Fanfic Es
Fanfics en español

Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

[Comentarios - 173]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +
Notas:

ADVERTENCIA, LEER ANTES DE CONTINUAR: El siguiente capitulo es largo. Es el capitulo más largo que he escrito desde que comence a subir esta historia, por lo que recomiendo que se lo tomen con calma y lo lean a su ritmo. Me pudo haber salido más largo pero debido a la misma página, no habría podido subirlo, por lo que el siguiente capitulo forma parte de este que no fui capaz de subir por las limitaciones de la misma pagina.

 Una vez dicho lo anterior, disfruten la lectura. La historia comienza aquí mismo:

 INICIO DEL CAPITULO:

Primer Semana (1. Parte)

 

1. Semana: Día 1

 

            Summer se encontraba jugando en los columpios con los otros niños cuando reparó en la presencia de Jessenia. La chica de larguísimo cabello verde y llamativos ojos ámbar, saltó del juego cuando se encontraba columpiándose a una gran altura, aterrizó de pie, lo que provocó la fascinación y admiración de los niños que también se columpiaban junto con ella. Muchos de ellos quisieron imitarla,  afortunadamente, las madres y padres que se encontraban allí en el parque supervisándolos se los prohibieron a tiempo.

 

            La Cazadora corrió para encontrarse con sus compañeros de profesión. Se quedó de pie junto a Jessenia escuchando lo que Alex decía:

 

            —Tenemos dos semanas para ponerte en forma, en ese tiempo no aceptare quejas, lloriqueos o cuestionamientos a mis métodos de trabajo. Harás lo que yo diga como diga y cuando diga, ¿entendiste?

 

            — ¡Entendido! — Respondió con determinación, Al escucharla, Summer la miró fijamente y notó que la pelicastaño tenía los cachetes enrojecidos.

 

            —Perfecto, ahora, he estado pensando en cuál sería el mejor método para entrenarte — Alex dejo de prestarle atención a Jessenia y comenzó a caminar de izquierda a derecha mientras hablaba — como bien sabes, los Entrenamientos Básicos del Gremio duran tres meses; el primer mes de trabajo consiste en poner a prueba la resistencia y las fortalezas físicas de los aspirantes a Cazador; el segundo mes se basa en entrenar la mente y los sentidos de los participantes; finalmente, el tercer y último mes, son prácticas para ver hasta qué nivel los aspirantes pueden invocar y manipular la Energía Espiritual. Luego de los tres meses, normalmente los aspirantes se reducen significativamente. Por ejemplo, si en un principio se inscribieron cien personas a los Entrenamientos Básicos, menos de veinte son lo que quedan al final. Los otros ochenta, o no pudieron con el primer mes de trabajo, o no tenían lo necesario y por eso fueron eliminados. Ya que nosotros tenemos solo dos semanas de trabajo; dos semanas que tú tienes libres por pertenecer a ambas ramas del Gremio; no tendré tiempo de ir despacio o con cuidado, por lo que te garantizo, Jessenia, aquí y ahora, que durante los siguientes días, presionare hasta los límites tu cuerpo y tu mente. No será una experiencia agradable y te prometo que te haré sentir una gran cantidad de dolor, pero confió que al finalizar las dos semanas, serás capaz de invocar y manipular la Energía Espiritual como una experta, así como sabrás defenderte y contraatacar a los enemigos. Si aún quieres continuar con esto, pese a todo lo que te he dicho, dímelo ahora.

 

            — ¡Quiero seguir adelante! — Respondió sin vacilar —. Nunca creí que fuera algo fácil, pero sea lo que sea que me tengas reservado, lo aceptare y lo soportare sin rechistar. ¡Lo prometo!

 

            Alex asintió con el ceño fruncido. Continuó.

 

            —Debido al poco tiempo que tenemos y sumándole el hecho de que Summer y yo no podemos descuidar nuestros respectivos trabajos para el Gremio, serán los métodos de entrenamiento que usare contigo. Por ahora te pediré que me muestres cuanta Energía Espiritual puedes expulsar de tú cuerpo y controlar al mismo tiempo. Esta demostración que te estoy solicitando se basa en que al saber cuánta energía puedes reunir, sabré que tan rápido podrás aprender lo que te voy a enseñar. ¿Entiendes lo que digo?

 

            —Comprendo — respondió al instante.

 

            —Muy bien — Alex le dio la espalda y empezó a caminar — por aquí. Si nos quedamos molestaremos a esas familias.

 

            Jessenia y Summer siguieron de cerca a Alexander. El Cazador se internó en las profundidades del parque de ciudad Central, llevándolas a una zona que solamente él conoce.

 

            Mientras caminaban una junta a la otra, Summer presionó el cachete derecho de Jessenia, mismo que continuaba levemente rojo.

 

            —Te golpeó para despertarte, ¿verdad? — Le preguntó la peliverde. A lo que Jessenia asintió. — ¡Lo sabía! A mí también me golpea cuando no me quiero despertar. — Summer soltó un suspiro de resignación —. Espero que estés lista para lo que está por venir. Cuando a Alex se le mete algo en la cabeza, no lo suelta con facilidad. Lo único que te puedo decir, es que trates de soportar lo que viene.

 

            Los tres llegaron a una zona del parque que estaba libre de árboles y que al mismo tiempo se encontraba rodeado de estos, volviendo esa área perfecta para acampar por las noches, tenderse en el suelo a descansar, a almorzar o, en este caso, para lo que el Cazador tenía planeado.

 

            —Muy bien — dijo al detenerse. Jessenia y Summer lo imitaron —. Aquí nadie nos molestara. Comienza mostrándome cuanta Energía Espiritual puedes expulsar de tú cuerpo y controlar a la vez. Dependiendo de lo que me muestres serán los entrenamientos que haremos. Summer, quédate detrás de Jessenia, si la Energía Espiritual que ella invoca se sale de control, golpéala en la cabeza y déjala inconsciente, de esa forma evitaremos que gaste energía innecesaria.

 

            Summer hizo lo que se le pidió y se colocó detrás de Jessenia, lista y dispuesta a golpearla si se diera la necesidad.

 

            —Adelante.

 

            Jessenia inhaló con profundidad y lentitud, exhaló de la misma manera. Separó ambas piernas y ambos brazos; los puños cerrados miraban al frente y la chica cerró los ojos para ayudarse a concentrarse. No quería que la imagen de Alex mirándola con severidad la distrajera; tampoco deseaba que los ruidos de los alrededores rompieran su concentración, por lo que una vez se internó en la oscuridad; Jessenia comenzó a buscar la Energía Espiritual dentro de su cuerpo. Dejó de pensar y se concentró en sentir el poder dentro de ella. Los segundos pasaron y luego fueron los minutos y fue entonces que ocurrió…

 

            Fuera del interior de Jessenia, los Cazadores: Alex y Summer, vieron con seriedad como la Energía Espiritual comenzaba a emerger torpemente del cuerpo de la chica ante ambos. La energía salía a chorros del brazo derecho, luego de la pierna izquierda y después de todo el cuerpo. El flujo que salía no era constante, sino entre cortado. Cuando la Energía Espiritual salía de alguna parte del cuerpo de Jessenia, pasaban varios segundos hasta que volvía a emerger de esa parte.

 

            “Ya entiendo”. Pensó Alex mientras veía como la Energía Espiritual de Jessenia salía despedida de varias partes de su cuerpo sin control. “Lo que le cuesta no es solo controlar la Energía Espiritual, sino también enfocarla en determinadas partes del cuerpo. En estos momentos, lo que Jessenia esta haciendo, es manifestar ese poder en diferentes partes de sí misma, cuando lo correcto sería que su cuerpo entero recibiera esa energía. No solo le cuesta enfocarla, sino también invocarla con rapidez. Tardó demasiado en expulsar ese poder del interior”.

 

            Al ver lo que Jessenia estaba haciendo, Summer suspiró, aliviada.

 

            “Al menos esta vez no se ha salido de control”. Pensó la Cazadora de largísimo cabello verde hasta las piernas. Summer recordó cuando ambas estaban en la sala de audiencia del rey en el reino de Dragma y allí, la Energía Espiritual de Jessenia explotó sin control, lo que le pudo haber costado la vida de no haber perdido el conocimiento cuando lo hizo.

 

            —Es suficiente. — Ordenó Alex y Jessenia se detuvo. La chica abrió los ojos y relajó los músculos de su cuerpo —. Creo que ya puedo ver el problema que trabajaremos. Sorpresivamente, no tienes una mala condición física, sin embargo, creo que lo correcto es mejorarla. Y en cuanto al manejo de la Energía Espiritual, ¡esa! debería ser tú preocupación numero uno. De momento es una buena señal que seas capaz de canalizar esa energía que me mostraste, pero todavía te falta muchísimo entrenamiento si lo que quieres es invocarla con rapidez y fluidez. Observa.

 

            Alex imitó los movimientos de Jessenia: separó brazos y piernas, cerró ambos ojos y, en cuestión de pocos segundos, el Cazador invocó con éxito su Energía Espiritual. Ambas chicas veían como un aura de llamativa luz blanca rodeó el cuerpo del Cazador

 

            —Con el entrenamiento correcto — le dijo —, serás capaz de hacer algo como esto en cuestión de segundos. Observa… — Alexander, con el aura blanca aún rodeando todo su cuerpo, alargó el brazo derecho y le mostró la palma abierta a Jessenia a unos centímetros de su rostro —. ¡Haaa…! — Los cuerpos de Jessenia y Summer fueron golpeados repentinamente por una fuerte corriente de viento que provocó que los cabellos de ambas chicas terminaran despedidos hacía atrás —. Eso que hice recibe el nombre de: Golpe de Energía.

 

            — ¿Golpe… de energía? — Repitió Jessenia, incrédula por lo que acaba de observar. Cuando el Cazador le mostró la palma derecha abierta y gritó, sintió como si le hubieran dado un pequeño golpe en mitad del rostro

 

            —Así es — explicó —, libere una pequeña onda de energía en su dirección que acabo por mandar volando hacía atrás el cabello de ambas. Por supuesto que no las ataque con la energía suficiente para mandarlas a ustedes a volar, solo lo hice para ejemplificar lo que serías capaz de hacer con un correcto uso de la Energía Espiritual. Como ya deberías saber a estas alturas, Jessenia, la Energía Espiritual no solo se utiliza para crear armas de energía, ni tampoco para expulsar ondas como yo lo acabo de hacer, sino que también puedes fortalecer tú cuerpo, tú resistencia y sanar con mayor rapidez tus heridas. Ahora que ví lo que puedes hacer con la Energía Espiritual y después de ver tú resistencia el día de ayer cuando regresamos corriendo, creo que ya sé como podemos fortalecerte tú cuerpo al mismo tiempo que tú control de la energía. Espérenme aquí. Enseguida regreso.

 

            Alex caminó dándoles la espalda a las chicas.

 

            — ¿A dónde vas? — Le preguntó Summer.

