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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

¡Hola lectores, lamento la tardanza, pero éste capitulo me dio muchos problemas, al borde de borrarlo en varias ocasiones para reescribirlo, por lo que les pido amablemente que me dejen sus impresiones de la historia!

En verdad quisiera saber que piensan de este capitulo. Sin más por el momento, espero lo disfruten y hasta la próxima.

La compañía que había comenzado su larga travesía unida, se encontraba ahora fragmentaba en varias partes diferentes. Al inicio del Bosque Negro, Yura se enfrentaba con los Familiares de una Bruja; más adelante de ese punto, Summer se encontraba luchando contra un grupo de Trolls, criaturas con apariencias semi humanas, solo que de mayor altura, piel verdosa y cara deforme; poca habilidad intelectual, salvo para las batallas, tema que según la Cazadora, los Trolls eran expertos en esa materia y, finalmente, más adelante de ese punto y continuando su avance, los diez hombres que escoltaban a la princesa Ariana y la chica misma, eran presa de un sortilegio que una de las Brujas había usado en ellos.

            El hechizo de la Bruja llamada: Lil, consistía en una simple sugestión y había iniciado cuando momentos antes, aquella capa de neblina blanca lo inundo todo, a partir de ese momento, sumándole los canticos siniestros que el Ser Oscuro había empleado, los humanos veían a la Bruja no por su verdadera apariencia, sino como a la Cazadora y eso no era todo, la neblina les había provocado alucinaciones, creyendo que Summer había derrotado en cuestión de segundos, a un grupo de Trolls, criaturas que, según los Cazadores de Eternal Soul, eran bestias de un nivel muy alto y no se les recomendaba luchar contra esos seres en solitario.

            Por más increíble que pareciera, gracias al sortilegio de la Bruja, ninguno de los humanos presentes puso en duda la veracidad que se presentaba ante sus ojos y, como si todo fuera parte de la misma realidad, la Bruja los guiaba hacía zonas más profundas del Bosque; los caballeros y la princesa, eran ignorantes y sordos de los constantes gritos de Summer para advertirlos. Ya era demasiado tarde, se encontraban controlados por la magia de un Ser Oscuro.

            Mientras andaban entre los profundos y oscuros caminos del Bosque Negro, evadiendo las constantes ramas que se presentaban en su camino con la mayor naturalidad posible, y tratando de no tropezar con las raíces que sobresalían del suelo, los varones seguían a la falsa Cazadora con una bobalicona sonrisa en los rostros. Cada uno de ellos se regocijaba pensando en las riquezas y en la gloria que obtendrían luego de haber completado su misión con éxito. Se imaginaban lo siguiente: ¡Los diez caballeros que le pusieron fin a la guerra! ¡Ese era el titulo perfecto que iniciaría con la historia de diez valientes guerreros que, con todas las posibilidades en su contra, se aventuraron a los peligros del Bosque Negro solo para terminar con la larga guerra que llevaba años azotando a los reinos que en antaño, fueron amigos inseparables! ¡Si, la historia comenzaría con una breve bibliografía de cada uno de los guerreros y luego, el verdadero relato comenzaría!

            ¡Se lo imaginaban y todo era perfecto! Se veían así mismos llegando al reino de Before luego de una larga caminata, se les recibiría con comida, camas cálidas, baños calientes y mujeres para cada uno de los hombres. Luego de la boda y una vez completada su misión, su nuevo reino hermano le daría a los diez valientes un caballo por cabeza, uno grande y musculoso. Un hermoso animal y con mucha comida y bebida para poder regresar al reino de Dragma por el camino largo porque, ¡ni de broma se atreverían a ir por el Bosque Negro! ¡No señor! Aun si los escoltaran diez o veinte Cazadores experimentados, ni de broma se volverían a meter a ese lugar, ni por todas las riquezas del mundo lo harían. En tan solo un día de viaje por ese oscuro y frío lugar, los diez jinetes se percataron de la enorme diferencia entre humanos y Seres Oscuros. De no ser por las increíbles habilidades de la mujer que los guiaba con paso decidido al frente de ellos, lo más seguro es que esos horripilantes monstruos, grandes y verdes, los hubiesen matado para luego devorarlos.

            A ninguno de los hombres le sorprendió ni le molesto cuando la falsa Summer tomó el liderazgo de la compañía de hombres. Ella les había salvado la vida y, gracias a la Cazadora, la fama y la fortuna los estaban aguardando de regreso, por lo que según ellos, si la chica deseaba ser líder temporal de un grupo de guerreros, ¡pues adelante, ninguno de ellos lo impediría! Todos estaban contentos y sonrientes, satisfechos y en completa paz y armonía y todo se lo debían a Summer y a sus grandiosas habilidades de pelea. Aquella mujer se había convertido en tan solo unos momentos de preocupación, en la luz de la esperanza que los guiaría fuera de las tinieblas de ese bosque y, ninguno de los caballeros de la princesa, deseaba quedarse atrás. Un solo vistazo y una sola batalla contra esos Trolls los hicieron percatarse de sus pocas oportunidades contra esas bestias salvajes.

