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A: Una Historia (CAPITULO 48 DE SEGADORES) por Tsunami Akira

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Notas del fanfic:

CAPITULO NUMERO 40 DE LA HISTORIA SEGADORES, POR MOTIVOS DESCONOCIDOS NO PUEDO SUBIRLO JUNTO A LOS OTROS ASÍ QUE AQUI ESTA.

SI ALGUNO DE USTED DETECTA MOLESTIAS CON LOS CAPITULOS: NO SE PUEDAN VER O ESTEN EN EL ORDEN EQUIVOCADO, POR FAVOR, AGANMELO SABER. TRATARE DE ARREGLARLO COMO PUEDA.

GRACIAS Y FELIZ LECTURA.

Notas:

ÉSTE CAPITULO VA DESPUES DE: "DENTRO DE UNO MISMO" Y ANTES DE: "SEGUNDA HISTORIA"

—La guerra comenzó en la época de mis abuelos—le dijo la princesa Ariana a la joven de largo cabello verde que se encontraba sentada frente a ella con las piernas cruzadas—. Hace ya muchos años atrás. En aquel tiempo, los dos reinos: Dragma y Before, eran aliados de muchos siglos atrás, desde que ambos reinos fueron fundados, pero no fue sino hasta tiempos de mis abuelos, que esas dos alianzas se fueron debilitando hasta finalmente romperse por completo.

 

           — ¿No hay problema con que me cuentes estas cosas a mí?—la interrumpió Summer, a lo que Ariana la miro con una pequeña sonrisa en los labios.

 

            —No. No hay ningún problema. No es ningún secreto, la mayoría de los ciudadanos de Dragma lo saben, no me sorprendería que otros reinos o países ya lo supieran.

 

            —Y… ¿Cuál fue la causa?

 

            Ariana permaneció viendo hacía la nada por algunos segundos, tratando de acomodar los hechos que estaba por contar. Cuando finalmente todo había quedado claro, es que continúa con la historia.

 

            —Hace mucho tiempo, había dos príncipes de dos reinos aliados, el nombre de uno era Wilfred y era el único príncipe heredero para la corona de Dragma. El nombre del otro era Joshua, el primogénito del reino de Before. Ambos príncipes, desde una tierna edad, eran ya grandes amigos, casi inseparables, de no ser de reinos diferentes e hijos de madres totalmente distintas, aquellos dos bien podrían pasar por hermanos. Esos dos jóvenes se conocieron a la edad de diez años y a causa de sus padres, ya que ambos reinos tenían una amistad y una alianza de muchos años atrás, por lo que no era extraño que los príncipes de ambos reinos se reunieran para jugar y hablar. Desde el momento en que se encontraron, ambos con la misma edad, aquellos niños fueron inseparables. A medida que el tiempo pasaba, las travesuras y los juegos infantiles fueron sustituidos por los entrenamientos con espadas y la mejora de sus habilidades en combate. Desde que ambos aprendieron a montar a caballo, aquellos jóvenes no paraban de reunirse en el Bosque Verde, nombre que se le daba por aquel entonces al ahora llamado: Bosque Negro y eso es debido a que en antaño, el bosque era precisamente como su nombre lo indicaba; un lugar lleno de vida y de color, que hacía que cualquier persona deseara vivir allí. En ese lugar, ambos príncipes se reunían en secreto en más de una ocasión para hablar, practicar sus estilos de combate, hacer carreras de cabellos y visitar diferentes localidades cercanas al Bosque.

 

            “El príncipe Wilfred, mi abuelo, era un joven alto, de porte atlético, muy guapo y de una larga cabellera rubia, junto con unos bellísimos ojos de color azul y piel blanca, mientras que el príncipe Joshua, poseía una tez más oscura, cabello largo y negro, ojos color marrón y un cuerpo igual de atlético que el de mi abuelo, al igual que él, muy atractivo y codiciado por muchas mujeres. Ambos, al ir creciendo, competían por ver quien conseguía más mujeres. Al final, sin importar la edad que tuvieran, seguían compitiendo entre ellos y se llevaban igual de bien, como si aun fueran esos niños que se conocieron a los diez años.”

 

            Ariana hizo una pausa para retomar el aliento. Estiro los brazos y tomo de un pequeño mueble que allí había, un jarrón que contenía un líquido oscuro, lo vertió dentro de un elegante cáliz adornado con joyas y rubíes para luego, llevárselo a los labios y beber hasta el fondo.  

