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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

AVISO IMPORTANTE (¡¡¡LEANLO!!!): El siguiente capitulo, el que le sigue a éste, se llama: El Camino, cuando acaben de leer este capitulo y le den "Siguiente" en la parte derecha inferior, probablemente no los lleve al capitulo ya mencionado, por lo que deben escogerlo en el cuadrito donde vienen todos los demás capitulos ordenados. Si lo seleccionan desde ahi, los llevara al capitulo en cuestion. Es todo, si aun si no se puede leer, les agradecería que me lo notificaran.

PD (¡¡¡TAMBIEN LEANLO!!!): El capitulo titulado: Una Historia, por alguna razon no se puede leer de ninguna forma, es un capitulo que esta tres capitulos más adelante, ese lo subi por separado, si van a mi cuenta lo encontraron con el titulo en cuestion. Es todo y como de costumbre, disfruten la lectura.

 

¡Qué tal lectores! Creo que esta vez llegue a tiempo con la historia. Si no es mucho pedir, publico un cuento, me gustaría que lo leyeran y me dieran sus opiniones, si les gusto y porque y si no les gusto también porque, lo mismo que les pido con los capítulos. El cuento es mucho más corto que este capítulo, por eso no se preocupen. Bueno, sin más por el momento, disfruten del capítulo y les gusta, comenten para saber que les gusta de lo que he hecho y que les molesta, para así ya no hacerlo y poder mejorar mi estilo.

Ambas chicas caminan tranquilamente acercándose al muro que las dividía con el reino llamado: Dragma. Tan pronto como las Cazadoras se acercaron lo suficiente, cuatro guardias, dos por cada torre, advirtieron sus presencias.

            — ¿Quiénes son ustedes?—les grito el guardia de la torre de la derecha.

            — ¡Identifíquense!—ordeno el de la izquierda.

            Antes de que Jessenia tuviera la oportunidad de abrir la boca y decir algunas palabras, su compañera Summer le había robado la oportunidad.

            — ¿Nosotras? En verdad preguntan, ¿Quiénes somos nosotras?—dijo la chica de cabello verde de forma dramática, moviendo los brazos acorde a sus argumentos, como si se encontrase encima de un escenario y estuviese interpretando algún papel en alguna obra—. Pues se los responderé… ¡Somos las heroínas que aparecen una vez cada mil años, somos las legendarias guerreas que luchan por el bien y la justicia, somos un par de hermosas chicas amantes de la paz y de la armonía! Preguntan quiénes somos, pues se los responderé ahora mismo—con esa abrupta y exagerada presentación, los cuatro guardias, desde donde se encontraban, no paraban de observar los constantes movimientos dramáticos de Summer. Mientras ella hacía lo suyo, Jessenia la miraba sin saber que pensar o decir, tan solo se había hecho a un lado—. ¡Somos…!

            —Somos Cazadoras del Gremio Eternal Soul, vinimos para aceptar el trabajo que dice esta solicitud—Jessenia saco del interior de su mochila el pergamino que Summer le habían mostrado en el Gremio, estaba enrollado y un poco maltratado.

            Uno de los guardias bajo de la torre, desde dentro, la enorme puerta que las separaba del reino fue abierta y el soldado que antes estaba en su puesto, ahora se encontraba caminando hacía las chicas con una larga lanza de metal que terminaba en una cuchilla. Cuando estuvo lo bastante cerca, Jessenia le entrego el pergamino y el guardia paso a desenrollarlo y leerlo, después de unos segundos, inspeccionando que no se tratase de una falsificación o una trampa, el mismo hombre se vuelve hacía los otros soldados y asiente con la cabeza.

            —Todo está en orden—les había dicho el guardia—, las estábamos esperando, pasen por favor.

            Jessenia asintió y fue junto al hombre. Los dos pasaron junto a una Summer que se había quedado petrificada en su dramática posición de presentación cuando su compañera la interrumpió en el momento clave: la peliverde mantenía una enorme sonrisa en la boca, su brazo derecho estaba completamente extendido hacía delante, mientras que el izquierdo igual pero hacía abajo, junto con las piernas un poco flexionadas y separadas, ¿Por qué? Esa era una respuesta que solo Summer conocía.

            Cuando Jessenia y el guardia pasaron a Summer y caminaron unos pasos por delante de ella, es que el hombre le hace una pregunta a la Cazadora:

            — ¿Qué le pasa a tu compañera?

            A lo que Jessenia no supo que responder, por lo que se limitó a suspirar con resignación.

            —No tengo idea.

            Ambos comenzaron a alejarse cuando finalmente Summer despertó y se echó a correr detrás de Jessenia para que no le cerraran la puerta doble en la cara. Tras de ella, la entrada se cerró y del otro lado, había decenas de hombre parados, muy derechos, en fila, sosteniendo lanzas metálicas y largas que terminaban en afiladas cuchillas. Summer y Jessenia, así como dos guardias que las guiaban al frente y otros dos atrás, se encontraban caminando en medio de una fila de soldados perfectamente alineados uno junto al otro y frente a otros. Había decenas de guardias del lado derecho como del izquierdo.

            — ¡Que mala eres, ¿Por qué interrumpiste mi presentación?!—se quejó la peliverde.

            —Olvídate de eso, en estos momentos debemos concentrarnos en el trabajo.

            Mientras ambas Cazadoras pasaban entre la multitud de guardias, muchos de ellos movían los ojos en dirección a las chicas, vigilando todos sus movimientos pero sin moverse ellos mismos, al mismo tiempo que las observaban, los hombres se preguntaban si ellas realmente eran aptas para realizar el trabajo que el Rey les iba a asignar.

