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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

Estoy de vuelta con la continuación de esta historia. A los lectores que han leído hasta este capitulo, muchas gracias por su paciencia y por su preferencia.

Me hubiera gustado subir este capitulo hace varios días ya pero, por dificultades personales no pude, ahora, como no tuve ningún comentario apresurándome o dándome siquiera un poco de apoyo moral, pues me imagine que no estaban tan desesperados para continuar con la historia, por lo que opte tomarme unos días y tomármelo a la liguera. 

¡Pero eso se a cabo! Espero les guste este capitulo, subiré el siguiente el domingo o el lunes, así que espérenlo ansiosos. 

PD: SI LA HISTORIA SE CORTA, LA CONTINUARE EN LAS NOTAS FINALES. PERDON. ME GUSTA HACER LAS HISTORIAS NO TAN LARGAS PERO ESTE CAPITULO ASÍ ME SALIO. SI NO LES GUSTAN LOS CAPITULOS LARGOS, LES SUPLICO QUE ME LO HAGAN SABER EN LOS COMENTARIOS, PROMETO TOMARLOS EN CUENTA.

HASTA LA PROXIMA. 

Para cuando Yura había llegado a donde se ocultaba la cuarta y última Bruja que dominaba el Bosque Negro, Summer y Rudolph continuaban caminando bajo la resplandeciente luna de la noche rumbo al reino de Before. Para fortuna de los dos, la distancia entre el Bosque Negro y el reino al que se dirigían no era exactamente grande, sin mencionar que esa noche era fresca y ventosa, perfecta para una caminata bajo la luz de la luna. Sin las circunstancias fueran otras, a Rudolph le hubiese encantado poder estar junto a su princesa lada a lado, caminando juntos mientras charlaban de cualquier tema, por nimio que fuese. No había temas aburridos cuando el caballero estaba con la dama, su solo presencia podía convertir el día más aburrido en el más excitante de su vida.

            Al mismo tiempo que Rudolph y Summer andaban en mitad de la noche, en el reino de Before la princesa Ariana había encontrado por accidente, oculto dentro de un viejo mueble de madera, el antiguo diario del príncipe Joshua, hombre que crecería para convertirse en el mejor amigo del abuelo de Ariana, el anterior príncipe y rey, Wilfred y que posteriormente, se volverían enemigos acérrimos que buscarían la muerte y total aniquilación del otro. Todo, por una simple mujer. Todos sus años de amistad y casi hermandad, tirados a la basura.

            Con un poco de miedo e inseguridad por lo que podría encontrar escrito en ese pequeño cuaderno viejo, la princesa se armó de valor, lo abrió y empezó la lectura, ignorante que en esos precisos instantes, su caballero y una Cazadora, caminaban con dificultad rumbo al reino de Before y que en el Bosque Negro, una altiva y soberbia Cazadora, se había encontrado con la cuarta y última Bruja llamada: Kru-ul.

            A Yura, cosas como las guerras entre reinos, proteger a patéticas y débiles princesitas, o la cantidad de muertes que resultaran de una batalla a gran escala, no le interesaban en lo más mínimo. Mientras la Cazadora caminaba rumbo a la cuarta Bruja y rumbo a lo que ella esperaba fuese una excitante y divertida pelea, todos los demás problemas del mundo, la razón por la que había aceptado esa misión. ¡No! Mejor dicho, nada más le interesa. Quien había aceptado esa misión fue Jessenia, no Yura, la altiva Cazadora no tenía ninguna responsabilidad para con la princesa ni para su causa, por lo que no tenía que asumir responsabilidades que no le concernían y, ciertamente, los problemas que pudiera tener Jessenia al terminó del trabajo, a Yura no le interesaban en lo más mínimo. Lo único que a la humana le gusta, le interesaba y le divertía, era poder tener una excitante y estimulante batalla con lo que esperaba, fuese una Bruja poderosa. Eso era todo.

            Las dos contrincantes habían llegado al campo de batalla: una caverna subterránea que descendía quien sabe cuantos metros por debajo del bosque, la cueva estaba perfectamente bien iluminada por lo que parecía ser, rocas que brillaban en la oscuridad, las mismas se encontraban enterradas tanto en tierra, como en el techo y los muros de las cavernas. La Cazadora no sabía que tipo de rocas eran aquellas ni porque brillaban en la oscuridad, pero nada de eso le interesaba, lo único que había captado su atención desde el momento en que llego a su destino, fue en la figura encapuchada con prendas negras, parada en mitad de un gran círculo mágico de brillante color morado y que sostenía, con sumo cuidado, una pequeña esfera negra con la mano derecha. Yura también advirtió que las nubes de energía que llegaban desde el camino que ella tomó para llegar hasta el centro de la cueva, también emergían del techo, del suelo y de los muros de la caverna.

            “Esfera Mágica”, era el objeto mágico que la Bruja sostenía y cuyo poder consistía en reunir toda la energía corrompida que hubiese en determinado lugar para después, pasarle esa misma energía a su portador, en este caso la Bruja, asimilando la Esfera con todo el poder en su interior, aumentando así, el poder del usuario a niveles inimaginables. Fue la explicación que la Bruja: Kru-ul, le proporcionó a Yura y le pidió a la Cazadora, que si lo que ella deseaba era una pelea divertida y excitante, la esperara por unos minutos hasta que terminara de reunir la energía completa para iniciar la pelea. Sorpresivamente, la Cazadora accedió a los términos de la Bruja, ésta debía admitir que no esperaba que la humana aceptara tan fácilmente, por lo que antes de la llegada de Yura, el Ser oscuro había puesto un círculo mágico a modo de barrera defensiva. Ahora era inútil.

            Mientras los minutos prometidos pasaban, la Bruja y la Cazadora charlaron, entre la conversación se mencionó que el Bosque Verde no volvería a ser verde, sino que ahora se quedaría permanentemente muerto debido a la fuerte presencia oscura de las cuatro Brujas y que independientemente si la Cazadora lograba matarla, el Bosque no mejoraría en lo más mínimo. Nada vivo volvería a crecer en ese lugar.

            Con una asombrosa frialdad en sus palabras y clara indiferencia en el tono de voz, Yura le responde a la Bruja que no le importaba nada si uno o dos o miles de bosques morían, le dijo que ella era capaz de dejar morir lo que hiciera falta si con eso podía divertirse en una excitante pelea. No se lo esperaba, pero aquella humana le simpatizaba a la Bruja, su carácter,  su temperamento agresivo y casi destructivo, se asemejaba mucho al de los Demonios. La humana parecía más una bestia hambrienta de sangre que un ser humano. Pese a que la batalla no había iniciado, Kru-ul ya podía sentir el hambre de violencia y pelea que el cuerpo de Yura emanaba. Estaba ansiosa y, como un perro al que no se le ha alimentado por varios días, no podría contenerse por mucho tiempo más, en cualquier instante, la paciencia de la Cazadora se agotaría y comenzaría la batalla, estuviera lista la Bruja o no. Afortunadamente, la energía total del bosque se había reunido en la “Esfera Mágica”, justo a tiempo. El artefacto reacciono emitiendo un brillo cegador que ilumino la caverna entera, ante el fuerte resplandor, la humana tuvo que cubriese los ojos con el dorso del brazo para evitar daños en los mismos. Al extinguirse la luz y ver nuevamente a su oponente, Yura se sorprendió al ver la llamativa y visible aura que rodeaba al Ser oscuro. Era una energía poderosa y penetrante, de un oscuro color morado. La atmósfera se había vuelto pesada y se dificultaba respirar y moverse, si un humano ordinario se encontrase en esa caverna y hubiese sentido ese tremendo poder, muy posiblemente ya se encontraría tumbado en el suelo debatiéndose entre la vida y la muerte.

