar—le dijo muy poco convencida y apartando la mirada de Summer.

            ¿Ahora que sucedería?  ¿Se enojaría la chica? Jessenia suponía que era lo normal, después de todo, en el mundo hay muchas personas que se esfuerzan por conseguir algo de la vida; estudian, entrenan, pasan días y noches en vela tratando de ser mejores en lo que ellos decidieran hacer para que luego, una chica misteriosa llegara de la nada y limpiara el suelo con ellos sin mucho esfuerzo. La Cazadora pensaba que eso podría producir envidia, celos y hasta rabia en algunas personas. Y, pensándolo más detenidamente, tenía mucho sentido que algunos Cazadores del Gremio estuvieran en su contra, ya que Jessenia, en lugar de pasar por los Entrenamientos que todos ellos debieron de sufrir para llegar hasta donde están, que una persona llegue e inmediatamente la nombren Cazadora, era como escupir en la cara de aquellos que se mataron trabajando por conseguirlo. Poniéndose en sus zapatos, Jessenia también se enojaría si alguien así llegara de la forma en que ella lo hizo.

            Sin embargo, Summer no reacciono de la forma en que Jessenia esperaba. La chica de cabellos verdes se limito a abrazarla, presionando sus pechos, que bien podrían ser iguales o más grandes que los de la Cazadora, contra su espalda. Ya que la pelicastaño no estaba acostumbrada a recibir esa clase de muestras tan directas de afecto, no pudo evitar el rubor en su rostro.

            —En ese caso tú y yo tenemos algo en común—le dijo emocionada la chica—. Yo tampoco necesite de mucho esfuerzo para convertirme en Cazadora del Gremio. No puedo explicarlo, pero es como si los movimientos de pelea salieran solos por mi cuerpo, como si ya los supiera de antes. Es muy extraño.

            Summer soltó a Jessenia y siguieron caminando bajo los intensos rayos del sol. Era un día casi despejado, con pocas nubes que les proveyeran de algo de sombra, el paisaje que las rodeaba era casi desértico. Pocos árboles aquí y allá, varias rocas de todos los tamaños y alguno que otro arbusto.

            —Será mejor que vayamos un poco más rápido, creo que el lugar al que vamos esta un poco más retirado del esperado—le comento Summer a la chica.

            Jessenia asintió y entonces, ambas Cazadoras, empezaron a correr a una gran velocidad que las hacía avanzar kilómetros en pocos minutos. Para un grupo de humanos ordinarios, correr a esa velocidad resultaría imposible sin importar el esfuerzo que apliquen, lo mismo para los caballos que algunos usaban como medio de transporte, ni siquiera el alazán más grande y fuerte era competencia para los Cazadores que dominan la Energía Espiritual, ya que al usar esta y dominarla a voluntad, permitía a sus usuarios incrementar considerablemente, más allá del limite, sus facultades físicas, por lo que al llegar el anochecer, Jessenia y Summer avanzaron cientos de kilómetros en pocas horas. Ahora, ambas chicas se encontraban en un bosque con altos árboles, muchos arbustos y un arroyo que corría libre cerca de allí, ambas decidieron tomarse un descanso por esa noche y continuar a la mañana siguiente.

            Dejaron sus mochilas en el suelo, Summer busco algunas ramas e hizo una fogata con relativa facilidad, aunque no era necesaria, ya que los rayos de la luna eran suficientes para iluminar el campo donde las chicas decidieron descansar. Una vez cómodas en su pequeño campamento, cada una saco de sus respectivas mochilas, algún alimento que hayan empacado. Jessenia saco un trozo de pan que empezó a comer de mordida en mordida.

            — ¿Por qué usas esas ropas tan largas?—le pregunto Summer con la boca llena de algún alimento—. ¿No te da calor correr o estar bajo el sol con eso puesto?

            Jessenia termino de tragar lo que masticaba antes de responder.

            —No mucho.

            —Ehhh. Y, ¿Por qué las usas? El Gremio es muy indulgente con las ropas de sus Cazadores, no les importa lo que usen siempre y cuando no les estorbe a la hora de luchar.

            Jessenia se recargo contra el tronco de un árbol que tenía detrás, miro por unos segundos la luna mientras que unas nubes pasaban frente a la misma.

            —Me hacen sentir segura. No se como explicarlo, es solo que no me gusta mostrar gran parte de mi cuerpo. Además, para mi estas ropas son muy cómodas.