            — ¡Ah! Todos esos guardias no hacen más que seguirnos con la mirada—se quejó la peliverde—. Honestamente es una molestia.

            Jessenia, quien mantenía la vista al frente, no se dejaba presionar o intimidar por esas nimiedades.

            —Es normal, después de todo, nosotras somos las extrañas en este lugar. Solo ignóralos y continuemos adelante, mientras no causemos inconvenientes, no deberá a ver ningún problema.

            Habían pasado la entrada principal, ahora los guardias guiaban a las Cazadoras por las calles de la ciudad. Mientras las chicas andaban detrás de los hombres que servían como sus guías, ambas observaban las diferentes construcciones que se alzaban a los alrededores. Las viviendas y edificios hechos de piedra solida, las personas que se veían diferentes a la gente de Central.

            Después de una larga caminata, las Cazadoras, aun guiadas por los guardias de la entrada, suben una alta pendiente, en la cima, un castillo alto de roca se levantaba imponente sobre todo el reino. Para poder continuar con el camino de subida, se debían de pasar por varias puertas de acero que cortaban el paso y que solo podían abrirse por dentro, con la fuerza combinada de tres guardias. Cuando al fin llegaron frente a las altas puertas dobles de madera, los guardias que las escoltaban se las abrieron y, del otro lado, una enorme alfombra roja que decoraba el suelo, así como paredes hermosas, adornos y muebles de lujo, las aguardaban dentro. A unos metros de la entrada principal, una enorme escalera con varios escalones blancos y brillantes, yacían apostados.

            — ¡Es enorme!—grito Summer cuando ya se encontraban dentro. La alegre chica no paraba de mirar de un lugar a otro, observando con sumo interés todo lo que había en esa lujosa habitación. De hecho, la apariencia que presentaba el salón interno, era totalmente diferente a la forma ruda y tosca que el castillo tenía por fuera.

            Mientras Summer observaba de aquí para allá, Jessenia miraba con indiferencia todas las cosas de esa antesala; todo lo que allí había no llamaba ni un poco su atención, por que para empezar, el tamaño de ese recibidor era más pequeño que el del castillo del reino de Fior, sin mencionar que el castillo en si mismo era más grande y más elegante que esa enorme construcción de rocas negras. Por muy bonito que estuviera por dentro, para una chica que vivió una larga temporada de su vida dentro de un lujoso y enorme castillo, aquello no era la gran cosa.

            La única razón por la que los guardias les habían pedido que esperaran en ese lugar era para notificarle al Rey de la llegada de las Cazadoras y, para mayor seguridad, dos de los cuatro guardias que las escoltaron hasta ese lugar, se habían quedado parados delante de las puertas de entrada, muy firmes, altos, fuertes y con sus armas firmemente apretadas en sus manos, listos y preparados para atacar a la menor orden que se les de.

            Jessenia optó por esperar a que los otros dos guardias les dieran las instrucciones para continuar; en lo que a su experiencia con castillos se refiere, seguramente la sala de audiencias, donde los reyes reciben a los invitados que mandan llamar, se encontrase muy al fondo de esa bárbara construcción de rocas. La Cazadora se imaginaba a los guardias caminando y caminando por largos pasillos alfombrados con tela de color rojo, con puertas que conectaban a diferentes habitaciones cada tantos metros, con ventanas puestas aquí y allá para dejar que entre luz natural y con algunos candelabros de araña en los techos blancos. Seguramente esos hombres tardarían algunos minutos en regresar, pues con toda seguridad, se encontraban atravesando cuarto tras cuarto para llegar con el Rey y luego harían lo mismo para volver.

            Mientras Jessenia esperaba el regreso de los guardias, Summer se la pasaba fisgoneando por todo el lugar, tocaba los muebles, las armaduras con sus hachas y escudos a modo de decoración, tomaba los elegantes e inútiles jarrones que yacían en algunos lugares de la antesala para impresionar a los superficiales y se echaba al suelo para rodar encima de toda la alfombra roja.

            —Ya me aburrí—comento la chica levantándose del suelo tras estar unos minutos tendida boca arriba—. ¿Por qué nos hacen esperar tanto?

            —Imagino que los guardias fueron a notificarle al Rey sobre nuestra llegada y tomando en cuenta el tamaño de este lugar, probablemente se tarden unos minutos en volver.

            — ¡Que ridiculez!—se quejo la chica—. Deberíamos entrar simplemente—dijo la joven caminando a grandes zancadas en dirección a la elegante escalera de escalones blancos, pero antes de llegar muy lejos, Jessenia la detiene al poner una mano sobre el hombro derecho de la chica.

            —Ya regresan.

            Efectivamente, los dos guardias que habían desaparecido a penas entraron al castillo salían de una puerta de lado izquierdo al final de las escaleras.

            —Por aquí—dijo uno de ellos mirando hacía abajo para poder verlas—. El Rey esta listo para recibirlas.

            Ambas subieron. Fue como Jessenia lo había imaginado, antes de llegar a la sala de audiencias donde debería estar el Rey, las Cazadoras y los guardias tuvieron que caminar por largos pasillos con paredes y techos blancos, entrar a varias habitaciones, solo para terminar en más pasillos. Al final, después de una larga caminata, ambas llegaron a su destino. Los dos guardias se quedaron apostados a los lados de una gran y elegante puerta.

            —Pasen, el Rey las recibirá—dijo el hombre de la izquierda.