            En fin, toda la compañía, salvo el líder, Rudolph Strauss, caminaban sonrientes, con sus cuerpos ligueros como plumas; alegres y contentos de la vida; lo que ninguno de ellos sabía, es que esa alegría, esa felicidad, esa sensación de ligereza que sus cuerpos sentían y esa calma en sus espíritus, no eran otra cosa que la misma magia de Bruja haciendo efecto dentro de la mente de esos hombres. La neblina de la Bruja no solo los hizo ver una falsa realidad, los cánticos siniestros que escucharon por boca de la Bruja, los habían sometido a una especie de trance donde todos se encontraban alegres y tranquilos; seguían al Ser oscuro sin ser verdaderamente consientes del camino que tomaban. 

            Afortunadamente, ya sea por la suerte o por una increíble resistencia a la magia, solo el capitán, Rudolph Strauss, se había salvado de estar sometido a ese estupor. Sin lugar a dudas, él también había escuchado el cántico y también fue testigo de la falsa realidad, no obstante, más grande que la magia de la Bruja, los sentimientos de enojo y frustración que el varón sentía para con su misma persona y con todos los demás, eran superiores a los poderes del Ser Oscuro. Por más que la magia deseaba mantenerlo contento y alegre como a sus compañeros, sus sentimientos personales se encontraban sumidos en otros lugares mucho más oscuros.

            Rudolph se encontraba humillado, avergonzado, furioso y frustrado. ¡Cómo era posible que él, uno de los hombres más fuertes del reino de Dragma, le esté dando la espalda a sus enemigos mientras permitía que un grupo de chicas extranjeras, se encargaran de toda la pelea! ¡La sola idea le quebraba la cabeza! Y lo peor de todo, es que no podía hacer nada. Dentro de su cabeza, aun recordaba con lujo de detalle la espalda de Yura, cuando se enfrentó valientemente a los bandidos en Paso Largo, en esa ocasión, Rudolph y sus hombres fueron unos inútiles. Luego, cuando llegaron al Bosque Negro, la misma chica se había quedado peleando contra los monstruos, mientras tanto, ¿qué hizo Rudolph? Se limitó a mirar la espalda de la Cazadora mientras la dejaba sola. Y eso no era todo, cuando finalmente tuvo la oportunidad de demostrar su valor y coraje contra ese grupo de Trolls, llego Summer y le pidió que se quedara atrás, pues solo le estorbaría en el combate. “Estorbar”, aquella palabra apuñalaba su orgullo de guerrero como mil cuchillos calientes y, una vez más, no fue capaz de decir nada. La Cazadora tenía razón. El líder de la expedición lo había entendido cuando combatieron contra esas horribles criaturas verdes. No solo los superaban en tamaño, en fuerza o velocidad, sino que también esos seres eran guerreros experimentados, cuya experiencia en combate, sobrepasaba por mucho a la del capitán de la compañía. Le dolía admitirlo, pero de haber seguido con aquella batalla, todos hubiesen muerto.

            Su orgullo de guerrero, su ego masculino, en un solo día, fue duramente golpeado y ahora, el hombre se auto compadecía, quedándose atrás cual niño haciendo berrinches; la idea de ver a la Cazadora al frente de sus hombres, guiándolos por el Bosque Negro, ocupando su lugar, era demasiado insoportable como para verla.

            “¡Si tan solo yo tuviera los mismos poderes, yo les mostraría que también soy capaz de luchar contra esos seres!”

            Pensaba mientras se molestaba consigo mismo y con todos los demás. Se encontraba decaído, solo deseaba que la misión terminara, tomar a sus hombres y regresar al reino de Dragma, a fin de cuentas, con las Cazadoras allí en el bosque, Rudolph estaba de sobra, no se sentía útil ni necesario.

            Mientras el guerrero se hundía en su depresión que, irónicamente, era lo que lo salvaba del sortilegio de la Bruja, más atrás, en el área de combate que dejaron apenas unos minutos, la batalla de Summer contra los Trolls seguía llevándose a cabo.

            Luchando con ferocidad, sin dejar de moverse en el campo de batalla, Summer atacaba, defendía y esquivaba según fuera la necesidad. Ahora comprendía, tras haber luchado sola contra los Trolls, lo que otros Cazadores de la Segunda Rama decían sobre ellos: “Son consideradas, Bestias Guerreras, insensibles al miedo a la muerte y al dolor de la pelea. Poseedores de una prodigiosa habilidad de sanación que los volvía seres letales en combate y dotados de una asombrosa capacidad evolutiva en mitad del enfrentamiento, es decir, si bien su inteligencia y capacidad de razonamiento era casi nula, en la batalla, su intelecto era impresionante. Eran capaces de aprender rápidamente el patrón de ataque de sus oponentes y adaptarse a él para poder vencerlo.”

            “En resumen” Pensó Summer mientras hacía girar su larga guadaña y partía a unos de esos Trolls por la mitad. “A estas criaturas, hay que vencerlas lo más rápido posible y evitar que aprendan los movimientos de su oponente.”

            Desde su aparición en ese descampado, la Cazadora había logrado derrotar a seis de los diez Trolls que amenazaban la vida de los humanos; aun le faltaba otros cuatro y uno de ellos, seguramente el líder del grupo, era el más alto y con la musculatura mayormente marcada y, por si no fuera poco, era hembra. Según los estudios que Summer había realizado para ser una Cazadora de la Segunda Rama del Gremio, especialista en cazar bestias salvajes; los Trolls generalmente se mueven en grupo de cinco, diez o más integrantes y, por cada grupo, siempre había un líder que daba las órdenes, usualmente, ese líder, era un Troll femenino, ya que las féminas de esta especie, nacían con mayor fuerza física que los varones y mayor tamaño, sino que más inteligentes, por lo que no era raro ver a un grupo de Trolls ser liderados por una hembra y no por un macho. No obstante, todo esto eran malas noticias para la joven de largo cabello verde, pues sabía que las Trolls hembra eran increíblemente fuertes y con buenos instintos de pelea, mucho mejores y más desarrollados que los de la misma especie pero masculinos.

