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Saga El Despertar 1: Predestinados por chloe_moony

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Notas:

Hola!

¿Qué tal están? Espero que bien. Ya he puesto un capítulo adicional con lo que falta del capi anterior... Lo siento mucho pero no me di cuenta u.u

Pero ya está arreglado, ahora pueden continuar leyendo el capítulo 4 y seguir con el 5 ^^

Muchas gracias a todos por los comentarios y las visitas!!! Disfruten de su lectura!!

 

Ni la historia ni los personajes me pertenecen.

 

P.D.: Si, el tipo que se parece a Miguel Angel es Neji, al fin salió y se presentó

 Capítulo 5

 

 

 

Asistir  al  instituto la  semana  siguiente  fue  una  tortura. El lunes, Sakura procuró mantenerse lejos de la familia Uchiha, pero cada esfuerzo que hacía  para evitar cualquier tipo de contacto parecía conducirla directamente hacia ellos. Llegó a la escuela más pronto de lo habitual para asegurarse de entrar antes que ellos, pero al asomarse por el aparcamiento avistó a los Uchiha apeándose del gigantesco todoterreno oscuro que había visto en el supermercado. Se apresuró en poner el candado a su bicicleta y coger las mochilas, pero las prisas solo le sirvieron para toparse con Kiba y Neji. La joven aminoró el paso para dejar que ellos se adelantaran y, de forma casual, se colocó junto a Sasuke, que estaba ayudando a su hermana pequeña a sacar el violonchelo del maletero. Sakura dio un paso hacia delante y enseguida se encaminó hacia su bicicleta, donde se quedó esperando hasta que todos ellos hubieron desaparecido por la puerta de entrada de la escuela.

 

Ese mismo día consiguió un permiso que le autorizaba a almorzar fuera del comedor y cuál fue su sorpresa al encontrarse con Konan practicando en silencio con su violonchelo en el patio. Al dar media vuelta para deshacer el camino, se topó de frente con Hinata. Tras el roce físico, Sakura notó un extraño picor en todo el cuerpo, como si se tratara de una reacción alérgica y, a pesar de pretender ser agradable y esbozar una sonrisa a modo de disculpa, Hinata apretó los puños sin dejar de sujetar el estuche en el que guardaba su violín. Sakura se tropezó en un intento de alejarse  de ella mientras las dos murmuraban disculpas.

 

—A Konan y a mí nos han dado un permiso especial para salir al patio a ensayar. Estaremos aquí fuera a la hora del almuerzo los próximos días —explicó velozmente Hinata evitando cualquier tipo de contacto visual mientras se distanciaba de Sakura.

 

—Gracias —replicó Sakura con los dientes apretados. Después volvió al interior de la cafetería para localizar a Ino.

 

 —¿No íbamos a almorzar en el patio? —preguntó encaminándose hacia la salida. Reconoció a Hinata y a Konan allí fuera y se giró hacia Sakura con una expresión incrédula en el rostro—. ¿Lo dices en serio? No tenemos que sentarnos en la misma mesa que ellas.

 

—Lo sé. Pero no quiero estar cerca de esas chicas. —Se defendió Sakura mientras jugueteaba con el cierre de su fiambrera. Ino puso los ojos en blanco.

 

—Eh —saludó Naruto cuando las alcanzó—. Pensé que salíamos hoy al patio. Hay muchas mesas libres… —Se quedó en silencio tras ver a las chicas Uchiha ensayando.

 

El chico se contuvo para no soltar un silbido dedicado al pronunciado escote de Hinata, el cual impresionaba bastante teniendo en cuenta que la joven Uchiha lucía una camiseta de tirantes y estaba agachada en ese preciso instante. Sakura sabía que estaba arruinando un momento de máximo placer visual para su amigo Naruto, además de privar a Ino de tomar el sol, pero no era capaz de tomar el sol, tan cerca de ellas.