            Jessenia asintió. Como estaban a punto de dirigirse a un Rey, es decir, al hombre que gobernaba todo un reino y por lo tanto, las vidas de muchas personas estaban sobre la espalda de ese monarca, es que la Cazadora se vuelve hacía Summer para decirle antes de entrar que hablara con propiedad y cuidado y, por sobre todo, en voz baja. En el pasado, Jessenia había asistido a esa clase de audiencias, las recordaba de cuando ella vivía en Fior. Lo que se debía hacer era entrar con paso tranquilo y normal, no muy rápido para no ofender al Rey, luego, al acercarse lo suficiente, si el Rey lo permite, había que postrarse como señal de respeto y solo mirar al gobernante si éste lo permitía, de no ser así, el Rey escuchara lo que tengas que decir mientras mantienes la cabeza abajo. Esto era lo que Jessenia recordaba de su tiempo vivido en Fior, por lo que la chica simplemente asumió que era así en todos lados y con todos los reyes momentos antes de una audiencia real.

            —Summer, escucha lo que te voy a decir…

            Jessenia estaba a punto de explicarle lo que ella sabía sobre como hablar correctamente con un Rey durante una audiencia real, lamentablemente, antes de tener tiempo de articular las palabras correctas, Summer abrió de golpe la elegante puerta y entro con paso rápido. Del otro lado de la habitación, había docenas de guardias con armaduras de acero y portando escudos y espadas, alineados en formación de izquierda a derecha. La cámara era enorme y muy elegante, a varios metros más adelante de la puerta de acceso, yacía un trono sobre una vasta tarima, para poder acceder a él, se debían subir algunos escalones. Sin duda, desde esa altura, el Rey podía ver a todos con tan solo bajar la mirada. A los lados del trono principal, el más grande y con respaldo alto, había otras dos sillas igual de elegantes a su izquierda y a la derecha.

            — ¡Voy a pasar!—dijo en voz alta la peliverde luego de entrar y avanzar algunos metros.

            En respuesta a la brusca y ruidosa entrada, los guardias que estaban apostados a los lados tomaron sus armas listos para defender al Rey que seguía sentado tranquilamente en su trono. Las docenas de hombres adoptaron una posición de pelea con sus lanzas estiradas y apuntándole a Summer con la parte filosa de las mismas. Detrás de ellas, Jessenia se cubría una parte de la cara con la mano derecha.

            “No se ni para que me esfuerzo.” Pensó mientras lanzaba un suspiro con la mano aun cubriéndole parte del rostro.

            Jessenia entró detrás de Summer, al ver que los guardias del Rey habían adoptado una posición de combate, cosa que a la Cazadora no le sorprendió, al menos no después de ver y escuchar la forma en que su compañera entró, es que decidió interceder antes de que todo aquello terminara mal. 

            — ¡Ah! Disculpen a mi compañera. No tiene malas intenciones, es solo que…—Jessenia se había puesto delante de Summer y trataba de hablar con aquellos guardias y, de ser necesario, quizás tendrían que pelear—, que… ¿Cómo les explico? Verán, mi compañera es un poco… ¿Cuál es la palabra?

            — ¡Es una idiota!—resonó una voz masculina desde atrás. Aunque no alcanzo a ver quien hablaba, Jessenia reconoció el sonido y supo que se trataba del guardia que les abrio la puerta del reino, él que reviso la solicitud de trabajo que Jessenia le entregó y el que las guió hasta el castillo.

            Después de escucharlo, Jessenia hubiese preferido no usar esa palabra tan grosera, pero por más que pensó en algún argumento, lo bastante bueno como para describir a Summer, tristemente no se le ocurrió nada, por lo que no pudo objetar lo que ese guardia había dicho.

            — ¡El que llama idiota a una persona, esa misma persona es un idiota!—se defendió la peliverde como mejor pudo mientras ella y Jessenia tenían ahora decenas de lanzas apuntándoles de tan cerca.

            — ¡Retiren las armas!—trono una voz masculina.

            Jessenia y Summer la siguieron y notaron que venía del trono donde el Rey estaba sentado. Él había hablado. El hombre no era tan anciano como el viejo Rey de Fior, tenía cabello, barba y un largo bigote, todo esto, de un puro color blanco. Vestía prendas elegantes propias de un gobernante, era grande y, pese a la vestimenta, Jessenia podía jurar que ese hombre tenía un cuerpo bien entrenado bajo todas sus ropas. Las arrugas de su rostro, más que hacerlo ver débil o frágil, le sentaban de maravilla. Le daban un aire de sabiduría, fuerza, inteligencia y de autoridad.

            Los guardias, al escuchar el mandato, obedecieron al instante.

            — ¡Regresen a su formación!

            Los soldados retrocedieron y volvieron a sus posiciones firmes de antes: parados unos junto a los otros, con otros guardias al frente de los mismos y con sus lanzas bien derechas con la parte filosa apuntando al techo.

            — ¿Quiénes son ustedes y porque osan entrar de esa forma en mi presencia?

            En esta ocasión, Jessenia se adelanto a los hechos. Summer estaba a punto de hacer su exagerada presentación sacada de una obra dramática, cuando segundos antes, la pelicastaño le tapo la boca con la mano y le dijo que ella se encargaría de todo.

            Jessenia le explico al Rey que eran Cazadoras del Gremio Eternal Soul y que habían aceptado su solicitud de trabajo, le mostró el pergamino enrollado y la marca del Gremio que portaba en el dorso de su mano derecha. Esto último era importante, ya que la marca servía como una especie de identificación que le daba credibilidad a las palabras del Cazador.

            Al escuchar las palabras de Jessenia, el Rey se acario la larga barba blanca mientras las observaba, no, mejor dicho, mientras las estudiaba y analizaba. Tras unos segundos de silencio, es que el hombre decide hablar.

