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The bourbon kings 1 - Adaptación SasuSaku por chloe_moony

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Notas del fanfic:

Adaptación de la obra del mismo nombre de J. R. Ward.

SasuxSaku

Notas:

Ni los personajes ni la trama me pertenece, solo adapto la historia de J. R. Ward al universo de Naruto, de Masashi Kishimoto

 

CHARLEMONT, KENTUCKY.

La niebla se cernía sobre las apacibles aguas de Ohio como el aliento de Dios, y los árboles en el lado de la orilla Charlemont del Camino del Río eran de tantos tonos de verde primavera, que el color requería un sexto sentido para absorberlos todos. En lo alto, el cielo era de un azul turbio y blanquecino, el tipo de cosa que veías en el norte sólo en julio, y a las siete y media de la mañana, la temperatura ya era de veintitrés grados.

Era la primera semana de mayo. Los siete días más importantes en el calendario, superando el nacimiento de Cristo, la Independencia de los Estados Unidos, y Año Nuevo. La 139ª carrera de caballos de Charlemont era el sábado.

Lo que significaba que todo el estado de Kentucky se encontraba en un frenesí de carreras de pura sangre.

Mientras Sakura Haruno se acercaba a la desviación para su trabajo, viajaba con una alta adrenalina que había sido bombeada por unas buenas tres semanas, y sabía por experiencia que este ánimo suyo no se desinflaría hasta después de la limpieza del sábado. Al menos se encontraba, como siempre, yendo contra el tráfico, dirigiéndose hacia el centro de la ciudad y haciendo buen tiempo: su recorrido era de cuarenta minutos cada trayecto, pero no en las versiones de hora pico de aparcamientos densamente poblados de Nueva York, Boston o Los Ángeles, lo que en su estado mental actual le causaría que su cabeza se nublara de humo nuclear. No, el viaje a su trabajo fueron veintiocho minutos de la granja de Indiana, seguido de seis minutos de retrasos de puentes e intrincadas carreteras, culminando con estos seis a diez minutos en contra de la marea paralela al río.

A veces estaba convencida de que los únicos autos yendo en su dirección eran el resto del personal que trabajaba en Oriental con ella.

Ah, sí, Oriental.

La Finca Familiar Uchiha, o FFU, como eran marcadas sus entregas, se encontraba en lo alto de la colina más grande del área metropolitana de Charlemont y comprendía una casa principal de más de seis mil metros cuadrados con tres jardines, dos piscinas y una vista de trescientos sesenta grados del condado de Washington. También había doce cabañas en la propiedad, así como diez edificios anexos, una granja en pleno funcionamiento de más de cuarenta hectáreas, un establo de veinte caballos que fue convertido en un centro de negocios, y un campo de golf de nueve hoyos. El cual estaba iluminado. En caso de que necesitaras trabajar en tu chip a la una de la madrugada.

Por lo que había escuchado, la enorme parcela se le concedió a la familia en 1778, después de que el primero de los Uchiha llegara al sur desde Pennsylvania con el entonces coronel Madara Uchiha, y trajera tanto sus ambiciones como su bourbon, haciendo tradiciones en el territorio autónomo naciente. Un avance rápido de casi doscientos cincuenta años, y tenías una mansión federal del tamaño de una pequeña ciudad en esa colina, y unas setenta y dos personas trabajando en la propiedad a tiempo parcial y completo.

Todos los cuales seguían reglas feudales y un rígido sistema de castas que se encontraba justo sacado de Downton Abbey. O tal vez la rutina de la Condesa Viuda de Grantham  era un poco demasiado progresista. Los tiempos de Guillermo el Conquistador eran probablemente más aptos.

Así que, por ejemplo, y esto aquí era solamente una conjetura de una película del canal Lifetime, ¿si una jardinera se enamoraba de uno de los preciosos hijos de la familia? ¿Incluso si ella era una de los dos horticultores en jefe, y tenía una reputación nacional y una maestría en arquitectura paisajista de la universidad de Cornell? Eso simplemente no se hacía.

