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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

¡Hola lectores! 

Lamento la tardanza, la Universidad me tiene bajo mucha presión y a penas tengo tiempo para escribir. Aquí esta la continuación del capitulo anterior, espero la disfruten y como siempre, para cualquier duda, queja o critica constructiva, no duden en dejar un comentario. 

PD: Si a lo largo de la historia notaron que algunos capitulos no podían ser leídos o que estaban acomodados en orden equivocado, ¡por favor! no duden en informarmelo, tratare de corregir el error tan pronto pueda. 

Eso es todo, ojala les guste el capitulo y hasta la proxima. :) :) :) 

La noche, la luna y las estrellas eran testigos de cómo la Cazadora de largo cabello verde y ojos color ámbar, era ayudada por el caballero de la princesa Ariana a caminar. Tras la fiera batalla contra el Familiar de la Bruja, Azag, el lado izquierdo del cuerpo de Summer sufrió una especie de insensibilidad. Su brazo, su pierna y su ojo izquierdo comenzaron a fallar, provocando que la Cazadora no pudiera sostenerse con sus piernas y afectando notablemente su capacidad visual, puesto que con el ojo derecho veía perfectamente bien, mientras que con el izquierdo veía entre borroso y con claridad.

            El caballero de la princesa Ariana: Rudolph Strauss, ayudaba a la Cazadora al ponerse de su lado izquierdo y la sujetaba para que no fuera a caerse. Mientras ambos andaban en mitad de la noche, cansados y sudorosos, los dos hablaban sobre un tema que llevaba tiempo molestando a la chica de ojos color ámbar.

            —Rudolph, ¿Qué sabes del abuelo de la princesa Ariana?—le preguntó la Cazadora.

            —No mucho, solo lo que la princesa me ha revelado.

            Y, a continuación, el caballero le platicó a la Cazadora la misma historia que la princesa ya le había contado a Summer en el pasado. Que su abuelo se había enamorado perdidamente de una mujer llamada: Helena en su juventud, que competía con el príncipe Joshua, heredero del trono de Before por el afecto de la mujer y que, finalmente, la susodicha desapareció de manera misteriosa y que después de eso, el abuelo de Ariana comenzó a tener sueños recurrentes con la extraña mujer. Al final, los padres de Wilfred, abuelo de la princesa, murieron bajó causas sospechosas y fue entonces que el primogénito heredó el trono y desde ese momento, la guerra con Before dio inicio. El abuelo de Ariana estaba convencido que su antiguo mejor amigo mantenía secuestrada a la misteriosa mujer llamada Helena, por lo que desató la guerra para recuperarla, solo para que el final, muriera viejo, solo y viendo a esa mujer solo en sus sueños.

            — ¿Por qué preguntas?—dijo el caballero tras terminar con la historia.

            El viento fresco de la noche hacía mecer el largo cabello de Summer hacía atrás mientras la chica reflexionaba. Sin querer, Rudolph bajo un poco la mirada y se encontró con los pechos casi desnudos de la Cazadora, eran un poco más grandes que los de la princesa, blancos y según Rudolph, sus pezones eran de un claro color rosa; se veían suaves y calidos. Por un segundo, el caballero se vio tentado a tocarlos pero, inmediatamente, la imagen de la princesa llegó a su mente y recuperó la compostura. No le faltaría el respeto a los sentimientos que tenía por Ariana al sentir esa clase de urgencias con una mujer que no fuera ella.

            Después de meditar la respuesta por unos segundos y de ignorar completamente que Rudolph le había visto los pechos semi desnudos, Summer levantó la mirada y dio su veredicto final.

            — ¿No te parece extraño?—preguntó la Cazadora más para sí misma que para Rudolph, ya que la chica continuó sin esperar respuesta del hombre a su lado—. Que toda esta guerra se haya iniciado solo para recuperar a una mujer. Dos reinos que habían sido aliados de muchos años atrás y que compartían una historia de amistad y camaradería, repentinamente se declararan la guerra solo por los caprichos de dos reyes y su obsesión con una mujer de la que casi no sabían nada. 

            — ¿Extraño?—repuso el caballero—. ¡Más bien parece una estupidez! Sinceramente hablando, la primera vez que escuche esa historia me negué a creerla, ¿Cómo podría? Después de todo, ¿Qué clase de reyes se declaran la guerra por tanto tiempo solo por una mujer? ¿Cuántas vidas, cuanta destrucción y cuanto dinero se han perdido por culpa de la guerra? ¡Y todo por una simple mujer! Me enfurece cada vez que lo pienso y me enferma saber que la historia es real. No puedo comprender porque el rey de Before no ha concluido con este conflicto, después de todo, el rey Joshua lleva varios años muerto, de ser así, el rey Joseph debió haber terminado con esta guerra y en su lugar hizo todo lo contrario, la continuó hasta éste momento. Por su culpa la princesa Ariana debe casarse con su hijo, el príncipe Joseh.

            —Lo he estado pensando—continuó la Cazadora ignorando casi todo lo que Rudolph había dicho— y no creo que se trate de un acto natural. Sospecho que algún tipo de Ser oscuro esta detrás de todo lo que ha pasado en los últimos años.

            Rudolph se volvió hacía la chica a su lado.

            — ¿Un Ser oscuro?—preguntó, sorprendido—. ¿Hablas de una Bruja? Es posible que con magia…

            —No, no una Bruja—sentenció la Cazadora—. Algo mucho más oscuro, malvado y siniestro.

            — ¿Qué puede ser peor que una Bruja?

            Rudolph no podía concebir que en el mundo existieran seres peores que las Brujas, después de todo, una simple Bruja fue capaz de embrujar a un grupo de diez fuertes y entrenados guerreros con ridícula facilidad y, de no ser por los sentimientos de frustración y rabia que Rudolph sentía por sí mismo en esos momentos, quien sabe lo que esas criaturas les hubiesen hecho. ¡Hubiesen muerto sin ser consiente de ello! ¿Cómo podrían existir seres peores que las Brujas? Criaturas con el poder de arrebatar vidas sin que las mismas vidas opongan resistencia.

            —Como te dije—continuó la Cazadora— lo he estado pensado. La princesa Ariana también me revelo la historia detrás de esta guerra y tras escucharla algo me ha estado inquietando. Lo que le ocurrió a su abuelo, la forma en que murió, soñando con esa misteriosa mujer y tan delgado que la piel se le pegaba al esqueleto… No puede ser de otra forma. Debe tratarse de un Demonio.

