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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

¡Que tal lectores! 


Si ya se, fueron varios dias sin publicar la continuacion de este capitulo, pero lo lamento, estoy ocupado con mis clases y tareas de la universidad, por lo que de una vez les aviso que no se cuanto tiempo me tome subir el siguiente capitulo. 


Aun así, si quieren que me apresure, les agradecería un comentario donde me brinden su apoyo y algunas palabras motivacionales para ayudarme a superar los obstaculos a los que me enfrento diariamente.


Sin más por el momento, disfruten del capitulo. 

De noche, con una enorme y resplandeciente luna llena que iluminaba sus cabezas, un grupo de humanos se encontraba en mitad de un espeso y siniestro bosque carente de vida natural, con una densa y fría neblina que reptaba como serpiente por el gélido suelo negro. Retrocediendo lo más que podían, pero con un enorme árbol entorpeciendo sus pasos, la compañía de diez valientes y fuertes hombres, retrocedían lentamente con sus largas y anchas espadas de acero en mano, listos y dispuestos para pelear contra esos enormes seres que aparecían como por arte de magia.

            — ¿Que son esas cosas?—pregunto alarmado uno de ellos.

            —No lo sé—dijo Summer, procurando quedarse delante de la princesa Ariana, joven princesa cuyo valor y determinación logro conmover el corazón de la joven Cazadora—. Esta demasiado oscuro para reconocerlos. Pero eso no importa, porque sean lo que sean, igual van a caer.

            — ¡Manténganse juntos y alertas, no vayan a bajar la guardia!—les advirtió el líder de la expedición.

            Los soldados, pese a su valor inicial, frente a esas siniestras y enormes criaturas, comenzaron a perder el temple que poseían. Y era lo más normal del mundo. Aquellos soldados fueron entrenados para combatir contra hombres, contra seres humanos, no contra esas abominaciones que habían aparecido sin previo aviso.

            Ninguno de ellos, al parecer, se había percatado de la presencia de la Bruja que los miraba detenidamente desde lo alto de una rama, observando cada uno de sus movimientos, encubierta por el velo de la noche y pasando desapercibida al tener toda la atención aquellos seres que ella había invocado con su magia. Con cuidado y segura de su victoria, comienza a emplear sus poderes de dominación mental con aquellas criaturas que había llamado. Los monstruos, aun cubiertos por las tinieblas, empezaban a moverse lentamente entre los árboles del bosque. Los caballeros de la princesa no apartaban sus ojos de esos seres, listos para atacar o defenderse según sea el caso.

            Rudolph, el líder de la expedición, al ver el movimiento de esas gigantes criaturas se percató que habían dejado un hueco por donde todos podían huir corriendo a toda velocidad. Calculo sus posibilidades. Ellos eran más pequeños que esos monstruos, por lo que tal vez sean más rápidos y agiles, en contra parte, esos monstruos, al ser mucho más grandes que un humano, eran lentos y seguramente se moverían con gran torpeza en aquella área llena de obstáculos. Una vez terminado sus cálculos y apostando todo a que esos seres eran lentos y torpes, es que decide poner su plan en acción.

            La Bruja, desde lo alto de su escondite, veía con una sonrisa arrogante la expresión semi triunfar del humano. “Seguramente ya se percató del hueco que dejaron mis invocaciones” pensó con regocijo al notar que todo iba según lo planeado. Ahora lo único que faltaba era cortarle el paso a una de las dos Cazadoras, tomarse su tiempo para matarla y ya de lo demás se ocuparían las otras Brujas. Por el momento, encargarse de una sola Cazadora era su única tarea. Nada más.

            Los humanos se veían preocupados, aquellos olorosos seres aparecieron de la nada y ahora los tenían rodeados. Ningún soldado les quitaba los ojos de encima por temor a que con un solo parpadeo que ellos dieran, esas bestias se lanzaran contra ellos con una furia siniestra. Sus corazones empezaron a latir con rapidez, se aferraban a sus espadas con una devoción enfermiza, sus manos les temblaban y sus mentes comenzaron a jugarles trucos siniestros. Desde que pusieron un solo pie dentro del bosque, cada ruido, cada tacto y cada imagen de ese tenebroso lugar era sentido como una amenaza potencial. Si ninguno de ellos había perdido la cordura en todo el trayecto que recorrieron era gracias a la presencia de su líder, Rudolph Strauss. Aquel hombre joven, alto, fuerte y atractivo les inspiraba valor y una confianza cálida que les ayudaba a mantenerse frescos en ese frío lugar repleto de muerte. Habían pasado años desde que se conocieron y con el tiempo transcurrido, una gran amistad nacida de la confianza y del respeto fue forjándose dentro de aquellos hombres para con su líder. Creían en él y morirían junto a él. Era momento de poner el plan en acción, era todo o nada.

            —Escúchenme—les dijo Rudolph a sus hombres, procurando que solo ellos y las mujeres escucharan su tono de voz— cuando les de la señal todos correremos en esa dirección. Esas bestias podrán ser grandes y tal vez muy fuertes, pero no hay forma de que sean más rápidas y agiles que nosotros. Sin mencionar que dentro de este bosque, lleno de árboles y demás obstáculos, nosotros tenemos la ventaja gracias a nuestro tamaño. ¿Entendieron? Todos, a mi señal, estén listos…

            Las palabras llenas de seguridad del líder sirvieron para restaurar la confianza que poco a poco se iba agotando en el corazón de los otros hombres. Algunos empezaron a respirar más tranquilos, otros aún seguían nerviosos y respiraban con torpeza. Solamente las dos Cazadoras se mantenían frescas y completamente en paz consigo mismas. Ninguna de las dos se veía intimidada por la experiencia que estaban afrontando. Por lo que antes de que el líder Rudolph dijera las palabras finales, es que Yura inicia con su propio movimiento personal.

            —Si eso es lo que quieren hacer entonces háganlo—les dijo la Cazadora con tranquilidad mientras se apartaba del pequeño grupo y caminaba por su cuenta al encuentro con los monstruos que tenía enfrente—. Pero yo no corro ni me oculto, mucho menos les muestro mi espalda a mis enemigos. ¡Váyanse, yo sola soy suficiente para enfrentarme a estas bestias!

