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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

¡Lamento mucho la tardanza! 

Pero como les dije antes, tengo tareas y otras cosas que hacer, por lo que no me ha dado tiempo de seguir escribiendo. No obstante, si alguno de ustedes dejara comentarias, quizas eso me motivaria a subir más rapido. En fin, ojala les guste el capitulo de esta semana. Si tienen alguna duda o critica constructiva, por favor, no dejen de hacerla. Prometo respondersela tan pronto la haya leido y tomar en cuenta sus opiniones. 

Ahora, yo tenía pensado, al final del capitulo, poner algunas aclarasiones sobre el mundo de mi historia, por si alguno de ustedes no terminaba de enteder como se construia el mundo fictisio que cree. Si estan de acuerdo y quieren que les aclare un punto que no terminaban de entender, haganmelo saber. 

Para terminar, como ya dije antes, por la facultad y demas cosas, no estoy seguro de poder traer la siguiente semana la continuacion, si me es posible, subire la continuacion el siguiente domingo o sababo, pero,como ya les dije, algunos comentarios podrían hacer que acelere el proceso de escritura. 

Hasta el siguiente capitulo :) :) 

Unas horas después…

            — ¡Lo repetiré una vez más, así que escuchen bien!—grito uno de los hombres del Rey William al resto de guardias formados en filas—. Veinticinco de nosotros iremos al frente de la compañía, mientras que los otros veinticinco irán en la retaguardia. El carruaje de la princesa Ariana ira justo en el medio de la compañía, de esta forma y usando la siguiente formación, podremos protegerla de cualquier ataque, ya sea por la retaguardia o por la vanguardia. Ahora…—el mismo hombre que les gritaba, que yacía vestido con su armadura de acero: el peto, los guanteletes en ambas manos, las hombreras, protección para piernas y brazos, movía una gran hoja que reposaba contra un trípode, en el papel, un mapa muy detallado de la región era explicado con cuidado al resto de los soldados—. ¡Esta es la parte importante! Pasaremos por una región plana, montañosa y desértica por un buen tramo, pero a la larga, llegaremos al lugar llamado: Paso Largo, ese lugar es llamado así por ser un camino ancho que recorre cientos de metros; lo malo, es que está rodeado por dos altas paredes montañosas, es decir, existe la posibilidad de que nos embosquen llegados a ese lugar. Las posibilidades de que nos rodeen con arqueros y nos ataquen desde lo alto es una alta probabilidad. Nos han llegado reportes de constantes robos y saqueos por esa área, por lo que estén preparados para una lucha sin cuartel. ¡Si nos llegan a emboscar en esa área, la protección de la princesa Ariana será la prioridad máxima, defiéndase con escudos y espada! ¡Es todo, alístense, partiremos en diez minutos!

            El soldado era un hombre alto, de piel morena y muy atractivo; largo cabello negro y de complexión musculosa y atlética, no obstante, se le veía ágil y rápido, por lo demás, su tono de voz era fuerte y autoritario. A simple vista parecía ser un líder nato.

            Al terminar de hablar con sus hombres, se acercó a las dos Cazadoras que yacían juntas separadas del resto de los guardias.

            — ¡Eso fue muy impresionante!—exclamo Summer con una boba sonrisa en los labios—. ¡Todos ellos te ponían toda su atención, inclusive yo! Debe ser difícil dirigir a este grupo de personas. 

            —No realmente—le respondió con voz tranquila pero profunda—. Los conozco a todos desde hace muchos años, desde que era un niño. Tengo confianza plena en sus habilidades y en que son guerreros capaces y leales. Por cierto, mi nombre es Rudolph, seré el líder de esta expedición, iré al frente de la compañía y ya que el Rey William contrato sus servicios de asistencia, una de ustedes ira conmigo al frente del grupo, mientras que la otra ira en la retaguardia. Si llegara a ocurrir un ataque, que es lo que esperamos, ustedes dos se encargaran de proteger a la princesa Ariana.

            Summer movió la cabeza a un lado, en señal de que albergaba una duda en su cabeza.

            —Si en caso de algún ataque, nosotras debemos proteger a la princesa, ¿no será mejor que vayamos con ella dentro del carruaje? De esa forma estaremos cerca para cuando la confrontación se lleve a cabo.

            Pero antes de que Rudolph se diera a explicar, Yura, que yacía recargada contra uno de los muros del castillo de roca, con la capucha de la gabardina negra de Jessenia echada sobre su cabeza y mordiendo una manzana verde, le quito las palabras de la boca.

