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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

¡Como estan lectores! 

¡Si, si, ya lo se! ESTA VEZ, ESTA VEZ, en serio que me tarde en traer el nuevo capitulo, pero es que recientemente termine con mis obligaciones de la Universidad, razon principal por la que no he tenido tiempo de actualizar los capitulos. PERO SE ACABO. SE ACABO. Ya tengo vacaciones, por lo que podre estar aquí un poco más de tiempo. 

AQUI ESTA, FINALMENTE, LA CONTINUACIÓN DE ÉSTA HISTORIA. Y, DEBO COMENTARLES, QUE ÉSTE CAPITULO CONTIENE UN EPILOGO EN LAS NOTAS FINALES, NO SE LO PIERDAN.

Como siempre, si tienen comentarios, sugerencias o criticas constructivas, son bienvenidos a dejarlas y, si el capitulo o la historia les esta gustando, por favor, pueden compartirla o recomendarla a amigos, conocidos o en sus propias historias personales. 

Sin más por el momento, me despido. YA HE REGRESADO y nos leemos en el siguiente capitulo. :) :) :) 

— ¡Despierta de una maldita vez!—le gritó uno de los hombres de la celda de al lado.

 

            — ¿Cuánto tiempo piensas seguir inconsciente?— Uno de ellos tomó unas cuantas piedritas que tenía a sus pies y comenzó a lanzárselas a la Cazadora de largo cabello verde que yacía tendida boca arriba sobre el sucio suelo de la celda.

 

            Una de las piedritas le dio justamente sobre uno de los ojos cerrados e hizo que la chica reaccionara por unos instantes, segundos que los hombres no desperdiciaron y comenzaron a gritarle a la joven hasta que finalmente, ésta comenzó a abrir los ojos con lentitud.

 

            Summer se enderezó viendo la celda con mirada cansada mientras se frotaba el ojo derecho con la mano, acto seguido, la chica soltó un profundo y largo bostezo. Aun no despertaba del todo.

 

 — ¡Hasta que finalmente despiertas, mujer!— Le gritó uno de los hombres de al lado.

 

   Summer se volvió y ahí, en la celda de al lado, siete hombres que ella conocía se encontraban observándola con ansiedad, casi con desesperación. Ésta continuaba somnolienta y con la misma mirada cansada, le echó un rápido vistazo al lugar en el que había despertado: estaba dentro de una celda cuadricular, los barrotes que la separaban de los hombres eran muy gruesos y corroídos por el óxido, había solamente una salida por jaula y ésta estaba hecha de gruesos barrotes metálicos. Fuera de la mazmorra donde se encontraban prisioneros, Summer alcanzó a escuchar un montón de ruidos desconocidos para ella.

 

    — ¿Dónde estamos?—preguntó con somnolencia—. ¿Y que son esos ruidos?

 

    — ¡No lo sabemos!—se apresuró a decir uno de los hombres—. Ya ha pasado un rato desde que comenzaron. ¡Más importante, ¿crees que puedas liberarnos?!

 

 Summer finalmente se incorporó sobre sus piernas y como si tuviera todo el tiempo del mundo, comenzó a estirar brazos y piernas mientras observaba la jaula donde yacían los siete hombres.

 

          — ¿Que paso con los otros tres?— Inquirió mientras estiraba los brazos—. Éramos diez al principio, la princesa y Rudolph…

 

     Al llegar al nombre del caballero que la había ayudado en el Bosque Negro, Summer abrió grandes los ojos y escrutó con interés la celda donde estaban todos los hombres. No lo veía. 

 

 — ¿Dónde ésta Rudolph?—les preguntó con seriedad—. Estaba conmigo, llegamos juntos cuando esos hombres nos rodearon en la entrada del reino.

 

  —No te preocupes por él—le dijo uno de los hombres—. En estos momentos se encuentra inconsciente en la celda que esta frente a ti.

 

   Summer se volvió hacía el frente al escuchar las palabras del hombre y, efectivamente, allí tendido boca abajo, se encontraba Rudolph. La Cazadora se le quedo viendo por unos segundos hasta que finalmente detectó el lento bajar y subir de su pecho. Seguía respirando. Saber que seguía vivo hizo que la joven se tranquilizara. Luego volvió a fijar su mirada en los siete que yacían en la celda continua.

 

— ¿Y qué sucedió con los otros tres hombres?

 

    —No lo sabemos, anoche uno de los guardias se llevó a uno de nosotros y después de unas horas, se llevó a otro. Cuando despertamos, Striker se había ido. Sospechamos que los guardias de éste castillo se lo llevaron al mismo lugar que a nuestros dos compañeros.

 

 Summer miró a los siete hombres con seriedad mientras pensaba lo siguiente:

 

 “Es tal y como lo había imaginado… Aunque sea de día y la presencia se haya debilitado, no me cabe la menor duda, en éste castillo hay un  Demonio. Es probable que esa criatura sea la responsable de todo lo malo que le ha sucedido a los dos reinos…”

 

   Summer bajó la mirada y la posó por unos segundos en su brazo y pierna izquierda. Luego se tapó el ojo derecho y comprobó su visión del ojo izquierdo. ¡Perfecto! No había problema alguno.

 

  “Tal parece que solo necesitaba de unas horas de descanso para recuperar la movilidad de mi cuerpo y ya no veo borroso con mi ojo izquierdo…”

 

  — ¡Perfecto!— Exclamó la Cazadora luego de darse un par golpe a los lados de la cara con las palmas abiertas—. ¡Es hora de irnos! ¡No soporto los lugares cerrados y oscuros!

 

   Summer caminó hacía la puerta de barrotes cuando de pronto, uno de los hombres le preguntó cómo iban a salir, la Cazadora le respondió al derribar de una patada el obstáculo ante ella, ocasionando que ésta se desprendiera de las bisagras ruidosamente y cayera causando gran estrépito. La joven de largo cabello verde se puso frente a la jaula de los hombres, tomo la puerta por los barrotes y sin mucho esfuerzo, la chica la desprendió y la dejo caer a un lado con gran secándolo. Claramente la sutileza y el silencio no eran sus puntos fuertes.

 

         — ¡Vamos!— Ordenó la Cazadora—. ¡Buscaremos a la princesa y nos marcharemos de éste reino lo más rápido posible!

 

       Uno de los hombres se volvió hacía Rudolph, el cual continuaba inconsciente dentro de la jaula de barrotes gruesos y oxidados. 

 

      — ¿Qué sucederá con nuestro capitán?— Preguntó, preocupado—. ¿No piensas liberarlo?

 

         A lo que Summer le dedicó una mirada sería.

