Fanfic Es
Fanfics en español

Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

[Comentarios - 138]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +
Notas:

Lamento la tardanza. La facultad y demás tareas me han quitado mucho tiempo de escritura. Ojala y este nuevo capítulo les guste. Tratare de subir el siguiente mañana en compensación por haberme tardado con este. Aunque no les prometo nada, pero si realmente lo termine, pues simplemente lo subo.

 

Hasta la siguiente semana.

Poco a poco, la joven que yacía flotando sobre la nada empezó a abrir ambos ojos con lentitud. Al tenerlos por completo abiertos, sus ojos de brillante color zafiro, escrutaron muy intrigados el lugar en el cual se encontraba la chica.

            Jessenia se incorporó sobre la nada, miro a todos lados y se percató que no pisaba una superficie sólida, sino que se encontraba flotando completamente desnuda en mitad de la oscuridad. ¡Ya sabía dónde estaba! La verdad, no era una respuesta muy difícil de responder, ya había despertado en ese lugar con anterioridad; fue cuando se quedó dormida al aire libre mientras se recargaba contra el grueso tronco de un árbol, cuando regresaba de su primera misión como Cazadora de Eternal Soul. Se encontraba dentro de su mente.

            La joven miro a todos lados, buscando alguna señal de Yura, la otra personalidad y la otra chica con la cual Jessenia compartía el cuerpo, pero no la vio por ningún lugar, lo que significaba que ella se encontraba en esos momentos utilizando el cuerpo de Jessenia. Lo último que ésta recordaba antes de caer inconsciente presa del cansancio, fue su lucha contra los guardias del castillo de Dragma, luego…, luego…, un mortal cansancio, el cuerpo pesado, visión borrosa y respiración agitada, después… la nada. La oscuridad la había envuelto.

            Al recordar todo lo que había batallado para enfrentarse a un grupo de humanos ordinarios, Jessenia apretó los dientes así como los puños, una ráfaga de ira y de frustración se apodero de ella. ¿Cómo era posible que haya caído por un enfrentamiento de ese nivel? ¿Que acaso no había luchado ya contra una Bruja, contra tres bestias salvajes: un Minotauro, un Centauro y un Sátiro? Y los había derrotado, de ser así, ¿Cómo era posible que Jessenia haya caído contra unos simples humanos? ¿No había luchado contra cadáveres reanimados mediante magia de Nigromante, no había derrotado a un perro gigante de tres cabezas con cola de serpiente? ¿Cómo era posible que Jessenia haya sucumbido a una pelea contra un grupo de personas normales?

            Mientras se preguntaba todas estas cosas en mitad de la oscuridad, la joven Cazadora trataba de evitar la respuesta obvia que solucionaría todos los cuestionamientos que la chica se planteaba dentro de sí misma.

            Ella ya lo sabía, el problema era que no deseaba aceptarlo. En todas esas peleas, uno de los factores comunes que Jessenia empleo en todo momento, fue siempre el mismo: permaneció relajada y tranquila, cerraba los ojos y ponía su mente en blanco, cuando ella hacía esto, podía sentir que su cuerpo se movía por sí solo; atacaba, bloqueaba y defendía por cuenta propia. Durante su momento, Jessenia se convenció así misma que era gracias a sus reflejos, se enorgullecía de sí misma cuando pensaba que era por talento natural, que simplemente Jessenia nació para ser una espléndida luchadora, solo que no lo sabía.

            No obstante, al mismo tiempo, la Cazadora sentía que cuando empleaba este mismo método, una parte de ella se quedaba atrás, observando todo los movimientos y la lucha pero sin intervenir, como si alguien más estuviera controlando su cuerpo. Y, sin embargo, era ella misma y a la vez no lo era. Días después, se enteró que se trataba de Yura. Era esa otra personalidad la que controlaba los hilos desde la oscuridad sin que Jessenia se enterase.