 

            —Por la historia que me cuenta, esos dos príncipes se llevaban muy bien, era, como usted lo dijo, como si fueran hermanos. ¿Qué pudo pasar entre ellos para que se desencadenara una guerra?

 

            La princesa dejo el cáliz y el tarro sobre el pequeño mueble y luego paso a ver a su invitada.

 

            —Es cierto. Es un poco tarde, pero creo que no nos hemos presentado formalmente. Mi nombre es Ariana Dragma y, como ya lo sabes, soy la primogénita y única hija del rey de Dragma, William. Es un placer conocerte y poder hablar con usted esta noche.

 

            —No tiene que ser tan formal conmigo—le dijo la peliverde sacudiendo las manos frente a ella—. Mi nombre es Summer. Summer Green. ¡Es un placer conocerla!

 

            La princesa asintió con la cabeza y continúo con la historia.

 

            —Summer, ¿te puedo llamar por tu nombre?

 

            — ¡Por supuesto!

 

            —Muy bien, entonces, ¿Por qué piensas que una guerra comienza? ¿Cuál es la razón por la que dos reinos lleven a sus hombres al campo de batalla y los hagan pelear a muerte?

 

            — ¡Eh! ¿Pues…? No lo se. No se mucho sobre esas cosas, pero, si tuviera que decir alguna cosa, diría… ¿desacuerdos?, ¿ideas diferentes? Algo así…

 

            — ¿Esos son motivos por los que vale la pena sacrificar cientos o hasta miles de vidas humanas?—pregunto la princesa, pero Summer no contesto, en parte, por que no sabía cual era la respuesta indicada y por otro lado, porque creyó que Ariana respondería a la pregunta por si misma—. Conseguir territorios, materias primas u otros intereses, por orgullo, pensamiento o religión. Hay muchas razones para iniciar una guerra, pero, lo que inicio los conflictos de Dragma y Before, fue algo mucho más simple y a la vez, difícil de explicar. Fueron los celos, sumándole la desconfianza y la obsesión. Quizás la envidia, no lo se. Lo que te voy a contar es la razón que mi padre me explico, y a su vez, lo que mi abuelo, el padre de mi padre, le dio como explicación cuando la guerra ya había iniciado.

 

            Ariana tomo un profundo respiro antes de continuar con la historia, ya que en este punto, la explicación se tornaría más complicada de entender. La princesa se preguntaba si la Cazadora lograría comprender la razón por la que ambos amigos, los que fueron casi hermanos en otra época, llegaron a odiarse tanto como para involucrar a todo su reino en una batalla que parecía no tener final.

 

            —Esto es lo que mi padre me contó: Ambos príncipes, Wilfred y Joshua, ya con sus veinte años recién cumplidos, debían de escoger una mujer para comprometerse y finalmente casarse, para luego tener hijos que hereden la futura corona del reino. Las reglas del matrimonio eran diferentes en cada reino. En Dragma, el príncipe tenía derecho a desposar a cualquier mujer del reino, fuera o no de la nobleza, mientras que en Before, el príncipe solo debía casarse con una mujer de cuna alta, no importaba si fuera del reino o no, lo que más importaba era el estatus y mantener la sangre real tanto como fuese posible. Un día, ambos príncipes se encontraron, como ya era común en ellos, en el Bosque Verde, solo que esta vez no fueron a practicar combate o a divertirse por allí con las mujeres. Ambos se pusieron a discutir muy seriamente sobre el asunto del matrimonio. Ninguno de los dos quería casarse, pero debido a las reglas y leyes de los reinos, ni los príncipes podían oponerse, así que ese día, mientras hablaban sobre posibles buenas mujeres, se toparon con algo sumamente inusual. Ninguno de los dos sabía, que su encuentro ese día, sería el inicio de futuras peleas y de una larga guerra que ya lleva más de cuarenta años sin terminar.

 

            — ¿Qué ocurrió?—pregunto Summer con más energía de la necesaria. Luego se corrigió así misma, no quería que la princesa notara lo mucho que la historia le había gustado, aun cuando entendía que estaba mal emocionarse por una historia trágica como aquella—. Lo siento. No debí emocionarme tanto. Sobre todo por los acontecimientos que han ocurrido desde ese día.