            —Ya veo—dijo mientras mordía otro pedazo de lo que sea que estuviera comiendo—. Que raro que digas eso, cuando luchaste contra esos nueve Cazadores de la Rama Principal, tu ropa estaba rasgada. Mostrabas los brazos, las piernas, el abdomen y un poco de tu pecho. Es una lastima que pienses así, tienes un lindo cuerpo, deberías mostrarlo un poco más.

            A Jessenia se le cayó el pedazo de pan que masticaba y miro con los ojos bien abiertos a Summer. Ésta advirtió su mirada.

            — ¿Qué pasa?

            — ¿Me viste ese día? Cuando pelee contra esos Cazadores.

            A lo que la chica asintió sin darle importancia y continúo comiendo sus alimentos.

            —Después de verte ese día es que decidí firmemente querer ir contigo a una misión, sin importar cual fuera tu respuesta—le dijo seriamente aquella chica de cabellos verdes sin apartar la mirada del fuego frente a los dos.

            — ¿Por qué querrías ir conmigo a un trabajo después de verme haciendo algo como eso?

            Jessenia seguía sin saber con exactitud que había pasado ese día o como se iniciaron las cosas aquella tarde. Tenía la intención de preguntárselo a Yura, pero después de hablar con ella a través del espejo de su habitación, no la había vuelto a ver o hablar con ella. Sin embargo, tras hablar con Liz, la camarera de la Sala Común de la Rama Principal, Jessenia tenía una idea de que tan mal salieron las cosas ese día. Tomando en cuenta la personalidad agresiva, engreída, arrogante y antipática de Yura, sumándole el hecho de que todos creyeron que era Jessenia, la joven Cazadora podía estar segura de que los Cazadores, si no le tenían miedo, seguramente la odiaran tras aquel desagradable espectáculo.

            Summer, en lugar de responder de inmediato, de forma espontánea, tonta y hasta alegre, como Jessenia así lo esperaba, la chica de largos cabellos verdes y ojos color ámbar, se quedo mirando fijamente el fuego brillante que desprendía la fogata.

            —No lo se—fue lo único que le dijo—. Cuando te vi luchando contra esos nueve Cazadoras; la forma en que los derrotaste tan fácilmente, como si solo se tratara de un juego para ti, un juego para librarte del aburrimiento. La forma en que sonreías cuando los veías, allí tirados en el piso, derrotados, la manera en como te vanagloriabas de ellos y los ridiculizabas. Todo eso me pareció, por muy extraño que parezca, familiar y hasta me hizo sentir un poco de nostalgia. Como si al verte allí en la arena de duelos, me estuviera viendo a mí misma en otra época.

            La voz de Summer sonaba profunda y sus ojos ámbar brillaban junto a la luz del fuego. Después de eso, Jessenia no pregunto más, asumió simplemente que su compañera tendría sus propias razones para haberla acompañado. Si a la joven no le molestaba la conducta que Yura mostró aquel día, entonces era mejor no presionar su tolerancia y dejar que las cosas siguieran el curso natural de los eventos.

            Jessenia seguía comiendo los alimentos que había empacado ese día; en algunos momentos mientras masticaba miraba las llamas que resplandecían de la fogata, cálidas, danzantes y muy hermosas, desprendiendo su brillo a borbotones, luego, la chica miraba al cielo; el firmamento que se apreciaba de noche fuera de la ciudad era mucho más hermoso, esplendido y majestuoso. En noches como esas, a Jessenia le gustaba estar en silencio, sin pensar en nada y en nadie, dejando a un lado los problemas que parecen no tener fin y concentrarse únicamente en las maravillas de la naturaleza; sencillas, fáciles de digerir, sin mentiras ni engaños, apacibles y hermosas. Los problemas, le gustaran a no, estaban siempre a la orden del día, ya sea pasado, presente o futuro, estos jamás se terminarían, por lo que una noche de ignorarlos y concentrarse en la paz del momento no era algo tan malo. Ya habría tiempo para los problemas y las dificultades, siempre lo había.

            Por lo que mientras Jessenia estaba tranquila recostada en el bosque, sin pensar en nada, es que Summer, quien seguía observando profundamente las llamas de la fogata, voltea a ver a una Cazadora relajada, que desprendía una sensación de tranquilidad, nada agresiva o fría como la que presencio en su duelo con Valeria, ni mucho menos hambrienta de sangre como la que sintió en su Duelo contra los nueve Cazadores. En ese combate, en un punto de la pelea, Jessenia, quien en realidad era Yura en esos momentos, desprendió una sed de sangre reconocible para cualquiera con experiencia. De no haberse detenido por voluntad propia, cualquiera hubiera dicho que los hubiera matado sin problemas. Ahora, la chica que había visto pelear en esos dos duelos y la Cazadora que estaba recostada frente a ella, parecía ser dos personas totalmente diferentes.