            Esa era la respuesta a las muchas preguntas que la joven se hizo a sí misma: Yura. Sin su influencia, Jessenia no sabía nada de nada. Y cuando pensaba en esto, la frustración y la ira no hacían más que volverse más fuertes. Se sentía patética, débil e inútil. No sabía qué hacer. Por lo que hizo lo único que se le había ocurrido. Con los recuerdos de todas sus anteriores peleas dentro de su mente y ya respondidas las demás preguntas, Jessenia suelta un profundo y enorme grito de frustración para desahogarse.

            El grito resonó por todo el amplio espacio sin nada y como la chica se lo esperaba, no hubo respuesta de nadie. Se encontraba sola dentro de su propia mente y lo que era peor, no sabía si volvería a salir afuera. Así que, sin nada más que hacer, Jessenia comienza a caminar por todo el lugar, sabía que no encontraría a nadie, pero aun así, caminar la ayudaba a pensar y a recordar. Por lo que no fue sino hasta ya muy avanzado el camino que transcurrió, que la Cazadora recordó algo valiosísimo. ¡Estaba dentro de su mente, por lo que allí dentro ella podía cambiar las cosas a su antojo, tan solo debía concentrase en una imagen mental y proyectarla afuera! Eso hizo.

            La Cazadora se concentró todo lo que pudo en la primer imagen que su memoria le lanzo y entonces ocurrió. Todo el vasto espacio negro invadido por la nada, se ilumino por un sol anaranjado que se levantó alto en el cielo azul, las nubes lo transcurrían con calma; el suelo negro se llenó de césped verde y recién cortado, aparecieron algunos arbustos, unos cuantos árboles y a la distancia, varias casas de un solo piso, pequeñas, pero con aire hogareño y acogedor. Perfectas para una pequeña familia de tres o cuatro integrantes. Unos columpios, un pasamanos, un sube y baja, un resbaladero y una rueda para girar, emergieron de los recuerdos de la Cazadora.

            Jessenia contemplo su obra con los ojos bien abiertos. ¿Acaso ella creo todo eso a partir de un recuerdo? No había porque sorprenderse, dentro de la mente de cada persona, uno era tan poderoso como lo era un Dios omnipotente. Su imaginación era el único límite que alguien podía ponerse. Pero la linda chica no utilizo esta poderosa herramienta, sino uno de los tantos recuerdos que tenía en su mente.

            —Es el parque donde solía jugar de niña—se dijo así misma en voz alta. Luego, se volvió a todos lados y contemplo las muchas casas que se separaban por algunos metros de distancia, luego los juegos y finalmente el césped, los árboles y el cielo azul—. Es justo como lo recuerdo.

            El viento mecía las copas de los árboles y provocaba que las hojas verdes se desprendieran de estos, el sonido de la naturaleza, por alguna razón, siempre tranquilizaba el corazón agitado de Jessenia cuando se alteraba o se ponía triste. El sol del atardecer, de forma increíble, desprendía un sutil calor, la chica de ojos color azul lo podía sentir, al igual que el correr del viento.

            Jessenia no era tan profunda ni tan inteligente como para plantearse lo real de toda aquella imagen. Sabía que ella creo todo eso con el simple poder de sus recuerdos, sin mencionar que se encontraba dentro de su mente, único lugar donde podía hacer lo que quisiera, pero, solo porque todo eso esté ocurriendo dentro de su mente, ¿no lo hace real? ¿O sí? La Cazadora no terminaba de entenderlo del todo, pero aun así no le dio importancia. Se acercó a uno de los columpios, era de color verde metálico, tomo asiento y luego empezó a moverse un poco. Desde niña, los columpios fueron siempre su juego favorito de los que había en el parque, luego el pasamanos, el sube y baja, y así sucesivamente.

            Tras varios minutos de estar allí sentada, Jessenia se percató que la posición del sol no había cambiado en lo más mínimo y las nubes no se movían pese a que el viento seguía constante. El lugar se encontraba desolado, la Cazadora era la única alma viviente en ese parque. Cosa obvia, pues la chica solo creo el espacio físico a través de sus recuerdos, no podía recordar a casi nadie de esa época.

