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Cúmulo de Emociones por Angel_Angy_Demon

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Notas del fanfic:

Segunda parte de mi fic "Cúmulo de Sentimiento"!^^

Muchas gracias por todos los que leyeron la primera parte y la comentaron! Gracias a ellos es por lo que esa historia siguió, pese a todo, y pudo ser terminada, y, también por los que querían seguir la historia, aun terminada, aquí está la tan esperada segunda parte!^^

Sinceramente, espero que la disfruten tanto como la primera o incluso más! (sería más feliz si les gustara más =P).

Espero que esta historia llegue a sus corazones, y al final! =P

Antiguos y nuevos personajes. Una trama más enrevesada. Múltiples situaciones. Más romance. ¿Cómo acabará todo?

Descúbranlo leyendo!^^

Muchas gracias por pasarse a leer!^^

Notas:

Pues aquí vengo con el primer capítulo de esta nueva historia! Sinceramente espero que llegue a gustarles! Y además, es la primera actualización de este nuevo año 2012^^ Las navidades se despiden... Así que den la bienvenida a esta historia! =P

Bueno, en realidad, este primer capítulo podría tratarse de algo así como un prólogo, un "preludio"^^ Es para situar la historia.

Por cierto, no es "estrictamente" necesario el haber leído "Cúmulo de Sentimientos" para leer esta historia, pero, la verdad es que sería muy recomendable, porque sería mucho más fácil de entender, y comprender ciertas situaciones, actitudes... Además, yo sería extremadamente feliz si nuevos lectores se enganchan a esta historia por leer la anterior, y comentarla! (los comentarios siempre se agradecen =P)

Sin más que decir, solo gracias por pasarse a leer esta humilde historia, disfruten leyendo!^^

Cúmulo de Emociones


Capítulo I: Preludio


Al abrir la puerta, un tintineo me dio la bienvenida, al igual que la sonrisa de la afable anciana tras el mostrador. Cerré con delicadeza, y las campanillas que del techo colgaban volvieron a repiquetear con un dulce sonido.


Mil olores se mezclaban en aquella pequeña tienda provocándome un cierto mareo embriagador, pero no era molesto en absoluto. Ya estaba acostumbrada, de todas formas.


Saludé con una sonrisa.


-¿Las de siempre, pequeña?-me preguntó.


Asentí con la cabeza.


-Sí, por favor.


Y me dio un precioso ramo que, aunque no demasiado grande, era hermoso en su pequeño esplendor de flores blancas como la nieve.


Dejé el dinero en el mostrador.


-Hasta la próxima-me despedí.


-Espero volver a verte por aquí, pequeña.


En realidad, no hacía falta que dijera aquello, porque ambas sabíamos que iba a volver ahí, tarde o temprano. Como siempre solía hacer. Como aquel día.


Los primeros días, como hice la primera vez, iba en autobús hasta allí, pero, después de todo, no me venía mal el andar, y después de tanto entrenamiento, hacer todo aquel trayecto andando no me parecía tan mortificante como la primera vez. Aparte, es agradable pasear.


No tardé (al menos no mucho) en llegar frente a las puertas del cementerio de la ciudad.


Como casi ya parecía una costumbre, inspiré hondo (el olor de las flores era penetrante) antes de entrar en el recinto.


De vez en cuando, me cruzaba con personas que, al igual que yo, habían perdido a alguien importante, y les mostraban su respeto y cariño viniéndole a visitar. En mi caso, siempre venía con un ramo de flores, porque siempre que venía, el ramo anterior estaba prácticamente seco y marchito.


Ya me sabía de memoria el camino que debía hacer para llegar a mi destino, por lo que no tardé en llegar frente a la tumba de mi padre.


Como siempre, un escalofrío me recorrió el cuerpo al ver su nombre grabado en piedra. Era tan…triste.


Retiré el ramo marchito y deposité frente a ella el nuevo. La lápida no parecía tan triste ahora.


“Hasta que las flores se vuelvan a marchitar…”


Sonreí.


-Hola, papá. ¿Qué tal? Como siempre, soy solo yo, Sakuno. Ya sabes, a mamá le cuesta más venir…-aparte de que me daría vergüenza hacer esto delante de alguien, de quien sea.