 

            La princesa río un poco.

 

            —No hay problema. Haciendo aun lado la guerra y todo lo demás que ha pasado desde entonces, la historia que te estoy contando pudiera ser una muy divertida. Lo bastante buena como para escribir un libro entorno al conflicto—entonces la princesa se puso sería nuevamente—. Bien, como te iba diciendo. Ese día, ambos príncipes se encontraron con algo insólito. Mientras caminaban entre los senderos del bosque, ambos divisaron un bulto en el suelo. Corrieron hacía ese algo y una vez cerca, se percataron que se trataba de un ser humano. Le quitaron la capa de viaje que le cubría la mayoría del cuerpo y ambos quedaron impresionados por lo que vieron. Debajo de esa tela vieja y rasgada, la más hermosa, bella y frágil doncella yacía dormida o inconsciente. Mi abuelo le dijo a mi padre que, en el instante en que ella abrió sus bellísimos ojos esmeralda, tanto él, como el príncipe Joshua, quedaron irreversiblemente enamorados de ella. Su larga cabellera pelirroja, de un color tan vivo y brillante como la sangre humana, su delicada piel blanca y unos delgados labios rosas, sin mencionar una sonrisa que petrificaba los corazones de quien la veía. Esa mujer, que vino de quien sabe donde, fue la causa principal de la separación de esos dos buenos amigos y del inicio de una guerra.

 

            Summer escuchaba atenta la historia que la princesa le contaba, como una niña pequeña emocionada por el cuento que le relata algún adulto. Por algunos momentos, la peliverde se olvido que esa historia término en una guerra que llevaba más de cuarenta años cobrando vidas y más vidas y, que finalizaba con el sacrificio voluntario de la princesa Ariana.

 

            —Mi abuelo—continuo Ariana con la historia— y su amigo, el príncipe Joshua, jamás averiguaron de donde venía la extraña mujer, lo único que sabían de ella era su nombre: Elena. Fue a partir de ese encuentro que todo comenzó a cambiar, al menos, en la relación a ambos príncipes.

 

            — ¡Espera un momento!—le dijo Summer levantando la mano derecha y abriendo la palma—. Estas diciendo que esos dos mejores amigos se separaron por la influencia de una mujer y que toda la guerra que siguió a esa disputa, es por la misma razón.

 

            A Summer, ciertamente le costaba creer que semejante motivo allá sido el detonador de una guerra que ya lleva más de cuarenta años y, más importante aun, que la valiosa amistad de un par de chicos se haya visto arruinada por una mujer. La Cazadora no podía siquiera imaginar la gran belleza física que esa chica debía de poseer para separar y, poner el uno contra el otro, a dos amigos que más bien parecían hermanos de toda la vida.

 

            —Es precisamente como te digo o, al menos es como mi padre me lo contó y como su padre se lo contó a él. Por supuesto, hay cosas, detalles que mi abuelo no menciono nunca. No le gustaba hablar del asunto, pero lo poco que decía era que el que fue su “amigo” el príncipe Joshua, no era otra cosa sino un gran traidor que lo había engañado toda su vida y que toda la gente que nace en el reino de Before son igual de mentirosos, tramposos y manipuladores. Y, que se vengaría de ellos fuese como fuese, tardase lo que tardase. Aun si debía pasarle el odio a sus descendientes para que terminen lo que él empezó. Recientemente, mi padre ha querido ponerle fin a esta guerra que nuestros abuelos iniciaron, pero el rey Joseph, hijo del rey Joshua, por alguna razón se niega a aceptar los tratados de paz que mi padre ha decretado. Por supuesto, los ciudadanos del reino de Dragma, algunos, no desean que la guerra termine. Ahí quienes piensan que debemos dominar todo Before y hacer nuestra a su gente y todo lo que posean, solo así, la muerte de los muchos soldados habrá valido la pena. También argumentan que firmar la paz es igual a rendirse y mostrar debilidad y, que por lo tanto, es como tirar a la basura los sacrificios de los muchos soldados que murieron en combate.