            Summer la veía con una seria tranquilidad, como si aquella decisión de Yura ya la hubiese tenido contemplada. Los únicos que la veían atónitos y con ojos llenos de incredulidad eran los caballeros de la princesa y la misma Ariana. No podían creer lo que estaban escuchando. ¿En que estaba pensando aquella chica? No, más bien, ¿realmente estaba pensando? ¡Ella sola contra esas enormes y malolientes criaturas! ¡Era literalmente un suicidio! ¡Un grito desesperado que exclamaba descaradamente: por favor mátenme! Uno de los soldados no pudo reprimirse, por lo que termino diciendo:

            — ¡Has perdido la cabeza!—exclamo horrorizado—. ¡Sabemos que eres fuerte, créeme, lo sabemos, todos te vimos luchar contra esos bandidos en Paso Largo, pero esto es diferente, ya no te enfrentas a unos humanos, ahora tus enemigos son unos monstruos gigantescos! ¡No hay forma de que puedas ganar!

            A continuación, los demás caballeros apoyan la moción del primero en hablar.

            — ¡Es verdad!—dijo uno.

            — ¡No vale la pena que te arriesgues!

            — ¡Es un suicidio pelear sola contra todos esos enemigos!

            Y demás intentos por detener a Yura. Cuando finalmente todos esos hombres dijeron todo lo que querían decir, es que la Cazadora les responde a todos los presentes con una pequeña risa que termina convirtiéndose en una estrepitosa carcajada. Al poco tiempo de haber comenzado a reírse de las palabras de aquellos hombres, es que repentinamente se queda callada.

            —Había olvidado lo chistosos que pueden ser estos hombres—dijo con un tono de voz humorístico, como reprimiéndose las ganas de volver a echarse a reír. Los caballeros de la princesa la veían con incredulidad, tratando de pensar: ¿qué era lo gracioso de aquella escena que experimentaban? Yura le hablo a la compañía sin volverse para verlos—. ¡Váyanse de una buena vez, aquí solamente me estorban!

            El líder de la expedición sopeso las palabras de Yura y pese a que no conocía del todo a esa arrogante y orgullosa chica, entendía que no había poder en el mundo que lograría hacerla entrar en razón, por lo que decidió tomarle la palabra y sacar ventaja de la situación.

            —Escúchenme, cuando de la señal todos correremos en la dirección señalada. La Cazadora se quedara aquí y distraerá a esas bestias mientras nosotros ganamos ventaja. ¡Entendieron!

            — ¿Ca-capitán…? ¿Piensa dejar sola a esta chica contra todas esas criaturas…? ¿Ella sola?

            —A mí tampoco me agrada la idea…, ser protegido por una mujer mientras corro en dirección contraria, pero…—la determinación de Rudolph, en este punto, se estaba tambaleando, amenazando con caerse y hacerse pedazos. Y era cierto, al igual que Yura, el capitán de la expedición era igual de orgulloso y terco, por lo que la idea dejar sola a esa chica mientras él y los demás corrían en dirección contraria, era una decisión que golpeaba con brutalidad su orgullo y sus creencias personales. No obstante, al momento de ver el semblante inquieto de la princesa Ariana, recordó entonces cuál era su misión. Recordó por qué había salido del reino de Dragma y se encaminaba hacía el reino de Before. ¡No había momento para dudar y arrepentirse de sus decisiones, tenía una labor que cumplir y la acataría, fuese como fuese! Ver el semblante preocupado de su princesa fue suficiente para darle una buena sacudida y centrarlo en la misión—. ¡No olviden que tenemos un trabajo que cumplir! ¡El rey William nos confió la seguridad de su única hija y nuestra labor es llevarla sana y salva al reino de Before, si lo logramos, es posible que esta larga guerra que lleva más de cuarenta años e innumerables víctimas, finalmente llegue a su final, no hay tiempo para dudar de nosotros mismos ni para sentir miedo o inseguridad! ¡Tenemos un trabajo que cumplir y lo cumpliremos, sea como sea! ¿Me siguen?

            A lo que sus confiables hombres levantaron sus espadas y al unísono exclamaron lo siguiente en señal de aprobación:

            — ¡Por nuestro líder! ¡Por nuestro líder! ¡Por nuestro líder!

            —Muy bien, ahora… ¡Vamos!

            Uno de los diez hombres, uno especialmente alto y musculoso, cargo en sus brazos a la princesa Ariana y junto a los demás, se echó a correr con la mujer en brazos. Solo Summer se había quedado clavada donde mismo, sin moverse y sin quitarle los ojos de encima a la espalda de la orgullosa Cazadora. Los demás ya habían desaparecido entre la oscuridad del bosque.

            —Voy a dejar algo en claro para que no haya confusiones—dijo la arrogante y altiva Cazadora sin dignarse a ver a Summer—. A mi no me importa lo que pueda pasarle a ese grupo de inútiles. Tampoco me importa si la misión de esa princesa es noble u altruista. Y tampoco me interesa el éxito de este trabajo. La única razón por la que acepte venir a este bosque es por la posibilidad de tener una divertida pelea contra esos seres, por lo que si osas interrumpirme o intervenir en mi batalla…—en este punto Yura se volvió un poco para ver con el rabillo del ojo derecho a la otra Cazadora—, te juro que yo misma te eliminare.

            Una vez más, en las frías palabras de la Cazadora no había miedo, duda o inseguridad. Aquella jovencita hablaba en serio y Summer lo sabía. Bastaba con verle sus oscuros ojos carentes de brillo para entender que tipo de alma poseía Yura. Un espíritu tan oscuro como sus orbes. A los ojos ámbar de Summer, la Cazadora de cabello corto era como un perro rabioso, atado con una firme cadena de acero y gruñendo furioso ante la posibilidad de ser liberado y correr hacía su presa. No podía verlo pero si podía sentir la sed de sangre que Yura despedía en esos momentos. El perro que yacía gruñendo furioso dentro de aquella muchacha estaba hambriento y rugía por alimentos.

            —No te preocupes, no planeaba intervenir en tu pelea, solo quería darte algo—Summer mete una mano dentro de sus bolsillos y del interior de uno saca un pequeño librito negro. Acto seguido, se lo lanza con indiferencia a la Cazadora, quien lo atrapa sin esfuerzo.

            — ¿Qué es esto?

            —Los Cazadores la llamamos: Bitácora Negra. En ese pequeño libro esta toda la información que la Segunda Rama del Gremio ha recopilado sobre las distintas bestias y monstruos con los que nos hemos enfrentado. Fortalezas, debilidades, habitad natural, apariencia, nivel de inteligencia y habilidades para razonar y alimentación. Toda la información que pueda ayudar a un Cazador a regresar con vida de cualquier misión que acepte. Por supuesto, si durante el trabajo el Cazador se encuentra con un monstruo que no este registrado en la Bitácora, después deberá dar un informe detallado sobre todo lo que aprendió de ese encuentro. Claro, si es que regresa con vida.