            Los Trolls se preparaban para volver a dispararse contra la Cazadora, indiferentes a la reciente muerte de uno de sus camaradas. Levantaban ambos brazos, listos para utilizar sus largas garras; Summer, por el contrario, ponía su larga guadaña doble al frente de su cuerpo, lista y preparada para enfrentar lo que sea que esas bestias decidieran hacer. Sin embargo, antes de que los entes se lanzaron contra la humana, es que la líder de ese grupo, el Troll llamado, Azag, extiende su largo brazo verde y musculoso y, ante aquella acción, los otros de su especie se quedaron quietos, observando a su líder con ojos atónitos y expectantes.

            “Retrocedan, yo me haré cargo.”

            Les había dicho en su lengua ininteligible para la humana. Azag caminaba con la vista puesta al frente, ignorando las miradas que sus esbirros le lanzaban, pero sin atreverse a contestarle o a interponérsele en el camino. Aquellos seres, torpes y con poca inteligencia, reconocían la fuerza superior de su líder, por lo que la seguían, la respetaban y le temían. Después de todo, en la especie de los Trolls, los líderes de cada grupo de guerreros eran elegidos mediante combates y solo el más fuerte imperaba al final.

            Al ver a ese enorme monstruo que se aproximaba a los tres metros de altura, Summer tuvo que retroceder un paso y tragar saliva, éste ser era completamente diferente a los machos a lo que se había enfrentado hasta entonces. Había una chispa de inteligencia superior en sus oscuros ojos, sin mencionar que la presencia que emanaba era fuerte, repleta de seguridad y confianza en sí misma. No solo era más alta y musculosa que los otros Troll, ésta desprendía experiencia por todos los poros de su cuerpo. Los Cazadores, debido a sus años de batallas y entrenamientos, al igual que soldados y guerreros humanos ordinarios, había desarrollado un sexto sentido para las peleas, éste sentido se basaba en deducir que oponente saldría victorioso aun sin la necesidad de pelear. Para saber esto bastaba con concentrarse en las dos partes y verificar las presencias que cada adversario emanaba por todo su cuerpo, dependiendo de quien tenga la presencia más fuerte, es que se puede decidir quién será el ganador antes de que la batalla haya comenzado. No obstante, es craso error basarse puramente en las presencias para determinar a un ganador en una batalla. Los expertos sabían que en una pelea, nada era seguro y aun el enfrentamiento más simple, podía tornarse sumamente peligroso. Por lo que los Cazadores tenían por regla de oro, jamás bajar la guardia hasta no estar plenamente seguro de la victoria.

            Y ahora, en esos momentos, el sexto sentido de Summer le decía que se encontraba en gran desventaja al enfrentarse a ese Troll, no importaba por donde lo viera, aun si seguía sin desenfundar sus armas, la espantosa criatura no dejaba huecos o aperturas por donde la chica pudiese atacar. Esa criatura era un enemigo de cuidado y Summer no podía bajar su guardia si esperaba sobrevivir al enfrentamiento.  

            De pronto, con una velocidad aterradora, el combate había dado inicio. Frente a los ojos ámbar de la Cazadora, su oponente había desaparecido; inmediatamente al detectar su presencia y de donde venía el ataque, Summer rápidamente, movida por reflejos puros, se inclinó hacía delante lo más que pudo, de no haberlo hecho cuando lo hizo, las espadas del Troll le hubieran cortado la cabeza. Al tener al enemigo demasiado cerca, la Cazadora da un salto de unos pocos metros hacía atrás para tomar distancia. Al caer en tierra no le quito los ojos de encima a su impresionante oponente, asegurándose de tener su guadaña siempre al frente de su cuerpo y firmemente sujeta con ambas manos.

            “¡Es rápida! La perdí de vista por unos segundos, de no haberme inclinado cuando lo hice, ahora ya estaría muerta.”

            Frente a la Cazadora, el Troll llamado, Azag, reía quedadamente sin apartar sus oscuros ojos de la chica ante ella y sin dejar de apretar sus enormes espadas. Pese a ser una hembra, seguía siendo un ser repulsivo con una fealdad que resultaba perturbadora para la imaginación humana.

            —Eres buena—le había dicho el Troll en la lengua común de los humanos. Al escucharla hablar, Summer tuvo que reprimir su asombro por una mirada sombría. No era imposible que una bestia salvaje pudiese hablar la lengua de los humanos, solo era extraño e inusual, no todos los días un Cazador se encontraba con un Troll con la inteligencia necesaria como para aprender una lengua distinta a la de su especie y, al saber que su oponente era uno de esos adversarios extraños que te encontrabas una vez cada tanto tiempo, las posibilidades de Summer de ganar esa batalla se volvían cada vez más oscuras, pues la inteligencia de su adversario le decía que no solo poseía una gran fuerza física, una mayor resistencia en el combate y una vasta cantidad de experiencia, producida por innumerables batallas que ese Troll haya tenido en su larga vida, sino que también era capaz de armar estrategias y evaluar el progreso de la batalla y así, tomar las mejores decisiones de ataque o defensa—.Otros humanos a los que he enfrentado, han caído con ese simple movimiento. ¡Espero que tú no seas como ellos y podamos pasar un momento divertido!