 

            “Hace unos días, una carta firmada por el rey Joseph llego a manos de mi padre, en ella ponía que aceptaba la paz entre los reinos si le entregaba la mano de la princesa heredera del trono y así, formar una alianza de paz entre ambos reinos. Dicho de otra forma, un matrimonio de conveniencia. Mi padre tomo muy en serio esa carta y por supuesto, me consulto la posibilidad de ponerle fin a esta larga guerra si aceptaba casarme con el primogénito de la corona de Before. La verdad, no tuve que pensarlo mucho. Todo mi reino ha sufrido por culpa de una guerra tan absurda e ilógica como esa y de ser posible, si dentro de mí está el poder para ponerle fin a toda esta batalla… ¡entonces no puedo dudar! El deber de una princesa es anteponer el bien de su pueblo antes que el suyo. Debo hacerlo, aun si hay personas que creen que debemos seguir con la guerra por culpa del odio y la ira. No puedo permitir que haya más sacrificios, por ninguno de los dos lados.”

 

            Summer veía impresionada, pero sin demostrarlo en sus facciones, la resolución de la mujer que yacía sentada frente a ella. Allí, con un elegante vestido lleno de adornos, con una piel que se veía tan cálida y suave, con un cuerpo tan frágil que parecía que el más mínimo golpe pudiese romperla por completo. Una mujer delicada, sin mucha fuerza física, pero que ya sostiene sobre su espalda la responsabilidad de todo un reino y del final de una guerra. Ella haría lo que debía de hacer aun acosta de sus sentimientos personales.

 

            —No lo parece princesa, pero usted es una mujer muy fuerte—le dijo la Cazadora sonriendo. Luego, sin que nadie se lo haya pedido, Summer se arrodilla frente a la bella joven, pone su rodilla derecha sobre el suelo del carruaje e inclina la cabeza delante de la princesa—. Yo, Summer Green, Cazadora del Gremio, Eternal Soul, juro protegerla y escoltarla sana y salva hasta el reino de Before para que haga lo que tenga que hacer y salve a su pueblo.

 

            La princesa Ariana se había quedado muda de la impresión, ya que no esperaba que aquella chica fuese a hacer algo como eso. Lo que la joven peliverde estaba realizando en ese preciso momento, era la clásica reverencia que los caballeros le hacen a sus señores cuando juran servirles de por vida, solo que en esta ocasión, la Cazadora lo haría mientras durara la misión, luego de cumplirla, se retiraría.

 

            Summer ya conocía ese modo de comportarse de los caballeros para con sus reyes, solo que hasta el momento, nunca había conocido a una persona tan respetable y noble como lo era la princesa Ariana, por lo que nunca antes había hecho una reverencia ante nadie.

 

            “El mundo…, está lleno de personas.”

 

            Pensó para sí misma la joven de largo cabello verde.

 

            —Levanta la cabeza—le dijo la princesa en tono suave—, no es necesaria tanta formalidad. Yo no soy una princesa digna de tales reverencias. No puedo luchar de ninguna forma, esto es lo único que puedo hacer.

 

            — ¡No! Esta es su manera de luchar. No todas las peleas se libran con golpes y espadas. Las mejores victorias son las que se alcanzan sin derramar una sola gota de sangre…

 

            —Aunque a veces es inevitable que haya sangre…

 

            — ¡Aun así! Yo creo que su decisión es admirable. Piensa en la vida, no solo en la de su gente, sino también en las vidas de las personas del reino enemigo. Hay pocas personas como usted en el mundo.

 

            —Es muy doloroso sufrir la muerte de un ser querido, ya sea de un reino aliado o de un reino enemigo.

 

            — ¿Qué fue lo que ocurrió después?

 

            La princesa la miro confundida.

 

            — ¿Después?

 

            —Después de que esos dos príncipes conocieron a esa mujer llamada, Elena. ¿Cómo se inició su enemistad y todo el conflicto que desencadeno una guerra?

 

            La princesa Ariana miro fuera de su ventana, buscando los recuerdos en las nubes que surcaban el firmamento esa noche. Los alaridos y las fuertes voces de los guardias que la escoltaban, se volvían poco a poco más suaves y calladas. Tal parece que se estaban cansando de su pequeña fiesta y al final se iban rindiendo a los poderes del sueño. Más apartados de ellos, el capitán Rudolph hablaba con la compañera de Summer, Yura.

 

            —Es cierto, déjame ver…—la princesa cerró ambos ojos y se entregó a profundas reflexiones. Para cuando los recuerdos habían regresado, la bella joven posa su mirada en los llamativos ojos color ámbar de Summer—. Ni siquiera yo poseo toda la información, por lo que lo siguiente que te voy a contar es todo lo que sé.