            Al escuchar la palabra “Demonio”, salir de los labios delgados de la Cazadora, un escalofrió helado recorrió la espina dorsal del caballero. Pese haber nacido en el reino de Dragma, un lugar sin Gremios de Cazadores, cerrado al mundo exterior y con poco conocimiento sobre los Seres oscuros; la maldad de los Demonios era legendaria. Cuando se contaban historias, cuentos, leyendas o mitos de terror, la palabra Demonio era mencionada popularmente, como si aquellas criaturas vinieran acompañadas con todos los horrores que la mente humana pudiese imaginar.

            — ¿Un Demonio?—repitió Rudolph, como tratando de cerciorarse que había escuchado correctamente—. Hablas de esas criaturas grotescas, enormes, con pieles rojas, cuernos gruesos, alas y colas puntiagudas.

            A lo que Summer negó con la cabeza.

            —En el mundo hay muchas clases de Demonios—explicó la Cazadora al inexperto hombre—, los seres que describes vendrían siendo de la jerarquía más débil y básica entre todos los de la especie. Los Demonios de los que hablas son los más débiles y aun así, son muy difíciles de matar, ya que tienen una gran resistencia física y una elevada capacidad de sanar las heridas y, al mismo tiempo, son los más sencillos de identificar y encontrar, ya que esa clase de Demonios viven para el caos, la destrucción, la muerte y la devastación. Todos los Demonios son iguales en esos aspectos, pero los que describiste son los que sucumben más fácilmente a esos deseos, lo que los vuelve incapaces de ocultarse. No. El Demonio en el que estoy pensando es de un tipo mucho más específico, más inteligente, no tan fuerte físicamente pero si con grandes habilidades que los vuelven sumamente peligros, sin mencionar que tienen la capacidad de adoptar forma humana y mezclarse en las sociedades. Los Súcubos.

            — ¿Súcubos?—repitió el caballero, confundido.

            —Demonios que adoptan la forma de mujeres hermosas para seducir hombres, devoran la energía vital a través del acto sexual o controlan sus acciones utilizando sus habilidades de seducción. Cualquier hombre que caiga bajo el hechizo hipnótico de los Súcubos, queda perdidamente enamorado, lo que lo vuelve fácilmente manipulable. Solo algunos pocos pueden resistir los encantos de esos Demonios y ver a la criatura como realmente es, no con el disfraz que usa para verse irresistible. Algunos Cazadores afirman que cuando un humano ve el verdadero aspecto de un Súcubo, éste ya no puede caer bajo el hechizo del Demonio, se vuelve invulnerable, ya que la verdadera identidad de la criatura resulta tan horrible, deforme y nauseabunda, que ninguna imagen que ellas utilicen para esconderse puede borrar la terrible imagen real que queda grabada en el cerebro de la persona. Para ser honesta, jamás me he enfrentado a un Demonio, mucho menos a un Súcubo, por lo que no puedo ni imaginar la horrible criatura que deben de ser bajo el disfraz de mujeres hermosas que utilizan para ocultarse.

            —Para alguien que nunca ha enfrentado a esos seres, pareces saber bastante.

            —Tengo que saberlo, cuando te entrenan para enfrentarte a esa clase de criaturas, los Cazadores te enseñan todo lo que saben sobre los Seres Oscuros: apariencias, poderes, debilidades, alimentación, habitad natural donde viven, entre otras cosas y, por supuesto, la enseñanza sobre Demonios es de vital importancia para todos los Cazadores, ya que están considerados como enemigos de categoría S.

            — ¿Categoría S?

            —Enemigos de rango Superior, de ahí la letra S. Solo algunos pocos Cazadores dentro del Gremio están autorizados a tomar trabajos que incluyan Demonios y, lamentablemente, yo no soy una de esos.

            — ¿Y qué es lo que vamos hacer una vez que lleguemos al reino?

            Esa era una excelente pregunta, era una verdadera lástima que Summer no tuviera la respuesta adecuada. A penas si podía moverse, no sentía la parte izquierda de su cuerpo y estaba acompañada de un hombre humano ordinario. Si sus sospechas eran correctas, la Cazadora y el caballero eran dos simples ovejas que se dirigían a la cueva de los lobos. Summer lamentó no contar con la ayuda de Yura; si en esos momentos ellos dos eran ovejas, la Cazadora de cabello corto era una perra rabiosa que no dudaba en ladrar con fuerza y brincar al ataque con las fauces abiertas y escupiendo espuma blanca.

            Summer negó con la cabeza, alejando esos pensamientos de su mente.

            “¡Basta! Deja de pensar de esa manera, no puedes contar con la ayuda de Yura, en estos momentos debe estar peleando con la última Bruja, muy entretenida y seguramente con todo lo demás dejándolo para después. ¡Debo pensar en un plan por mí misma! Pero… ¿qué puedo hacer? Es Alex quien generalmente piensa en esas cosas, yo solo me limitó a seguirlo… ¡Ah…! ¡Maldición! ¿Por qué seré tan imprudente? ¡De haberle dicho a Alex que vendría a ésta misión, él nos hubiera acompañado y seguramente tendría un buen plan de contingencia y de no ser así, al menos seriamos dos Cazadores contra un posible Demonio! No sería fácil, pero tampoco sería tan difícil… ¿Qué es lo que haré?”

            — ¡Por el momento sigamos adelante!—respondió la Cazadora—. ¡Ya no falta mucho para que salga el sol y todo el mundo sabe que los Seres oscuros pierden muchos de sus poderes durante el día! Una vez que lleguemos a Before y después de descansar unos momentos, tomaremos a la princesa Ariana, a los otros nueve que la escoltan y luego nos marchamos. Si mi teoría del Súcubo es correcta, toda esta guerra no sería culpa de ningún rey, sino de un Demonio que la provocó para su propio entretenimiento personal, de ser así, la princesa no tendrá que casarse con nadie, bastara con encontrar al Súcubo, matarlo y problema resuelto. Final feliz para todos… Excepto para la gente que murió en todos estos años y para ese pobre bosque… ¡En fin, sigamos adelante, el amanecer nos espera!