            La presencia era tan fuerte que, inevitablemente, Yura comenzó a sudar unas cuantas gotas de sudor. La energía de la Bruja era tan grande que producía corrientes de viento atrapadas dentro de la caverna, provocando que la larga túnica negra de Kru-ul se meciera con violencia, así como sacudía el castaño cabello de la Cazadora. A los pocos segundos, la emanación de energía se había tranquilizado, las corrientes de viento desaparecieron y, con un rápido movimiento, la Bruja se deshizo de su indumentaria, revelando bajo las oscuras prendas, un ropaje mucho más ligero, perfecto para movimientos rápidos y excelente para flexionar los músculos de brazos y piernas, además que sus nuevas prendas eran cortas y reveladoras.

            Yura suponía que todas las Brujas eras criaturas deformes, con aspectos nauseabundas y hasta aterradores, sin embargo, la apariencia de Kru-ul estaba lejos de ser desagradable. Su piel era pálida, sus piernas largas y bien torneadas, tenía un largo cabello negro y lacio que le llegaba hasta la espalda media, sus ojos estaban delineados de negro, usaba un camisa escotada de manga corta y un pantalón corto por encima de las rodillas. La Bruja resulto ser, bajo esa túnica, una mujer atractiva y sensual.

            La Cazadora no se lo creyó. Mientras esperaba por la Bruja, Yura se había sentado sobre una roca luminosa enterrada en el suelo con los brazos y las piernas cruzadas, una vez que su oponente estaba listo para el combate, la humana se puso de pie y mientras caminaba tranquilamente a su encuentro, sin dejarse amedrentar por la nueva y más poderosa presencia de la Bruja, la Cazadora escupió una porción de saliva con desden. Todos los seres oscuros eran criaturas horrendas, la Bruja solo había usado uno de sus trucos mágicos para cambiar su apariencia, bajó esa atractiva mascara ficticia se ocultaba un ser nauseabundo y desagradable. Inclusive las Brujas se asqueaban de su verdadera apariencia, por eso se ocultaban.

            —Lamento mucho la espera, ya estoy lista— dijo la Bruja con una melodiosa voz femenina rebosante de confianza en si misma—. Permíteme presentarme una vez más, mi nombre es Kru-ul y este lugar será tu tumba.

            Con una arrogante sonrisa de oreja a oreja, la Cazadora le responde.

            — ¡Vaya! Pero cuanta confianza tienes, espero que no seas solo palabras y logres satisfacerme. No hace falta que lo diga, pero la Bruja anterior era lastimosamente débil, resulto ser una amarga decepción.

            — ¡Oh! No tienes nada de que preocuparte. Yo me encargare de saciar esa hambre que tienes de peleas, aunque claro, seré el último oponente que tengas, por lo que sería bueno que disfrutaras de ésta que será tú última comida.

            Ambas contrincantes estaban muy seguras de su victoria, puesto que las dos no paraban de sonreír de manera arrogante y altiva. La Bruja aun rodeaba por un aura claramente visible de color morado oscuro y la Cazadora, parada a unos metros de ella analizando cada una de sus reacciones. Ninguna de las dos sabía que en esos momentos, un tercer espectador se había unido de manera indirecta al combate. Yura estaba tan concentrada en la pelea que estaba por acontecer que no noto la presencia de Jessenia dentro de su mente, en esos instantes, la chica se encontraba viendo todo lo que pasaba a través de los ojos de su alter ego y lo que vio fue lo siguiente: ambos contrincantes se movieron al unísono lanzando puñetazos y una combinación de patadas. De cierta forma, Jessenia pensó que resultaría fascinante ver aquella pelea, ya que nunca había visto antes a una Bruja luchar cuerpo a cuerpo, puesto que pensaba que todas combatían desde la distancia, lanzado hechizo tras hechizo de manera indiscriminada.

            Para fortuna de Yura, la pelea no fue así. Si había algo que odiaba profundamente, era a los enemigos que peleaban usando arco y flechas o alguna ballesta o, algún tipo de arma que pusiera determinada distancia entre los dos oponentes. ¡Si! Justo como los bandidos que la Cazadora derroto en Paso Largo, ¡detestaba profundamente a los cobardes que peleaban desde una distancia segura, escondidos como un patético grupo de niños asustados, disparando flechitas desde un lugar seguro!, escondidos en las tinieblas, sin el valor de dar la cara y pelear frente a frente, con los puños, como a Yura le gustaba luchar o al menos usando algún tipo de arma blanca. Cualquier tipo de arma o cualquier tipo de combate, siempre y cuando sea cuerpo a cuerpo.

            La pelea había iniciado al unísono, puesto que ambos contrincantes aceleraron al mismo tiempo y ahora se encontraban intercambiando una rápida secuencia de golpes justo en el centro de la caverna. Sin embargo, por más puñetazos y patadas que las féminas se lanzaban mutuamente, ningún ataque resultaba completamente efectivo; la batalla se encontraba en un angustiante empate, ya que cada golpe era bloqueado o evadido por la otra.

            Ambas contrincantes poseían una asombrosa velocidad que escapaba a la comprensión de un humano ordinario; Jessenia, quien en esos momentos se encontraba dentro de la mente de Yura, veía impresionada esa veloz secuencia de ataques por parte de ambas enemigas; los golpes, las patadas, los bloqueos y las evasivas, ¡inclusive alcanzó a ver, a duras penas, el semblante del Ser oscuro: estaba sonriendo! Y, si tuviera que adivinar, diría que Yura también sonreía. Debía de estarlo, ya que la altanera y soberbia Cazadora había obtenido lo que deseaba, una batalla divertida, excitante y que representara un verdadero reto. Por más que odiaba admitirlo, Jessenia apenas si era capaz de seguir los movimientos de ambas mujeres. No alcanzaba a ver todos los ataques por la velocidad del combate. No se explicaba como Yura y la Bruja, eran capaces de seguirse a esa impresionante velocidad.

            Pues las dos no se quedaban en un solo lugar, toda esa vasta y oscura caverna les servía como arena de combate y la aprovechaban al máximo. Un golpe de la Bruja era tan poderoso que aunque Yura alcanzara a bloquearlo, la fuerza del Ser oscuro era suficiente como para empujarla a varios metros de distancia de ella, al mismo tiempo, los ataques de la Cazadora eran igual de potentes y, cualquier golpe o patada que el oponente esquivaba, terminaba destruyendo una porción de la caverna. Jessenia lo veía desde el interior de Yura, cuando la Bruja evadía uno de los puñetazos de la humana, el golpe terminaba impactándose contra el suelo o contra uno de los muros de la caverna, provocando que el pedazo de roca estallara y se hiciera añicos. Jessenia se preguntaba cuanto tiempo más duraría esa oscura cueva antes de terminar derrumbándose a causa de la pelea de ambas mujeres.

            Pues hasta el momento, ninguna de las dos había logrado conectarse un solo golpe limpio, los muros de la caverna eran los únicos que habían recibido el mayor daño de la pelea. Finalmente, tras un golpe mutuo de parte de ambas que terminó por empujar a las dos contrincantes a varios metros de distancia de la otra, estas aceleran hacía delante, encontrándose nuevamente en mitad de la caverna y ahora, en lugar de intercambiar puños y patadas, se habían quedado fijas, ambas, tratando de hacer retroceder a la otra. Ya no era una pelea, era ahora una prueba de fuerza bruta. Yura y la Bruja no daban señales de rendirse, cada una deseaba hacer retroceder, aunque fuese solo unos centímetros, a la otra y probar así, quien era la más fuerte de las dos.