Sabrina sin el final feliz, querida.

Maldiciendo, Sakura encendió la radio con la esperanza de conseguir que su cerebro se callara. No llegó muy lejos. Su Toyota Yaris tenía el sistema de altavoces de una casa Barbie: tenía pequeños círculos en las puertas que se suponía bombeaban la música, pero eran sobre todo para fingir, y hoy, la estación nacional saliendo de esos posavasos no era suficiente. El sonido de una ambulancia acelerando detrás de ella fácilmente disipó el alto repiqueteo de las noticias, pisó el freno y se movió con cuidado hacia un lado. Después de que pasó el ruido y las luces parpadeantes, se reincorporó al camino y tomó una gran curva tanto en el río como en la carretera… y allí estaba, la gran mansión blanca de los Uchiha, muy alta en el cielo, el sol naciente viéndose obligado a trabajar en torno a su diseño regio y simétrico.

Ella creció en Plattsburgh, Nueva York, en un huerto de manzanas. ¿Qué diablos pensó hace casi dos años cuando dejó que Sasuke Uchiha, el hijo menor, entrara a su vida? ¿Y por qué todavía estaba, después de todo este tiempo, preguntándose sobre los detalles?

Vamos, no era como si fuera la primera mujer que consiguía ser bien seducida por él; Sakura frunció el ceño y se inclinó sobre el volante.

La ambulancia que la pasó se dirigía hasta el costado de la colina de la FFU, sus luces rojas y blancas parpadeando a lo largo de la callejuela de árboles de arce.

”Oh, Dios ”murmuró.

Rezó para que no fuera quien pensaba que era. Pero vamos, su suerte no podía ser tan mala. ¿Y no era triste que eso fuera lo primero que le vino a la mente en lugar de preocuparse sobre quien estuviera herido/enfermo/desmayado?

Procediendo por las puertas de hierro forjado, con monogramas, que se cerraba, giró a la derecha casi unos trescientos metros después. Como empleada, se veía obligada a utilizar la entrada de servicio con sus vehículos, sin excusas, sin excepciones. Porque Dios no quiera que un auto con un precio por debajo de cien mil dólares fuera visto frente a la casa. Vaya, se estaba poniendo perra, decidió. Y después de la carrera, tendría que tomar unas vacaciones antes de que la gente pensara que se hallaba pasando por la menopausia dos décadas antes.

La máquina de coser bajo el capó del Yaris se revolucionó cuando bajó el camino plano que iba alrededor de la base de la colina. El campo de maíz vino primero, el estiércol ya puesto y revuelto encima, en preparación para la siembra. Y luego estaban los jardines de flores de corte llenos de las primeras plantas perennes y anuales, las cabezas de las primeas peonías gruesas como pelotas de béisbol y no más oscuras que el rubor de unas mejillas ingenuas. Después de eso, se encontraban las casas y viveros de orquídeas, seguidas de edificios anexos con la franja e instalaciones de mantenimiento de equipos en ellos, y luego la alineación de cabañas de dos y tres dormitorios de la época de los años cincuenta. Eran tan desiguales y elegantes como un set de latas de azúcar y harina en una encimera de formica.

Acomodándose en el estacionamiento del personal, salió, dejando atrás su hielera, sombrero y bolso con su protector solar. Trotando hacia el edificio principal de mantenimiento, entró en la cueva con olor a gasolina y aceite a través de la bahía abierta a la izquierda. La oficina de Jiraiya McAdams, el encargado principal, se encontraba a un lado, las hojas de vidrio nublado todavía lo suficientemente translúcidas para saber que las luces se hallaban encendidas y que alguien se movía por ahí.

