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Pokemon Lazos de Nuestro Mundo por Crimsell

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Notas del fanfic:

  Hola a todos como estan, aqui esta mi primer fic, pueden considerarme un novato en lo de la escritura pero como siempre hago dare todo lo mejor de mi. Quiero aclarar que no los veo a ustedes como lectores de esta historia sino como una gran familia, tratemos de dar lo mejor para este mundo vale, sin mas que decir comencemos...

 

 

 

 

 

 

 

AVISO:

 

 

 

 Algunos capítulos tienen ciertos errores ortográficos, por lo que mas de una vez ire arreglandolos y puede que coloque uno que otro detalle extra. Quien sabe.

Notas:

Bueno amigos, comenzemos con esta fantastica historia, sin mas que decir que se abran las puertas a una Nueva Leyenda.

 

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    El sol salía y los rayos del sol pasaban por la montaña con el toque matinal de la mañana que daba en ese pueblo. Esa esencia de tranquilidad y  calma que se encontraba con solo sentir el aire, pero en el mismo viento se sentía un corte en el siendo roto por el movimiento de un "proyectil". Por la calle se veía a un chico corriendo a toda velocidad hacia su casa junto a una rata anaranjada a toda velocidad.

 

 

 

 

 

—  Vamos, Rayo ¿A caso ya te cansaste?—  Decía un chico mientras corría a la velocidad de un relámpago—  Si llegas tarde, me como tu comida—  Un poco lejos se veía a un Pikachu, pero no tan particular, era un extraño variocolor que no se era posible encontrar uno en un millón, menos de un Pikachu de la región de Kanto. Apenas se lograba ver al misterioso chico que casi volaba por la velocidad a la que iba corriendo y arrasando con todo lo que pase en frente. El chico parecía ser de pelo negro con cabello medio largo y muy despeinado, usaba una camisa blanca, unos shorts azules, unas gomas rojas y unos visores de color naranja (tanto en lo grueso como los vidrios), y llevaba colgando de su cuello dos collares, uno del cual colgaba una clase de brújula metálica, y el otro era una clase de medalla plateada que tenía marcada una F parecida a la letra de comics de acción.

 

 

 

 

 

  Ya llegando al lugar y al intentar frenar falló y tropezó y se estrelló con una pared, aunque fuera preocupante también era muy cómico, donde había frenado y se había estrellado tenía la forma del chico como si hubiera pasado ya miles de veces.

 

 

—  Otra vez no... —  dijo mientras se sobaba la cabeza colocando una más a la veces que golpeó esa pared para luego darse vuelta al ver al ratón eléctrico. —  Me faltó poco esta vez y lo sabes, panzón. — Dijo el chico al desprenderse de la pared, vio a su compañero eléctrico muriendo por un golpe crítico de risa por la cara en la pared. Ya levantándose y quitándose el polvo junto con los restos de la pared para luego con el quitar de su visor mostrar una mirada llena de esperanza oculta en esa luz destellando ese color rojo, más profundo y espeso que la sangre, donde la luz rebotada el reflejo de humanidad en su corazón. Tras calmarse entraron ambos a una casa rustica con naturaleza rodeándola. Al entrar a la casa el chico gritó: —  Ya llegue mamá. —

 

 

  Al no escuchar respuestas alguna simplemente entro sin vacilar y viendo en el centro de la mesa de la rustica cocina había una nota con una disculpa de parte de su madre diciendo que llegaría tarde nuevamente o incluso se tendría que quedar en ese caso. En ella también decía que su desayuno estaba en el microondas y la de Rayo en la mesa. De tantas veces que ella se encontraba ausente el chico ya estaba acostumbrado e inclusive veía normal la falta de su madre en aquella casa, estaba acostumbrado a vivir por su cuenta hasta incluso llegar a cazar la comida de su pokemon y de él.