            —Ustedes se ven muy pequeñas y jóvenes, ¿están seguras que podrán con los riesgos de este trabajo, no, mejor dicho, podrán proteger la vida de mi hija? Tal y como lo dice la solicitud, la misión trata de escoltar a la única princesa de este reino hacía otro para que se concerté un matrimonio arreglado y durante el trayecto, es probable que se topen con toda clase de obstáculos. No serán solo bandidos, asesinos o criminales callejeros, también se enfrentaran con numerosas bestias y monstruos salvajes, por lo que pedí a su Gremio a dos de sus mejores Cazadores. Necesito guerreros expertos en combate y que no duden a la hora de completar la misión. ¿Ustedes podrán?  

            Jessenia estaba a punto de decir algo, pero al igual que antes, solo que al revés, Summer le cubrió la boca con su mano para tomar la palabra.

            —No nos subestime anciano—le dijo la chica con voz y expresión sería. Veía con ojos intensos el rostro del Rey ante ella, ignorando completamente el nivel social que las diferenciaba así como el hecho de que él era el empleador y ellas las empleadas—. Solo porque nosotras no tengas un cuerpo grande y musculoso como el de los hombres, no quiere decir que no podamos pelear o estar al nivel del esperado. Aunque supongo que no puede evitarlo, estamos hablando de la vida de su única hija, es normal tener dudas y si tengo que ser honesta, nuestra apariencia física tampoco es muy amedrentadora; no obstante, que acaso ese dicho no dice lo siguiente: “Nunca juzgues un libro por su portada”, bueno, ahora yo le dijo lo mismo—por unos segundos cualquiera creería que la pasada personalidad que mostraba la chica era una total farsa cuando hablaba y actuaba de la forma en que lo hacía en esos momentos. Su voz, así como su mirada risueña y juguetona, habían cambiado a un tono y a una expresión mucho más seria e intensa—. Pero le propongo algo, que le parece si mi compañera de aquí a lado se enfrenta a…, déjeme ver. ¡Ah! ¡Mi compañera peleara contra todos los guardias que se encuentran en esta habitación ahora mismo, si los vence, eso probara nuestra valía como Cazadoras y guerreras, ¿Qué le parece?!

            Su repentino cambio de voz y actitud dejo sin habla por unos segundos a Jessenia quien se encontraba a su lado y al mismo Rey que las miraba desde su trono, al mismo tiempo, los guardias allí presentes, no volteaban verlas, ya que eso sería una grosería a las ordenes del Rey, pero si podían escuchar todo lo que la peliverde había dicho y no podía creerlo. Si el Rey aceptaba sería una sola chica contra unas docenas de hombres vistiendo armaduras, lanzas y escudos. Más de un guardia pensó lo siguiente: 

            “¿Todos los Cazadores son así de confiados y seguros de si mismos?”

            Jessenia tardo unos segundos en procesar la información recibida, para cuando lo hizo, Summer ya había regresado a su personalidad normal de siempre.

            — ¡Yo!— cuestiono la chica.

            — ¡Así es, tú y solo tú! No te preocupes, yo te apoyare desde el fondo de mi corazón—le dijo Summer mostrándole un pulgar arriba.

            — ¿Por qué debo ser yo la que pelee si fue tu idea?

            —Precisamente porque fue mi idea es que decidí que tú deberías pelear—luego se vuelve hacía el Rey—. ¿Qué me dice anciano? ¿Acepta?

            — ¡Es que mi opinión no cuenta para nada!—se quejo Jessenia.

            El Rey acariciaba su barba mientras veía a las chicas. Por la forma que había tomado su mirada, así como el brillo de emoción que invadía sus ojos, uno se daba cuenta que el viejo hombre estaba considerando seriamente aquella propuesta.

            —Jovencita, ¿podrás con el reto?—el Rey se dirigió a Jessenia, pero fue Summer quien respondió la pregunta.

            — ¡Por supuesto que puede!—le respondió mientras sonreía—. Ella ha vencido a enemigos mucho más fuertes y temibles; unos simples guardias normales, con armas y escudos de acero, no serán nada para ella. ¡Por lo que no se contenga, puede ordenarles a sus hombres que la ataquen con intenciones de matarla!

            — ¡No te estaba preguntando ti!—le espeto el Rey a Summer, luego se volvió hacía Jessenia para ver su resolución—. ¿Qué respondes jovencita? ¿Aceptas el reto que tu compañera ha propuesto? No negare que me gustaría poner a prueba las habilidades que esta chica dice que tienes, pero como ha sido ella la que lo ha propuesto y no tú, de ti depende si esto continua o se termina aquí y ahora.

            Jessenia no tenía que pensar mucho en la respuesta, pues ésta era realmente sencilla. Para empezar, ¿Por qué tendría que aceptar un reto que Summer propuso y no ella? A decir verdad, Jessenia no tenía que probarle nada a ese Rey y menos en ese lugar, así como tampoco deseaba seguirle el juego a su compañera y hacer algo que nunca se propuso a realizar. No obstante, la Cazadora seguía empecinada en su decisión de probarse a sí misma que tenía la fuerza para poder luchar por su cuenta y que no necesitaba de la ayuda y de los poderes de Yura. De cierta forma, la idea de Summer ayudaba a Jessenia a dar un paso más cerca de la respuesta que estaba buscando.

            — ¡Acepto el reto!—le responde Jessenia al viejo Rey sentado en su trono con resolución en la voz y en los ojos.

            El hombre, por su parte, veía a la chica mientras acariciaba su larga barba blanca; analizándola y estudiándola. 