            De cierta forma, la idea de que un Demonio fuera el responsable de todo lo ocurrido desde hace ya varios años, alegraba y relajaba el corazón del pobre guerrero, ya que eso significaba que la princesa no debía casarse con el príncipe Joseh. Con o sin matrimonio, si quien movía los hilos era un Ser oscuro, nada de lo que la princesa haga daría resultado, por lo que una parte de Rudolph deseaba que el Demonio del que la Cazadora sospechaba fuera real y, por otra parte, el caballero estaba dudando, receloso de la poca fiabilidad con la que Summer hablaba. Si realmente había un Demonio en Before y sus hombres y la princesa ya estaban allá, ¿Cómo podrían ellos salvarlos? La Cazadora no estaba en condiciones de hacer algo, él solo era un simple y pequeño mortal con una armadura dañada y con un orgullo lastimado. Pasará lo que pasará, Rudolph tenía un mal presentimiento. Era como ir a la guerra sin espada, escudo y sin armadura, prácticamente desnudo, así es como se sentía el guerrero, indefenso e impotente.

            — ¿Cómo sabrás si ese Demonio del que hablas es real si acabas de asegurar que tienen la facultad de tomar forma humana?

            —Quizás pueda imitar la apariencia humana pero no puede imitar la misma presencia. Una vez que éste dentro del reino, si hay un Demonio, no hay forma de que no me dé cuenta. A diferencia de otros Seres oscuros, los Demonios son criaturas conformadas por pura oscuridad y malicia. Es como si sus cuerpos fueran venenosos y ellos no pueden suprimir totalmente esa clase de presencias aunque lo intenten. Los humanos ordinarios no podrían darse cuenta de la presencia de los Demonios a menos que estos la aumenten a un nivel que las personas normales puedan sentir y cuando lo hacen, esos mismos cuerpos venenosos que poseen, corrompen la mente y el alma de cualquiera que esté cerca de ellos. Es como si estuvieras cerca de una persona enferma de gripe o de tos, al principio no tienes idea de que está enfermo hasta que tose o estornuda y cuando lo hace, te enfermas. Es lo mismo con los Demonios y con otros Seres Oscuros.

            Ambos compañeros siguieron adelante en silencio. Todo lo que debía decirse ya se dijo. Rudolph se sentía entre esperanzado de que fuera un Demonio, ya que de ser así, la princesa Ariana se vería librada de ese compromiso y a la vez, se sentía desesperanzado y preocupado, ya que si en realidad se tratara de un Demonio, el guerrero no sabría cómo lidiar con la situación. Ni él, ni la Cazadora, ni su grupo conformado por diez feroces caballeros, le serían de mucha ayuda contra un enemigo de esas magnitudes, sin mencionar que las palabras previas de Summer no le dieron muchas esperanzas.

            Por su parte, Summer trataba de pensar en un plan en caso de que verdaderamente fuera un Demonio, ya lo tenía, era un plan realmente sencillo y dudaba de su efectividad pero, por el momento, era lo mejor que tenía.

            “Reduciré mi presencia espiritual tanto como me sea posible, si hago eso, quizás ese Súcubo no se percate de mi existencia. Si tengo un poco de suerte, quizás cuente con algunas horas de descanso, una vez que me recupere totalmente y si realmente hay un Demonio en Before, tomare a la princesa, a los diez hombres y los sacare por la fuerza. Si el Súcubo intenta ir por ellos, lo detendré tanto como pueda mientras huyen, sin mencionar que los Seres Oscuros se debilitan con la luz del sol. Aun sin Yura o Alex, la luz del día será mi aliada. ¡Bien, eso es lo que haré!”

            Summer ya había formulado su estrategia y esperaba que funcionase. El resto del tiempo que anduvieron caminando juntos bajo la luz de la luna, la Cazadora y el caballero lo pasaron en silencio hasta que en el firmamento, comenzaba a verse el resplandor lejano del amanecer. Habían llegado ante las murallas que cerraban el paso al reino de Before, a continuación, el sonido de un instrumento se escuchó del otro lado de las altas paredes, las puertas se abrieron y varios soldados con lanzas y armaduras, salieron, los rodearon y tras unos momentos de discusión, los hombres de Before tomaron a Rudolph y a Summer bajo custodia. Los montaron en recios caballos y a cada uno, los esposaron con grilles en brazos y piernas. El sol comenzaba a salir a lo lejos mientras las puertas del reino se cerraban a las espaldas de los prisioneros.

 

 

            Jessenia tan solo había logrado avanzar unos cuantos metros cuando de pronto, un fuerte y pulsante dolor en el abdomen la golpeó con fuerza. Pareciera como si alguien le hubiese clavado un puñal a unos centímetros bajo sus pechos. Cayó de rodillas mientras se sujetaba el área afectada con ambos brazos y mientras tosía un poco de sangre.

            “¡Maldita seas, Yura…! Mi cuerpo… Mi cuerpo está realmente lastimado y puedo sentir como cada musculo palpita de dolor… No tengo tiempo para esto, debo darme prisa… Summer… Summer y ese hombre corren peligro si en verdad hay un Demonio en ese reino… ¡Debo darme prisa, debo ayudarlos…!”

            Luego, repentinamente, escuchó la voz burlona, molesta y maliciosa de Yura dentro de su cabeza.

            “¿Ayudarlos? ¿Tú? ¡Ja! ¡No me hagas reír! ¿En que los vas a ayudar? ¿A correr y a esconderse?”

            Pero no era realmente su voz, lo que Jessenia escuchó no era más que su propia imaginación. Era lo que creía que Yura le diría de haber escuchado su pensamiento anterior y, la verdad, ese burlón comentario no estaría lejos de la realidad. Para empezar, ¿Cómo ayudaría ella a Summer, a la princesa y a esos otros caballeros? Estaba herida, adolorida, apenas si podía avanzar unos cuantos metros sin caerse, ¿qué podía hacer ella por los otros cuando ni siquiera pudo contra unos simples hombres ordinarios? Si existía una respuesta a esa pregunta, Jessenia no la conocía y, aun así, la joven Cazadora hizo acopió de todas sus fuerzas, se puso de pie y se echó a andar nuevamente, ignorando olímpicamente su traicionera imaginación y su poca confianza en sí misma. Aun si era débil, aun si no pudiera hacer mucho, Jessenia no deseaba sentirse como una inútil, estaba segura de que algo podía hacer y la única forma de averiguarlo, era seguir adelante. Las respuestas a sus preguntas no las encontraría en la fría y sucia tierra de ese bosque muerto y destruido.

