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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

¡Qué tal lectores! Una vez más, mis más sinceras disculpas por la tardanza, pero ya saben, la Universidad, tareas y demás cosas. 

En fin, aquí ésta la continuación de la historia, espero les guste y como siempre, no olviden dejar un comentario. 

PD: El capítulo De Luto, el que le sigue al capítulo: Final, ya lo subí y pueden revisarlo. 

Eso es todo, sin más por el momento, disfruten de la lectura. :) :) :) :) 

“La mayoría de las personas pueden decir con orgullo que el inicio de sus vidas fue al momento de salir del vientre materno y que luego de dos o tres años, esos mismos individuos cosecharon sus primeras memorias, recuerdos que con el pasar del tiempo, se fueron alejando hasta desaparecer. Bueno, conmigo la situación es totalmente diferente, yo recuerdo el momento exacto en que vine al mundo, más concretamente hablando, recuerdo perfectamente bien el inicio de mi vida y la razón es muy simple, ya que yo, en realidad, tengo cinco años de vida.”

            “Bueno, para ser más exacta, tengo veinte años de edad, sin embargo, digo que el inicio de mi vida fue hace cinco años ya que esa fue la época de mis primeras memorias, no tengo recuerdo alguno de mi vida antes de mis quince años, por lo que podríamos decir que antes de esos  cinco años, la conciencia que tuve de mí misma, quedo totalmente borrada u oculta en algún lugar oscuro dentro de mí mente, sea cual sea la razón, yo creo que el inicio de mi vida fue en el momento en que coseche mis primeras memorias o, en otras palabras, cuando comencé a tener mis primeros recuerdos… ¡Ah…! ¡Todo esto es un poco confuso de explicar pero, al menos para mí, así es más fácil!”

            “Recuerdo perfectamente bien el momento en que desperté en esa maloliente habitación, no era muy grande y apestaba a medicinas, ¡vaya, como odiaba el olor y el sabor de esos químicos embotellados! Y, lo que era mucho peor, el cuarto estaba totalmente cerrado, no había ni una ventana que me permitiera ver el mundo exterior. Salí de la cama y anduve desorientada por unos minutos hasta que, finalmente, al final de un largo pasillo, dos puertas que trataban de ocultar inútilmente el resplandor del exterior, llamaron mi atención. Por alguna razón que no puedo explicar me precipite corriendo hacía esa dirección y con más fuerza de la que hubiera querido, abrí aquellas puertas. Lo siguiente que recuerdo es que me quede petrificada bajo el umbral de la puerta, contemplando el vasto cielo azul sin poder creer en su existencia, pese a que lo veía con mis propios ojos. Tras unos momentos de estar quieta, mis piernas se movieron por sí solas, camine un par de metros sobre el brillante césped verde y volví a detenerme con la vista clavada en el amplio y deslumbrante firmamento. Se veía tan hermoso, majestuoso y en comparación con el cielo, yo solo era una insignificante criatura viviente de poca importancia. Sin saber porque, empecé a llorar… “

            “No podía entenderlo. Yo siempre creí que la gente lloraba por dos únicas razones: cuando sentían dolor ya sea por una enfermedad o por una herida en el cuerpo y cuando se sentían tristes o deprimidos. Yo puedo jurar que no sentía ninguna de las dos cosas anteriores; mi cuerpo estaba en perfectas condiciones, no me sentía mal y ¿Cómo puedo sentirme triste o deprimida si ya he dicho que no tengo memorias de mi pasado, ni siquiera de mí misma? ¿Cómo podría sentirme mal por algo o alguien ni no tenía recuerdos de esos momentos? La verdad, era todo muy confuso pero, aun así, no le di ninguna importancia, después de todo, yo estaba ahí en esos momentos y tenía el bello cielo azul frente a mis ojos, nada de lo que haya ocurrido en mi pasado importaba en esos instantes. Nada. Absolutamente nada.”

            “Minutos después de que escape de la habitación con olor a medicina, dos personas con batas blancas y largas llegaron detrás de mí, al parecer se habían asustado de haber regresado a ese cuarto y no encontrarme dormida como ellos esperaban. Me hicieron preguntas como: ¿te encuentras bien?, ¿no te duele algo?, ¿Cómo te llamas?, ¿sabes que edad tienes? Yo entendía sus palabras, pero no sabía como responderles. Cuando abría la boca con intención de hablarles, mis palabras salían torpes e ininteligibles. Dicho de otra manera, no sabía hablar, ni leer, ni mucho menos escribir, por lo que respondía a sus preguntas asintiendo o negando con la cabeza.”

            “Días después de que desperté, los médicos me dijeron que unos Cazadores del Gremio: Eternal Soul, me encontraron inconsciente en mitad de un desolado y árido desierto. Ellos me creyeron muerta y de no ser porque uno de ellos se acercó a revisarme, los otros me hubiesen enterrado en mitad de aquel desolado lugar. No me dijeron más sobre el asunto y yo jamás pregunte, principalmente porque no me interesaba saber nada sobre mí pasado. Lo que hubiese pasado conmigo para que yo terminara de esa manera, era un asunto que ya no me concernía. Lo último que me dijeron es que me encontraron totalmente sola, al parecer, nadie estaba conmigo en esos momentos.”

