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Segadores (Saga Primera) por Tsunami Akira

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Notas:

¿Qué tal lectores?

 

Ya sé, ya se. Me tarde mucho en subir la continuación de este capítulo, lo lamento si los hice esperar pero, como no recibí un comentario de queja o nada por el estilo, asumí que no había problema. Sin más por el momento, les dejo el capítulo.

Yura se enfrentaba a la nueva horda que la Bruja había invocado utilizando sus habilidades mágicas. Mientras ella combatía hasta satisfacer el hambre de peleas que la carcomía por dentro, Summer, la atractiva chica de largo cabello verde oscuro y ojos color ámbar, corría para reencontrarse con la compañía de diez hombres y la princesa del reino de Dragma. No habían pasado más de cinco minutos desde que ellos tomaron la delantera y, en ese corto periodo de tiempo, el grupo había avanzado a una velocidad considerable.

            Más adelante, el grupo de hombres se encontraba rodeado por un grupo de diez criaturas con características humanas y al mismo tiempo con rasgos monstruosos. Los caballeros de la princesa Ariana se encontraban delante de ella, con las espadas en mano, fuertemente sujetas y listas para el ataque y la defensa. Los monstruos que los tenían rodeados eran altos, como de dos metros de altura, sus pieles eran de una brillante tonalidad verde, poseían cuerpos masculinos tonificados y esbeltos, en lugar de utilizar armas como espadas o lanzas, aquellas criaturas se bastaban con las afiladas e intimidantes garras de sus manos. Sus ojos eran oscuros y hundidos en sus cuencas, tenían largas narices de varios centímetros de largo y aspecto espeluznante. Pese a que eran de alta estatura, la mayoría de esos seres caminaban inclinados unos centímetros hacía delante. Veían al grupo de humanos con una sonrisa malvada en sus deformes rostros.

            Los hombres sudaban, a algunos les temblaban las manos, otros se aferraban al mango de su espada como si su vida dependiera de ello. En sus no tan largas vidas, aquellos caballeros se han enfrentado a todo tipo de enemigos, claro, todos eran hombres humanos como ellos, aquella era la primera vez que ese grupo de varones peleaban contra seres bestiales como lo eran aquellas espeluznantes criaturas de la noche y, con tan solo un vistazo, todos los hombres se percataron de la enorme diferente entre los humanos y los Seres Oscuros. No era una diferencia tan simple como la apariencia física o el nivel de fuerza u habilidad en combate; había algo, algo mucho más importante que los diferenciaba de esos seres. Era la presencia que emanaban. ¡Eso era! Independientemente de sus fuerzas o habilidades para la pelea, aquellas bestias desprendían una presencia o una energía tan intensa, tan aplastante que, el solo hecho de estar frente a esos seres, se hacía difícil respirar. Esos monstruos emanaban tal presencia que volvían toda la atmósfera más pesada, como si la gravedad en ese bosque se hubiese aumentado y ahora, los cuerpos de esos diez hombres eran el doble de pesados de lo que normalmente eran. ¿Morirían esa noche dentro de ese bosque?

            En la cima de uno de los tantos árboles negros que había en ese muerto y oscuro bosque, una pequeña Bruja de cuerpo regordete se reía para sus adentros de aquellos humanos que no paraban de temblar y sudar ante la presencia de sus Familiares. Para cuando termino de mofarse dentro de su mente, es que al fin decidió ponerse en acción.

            “Azag, ¿puedes escucharme?”

            La Bruja usaba telepatía para comunicarse con uno de sus Familiares. Ese único monstruo respondió a la pregunta de su ama.

             “Fuerte y claro mi señora. ¿Qué desea que haga con los humanos?”

            La voz del monstruo era profunda, pesada, difícil de entender en la lengua común pero, no era la voz de un monstruo masculino, sino el tono de una voz femenina. La Bruja continúo.

            “Tengo ordenes de llevármelos con vida. Pero…, capturarlos y llevármelos sería demasiado fácil y muy aburrido, así que antes de hacer eso, porque no le dices a tus siervos que se diviertan con ellos, solo no los vayan a matar. ¿Esta claro?”.

            “Entonces… ¿divertirnos con los humanos pero sin matarlos?”.

            “Así es.”

            “¿Qué tiene eso de divertido? Pero esta bien, sea hará tal y como lo diga.”