            Lamentablemente, las cosas jamás salían como uno las planeaba y muy rara vez eran sencillas o fáciles de obtener. Tan pronto como Jessenia se incorporó sobre sus piernas y hubo dado unos cuantos pasos, repentinamente la chica se quedó quieta, completamente inmóvil con los ojos muy abiertos debido a la sorpresa. ¡Una cuchilla curvada yacía reposando a tan solo unos centímetros de su vena yugular! Un solo corte en ese lugar y todo se habría terminado para la Cazadora. Tragó saliva, apretó los dientes y trato de girar los ojos pero sin mover la cabeza.

            —Reprobada—escuchó que decía una voz masculina y juvenil—. Sino fuéramos miembros del mismo Gremio o yo fuera un Ser oscuro o una persona peligrosa, ya estarías muerta sobre un charco de tú propia sangre. ¿En verdad fuiste tú quien derroto a Valeria? ¿Quién derroto a esos Cazadores de la Rama Principal? ¿Quién pasó ambas pruebas ante los ojos del Maestro del Gremio y de los Entrenadores? Porque si en verdad fuiste tú, debo admitir que ahora mismo me has decepcionado. Un Cazador nunca debe bajar la guardia y mucho menos cuando está en medio de un trabajo. Uno nunca puede saber dónde merodea el peligro.

            La cuchilla de media luna fue lentamente retirada de su cuello y en cuanto dejo de tenerla tan cerca, Jessenia se volvió rápidamente. A unos cuantos pasos detrás de ella, un muchacho no muy alto, de cabello corto y negro como el carbón, con ojos oscuros y que vestía un uniforme azabache con capucha y dos bolsillos frontales, yacía parado mirándola con desconfianza. La Cazadora advirtió que sujetaba una larga asta que finalizaba en una gran cuchilla con forma de media luna en la parte superior de la misma, mientras que en la parte inferior había una masa repleta de picos largos.

            — ¿Quién eres tú y que haces aquí?—preguntó Jessenia, recelosa.

            — ¿Yo? Yo soy un verdadero Cazador de Eternal Soul—el muchacho se retiró una parte de su uniforme oscuro y mostro el hombro izquierdo, ahí la marca del Gremio: un escudo de fondo y dos largas espadas que lo cruzaban formando una X, yacía tatuado en rojo. Las letras en mayúscula: E y S, estaban a los lados de las espadas— y estoy aquí porque estoy buscando a la idiota de mi compañera. ¿Sabes dónde está? No es difícil no verla o escucharla. Grandes ojos ámbar, largo cabello verde, rara vez se mantiene callada, algo metiche e imprudente; con una extraña fascinación por romper las reglas y no saber comportarse adecuadamente. Según me dijeron, viajo a un trabajo contigo, ¿Dónde está? Debo encontrarla antes de que se lastime o lastime a alguien más.

            Ahora que lo recordaba, antes de llegar al reino de Dragma, Summer le había platicado que hacía equipo con un chico que conocía de tiempo atrás, si no mal recordaba su nombre era…

            —Eres Alex, el amigo y compañero de Summer—dijo la Cazadora.

            — ¿Así que te platico de mí, eh? Mi nombre es Alexander Berilio. Bien, ahora que ya nos conocemos, ¿podrías decirme donde se encuentra mi compañera?

            —Yo soy…

            —Sé quién eres, Jessenia. Eres la nueva celebridad de ciudad Central y también del Gremio. Desde que te apareciste no has hecho más que ganarte una mala fama, a decir verdad, me extrañaría que alguien de la ciudad no te conociera por un motivo u otro, ahora, si ya acabamos de presentarnos, ¿qué tal si me dices donde está la idiota de mi compañera? ¿Fue ella la que destruyo éste bosque?

            ¿Cómo respondería a esa pregunta? Jessenia pensó que de mentirle, seguramente continuaría mintiéndole hasta que el engaño se le saliera de las manos y, por el contrario, si le decía la verdad, si le contaba sobre Yura, eso terminaría ocasionando más preguntas que respuestas, por lo que simplemente se limitó a responder:

            —Yo lo hice—respondió con la mayor confianza que podía—. Yo destruí ese bosque en una pelea que sostuve contra una Bruja.

            Si la Cazadora lo pensaba con cuidado, la respuesta que le dio no era del todo una mentira, después de todo, ¿acaso Yura y ella no eran, de alguna forma retorcida y demente, la misma persona?, ¿no eran acaso la misma chica pero con mentalidades diferentes?

            Alexander la miró con descarada desconfianza, sus ojos decían a gritos: ¡Ah sí, ¿qué más?!

            El Cazador suspiró antes de agregar.

            —Digamos que te creo, aun no has respondido a mi pregunta: ¿Dónde está la idiota de mi compañera?

            —Summer se adelantó al reino de Before mientras yo luchaba contra la Bruja que controlaba este bosque, para estos momentos, ella y el hombre que la ayudaba, ya deberían haber llegado o estar lo suficientemente cerca…

            —“¿El hombre que la ayudaba?”—Repitió el Cazador—. ¿A qué te refieres con eso?

            Jessenia le contó brevemente lo que había pasado desde que llegaron al Bosque Negro, le platicó de los Ogros, de los seres de dos cabezas, de la aparición de la primera Bruja y luego concluyó con la repentina aparición de Summer siendo ayudada por Rudolph. Le contó al Cazador que Summer parecía no poder sostenerse con sus propias fuerzas pese a no haber logrado detectar ni una sola herida en su cuerpo.

            Al escuchar la resumida historia, Alexander bajó la cabeza de forma pensativa, tras unos breves momentos, el joven levantó la mirada nuevamente y la posó sobre Jessenia. En tan solo unos instantes había logrado advertir los ligeros moretones de su cuerpo y notar hasta la última cortada que poseía. El cuerpo de la Cazadora estaba herido, de eso no cabía la menor duda pero, aun así, no presentaba heridas serias o fuertes contusiones, al menos que el Cazador detectase y, pese a esto, la joven se encontraba encorvada, respirando entrecortadamente y reprimiendo las muecas de dolor que su rostro tan desesperadamente se esforzaba por mostrar. Sea cual sea la batalla que libró, su cuerpo estaba herido y sumamente cansado.

            “¿Quizás si fue ella la que destruyó este bosque?” Se preguntó a sí mismo.

            — ¿Puedes moverte con rapidez?—le preguntó.

            —No creo. Aunque no lo parezca, mi cuerpo está muy adolorido, apenas si puedo caminar sin caerme…

            —Sí, me di cuenta.