            Jessenia era testigo de toda la pelea a través de los ojos de Yura y gracias a esto, podía ver de cerca el semblante pálido y atractivo de la Bruja; ni una sola gota de sudor surcaba ese imperturbable rostro de fémina, pese a todos los golpes anteriores cargados de fuerza, pese a la impresionante velocidad que la joven apenas si podía seguir, el Ser oscuro continuaba tranquilo y sin dar señales de estar bajo presión. Ni siquiera su cuerpo mostraba señales de fatiga o cansancio, ¡vaya!, ni siquiera sus reveladores y ligueras prendas se encontraban manchadas de sudor, sangre o tierra. Era frustrante admitirlo, pero de ser ella la que enfrente a la Bruja, seguro que ésta ya la hubiese matado muchas veces con tan solo un movimiento.

            Ambas continuaban a tan solo unos centímetros de distancia, tratando de hacer retroceder a la otra y probar así quien era la más fuerte de las dos. Jessenia, desde dentro de Yura, veía como las venas de ambos brazos se marcaban notablemente en estos, mostrando así, el esfuerzo que la Cazadora hacía por derrotar a la Bruja. Tanto era el esfuerzo de la humana que en algún punto del combate, el cuerpo de Yura se rodeo de una intensa aura de energía blanca, ahora, ambas contrincantes se encontraban envueltas por una capa visible de energía. Y, pese a que Jessenia no podía ver el rostro de su alter ego, ella suponía que Yura se encontraba apretando los dientes mientras ponía una mueca de esfuerzo.

            Fue entonces que la Bruja sonrió. Tanto Yura como Jessenia se habían percatado de esa simple mueca que denotaba superioridad. El Ser oscuro, rápidamente, flexionó la pierna derecha y le dio un rodillazo justo en el estomago a la Cazadora. El golpe fue lo suficientemente fuerte como para provocar que la humana escupiera saliva y de no ser porque la Bruja continuaba sujetando a Yura, ésta ya habría salido disparada a gran velocidad contra uno de los muros que había detrás de ella. Inmediatamente, tras conectar ese primer golpe por parte del Ser oscuro, la Bruja soltó los brazos de la Cazadora para plantarle un puñetazo directo en el rostro. El ataque fue tan poderoso que la humana terminó por salir despedida a varios metros de distancia de Kru-ul para luego terminar estrellándose contra el piso boca arriba.  

            —Te lo dije, ¿no es así?—dijo la Bruja mientras movía su largo cabello negro con arrogancia—. No has salido decepcionada. El poder que poseo ahora es grande y no lo hubiera obtenido de no ser por ti, Cazadora, por eso tienes mi gratitud y como recompensa por haber sido paciente y esperar a que estuviera lista para pelear, te otorgare una muerte rápida e indolora, ¿Qué te parece?, deberías estar agradecida, a pocos enemigos les otorgo semejante premio.

            La respuesta de Yura a la pregunta de la Bruja fue una risa despectiva mientras continuaba tumbada boca arriba. La humana se puso de pie con gran facilidad, como si los dos golpes anteriores de Kru-ul no hubiesen tenido efecto alguno y la razón de esto era realmente sencilla de explicar. Cuando los Cazadores pelean cuerpo a cuerpo, ellos tienen la facultad de cubrir su cuerpo con una armadura de Energía Espiritual, lo que los vuelve mucho más resistentes a golpes que podrían matar a un humano ordinario, así como elevar su fuerza, velocidad y percepción sensorial. Una vez incorporada, la humana caminó tranquilamente hacía su oponente, el cual, continuaba intacto, sin un solo rasguño y sin una leve suciedad o mancha en su cuerpo blanco ni en sus reveladores prendas de ropa que se ajustaban perfectamente bien a su anatomía.

            Mientras Yura se aproximaba a su oponente, la humana escupió de manera indiferente, una pequeña porción de sangre que se le había acumulado en la boca, producto del puñetazo recibido por la Bruja. 

            — ¿Te das por vencida?—le preguntó el Ser oscuro una vez la tuvo lo bastante cerca.

            — ¡Estas bromeando!—espetó la Cazadora—. ¡Si es que apenas se esta poniendo divertido!

            Y entonces, súbitamente, el cuerpo entero de Yura fue rodeado por una capa de energía blanca. De haber llevado otro tipo de ropa y no las prendas ajustadas que vestía ese día, probablemente su indumentaria se encontraría meciéndose debido a la energía que rodeaba el cuerpo de la Cazadora.

            —Si ya terminamos con el calentamiento, ¿Qué te parece si luchamos con seriedad?

            La respuesta de la Bruja fue una simple mueca sonriente. Alargó los brazos y entonces, sobre ambos, un largo báculo que terminaba en una gema negra emergió de la nada, aquel artefacto indicaba que Kru-ul pelearía con seriedad. Mientras del otro lado, sin quedarse tranquila, la Cazadora había hecho aparecer un par de espadas que sujetaba con cada mano. Ahora, con los oponentes a cierta distancia y cada una con su respectiva arma en manos, solo era cuestión de tiempo.

            Mientras el tiempo pasaba sin perdonar a nadie, Jessenia cada vez más se daba cuenta de su inutilidad y mediocridad. Al iniciar con la misión, la chica había tenido una batalla en la Sala de Audiencia del Rey contra sus guardias para probar su valor como luchadora y, frente a esos simples humanos, Jessenia fue impotente, no tenía ni idea de lo que tenía que hacer, así como tampoco sabía como controlar correctamente su Energía Espiritual, por lo que terminó derrotando a los soldados del rey, pero sacrificando una enorme cantidad de energía que nunca debió haber usado, pues no era necesario y a causa de eso, acabo inconsciente y le abrió las puertas a Yura para que ella manejara su cuerpo a su conveniencia. Sin embargo, tras ser testigo de todas las batallas pasadas, las del Bosque Negro y las anteriores, Jessenia creyó que tuvo mucha suerte de haber quedado inconsciente, pues no estaba segura de lograr ni la mitad de lo que Yura hizo y ese sentimiento de impotencia e inferioridad que la hacía sentir su alter ego, la deprimía y la hacía sentirse frustrada por ser ella misma. Aun no podía creer que ni la Bruja ni Yura, hayan peleado enserio.

            Mientras Jessenia se perdía en sus propias reflexiones internas, la Cazadora atacó con sus dos espadas pero, al igual que en el combate mano a mano, la Bruja la bloqueaba usando su largo báculo y, de la misma forma, Yura evadía y bloqueaba todos los ataques de Kru-ul. Finalmente, la Bruja decidió pelear usando su habilidad natural: comenzaría a usar magia.

            La Bruja dio un salto alto hacía atrás, tratando de poner distancia entre ella y la Cazadora y, una vez que lo consiguió, Kru-ul clavó su báculo en el suelo, la parte que tenía la gema negra quedo enterrada bajo tierra y al hacerlo, el suelo comenzó a temblar como si de un terremoto se tratase. La caverna subterránea se tambaleo con violencia, amenazando con dejar caer el techo y dejar aplastadas a ambas contrincantes, no obstante, por alguna clase de milagro o resistencia natural, la cueva resistió los temblores y se mantuvo firme, el suelo, no tanto. Frente a los ojos de Yura/Jessenia, decenas y decenas de rocas yacían levitando en el aire, la Bruja había usado su magia para quebrar una gran porción de tierra del suelo e hizo flotar los escombros, a continuación, el Ser oscuro hizo lo que la Cazadora se había imaginado. Usándolos como proyectiles, Kru-ul le lanzó grandes pedazos de roca a Yura, pedazos que hubiesen aplastado fácilmente al más alto de los caballos y derribado al más grande de los Ogros, sin embargo, ante la nimia amenaza, la Cazadora no hizo más que resoplar y escupir una porción de saliva al suelo.

