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Te extrañe por sakura150

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Notas:

 Hola mis queridos lectores,

 He estado algo estresada por el trabajo, ya quiero que lleguen mis merecidas vacaciones pero mientras más pienso en ellas más lejos las veo.

 Dos de mis lectores (que se animan a escribir comentarios), pidieron que escribiera un One-shot con lemon y celos, bueno. Hoy tuve un día suuuuper estrés…sante, y pensé en escribir algo. La verdad es que hace días esta historia rondaba en mi cabeza hasta que por fin me anime a sacar el tiempo y hacerla real. Bueno no real, yo solo la plasmo en estos símbolos llamados caracteres, jajajajaj

 El  asunto es que disfruten de mi amada pareja. Yo, rezo porque algún día encuentre a ese hombre que reza por encontrarme a mí. ¿Entendieron? ¡Qué bueno! No tengo que repetirlo.

Ya divagó jajajja

Espero que le guste y que sea algo de lo que me pediste Saiirita.

 

Disfruten

Ahhh lo olvidaba.

¡Atención!

Contenido no acto para menores de edad.

 

Te extrañe

 

 Sakura Kinomoto, no era la chica más bonita de toda la escuela, ni la que sacaba las mejores calificaciones, no era muy buena que digamos en deporte y menos matemáticas, pero había que admitir que la chica era la mejor en el club de debate, siempre se las ingenia para contra atacar a su adversario, especialmente cuando su oponente era el ¨Tonto Li¨, como le solía llamar delante de todos.

 Pero lo que importaba en ese momento no tenía que ver con el castaño de ojos miel que traía a más del 80% de alumnado femenino, y el 90% del masculino lo odiaba a muerte. No, esa tarde no. 

 A pesar de ser una chica de fuerte voluntad, apenas era la secretaria de su grupo y la delegada principal se aprovechaba de ella para salir temprano cada vez que tenía que entregar los reportes de asistencia a la sala de maestros al final de la jornada. Y ese era justo su problema, la chica ni siquiera la dejaba hablar para negarse, solo le daba la responsabilidad a ella y salía corriendo con cualquier excusa barata. Sí que era barata. ´Le enfermo mi cachorro´ ´Me pidieron hacer la cena´ ´El cumpleaños de mi hermana´ y un montón de cosas más. Esos era justo lo que la molestaba en esos momentos, la chica solo se juntaba con otro grupo de locas para espiar a Li, quien se quedaba a practicar futbol con el equipo casi todas las tardes.

Mientras ella hacia su trabajo, la tonta se iba a babear por un chico que ni la volteaba a mirar. Porque si era atractivo, era todo un creído. Sus únicos amigos eran Hiragizawa y Yamazaqui, el resto del mundo, simplemente no existía. Cientos de chicas eran rechazadas cada semestre, y las muy estúpidas seguían adorándolo como a un dios. Eso sí que era patético. Las mujeres deben de darse su valor, no babear y acosar a un chico -suspiro- caminaba por el pasillo hacia la salida, ya había entregado los reportes del día, ya pasaba de la hora de salida, de hecho lo más probable es que solo quedaran algunos chicos de los diferentes clubes saliendo de sus actividades. O tal vez no, la escuela estaba muy silenciosa. Tanto que parecía de película de terror.

 Tan distraída estaba que no se percató de que alguien giro rápido la esquina del pasillo chocando con ella, tan rápido iba que casi la hace caer, pero en un igual de rápido movimiento y girando para poder evitar el suelo logró el equilibrio.

-Lo siento yo… -tenía los ojos cerrados con fuerza, lo único que esperaba sentir era el golpe con el piso pero no llego. Abrió los ojos levantando la vista. Definitivamente ya no sabía si este día era bueno o malo. No podía creer que ´tonto Li´ casi la tira al suelo. Lo miro con reproché en sus ojos, fue cuando noto que el castaño de ojos miel profundos apenas estaba bien vestido. La camisa del uniforme mal abotonada, sus zapatos en las manos y tenía el pelo mojado, como si acabara de salir de la ducha. Entonces recordó. Hoy había práctica, justo esa era la razón de ella estar aun en la escuela. Pero… ¿Por qué el parecía desorientado? Volvió a mirarlo al rostro y noto su ceño fruncido mirando la esquina de donde había salido. La miro a ella y luego a su alrededor. Noto el almario de limpieza a un metro de ellos, rápidamente tomo a Sakura del brazo llevándola con él.