 

            —Al Gremio, traeré las herramientas que nos ayudaran con el entrenamiento de Jessenia. Tú también espera aquí, entrenaras con nosotros. — Alex se alejó unos cuantos pasos de las chicas antes de detenerse y girarse para decir una última cosa —. Jessenia, en lo que tardo en regresar, piensa en que tipo de fuerza es la que deseas conseguir.

 

            A lo que la chica la miró confundida.

 

            — ¿Qué tipo… de fuerza? — Repitió —. ¿A que te refieres? ¿No hay un solo tipo de fuerza?

 

            —No, no la hay. Te haré una pregunta, ¿a cuantos Cazadores has conocido y visto pelear?

 

            — ¿A cuantos? — La pregunta tomó por sorpresa a Jessenia; es verdad que la chica conocía solo a unos cuantos, pero que le pidieran en esos momentos que respondiera a esa pregunta era un poco complicado. La chica guardó silencio y se concentró. —. Hasta el momento, he conocido solo a tres Cazadores y los he visto pelear: a ti en el reino de Before; a Valeria cuando me enfrente a ella en aquel duelo y Joe, cuando ocurrió lo de las Metamorfos.

 

            —Tú crees que esos tres Cazadores que has nombrado, ¿peleaban usando la misma fuerza o las mismas motivaciones? Piénsalo y cuando regrese, quiero escuchar tú respuesta.

 

            Alex se alejó de ambas chicas dejándolas solas en esa parte del bosque. Summer lo veía alejarse mientras que Jessenia reflexionaba en la pregunta que le hizo antes de partir.

 

            El primer Cazador que Jessenia conoció y que presenció pelear fue Joe, aquel chico de ojos color violeta que, según él, aborrecía con cada fibra de su ser a los Seres Oscuros. La chica recordó cuando él apareció en el escondite de aquella bruja y peleó contra ella. Si su memoria no le fallaba, ahora que Jessenia tenía un poco más de experiencia en el manejo de la energía y en sentir presencias; Jessenia concluyó que Joe combatió en aquella ocasión mientras la ira y el odio invadían el corazón del muchacho. La joven llegó a la conclusión de que Joe luchaba contra los Seres Oscuros por venganza.

 

            “¿La venganza, es la fuerza que motiva las acciones de Joe…?” Se preguntó. Luego recordó a Valeria.

 

            “La frustración y el rencor ¿son sus motivaciones?” Jessenia recordó la desesperación que Valeria sintió cuando ésta no fue capaz de vencerla en aquel combate. Sin mencionar que la chica buscaba derrotar rápidamente a Jessenia con ataques aplastantes y poderosos desde el inicio. Luego pensó en Alex y los movimientos que él hizo cuando luchó contra los guardias en Before.

 

            “Tranquilidad y control, ¿esa es la fuerza de Alex?” En aquella ocasión, Alexander venció a los guardias haciendo uso de un excelente control de sus energías y de sus emociones. Durante todas las peleas el chico se mantuvo relajado, alerta, atento a sus alrededores y siempre calmado para evaluar fríamente la mejor de las opciones a escoger. Él tenía razón, cada Cazador poseía una fuerza particular que motivaba sus acciones y, ahora que lo pensaba con tranquilidad, Yura también tenía su propia fuerza personal. “La diversión y el placer”. Concluyó con seguridad. Ya que ella ha sentido directamente las emociones y los sentimientos de Yura, Jessenia sabía cuales eran las motivaciones de su alter ego para pelear. “A Yura no le interesa pelear por la humanidad, ni por la justo ni lo correcto, ella solo desea divertirse peleando hasta la muerte. No le importa si sus oponentes son bestias, humanos o seres oscuros, Yura solo busca el placer de combatir contra enemigos poderosos y salir victoriosa”.

 

            Jessenia reflexionó, en los minutos que Alex estuvo ausente, sobre que tipo de fuerza es la que ella deseaba despertar. No quería que la venganza cegara y corrompiera su vida, como le había sucedido a Joe; tampoco deseaba sentirse frustrada y rencorosa por ser débil, tal y como Valeria se sentía consigo misma y, mucho menos, deseaba sentir el extraño placer sexual que Yura sentía cada vez que peleaba. La tranquilidad de Alexander al momento de pelear no parecía una mala opción, pero no terminó de convencerla.

 

            Jessenia giró la cabeza para ver a Summer, quien se había tumbado boca arriba mirando el lento pasar de las nubes. La joven se preguntó que tipo de fuerza motivaba las acciones de la chica de largo cabello verde. Como no parecía que Alex fuera a regresar pronto, se tomó el atrevimiento de preguntárselo.

 

            —Oye, Summer, ¿te puedo hacer una pregunta?

 

            — ¿Qué pasa? — Le respondió mientras seguía tumbada boca arriba.

 

            — ¿Por qué peleas? ¿Por qué decidiste unirte al Gremio?

 

            — ¿Por qué…? ¡Mmmm…! — Parecía reflexionar en la respuesta y luego dijo con tono de voz casual, restándole importancia —. Pues… porque no tengo nada mejor que hacer. Creo que esa es la razón por la peleo y por la que me uní al Gremio junto con Alex.

 

            — ¿No tenías…, nada mejor que hacer? — Le preguntó sorprendida por la falta de interés y pasión en la respuesta que dio.

 

            —Pues si — reafirmó —. No tengo nada mejor que hacer con mi vida además de esto. No quiero pasar el resto de mis días encerrada en esta ciudad trabajando en algo sumamente aburrido solo para conseguir un poco de dinero que al final terminare gastando de cualquier manera. Ser una Cazadora significa salir de la ciudad en muchas ocasiones, ir a otras regiones, hacer y conocer a personas nuevas casi todos los días; además de que las aventuras que vivo con Alex son en su mayoría divertidas y emocionantes. ¿Para que querría cambiar ese estilo de vida lleno de emociones por una vida aburrida en la que me quedo todos los días en la ciudad viendo pasar los días lentamente?

 

            —Entonces…, eso significa ¿qué te convertiste en Cazadora para evitar el aburrimiento de la vida cotidiana?

 

            A lo que Summer pensó por unos segundos antes de responder nuevamente.

 

            —Algo así — respondió con indiferencia —, también me volví Cazadora porque Alex me dijo que lo hiciera y yo solo lo hice. La vida es más fácil cuando dejas de pensar por ti misma y dejas que otro piense por ti, ¿no es verdad? — Dijo con una sonrisa y luego volvió a tumbarse boca arriba.

 

            “Creo que más o menos la entiendo…” Pensó Jessenia tras escuchar las palabras de Summer. “De modo que además de evitar el aburrimiento de la vida diaria, dejas que Alex piense y tome las decisiones por ti, de esa forma evades la responsabilidad de equivocarte y evitas la complejidad de tomar decisiones por ti misma”.

 

            Jessenia razonó que el pensamiento de Summer era opuesto al de ella misma. Jessenia quería ganar fuerza para evitar que Yura la controlara y la manipulara como lo había hecho antes; en viceversa, Summer encontraba mayor tranquilidad en dejarse manipular por Alex, ya que eso le quitaba a ella un gran peso de encima. Como la misma Summer dijo: “La vida es más fácil cuando dejas de pensar por ti misma y dejas que otro piense por ti”.

 

            —Me sorprende que con una mentalidad como esa, hayas decidido ir en una misión de trabajo conmigo sin decírselo a Alex.

 

            A lo que Summer se revolvió incomoda en el suelo.

 

            — ¡Si, bueno, no fue fácil tomar esa decisión! ¡Creo que esa fue la primera vez en mucho tiempo que me detuve a pensar en los pros y contras de mis acciones!

 

            Alex seguía sin aparecer, por lo que Jessenia decidió preguntarle a Summer algo que llevaba días queriendo saber.

 

            —Oye, si no es mucha molestia, ¿podrías decirme por qué me escogiste a mí para viajar contigo?

 

            Summer abrió los ojos y los clavó con seriedad en el tranquilo cielo azul. Sabía que tarde o temprano Jessenia le haría aquella pregunta. En un principio no sabía si responderle o no, pero luego de todo lo que vivieron juntas, Summer creyó que sería injusto de su parte no decirle la verdad luego de que todo lo que experimentaron en la aventura pasada, fue responsabilidad de la misma peliverde.

 

            La Cazadora suspiró antes de responder.

 

            —No me gusta hablar de estos temas serios, pero creo que haré una excepción por ahora. Veras, yo no tengo memorias de mi pasado; hace cinco años desperté en la enfermería del orfanato de Central y fui allí donde conocí a Alex. Luego de que ambos viviéramos muchas cosas, Alex decidió que nos uniéramos al Gremio luego de que cumpliéramos los dieciocho años, los cuales son la edad legal para registrarse en ese lugar. Ya que yo no poseo memorias de mi vida pasada antes de despertar en ese orfanato, todos decidimos que mi edad legal sería de quince años, ya que esa era la edad a la que más me asemejaba con los otros chicos. Luego de entrenar tres años con Alex, es que entramos a los Entrenamientos Básicos del Gremio y, durante todo ese tiempo, jamás recordé nada de mi pasado y tampoco tuve la necesidad de querer recordar, ya que a mí me gustaba mucho mi vida actual y no deseaba que el pasado regresara a estropearlo todo. En fin, durante esos cinco años nunca me preocupe por mis recuerdos hasta ese día — Summer, quien seguía tumbada boca arriba, giró la cabeza y miró a Jessenia a los ojos —. Cuando te ví combatir contra Valeria, por alguna razón eso activo mis recuerdos dormidos y logre recordar algo. No fue la gran cosa, solo un leve atisbo de lo que fue mi vida anterior a mis quince años y, para serte sincera, no me gusto en lo más mínimo lo que ese recuerdo me hizo sentir. Ese acontecimiento solo reforzó mi determinación de no querer recuperar mis memorias, no obstante, también sentí que había algo importante que no podía permitirme olvidar. Luego, en la segunda ocasión que te vi pelear… No, mejor dicho, cuando vi pelear a Yura, ya que esos movimientos y esa actitud solo pudieron ser de ella, fue que recordé algo más… — Jessenia vio como Summer, quien seguía tumbada boca arriba, alargó el brazo en un inútil intento de atrapar una nube —. Recordé una promesa. Yo le había prometido a alguien que saldríamos juntas de aquel lugar y ambas veríamos el cielo azul una vez más. Después de que recordé eso, fue que me decidí querer recuperar mis recuerdos, aunque la verdad, durante todo nuestro viaje seguí sintiéndome insegura e indecisa sobre querer recuperar mis memorias. ¿Realmente vale la pena arriesgar todo lo que he formado hasta ahora por algo que ya ha pasado y que nunca seré capaz de recuperar? Aun si recupero mis recuerdos, ¿eso en que me ayudaría? Nada de lo que ya ha pasado podrá ser cambiado, por lo que no vale la pena intentarlo. Quizás Alex tenga razón y no valga la pena arriesgar quien soy ahora por la que fui en el pasado.