            La palabra “divertido” empleada para referirse a una batalla a muerte entre dos seres de especie diferente, por alguna razón, le hizo evocar la imagen de Yura dentro de su cabeza. A Summer no le cabía la menor duda, ese Troll y su compañera de viaje, se hubiesen entendido de maravilla y entre las dos, hubiesen disfrutado de una pelea exquisita.

            Ante la comparación que hizo de ese Troll y de Yura, Summer no pudo evitar dejar escapar una pequeña sonrisa con los labios. Si lo analizaba lentamente, aquella criatura se parecía en personalidad a su compañera de viaje, incapaz de ver más allá de sus propios deseos personales.

            — ¿Qué te causa tanta gracia?—le pregunto Azag con una voz profunda, pesada y que no concordaba con su género.

            A decir verdad, era una excelente pregunta, “¿Qué era tan gracioso?” La respuesta era muy simple: ¡Nada! ¡Nada de eso era gracioso! En sus dos años como Cazadora de bestias en Eternal Soul, Summer se había enfrentado a varios tipos de monstruos, la mayoría eran grandes y poderosos; tenían fuerza y resistencia, pero no dejaban de ser simples animales carentes de inteligencia y habilidad racional, por lo que muchas de esas veces, pese a la desventaja física que padecía la Cazadora, no era realmente difícil enfrentar a esos seres, poderosos, si, inteligentes, imposible. Debido a la naturaleza salvaje de aquellas criaturas, vencerlas no consistía mucho trabajo, no era fácil y muchas veces las peleas no terminaban rápido, pero tampoco eran enfrentamientos imposibles. Sin embargo, a diferencia de las muchas otras bestias que Summer había enfrentado en el pasado, los Troll eran los primeros que demostraban capacidad de aprendizaje en mitad de una batalla, y ahora, la Cazadora se enfrentaba con su líder. Esa podría ser la pelea más dura que haya tenido en mucho tiempo.

            —Solo pensaba—le responde— que te pareces mucho a una persona que conozco, y eso me hizo gracia.

            —Eso es bueno. Me alegra que mis oponentes tengan un momento de diversión antes de acabar con ellos.

            Azag puso al frente sus dos enormes espadas, cuyo ancho de la hoja superaba su largo y, con una velocidad similar a la del inicio, desaparece frente a los ojos de Summer, no obstante, la Cazadora, ya familiarizada con ese nivel de habilidad, no se dejaría tomar por sorpresa, por lo que cuando el Troll aparece a su lado con ambas cuchillas listas para arremeter, Summer bloquea su ataque con el largo cuerpo de su guadaña; inmediatamente repele a su oponente lanzando cuchillada tras cuchillada. Azag desviaba todos sus ataques a los lados usando sus propias armas y su gran fuerza bruta.

            La Cazadora, al ser usuaria de una guadaña, sus movimientos de pelea se basaban mucho en los movimientos de sus brazos y de sus piernas, debía hacer girar a gran velocidad su larga arma para así, poder confundir a su oponente y atravesarlo con una de las dos hojas curvas que tenía esa hoz en los extremos de la misma. Sin embargo, su enemigo, al ser versado en el arte del combate, podía leer todos los movimientos que Summer hacía y así, lograr esquivar y bloquear a tiempo todos sus ataques. En una apertura que la cazadora pudo notar y no desperdiciar, se dispara contra su oponente y le propina una patada directa en el abdomen. Al recibir el impacto, el Troll es arrastrado unos pocos metros dejando las marcas de los pies en el suelo. Sin embargo, una vez se hubo recuperado del impacto de ese golpe, el monstruo se rasca el área afectada sin sentir nada en particular. Podría haberlo empujado, pero los músculos abdominales de ese ser eran tan duros como las rocas de las montañas.

            Después de verificar que esa patada no le había hecho ningún daño, Azag se ríe un poco de la Cazadora.

            —Que lastima, si hubiesen tenido un poco más de fuerza, esa patada en verdad me hubiese puesto en aprietos—Azag se pone en posición de combate, listo para volver a la acción—. Yo te enseñare como debe de ser una verdadera patada.

            En esta ocasión, el Troll se disparo directamente hacía Summer y bajo sus dos anchas espadas contra el cuerpo de la chica, ésta bloqueo ambas armas con su guadaña, no obstante, el haber recibido de lleno la fuerza bruta de ese monstruo, le provoco un dolor en los brazos. Sus piernas se encontraban fuertemente aferradas a la tierra para no hundirse o resbalarse. Apretaba los dientes debido al esfuerzo que ponía por resistir la fuerza bruta de aquella criatura, mientras tanto, Azag sonreía ante los pobres intentes de la humana. Levantó rápidamente el pie, sin darle tiempo a Summer para reaccionar y le plantó una patada en el mismo lugar que la joven lo hizo con el monstruo, solo que en ésta ocasión, la chica fue despedida a varios metros de la criatura y, cuando se hubo detenido, cayó sobre su rodilla derecha y con la mirada apuntando al suelo. Esa patada le había provocado un dolor terrible, tanto así que la chica pensó que si seguía apretando los dientes en un intento por no gritar, estos terminarían rotos dentro de su boca. Se llevo el brazo izquierdo al área afectada, como si al hacer eso, el dolor fuese a disminuir. Pero no funcionaba.