 

            “Después de que los dos amigos se encontraron con esa misteriosa mujer de belleza insospechada, ambos comenzaron a competir entre ellos, cada uno, tratando de seducir a la chica de nombre, Elena. Al principio, sus competencias eran amigables e incluso infantiles, pero después de que esa mujer apareció en sus vidas, los que fueron alguna vez mejores amigos, casi hermanos de sangre; se volvieron desconfiados y celosos el uno del otro. Ambos se esforzaban todo lo que podían para impresionar a Elena. Cada uno le contaba historias increíbles sobre sus aventuras, le mostraban sus fuerzas y habilidades en combate, le hablaban de las fortunas de sus respectivos reinos y del pasado de los mismos. Tanto era su amor por esa misteriosa mujer, que cuando uno se le acercaba, el otro se ponía furioso. Así pasaron los días y luego las semanas. Los reyes de ambos reinos presionaban a sus respectivos hijos para que de una vez por todas tomaran a una mujer por esposa. Pero, tanto el príncipe Wilfred, como el príncipe Joshua, estaban obsesionados con esa mujer pelirroja llamada Elena; empecinados en tenerla para ellos solos. Entonces un día y sin previo aviso, la mujer desapareció sin dejar rastro y mi abuelo, el príncipe Wilfred, dejo de hablar con su mejor amigo. Se convenció así mismo que el príncipe Joshua había secuestrado a la bella dama y la retenía contra su voluntad, fue entonces que, convencido del secuestro, mi abuelo se dirigió a su padre, el rey de Dragma de aquella época y le pidió movilizar sus fuerzas para salvar a la mujer que mi abuelo amaba con locura. Por supuesto, el rey de aquel entonces rechazo la petición de mi abuelo, argumentando que no provocaría un conflicto armado con un reino aliado por algo tan nimio y simple como una mujer, y que si quería una, en el reino o en todo el mundo, había mujeres de sobra.

 

            “Mi abuelo no pudo creer la respuesta de su padre y salió furioso. Días después, los padres de mi abuelo, el rey Wilfredo y su esposa, quienes gozaban de excelente salud, murieron por causas misteriosas y, como es lógico, mi abuelo Wilfred heredo el trono como único hijo de la corona. Casi inmediatamente, le declaro la guerra al reino de Before, dispuesto a todo para recuperar al amor de su vida, sin importar el número de sacrificios. Aún más extraño, los Generales del reino no se opusieron a la guerra y partieron dispuestos a todo. De esa forma, la guerra contra el reino de Dragma comenzó. Y los que fueron una vez mejores amigos, no se volvieron a ver nunca más. Por su parte, mi abuelo, jamás volvió a ver a esa mujer llamada Elena, pero su odio por el reino de Before y por su rey, Joshua, nunca amaino sin importar los años transcurridos, fue todo lo contrario, cada día que pasaba, deseaba ver aplastado al reino, quemado hasta los cimientos y a toda su gente muerta.”

 

            —Ese fue el origen de la guerra entre Dragma y el reino de Before—concluyo la historia la princesa Ariana mientras veía el brillo de la luna que se alzaba alta en el firmamento. El viento frio de la noche no dejaba de pasar y mecía los cabellos de la joven doncella.

 

            — ¿Por qué tu padre no concluyo con la guerra después de que tu abuelo murió?—pregunto confundida la Cazadora.

 

            —Lo intento, muchas veces, pero el reino de Before nunca acepto sus tratados de paz, ni ellos, ni los ciudadanos de nuestro reino, quienes cegados por las calientes flamas de la venganza, exigían que todo el reino de Before fuera destruido. Como te dije antes, no fue sino hasta hace unos días que el rey Joseph, hijo del rey Joshua, le mando esa condición a mi padre para que la guerra concluyera y, henos aquí.

 

            Summer bajo un poco la mirada, meditando en la increíble historia que la princesa Ariana le había contado. Por más que le daba vueltas al asunto, no podía concebir la idea de que por una sola mujer, dos buenos amigos hayan entrado en las hambrientas garras de la guerra y se dispusieran a matar el uno al otro y a todo lo que lo represente. Fue entonces que Summer cayó en un punto que había omitido.