            Todos los trozos de roca fueron destruidos tan pronto chocaron contras las espadas de Yura, lo único que la Cazadora debía de hacer era golpear esos escombros con la punta de sus armas y estos, inmediatamente, estallaban y se hacían añicos. Ya que eran decenas y decenas de rocas, la Bruja miraba desde el aire como la humana los destruía con una arrogante sonrisa en los labios, claramente, muy confiada de su victoria. 

            Debido a la táctica de combate de la Bruja, el suelo de la caverna se había convertido en un enorme agüero de varios metros de profundidad, esto, con la intención de entorpecer los movimientos de la Cazadora, ya que a diferencia del Ser oscuro, la humana no tenía la capacidad de volar, una habilidad muy básica en las Brujas, ya que la magia que se requería para volar, no era especialmente difícil o complicada de dominar.

            La Cazadora había terminado de destruir todos los escombros voladores que la Bruja le lanzó a modo de proyectiles.

            — ¿Eso es lo mejor que tienes, Bruja?—le espetó Yura, furiosa por la patética y triste táctica de combate que el Ser oscuro había empleado—. ¿Lanzar un par de piedritas como si fueras una niña de doce años? ¡Patético! Te creí mucho más fuerte, pero al final, solo eres otra basura más del montón. Que idiota fui al emocionarme por nada.

            En las alturas, la Bruja le sonreía a la Cazadora con simpleza.

            — ¿Qué es lo gracioso?

            — ¿En serio pensaste que lucharía como un bárbaro ser humano? ¡No me hagas reír! Soy una bruja, peleo usando mi magia, así como tú peleas usando tú cuerpo, así que no te atrevas a compararme contigo, humana.

            — ¿Si? Pues parece que mi cuerpo esta muy por encima de tú patética y triste magia. Si lo único que puedes y sabes hacer es lanzarme piedritas mientras te quedes volando a la distancia, entonces déjame decirte que eres un fracaso como Bruja. Una magia tan débil como esa no me hace ni cosquillas.

            —Eso ya lo veremos…

            Kru-ul había volado hasta casi tocar el techo de la caverna, unos centímetros más arriba y la coronilla de su cabeza chocaría contra la pared superior de la cueva.

            —Déjame hacerte una pregunta: ¿a que profundidad crees que estamos?

            — ¿Qué? ¡Eso a quien le importa! Ahora baja para que pueda matarte a gusto.

            La bruja comenzó a sonreír mientras cerraba los ojos y tocaba el techo de la caverna con su mano derecha.

            —Pequeña e insolente niña humana, debo admitir que me simpatizas un poco, cada vez que hablo contigo creó que estoy charlando con un Demonio: ese egoísmo tuyo, esa insaciable sed de sangre y esa hambre por las batallas. Eres la primer humana que encuentro con esas características, por lo que es una lastima lo que estoy por hacer, pero ya que me apodere de toda la energía de este bosque, ya no hay razón para que me quede en este lugar, sin mencionar que si permanezco aquí, siempre es posible que “ella” venga por mí y la verdad no quiero estar presente cuando “ella” aparezca. Seguramente estará enojada por haber dejado escapar a esos humanos…

            — ¡Ya basta!—bramó furiosa la Cazadora—. ¡Si tú no quieres continuar con la pelea, entonces seré yo quien la termine!

            —Al contrario, mi querida amiga, yo seré quien finalice este encuentro…

            Fue entonces que Kru-ul repitió sus acciones, solo que en esta ocasión con el techo en lugar de con el suelo. La Bruja había clavado su báculo en la pared superior de la caverna, provocando que toda la cueva comenzara a tambalearse con violencia. El techo comenzó a llenarse de grietas y a dejar caer pedazos de escombro así como de tierra y polvo. ¡La Bruja planeaba derrumbar la caverna y literalmente, sepultar a Yura y convertir ese lugar en su tumba!

            —Te dije que este lugar sería tu tumba.

            Inmediatamente, después de atacar el techo de la cueva, la Bruja agitó su báculo para crear para sí misma, un campo de fuerza en forma de esfera que rodeo todo su cuerpo, poniéndola a salvo de los pedazos de roca que comenzaban a caer por doquier. La entrada que Yura había usado para llegar hasta ahí había quedado obstaculizada por docenas de rocas y el lugar entero se sacudía con violencia, finalmente, tras algunos minutos, el techo y los muros seden ante el poder de la destrucción y toda la cueva se derrumba, sepultando en su interior tanto a la Bruja como a la Cazadora.

            Una vez que la destrucción estuvo completa, lo que antes fue una profunda caverna subterránea se había convertido ahora en un montón de rocas y enormes pedazos de escombro. Por unos segundos, ese montón de escombro se había mantenido quieto y en silencio, pero tras unos momentos, ese pedazo de destrucción empezó a temblar y de entre todo el tiradero, una gran esfera emergió del interior. La Bruja se encontraba sana y salva y ahora, estaba nuevamente en el bosque. Los delgados y negros árboles se veían iguales, tétricos, oscuros y muertos.

            — ¡Ah! ¡Ha pasado tanto desde la última vez que hice demasiado ejercicio!—se quejó la Bruja mientras estiraba sus brazos por encima de su cabeza—. Probablemente mañana amaneceré adolorida… ¡Bien! Ahora, ¿A dónde debería ir? He pasado tantos años encerrada en este bosque acumulando energía que ya me olvide de mis viejos escondites—Kru-ul le hecho un rápido vistazo al bosque en general. Los seres oscuros no eran nostálgicos ni dramáticos por naturaleza, pero debía admitir que extrañaría el lugar: era grande, espacioso, con lugar para que sus mascotas corrieran libres por doquier y la magia que había utilizado en conjunto con sus compañeras para evitar que los molestos rayos del sol penetraran el bosque. ¡Si! Definitivamente aquel era un buen lugar para quedarse, lamentablemente, ya no era un lugar seguro para ella. Si su cómplice que yacía en el reino de Before se animara a hacerle una visita, quien sabe conque humor la encontraría—. ¡En fin! ¿A quién le importa? Me iré a cualquier lugar, ahora que ya sé que la “Esfera Mágica” realmente funciona y que es compatible con mi cuerpo, ya nada podrá detenerme.

            La Bruja ya estaba lista para emplear su magia e irse volando lejos de ese bosque, sin embargo, el repentino y sorpresivo temblor de la tierra atrajo súbitamente su atención. Kru-ul se volvió rápidamente hacía la pila de escombros que anteriormente era la caverna y fijó la mirada por largos segundos cuando, de repente, las rocas estallaron y una silueta emergió del interior. La figura había dado un salto de varios metros de altura y tras unos segundos, aterrizó a unos metros de la Bruja.

            Al momento de ver nuevamente a la Cazadora, aparentemente intacta y sin el menor daño físico, la Bruja no pudo evitar mostrar una sonrisa de asombro.

            —Eres persistente, eso te lo reconozco. Pero acabas de cometer un gran error, si te hubieras quedado sepultada un par de minutos más, hubieses logrado escapar de aquí con vida, puesto que segundos antes de que aparecieras, ya me estaba alistando para irme. ¡Acabas de tirar a la basura tu mayor probabilidad de sobrevivir! Deberías saberlo ya, Cazadora, los milagros no suelen ocurrir dos veces el mismo día.