            Con la vista clavada en la tierra fría y negra de ese bosque oscuro, Summer comenzó a respirar entrecortadamente y a agitarse; en un vago intento por levantarse e incorporarse sobre sus piernas, la chica volvió a caer sobre su rodilla, llevándose ambas manos al estomago y dejando en el suelo su guadaña de doble filo. Aquel golpe en verdad le había hecho daño.

            —Así es como debe de ser una verdadera patada—le había dicho el Troll—. Es una lastima que no vivirás para ponerla en practica.

            Azag comenzó a caminar tranquilamente hacía la Cazadora con pasos amedrentadores; la chica por el contrario, no podía más que mirar inútilmente como ésta criatura se acercaba a ella sin poder hacer nada. Una vez que el Troll se detuvo ante la joven adolorida, se inclina un poco para tomarla del largo cabello pero, en ese preciso instante, Summer toma rápidamente la guadaña que seguía invocada a su lado y trata de provocarle a su enemigo un corte frontal con una de las cuchillas curvadas del Arma Espiritual. Lamentablemente, Azag percibió a tiempo el ataque de la humana y se había lanzado hacía atrás en el último segundo, aun así, Summer alcanzó a provocarle un corte de unos centímetros junto al ojo derecho, provocando que de la herida, unos hilitos de sangre roja emergieran. La sangre había llegado al nivel de los labios y para limpiarla, el Troll saco la lengua y se lamió su propia sangre para después, mostrarle a la humana, una pequeña sonrisa de aprobación.

            — ¡Perfecto, así es como debe de ser!—le dijo con un tono de voz aprobatorio—. Lamentablemente, aun no es suficiente para vencerme.

            Summer se levantó con su Arma Espiritual en manos, las piernas le temblaban a causa del dolor que se veía obligada a soportar en el estómago, su respiración era agitada y del semblante de la chica, las gotas de sudor empezaban a emerger. Azag estaba a punto de lanzarse contra su oponente, cuando de pronto, la repentina voz de su ama la detiene.

            “Espera un momento” Le había dicho la Bruja telepáticamente.

            “¿Desea que termine de una vez con la humana?”

            “No, aun no. Sería demasiado fácil para ti matarla y eso sería muy aburrido de ver. Quiero que te diviertas con la chica, muéstrame un emocionante espectáculo.”

            “¡A la orden!”

            Y, para cumplir con las exigencias de su ama, Azag guarda sus anchas espadas en las fundas que llevaba amarradas a los lados de la cintura. Tras haber visto el pobre nivel de pelea de la Cazadora, el Troll había llegado a la conclusión de que no necesitaría armas para vencerla, se valía simplemente de las manos desnudas. Se vuelve hacía la Cazadora, extiende el brazo derecho al frente de su cuerpo y entonces, la criatura le hace una señal con la mano a la humana, indicándole que la estaba esperando y que podía atacarla cuando quisiera.

            Ante esa declaración rebosante de confianza; Summer muestra los dientes en un arrebato de cólera, se lanza hacía su oponente con su guadaña en mano y ya lista para la pelea, comienza a dar giros sobre sí misma blandiendo su Arma Espiritual, tratando inútilmente de alcanzar el cuerpo de Azag; mientras tanto, éste enemigo, veía con los ojos, sin perderse ni un solo movimiento, los ataques de Summer, podía seguirlos y con mayor facilidad, evadirlos. El Troll se había percatado que la velocidad de la Cazadora había disminuido considerablemente, sin duda alguna, gracias a la patada que le había propinado momentos antes. Se podía percibir el dolor reprimido en el semblante de la humana.

            Ya cansada de evadir, Azag desvía una cuchillada de la guadaña que estaba dirigida a su rostro, se adelante un paso y le propina a la Cazadora un puñetazo en el cachete derecho; la fuerza del impacto fue tal que lanzo a la joven unos metros de distancia. Finalmente, tras comprobar que su oponente ya no ofrecería nada nuevo a la pelea, es que el Troll pasa a la ofensiva. Usando su gran velocidad, impide que Summer se ponga de pie, le propina una patada en el costado izquierdo, lanzándola nuevamente otro par de metros por la fuerza del ataque. Azag la toma de la pierna y entonces comienza a hacerla girar para luego arrojarla de regreso a donde estaban peleando. Tratando de incorporase lo más rápido posible, el Troll le planta una nueva patada en el mismo lugar que le dio la primera, ésta, al momento de recibirla y sin haber sanado su primera dolencia, provoca que la Cazadora caiga con ambas rodillas sobre el suelo y con los brazos cubriéndose fuertemente el área afectada.

            Summer empezaba a temblar de dolor y apretaba los dientes en un desesperado intento por no gritar. Su oponente caminaba hacia ella con toda la calma del mundo, entonces, al llegar ante la chica y, sin el menor inconveniente, toma a la Cazadora por la cabeza, la levanta con la mano izquierda, la pone a su nivel para que estén cara a cara y así, Azag se separa de la humana al propinarle un puñetazo justo en mitad del rostro, golpe que termina lanzándola unos dos metros de distancia y cayendo tendida boca arriba, con la vista puesta en el cielo oscuro de la noche. Sus cansados ojos advirtieron la localización de la resplandeciente luna llena, por la que enfoco sus pocas energías en ver el deslumbrante astro en el firmamento.

