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Saga The Dark Elements 3. Every Last Breath ~~Adaptación SxS~~ por chloe_moony

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Notas del fanfic:

Tercer y último libro de la saga The dark elements de Jennifer l. Armentrout. Adapatación a la pareja SxS

 

 

 

Ni la historia ni los personajes me pertenecen.

Notas:

Hola!!

¿Que tal el fin de semana? El mio estuvo bien. Aquí les traigo el primer capítulo del tercer y último libro de la trilogía The Dark Elements, de Jennifer L. Armentrout. 

En este ya se desvela toda la trama y vemos qué pasa con Sakura, Sasuke, Naruto y compañía. Espero que les guste y disfruten de la lectura ^^

 

Ni la historia ni los personajes me pertenecen.

Capítulo 1

 

Estaba plantada en el medio de la sala de Ino cuando todo mi mundo se estrelló alrededor de mí una vez más.

Kiba era el Lilin.

Un agudo terror me mantuvo inmóvil, apoderándose del aire en mis pulmones mientras me quedaba mirando a quien solía ser uno de mis amigos más cercanos de todo el mundo. Debido al familiar demoníaco, Bambi, y al ser incapaz de ver las almas mientras ella había estado enlazada a mí, no había visto lo que se encontraba justo frente a mi cara todo este tiempo. Ninguno de nosotros se había dado cuenta, pero se trataba de Kiba; él había sido el causante del caos en la escuela y todas las muertes recientes. En vez de arrancar las almas con un simple toque, como sabía que los Lilin podían hacer, se había tomado su tiempo, tomando un poco aquí y allá. Jugando con sus víctimas y jugando con nosotros. Jugando conmigo.

Salvo que lo que estaba de pie en la casa de Ino estaba… estaba básicamente usando la piel de Kiba, un disfraz perfectamente confeccionado, porque el verdadero Kiba… ya no existía más. El dolor por saber que mi amigo estaba muerto, que lo había estado por un tiempo sin que ninguno de nosotros lo supiera, me rasgó profundamente, haciéndome sufrir por mi hueso y tejidos. No había sido capaz de salvarlo. Ninguno de nosotros había podido, y ahora su alma… su alma se encontraba debajo, donde todas las almas que fueron tomadas por un Lilin irían. Mi estómago se apretó.

 r13;No puedes derrotarme r13;dijo el Lilin, su voz idéntica a la de Kibar13;. Por lo tanto, únete a mí.

r13;¿O qué? r13;Mi corazón golpeteó como un martillo neumático en mi pechor13;. ¿O muere? No es muy cliché o algo así.

El Lilin inclinó la cabeza a un lado.

r13;De hecho, no iba a decirte eso. Te necesito para que me ayudes a liberar a nuestra madre. Sin embargo, el resto de ellos puede morir.

Nuestra madre. Antes de que pudiera preocuparme por la repugnancia de  estar relacionada con la criatura que había matado a mi amigo y causado tanta matanza, Naruto cambió a su verdadera forma, distrayéndome. Su camiseta  se rasgó en la espalda cuando sus alas se desplegaron y su piel se oscureció al granito oscuro de los Guardianes. Dos cuernos brotaron, dividiendo su cabello rubio ondulado a medida que se enroscaban hacia atrás, y sus orificios nasales se aplanaron. Cuando separó los labios para soltar un gruñido de advertencia, los colmillos aparecieron. Dio un paso hacia Kiba, sus enormes manos cerrándose en puños.

r13;¡No lo hagas! r13;grité. Naruto se detuvo, su cabeza girando bruscamente en mi direcciónr13;. No te acerques a él. Tu alma r13;le recordé mientras mi corazón latía rápido. O lo que quedaba del alma de Naruto, considerando que había tomado accidentalmente un pequeño bocado de ella hace no mucho tiempo.  Naruto retrocedió, su postura cautelosa.

Regresé mi atención al mal disfrazado como Kiba. Cualquiera sea la cosa parada frente a nosotros, compartíamos la misma carne y sangre. Sólo recientemente había aprendido con exactitud cómo me había vuelto parte demonio y parte Guardián. Era la hija de Kaguya y esta… esta cosa de verdad era una parte de mí. Había nacido de Kaguya y de mi sangre, y era tan malvado como Kaguya. ¿Quería liberarla? Imposible. Si Kaguya terminaba en la superficie, el mundo como lo conocíamos irrevocablemente cambiaría.

r13;No voy a ayudarte a liberar a Kaguya. r13;No iba a referirme a ella como nuestra madre. Puajr13;. Eso no va a pasar.