            A lo que Yura le responde con una mirada profunda y afilada, sus dilatados ojos azules, oscuros y hondos como un pozo negro, acuchillaban a la Bruja sin misericordia, al mismo tiempo que le mostraba una altiva sonrisa.

            — ¿Milagros?—repitió la humana, confundida. Luego comenzó a reír como si de un chiste se tratase—. ¿En verdad piensas que creó en esas estupideces? Te convendría no subestimarme, Bruja. Ya estoy más que harta de esperar a que luches con seriedad. ¿Lanzarme rocas? ¿Darme uno o dos golpes? ¿Derrumbar una caverna y tirármela encima? Si crees que con esas insignificancias lograras derrotarme, entonces temo decirte que solo eres una grandísima idiota. Hasta una mocosa de doce años me daría mejor pelea que tú, Bruja. No eres lo que esperaba, solo eres otra basura más del montón. Una simple hormiga con aires de grandeza. Lo único que puedes y sabes hacer bien es hablar, hablar y hablar. Pero ya me canse de ser paciente, en estos mismos instantes voy a aniquilarte y ninguna de tus habilidades mágicas, lograra salvarte de mí. Eres tú la que debió haberse ido cuando tuvo la oportunidad.

            La Bruja comenzaba a enfurecerse con la Cazadora, su actitud arrogante y orgullosa ya la estaba cansando, por lo que de una vez y por todas, acabaría con la vida de esa humana.

            —Hasta este momento no he peleado con seriedad, no he mostrado ni la mitad del gran poder que poseo, pero como ya estas comenzando a colmar mi paciencia, ahora mismo me encargare de hacerte pedazos. ¡No me iré de este bosque hasta no ver tu cadáver mutilado por doquier!

            Ambas contrincantes comenzaban a emanar una peligrosísima sed asesina; se apuñalaban mutuamente con unas miradas gélidas y dejaban escapar una presencia tan sedienta de sangre que hasta el animal más grande y fiero huiría tan pronto las sintiera. El viento frío de la noche hacía mecer el cabello de ambas mujeres: el corto y castaño de Yura y el largo y lacio de la Bruja.

            En esta ocasión, quien tomó la iniciativa con el ataque fue Kru-ul, pues agitó rápidamente su báculo y con el mismo señalo a la Cazadora, al momento de señalarla, las ramas puntiagudas de los árboles que yacían detrás de la Bruja salieron disparadas contra Yura, con las claras intenciones de empalarla y llenarla de agujeros, no obstante, la Cazadora invoco sus Armas Espirituales, enfundo sus dos espadas y con rápidos movimientos destajo hasta la últimas de las puntiagudas ramas negras, haciéndolas añicos. Pero allí no termino el asunto, bajó los pies de la humana, decenas de ramas salieron disparadas verticalmente; la Cazadora fue capaz de sentir la energía oscura de la Bruja dentro de aquellas ramas, por lo que logró evadirlas a tiempo al saltar a otra dirección. No obstante, al estar en mitad de un bosque, con cientos o hasta miles de árboles por doquier, las ramas que la atacaban parecían ser infinitas, le llegaban por todas partes: por arriba, por debajo del suelo, por detrás y por delante; sin mencionar que la velocidad de ataque de las ramas era impresionante y, aun así, Yura las reducía añicos sin el menor inconveniente.

            La Bruja rápidamente emprendió el vuelo, desde la altura veía a la Cazadora luchar contras las miles de ramas que la atacaban por doquier pero, el Ser oscuro sabía que con eso no bastaría para derrotarla, por lo que opto subir el nivel un poco más. Mientras la humana combatía contras las ramas de los árboles, Kru-ul había lanzado un rayo morado proveniente de su báculo hacía las miles de rocas destruidas que anteriormente conformaban una caverna y, a los pocos segundos, otro fuerte temblor sacudió el campo de batalla. Como las ramas no representaban una amenaza tan serie, Yura se permitió ver lo que hacía la Bruja con el rabillo del ojo derecho y ahí la vio, debajo de ella las rocas, nuevamente comenzaban a flotar, solo que en esta ocasión, los escombros se apilaban uno encima del otro, luego otro encima del otro, así sucesivamente hasta que finalmente, las creaciones de la Bruja estuvieron completos.

            ¡Eran gigantes hechos de roca! Debían de medir más de tres metros de altura y más de cuatro de ancho. Kru-ul había usado los escombros para crear marionetas que la obedecieran y debido a la magnitud de los mismos, la cantidad de rocas solo le permitió crear un total de doce seres gigantescos. En eso, mientras la Cazadora veía a los gigantes de roca, las puntiagudas ramas de los árboles la habían rodeado y al unísono la atacaron, sin embargo, tan pronto estuvieron cerca de la humana, ésta redujo a añicos todas aquellas ramas.

            Ya que sus próximos oponentes estaban listos, la Bruja retiró, momentáneamente, el ataque de las ramas. Yura se quedó clavada en el suelo viendo a los seres que la magia era capaz de crear. Podía sentir la presencia de la Bruja dentro de aquellas marionetas. ¡Era obvio, después de todo, la magia del Ser oscuro era lo que mantenía a esas rocas unidas y era lo que los hacía moverse!

            —Lamento mucho la interrupción, sé que te estabas divirtiendo de lo lindo con las ramas pero, creo que debo presentarlos apropiadamente. Cazadora, estos son los Golems. Golems, por ahí esta el trozo de carne que quiero que machaquen hasta que no quede nada. ¡Ahora vayan!

            Los Golems, seres creados a partir de magia y roca, corrieron lentamente hacía la Cazadora. El suelo retumbaba con cada paso de los gigantes de roca, sin duda serán fuertes pero, al igual que los Ogros y que los Ettin de la Bruja anterior, eran mortalmente lentos, fáciles de evadir. Y así resulto ser, uno de los Golem llegó a donde se encontraba Yura, levantó su gigante brazo con la intención de aplastar a la Cazadora y así, cumplir con la orden de la Bruja: “Machacar” el único trozo de carne que había en un bosque sin vida. La humana sonrió por la fácil que resulto evadir a esa masa gigante y estúpida pero, al mismo tiempo que ella, Kru-ul sonrió de igual manera. Detrás de la enorme figura del gigante de piedra se ocultaban un par de ramas de árboles que atacaron como serpientes feroces, provocando que rasguñaran el rostro de la Cazadora y un poco de su abdomen. A penas fue capaz de ver ese ataque, ya que la velocidad de las ramas había aumentado, sin mencionar que no las había visto por culpa de los Golems.

            “Así que ese es su truco” Pensó la Cazadora. A los pocos instantes, la Bruja le dio la razón, como si hubiese sido capaz de leerle el pensamiento.

            —Es obvio que los Golems iban a ser lentos—confesó Kru-ul con cinismo—, están hechos de roca después de todo. Estos gigantes son perfectos para atacar y defender, pero no para movimientos que requieran velocidad, por lo que añadiré las ramas de los árboles, combinándolas con mi propia magia para darles un poco más de velocidad. ¿Qué te parece, Cazadora? ¿La pelea ya cumple con tus expectativas?

            Yura se limpió la sangre que le escurría por el lado izquierdo del rostro y comprobó que tan letales eran los daños del abdomen. Solo rasguños, nada grave.