            “Después de revelarme las extrañas y misteriosas circunstancias donde me encontraron, los médicos me dijeron que me encontraba en una ciudad llamada: Central y que los Cazadores que me trajeron aquí eran miembros de un Gremio que se encontraba en éste mismo lugar y… Bueno, un montón de cosas más que la verdad no me interesaban. Había despertado en un orfanato, lugar a donde llevaban a los menores de edad que no tenían padres o tutores legales, como era mi caso. El edificio era de cuatro plantas y verdaderamente grande, contaba con varios empleados, entre los que se encontraban doctores, enfermeras, cocineras que preparaban los alimentos de todos, gente de limpieza, jardineros, guardias de seguridad y profesores que les impartían clases a los niños y a los jóvenes, así mismo, el orfanato contaba con recamaras divididas para niños y niñas, jóvenes y jovencitas. Duchas para que un total de diez personas se bañaran al mismo tiempo, una amplia cafetería donde todos pudieran sentarse y comer, aulas donde se reunían los chicos a estudiar y un gran patio trasero con área de juegos para los más pequeños. Todo el orfanato estaba rodeado por árboles y más árboles y, para poder salir de ahí y llegar a la ciudad, se debía caminar por un único sendero de quien sabe cuantos metros de largo y entonces, llegar al parque de Central, parque que más bien parece un bosque que conectaba con toda la ciudad.”

            “El orfanato estaba bien, estaba ocupado para cumplir con todas las necesidad que se pudieran requerir, no tuve muchos problemas para adaptarme aquí, los únicos problemitas con los que me tope eran a la hora de dormir. Por más que lo intentaba no lograba, no podía dormir sobre una cama, se me hacía terriblemente incomodo. No sabía porque pero me gustaba más dormir sobre el suelo a sobre un suave y molesto colchón, ¡ah! Y otra cosa, descubrí que no soportaba estar mucho rato encerrada en lugares cerrados. Cuando iba a clases con los otros niños, cuando debía estar en una habitación cerrada, no pasaba mucho tiempo antes de que mi cuerpo comenzara a sudar y a doler, ¡no lo soportaba!, necesitaba estar al aire libre, a fuera, bajo los rayos del sol, sobre la tierra, con el cielo azul sobre mi cabeza, ¡no atrapada dentro de cuatro paredes y bajo un techo de concreto! Por lo que en variadas ocasiones me metí en problemas debido a mi conducta. No dormía en una cama ni en una habitación, sino en el patio trasero sobre el césped verde.”

            “Las clases también eran muy aburridas, como no sabía leer ni escribir y a penas podía hablar, los encargados del orfanato me metieron a las clases con los niños más pequeños para aprender lo más básico, desde aprender a leer cosas simples a practicar la escritura con el abecedario. Creo que los niños más chicos de mis clases rondaban los seis años y los más mayorcitos los ocho y nueve años; claro que en apariencia, yo era la mayor, por lo que en múltiples ocasiones desentonaba con el ambiente de la clase. Sin mencionar que debido a mi incapacidad de tolerar los espacios cerrados, los maestros siempre me ponían al lado de las ventanas abiertas, para así, sentir la brisa calida mecer mi largo cabello, de esa forma, el encierro se volvía más tolerable, aunque, debido a lo mismo, muchas veces me distraía viendo el lento pasar de las nubes que escuchando a mis profesores.”

            “Después de varios días de haber despertado en ese orfanato y después de varios clases para niños, con orgullo puedo decir que ya se leer y escribir un poco, así como hablar mejor. Los maestros constantemente me repetían que podía mejorar mucho si estudiaba por mi cuenta en mis ratos libros, proposición que yo siempre negaba o no seguía, ya que en mis momentos de libertad siempre iba al patio trasero y me recostaba sobre el césped verde con los ojos puestos sobre el cielo, mirando el lento pasar de las nubes. Estar cómodamente ahí tumbada era mucho mejor para mí que estar encerrada en una oscura y pequeña habitación leyendo libros, a decir verdad, nunca me gusto leer libros, siempre considere que la lectura era para gente aburrida que prefiere estar sentada sobre sus traseros leyendo sobre las aventuras de alguien más a tener el valor de tener aventuras propias. Personas cobardes cuyo único escape de sus monótonas y tediosas realidades, era sumergirse en un mundo de fantasía creado por otro. Y la verdad, yo, para esas cosas, no me prestaba.”

            “Fue así como continuaron mis días, me esforzaba poco en las clases debido al aburrimiento que me causaban, pese a que los maestros me aseguraban que podría mejor mucho si me esforzaba un poco más, aunque la verdad es que no me interesaba mejorar, estaba muy a gusto siendo como soy ahora. Además, si realmente me esforzaba, esos profesores me cambiarían a los cursos más avanzados, es decir, me meterían a las clases con gente cercana a mi edad “real”, lo que implicaría un aumento en las tareas, en los quehaceres y al estudio y, por supuesto, pasaría menos tiempo al aire libre, lo cual para mí, era lo más importante. El estudio, los libros, los exámenes y las calificaciones que se otorgan por esas cosas, eran de muy poca relevancia para mí, ya que mi felicidad y mi comodidad no me lo podían otorgar los resultados académicos. Por lo que por muchos días les oculte a mis maestros que en realidad ya podía leer y escribir correctamente.”

            “Pese a que me rodeaba de niños en su mayoría del tiempo, eso para mí no suponía ningún problema. Siempre y cuando fuera al aire libre, podía jugar a lo que sea que esos chiquillos quisieran, ya sea a las escondidas, a algún juego de atrapar al otro, también podíamos jugar en las resbaladillas, en los pasamanos, en los columpios y en los sube y bajas. Socialmente hablando, no tenía problemas a la hora de relacionarme con otros, aunque si he de ser honesta, mis mayores placeres eran estar sola en el patio trasero del orfanato y ver el lento pasar de las nubes. Placeres que terminaban cuando sonaba una alarma que indicaba que nuestro descanso terminaba e iniciaba el de los cursos superiores, así es, todos teníamos descansos a diferentes horas. Una hora para los cursos básicos, donde yo estaba y, cuando éste concluida, seguía el descanso de los cursos avanzados, por lo que debíamos regresar a los aburridos salones de clase.”