            —Yo no pienso ir dentro de ese armatoste. ¡Me moriría de aburrimiento allí dentro! Prefiero estar al frente, cerca de la acción—había dicho sin quitarse la capucha del rostro y sin dejar de masticar la jugosa manzana verde.

            Rudolph le echo una profunda mirada a Yura, luego a Summer. El hombre no conocía a los Cazadores, en sus veinticinco años de vida, nunca antes ha salido muy lejos del reino de Dragma, desde que era un niño pequeño se había enlistado en el ejercito del reino y se había entrenado en todas las formas de combate que su país poseía. Combate a mano limpia, con diferentes tipos de armas: Rudolph era experto en el tiro con arco, en la lucha a distancia con la lanza, un maestro con los puños y las llaves de lucha, pero el dominio que poseía por excelencia, era la espada. Tras tantos años de peleas y confrontaciones de todas las clases, el apuesto hombre había despertado la habilidad de reconocer la fuerza de una persona con tan solo echarle un simple vistazo. No era solamente la fuerza física, así como la forma del cuerpo, sino algo más, algo mucho más profundo y vital para reconocer el potencial de las personas.

            En sus muchos años de combates y entrenamientos personales, sus ojos jamás lo habían engañado. Él podía saber con tan solo un vistazo, que oponentes eran formidables a la hora de luchar, así como enterarse de que enemigos era mejor cuidarse u evitar la confrontación a no ser que esta fuera inevitable y ahora, esos mismos ojos que nunca le habían fallado, trataban de buscar algo dentro de aquellas dos chicas, pero no pudo encontrarles nada de nada.

            La primera, la linda chica de largo cabello verde, por alguna razón que él desconocía y que por educación no cuestionaría, trataba de parecer alegre y despreocupada, ocultando algún suceso doloroso o preocupante tras una falsa sonrisa. Mientras que la segunda, la joven mujer con ropas rasgadas y cortas, que mordía una manzana verde mientras yacía sentada en el suelo contra el muro del castillo, más bien parecía una chica de carácter fuerte y con un tono de voz que sonaba hostil y arrogante, pero no podía ver en ella mucha fuerza de algo. Es decir, en medidas de mujer, aquella chica seguramente era mucho más fuerte que el promedio que él conocía, pero no podía ver en ambas la fuerza que presumían tantos los Cazadores. Aquellos guerreros pertenecientes a Gremios y que pelean contra Seres Oscuros usuarios de magia y contra Bestias salvajes.

            —No, no tienen que ir dentro del carruaje—se apresuró a explicarles el soldado—. Si llegara a darse el caso de que nuestras fuerzas empezaran a caer en lo que se realiza este trabajo, ustedes dos se encargarían de escoltar personalmente a la princesa Ariana hacia el reino Before. Son órdenes directas del Rey, en tanto la compañía siga reunida, ustedes dos viajaran con el resto de los soldados.

            Dijo esto no muy convencido. ¿En verdad el Rey William dejaría la protección de su única hija a estas dos jovencitas que no parecían muy fuertes? En su vida se ha encontrado con hombres que no aparentaban mucha destreza física, pero a la hora de la verdad, Rudolph fue testigo de los impresionantes dotes que algunos han desarrollado con el pasar de los años, cambiando así, su opinión inicial de varios guerreros que antes él mismo categorizó como “débiles o lentos”. No negaba que tal vez aquellas dos chicas eran en verdad guerreas excepcionales, quizás hasta mejores que él, pero cuando se trataba de la seguridad de la princesa Ariana, el soldado siempre creía que él era el único ser humano en todo el mundo capaz de protegerla. Y no aceptaba que hubiese alguien mejor que él para ese trabajo en particular. Por lo que siempre desconfiaba de cualquier supuesto “guardia personal” de la princesa, aun cuando el mismo Rey lo haya elegido para ella.

            — ¿Entendieron?—se aseguro el soldado.

— ¡Fuerte y claro!—respondió de inmediato Summer, mientras que Yura resoplo y continuo mordiendo la manzana verde que sostenía con la mano derecha.

            Rudolph asintió frente a las dos chicas, luego se alejo de ellas para regresar con sus hombres.

            —Espero que este trabajo no sea aburrido.

            Summer se volvió hacia Yura con expresión seria.

            — ¿En verdad quieres ir al frente?