            Tras otros varios minutos, la Cazadora empezó a impacientarse. ¿Que estaría haciendo Yura con su cuerpo? ¿Se estaría portando bien? ¿Habría comenzado otra pelea? ¿No habrá matado a nadie usando sus manos, cierto? No lo sabía. ¿Podría Summer controlar a Yura? Fue entonces que Jessenia abrió grandes los ojos y se levantó de golpe del columpio.

            — ¡Es cierto!—exclamo indignada—. Summer viajaba conmigo—luego, tras soltar un suspiro lleno de cansancio, Jessenia se dejó caer nuevamente sobre el columpio verde—. Me olvide por completo de ella.

            Jessenia siguió pensando en Summer y en Yura.

            “¿Cómo hace Yura para poder ver y escuchar lo que hago mientras yo poseo el dominio de mi cuerpo?” Reflexiono con la vista puesta al frente. “Sino mal recuerdo, ella podía aparecerse a través del reflejo de un espejo, así como poder hablar dentro de mi mente y yo podía escucharla. ¿Cómo lo hace? Si yo pudiera hacer lo mismo, podría vigilarla mientras éste aquí dentro, así como hablarle y detener sus movimientos si fuera necesario. ¿Pero cómo? ¿Cómo lo hago? Yura no solo podía hablarme y escucharme, también era capaz de influir en mis movimientos y guiarme durante las batallas, ella misma me lo dijo. ¿Pero cómo hago eso?”

            Jessenia continuo entrujándose los sesos tratando de encontrar el método que Yura hubiera empleado para comunicarse con Jessenia desde dentro de su mente. ¿Pero cuál era ese método?

            No podía ser otra cosa. Ese era el único método que Jessenia podía concebir en esos momentos.

            “Debe ser eso, no se me ocurre otra forma.”

            Jessenia recordó que cuando peleaba, dejaba el cuerpo relajado y tranquilo, así como limpiaba su mente de todo pensamiento posible, al hacer esto, la Cazadora le facilito a Yura el trabajo de manipularla como si de un títere se tratase. Pero, tomando en cuenta el carácter altivo, arrogante y orgulloso de Yura, Jessenia creyó que ella jamás le permitiría el acceso a su cuerpo con tanta facilidad. Afortunadamente, esto no era lo que la Cazadora deseaba en ese momento, primero debía lograr ver y escuchar lo mismo que Yura veía y escuchaba, luego, cuando la oportunidad se le volviese a presentar, intentaría intervenir en los movimientos físicos de su alter ego.

            Sin saber en que meditar, reflexionar, pensar o concentrase, Jessenia decide que hacer algo, por más tonto e inútil que pareciera, era mejor que no hacer nada y dejar pasar el tiempo inútilmente. Así que, con toda su fuerza mental, la Cazadora se concentra en lo único que podía pensar en ese momento. Trato de visualizar su cuerpo físico, todo lo relacionado con Yura; quizás, solo quizás, de esa forma, Jessenia lograse ver lo mismo que su alter ego estuviese viendo en ese momento.

            Tras varios minutos de tener los ojos cerrados y los dientes apretados, Jessenia finalmente logra ver algo. Se concentraba en todo lo que Yura percibía en ese momento. ¡Estaba funcionando! Casi. Ya que veía todo un poco borroso, las imágenes no eran del todo claras ni muchos menos nítidas. Las únicas cosas que logro reconocer fueron un par de altos muros de roca separados por algunos metros de distancia, a los lados de Yura, un grupo de jinetes yacían cabalgando hacía alguna parte, luego, la vista del alter ego volvió a posarse al frente del camino de piedra.