            “Un día, tras varias semanas de estar viviendo en ese edificio y de tomar clases con otros niños que también aprendían a leer y escribir, los encargados del orfanato nos llevaron a conocer la ciudad de Central. Aunque estaba muy cómoda en ese orfanato, no puedo negar que como muchos de mis compañeros, yo también soñaba con ir más allá de los árboles que nos rodeaban y ver la ciudad. Así lo hicimos, lamentablemente, en mitad de mi emoción, termine por perderme entre las calles de la ciudad. Antes de pedirle ayuda a la gente de la calle, intente encontrar el camino de regreso por mí misma pero, por más que buscaba a mi grupo, por más que caminaba y caminaba, más perdida me encontraba. Finalmente, llegue a una zona de la ciudad por la que pasaban muy pocas personas. Las calles de por ahí se veían viejas y gastadas; había basura por doquier y las paredes de los edificios y de los muros, yacían rayadas con pintura.”

            “Estaba a punto de darme por vencida cuando de pronto me encontré con el que sería mi mejor y más valioso amigo. Iba caminando tranquilamente por las solitarias y sucias calles de esa parte de la ciudad cuando de repente, escuche voces provenir de más adelante. Debo admitir que me emocione, ya me estaba preocupando por no haber podido ver ni a una sola persona, por lo que imprudentemente fui hacía el origen de esas voces corriendo. Llegue a un callejón estrecho donde estaban reunidos cuatro sujetos, tres de ellos estaban parados juntos y el cuarto yacía en el suelo con la espalda apoyada contra el muro de atrás, tenía sangre en la cara. Me acerque a ellos sin que estos se percataran de mi presencia y escuche lo que decían.”

            — ¡Por culpa de éste “héroe” las chicas que nos acompañaban  se escaparon!—gritó uno de ellos—. ¿Cómo vas a pagarnos, eh?  

            — ¿Qué los acompañaban?—repitió el chico con sangre en el rostro—. ¡Ustedes las arrastraron hasta éste lugar, sino hubiese llegado, quien sabe lo que les hubieran hecho! ¡Una de ellas estaba lloran…

            “Y entonces uno de esos tipos le dio una patada justo en el rostro, por lo que el chico no pudo concluir con lo que decía. Los tres continuaron.”

            “— ¡Por eso te decimos “héroe”! Eso es lo que quieres ser, chico, ¿un héroe que salva a los débiles y desamparados?”

            “— ¡Mejor eso que un vulgar pandillero que se aprovecha de los débiles…!”

            “Y entonces el chico se levantó de golpe para plantarle un puñetazo al pandillero de en medio, lamentablemente, el vulgar fue más rápido y hábil que el “héroe”, lo esquivó con facilidad y le respondió con un rodillazo justo en el estomago. Golpe que provoco que el chico escupiera mucha saliva, acto seguido, el pandillero de en medio lo tomó por el largo cabello negro para después plantarle un puñetazo justo en el rostro. El “héroe” volvió a caer y los tres tipos lo rodearon.”

            “—Pagaras por hacer que las tres chicas huyeran, “héroe.” ¡Acábenlo!”

            “Y entonces los tres tipos comenzaron a patear al chico mientras éste se hacía bolita y trataba de protegerse el rostro con los brazos.”

            “Para cuando comenzaron a patearlo, yo ya estaba lo suficientemente cerca para escuchar la golpiza con lujo de detalle, se que una persona normal, más si es una chica sola en mitad de un lugar solitario, huiría si presenciara esa escena y luego traería ayuda, no obstante, lo que yo hice me asombro profundamente que, aun después de haber terminado, continué dándole vueltas y vueltas. Accidentalmente y ya que no estaba prestando atención al suelo, termine pisando una lata de refresco, lo que ocasiono que los tres tipos dejaran de patear al pobre chico que continuaba haciéndose bolita y se volvieron para poner sobre mi sus tres pares de ojos.”

            “Al momento de verme, los tres tipejos sonrieron con malicia y uno de ellos se mojo los labios con la lengua tras revisar descaradamente mi cuerpo de pies a cabeza. Sus intenciones eran demasiado obvias, aun para mí, una chica que había venido al mundo hasta hace solo unas semanas atrás. Todavía no sabía mucho del mundo, ni de la maldad de algunas personas pero, algo dentro de mí me decía que esos tres eran peligrosos y que no dudarían en lastimarme si se los permitía.”

            “— ¿Te perdiste, preciosa? Si quieres podemos ayudarte a encontrar el camino de vuelta, solo tienes que acompañarnos, ven, no tengas miedo. Mis amigos y yo seremos gentiles contigo.”

            “Los tres comenzaron a acercarse hasta que finalmente me rodearon. El “héroe” se esforzaba por levantar la cabeza y ver lo que estaba pasando.”

            “— ¡El mundo tiene una forma rara de funcionar, ¿no lo crees así, “héroe”?!—uno de ellos se volvió para mirar al tipo que seguía en el suelo y continuar burlándose de él—. ¡Por tú culpa las tres chicas que trajimos salieron huyendo y el mundo nos lo recompensa trayéndonos a una nueva…!—el tipo volvió a fijar sus ojos en mí cuerpo y lo observaba con descaro—. Tú cuerpo aun es un poco inocente, pero no te preocupes, mis amigos y yo nos aseguraremos de darle un buen uso y de convertirte en toda una mujer.”