            — ¡Por supuesto! Los débiles van atrás y los fuertes siempre van a delante.

            Summer soltó un suspiro de resignación. Ya lo sabía, pero siempre que hablaba con Yura se percataba nuevamente de la gran diferencia que esa chica tenía de Jessenia. Eran polos totalmente opuestos.

—    ¿Jessenia regresara?—le pregunto con cuidado a Yura.

—Quien sabe. Tal vez si, tal vez no. Quizás esa gatita cobarde este tan avergonzada de si misma que no se atreva a mostrar la cara nunca más. O tal vez, finalmente se haya dado cuenta que ella es inútil para las peleas y me deje el cuerpo para hacer lo que yo quiera. ¡Bueno, sea lo que sea, a mi no me interesa!

            Las trompetas sonaron de pronto, señal de que la compañía empezaría a moverse. Los dos grupos ya se habían formado, Summer se reunió con los veinticinco que irían en al retaguardia, cada uno de ellos, montando un gran alazán, mientras que Yura fue al frente del movimiento. El largo carruaje de la princesa Ariana, tal y como se planeo, viajaría en el centro de la compañía.

            Hubo soldados que les ofrecieron a las Cazadoras un par de grandes y musculosos caballos negros, pero ambas los rechazaron, cada una a su propia manera.

            —No gracias. Nunca he montado un caballo y la verdad, prefiero ir a pie—le respondió Summer al hombre que le traía el caballo. El guardia le insisto, después de todo, el viaje sería muy largo como para ir a pie, pero la Cazadora le respondió que no se preocupara, que ella estaba acostumbrada a recorrer largas distancias a pie.

            En cuanto a Yura.

            —No me compares con ustedes. Que no sean capaces de viajar largas distancia sin la ayuda de esos animales es su problema, yo puedo caminar por mi cuenta y sin ayuda de ningún caballo—le respondió fríamente pero con el tono arrogante en la voz.

            Y de esta forma, la compañía salio del reino de Dragma. Durante las varias horas de viaje, hasta llegar al lugar llamado: Paso Largo, Summer no hacía más que preguntar y preguntar a los soldados sobre los caballos. Sus preguntas eran desde: ¿Cuánto mide un caballo? ¿Qué es lo que comen? ¿Cómo se les entrena? ¿Qué tan rápido corrían? Luego, cuando se le acaban las preguntas sobre caballos, se dedicaba a preguntarles cosas personales a los guardias. Sus nombres, si tenían familia, desde cuando servían al Rey de Dragma, etc.

            Durante varias horas, los soldados se la pasaron riendo y bromeando entre ellos. Si bien la apariencia de muchos de ellos era algo hostil, desaliñada y salvaje, mientras que la de otros era varonil y atractiva así como elegante, ninguno de ellos mostraba ni la mitad de la arrogancia y hostilidad que Yura disfrutaba demostrar. A diferencia de su compañera Cazadora, quien se la paso mortalmente aburrida al frente de la compañía, Summer se la paso riendo y bromeando con todos esos hombres, contando historias, anécdotas, así como chistes. Todos ellos sabían que el único lugar, al menos por el momento, que era peligroso, era Paso Largo. Pues como les había dicho su líder Rudolph, era probable que algunos bandidos los ataquen al llegar a esa área.

            A Summer se le habían acabado los temas de conversación, por lo que paso un par de horas contemplando el maravilloso cielo azul que, por alguna razón, ese firmamento siempre le había fascinado, desde que despertó hace cinco años en la enfermería del orfanato donde vivió hasta cumplir sus dieciocho años. Cada vez que levantaba la mirada y veía el amplio cielo azul con nubes largas y gruesas que lo surcaban, la chica se preguntaba a sí misma que era ese extraño sentimiento que la invadía. Era alegría y al mismo tiempo nostalgia, como si alguna parte de ella se encontrara fuera de su cuerpo y ya no pudiera volverla a recuperar, pero no podía recordar que era ese algo tan importante para ella. Ese algo formaba parte de las memorias que Summer había suprimido en lo más recóndito de su ser.

            — ¿Te encuentras bien?—le pregunto uno de los hombres desde su caballo.

            Summer, sin darse cuenta, había mantenido una mirada profunda en el firmamento y caminaba como una autómata. Las palabras de ese guardia la ayudaron a regresar a la realidad y a concentrase en el trabajo que debían realizar.

            — ¡Eh! ¡Claro! ¡Me encuentro de maravilla!—le respondió con entusiasmo la chica.

