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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

¡Hola lectores! ¿Cómo estan? Escuchen, lamento haber tardado tanto en continuar con estos cápitulos de la historia, pero ya les dije en las Notas anteriores que no la continuaría hasta no concluir con los cápitulos que borre y conectar las dos partes de la historia. Ahora que ya lo hice, los capitulos semanales regresan. O eso espero... :) :) :)


Sin más por el momento, disfruten de este nuevo cápitulo y por favor, por favor, dejen en los comentarios sus impresiones o críticas del mismo. 


Hasta la proxima, CUIDENSE. 


 

Esa misma noche…

 

            — ¡Nuestra madre, ¿dijiste?! — El súcubo llamado Liliana se levantó de golpe al escuchar las palabras de su hermana mayor, la cual vestía un bellísimo vestido negro que hacía juego con su largísimo cabello del mismo color —. ¿Estas hablando en serio, hermana?

 

            —Por supuesto — respondió esta con tranquilidad mientras le devolvía una serena mirada —. Yo siempre hablo en serio.

 

            —Pero, hermana, nuestra madre esta… — La súcubo llamada, Leda, hablo con precaución, asegurándose de no incurrir en la ira de su hermana mayor.

 

            —Yo sé mejor que nadie las circunstancias tan “especiales” que nuestra madre enfrenta — la interrumpió con calma y prosiguió —: pero confíen en mí. Madre me ha contactado y me ha pedido que reúna al resto de hermanas y hermanos que tengamos…, bueno, los pocos que accedan a regresar con ella.

 

            La bruja que la súcubo llamada, Lilia, invitó por orden de su hermana mayor, yacía sentada a la mesa con los demonios escuchando una conversación que no entendía en lo absoluto. ¿Qué estaba ocurriendo en ese castillo? ¿Quién era la Madre a la que hacían referencia esos súcubos? ¿Era posible que todas esas diablesas vinieran de un solo demonio más fuerte? ¿Los demonios nacían de la misma forma en que los humanos? Todas las preguntas anteriores inundaron la mente de la bruja. Le hubiese gustado levantarse y exigir respuestas pero, luego de que penetró en el enorme castillo de roca negra y se internó en las profundidades de la neblina que envolvía toda esa isla; la bruja supo que no había nada que ella pudiera hacer para obligar a esos demonios a responder a sus preguntas. A decir verdad, la misma criatura oscura debería dar las gracias de que le permitan seguir viviendo; si ese grupo de diablesas quisieran matarla ya lo hubieran hecho. La bruja sabía que había una rivalidad o desprecio entre los demonios y entre las brujas; las segundas deseaban, anhelaban poder controlar a los primeros, lamentablemente, los poderes de estos eran tan granares que las habilidades mágicas de muchas brujas eran ineficaces contra ellos.

 

            —Madre pide mucho — comentó Lilia, la súcubo que llevó a la bruja a esa reunión por orden de su hermana mayor cuyo nombre seguía ignorando —. La mayoría de nuestras hermanas y hermanos se aliaron con las fuerzas de Lucifer luego de que éste traicionara a nuestra madre y la condenara a una eternidad en algún rincón olvidado del infierno. No apruebo su traición, por supuesto, pero no puedo decir que fueron estúpidos. Solo un grandísimo idiota pensaría en revelarse contra el poder del Rey del Infierno y sus Demonios Capitales.

 

            —Estoy de acuerdo contigo, Lilia — dijo la hermana mayor que parecía controlarlo todo —. Revelarse contra Lucifer y contra sus seis demonios más fuertes es una completa estupidez, aún así, nuestra madre nos ha pedido ayuda. Ella planea recuperar el poder que Lucifer le quitó hace ya muchísimo tiempo atrás y para lograrlo, requerirá de toda la ayuda posible, por supuesto, si sus planes tienen éxito, todos los que le hayan ayudado serán recompensados. No creo que haga falta que comente lo que le hará a aquellos que osen desafiarla, ¿verdad?