            — ¡Oh…! Ya veo, esto puede ser muy útil pero… ¿Por qué me lo das a mí?

            — ¿Por qué? ¿Qué no es obvio?—luego las Cazadoras se quedaron viendo por algunos segundos, fue Summer quien rompió con el silencio—. Porque no quiero que lastimes el cuerpo de Jessenia por no conocer a los enemigos a los que te enfrentas—en este punto, Yura se volvió un poco para ver a la Cazadora con el rabillo del ojo derecho—. Quizás tú no seas ella, pero ese cuerpo le sigue perteneciendo. Así que no le hagas daño.

            Al escuchar las palabras de Summer, Yura no puede evitar dejar salir una pequeña risa mordaz. Se guarda el pequeño librito en uno de los anchos bolsillos de su capa de viaje y se prepara para responderle a su “compañera” de equipo.

            —“¿Que este cuerpo le sigue perteneciendo?”—Repitió sus palabras con malicia—. ¿Desde cuando tu y esa pequeña gatita asustadiza son tan buenas amigas? ¿Eh…? ¡No me hagas reír! No hay forma de que permita que este maravilloso cuerpo, lleno de oportunidades, caiga en manos de una perdedora que no es capaz de pelear contra unos simples humanos—le espeto Yura a Summer, haciendo una clara referencia a cuando Jessenia peleo contra los guardias del Rey William en la Sala de Audiencias—. Si ya no tienes nada que decirme, será mejor que te vayas ahora, de lo contrario, esa pequeña princesita a la que le juraste lealtad y protección como una perra obediente, podría morir a causa de tus descuidos.

            A regañadientes, Summer deja atrás el cuerpo de Jessenia mientras es controlado por esa otra personalidad denominada: Yura. No quería aceptarlo pero era la verdad. No podía dejar a su suerte a ese grupo de valientes hombres en ese siniestro y oscuro bosque, de hacerlo, es probable que no duraran ni unos cuantos minutos, sin mencionar que les había dado su palabra, un día antes, a la princesa Ariana y a ese grupo de soldados, que ella los protegería de cualquier peligro que pudieran toparse. A veces, a la misma Summer, le molestaba hablar tanto.

            Una vez que la chica de cabello largo y verde oscuro hubo desaparecido corriendo en dirección a la compañía de hombres, Yura se había quedado sola en esa parte del bosque, rodeada por monstruos enormes que portaban enormes mazos a modo de arma y de altos y siniestros árboles muertos. La luz de la luna le proporcionaba el brillo suficiente para pelear cómodamente y sin ningún inconveniente. 

            —Lamento haberte hecho esperar—le dijo Yura a la Bruja, dando a entender que ya había reparado en su presencia—. Ahora que los estorbos finalmente se han ido, ¿Qué tal si te muestras? No tiene ningún sentido que te ocultes ahora que ya me percate de tu presencia.

            Odiaba admitirlo pero la Cazadora tenía razón. Ahora que su presencia fue descubierta, ocultarse más que ser una estrategia de combate sería más bien visto como una señal de cobardía y eso era algo que la Bruja jamás aceptaría, por lo que con tranquila y serenidad hace acto de presencia. Desde lo alto de la rama donde se ocultaba, gracias al velo de la noche, brinca para luego aterrizar suavemente a unos metros de la Cazadora.

            Al estar la una frente a la otra, la Cazadora analizo a su objetivo. No era muy alta, el cuerpo de la Bruja estaba completamente envuelto por una túnica negra, no se veía muy fuerte pero por todas partes de su pequeña anatomía, la Bruja despedía una presencia oscura que modificaba la atmosfera del lugar. Yura imagino que si aquellos hombres no se hubiesen marchado, todos hubiesen tenido problemas para sostenerse por si mismos y hubiesen tenido también problemas para respirar. Así de fuerte era la presencia de la Bruja, más no la suficiente como para amedrentar a la Cazadora quien, pese a estar frente al Ser Oscuro, se mantenía tranquila, sin inmutarse. A decir verdad, Yura estaba tan segura de su victoria que se permitió crear un escenario imaginario. Se imagino usando toda su velocidad, tomar a la pequeña Bruja por el cuello, levantarla sin ningún problema u esfuerzo para luego matarla al romperle el pescuezo con un simple y sencillo movimiento de su mano derecha, luego…., todo habría terminado.

            Yura estaba segura de su victoria, podía ser tal y como se la imagino pero, tan rápido como creo ese escenario mental, igual de rápido lo desecho. No quería acabar con todo aquello tan rápidamente, podía hacerlo, pero no lo haría. La Cazadora se tomaría su tiempo para divertirse con la Bruja y con sus apestosos monstruos de tres metros de altura que había invocado con su magia. Acabar con todo aquello demasiado rápido sería muy aburrido para ella.

            —Eres muy hábil—le reconoció la Bruja— lograste descubrir mi presencia enseguida.

            —Fue muy fácil, solo tuve que seguir el hedor a carne podrida—le respondió con tono mordaz y mostrándole una sonrisa maliciosa con los labios.

            — ¿Te crees muy lista, pequeña rata humana?

            —Más lista, más poderosa, más alta y mucho más hermosa de lo que tú nunca llegaras a ser pequeño saco arrugado de costras y manchas. No me sorprende que ocultes tu cuerpo con esa túnica, con tan solo escuchar esa voz tan agria y profunda, me doy una idea del tipo de esperpento que se esconde bajo esa vestimenta. ¡Ahhh…! ¡Las Brujas me dan tanta lastima…!

            Mientras los oponentes se insultaban, a la distancia, un pequeño cuervo con brillantes plumas color azabache y deslumbrantes ojos rojos, se posa sobre una delgada rama a varios metros de distancia del campo de batalla y sin hacer el menor ruido para no descubrir su presencia, es que empieza a ver a la Cazadora sin perder ni un solo detalle de ella.

            — ¡Voy a ser que te tragues esas palabras, asquerosa rata humana!—rugió la Bruja con ira en su horrible voz. Alargo su esquelético brazo gris al frente de su cuerpo, dándole la señal a sus bestias para que iniciaran el ataque y, efectivamente, al estirar su brazo, esas criaturas avanzaron con pasos grandes pero lentos hacía su oponente. 