 

        —No por el momento. Antes de liberarlo necesitamos armas y un caballo sobre el cual montarlo para salir rápidamente, si lo cargamos aumentara la posibilidad de que atrapen y asesinen al que lo lleve. No le ocurrirá nada si se queda aquí por el momento. En cuanto encontremos a la princesa y ustedes dispongan de armas para defenderse, vendremos por él. ¡Ahora sigamos!

 

         La pequeña comitiva de siete hombres, liderada por la Cazadora, subía las escaleras de caracol corriendo con la intención de abandonar las mazmorras. Al momento de llegar al primer piso, cinco soldados que vestían armaduras y portaban escudos y lanzas, los vieron y sin perder tiempo, fueron hacían ellos con las armas listas. Summer no dudó ni un segundo, tan pronto advirtió la presencia de esos cinco, la Cazadora ya había salido al ataque. Sin mucho esfuerzo, la joven de largo cabello verde peleó y derrotó a esos guardias, los dejó inconscientes y después se volvió hacía el grupo de hombres que se habían quedado presenciando la batalla de la Cazadora a unos metros de la puerta por donde llegaron.

 

      — ¡Tomen las armas y las armaduras de estos hombres!—les dijo con tono autoritario. Los siete caballeros presenciaban a una nueva Cazadora, ya que hasta el momento, solo habían conocido el lado tonto, juguetón e infantil de la joven pero, ahora que la veían de esa forma, los siete se percataron que cuando hacía falta, la Cazadora podía actuar con madurez y seriedad—. Luego sepárense y busquen a la princesa y a los otros tres hombres que faltan. Yo comenzare buscando en las torres de éste castillo, según lo que me cuentan, es común encerrar a las princesas en las torres. ¡Vamos!

 

      Esa era la primera vez que ese grupo de hombres seguían las órdenes de una mujer. Ellos normalmente escuchaban al capitán que escogían y elegían a su líder en base a su fuerza y habilidad en combate, así como en capacidad de liderazgo pero, tras ver las proezas de la Cazadora, ahí en el castillo y allá atrás en el bosque, ninguno de ellos se atrevió a protestar. Era claro que a base de acciones, Summer se ganó el respeto de aquellos hombres, por lo que mientras ella subía corriendo las escaleras de la primera torre, cinco de esos siete se ponían las armaduras de los guardias que la Cazadora había derrotado y se ponían de acuerdo sobre quien tomaría las armas de estos. 

 

        “Si es verdad que en éste reino habita un Demonio, entonces no puedo darme el lujo de bajar la guardia. Aunque sea de día, eso no los hace menos peligrosos. Es cierto que los vuelve más débiles y muchos de ellos pierden sus poderes especiales pero, al mismo tiempo, el que se vuelvan más débiles los ayuda a esconderse con mayor facilidad. ¡Por lo que debo estar preparada para todo! Eso es lo que Alex me diría si estuviera conmigo…”

 

          Y acto seguido, Summer continuó corriendo por las escaleras, subiendo y subiendo, buscando a la princesa Ariana y deseando que no le haya pasado nada ni a ella, ni a esos tres hombres…

 

 

 

      Un par de minutos después de que la princesa Ariana hubo terminado el diario del príncipe Joshua, una contundente y estridente alarma, producida por algún instrumento desconocido para ella, se hizo escuchar fuerte y ruidosa. Momentos después, la enorme puerta del castillo que también servía como puente para sortear el foso sin agua, se abrió y del interior salieron disparados docenas y docenas de jinetes que galopaban a toda velocidad hacía la entrada del reino. La princesa contempló la escena desde la altura de su torre pensando que en el reino de Dragma, usualmente había cientos de soldados viviendo dentro del castillo de su padre, una cantidad mucho más grande que las simples docenas que vio partir.

 

         “¿Que estará sucediendo? ¿Por qué hay tanto alboroto?” Se preguntó cuándo el último de los jinetes se perdió de su vista.   

 

       Varios minutos después de que vio partir a los jinetes, Ariana tomó asiento en la vieja cama, preguntándose cuánto tiempo más pasaría hasta que alguien se dignara aparecer para decirle que era lo que seguía después. Nada de lo que pensó que pasaría se había vuelto realidad desde que su padre le dijo sobre esa carta que el rey Joseph le mandó semanas atrás. Ni el viaje al reino a Before fue como se lo esperaba y, francamente, debido a su título como princesa de Dragma y futura reina de Before, Ariana se esperaba un recibimiento mucho más grato y hasta estrafalario, no el pobre y deprimente recibimiento que recibió la noche anterior.

 

       De pronto, Ariana escuchó fuertes pasos que se aproximaban corriendo a su habitación, la princesa se levantó de la cama y observó la puerta cerrada, esperando lo que sea que fuera a suceder a continuación. Esperaba ver a su leal y hermoso caballero personal, Rudolph, quien le decía que no permitiría que la boda se llevara a cabo y que ella era solamente de él; esperaba ver a uno de los sirvientes de Before que la llevaría a que se aseara para proceder con los preparativos de la boda e, inclusive se esperaba a su futuro esposo, el príncipe Joseh pero, sin lugar a dudas, en todas sus suposiciones, la entrada de la Cazadora no estaba contemplada.

 

        Summer abrió la puerta de golpe y, a unos metros de la misma, yacía la princesa parada, viéndola muda de la impresión.

 

         — ¿Que esta…?

 

      — ¡No hay tiempo de explicaciones, princesa!—cortó la Cazadora de manera tajante—. ¡La boda se cancela! Es hora de irnos.

 

      Summer tomó a la princesa de la mano y se la llevó consigo, preocupada por la pobre seguridad con la que se había encontrado.

 

     “¿Que está sucediendo?” Se preguntó mientras la princesa intentaba pedir explicaciones de lo que ocurría. Summer no la escuchó. “Fuera de esos cinco hombres a los que derrote antes, no he vuelto a ver a ni uno solo…, a ni un solo guardia y tampoco a ninguna mujer… Además, ¿qué es lo que está ocurriendo afuera de éste castillo? ¿Será todo parte del plan del Súcubo para confundirnos? ¿Habrá detectado mi presencia? No. Eso no puede ser. Cualquier Demonio mataría a un Cazador si tuviera la oportunidad, sin mencionar que ayer estaba realmente débil, no hubiese podido defenderme… ¿Que ésta ocurriendo aquí? No entiendo nada.”