            “—Es una verdadera lastima—dijo uno de ellos—, por culpa del “héroe” ahora tú tendrás que satisfacernos a los tres, espero que no te rompas antes de que terminemos contigo.”

            “— ¡No la toquen, malditos!—el “héroe” volvió a levantarse con piernas temblorosas. Los tres tipos se rieron ante su patética demostración de fuerza.”

            “— ¡Nos insultas, pero ni siquiera puedes ponerte correctamente de pie…!”

            “Las burlas por parte de los tres pandilleros continuaron por algunos segundos hasta que uno de ellos, su líder probablemente, se aproximó nuevamente al chico al que apodaron “héroe”.”

            “—Si tantas ganas tienes de jugar al “héroe” entonces te tratare como uno…”

            “El tipo tomó al chico por la camiseta y levantó su puño derecho, listo y dispuesto para estrellárselo justo en mitad del rostro y lo hubiera hecho, si en el último segundo yo no hubiese detenido el golpe. Lo agarré con fuerza del brazo y se lo apreté hasta hacerlo gritar, luego lo aleje del “héroe” y antes de que pudiera defenderse o soltarse de mi agarre, le plante una patada justo en mitad del pecho, lo que provocó que se estrellara contra el muro que había detrás de él y cayera inconsciente por el golpe que se dio en la nuca al momento del impacto.”

            “Los otros dos pandilleros lo vieron caer y tan pronto como se percataron de que no se levantaba, ambos alzaron los puños y vinieron por mí. Todo esto era demasiado extraño y no podía comprenderlo, ¿Por qué me acerque imprudentemente a esos tipos si a leguas cualquiera con un poco de sentido común se percataría que eran peligrosos? ¿Acaso no tenía miedo? Y entonces, en mitad del combate, literalmente hablando, mientras esos tipos me lanzaban golpe tras golpe, patada tras patada y yo los esquivaba sin ningún problema, es que respondí a mis dos cuestionamientos. No. No tenía miedo. Fue la respuesta a la segunda pregunta que me plantee. Esos sujetos eran un chiste, no eran veloces, ni mucho menos fuertes, no pude entender porque el tipo que seguía observando la pelea no había podido con ellos. Yo era capaz de ver todos sus movimientos y no suponía un reto para mi evadirlos y, mientras continuaba esquivando sus ataques, es que comencé a pensar en la respuesta a la primer pregunta.”

            “¿Por qué me acerque a esos tipos? Esa pregunta fue mucho más difícil de responder y aun después de que la pelea terminara, continué dándole numerosas vueltas… Para ser honesta, no me afecto en nada ver como golpeaban a ese chico, es decir, no le tuve lastima, tampoco sentí el deseo “heroico” de salvarlo solo porque era lo correcto. No me malentiendan, no tenía nada en contra de ese tipo al que atacaron los pandilleros por cualquier razón que estos tuviesen… Es solo que…, no lo se. No tenía una razón para ayudarlo, pero tampoco tenía una razón para ignorarlo. Mi cuerpo solo se movió… Creo, si soy completamente honesta, creo que me metí a esa pelea no por querer ayudar, sino solo porque deseaba pelear con alguien…Si, creo que de eso se trataba todo…”

            “— ¡MALDICIÓN!—gritó uno de los pandilleros que ya comenzaba a respirar con dificultad. Su repentino grito me atrajo de regreso a la realidad y fue que recordé que estaba en mitad de una pelea—. ¡No la puedo golpear!”

            “— ¡Maldita chica…!—gritó el segundo mientras se preparaba a atacar—. ¡Solo quédate quieta y déjate golpear…!”

            “Eso hice. Bueno, hice lo primero, más no lo segundo. Me quede quieta esperando el ataque del tipo y cuando ya lo tenía cerca, evadí su torpe golpe con el puño levantado, pasé su inexistente defensa y le respondí con un puñetazo justo en el estomago, golpe que provoco que él se arqueara hacía delante, luego giré sobre mí misma y con el dorso de mi puño derecho, le asesté un segundo golpe directo en la quijada. Ataque que lo impulso contra uno de los muros del callejón y al golpearse contra la pared, cayó inconsciente. Solo quedaba uno.”

            “El último pandillero fue el más insistente, soltó golpe tras golpe y patada tras patada; en lugar de esquivarlos como lo había hecho hasta ahora, bloquee cada uno de sus ataques con ambos brazos. Sé que en palabras debe sonar fácil pero, en realidad, hacer eso implica tener buenos reflejos, fuerza y velocidad, habilidades que no sabía que poseía y que estaba más que segura que todo eso provenía del pasado del cual me esforzaba tanto por desligarme. Al final, como esa pelea me traía temas que no deseaba pensar, es que decidí ponerle fin a sus ataques de una vez. Lo vencí tras darle una secuencia rápida de golpes en el rostro, después de mi último ataque, el pandillero cayó de rodillas con los ojos en blanco para después desplomarse inconsciente.”