            ¿Qué estaba pasando? ¿A dónde se dirigía Yura? ¿Quiénes eran esos hombres? ¿Dónde se encontraba Summer? ¿Qué había pasado con los guardias que Jessenia enfrento y con la misión que debían estar haciendo ambas chicas en ese momento? ¡Era todo tan frustrante! ¡Ese era el cuerpo de Jessenia y Yura lo manejaba a su antojo! La dueña principal no estaba al tanto de nada de lo que ocurría y eso la molestaba de sobremanera. Por lo que intento concentrase todo lo que pudo para ver si lograba escuchar algo, o al menos ver con mayor claridad lo que Yura veía en esos momentos. Tal era su concentración que Jessenia se había olvidado por completo que seguía estando desnuda y que con una simple concentración de parte de su mente, ella lograría vestirse con lo que quisiese. Pero ya que se encontraba sana y salva dentro de su mente, éste hecho no parecía afectarle en nada.

            La joven Cazadora seguía concentrándose en la vista que Yura le mostraba, debía de tener los ojos cerrados para que la imagen del parque no la distrajese y, pese a tenerlos cerrados, podía ver las cosas que su otro yo percibía. Sin dejar la concentración, Jessenia decide que forzarse tanto así misma no resultaría, por lo que relaja los hombros y respira profundamente, permite que la visión de Yura la invada. Finalmente, tras un largo esfuerzo mental, logra conectar ambas mentes la una con la otra. Gracias a esto, Jessenia podía ver desde dentro de su mente, las mismas cosas que Yura veía, no obstante, aun no lograba escuchar nada y parecía que su alter ego no se había percatado de la conexión. Era mejor así, reflexiono la joven para si misma. Si Yura se percatara de la conexión que las unía, posiblemente ella la rechazaría.

            Por el momento, Jessenia se permito un momento de orgullo y de seguridad en si misma. Sin la ayuda de Yura había logrado conectar en cierta medida las mentes de ambas, y esto la ayudaba a alimentar un poco más la confianza en ella misma.

            De pie, completamente desnuda, en mitad del parque en el que ella solía jugar con sus amigos varones, la joven con ojos cerrados, veía ahora con mayor nitidez la vista de Yura. Había logrado con éxito conectar la visión y ahora la compartían. Desde donde estaba, Jessenia veía a su alter ego hablar de algo que no podía escuchar con un hombre joven, atractivo y de porte duro, que iba montando un gran caballo, luego, la discusión se detuvo y todos siguieron su camino hacía alguna parte. Jessenia creyó, recordando ahora la misión que debían llevar a cabo, que todos esos hombres eran la escolta de la princesa de Dragma y, que en esos momentos, se dirigían al reino tal y como lo estipulaba la solicitud de trabajo que Summer le mostró en el Gremio.

            ¡Summer! ¿En donde se encontraría esa excéntrica chica de largo cabello verde oscuro? Pero la respuesta le fue contestada cuando Yura se volvió hacía atrás y allí, varios metros en la retaguardia, la alegre y atractiva joven de ojos color ámbar y linda sonrisa en los labios, hablaba muy animada con los jinetes que iban a su lado: sonreían, reían y no paraban de hablar con muecas alegres en los labios. En esos momentos, Yura la miro con desprecio en los ojos por estar divirtiéndose mientras que ella se moría de aburrimiento. En contraste, Jessenia se mostró más tranquila y relajada al ver que su compañera de viaje se encontraba sana y salva. Yura no le había hecho nada. Aun así, Summer debió de conocer ya a Yura, hablar con ella e interactuar, por lo que Jessenia se sentía un poco preocupada de lo que su compañera le diría o le preguntaría en cuanto regresa a su cuerpo. Claro, si es que regresaba.

            Pero, por el momento, la misión se estaba llevando acabo con tranquilidad y sin señales de peligro, por lo que no había razones de preocuparse del carácter agresivo de Yura. Esto es lo que pensó Jessenia al ver las imágenes a través de los ojos de su alter ego, sin embargo, como la vida ya le había enseñado a la joven con anterioridad, las cosas nunca salen tan bien como uno lo espera.