            La Cazadora revaluó sus posibilidades, frente a ella tenía a una docena de gigantes hechos de roca, más la velocidad de cientos o miles de ramas de árbol que podían aparecer de todas las direcciones a una velocidad y a una precisión alarmante, más a una Bruja que volaba a cierta distancia del suelo, probablemente para tener una vista panorámica del campo de batalla y así controlar de mejor manera las ramas de los árboles y coordinar mejor los ataques. Una opción era usar su velocidad y atacar directamente a la Bruja, era fácil, ella estaba literalmente volando a simple vista a tan solo unos metros de distancia. Con la velocidad adecuada, Yura podría derribarla y matarla y, una vez hecho eso, la magia que controla a los gigantes y las ramas de los árboles, se perdería y la victoria estaría decidida. Ese era el método más lógico, sensato, seguro y rápido para acabar con esa batalla que solo se complicaba a cada segundo que pasaba y además de todo, era el método más aburrido y cobarde que se le pudiese ocurrir a alguien.

            Yura apenas estaba sintiendo la emoción del combate, el calor de una lucha difícil, la excitación de superar un reto complicado, obviamente no emplearía tácticas tan simples como aquella de atacar primeramente a la Bruja. ¡No, claro que no! ¡La Cazadora derrotaría uno por uno a todos los Golems que la Bruja había creado, luego destrozaría hasta el último de los árboles de ese bosque de ser necesario y, cuando el Ser oscuro se quede sin energía, cuando ya no pueda seguir luchando, ese será el momento de matarla, no antes!

            Una vez analizado todo lo anterior, la única respuesta lógica que Yura podía darle a la Bruja era la siguiente: la Cazadora comenzó a reírse a carcajadas. Estaba emocionada, ¡podía sentir el calor subiendo por cada centímetro de su cuerpo, su corazón le palpitaba rápido, era la mejor sensación que nunca antes había sentido! ¡Estaba tan excitada por la pelea que sentía que en cualquier momento, tendría un orgasmo como el que nunca antes había tenido!

            — ¡Esto es perfecto!—le gritó al Ser oscuro—.  ¡Quiero más!, ¡más! ¡Mucho más de esto!—Yura comenzó a mojarse los labios con la lengua, lo hacía de manera casi seductora—. ¡Nunca tendré suficiente de esta sensación! ¡Es por estos momentos que vale la pena vivir la vida! ¡Luchar a muerte es lo único por lo que vale vivir! ¡Dame todo lo que tengas Bruja, lo recibiré con mucho gusto!

            La Bruja veía la enorme sonrisa excitada en el rostro de la Cazadora, los ojos bien abiertos y el rostro sonrojado, por unos momentos, en lugar de estar viendo a un ser humano, Kru-ul creyó presenciar a una clase de bestia salvaje. Un perro rabioso que no paraba de gruñir y sacar espuma por el hocico. Fue entonces, por primera vez, desde que veía a la Cazadora que cayó en la cuenta de que esa mujer era alguien sumamente peligrosa y que debía matar en ese preciso momento. Yura le parecía, en esos momentos, una bestia salvaje, indomable y sedienta de muerte y sangre, sin importarle si la muerte y sangre fuese suya o de cualquier otro desgraciado que estuviera en su camino. No había miedo en los ojos de la Cazadora, solo una locura y un hambre que no hacía más que crecer y crecer.

            Kru-ul había dado la orden a uno de sus Golems a que atacara a la humana, éste corrió en toda su lenta velocidad con su enorme puño de roca al aire, cuando el gigante ya estaba sobre la humana, la Bruja creyó que Yura lo esquivaría para luego atacar desde otro ángulo, punto que el Ser oscuro ya tenía contemplado, por lo que detrás del Golem, pegados a su enorme espalda, una serie de ramas de árboles, delgadas y puntiagudas, estaban listas para saltar como serpientes hambrientas hacía la Cazadora y morderla, lo mismo si la joven planeaba evitar el golpe al moverse de izquierda o derecha o hacía atrás. Pero no hizo ninguna de las anteriores.

            Yura había hecho desaparecer sus largas espadas y en lugar de estas, la Cazadora había invocado un par de nudilleras con dos cuchillas que apuntaban en direcciones contrarias en ambas manos. La Bruja se había quedado observando muy interesada la falta de reacción de la Cazadora; ¡Tenía a un gigante hecho de rocas sobre ella, listo para aplastarla de un solo puñetazo y la humana se quedaba quieta! ¿Es que deseaba morir? O es que acaso ¿la humana creía que podía detener el enorme puño? La respuesta le fue concedida a los pocos momentos.

            Yura levantó el brazo izquierdo con el puño cerrado y una de las largas cuchillas de la nudillera fue capaz de detener el enorme impacto del Golem. Tan pronto el ataque fue detenido, un fuerte corriente de aire emergió del contacto; el suelo que pisaba la humana se lleno de grietas debido a la fuerza del golpe. La Cazadora rechazó el ataque e inmediatamente aceleró hacía delante. Ese era un movimiento que la Bruja no había contemplado: que brincara para evadir el golpe, si; que se echara para atrás, también; que se moviera hacía la izquierda o la derecha, igual. ¡Pero enfrentarse directamente con un gigante hecho de roca…! Eso ni siquiera se le había pasado por la cabeza.

            Tan pronto como el puño derecho de la Cazadora impacto contra el enorme cuerpo hecho de roca, éste termino estallando en cientos de pedacitos; inclusive las ramas que se ocultaban detrás del Golem terminaron echas añicos. ¡De un solo golpe Yura había logrado derrotar a un ser que medía más de tres metros de alto y compuesto únicamente de rocas! La Bruja la miraba con una expresión seria en el rostro, convencida totalmente ahora de lo que debía hacer.

            “No importa como, esa humana debe morir” Pensó la Bruja.

            Yura pensaba muy en serio, derrotaría uno por uno a todos los Golems que la Bruja había creado y, de ser necesario, destajaría hasta el último de los árboles en ese bosque y lo haría con una enorme sonrisa rebosante de satisfacción en el rostro. No había porque pensar en planes de ataque complicados, no había necesidad de pensar en una estrategia: el plan de Yura era muy sencillo de entender y nada complicado: “Golpea y destruye”, ese era su único pensamiento.

La Bruja resopló ante la enorme fuerza bruta que poseía la Cazadora y por unos segundos se alegró de no recibir un golpe de esa magnitud cuando ambas luchaban mano a mano dentro de la caverna. Kru-ul movió su largo báculo y entonces, decenas de ramas de árboles se lanzaron como serpientes hambrientas contra la Cazadora, ésta cortaba las que podía usando las cuchillas dobles que tenían sus nudilleras y las demás las evadía. Mientras tanto, los Golems, altos, fuertes, destructivos y lentos, perseguían a la humana destruyendo todo lo que estuviera a su paso y haciendo retumbar el suelo con cada pisada de estos monstruosos seres. El piso y los árboles, eran destruidos tan pronto los gigantes pasaban, por lo que el bosque se lleno de ruidos de árboles cayendo y de rocas siendo aplastadas.