El Lilin sonrió a la vez que me observaba con ojos oscuros y profundos.

r13;Acércate tanto como quieras. r13;Ignoró mi declaración, burlándose de Naruto. Diablos, burlándose de todos nosotrosr13;. Ella no es la única en este cuarto con gusto por el alma de un Guardián.

Aspiré una bocanada brusca y dolorosa de aire a la vez que Ino soltaba un gemido. En cuestión de un segundo, su relación con Kiba apareció delante de mí. Ellos habían sido amigos desde siempre y sólo hace poco ella había reconocido que Kiba siempre, siempre había estado enamorado de ella. Pero no había comenzado a prestarle atención real hasta que Kiba había comenzado a cambiar… Oh Dios. Ino debía estar rompiéndose completamente, viendo al chico que finalmente amaba convertirse en algo peor que los monstruos que merodeaban las calles en la noche, pero no podía permitirme quitar mi concentración del Lilin. Podría hacer un movimiento en cualquier momento, y tres de nosotros en este cuarto eran vulnerables al peor tipo de ataque que podía entregar.

r13;No hay nada como tomar un alma pura, pero ya lo sabes, Sakura. Toda esa calidez y bondad bajando tan suave como el más rico chocolate. r13;El Lilin inclinó  la barbilla hacia arriba y soltó un gemido que normalmente hubiera causado que mis oídos ardieranr13;. Pero tomándote tu tiempo, degustar el sabor es mucho más decadente. Deberías intentarlo, Sakura, y dejar de ser tan glotona cuando te alimentas.

r13;Y tú deberías cerrar el pico. r13;Calor irradiaba del poderoso demonio parado a mi lado. Sasuke, el reinante Príncipe Heredero del Infierno, no había cambiado todavía, pero podía decir que se encontraba a punto de hacerlo. La furia goteaba de sus palabrasr13;. ¿Qué tal eso?

El Lilin ni siquiera escatimó una mirada en la dirección de Sasuke.

r13;Me gustas. De verdad así es, príncipe. Qué pena que vayas a terminar muerto.

Mis dedos se doblaron, las uñas mordiendo mis palmas mientras el enfado atravesaba mi sistema, ardiente y amargo. Mis emociones estaban dispersas. Por encima de todo lo demás que había ido mal últimamente, estaba aquí parada entre Sasuke y Naruto, algo que era mil veces incómodo en un día normal, pero ahora, luego de que Sasuke… No podía concentrarme en eso en este momento.

r13;Eres muy valiente, haciendo amenazas cuando te superamos en número.

Alzó un hombro en un gesto esencialmente de Kiba que envió un surco de dolor a través de mí.

r13;¿Qué tal si sólo soy inteligente? r13;preguntó resueltamenter13;. ¿Y qué tal si sé mejor que todos ustedes cómo terminará esto?

r13;Hablas mucho r13;gruñó Sasuke, avanzandor13;. Y me refiero a mucho. ¿A qué se debe que los chicos malos siempre tengan que dar asquerosamente largos y aburridos monólogos? Simplemente lleguemos a la parte de la matanza, ¿bien?

La boca del Lilin formó una sonrisa desigual.

r13;Tan ansiosos de sufrir la muerte final, ¿no?

r13;Es más como muy ansiosos de acabar contigo, bocazas r13;retrucó Sasuke, moviéndose por lo que de nuevo estaba de pie directamente a mi lado.

r13;¿Has sido tú todo este tiempo? r13;La voz de Ino tembló bajo el peso del dolor que debía estar sintiendor13;. ¿No has sido Kiba? No desde…

r13;No desde que Dean desató sus puños furiosos. Fue divertido. r13;El Lilin empezó a carcajearse mientras esos ojos oscuros se deslizaban en su direcciónr13;. Kiba no ha estado en casa en bastante tiempo, pero puedo asegurártelo, disfruté… nuestro tiempo juntos tanto como seguramente él lo habría disfrutado. Ya sabes, si eso te da algún consuelo.

 Ella llevó las manos a su boca, amortiguando las palabras a la vez que lágrimas caían por su pálido rostro.

r13;Oh Dios mío.

r13;Para nada r13;murmuró sedosamente.

Di un paso hacia Ino, atrayendo la atención del Lilin. Estaba asqueada tanto como ella, completamente repugnada.

r13;¿Por qué? r13;exigír13;. Has estado cerca de nosotros por semanas. ¿Por qué no has atacado a ninguno?

