1.Misión
En el mundo existe una increíble organización llamada “Ne”, que reúne a los jóvenes más talentosos de cada una de las cinco grandes naciones, con el fin de proteger a las personas de los terribles peligros que les rodean. Todo esto es un secreto, puesto que nadie aceptaría que personas tan jóvenes se arriesgaran de esta manera, y por lo mismo solo los líderes de cada país, los integrantes y directores de la organización conocen de la existencia de ésta y se les tiene prohibido contar la verdad, incluso a sus propias familias. Sería realmente preocupante que la gente se enterara de este particular “ejército”.
Justamente hoy, la vida de una de sus integrantes está a punto de cambiar…Su nombre: Sakura Haruno. Una chica pelirosa con hermosos ojos color jade, cuerpo atlético gracias el entrenamiento de los últimos años, actualmente tiene diecisiete años. Es amable y simpática con quienes la conocen a pesar de tener un triste pasado. Ingresó a Ne cuando tenía doce años. Siempre destacó por su inteligencia y sus grandes conocimientos médicos. Se va constantemente de misión junto a sus dos compañeros de equipo encargándose ella de reunir la información y cuidar de algún herido en el caso de que sea necesario. Al ser la única mujer del grupo se convirtió en la más protegida por todos, cosa que le molesta un poco y tema que generalmente provoca discusiones con sus compañeros, pero aún así los quiere mucho junto con su maestra Tsunade, directora de la organización.
Una pelirosa esperaba pacientemente en una oficina que le era muy familiar, estaba ahí hace rato y se entretenía jugueteando con unos pequeños adornos de cristal.
-Lamento haberte hecho esperar. Ten, esta es tu nueva misión. Por cierto, no quiero peros- decía una rubia y bella mujer que todo lo que tenía en belleza también lo tenía en carácter.
- Tsunade-sama…es en País del Fuego…y precisamente en Konoha…- se notaba algo de tristeza y preocupación en su voz. Algo no andaba bien definitivamente.
- Sakura, tienes diecisiete años, ya es hora de que afrontes tu pasado – le dijo tratando de sonar comprensivamente- además, no hay nadie mejor que tú para este trabajo, te aseguro que todo saldrá bien.
- Es que… volver me hará recordar todo… recordarlos a ellos… no sé si podré… - su voz se había quebrado, las lágrimas caían unas tras otras por sus mejillas, se sentía tan mal.
- Lo sé, cariño - la mujer la abrazaba dejando atrás toda la dureza anterior- sé que es difícil, pero ya es hora de crecer y hacerte una mujer aún más fuerte, como tus padres lo hubiesen querido. Deberías pensar en lo bueno de esta situación: Por fin estudiarás en un instituto como siempre has deseado, estarás un año en un mismo lugar sin tener que viajar continuamente. No tendrás que fingir ser otra persona, solo debes ser tú y también está es tu oportunidad para conocer gente y hacer nuevos amigos.
-“Amigos”- pensó la pelirosa. Esta palabra retumbó en toda su mente ¿Cuántos amigos tenía realmente? ¿Qué pasaría con sus compañeros de equipo a partir de ahora? Tenía mucho en qué pensar.
- Por tus compañeros no te preocupes, ese tema ya está solucionado y ellos están al tanto de la situación- dijo Tsunade como si le hubiera leído el pensamiento – también ya estás matriculada en el Instituto de Konoha. El avión parte mañana temprano así que en lo único que debes preocuparte es de ordenar tus cosas. Ahora. Con tu permiso iré a ver unas cuantas cosas. Buena suerte.
-“Esta mujer no cambia. De seguro que va a beber sake y a revisar los resultados de la lotería de hoy”- pensó con una gotita al estilo anime en la frente- “En cuanto a la suerte, si que la voy a necesitar” terminó diciendo en un suspiro.
Mientras viajaba rumbo a Konoha en avión Sakura no hacía más que pensar en lo que le esperaba próximamente “¿Qué voy a hacer? No recuerdo muy bien a las personas con la que compartí en los años que viví aquí, y además de seguro voy a ser la chica nueva y rara de la que todos hablarán. Pero lo peor de todo será empezar de nuevo, volver a mi pasado, mi infancia…”
-Señorita, ¿necesita algo?- le interrumpió una amable azafata que vestía un traje azul marino.
-No, gracias. Estoy bien- trató de poner su mejor cara, pero fue inútil. Hasta un no vidente podría haberse percatado de la angustia que la envolvía.
-¿Segura?- la chica asintió con la cabeza- Bueno, si necesitas algo me lo haces saber ¿OK? Y te recuerdo que ya estamos próximos a aterrizar así que será mejor que abroches el cinturón- la mujer le dedicó una gran sonrisa y dejo a Sakura.
-“Abrocharme el cinturón se seguridad, ¿eh? No hacerlo sería una gran idea, me estrellaría contra algo, moriría aquí mismo y punto. (Inner Sakura: Vaya! ¿Desde cuándo te has puesto tan suicida? Venir acá te hace terriblemente mal, Sakurita. Sakura: Eso tú lo sabes mejor que yo, idiota ¬¬ ) Al final la pelirosa decidió no cometer ningún acto estúpido y siguió su camino.
Tomó un taxi que la llevaría a al dirección que le había dado Tsunade, el chofer del vehiculo le hablaba y ella no le prestaba mucha atención. Estaba más pendiente de lo que veía: Konoha, su ciudad natal, tal y como la recordaba, no había cambiado mucho, casi nada en realidad. El parque le pareció maravilloso, le hacia pensar en ella cuando era pequeña y pasaba las tardes jugando en ese lugar, eran lindos recuerdos. Empezaba a sentirse un poco mejor. Cuando el automóvil se detuvo no vio ni más ni menos que el Internado de Konoha. “No se suponía que era el Instituto de Konoha, esa Tsunade me ha engañado otra vez ¬¬” Pagó y se bajó rápidamente.
-Bueno, aquí vamos- se dijo a sí misma respirando profundo y fingiendo su mejor sonrisa, llevando en cada mano una maleta- No debe ser tan malo (Inner Sakura: ¿A quién le mientes? Esto es terrible Sakura: Cállate ¬¬) “Mejor entro de una buena vez