 

 Al terminar de leerla fue a buscar su comida, pero eso no era lo único pensado en hacer ya que mientras el tipo eléctrico preparaba las bebidas en unos vasos cercanos, su entrenador había agarrado una baya Aranja para lanzársela a su pokemon y ver sus reflejos. Fue lanzada con éxito, fue una baya rápida como le decía el chico, no se veía bien pero se esperaba que la baya le diera al tipo eléctrico pero este no solo lo había atrapado sino que con la boca y se la había comido de un solo bocado, algo sorprendente aunque el entrenador no le dio mucha importancia.

 

 

 

—  Bueno, te salvaste esta vez de la rápida aranja, pero no te salvaras de la pecha extrema. —  dijo el chico mientras tiraba la baya pecha en dos segundos. El chico le lanzó la baya rosada hacía el ratón tipo eléctrico, al verla o mejor decir que sentirla, el ratón eléctrico hizo una cola férrea y la partió a la mitad, aunque la cola férrea es un ataque poderoso esta era una especial, era el doble de pesada y el doble de poderosa, parecía ser un gran ataque pero tenía un gran costo; La velocidad.

- Presumido, fue suerte… —

 

 

Horas después…

 

 

 

 

 

 

 

  Después del desayuno (si se podía decir así la pelea de comida que tuvieron y lo que tardaron en limpiarlo), el chico le mencionó a su pokemon que la siguiente parada era en Pueblo Primavera ya que el profesor Boreal, un investigador famoso que le ha puesto como el sucesor del profesor Elm que se había transferido a Kanto tras el fallecimiento del profesor Oak quien había obtenido un puesto en la historia del mundo pokemon, había planificado un acuerdo con el señor Forcehold para que sus hijos obtuvieran sus pokemon iniciales de la región que ellos quisieran haciendo que el mayor y el menor eligiera las iniciales de la región de Kanto.

 

 

 

 

 

  El chico subió unas escaleras hasta llegar a una habitación amplia, en su opinión demasiada para una sola persona incluyendo el hecho que habían dos camas siendo una más grande que la otra y que la más grande parecía que no había tenido uso en mucho tiempo.

 

 Tras eso el chico se dispuso a cambiarse de ropa. Ahora llevaba puesta una camisa con el diseño de una ultraball, unos vaqueros azules con correas interlineales de blanco y negro, unas gomas blancas y una gorra  de este tipo: roja al frente, blanco en los costados y azul oscuro la parte de atrás, en otras palabras una tricolor que resaltaba más que nada el azul y negro cubriendo su oscuro cabello.

 

 

—  Rayo, hoy es el día que comenzamos nuestro viaje en esta región, y así superar a mi hermano. —  Dijo el chico con un optimismo que sobresalía de él. Al estar en el cuarto el chico sacó una pequeña caja y de ahí un montón de cosas como fotos, medallas, juguetes, collares y entre todo eso una esfera azul cubierta por mucho polvo y una pañoleta negra que la cubría de sufrir daño alguno. —  Al fin abuelo, comenzare mi viaje y te mostraré lo fuerte que me he hecho, prometo cumplir nuestro sueño y prometo contarte de mis experiencias... como tú lo hacías conmigo de pequeño. —  Dijo el chico con una calma en su alma, el chico envolvió el pañuelo con una cinta y la guardó en un morral negro que tenía guardado.

 

 

 

  El chico ponía de todo en ese bolso, pociones, medicinas, revivires y una que otras cosas. El chico había dejado la esfera azul de su abuelo para el final, se quedó viéndola durante dos segundos. Sus hermosos tonos de color azul distintos en forma de elipse le hacían sentir una cierta nostalgia mientras recordaba a su abuelo, el que le enseño mucho acerca de los pokemon. Aunque fuera un maestro muy estricto con su propio nieto era un gran profesor y entrenador pokemon, capaz de hacerle frente a seres legendarios y salir victorioso.