 

            Summer habló con asombrosa seriedad, dejando de lado su tono de voz juguetón e infantil que usaba para restarle importancia a las cosas. Jessenia la escuchó y en parte estaba de acuerdo con lo que su compañera proponía, aun así dijo:

 

            —Yo pienso — dijo Jessenia —, que tú eres tú, Summer. Yo no sé qué tipo de persona hayas sido en el pasado, pero nosotros ya no nos encontramos en el pasado, estamos viviendo el presente y la única forma en que hemos podido llegar hasta aquí, en estos momentos, es gracias a nuestra vida pasada; es gracias a que conservamos las memorias de las buenas y malas experiencias. Es verdad, a menudo el pasado suele ser doloroso, amargo y hasta desgraciado, créeme, yo lo sé, pero podemos escoger huir de él e ignorar las enseñanzas que nos puede ofrecer o aprender. A mí no me importa quien hayas sido en el pasado, me importa saber quién eres ahora. Y si algo dentro de ti te dice que debes recordar esa promesa y la persona a la que se la hiciste, entonces quizás deberías pensar en hacerlo. Es lo que yo pienso.

 

            Summer escuchó las palabras de Jessenia y en lugar de responderlas o debatirlas, la chica de largo cabello verde volvió a posar la mirada en el cielo azul de ese día. Estaba pensando.

 

            Cinco minutos después, Alex regresó cargando una bolsa negra en la mano derecha.

 

            —Lamento la tardanza — se disculpó, soltando la bolsa y dejándola caer en el suelo —, no sabía que me harían llenar unos formularios y permisos.

 

            — ¿Que llevas ahí dentro? — Preguntó su compañera señalando la bolsa negra.

 

            —El equipo que Jessenia usara de ahora en adelante. — Alex se acuclilló y del interior de la bolsa negra, el Cazador extrajo unos artículos muy peculiares. —. Atrapa esto.

 

            Alexander le lanzó a Jessenia lo que parecía ser dos pares de bandas negras.

 

            — ¿Qué es esto? — Le preguntó luego de atraparlas en mitad del aire.

 

            —Son bandas absorbe energía, el departamento de investigación del Gremio las diseño. Fueron creadas para ayudar en el entrenamiento de los nuevos reclutas. Como son nuevas a penas las están probando. Un conocido me habló de ellas y pensé que serían una buena forma de entrenarte rápidamente. Recuerda que tienes dos semanas para aprender lo que normalmente tardarías tres meses.

 

            —Ya veo y ¿cómo funcionan?

 

            Alex sonrió ante la pregunta de Jessenia, algo muy inusual en él. Al momento de verlo, Summer tragó saliva, tenía un mal presentimiento.

 

            —Pásame una de las bandas, te lo mostrare yo mismo — Jessenia le lanzó una. Alex atrapó el objeto con la mano derecha y luego alargó la izquierda, mostrándole el puño cerrado. Acto seguido, el puño izquierdo del Cazador se rodeó de una intensa Energía Espiritual, luego de eso, el joven se colocó la banda unos centímetros por encima de donde comenzaba la mano y, frente a las dos chicas, la energía del Cazador fue claramente absorbida por la banda negra y, como si fuera una esponja, la misma se infló. —. Como ambas pudieron ver, el propósito de estas bandas es absorber la Energía Espiritual del usuario y cuando lo hacen, la banda se infla un poco.

 

            — ¡Igual a una esponja! — Razonó la peliverde.

 

            —Sí, así es. Es otra forma de verlo, no obstante, eso no es lo único que hace. — Alexander se quitó la banda inflada y se la volvió a lanzar a Jessenia, en esta ocasión, cuando la chica atrapó el objeto en mitad del aire, la joven se inclinó mucho hacía delante. ¡Estaba muy pesada! —. Cada vez que la banda absorbe Energía Espiritual, además de inflarse como si fuera un globo de aire, la misma se va volviendo cada vez más pesada. Jessenia, usaras esas bandas en los tobillos y en los brazos de ahora en adelante. No podrás quitártelos en ningún momento, ni cuando duermes ni cuando te bañes, ¿entendiste?

 

            — ¡Eh…! ¿Todo el tiempo? — Repitió la chica, sorprendida.

 

            —Todo el tiempo — confirmó el Cazador —, durante las próximas dos semanas.

 

            Jessenia miró con precaución la banda negra que contenía la Energía Espiritual de Alexander y se imaginó a sí misma usando ese objeto, solo que mucho más inflado y sumamente pesado.

 

            — ¿Puedes explicarme el propósito de este entrenamiento? — Le pidió. A lo que Alex asintió.

 

            —Devuélveme la banda — le pidió, Jessenia lo hizo —, observa.

 

            Alex tomó la banda inflada con la mano derecha y la izquierda la posó unos centímetros por encima del objeto y, ante las dos chicas, el Cazador absorbió nuevamente la energía que yacía dentro de la herramienta de entrenamiento. La banda se desinfló y regresó a su peso normal.

 

            —Como bien sabes, Jessenia — explicó —, tenemos solo dos semanas para entrenarte, en todo ese tiempo usaras estos objetos que te ayudaran a controlar tu Energía Espiritual. Durante la primera semana de entrenamiento, me concentrare en mejorar tu condición física con ejercicios y otras rutinas que ya tengo planeadas. En esos días, las bandas negras absorberán tu Energía Espiritual al mismo tiempo que se vuelven más y más pesadas; tu objetivo durante todo ese tiempo, además de realizar las actividades que te voy a poner, es recuperar la energía que esas bandas absorberán, tal y como yo lo hice. De esta manera, con ayuda de esas herramientas, podrás entrenar el control de tú energía al mismo tiempo que ejercitas tú cuerpo y tu mente.  

 

            Jessenia entendió lo que Alex trataba de hacer con esos objetos. Lo único en lo que tenía duda era…

 

            — ¿Mi mente? — Inquirió, confundida.

 

            —Sí. Controlar el flujo de la Energía Espiritual depende en gran medida de tú equilibrio mental y emocional. Durante los entrenamientos físicos, las bandas negras estarán absorbiendo tu Energía Espiritual sin control, durante esos momentos, tú objetivo será recuperar el poder robado al mismo tiempo que realizas los ejercicios que te pondré. Los Cazadores, cuando pelean contra algún enemigo, deben concentrarse no solo en el combate, sino también en mantener constante la Energía Espiritual dentro de su cuerpo, de lo contrario, no soportarían los ataques enemigos. Los Cazadores debemos tener un excelente control de nuestras emociones y de nuestra mentalidad para realizar nuestros trabajos. Este entrenamiento te ayudara  mucho a manejar el control de ti misma.

 

            Jessenia miró las bandas negras para brazos y tobillos; cuando estuvo lista para ponerse esos objetos y comenzar con el entrenamiento, Alex la detuvo.

 

            — ¿Estas segura de que puedes entrenar usando esa ropa? — Le preguntó el Cazador, observando los pantalones largos que Jessenia vestía al igual que la sudadera de manga larga que la joven usaba.

 

            Jessenia miró confundida sus propios atuendos, tratando de descifrar que podía estar mal. Luego levantó la mirada y observó los atuendos de Alex, el Cazador vestía prendas ligeras que resultaban perfectas para entrenar el cuerpo.

 

            —Estaré bien — le respondió la chica. Jessenia se levantó las mangas de la delgada sudadera que vestía ese día, se colocó una banda en un brazo y luego la otra, después se acuclilló y se puso una banda sobre el tobillo derecho y luego siguió con el izquierdo. Volvió a levantarse.

 

            Jessenia miró las bandas en sus brazos y se extrañó al no sentir nada extraño. No sentía que los artefactos que Alex había traído estuvieran robándole la energía del cuerpo y las mismas no se sentían especialmente pesadas.

 

            — ¡Perfecto! — Exclamó el Cazador —. Ahora solo falta la faja.

 

            Alex sacó del interior de la bolsa negra una faja del mismo color, se la tendió a Jessenia, la cual la tomó con poco entusiasmó y se la colocó debajo de la camisa, ya que una de las condiciones para que esos artefactos funcionaran, era que debían tener contacto directo con la piel del usuario, por lo que la chica no podía usarla sobre la camisa que vestía ese día.

 

            —Muy bien, ahora… ¡A correr!

 

            Alex se dio la vuelta y se fue corriendo, Jessenia lo siguió, intuyendo que el entrenamiento ya había comenzado. Summer se quedó atrás, dudando entre seguirlos o dejar que se fueran solos. Al final decidió seguirlos, no quería que su compañero se enojara con ella por no haberlos seguido.

 

            La carrera fue anormalmente larga; los tres Cazadores comenzaron trotando por todos los caminos del parque de Central; Alex iba al frente, guiando y encabezando la marcha, Jessenia lo seguía de cerca y rezagada por varios metros, Summer trotaba detrás de sus compañeros con poco interés. Finalmente, en algún punto del trote, Alex aumento la velocidad y corrieron con mayor ímpetu y energía. Jessenia se esforzaba por ignorar las miradas curiosas que las personas les dedicaban; no le gustaba que se le quedaran mirando, por lo que en más de una ocasión, la joven cerró los ojos y trató de guiarse por el puro sonido. Alex no sentía nada por ser observado; las miles de miradas de toda la gente de la ciudad no lo intimidaban ni un poco. En cuanto a Summer, bueno… Ella simplemente no les prestaba atención. La peliverde mantenía la mirada fija en el resplandeciente cielo azul.

 

            Siguieron corriendo por horas y horas, y horas y muchísimas horas más. Al principio no sucedió nada, pero conforme Jessenia se fue cansando, las bandas comenzaron a hacer su trabajo y le empezaron a robar energía como si fueran parásitos chupasangre. Sentía los brazos y las piernas especialmente pesados, puesto que las bandas se inflaban lentamente como un globo de aire. La faja que se había puesto al nivel del abdomen también le estaba drenando la energía del cuerpo a una velocidad alarmante. Conforme corría, Jessenia fue perdiendo el aliento y, antes de darse cuenta, todo su cuerpo terminó empapado de sudor. Pudo sentir la tela de los pantalones y de la sudadera pegada en brazos y piernas. La sensación fue tan molesta y desagradable que deseó detenerse solo para quitarse las prendas de ropa. Alex no se lo permitió. Nadie se detendría hasta que el Cazador diera la orden. Y así, los tres siguieron corriendo; el primero al frente del grupo, con la mirada fija hacía delante; la segunda, Jessenia, respirando entrecortadamente, con la cara y el cuerpo entero empapado de sudor y la tercera, Summer, corriendo al final de la fila con las manos entrelazadas detrás de la cabeza y una expresión de aburrimiento en el rostro.

 

            Luego de correr varias veces por diferentes calles de la ciudad y después de ser vistos por media población, es que el Cazador decidió salir de la misma y correr por los alrededores de Central. Cuando llegaron corriendo a la puerta de acceso, los tres Cazadores mostraron sus respectivas marcas del Gremio a los guardias: Alex tenía la suya grabada en el hombro izquierdo; Jessenia la tenía en el dorso de la mano derecha y Summer la tenía en el abdomen, a un lado del ombligo. Los centinelas vieron los tatuajes rojos hechos con sangre, asintieron y los dejaron pasar sin problemas. La carrera continuó fuera de la ciudad.