            La criatura que se comunicaba con la Bruja y que era de una altura superior al resto de los monstruos, se dirigió a ellos y les habla en una lengua ininteligible. Sus compañeros la escuchaban sin quitarle la vista a los humanos y, después de que la criatura llamada: Azag, acabase de hablar, sus compañeros le respondieron con una sarta de quejidos y bufidos que los humanos presentes, no pudieron y supieron traducir. De mala gana, el resto de monstruos empezaron a acercarse a los humanos, ahora, con la clara intención de atacar. La pelea había iniciado. Nueve de esos seres contra diez hombres humanos. Los varones gritaron e iniciaron con la lucha. Solo uno de los hombres, uno especialmente grande y musculoso, se quedo junto a la princesa Ariana en todo momento mientras los demás combatían contra aquellas abominaciones.

            Los caballeros atacaban con sus espadas, mientras que los monstruos, aunque grandes, eran ágiles y veloces, los esquivaban entre risa y risa y contraatacando con sus afiladas garras pero sin provocar heridas mortales. A la distancia, la criatura llamado Azag, veía el combate sin intervenir mientras que en la altura, dos Brujas disfrutaban del espectáculo que se estaba llevando acabo.

            —Merg, ¿Qué crees que haces?—le pregunto la Bruja que yacía a su lado—. ¡Tu deber es combatir con la segunda Cazadora tal y como Krul lo ha ordenado, es mi trabajo llevarme a los humanos con ella!

            — ¡Lo se, Lil, no soy una idiota como tú!—le espeto la Bruja llamada Merg—. ¡Pero que quieres que haga, la segunda Cazadora no esta aquí! ¡No es mi culpa que Ver no haya hecho bien su parte del trabajo! Y no voy a quedarme aquí sin hacer nada.

            —Estas consiente de que si tus Familiares matan a esos humanos, Krul se enfurecerá, no solo contigo, sino también conmigo y de paso también con Ver. Ya sabes como se pone cuando se molesta.

            —No te preocupes, le ordene a Azag que le dijera a sus tropas que no mataran a los humanos, solo están jugando con ellos.

            —Solo espero que no se les pase la mano, ya sabes lo que paso cuando fallamos en cumplir las ordenes de Krul la vez pasada, odiaría revivir eso…

            Las dos Brujas se enfrascaron en una discusión sobre lo que pasaría si fallaban en sus tareas asignadas, tan ensimismadas estaban en esos temas que, ninguna de las dos se percato que las criaturas invocadas por la magia de Merg, comenzaron a ponerse más intensos en la batalla. Los humanos resistieron los ataques de aquellas criaturas lo más que podían pero, lamentablemente, esas bestias los superaban en fuerza y resistencia física. No paso mucho rato hasta que los varones comenzaron a cansarse y sus armaduras de acero, al igual que sus espadas, se encontraban terriblemente dañadas por los ataques de los Familiares de Merg. En sus resistentes armaduras se podía apreciar las garras de esos seres altos, fuertes y deformes.

            Tan ocupadas estaban las Brujas discutiendo entre ellas que no notaron la presencia que se aproximaba corriendo a gran velocidad hacía el campo de batalla y, no fue sino hasta que uno de los monstruos cayó que la Bruja que lo invoco se percato de la onceava presencia humana. Ambos Seres Oscuros se volvieron al mismo tiempo, justo en el momento en que uno de esos seres cayó sobre su espalda con un cuchillo clavado justo en mitad de la frente y que sobresalía del otro lado del cráneo. Los monstruos se detuvieron al ver caer a uno de los suyos, siguieron la trayectoria del arma que lo asesino y allí, sobre una de las ramas de los altos árboles negros, una jovencita de larga cabellera verde oscuro y profundos ojos color ámbar, yacía de pie con sus manos repletas de cuchillos, listos para ser lanzados.

            — ¡Finalmente, la Cazadora!—exclamo con alegría la Bruja Merg. Al fin podría ocuparse de su trabajo.

            “¡Azag, olvídate de los humanos, asesinen a esa Cazadora, háganlo como les plazca pero mátenla!”

            “¡A la orden!”