 

 

  Al ponerse el bolso, el chico se vio en el espejo. Vio como era su estilo, y con el bolso que cruzaba su pecho donde se veía dónde poner las pokeball en un pequeño cinturón en donde cruzaba el pecho. Salió a la calle y se fijó en la ruta que debía seguir para llegar a Pueblo Primavera mientras caminaba por la calle, lo que ni se esperaba era que atrás del había una chica igual de distraída en su bicicleta a una velocidad sorprendente. Alguien chocó con él con una bici de carreras y lo dejó tirado, de pronto a levantarse él dice obviamente después de quejarse del golpe que se dio en la cabeza.

 

 

—  Pero que te pasa, no tienes que atacarme así, creí que era un desenrollar de Miltank. —  dijo enojado el chico mientras seguía frotándose la cabeza por el golpe tan rudo que le dieron por la espalda. Pero al ver quien fue que lo atropello vio que era una chica cercana a su edad, se sentía mal el chico por gritarle así ya que no había sido apropósito.

 

   La chica tenia rasgos hermoso y estaba algo desarrollada, usaba una blusa necea con mangas hasta las manos cubriéndose todo el brazo, unos shorts azules pero abajo de ellos tenía puesta una maya negra hasta las rodillas, unas gomas de correr que parecían muy gastadas, su pelo era largo pero con las mechas de color rojo y muy lizo de color negro, sus ojos de color marrón y llevaba consigo un paquete y una carta en una bolsa. Al ver lo que había pasado, el chico se disculpó con ella y le dio la mano para que se levantara pero la chica se levantó sola y le gritó:

 

 

 

 

 

— ¡¿Quién te crees que eres para gritarme?! ¿No sabes que tan importante soy? No dejaré que un niñito se ponga así conmigo. —  Dijo o mejor dicho gritó la chica con una increíble cantidad de aire, el chico quedó con el oído al lado del otro, no podía creer que ella tuviera tanta voz.

 

 

 

 

 

Al pasar unos minutos para que se calmaran las cosas ambos se presentaron empezando por la chica.

—  Mira, si quieres saber, me llamo Liv Boreal, soy de Pueblo Primavera y vengo aquí a darle al tal alguien su pokemon inicial—  Dijo Liv calmadamente pero aun molesta por lo ocurrido.

 

—  Bueno, entonces tengo que presentarme. Bueno, hola yo soy God Forcehold, y soy de aquí. No tengo tiempo que perder, si me disculpas tengo que ir a Pueblo Primavera por mi inicial. —  Dijo God preparándose para correr pero antes que le dieran luz verde, Liv le agarró de la oreja y le dijo que:

 —  Espera un segundo, ¿Aun no lo entiendes? Si tú eres el Cuarto Forcehold, entonces yo soy la que te dará a escoger tu pokemon inicial de parte de mi papá. —  Dijo Liv con su tono de calma pero fastidiada y con algo de rencor. Al escuchar eso God se calló para atrás por la gran sorpresa, al levantarse le dice:

—  ¡¿Que?! ¿Eres la hija del profesor Boreal? —  Dijo asombrado God mientras se levantaba.

— ¿Tengo que repetírtelo o qué? Sí, si lo soy. —  Dijo Liv ya cansada de esas estupideces que decía él.

— Bueno ya, disculpa, no te enojes, pero mira que tú fuiste la que chocó conmigo. —  Dijo el chico gorra tricolor.

—  Mejor ni hablemos de eso. —  Dijo algo avergonzada Liv porque ella pensaba que era la víctima cuando ese era God. —  Tengo que hablarte sobre los tres pokemons. —

— ¿Paso algo? —  Preguntó God.

 

— Mi papá no pudo venir debido a una emergencia en su laboratorio en Ciudad Endrino, y me pidió que sí podía venir a Pueblo Esperanza a entregarle al hermano del campeón leyenda su inicial como el pidió que se hiciera claro, antes de su desaparición… —  Dijo Liv tratando de ser un poco más compasiva con él.