 

    La Cazadora, junto a la princesa, llegó al primer piso del castillo. Ariana respiraba entrecortadamente debido a la gran cantidad de peldaños que bajó corriendo; Summer, por otro lado, permaneció unos segundos evaluando la situación, a unos metros de ellas, los cinco guardias que la joven derrotó continuaban inconscientes, solo que sin armamento

 

    — ¿Qué es lo que está sucediendo aquí? ¡Porque tanto alboroto!—se quejó la princesa. Ella era quien se iba casar ese día, la que heredaría la corona de Before y con eso ponerle fin a la guerra entre reinos que en antaño fueron aliados y, aun así, pareciera que ella era la única que no sabía nada.

 

    —Princesa— Summer se volvió hacía una Ariana cansada, con ojeras por leer toda la noche y además de todo, asustada y confundida—. Es probable que el conflicto entre los dos reinos se haya provocado a causa de la influencia de un Demonio. Me temo que las manos humanas no tuvieron nada que ver.

 

         La princesa tardo unos segundos en entender las palabras de la Cazadora.

 

        — ¿Un…, demonio?—repitió, insegura—. ¿Hablas de esos seres monstruosos con piel roja, grandes cuernos en la cabeza y cola en forma de aguijón?

 

    —Bueno… En realidad no todos tienen esas caracteristicas. Esa es la descripción que popularmente se les otorga, pero los auténticos pueden ser ligeramente diferentes. Tengo la sospecha de que un Súcubo fue quien provocó la guerra hace más de cuarenta años.

 

  — ¿Súcubo? ¿Es uno de los Demonios de los que hablas?

 

   —Así es. Esos monstruos tienen la facultad de manipular las emociones y los sentimientos de los hombres con mucha facilidad, provocando que estos sientan y crean lo que el Demonio desee…

 

     Ariana dejó de escuchar la explicación de la Cazadora pues, repentinamente, la palabra que ésta utilizó resonó con fuerza dentro de su cabeza. No paró de repetírsela una y otra vez hasta que, después de unos segundos, recordó donde la había aprendido.

 

     — ¡Un Súcubo!—fue la respuesta de la princesa. Ariana levantó la mano izquierda y ahí, firmemente agarrado, el pequeño diario del príncipe Joseph fue pasado de manos de la joven a la Cazadora—. ¡En éste diario mencionan a ese Demonio, mira, en ésta página!

 

      La doncella le señaló a la Cazadora varias páginas clave del diario del príncipe, tras unos minutos de intensa revisión, unos fuertes pasos comenzaron aproximarse. La princesa se acercó a Summer mientras ésta levantó levemente uno de sus ojos hacía la dirección de dónde provenía el ruido, al ver que quienes habían llegado eran los soldados del reino de Dragma, la Cazadora regresó su atención al pequeño diario y lo continuó leyendo con sumo interés, pese que a Summer le aburría la lectura.

 

     Al momento de que los hombres divisaron a su princesa a la distancia, estos no dudaron un segundo en correr hacía ella.

 

         — ¡Chicos!—exclamó la doncella, alegre de volver a verlos—. ¡Me alegra mucho que se encuentren bien!

 

       —Somos nosotros quienes deberíamos decir eso—dijo uno de los soldados.

 

    — ¡Si, así es!—apoyó un segundo—. Desde que nos encerraron no pasamos un segundo sin pensar en usted.

 

 — ¿Los encerraron?—repitió, incrédula—. ¿Quién les hizo eso y porque?—cuestionó con seriedad.

 

 —Fue durante la cena de anoche, princesa—le explicó con tranquilidad uno de sus caballeros, uno especialmente robusto con una larga barba negra—. Nos drogaron, luego nos movieron a las mazmorras que están en los pisos inferiores. Debimos haber permanecido un par de horas dormidos, pues despertamos casi todos al mismo tiempo.

 

       —Eso es terrible—dijo la princesa con seriedad, luego reparó en la ausencia de cuatro de sus hombres—. ¿Dónde se encuentran Rudolph, Striker, Jacob y Edward? ¿Están revisando alguna otra zona del castillo?

 

    Los siete hombres se vieron por unos segundos antes de responder. Fue el mismo caballero corpulento y barbudo quien explicó lo acontecido.

 

   —Rudolph se encuentra bien, esta inconsciente en una de las celdas de la mazmorra, lo dejamos ahí para buscar armamento y algo en lo que podamos moverlo con mayor facilidad pero… No sabemos nada de Striker ni de los otros dos. Cuando despertamos, los nueve ya nos encontrábamos encerrados en la celda, Striker era el único que faltaba, luego de un rato, un par de soldados se llevaron a Jacob y después de un rato más, volvieron y tomaron a Edward, él fue el último en ser llevado. No los hemos encontrado.         

 

    Summer bajó el diario para escuchar la explicación del caballero, aun así, alcanzó a leer lo suficiente como para hacerse una idea mental de lo que había sucedido, por lo que si sus sospechas del Súcubo y la información del diario fuesen reales, eso solo significaría que…

 

        Repentinamente, fuera del castillo, los sonidos de una batalla comenzaron a escucharse con fuerza. Los siete hombres, la princesa y la Cazadora se quedaron viendo las altas puertas que yacían cerradas pero, que aun así, no podían amortiguar los ruidos del exterior. Antes de que pudieran ponerse de acuerdo para forjar algún plan de ataque, ambas puertas se abrieron de golpe. Uno de los soldados de Before fue lanzado con tal fuerza que, al momento de impactarse contra las puertas cerradas, estas se abrieron dejando pasar volando al hombre que terminó por estrellarse a varios metros de donde había aparecido.

 

   Los rayos solares penetraron de forma violenta la entrada del castillo, del otro lado, una sombra fue volviéndose más larga y grande conforme la persona se aproximaba. Los siete hombres se pusieron al frente de su princesa, determinados a protegerla, mientras que la Cazadora, a su vez, se puso delante de los siete caballeros. El individuo se aproximó.

 

  Debido a la intensidad del sol que brillaba en lo alto del firmamento, Summer y la comitiva no pudieron distinguir bien a las dos personas que habían entrado al castillo, sin embargo, al escucharlo hablar, la Cazadora supo inmediatamente de quien se trataba.

 

 —Cierra la puerta, por favor— dijo la voz masculina y, al momento de escucharla, Summer se quitó la mano de los ojos para ver si era la persona que ella creía que era.

 

   Las puertas se cerraron y ahí de pie, a unos metros de ella, su compañero de aventuras, Alexander Berilio, yacía mirándola con fría intensidad. Su sorpresa al momento de verlo fue tanta que no reparó en la presencia de Jessenia, la cual cerró las puertas de acceso al castillo. Tan pronto lo vio, Summer sintió que algo dentro de ella comenzó a moverse con rapidez y, olvidándose de toda su seriedad de antaño, la chica corrió hacía su compañero, saltó hacía el con los brazos abiertos solo para ser recibida con un golpe en la cabeza.