 

—Salid vosotros, chicos. Está bien —dijo Sakura mientras les dejaba plantados  en la puerta y se encaminaba sola hacia la cafetería.

 

—¡Saku! ¿Qué demonios? —gritó Ino, algo frustrada—. ¿Podrías dejar de pensar con el culo?

 

La voz de Ino dobló la esquina y llegó hasta Sakura. La palabra «culo» retumbó en los pasillos en el mismo instante en que Sakura se encontró de frente con Neji y Kiba, en las taquillas. Estaban charlando con Karin y una chica de último curso que era miembro del equipo de animadoras: Tayuya Heart. Las dos adolecentes estaban utilizando la artillería pesada para conquistar a los chicos Uchiha. Karin y Tayuya cruzaron sus miradas y después se giraron a la vez para mirar a Sakura con expresión de asco. Las furias empezaron a sollozar. Sakura inspiró hondamente e intentó silenciar sus lamentos.

 

—Hola, Sakura —saludó Neji, con su voz optimista y con una mirada vacía, lo cual resultaba inquietante.

 

Notó que inclinaba su cuerpo ligeramente hacia delante, como si no pudiera evitar querer llegar hasta ella para agarrarla. En broma, Kiba golpeó a su hermano en el pecho con muchísima más fuerza de la que personas normales como Tayuya y Karin pudieran imaginar.

 

—No seas maleducado.

 

—Solo estaba diciéndole hola a Sakura. Hola, Sakura. Sakura Haruno, hola. ¿Has estado hace poco por Sconset? —Se burló.

 

—No, no ha estado por allí —respondió de manera inesperada Sasuke, que acababa de aparecer detrás de ella. Sakura dio media vuelta y le fulminó con la mirada— De lo contrario, yo lo sabría —añadió con un susurro tan suave que habría pasado desapercibido por cualquier mortal, pero Sakura lo oyó alto y claro.

 

De repente, decidió que ya había tenido suficiente intimidación por un día. Acosada por las furias, dio un pequeño paso hacia Sasuke, quien, en ese instante, inhaló profundamente para aguantar la respiración. Fue en ese preciso momento cuando Sakura entendió que a Sasuke también le había costado un esfuerzo tremendo deshacerse del perfume de ella después de sus pequeñas volteretas y retozos en el jardín de la mansión de los Uchiha. La idea la alegró tanto que incluso estuvo tentada a soltar una carcajada.

 

—Dile a Mikoto que el aceite de oliva que me envió es el mejor que jamás he probado —agradeció Sakura con una sonrisita perversa.

 

Sasuke abrió los ojos de par en par, dejando al descubierto su miedo y, sin saberlo, demostrando a Sakura que estaba en lo cierto. Su madre era distinta al resto de la familia.

 

—Dile que si quiere probar mi deliciosa bruschetta está más que invitada.

 

Sasuke hizo un amago de aproximarse a la chica, pero, de una manera inexplicable, Kiba apareció junto a ella y la empujó con sumo cuidado hacia un lado al mismo tiempo que arrastraba por la fuerza a Sasuke hacia las taquillas. Sakura no dudó en aprovechar la oportunidad para escapar de allí, pero no sin antes lanzar un último disparo.

 

—Saluda a tu tía de mi parte —murmuró Sakura imitando el tono amenazador que había utilizado Neji.

 

No se paró ni para escuchar la respuesta. Mientras caminaba con tranquilidad por el pasillo, la joven Haruno podía notar las miradas de  los chicos Uchiha clavadas en su espalda, pero lo cierto era que aquello no la ponía ni un poquito nerviosa. Estaba tan orgullosa de sí misma que incluso olvidó caminar con los hombros caídos y sin apartar los ojos del suelo.