            Yura se encontraba de pie, sin moverse, tranquila y despreocupada, esperando por el avance de esas enormes y torpes criaturas. Grandes; si, fuertes; también, resistentes; probablemente pero, ¿inteligentes, rápidas, ágiles? Imposible…

            Al acercarse a donde Yura se encontraba parada, la brillante luz plateada de la luna los muestra tal como eran: unas bestias verdaderamente repulsivas, grandes, como de tres metros de altura; la piel de aquellas criaturas era de un verde pálido, orejones, barrigones, con taparrabos y enormes garrotes como armas. Sin cabello, ojos pequeños, despedían un olor fétido, la mirada de aquellos seres era malvada pero estaba pegada a una expresión tonta en el rostro.

            Pasaron corriendo con movimientos lentos al lado de la Bruja, procurando no pisarla ya que, al lado de ellos, el pequeño ser oscuro era como una diminuta hormiga que era fácil de ignorar.

            Yura no le dio importancia al ataque de esas lentas y torpes criaturas. Tampoco al hecho de que con cada pisada que esos seres daban, el piso retumbaba asustado. Tanta era la confianza que la Cazadora tenía en sus habilidades que, en mitad del ataque de esos monstruos, Yura hizo algo que nadie que este en sus cinco sentidos haría ni de broma. Metió la mano derecha dentro del bolsillo de su capa de viaje y de su interior saca el pequeño librito que Summer le entrego antes de irse y, descaradamente, como diciéndole a sus enemigos que ellos no valían ni un poco de su atención, es que la Cazadora comienza a leer la pequeña Bitácora en mitad del ataque de esas gigantes criaturas malolientes. Con una mueca arrogante y altiva en los labios, con ojos afilados como un par de cuchillos, Yura hojea la Bitácora Negra mientras evadía ataque tras ataque.

            Los ataques de esos gigantes pasaban a unos centímetros de Yura sin tocarla o se estrellaban inútilmente contra el suelo, provocando una grieta donde sea que haya caído el golpe y, pese a esto, la Cazadora ni se inmutaba. Seguía pasando y pasando hojas en su Bitácora Negra, totalmente indiferente a la amenaza que representaban aquellos monstruos. Evadía ataques que, si la hubieran alcanzado, habrían resultado mortales para ella. En ningún momento la joven arrogante y altiva aparto los ojos del pequeño librito, hojeaba descaradamente la Bitácora Negra mientras esquivaba ataques letales. Cinco de esos seres la habían atacado con sus enormes garrotes y ni uno solo estuvo cerca de darle un simple golpe.

            — ¡Ah, aquí esta!—exclamo Yura al encontrar la pagina deseada en su Bitácora Negra, luego de leer la descripción que allí se ponía, tomándose unos minutos de inactividad bajo los rayos de la luna para poder entender lo que allí se escribió pero, tomándose los momentos justos para evadir los ataques enemigos, es que finalmente dice algo—: Ogros, criaturas enormes como de unos tres metros de altura, seres de muy mal carácter, territoriales, con una gran fuerza física y resistencia a golpes externos debido a su piel tan gruesa. Su piel es de una tonalidad verde pálido. Sus armas características son: garrotes, mazos y hachas. Tienen poca inteligencia y poca capacidad racional, lo que los vuelve blancos fáciles para Brujas y Hechiceros, o cualquier ser oscuro que pueda usar magia. Su alimentación se basa en el consumo de carne y bla, bla, bla, también…, bla, bla, bla. En fin, un montón de cosas aburridas—dijo la Cazadora cerrando de golpe su pequeña Bitácora Negra para después guardársela nuevamente dentro del bolsillo de su capa de viaje—. Así que… ¿Ogros, eh? Ya veo. Al menos eso explica el horrible olor que desprenden.

            Yura hablaba en voz alta en mitad del ataque de los Ogros sin ninguna preocupación, evadía ataque tras ataque. Los enormes garrotes de esas bestias pasaban a centímetros de la Cazadora; junto a ella y sobre ella. Mientras que la chica sonreía con frialdad, dejando en claro que esas criaturas no eran un reto para ella.

            — ¿Esto es lo mejor que tienes, Bruja?—le pregunto Yura al Ser Oscuro tras dar un salto hacia atrás para evadir el ataque de un Ogro. A continuación, otro de ellos, llego corriendo lentamente hacia atrás con el garrote en alto, listo para arrancarle la cabeza a la Cazadora de un solo golpe, no obstante, ésta lo evade al doblarse hacia atrás; literalmente hablando, el ataque de la bestia paso a unos centímetros por encima de ella—. ¿Un montón de bestias torpes, grandes y lentas? ¡Ni siquiera son un reto! ¡Son tan lentos que fácilmente puedo evadir cualquier ataque que me lancen y, eso no es todo, sus ataque son tan fáciles de predecir que aunque cierre mis ojos, podría evadir cualquiera de sus golpes! 

            La Bruja se había quedado quieta en su lugar, cubierta en su totalidad por la túnica negra y presenciando el combate que sus Ogros sostenían con la Cazadora. Claramente veía que su oponente no luchaba en serio contra sus invocaciones, tan solo estaba jugando con ellos y eso, ¡sería un gran error para ella!

            — ¿Así que son muy lentos, eh?—le dijo la Bruja tratando de ocultar el tono sarcástico y divertido—. ¡Pues veamos qué te parece esto…!

            La Bruja levanto ambos brazos y entonces comenzó a recitar un cantico en una lengua ininteligible, su pronunciación era rápida, repetía palabra tras palabra a una velocidad increíble y, a los pocos segundos de haber comenzado con el canto, un aura de intenso color azul rodea a la Bruja de pies a cabeza y, junto con ella, los cinco Ogros que atacaban a Yura con sus lentos y predecibles movimientos, también fueron cubiertos por una llamativa aura azulada y, al instante de que esto ocurría, algo asombroso ocurrió. ¡Uno de esos Ogros desapareció justo frente a Yura, lo había perdido de su vista!

            La repentina desaparición de la criatura desconcertó por unos segundos a la Cazadora pero, al instante, se percató de la presencia del monstruo; abrió grandes sus ojos, se volvió hacia atrás y allí, listo para dar el golpe mortal, el Ogro había hecho su aparición. ¡No había desaparecido, había aumentado su velocidad a un nivel alarmante! Este truco tomo por sorpresa a la Cazadora, ya que reacciono tarde al ataque de la bestia. Lo único que Yura pudo hacer para defenderse fue poner ambos brazos al frente de su cuerpo a modo de escudo. El garrote del Ogro la impacto directamente y, tan pronto la pesada arma hizo contacto con los brazos de la Cazadora, un horrible crujido hizo eco por todo el campo de batalla. Yura apretó los dientes y abrió grandes los ojos. El impacto fue tan poderoso que la Cazadora salió despedida a varios metros de distancia, estrellándose con fuerza contra el tronco de un enorme árbol negro y, al impactarse contra el obstáculo, de la boca de la joven, un montón de sangre salió disparada.