            “¡Vaya! La luna se ve hermosa ésta noche, es una lástima que la esté contemplando desde éste punto en el suelo…”

            La vista de la luna quedo eclipsada por la aparición del feo y verde Troll ante Summer, la criatura se sentó sobre el abdomen de la chica y entonces, con una crueldad que no conocía los limites, empezó a darle puñetazo tras puñetazo en el rostro de la Cazadora. La cabeza de la joven se movía rápida y bruscamente de derecha a izquierda por los ataques de Azag.

            “Parece… parece que hasta aquí llegue. Es una lástima, me hubiera gustado despedirme de Alex, no pude decirle adiós antes de venir a esta misión. ¡Vaya que se enojara conmigo cuando se entere de mi muerte! Lo siento chicos, princesa, tengo la costumbre de hablar demasiado, les dije que los protegería y al final, soy yo la que terminara muerta… ¿Eh? Que extraño. La luna y el cielo, ¿han dejado de moverse? ¿Por qué será?”

            Poco a poco, Summer iba perdiendo el conocimiento, sus brillantes y llamativos ojos color ámbar, se encontraban apagados y sin vida y, aun así, podían seguir viendo. Repentinamente, los golpes cesaron y la cabeza de la Cazadora quedo quieta viendo la resplandeciente luz de la luna llena. Summer sabía que su momento se acercaba, podía sentirlo en su cuerpo, ya no podía sentir las piernas y los ruidos se habían apagado, el cuerpo que antes la mataba de dolor se encontraba ahora tranquilo e insensible. La Cazadora sentía como las frías manos de la muerte comenzaban a abrazarla, rodeando cada centímetro de su cuerpo y permitiéndole a sus ojos, el único sentido que aun mantenían un poco de vida, ver la luna como espectáculo final para el cierre de sus días.

            Fuera de su mente, único lugar donde podía escuchar algo, ya que los ruidos externos la habían abandonado, la bestia guerrera se comunicaba con su ama.

            “¿Esta segura mi señora?” Se aseguró antes de proceder con la orden.

            “Si. Ya estoy muy aburrida de este juego y muero por saber qué cosas les hará Krul a esos humanos, así que adelante, puedes matarla y luego hacer lo que te apetezca con el cadáver.”

            “¡Se lo agradezco!”

            Y acto seguido, la Bruja desapareció de donde se encontraba de espectadora. Azag volvió la vista a la medio muerta Cazadora, cuyo rostro había quedado desfigurado por los constantes puñetazos que recibió de su enemigo. Al ver su trofeo allí, tendida e inerte boca arriba, con el pecho subiendo y bajando por el esfuerzo que le provocaba respirar, es que el Troll muestra una sonrisa de satisfacción.

            — ¡Eso es digno de alabanzas!—le dijo Azag a la Cazadora, lamentablemente, solo sus ojos y al parecer, sus pulmones, seguían con vida. Su cuerpo, sus oídos, su olfato, todo lo demás, ya estaba muerto—. Además de ti, me he enfrentado a otros Cazadores en mi vida y déjame decirte que, apenas recibieron la golpiza que les di, no muy diferente a la tuya, ellos murieron tras los primeros golpes, ¡y mira que me estaba conteniendo para no acabar tan rápido! Pero tú, te aferras a la vida con una determinación impresionante. ¡Eso es algo que, como guerrera que soy, respeto mucho! Así que, ¿Por qué no hacemos un pequeño experimento?—Azag tomo del cabello a Summer con su mano izquierda, alargo el mismo brazo todo lo que podía y desenfundo una de sus armas mientras sonreía con satisfacción. Sin problema alguno, logro levantarla—. ¡Veamos cuanto tardas en abandonar esta vida!

            Y acto seguido, Azag le provoco a Summer una herida profunda y larga; ésta comenzaba en el hombro izquierdo de la chica y finalizaba en la cintura derecha. Una vez que terminó, arrojo con indiferencia el cuerpo medio muerto y se concentró en verlo para averiguar el momento en que su corazón dejaría de latir. Podría matarla en el acto si lo deseara: apuñar su corazón, aplastarle el cráneo de un pisotón, arrancarle la cabeza solo con las manos, ¡tantas formas de matarla le pasaron por la cabeza!, pero, la curiosidad por ver cuánto tiempo podía luchar contra la muerte la había sobrecogido y deseaba verlo sin importar que. Una vez que el cuerpo este muerto, se lo dejaría a sus esbirros para que se lo comieran.

            Summer había caído boca arriba, con la cara hecha pedazos por los constantes puñetazos del Troll y con una herida enorme que no paraba de sangrar, su muerte era solo cuestión de minutos. Con la vista clavada en un cielo despegado, la mente de la Cazadora seguía teniendo un poco de vida, aunque ésta estuviera a poco tiempo de extinguirse.  