 

El martes no fue mucho mejor, pero al menos Sakura dejó de alterar sus horarios para evitar a los Uchiha. En cambio, ellos modificaron sus agendas para esquivarla durante todo el día y, al igual que había sucedido el día anterior, no funcionó en absoluto. Daba la sensación de que cada vez que doblaba la esquina de un pasillo tenía que chocar con alguno de ellos. Para empeorar aún más las cosas, sus amigos empezaban a mostrar cierto recelo hacia ella. Ino opinaba que su mejor amiga se comportaba como una blandengue sin carácter. Naruto adoptaba un semblante huraño y enfurruñado al comprobar que Sakura se estremecía cada vez que miraba a Sasuke.

 

El miércoles, el clan Uchiha cambió de estrategia. A primera hora de la mañana, Sakura fue hacia su taquilla y se sorprendió al descubrir a Kiba apoyado en la pared como si le hubieran colocado allí para decorar el pasillo. Estaba esperándola. El cuerpo de aquel chico parecía estar hecho para holgazanear, como si fuera capaz de desperezarse y echar una cabezadita en cualquier momento del día, como si fuera un gato. Lucía  una figura más esbelta que su hermano y que su primo; de hecho, cuando estaban los tres juntos, el parecía un enclenque, de la misma forma en que una pantera aparenta ser pequeña al compararse con un león o un toro. Sin embargo, ahora que no estaba rodeado de sus familiares, parecía enorme. Sakura no se amedrentó y continuó su trayecto hacia las  taquillas. Cuando Kiba la miro, se percató que tenía las pestañas más largas que jamás había visto en un chico.

 

—¿Tienes un segundo? —le preguntó un tanto rígido pero con buenos modales.

 

Sakura advirtió que el joven Uchiha estaba concentrado, posiblemente para intentar silenciar con todas sus fuerzas a las furias, que no cesaban sus lamentos.

 

—De acuerdo —aceptó sin apartar la mirada del suelo.

 

Los alumnos que tenían sus taquillas cerca de la de Sakura estaban tomando su tiempo para recoger el material que necesitaban. Sakura deseaba  con  todas  su  fuerzas  que  se  largaran  de  allí,  pero ningún estudiante del instituto Nantucket dejaría pasar la oportunidad de disfrutar de una posible pelea.

 

—Algunos de nosotros consideramos que sería buena idea limar asperezas —explicó rápidamente, como si quisiera terminar la conversación lo antes posible. Sakura meditó la respuesta durante unos instantes.

 

—¿Algunos  de  vosotros?  ¿Insinúas  que  todavía  no  habéis  tomado una decisión unánime? Respecto a mí, claro —apuntó Sakura.         

 

—No, lo siento —se disculpó, entendiendo de inmediato el comentario de Sakura— Pero creemos… Bueno, algunos creemos que al menos deberíamos ser más amables entre nosotros.

 

—Te confieso que no veo la manera de conseguirlo, ¿y tú? —quiso saber Sakura, sin pretender ser hostil pero incapaz de callarse.

 

En ese instante se oyó chasquear la lengua a modo de desaprobación a  una de las chicas que pululaba perdiendo el tiempo a su alrededor.

 

—Lo único que te pedimos es que seamos amigos. O, al menos, dejar de ser enemigos. Piénsalo —dijo antes de irse.

 

Con tanta gente a su alrededor vigilando cada uno de sus movimientos, Sakura tardó una eternidad en abrir su taquilla; hasta tres veces tuvo que introducir la llave en la cerradura. Tras haber consumido toda su energía en no atacar a Kiba, mientras este se alejaba con lentitud y sosiego, ya  no le quedaba ni una gota de paciencia. Quería gritar a todos aquellos que la juzgaban, pero eso jamás pasaría. ¿Qué les podía decir? «Por lo general no soy una mala pécora, pero tres espíritus con lágrimas sangrientas me acosan constantemente hasta el punto de no dejarme dormir por las noches, así que me he vuelto un poco gruñona.»