            —Si estas realmente segura de tu decisión, entonces así será—el Rey se puso de pie y se dirigió a sus hombres con voz potente y autoritaria, clásica de un gobernante—. ¡Atención!—los guardias respondieron golpeando el suelo al unísono con la parte baja de sus lanzas—. ¡Como ya han escuchado, esta joven ha propuesto un desafío para su compañera, serán todos ustedes contra ella sola!—luego, el Rey se volvió hacía Summer quien veía a los guardias tomar posiciones de combate—. ¿Qué es lo que harás durante el combate? ¿Ayudaras a tu compañera o solo miraras la pelea?

            —Voy a observar la pelea—le respondió inmediatamente la chica al viejo Rey sin miramientos en su tono de voz—. Si mi compañera es la misma chica que yo vi pelear dentro de nuestro Gremio, un duelo de este nivel no supondrá nada para ella—luego se volvió hacía Jessenia—. ¡No te preocupes, yo estaré atrás apoyándote con toda mi alma!—Summer se hizo para atrás y con descaro, la chica tomo asiento en el trono de la izquierda del Rey—. ¡Pero qué incomodo! Bueno, una silla no dejara de ser una silla, no importa cuántos adornos le pongas o que nombre le des, su función será siempre la misma.

            — ¡Pero que descaro!—le espeto el Rey a su lado—. Ese lugar que estas ocupando le pertenece a mi única hija y princesa de este reino. Solo la familia real puede sentarse en estos lugares.

            —No deje que eso lo moleste, su hija, a fin de cuentas, no está aquí, por lo que no creo que le moleste, además, desde este lugar se puede ver a la perfección el campo de batalla. Sin mencionar que esta silla es muy grande e incómoda. 

            La sala de audiencias del Rey era lo bastante grande como para que se llevara a cabo una confrontación física. Los veinte, treinta o cuarenta guardias que se encontraban allí, formaron un círculo enorme y en el centro, Jessenia yacía de pie.

            —Jovencita, ¿me escuchas?—le pregunto el Rey a Jessenia—. No deseo tener tu sangre ensuciando mi sala de audiencias, por lo que si me lo pides, haré que mis hombres luchen desarmados y usando únicamente sus manos desnudas, también les ordenare que no ataquen con las intenciones de matar. 

            — ¡Eh! ¡Eso sería muy aburrido!—se quejó Summer mientras observaba el semblante serio de Jessenia; la peliverde se preguntaba cuál sería la resolución de su compañera.

            Jessenia yacía en medio de un gran círculo, rodeada completamente por hombres que portaban armaduras de acero, lanzas que terminaban en una ancha cuchilla afilada y en el otro extremo un mazo con picos. Las armaduras de estos hombres no se veían tan gruesas y resistentes como la que usaba el Nigromante en aquella cueva, sin mencionar que estos guardias portaban un escudo circular que más bien parecía un espejo recién pulido. A diferencia del Ser Oscuro que controlaba cadáveres, quien estaba completamente envuelto por una armadura negra; la de estos hombres se limitaba al peto de acero, un yelmo que les protegiera los lados de la cabeza y que les permitiera una clara vista del enemigo, unas hombreras de acero y protección del mismo material para las piernas.

            Jessenia escucho las palabras del Rey mientras analizaba las armaduras ligeras de esos hombres, no obstante, sus pensamientos quedaron aclarados cuando la Cazadora miro directamente uno de los relucientes escudos circulares y en él, en lugar de verse a sí misma reflejada, observo la mirada fría y afilada de Yura del otro lado. Le sonreía con el mismo filo con la cual la miraba.

            Con tan solo verla, Jessenia sabía que no podía echarse para atrás y elegir el camino fácil y sencillo. No podía pedirle al Rey que obligara a sus hombres a pelear contra ella desarmados y sin armadura, al mismo tiempo, la Cazadora no deseaba contenerse en esa batalla. ¡Ella deseaba demostrar su fuerza, que era capaz de luchar por sí misma y sin las intromisiones de Yura! Lamentablemente, para que ella pudiera hacer eso, debía ir en serio, al igual que sus oponentes. Jessenia sabía que aquellos hombres podrían contenerse si el Rey lo ordenara, no obstante, los monstruos, las bestias, los Seres Oscuros del mundo real, esos enemigos no se limitarían por nada del mundo. La Cazadora sabía que en cada batalla que libre de ahora en adelante, era con el peligro de morir y ella no deseaba escapar de ese sentimiento.

            — ¡No quiero que se contengan!—dijo Jessenia con resolución en la voz—. ¡Atáquenme como si quisieran matarme!

            — ¡Ese es el espíritu!—la animo Summer desde el trono izquierdo.

            El Rey la escucho y decidió respetar su voluntad de luchar. Aunque pelear completamente sola contra una horda de hombres armados con escudos y lanzas, rodeada y sin oportunidad de escape, era literalmente un suicidio para muchos; esto hizo que el Rey respetara la valentía de la chica, sin mencionar que en la solicitud de trabajo, estipulaba claramente que los Cazadores debían tener experiencia en combate armado o sin armas y estar preparados para luchar en desventaja numérica. Evidentemente, en la presente batalla, se observarían los siguientes elementos.

            — ¡Que así sea! ¡Hombres, ya escucharon, ataquen a la chica con intenciones de matarla!

            Al escuchar la orden, los guardias se pusieron en modo de combate. Sujetaron de forma diferente el escudo y la lanza, señal de que estaban listos para pelear. Jessenia libero su Arma Espiritual al estirar el brazo un poco, delante de ésta, una esfera de energía se formó y dentro de ella, la Cazadora saco su espada. El arma aún seguía en su funda, pero Jessenia no deseaba usarla para matar a los guardias, la chica solo deseaba derrotarlos, no herirlos de ninguna forma grave. De la misma forma en que venció a la jauría de lobos la noche anterior sin tener que asesinarlos, esto era igual para ella.