 

 

 

—  Mi hermano me dijo que le dio al profesor Boreal los tres iniciales para mi comienzo de las aventuras con el que elija. Ya se cual quiero e iba a buscarlo. Supongo que así me ahorro muchas millas. —  Dijo God con una gran sonrisa. Liv se había quedado con la boca abierta de que le niñito con el que chocó fuera más listo de lo que ella creyó pasaron dos minutos hasta que reaccionó Liv y dijo.

—  Creo que te subestime un poco pero requiero de tu ayuda, mi padre quiere hablar contigo. —  Dijo Liv.

— ¿Que necesitas?—  Dijo el chico mostrando una gran sonrisa mientras cruzaba los brazos.

—  Mi papá necesita que vayas a verlo en Pueblo Primavera para hacerte algunas preguntas sobre... lo que paso con... tu hermano… —  Dijo Liv intentando ser comprensiva con el chico, no era algo que se podía decir a la ligera ya que había perdido a un familiar muy querido. Tras lo que dijo, God, cambió de estado su humor, de la alegría que tenía paso con una lagrima y volvió la sonrisa con la que le respondía a mucha alegría.

 

— ¿Que clases de preguntas?—  Dijo God intentando estar feliz, pero se notaba un poco en el cambio de tono de su voz que le había tocado un nervio y muy profundo.

—  Ya sabes cuales, God. —

—  Claro pero hay dos personas más que quiero que vengan, ¿Se puede?—  Preguntó God.

—  Si no estorban está bien por mí. —  Dijo Liv de buena manera.

 

 —  Bueno pero voy a buscarlos y vamos al parque Milagro, está en el centro del Pueblo, junto a la Fuente Roselia. —  Dijo God empezando a moverse. — Esta más al este de aquí, así puedes disfrutar el paisaje. –

—  Bueno pero apresúrate en buscar a esos dos y vayan rápido—  Dijo Liv con un tono algo mandón aunque no logro escucharlo.

 

 

Entonces God salió corriendo junto al pikachu para buscar a sus amigos a toda velocidad dejando un montón de polvo.

 

 

 

—  Primera parada, debajo del puente, vamos por él y en el camino la encontraremos. —  Dijo God antes de Luz Verde.

 

Liv se había quedado sorprendida por la actitud del tal chico.

—  No puedo creer que ese tonto sea el hermano de nuestro antiguo campeón, ¿Cómo ese bufón podía ser el hermano del mejor entrenador desde Gold Eco? Siento que estoy perdiendo mi tiempo con el—  Dijo decepcionada Liv mientras se subía a la bicicleta y se dirigía hacia esa plaza.

 

  Habían pasado dos horas…

 

 

  En pueblo Esperanza había una plaza especial donde crecían flores, cantan todo tipos de pokemon voladores que estaban ahí y se veían a los niños jugar con pokemon como Rattatas, Sentrets, Pidgeys, entre otros. Era un lugar de paz y harmonía, una de las zonas que no había sido corrompida por la tecnología debido a que preferían ser un pueblo rural a una ciudad que vive por la noche.  En esa plaza tan hermosa se vio a Liv, la misteriosa hija del profesor más importante de la región de Johto, el creador de la Lineball; la pokeball de conexión de transporte y el descubridor de la misteriosa Zona Inicio, una zona mucho más grande que cualquier otra región que apareció de la noche a la mañana.

 

 

 

  Cerca de la plaza se oía hablar a un trio de "amigos" emocionados acompañados por sus tres pokemon y apresurados por llegar a la plaza Milagro ya que tendría una sorpresa.

 

—  Espero que esto no sea otras de tus bromas, God. —  Dijo un chico de pelo castaño más o menos largo con una mirada fría. — La última vez te pasaste con que fuéramos a ver un pokemon raro y terminamos viendo la última película de Crobatman. –

— Ya se los dije todo, Tony, debemos apresurarnos que esa Liv no nos esperará mucho tiempo. —  Dijo God tratando de apresurar el paso como siempre.

 

— ¿Qué tiene de especial la hija del profesor Boreal? —  dijo Daisy algo molesta por conversar sobre otra chica. —  Es otra chica rica que no se ensucia las patas en trabajos difíciles. —  Dijo una chica de pelo rulo marrón con pecas en la cara y ojos marrones.