El Lilin suspiró con pesadez.

r13;No soy todo acerca de violencia, muerte y sangre. Descubrí rápidamente que hay muchas cosas divertidas que hacer además de eso, cosas que he disfrutado profundamente. r13;Le guiñó un ojo a Ino, y vi todo rojo.

Mi piel hormigueó como si miles de hormigas rojas estuvieran caminando encima.

r13;No la mires. No le hables o siquiera respires en su dirección, y ni siquiera pienses en volver a tocarla.

r13;Oh, he hecho más que eso r13;contestó el Lilinr13;. Mucho más. Todo lo que tú Kiba desea poder haber tenido y no tuvo las bolas de hacer. Pero ya sabes, en este momento él no está preocupado por esas cosas. Verás, lo consumí; su alma en su totalidad. Ni una parte permanece en este plano. No es un espectro como los otros que se cruzaron en mi camino. No jugué con mi comida cuando se trató de él, tomando pequeños bocados. No, se ha ido. Está en…

Varias cosas sucedieron a la vez. Ino se lanzó hacia el Lilin su mano levantada como si estuviera a punto de sacar a golpes la burlona sonrisa de su rostro. El Lilin se giró hacia ella, y aunque no había tomado su alma todavía por alguna razón, ahora sabía que no había garantías. El Lilin era impredecible. Había expuesto lo que era de verdad, y sentí que había dejado de seguirnos la corriente. Estaba al alcance de los brazos de ella y yo… bueno, como que perdí la razón. La ira me iluminó desde el interior. El cambio se apoderó de mí sin siquiera intentarlo. Al igual que cambiarse un suéter, dejé ir la forma humana que había usado por tanto tiempo, y en cierto modo, a la que me había aferrado desesperadamente. Nunca antes había sido tan fácil. Los huesos no se rompieron y volvieron a entretejer. La piel no se estiró, sino que sentí la mía endurecerse, volviéndose resistente a la mayoría de cuchillos y balas. Mi paladar hormigueó cuando mis colmillos bajaron, dientes diseñados para cortar a través de incluso la piel de un Guardián, y definitivamente la de un Lilin. Justo debajo de la base de mi cuello y a ambos lados de mi columna, mis alas se liberaron y desplegaron. Hubo una brusca inhalación de alguien en la sala, pero no estaba prestando atención.  Moviéndome tan rápido como una cobra atacando, sujeté a Ino del brazo y la empujé detrás de mí. Me interpuse entre ella y el Lilin.

r13;Dije que no la tocaras. No la mires. Ni siquiera respires en su dirección. Lo haces, y te arrancaré la cabeza de los hombros y la arrojaré por la ventana.

El Lilin se sacudió, tambaleándose un paso hacia atrás. Los pozos oscuros de sus ojos se agrandaron. La sorpresa inundó su cara y sus labios se curvaron hacia atrás.

r13;Eso no es un juego justo.

¿Qué demonios? ¿Acaso era miedo lo que vi en su rostro?

r13;¿Parece como si me importara?

Entonces el Lilin desapareció, girando y abandonando la casa con una rapidez que me dejó de pie allí, mirando estúpidamente a la puerta vacía. No comprendía. ¿El Lilin ni siquiera había pestañeado cuando se trató de Naruto o Sasuke, pero yo había cambiado de forma y había salido huyendo con el rabo entre las patas?

 Uh.

r13;Bueno, eso fue… decepcionante. r13;Me di la vuelta con lentitud, metiendo mis alas atrás. Lo primero que vi fue a Naruto.

Él había regresado a su forma humana. Naruto siempre, incluso cuando parecía agotado, podía parecer sacado de la revista Town and Country. Su buen aspecto iba más allá del típico estadounidense e iba directo a pueblo maravilla, donde los habitantes eran cada chica del planeta. Se veía tal y como me imaginaba a los ángeles. Ojos azules vibrante y rasgos casi angelicales, pero me miraba fijamente con la boca ligeramente abierta. Su rostro absolutamente magnífico estaba pálido, algo que hacía a las sombras implacables bajo sus ojos resaltar marcadamente. Me miraba como si nunca antes me hubiera visto, lo cual era extraño, porque había crecido conmigo. Me sentí como una especie de espécimen. Un hilo de malestar bajó por mi columna a medida que mi mirada se movía hacia el sofá. En algún momento, Naruto se había acercado a donde Ino había aterrizado. Esperaba encontrarla meciéndose hecha un ovillo, pero me miraba boquiabierta también, con las manos apoyadas contra sus mejillas, y una expresión que en cualquier otro momento me habría causado risa. Pero no ahora.