            Desde la altura del árbol, Summer lanzo el resto de los cuchillos que tenía en ambas manos. Las armas se envolvieron en un aura de color verde oscuro y cuando las disparo, los monstruos que se encontraban cerca de los humanos las evadieron al brincar un par de metros hacía atrás. Los cuchillos se clavaron firmemente en el suelo y Summer de un brinco, se puso delante de los humanos. Ahora los varones veían la espalda de la Cazadora. La chica se volvió un poco y noto el cansancio reflejado en el rostro y en el cuerpo de esos hombres, también noto las magulladuras de sus armaduras y el daño en sus espadas. La princesa Ariana se encontraba bien, sin ningún tipo de daño físico.

            Al terminar de comprobar que los diez hombres y que la princesa se encontraban en buenas condiciones para continuar, es que Summer repara en la presencia de las bestias invocadas por Merg. Al verlas cuidadosamente es que la Cazadora reconoce el tipo de criaturas que eran.

            —Un grupo de Trolls—susurro para si misma, luego dejo escapar una pequeña sonrisa con los labios—. Nada mal, aguantaron una batalla contra un grupo de Trolls salvajes—les dijo la peliverde sin volverse para verlos—. Tiene a un buen grupo de hombres, princesa. Muchos otros ya hubieran caído en la batalla.

            Desde su escondite, la Bruja Merg pudo escuchar el elogio de la Cazadora para con los hombres de la princesa y pensó lo siguiente de ella.

            “Cazadora idiota, le ordene a Azag que jugara con los humanos, en ningún momento los Trolls pelearon con sus verdaderas habilidades, de haberles ordenado que los mataran, ya los hubieses encontrado tirados en el suelo, despezados y con sangre por doquier”

            Pensó con malicia mientras se burlaba mentalmente de la Cazadora y de los humanos; no obstante, debido a la discusión que ambas Brujas sostuvieron momentos antes de la llegada de Summer, ninguna de las dos se percato que los Trolls empezaban a luchar con mayor seriedad a cada minuto que pasaba. Los humanos también se percataron de este repentino aumento de ritmo y es que se preocuparon por unos segundos, si la Cazadora no hubiese llegado cuando lo hizo, es probable que en otros tres minutos, todos los varones hubiesen muerto sin remedio.

            —Yo peleare contra ellos, ustedes quédense atrás. ¡No se les ocurra aprovechar la oportunidad y correr por su cuenta, todavía no sabemos que tipo de criaturas se esconden en la oscuridad! Lo mejor será quedarnos juntos y avanzar con cuidado—les dijo con seriedad a todos los humanos que yacían parados detrás de ella.

            Rudolph, el líder de la expedición, volvió a recordar la forma en que Yura se quedo atrás para pelear contra las otras bestias que aparecieron. Y ahora, ¿volvería a pasar lo mismo? ¿Se quedaría de brazos cruzados mientras una chica arriesga su vida para salvar a un grupo de hombres que, a simple vista eran mucho más fuertes que ella? No podía evitar sentir que su orgullo masculino era terriblemente golpeado, ya que, desde que aprendió el arte de la espada, Rudolph siempre fue reconocido como uno de los mejores de Dragma en su manejo. Un guerrero formidable, leal y confiable y, le guste o no, el ego del hombre se disparo por los cielos cada vez que derrotaba a un enemigo difícil. Aun dentro del reino de Dragma, eran pocos los que podían desafiarlo y sostener un combate contra él, pero ahora, en ese bosque, Rudolph era un inútil incapaz de hacer algo. Un simple hombre que debía quedarse atrás y ver como alguien más lucha por él y esto no le gustaba para nada. Por lo que dejo que sus emociones nublaran su buen juicio.

            — ¡Espera!—exclamo mientras corría y se ponía al lado de la Cazadora con espada en mano, preparado para combatir junto a ella—. ¡Te ayudare en la pelea! ¡No puedo permitir que te enfrentes a esos monstruos tu sola!

            Summer no necesito pensar en la respuesta, solo había una cosa que decir ante la sugerencia de Rudolph.

            —Te agradezco el gesto pero no es necesario, puedo encargarme de esto por mi cuenta. Además, tu deber no es pelear a mi lado, sino quedarte junto a la princesa y protegerla de todo peligro. ¿Quién la protegerla si tu mueres?

            — ¡Lo se, pero…!