—  Daisy ¿Que tienes contra ella? Fue amable en esperarme de que los buscara y no diga que fue fácil ya que siempre te pierdes en tu casa y te distraes por cualquier pokemon bonito que se te cruce por cualquier pokemon que se te cruce por el camino—  Dijo God jugando un poco con su amiga.

— ¡Yo no hago eso!— Dijo furiosa Daisy pero de repente salió un Beautifly de los arbustos y Daisy con cara de emoción la siguió hasta que Tony y God la detuvieron para que no se fuera.

- De cualquier manera, confíen en mí. Por fin podremos comenzar el viaje. –

 

   Al cerrar y abrir los ojos habían llegado a la plaza Milagro emocionado por aquel día. Al verla a Liv cerca de la fuente de estatua de Roselia vieron que estaba con tres pokeballs en una caja con una carta para God. Al verlos ella se presentó con los dos nuevos personajes y después ellos se presentaron, aunque Tony de mala gana.

 

 

—  Holis, soy Daisy y esta chiquita preciosura que está aquí es mi compañera Skitty. —  Dijo Daisy, dos segundos después apareció un Cleffa con un lazo destino en su cuello saludando con una reverencia por pedido de Daisy. Daisy iba vestida con un vestido algo campestre y una chaqueta del material parecido al de los jeans que siempre usaba, junto a unas botas algo nuevas la cual una tenía un pequeño adorno en forma de estrella rosada. Entre sus rasgos físicos no se podía decir mucho, cabello largo café un poco rizado, ojos verde oscuro, tez blanca, era delgada de buena figura, pero lo más resaltante era ese lunar debajo de su ojo derecho.

—  Tony, y este es Wolf. —  Dijo Tony de mala gana y con su tono indiferente y cortante, igual que antes detrás del apareció un Houndour lleno de energía para pelear donde sea y cuando sea solo que este no hizo lo mismo que la Cleffa y sino que ladró un poco con un tono muy energético. Tony llevaba en ese momento una camisa gris debajo de una chaqueta oscura con un símbolo algo especial puesto era uno de los pocos que aun llevaba el símbolo de su clan en su ropa en este caso siendo una llama negra que combinaba el negro fuego y blanco, jeans negros y botas grisáceas.

 

—  Bueno, me alegra y me da mucho gusto en conocerlos pero creo que ya saben por aquí. —  Dijo Liv mientas miraba a God con seriedad.

—  Muy bien chicos, como les dije, cada uno tome uno. —  dijo God volteando a verlos.

 

—  Espera, ¿vas a regalar los pokemons? —  Liv demostraba todo su enojo rompiendo los tímpanos de God y del ratón dejándolo escuchando estática. —  ¿No sabes que tan valiosos son? —

 

 

 

—  Si, lo sé. Por eso mismo hago, no quiero tener el camino tan fácil. —  dijo tapándose las orejas para luego levantarse. — Además, de qué sirve tener un viaje sin tener los retos. —

—  ¡¡Eh?! ¿A qué te refieres? —  pregunto Liv algo confusa al igual que los otros dos, mas parecía de manera más sutil en el caso de Daisy, y casi nulo en el de Tony si no hubieran visto que movió su ojo al costado.

—  Mi hermano, me decía que en sus viajes nada era mejor que tener a alguien que tenga el mismo sueño o meta, quien siempre trata de superarle cada vez que pueda. –

—  ¿Un rival? Bueno... tienes razón en eso, hay casos en la historia como Red y Blue, Brendan Ruby y May Zafiro, Gold Eco y Silver, Lucas Diamond y Barry Pearl, hay varios ejemplos. ¿Pero estas seguro que quieres regalarlos? —

—  Claro, tal vez sean un cliché, pero son mi cliché. —  dijo junto con una sonrisa.

 

—  ¿No es algo raro que hablen de nosotros como si no estuviéramos aquí? —  le susurro Daisy al oído al de ojos verdes.