            Tras el impacto, el cuerpo de Yura se deslizo hasta terminar en el suelo con la mirada apuntando hacia la tierra y con el cabello cubriéndole el rostro. Ambos brazos se encontraban muy mal heridos, repletos de sangre y con los huesos destrozados. El golpe fue directo y brutal. Tras caer al suelo, la Bruja comenzó a reírse de la Cazadora.

            — ¡Eso te pasa por ser una mocosa arrogante!—dijo la Bruja entre risas siniestras. Tras unos cuantos minutos, el cuerpo de Yura no se había movido en lo más mínimo, se quedó en la misma posición: sentada en el suelo con la espalda apoyada contra el árbol y con la cabeza baja, reafirmando la confianza de la Bruja en que había ganado. El cuervo, el pequeño animal con alas y plumas negras, así como brillantes ojos rojos, seguía mirando el cuerpo inerte de Yura, posado sobre la rama de un árbol a varios metros de distancia; observando todo sin escapársele nada—. Fue más sencillo de lo que imagine. ¡En serio que es una mala suerte!—comenzó a regodearse la Bruja por su aparente victoria sobre la Cazadora quien seguía sin moverse—. Aunque hayas logrado bloquear el ataque del Ogro con ambos brazos, los huesos debieron a ver explotado debido a la fuerza del golpe y, si eso no fuera suficiente para matarte, definitivamente moriste cuando te estrellaste contra el árbol. A esa velocidad, tu espina dorsal debió haberse quebrado en pedazos. ¡En serio que es una lástima, si hubieras peleado en serio desde el principio, quizás hubieses tenido una oportunidad pero, todos los Cazadores son iguales, su arrogancia siempre será su perdición!

            Al terminar de jactarse de su victoria, es que la Bruja repara en la presencia del cuervo negro que yacía posado sobre la rama de un árbol a la distancia.

            — ¡Oh! ¿Así que estabas aquí? ¡Ya termine con la primer Cazadora!—le dijo la Bruja al cuervo negro que no parpadeaba—. Regresare ahora…—pero el cuervo se quedó donde mismo, con la mirada fija sobre la Bruja, sin parpadear, solo allí, sobre la rama, con sus brillantes y redondos ojos rojos—. ¿Qué sucede?  ¿Por qué no respondes?—el Ser Oscuro ya comenzaba a impacientarse—. ¡Bah, no importa!—luego se vuelve hacía uno de sus Ogros y le dice—: Termina con el cuerpo. Hazlo pedazos, que no quede parte reconocible—el Ogro, sin responder, empieza a moverse, con pasos lentos y pesados, se aproxima a donde la Cazadora seguía inmóvil, aparentemente derrotada. La Bruja, al estar segura de su victoria, se vuelve hacía sus otras cinco invocaciones—. Parece que no fue necesario que invocara a los Ettis, con los Ogros fue más que suficiente—luego, tras decir esto, el Ser Oscuro deja escapar un amplio suspiro—. Fue más aburrido de lo que había imaginado. Ojala el combate hubiese durado más.

            La densa capa de neblina seguía reptando por el suelo como una serpiente al asecho, el cuerpo inerte de Yura se encontraba casi hundido por ese espeso manto blanco; lo único reconocible de su figura, era su cabeza y su cabello que le caía al frente del rostro. El Ogro se había acercado lo suficiente, con pasos lentos y pesados. Se detiene delante de la Cazadora y levanta con ambas manos su enorme garrote sobre la cabeza de Yura, con las claras intenciones de aplastarla como si de una vulgar cucaracha se tratase. A la distancia, la Bruja le da la orden final:

            — ¡Acabala!

            El Ogro reacciono y con toda su fuerza bajo el garrote sobre la cabeza de Yura. En tan solo una fracción de segundo, la Bruja había esbozado una sonrisa triunfal. ¡Lo había hecho, derroto a una Cazadora de un Gremio! Ahora solo quedaba una y un grupo de débiles humanos que había de capturar vivos. ¡No podía haber nada más sencillo! Fue lo que pensó en tan solo unos segundos y lo demostró con una sonrisa de victoria; no obstante, el Ser Oscuro estaba tan ensimismado con su triunfo que no pudo notar que en el semblante, aparentemente muerto de la Cazadora, una sonrisa fría y arrogante se había marcado con fuerza.

            ¡El garrote del Ogro fue detenido con un solo brazo! ¡La Cazadora aún seguía con vida! Antes de que el ataque de la bestia la golpeara, Yura levanto el brazo derecho a toda velocidad y logro atrapar el arma del monstruo gigante antes de que el ataque se completara. La Bruja se encontraba incrédula y muda de la impresión. ¡Aquello no podía estar sucediendo! ¡Ella misma escucho cuando los huesos de los brazos de la Cazadora se hicieron pedazos! ¿Cómo era posible?

            — ¿Que estás haciendo, bestia estúpida? ¡Mátala de inmediato!—le rugió la Bruja al Ogro.

            No obstante, no importo cuanta fuerza ponía el Ogro al ataque, no lograba que su garrote bajara un solo centímetro, la Cazadora lo tenía firmemente agarrado y su sonrisa fría y arrogante, seguía marcada en sus delgados labios. Con lentitud, la chica se pone de pie. Una vez incorporada sobre sus piernas, una pequeña mueca se va dibujando en sus labios, luego sigue creciendo hasta convertirse en una risa estrepitosa. Yura se reía a carcajadas sin soltar el garrote del Ogro.

            — ¡Por un segundo creí que moriría!—dijo entre carcajadas estrepitosas. Luego dejo de reír para esbozar una tétrica sonrisa de oreja a oreja con los ojos bien abiertos—. ¡Ese último golpe en verdad me dolió, me destrozaste ambos brazos! ¡Así es como tienen que ser las peleas, si no duele no sirve!—empezó a gritarle a la nada solo para terminar riéndose más—. ¡Me encanta este dolor, esta sensación de la sangre corriendo por mis venas es maravillosa! ¡Quiero más, más, mucho más de esto! ¡Aun no tengo suficiente, quiero más!