            — ¡No he terminado de hablar!—le espeto la Cazadora sin quitar los ojos de los Trolls de enfrente—. Sin ofender pero…, si tu peleas a mi lado, más que ser un ayuda, solo me estorbarías. Yo peleo más a gusto cuando tengo espacio para moverme con libertad, no puedo concentrarme en la batalla y estar preocupada por no cortarte, así que preferiría que te quedaras atrás y no intervinieras...

            Era duro de aceptar. Rudolph apretaba los dientes al igual que la empuñadora de la espada por la frustración que sentía. Estaba tan acostumbrado a salir victorioso de los combates y ser siempre el más fuerte que, cuando alguien claramente superior aparece, al hombre le es difícil aceptar su inminente derrota. Ella tenía razón. Por más rabia que le provocaba aceptarlo, debía reconocer que esos Trolls eran oponentes que Rudolph, ni sus diez hombres juntos, podían manejar por su cuenta, se percato de esa cruda realidad mientras combatían. Aquellos seres eran claramente más fuertes que los humanos y si la Cazadora no hubiese llegado, para ese momento todos ya se encontrarían muertos.

            — ¿Podrás ganar tu sola?—fue lo último que le pregunto el capitán de la compañía antes de apartarse del campo de batalla.

            Summer respondió a la pregunta del hombre con una gran sonrisa que esbozo con los labios. Se dio la vuelta y le mostró el pulgar de la mano derecha al mismo tiempo que le cerraba un ojo y le mostraba una radiante sonrisa con los labios.

            — ¡Por supuesto que puedo!—luego añadió a continuación—. ¡No puedo dejar que Yura se lleve todo el protagonismo de esta historia, este es mi momento de brillar!

            Summer le da la cara a los Trolls y se prepara para el combate. Extiende la mano derecha al frente de su cuerpo y delante del mismo brazo, un haz de luz hace su aparición. La figura luminosa comienza a tomar forma y adopta la apariencia de una larga y grande guadaña que, una vez invocada, la Cazadora la maniobra con gran maestría a los lados de su cuerpo y sobre su cabeza. La velocidad con la que manejaba esa arma tan larga como su cuerpo dejo impresionados a los caballeros de Dragma. Cuando finalmente dejo de moverla y la puso a su lado, los soldados se percataron que era una guadaña doble, en cada extremo había una larga cuchilla curvada que apuntaba a una dirección diferente.

            Con tal solo un simple vistazo al Arma Espiritual de la Cazadora, Rudolph y los demás hombres al fin se percataron de las habilidades superiores de la chica ante ellos. A lo largo de sus entrenamientos, sus respectivos maestros les habían enseñado el arte de manejar lanzas, espadas, cuchillos, pelas a puño limpio, cadenas, mazos y hachas; una gran cantidad de armas diferentes, todas y cada una de ellas, con un grado distinto de dificultad. Luego de ver la prodigiosa manera de manejar esa peligrosísima arma de doble filo, los diez jinetes es que finalmente entendieron que la Cazadora era una humana formidable con excelentes habilidades en combate. Algunos de los hombres, con tan solo ver ese simple espectáculo que Summer mostro, fue suficiente para tranquilizarlos y alejar los pensamientos de muerte un poco más.

            Desde la distancia, el Troll de mayor altura y de tono de voz femenino, les grita a sus tropas órdenes en una lengua ininteligible para los humanos. En cuanto las escuchan, el resto de Trolls ruge al unísono. Su objetivo era solo uno y ese era la Cazadora que portaba la guadaña de cuchilla doble. Las bestias se lanzan al ataque, al momento de verlas, Summer se mueve haciendo girar su peligrosísima arma de doble filo. Los diez hombres se encontraban algunos metros separados del campo de batalla pero, desde donde se encontraban era el lugar perfecto para presenciar el enfrentamiento de la Cazadora.

            Los movimientos de la chica eran alucinantes, increíblemente rápidos, hermosos y agiles, sin desperdiciar un solo movimiento. Peleaba mientras hacía girar su larga guadaña doble a gran velocidad cortando los miembros de esos Trolls como si estuvieran hechos de papel o de cualquier otro material fácil de cortar. Los Familiares de la Bruja Merg se lanzaban uno por uno hacía la Cazadora mientras que ésta, maniobrando su guadaña con gran maestría contraatacaba, bloqueaba o esquivaba según sea el caso.