 

A la hora del almuerzo, Sakura se quedó paralizada al comprobar que Hinata y Konan estaban sentadas en la misma mesa que sus amigos. Desde lejos ya notó que Naruto tenía las mejillas sonrosadas por el esfuerzo que suponía reprimir sus hormonas. Karin y Zach, que jamás se habían dignado sentarse en la misma mesa que ella, también estaban allí, lamiéndoles el culo a las dos nuevas chicas populares del instituto. Desde la puerta del comedor, Sakura titubeó durante un instante, cavilando  la  posibilidad  de  escabullirse  sin  ser  vista,  pero Hinata enseguida la vio y le hizo un gesto con la mano, invitándola a sentarse con ellos. Durante el incómodo almuerzo, Hinata se mostró tan amable como pudo con Sakura; las sonrisas de Konan eran quebradizas, pero le dedicó muchísimas. A pesar de aquella tentativa genuina de establecer una amistad, la insoportable presencia de las furias, que merodeaban a su alrededor, inquietaba a Sakura sobremanera. Su comportamiento, algo malhumorado e irritable, escandalizó a Karin y preocupó a Ino. Al salir de la cafetería, su mejor amiga, se llevó a Sakura aparte.

 

—¿Te morirías si intentaras ser simpática? —le preguntó.

 

—No te imaginas cuánto me estoy esforzando —respondió Sakura con la boca pequeña.

 

—Pues esfuérzate más. Estás quedando como una esnob de primera y sé que no lo eres, así que, por favor, no te conviertas en una —explicó Ino tras la protesta de su amiga—. Deduzco que está pasando algo raro, algo que no quieres contarme. Y no me importa. Pero tienes que empezar a aparentar que te caen bien; de lo contrario, gentuza de la talla de Karin  y Zach se asegurarán de amargarte bien la vida hasta el día de la graduación.

 

Sakura asintió sumisamente. Era consciente de aquel buen consejo, pero su vida ya era desdichada sin tener que adular a la familia Uchiha. Aún así, al día siguiente hizo todo lo posible por sonreír cada vez que se cruzaba con Hinata y Kiba en los pasillos. A decir verdad, el gesto no era natural y agradable, sino que más bien se parecía a una mueca dentuda, pero los mellizos lo recibían encantados. Con Neji era distinto, por lo visto, él no compartía la idea de procurar llevarse bien y tras otro angustioso día intentando esconder el estremecimiento que le recorría el cuerpo cada vez que veía a Sasuke, Sakura se cruzó con él de camino al entreno. Como si unos cables tiraran de él, Neji cambió de rumbo e intentó perseguir a Sakura. La llamó en voz baja, como si tarareara una canción para sí mismo. Sakura miró a su alrededor en busca de otra persona, de un testigo. Cuando avistó a un grupo de chicas que se dirigían hacia ella, Sakura suspiró con tranquilidad. Todas observaron atónitas que Sakura prácticamente huía de Neji y analizaban sus movimientos como si fuera un bicho raro con cuernos. La mayoría de las alumnas se lanzarían a los brazos de Neji si él les sonriera de aquella manera.

 