            “Luego de varios segundos después de que la pelea finalizara, permanecí de pie, totalmente inmóvil, viendo a los tres pandilleros a los que derrote sin esfuerzo alguno. Los tres yacían tirados en el suelo, inconscientes y una parte de mí me decía, me gritaba, que aun me faltaba hacer algo pero… ¿Qué era ese algo? No lo sabía. Espere y espere. El trío seguía sin responder y fue entonces que recordé que en realidad había cuatro tipos ahí, me volví y vi al cuarto tirado en el suelo lleno de moretones por doquier. No sabía quien era, lo único de lo que estaba segura es que debió desmayarse tras todos los golpes que le dieron. Fue entonces que sucedió súbitamente y sin que me lo esperara. Repentinamente comencé a escuchar gritos muy fuertes que me decían lo siguiente:”

            “¡MATA! ¡MATA! ¡MATA! ¡MATA! ¡MATA! ¡MATA! ¡MATA! ¡MATA! ¡MATA! ¡MATA! ¡MATA! ¡MATA! “¡MATA! ¡MATA! ¡MATA! ¡MATA! ¡MATA! ¡MATA! ¡MATA ¡MATA! ¡MATA!”

            “Caí al suelo de rodillas cubriéndome las orejas con todas mis fuerzas mientras rechazaba las voces que me gritaban con todas sus fuerzas. Les suplicaba, les imploraba que se detuvieran, que dejaran de gritarme, que no le haría daño a esas personas, por más malas que fueran, no los iba a matar, eso no me haría mejor que ellos, sino peor o igual. Al no poder seguir tolerando los incesantes gritos, me levante y corrí con las orejas aun tapadas. No estaba mirando en la dirección en la que iba, solo deseaba alejarme de esas personas, quizás así, los gritos se detuvieran y, efectivamente, así sucedió. Tras correr quien sabe cuanta distancia, los alaridos finalmente concluyeron y yo estaba muy cansada y desanimada, por lo que continué caminando sin rumbo fijo hasta que, de alguna forma, regrese a una parte de la ciudad habitable. Le pregunte a la primera persona con la que me tope como llegar al orfanato, me señalo  una dirección y yo la seguí, luego, al volver a sentirme perdida, le volví a preguntar a otra persona, luego a otra persona y así fue como conseguí regresar. Una vez de regreso, los profesores y encargados del orfanato me dieron el regaño de mi vida por haberme separado del grupo en el cual iba. Me dijeron que las calles de la ciudad podrían ser muy peligrosas para una chica sola y que si no tenía cuidado para la próxima, terminaría igual que el chico de la clase superior que fue encontrado golpeado en mitad de un callejón.”

            “El regaño continuó por un rato más pero yo ya no estaba escuchando, lo único que deseaba era irme a dormir y dar por terminado mi día en la ciudad. Caminé hasta el patio trasero y me tumbe sobre el césped verde con el cielo nocturno como techo. Esa noche se me dificulto dormir, no paraba de escuchar los fuertes gritos cada vez que cerraba los ojos; los tres pandilleros y el chico al que golpearon se me habían olvidado, lo único que me quedo de ese día, fue la sensación que experimente en la pelea. Fue muy extraño, pues ya he dicho que no sentí miedo o pánico, antes de escuchar esos horribles gritos y mientras luchaba contra ese trío de malandrines, lo único que experimente fue una agradable sensación de libertad. Me sentí completamente libre y en paz mientras peleaba contra ellos, cómoda y a gusto, como si estuviera en mi elemento natural. Experimente una libertad más grande que cualquier otro día, pues en esa pelea se mezclaron la excitación y la emoción de una lucha, más la sensación de ser completamente libre. En otras palabras, antes de los gritos, disfrute de lo que había hecho.”

            “Como dije anteriormente, los días a ese evento pasaron velozmente y yo, continuaba dándole vueltas y vueltas. Después de aquella pelea, mi vida en el orfanato se torno monótona y muy tediosa, las clases se volvieron doblemente aburridas y ya no me satisfacía estar únicamente tumbada en el suelo viendo el pasar de las nubes; al igual que ellas, que eran empujadas por el viento a lugares insospechados, yo también deseaba lo mismo. Ser una nube empujada por el viento…”

            “Un día, el chico al que esos pandilleros golpearon se apareció ante mí. Yo estaba tranquila, como era normal en mí, tumbada en el suelo con la vista puesta en las nubes cuando de pronto, él sujeto apareció con su rostro aun marcado con los moretones de la golpiza que le pusieron. Andaba un poco encorvado y con dificultades para caminar, probablemente por el dolor de las heridas.”

            “—Sabía que eras tú—me dijo— la chica de aquel día. El largo cabello verde, los ojos de ese extraño color ámbar… Quiero pedirte un favor.”

            “—No deberías estar de pie, se nota que aun te duelen las heridas—fue lo que le dije. Él hizo caso omiso de mis palabras—. Será mejor que regreses a la enfermería para que…”

            “— ¡Enséñame a pelear!”

            “Honestamente ese favor me tomó por sorpresa, en cuanto lo vi imagine que deseaba darme las gracias o algo así, bueno, aunque lo hubiese hecho no me hubiese importado, tampoco es como si yo lo hubiese ayudado por el gusto de ayudarlo, mis piernas solo me impulsaron hacía esos tipos, eso era todo.”

            — ¿Eh…?—fue lo único que se me ocurrió decir.

            —Antes de desmayarme aquel día, pude ver la manera en que te defendiste de esos sujetos. ¡Fue impresionante! Para ser sincero contigo, yo jamás hubiese podido pelear o defenderme como tú lo hiciste por eso..., por eso… ¡Quiero me que enseñes a pelear! ¡Prometo hacer todo lo que me digas!