El combate contra la Cazadora se alargó más de lo que la Bruja deseara. Las ramas de los árboles que usaba pata atacarla eran fácilmente destruidas por la humana o se las ingeniaba para esquivarlas, los Golems eran fuertes y destructivos, pero demasiados lentos para la velocidad de Yura. Kru-ul había planeado agotar las energías de la Cazadora conforme evadía las ramas de los árboles, una vez débil, su velocidad y fuerza, se reducirían significativamente pero, la triste realidad, es que estaba ocurriendo lo opuesto. Era la Bruja la que se estaba debilitando, mover esa gran cantidad de ramas de árbol, hacerlas moverse más rápido, deformar los árboles por los que pasaba la Cazadora para apresarla dentro de uno, mover la tierra para que la humana quedara atorada dentro de un agujero en el suelo y, por supuesto, darle vida a los Golems requería una gran cantidad de energía constante, pues a cada segundo que pasaba, Kru-ul debía darles energía para que las rocas que conformaban sus enormes cuerpos, se quedaran en su lugar, más el poder que gastaba en moverlos y controlarlos, era un desperdició enorme de energía y lo que era peor, es que nada parecía estar resultando.  El Ser oscuro comenzaba a cansarse y a respirar con un poco de dificultad.

Las ramas de los árboles que perseguían a Yura, constantemente la hacían moverse en dirección a los Golems, cuando estos estaban lo suficientemente cerca de la Cazadora, es que veían su oportunidad de darle un golpe. Más de uno había fracasado en la tarea que la Bruja les había encomendado y la misma humana ya había destruido a varios de ellos; sin embargo, algunos pocos, habían logrado atinarle un golpe directo a la Cazadora, provocando que ésta se cubriera con ambos brazos para protegerse del impacto y, aun así, la fuerza del ataque era lo bastante poderosa como para empujar a la humana a varios metros de distancia; oportunidad que la Bruja no desperdiciaba para contraatacar usando las ramas de los árboles, lamentablemente, en mitad del aire, Yura se recuperaba y cortaba a sus obstáculos sin misericordia.

Pese a la velocidad de su cuerpo y a la fuerza de sus golpes, Yura debía admitir que comenzaba a cansarse. Los pocos Golems que habían logrado golpearla directamente le habían provocado un daño considerable en brazos y en partes de su cuerpo, por lo que la Cazadora usaba su Energía Espiritual para aumentar la velocidad de recuperación natural de su cuerpo y sanar así, más rápidamente sus heridas, pero debido a la velocidad de las ramas de los árboles que la perseguían y atacaban partes sensibles de su cuerpo como el cuello, el pecho o la cabeza; Yura no tenía mucho tiempo para concentrarse en la recuperación de sus brazos y en las heridas que las afiladas ramas puntiagudas le habían provocado en el resto del cuerpo y, pese a todo lo anterior y pese a que la humana comenzaba a sudar, Yura no paraba de sonreír con satisfacción: aquella batalla estaba resultando ser muy divertida.

La pelea continuó alargándose toda la noche, lo que antes era el Bosque Negro, un tétrico y oscuro lugar, con una gran cantidad de árboles muertos y maldito con una oscuridad permanente, era ahora una zona llena de destrucción. La Cazadora había usado a los Golems para provocar el mayor daño posible tanto en la tierra del bosque como en los árboles que allí había; la Bruja había contribuido a la causa, pues para detener los movimientos de la humana, Kru-ul había usado su magia para levantar y mover repetidamente el suelo, por lo que el bosque, al terminó de la batalla, quedaría irreconocible, tanto para los que lo conocieron en el pasado como el Bosque Verde, como para los que lo conocen en la actualidad como el Bosque Negro.    

Después de una gran y larga devastación que terminó en la casi destrucción de todo el Bosque Negro y en la derrota de cada uno de los Golems, la joven Cazadora yacía con una rodilla sobre el suelo agrietado con gotas de sudor que se le desprendían del rostro y respirando entrecortadamente. La Bruja descendió de donde se encontraba volando, la mayoría de los árboles yacían destruidos y sus Golems hechos pedazos en el suelo; a decir verdad, si lo deseara, Kru-ul podría regresarlos a la normalidad, podía usar su magia y juntar nuevamente todas las piezas y reconstruirlos, pero hacerlo supondría una gran cantidad de energía: necesitaba juntar todos los fragmentos, unirlos, mantenerlos juntos y finalmente, darles una falsa vida y controlarlos. Por lo que opto acabar con el trabajo personalmente. Usando sus habilidades, el Ser oscuro transformó una parte de su báculo en una afilada cuchilla y se propuso a atacar a la Cazadora, con lo agotada que estaba, Kru-ul creyó que no le costaría mucho vencer a Yura en un cuerpo a cuerpo, después de todo, en la caverna había logrado asestarle dos golpes. Si ya lo había logrado una vez, ciertamente podía volver a hacerlo.

Reunió energía en ambas piernas y sin previo aviso, atacó. Yura se percató del ataque de la Bruja a tiempo y bloqueó la cuchilla con sus nudilleras hechas de Energía Espiritual.

— ¿Que sucede, Bruja?—le preguntó la Cazadora con una sonrisa arrogante en los labios—. ¿Ya te cansaste de usar tus trucos mágicos?

A lo que el Ser oscuro la miró con despreció en los ojos y continuó con sus ataques físicos. No quería aceptarlo pero de seguir usando su magia, las energías que había absorbido del bosque se le acabarían más rápido, después de todo, sus “trucos mágicos” requerían de una gran cantidad de energía, mientras que los ataques cuerpo a cuerpo no le costaban tanto.

La batalla se había tornado en la especialidad de la Cazadora: un cuerpo a cuerpo, ella con sus dos nudilleras con cuchillas a los lados y la Bruja con su báculo transformado en una larga cuchilla. El Ser oscuro había imaginado que debido a la pelea previa contra los Golems y contra las ramas de los árboles, la humana ya estaría cansada, craso error, puesto que la chica se movía con agilidad y velocidad pese a que respiraba con dificultad.

— ¿Que ocurre, Bruja?—le preguntó la Cazadora en mitad del combate—. ¿Creí que las de tú tipo no luchaban como barbaros humanos?

¿Que estaba ocurriendo? ¿Por qué no podía darle ni un solo golpe? En la caverna había logrado plantarle un rodillazo en el estómago y un puñetazo justo en el rostro, ¿Por qué ahora no podía repetirlo? La Cazadora bloqueaba cada uno de sus movimientos a una velocidad impresionante, a una velocidad que podría ser mucho mayor a la de la Bruja. Finalmente ocurrió, Kru-ul no fue capaz de evadir un ataque de la Cazadora y por culpa de su falta de experiencia en peleas cuerpo a cuerpo, Yura había logrado cortarle el ojo izquierdo con una de las cuchillas de su nudillera y luego, al igual que la Bruja en la caverna, la humana le plantó una patada en el estómago que la mandó volando a varios metros de distancia. Una vez en el suelo, la Bruja se retorcía de dolor mientras se sujetaba el ojo sangrante y chillaba toda clase de maldiciones y obscenidades.

La Cazadora sonreía al verla retorcerse de dolor.

—Me los debías, esos dos golpes…—la Bruja seguía chillando y sujetándose la parte del ojo que seguía sangrando—. ¿Qué sucede? ¿Ya no puedes pelear? ¿A dónde se fue la enorme confianza que te tenías?

Yura podría matarla en ese mismo momento, pero no lo haría, a ella le gustaba humillar y hacer sufrir a sus oponentes. No le gustaba terminar las peleas rápidamente, al igual que a alguien que le gusta mucho la comida y se toma su tiempo para saborear cada bocado, así era la Cazadora, le fascinaba alargar tanto como le fuese divertida una pelea y gozarla al máximo. Pero ya comenzaba a cansarse y la Bruja también.

—No te lo perdonare—susurraba el Ser oscuro—. ¡No te lo perdonare…! ¡No te lo perdonare…! ¡NO TE LO PERDONARE, MALDITA HUMANA!