No se molestó en tocar. Abriendo la débil puerta, ignoró las chicas pin-up medio desnudas en el calendario Pirelli. ”Jiraiya…

El viejo de sesenta y dos años acababa de colgar el teléfono con su mano de oso, su rostro quemado por el sol con la piel agrietada tan sombría como nunca la había visto. Cuando miró a través de su escritorio desordenado, supo para quién era la ambulancia incluso antes de que él dijera el nombre.

Sakura se llevó las manos a la cara y se apoyó contra el marco de la puerta. Se sentía muy mal por la familia, por supuesto, pero era imposible no personalizar la tragedia y querer ir a vomitar en alguna parte.

El único hombre que no quería volver a ver… regresaba a casa. Bien podría conseguirse un cronómetro.

 

 

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NUEVA YORK, NUEVA YORK

”Vamos. Sé que me quieres.

Sasuke Uchiha miró alrededor de la cadera que se hallaba apoyada junto a su pila de fichas de póquer. ”Suban la apuesta, muchachos.

”Estoy  hablando  contigo.  ”Un  par  de  falsos  pechos  llenos, parcialmente cubiertos, aparecieron sobre el abanico de  cartas en sus manos”. Hola.

Es hora de fingir interés en algo, cualquier cosa, pensó Sasuke.

Lástima que el apartamento de un dormitorio de Midtown era un piso de soltero hecho en nada que fuera funcional. Y porqué molestarse mirando  las  caras  de  lo  que  quedaba  de  los  seis  hijos  de  puta  que empezaron a jugar hace ocho horas. Ninguno de ellos demostró ser digno de algo más que mantener el ritmo con las apuestas altas. Descifrar lo que los delataba, incluso como una estrategia de escape, no valía la pena la fatiga visual a las siete y media de la mañana.

”Hollllllaaaa…

”Ríndete, cariño, no está interesado ”murmuró alguien.

”Todos están interesados en mí.

”Él no. ”Shikamaru Nara, el anfitrión y compañero de piso, lanzó el valor de mil dólares en fichas”. ¿No es así, Sasuke?

”¿Eres gay? ¿Él es gay?

Sasuke trasladó a la reina de corazones junto al rey de corazones. Movió a la jota junto a la reina. Quería empujar a la cirugía de pechos con boca al suelo.

”Dos de ustedes no han colocado su apuesta inicial.

”Estoy fuera, Uchiha. Demasiado rico para mi sangre.

”Entro… si alguien me presta mil dólares.

Shikamaru miró al otro lado de la mesa verde y sonrió. ”Somos tú y yo de nuevo, Uchiha.

”Ansioso por tomar tu dinero. ”Sasuke escondió apretadamente sus cartas”. Es tu jugada…

La mujer se inclinó de nuevo. ”Me encanta tu acento sureño.

Los ojos de Shikamaru se estrecharon detrás de sus gafas de montura. ” Debes apartarte de él, bebé.

”No soy estúpida ”dijo, arrastrando las palabras”. Sé exactamente quién eres y cuánto dinero tienes. Bebo tu bourbon…

Sasuke se echó hacia atrás y se dirigió al tonto que trajo al accesorio hablador. ”¿Billy? En serio.

”Sí, sí. ”El tipo que quiso endeudarse con mil dólares se levantó”. De todos modos, el sol está saliendo. Vámonos.

”Quiero quedarme…

”Nop, ya terminaste. ”Billy tomó a la rubia tonta con el problema de la inflada autoestima por el brazo y la acompañó hasta la puerta”. Te llevaré a casa, y no, él no es quien crees que es. Hasta luego, idiotas.

”Sí, lo es… Lo he visto en revistas…

Antes de que la puerta pudiera cerrarse, el otro tipo que había sido escurrido se puso de pie.

”También me voy de aquí. Recuérdenme nunca jugar con ustedes dos de nuevo.

”No haré nada de eso ”dijo Shikamaru mientras alzaba una palma”. Dile a la esposa que dije hola.

”Puedes decirle tú mismo cuando te veamos en Sabbat.

”Eso de nuevo.