 

            — ¡Concéntrate Jessenia! — Le  dijo Alex luego de que el muchacho se giró para ver cómo iba su alumna —. Si todavía no puedes recuperar la energía que la banda te quita, al menos impide que te la drene.

 

            Jessenia, haciendo un gran esfuerzo para mantener el paso y para mover piernas y brazos, le respondió luego de dar un respiro forzado.

 

            — ¡Si…! ¡Lo intentare…!

 

            Summer vio desde atrás como Jessenia corría torpemente, luchando por no caerse y peleando contra el peso de las bandas de brazos y piernas, las cuales se habían inflado mucho desde hace rato.

 

            — ¡Más rápido! — Gritó Alex y aumentó la velocidad. Jessenia soltó un chillido ahogado.

 

            “¡Concéntrate! ¡Concéntrate! ¡Concéntrate!” Se dijo Jessenia en un vago intento por impedir que las bandas siguieran drenándole la energía del cuerpo. Fue inútil. La chica podía sentir algo parecido a como cuando te sacan sangre con una jeringa; sentía como las herramientas de Alex le succionaban la Energía Espiritual con espeluznante rapidez, provocando que se cansara más rápido y que las bandas aumentaran de tamaño y de peso. La chica estaba genuinamente sorprendida de estar aguantando tanto. 

 

            Ignoró cuantos kilómetros habían corrido, para cuando se dio cuenta, el cielo que en antaño fue azul era ahora anaranjado y el sol estaba a punto de ocultarse a la distancia. Soltó un grito de alivió cuando Alex dijo:

 

            — ¡Deténganse!

 

            Jessenia gritó para sus adentros una gran exclamación de felicidad. No se lo propuso pero, cuando se detuvieron, la chica se dejó caer de rodillas hacía delante y cayó boca abajo. Se hubiese quedado irremediablemente dormida si Alex no la hubiera tomado del cabello para levantarle la cara de la tierra.

 

            —Dije “¡Deténganse!”, no que era la hora de dormir. — Sin miramientos, Alex levantó a Jessenia tomándola fuertemente del cabello y la obligó a incorporarse nuevamente. —. ¡No te puedes quedar dormida con esas bandas llenas de energía! Continuaremos con el entrenamiento. ¡Quiero que lances mil golpes y mil patadas lo más rápido que puedas! ¡Comienza!

 

            Jessenia prometió no quejarse, no lloriquear y no protestar. También prometió seguir las instrucciones de Alex sin replicarle en ningún momento, por lo que aceptó lo que el chico le pidió.

 

            Comenzó lanzando un golpe con el brazo derecho, luego un segundo con el izquierdo y un tercero, nuevamente con el derecho. Jessenia fue repitiendo los mismos movimientos hasta que cumpliera los mil golpes. Mientras ella hacía eso, Alex corregía la postura encorvada de la chica, le decía que levantara la barbilla, que tuviera los ojos bien abiertos y que respirara apropiadamente, Muchas y muchas instrucciones sobre cómo debía lanzar los golpes. Mientras él estaba distraído con su alumna, Summer se tumbó boca arriba y presencio la puesta de sol. Cayó la noche cuando Jessenia concluyó con los mil golpes, seguían las mil patadas.

 

            — ¡Rápido! — Le exigía —. ¡Más rápido! ¡Eres tan lenta que verte me da sueño! ¡Si no lanzas mil patadas antes de treinta minutos, darás dos mil golpes!

 

            Podría parecer fácil, lanzar mil patadas, no obstante, Jessenia tenía que lidiar con las bandas sumamente pesadas, con el cuerpo empapado en sudor,  con el cansancio de correr todo el día, con los artefactos drenándole la energía y con los constantes regaños de Alex quien le recordaba que no lo hacía con la fuerza ni  con la velocidad requerida. Al final lo logró. Dio mil patadas antes en media hora. La chica terminó jadeando de cansancio, le escurrían litros y litros de sudor por cada poro del cuerpo y las ganas de vomitar estaban presentes. La Cazadora se extrañó de seguir consiente.

 

            —Estuviste mediocre, Jessenia, pero por hoy hemos terminado. Mañana seguiremos a primera hora de la mañana con lo mismo, así que prepárate — Jessenia cayó a cuatro patas luego de acabar con las mil patadas y, una vez que se levantó, Alex dijo lo siguiente —. Para finalizar, absorbe nuevamente la Energía Espiritual que hay dentro de las bandas y de la faja.

 

            Jessenia parecía haber engordado mucho por culpa de la faja que tenía en el abdomen, la misma se infló como un globo luego de toda la energía que le quitó a su usuaria.

 

            —Lo único que tienes que hacer — explicó Alex —, es concentrarte en la Energía Espiritual que hay dentro de esos artefactos. Siéntela y recupérala.

 

            Lo único que Jessenia deseaba era irse a dormir; llegar a su habitación, quitarse toda esa ropa empapada de sudor y tirarse en la cama y desear no volver a levantarse nunca más en la vida.

 

            La joven cerró los ojos, respiró con profundidad, separó los adoloridos brazos y piernas y se concentró con seriedad. No veía absolutamente nada y lo único que sentía era el dolor de piernas y brazos. Las cuatro extremidades le palpitaban de dolor. Ya que la chica deseaba desesperadamente irse a dormir, Jessenia puso todo su esfuerzo en ignorar el dolor de su cuerpo y sentir la energía dentro de esos artefactos que Alex trajo del Gremio.

 

            Luego de un par de minutos de silencio y de oscuridad, Jessenia vio claramente, pese a tener los ojos cerrados, una serie de luces blancas que yacían a pocos centímetros de su rostro. Las luces se encontraban al nivel de las manos a cada lado y las últimas a nivel de las piernas. ¡Encontró su Energía Espiritual!

 

            Jessenia enfocó toda su concentración en esas luces blancas y trató de llamarlas de vuelta; poco a poco, la energía se fue desplazando, de las bandas y de la faja, al interior del cuerpo de la Cazadora y, cuando la misma penetró en su interior, fue que la joven aprendiz sintió su Energía Espiritual de una forma que nunca antes experimentó con anterioridad.  

 

            Sintió como las fuerzas regresaban a su cuerpo, se sintió dichosa, feliz, alegre y en calma consigo misma. Como si en lugar de estar absorbiendo su energía de regreso, Jessenia estuviera ingiriendo alguna clase de droga sutil y ligera. Se decepcionó cuando la agradable sensación terminó. Abrió los ojos y notó que las bandas de piernas, brazos y la faja, se habían desinflado y recuperado su peso original.

 

            — ¡Tardaste más de lo que deberías! — La regaño el Cazador —. Pero estuvo bien. Espero que lo hagas más rápido para la siguiente vez. ¿Cómo te sientes?

 

            —Un poco mejor — respondió  con honestidad —, menos adolorida y menos cansada.

 

            Alex asintió.

 

            — ¡Por supuesto! Recuperaste una buena porción de tú energía, por lo que es normal que te hayas recobrado un poco. Ahora regresemos, tenemos que cenar algo. La alimentación es muy importante. No podemos descuidarla.

 

            A Jessenia se le revolvió el estómago de tan solo pensar en la comida. No obstante, no se quejó, asintió y aceptó las instrucciones del Cazador.

 

CONTINUACIÓN DEL CAPITULO:

 

1. Semana: Día 2

 

            En el día 1 Jessenia regresó y cenó como Alex le ordenó pese a las negativas de la chica; con náuseas y mareos, la Cazadora comió reprimiendo el deseo de vomitar, luego se marchó a su habitación y luchó contra el deseo de lanzarse a la cama y dormir toda la noche, lamentablemente, Jessenia olía muy mal, todo su cuerpo yacía empapado en sudor y, mientras cenaba, su cuerpo húmedo se había secado, dejándole la piel apestosa y pegajosa. Se quitó las prendas, las dejó caer con indiferencia y luego se metió a la regadera. Se duchó con agua fría y luego con agua caliente. Terminó, cogió una toalla, se secó y luego se dejó caer desnuda en la cama. Había olvidado lo cómodo que se sentía dormir sin ropa. En menos de tres minutos, Jessenia cayó rendida.

 

            A la mañana siguiente las cachetadas se repitieron. Jessenia terminó tan cansada que no fue capaz de levantarse pero a los gritos y a las zarandeadas de Alex, por lo que el Cazador se subió a la cama de la chica y comenzó a abofetearla para despertarla. Ella despertó y miró al joven con cansancio.

 

            —Es hora, levántate, vístete y luego baja.

 

            Alex se retiró dejando a una Jessenia desnuda y semiconsciente acostada en la cama. La joven se levantó con pereza, seguía cansada y un poco adolorida aunque, a comparación del día anterior, el dolor era más ligero y tolerable. Como prometió, no se quitó las bandas ni la faja en ningún momento. Fue complicado bañarse con ellas, sobre todo porque las mismas le drenaron un poco de energía mientras Jessenia dormía, aun así, la Cazadora la recuperó luego de incorporarse. Ni siquiera sintió vergüenza cuando se dio cuenta que estaba desnuda y que Alex la había visto en ese estado, su única reacción fue soltar un suspiro de cansancio.

 

            “Que importa”. Pensó con indiferencia. “El Segador, Jaime, Joe y ahora Alex… Ya he sido vista desnuda por varios hombres, qué más da uno más…”

 

            Jessenia se dio un baño y antes de vestirse, la chica le hizo unas modificaciones a sus atuendos del día. Recortó los pantalones negros, de modo que ahora vestía pantaloncillos cortos por encima de las rodillas; le arranco las mangas a una de sus camisetas de manga larga y se la puso; finalmente se hizo una cola de caballo para que el cabello castaño no le molestara a la hora de entrenar. Una vez vestida, Jessenia bajó para reencontrase con el Cazador en el parque de Central. Sus viejas prendas, sudadas y olorosas, continuaban donde las dejó abandonadas.

 

            El segundo día de la primera semana fue exactamente igual al primero. Alex hizo que Jessenia corriera la misma distancia que el día anterior salvo que más rápido, la chica lo hizo y notó que era un poco más fácil ahora que no tenía nada de tela pegada a las piernas ni a los brazos. Luego de varias horas de correr, el Cazador dijo:

 

            —Basta de calentamientos, es hora de entrenar con seriedad.

 

            Alex guío a Jessenia y a Summer al exterior de la ciudad y ahí las hizo correr igual de rápido mientras las hacía saltar con fuerza cada vez que él daba la orden; luego de saltar, el Cazador les ordenó correr en zigzag hasta que él diera la instrucciones de volver a correr con normalidad y, dando una nueva orden, les dijo que mientras corrían lanzarían golpes y patadas. Todo debía ser ejecutado tan pronto él diera la orden.