 

            A lo que los súcubos se quedaron callados por un rato antes de continuar con la charla.

 

            —Pero, yo no lo entiendo — comentó Liliana —, ¿que es lo que madre puede hacer? Hasta donde tengo entendido, ella sigue encerrada en el mismo lugar donde Lucifer la condenó por el resto de la eternidad. Si el mismo rey del infierno la encadenó, ¿qué posibilidades tiene de liberarse y recuperar el poder que en antaño tenía? 

 

            —Pocas, sin lugar a dudas — respondió la hermana mayor con calma y continuó —, pero aun así, nuestra madre cree que aún tiene posibilidades de vencer a Lucifer.

 

            —Sin ofender, hermana, pero yo creo que nuestra madre finalmente se ha vuelto loca. Tantos años encerrada en su celda ha provocado que pierda la cabeza, es decir, ¡derrotar a Lucifer! ¿Eso es siquiera posible? ¡El rey del infierno fácilmente podría destruir el mundo de los humanos si lo deseara!

 

            — ¿Y por qué no lo ha hecho? — Contraatacó la hermana mayor —. Lo que dices es verdad, Leda, Lucifer tiene el poder suficiente para destruir el mundo humano si lo deseara pero, ¿por qué no lo ha hecho?

 

            — ¡Como voy a saberlo! — Respondió la hermosa mujer —. ¡Tal vez sea demasiado fácil o quizás no le interesa el mundo humano!

 

            —Tal vez sea como tú dices, Leda o tal vez sea otra cosa — la hermana mayor giró sus brillantes ojos rojos y los posó sobre la pequeña y encorvada bruja que ocultaba su aspecto físico con una gruesa túnica negra con capucha —. Me gustaría escuchar la opinión de nuestra invitada.

 

            A lo que la bruja soltó un respingó al ser observada por las cinco diablesas reunidas a la mesa.

 

            — ¡Ahhh…! — Exclamó Liliana —. ¡Hermana, ¿qué puede saber una bruja sobre Lucifer y sobre los demonios?! ¡Ellas no saben nada de nada sobre nuestra especie!

 

            —Es probable — respondió la hermana con calma —, pero no es como si quiera preguntarle sobre los demonios. Hay otra cosa que deseo saber y es de vital importancia para el avance de los planes de nuestra madre y también de los nuestros.

 

            Las diablesas no entendieron las palabras de su hermana mayor, por lo que optaron dejar de preguntar y escuchar cual era la pregunta que deseaba hacerle a la bruja.

 

            —Bruja — comenzó —, ¿conoces a una criatura llamada, Hécate?

 

            A lo que el ser oscuro se sorprendió tanto que enmudeció por varios segundos, insegura de cómo responder a esa pregunta.

 

            — ¿Y bien? — Insistió la hermana mayor.

 

            — ¡Contéstale, maldita sea! — Gritó Liliana —. ¡Cuando nuestra hermana hace una pregunta debes responderle inmediatamente!

 

            — ¡Es que esa pregunta me tomó por sorpresa! — Se excusó la bruja —. Si, conozco a la criatura portadora de ese nombre. No existe bruja que no la conozca, después de todo, ella es una leyenda vivienda. Hécate es considerada la Gran Reina Bruja; la más poderosa de todas las brujas vivientes. Dicen que no hay magia o hechizo que ella no pueda realizar e inclusive he escuchado rumores de otras brujas que aseguran que Hécate es capaz de dominar a toda una horda de demonios con suma facilidad. Eso y muchos otros rumores es todo lo que conozco.

 

            —Ya veo — respondió la hermana mayor con su usual calma y serenidad.

 

            — ¡Que sarta de idioteces! — Espetó Liliana con amargura —. ¡Controlar demonios!, ¿una bruja? ¡Eso jamás sucederá! No hay forma de que los trucos baratos de una idiota bruja puedan someter la voluntad de un demonio, el simple pensamiento es ridículo.