            Yura dejo de reír a los pocos segundos y se limitó a esbozar su clásica sonrisa arrogante y afilada. Le clavo sus profundos ojos azules carentes de brillo al Ogro que tenía enfrente y, soltando su garrote, la Cazadora desaparece frente a los ojos de todos los presentes. A los pocos instantes reaparece sobre la cabeza del Ogro y con una fuerza descomunal, le planta una patada directo en la coronilla calva y verde del monstruo. Un terrible crujido se escucha y el Ogro cae hacia delante, muerto. De los ojos y de los orificios de la nariz y las orejas, unos hilitos de sangre no paraban de brotar. De un solo rodillazo en la coronilla de la cabeza, Yura había logrado romperle el cráneo a la enorme criatura verde y maloliente.

            Una vez que acabo con el primer Ogro, la chica se aleja unos pasos del cadáver. Si vivo el olor era horrible, muerto, el hedor que desprendía era insoportable. Mientras caminaba unos pasos, la joven estira los brazos y abría y cerraba las muñecas varias veces, comprobando que sus brazos estén en perfectas condiciones.

            — ¿Cómo es posible que sigas con vida?—le pregunto directamente la Bruja quien, por más que lo deseara, no podía ocultar su tono de asombro e incredulidad. ¡Estaba segura de que escucho el crujir de los huesos! Fue potente y contundente, no había forma que lo confundiera—. ¡Escuche claramente como tus huesos se rompieron!

            Yura movía de un lado a otro el cuello, comprobando que esa parte del cuerpo también este en óptimas condiciones. Le responde a la Bruja con fría indiferencia.

            —Y es verdad. Los huesos de mis brazos se rompieron con el ataque que me dio esa maldita y asquerosa bestia—le concedió con honestidad—. También se me rompieron otros tantos huesos cuando me estrelle contra el árbol. Como dije antes, por un segundo en verdad creí que moriría pero…—en este punto Yura le devolvió a la Bruja una sonrisa fría y una mirada afilada. Sus profundos ojos azules, dilatados y sin brillo, se veían terroríficos e intimidantes—. Como tú misma lo dijiste antes, la arrogancia será tu perdición. Es un error mortal no comprobar que tu oponente este realmente muerto antes de festejar y ahora, por culpa de ese descuido, tú y todas tus bestias, sufrirán una muerte escalofriante.

            La Bruja no dejaría intimidar por las palabras frías de Yura, así como de sus ojos profundos y sin brillo.

            —Aun no respondes a mi pregunta… ¿Cómo fue posible que no hayas muerto con ese ataque?

            — ¡Ah eso! Es muy simple en realidad. Mientras tú te regodeabas por haberme “vencido”, yo tuve tiempo suficiente para sanar mis heridas. Debo decir que tuve mucha suerte, si hubiese perdido el conocimiento con ese ataque, entonces el ataque de ese Ogro me hubiese matado. Pero eso no importa, no importa nada. Yo aprendo de mis errores. De ahora en adelante peleare con el 20% de mi poder y no con el 10, como lo he estado haciendo hasta ahora.

            —Solo… el 10%..., de tu poder…

            —Por supuesto—afirmo Yura con una sonrisa arrogante—. ¿Realmente crees que pelearía con todo mi poder, contra unas bestias tan simples como esos Ogros? ¡Ni hablar, jamás lo haría! Sería una vergüenza terrible que yo, un ser que va más allá de tu comprensión, peleara con toda su fuerza. ¡Es ridículo! Es como si me pidieras que usara un arma de destrucción masiva solo para eliminar a una simple hormiga. No obstante, deberías sentirte muy orgullosa de ti misma. Tú y tus bestias hicieron que yo usara el veinte por ciento de mis poderes. Eso es algo impresionante. ¡Ah, que descuidada soy! Aun no respondo a tu pregunta de antes. Me preguntaste, ¿Cómo es posible que haya sobrevivido a los ataques de ese Ogro? ¿No es verdad? Bueno, como ya te dije, la respuesta es muy simple. Todo se debe a la Energía Espiritual. ¿Lo entiendes?

            — ¿Utilizaste la Energía Espiritual de tu cuerpo para soportar los golpes del Ogro?—pregunto curiosa la Bruja.

            —Así es. Cuando me percate que esa asquerosa y repugnante bestia se había movido detrás de mí, concentre mi Energía Espiritual en mis brazos, lo que de cierta forma, suavizo el golpe, no me malinterpretes. El ataque me dolió como no tienes una idea y los huesos de mis brazos en verdad se rompieron, pero el daño no fue tan letal como hubiese sido de no haber usado mi Energía como colchón para suavizar el impacto. Hice lo mismo con el resto de mi cuerpo cuando salí volando. Me equipe con una armadura de Energía y, con la misma Energía Espiritual, concentrándola en las partes afectadas, aumente la velocidad de recuperación y así, fue que pude volver a moverme.

            — ¡Eso es posible!—exclamo la Bruja incrédula por las palabras de la Cazadora—. ¿Realmente puedes aumentar la velocidad de recuperación concentrando Energía Espiritual en las heridas?

            —Bien implementada, la Energía Espiritual puede ser usada para muchas cosas, no solo para invocar Armas o fortalecer el cuerpo Humano—luego, con tono irónico y sarcástico en la voz, dijo lo siguiente—. ¡Es una lástima que haya personas que puedan usarla y no sepan cómo utilizarla! En verdad es patético—dijo, haciendo referencia a Jessenia y a su pobre capacidad para usar ese poder.

            Para entonces la Bruja ya había recuperado el temple y se había tranquilizado. Analizo cuidadosamente las palabras de su adversario y, tras sopesarlas con calma, es que llego a una resolución final.

            —Me doy cuenta que esa “Energía Espiritual”, puede llegar a ser una verdadera molestia para nosotras—dijo tranquilamente y con tono oscuro—. Pero, de acuerdo a lo que me dijiste, si te ataco en lugares como la cabeza o el corazón, o impido que puedas usarla a nivel consiente, mi victoria estará asegurada.

            A lo que Yura le devolvió una mirada profunda y afilada, junto a una pequeña mueca arrogante con los labios.

            —Solo si puedes golpearme y como ya dije antes, yo no cometo los mismos errores dos veces.