—  Sabes cómo es God, no importa que, solo sigue la corriente. —  dijo Tony sin interés el castaño mientras mantenía los brazos cruzados.

—  Trata de no ser el gruñón solitario de siempre. —  le susurro Daisy.

—  Hmmff… —  bufó Tony mirando a otro lado, dejando en visto a Daisy frustrada por el bajo interés de su "amigo".

—  Bueno está bien, de todos modos son tuyo y puedes hacer lo que quieras con ellos.—

—  Gracias Liv. —

—  Es señorita Liv para ti, novato. —  dijo Liv cruzando los brazos acercándose con una mirada que desprendía enojo. — Recuerda que aun con pokemon raros, sigo siendo t superiora. –

—  Esta... bien. —  dijo God forzando una sonrisa.

—  ¿Si qué? —  dijo Liv con un tono militar.

—  Si señorita. —  dijo God dando un paso atrás.

— ¿No te escucho?—  repitió Liv con un tono más alto poniendo rígido a God.

 

—  ¡Señor si señor digo señora digo Señorita! —   dijo God al propio estilo militar parado firme con manos atrás y vista al frente, para colmo Liv se acercaba a su rostro dándole la sensación que lo mordería o peor, usaría el vozarrón más fuerte que ha oído. Por esto God se mantuvo quieto más una gota de sudor empezó a deslizarse por su mejilla, pero para su suerte Liv lo termino dejando dándose la vuelta lleno al borde de la gran fuente Roselia (Dejando a God dar el respiro más hondo de su vida).

 

  Sacando la caja puso un cilindro transparente donde había tres pokeballs que tenían equitativamente pequeños círculos en la parte frontal roja, la primera tenía 3 puntos negros, la segunda tenía 1 punto negro y la última poseía cuatro puntos.

 

—  Escuchen bien. Hay tres pokemon y hay una cosa que los sorprenderá—  Dijo Liv—  Bueno, God, elige primero que son de tu hermano. —

—  Ya se cual elegiré, lo he sabido desde hace mucho tiempo. —  decía God mientras se acercaba a los pokeballs con el ratón eléctrico variocolor en su hombro a lo que tomo la pokeball de cuatro puntos.

—  Rayo, te presentó a nuestro nuevo compañero. —  dijo God emocionado  a su pokemon eléctrico. Así agarró la pokeball acercándosela a su compañero y luego observándola por un instante. —  Bienvenido Charmander...—

—  Quiero a Squirtle, será una gran ayuda para mi equipo. —  Dijo Tony. Así agarro la pokeball del tipo agua con tres puntos marcados en ella.

—  ¿Tienes que ser tan frío? — Le preguntó Daisy un tanto molesta con la actitud del chico. —  Tienes un gran compañero ahora y lo tratas así. —  Pero se había callado al ver que le estaba ignorando y empezó a discutir mientras que God conservaba con su Pikachu variocolor, lo que extraño a Liv quien veía esa escena.

 

—  Hola amiguito, soy tu nueva entrenadora. —  Dijo Daisy tomando la pokeball que quedaba de un punto. Eres muy lindo, contigo vamos a ganar los concursos y ligas.

—  En tus sueños. —  dijeron sus amigos al unísono, ya que ellos siempre tuvieron la misma meta, ser el mejor que ellos.

 

 

—  Si quieren pueden ponerles motes. —  Dijo Liv. Al escuchar eso los tres supieron que les iban a poner.

—  Desde hace años se cómo llamarte amigo. —  Dijo mientras sentía un poco de calor viniendo de la pokeball. —  En honor a mi abuelo, si te gusta te llamaré Discharger, como alguna vez se llamó su Charizard negro. —  Dijo God con su típica sonrisa, al sentir moverse la pokeball parecido al asentir lo tomo como un sí.

— ¡¿Espera?! ¿Un Charizard negro? ¿Tu abuelo también tenía un Charizard negro?—  Preguntó sin parar Liv lo cual atrajo la atención de God.