“Uno prefiere sufrir en silencio…”


-…Pero le va bien. Estas cosas son difíciles, pero ya ha pasado bastante tiempo… Le está yendo bien en su nuevo trabajo-sí, porque hay que seguir adelante…-En cuanto a mí… Bueno… Fue extraño el hecho de que no estuvieras ahí para felicitarme por mi decimosexto cumpleaños… Este curso soy la capitana del club de tenis femenino, porque, ¿sabes? ¡He mejorado mucho! Al menos respecto del curso anterior…


“…Las cosas han cambiado. Demasiado, tal vez”


-Me seguiré esforzando, ya lo verás. Mi media de notas ha subido considerablemente…un poquito-mi padre habría reído…-De todas formas, tengo a la abuela en el Seigaku para vigilarme… Da un poco de miedo-yo habría reído con él…


“Pero solo se escucha silencio”


Volví a sonreír.


-Bueno, tengo que irme. ¡Vendré en otra ocasión! Y espero que mamá también venga un poco más de vez en cuando, ¿vale? Hasta luego, papá.


“Otra despedida… La diferencia radica en que “él” no está muerto…”


**


-¡Sakuno!


-… ¿Hace falta gritar desde primera hora de la mañana, Tomo-chan?-Tomoka Osakada tenía esa “increíble” facultad, la del grito constante.


Me sacó la lengua y pasó olímpicamente de mi comentario.


-¡Buenos días!


Bostecé.


-…Buenos días.


-¿Dormiste bien?


Desvié la mirada.


-…Sabes que no-murmuré.


-¿Qué?-no me había oído.


-Que sí. Pero no me sienta bien madrugar.


Rió.


-Ni a ti, ¡ni a cualquiera!


No dije nada más.


“No debería estar pensando en este tipo de cosas desde primera hora de la mañana, tampoco…”


Suspiré. Miré al frente. El ya tan conocido camino al Seigaku se me antojaba, como todas las mañanas, demasiado corto, llevándome a la tortura que es pasar horas sin atender en clase y pensar en cosas que debería olvidar… Lo mismo que me pasa por las noches. Si por mí fuera, en determinados momentos del día, me dejaba la mente en blanco (de poder hacerlo), o me borraba la memoria…


…Bueno, la última opción no sería preferible. Ya pasó en una ocasión… Aunque se supone que ya me he recuperado de mi amnesia, puede que no sea estrictamente de manera “completa”. Tal vez quede por ahí, en algún profundo y oscuro rincón de mi memoria, una laguna de algún recuerdo perdido para siempre… O no.


Frente a las puertas del Seigaku, nos esperaba Irie Satsuki.


-Buenos días-saludó.


Respondimos al saludo.


-¿Hoy no es día de maquillaje?-le preguntó Tomoka, conteniendo una sonrisa maliciosa.


Irie enarcó una ceja.


-Simplemente, hoy no me ha dado tiempo a maquillarme. Además, no sé por qué tienes que decir algo así cuando tú apenas te maquillas.


-Tú haces lo mismo ahora.


-Y Sakuno ni lo hace siquiera.


-Ey-intervine-A mí no me metáis en esto.


Sonrieron.


En realidad, pensé que tanto Irie como Tomoka no serían capaces de ser amigas nunca, teniendo en cuenta que no se llevaban para nada bien al principio, porque, en un principio, todo sea dicho, Irie ni siquiera era nuestra amiga. Pero, las cosas cambian…


“Para bien, o para mal”


Y ahora, sin embargo, tienen ese tipo de amistad “conflictiva” (en realidad, no sé ni cómo llamarla), en la que se meten la una con la otra, pero es en broma, son amigas y se aceptan. Me alegré de que fuera así, porque, en realidad, son de las pocas amigas que tengo… Y lo único que me faltaba es que no se llevaran bien entre ellas.


Entramos en clase. Aquel año nos había tocado a las tres en la misma aula, lo cual me alegró. Dudo que soportara no tener a alguien que me distrajera en clase en los ratos libres... O en cualquier momento. Pero, todo es inevitable.


Sintiéndolo mucho (en realidad, no) por la profesora que estaba explicando algo que, tal vez, entrara en el próximo examen, dejé vagar mi mirada (y mente) por el exterior que se recortaba tras el cristal de la ventana.