 

            —Ahora te haré una segunda pregunta, ¿conoces a una bruja llamada, Morgana? — Le preguntó con calma.

 

            — ¿Morgana? Si, se quien es. Todas las brujas conocemos la jerarquía de poder entre nosotras: la llamada, Gran Reina Bruja es Hécate, mientras que la segunda bruja más poderosa es Morgana. Dicen que Hécate le enseñó todo lo que sabe; la tercera bruja más fuerte es una llamada: Baba Yaga, aunque de ella no se sabe mucho…

 

            — ¡Te pregunte por Morgana! — atajó la hermana mayor y las demás diablesas se estremecieron al notar un pizca de enojo en su calmado tono de voz —. Evita salirte del tema.

 

            La bruja asintió, intimidada. Solo por un instante fue capaz de sentir una enorme presión de energía salir expulsada por las palabras de esa diablesa, entendió porque las otras se mostraban tan pasivas y sumisas ante ella.

 

            — ¿Sabes donde puedo encontrar a la bruja llamada, Morgana?

 

            —Pues… A decir verdad, no estoy muy segura. Mientras más poderosa sea la bruja, es más difícil seguirle el rastro. Como ellas dominan grandes poderes mágicos, ocultarse es muy sencillo para ellas.

 

            —Ya veo — la bruja no pudo sentir, ver o escuchar decepción, enojo o frustración en la voz o en las expresiones de la diablesa —. ¿Crees poder encontrarla si te ordeno buscarla?

 

            El primer pensamiento de la bruja fue rehusarse a obedecer los mandatos de esa diablesa, después de todo, ¿quien era ella para darle ordenes a una bruja? No obstante, lo que respondió al final fue un:

 

            —No estoy segura, pero puedo intentarlo...

 

            —No quiero que lo intentes, quiero que lo hagas — ordenó de manera absoluta.

 

            —Si, lo entiendo…

 

            ¿Qué otra cosa podía hacer además de aceptar dócilmente las ordenes de ese demonio? La bruja sabía que si se rehusaba, aquellas diablesas serían capaces de hacerle cualquier cosa; no podía huir de ellas, estaba, literalmente, en la jaula encerrada con un grupo de lobos salvajes; al primer intento de escapar se le echarían encima y la devorarían sin compasión. 

 

            “No importa, les diré que acepto seguir sus ordenes, y a la primera oportunidad huiré lejos de ellas”. Pensó con seguridad y esperanzada. “¡Si!, estoy segura de que funcionara. La súcubo dijo que deseaba que buscara a Morgana, tan pronto como me deje ir, desaparece con magia y nunca más me volverán a ver…”

 

            La bruja se rió para sus adentros, convencida de que su plan funcionaría, ¿cómo podría fallar?, lo único que necesitaba hacer era mostrarse sumisa, comprensiva y obediente a lo que esas diablesas le pidiesen, después de que la dejen marchar, se iría y ya no volverían a verla. ¿Qué podía salir mal?

 

            —Perfecto — respondió la hermana mayor. Fue entonces que la diablesa se giró para ver a la súcubo que hasta el momento no había dicho ni una palabra. El aspecto que tomó era el de una mujer joven, de cabello corto por encima de los hombros, un poco revuelto, bonita de rostro, con los característicos ojos rojos de los demonios y con un extraño cabello de color azul verdoso —. Hermana, si no es molestia, ¿podrías usar tú habilidad? La necesitaremos.