 

            Nuevamente el cuerpo de Jessenia terminó empapado en sudor; sus brazos y piernas acabaron húmedos al igual que su espalda y abdomen. Las bandas y la faja volvieron a inflarse y a pesar varios kilos extras. Alex le ordenó a Jessenia que lanzara mil golpes y mil patadas nuevamente. Todo lo anterior mientras la chica evitaba que los artefactos robaran su Energía Espiritual. El segundo día terminó.

 

1.      Semana: Día 3

 

El tercer día fue igual que los anteriores, salvo que el ritmo fue mucho más elevado. La carrera fue corrida como si la vida de los tres dependiera de ello; los mil golpes y patadas se volvieron dos mil y debían ser lanzados en menos de una hora. Como terminaron con esa rutina antes de que cayera la noche, Alex hizo que Jessenia hiciera quinientas flexiones con Summer sentada a su espalda con las piernas cruzadas. La peliverde protestó:

 

— ¡No quiero! La espalda de Jessenia esta empapada de sudor, me mojare si me siento sobre ella.

 

—Sopórtalo. — Respondió Alex y Summer lo hizo.

 

Jessenia comenzó a realizar las flexiones con la chica sobre ella más el peso de las bandas en sus brazos. Como vio que sus brazos empezaban a flaquear, Alex le dijo:

 

            —No olvides recuperar tú Energía Espiritual. Concéntrate, Jessenia, concéntrate.

 

Jessenia lo intentaba desesperadamente, pero eso no lo hizo más fácil. De alguna forma milagrosa, la Cazadora terminó con las quinientas flexiones dejando debajo de ella, un charco de sudor y humedad en el trasero de Summer.

 

— ¡Fantástico! — Exclamó la peliverde, molesta —. ¡Ahora tengo el trasero mojado!

 

Alex la ignoró y se fijó en Jessenia. A la chica los brazos le palpitaban de dolor mientras ésta yacía tumbada boca arriba sobre su charco de sudor respirando con fuerza.

 

—No hemos terminado, así que prepárate.

 

— ¡Entendido! — Dijo entre fuertes respiros. Su pecho subía y bajaba con cada inhalación y exhalación de aire.

 

—Mil abdominales. ¡Ahora!

 

Jessenia se quitó del charco de sudor y comenzó a trabajar. Hasta el momento, Jessenia cumplió con todos los entrenamientos de Alex sin quejarse, el único problema es que no los hacía con la velocidad que él esperaba y en los pasados días siempre le decía que se concentrara en recuperar la Energía Espiritual que las bandas le robaban, lo cual era bastante difícil, ya que también debía concentrarse en realizar correctamente los ejercicios.

 

1. Semana: Día 4

 

El cuarto día llegó. En esta ocasión Jessenia despertó sin la intervención de Alex, lo cual quería decir que el cuerpo de la chica se estaba acostumbrando a los ejercicios del Cazador. Se amarró el cabello en una coleta, se vistió con sus prendas cortas y salió luego de bañarse. Cuando llegó al parque Alex le dio la agradable noticia de que ese día no correrían, ya que deseaba poner a prueba la fortaleza y resistencia de las piernas de Jessenia luego de todos los kilómetros transcurridos en los días anteriores.

 

La joven le preguntó si era posible notar resultados luego de tres días de trabajo duro y el Cazador le respondió que sí. Que debido al metabolismo de los Cazadores, ellos mostraban resultados físicos más rápido que los humanos normales, por lo que con tan solo unos días de trabajo duro, el cuerpo de Jessenia debería presentar resultados de fortaleza física. Una vez dicho lo anterior, el Cazador llevó a su aprendiz y a Summer al interior del Gremio.

 

— ¿Entrenaremos aquí? — Le preguntó Jessenia, la cual se había imaginado entrenando en una arena de combate o en alguna otra habitación especial del alto edificio. La realidad la decepcionó. Ante ella había un sinfín de escaleras que ascendían hasta la cima.

 

—Estas escaleras conectan con todos los pisos del edificio — le reveló Alex. Ni a Jessenia ni a Summer les gustaba a donde iba a parar aquello —, el día de hoy entrenaremos aquí.

 

— ¡Espera un momento! — Soltó Summer de improviso —. ¿No hablaras de…?

 

— ¡Así es! Saltos de conejo.

 

La chica agachó la cabeza, apesadumbrada. Luego, de pronto, la levantó con una mirada deslumbrante. Se le ocurrió una posible salida.

 

—Yo no tengo que hacerlo, ¿verdad? — Dijo, esperanzada —. Es decir, quien está entrenando es Jessenia, no yo, por lo que yo puedo quedarme aquí sin hacer nada, ¿verdad?, ¿verdad?

 

—No, tú también los harás. — Las esperanzas de Summer murieron frente a ella —. No hemos entrenado correctamente debido a que le estoy prestando mucha atención a Jessenia, por lo que no sería bueno que nuestra condición física decaiga. ¡Este será también un buen entrenamiento para nosotros!

 

            Alex le explicó a Jessenia que los saltos de conejo consistían en ponerse de cuclillas con los brazos detrás de la espalda y saltar hacía delante o, en esta ocasión, saltar para subir los peldaños. El entrenamiento consistió en subir a la cima para luego bajar de la misma forma, según él Cazador, ese ejercicio, además de fortalecer las piernas de la chica, también fortalecerá su equilibrio y coordinación. Los lugares fueron los siguientes: Alex al frente para mostrarle a Jessenia como se hacía; Jessenia en medio y Summer al final, esto para que la peliverde atrapara a la chica si ésta caía hacía atrás. Una vez en posición, comenzaron a subir escalones de salto en salto. El entrenamiento duro más de dos horas ya que el edificio era muy alto, llegar a la cima para luego bajar no fue una tarea fácil ni para Jessenia ni para Summer, quien aseguró durante todo el ejercicio que realmente odiaba ese entrenamiento en particular.

 

            Al acabarlo, además de terminar sudada, las piernas de la chica le dolían tanto que pudo sentir dolor con cada palpitar de las mismas. Sin mencionar que cuando intentó levantarse, las piernas le temblaron y amenazaron con dejarla caer. Caminó adolorida por el resto del día.

 

            Como ya habían ejercitado mucho las piernas, a Alex se le ocurrió que era momento de ejercitar los brazos y para ello se sirvió de un juego infantil. El trío de Cazadores fue al parque de niños y allí había un pasamanos, le dijo a Jessenia que se colgara de una de las barras metálicas y que comenzara a ejercitarse al subir su cuerpo y luego bajarlo. Para que el entrenamiento fuera valido, la barbilla de Jessenia debía pasar por encima de las barras. La chica así lo hizo y se sorprendió al darse cuenta de lo liviana que era… Fue entonces que Alex lo dijo:

 

            —Summer, cuélgate de las piernas de Jessenia. El peso de las bandas no es suficiente.

 

            — ¡Ehhh…! ¡Pero me voy a mojar el cuerpo y tal vez la cara con su sudor!

 

            —Sopórtalo.

 

            — ¡Y es vergonzoso! De por sí los otros Cazadores no tienen una buena imagen de mí, ¿qué pensaran cuando me vean abrazada a las piernas de Jessenia mientras ella hace barras?

 

            — ¡Sopórtalo! — Fue la respuesta final del joven y la chica acató las órdenes del Cazador.

 

            Summer se abrazó a las piernas sudadas de Jessenia mientras evitaba pegar la cara en la húmeda y pegajosa piel. La Cazadora comenzó a subir y bajar con dificultad. Tenía que soportar su propio peso, el peso de la peliverde y el peso extra de las bandas y faja. Sin mencionar la energía que estas le quitaban.

 

            — ¿Cuántas… repeticiones… debo hacer…? — Preguntó Jessenia mientras subía y bajaba con esfuerzo.

 

            —Yo te diré cuando te detengas, ¡ahora concéntrate! Recuérdalo Jessenia, estos ejercicios no consisten solamente en entrenar tu cuerpo, sino también tu mente. Concéntrate en la Energía Espiritual que hay dentro de ti y manda ese poder a tus brazos, de esa manera reducirás el dolor y será mucho más fácil para ti realizar esas actividades.

 

            “¡Es mucho más fácil decirlo que hacerlo…!” Protestó mentalmente.

 

            Aun así Jessenia lo intentó. La joven dejo de lado el dolor de sus brazos y partió su mente a la mitad, una mitad se encargaría del ejercicio, mientras que la otra buscaría la Energía Espiritual dentro de su cuerpo. La encontró, pero no pudo recurrir a ella del todo. Pese a que tenía todo en contra, la joven prefirió recuperar la energía de las bandas negras y esa, a diferencia de la que tenía en el interior de su cuerpo, fue mucho más fácil de acceder.

 

            Desde donde estaba, Alex notó como las bandas negras, las cuales estaban muy infladas por la energía robada, se volvieron pequeñas y delgadas, lo que significaba que Jessenia había recuperado la Energía Espiritual y una de las pruebas estaba en que el rostro de la chica se vio más relajado, menos tenso e indoloro. Además de que comenzó a realizar las barras con mayor rapidez. Luego de una hora sin detenerse, el Cazador dio por finalizado el ejercicio. Alex tenía otros entrenamientos en mente.

 

            Al soltarse de la barra, Jessenia se inclinó mucho hacía delante mientras apoyaba ambas manos sobre las rodillas y respiraba con dificultad. Como era de esperarse, el cuerpo de la chica se encontraba bañado en sudor.

 

            —Si no es mucha molestia, me gustaría tomar un baño — dijo Summer, empapada del sudor de su compañera tras estar pegada a su cuerpo por poco más de una hora.

 

            Alex la miró con severidad, asintió con la cabeza y Summer se marchó en silencio.

 

            — ¡Continuemos!

 

            — ¡Si! — Respondió Jessenia con entusiasmo. La chica podía sentir ahora los resultados. Se  sentía más fuerte que hace unos días atrás.

 

            Durante todo el ejercicio, madres, padres, niños, transeúntes y parejas de novios, miraron el duro entrenamiento de Jessenia en un juego infantil y, sin lugar a dudas, los rumos y chismes comenzaron a circular por toda la ciudad. Sorprendentemente, Jessenia había aprendido a concentrarse a tal nivel, que ni reparó en la presencia de toda la gente que la veía ejercitarse. La chica logró apartarlos de su concentración,

 

            El siguiente entrenamiento se llevó a cabo en el mismo parque de la ciudad, salvo que en una zona poco transitada del mismo.

 

            — ¿Ves aquella rama del árbol? — Le preguntó el Cazador.

 

            Jessenia notó que frente a ellos se levantaba un árbol de tamaño mediano con largas ramas ligeramente torcidas.

 

            —Sí, ¿qué pasa con ella?

 

            —Quiero que te cuelgues de ella usando las piernas y hagas abdominales. Aférrate con fuerza para que no te vayas a caer.

 

            Jessenia miró la rama, la misma estaba a poco más de dos metros de altura. La chica trepó el árbol, fue hacía la rama seleccionada, luego se aferró con las piernas y terminó suspendida de cabeza mientras se sostenía con la parte trasera de las rodillas. Comenzó a ejercitarse y el tiempo continuó su curso.