            Por lo que antes de iniciada la batalla, Jessenia se aseguro de amarrar bien la espada con un cordel rojo que la chica tenía, hizo esto para asegurarse que la funda no se cayera y que por accidente la hoja de su Arma Espiritual termine libre. Todos los guardias, el Rey y Summer, vieron como la chica termino de sellar su espada. Su compañera de viaje sonrió ante esta acción, pues con ese acto, la pelicastaño estaba diciendo que no necesitaba usar el filo de su espada para atacar, es decir, ella tenía la confianza de ganar esa pelea sin desenfundar su arma.

            Tras unos segundos de silencio, con los hombres y la Cazadora en posición de combate, es que uno de los guardias finalmente se animo a atacar. Dio unos pasos al frente con rapidez, apuntando el filo de su lanza contra la chica, siguiendo fielmente la orden del Rey de atacar con intenciones de matar. Si Jessenia no hubiera anticipado ese movimiento y destruido con una patada esa lanza metálica, el arma del guardia le hubiese atravesado el pecho.  En cuanto ese hombre ataco, el Rey, así como Summer, pusieron expresiones serías, contemplando únicamente los movimientos de Jessenia e ignorando a todos los demás soldados.

            De una sola patada, la Cazadora logro romper la lanza del primer atacante y con velocidad, golpeo la frente del guardia con su espada enfundada, provocando que el simple impacto, lo mandara volando hacía atrás y termino por estrellarse contra la pared.

            Al ver que la chica era mucho más de lo que aparentaba, es que más de un guardia corrió hacía ella. Era como si aquellos hombres se hubiesen puesto de acuerdo mediante un mensaje telepático, ya que varios atacaron al mismo tiempo con las intensiones de llenarle el cuerpo de agujeros, no obstante, tan pronto como Jessenia percibió los movimientos de sus atacantes, la chica trato de concentrar Energía Espiritual en sus miembros para aumentar su fuerza, su velocidad y su resistencia física; pero hacer esto durante un combate era mucho más complicado de lo que recordaba, a decir verdad, mientras la muchacha bloqueaba y evadía los ataques de los guardias y trataba de contraatacar, Jessenia se pregunto si siempre fue así de complicado moverse bajo un ataque a presión.

            Summer veía la pelea de Jessenia con profunda seriedad, analizando los movimientos de su compañera, sus ataques y la presión espiritual que la chica emanaba en esos instantes. A decir verdad, mientras la peliverde observaba la batalla, la joven esbozo una mueca de desconcierto y desagrado con la mirada y los labios. Summer se esperaba algo diferente de ese combate, algo un poco más parecido a lo que ella presencio cuando Jessenia lucho contra Valeria y contra esos Cazadoras de la Rama principal. Durante esos duelos, o al menos, como Summer lo recordaba, Jessenia siempre mantenía un aspecto sereno y tranquilo, pero la presión espiritual que emanaba cuando comenzaba a defenderse o a pasar a la ofensiva, siempre fue fuerte y algo intimidante.

            Mientras Jessenia bloqueaba los ataques con lanzas de los guardias, los evadía y contraatacaba con puños y patadas, así como con la espada enfundada; Summer puso especial atención a los ojos de la Cazadora. Se veían perturbados e intranquilos, como si Jessenia empezara a sentir la presión del combate. Sin embargo, sus movimientos eran aceptables, sabía como defenderse y atacar, pero había algo, algo totalmente diferente en su forma de pelear.

            ¿Era realmente Jessenia la que había luchado contra Valeria y contra esos otros Cazadores? Summer no lo entendía, la forma de pelear de su compañera, así como el poder que de ella emanaba, no era nada en comparación con lo que antes había mostrado. ¿Realmente estaba peleando en serio o solo estaba jugando contra esos hombres? Ciertamente, tomarse enserio una batalla de ese nivel era absurdo, ya que si Jessenia lo deseara, podría matar con suma facilidad a todos esos guardias con tan solo las manos desnudas. Pero aun así, ¿Qué era esa sensación que Summer sentía con ver a Jessenia? No era la misma de antes. Su compañera ya no emanaba esa presión tan fuerte e intimidante, era como si una persona totalmente diferente estuviera luchando.

            Mientras Summer avaluaba a Jessenia desde donde estaba, la Cazadora, quien se encontraba combatiendo en esos momentos, evadía los ataques de escudos y lanzas de los guardias y contraatacaba cada vez que veía una apertura en las defensas de sus enemigos. Evadía un ataque y luego se lanzaba contra el rostro, el abdomen o las piernas de sus oponentes. ¡Pero algo estaba mal! Jessenia no lo entendía, pero no podía reunir la Energía Espiritual necesaria para aumentar su fuerza y su velocidad, era todo lo contrario, sus energías la estaban abandonado.

            Ya había vencido a unos cuantos guardias desde que empezó el duelo, pero ahora la chica comenzaba a cansarse; retrocedió unos pasos para tomar distancia de sus enemigos y los vio mientras los contaba. Eran más de veinte, todos y cada uno de ellos, mantenía sus grandes escudos circulares al frente de sus cuerpos.

            “¿Qué es lo que me esta pasando? ¿Por qué no puedo moverme más rápido o usar más fuerza? Tan solo han pasado unos minutos y ya estoy cansada. ¿Por qué, porque me esta pasando esto?