 

            A lo que la diablesa asintió con una expresión carente de emociones en el rostro. Se giró para ver a la bruja a los ojos; el ser oscuro pudo ver los orbes rojos del demonio fácilmente aunque no creía que la súcubo fuera capaz de ver los de ella, ya que casi todo su rostro estaba cubierto por la ancha capucha negra. Fue entonces que sucedió. Ocurrió a una velocidad tan exagerada que la bruja no tuvo tiempo de reaccionar hasta que fue demasiado tarde. La diablesa, de alguna forma que no comprendía, atravesó la ancha mesa de madera, se puso justo enfrente a la bruja, la tomó fuertemente en el centro del rostro y luego apretó su blanca mano. Por unos instantes el ser oscuro creyó que la mataría ahí mismo. Levantó la cabeza y miró los profundos y brillantes ojos rojos de ese demonio y en ese momento la diablesa, de alguna manera, se metió dentro de su cuerpo. Como un fantasma que posee el cuerpo de un humano.

 

            Cuando todo terminó, la bruja se echó para atrás provocando que la silla cayera ruidosamente. Se alejó unos metros de esa mesa rodeada de diablesas y se preguntó si aquel era el mejor momento para salir huyendo a través de las ventanas abiertas. ¿Cuánto le tomaría transformarse en un cuervo y huir de ellas? ¿Unos segundos si lo hacía rápido? ¿Unos minutos si se asustaba y lo hacía mal? ¿Y cuanto tiempo tardarían ellas en alcanzarla si se disponía a huir?

 

            —Será mejor que no lo hagas — la diablesa que hasta el momento se mantuvo callada comenzó a hablar con una voz dulce, un poco apagada y sin mucho entusiasmo —. No importa a donde huyas o en que te transformes, nunca serás capaz de huir de mí poder. Una parte de mí estará contigo hasta el día de tú muerte.

 

            Las otras diablesas ignoraron los rápidos y espantados movimientos de la bruja y continuaron bebiendo el liquido rojo de las tazas de te. Uno de los hombres desnudos que tenía un collar de acero alrededor del cuello como si se tratara de un perro domestico levantó la silla y la colocó en su lugar.

 

            —No sé de que me estas hablando — se defendió la bruja con su horrible voz pastosa —, en ningún momento he hablado de huir o de transformarme para escapar de este castillo.

 

            —No, no lo hiciste — dijo la diablesa de voz dulce pero apagada —, pero lo pensaste. Planeabas huir de nosotras tan pronto mi hermana te dejara ir, ¿me equivoco?

 

            La bruja se quedó sorprendida al escuchar las palabras de esa criatura con forma de mujer.

 

            “¡Imposible…! ¿Acaso ella, puede leer la mente…?”

 

            —Te equivocas — le respondió —, yo no puedo leer la mente, mi poder no es tan débil. Lo que yo hago es algo mucho más poderoso que una simple lectura de mentes. Recuérdalo la siguiente vez que pienses cualquier cosa.

 

            La bruja apretó los puños, se sentía acorralado por todos los flancos y no podía ver la luz al final del túnel oscuro en el que se encontraba,

 

            —Toma asiento, por favor — le dijo la hermana mayor con tono sereno — y recuerda que no me gusta que me hagan repetir lo mismo dos veces.

 

            ¿Qué otra cosa podía hacer además de obedecer?, de momento, esa era su única posibilidad de sobrevivir. La bruja tomó asiento en la misma silla que el hombre desnudo con collar de perro acomodó segundos antes. Ahora que lo pensaba, el ser oscuro lo buscó por toda la amplia habitación pero, por más que escrutó los rincones de ese salón, no fue capaz de ubicarlo. ¿Es que desapareció solo así, sin dejar rastro?

 

            — ¿Qué fue lo que me hizo? — Preguntó la bruja con inseguridad, no estaba segura de si podía hacer preguntas.

 

            —Insertó una ilusión dentro de ti, no, mejor dicho, insertó una serie de ilusiones dentro de cada una de ustedes.

 

            “¿Una ilusión?” Se preguntó. “¿De qué esta hablando…?”

 

            — ¡Hermana, no creo que esto sea necesario! — Expresó la diablesa de nombre: Liliana —. Es decir, no hay forma de que nosotras pensemos en traicionarte ni a ti ni a nuestra madre. Nosotras también deseamos que regrese y le quite el trono a ese traidor de Lucifer.