El jueves no logró conciliar el sueño toda la noche por los constantes gemidos de las furias, como si algún miembro del clan Uchiha estuviera cerca. Al día siguiente, tuvo que madrugar para llevar a Shizune y Kizashi al aeropuerto. Iban a tomar un vuelo a Boston para asistir a una conferencia para pequeños empresarios que duraría todo el fin de semana. Sakura estaba encantada con la idea, ya que le apetecía pasar unos días sola. Entre la falta de sueño y el hostigamiento diario, estaba para el arrastre. Solo tenía que sobrevivir un día más en el instituto y después podría tirarse en la cama y esconderse allí hasta el lunes. Quizás, al fin, podría incluso quedarse dormida. Por desgracia, descubrió que lo que ella contemplaba como la línea de meta del viernes, se había transformado en un cable detonador. Al principio, no entendía por qué todo el instituto se tropezaba con ella continuamente, de modo que dio por supuesto que se trataba de una  nueva moda de la cual no tenía constancia, hasta que Ino empezó a gritarles a todos que la dejaran en paz. Hasta entonces, Sakura no había prestado atención a los comentarios que escupía la gente cada vez que chocaba con ella a propósito. Estudiantes con las que jamás había cruzado una sola palabra le susurraban insultos tales como «zorra» o «guarra » al pasar junto a ella en el pasillo. Durante todo el día, oyó un insulto detrás de otro. En tres ocasiones distintas la joven se vio obligada a correr al baño de chicas a esconderse. A pesar de haber pasado un día entero sin ver a ningún miembro de la familia Uchiha, Sakura Haruno se había convertido en el centro de la diana de sus compañeros, el blanco perfecto. Horas más tarde, mientras se cambiaba en el vestuario para entrenar, tenía los  nervios tan destrozados que no sabía si iba a llorar o a vomitar. Una vez en la pista, notó que las piernas le flaqueaban, pero aún así alcanzó a su mejor amiga. Menos mal que las otras chicas del equipo optaron por mantenerse alejadas mientras avanzaban corriendo por la pista.

 

—Pero ¿qué más les da? —exclamó Sakura, hundida— ¿Qué importa si  me caen bien los Uchiha o no?

 

—Ese no es el meollo del asunto —informó Ino con tono dulce.

 

—¿De  qué  te  has  enterado?  —preguntó,  desesperada por conocer la respuesta.

 

—Pues me ha llegado el rumor de que Sasuke y Neji están peleándose por ti y ahora todas las chicas te odian —explicó Ino con la esperanza de que el chisme fuera ridículo, pero no estaba segura de que lo fuera.

 

—Estás de broma ¿verdad?

 

Ino meneó la cabeza.   

 

—Por lo que tengo entendido, se pelearon a puñetazo limpio ayer después de clases, durante el entrenamiento de fútbol. Por eso, hoy no han venido al colegio. Los han expulsado.

 

—Pero ¿qué ocurrió? —demandó Sakura asombrosamente calmada.

 

—Sasuke vio a Neji siguiéndote hacia el vestuario de las chicas y empezó a gritarle que se alejara de ti. Imagino que dijo algo así como que eras suya —informó Ino con aire tímido. Sasuke en realidad se había referido a ella como la presa a la que se disponía matar en cualquier momento, pero eso no podía explicárselo a su amiga.

 

—¿Todas las chicas me desprecian porque Sasuke es un pirado que me acosa? ¿Cómo puede ser? Le odio —afirmó con vehemencia. Se produjeron unos instantes de silencio y, de repente, le vino otra idea a la cabeza—  Un momento. Esa historia solo justifica que las chicas me detesten. Hay algo más, ¿a que sí?

 

—No lo sabes bien. Lo cierto es que no solo los han expulsado —continuó Ino con el ceño fruncido— Zach me ha contado que Neji y Sasuke empezaron a actuar como dos desequilibrados mentales delante del equipo de fútbol, de los entrenadores y, bueno, al fin y al cabo, delante de todo el mundo. Fue horroroso. Una pelea a vida o muerte. Kiba se entrometió e intentó separarlos, pero ya era demasiado tarde. Y… Bueno… Los han echado del equipo de fútbol. Por eso toda la escuela te odia, incluidos los chicos —dijo como si hubiera llegado a la conclusión de su historia— Por lo visto, los tres Uchiha son unos atletas increíbles que dejarán huella en la historia del fútbol americano y todo el instituto te culpa por haber echado a perder la única oportunidad de Nantucket de ganar un campeonato.

 

—¿Me estás tomando el pelo? —farfulló Sakura— La familia Uchiha me está arruinando la vida.