            —Eso ya lo veremos

            Y la contienda se reanuda. La Bruja comenzó a levitar en el cielo, moviendo con rapidez los labios y susurrando cánticos en una lengua ininteligible. Tan pronto como hizo esto, un aura azulada lo rodeo de pies a cabeza. Yura la veía con ojos afilados y con una sonrisa orgullosa en los labios.

            — ¡Atáquenla a hora!—les ordeno la Bruja a sus Ogros mientras que estos eran envueltos en la misma aura azulada que ella.

            Los Ogros obedecieron y, como la primera vez, las criaturas desaparecieron frente a los ojos de Yura, no obstante, la chica se encontraba atenta y prestando atención a todos los movimientos a su alrededor, por lo que en esta ocasión, tomarla por sorpresa será mucho más difícil que la primera vez. Las cuatro bestias que quedaban ganaron una asombrosa velocidad que no concordaba con su enorme apariencia. Aparecían y luego desaparecían en el acto. Yura se concentraba para predecir el siguiente movimiento de sus enemigos y logar esquivar ataques cuando los Ogros se detengan a golpear con sus enormes garrotes.

            La Cazadora deja escapar una última sonrisa maliciosa antes de iniciar con la ofensiva. Uno de los Ogros apareció delante de Yura, con el garrote en alto y listo para aplastar a la Cazadora como si de una hormiga se tratase, pero la chica alcanzo anticipar el golpe, por lo que se quitó en el último segundo con una velocidad que superaba a la de sus enemigos. Desapareció de la vista de la Bruja como de la vista del Ogro y reapareció detrás de la bestia, con una velocidad y fuerza impresionantes, Yura le planto un golpe directo a la nuca del monstruo con su codo derecho, provocando que una ráfaga de energía saliese por el otro lado. Al terminar el golpe, el Ogro dejo caer el garrote, cayó hacia delante con ambas rodillas sobre el suelo y luego termino por desplomarse, derrotado, muerto.

            Quedaban tres Ogros. El tercero se movió rápidamente, no obstante, los ojos de Yura eran más veloces, por lo que alcanzo a verlo claramente. Aquellas bestias eran fuertes y resistentes, sumándoles las habilidades mágicas de una Bruja, los hacían enemigos formidables para algunas personas, sin embargo, con o sin magia de Bruja, aquellas torpes y lentas bestias no dejaban de ser solo eso. Unos pobres animales carentes de inteligencia, por lo que no podían urdir planes de ataque, tampoco sabían cómo atacar o defenderse. Era demasiado fácil anticipar sus movimientos, incluso con la velocidad que la Bruja les había dado. Al tercer Ogro lo espero tranquilamente en su lugar, éste finalmente apareció y cuando lo hizo, soltó un temible golpe que sacudió el viento del lugar. Sin duda alguna, si aquel ataque hubiese tocado el suelo, ahora mismo habría un agujero en la tierra, no obstante, la Cazadora detuvo con una sola mano el garrote de la bestia. Frente al monstruo, Yura desapareció y reapareció delante de la misma criatura, solo que ahora, le había dado una patada directo en la quijada. La fuerza del ataque fue tan impresionante que levanto unos metros a la criatura y la lanzo a varios metros de distancia. Solo quedaban dos Ogros.

            La Bruja miraba incrédula las proezas físicas de la Cazadora y mientras la veía luchar contras sus bestias, recordaba al mismo tiempo lo que Yura le había dicho.

            — ¿Solo el 20%?—se repitió a sí misma en el aire—. ¡Solo está peleando con el veinte por cierto de sus poderes!

            Cuando el Ser Oscuro al fin comprendió la magnitud que encerraba los poderes de la Cazadora es que opto por un plan diferente. La Bruja hizo una señal extraña con las manos, las había juntado para crear con los dedos un símbolo extraño y mientras lo sostenía, el Ser Oscuro comenzó a recitar un oscuro y siniestro cantico. Al compás de sus palabras ininteligibles, la neblina iba en aumento. Hasta que finalmente, todo el campo de batalla quedo inundado por una densa capa blanquecina que lo bloqueaba todo: Ogros, los árboles, las puntiagudas ramas de los mismos e inclusive la luz de la luna quedo sumergida por ese mar blanco.

            — ¡Ahora, atáquenla entre los dos!

            La Bruja volvió a formar una posición con las manos y junto con estas, a recitar canticos. ¡Estaba aumentando las facultades físicas de sus monstruos hasta los límites permitidos! Esta clase de magia le permitía fortalecer el cuerpo físico de los Ogros, pero el precio que hay que pagar es que cuando la magia pierda su efecto, los músculos, los tendones y los huesos de los monstruos, quedaran irremediablemente destruidos por el esfuerzo ejercido.

            A la Bruja no le importaba lo que le pasara a esas dos malolientes y torpes criaturas, lo único que le importaba era cumplir con su misión: acabar con la vida de esa Cazadora y en esta ocasión, ella misma le cortara la cabeza para estar ciento por cierto segura de su victoria. No solo la humana aprendía de sus errores. No obstante, nada era tan fácil como lo parecía. En mitad de un océano blanco, Yura sonreía con orgullo. A su alrededor, los Ogros se movían a una impresionante velocidad. La densa capa de neblina blanca, sumándole la velocidad de aquellas criaturas, los volvían oponentes formidables. No paraban de moverse de un lugar a otro, claramente, tratando de confundir a la Cazadora. Eso no funcionaria. Al menos…, no con ella.

            —Los veo—dijo con una mueca de satisfacción—. ¡Los veo! ¡Puedo verlos! ¡Esto es realmente lo único que tienes! ¿Un grupo de bestias estúpidas y un poco de neblina? ¡Por favor, al menos pónmelo un poco más difícil! Esto está resultando ser demasiado sencillo.

            La Bruja la escuchaba desde la distancia, continuando con su posición de manos.

            “Está mintiendo” Es lo que pensaba de las palabras de la Cazadora. “Es imposible para un humano ser capaz de ver en mitad de esta neblina. Si a eso le sumamos la velocidad de los Ogros, ¡está claro que la victoria me pertenece! Solo que esta vez no bajare la guardia. ¡Atáquenla ahora!”

            Los últimos dos Ogros se encontraban a los lados de Yura. Se había detenido junto a la chica para un ataque en conjunto. Ambos garrotes yacían en el aire, listos para bajar con la renovada fuerza que la Bruja les había otorgado. Y al momento del impacto, el desplante de energía fue tan abrupto y repentino que, una ráfaga de viento disipo la neblina que lo ocultaba todo y, debajo de ella, ambas armas fueron bloqueados por los brazos desnudos de la Cazadora. La Bruja veía impresionada e incrédula como la humana bloqueaba el ataque de ambos monstruos en conjunto. Sus brazos yacían intactos, sin temblar y sin una sola gota de sangre.