-¿Qué haces? –grito forcejando inútilmente. El castaño cerró la puerta tras ellos, el almario era más grande de lo que pensaba- ¿Qué haces? ¿Acaso estás loc…? –grito, pero fue callada por el castaño que le tapó la boca.

-Si gritas, esas locas sabrán que estamos aquí –Susurro en su oído produciéndole cosquillas.

 De pronto se escucharon unos pasos, más bien parecía una estampida de caballos corriendo en bandada. Ella logro distinguir la voz de la tonta que tanto babea por el chico ahora frente a ella. La tenia acorralada contra la puerta, cuando los pasos se alejaron pudo escuchar como inhalaba para sentir su fragancia. Tardo un par de minutos antes de moverse.

-¿Qué era eso? –Pregunto en susurro.

- Una turba de locas babosas, o así la llamas mi novia –Dijo encogiéndose de hombros.

-Tienes una novia muy inteligente.

-Sí, aunque algo celosa –sonrió  levemente por su descripción.

-Entonces no le gustara que estés en un armario encerrada conmigo ¿No crees? –Pregunto alzando una ceja. En la tenue luz en la que estaban apenas se podían ver.

-Tal vez, pero ¿Sabes qué? ¿Por qué no le preguntamos? –Se acercó más a ella pasando una de sus mansos por su cintura y la otra por su cuello- ¿Qué opinas? –susurro sobre sus labios haciéndola estremecer.

-Mientras sea conmigo –fue su respuesta para dar paso a un apasionado beso.

-Te extrañe todo el fin de semana –dijo tras separarse levemente de ella.

-También yo, pero ya sabes como es mi hermano, quería tenerme vigilada.

-No importa cuánto te vigile, o si contrata a todo un escuadro de Swap para alejarte de mí, buscare la manera de tenerte entre mis brazos siempre. Como ahora –la volvió a besar.

Si, Syaoran Li, estaba besando a Sakura Kinomoto, ¿Por qué? Simple. Era novios, ¿Desde cuándo? Desde un día que su mejor amigo Eriol Hiragizawa le tendió una trampa para que le confesara a la castaña sus verdaderos sentimientos. Pero no fue hasta un mes después que ella le dio el sí, porque aunque sentía algo por él, quería estar muy segura de que él hablaba enserio. Tanto que hiso que el castaño se presentara en su casa y le pidiera permiso a su padre y hermano, y se preguntaran ¿Por qué un mes para responder? Sencillo, cuando llego el turno de hablar con su futuro cuñado término con un brazo y un pie enyesado por tratar de huir y como ella no sabía dónde vivía tuvo que esperar a que el volviera a la escuela. ¿Gracioso no?

Pero lo más importante, porque aun si tiene novia las chicas lo perseguían como moscas al café (extraña comparación pero cierta), también fácil de responder, o más bien ¿no? Es que nadie en la escuela sabía que ellos eran novios, más de un año saliendo y nadie lo exceptuando a sus mejores amigos Eriol y Tomoyo, sabían de su relación. ¿Por qué? Otra vez diré que es Fácil, si las chicas se enteraban que ella era la novia de tal bombón, no la dejarían en paz, en vez de perseguirlo a él sería ella la victima de los constantes acosos. Y podía llegar a ser peligroso. Por lo que decidieron ocultar las apariencias, delante de todos eran los perfectos opuestos, nadie sospechaba nada.

Pero porque pensar en eso cuando el  chico perfecto te tiene contra la pared y no deja de besarte. Sin mencionar que sus juguetonas manos empezaban a subir por su pierna levantando la falda con su rose.

-¡No! –Susurro- estamos en un armario ¡en la escuela!

-No me importa, te extrañe como loco –dejo su boca para tomar su cuello.

-Ya se, también yo pero estamos en la escuela –el desabotonaba su camisa lentamente.

-No lo entiendes ¿verdad?

-Entender ¿Qué?

-Que me vuelve loco el verte y no poder abrazarte, acariciarte, besar estos labios tan perfectos –la volvió a besar haciendo que un gemido saliera de sus labios, oportunidad que aprovecho para darle paso a su lengua traviesa y explorar su boca.