            Jessenia comenzaba a preocuparse; la chica no podía entender porque no podía usar más energía o más fuerza. Fue entonces que miro directamente a uno de los escudos de uno de esos guardias, en ese objeto, la mirada, así como la sonrisa fría de Yura, se reflejaban, observándola con diversión en sus ojos vacíos .

            “¡Esto es obra tuya, ¿no es cierto?!” Le espeto Jessenia mentalmente a Yura mientras la veía con desden a través del escudo del guardia. “¡Interfieres con mi batalla!”

            —No se de que me hablas—le respondió a través del reflejo. Por supuesto, solo Jessenia podía verla y escucharla—. Yo no he hecho nada para estorbarte, tan solo te estoy dando lo que quieres. ¿No habías dicho que deseabas pelear por ti misma, usando tus propias fuerzas sin que yo te ayude? Bueno, eso he estado haciendo. Desde que esta pelea inicio, no te he dado nada de mi energía, tampoco he manipulado tus movimientos ni nada. Estas completamente sola en esta pelea. Aunque claro—Yura la miro con arrogancia en los ojos profundos y fríos— si me lo pides por favor, te ayudare un poco, ¿Qué me dices?

            Jessenia cerró los ojos así como apretaba los puños y los dientes. ¿Así era ella de fuerte? Peleaba contra unos guardias normales, quienes no podían usar la Energía Espiritual y ya se encontraba cansada y agitada. ¿Siempre fue así de débil y vulnerable? Tan solo pensar en su debilidad hizo que la Cazadora sintiera una frustración como nunca antes la había sentido antes. Apretó con tal fuerza la empuñadota de su espada que su mano comenzaba a sangrar.

            La chica estaba realmente frustrada consigo misma. ¿Es que acaso no podía hacer nada sin Yura? ¿Era incapaz de pelear por si misma usando sus propias fuerzas? ¿Siempre fue una debilucha para las peleas? Con cada pensamiento que invadía su mente, la ira iba creciendo más y más dentro de Jessenia. La chica se negaba a aceptar su debilidad. ¡Ella sabía que tenía la fuerza dentro de ella, no sabía donde, pero allí estaba, de eso estaba completamente segura!

            De pronto, todas las batallas anteriores que la joven había librado regresaron a su mente. En cada una de ellas, Jessenia siempre se había mantenido tranquila y relajada, nunca sintió la presión y el cansancio que sentía en esos momentos. ¿Cómo era eso posible?

            “¡Esto es ridículo!” Pensó con frustración mientras sostenía la espada enfundada al frente de su cuerpo y su pecho subía y bajaba a causa de la fatiga. “Los movimientos de esos hombres son muy lentos, puedo verlos y evadirlos con facilidad, también, ninguno de ellos domina la Energía Espiritual y tampoco pueden liberar un Arma de Energía como lo hago yo. ¿Entonces porque están difícil? Mi cuerpo está comenzando a pesarme y mis movimientos son cada vez más lentos. ¿Por qué? Esto nunca me ha ocurrido desde que empecé a luchar, ¿qué ha cambiado?”

            La respuesta a la pregunta era demasiado sencilla, tan fácil de responder que Jessenia no supo, no pudo o no quiso reconocerla. Lo que diferenciaba esa batalla contra esos guardias, en comparación con todas las demás, era un elemento que la misma Jessenia elegía evitar y su nombre era: Yura. El Alter ego de la Cazadora ya le había dicho antes que era ella quien manipulaba desde adentro los movimientos de Jessenia, así como el flujo constante de energía. Dicho de otra forma, cuando a la pelicastaño le tocaba pelear, ella dejaba que Yura tomara el mando de forma inconsciente. La gran diferencia es que ahora, en esos momentos, Jessenia se encontraba peleando sola, sin ayuda de su Alter ego.

            A Jessenia le tomo unos segundos darse cuenta de la respuesta a su pregunta, por lo que esto no hizo más que enojarla a un más. El darse cuenta que desde el inicio había sido manipulada por Yura y que por esta misma razón ella haya llegado tan lejos, era algo muy difícil de aceptar.

            —Entonces…—le hablo Yura a Jessenia—. ¿Qué vas hacer? ¿Quieres que te preste mis poderes y mis habilidades? Si aceptas solo te pediré que entres aquí dentro mientras yo salgo a jugar con los niños grandes, ¿qué me dices? Sobra decir que no tienes ni una idea de cómo usar la Energía Espiritual, sin mencionar que tus movimientos de pelea son vergonzosamente lentos y carecen de la fuerza que deberían tener. Estas peleando al nivel de un humano casi ordinario, eres una vergüenza para la orgullosa raza de los Exterminadores.

            Las palabras de Yura poco a poco iban aumentado la cólera de Jessenia, y lo peor es que por más que la chica deseara refutar todo lo que se le decía, no podía hacerlo mediante palabras. Ella podría decirle que no era verdad, que si podía luchar usando sus propias fuerzas, pero esas eran solo palabras vacías que cualquiera podría decir. ¡No! Jessenia demostraría su valor con acciones prácticas, no con simples teorías dichas.

            A medida que su enfado iba aumentando, el corazón de la chica empezaba a bombear sangre cada vez más rápido, su rabia y frustración al no estar al nivel que ella esperaba, estaba forzando la liberación de más y más Energía Espiritual.

            —Puedo luchar por mí misma, ya lo veras—le dijo con palabras intensas sin alzar la voz.

            Pese a que la habitación estaba sellada, no había ventanas abiertas y las puertas estaban cerradas, las oscuras y largas prendas de la Cazadora comenzaron a mecerse con lentitud, como si una brisa las estuviera moviendo, era igual con su cabello.