            El tiempo siguió su camino de forma indiferente. Summer caminaba tranquilamente con ambas manos entrelazadas detrás de su espalda. Miro el largo y grande carruaje blanco donde viajaba cómodamente la princesa Ariana y yendo contra las órdenes de Rudolph, la chica apresuro el paso adelantando a los demás jinetes.

            — ¡Oyes, espera, ¿a dónde vas?!

            —Solo quiero hablar un rato con la princesa, seguro que se aburre mucho sin tener con quien platicar.

            Ignorando las protestas de los demás jinetes, Summer llega junto al carruaje blanco y largo, abre la puerta que se encontraba del lado derecho y entra sin pedir permiso. Dentro, todo estaba elegantemente acomodado y adornado. Había una alfombra roja que adornaba el piso del carruaje, ventanas con cortinas blancas a los lados y en el fondo, un sillón como para dos personas y, adelante del mismo, una pequeña columna que sostenía un plato lleno de frutas.

            Sentada en el sillón, recibiendo la sutil caricia del viento y con sus largos cabellos siendo mecidos con gentileza, la princesa Ariana yacía mirando confundida a la Cazadora que había entrado a su carruaje.

            — ¡Vaya, así que es así como viaja la realeza!—admitió impresionada al ver el lujoso carruaje.

            — ¿Tu eres…? ¿Qué estás haciendo aquí? Creí que tú y tu compañera viajarían con los guardias al frente y detrás de la compañía.

            —Si…, sobre eso… me canse de caminar, así que aquí estoy—desde que entro al carruaje, Summer no había podido dejar de mirar con gesto anhelante el plato lleno de diferentes frutas: manzanas, uvas, plátanos, peras y moras azules. La princesa Ariana se percató sobre la dirección que recorrían los ojos de la Cazadora, así que con una sonrisa tranquila en los labios, le dio permiso de comer lo que quisiera, a lo que Summer respondió de inmediato tomando una manzana roja y un racimo de uvas verdes. La joven de cabello verde yacía ahora sentada en el suelo, frente a la princesa, devorando la fruta como si no hubiese comido en días.

            — ¿Cuántos años tienes?—le pregunto la princesa a Summer mientras que ésta se llevaba unas uvas a la boca.

            —Veinte años.

            — ¡Vaya, que coincidencia, tenemos la misma edad!  

            Summer y la princesa comenzaron a hablar de todo tipo de cosas mientras la compañía seguía adelante. Una vez pasados varios minutos desde que la Cazadora abandono su puesto, uno de los guardias que debía permanecer en la retaguardia, se acercó montado en su caballo a la ventana del carruaje para hablar con la princesa. Ésta le respondió que estaba muy a gusto hablando con Summer y que deseaba seguir en su compañía. El jinete, al no poder negarse a las palabras de la princesa, regresa a su puesto.

            —Princesa, ¿Por qué debes casarte con un hombre que no conoces y que nunca antes habías visto?

            Al escuchar la pregunta, Ariana bajo un poco la mirada y entorno los ojos con nostalgia.

            —Es un matrimonio arreglado—le respondió a la Cazadora—. El reino de Dragma ha estado en guerra con el reino Before desde tiempos de mis abuelos. El que yo me case con el único heredero de ese reino es una forma de terminar con los conflictos y unir a los dos pueblos. Es la única forma de acabar con la guerra y las muertes que desencadeno este conflicto.

            Summer veía la forzada sonrisa de la joven doncella ante ella.

            —Pues no te ves muy feliz que digamos.

            —Puede ser—le confeso la princesa—. Me alegra ponerle fin a esta guerra que lleva ya muchos años sin acabar. Si con el matrimonio, puedo salvar las vidas futuras, entonces es algo que debo hacer, pero… Es difícil. Sé que suena egoísta de mi parte, yo soy la princesa del reino de Dragma y debo hacer lo mejor para mi gente, por eso, no debo dudar.

            La princesa Ariana saco un poco la cabeza por la ventanilla que tenía a un lado y miro más adelante, allí se encontraba al frente de la compañía, dirigiendo a todos los jinetes, al capitán y líder del escuadrón, Rudolph. Se veía tan guapo y varonil sobre su caballo, al frente de todos sus hombres como todo buen líder debía de ser. Con tan solo verlo una vez, la princesa recordó el primer encuentro que tuvo con aquel apuesto caballero tantos años atrás.