 

            — ¿Y qué paso con esa mujer llamada Elena? ¿El rey Joshua realmente la secuestro para él? De ser así, el actual rey del reino de Before, Joseph, debe ser hijo de ambos—conjeturó la Cazadora, a lo que la princesa negó con la cabeza.

 

            —Eso no lo sé. Ni mi padre, ni mi abuelo. Esa mujer simplemente desapareció. Pero mi abuelo sostuvo hasta el final que el rey Joshua la secuestro para él. Esa es toda la información que tenemos.

 

            — ¡Ehh! Ya veo. Es una historia increíble. Aunque, realmente se me hace difícil creer que todo esto comenzó por una mujer, por los celos y la obsesión.

 

            La princesa le dio la razón a Summer al asentir con la cabeza.

 

            —Mi abuelo amaba tanto a esa mujer que hasta soñaba con ella constantemente. Mi padre me contaba muchas veces sobre las ocasiones en que mi abuelo hablaba dormido. En cada uno de sus diálogos siempre mencionaba el nombre de Elena. Lo decía con ternura, con deseo y hasta con desesperación y, cada vez que despertaba y veía la realidad, su odio por el reino de Before y por Joshua, no hacía más que volverse más y más grande. Al final, ese odio y esos sueños, fueron los que acabaron con su vida. Siempre que mi abuelo despertaba de uno de esos sueños donde aparecía la mujer llamada Elena, parecía que una parte de él se marchitaba.

 

            Al escuchar las palabras de la princesa, Summer comenzó a prestar especial atención a todas sus descripciones y a reflexionar sobre algunas cosas importantes.

 

            —Princesa, si no es mucho problema, me podría decir el aspecto que tenía su abuelo en sus últimos momentos.

 

            —Claro, no hay ningún problema, pero… ¿Por qué?

 

            Summer entrecerró los ojos e inclino la cabeza un poco hacía abajo.

 

            —Es solo para verificar algunas ideas que tengo.

 

            La princesa acepto lo que Summer le pedía y paso a describir el físico de su abuelo, así como su estado de ánimo y demás cosas.

 

            —A mi abuelo solo lo he visto muy pocas veces, murió cuando yo aún era una niña, pero recuerdo a la perfección su aspecto físico. Su piel había adoptado una tonalidad negra, la piel se le pegaba a los huesos, dejando estos muy marcados, cuando despertaba de uno de esos sueños se le veía muy fatigado y deprimido y, pese a las muchas horas que dormía, despertaba cansado y susurrando el nombre de Elena, varias veces. Murió un día mientras dormía con una expresión muy triste en el rostro.

 

            La Cazadora escucho todo lo que la princesa le había contado, paso unos segundos sin decir nada, acomodando sus ideas con la vista fija en el suelo.

 

            — ¿Te encuentras bien?—le pregunto la princesa a Summer. Ésta le devolvió la mirada con una simple sonrisa en los labios y mostrándole el pulgar arriba, se levantó lista para irse.

 

            —Muchas gracias por contarme todo princesa, pero por ahora me marcho. Mañana nos espera un gran día y debe descansar.

 

            La princesa Ariana asintió con la cabeza y antes de que Summer cerrara la puerta del carruaje detrás de sí, le dice unas últimas palabras a la joven.

 

            —Princesa, me parece muy noble y admirable lo que está haciendo por su reino, pero…, creo que antes de aceptar ese compromiso forzado, debe aclarar sus propios sentimientos personales, al menos de esa forma, ya no habrá ningún arrepentimiento por parte de nadie. Creo que debe dejar libres sus propio deseos en lugar de mantenerlos encerrados dentro de usted, si lo hace, a la larga, su corazón terminara marchito y negro por todo lo que tuvo que soportar. Que tenga buenas noches.

 

            Y diciendo estas últimas palabras, la Cazadora cierra con suavidad la puerta detrás de sí misma, dejando atrás a una princesa confundida y con demasiadas cosas en la cabeza.

 

            El grupo de hombres se había quedado callado, las fogatas aun iluminaban la noche, el sonido del crepitad de la leña se mantenía constante al igual que las llamas danzarinas. Muchos de esos jinetes, al igual que sus caballos, se tumbaron sobre el suelo de roca y durmieron como si no hubiera un mañana.