            Evadía las peligrosísimas garras afiladas de los Trolls y continuaba con el ataque. Los Familiares estaban tan concentrados en la batalla contra la Cazadora que hasta se olvidaron que había otros diez humanos presenciando la magnífica batalla sin poder creer aun que ellos hayan viajado con semejante joven. La fuerza, la velocidad y las destrezas físicas que estaba demostrando eran, sin lugar a dudas, sobrehumanas. Por unos segundos todos ellos creían que la victoria estaría del lado de la peliverde, no obstante, los Troll eran criaturas guerreras incapaces de sentir miedo a la muerte. Las heridas que Summer les provocaba, aunque mortales algunas, no los detenían en lo más mínimo, ellos continuaban atacando sin temor. Casi como si fueran insensibles al dolor. Poco a poco, los Familiares de la Bruja Merg comenzaban a memorizar el patrón de ataque de la Cazadora.

            Algo que hacía a los Trolls bestias peligrosísimas hasta para los Cazadores experimentados, era la capacidad innata de estas criaturas de evolucionar en mitad de un combate, es decir, tenían la habilidad de aprender de sus oponentes y volverse más y más fuertes con forme el duelo se prolongue, por lo que todos los Cazadores que se especialicen en las bestias salvajes saben que si algún día se llegasen a topar con esta clase de criaturas, es de vital importancia eliminarlas cuanto antes. Prolongar la batalla podía considerarse un error mortal para el Cazador tomando en cuenta la habilidad de aprendizaje de los Troll. Por lo que una de las formas más eficaces de eliminar a esta clase de oponentes era atacar sus puntos más sensibles y difícil de curar como lo eran la cabeza, el corazón, el cuello o, simplemente, amputarles algún miembro del cuerpo. Los Trolls podían sanar la herida y seguir peleando, pero no podían regenerarla.

            A los pocos minutos de a ver comenzado la batalla, los pocos Trolls que quedaban ya habían aprendido más o menos los movimientos y la velocidad de Summer, por lo que podían bloquear su rápido ataque de guadaña o evadirla. Debido a que su Arma Espiritual era de largo alcance, los monstruos toman sus distancias de la Cazadora, procurando no entrar en su rango de ataque.

            Cinco de los diez Troll habían caído en la batalla. Uno de ellos decapitado, el segundo partido por la mitad en el área de la cintura, el tercero murió poco después de que Summer le cortara ambas piernas, al cuarto, la hoja afilada de la guadaña alcanzo a rasgarle el cuello, por lo que murió desangrado y al quinto, con un movimiento sumamente rápido, Summer le atravesó el lado izquierdo de la cabeza a un Troll, la fuerza del impacto fue tal que, la cuchilla de la guadaña salió por el otro lado de la cabeza. Ambas hojas de la guadaña se encontraban impregnadas por la sangre de las criaturas, al igual que su Arma Espiritual, la Cazadora también se encontraba impregnada por la sangre de esos Familiares. Su afilada mirada no se había apartado de sus enemigos. Los observaba atentamente, pendiente del más mínimo de los movimientos, lista para defender o contraatacar. Al igual que la humana, Azag, la líder de los Troll, la observaba.

            Los diez hombres detrás de la Cazadora veían impresionados el gran desplante de habilidad de la joven. Si no la veían con sus propios ojos tal vez nunca lo hubiesen creído si otros les hubieran contado. Sin lugar a dudas, los Cazadores eran humanos increíbles que superaban al hombre común. Ni siquiera la compañía completa de cincuenta hombres, aunque lucharan con las mejores armas y con las mejores armaduras, podrían ganarle a Summer. La mujer se encontraba en un nivel totalmente diferente.

            La princesa Ariana por el contrario, veía la escena con ojos brillantes, no por la emoción, sino por el miedo que le ocasionaba semejante espectáculo. Al haber sido criada dentro de un reino y alejada de toda clase de violencia externa, a la bella jovencita se le hacía muy difícil ver sangre y ese tipo de lucha donde los miembros de las bestias eran cercenados con brutalidad y con una insensibilidad escalofriante. Nunca imagino que la joven con la que compartió unas horas de plática intima fuera una guerrera con habilidades tan impresionantes y una asesina a sangre fría. Luchaba contra esas bestias de aspecto escalofriante sin titubeos, manejaba esa enorme e intimidante arma sin miedo a cortarse por accidente, cercenaba los miembros de los Troll y se empapaba con su sangre mientras mantenía un rostro sereno, tranquilo, pero intenso y afilado. ¿Cuántas batallas como esa tuvo que afrontar para convertirse en la guerrera que es ahora? La princesa Ariana no lo sabía. La Cazadora estaba tranquila, sin dudar, sin cansancio y manteniendo el control de sí misma.