            Ella tenía cinco años de edad. Ariana y sus padres habían asistido al torneo anual para seleccionar guardias, soldados y hombres que trabajarían para la seguridad de la familia real y el patrullaje del reino de Dragma. En ese reino, desde la edad de diez años, todos los hombres tenían el derecho de participar en el torneo que se celebraba una vez cada año y solo los mejores, elegidos especialmente por el Rey William así como por los generales de su ejército, eran seleccionados para formar parte de la Guardia Real, la cual se encargaba de proteger a la familia real así como su castillo y sus alrededores. Los soldados, que eran seleccionados para formar parte del ejército de Dragma y, finalmente, los Agentes del Patrullaje, estos se encargaban de patrullar las calles del reino y asegurar el bienestar de las personas y el cumplimiento de las leyes y mantener el orden. Las funciones de estos agentes eran similares a los Agentes Públicos de la ciudad de Central. Preservar el orden y el cumplimiento de las normas y leyes.

            Por supuesto, los combates eran ordenados por edades. Cosas como el peso y la altura, nada tenían que ver a la hora de agrupar a los competidores. Al no ser una batalla a muerte, las espadas y lanzas eran de madera, se prohibía terminantemente asesinar al contrincante, de hacerlo, el responsable era descalificado y encarcelado. Las reglas del torneo eran muy simples, los combates se llevaban a cabo en una  arena especializada de forma circular, muy grande y amplia, perfecta para moverse con libertad. El Rey y su familia, así como sus generales, no eran los únicos que podían ver los combates, el campo de batalla se encontraba en medio de cientos de butacas de roca, para que los ciudadanos pudieran ver los enfrentamientos. A demás de ser un torneo donde se seleccionaba a los mejores, también formaba parte de la cultura del reino de Dragma. A decir verdad, muchos de los soldados y guardias reales, fueron en un tiempo, espectadores de esas luchas que, mientras veían los combates desde sus asientos, los jóvenes de todas las edades, se sintieron tan admirados por la fuerza de los hombres que vieron luchar, que ellos mismos deseaban ser iguales.

            A la tierna de edad de cinco años, la joven princesa Ariana fue a su primer torneo como espectadora y el primer combate que vio fue el de un niño de diez años contra un chico de quince. Ambos con espadas de madera en mano, los dos vestían prendas ligeras que les permitían moverse con libertad. Uno frente al otro, separados por más de tres metros de distancia y justo en el centro de esa distancia, un hombre adulto, vistiendo una ligera armadura de acero, les decía las reglas del combate:

            Si alguno de los dos caía inconsciente, perdía el combate.

            Si se rendían o daban señales de ya no poder más, la pelea se detendría y nombrarían vencedor al que pudiera mantenerse mejor en pie.

            El cuadrilátero era de forma circular, pero no abarcaba todo el espacio, había una separación de los muros de unos cinco metros de largo y de tres de profundidad. Si alguno de los dos caía de la arena, perdía el duelo.   

            Se prohibían los golpes en zonas bajas y en puntos especialmente sensibles como los ojos y la entrepierna.

            Finalmente, la máxima regla era la siguiente:

            Se prohibía matar al oponente.

            Con las reglas una vez dichas de forma clara y concisa, el combate inicio. Desde su lugar, Ariana, así como sus padres, podían ver con lujo de detalle todos los enfrentamientos. La pequeña veía muy interesada el aspecto de los dos jóvenes. Él mayor, el chico de quince años, sostenía la espada con una sola mano y no paraba de sonreír de manera arrogante, probablemente por la suerte de enfrentar a un chico cinco años menor. Mientras que éste, más bajo de altura, pero con un cuerpo atlético, con el ceño fruncido y con el cabello largo y desordenado, lo veía muy serio, sin quitarle los ojos de encima. Y no era el único que hacía eso. Su padre, el Rey William, así como sus generales, veían con igual intensidad a los dos combatientes. Estudiándolos, analizándolos.

            El combate inicio. El chico de quince años corrió hacía su oponente con espada en mano y listo para soltar el tajo, no obstante, el niño de diez años se quedó quieto y espero por la oportunidad. Cuando el joven cinco años mayor que él levanto el brazo para soltar el golpe, el pequeño aprovecho el momento y de un movimiento logro desarmar al chico de más edad. La espada de madera salió volando de las manos del muchacho de quince años y aterrizo a varios metros de él. En esos mismos instantes, el niño se movió rápidamente, tumbo al adolecente al suelo y cuando éste cayó de sentón, el jovencito le puso la espada de madera en el cuello. El combate había terminado. El guardia que supervisaba los enfrentamientos y que debía meterse si alguno de los participantes no acataba las reglas, tenía el poder de elegir al ganador según su criterio y según se desenvolvía el combate.