            Más adelante de ese largo y ancho sendero que parecía jamás acabar, los ojos de Yura se posan rápidamente en la parte superior izquierda y luego derecha de esos muros, de esos lugares, una grupo de hombres con apariencias desaliñadas, toscas y salvajes, les apuntaban a todos con flechas listas para disparar, luego, delante de la compañía, una barricada de rocas entorpecía el paso. Jessenia se estremeció al predecir lo que estaba a punto de ocurrir. Si conocía a Yura como la conocía, la pelicastaño suponía que en cualquier momento, su alter ego no dudaría en saltar en la batalla sin ayuda de nadie, después de todo, así de orgullosa y arrogante era Yura. Consideraba una grosería recibir apoyo de otros.

            Y no se equivoco, caminando sola hacía la barricada, con tranquilidad y mucha seguridad en si misma, Yura se detiene a pocos metros del obstáculo de rocas, vuelve la cabeza hacía arriba y allí, un grupito de cinco hombres le apuntaban con flechas, mientras que uno de ellos le hablaba con una sonrisa mordaz en los labios. Jessenia no pudo escuchar nada de lo que hablaba, pero si pudo ver lo que ocurrió a continuación. Uno de esos bandidos le disparo una flecha y, con la flecha aun en el aire, Yura, con una impresionante velocidad, paso junto a la misma mientras aun seguía en el aire y se posó justo detrás de los cinco hombres, estos ni se percataron de los movimientos de la joven. Para cuando se dieron cuenta ya era demasiado tarde. Yura acabo en cuestión de segundos con esos bandidos, lo hizo con gracia y estilo y, de forma impresionante, controlando su fuerza y su agresividad. Dejo escapar a uno de ellos, pero los otros cuatro, si bien recibieron golpes que los dejaron inconscientes, sus vidas no corrían peligro. Luego, mientras esperaba la respuesta de todos esos bandidos, Yura atrapado una flecha que la hubiera matado de no haberla sujetado en el momento justo. Tomo un arco que yacía en el suelo, puso la flecha, tenso la cuerda, dio un salto de varios metros de altura, apunto y disparo. La flecha atravesó el hombro derecho de un bandido.

            Cayó con suavidad. Luego, Yura alzo la mirada y entonces una lluvia de flechas le caía encima. Inmediatamente, la Exterminadora levanto con un movimiento del pie la lanza que le pertenecía a uno de esos cuatro bandidos derrotados, la tomo con ambas manos y con gran maestría, la hizo girar al frente de su cuerpo a gran velocidad, impidiendo de esta manera, que las flechas le perforen el cuerpo. Luego, el combate cuerpo a cuerpo había llegado. Como era de esperarse, sin derramar una sola gota de sudor, sin desperdiciar Energía Espiritual, sin hacer movimientos inútiles, pero moviéndose con rapidez y fuerza, Yura derroto a los bandidos que optaron por quedarse y enfrentarla. El combate termino con la victoria de la Exterminadora. Ella sola, contra todo un grupo de hombres armados, salio victoriosa.

            Al ver esos movimientos tan fluidos, tan rápidos y certeros, Jessenia no pudo más que sentirse como una verdadera fracasada, como una inútil y debilucha chica que no podía hacer nada. Yura logro en cuestión de pocos minutos, lo que Jessenia no fue capaz de lograr con aquellos guardias del castillo y esto, la frustraba mucho. Se sentía inferior, intimidada y muy enojada, no con Yura, sino consigo misma. 

            “¿Por qué soy tan débil? ¿Por qué no puedo ser más fuerte? ¡Porque!”

            Se cuestiono mentalmente tras ver el espectáculo montado por su alter ego. Siguió observando.

            La pelea ya había terminado, Summer se acerco a Yura para hablar de algo, Jessenia, quien solo podía ver y no escuchar, no pudo saber de que hablaban ellas dos, pero, por la expresión de su compañera, la joven se percato que se estaba dirigiendo a Yura y no a Jessenia, es decir, ya se había dado cuenta de la gran diferencia de la una y la otra. La peliverde se retiro, uno de los hombres de la compañía, con mirada insegura y temerosa, se acerco a la Exterminadora y le dijo algo, después de esto, Yura se alejo de él, les dio la espalda a todos los hombres allí presentes, invoco su Arma Espiritual, la cual era una espada, la alzo por encima de su cabeza con ambas manos en la empuñadora y al bajarla con fuerza, un rayo de energía salio despedido de la hoja, provocando la destrucción inmediata de la barricada que impedía el paso de los jinetes. Todos siguieron su camino.