            No obstante, los diez hombres y la princesa no eran los únicos en ver el espectáculo que Summer mostraba, las dos Brujas que se ocultaban en lo alto de un árbol presenciaban la batalla con igual interés.

            —Apeguémonos al plan, Lil—le dijo la Bruja Merg—. La segunda Cazadora está aquí, yo y mis Familiares nos encargaremos de matarla, utiliza tu magia para llevarte a los humanos contigo.

            —Muy bien—concedió la bruja llamada Lil.

            Ésta Bruja levanto ambos brazos al aire y comenzó a recitar un cantico siniestro entre susurros, a los pocos segundos de haber empezado, de entre los cientos de árboles negros, delgados y con ramas puntiagudas, una densa neblina reptaba como serpiente por el suelo, acercándose lentamente e invadiendo el campo de batalla e inundando los pies de todos los presentes. La neblina siguió aumentando hasta devorar a todos los humanos y a las bestias; ahora todo era un océano blanco.

            Los diez hombres se reagruparon al frente de su princesa con sus magulladas espadas al frente; listos para enfrentarse a lo desconocido.

            — ¡No se muevan, mantengan la formación!—les dijo Rudolph.

            La magia de la Bruja comenzaba a hacer efecto. Los canticos que el Ser Oscuro estaba susurrando, poco a poco hacían eco dentro de las cabezas de los humanos. Las palabras mágicas se estaban metiendo dentro de las mentes de los diez hombres y dentro de la mente de la princesa Ariana. Al término de unos minutos, los oscuros cánticos se detuvieron y la neblina comenzaba a desvanecerse. Al frente de ellos encontraron a un grupo de diez monstruos muertos, cercenados con brutalidad siniestra y en medio de ese espectáculo sanguinario, la Cazadora de largo cabello verde y ojos color ámbar, yacía parada agitando con rapidez su Arma Espiritual para deshacerse de los vestigios de sangre que las cuchillas tenían. Los diez Troll se encontraban muertos. Piernas por aquí, brazos por allá y una que otra cabeza separada del cuerpo, sin mencionar cortadas mortales en torsos y cuellos. Fue una victoria aplastante.

            —Es…, es… ¡Es increíble!—exclamo admirado uno de los hombres de la princesa—. ¡Derrotaste a esas bestias tú sola y con la neblina como impedimento!

            Los demás hombres al ver a las bestias muertas desparramadas por el suelo en charcos de su nauseabunda sangre y al ver a la Cazadora sin una sola herida, es que los temores de los caballeros fueron desapareciendo poco a poco. Algunos sonreían con satisfacciones. ¡Podían hacerlo, mientras aquella joven estuviera con ellos en todo momento, logarían pasar el Bosque Negro sanos y salvos y completar la misión que su Rey les ordeno! Era lo que pensaban algunos de esos hombres.

            — ¡Andando!—dijo la Cazadora con largo cabello verde pasando junto a los hombres con su Arma Espiritual en mano—. ¡Debemos movernos con rapidez, no sabemos en que momento otra clase de bestias nos atacara! Hay que salir de este Bosque cuanto antes. ¡Vamos!

            Los hombres, después de ver los impresionantes movimientos de la Cazadora, no dudaron un segundo en seguirla fielmente, como un grupo de perros leales que siguen al líder de la camada. No había razón para no seguirla, después de todo, ella sola elimino a un grupo de bestias salvajes con apariencias aterradoras, si salían vivos de ese bosque le deberían la vida a la chica, por lo que optar por seguirla era la mejor opción si se quería sobrevivir. Esto era lo que pensaban la mayoría de los hombres de la princesa y la princesa también, no obstante, el líder de la expedición, Rudolph Strauss, al ver como la chica tomaba el puesto de líder e iba al frente de “su” expedición, lo hacía sentir como un verdadero inútil, como si hubiese sido reemplazado por alguien mejor y estos pensamientos lo hacían enfurecerse con todos. Con sus hombres por no dudar en seguir a la Cazadora, con él por no tener la fuerza suficiente y con la Cazadora por haber llegado repentinamente, haberlos salvado, haber derrotado a los enemigos y luego tomar el puesto de líder y pretender guiar a la expedición. En tan solo un día, Rudolph sintió que todos sus años de entrenamiento y constantes peleas con diferentes enemigos, no habían servido para nada. Por lo que mientras los demás hombres seguían sin titubear a la nueva líder de la compañía, Strauss los seguía de último y de mala gana. Derrotado, furioso con todos y frustrado consigo mismo. La compañía comenzó a moverse dejando atrás el campo de batalla.