Mi ritmo cardíaco se disparó a toda velocidad cuando me giré hacia el fondo de la sala, donde Sasuke estaba parado. Mi mirada chocó con ojos del color del onix. Los suyos estaban amplios, con las pupilas verticales. Aun así, él era digno de ver. Sasuke era… bueno, no había nadie que caminara en esta tierra que se pareciera en absoluto a él. Probablemente tenía que ver con el hecho de que no era humano de ninguna manera, pero era impresionante. Siempre lo había sido, incluso cuando se había arreglado en puntas su cabello negro. Yo prefería la apariencia simple que lucía ahora con el cabello cayéndole sobre la frente, rozando la punta de sus orejas y los arcos de las cejas igualmente oscuras. Los ojos negros se inclinaban ligeramente en las esquinas exteriores. Tenía pómulos y una mandíbula con los  que se podía cortar vidrio, un rostro que cualquier artista moriría por dibujar… o tocar. Y esos labios llenos y expresivos estaban abiertos.  Su piel tostada no estaba pálida y no me estaba mirando boquiabierto como si yo encajara bajo un microscopio, pero me miraba con asombro tal como lo hacía Naruto. La inquietud se convirtió en bolas de pavor, estableciéndose fuertemente en mi estómago.

r13;¿Qué? r13;susurré, mirando alrededor de la salar13;. ¿Por qué todos están mirándome como… como si hubiese algo mal en mí?

No podía haber sido porque le había dicho al Lilin que le arrancaría la cabeza. Sí, era un poco menos violenta la mayoría de los días, pero en la última semana o así, había pensado que yo era el Lilin, había sido besada por Naruto y casi tomé su alma, posteriormente fui encadenada y mantenida en cautiverio por el propio clan que me había criado, casi fui asesinada por el mismo clan r13;respiro hondor13; luego fui curada gracias a Sasuke y la misteriosa infusión proporcionada por un aquelarre de brujas que adoraban a Kaguya, y ahora acababa de descubrir que mi mejor amigo estaba muerto, su alma estaba en el Infierno, y el Lilin había tomado su lugar. Uno pensaría que podrían hacerse excepciones con una chica.

Sasuke se aclaró la garganta.

r13;Pequeña, mira… mira tu mano.

¿Que mire mi mano? ¿Por qué diantres me estaría pidiendo hacer eso en medio de toda la locura?

r13;Hazlo r13;dijo en voz baja y demasiado suavemente.

El temor explotó en mis entrañas como perdigones, y mi mirada cayó a mi mano izquierda. Esperaba ver el extraño veteado de negro y gris, una mezcla de demonio y Guardián que existía dentro de mí y una combinación con la que hasta ahora casi me había familiarizado. Mis uñas se habían alargado y afilado, y podía decir que eran lo suficientemente duras para cortar el acero, tan duras como mi piel, pero mi piel… todavía era rosada. Realmente rosada.

 r13;¿Qué de…? r13;Mi mirada viajó a la otra mano. Era igual. Sólo rosado. Mis alas se sacudieron, recordándome que había cambiado.

Naruto tragó.

r13;Tus… tus alas…

r13;¿Qué pasa con mis alas? r13;casi chillé, estirando la mano detrás de mír13; ¿Están rotas? ¿No salieron…? r13;Las puntas de mis dedos entraron en contacto con algo tan suave como la seda. Mi mano retrocedió de un tirónr13;. ¿Qué…?

Los ojos llorosos de Ino habían duplicado su tamaño.

r13;Um, Sakura, hay un espejo sobre la chimenea. Creo que deberías mirarte   en él.

Encontré la mirada de Sasuke por un segundo antes de que me girara y prácticamente corriera a la chimenea que estaba segura que la mamá de Ino nunca había utilizado. Agarrando la repisa blanca, miré fijamente mi reflejo. Lucía normal, como lo hacía antes de que cambiara… como si  estuviera yendo a clases o algo así. Mis ojos eran de un gris del tono más pálido, de un azul diluido. Mi cabello era tan rosa  que era casi blanco, y un desorden de ondas que iban en todas direcciones como de costumbre. Parecía una muñeca de porcelana incolora, lo cual no era nada nuevo, excepto por los dos colmillos sobresaliendo de mi boca. Yo no los mostraría en la escuela, pero eso no fue lo que llamó mi  atención y la mantuvo.