            Jessenia dejo escapar un suspiro de resignación. Ya había visto suficiente. Abrió los ojos y permitió que la conexión que las entrelazaba se perdiera, al menos, de momento. La joven deseaba unos momentos de calma para reflexionar sobre lo que había presenciado.

            Si antes albergaba ciertas dudas, ahora estaba completamente segura, Yura era mucho más poderosa que Jessenia, más fuerte y con mejores habilidades en pelea. De no ser por ella, quizás la pelicastaño no hubiese sobrevivido tanto tiempo a los diferentes peligros a los que se había expuesto. De momento, tomo asiento nuevamente en el columpio de color verde metálico y se entrego a profundas reflexiones.

            La noche se había alzado sobre la compañía. El color anaranjado de las fogatas iluminaba ampliamente la zona rocosa donde habían decidido pasar la noche. El crepitar de la leña era ahogado por las rizotas de algunos hombres, las voces altas y los comentarios que no dejaban de escucharse. Los caballos de esos hombres yacían apartados en un lugar donde pudieran beber agua y alimentarse.

            Summer se encontraba hablando y riendo escandalosamente con un grupito de seis hombres sentados en círculo alrededor de una fogata. Cada uno de ellos masticaba un gran trozo de carne mientras se llevaba un grueso vaso repleto de cerveza.

            — ¡Asegúrense de no beber demasiado, mañana nos marcharemos con las primeras luces del amanecer!—les dijo su líder y capitán de escuadrón, Rudolph Strauss—. Si seguimos a buen camino y no nos encontramos con más bandidos, es posible que mañana mismo lleguemos al Bosque Negro, una vez allí, es cuando verdaderamente mostraremos nuestro valor. ¡Estén preparados!

            Termino de hablar. Justo en ese momento, una voz ebria se alzo por encima de todas las demás.

            — ¡No hay nada de que preocuparnos, nosotros tenemos a esas dos chicas con nosotros, mientras estemos con ellas, nuestra victoria esta asegurada!

            A lo que otros hombres allí sentados levantaron sus vasos llenos de cerveza y le dieron la razón con un estrepitoso: ¡Eso es!

            Ninguno de ellos había olvidado el espectáculo que Yura monto horas atrás. Obviamente, todos esos hombres se estaban confiando por contar con la asistencia de dos Cazadoras. Si antes alguno de ellos, sino que todos, albergaban dudas con respecto a esas dos chicas, ahora se daban cuenta que eran guerreras temibles y poderosas. E inclusive Summer, quien no peleo en ningún momento, era tratada como una igual a Yura por el simple hecho de ser su compañera y formar parte de un Gremio, por lo que esos hombres asumieron que era igual de fuerte que su compañera.

            Al escuchar las palabras de ese hombre y la aprobación de otros tantos, es que el capitán Rudolph se vuelve para ver a la celebridad de esa noche. Yura se encontraba recostada sobre una enorme roca mirando directamente la luna del firmamento con una expresión neutral e indiferente en el rostro. Apartada del resto de la compañía, de la comida, del ruido y de todo contacto humano.

            Rudolph se volvió de nuevo hacía sus hombres con el ceño fruncido en el semblante.  