            — ¿Qué están haciendo? ¡Regresen! ¡Es peligroso que vayan solos por el bosque!—les gritaba la voz de una mujer joven.

            Rodeada por los Troll que sobraban, Summer veía como la compañía de diez hombres se alegaba de ella. La neblina que apareció misteriosamente hace unos segundos se había evaporado y, cuando esto ocurrió, los varones y la princesa comenzaron a alejarse de la Cazadora, ignorando completamente sus instrucciones de mantenerse juntos y avanzar como equipo. 

            — ¡Escúchenme!—les gritaba, puesto que no podía ir hacía ellos, un grupo de Troll la tenían encerrada en mitad de un circulo.

            —No te molestes, ellos ya no te escuchan—le dijo una pesada y extraña voz.

            A la distancia, Summer advirtió la presencia de una entidad que descendía levitando lentamente hasta tocar tierra. Era de baja estatura, cuerpo regordete y envuelta en una túnica negra.

            —Una Bruja.

            Sentencio la Cazadora.

            — ¿Qué fue lo que les hiciste a mis compañeros?—le espeto.  

            — ¿Lo que yo hice? ¡Oh, no te equivoques! Yo no les he hecho nada. Fue mi compañera la que los embrujo con la neblina y con los cánticos. Mi único trabajo es matarte, lo que pase con ese grupo de corderos para sacrificio no depende de mí.

            — ¿Embrujados?—reflexiono la joven—. ¡Que planean hacer con ellos!

            —Las verdad…, ni siquiera yo lo se. Simplemente se nos ordeno separarlos, matar a las dos Cazadoras y llevarnos a los humanos.

            — ¿Se nos ordeno?—repitió Summer—. ¿Cuántas Brujas hay en este bosque?

            —Quien sabe, no veo porque debo responder a esa pregunta. De todas formas no será necesario, ya que este lugar se convertirá en tu tumba. ¡Azag, mata a la Cazadora!

            La líder de los Troll desenvaino una ancha espada que enfundaba a un lado de la cintura, la levanto al aire y luego les hablo a sus tropas en una lengua ininteligible. La batalla se reanudo, solo que ahora, los bestias eran más rápidas, más ágiles y certeras. En el centro de ese circulo, la Cazadora sostenía su Arma Espiritual, lista para reanudar el ataque, solo que ahora, con mayor rapidez. No sabía cual era el plan de las Brujas pero, si querían matarlas a ellas, entonces su objetivo eran los guardias de la princesa, por lo que nos los matarían inmediatamente. Aun así, debía apresurarse, con cada minuto que pasaba, los Trolls aprendían los movimientos de Summer, haciéndolos enemigos formidables mientras el tiempo pasaba. Ignoraba como le estaría yendo a su compañera, Yura, pero, en esos momentos, pensar en su compañera era una perdida de tiempo. Debía vencer a sus oponentes y regresar con los humanos, encontrar a la Bruja que los hechizo y luego sacarlos del bosque cuanto antes. Una vez que ellos estén a salvo, regresara para ver que paso con Yura.

            Mientras tanto, más adelante, los guardias de Ariana y la princesa misma, seguían a una ilusión creada con magia. La Bruja llamada Lil los guiaba al lugar donde la Bruja, Krul, los esperaba. Ambas Cazadoras estaban distraídas en sus respectivas batallas al igual que los Seres Oscuros en sus respectivas peleas. Ni las humanas, ni las tres Brujas, tenían idea de lo que la cuarta estaba pensando.

            El viento soplaba fríamente, la noche despegada y la luz de la luna bañaba con su resplandor el Bosque Negro, siendo testigo de las peleas y del destino que les aguardaba a los Humanos.

Notas finales:

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