 

            — ¿Ah, si?

 

            — ¡Si! — Respondió por las tres.

 

            —En ese caso no tienes nada de que preocuparte, las ilusiones de nuestra hermana, Liana — señaló a la súcubo que se sentaba a su lado —, solo son un seguro; después de la tardanza de Lilia en reunirse con nosotras, he decidido tomar seguros para que ustedes dejen de hacer lo que quieran.

 

            Al escuchar sus razones, la diablesa Liliana se giró para fulminar con una mirada severa y amarga a su hermana menor, Lilia.

 

            — ¡Por culpa de tus infantiles juegos con los humanos nuestra hermana a dejado de confiar en nosotras! — Le espeto, furiosa —. ¿Cómo piensas reparar el daño que nos has causado a Leda y a mí?

 

            — ¿Por mi culpa? — Repitió la súcubo que llevó a la bruja a esa reunión.

 

            — ¡Si, así es! ¡Por tú maldita culpa!

 

            —En primera, nuestra hermana hubiese usado las habilidades de Liana de todas formas, no importaba si hubiese llegado unos segundos después de la llamada de nuestra hermana o si hubiese tardado años en llegar, nada hubiese sido diferente; y en segundo lugar, no pienso hacer nada para recuperar una confianza que jamás nos tuvimos. Somos demonios, a fin de cuentas, no podemos confiar en nosotros mismos, es por eso que nuestra hermana uso los poderes de Liana para asegurarse que las cosas salgan como se planean. — Lilia miró a su hermana mayor mientras uno de los hombres desnudos y encadenados le servía un espeso líquido rojo de una tetera —. Si no te molesta la pregunta, ¿qué esperas conseguir de todo esto, hermana? Dudo mucho que desees el regreso de nuestra madre, después de todo, con ella fuera tú eres la súcubo más poderosa de todas por el simple hecho de ser su primogénita.

 

            Antes de responder, la hermana mayor de todas las súcubos meneó la taza de te con el espero líquido rojo en su interior, luego se lo llevó a unos centímetros de la nariz e inhalo con suavidad.

 

            —Sangre de virgen de quince años, ¿me equivoco? — Le preguntó la hermana mayor al hombre desnudo que le sirvió el líquido rojo.

 

            —Efectivamente, sangre pura de una joven degollada hace unos pocos minutos atrás — le respondió el humano con suma educación —. Su señoría notara la calidez de la sangre en su paladar.

 

            —Deliciosa — contestó —, la sangre de las doncellas vírgenes es la mejor. Retírate.

 

            Y frente a la bruja, el hombre desapareció luego de hacer una educada reverencia. Seguía sin entender que estaba pasando.

 

            —Tengo mis razones para hacer las cosas que hago, Lilia, te agradecería que no cuestionaras ninguna de mis órdenes, ¿te ha quedado claro?

 

            La hermana mayor miró con fría seriedad a la diablesa de largo cabello rojo llamada, Lilia; mientras que ésta aceptó las palabras de la mayor mientras unas cuantas gotas de sudor aparecían en su bello rostro de mujer.

 

            —Muy bien, entonces ya todo esta decidido: Leda y Liliana buscaran al resto de nuestras hermanas y hermanos y los traerán a este lugar; mientras tanto Lilia y la bruja buscaran a Morgana y la traerán a este castillo. ¿Ha quedado claro?

 

            La única que se animó a hablar luego de que todo se hubo dicho fue la diablesa de largo cabello castaño y rizado llamada: Leda.

 

            —Hermana, como tú misma dijiste, muchos de nuestros hermanos y hermanas le juraron lealtad a Lucifer y se unieron a él y a sus Demonios Capitales a cambio de protección y a cambio de la promesa de que los dejara vivir mientras le sean leales. De ser así, ¿por qué estas tan segura de que lo traicionaran a él y se unirán a nosotras? Y más importante aún, la ubicación de este castillo, de esta isla, es un secreto que solo unos cuantos súcubos e íncubos conocen, si nosotras traemos a todos o a la mayoría, ¿qué te hace pensar que no le revelaran nuestra ubicación a los otros demonios?