 

—  Pues sí, aparte de Namu, su Charizard fue su pokemon insignia, y...—  decía God totalmente calmado hasta darse cuenta de lo que quiso decir y la palabra "también" resonó en su cabeza como el eco en un cuarto vacío. —  ¿Como que también?—  Preguntó God muy interesado y a la vez sorprendido ahora siendo el quien se acercó a pocos centímetros de ella siendo los papeles invertidos. —  Acaso tu... ¿Tienes un Charizard negro? —

—  No pienses en nada de eso, yo no tengo, deberías sacar a Charmander de su pokeball para echarle un vistazo. —  Dijo Liv apuntando a la pokeball en manos del de ojos carmesíes. God hizo lo que dijo y se sorprendió lo que paso, al formarse el rayo de luz logro ver algo especial, al igual que su ratón eléctrico también era especial.

 

—  No puedo creerlo…—  Dijo God asombrado y muy sorprendido para que después se le dibujara una sonrisa que desprendía ese sentimiento de alegría y optimismo. —  Charmander, eres un brillante. —  grito God tomando de brazos a la pequeña lagartija sorprendiéndola pero a la vez mostrando que tenía una actitud bastante alegre.

 

  Pero tras la sorpresa de la aparición del Charmander del mismo color que el mismo oro puro junto a sus estrellas rojas que al salir bailaban alrededor de él, los otros sacaron a sus pokemons y para la sorpresa fue que ellos eran también brillantes. Squirtle con su caparazón verde y Bulbasaur con su tono color amarillento.

 

 

 

—  Bueno, no me importa tu color, solo quiero y espero que seamos grandes amigos. —  Dijo God mostrándole una sonrisa sincera que daba alegría y tranquilidad e hizo que Charmander le devolviera el gesto, parecía que se había ganado algo de confianza.

 

— Oye, God, probemos que tanto has mejorado con una batalla de dos contra dos y el que gane pelea con Daisy y Bulbasaur. Reglas normales. —  Dijo Tony con su tono de tranquilidad y frialdad aunque si se emocionaba bastante aunque lo intentara esconder.

—  Se llama Saur ahora. —  Dijo Daisy y aclarando un punto como siempre.

 

— Como sea, hagámoslo. Quiero ver el potencial de estos pokemon. —  Dijo Tony poniéndose enfrente del de ojos más rojos que el mismo carmesí, estos dos se miraban desafiante sin quitar la mirada del otro, de igual manera el ratón eléctrico en el hombro como el pequeño perro del infierno hacían lo mismo con una escala de intensidad más baja.

- Seguro ¿Por qué no? –

 

 Tras eso y luego de un rato ambos entrenadores fueron hacia uno de los campos que se encontraban en aquel parque.  El aire era espeso por la presión de ambos entrenadores, crecieron de niños y siempre se enfrentaban en todo para saber quién era mejor, eran rivales innatos que daban lo mejor de sí para derrotar al otro o intentarlo ya que casi siempre terminaban en empates al final, siempre Tony ganaba por estrategia a God, aunque nunca mostraría tanto espíritu como él.

 

—  Seré la referee entonces, oportunidad para ver que son capaces los supuestos entrenadores prodigiosos. —  Dijo Liv algo interesada en la batalla. —  Sera una batalla dos contra dos sin sustituciones, el que derrote a su oponente y sus dos pokemon será el ganador. —

  Se sentían en el campo la presión de los dos grandes rivales desde la infancia, el aire se sentía espeso y se sentía un sentimiento de emoción y las miradas que se daban entre sí. Como era su gran rivalidad, ambos siempre competían para convertirse en el mejor de los dos, causándole un dolor de cabeza a Daisy y por todas sus peleas y bobas competencias. Era como un duelo de vaqueros que daban cinco pasos y disparaban solo que lanzaban sus pokeballs de sus manos lo más rápido posible.

 

— Listos... ¡Comiencen! —  Grito la referee.

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Notas finales:

Continuara...

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