 

  — ¡Cual es tú maldito problema, eso me dolió!— Se quejó la Cazadora mientras se sobaba el lugar del impacto.

 

        — ¿Cuál es mi problema?— Repitió Alexander acercándose unos pasos a su compañera, le metió los dedos de ambas manos en la boca y luego comenzó a estirar las comisuras de sus labios mientras está se quejaba de dolor—. ¡Cual es tú problema! ¡Se supone que somos un equipo, en los dos años que hemos estado en el Gremio, siempre íbamos a todos los trabajos juntos, luego, de repente y sin decirme nada, te desapareces para ir a una misión sola con otra persona! ¡Ehhh…! ¿Qué tienes que decir en tú defensa?

 

 — ¡Me duele! ¡Me duele! ¡Me duele!—se quejó ruidosamente. Su compañero la soltó y mientras ésta se sobaba el área adolorida, pasó a explicarse—. Perdón por no haberte dicho nada pero es que si te lo decía, insistirías en venir conmigo y esto era algo que deseaba hacer por mi cuenta. Así que… Este, lo lamento.

 

 Alexander la miró con severidad por unos segundos, luego soltó un desganado suspiró, se acuclilló y observó a su compañera a los ojos mientras le hablaba con seriedad.

 

  — ¿Y…? ¿Te encuentras bien? ¿No te hicieron daño?

 

  A lo que Summer respondió con una simple sonrisa.

 

 — ¡Estoy perfectamente bien!

 

Su compañero asintió con aprobación y luego de levantarse, éste le ofreció la mano para ayudarla a ponerse de pie, Summer la tomó y solo después de incorporarse, es que reparó en la presencia de Jessenia.

 

  — ¿Viniste con Yura?—preguntó la Cazadora. Summer ignoraba que desde que la chica derrotó a la última Bruja del Bosque Negro, Yura le había devuelto el cuerpo a Jessenia mientras ésta descansaba dentro de ella—. ¿No tuviste problemas? ¡Puede ser una verdadera grosera y malhablada!

 

    A lo que Alexander la miró confundido para luego volverse hacía la otra Cazadora.

 

  — ¿Yura…? ¿Tú nombre no era Jessenia?—cuestionó el Cazador mirando a la chica que yacía detrás de él.

 

  —Lo es—Jessenia se volvió hacía Summer para explicarle de forma breve lo ocurrido—. Yura no ésta en estos momentos, soy yo otra vez.

 

— ¡Me alegro!—repuso la chica de largo cabello verde—. Las personas como Yura son tan desagradables: nunca escuchan a los demás y se creen los soberanos de este mundo, espero no volver a verla por un largo tiempo.

 

Alexander reparó en la presencia de la princesa Ariana y en la de sus siete hombres. Se aproximó lentamente y a unos metros de ella, el Cazador hizo una reverencia: inclinó la cabeza mientras su rodilla derecha tocaba el suelo. Le habló con cuidado y respeto.

 

 —Lamento mucho presentarme de ésta forma, princesa. Soy Alexander Berilio, compañero de Summer y un miembro del Gremio: Eternal Soul. Me disculpo por todas las faltas y todas las imprudencias que mi compañera debió cometer en mi ausencia, le ruego la perdone si hizo o dijo algo indebido. Normalmente siempre viajamos juntos a todos los trabajos que aceptamos, por lo que pese a que de vez en cuando puede parecer una verdadera idiota, es en realidad una chica seria y muy capaz cuando hace falta, por favor, no tenga una mala imagen de ella.

 

 — ¡Te recuerdo que estoy aquí y que puedo escuchar todo lo que dices!—espetó Summer, enfadada.

 

   —Levántate—dijo la princesa con tranquilidad—. No es necesario que te inclines ante mí y no te preocupes por tú compañera. Ha hecho un maravillo trabajo como mi escolta y personalmente creo que es una chica alegre y llena de vitalidad.

 

 — ¡Ha!—se mofó Summer mientras Alexander se incorporaba—. Ya la oíste, ¡soy una chica maravillosa, alegre y llena de vitalidad!

 

  —Sí, lo eres, quizás demasiado alegre y con demasiada vitalidad.

 

    — ¿Eso qué significa?—protestó la Cazadora.

 

  —Olvídalo, tenemos trabajo que hacer. Summer, ¿Cuál es la situación que enfrentamos?

 

   La Cazadora y la princesa Ariana se tomaron un par de minutos para explicarle a Alexander las sospechas que tenían con respecto al Súcubo. Summer le prestó a su compañero el diario del príncipe Joshua y le señaló las hojas donde el mismo señalaba los rasgos más importantes de éste Demonio. Luego, la chica de largo cabello verde le explicó al Cazador, con la aprobación de la princesa, la historia de cómo se inició la guerra entre ambos reinos, finalmente, Ariana le contó a Alexander, al igual que lo había hecho con Summer, las anécdotas que recordaba de su difunto abuelo. Tras toda la explicación, el Cazador llegó al veredicto final.

 

  —Ciertamente— dijo, luego de reflexionar por algunos segundos—, por lo que me están contando para ser el modus operandi de los Súcubos. Encantar hombres poderosos con su abrumadora belleza para luego manipularnos a su antojo, sin embargo, si cualquier persona o criatura llegara a ver el verdadero aspecto de esos Demonios, la persona en cuestión desarrollaría una especie de resistencia psicológica hacía a esas criaturas. Nunca antes me he topado con esos seres, pero de acuerdo a los informes que he leído del Gremio, su verdadero aspecto es tan repugnante y horrible, que nadie que lo haya visto ha podido olvidarlo. Todo lo que éste diario dice y lo que usted me cuenta princesa sobre su abuelo y sobre los inicios de la guerra, concuerda con lo que conozco de los Súcubos…

 

— ¡Esperen un momento!—interrumpió uno de los hombres de la princesa. Los siete se habían quedado y escucharon todo lo que Ariana y el Cazador hablaron—. ¿Están diciendo que la guerra, la guerra que lleva más de cuarenta años sin terminar y en la que murieron cientos de miles, quizás millones de personas, fue provocada por un Demonio? ¡Por uno solo!