Era increíble que a sus 17 años ya supiera perfectamente lo que quería, esto era una vida con el hombre de sus sueños, casarse, tener hijos, trabajar para ayudar con la renta, por supuesto que una carrera profesional, pero lo único que podía pensar eran en sus labios, era el hombre de su vida. Mientras enredaba sus dedos en los sedosos cabellos mojados del castaño. Espera un momento ¿Por qué estaba corriendo desarreglado y con el cabello mojado?

-Espera, ¿Por qué corrías así?

-Ahora no –se quejó, la pego más a él para que notara lo muy interesado que estaba en no hablar.

-Si no me dices no dejare que continúes –lo amenazo.

-No harías eso –se detuvo para verla a los ojos. Los ojos esmeraldas lo observaron con una mirada que decía claramente que no jugaba. Conociendo a su novia y sus miradas suspiro resignado.

-Por una broma de Eriol no encoraba mi champo, termine siendo el último en entrar a las duchas –mientras hablaba bajaba la cremallera de su pantalón- para cuando salí ya estaba solo –la tomo de las piernas haciendo que brincara y lo rodeara con ellas- cuando…  me…  estaba…  vistiendo…  -decía cada palabra y le daba un beso, comenzó a rosar su miembro contra ella- de un… momento… a… otro… -la estaba desconcentrando totalmente de la conversación como todo un experto- las chicas… solo… aparecieron… en el vestidor.

-¡¿Que?! –no podía creer lo que escucho y fue esa la oportunidad precisa que uso para dar su movimiento- ¡Ah! –aferro sus uñas a la fuerte espalda del castaño al sentirlo- ¿Por-por qué hiciste eso? –dijo con dificultad

-Porque de no ser así, tal vez no tendría oportunidad hoy. Y no me podía aguantar –respondió igual que ella. La beso mientras comenzaba con movimientos suaves para que se acostumbrara a él por la manera tan drástica en la que comenzó. Sakura se sujetaba a él por encima de sus hombros. Con sus fuertes brazos la ayudaba con el ritmo para embarcarse en un remolino de sensaciones difíciles de explicar, pero tan fuertes como el roble.

Sus reparaciones forzadas, el sudor bajando pos su frente, el aroma embriagante del otro, el continuo movimiento que les arrancaban gemidos que salían desde su diafragma. Una tras otra las envestidas eran más fuertes y rápidas, de verdad la extraño todo el fin de semana que su cuñado se la llevo a la playa, según él, para compartir con la que sería su nueva familia. Ya que se casaría en unos meses.

La beso con devoción, cuando sintió que iba a estallar. Arrastrándola con él a un abismo de sensaciones llegando al clímax uno tras el otro.

Tras unos minutos más, para calmar sus respiraciones y estar lo suficientemente seguro de que si la deja en el suelo no se caerá comienzan a separarse.

-Y… -trataba de no tambalear- ¿Por qué esas chicas estaban en los vestidores? –no logro su cometido de que olvidara el tema. Valla que era un buen plan, pero su novia no es fácil de evadir.

-No lo sé, lo único que te puedo decir es que cuando vi la mirada de tu querida delegada de grupo entre en pánico tome mis zapatos y salí corriendo –le dio un fugas beso en los labios- esa chica está loca de atar. Sin mencionar el grupo de desquiciadas que la siguen.

-Ni me lo recuerdes. Si no fuera por ellas, podría dejar de fingir que te odio. Empieza a ser difícil.

-Pero a un así lo haces muy bien –le dio otro beso en los labios.

-Si seguimos así, no saldremos de aquí –dijo rodeando su cuello con las manos.

- Tienes razón, además de que seguro somos los últimos, ¿salimos juntos?

-¿Acompañarme a casa? ¿Estás Seguro? Las psicópatas de tus admiradoras deben de estar rondando como cazador a su presa.

-Suenas celosa –comento mientras ella se arreglaba el uniforme.

-No estoy celosas –desvió la mirada de su ojos ámbar.

-Entonces sal primero, yo aún tengo que buscar mis cosas.

-Claro, suerte con tus locas –le sonrió.

-Sakura –la detuvo cuando abrió la puerta- Te amo –su corazón dio un salto. A quien le importa si  toda la escuela lo percibe, él era de ella y eso no cambiaría.

-También te amo.

 

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