            Como el niño de diez años desarmo al chico mayor, lo tumbo y le puso la espada de madera en el cuello, tanto el guardia, como el Rey y sus generales, optaron que si eso fuera un combate real, el chico menor ya hubiese matado al mayor, por lo que el resultado era obvio. Sin mencionar que el adolecente, al ser desarmado con suma facilidad, así como tirado al suelo, se había quedado paralizado sin hacer nada, algo que en un combate real, le hubiese provocado la muerte inmediata.

            Ariana observo impresionada y con los ojos brillantes al chico de diez años que logro vencer a un adolecente cinco años mayor que él. Cuando el guardia estaba listo para decir en voz alta el nombre del ganador, la joven princesa puso toda su atención, no deseaba olvidar aquel nombre. Las palabras del adulto fueron las siguientes:

            — ¡Ganador, Rudolph Strauss!

            Tras decir el nombre, el público exclamo su nombre, el lugar se llenó de gritos y aplausos, pero el pequeño Rudolph no le prestó atención a nada de esto. Ni a la gente que lo ovacionaba ni a sus aplausos. El chico aparto la mirada y la dedico únicamente a la princesa Ariana. Fue la única a la que le mostro una tierna sonrisa de alegría. Ambos, desde ese día, no dejaban de verse ni de sonreírse.

            De forma impresionante, Rudolph Strauss, siguió y siguió ganando combate tras combate, así hasta llegar a la final contra un muchacho de diecisiete años. Obviamente más alto que él, así como más fuerte y con mayor experiencia. No obstante, el combate se alargó por varios minutos, ninguno de los dos deseaba darse por vencido. Se atacaban con las espadas de madera, se bloqueaban y evadían como mejor podían. En algún punto, el público se dividió en dos grupos diferentes. El primero apoyaba a Rudolph, mientras que el segundo, al joven de diecisiete años. Ariana, desde su lugar junto a sus padres, apoyaba al pequeño niño con todo lo que tenía, sin embargo, al final, Rudolph no pudo más. Agoto todas sus energías y cayó inconsciente con espada aun en mano, por lo que la victoria fue para el joven mayor.

            En el momento en que lo vio caer, Ariana se preocupó mucho por el joven. Vio como el guardia le dio la victoria al otro y como se llevaban a Rudolph a un lugar lejos de su vista. Tras ese acontecimiento, pasaron varias semanas, el torneo había concluido y la princesa aun no sabía nada sobre ese chico. Las cosas siguieron su curso hasta que finalmente un día, vio a Rudolph entrenando junto a los demás chicos jóvenes, los que fueron seleccionados como posibles candidatos a guardias reales. Al verlo, una gran sonrisa se dibujó en su infantil semblante. Tras ese momento, ambos chicos se reunían cada vez que podían para platicar y pasar el tiempo juntos.

            Llego un momento, cuando Ariana entro en la adolescencia, que empezó a ver a su mejor amigo, Rudolph, de una manera totalmente diferente a la admiración que sintió una vez de joven. El muchacho, ya con veinte años de edad, era un joven muy atractivo, alto y de porte musculoso. Varonil y respetuoso con todas las personas. Inevitablemente popular con las mujeres.

            Había ocasiones en que Ariana veía a su amigo hablar muy contento con otra chica de su misma edad y, por alguna razón que ella no entendía, se sentía molesta y triste a la vez. Le gustaba pasar tiempo con él, hablar de cualquier cosa y disfrutar de su compañía, no fue sino hasta los dieciocho años que finalmente se dio cuenta que se había enamorado del que antes fue su mejor amigo. No obstante, los problemas con el reino Before no hacían más que volverse más y más fuertes y peligrosos.

            Cuando su padre, el Rey William, le había dicho que la prometería con el hijo del rey de ese otro reino, todas las posibles esperanzas de Ariana se habían esfumado. Entendía cuál era su responsabilidad, al cumplir los veinte años, la princesa debía partir al reino de Before y casarse con el primogénito del Rey Joseph. Una vez concertado el matrimonio, las peleas de ambos reinos cesarían, para siempre, esperaba el Rey William.