            Summer se encontraba confundida desde hace varios días ya, nunca antes le había pasado y jamás busco las respuestas a sus preguntas, desde hace ya varios años la chica creyó que cuando los recuerdos volvieran, regresarían cuando el momento fuera oportuno, pero no fue así, las memorias olvidadas regresaron cuando vio luchar a Jessenia. En ese campo de duelos, cuando sintió la presencia que emanaba, su forma de luchar y, más que nada, por su apariencia física, es que el corazón de Summer, mientras yacía sentada en los asientos de piedra, viendo el combate, comenzó a latir con mucha fuerza. Durante unos segundos, la mente de la peliverde fue transportada a un lugar totalmente diferente, ya no se encontraba en el Gremio, sentada junto a muchos Cazadores curiosos que fueron a presenciar un Duelo más del montón. No. Ahora se encontraba en un lugar pequeño, oscuro y frío, y ella, Summer, miraba desde su lugar una puerta igual de pequeña protegida con grueso barrotes de acero y la peliverde yacía dentro, mirando la luz artificial que había del otro lado de las barras metálicas. Luego, así como viajo al pasado dentro de sí misma, es que regreso, pero había perdido la alegría del momento, se encontraba ahora asustada, con el corazón palpitándole y sudando a grandes cantidades, junto con un repentino dolor de cabeza que nunca antes había sentido. Algo parecido, pero mucho más intenso sucedió en el segundo Duelo de Jessenia, pero mucho más intenso y con visiones más largas.

            —Jessenia—pregunto seriamente Summer, usando un tono de voz que no era propio de la chica alegre y espontanea—. ¿Te puedo preguntar algo?

            Su compañera dejo de mirar el cielo y se centró en la chica de cabellos verdes.

            —Claro, ¿qué pasa?

            Summer entrecerró los ojos mirando sin ver el fuego.

            — ¿Crees que vale la pena sacrificar la felicidad solo por saber la verdad sobre algo?

            La pregunta de la joven de ojos ámbar sorprendió a Jessenia, tanto que esta no pudo evitar sentarse para meditar mejor en la respuesta. No obstante, por más que lo pensó, la repentina y profunda pregunta de la chica había sacado de su zona de confort a Jessenia y no sabía como responder.

            — ¿Por qué me preguntas eso?

            —Por ejemplo, si tuvieras la oportunidad de saber algo, pero, al saberlo, las cosas de tu vida ya no serían iguales, ¿aun así querrías saberlo?

            Jessenia miro a los ojos ámbar de Summer, aquellas preguntas profundas de tintes filosóficos no eran cuestiones que se podían responder de inmediato, sin mencionar que la Cazadora no se esperaba aquellas preguntas tan de repente. En pocas palabras, lo que Summer preguntaba es que si valía la pena saber la verdad a costo de la felicidad personal. Al menos, así fue como Jessenia lo entendió por la forma en que su compañera le planteo la pregunta. Aquel cuestionamiento hizo pensar también a la joven de ojos azules, ya que tenía un problema similar entre manos, ella podía elegir entre saber la verdad sobre Yura, sobre si realmente era ella quien controlaba en todo momento a Jessenia cuando peleaba, o al menos, había un solo momento donde la joven combatía por si misma sin depender de su alter ego. Si la verdad era lo que Yura le había dicho aquella tarde frente al espejo, eso significaba que Jessenia jamás había combatido realmente en su vida y que por lo tanto, no sabía como hacerlo. Era una verdad que estaba dispuesta a descubrir.

            No obstante, tras varios segundos de silencio, cuando la pelicastaño finalmente estaba lista para responder a la pregunta de su compañera, ésta abre bien los ojos y se levanta rápidamente del suelo.

            — ¡Perdona, perdona! No tienes que responder si no quieres—le dijo Summer empleando nuevamente su tono de voz energético y sonriendo—. No se que se me habrá metido a la cabeza. Solo olvídalo. Por cierto, cuando fui a traer leña me encontré con un arroyo, es bastante grande y su agua esta fría, ¿no te apetece tomar un baño? Seguramente debes de estar sudada bajo toda esa ropa.