 

   —Me temo que sí—dijo el Cazador con seriedad—. La mayoría de reinos y ciudades del mundo son gobernadas y dirigidas por hombres, por lo que un Súcubo fácilmente podría manipular todo desde las sombras y hacer parecer que son los mismos humanos quienes controlan todo. Por lo que leí de éste diario, él y su amigo, su abuelo princesa, conocieron a ésta Súcubo en su juventud y desde entonces, ambos chicos cayeron presas de los encantos de éste Demonio. Afortunadamente o quizás desafortunadamente, el antiguo príncipe Joshua comenzó a recuperar conciencia de lo que hacía, luego su hermano le mostró una foto donde aparecía una imagen de los Súcubos y desde que vio esa imagen, el príncipe y su hermano desarrollaron cierta resistencia a los poderes de esa criatura, por lo que supongo que el Súcubo regreso de Dragma y lo asesinó a él y a toda su familia. Desde entonces, esa criatura ha permanecido viviendo en éste reino. 

 

   Los siete hombres se habían quedado mudos de la impresión, por más que se esforzaran en imaginárselo, no podían concebir la idea de que un solo Demonio, una sola entidad como esa, fuera capaz de manipular todo un reino repleto de personas. La idea de que tal criatura existiese era ridícula, ya que si ellos aceptan aquella realidad, entonces como sabrían que lugares son controlados por fuerzas oscuras y cuales eran verdaderamente dirigidas por manos humanas. La idea de ser controlados y no ser conscientes de ello los aterraba.

 

  —Yo revisare la planta superior del castillo, Jessenia ven conmigo—digo el Cazador, luego se volvió hacía la chica de largo cabello verde—. Summer, quédate aquí y protege a la princesa. Cabe la posibilidad de que haya más enemigos esperando a que bajemos la guardia.

 

   Jessenia asintió ante la solicitud de Alexander, mientras que Summer aceptó abiertamente su pedido.

 

  — ¡Si, señor!

 

     Momentos después, Jessenia y Alexander se alejaron corriendo hacía las plantas superiores del castillo, cada uno dividiéndose para cubrir más terreno.

 

  — ¡Vaya! ¡Vaya! Tan pronto como llegó empezó a dar órdenes—comentó la Cazadora con resignación.

 

     —Summer—dijo la princesa—. Mis hombres me han informado que Rudolph se encuentra encerrado en las celdas que hay en las mazmorras, podrías liberarlo, por favor.

 

   — ¡Oh! Lo había olvidado. ¡Por supuesto! Déjenmelo a mí.

 

 La princesa y sus siete hombres por detrás, seguían a la Cazadora que iba al frente de la expedición. Tras bajar quien sabe cuántos metros bajo la tierra, es que finalmente llegaron a las mazmorras y allí, con la ayuda de las antorchas que portaban la pequeña comitiva y Summer, pudieron apreciar que la prisión subterránea era especialmente grande. Llegaron a un pasillo negro que tenía celdas a la izquierda y a la derecha y que se alargaba profundamente en la oscuridad.

 

    Después de caminar unos pasos, es que todos se detienen en una pequeña celda que tenía por huésped a un único hombre que ya comenzaba a dar señales de despertar.

 

  — ¡Rudolph!—exclamó la princesa, aferrándose a los barrotes que conformaban la puerta de acceso.

 

  —Aun lado princesa, abriré la puerta.

 

      Ariana se apartó unos pasos hacia atrás, Summer comenzó a calentar los brazos al moverlos y estirarlos y, finalmente, luego de algunos dramáticos movimientos, es que la Cazadora sujetó con firmeza los barrotes y sin mucho esfuerzo, desprendió la puerta de las bisagras. El ruido que provocó fue intenso pero solo duró unos escasos segundos, luego de remover el obstáculo, la princesa fue la primera en entrar, seguida por los siete hombres. Summer colocó con especial cuidado la puerta sobre el suelo y contempló desde afuera como la frágil doncella abrazaba a Rudolph. Ariana y sus caballeros sonreían, por el momento. La Cazadora se encontraba seria y preocupada, ya que si esos tres hombres fueron tomados por el Súcubo, era probable que ya estuvieran muertos.

 

       “¡Lo lamento! ¡Lo lamento mucho, chicos!” Digo, apretando los puños con fuerza. “¡No pude protegerlos a todos como lo prometí!”  Summer recordó que en el trayecto rumbo al Bosque Negro, la Cazadora les había prometido a todos los hombres que los protegería de cualquier mal, con el fin de que cumplieran con su trabajo satisfactoriamente. Sin embargo, ahora mismo, lamentó mucho haber hablado tan imprudentemente. De haber sabido que había Demonios de por medio, nunca se le hubiera ocurrido haber hecho esa clase de promesa. Ya era demasiado tarde para arrepentimientos. “Alex tiene razón… No soy más que una gran idiota que habla demasiado…”

 

       Summer respiró profundo y se obligó a controlarse, no debía olvidarse de que su trabajo como Cazadora continuaba y aun cabía la posibilidad de que el Súcubo se encontrara ocultó en alguna parte del castillo, de ser así, debía mantenerse enfocada y no bajar la guardia.

 

         — ¡Muy bien, chicos, ya es hora de subir, aquí abajo hace frío y huele muy mal!

 ...

      —Separémonos—le dijo el Cazador a Jessenia—. De esa forma cubriremos más terreno.

 

   — ¡Entendido!

 

   Ambos Cazadores, ya en la planta superior del castillo, se fueron por caminos contrarios, revisando habitación tras habitación en busca del escondite del Súcubo. Alexander sabía que durante el día, los poderes especiales que algunos Demonios poseían se volvían sumamente débiles, por lo que esas criaturas eran más fáciles de vencer pero, debido a la misma debilidad, ellos podían ocultarse con mayor facilidad gracias a que sus presencias se debilitaban mucho.

 

  “Hay algo sumamente extraño en todo esto.” Pensó el Cazador mientras abría puerta tras puerta y mientras seguía corriendo por los pasillos tratando de detectar algo. “Primero: la seguridad de éste reino es verdaderamente terrible, no opusieron casi nada de resistencia cuando Jessenia y yo entramos por la puerta principal, los soldados eran muy pocos para un reino que se supone tiene cientos de miles de habitantes; además, está ese segundo problema. Cuando nos habríamos camino para llegar a éste lugar, no pude ver a ningún ciudadano, ¿Qué fue lo que sucedió con todos ellos? El reino parecía estar desierto… ¿El Súcubo tendrá algo que ver con eso? ¡Maldición! ¡Tantas preguntas y yo sin respuestas! ¡Debo encontrar a ese Demonio y hacerlo hablar!”

 

 Alexander continuó buscando al Súcubo sin tener suerte. Debió haber abierto docenas de habitaciones y debió correr quien sabe cuántos metros por los largos pasillos pero, por más que buscó, no encontró ni siquiera a una persona. Al igual que el reino, el castillo parecía estar deshabitado.