            Fue entonces que el Cazador hizo desaparecer su Arma Espiritual, rodeó con su brazo el cuello de Jessenia, la sujeto con fuerza y le dijo:

            —Agárrate fuerte de mí. No esperes amabilidad de mí parte solo por estar lastimada. Iremos más rápido a mi ritmo, así que esfuérzate, si te vuelves un estorbo, no dudare en dejarte, ¿entendiste?

            Jessenia asintió mientras se sujetaba con todas sus fuerzas del cuerpo de ese Cazador, la pose le recordó a Summer y a ese hombre. Una vez que todo estaba listo, Alexander reunió su Energía Espiritual en ambas piernas y fue entonces que dio un impresionante salto de varios metros de altura y de distancia. Mientras se movían, Jessenia pensó que de ese modo y a esa velocidad, no tardarían mucho en llegar hasta Before. Con tan solo dos saltos habían logrado salir del Bosque Negro sin mucha dificultad.

            — ¿Sabes dónde queda el reino de Before?—le preguntó la Cazadora.

            —Por supuesto que lo sé, ¿qué clase de idiota se dirige a un lugar sin antes conocer la localización de dicho lugar?

            La situación en la que se encontraba le traía un viejo recuerdo del pasado, una memoria que parecía ser de toda una vida atrás, pero lo cierto es que no había pasado tanto tiempo. Jessenia recordó al Segador y como éste la había salvado y posteriormente sacado del reino de Fior y luego de la Montaña, la historia se estaba repitiendo solo que ahora en lugar del Segador, quien le ayudaba era un Cazador. Jessenia apretó los dientes así como los puños ante la impotencia de darse cuenta que por sí misma, no era capaz de hacer algo impresionante. Le había dicho al amigo de Summer que había sido ella quien destruyó ese bosque y quien derrotó a esas Brujas cuando la realidad es que quien lo hizo fue Yura y ella fue solo una mera espectadora. 

            — ¿De casualidad presenciaste la batalla de Summer?—le preguntó Alexander repentinamente.

            —No, no lo hice. ¿Por qué? ¿Hay algo que debí haber presenciado?

            Tras unos momentos de silencio, Alexander respondió.

            —No importa.

            — ¿Tú y Summer se conocen desde hace mucho tiempo?—le preguntó, no tanto porque quisiera saber, sino porque deseaba distraerse del dolor que le provocaba cada caída al suelo antes de volver a saltar. Jessenia pensó que platicar era una buena forma de distraerse y no concentrarse en el dolor muscular que la envolvía.

            —Nos conocimos hace cinco años y hace dos años entramos juntos al Gremio, cuando cumplimos cada uno los dieciocho, desde entonces hacemos equipo cada vez que elegimos un trabajo. Tú eres la primera persona fuera de mí con la que ella quiere trabajar.

            —Si, pero… ¿Por qué yo? Un día llegue a la Sala Común de la Segunda Rama del Gremio y mientras escogía un trabajo que hacer, llegó Summer y antes de que pudiera hacer algo, ella ya había decidido que viajaríamos juntas. No me dio ninguna razón del porque quería viajar conmigo.

            A lo que Alexander se le quedó mirando por unos segundos, luego volvió el rostro al camino de enfrente.

            — ¿De verdad? En lo que estuvieron juntas, Summer nunca te hablo de nada. Sobre porque te eligió para que fueran juntas a un trabajo.

            —Jamás me dio una razón concreta pero… ¿acaso no es normal en ella? Es decir, Summer parece ser el tipo de chica que puede hacer amigos fácilmente y por su personalidad relajada, espontánea y desinhibida, no creo que sea problema para ella hacer equipo con el Cazador que guste.

            —Te equivocas—ese “Te equivocas”, que Alexander dijo fue especialmente serio y contundente, sin un atisbo de duda—. Es cierto que Summer puede dar esa impresión a primera vista. Cualquiera que recién la conozca la tomaría como una chica tonta, irresponsable, desenfrenada e inmadura, pero la verdad es que ella es muy precavida. Las personas a las que puede llamar amigos son muy contadas y no es de las chicas que confían rápidamente en los demás. Además, aunque no lo parezca, Summer puede llegar a ser muy analítica y sabe juzgar a la gente tras conocerlos por poco tiempo. Aun si no te ha dicho nada, ella seguramente tiene sus razones para haber escogido acompañante. Summer es el tipo de chica que siempre hace las cosas por una razón… Bueno… aunque eso no le quita que puede llegar a ser una verdadera idiota de vez en cuando.

            — ¿Tú sabes porque me escogió?

            A lo que Alexander respondió con un largo silencio que finalmente rompió de la siguiente manera.

            —Solo diré que Summer vio algo en ti y es precisamente porque vio algo en ti, que decidió escoger viajar contigo a este trabajo. Si quieres saber más, tendrás que preguntárselo cuando lleguemos al reino de Before y nos reunamos con ella.

            A lo lejos, mientras Alexander avanzaba a gran velocidad saltando a varios metros de distancia, el sol comenzaba a salir. La oscuridad de la noche se extinguía para abrirle camino a un nuevo día.

            — ¡Apresurémonos!—exclamó Jessenia—. Summer y los demás corren peligro.

            Lo que el par no sabía es que en esos momentos, los guardias de Before tomaban a Summer y a Rudolph bajo custodia. Los llevaban a los calabozos situados bajo el castillo, mientras que en la torre más alta de la misma, la princesa Ariana finalizaba con el diario del príncipe Joshua.

 

            “¡No podía creer la arrogancia del príncipe Wilfred! Él era tan solo un invitado en mi futuro reino y se comportaba como un verdadero idiota. No me dejaba a solas con Helena, la hermosa, ni una sola vez. Cada vez que hablaba con ella o deseaba mostrarle alguna parte de mi reino, el idiota de Wilfred encontraba la forma de convertirse en un estorbo. Guiaba la conversación de manera que solo se hablara de sus logros con la espada, de sus victorias en torneos, de su habilidad para la cacería y de un montón de cosas más que estoy seguro, eran simple mentira. Lo único que deseaba era impresionar a mi futura reina, patético.”