            —Ve tu primero. Descansare un rato más las piernas.

            Y sin decir más, Summer tomo su mochila y se fue corriendo rumbo al arroyo, dejando atrás a una Jessenia pensativa. Al poco rato, como una o dos horas después, la peliverde regresa con el cabello mojado y vistiendo únicamente su ropa interior negra, dejando ver su escultural figura física, delgada, con una liguera masa muscular en el abdomen, los brazos y los hombros. La chica era realmente sensual.

            A Jessenia le sorprendió lo desinhibida que podía llegar a ser, ella jamás se atrevería a salir así en publico, ni siquiera frente a otra mujer.

            — ¡Todo listo, el arroyo es todo tuyo!

            Otra de las razones por las que permitió que Summer se bañara primero era por tener el privilegio de la privacidad. Jessenia jamás se había bañado en presencia de otra persona y ella prefería que eso se mantuviera igual. De hecho, tanta era su vergüenza y nerviosismo que estaba tentada a esperar a que Summer se fuera a dormir para tener no solo la garantía de la privacidad, sino también el seguro de que su compañera dormía.

            — ¿Qué pasa? ¿No te quieres bañar?

            —No es eso, creo que esperare un poco más…

            Lamentablemente, Summer pareció darse cuenta de las verdaderas intenciones de su compañera, por lo que al percatarse, la joven sonríe de forma traviesa y ve con malicia a Jessenia.

            — ¡No será que te da vergüenza bañarte al aire libre!

            No era necesario que Jessenia respondiera, ya que su rostro ruborizado y apenado la había delatado inmediatamente.

            — ¡Que adorable eres! Pero no te preocupes, no tengo esa clase de interés en las mujeres—le dijo despreocupadamente, aunque ese no era el temor de Jessenia—. Aunque, si se tratara de ti, quizás pudiera hacer una excepción—Summer se llevo un par de dedos de la mano derecha al nivel de la boca y los lamió mientras veía de forma picara a Jessenia. Ésta se avergonzó al verla hacer eso—. ¡Solo bromeo! Es muy fácil molestarte con esa clase de temas. Vamos, ve a tomarte un baño, te sentirás más relajada cuando el agua fría moje tu cuerpo.

            Después de pensarlo por unos momentos, Jessenia termino aceptando. En parte era cierto que su cuerpo se sentía un poco pegajoso y caliente, sin mencionar que la sola imagen de un montón de agua fría tocando su cuerpo resultaba prometedora. Por lo que levantándose de donde estaba, tomando su mochila y dejando a Summer allí sentada frente a la fogata con las piernas cruzadas, es que la joven se dirige hacía el arroyo.

            Con cada paso que daba, el sonido del agua corriendo se iba aproximando. Al llegar se queda unos segundos contemplando el arroyo grande, con varias rocas grandes por aquí y por allá. La joven se desviste y comienza por meter una pierna, luego la otra. La corriente no era tan fuerte y la profundidad no era demasiada, el agua le llegaba hasta la cintura, pero estar allí, mojando su cuerpo desnudo con agua fría, la hacía olvidarse de todo en esos momentos.

            El agua se sentía muy relajadora, el sonido de la corriente le resultaba muy placentero y por el mero hecho de estar sentada dentro del arroyo, Jessenia podía casi sentir como sus problemas y preocupaciones eran llevados por la corriente, alejándolos de ella, sin mencionar que el resplandor de la luna sobre su cabeza era la pieza final de una noche majestuosa.

 

 

 

Notas finales:

Gracias por leer.

De antemano agradezco a la unica persona que se toma las molestias de dejar un comentario. Gracias ;) ;) ;) 

Pd: lamento si lo que escribi antes los molesto un poco, pero son mis honestos pensamientos y no me arrepiento de haberlos comentado. 

hasta la siguiente  y lindo día :) :) :) :) 

 Si notan que el capitulo se corta repentinamente en una parte media, avisenme. 

Apartir de la otra semana estare subiendo los capitulos 11 en adelante. Por lo que lamento si me tardo en subir la continuacion de este capitulo.

PREGUNTA: ¿QUE LES PARECIO SUMMER? QUIERO SU HONESTA OPINION.

 

Si pueden, me gustaría que me dieran algo de publicidad. Probablemente ya sea algo imposible, pero me gustaría volver a tener el mismo número de visitas que tuve antes de borrar todo lo que he hecho. Gracias por leer. 

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