            —Ya te lo había dicho antes—le hablo a la Bruja sin inconvenientes en el tono de voz—, aunque no tenga mis ojos para ver, todavía puedo sentir el instinto asesino de tus monstruos. Puedo percibir claramente su enorme sed de sangre y aun con los ojos cerrados, puedo saber de dónde vendrá el ataque. No importa cuanta neblina utilices, no importa cuánto aumentes el poder de tus bestias, tú nunca podrás vencerme.

            Acto seguido, Yura empujo a los dos Ogros que seguían en su inútil intento por aplastarla con sus garrotes. Cuando se hubo desecho de ellos, levanto frente a la Bruja un único dedo de la mano derecha. Su dedo índice. Se lo monstro al Ser Oscuro junto con una sonrisa triunfar. Ésta no pudo entender lo que quería decirle con este acto hasta que la misma Cazadora se lo explico.

            — ¿Ves esto? ¿Sabes lo que es? Un dedo. Esto es lo único que necesito para vencer a tus torpes criaturas.

            Dicho y hecho. Yura desapareció usando su increíble velocidad y se colocó sobre uno de los Ogros que aún no se habían levantado. Con un solo y limpio movimiento, la Cazadora enterró todo su dedo índice justo en la frente de aquella maloliente criatura. El Ogro, quien antes de este movimiento había levantado los brazos para quitarse de encima a la humana, los dejo caer cuando la Cazadora hubo finalizado con su movimiento. Yura desenterró el dedo ensangrentado y se apartó del monstruo que ya no se levantaría nunca más.

            Para cuando finalizo con el cuarto Ogro, el quinto ya se encontraba corriendo en dirección a Yura, con su arma levantada y lista para golpear con ella a la Cazadora. La joven lo miro con indiferencia y antes de defenderse dijo lo siguiente:

            —Esto es demasiado sencillo…

            Cuando la bestia ya se encontraba sobre Yura, ésta desaparece de la vista del monstruo y reaparece justo al frente de él. Con un solo golpe que la joven le planto directo en su grasienta y verde barriga, el Ogro vomito una impresionante cantidad de sangre verde, dejo caer su arma y a continuación, cayó hacia atrás, muerto.

            La Cazadora caminaba tranquilamente, sacudiendo el brazo con el que golpeo al Ogro y alegándose del maloliente cadáver. Se detuvo a unos metros de la Bruja, observándola cuidadosamente, a ella y aun nuevo grupo de bestias salvajes, estas eran un poco más grandes que los Ogros y más horribles, si es que eso era posible.

            Yura calculo cuidadosamente la distancia que la separaba de la Bruja, así como al resto de sus oponentes y pensó que sería muy fácil para ella matarla de un solo golpe, de la misma forma que al resto de sus asquerosos y malolientes monstruos de dos cabezas. Porque así era como esas criaturas eran. Eran como dos metros más altos que los Ogros, su piel se veía igual de gruesa y resistente, solo que esta no era verde, sino de un pálido color gris. Estaban desnudos de la cintura para arriba y, el rasgo más distintito de aquellas criaturas, lo más notorio que poseían, era que cada uno de esos monstruos, tenía dos cabezas. Y de sus bocas, decenas de colmillos, gruesos y largos. La Cazadora sonrió de alegría al ver que su diversión continuaría un poco más. De su mente se le habían olvidado todas las demás cosas: la misión del Gremio, la compañía de hombres que habían entrado con ella, la princesa Ariana cuyo noble gesto de auto sacrificio salvaría muchas vidas humanas, su compañera de trabajo, Summer y todas las demás cuestiones que a ella no le interesaban y tampoco le importaban. En esos momentos solo estaba Yura, esa Bruja y esos enormes monstruos grises de dos cabezas. La pelea continuaría. La Cazadora podía vencerlos rápidamente si es lo que ella deseara, no obstante, de hacerlo la pelea sería muy rápida y demasiado aburrida. Ella aun deseaba seguir jugando. Quería seguir peleando. Necesitaba continuar experimentado esa emoción, ese placer orgásmico que sentía cuando golpeaba, esquivaba, bloqueaba y mataba criaturas monstruosas. Para Yura, pelear era la única razón de su existencia. Nada más le importaba. Fuera de los combates, no había vida para ella. 

            Al no poder resistir la emoción de seguir peleando contra enemigos, la Cazadora comienza a reírse por la impaciencia. ¡Todavía no estaba satisfecha! La bestia que dormía dentro de Yura aún tenía hambre y podía seguir comiendo mucho, mucho más.

            — ¡Aun no estoy satisfecha, Bruja! ¡Todavía puedo continuar! ¡Invoca a todas las criaturas que tu magia te permita, no importa si son decenas o centenares de monstruos, yo me encargare de eliminar hasta la última aberración que te saques de la manga!

            Yura levanto el brazo derecho y frente a la Bruja cerro su puño con fuerza, dándole a entender que aun podía continuar con la batalla. La bestia dentro de la Cazadora rugía impaciente, tenía mucha hambre y necesitaba ser alimentada para que volviera a dormir con tranquilidad, al menos, hasta que volviera a despertarse y el hambre regresara.

— ¡Estas completamente loca!—exploto la Bruja a la distancia—. ¡Pero si eso es lo que quieres, estoy más que feliz de satisfacerte!

            La Bruja comenzó a levitar alta en el cielo, su cuerpo se rodeó con un aura azulada y junto a este nuevo poder que el Ser oscuro estaba implementando, una enorme cantidad de círculos mágicos aparecieron en tierra y del interior de los mismos, decenas y decenas de criaturas monstruosas emergieron. Yura se encontraba rodeada por lo que ella tanto<

Notas finales:

CONTINUACIÓN DEL CAPITULO: 

una horda de enemigos para vencer.

            Mientras la Cazadora se enfrentaba contra un pequeño ejército de adversarios, más adelante, Summer y compañía, atravesaban un obstáculo diferente e igual de desafiante. La noche solo estaba comenzando y el Bosque Negro aún tenía muchos obstáculos por mostrar.

 FIN DEL CAPITULO. 

 

Hasta el proximo capitulo. 

Por favor, si ven alguna falta de ortografia o gramatica, no dejen de señalarmela. Para cualquier duda, no olviden dejar un comentario con sus impresiones de la historia. 

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