            “¡Ah…! ¿Qué es esto…? Me siento…, me siento…, débil. ¡Ah, ya veo, estoy muriendo! Es una lástima, no quisiera morir y menos a manos de esos Troll, no quiero que mi cabeza se convierta en un trofeo de batalla. Es una verdadera lástima, no me despedí de Alex antes de venir a esta misión. ¡Maldición, maldición, se va enojar conmigo! Él siempre me dice que soy muy imprudente y que debo aprender a hablar menos… … Que tristeza, voy a irme de este mundo sin saber nada de mí pasado…Pero quizás…, quizás eso sea lo mejor. Al menos así, moriré siendo quien soy… Quien sabe qué tipo de ser humano era antes de perder la memoria… Tengo frío… ¿Qué hora es? Ya debe ser de noche. Sí, eso debe ser, todo está muy oscuro y no alcanzo a ver nada… ¡Ah…! Tengo sueño… Tengo mucho sueño. Creo…, creo que dormiré un rato…

            La luz se había extinguido para la Cazadora, allí, tendida boca  arriba, a merced de un grupo de Trolls salvajes, listos y dispuestos para divertirse con su cuerpo inerte. Su corazón, el cual aún seguía combatiendo, latía cada vez más lento, amenazando con detenerse en cualquier momento. Los ojos sin brillo de Summer quedaron clavados en el resplandeciente astro de la noche, quien le devolvía una deslumbrante mirada.

 

Mientras tanto, en otra parte del bosque, en lo que la batalla de los Trolls con la Cazadora seguía llevándose a cabo, los diez hombres y la princesa Ariana, seguían fielmente a la Bruja entre árboles y árboles cada vez más altos y apretados. No se acercaban a la salida, sino que se adentraban cada vez más. Afortunadamente, la suave y simple voz de una joven, despertó la alarma interna que el líder de la compañía había hecho acallar momentos antes.

            —Esto… ¿qué tan lejos estamos de la salida?—pregunto inocentemente la princesa Ariana. A lo que la Bruja, disfrazada de Summer, respondió de mala gana y cometiendo su primer gran error.

            —Poco. Falta muy poco para salir de este Bosque. Lo conozco como la palma de mi mano, por lo que cierren la boca y dejen que los guie en silencio—les hablo a todos sin volverse e imitando la voz de Summer.

            La magia que había usado la Bruja contra todos esos humanos no se limitaba solamente a tomar la apariencia de Summer, sino también a enviar las mentes de esos caballeros a una fantasía alegre y feliz que ellos mismos hayan creado, de esa forma, guiarlos será tan fácil como aun ganado de ovejas o vacas. Su embrujo no era tan diferente a una hipnosis o a alguna clase de droga especial, pero de igual forma era efectiva, ya que esos diez hombres y la princesa, la seguían sin muchos problemas y apenas hablaban. Lil, la Bruja que lo guiaba hacía Krul, sospechaba que todos esos humanos yacían fantaseando alguna estupidez mientras andaban cada vez más profundo en el bosque. Tanta era la debilidad de la mente humana que resultaba ridículo controlarla tan fácilmente

            Sin embargo, lo que la Bruja ignoraba, es que los sentimientos de Rudolph, su orgullo masculino, así como su ego de guerrero, fue severamente golpeado cuando se percató de su inutilidad en el campo de batalla, tanto contra los Ogros como contra los Trolls. Esos sentimientos heridos y esa sensación de enojo y frustración, era lo que lo mantenían seguro del hechizo de la Bruja. Tanto así que al momento de escuchar la voz de su princesa, el varón se vuelve hacía ella y al verla allí, pequeña, delgada, hermosa y frágil, es que se da cuenta de lo estúpido que había sido. De haberse quedado en alguna de las dos anteriores batallas, lo más seguro es que hubiese terminado muerto y de ser así, ¿Quién protegería a la princesa Ariana? ¿Las Cazadoras? ¿Su grupo de hombres? ¿Su padre, el rey William? ¿O su futuro marido cuando llegaran al reino de Before? ¡No, ninguno de ellos era apto para cuidarla y velar por la tierna joven, solo él era capaz de protegerla de todo peligro y si para hacerlo debía saltarse una o varias peleas, pues así lo haría!

            Su cariño para con la princesa le hicieron recordar cuando la tierna joven lo salvo de morir congelado varios años atrás. Aun recordaba perfectamente su cálida mirada aquella fría noche de lluvia hace ya tantos años. Recordando el pasado, Rudolph sintió como su determinación que, momentos antes había sufrido un duro golpe, regresaba a como estaba antes. Poco a poco y sin que la Bruja se percatara, el hechizo al que lo había sometido, empezaba a desvanecerse por su propia voluntad. El capitán comenzó a percatarse del camino que tomaban para “salir” del bosque y de pronto, sintió como si se hubiese desecho de algo que estorbara su vista. Se volvió de un lugar a otro para ver a su alrededor y se percató que ese no era el camino para salir, sino para adentrarse en lo más profundo. ¿Cómo era posible que ninguno de sus hombres o la misma princesa se haya percatado del gran error de la Cazadora?

            ¡Un momento! Sin dejar de caminar al final de la compañía, Rudolph hace memoria y recuerda la breve charla que Summer y él sostuvieron antes de llegar al Bosque Negro, fue poco antes de que la mayoría de sus hombres se separaran. ¡Si, fue la misma noche en que le contó su pasado a la otra Cazadora!