 

 En  lo  más  profundo  de  su  autocompasión,  se  dio  cuenta  de  que ella también estaba destrozando la vida de aquella familia. Llevaban tan solo dos semanas en el pueblo y los tres chicos ya destacaban por sus problemas disciplinarios. Si seguían así, los expulsarían definitivamente de la escuela y, si eso ocurría, ¿adónde irían? Se verían obligados a viajar a tierra firme cada mañana, porque en la isla solo había un instituto. Todo aquello había sucedido después de que acordaron intentar llevarse bien: la gente del instituto que incordiaba a Sakura, la pelea, la expulsión. De pronto, se sintió horrorizada. Aunque lograra controlar la ira y el clan Uchiha dominara la rabia, las furias jamás les permitirían coexistir. La pelea en la que se enzarzaron Sasuke y su primo demostraba que si no  hostigaban a Sakura, los chicos Uchiha empezarían a acosarse y a perseguirse entre ellos. No había una solución del tipo vive y deja vivir. Por algún motivo que Sakura aún no lograba comprender, las furias exigían un baño de sangre a cualquier precio.

 

—¿De veras no estás saliendo con Sasuke? —preguntó Ino con suma cautela. Sakura se despertó de repente de su ensoñación taciturna.

 

—¿Que si estoy saliendo con él? Cada vez que lo miro quiero arrancarme los ojos —respondió Sakura con sinceridad.

 

—¡Ahí! ¡Justo ahí es donde quería yo llegar! —gritó Ino—. Jamás habías odiado a nadie de esa manera, ni siquiera a Karin, que te ha tratado como un felpudo desde quinto curso. Tú sencillamente te alejaste de ella como si nada, y eso que erais como uña y carne, tan inseparables como nosotras. Pero ¿todo este asunto de Sasuke? ¡Está consumiéndote! Desde que esa familia se trasladó a la isla, andas todo el día enfurruñada y, perdona, pero no lo entiendo. La única explicación razonable es lo que todo el mundo comenta —puntualizó Ino tras detener la carrera.

 

—¿Y qué es lo que se supone todo el mundo comenta? —quiso saber Sakura parándose también en seco. Ino reanudó la marcha, pero su amiga en seguida la frenó, pues necesitaba una respiración de inmediato— ¿Que comentan? —repitió.

 

Ino suspiró y, sin dar más rodeos terminó con la cuestión.

 

—Que tú y Sasuke os conocisteis por casualidad en la playa antes de empezar las clases y os acostasteis juntos. Luego, te mintió diciéndote que estaba aquí de vacaciones y que por eso no te llamaría nunca. Por eso te  dio un ataque cuando le viste en el pasillo, porque te utilizó a sabiendas de que tú estabas perdidamente enamorada de él.

 

—Guau. Menudo drama —dijo Sakura mostrándose indiferente.

 

—Sí, pero ¿es cierto? —suplicó Ino.

 

Sakura suspiró y rodeó a su amiga con el brazo, invitándola a dar un paseo.           

 

—Primero de todo, nunca había visto a Sasuke antes del encontronazo en el pasillo. Ni hablar de lo de habernos acostado. En segundo lugar, si  hubiera besado a otro chico hubiera corrido a contártelo ipso facto, sobre todo, después del desastre con Naruto. Tercero, y seguramente más importante, Karin y yo jamás fuimos inseparables. Tú siempre has sido mi mejor amiga, Risitas —la aduló, y no dejó de abrazarla hasta que esta  se rindió y esbozó una sonrisa— Sé que he estado muy rara últimamente, y lo siento. Me están pasando cosa muy extrañas que me encantaría contarte, pero aún no he logrado entenderlas. Así que, por favor,  de rodillas te pido, no te vayas de mi lado, aunque esté enfadada y amargada todo el tiempo.