”Cada viernes, y si no te gusta, ¿por qué sigues apareciendo en mi casa?

”Comida gratis. Es así de simple.

”Como si necesitaras la caridad.

Y luego, se encontraron solos. Con más de doscientos cincuenta mil dólares en fichas de póquer, dos barajas de cartas, un cenicero lleno de colillas de cigarro y ninguna rubia tonta.

”Es tu apuesta ”dijo Sasuke.

”Creo que quiere casarse con ella ”murmuró Shikamaru mientras lanzaba más fichas en el centro de la mesa”. Billy. Aquí hay veinte de los grandes.

”Entonces debería examinarse la cabeza. ”Sasuke pagó la apuesta de su viejo hermano de fraternidad y luego la dobló”. Patético. Ambos.

Shikamaru bajó sus cartas.

”Déjame preguntarte algo.

”No lo hagas muy difícil. Estoy borracho.

”¿Te gustan?

”¿Las fichas de póquer? ”En el fondo, un celular comenzó a sonar”. Sí, me gustan. Así que, si no te importa poner unas cuantas más de las tuyas en…

”No, las mujeres.

Sasuke alzó la vista. ”¿Disculpa?

Su amigo más antiguo puso un codo sobre el tapete y se inclinó. Su corbata desapareció al inicio del juego, y su camisa previamente almidonada y de un blanco brillante, ahora se encontraba tan flexible y relajada como una camiseta tipo polo. Sin embargo, sus ojos se hallaban trágicamente agudos y concentrados.

 ”Me escuchaste. Mira, sé que no es de mi incumbencia, pero, ¿apareciste aquí hace cuánto tiempo? Como, casi dos años. Vives en mi sofá, no trabajas, y lo entiendo dado cuál es tu familia. Pero no hay ninguna mujer, no…

”Deja de pensar, Shikamaru.

”Lo digo en serio.

”Entonces apuesta.

Su celular se quedó en silencio. Pero no su amigo.

”La universidad fue hace toda una vida. Muchas cosas pueden cambiar.

”Al parecer no si todavía estoy en tu sofá…

”¿Qué pasó contigo, hombre?

”Morí esperando que apostaras o te retiraras.

Shikamaru refunfuñó mientras armaba una pila de fichas rojas y azules y las arrojaba al centro.

”Otros veinte mil.

”Eso me gusta más. ”El celular comenzó a sonar de nuevo”. Lo cubriré. Y lo subiré cincuenta. Si te callas.

”¿Seguro que quieres hacer eso?

”¿Consigo callarte? Sip.

”Ponerse agresivo en el póquer con un banquero de inversión como yo. Los clichés están ahí por una razón; soy codicioso y muy bueno con las matemáticas. A diferencia de los de tu especie.

”Mi especie.

”La gente como ustedes los Uchiha no saben cómo hacer dinero, han sido entrenados para gastarlo. Ahora, a diferencia de la mayoría de los aficionados, tu familia en realidad tiene un flujo de ingresos; aunque eso es lo que no los deja aprender algo. Así que no estoy seguro de que sea un valor añadido a largo plazo.

Sasuke pensó de nuevo por qué finalmente dejó Charlemont para siempre. ”He aprendido bastante, confía en mí.

”Y ahora suenas amargado.

”Me aburres. ¿Se supone que deba disfrutar eso?

”¿Por qué nunca vas a casa para Navidad? ¿Acción de Gracias? ¿Pascua?

Sasuke desplomó sus cartas y las puso boca abajo sobre el tapete. ”Ya no creo en Santa o en el Conejito de Pascua, maldita sea, y el pavo está sobrevalorado. ¿Cuál es tu problema?

Pregunta equivocada. Sobre todo después de una noche de póquer y bebida. Sobre todo para un tipo como Nara, que era rotundamente incapaz de ser otra cosa más que perfectamente honesto.

”No me gusta que estés tan solo.

Tienes que estar bromeando.