 

            En el cielo las nubes se movían con calma, el viento soplaba con gentileza y las personas discutían tranquilamente a la distancia. Había demasiada paz y tranquilidad a la ciudad. Viviendo en Central cualquiera se olvidaría de las cosas horribles que habitaban en el mundo exterior.

 

            — ¡Seiscientos cuarenta cinco, seiscientos cuarenta seis…! — Y siguió y siguió haciendo abdominales hasta que el sol volvió a cambiar drásticamente de posición —. ¡MIL!

 

            — ¡Detente! — Ordenó Alex —. Ahora baja, continuaremos con otra cosa.

 

            Jessenia simplemente se dejó caer desde la altura del árbol, mientras caía se ladeó hacía la derecha para caer de lado en lugar de cabeza. El impacto sin lugar a dudas le dolió, no obstante, en comparación con dolor abdominal, el de las piernas y aun el de los brazos, ese golpecito de la caída no representó problema alguno para ella.

 

            Practicar abdominales de cabeza, usando una pesada faja que no paraba de inflarse como si fuera un globo enorme, no fue nada fácil, aun así prefirió hacer eso a los saltones de conejo. En más de una ocasión Jessenia perdió el equilibrio y cayó hacia atrás, afortunadamente Summer la sostenía cada que se caía.

 

            — ¿Que sigue ahora? — Preguntó entre jadeos lastimeros.

 

            —Recupera la energía de la faja — le ordenó con frialdad —, luego veremos que más hacemos.

 

            Jessenia asintió, tomó asiento en el suelo del parque con las piernas cruzadas, se encorvó un poco, cerró los ojos y pasó a concentrarse. En esta ocasión, la absorción se llevó a cabo con mayor rapidez que las veces anteriores. La gorda faja fue adelgazando conforme la Cazadora recuperaba la energía que llevaba dentro, aliviando el dolor abdominal que sentía por tantas abdominales seguidas que hizo.

 

            — ¿Cómo te sientes? — Le preguntó.

 

            — ¡Mucho mejor!

 

            Alex asintió.

 

            — ¿Ahora qué sigue? — Jessenia parecía ansiosa de continuar.

 

            —Vamos a correr — le respondió —, el siguiente lugar de entrenamiento será fuera de la ciudad.

 

            — ¿No esperaremos a Summer?

 

            —No será necesaria para este entrenamiento, ¡ahora vamos!

 

            — ¡Si!

 

            Y ambos corrieron lado a lado con gran rapidez. Pareciera que Jessenia perdió su timidez de ser vista con poca ropa ya que en esos momentos y en los días pasados, la joven se vestía con pantaloncillos cortos y una camiseta tan corta y sin mangas que bien podría pasar por un sostén. Jessenia corría usando esos atuendos sin la menor vergüenza.

 

            Una vez fuera de la ciudad y luego de alejarse varios kilómetros de la misma, ambos Cazadores llegaron a un campo desolado con varias rocas enormes enterradas por doquier. Las piedras medían más de dos metros de altura y eran más anchas que cualquier ser humano.

 

            —El entrenamiento final de este día será aquí — dijo el Cazador —. Jessenia, quiero que practiques golpes y patadas usando estas rocas. Golpea con fuerza hasta que las destruyas.

 

            La joven miró la ancha y dura roca que se levantaba más alta que ella; para cualquier ser humano ordinario, romper aquella piedra solo con golpes y patadas, era algo ridículo e imposible, no obstante, para los Cazadores, eso debería ser fácil. Se equivocó y tuvo razón al mismo tiempo.

 

            Jessenia se colocó en posición de ataque y comenzó a lanzar golpe tras golpe a la dura roca, la cual no se movió ni un centímetro y tampoco dio señales de agrietarse, en viceversa, los puños de la joven se enrojecieron, la carne empezó a desgarrarse y la sangre empezó a manar de los cortes que se volvían más grandes conforme la chica golpeaba la roca.

 

            Con cada puñetazo que soltaba, la Cazadora apretaba los dientes y resistía el dolor que sentía en sus puños. Finalmente, luego de dar cientos de golpes, la chica se detuvo, observó sus puños y los notó llenos de sangre, con la carne desgarrada y juró que pudo ver el hueso agrietado debajo de la carne cortada. Sus puños estaban casi destrozados, en cambio la roca seguía intacta, dura e impasible.

 

            —Déjame ver — le ordenó el Cazador. Éste, al ver la piel desgarrada en los temblorosos puños de Jessenia, arrugó el entrecejo y sin miramientos le dijo —: continúa usando las piernas. ¡Vamos!

 

            Soportando el horrible dolor de sus puños lastimados, Jessenia continuó lanzando patadas intercambiando la pierna por más de una hora. Al final, las heridas de las manos fueron a pasar a las piernas y la enorme roca continua igual. Sin daño alguno.

 

            —Volvamos — ordenó el Cazador luego de soltar un suspiro de resignación —. Continuaremos mañana.

 

            Luego de que sus pies terminaran tan dañados como sus puños, Jessenia tuvo problemas para caminar de regreso. Como Summer no estaba con ellos, no había nadie que la cargara de regreso. A la Cazadora se le ocurrió pedírselo a Alex, sin embargo, algo le decía que el muchacho no aceptaría. De igual forma él no le ofreció ayuda y ella no se la pidió. Superaría ese obstáculo por sí misma.

 

            Debido a que caminaron más de diez kilómetros, para cuando los Cazadores regresaron a la ciudad ya se había hecho de noche. Una vez en el Gremio, Alex le dijo a Jessenia:

 

            —Ve a la enfermería antes de dormir. Dile a quien sea que se encuentre ahí que cure tus heridas. Hasta mañana temprano.

 

            Y sin más, el Cazador dejo a Jessenia en el desolado y oscuro lobby del edificio. Ya que los pies de la chica resultaron heridos tras tantas patadas que lanzó, la joven tardaba mucho en moverse de un lugar a otro. Una vez que llegó a la enfermería en el primer piso del Gremio, del otro lado fue recibida por una agradable enfermera de mediana edad.

 

            — ¡Oh, vaya! ¿Qué te trae por aquí tan tarde?

 

            —Me dijeron que usted podría curarme las manos y los pies.

 

            Con dificultad se acercó a la enfermera, le mostró los puños desgarrados con los huesos agrietados y éste arrugó el entrecejo con desaprobación. La mujer examinó con cuidado las heridas de sus puños y el daño que recibieron los huesos.

 

            — ¿Cómo te hiciste estas heridas?

 

            Jessenia le explicó que estaba entrenando, tratando de romper una roca enorme con la fuerza de los puños y de los pies. La enfermera no se extrañó, lo que le dijo a la Cazadora que ella no debía ser la primera en ser tratada por heridas provocadas por esa clase de entrenamientos.

 

            —Afortunadamente no son heridas serias, no tardare mucho en curarte. Junta las manos lo más que puedas, querida, voy a sanarte ahora mismo.

 

            Jessenia obedeció, junto las manos lo más que pudo y luego la enfermera, rodeando sus manos con las de ella, reunió Energía Espiritual en las suyas y se la pasó a la Cazadora, ésta sintió como la energía de la enfermera entraba por las heridas abiertas y curaban las mismas a gran velocidad. Luego de un par de minutos, el dolor se redujo considerablemente, la energía abandonó las manos de la enfermera y cuando Jessenia se examinó, notó que la carne desgarrada había sanado y sus huesos agrietados volvieron a estar sólidos y fuertes. Aún sentía un leve dolor pero era tolerable. Le mostró los pies y la enfermera repitió el proceso. Cuando la carne y los huesos volvieron a su estado normal, Jessenia sintió, durante el proceso, una ligera comezón y un leve dolor. Pero al cabo de unos minutos, todo terminó y la chica recupero su salud.

 

            —Ahora ve a descansar — le dijo la enfermera —, el dolor deberá pasar durante la noche.

 

            —Se lo agradezco.

 

            Jessenia caminó hacía la salida y antes de atravesar la puerta, la enfermera le dijo casualmente:

 

            —Solo porque el metabolismo de los Cazadores sea mucho más rápido que el de la gente normal, no quiere decir que destruyas tu cuerpo poco a poco. Cuídalo mejor, jovencita. Espero no verte por aquí en los días venideros.

 

            Jessenia asintió con aprobación, aunque sospechaba que no podría cumplir esa promesa, sobre todo si su entrenador era alguien inflexible como Alex.

 

            La Cazadora salió de la enfermería con la intensión de irse a dormir cuando de pronto lo escuchó. El gruñido de su estomago le indicaba que no había probado bocado en todo el día, lamentablemente, las cocinas de las Salas Comunes de ambas ramas del Gremio estaban cerradas hasta la mañana, por lo que solo le quedaba un lugar donde podría conseguir comida. Era hora de molestar a un viejo amigo.

 

 

            Alexander abandonó a Jessenia en el lobby del Gremio y se encaminó a su habitación en el tercer piso del edificio; giró el pomo de su puerta y del otro lado, esperándolo sentada con las piernas cruzadas, Summer lo apuñalaba con una mirada desaprobatoria.

 

            — ¿En donde has estado?  — Inquirió mientras mantenía los brazos cruzados bajo su pecho.

 

            —Sembrando sandias en el parque de la ciudad. — Respondió con sarcasmo —. ¿En donde crees? Entrenando a Jessenia.

 

            — ¿Y por qué no me esperaron?

 

            —Porque no íbamos a perder el tiempo hasta que regresaras. Fue tú culpa por irte antes de que acabara el día.

 

            — ¡Me fui porque estaba empapada con el sudor de Jessenia por culpa de seguir tus instrucciones!

 

            —No es mi problema que no hayas soportado un poco de sudor en tú cuerpo, ahora vete, quiero dormir.

 

            Summer continuó penetrándolo con la mirada.

 

            —No hicieron otra cosa, ¿verdad?

 

            — ¿Cómo que?

 

            —No lo sé, dímelo tú.

 

            —No te debo explicaciones. Me voy a meter a bañar, cuando salga espero que te hayas marchado a dormir, mañana nos espera un día largo de entrenamiento.

 

            Alex ignoró las protestas de Summer y se metió en su pequeño baño, abrió el grifo del agua fría y se dio un largo baño, cuando terminó, su compañera ya no estaba en la habitación. El Cazador se secó el pelo con la toalla y cuando acabó, se metió a la cama y durmió sus ocho horas obligatorias. Mañana temprano desayunaría algo en la Sala Común.

 

 

            Esa misma noche, Jessenia fue a la Posada Aura, despertó a Jaime, el posadero de la misma y le pedió que le preparara algo de comer, éste lo hizo entre protestas y rabietas, cuando terminó y mientras ella comía como bestia salvaje, hablaron largo rato sobre sus respectivas vidas en los días pasados. Jaime, al vivir tranquilamente en la ciudad, no tenía mucho que contarle más que problemas y conflictos simples de todos los días; Jessenia, por el contrario, al ser Cazadora debería tener todo un repertorio de historias que contar, lamentablemente, la joven no deseaba platicarle a su antiguo jefe sobre la última misión en la que participó, después de todo, ella no hizo nada durante toda esa aventura, Yura lo hizo, por lo que la pelicastaño no tenía nada de que enorgullecerse.