 

     Después de haber perdido quien sabe cuántos minutos buscando, es que regresó al punto donde él y Jessenia se dividieron, ahí ya lo esperaba la chica cabizbaja.

 

 — ¿Tuviste suerte?—le preguntó el Cazador. A lo que Jessenia asintió con la cabeza.

 

   —Sígueme, te llevare.

 

   Jessenia corría delante de Alexander, ya un poco menos adolorida debido a las acciones pasadas de Yura, conforme se aproximaban al lugar a donde la Cazadora lo guiaba, el chico comenzó a sentir como la presencia del Demonio, ya debilitada por culpa del día, empezaba a volverse más fuerte. Pasaron por largos y anchos pasillos cubiertos por una elegante y sucia alfombra roja, en las paredes de izquierda y derecha había muchos adornos: pinturas, armaduras altas y metálicas y algunas vasijas muy hermosas que se veían costosas. Cuando finalmente llegaron, ambos Cazadores se detuvieron frente a una elegante habitación cuyas puertas dobles estaban cerradas. Alexander pudo sentir que del otro lado, se concentraba con mucho más fuerza la presencia oscura que emanaban los Demonios. Era como estar oliendo un gas que se ha mantenido encerrado por mucho tiempo sin ventilar.

 

          Jessenia abrió ambas puertas y del otro lado, la presencia oscura se volvió más intensa, Alexander entró y lo primero que vio fue tres cadáveres que yacían apilados indiferentemente en una esquina de la elegante y amplia habitación, como si de vulgares bolsas de basuras se tratasen. Se aproximó a ellos con el ceño fruncido y advirtió como la piel negra y arrugada parecía derretida y pegada al esqueleto, así como en las cuencas vacías del rostro: sus ojos habían desaparecido y en su lugar solo quedaban dos agujeros negros. Los tres cadáveres yacían con las mandíbulas muy abiertas y con varias moscas posadas sobre los dientes amarillos de los cuerpos. El trío estaba desnudo, por lo que se podía apreciar el esqueleto humano gracias a que la piel arrugada estaba pegada a los huesos.

 

       Alexander se separó de los cadáveres aun con el ceño fruncido mientras exploraba la habitación entera. No encontró nada. Jessenia abrió las ventanas y corrió las cortinas para que entrara la calidez del exterior y para que un poco de luz solar bañara la depresiva habitación que parecía haber soportado el aislamiento por demasiado tiempo. Bastaba que una persona entrara a esa recamara por tan solo unos segundos para percatarse del ambiente tan cerrado que ahí imperaba.

 

        —Esta era la habitación principal del castillo—dijo Jessenia mientras veía la enorme cama—. La habitación de los reyes.

 

  Alexander se volvió hacía ella al escuchar sus palabras.

 

    — ¿Qué te hace decir eso?— Cuestionó el Cazador.

 

 —La cama es demasiado grande, así como toda la recamara—explicó la joven—, las paredes están tapizadas de color azul rey, los muebles y las decoraciones parecen estar hechas a mano por artesanos experimentados. La habitación tiene un amplio balcón por donde se puede ver todo el reino y la chimenea es enorme, sin mencionar que hay un baño igual de grande y lujoso en el mismo cuarto. Todos estos lujos y todo el espacio, solo puede pertenecer a la habitación de un rey.

 

   El Cazador pareció satisfecho con la explicación de Jessenia, luego continuó buscando por toda la habitación, como esperando encontrar algún tipo de pasadizo secreto. Cuando finalmente se convenció de que en esa recamara no había nada, es que abandono la búsqueda y ambos continuaron buscando en diferentes habitaciones. Fue inútil. No encontraron rastro alguno del Súcubo, lo único que quedaba de él, era su presencia en ese castillo.

  …

 — ¡Oh! ¡Ya regresaron!—anunció Summer luego de ver como Jessenia y Alexander bajaban del piso superior.

 

 Ambos Cazadores advirtieron que Rudolph ya había recuperado la conciencia para cuando ellos volvieron y ahora, el caballero estaba tomando agua de un vaso de cristal mientras la princesa Ariana le limpiaba las heridas sangrantes y le retiraba la suciedad del rostro.

 

 —Por favor, princesa, me encuentro bien—le dijo con gentileza—. No es necesario que se ensucie las manos por mi causa.

 

 — ¡Nada de eso!—repuso la doncella, desafiante—. ¿Qué harás si por culpa de las heridas y la suciedad te entra una infección? Tienes que cuidar más tú cuerpo.

 

 A lo que los otros siete hombres comenzaron a reírse de su líder y a hacer bromas sobre las notorias heridas que Rudolph poseía en todo su cuerpo. Todos callaron cuando los dos Cazadores se reunieron con la comitiva. La princesa fue la primera en dirigirse a ellos.

 

 — ¿Los encontraron?—preguntó con determinación—. A mis hombres.

 

  Jessenia bajo la mirada y antes de que pudiera decir nada, Alexander se le adelantó.

 

   —Mis más sinceras disculpas, princesa—expresó el Cazador haciendo una reverencia—. Hemos encontrado los cuerpos de tres hombres que creemos estaban a su servicio, lamentablemente los hayamos sin vida y casi irreconocibles. Gracias a las prendas que dejaron atrás y viendo las armaduras de sus caballeros, podemos asegurarle que se trataban de sus hombres. Tristemente la criatura responsable de tan inhumanos actos ha escapado, mi compañera y yo la buscamos pero no hemos podido encontrar al Demonio. No sabemos dónde buscar, lo más seguro es que se haya ocultado en algunas de las viviendas del reino, de ser así, el Súcubo escapara tan pronto se haga de noche, ya que esos seres tienen la facultad de volar. 

 

  Al escuchar que sus sospechas estaban confirmadas, Summer apretó los dientes así como los puños. Se sentía culpable por haberles prometido a esos hombres que los protegería de todo mal, solo para acabar fallando tan miserablemente. La expresión culpable y adolorida de su compañera no pasó desapercibida para el Cazador, el cual optó por no decir ni hacer nada de momento. 

 

 — ¡Esto no se puede quedar así!—rugió uno de los caballeros de la princesa.

 

 — ¡Jacob, Edward y Striker eran nuestros compañeros, no podemos permitir que quien sea que les haya quitado la vida salga impune de todo castigo!

 

  — ¡Estoy de acuerdo!—exclamó otro.

 

 — ¡Propongo que nos dividamos y que cada uno de nosotros busque por diferentes zonas del reino, ese maldito Demonio debe estar oculto en alguna parte!

 

 — ¡Es verdad! ¡Si lo que el Cazador dice es cierto, entonces el Súcubo debe permanecer dentro de la ciudad, esperando a que se haga de noche, de ser así, tenemos muchas horas antes de que oscurezca!