”Soy uno de tus amigos más antiguos, ¿no? Si no te lo digo como es, ¿quién lo hará? Y no te enojes conmigo; escogiste a un judío de Nueva York, no a uno de los otros mil sureños remilgados que fueron a esa universidad ridícula, para ser tu perpetuo compañero de piso. Así que jódete.

”¿Jugaremos esta mano?

La mirada perspicaz de Shikamaru se estrechó.

”Respóndeme una cosa.

”Sí, estoy reconsiderando seriamente por qué no me quedé con Wedge o Chenoweth justo ahora.

”Ja. No podrías soportar a ninguno de esos dos más de un día. A menos que estés borracho, lo que en realidad, has estado consecutivamente durante los últimos tres meses y medio. Y esa es otra cosa con la que tengo un problema.

”Apuesta. Ahora. Por el amor de Dios.

”¿Por qué…?

Cuando ese teléfono sonó por tercera vez, Sasuke se puso de pie y caminó al otro extremo de la habitación. Sobre la barra, junto a su billetera, la pantalla brillante estaba iluminada, no se molestó en mirar quién era. Sólo contestó la llamada porque era eso o cometer homicidio.

La voz sureña al otro extremo de la línea dijo cuatro palabras:

”Tu mamá está muriendo.

A medida que el significado se asimilaba en su cerebro, todo se desestabilizó a su alrededor, las paredes cerrándose, el piso sacudiéndose, el techo colapsando sobre su cabeza. Los recuerdos no vinieron tanto como para embestirlo, el alcohol en su sistema sin hacer algo para calmar el ataque.

No, pensó. No ahora. No esta mañana. Aunque, ¿alguna vez habría un buen momento? “Nunca” era lo único aceptable en el calendario para esto.

Desde la distancia, se escuchó hablar. ”Estaré allí antes del mediodía. ”Y luego colgó.

”¿Sasuke? ”Shikamaru se puso de pie”. Oh, mierda, no te desmayes. Tengo que estar en Eleven Wall en una hora y necesito una ducha.

Desde una vasta distancia, Sasuke observó su mano estirarse y recoger su cartera. Puso eso y el teléfono en el bolsillo de sus pantalones y se dirigió a la puerta.

”¡Sasuke! ¿A dónde carajos vas?

”No me esperes despierto ”dijo mientras salía.

”-¿Cuándo regresarás? Oye, Sasuke… ¿qué mierda?

Su viejo y querido amigo seguía hablándole mientras Sasuke se alejaba, dejando que la puerta se cerrara a su paso. En el otro extremo de la sala, él le dio un puñetazo a una puerta de acero y comenzó a bajar  corriendo la escalera de concreto.

A medida que sus pisadas resonaron por todas partes, y giraba curva tras curva, marcó un número familiar. Cuando contestaron la llamada, dijo: ”Es Sasuke Uchiha. Necesito un jet en Teterboro ahora… hacia Charlemont.

Hubo una breve pausa, y luego el asistente ejecutivo de su padre regresó a la línea. ”Señor Uchiha, hay un jet disponible. He hablado directamente con el piloto. Los planes de vuelo se presentan mientras hablamos. Una vez que llegue al aeropuerto, proceda a…

”Sé dónde está nuestra terminal. ”Irrumpió en el vestíbulo de mármol, asintiéndole al portero, y siguió hacia las puertas giratorias”.Gracias.

Sólo algo rápido, se dijo mientras colgaba y detenía un taxi. Con un poco de suerte, estaría de vuelta en Manhattan y con el molesto Shikamaru al anochecer, a medianoche a más tardar. Diez horas. Máximo quince.

Sin embargo, tenía que ver a su mamá. Eso era lo que hacían los chicos sureños.

 

 

 

Notas finales:

Espero que les haya gustado. Nos leemos en el siguiente capítulo.

 

Ni los personajes ni la trama me pertenece, solo adapto la historia de J. R. Ward al universo de Naruto, de Masashi Kishimoto

 

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