            “Helena, por supuesto, al ser una mujer de corazón noble y puro, incapaz de mentir y de herir los sentimientos de alguien más, debía soportar toda la charla inútil de Wilfred, pobre de ella. Seguramente, a lo largo de su vida, la pobre ha tenido que soportar las declaraciones molestas de un montón de hombres vulgares cuyo único deseo era llevársela a la cama, hombres pobres, incapaces de darle la vida de lujos que tanto se merecía. Hombres brutos que tan solo sentían deseos sexuales por las mujeres y no eran capaces de ver más allá de la piel exterior. ¡Yo soy diferente! No soy como esos vulgares y bárbaros hombres, tampoco soy un presumido arrogante como Wilfred, yo veo la bondad dentro de Helena y veo que me pide ayuda a gritos. Desea casarse conmigo y así liberarse de todos esos pretendientes y del miedo de que algún día, en un arranque de lujuria, algún hombre terminase por violarla y perder así la virginidad que con tanto celo ha protegido para entregársela a un solo hombre. A un solo amor. A una sola persona elegida, no al primer idiota que se le cruzara por el camino. Así de bondadosa, pura y honesta era Helena.”  

            “Un día, mientras ella, yo y el impertinente de Wilfred, paseábamos por las calles de Before, no podíamos dejar de notar que todas las miradas masculinas estaban clavadas en Helena. Ver a todos esos plebeyos, a todos esos muertos de hambre, ver a mi futura reina con esos ojos hambrientos de lujuria me hizo sentir furioso y estaba tentando a ordenarles a los guardias que nos escoltaban, que les arrancaran los ojos a esos inmundos que no conocían su lugar en esta vida. Pero no lo hice. No por falta de coraje o por compasión, sino porque no deseaba que Helena me viera como una clase de tirano cruel y despiadado y que por eso, terminara por tenerme miedo, además, ¿Cómo ordenar semejante cosa con ella ahí? Helena era una mujer tan pura y buena que la sola idea de enseñarle un espectáculo tan grotesco y sangriento lo único que provocaría sería ensuciarla. No podía permitir eso.”

 

     “¡Me siento destruido, querido diario! Sé que te he dejado descuidado por un tiempo en más de una ocasión, pero es porque no deseaba llenar tus blancas páginas con información inútil y carente de toda importancia emocional, en fin. Hace unos días Helena vino a mí para decirme que sentía deseos de conocer el reino de Dragma, ya que el impertinente, arrogante, mentiroso e inútil de Wilfred no paraba de escupir mentiras sobre lo “fabuloso”, “majestuoso”, “grande” y “bello” que es el reino que él heredaría en algún punto del tiempo. Le insistió tanto a Helena que la pobre no tuvo otra alternativa que acceder a sus demandas y yo no podía reusarme. ¿Cómo hacerlo? No deseaba someter a la más hermosa y perfecta de las mujeres bajo mis caprichos, de hacerlo, corría el riesgo de que Helena se sintiera como una prisionera en mi propio reino en lugar de una invitada de honor como lo era. Además, no deseaba dar señales de ser un hombre celoso e inseguro, ya que según he aprendido de la experiencia, a las mujeres les atraen los hombres con mucha confianza y seguridad en sí mismos y más aún, las mujeres amaban a los hombres que confiaban en ellas y les daban mucha libertad, por lo que inevitablemente, accedí a regañadientes a su petición. Cada fibra de mi ser quería acompañarla, ¡no porque no confiara en el amor que me profesaba, sino porque no confiaba en las intenciones de Wilfred! ¿Qué pasaría si en un arrebato de lujuria, se aprovechaba de la pobre doncella? ¿Dónde estaría yo para protegerla? El miedo y la inseguridad me invadieron aun antes de ella se fuera y cuando finalmente lo hizo, sentí una rabia y una tristeza como las que nunca antes había sentido en mi vida. Permanecí horas y horas en la puerta principal de la muralla, como esperando verla correr hacía, diciéndome que nunca más me abandonaría y que desde ese momento, lo haríamos todo juntos. Obviamente, ella no regresó. Se hizo de noche y debía regresar, no era nada elegante que un príncipe permaneciera tanto tiempo con la vista clavada en el horizonte.”

            “¡Fue terrible! Los primeros días sin ella fueron una verdadera tortura. Nunca antes había sido adicto a una cosa, ni a la comida, ni al alcohol, ni al sexo pero, conforma pasaban los días sin mi hermosa Helena, comencé a sentir los síntomas que los adictos sienten cuando se les quita por mucho tiempo sus dosis. No podía dormir, no podía comer, no paraba de sudar y respiraba con dificultad, era como si el aire no llenara completamente mis pulmones y para empeorarlo todo, me volví un paranoico. Comencé a imaginar que Helena había sido brutalmente violada por el malvado y pervertido de Wilfred y que la había embarazado y así, retenerla a la fuerza mientras ella gritaba mi nombre, implorando ayuda. Luego me imaginaba que ella terminaba cediendo a la perversión de Wilfred y se volvía una mujer liberal, cuyo único pensamiento era el sexo, sexo y ¡más sexo! Y, el peor de todos los escenarios, era aquel en que ella se enamoraba verdaderamente de Wilfred y con una sonrisa maliciosa, ella y él se van juntos tomados de la mano mientras se ríen de mí. Yo corría tras ellos, tratando de detenerlos y gritándole a Helena, pero mis suplicas y lloriqueos solo volvían sus risas más fuertes y crueles. Esas eran mis imaginaciones, mis fantasías y mis pesadillas. Irónicamente, solo pensaba de esa manera tras haber soñado algo maravilloso con Helena. Por ejemplo, las pocas veces que dormía tenía increíbles sueños con ella que se sentían tan reales. En el sueño siempre estábamos solos, era de noche y teníamos una cama grande que aprovechábamos hasta destruirla. Algunas veces soñaba que dormía en mi cama y Helena entraba por la ventaba, modelando unas impresionantes alas, su largo cabello rojo y ojos del mismo color brillaban bajo las caricias de la luz de la luna. Su cálida y tersa piel blanca, en contacto con la mía, me hacía desearla como nunca antes había deseado a una mujer, ella se ponía encima de mí, completamente desnuda, con sus grandes y suaves pechos a plena vista, yo no podía mover ni un solo musculo de mi cuerpo pero eso no me importaba ni me asustaba, ya que estaba completamente hipnotizado por la belleza de sus brillantes ojos rojos. Ella me desnudaba, se metía mi pene flácido en su boca y tras unos segundos, mi falo estaba listo para penetrarla, ella sonreía de manera picara y luego se montaba encima de mí. Sus caderas golpeaban mi miembro con ferocidad, sus gemidos eran como música para mis oídos y su sexo apretaba el mío de una manera que no creía imposible. Tan solo habíamos empezado hace unos minutos y yo ya eyaculaba una gran carga dentro de ella. Cuando me venía, abría los ojos, miraba el techo de mi recamara, retiraba las sabanas y notaba mi pene aun erecto y con los calzoncillos húmedos. Por alguna razón, tras tener esos sueños, me sentía extrañamente fatigado, como si hubiese estado corriendo por horas y horas sin detenerme. Los sueños y luego las pesadillas paranoicas continuaron por unos días, luego se detuvieron misteriosamente.”