 

 — ¡Rápido, que alguien busque unos caballos, no hay tiempo que perder!

 

Pero antes de que alguien empezara a moverse, la voz del líder se hizo escuchar.

 

 — ¡DETENGANSE, TODOS!—Rudolph se levantó del asiento en el que estaba y se ganó la atención de los presentes—. ¡Espero que ninguno de ustedes haya olvidado el propósito de éste viaje! ¡Vinimos hasta aquí para escoltar a nuestra princesa y protegerla hasta que el matrimonio se hubiese concretado, pero todo ha cambiado, todo menos una cosa y eso es proteger y dar nuestra vida por el bienestar de nuestra princesa, por lo que mientras ella este viva, nuestra única y más importante misión, es asegurarnos que regrese sana y salva a Dragma, por algo somos sus escoltas personales!

 

 — ¡Pero líder…!

 

 — ¡Nada de peros! ¡Edward, Jacob y Striker eran hombres excelentes, fuertes y entregados a su obligación para con la familia real, no obstante, todos nosotros somos ahora mismo soldados, guerreros, caballeros que están bajo las órdenes del Rey Dragma, por lo que obedecer sus mandatos son nuestra prioridad! Suban y bajen los cuerpos de nuestros compañeros, les daremos la debida sepultura en nuestras tierras, no permitiré que se pudran en éste desolado y muerto lugar. ¡Háganlo, ahora!

 

            Los hombres no tenían más elección que obedecer las órdenes directas de su líder, Rudolph; algunos a regañadientes y de mala gana, mientras que otros, los más viejos, aceptaron y entendieron los razonamientos de su capitán: él tenía la razón, en esos momentos y bajó esas circunstancias, acatar las órdenes era lo mejor, a fin de cuentas, pasara lo que pasara, los muertos no regresarían a la vida, por lo que la venganza era un esfuerzo totalmente inútil y Rudolph lo entendía perfectamente.

 

            —Con tres hombres será más que suficiente para cargarlos —dijo Alexander, mirando a la comitiva de hombres. Se volvió hacía Jessenia y ordenó —: Llévalos a la habitación donde encontramos los cuerpos.

 

            Jessenia aceptó sin protesta el mandato del Cazador. Cuando la chica y tres de los guardias se hubieron alejado, Rudolph se acercó a Alexander y procurando que nadie más los escuchara, dijo lo siguiente:

 

            —Si le ordenara a mis hombres que buscaran por todo el reino, que registraran cada casa, cada habitación y cada uno de los rincones de este enorme lugar, ¿crees que encontraríamos a ese monstruo antes del anochecer?

 

            Alexander miró al capitán de los siete hombres con fría seriedad y, de la misma forma disimulada, le respondió:

 

            —Lo dudo mucho, para empezar, no hay garantía de que el Súcubo continúe en la ciudad y, aunque lo estuviera, nos tomaría muchas horas de trabajo y energía encontrarlo, por lo que pienso que retirarnos ahora, mientras tengamos al sol como aliado, es la opción más prudente de todas. Una vez que tus hombres regresen nos iremos de este lugar.

 

            Alexander se apartó de Rudolph y antes de que Jessenia y compañía regresaran, éste mandó a llamar a Summer; al escucharlo y sin protestar, la joven lo siguió a donde pudieran hablar sin que alguien los escuchara.

 

            —Estoy seguro de que tienes tus razones para haber hecho algo tan estúpido como aceptar un trabajo e irte con alguien más además de mí, por lo que puedes estar segura de que una vez que concluya este trabajo, tú y yo tendremos una charla sobre tus motivaciones, te aconsejo que pienses de una vez lo que me vas a contar, porque bien sabes que no tolero las mentiras.

 

            Summer inclinó la cabeza, apesadumbrada al escuchar las frías palabras de Alexander y sin fuerzas para protestarlas.

 

            —Lo lamento, está bien, no era mi intención irme sin consultarte nada, pero es que si te lo decía o no hubieras aceptado o si hubieses aceptado, pero con la condición de que vendrías con nosotras y la verdad, esto es algo que yo deseaba hacer por mí misma — la defensa de Summer, hablada con tono de voz sumiso y pasivo, no se escuchó  creíble —. Había algo que deseaba averiguar sin importa que y por eso invite a Jessenia a este trabajo. ¡No sabía que habría demonios, brujas y demás seres de la oscuridad involucrados en esto, la solicitud no mencionaba a ninguna de esas criaturas, creí que lo más peligroso que encontraríamos serian bandidos, ladrones y quizás uno que otro asesino, ya sabes, nada serio…!

 

            — ¿Cuántas veces te lo tengo que repetir para que te quede claro? ¡No podemos confiar en las solicitudes de trabajo, no son cien por ciento confiables! ¡En la vida hay un sinfín de cosas impredecibles, que nunca podremos sospechar que ocurrirán, por lo que siempre hay que mantenerse alerta ante todo y saber cómo actuar en casos extremos! La victoria está de parte de los que pueden pensar con la cabeza fría, Summer y me temo que tú no eres capaz de hacer eso. Eres demasiado torpe e impulsiva, actúas precipitadamente y no piensas en las consecuencias de tus acciones. Si bien estoy de acuerdo que esa actitud tuya es bastante buena en las batallas, es también un problema cuando nos enfrentamos a situaciones que claramente nos superan. — Summer bajó la cabeza, arrepentida y sin saber que más decir, Alexander pasó a su lado y le dijo antes de regresar con la princesa —. Eres incapaz de cuidarte por ti misma Summer, por lo que yo debo hacerlo por ti.

 

            —Yo pensé…

 

            —No es necesario que pienses — la interrumpió el Cazador —, yo pensare por ti, tú solo mantente callada y obedece mis órdenes, ¿está claro?

 

            Summer aceptó asintiendo con la cabeza.

 

            —Perfecto, andando, aún nos queda trabajo por hacer.

 

            Alexander regresó con la princesa y con su grupo de hombres; luego de que se alejó de ella, Summer respiró hondo, terminó por soltar el aire con fuerza. Después de unos minutos, Jessenia y los tres soldados regresaron con los cadáveres de sus compañeros. Mientras ellos fueron a buscarlos, Rudolph ordenó al resto de sus camaradas que fueran a buscar caballos, carromatos y víveres para volver al reino de Dragma inmediatamente y sin el menos retraso. Así se hizo y tras varios minutos, las ordenes fueron obedecidas: caballos, carros, alimentos y bebidas; todo estaba listo para irse de Before.