            Summer, quien hasta ese momento comenzaba a dudar de las fuerzas de su compañera, observo con renovado interés la Presión Espiritual que Jessenia estaba emanando en esos momentos. La Presión Espiritual era algo invisible al ojo humano, no se podía ver, pero si se podía sentir. Los Cazadores experimentados podían sentirla al estar cerca de su objetivo y si la Presión era especialmente fuerte, la distancia en la que podían percibirla aumentaba. En esos momentos, la Energía que Jessenia expulsaba del interior de su cuerpo iba constantemente en aumento de forma salvaje y descontrolada. Summer pensó que el aura que rodeaba a su compañera se asemejaba a la de una Bestia salvaje hambrienta de sangre.

            Sin lugar a dudas, el poder de Jessenia iba incrementándose, Summer lo sentía, inclusive el Rey a su lado y los guardias que la enfrentaban, podían sentir que el aire que rodeaba a la Cazadora era más intenso. Resultaba un poco difícil respirar y más aún moverse, era como si la gravedad hubiese aumentado y el peso de los objetos se hubiese duplicado. La Chica era fuerte, pero la presencia que desprendía seguía siendo diferente  a lo que Summer recordaba de las dos veces que la vio en combate. La primera vez contra Valeria, la presencia de Jessenia era intensa y fuerte, pero controlada y sin desbordarse. La segunda vez, contra los Cazadores de la Primera Rama, su Presión Espiritual era mucho más fuerte, pero todavía mejor controlada, lo más destacable de ese Duelo fue la Sed Asesina que Jessenia mantenía bajo control.

            Esas dos ocasiones eran diferentes a la presente que estaba observando. Summer llego a plantearse muy seriamente la idea de intervenir en la pelea y detener por la fuerza a su compañera si llegaba a ser necesario.

            Jessenia avanzo. Frente a los ojos del Rey y de los varios guardias, la Cazadora desapareció, la única capaz de seguir sus movimientos fue Summer. La pelicastaño le había zampado un golpe directo en el peto de acero a uno de los guardias, la armadura se llenó de grietas al instante y se rompió en mil pedazos, acto seguido, el hombre cayó hacía atrás escupiendo sangre. Los demás guardias ni se dieron cuenta en el momento en que Jessenia comenzó con el ataque, pues aparecía y desaparecía en cuestión de segundos, los golpeaba con los puños, con patadas y con la espada enfundada. Sus blancos eran los petos de acero, la cabeza, las piernas y los brazos. Las armaduras ligueras que vestían para protegerlos no les sirvieron de nada contra la renovada fuerza de la Cazadora, así como sus musculosos cuerpos tampoco fueron de mucha ayuda.

            El combate termino en cuestión de unos simples minutos y, salvo por Summer, el Rey, así como los guardias que perdieron, no fueron capaz de seguir los movimientos de la chica y fueron derrotados sin siquiera saberlo.

            Una vez terminado el combate y el último de los hombres cayó hacía atrás derrotado, Jessenia se quedó de pie respirando con dificultad y con una enorme sonrisa de satisfacción en los labios.

            El Rey se levantó tembloroso de su trono, pues el ver la ancha sonrisa rebosante de éxtasis de Jessenia, el viejo hombre no pudo más que imaginarse a una especie de animal salvaje satisfecho de haber devorado a su presa. Esa fue la imagen que la Cazadora le provoco. Por su parte, Summer dejo su asiento y corrió para revisar el estado de los guardias.

            —Jovencita, ¿Cuál es tu nombre?—le pregunto el Rey midiendo sus palabras.

            Jessenia yacía mirando el techo sin ver nada en realidad, con la sonrisa aun en los labios y con su pecho aun subiendo y bajando por el cansancio. Movió los ojos de manera escalofriante y los posó sobre el viejo hombre.

            —Jessenia… su majestad—le respondió entre respiraciones—. Mi nombre es Jessenia y yo derrote a sus guardias usando mi propio poder, no el de alguien más. 

            Summer revisaba los cuerpos inertes de los guardias que enfrentaron a Jessenia, mientras hacía esto, las palabras dichas por su compañera no se le pasaron desapercibidas. “¿Alguien más?” ¿A qué se refería con eso?

            Afortunadamente todos los hombres se encontraban bien. Ninguno de ellos había muerto, eso ya de por sí, era algo bueno. Acto seguido, la Cazadora cayó sobre su rodilla derecha, respirando con fuerza; la visión comenzaba a nublársele y a ver doble, al final, su cuerpo tembloroso ya no pudo más y termino inconsciente.

            Summer se volvió hacía su compañera, preocupada, fue con ella corriendo, le tomo el pulso y pegó su oreja izquierda al pecho de la chica. Seguía viva, solo se había desmayado. A la peliverde le pareció lógico, después de todo, su compañera había usado demasiada Energía Espiritual de manera incorrecta y para ponerlo todavía peor, ni siquiera sabía como usarla correctamente. La joven de cabello verde no sabía que pensar de su compañera de viaje, pero por el momento, la dejaría dormir.

Notas finales:

ATENCION:

 

Si no es mucho pedir, ya sean escritores en esta página o lectores, si no es mucha molestia, me gustaría que me dieran un poco de publicidad, ya que como algunos saben, por una estupidez mía borre todos los capítulos anteriores al que se llama: Lago de los Muertos, por lo que he tenido que reescribir el Arco de Fior y el Arco de la Montaña, esos dos ya los tengo hechos y ya los publique con algunas cosas nuevas y cambiadas que les puse.

 

En fin, me gustaría volver a tener el número que solía tener de visitas, por lo que apreciaría su ayuda.

 

Muchas gracias y feliz lectura :) :) :)

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