            “Ha pasado una semana desde el último sueño que tuve con Helena y siento como si recién despertara de una muy larga pesadilla. Por más que lo intento, no puedo recordar porque estaba tan obsesionado con aquella mujer, si, era hermosa y muy sensual, de eso no me cabía la menor duda pero… ¿realmente era tan bella y perfecta como para volverme adicto a ella? Para empezar, ¿en verdad estaba enamorado de ella? Si así fue, ya no puedo recordar porque lo estaba. ¡No conocía nada sobre esa mujer! Salvo su nombre, su apariencia física y donde la encontramos Wilfred y yo. Recuerdo que por alguna razón, él y yo nunca le preguntamos de donde venía, como había terminado inconsciente en el Bosque Verde y donde había nacido. No conocíamos nada sobre esa mujer y, aun así, yo le permite entrar dentro del castillo y convivir cerca de mi familia. ¿Por qué? Era todo muy extraño.”

            “Los días siguieron su curso y yo todavía no estaba tranquilo. ¿Por qué me había obsesionado tanto con esa mujer llamada Helena? Era la pregunta para la cual todavía no tenía una respuesta. Investigar a esa persona se había vuelto para mí una especie de obsesión. Le pregunte a mis padres sobre Helena, a las sirvientes e inclusive a los aldeanos de mi reino, a todos con los cuales tuvimos contacto y las respuestas eran más o menos las mismas de siempre. Algunos me decían:”

                        Aquella mujer hermosa, si, la recuerdo vagamente. Era realmente muy sensual                       pero jamás hable con ella, la miraba desde lejos. 

                       

                        ¡Claro que la recuerdo! (me decía una aldeana) ¡Me daba tanta envidia su largo                     cabello rojo y esa hermosa piel blanca!

 

                        Nunca nos acercábamos a ella, después de todo, usted y sus hombres nos                                 mantenían apartados. Solo la mirábamos desde la distancia.

            “Las respuestas a mis preguntas sobre Helena eran más o menos las mismas. Ya que yo y Wilfred éramos los que siempre estaban con ella, deberíamos ser nosotros quienes más la conociéramos y resultaba que era todo lo contrario. Aun cuando ella desayunaba, comía y cenaba conmigo y mi familia en el Gran Comedor, nunca nadie le hizo preguntas personales y los temas de conversación giraban en torno a cualquier otra cosa. Eso era especialmente raro tomando en cuenta que no cualquiera tiene el derecho de sentarse y comer los mismos alimentos que los reyes y príncipes, no hacerle preguntas personales sobre sus orígenes o su familia, era algo impensable, tomando en cuenta que en nuestro reino los orígenes de cada habitante eran de vital importancia por lo del estatus social. Resumiendo, nadie sabía nada sobre Helena. La identidad de la mujer seguía siendo un lienzo en blanco.”

     “Una tarde, algo sumamente extraño ocurrió. No tenía idea de que los acontecimientos de este mismo día cambiarían casi todo lo que pensaba sobre Helena. Todo comenzó, como ya lo dije anteriormente, una tarde en que caminaba por los pasillos del castillo. Ya que mi búsqueda por la identidad de Helena se había tornado en un callejón sin salida, poco a poco iba perdiendo el interés por el tema y hasta decidí que si no la volvía a ver, tanto mejor. Había dejado de soñar con ella y francamente, lo que sea que llegara a pasarle a esa mujer me tenía sin cuidado. Si Wilfred la hacía su esposa, si la embarazaba, la violaba o la vendía como una vulgar prostituta, nada de eso me importaba.”

            “Mientras caminaba despreocupadamente, al frente de mi camino me encontré con mi hermano menor, Jaime. Hacía mucho tiempo que no hablaba con él y las únicas veces que lo veía en todo el día era cuando la familia se reunía para comer. Inevitablemente, en lugar de mirarlo a los ojos, mi vista bajo hasta encontrarme con su grasienta y asquerosa barriga y cuando la subía, no podía ignorar sus cachetones y la papada que le colgaba. ¡Cómo podía esa cosa ser mi hermano menor, la verdad es que no lo entendía! Me dijo que lo siguiera a la Gran Biblioteca, que tenía algo importante que mostrarme. Me enojó el descubrir que nuestras voces eran similares y el recordar que si yo subiera de peso o él adelgazara, nos pareceríamos mucho. En el camino me fue diciendo que al igual que yo, él también se puso a investigar a la tal “Helena”, ya que se le hacía muy inverosímil que yo, un tipo muy reservado para cuestiones románticas, repentinamente hubiera caído prendado de una mujer y que de un día para otro, la invitara a quedarse en una de las habitaciones del castillo. Y, según mi hermano, lo más extraño de todo es que él, alguien a quien nunca le interesaron las mujeres, también se había mostrado interesado en ella.”

            “Ese era otro de los motivos por los que no simpatizaba con mi hermano, además de ser horriblemente gordo y deforme por lo mismo, también mostraba cierto despreció hacía el sexo femenino, tachándolo de falso, hipócrita y mentiroso. La dura verdad es que a Jaime no le interesaba ninguna persona, sus únicos amores eran los libros, la carne y los dulces. Mi hermano menor era en verdad patético y lamentable.”

            “Para cuando al fin llegamos a su madriguera repleta de libros, me condujo hacía una larga mesa de madera, sobre la misma había un grueso volumen abierto y en una de las hojas había una imagen que ocupaba casi todo el espacio y debajo, unas letras negras que continuaban en las páginas siguientes. Me pidió que tomara asiento y observara a la criatura de la imagen, solo por seguirle el juego, eso hice. No sabía qué tipo de monstruo era ese ni qué tipo de libros le gustaba leer a mi hermano pero la criatura de esa imagen era verdaderamente espeluznante: parecía alta como un humano, su piel era una rara mezcla de blanco, gris y azul, tenía únicamente unos cuatro o cinco mechones de cabello negro, dos huecos negros en lugar de ojos, mandíbulas abiertas y llenas de delgados colmillos; una larga y fina cola que terminaba en forma de corazón, no parecía tener órganos sexuales y su piel parecía estar pegadísima a su esqueleto. En resumen, aquel monstruo era horrible y digno de protagonizar cualquier pesadilla humana.”