            Summer le había dicho muy claramente que ella no conocía esos territorios, pues era la primera vez que viajaba por esos rumbos, de ser así, ¿Cómo es posible que supiera la salida del bosque? Además, como en antaño el Bosque Verde, antes de ser el Bosque Negro, era una ruta comercial y un lugar para pasear y disfrutar, todas las personas de Dragma e inclusive gente de Before, sabían cuáles eran los caminos para entrar y salir. ¡Vaya, en las escuelas de Dragma, el estudio de mapas era una materia obligatoria y el estudio de los caminos del Bosque Negro era algo que hasta los niños sabían! ¡Un niño de diez años fácilmente podría guiarlos dentro y fuera!  ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué ninguno de sus hombres o la princesa reaccionaban?

            Las dudas comenzaban a hacer que Rudolph se centrara cada vez más en su ambiente y esto lo ayudaba a escapar de la magia de la Bruja. Sentía un ligero mareo en la cabeza, sus ojos poco a poco se abrían a la realidad. El capitán de la compañía alcanzó a uno de sus compañeros más próximo y apenas le vio el rostro, entendió lo que les pasaba. 

            “¡Están siendo controlados!”

            El rostro de su amigo estaba sonriente, con una mueca tonta en los labios y los ojos apuntando al cielo. Rudolph movió varias veces su mano frente al rostro de su compañero, pero nada, no mostraba reacción alguna. Luego se volvió al resto de sus hombres, todos presentaban la misma cara. Al final se dirigió a la Cazadora quien, continuaba dándoles la espalda y los guiaba a paso constante al escondite de la cuarta y última Bruja.

            “¿Ella también estará bajo el control de la Bruja?”

            Se preguntó muy serio mientras la veía allí, caminando a la distancia meciendo su largo cabello verde que le llegaba hasta la espalda media… ¿Espalda media? ¡Un momento! Rudolph se había percato al fin de lo que estaba pasando.

            “¡Ella no es la Cazadora! ¡Su cabello es más largo!”

            Así es, la Bruja había cometido otro error; desde donde se encontraba escondida momentos antes de activar su magia, no había sido capaz de ver bien el cuerpo de Summer, por lo que no se había percato que el cabello de la muchacha le llegaba hasta las piernas y no hasta la espalda media. Rudolph, que antes de renunciar a pelear contra los Trolls, le echo una buena mirada a la espalda de la Cazadora, tomando nota mental de su altura, su complexión y por supuesto, el largo de su cabello verde oscuro. ¡Sus sospechas estaban confirmadas! ¡Aquella no era la Cazadora, la auténtica debía seguir peleando en el lugar de antes!

            “Si ésta no es la Cazadora, entonces debe tratarse de la Bruja, ¿adónde querrá llevarnos?”

            Comenzó a reflexionar, luego, automáticamente, el recuerdo de la neblina lo invadió. ¡Ese fue el momento! Después de que esa capa blanca lo cubrió todo, Rudolph pudo sentir como su cuerpo comenzó a relajarse y a sentirse ligero; su mente empezó a divagar y de repente se sintió cansado, como adormilado, luego…, luego no lo recordaba muy bien, pero no importaba. Lo importante es que había conseguido librarse del hechizo de la Bruja y ahora, se encontraba en completo uso de sus facultades mentales y físicas, solo que eso aún no lo sabía la Bruja, la cual seguía adelante, ignorante de los pensamientos de Rudolph.

            La pregunta más importante es: ¿qué hacer ahora? ¿Debería desenvainar su espada y comenzar el ataque? ¿Acercarse lentamente fingiendo seguir bajo su control y luego apuñalarla? Pero qué tal si falla en el ataque, la Bruja se percataría que Rudolph está libre de su hechizo y lo volvería a embrujar, o peor, aprovechando que tiene controlados a sus amigos, podría usarlos para matarlo. Sea lo que sea que vaya a hacer, no podía ser imprudente, en esos momentos tenía el elemento sorpresa de su lado, no podía permitirse fallar en el intento. Debía ser paciente y esperar su momento. Como le había enseñado uno de sus maestros tiempo atrás: “Cuando te enfrentes a un enemigo que te supera en todos los aspectos de la pelea, debes ser paciente y esperar por tu oportunidad; en algún punto de la batalla, tú oponente mostrara una apertura, es en ese preciso momento en que debes atacar sin dudar un segundo, ya que en ese solo segundo de duda, tú vida y la de tus compañeros, podría correr gran peligro.” ¡Es cierto! Rudolph no podía permitirse un solo momento de duda, ya que ese único momento, podría ser la diferencia entre la vida y la muerte. ¡Esperaría por su oportunidad! Como su maestro le había enseñado tiempo atrás, “los que están seguros de obtener la victoria, son los que tienen la guardia más baja; su gran confianza y seguridad, se vuelve contra ellos; ¡Rudolph, no dudes en usar eso a tú favor!”

            “¡Entiendo, maestro, no más dudas, no más inseguridades! ¡Voy a salvar a mis hombres y a sacarlos de éste bosque maldito, y a completar mi deber para con mí reino!”

            La determinación de Rudolph volvía estar al máximo. Allí, caminando entre la oscuridad, el hombre esperaría paciente su oportunidad. Por encima de su cabeza, la noche continuaba larga, casi interminable. La resplandeciente luna llena veía nacer la determinación de Rudolph, al mismo tiempo que veía como la luz se apagaba en los ojos de Summer. La oscuridad continuaría.

Notas finales:

 

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