 

—Sabes que siempre estaré a tu lado, pero ¿quieres que te sea sincera? — añadió Ino mirando a su amiga con detenimiento—. Sé que esperas que te muestre mi apoyo incondicional diciéndote que esto no es nada y que todo el instituto lo olvidará en un santiamén, pero no puedo. Lo cierto, es que no sé cómo puede mejorar tu situación y estoy muy preocupada por ti.

 

Después del entrenamiento de atletismo. Sakura se encaminó hacia la tienda para trabajar. Se había ofrecido para sustituir a Louis esa noche, ya que, como Shizune y Kizashi estaban en Boston, el pobre chico pasaría un fin de semana maratoniano atendiendo mañana y tarde a los clientes. Así que Sakura pensó que Louis se merecía, al menos, una noche completa de descanso. Las noticias sobre su descontrol sexual recorrieron cada rincón de la isla, así que todo cliente que entraba en la tienda la miraba como un bicho raro. Sin embargo, tenía demasiadas cosas que hacer y asuntos que atender como para que un puñado de pueblerinos la sacara de sus  casillas. Cuando al fin acabó de limpiar y ordenar el almacén, dejándolo todo listo para Louis, ya era más de medianoche.  Tras cerrar con llave la tienda, Sakura fue hacia el Cerdo con las llaves en la mano. Durante unos momentos, se puso en guardia y buscó atentamente alguna señal que indicara peligro, pero tras arrancar el coche e iniciar el trayecto que la llevaría a casa, se relajó. Fue prudente y cautelosa, pero no sirvió para nada. Justo después de aparcar el vehículo, alguien se abalanzó sobre ella.  

 

Lo primero que sintió fue agradecimiento. Al menos la maña Uchiha había esperado a que Kizashi saliera de la escena antes de venir a matarla. Un brazo fuerte y enjuto la agarró por el cuello para tirar de ella mientras, al mismo tiempo, la forzaba a arrodillarse frente a la entrada de su casa. Apenas podía respirar, y no podía ver quien la estaba atacando. Se preguntaba quién habría ganado la apuesta en que ella era el premio, ¿Sasuke o Neji? La falta de oxígeno le empezaba a nublar la vista. En ese instante se imaginó a su padre llegando a casa y encontrando su cuerpo sin vida en la entrada y, de inmediato, supo que tenía que defenderse e intentar enfrentarse al atacante. No podía permitir que Kizashi perdiera otra persona querida. Jamás lo superaría.

 

Sakura dobló el brazo y atizó un codazo en el plexo solar de su atacante, dejándole así sin aire en los pulmones. Oyó que su agresor respiraba con dificultad al mismo tiempo que la arrojaba hacia el jardín. Se arañó las palmas de las manos al intentar frenar la velocidad con la que se arrastraba con el suelo. Tomó aliento antes de alzar la vista y sorprenderse al comprobar que el agresor no había saltado sobre ella para sujetarla. Sasuke la miraba fijamente. Tenía a su primo Neji agarrado por la camiseta, impidiendo así que hiciera algo estúpido. Le pareció extraño que Neji desviara la mirada hacia otro lado como si evitara mirarla. Apenas tuvo tiempo de asimilar esto cuando Sasuke habló. Al articular la primera palabra, las furias empezaron a aullar detrás de él. Se preguntó por qué habían tardado tanto en hacer su aparición estelar, pero no tuvo tiempo de mortificarse.

 

—¡Kiba! ¡Hinata! Traedla con vida —ordenó haciendo especial hincapié en las palabras «con vida» mientras lanzaba una miraba una mirada deliberada a Neji.

 

Los gemelos salieron rápido donde miraba Neji. Sakura tardó una milésima de segundo en levantarse de un brinco y correr para salvar su vida.  Nunca antes había intentado correr a toda velocidad; siempre había sabido que si lo probaba, descubriría que cada atrocidad que pensaba sobre sí misma era verdad. Monstruo, bicho raro, animal, bruja; si se dejaba llevar y se liberaba de sus propias ataduras, toda la lista de nombres que se había susurrado cada vez que hacía algo humanamente inverosímil saldría a la superficie a borbotones. Pero cuando oyó a Neji gruñir su nombre, no pensó en las consecuencias de correr tan rápido como sus piernas le permitían. Sencillamente, lo hizo.           