            “Le pregunte a Jaime que esperaba al mostrarme esa imagen y fue cuando mi tormento y miedo comenzó. Sin haberlo pedido, mi hermano me abrió los ojos a una nueva realidad para la cual no estaba preparado, hasta ese mismo día yo podía jurar que los únicos habitantes de este mundo eran humanos, algunos más ricos y poderosos que otros, pero humanos a fin de cuentas. Me dijo que esa criatura era un Demonio y que no era un Demonio cualquiera. No era igual a los seres horripilantes y monstruosos que contaban las leyendas y los mitos, sino un ser mucho más siniestro y cuidadoso. Un Súcubo, fue lo que me dijo, un Demonio con la capacidad de convertirse en mujeres sumamente hermosas con cuerpos irresistibles con los que manipulaban a los hombres con el fin de que estos hicieran su voluntad. Me reveló también que esos monstruos tenían la capacidad de aparecer en los sueños de sus victimas y así mantenerlos controlados aunque éstas no estuvieran físicamente con ellos y, ya sea a través del acto sexual o dentro del sueño, los Súcubos podían alimentarse de la Energía Vital de los hombres, dejándolos muertos al instante si es lo que deseaban o terriblemente cansados y delgados después de alimentarse de ellos.”

            “Eso no fue todo lo que me reveló, me dijo también que la presencia de los Súcubos era adictiva, cuando éste Demonio elegía un blanco en especifico, el monstruo se encargaba de tenerlo completamente controlado usando sus técnicas de seducción. El hombre que caía en sus redes se volvía su marioneta carente de voluntad y la veía como si de un ser perfecto se tratase. También, cuando por alguna razón el Súcubo desaparece y deja a su victima sola, el hombre comienza a sentir síntomas de abstinencia como la desesperación, tristeza extrema, sentimiento de abandono, pesadillas, paranoia, falta de sueño, ansiedad y deseos suicidas. Síntomas que pueden desaparecer con algunos días sin contacto con el Súcubo o con la aparición de este Demonio. Finalmente, si la criatura desapareceré por un tiempo prolongado o llegase a morir, los efectos de su control sobre los hombres desaparecerían paulatinamente, claro, si sobrevive a los síntomas de abstinencia.”

            “Una vez que mi hermano hubo terminado su explicación sobre estos Demonios y como hacían las cosas, le pregunte de donde había sacado semejante libro y como supo donde buscar para llegar hasta esas criaturas. Me respondió que compró el grueso volumen a un Gremio de Cazadores. Me explicó que en el mundo existían criaturas como esos Demonios y que los Cazadores se encargaban de buscarlos y eliminarlos, que ese grupo de personas se reunían en lugares que denominan: Gremios y que los había en algunas ciudades o reinos. Al parecer, mi hermano estaba interesado en ese tipo de cosas sobrenaturales.”

            “Una vez que terminó su explicación, me retire de la Gran Biblioteca y lo deje solo con su enorme libro lleno de imágenes horribles y explicaciones complicadas. Yo aun trataba de procesar todo el asunto: ¿Demonios? ¿Súcubos? Si lo que Jaime me decía era verdad, eso quiere decir que la mujer sensual y hermosa con la que alguna vez había deseado acostarme no era más que un horrible monstruo que podía tomar forma humana. La sola idea me revolvió el estomago y estuve a punto de vomitar. Me contuve esos deseos y seguí con mi camino. Pero por más que lo intentaba no podía sacarme de la cabeza la asquerosa imagen de esos Súcubos.”

            “Por unos días creí que todo se había terminado, Demonio o no, Helena se había marchado, ahora era problema de Wilfred pero, al recordar a mi mejor amigo y que por culpa de esa mujer nuestra larga amistad se había acabado, no supe que pensar. Si lo pensaba claramente, Wil no tenía la culpa de nada, ninguno de los dos, toda la culpa era de ese horrible monstruo que jugó con nuestras emociones para su conveniencia. Tarde casi todo el día en decidirme pero finalmente había llegado a una resolución final, mañana mismo iría con mi hermano y le pedía que me ayudara a contratar a esos “Cazadores”, si la historia del Demonio resultaba ser cierta entonces era un enemigo fuera de las capacidades humanas, ningún hombre sería capaz de enfrentarse a un Súcubo que puede tomar la forma de mujeres hermosas y controlar así a los individuos. ¡Mañana! ¡No iba permitir que ese horrible monstruo se saliera con la suya y menos después de haberme controlado a mí y a mi mejor amigo! Si no la deteníamos ¿Qué nos garantizaba que no regresaría ora vez? ¡NO! Esto debe terminar ahora. Mañana me asegurare de ponerle precio a la cabeza de la tal “Helena” de una vez y para siempre.

Notas finales:

CONTINUACIÓN DEL CAPITULO: 

 

 

            La princesa Ariana pasó la siguiente pagina solo para darse cuenta que las hojas se habían terminado. El pequeño diario negro del príncipe Joshua había concluido.

            — ¡No puede ser!—exclamó la princesa, decepcionada—. ¿Dónde esta el resto? ¡No puede ser el final!

            Pero lo era. Ya no había más hojas blancas con letras para leer y el amanecer del exterior comenzaba a hacerse notar. Ariana se levantó de la silla donde había permanecido la noche entera leyendo, en algún punto de la noche las tres largas velas se habían consumido pero dado que el sol comenzaba a salir, la princesa no lo noto.

            “Ya amaneció. Hoy es el día de mi boda…”

            — ¡Intrusos!—gritó un hombre en alguna parte.

            Los pensamientos de Ariana se vieron interrumpidos por la súbita aparición de una alarma que daba la señal de peligro y por los constantes gritos de los hombres.

            — ¡Todos a la entrada principal del reino!—gritó una voz masculina—. ¡Todos los hombres armados deben ir inmediatamente a la entrada principal!

            Fuera de la torre donde Ariana se encontraba, un gran tumulto de gritos y sonidos se escuchaba. La princesa miró a través de la ventana pero debido a la distancia considerable que había entre el castillo y la entrada principal, no fue capaz de ver la gran cosa, salvo a los hombres que galopaban rápidamente hacía la entrada del reino. 

 

FIN DEL CAPITULO. 

Ojala lo hayan disfrutado. No olviden dejar comentarios. Hasta la proxima y cuidense. 

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