            “¿De que me estaba hablando ese tipo? ¿Yo? ¿Enseñarle a pelear? ¡Ni de chiste! Para empezar, jamás le he enseñado nada a nadie y para terminar, ¡ni yo misma sé como sé lo que sé! Si es que eso se entiende… Aunque deseara ayudar a ese sujeto, no sabría como, por lo que decidí ser honesta con él a seguir con la mentira y vernos los dos afectados. Le conté que no tenía memorias de mi vida posterior a mis quince años o, lo que es lo mismo, que no recuerdo nada sobre mí misma antes de despertar en la enfermería del orfanato, por lo que no recuerdo quien ni como, me enseñaron a pelear. Así que, obviamente, no podría ayudarlo. Honestamente creí que tras decirle lo anterior, el chico se daría por vencido y se iría a pensar en otro plan, lamentablemente no fue así. Actuó como si no hubiese escuchado nada de lo que le dije y continuó insistiendo.”

            “— ¡No me importa! ¡Aun así quiero me enseñes!”

            “— ¿Cómo pretendes que te enseñe algo que yo misma no sé?”

            “—Es muy simple: ¡practiquemos!”

            “— ¿Eh…?—volví a repetir lo mismo.”

            “—Si. De esa manera, ambos podemos entrenar nuestros cuerpos y nuestras habilidades en combate sin la necesidad de tener un maestro y luego, después de que ambos cumplamos la mayoría de edad y nos vayamos de este orfanato, podemos entrar al Gremio de Cazadores y ahí, un verdadero maestro nos entrenara en combate. Luego nos convertimos en Cazadores y empezamos a trabajar, ¿Qué me dices?”

            “¿Qué que digo? Para empezar, ¿Quién es ese chico que ya esta decidiendo mi futuro? Ni siquiera yo misma he pensado en lo que voy a hacer cuando salga de aquí… Además, eso del Gremio, Cazadores, aprender a pelear… No lo se, ¡no sé nada sobre esas cosas! Lo único que sabía de los Cazadores es lo que los médicos me dijeron tan pronto desperté en la enfermería del orfanato… ¡Y otra cosa! ¿Por qué ese chico estaba tan obstinado con lo de saber pelear? ¿Qué acaso no le habían dado una golpiza por meter sus narices donde no debía?”

            “— ¿Por qué te importa tanto saber pelear?—le pregunte, recordando lo que esos pandilleros dijeron días atrás—. Sino mal recuerdo, te dieron esa golpiza porque te metiste donde no te llamaban… ¿Por qué recibir esa cantidad de daño por otra persona? No lo entiendo.”

            “— ¿Y que hay de ti?—respondió a modo de pregunta—. ¿Acaso tú no te metiste en esa pelea por tratar de ayudarme?”

            “—Eso es diferente, muy, muy, ¡muy diferente!—le respondí negando rápidamente con la mano derecha—. En aquella ocasión una fuerza más grande que yo me empujo hacía delante. No pelee porque quisiera salvarte y darle su merecido a esos tipejos, algo más grande que yo impulso mis piernas hacía delante, aun ahora desconozco ese algo.”

            “El chico tomó asiento dificultosamente a mi lado. Se notaba que las heridas aun le dolían e inevitablemente me sentí mal por él. Ese día, el sol resplandecía sobre nuestras cabezas, estábamos solos en el patio trasero con el viento meciendo nuestras cabelleras.”

            “—Si es así como sucedieron las cosas contigo, entonces estamos igual. Al igual que tú, una fuerza más grande que yo me empujo hacía delante. Veraz, ese día, cuando a todos los huérfanos de las clases superiores nos autorizaron salir un día a la ciudad, mi intención era ir a una biblioteca a ver si podía conseguir un libro sobre como aprender a pelear y fue entonces que los vi. Eran esos tres tipos que veían pasar a las chicas con esa mirada repleta de lujuria, en esos instantes, tres jóvenes pasaban tranquilamente caminando y fue cuando ese trío las capturó y las arrastró a los callejones donde nos encontraste. No me dio tiempo de buscar ayuda, además, temí que si no los seguía podía perderles el rastro y aun si buscaba la ayuda de un Agente Publico, pudiera ser demasiado tarde para cuando los encontráramos, por lo que los seguí. Fue entonces que llegaron a ese callejón y los tres tipos trataron de desvestir a las chicas, las cuales se resistían llorando y lanzando golpes. En esos momentos sentí miedo… Querría correr y pedir ayuda…, pero no lo hice, me quede a ver que pasaría. Como las tres chicas se resistían con fuerza, el trío de pandilleros comenzaron a golpearlas y a gritarles que si no se quedaban tranquilas, las matarían a golpes. En esos momentos ya no pude más, me las ingenie para escabullirme detrás de ellos y luego los sorprendí por la espalda. Les grite a las chicas que huyeran mientras yo los contenía y sin dudarlo eso hicieron. El resto, como dicen los libros, es historia.”

            “—Mmmm… Ya veo—le respondí. Ahora que lo pensaba, esa era la primera vez que platicaba con alguien de mi misma edad—. Pero…, me suena a que te metiste en muchos problemas por personas que no conocías, además, si hubieras ignorado a esas mujeres, ¿a ti en que te hubiera afectado? Pudiste haberte dado la vuelta y correr por ayuda. Independientemente de lo que a esas mujeres les hubiera pasado, tú no tendrías porque haberte visto involucrado.”

            “A lo que el chico a mi lado se quedo pensativo por varios segundos.”