            — ¡Es patético que un grupo de hombres se alegren tanto por contar con la ayuda de una mujer!—les dijo a todos para que lo escucharan—. No me malinterpreten. Al igual que ustedes, yo también fui testigo de la gran habilidad que posee esa joven y, pese a que no hemos visto a nuestra otra compañera pelear, es seguro que también es una increíble luchadora. ¡Lo que trato de decir es que no solo porque ellas sean fuertes, debamos dejarles todo el trabajo sucio! ¡Desenvainaremos nuestras espadas y lucharemos con nuestras vidas en juego para asegurar la protección de la princesa y su llegada sana y salva al reino de Before! ¡Sobre nuestros hombros reposa la solución de una guerra que ya ha durado muchos años o la continuación de una misma y la muerte de futuros camaradas! ¡No podemos fallar! ¡Así que aquí, en esta noche, les dijo a todos ustedes compañeros míos, peleen y mueran con una espada en las manos, pero no morirán inútilmente, cuando este trabajo termine y regresemos con la victoria, los soldados que retornen a Dragma nos aseguraremos de contar la historia de los nobles y valientes guerreros que cayeron en batalla! ¡Ni uno solo será olvidado, vivirán por siempre dentro de nuestros recuerdos! ¿Quién me sigue?

            Todos los hombres allí sentados se levantaron al unísono y con los puños en el aire, empezaron a rugir al mismo tiempo, señal de que aprobaban el discurso de su líder y que lo seguirían a donde sea que éste fuera. Summer observo con seriedad la resolución de todos esos hombres. Se impresiono ante la determinación de morir por cumplir con su deber. Pero esto no era todo, una frase dicha por Rudolph se le quedo grabada en la mente: “¡Ni uno solo será olvidado, vivirán por siempre dentro de nuestros recuerdos!”

            Mirando fijamente las llamas danzarinas de la fogata, Summer piensa profundamente en aquella frase empleada por el líder de la expedición y preguntándose así misma si ella tenía a alguien que viviría dentro de sus recuerdos. El solo pensar en esa cuestión y no poder responderla, hacía que se sintiera mal consigo misma y deseara con mayor fervor recuperar sus recuerdos, pero, al mismo tiempo, la respuesta a esa pregunta la asustaba tanto como la atraía.

            La compañía siguió bebiendo, hablando en voz alta, contaban chistes, relataban historias, se ponían a cantar y a reír frenéticamente. Aquella noche el cielo oscuro se llenó con los alaridos ensordecedores de todos esos hombres.

            El capitán Rudolph se acercó al largo carruaje blanco de la princesa Ariana, la joven dentro del carro saco la cabeza por la ventanilla e intercambio algunas palabras con el apuesto hombre. Summer no aparto la vista de la escena, advirtió claramente la forma en que la princesa miraba al caballero ante ella, como sus ojos se volvían más tiernos y femeninos, así como la alegre sonrisa que se dibuja en sus delgados labios rosas, sin mencionar el cálido brillo de los ojos. Por supuesto, la joven de largo cabello verde, tampoco pudo ignorar el semblante cambiado de Rudolph, si antes el hombre permanecía la mayor parte del tiempo serio, con el ceño fruncido y tratando de no expresar ninguna emoción; ahora, cuando veía y hablaba con la princesa, sus facciones se dulcificaban y no podía evitar esbozar una leve mueca con los labios. Estaba sonriendo.

            Después de que terminaron de hablar y el hombre se marchó, Ariana lo vio alejarse con una mirada apesadumbrada, parecía que la joven deseaba estirar su brazo y posarlo gentilmente sobre el hombro de Rudolph, decirle que no se aleje y que se quede con ella, no como un guardia, no como su escolta y guardaespaldas, sino como algo más. Pero no lo hizo. Ariana permaneció viendo como el hombre que amaba se alejaba de ella.

            Summer entendió entonces que las cosas que pueden parecer estar demasiado cerca, en realidad se encontraban muy lejanas de obtenerlas y, a veces, por más que estires el brazo, no siempre lograras alcanzar lo que deseas.

            Sin percatarse de cuando la chica se acercó, la princesa se sobresaltó cuando vio a Summer fuera de su ventanilla.

            —Hola princesa, ¿disfrutando la noche?

            — ¿Eh? ¡Ah! ¡Si, es una noche adorable!

            —No quisiera molestarla, pero tenemos una charla pendiente, ¿lo recuerda?

            —No te preocupes. Lo recuerdo. Pasa, te contare lo que sea que quieras escuchar.