            Ariana lo entendía y por más doloroso que fuera para ella, no podía ser egoísta, tampoco podía involucrar sus sentimientos personales. Ella amaba a la gente de su reino, así como todas las personas que ha conocido a lo largo de su vida. Así que, si con un matrimonio, todo su reino se encontraría en paz y lejos de las garras de la guerra, entonces ella no dudaría en dejar sus sentimientos aun lado por el bien común.

            Las personas de su reino eran gente buena y respetable. Desde pequeña, Ariana solía salir a pasear por los caminos de la ciudad, siempre acompañada por dos altos y fuertes soldados armados con lanzas y escudos. La gente que la veía pasear siempre le dedicaba tiernas sonrisas llenas de afecto y cariño. Y como no, si desde niña, la princesa siempre fue muy tierna y adorable, así como respetable para las demás personas del reino. Por lo que al enterarse de su matrimonio arreglado con el príncipe del reino enemigo, más de un ciudadano se levantó en protesta contra el Rey William y su decisión de terminar la guerra con un matrimonio arreglado.

            No protestaban solo por la hija del rey, sino porque muchos esposos, amigos y padres de familia, habían ido a la guerra y muchos no habían regresado. La gente no aceptaba tan fácilmente que la guerra se termine de ese modo y que después del matrimonio arreglado, se firme la paz, como si todas esas batallas y todas esas muertes, no hubiesen ocurrido jamás. Al igual que en los torneos anuales que se celebraban para elegir buenos guerreros para el reino, la gente se dividió en grupos. Unos que apoyaban la decisión del Rey William, ya que de esa forma, la guerra y las muertes se terminarían. Esa gente ponía la paz por encima de todo lo demás. Otros querían seguir la guerra, pero sus impulsos eran la venganza, deseaban seguir peleando por los muertos caídos y no aceptaban una paz y una alianza con ese reino. En pocas palabras, los ciudadanos que apoyaban la guerra deseaban ver destruido en su totalidad, el reino de Before y ver muerta a toda su gente. Finalmente, los últimos, no apoyaban la decisión del Rey William de sacrificar a su hija por el bien común del pueblo, aunque la gente de este grupo era la del menor número.  Debido a esta separación, lo que fue antes un tranquilo y agradable reino, se tornó violento y lleno de luchas contra el Rey y sus decisiones.

            Ariana sabía acerca de estos grupos y los entendía a los tres, pero ella debía hacer lo que tenía que hacer como princesa del reino. Su deber estaba para con su gente y no podía abandonarlos.

            Así que, sentada en su carruaje, mirando como el capitán de la compañía, Rudolph Strauss, dirigía a todos los jinetes por el llamado: Paso Largo y lugar donde se espera el ataque de los bandidos, la joven doncella no pudo más que soltar una triste sonrisa al aceptar su destino.

            — ¿No has pensando en huir de todo esto?—le pregunto de pronto Summer quien seguía sentada en el suelo con las piernas cruzadas. La joven peliverde se había percato de la profunda y melancolía mirada con que la princesa veía fuera de la ventanilla. Ariana se volvió para verla—. Se ve que realmente no quieres ese matrimonio, de ser así, ¿Por qué mejor no huyes lejos?

            La princesa sonrió con melancolía al escucharla.

            —Te mentiría si te dijera que no le pensado—le confeso con honestidad—. Pero no puedo hacerlo. El reino de Dragma es como mi familia. Desde pequeña, la gente que vivía allí siempre me cuidaba y velaba por mí, cada vez que el ejército de mi padre reclutaba más y más hombres del reino para enlistarlos en sus filas, ya sean combatientes o no, yo y las demás personas, siempre sufrían mucho cuando los hombres regresaban y se percataban que faltaban muchos de ellos. Por eso no puedo permitir que esta guerra tan absurda continúe. Si casándome con ese príncipe detendré las continuas peleas, entonces es algo que debo hacer. No puedo darle la espalda a la gente que se sacrificó por el reino, darme la vuelta y correr lejos solo porque no quiero aceptar mi responsabilidad como princesa. ¡Olvidarme de ellos sería un insulto a sus memorias! Por eso no pienso rendirme, no pienso darme la vuelta y correr lejos de una realidad que no me gusta. Las cosas son así y debo enfrentarlas. Correr y esconderme no ayudara a nadie, solo hará que el sufrimiento de los inocentes siga creciendo y que la memoria de aquellos que ya murieron sea en vano. Es por eso que no huiré, no me esconderé, no le daré la espalda a mi gente que me necesita y tampoco me olvidare de las caras de las personas que ya no están en este mundo. De hacerlo, los estaría insultando a todos.