Fueron mis alas. Eran grandes, no tan enormes como las Naruto o las de Sasuke, y normalmente eran casi curtidas en textura, pero ahora eran negras… negras y emplumadas. Como un emplumado legítimo. ¿Esa cosa suave y sedosa que había sentido? Había sido diminutas plumas.

Plumas.

r13;Oh, Dios mío r13;susurré ante mi reflejor13;. Tengo plumas.

 r13;Esas definitivamente son alas emplumadas r13;comentó Sasuke.

Me giré rápidamente, derribando una lámpara con mi ala derecha emplumada.

r13;¡Tengo plumas en mis alas!

Sasuke inclinó la cabeza hacia un lado.

r13;Sí, las tienes.

Él no era absolutamente de ninguna ayuda, así que me volví hacia Naruto.

r13;¿Por qué tengo plumas en mis alas?

Naruto negó con la cabeza lentamente.

r13;No lo sé, Sakura. Nunca he visto nada como esto.

r13;Mentiroso r13;susurró Sasuke, disparándole una mirada asesinar13;. Has visto eso antes. Igual que yo.

r13;Yo no r13;murmuró Ino, quien, en este punto, había metido las piernas contra su pecho y realmente parecía que estaría meciéndose en cualquier momento dado. Hasta hace poco, Ino no había sabido lo que Sasuke era en realidad. Ni siquiera había sabido sobre mí. Esto tenía que ser demasiado para ella.

r13;Está bien. ¿Cómo y por qué has visto esto antes? r13;pregunté, inhalando el aire demasiado rápidor13;. ¿Voy a tener que afeitarme las alas ahora?

r13;Pequeña… r13;Los labios de Sasuke se retorcieron. Levanté la mano, apuntando mi dedo hacia él.

r13;¡No te atrevas a reírte, cara de idiota! Esto no es gracioso. ¡Mis alas son fenómenos de la naturaleza!

Levantó las manos.

r13;No voy a reírme, pero creo que deberías dejar las máquinas de afeitar en paz. Además, un montón de cosas tienen plumas en sus alas.

 r13;¿Como cuáles? r13;pregunté. ¿Todavía había más criaturas sobrenaturales con las que no estaba familiarizada?

r13;Como… como los halcones r13;respondió él. Mis cejas se fruncieron.

r13;¿Halcones? ¿Halcones?

r13;¿Y las águilas?

r13;¡No soy un pájaro, Sasuke! r13;La paciencia se escapaba de mír13;. ¿Por qué tengo plumas en mis alas? r13;aullé, esta vez a Narutor13;. ¿Has visto esto antes? ¿Dónde? Alguien que me diga…

Debajo de mí, el suelo comenzó a temblar, interrumpiéndome. El temblor aumentó, viajando por las paredes, sacudiendo el espejo y agitando las fotografías enmarcadas. Hilillos de yeso salieron despedidos del techo. La casa tembló y el fuerte retumbar se hizo ensordecedor. Ino saltó del sofá, agarrando el brazo de Naruto.

r13;¿Qué está sucediendo?

Alas olvidadas, intercambié una mirada con Naruto. Algo de esto era demasiado conocido. Había sentido esto antes, cuando… Una cegadora luz dorada entró a raudales por las ventanas, las pequeñas grietas en la pared y entre las tablas de madera del piso. Una luz suave y luminosa se deslizó por el techo, goteando hacia abajo. Salté hacia un lado, evitando por poco ser golpeada con las salpicaduras. Recordaba claramente lo que había sucedido la última vez que había sido tan estúpida como para tocar la luz.

Mi especie nunca podría. Ni podría Sasuke.

r13;Mierda r13;murmuró él.

 Mi corazón se detuvo cuando el retumbar fue interrumpido y el hermoso resplandor desapareció. En un destello, Sasuke estaba a mi lado, con una mano curvada alrededor de mi brazo. Ino olfateó el aire.

r13;¿Por qué huele como si estuviéramos siendo sofocados en sábanas de la secadora?

Ella tenía razón; un nuevo aroma impregnaba el aire. Para mí, era almizclado y dulce. El cielo… el cielo olía a lo que sea que tú quisieras, lo que sea que verdaderamente desearas más en el mundo, y era diferente para todos.