            Entonces Summer entro al carruaje de la princesa para continuar con la charla que no habían podido concluir cuando entraron al sendero llamado: Paso Largo. Al mismo tiempo, el líder de la compañía, Rudolph Strauss, se acercó a Yura, quien permanecía alejada del bullicio de los soldados y miraba recostada sobre una gran roca, usando sus manos como almohadas, la enorme luna llena que se alzaba por encima de todos.

            —No me interesa unirme a los demás, así que no te molestes en invitarme—le dijo repentinamente la chica al hombre.

            —No te preocupes, no planeaba hacer eso—le respondió serenamente—. Después de conocerte un poco, me doy cuenta de que no eres el tipo de persona que le gusta socializar con los demás.

            Yura lo miro con indiferencia por unos segundos, luego regreso los ojos a la luna del cielo.

            — ¿Entonces qué es lo que quieres?

            —Nada realmente. A mí tampoco me gusta mucho todo el escándalo que mis hombres están montando, pero debo darles un día de descanso y de fiesta, después de todo, mañana llegaremos al Bosque Negro y es en ese lugar, donde seguramente, muchos de nosotros, no lograremos salir con vida.

            — ¡Vaya! Eso no es muy optimista para el hombre que dirige a toda una compañía de hombres.

            —Soy realista, me gusta ver las cosas como son y no idealizarlas con fantasías absurdas. Aunque…, por supuesto, si después de concluir la misión, todos podemos regresar a casa sanos y salvos, será algo que agradeceré por el resto de mi vida.

            Al escuchar sus palabras, Yura emitió un sonido semejante a una pequeña burla junto a una mueca despectiva con los labios.

            —Que ridiculez. Ustedes son soldados, ¿para qué creen que van al campo de batalla? ¿Para hacer un día de campo, jugar a las guerrillas con armas de madera y fingir que nada es real? ¡Qué ingenuidad! Los soldados, los guerreros, van al campo de batalla a matar y a morir, eso es lo único que deben hacer. Mientras más rápido acepten esa realidad, más posibilidades tendrán de sobrevivir.

            — ¿Y eso te incluye a ti?

            —Por supuesto—respondió sin vacilación—. El único propósito de mi existencia es luchar contra los seres más fuertes que encuentre en este mundo y al mismo tiempo, elevar mi nivel de pelea. Claro, es posible que muera en mitad del campo de batalla, pero si he de morir, moriré después de haberme divertido en grande con la pelea. Solo así, podre morir satisfecha.

            — ¿Así que no le temes a la muerte?

            —Es un miedo inútil e ilógico. Al final, todos morimos, ¿qué sentido tiene temerle a lo inevitable? Algunos mueren antes y otros después. Eso es todo. Si yo he de morir, moriré después de haber luchado hasta el final. No puedo pensar en una mejor forma de ponerle fin a mi vida.

            Ambos, la joven Exterminadora y el líder de la compañía, Rudolph Strauss, permanecieron largos minutos contemplando la enorme bola azulada que resplandecía en lo alto del firmamento. Detrás de ellos, a unos cuantos metros de distancia, las carcajadas y las voces no se detenían. Aquella iba a ser una larga noche de luna llena.

            —Oye—empezó Yura sin volverse al hombre que se encontraba cerca de ella—. Estoy aburrida, cuéntame una historia para pasar el rato.

            Rudolph alzo la mirada y vio la resplandeciente luna llena de color azul, con algunas cuantas nubes negras que la surcaban desde cerca. Aquella imagen y aquel viento fresco de la noche, evocó un recuerdo enterrado en lo más profundo de su  memoria. Su mente regreso varios años al pasado. 

Notas finales:

No olviden dejar sus comentarios con sus opiniones respecto a la historia o los capítulos, al mismo tiempo, por favor, notifíquenme sobre algún error ortográfico o dramático que se me haya pasado por alto.

 

Muchas gracias por leer y hasta la próxima.

Usted debe login (registrarse) para comentar.