            “— ¡No!—respondió contundentemente—. Como ya te había dicho, una fuerza superior a mí me controlo en esos momentos y no había forma de que huyera y dejara solas a esas mujeres. ¡Lo único de lo que verdaderamente me arrepiento, es de no haber actuado antes, por culpa de mis dudas y mi cobardía, las tres resultaron heridas antes de que me decidiera a actuar! Es por eso que quiero volverme más fuerte, de esa manera, ya no dudare nuevamente a la hora de pelear, ya no sentiré miedo y tendré más confianza en mi fuerza y habilidades, por ese motivo, en el momento en que te vi, supe que podrías ayudarme. ¡Por favor, piénsalo! “

            “Y acto seguido, el chico, con dificultad, se puso de pie y se alejó lentamente de mi. Tiempo después averigüe que su nombre era Alexander Berilio, pertenecía, naturalmente, a las clases superiores y que además de todo, era el numero uno en calificaciones y el más disciplinado de todos. Obedecía las reglas del orfanato y procuraba ayudar a todo aquel que se lo pedía, era, en pocas palabras, un buen chico.”

            “Mientras tanto yo me quede pensando en lo que me había pedido. Nunca antes me ví a mí misma enseñando algo a alguien, en principio, por que no sabía como comenzar y en segundo, por que no sabría que enseñar pero, si he de ser honesta, desde que me planteó la posibilidad de ayudarlo a entrenar, una parte de mi deseaba hacerlo. Mis días en éste orfanato se fueron tornando sumamente aburridos desde aquella pelea con los pandilleros y mi futuro se veía oscuro. Me quede pensando en su propuesta por varios días hasta que finalmente me decidí a ayudarlo.”

            “Fui a buscarlo al salón de clases de los cursos superiores y ahí lo encontré leyendo un libro grueso de aspecto aburrido, de esos tomos que yo normalmente ignoraría. Sus compañeros de clase me miraron con curiosidad y desaprobación, seguramente porque no se esperaban que una “idiota” como yo supiese llegar hasta esos salones. El rumor de que una huérfana, de quince años de edad, tomaba clases en los cursos básicos que solo eran para niños, se esparció como un incendio forestal y, para empeorarlo todo, mi cabello y el color de mis ojos, no me ayudaban a darme un aspecto más intelectual y serio, por lo que casi todos me trataban como si yo fuera un chiste viviente.”

            “Al reparar nuevamente en su presencia tras varios días sin verlo me percate enseguida  que ya no andaba encorvado, ahora caminaba perfectamente bien enderezado, ya no cojeaba al caminar y en general, su aspecto físico había mejorado mucho, bueno, en su rostro aun le quedaban las cicatrices de la golpiza que le metieron esos tres pandilleros pero, en comparación con días anteriores, ahora se veía mucho mejor. Me contó que las tres chicas que salvó trajeron ayuda y que los Agentes Públicos de Central llegaron minutos después de que yo me había marchado del lugar. Él nunca les contó sobre mi participación en el asunto.”

            “Le dije que pensé en su propuesta y que la aceptaba pero, que como ya le había dicho, nunca en mi vida le he enseñado nada a nadie y tampoco sabía que es lo que debía hacer, pero que aceptaba su idea de practicar combate y realizar algunos ejercicios para mejorar nuestras condiciones físicas. Él me contó que en los días en los que yo me decidía y él se recuperaba, había investigado mucho sobre distintos ejercicios que pudiéramos realizar juntos, así como sesiones sencillas de combate para pulir nuestras debilidades y que ya había diseñado un programa de entrenamientos para nosotros, casi como si hubiese anticipado mi respuesta.”

            “Los entrenamientos comenzaron un día después ya que en sus palabras, teníamos tres años para mejorar considerablemente nuestras capacidades físicas para las pruebas de reclutamiento del Gremio: Eternal Soul, ya que ese lugar solo aceptaba jóvenes de dieciocho años en adelante. Los ejercicios más simples consistían en dormirse temprano empezando desde ese mismo día, para las diez de la noche ya debíamos estar los dos en la cama y levantarnos a las seis de la mañana, correr tres horas diarias sin descanso para luego pasar a otras rutinas de ejercicios que él ya tenía planificadas, dos horas de descanso que emplearíamos no solo para comer y relajarnos, sino también para estudiar y realizar tareas académicas o quehaceres dentro del orfanato, luego más ejercicios de brazos y torso para finalizar con rutinas improvisadas de combate cuerpo a cuerpo.”

            “No lo negare, todo su plan me daba una increíble cantidad de flojera, ya me había acostumbrado a mi perezosa vida de dormir, comer y relajarme, por lo que las primeras semanas fue muy difícil para mí habituarme a su régimen de entrenamiento, sobre todo en lo que concernía a levantarse temprano, esa era mi prueba y la más difícil para mí, ya que me gustaba dormir. Después de unos días de descanso, los gritos cesaron y yo pude regresar al placido sueño, solo para terminar levantándome temprano y terminar corriendo quien sabe cuántos kilómetros sin detenerme. Extrañamente, después de que despertaba todas las mañanas y se me pasaba el sueño, toda la rutina de ejercicios se me hacía relativamente fácil. No había ejercicio o estiramiento que representara un reto para mí y, en algún punto, termine por disfrutarlo. Fue el mismo creador de ese programa el que tuvo la mayoría de los problemas pero, tras un tiempo, se habituó a mi ritmo y entrenábamos al mismo nivel, salvo en la parte del combate cuerpo a cuerpo, en esos entrenamientos yo siempre le ganaba pero, a medida que practicaba, podía notar que mejoraba mucho su estilo, su fuerza y velocidad.”

            “Tras varias semanas de entrenamiento, mi cuerpo se acostumbró por sí solo a levantarse temprano, ya no necesitaba que Alexander me zarandeara o me mojara la cara con agua fría para despertarme todas las mañanas y, debido a lo mismo, a que nuestros cuerpos ya se habían acostumbrado a ese régimen de ejercicios, ambos acordamos aumentarlos el doble y con menos descansos.”