 

            La hermana mayor bebió la sangre de mujer virgen de quince años antes de responder a las preocupaciones de su hermana menor. Cuando terminó, depositó la taza sobre un pequeño y lindo platito y le respondió con su tono de calma y serenidad.

 

            —Tienes razón, Leda, la culpa fue mía, al parecer me explique erróneamente, ¡por supuesto que no traerán a cualquiera a nuestro escondite!, la localización de esta isla debe seguir siendo un secreto para todos los demonios que no se unan a nuestra causa. En cuanto a tus preguntas, lamentablemente no puedo responder a la primera, esa será respondida luego de que ustedes vuelvan con nuestros hermanos y hermanas y, en cuanto al segundo cuestionamiento, no te preocupes, yo le diré a Liana a que miembros de la familia pueden invitar y cuales pueden evitar. Creo que todas nosotras, salvo nuestra invitada, conocemos los poderes y habilidades especiales de Liana, por lo que yo le informare a ella los nombres de quien ustedes dos buscaran y traerán y luego nuestra hermana se los hará saber. No hace falta que les diga que todo esto es secreto absoluto, ningún otro demonio u especie existente tiene permitido saberlo aunque, a decir verdad, no creo que ninguna de ustedes se atreva a hablar más de la cuenta, si lo hacen, ¡no!, si al menos lo piensan, Liana me lo informara y yo sabré como castigar a la que ose traicionarme. ¿A quedado claro?

 

            Nadie dijo nada.

 

            —Perfecto, si ya no hay más preguntas…

 

            —Hermana — interrumpió Lilia —, la bruja y yo buscaremos a esa criatura llamada, Morgana, ¿verdad?

 

            —Es correcto, su trabajo es encontrarla y traerla a este castillo.

 

            —Y… ¿cómo podemos hacer eso? Es decir, la bruja asegura que ella es poseedora de una magia sumamente poderosa; aún si tenemos éxito en encontrarla, ¿cómo le haremos para traerla? Si es tan poderosa como la bruja asegura, para ser honesta, no creo tener lo necesario para…

 

            —No te preocupes, Lilia — le respondió con su usual calma y serenidad —, tú único objetivo es encontrarla y decirle que nuestra madre planea su regreso. Si aún así se niega a seguirte, dile que ella encontró la manera de derrotar a Lucifer y a sus seis Demonios Capitales, estoy segura que eso llamara su atención y te seguirá aunque solo sea para satisfacer su curiosidad. Madre en “persona”, por decirlo de alguna manera, le dará a ella los detalles finales. ¿Ha quedado claro para todas?

 

            Nadie dijo nada, otra vez.

 

            —Perfecto. Leda, Liliana; tienen poco más de dos semanas para ubicar y traer a los miembros de la familia que yo les diré; lo mismo para ti, Lilia. Tienes poco más de dos semanas para encontrar a esa bruja y traerla a este castillo. Como ya falta poco para que amanezca, les recomiendo que descansen. Mañana, tan pronto como el sol desaparezca, comenzara las tareas de cada una de ustedes. Ahora pueden retirarse, si tienen hambre les enviare a sus habitaciones sangre de vírgenes recién degolladas y algunos hombres jóvenes que tengo almacenados en mi bodega.

 

            —Hermana — dijo Liliana —, yo tengo un poco de hambre, quisiera dos hombres, uno de dieciocho años y uno de treinta, si los tienes, claro esta.

 

            —Por supuesto que los tengo, Liliana, mi bodega de alimentos siempre esta bien surtida con todo lo necesario.