 

El instinto la condujo hacia las llanuras anegadizas. Aquellas planicies sumergidas en una obscuridad absoluta le resultaban, de algún modo inexplicable, más seguras que las calles de su vecindario. Si moría lo haría en soledad, sin personas normales y débiles dispuestas a sacrificarse para salvar la vida a la pobre Sakura Haruno. Si, en cambio decidía dar media vuelta y enfrentarse a sus agresores, deseaba que la contienda se desarrollara en una zona deshabitada de su isla, y no rodeada por los pintorescos balleneros cubiertos de guijarros. Trotó en dirección oeste, cruzando la parte norte de la isla, donde las tranquilas aguas que bañaban la zona de Nantucket Sound murmullaban dulcemente a su izquierda. Sasuke y Neji dejaban de gritar su nombre desde atrás. Cada vez estaban más cerca. Sakura atravesó la calle Polpis, bordeando la laguna de Sesachacha hasta avistar el verdadero océano Atlántico, donde rompían las olas más salvajes y las aguas más bravas de todo el continente. Tenía que esconderse, pero el paisaje era llano y no había una nube de niebla tras la que pudiera ocultarse. Sakura contempló las ondas oceánicas que, bajo el resplandor de la luna, parecían papel de estaño negro meciéndose suavemente y rogó que apareciera algún tipo de neblina o bruma para cubrirla. El maldito océano le debía una por casi arrebatarle la vida cuando no era más que una niña y ya era hora de pagar esa deuda, pensó Sakura, histérica. Tras unas zancadas más, sus suplicas fueros milagrosamente escuchadas. La joven bordeó la costa en dirección norte, atravesó un depósito de arena deshabitado ubicado en la punta norte de la isla y se sumergió en una niebla húmeda y salada.

 

Entre aquella densa bruma, podía escuchar a sus perseguidores con más nitidez, lo cual le indicaba que ellos la oían a la perfección. Aterrorizada y exhausta, daba vueltas a ciegas entre la nube de niebla y pedía a su cuerpo ir aún más rápido. Avanzaría hasta quedarse sin espacio para correr. Al llegar al borde del precipicio notó como su cuerpo se agilizaba y como su respiración, hasta el momento agitada, menguaba de forma inesperada. Las titánicas zancadas de Sakura le habían causado un dolor discordante en las articulaciones y la espalda y, de repente, ese suplicio desapareció. Continuaba en movimiento, pero ya no notaba nada, tan solo el frío y la brisa marina que le arremolinaba el cabello. De pronto, dejó atrás la niebla y se sorprendió al no ver nada. Mirara donde mirara, solo veía oscuridad y estrellas a su alrededor. Había estrellas por todas partes. Y entonces echó un vistazo hacia abajo. Bajo sus pies, miles de lucecitas parpadeantes perfilaban las orillas de una isla en forma de coma que le resultaba familiar. Mientras Sakura buscaba  a su alrededor el avión en el que, en una situación normal, estaría montada para desplazarse a esa altura, se percató de que estaba flotando en el aire, como si estuviera sumergida en el agua. Volvió a mirar hacia abajo y advirtió que aquella isla titilante era la preciosa isla donde había nacido.

 

Poco a poco, su campo de visión se fue estrechando como si de un tubo negro se tratara. Zambullida en un silencio absoluto, perdió el conocimiento y su cuerpo inerte se desplomó desde el cielo.

Notas finales:

Y esto es todo por hoy! Espero que lo hayan disfrutado y me comenten que piensan del capítulo!!

Nos leemos el sábado!

Abrazos virtuales!!!

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