 

            — ¡Muy bien! — Dijo Rudolph, ya montado en su enorme caballo junto a sus hombres, mientras que otros escoltaban el carro en el que viajaba la princesa —. Es hora de marcharnos.   

Notas finales:

Epilogo del capitulo

Antes de la salida del sol.

            — ¿Estas hablando en serio?—cuestionó la Bruja al no poder creer las palabras que escuchaba salir de boca de la bellísima y sensual mujer—. ¿Vas a abandonar éste reino que ha sido tuyo desde hace muchos años? ¡Así de fácil!

            La Súcubo estaba ante un enorme ropero de madera que guardaba docenas y docenas de hermosos vestidos. Sacaba uno y luego se tomaba unos segundos para evaluarlo, solo para después tirarlo al suelo con indiferencia. Al final, ninguna de esas prendas termino por convencerla, por lo que dejo la mayoría exactamente donde estaban.

            —Este reino dejo de importarme hace ya mucho tiempo—expresó con fría indiferencia mientras contemplaba su bello cuerpo de mujer en un enorme espejo—. A decir verdad, me alegra que esos Cazadores vengan al reino, no pudieron llegar en mejor momento, estaba buscando cualquier pretexto para dejar éste desolado reino. Ya comenzaba a aburrirme mucho de estar aquí.

            Luego, en mitad de una oscura habitación, totalmente desnuda, la Súcubo hizo aparecer gracias a sus poderes, unas prendas de ropa muy cortas y extremadamente reveladores. Su abdomen, sus piernas, sus brazos, casi toda su espalda y sus pechos, todo su cuerpo resaltaba con esas prendas de ropa tan ligeras. El Demonio asintió con la cabeza y después paso a retirarse de la habitación seguida por la Bruja. Su larga cabellera pelirroja resaltaba gracias a su hermosa piel blanca.

            Ambas criaturas de la oscuridad caminaron hasta llegar a las frías mazmorras bajo el castillo. Tanto la Bruja como la Súcubo se detuvieron ante la celda que mantenía a Summer encerrada.

            — ¿Con que esa es la Cazadora?—preguntó el Demonio con indiferencia.

            — ¡Si, es ella! ¡La que asesinó a mis Trolls!—dijo de manera violenta—. ¡Deberíamos aprovechar que esta dormida y matarla! Sería una linda forma de despedirnos de éste reino.

            La Súcubo sopesó la idea que la Bruja le había dado pero, tras unos segundos, la rechazó y continuó con su camino.

            — ¡Muévete, falta poco para que salga el sol!

            Y de mala gana, la Bruja se separó de la celda que encerraba a la Cazadora y se unió a la Súcubo. Al final del largo y oscuro pasillo de la mazmorra, una puerta metálica escondida en la pared daba con la parte trasera del castillo, allí ya las esperaban un coche elegante tirado por dos caballos y dos cocheros jóvenes y atractivos que lo conducían. Sin perder más tiempo, el Demonio les da la señal y salen del reino. Algunas horas después, Alexander y Jessenia llegaron al frente de la puerta principal del reino pidiendo poder entrar.

            Ya era de día, el sol imperaba por sobre todas las cosas y dentro del oscuro carruaje que no tenía ventanillas, un Demonio y una Bruja, yacían muy cansadas y adormiladas, sin lugar a dudas, fatigadas a causa del poder del amanecer.

            — ¿Cómo sabes que no vendrán por nosotras?—le preguntó la Bruja al Súcubo.

            —No lo harán—respondió ésta, fatigada—. Antes de marcharnos le ordene a todos los soldados que quedaban en el reino que mataran a cualquier extraño que osara penetrar la puerta principal. Eso debería mantenerlos ocupados por un rato.

            El carruaje siguió su curso por un rato más en completo silencio, hasta que la Bruja volvió a hablar.

            —Por cierto, ¿Qué fue lo que le hiciste a la familia real de ese reino?

            — ¿Eh?—a diferencia de la Bruja, la cual se veía con un poco más de vitalidad, la Súcubo parecía que tenía una fuerte migraña que le impedía irse a dormir—. ¿Por qué preguntas cosas tan obvias? Los mate, a todos, obviamente. Luego de que ese idiota príncipe vio una imagen del verdadero aspecto de los Súcubos, mis poderes de seducción dejaron de tener efecto en él, por lo que no tuve más remedio que matarlo a él, a su hermano y de paso a toda su familia, luego me hice con el control de otros hombres importantes y al final de todos los soldados que había en ese reino. Desde entonces empecé a controlar todo lo que ocurría desde las sombras. ¿De donde crees que sacaba toda la carne para las bestias que ustedes las Brujas usan como mascotas? Aproveche la guerra que inicie entre esos dos idiotas príncipes, los humanos se mataban y luego ustedes se quedaban con los cuerpos y alimentaban a sus monstruos con ellos.

            —Ya veo… Pero, dijiste que durante un tiempo estuviste viviendo en el reino de Dragma… 

            —¡Uno de esos príncipes humanos me invito a visitar su estúpido reino, durante mi estancia en ese lugar, el control que tenía sobre los hombres de Before, paulatinamente comenzó a debilitarse, fue durante ese tiempo que el príncipe de ese mismo reino encontró una imagen del verdadero aspecto de los Súcubos y fue allí cuando yo me percate que había perdido control total de él, por lo que regrese lo más rápido que pude y cuando al fin lo encontré, no tuve más remedio que matarlo a él y a todos aquellos con los que habló sobre mi verdadera identidad. De no haberlo hecho, habría llamado a los Cazadores y todo se me hubiese complicado aun más. Cuando abandone Dragma, el príncipe de ese reino debió suponer que el otro príncipe me había secuestrado o yo que se. Tiempo después, regresaba cada cuando para mantener viva la chispa del odio y del resentimiento y que la guerra no se fuera a terminar.

            —Todo ese trabajo—continuó la Bruja—y piensas abandonar el reino así como así.

            La Súcubo dejó escapar un profundo bostezo antes de continuar.

            —Ya te lo dije, ese reino y todo lo demás comenzaba a aburrirme. Me alegra que los Cazadores hayan llegado, me dio el motivo perfecto para abandonarlo.

            — ¿Y que harás ahora?

            —Es verdad—el Súcubo reflexionó un poco ante las posibilidades que se abrían para ella. Ya había tomado una decisión—. Creo que visitare a unos familiares. Hace años que no veo a mis hermanas, seguro que ellas andan metidas en algo interesante.

            El carruaje continuó su curso bajo los rayos intensos del sol, mientras que dentro del carro, un Demonio cansado y fatigado, trataba inútilmente de dormir.  

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