            “Olvidarme de ellos sería un insulto a su memoria.”

            Pensó Summer en las palabras dichas por la princesa. Por alguna razón que la peliverde no comprendía, al escuchar y pensar en las palabras de Ariana, hizo que el corazón de la Cazadora latiera con fuerza y que el órgano presionara contra las costillas, amenazando con explotarle dentro del cuerpo.

            Aquella joven doncella no deseaba el matrimonio arreglado. No quería casarse con un hombre que no conocía y que nunca antes había visto, pero igual lo haría por el bien de su reino, por los hombres que cayeron en combate, por los hijos, las esposas y amigos que seguramente tuvieron y que ya nunca más volverían a ver. Ella estaba dispuesta a sacrificarse para terminar con aquella guerra que empezó desde hace ya muchos años.

            “Eres muy fuerte.”

            Fue lo que pensó Summer de la princesa.

            “Sin embargo yo…, soy demasiado débil. No tengo el valor para enfrentarme a mi pasado. Tengo miedo de descubrir algo que no me guste y por eso, siempre invento pretextos para postergar la recuperación de mis recuerdos o trato de justificar el  por qué no los necesito.”

            — ¿Por qué inicio la guerra?—le pregunto la Cazadora a la princesa. Deseaba pensar en otra cosa, lo que fuera, no quería seguir pensando en sus recuerdos y en lo que pudiera haber debajo de toda aquella oscuridad.

            La princesa entorno los ojos, lista para decirle a la Cazadora el origen del conflicto, pero antes de que pudiera abrir la boca, su carruaje tirado por cuatro caballos altos y musculosos se detiene bruscamente. Inmediatamente, un grupo de jinetes rodea el carruaje de Ariana y se ponen en posición de combate. La doncella saca la cabeza por la ventana del vehículo para preguntar que ocurría.

            — ¡Manténgase dentro princesa!—le dijo uno de los jinetes.

            Ariana alcanzo a ver que ya se encontraban en Paso Largo. Un lugar de sendero ancho y muy largo, con dos altas paredes rocosas de varios metros de altura y, en la cima de las mismas y por los dos lados, un grupo de bandidos les apuntaban con flechas, listos para disparar a la menor orden.

            —Parece que llegamos al lugar donde se predigo el ataque—menciono Summer dirigiéndose hacia la puerta—. Quédese dentro princesa, es peligroso salir afuera.

            La Cazadora abrió la puerta del carruaje, lista para salir al exterior.

            — ¿Tu estarás bien?—le pregunto la princesa a la Cazadora.

            —No se preocupe por mí, es solo que no quiero perderme el espectáculo que mi compañera seguramente no tardara en montar en cualquier momento. Cuando nos deshagamos de esos bandidos, me gustaría continuar con la interesante charla.

            Y la Cazadora salió del carruaje dedicándole una de sus sonrisas a la doncella. Cerró la puerta detrás de sí y luego se montó en el techo del vehículo de la princesa. 

            — ¿Qué demonios estás haciendo?—se alteró uno de los guardias—. Eres presa fácil si te subes al techo del carruaje. ¿Es que quieres que te maten?

            — ¡No te preocupes, es imposible que esos hombres me derroten con sus arcos y flechas!

            Summer miro al frente y ocurría lo que la chica ya se suponía que pasaría. Desde la altura podía ver con lujo de detalle la parte delantera de la compañía y lo que vio allí fue a Yura, caminando con soltura y tranquilidad hacía el bloqueo de enormes rocas que obstruía el camino. Encima de las piedras, un grupo de cinco hombres, con espadas en sus fundas, y empuñando arco y flecha, le apuntaban a la joven cuya gabardina negra se ondeaba por el viento.

            La peliverde ya fue testigo de las habilidades de Jessenia en combate, ahora era el turno de Yura que, recordando lo que le había dicho cuando a un se encontraban en el castillo del Rey William, seguramente aquella chica les advirtió a los jinetes con los que viajaba que no se interpusieran en su camino.

            La primera, la más simple de las peleas, había comenzado, aunque las dos Cazadoras aun no tenían idea de lo que les esperaba más adelante. 

Notas finales:

Si notan errores de ortografia y gramaticales que se me pudieron haber pasado por altos, no dejen de decirmelo. 

Hasta la proxima. 

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