            “Un día, un día especialmente duro de ejercicios para ambos, los dos nos tumbamos en el patio trasero del orfanato durante un atardecer para tomarnos un respiro del duro entrenamiento. Ambos estábamos exhaustos y empapados de sudor, por supuesto, olíamos mal y nos sentíamos pegajosos pero ya nos habíamos acostumbrado a esa sensación.”

            “El viento se sentía de maravilla, tanto así que me provocaba deseos de recostarme y dormir.”

            “—Ahora que lo pienso—dijo mi compañero de al lado— hemos estado muchas semanas juntos, entrenando nuestros cuerpos pero nunca te he preguntado tu nombre. ¿Cómo te llamas?”

            “¡Ah! Es verdad. Hemos pasado varias semanas juntos y él nunca me ha llamado por mi nombre, claro, no tengo nombre y si lo tuve, ya forma parte de un pasado que no recuerdo y que no deseo recordar. Lo que si es raro es que tras todo el tiempo que hemos pasado juntos, a él nunca se le haya ocurrido preguntarme como me llamo y a mí nunca se me ocurrió sugerirle que me llamara de alguna forma. Usualmente los niños con los que me junto durante las clases me llamaban:”La chica de cabello verde” o, más simplemente, “Verde”, esos eran los apodos por los que más se me conocía en el orfanato. Le respondí a Alexander que no tenía nombre y cuales eran los apodos por los que me llaman niños y adultos por igual, por lo que él podía usar cualquiera de los dos para referirse a mí. Se quedo pensativo por varios segundos hasta que finalmente respondió.”

            “— ¡Bien, ya lo decidí!—dijo con resolución. Luego me volteó a mirar con intensidad en los ojos—. De ahora en adelante, tú nombre será Summer y tú apellido será…, déjame ver…, tú apellido será…—sus ojos pasaron de los míos a mi largo cabello verde—. ¡Green! ¡Tú nombre será: Summer Green! ¿Qué tal? ¿Te gusta?”

            “¿Qué si me gustaba? La verdad es que no sabía que decir. Primero ese sujeto se acerca a mí decidiendo que yo lo ayudare con su entrenamiento, luego me dice que cuando cumplamos los dieciocho años, ambos entraríamos al Gremio de Cazadores, luego sale con el plan de un riguroso entrenamiento físico y, finalmente, semanas después, tras varios días sin preguntarme mi nombre, él decide bautizarme con las primeras palabras que se le ocurrieron. ¿Cuál era el problema de ese chico? Y, más importante aun, ¿Cuál era mi problema? Ya que siempre accedía a todo lo que él planeara o dijera.”

            “— ¿Summer…, Green?—repetí, confundida—. ¿Qué significan esas palabras?”

            “—Summer es el nombre de un hada que aparece en un libro de cuentos que leí cuando era niño. La historia trata sobre éste pequeño espíritu de la naturaleza que solo aparece en una estación del año, las otras tres estaciones, el hada duerme, esperando a que su estación regrese y pueda volver a despertar. En cuanto al apellido, “Green”, no lo sé, se me ocurrió cuando miré tú largo cabello verde y creí que quedaría con el nombre. ¿Qué te parece? ¿Lo aceptas?”

            “En serio debe haber un problema conmigo, ¿Por qué siempre accedía a todo lo que éste chico dijera o pensara sobre mí? No era un mal nombre, digo, los hay peores… Lo único de lo que estaba segura en esos momentos, es que me alegraba que alguien de mí presente me diera un nombre que probablemente no tuviera nada que ver con mi pasado, por lo que con orgullo y felicidad, acepte llamarme desde ese momento: Summer Green.”

            “Una vez que ya todo estaba aclarado, Alexander y yo nos levantamos de donde estábamos sentados y nos preparamos para más horas de entrenamiento. En algún punto de esas semanas, el entrenamiento se volvió sorpresivamente divertido y no me veía a mí misma dejándolo por cualquier motivo.”

            “De ésta manera las semanas, los meses y finalmente los años transcurrieron. Alexander y yo nunca paramos de entrenar y cuando finalmente yo cumplí los dieciocho años, ambos fuimos juntos a inscribirnos a los Entrenamientos Básicos del Gremio de Cazadores. No hace falta que diga que los Entrenamientos fueron verdaderamente un infierno, incluso para nosotros; ingenuamente creímos que si empezábamos a entrenar desde un par de años antes, los Entrenamientos del Gremio se volverían más fáciles para nosotros. Craso error. Tras muchas dificultades por parte de ambos, los dos logramos pasar las pruebas y ser miembros oficiales de Eternal Soul, desde entonces, Alex y yo hemos viajado juntos a todas partes para realizar los trabajos que eligiéramos realizar… A excepción del más reciente de ellos…”

            — ¡DESPIERTA!— la chica escuchó los gritos de un hombre.

            — ¡Maldición, tienes que despertar, algo esta ocurriendo allá afuera!

            Las voces masculinas continuaron gritando como si no hubiera un mañana por varios minutos más hasta que, finalmente, la chica abre sus ojos color ámbar. Se enderezó mientras bostezaba y estiraba su brazo izquierdo por encima de su cabeza. Se encontró encerrada en una pequeña cámara de roca, completamente a oscuras con la tenue luz de una antorcha al final del pasillo. En la celda junto a la de ella, un grupo de algunos hombres la veían con rostros ceñudos.

            —Hasta que al fin despiertas, Cazadora.

Notas finales:

Espero les haya gustado el capítulo. 

No lo olviden, si quieren hacer una crítica constructiva o detectaron un error en alguna parte de la lectura, por favor, háganmelo saber. 

Hasta pronto, cuídense :) :) :) 

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