Kru-ul levantó el semblante, mostrando una enorme y profunda cortada en la parte izquierda del rostro, sin duda, su ojo se había perdido por la profundidad del cuchillazo, pues la sangre no paraba de manar. La Bruja se había enfurecido y para demostrar su cólera, ambas manos del Ser oscuro estaban en el suelo y tan pronto hizo esto, el suelo comenzó a temblar, parecía que un terremoto de gran magnitud estuviera azotando el Bosque Negro. El cuerpo de Kru-ul empezó a envolverse con un aura morada mientras gritaba de ira.

— ¡Vaya, vaya, vaya! ¿Pero que tenemos aquí? Tal parece que aun te queda un poco de energía guardada, ¿no es así, Bruja?—se mofó la Cazadora con un sonrisa mordaz en los labios.

— ¡Aunque me cueste la vida, te juro que te haré pagar por lo que me hiciste!

Mientras Kru-ul miraba a la Cazadora con una expresión de odio en el rostro, ésta le devolvía una sonrisa juguetona y cínica. Fue entonces que el contraataque comenzó. Con ambas manos tocando aun el suelo agrietado y con el temblor volviéndose cada vez más fuerte, Yura, repentinamente, abrió los ojos de par en par y se movió de la posición en la que se encontraba, pues el suelo debajo de ella había estallado y un par de largos y enormes brazos hechos de tierra emergieron del interior del piso con las manos abiertas, dispuestos a atraparla. La Cazadora se movía en zigzag, negándose a ser apresada por esos brazos gigantes hechos de tierra, pero estos seguían estirándose como si de goma estuvieron hechos y no paraban de seguirla a donde sea que ésta se moviera.

Para hacérselo más difícil, varios brazos más emergieron del interior de la tierra, todos enormes, largos y hechos de roca y con el único propósito de atrapar a la Cazadora; claramente, la Bruja le estaba poniendo empeño a su último y más poderoso ataque.

— ¡Te tengo!—gritó la Bruja.

Notas finales:

CONTINUACIÓN DE LA HISTORIA:

 

Yura evadía los enormes brazos que se disparaban contra ella pero, en el momento en que ésta cayó al suelo y antes de darse impulso para saltar, uno de los brazos había formado con la mano hecha de tierra un puño y se dirigía hacia ella a gran velocidad, por lo que la Cazadora no le dio tiempo de saltar apropiadamente por lo que una vez en el aire, un brazo que había emergido del suelo le había atrapado una pierna y antes de que la chica tuviera tiempo para destruirlo, la Bruja inmediatamente azotó con brutalidad el cuerpo de la chica contra el suelo y rápidamente y sin soltarla, el brazo que contralaba el Ser oscuro la arrojo contra otro brazo que venía en dirección contraria, provocando así, un segundo golpe directo. Este segundo impacto había lanzado el cuerpo herido de la Cazadora hacía atrás y sin perder tiempo, un tercer brazo apareció por debajo del suelo y la remató dándole otro golpe por la espalda. Los golpes de este estilo continuaron por varios segundos, Yura se protegía lo mejor que podía pero la fuerza de los brazos creados con magia era demasiado.

Al final, con todo su cuerpo herido y repleto de heridas que sangraban, la Bruja atrapó a Yura con ayuda de una enorme mano creada con tierra que había emergido del suelo. La Cazadora había podido soportar las decenas de golpes directos gracias a que se había envuelto en una armadura de Energía Espiritual, lo cual la ayudo a suavizar los ataques y a tolerarlos. Para este momento, Kru-ul ya había agotado una gran porción de la energía que había absorbido gracias a la “Esfera Mágica” y debido a este enorme gasto de poder, la cara de la Bruja comenzaba a caerse a pedazos. Sus brazos, su torso, sus piernas y, en general, todo su sensual cuerpo de mujer empezó a llenarse de grietas ya romperse en pedazos. La magia que había usado para modificar su apariencia comenzaba a perder su efecto debido a que el Ser oscuro se había debilitado considerablemente, revelando en el proceso, su verdadera cara.

La Bruja se acercaba a una Yura capturada con pasos torpes y lentos, cojeando a cada movimiento que hacía.

“¿Qué es lo que harás ahora? ¿Puedes seguir luchando?”

Yura comenzó a escuchar la voz de Jessenia dentro de su mente, se había olvidado por completo de la existencia de su otro yo y es que cuando la Cazadora pelea y se divierte, se olvida de todo aquello que no le interesa.

— ¿Con que sigues observando? ¿Qué te ha parecido la pelea, eh? ¡Mucho mejor que esa patético y lastimero espectáculo que presentaste en el castillo de ese rey!—se mofó la Cazadora.

            “¡Olvídate de eso y responde a mi pregunta!” La apresuró su alter ego, preocupada.

            Jessenia tenía buenos motivos para estar preocupada por Yura, después de todo, pese a ser personalidades completamente diferentes, ambas compartían el mismo cuerpo, si una moría, la otra la seguía a la tumba.

            “Si ya no puedes seguir peleando entonces cambia conmigo…”

            — ¡Olvídalo!—se apresuró a responder—. Prefiero mil veces morir sola a ganar con ayuda.

            “¡Deja de ser tan terca, si tú mueres yo te seguiré a la tumba…!”

            —Eso no pasara, pese a como me veo, aun me queda un as bajo la manga, además…—en este punto Yura respiró con profundidad antes de continuar. La Bruja cojeaba y andaba lento, pero ya se estaba aproximando, seguramente quería dar el último golpe ella misma—. Si te dejara a ti pelear, lo más seguro es que ambas terminemos muertas. Apuesto a que no fuiste capaz de seguir la pelea que tuve con la Bruja, ¿o me equivoco?

            Jessenia no respondió.

            —Eso pensé. Tú solo quédate callada y procura no ser un estorbo, yo me encargare de terminar esta pelea.

            “¿Qué harás? ¿Aun te queda energía para combatir?”

            —No mucha, pero hay una cosa que he querido probar desde hace varios días. No lo he intentado porque no creí que fuera necesario, pero supongo que este es el momento idóneo. No será la versión perfecta, pero al menos me dará una idea de los riesgos de este poder que planeo usar.

            “¿Riesgos? ¿Que planeas hacerle a mi cuerpo?”

            — ¡No es tú cuerpo es mí cuerpo y yo hago con él lo que me plazca, así que cállate y observa! Los niños deben permanecer apartados de cosas de adultos.

            Una vez terminada la discusión, Yura pasó a concentrarse en lo que estaba a punto de hacer. No estaba segura de si activar esa habilidad en las condiciones en las que se encontraba fuera una idea, ¡no!, mejor dicho, era una terrible idea. Aun con su cuerpo perfectamente sano y rebosante de poder, activar aquel poder seguía siendo un riesgo que amenazaba su vida, solo unos pocos Exterminadores han sido capaces de tolerar y despertar la habilidad que ella estaba a punto de utilizar, si fallaba, aunque fuese solo un poco, su cuerpo terminaría destruyéndose inclusive antes de que la Bruja hiciera algo. Aquel poder era una espada de doble filo, pero era precisamente por eso que a Yura le pareció tan interesante y atractivo usarlo, costara lo que costara, pero ya que aun no deseaba morir, la Cazadora decidió intentar hacer algo con lo que estaba a punto de hacer. Insegura y hasta un poco temerosa del resultado, la humana lo apuesta todo a este último moviendo. 

 

FIN DEL CAPITULO. GRACIAS POR HABER LEIDO HASTA AQUÍ, PARA CUALAQUIER DUDA, NO OLVIDEN DEJAR UN COMENTARIO.  :) 

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