 

            La Cazadora de largo cabello verde se aproximó a su compañera de viaje: Yura. Caminando en sentido contrario, el líder de la expedición, Rudolph Strauss, andaba en dirección contraria. Summer imagino que se la había pasado hablando con Yura mientras la peliverde hablaba con la princesa.

 

 

            Unos momentos antes…

 

            —Estoy aburrida—le dijo Yura al líder de la expedición con indiferencia en el tono de voz y mirando a la luna— cuéntame una historia para matar el tiempo.

 

            — ¿Por qué debería hacer eso? Yo no estoy aquí para divertirte—le reprendió el hombre.

 

            —Cállate y cuéntame una historia, si no lo haces, quizás me vaya por mi cuenta y los abandone en este lugar. A ver cuánto sobreviven sin mí.

 

            — ¿Es eso una amenaza?—entrecerró los ojos el líder de la expedición.

 

            —No. Es una promesa. No me gusta quedarme en lugares tan aburridos y perder el tiempo inútilmente.

 

            — ¡Es que acaso no tienes honor!—le espeto Rudolph a una altiva e indiferente Cazadora—. ¡Yo escuche que ustedes los Cazadores tenían el compromiso de nunca abandonar una misión una vez que la aceptan! ¿Es acaso eso una mentira?

 

            Al escuchar cierta palabra dicha por Rudolph, Yura no pudo evitar dejar escapar una pequeña risa burlona que se apresuró a reprimir.

 

            — ¿Honor? ¿Y para que quiero yo algo tan inútil como eso? ¡Por fortuna nunca lo he tenido!—dijo despectivamente y con tono burlón en la voz.

 

            —Aun si te marchas, todavía nos queda tu otra compañera.

 

            — ¿Quién? ¿La idiota de cabello verde?—y entonces Yura comenzó a reír quedadamente por unos segundos—. ¡No me hagas reír! ¡Si ni siquiera conocen las habilidades de esa fracasada buena para nada! Hasta donde sé, a ella solo le gusta ver pelear a los demás y no luchar ella misma. ¡Es una perdedora! No durarían ni una hora en ese bosque sin mí. Su linda y virgen princesita sería masacrada antes de que puedan correr o pedir ayuda.

 

            Las palabras altaneras y altivas de Yura comenzaban a hacer mella en el líder de la expedición. Deseaba tanto gritarle que se vaya, que no necesitaban a una persona con ese carácter arrogante y vanidoso, que ellos solos y su compañera de largo cabello verde, podían manejar el Bosque Negro por sí mismos.

 

            Estaba a punto de levantarse y darse la vuelta para irse cuando entonces vio el carruaje blanco de la princesa Ariana, en cuanto lo vio allí, quieto, grande e impresionante, se imaginó a la dulce, gentil, justa y hermosa joven que yacía dentro; pensando, reflexionando o durmiendo. Con su pequeño cuerpo que era tan frágil como el cristal, con su largo cabello que le llegaba hasta la espalda medía, con su piel blanca, cálida y suave, siendo protegida por unos trozos de tela. Se imaginó todo esto, junto a lo que encontrarían en el Bosque Negro, al mismo tiempo, recordando las muchas historias sobre lo que había en ese lugar y los pocos que lograron regresar con vida.

 

            Odiaba admitirlo, pero necesitaba y quería la fuerza de esa arrogante y altiva Cazadora. El capitán de la expedición, Rudolph Strauss, era un hombre controlado y justo, que sabía medir las capacidades de los demás y, tras ver a la chica en acción contra esos bandidos, supo que necesitaba de sus poderes, solo así, existía la posibilidad de pasar a través del peligroso bosque, no sin grandes sacrificios, pero la prioridad era la princesa, eso era todo. Él y los hombres que lo siguieron a esa misión por voluntad propia, sabían a lo que se enfrentarían. El capitán no ponía en duda la determinación de sus hombres, por lo que él debía de mostrar su propia resolución.

 

            —No tengo ninguna historia que pueda divertirte y tampoco soy muy creativo, así que no sé qué puedo decirte.

 

            —Cuéntame algo, lo que sea. Mientras me ayude a matar el tiempo, no me importa lo que tengas que decir.