 

            Y sin decir nada más, las cinco diablesas se levantaron de la hermosa y gruesa mesa de madera: la hermana mayor, Leda, Liliana y Liana se fueron en direcciones diferentes, saliendo por puertas distintas. En la enorme y bella sala de estar, alumbrada por un gigante candelabro de araña con docenas de velas largas y negras, la bruja y Lilia fueron las únicas en quedarse.

 

            — ¿Qué fue todo eso? — Preguntó el ser oscuro. Seguía sin saber que ocurría en ese lugar. —. ¿Cómo es eso de que ahora trabajo para ustedes? ¿Y por qué tengo que ir a buscar a una bruja que no conozco y traérselas a ustedes? ¡No comprendo nada!

 

            —No te quejes — le aconsejó la diablesa —, ya no hay nada que podamos hacer. Liana nos ha marcado con sus ilusiones, ahora le pertenecemos a nuestra hermana mayor, ya no hay forma de que nos resistamos a ella. Lo más sensato es obedecerla, si todo sale bien, quizás nos libere de su control.

 

            — ¿Control? — Repitió la bruja, confundida —. ¿Qué fue lo que ella me hizo? ¡Puedo jurar que atravesó la mesa como si fuese un fantasma y luego se metió dentro de mí como si estuviera poseyéndome!

 

            — ¿Si? Pues no es del todo erróneo. Nuestra hermana Liana tiene la habilidad de insertar una ilusión de ella misma dentro de la mente de otro ser viviente, con esa habilidad, todo lo que la persona afectada piense, sienta, observe y experimente, será inmediatamente sabido por Liana. Por ejemplo, si tú piensas cualquier cosa, ella lo sabrá; si tú experimentas cualquier cosa, en cualquier rincón de este mundo, ella lo sabrá instantáneamente. Todo lo que escuches, sientas, observes u olfatees, mi hermana lo sabrá al instante. No hay forma de escapar a su poder, o al menos que yo conozca.

 

            Al escuchar la explicación de la diablesa, la bruja recordó las palabras dichas por ese súcubo: “No importa a donde huyas o en que te transformes, nunca serás capaz de huir de mí poder. Una parte de mí estará contigo hasta el día de tú muerte.”

 

            —Eso significa… — Trató de hablar pese a que las palabras se le atragantaron en la garganta —, que incluso ahora, ella…

 

            — ¿Sabe lo que estamos hablando, experimentando y pensando? Si, ella lo sabe y si cualquiera de nosotras hace algo que vaya en contra de las ordenes de nuestra hermana mayor, Liana se lo dirá al instante y será nuestro fin.

 

            No había escapatoria posible. Fue lo que pensó la bruja luego de escuchar sobre el poder de esa diablesa. No importaba en que se transformara, en donde se escondiera o que tan rápido huyera, ese súcubo sabría en donde encontrarla.

 

            —Por eso lo mejor es obedecer las ordenes de nuestra hermana — explicó la diablesa de largo y ondulado cabello rojo —, si todo sale como se planeó, existe la posibilidad que nos libere del control de Liana, de lo contrario, estaremos a su merced hasta que muramos.

 

            Ambos seres oscuros: la bruja y el súcubo, una al lado de la otra, veían a través de un ventanal la neblina nocturna que lo cubría todo con su manto blanco. Si fiera de ese castillo había árboles, arbustos, animales, un lago; la niebla se encargaba de cubrirlo todo a la perfección. Ni el cielo nocturno, con su infinidad de estrellas, era capaz de ser visto. Toda la isla y sus habitantes se encontraban devorados en el interior de una inexpugnable neblina blanca.

 

             Todo lo anterior sucedió durante la noche, mientras Jessenia, Summer y Alex, dormían en el castillo del reino de Dragma luego de regresar con la princesa Ariana y haber concluida con la fallida misión. 

Notas finales:

Un poco corto el cápitulo, ¿no lo creen? ;) ;) ;) ¿Que piensan que sucedera en el futuro? 


Dejen sus teorias en los comentarios y hasta la proxima. CUIDENSE.

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