Eran las seis de la mañana. En la tranquila aldea de Konoha amanecía. La gente se desperezaba en sus casas y se disponía a empezar un nuevo día. Nadie solía andar por la calle a esas horas... nadie menos ella. Ella no andaba, corría. Sus pasos se oían en medio del silencio. Corría de una manera normal... sin esmerarse en correr rápido, pero tampoco frenaba. Sus ojos estaban llenos de lágrimas y tenía la cara empapada. Entonces paró y se sentó en un banco. Se limpió las lágrimas con la mano y miró vestido.
-"Ino es una imbécil; se ha emborrachado en la fiesta y mira lo que me ha hecho. Me ha roto mi vestido nuevo, hecho por mí, que tanto me ha costado tejer. Semanas de trabajo para nada. Además, me ha vomitado encima. Y para acabar, me he tropezado con un cable, me he caído en el ponche y todos se han reído de mi. Y como soy tonta, ahora estoy aquí, sentada en un banco de mierda y asquerosamente fea. Y además llorando. Ino es una imbécil, y yo también"
Tras ese largo pensamiento, volvió a ponerse a llorar. Tenía el rímel por toda la cara, el pelo pegajoso, el vestido roto... más fea no podía estar.
Se levantó y caminó unos cuantos pasos. Al decimosexto paso, se le rompió un tacón de sus preciosos zapatos nuevos.
-"Lo que me faltaba. Esto es un mierda"
Se rompió el tacón del otro zapato, a pesar de lo caro que era.
-"A la mierda con todo, ya que más da."
Siguió caminando y, entonces, vio pasar una veloz figura que pasó de largo.
-"Será el tonto de Naruto"
Entonces la figura volvió sobre sus pasos y se posó en el tejado de una casa. La chica miró a la figura sin saber bien quién era. Estaba a contraluz.
-Nunca pensé que te vería tan deteriorada, Sakura-dijo la figura, con una voz profunda y tranquila. Una voz de esas que hace que te duermas si te cuenta un cuento.
-¿Quién eres? ¿Cómo sabes mi nombre?-dijo Sakura frunciendo el ceño.
La figura se esfumó.
-Puto cobarde-dijo entre dientes la peli-rosada.
Llegó hasta su casa y abrió la puerta. Hacia tiempo que la Haruno vivía sola en una casita que tenía alquilada. Fue directamente al baño, abrió el agua de la ducha y la templó, quizá la puso algo más fría que otros días, hoy era el primer día de verano y, aunque fueran las seis de la mañana, ya hacía calorcito. Se desvistió tirando su vestido y sus zapatos al suelo.
Salió de la ducha y se secó con una toalla. Fue hasta su habitación desnuda y allí se puso unas bragas, un sujetador y una camiseta de esas de andar por casa.
Volvió al baño y cogió el vestido. Lo miró detenidamente y lo echó a la lavadora. Quería limpiar el vómito y guardar los restos. Los zapatos, los tiró.
No merecía la pena arreglarlos, le saldría caro y además, no quedarían igual de bien que los originales, por lo que...
Subió las escaleras y se asomo a la pequeña terraza que tenía su casa para ver el paisaje. Una brisa pasó entonces, pero no era una brisa natural. La figura de nuevo.
-Me parece que ya estás más guapa-dijo con su serena voz-¿verdad?
Sakura dio un par de pasos hacia atrás. La figura se había apoyado en los barrotes bajos de la terraza.
-¿¡Quieres decirme quién eres!?-gritó la chica enfadada.
Quien fuera, saltó y se puso frente a Sakura. Le puso un dedo en los labios y le dijo susurrando:
-Shhh... ya lo sabrás. Seguramente, escucharás rumores.
Y desapareció de nuevo.
-Cabrón-gruñió Sakura.
Iba a cerrar la terraza cuando:
-¡EEEEH! ¡SAKUROTA!-era la voz de Ino.
Sakura se asomó a la terraza y la vio allí, junto con Shikamaru, apoyada en su hombro. Los dos tambaleándose, pero la única borracha era Ino.
-¿Qué quieres, mala amiga?-le dijo Sakura.
-Saludarte... ¡JAJAJAJAJAJAJA!-le respondió Ino
-Ay... que fastidio-suspiró Shikamaru- Voy a llevarla a casa-le dijo a Sakura- cuando sea hablamos. Y por cierto, no te asomes así a la terraza.
-¿Por?-le preguntó Sakura.
-Estás en bragas-y Shikamaru se fue, junto a Ino, que iba dando gritos y cantando canciones de lo más horteras.
Sakura cerró inmediatamente la terraza y se fue al salón, a ver la tele un rato.