 

            —Últimamente mis clientes han hablado de un trío de jovencitos que se la han pasado corriendo como locos por las calles de la ciudad — al escucharlo, Jessenia casi se atragantó con los bocadillos que no paraba de comer. No sabía por qué pero, ahora que no estaba entrenando, la joven se sintió avergonzada de que Jaime hablara de esos temas —. Sobre todo hoy, uno de mis clientes nocturnos me dijo que vio a una chica haciendo barras en el pasamanos del parque con otra chica sujetándole las piernas. También mencionó que la situación fue tan extraña que las familias se llevaron a sus hijos lejos de ese par de locas.

 

            Jaime advirtió como la cara de Jessenia se ruborizaba como un tomate; la chica intentó simular que no escuchaba lo que el posadero decía al seguir comiendo sus alimentos así que, mientras se alimentaba, el hombre maduro observó con cuidado el cuerpo de su ex empleada. Sonrió al darse cuenta que la chica que tenía delante en esos momentos, era muy diferente a la muchacha que se sentó en ese mismo banquillo tiempo atrás. Jaime la recordaba más delgaducha, insegura y tímida, ahora comía de forma más desinhibida, vestía prendas de ropa mucho más reveladoras, lo que decía que tenía mucha más confianza en su cuerpo que en el pasado y, por si fuera poco, el posadero notó como una fina musculatura empezaba a formarse en determinadas partes de Jessenia. Así es, la chica que tenía delante era totalmente diferente a la del pasado. Se estaba volviendo más fuerte.

 

            — ¡Ah, estuvo delicioso! — Dijo Jessenia con satisfacción.

 

            — ¡Por supuesto que si! — Declaró el posadero con orgullo —. ¿Dónde crees que estas? Toda la comida que se sirve en este lugar es deliciosa.

 

            Jessenia se rió al escuchar las arrogantes palabras del posadero. La Cazadora no logró recordar cuando fue la últimas vez que sonrió de aquella manera.

 

            — ¿Te ayudo con los platos? — Se ofreció de buena gana.

 

            — ¿Podrás hacerlo? — Se burló de ella —. Con esas torpes y fuertes manos de Cazadora, ¿serás capaz de tomar algo tan delicado como un plato?

 

            — ¡Claro que sí! Cuando trabajaba aquí ayudaba a lavar los platos mientras Megan…

 

            Jessenia guardó silencio al escucharse decir el nombre de aquella chica.

 

            — ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que aquello ocurrió…? — Preguntó, bajando la mirada.

 

            —Ya han pasado algunas semanas desde su muerte — declaró el posadero con tranquilidad.

 

            Otros segundos de silencio. Jessenia se dio la vuelta y observó las mesas, las sillas, el amplio espacio libre de clientes, el armario de la limpieza y el gran silencio que se cernía sobre la posada entera. La Cazadora se recordó usando un largo vestido de mesera mientras repartía alimentos y bebidas a los muchos clientes que ocupaban esas mesas vacías. Era de día, era la tarde y el restaurante estaba casi lleno; los clientes hacían ruido mientras charlaban alegremente sin la menor preocupación; el espacio estaba invadido con el delicioso aroma de los alimentos preparados por Chris; Megan y Jessenia atendían a los clientes conforme estos iban y venían.

 

            “Aquellos días tranquilos ya han pasado y ahora solo viven dentro de mis recuerdo…”

 

            Jessenia regresó al presente, se giró y le dijo al posadero:

 

            — ¿Algún día olvidare a Megan? — Le preguntó sin levantar la vista —. Conforme el tiempo siga su curso, ¿iré olvidando mis recuerdos uno por uno? ¿Qué hubo un tiempo en que trabaje en este lugar? ¿Qué hubo un tiempo en que vivía en el reino de Fior? ¿Qué hubo un tiempo en que fui amiga de Megan? ¿Y que un hubo un tiempo en que una chica llamada Megan solía trabajar en este restaurante? ¿Iré olvidando poco a poco?

 

            Jaime no respondió de inmediato, cuando se animó a responder, soltó un suspiro antes de hablar.

 

            —Es inevitable que los seres humanos olvidemos ciertas cosas mientras vivimos, no obstante, yo creo que hay cosas que jamás podrán borrarse sin importar cuanto tiempo pase. Y son esas memorias precisamente, las más importantes, las que vivirán con nosotros por mucho tiempo hasta el final de nuestros días.

 

            —Si, supongo que tienes razón. — Respondió luego de permanecer en silencio largos segundos.

 

            — ¡Claro que la tengo! Hazle caso a este anciano que ha vivido muchísimos más años que tu.

 

            Ese comentario hizo reír nuevamente a Jessenia.

 

            — ¡Vamos, Jaime, no eres tan viejo! Aún te quedan muchos años por delante.

 

            —Eso espero, ¡ahora vamos, esos platos no se lavaran solos!

 

            Jessenia se levantó con más ánimo que nunca y ayudó a su antiguo jefe a cargar los platos. Mientras los lavaban, ambos platicaban de las tonterías que ocurrían en el día a día de la ciudad. Una vez que terminaron, ambos se despidieron fuera de la posada, prometiéndose volver a verse en un futuro cercano.

 

            —Mañana te traigo el dinero de la comida — le dijo la chica, pero el hombre negó con la cabeza.

 

            — ¿Recuerdas las tres monedas de oro que me diste hace tiempo? — Jessenia asintió —. Te lo dije, con ese dinero que me pagaste podrías vivir muchos meses sin pagar en mi posado y todavía no se me ha agotado ese dinero. Por lo que todavía tienes acceso a varios meses de comida y alojamiento en mi negocio.

 

            Jessenia le sonrió con sinceridad. Aquel hombre maduro, alto y sin cabello se había vuelto un amigo irremplazable para la Cazadora.

 

            —Muchas gracias, por todo.

 

            —No te preocupes, estoy seguro que ella querría que te ayudara cuando tengas problemas. Cuídate en ese trabajo tan peligroso que tienes, estaré esperando para servirte más comida deliciosa.

 

            —Y yo estaré esperando por probarla. Saluda a Chris a Rachel y a Nick cuando los veas. Buenas noches y lamento haberte despertado.

 

            Jessenia y Jaime se despidieron moviendo las manos; el posadero entró a su negocio cuando perdió de vista a la chica y ésta fijo la mirada hacia delante cuando perdió de vista a su ex jefe de trabajo.

 

            “Jaime tiene razón”. Se dijo a sí misma con la vista clavada en el alto edificio del Gremio. “Las memorias más importantes vivirán por siempre dentro mí”.

 

            Jessenia se había dado cuenta de algo muy importante; ella amaba a sus padres con locura, no obstante, cada vez que la chica trataba de recordar cómo se veían, la Cazadora ya no podía ver el rostro de sus progenitores; en lugar de ver sus caras solo veía una neblina de oscuridad. Se había olvidado de como lucían, sin embargo, Jessenia seguía recordando el gran cariño que les tenía cuando estos seguían vivos y eso jamás lo olvidaría mientras siguiera viva. Quizás algún día olvide como lucía Megan; Jaime y hasta el Segador, pero lo que la joven sintió por estos en su momento viviría por siempre dentro de su alma.

 

            Con esa resolución en mente, Jessenia regresó a su habitación en el Gremio de la ciudad, dispuesta a dormir para iniciar con un nuevo entrenamiento a la mañana siguiente.

Notas finales:

CONTINUACIÓN DEL CAPITULO:

 

1. Semana Día 5

 

            El quinto día llegó. Jessenia se levantó por sí misma con el recuerdo de las palabras de Jaime grabadas en su memoria. Se dio una ducha rápida, se vistió con sus nuevas ropas cortas y reveladoras, no porque le gustara usar eso, sino por que odiaba sentir la tela sudada pegada a su piel y, le gustasen o no, Jessenia debía reconocer que se movía con mayor soltura usando prendas cortas.

 

            Se encontró con Alex en mitad del solitario parque, aún era muy temprano por la mañana, por lo que no había padres ni niños en los alrededores. Ni siquiera Summer estaba ahí con ellos.

 

            —Me sorprendiste — dijo Alex, asombrando a Jessenia por escuchar esa palabra en boca del Cazador —, apenas llegue hace cinco minutos.

 

            — ¡Estoy lista para continuar! — Dijo con resolución. Alex notó que en esta ocasión, Jessenia tenía fuerza en los ojos. Se veía más decidida que nunca y las bandas negras que prometió no quitarse sin importar que, continuaban con su forma y peso original —. ¿Dónde está Summer?

 

            —No lo sé — respondió con indiferencia —, esa idiota debe seguir dormida. Pero más importante aún, ¿cómo siguen tus puños y tus pies? ¿Podrás seguir adelante con el entrenamiento de hoy?

 

            Jessenia sonrió y le mostro los puños y los empeines de los pies; Alex comprobó por sí mismo como las heridas que la chica se provocó el día anterior desaparecieron sin dejar rastro.

 

            — ¿Heridas? — Inquirió, extrañada —. ¿De qué heridas me hablas?

 

            Alex le devolvió la sonrisa burlona.

 

            —No te vuelvas arrogante, Jessenia. Aún te queda un largo camino que recorrer, no lo olvides.

 

            —Lo lamento, es solo que ansió comenzar con el entrenamiento. ¿Qué haremos hoy? ¿Correr? ¿Lagartijas? ¿Barras? ¿Abdominales? ¿Saltos de conejo? ¿Golpear esa roca hasta romperla?

 

            —No, hoy haremos algo un poco diferente. Por el momento entrenaremos tus reflejos y tu flexibilidad, comenzaremos con…

 

            En esos momentos Summer apareció bostezando con cansancio.

 

            —Ya llegue… — Dijo con somnolencia.

 

            — ¡Perfecto! Llegaste en el momento justo, Summer.

 

            — ¿Eh…?

 

            Alex explicó que entrenar los reflejos implica sentir las intenciones enemigas antes de que éste lleve a cabo su movimiento o, durante el instante en que lo realiza. Para ejemplificar su explicación, el Cazador uso su Energía Espiritual para crear una larga banda negra, se cubrió los ojos con la misma y luego le pidió a Summer que le lanzara una serie de cuchillos de energía. Cuchillos que él esquivara al sentir las intenciones y la energía de su compañera antes de que las armas impacten contra su cuerpo.

 

            El Cazador se alejó unos metros y la demostración inicio. Summer invocó cuatro delgados cuchillos con Energía Espiritual, mismos que sujeto con los dedos de cada mano, por lo que creó ocho en total y, sin previo aviso, la peliverde le lanzó los cuchillos uno por uno a gran velocidad. Alexander los esquivó antes de que estos se le enterraran en el cuerpo, no obstante, la práctica no concluyó, ya que Summer invocó rápidamente nuevos cuchillos y bombardeo a su compañero con una ráfaga de docenas y docenas de pequeñas cuchillas, mismas que él evadía con gran maestría sin la necesidad de usar sus ojos. Varias de esas armas fueron a impactarse contra los árboles del fondo, por lo que cuando el entrenamiento terminó, los troncos de varios árboles quedaron con profundas cicatrices. 