 

            Rudolph indago en lo más profundo de su memoria y creyó encontrar algo que podría disfrutar la Cazadora…

 

            Los recuerdos de Rudolph lo llevaron a quince años en el pasado, a esa noche oscura y lluviosa, con vientos gélidos y afilados, con el silbido siniestro del aire al pasar corriendo y con los truenos rugiendo con ira ensordecedora. Aquella noche, un pequeño niño yacía sentado solo, frente a una vivienda, con una gabardina vieja y rasgada y con la capucha echada sobre su cabeza a modo de paraguas. Llevo sus rodillas al nivel de su pecho para retener y general un poco de calor extra. Más, cuando lo estaba consiguiendo y estando a punto de dormirse, una puerta se abre de golpe. El hombre que vivía en la casa frente a la cual estaba sentado el pequeño niño le soltó un balde de agua fría y, haciendo imposible mojarlo más de lo que ya estaba, esa agua sirvió para alejar al muchacho del mundo de sueños que tanto anhelaba.

 

            — ¡Te he dicho que no te quedes dormido frente a mi casa, pequeña rata vagabunda!—le grito el hombre una vez le hecho toda el agua—. ¡Ahora lárgate antes de que llame a los guardias y haga que te encierren!

 

            Sin energías para protestar y sin deseos de iniciar una pelea que no lo llevaria a ningún lado, el pequeño chico se levanta a regañadientes, con las piernas temblorosas debido al cansancio y al hambre que lo sometía desde hace unos días. Con pasos torpes, comienza a alejarse de la casa de ese hombre.

 

            No hubo avanzado unos cuantos metros cuando su pecho empezó a subir y bajar con rapidez, el muchacho respiraba con fuerza y exhalaba vaho, su corazón palpitaba con fuerza; su cansancio había llegado a un nivel tan profundo que ni cuanta se dio que un carruaje, tirado por dos caballos negros, estaba a punto de embestirlo.

 

            Afortunadamente, el cochero, un hombre viejo y calvo, pero con una excelente vista, alcanzo a verlo a tiempo, por lo que estiro con fuerza las cuerdas con las que sometía a ambos caballos, haciendo que estos se detuvieran con fuerza y estrepito, meciendo el carruaje y a quien sea que llevara a dentro con violencia.

 

            Frente a los dos caballos negros, el niño cayó hacia atrás, sus delgadas piernas ya no pudieron sostenerlo por más tiempo y finalmente se habían rendido al peso del chico. Antes de caer completamente inconsciente, bajo una lluvia que parecía no detenerse en poco tiempo y, con la capucha cubriéndole una parte del rostro, escucha como una puerta se abre y luego como se cierra, pero con mucha suavidad y con poca fuerza.

 

            — ¡Ah, princesa, no salga, está lloviendo!—escucho la voz del cochero. Al juzgar por el tono estaba preocupado—. ¡Espere un momento, no se acerque, es un indigente, quien sabe cuántos gérmenes tenga! Si la contagia, me meterá en grandes problemas con su padre y abuelo.

 

            — ¡Olvida eso, acerca la lámpara!—escucho entonces una nueva voz. Esta era mucho más suave y gentil, sin mencionar femenina e infantil. Sin duda alguna, perteneciente a una niña.

 

            Una brillante luz anaranjada se acercó de pronto y entonces el chico la pudo ver claramente. Una linda niña yacía arrodillada muy cerca de él, empapándose con el agua fría de la lluvia, con el cabello bien cuidado y usando buenas prendas de ropa, en su pobre capacidad analítica, el joven supuso que la doncella pertenecía a la nobleza. Pero no fue su bello rostro lo que llamo su atención, ni sus finas ropas, ni su elegante y suave vocabulario, tampoco el hecho de que tuviera un cochero que la llevara a donde sea que ella quisiera, no. Lo que capto todo su interés fueron esos hermosos y brillantes ojos que lo veían con suavidad y calidez. No había prejuicios, discriminación, odio o asco en aquellos bellos orbes brillantes.

 

            Antes de caer completamente inconsciente, esa mirada gentil, cálida y amable, fue algo que se le grabo intensamente en la memoria y que no lo olvidaría sin importar el tiempo transcurrido. 

Notas finales:

GRACIAS POR LEER EL CAPITULO Y HASTA LA PROXIMA.

 

PD: SI MUESTRAN PROBLEMAS CON LOS OTROS CAPITULOS, POR FAVOR, HAGANMELO SABER EN UN COMENTARIO. TRATARE DE RESOLVER EL PROBLEMA TAN PRONTO ME SEA POSIBLE.

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