Naruto empujó a Ino detrás de él, y tuve la sensación de que Sasuke estaba a punto de arrastrar nuestros traseros no angelicales fuera de allí, pero una fisura de energía irradió a través de la sala. El dulce aroma que me llenaba de añoranza fue reemplazado por trébol e incienso. La calidez viajó por mi espalda, y supe que era demasiado tarde para que hiciéramos un escape. Oh no. Ino jadeó.

r13;Oh mi… r13;Sus ojos se pusieron en blanco y sus rodillas cedieron. Se dobló como un acordeón. Naruto la atrapó antes de que se estrellara contra el suelo, y yo realmente no tuve tiempo para preocuparme por ella.

No estábamos solos. No quería darme la vuelta, pero no pude evitarlo. Tenía que hacerlo, porque quería verlos. Tenía que verlos antes de que me borraran de la faz del planeta. Sasuke debió haber sentido lo mismo, porque también se volteó. Había un suave resplandor reflejándose en sus mejillas. Él entrecerró los ojos y miré hacia la puerta. Dos de ellos estaban allí parados como centinelas, casi dos metros quince de altura o posiblemente incluso más grandes. Eran tan hermosos que era casi doloroso contemplarlos. Su cabello era del color del trigo y su piel resplandecía,  atrapando y absorbiendo la luz a su alrededor. No eran ni negros ni blancos ni ningún tono intermedio, sino de alguna manera todos los colores a la vez, y llevaban una especie de pantalón de lino. Los orbes de sus ojos eran blanco puro: sin iris ni pupilas. Sólo espacio en blanco, y vagamente me pregunté cómo podían ver. Sus pechos y sus pies estaban desnudos. Sus hombros eran tan anchos como los de cualquier Guardián y sus alas eran magníficas, de un blanco brillante extendiéndose al menos dos metros y medio a cada lado de ellos. Sus alas también eran emplumadas. Sin embargo, a diferencia de las mías, esas plumas tenían cientos de ojos en ellas, globos oculares reales. Globos oculares que no parpadeaban, pero deambulaban constantemente y parecían asimilarlo todo a la vez.

Cada una de las criaturas sujetaba una espada de oro, una jodida espada real: una espada que parecía que era del largo de mi pierna. Toda la combinación posiblemente era la cosa más extraña que jamás había visto, y había visto un montón de cosas extrañas en mis diecisiete años de vida. Ellos estaban aquí, los que manejaban este pequeño espectáculo  llamado vida, los que habían creado a los Guardianes y los que, para los demonios, eran el equivalente al hombre del saco. Nunca en la historia de todos los tiempos habían estado en presencia de cualquiera con un rastro de sangre demoníaca en ellos sin acabar su vida inmediatamente. Sentí mis alas, mis alas emplumadas,  plegarse cerca de mi espalda. Ni siquiera sé por qué intentaba ocultarlas en este momento, pero estaba un poquito cohibida. Sin embargo, no estaba dispuesta a cambiar a mi forma humana, no en presencia de estos seres.

No pude evitar mirarlos fijamente. El asombro y el miedo luchaban dentro de mí. Ellos… ellos eran ángeles y sus alas emplumadas prácticamente resplandecían, eran así de brillantes. Nunca se me había permitido estar en ningún lugar cerca de ellos, ni siquiera cuando llegaban al recinto de los Guardianes para reunirse con Minato, el líder del clan. Siempre me había visto obligada a abandonar el lugar, y nunca pensé que alguna vez los vería.  Un impulso irreflexivo de ir hacia ellos me golpeó con fuerza en el pecho, y tomó todo en mí el ignorarlo. Respiré profundamente, y ellos olían maravilloso.

Sasuke se sacudió repentinamente, y mi corazón se atascó en algún lugar de mi garganta. El miedo se vertió en mí. ¿Le habían hecho algo? Entonces lo vi. Una sombra salió flotando de él, derramándose en el aire delante de nosotros. Eso también lo había visto antes. Ocurría cuando los familiares tatuados salían de su piel. Sabía que no era Bambi ni los gatitos, porque ésta sombra venía de los alrededores generales de su… bueno, más o menos donde estaba el cinturón de sus vaqueros. Sólo existía un tatuaje allí, el único que yo nunca había visto. El familiar dragón que Sasuke me había advertido que sólo salía de su piel cuando todo se iba a la mierda o él estaba enojado a más no poder.

Los Alfas estaban aquí, y Thumper, finalmente había salido a jugar.

Notas finales:

Y hasta aquí, todo por hoy. Espero que les haya gustado... En el siguiente conoceremos a Thumper *-*


Nos leemos el miércoles!!


Abrazos virtuales!!!

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