 

            Jessenia miró con los ojos bien abiertos como Alex evadió cada cuchillo sin el menor problema  usando una gran velocidad. Sin lugar a dudas, la Cazadora deseaba aprender esos movimientos. También le impresionó la gran puntería de Summer a la hora de arrojarlos, Jessenia también deseó saber cómo hacer eso.

 

            — ¿Lo viste? — Preguntó quitándose la venda negra de los ojos y dejándola desaparecer —. Tú también lo harás, solo que sin cuchillas y sin cubrirte los ojos. Aún te falta mucha experiencia para hacer lo que yo hice. ¿Estas lista?

 

            — ¡Cuando quieras!

 

            Alex asintió. Jessenia se alejó unos metros y, aprovechando la soledad del parque, los Cazadores entrenaron sin preocupación alguna. El Cazador invocó las ya conocidas esferas de energía, mismas que Jessenia presencio en acción en días pasados y que sabía que dolían mucho si eras golpeado con unas de esas, más no eran mortales como los cuchillos de Summer.

 

            — ¡Aquí voy! — Avisó el Cazador.

 

            Jessenia asintió mientras se colocaba en posición de moverse, observó fijamente cada uno de los movimientos del Cazador para saber en que dirección lanzaría las esferas de energía. El entrenamiento comenzó.

 

            Alex lanzó ocho esferas a gran velocidad, de las ocho iniciales, Jessenia solo pudo esquivar cuatro, ya que todavía no tenía la velocidad suficiente para evadirlas todas. Las otras cuatro la golpearon: una en el brazo derecho, la segunda en el abdomen, la tercera en la frente y la cuarta en la pierna izquierda. Jessenia tenía razón, esas esferas eran en verdad dolorosas. Cuando la tercera le impactó la frente, la chica vio borroso por unos segundos y estuvo a punto de perder el equilibrio; mientras que la segunda esfera, la que la golpeo en el abdomen, la hizo inclinarse mucho hacia delante y escupir saliva.

 

            — ¡Otra vez! — Ordenó Alex —. ¡Y no lo olvides, Jessenia! Concéntrate. No pienses en la trayectoria de las esferas, siente la energía aproximándose. ¡Una vez más!

 

            Soportando el dolor, Jessenia volvió a ponerse en posición y, en esta ocasión, usaría todo el espacio vació del parque para moverse de ser necesario. La chica no quería ser golpeada nuevamente por esas esferas.  

 

            Alex lanzó las ocho nuevas esferas y Jessenia evadió todas al lanzarse hacía la derecha, inmediatamente, la Cazadora continuó moviéndose, pues sabía que el Cazador volvería a arremeter contra ella. No se equivocó. Alex volvió a lanzarle una ráfaga de esferas de energía mientras Summer bostezaba cansada detrás de su compañero. Nuevamente, los ataques del chico alcanzaron a la joven mientras ésta trataba de moverse; dos esferas le dieron en las piernas, lo que provocó que la chica cayera hacía delante y, una vez en el suelo, la espalda de Jessenia fue tiroteada por una feroz y violenta ráfaga de esferas endurecidas. La Cazadora tuvo que contener el deseo de gritar de dolor.

 

            Cuando la lluvia de disparos terminó, Alex dijo:

 

            — ¡Levántate! No hemos terminado.

 

            Jessenia se enderezó, soportando el dolor de la espalda. Sabía que las esferas dolían si eras golpeado con ellas, ¡pero vaya! Un poco más de ese bombardeo y la columna de la chica habría terminado hecha pedazos.

 

            —Tenemos poco más de una hora antes de que el parque se llene con transeúntes, trabajadores o con familias. Si en ese tiempo no has aprendido a sentir los ataques, daré por terminado el entrenamiento de este día y te pediré que te retires. ¡Ahora apresúrate! El tiempo es oro.

 

            Entre quejidos y chillidos, Jessenia se levantó con la espalda adolorida. Ahora que contaba con poco más de una hora para realizar exitosamente ese trabajo, la Cazadora se sentía doblemente motivada para realizarlo. Extrañamente, el cuerpo no le dolía lo suficiente como para dejarla tirada en el suelo. El dolor que tuvo que soportar luego de que Yura derrotara a la bruja en el Bosque Negro, fue diez veces peor que el que sentía en ese momento. ¡Podía continuar!

 

            Cuarenta minutos después…

 

            El sol de la mañana ya comenzaba a levantarse en lo alto del cielo y, junto con el astro luminoso, las personas de ciudad central también debían estar despertando, muchos de ellos alistándose para salir a sus respectivos trabajos o para llevar a sus hijos a las escuelas. Ya que el parque era muy grande y conectaba con varias calles importantes de la ciudad, mucha gente caminaba por ahí para llegar a sus destinos, por lo que faltaba poco para que los senderos se inundaran de personas y Alex ya no pudiera lanzar a diestra y siniestra sus esferas de Energía Espiritual.

 

            Jessenia, por el contrario, se había llenado de moretones negros y morados; el cuerpo le temblaba de dolor, unos hilitos de sangre le salían de las comisuras de los labios y su ojo izquierdo estaba morado e hinchado luego de soportar un golpe allí mismo. La imagen de la Cazadora no era prometedora, pues se veía severamente golpeada.

 

            A la distancia, Summer veía con seriedad la férrea determinación de Jessenia por aprobar ese entrenamiento, mientras que Alex la veía con severidad pero reconociendo para sus adentros que la resistencia física de la chica estaba mejorando a pasos agigantados.

 

            —Te quedan pocos minutos, Jessenia — le advirtió el Cazador —, será mejor que te concentres cuanto antes. ¡Aquí voy!

 

            En las manos del muchacho aparecieron nuevamente las esferas espirituales, listas para ser arrojadas. Jessenia las miró con seriedad, respiró con profundidad, se irguió todo lo que su adolorido cuerpo le permitió y cerró ambos ojos, decidida a no ver nada pues todo le parecía una inútil distracción.

 

            Alex lanzó las esferas y, mientras estas seguían en el aire, acercándose a su objetivo, Jessenia continuaba con los ojos cerrados, de no esquivarlas las ocho esferas le darían golpes directos en puntos importantes del cuerpo.

 

            “¡Concéntrate! ¡Concéntrate!” Se dijo a sí misma mientras las esferas se acercaban. “No confíes en tus ojos, concéntrate en sentir la energía acercándose o en los sonidos de las esferas al aproximarse”.

 

            Inundada por la oscuridad, Jessenia alcanzó a percibir sensaciones extrañas, como de cosquilleos en determinadas partes del cuerpo. Sentía cosquillas en el cachete derecho; en el brazo izquierdo; en la parte alta y baja del abdomen; en la frente; en ambas piernas y en el centro de la nariz. Las esferas se aproximaban y la Cazadora entendió que esperó demasiado, ya no alcanzaría a quitarse a tiempo, por lo que en lugar de esquivar, Jessenia hizo algo inesperado para los Cazadores que la observaban. La joven movió brazos y piernas e interceptó cada una de las esferas antes de que estas se impactaran contra los determinados puntos que la chica sintió antes. La última de las bolas, la que iba destinada a la punta de la nariz, Jessenia la atrapó con la mano derecha antes de que la golpeara.

 

            Tanto Alex como Summer se sorprendieron al notar la velocidad y la fuerza que Jessenia tuvo que usar para repeler cada una de las esferas y más aun cuando atrapó la última. No obstante, el Cazador no quedó satisfecho, por lo que rápidamente volvió a invocar nuevas esferas espirituales y se las arrojó con fuerza. En esta ocasión, Jessenia ya supo identificar a que partes del cuerpo iban dirigidas esas bolas de energía, por lo que en esta ocasión, si tuvo tiempo de moverse para esquivarlas todas, sin embargo, eso no fue suficiente para el Cazador, el cual siguió disparando y disparando docenas de esferas hacía la Cazadora mientras que ésta las esquivaba todas, Las que lamentablemente no fue capaz de evadir, ya sea porque Alex las lanzaba con demasiada velocidad o porque el cuerpo de la Cazadora se encontraba fatigado, Jessenia las interceptó con sus puños y con sus rodillas.

 

            Los lanzamientos duraron poco más de diez minutos; diez minutos en los que Jessenia no dejo de moverse a gran velocidad y en los que Alex no dejo de lanzarle esferas de energía. El Cazador quería compensar todos los minutos perdidos que Jessenia no supo aprovechar. Finalmente, como el joven predijo, los transeúntes empezaron a llegar por montones, cada uno dirigiéndose a su propio destino. El entrenamiento concluyó.

 

            — ¡Basta! — Exclamó agitado y con el rostro empapado en sudor —. Terminamos.

 

            Jessenia abrió los ojos y notó por primera vez a Alex agitado, sudado y respirando entrecortadamente. Era natural, razonó la chica, después de todo el Cazador tuvo que gastar mucha Energía Espiritual al crear las cientos y cientos de esferas que le lanzó, sumándole la fuerza extra que añadió para arrojárselas.

 

            —Tardaste más de lo esperado, pero lo hiciste…

 

            Jessenia comenzó a ver borroso, todo el parque le daba vueltas y las palabras de Alex se escuchaban muy lejanas. Sin darse cuenta, la joven cayó hacía delante perdiendo el conocimiento.

 

            —Summer.

 

            — ¿Mmmm…?

 

             —Llévala a la enfermería, asegúrate que curen sus heridas, ¿entendiste?

 

            La peliverde vio el cuerpo sudado, sangriento y lleno de moretones de Jessenia; no le aparecía tocarla. Aún así lo hizo luego de soltar un suspiro de resignación. La cargó como si la chica fuera una princesa y se la llevó al interior del Gremio mientras Alex descansaba sentado en el pasto del parque.

 

            “En verdad…, Jessenia aprende a pasos agigantados.” Se dijo el Cazador mientras veía el cielo azul de la mañana. La gente que pasaba por los caminos del parque le dedicada miradas llenas de curiosidad. “No solo aprendió a esquivar con los ojos cerrados y usando esa gran velocidad, sino que también logró contraatacar cada una de mis esferas y sentir en que puntos del cuerpo la golpearían. Creo que ya esta lista para las practicas de combate”.

 

            Alex se tumbó sobre el pasto para recuperar el aliento mientras Summer entraba al Gremio con una Jessenia llena de moretones negros y morados y con algo de sangre en la cara y en las piernas. El verdadero infierno del entrenamiento aún estaba por comenzar.

 

FIN DEL CAPITULO. 

 

No olviden dejar sus comentarios con opiniones o críticas. Hasta la siguiente semana. :) :)

Usted debe login (registrarse) para comentar.