Suspiré. Como mi madre, hay cosas que se deberían olvidar y superar, y sin embargo, se es incapaz de hacerlo…todavía.


Hacía mucho más de medio año que no veía, ni tenía noticias siquiera, de Ryoma Echizen. En realidad, aquello debía ser un signo para que me olvidara de todo, pero, tras olvidarle en una ocasión, ahora me veo incapaz de hacerlo.


Hacía prácticamente un año que se había ido a América por una beca que le habían concedido debido a su prodigiosa manera de jugar al tenis, deporte que, gracias a él, ahora amaba con toda mi alma (por algo sigo en el club, incluso siendo la capitana). Pero, yo me había quedado aquí, en Japón, primeramente con la intención y la esperanza de que volviera…


Llevar una relación a distancia… Porque, Ryoma y yo éramos novios. Lo habíamos sido, y hacía ya mucho tiempo que me cuestiono la posibilidad de que no sea así nunca más.


Al principio, tal vez por todo lo que había pasado, lo que nos había pasado, nos dolía la partida, el separarnos el uno del otro, por lo que constantemente nos llamábamos y nos mandábamos mensajes, aunque, debido al alto coste de esto, las llamadas se hicieron muchísimo menos regulares, y pasamos a las cartas para hablarnos, mayoritariamente, de cosas triviales. Incluso nos llamamos por nuestros respectivos cumpleaños (aunque yo le tuve que preguntar el suyo, ya que no tenía ni idea).


Pero… Quiero pensar que fue por la gran diferencia horaria (cuando aquí es de día, allí es de noche, y viceversa) que fuimos dejando de mantener el contacto, hasta que se perdió definitivamente.


Desde entonces, nunca ha quedado claro si realmente seguimos siendo “algo”. Nunca dijimos nada al respecto, ni él ni yo. Pero, en lo que a mí respecta… Teniendo en cuenta que está estipulado que no hay un solo día en que no piense en él (aunque solo sea durante un pequeño corto de tiempo, como cuando Tomoka e Irie discuten sobre qué tipo de helado es mejor, si el de chocolate o vainilla; aunque en ocasiones puede durar aquello bastante, desgraciadamente), me sigue gustando. Aunque me pregunto qué pasaría si volvería a verle… Quiero decir, ¿habrá cambiado mucho? ¿Me seguirá…queriendo?


“Me pregunto…”


-¡Sakuno!-Tomoka me sacó de mi ensimismamiento-¡Despierta!-rió-Ya ha sonado la campana. Por fin, se acabaron las clases.


-Aunque cualquiera diría que no quieres irte-comentó Irie-¿Ahora te has vuelto aficionada al instituto?


-Nadie lo haría-objetó Tomoka.


-Ya… Voy.


Recogí mis cosas y cogí mi mochila y la bolsa de las raquetas.


-Nos vemos luego-se despidió Tomoka.


-Sí-respondimos Irie y yo.


Tanto Irie como yo seguíamos en el club de tenis femenino del Seigaku. Y Tomoka, este año se ha apuntado al club de animadoras (para así animar a los “chicos guapos” de los clubes deportivos del colegio). Siempre volvíamos a casa juntas, porque ambas actividades terminaban a la misma hora.


-¡A correr!-exclamé, y todas las integrantes del equipo se pusieron a dar vueltas alrededor de las canchas de tenis que nos correspondían.


-¿Cuál es el programa para hoy, Sakuno-san?-me preguntó Kioko, quien se había vuelto, al igual que en una más de mis amigas, en la sub capitana.


-Después de calentar, pondremos a las de primer año a hacer peloteo entre ellas, para que mejoren la capacidad de reacción y de puntería. En cuanto a las de segundo y tercer año, podríamos hacer una pequeña clasificación para que hicieran partidos entre ellas. A ser posible, dobles, para mejorar el trabajo en equipo.


-Sí, Capitana.


A pesar de tener senpais en el equipo, se había decidido que yo fuera capitana, a pesar de mis reticencias primarias. No me quedó elección, y, a pesar de ser un tanto estresante y que es mucha responsabilidad, no creo que se me esté dando mal, y me ha terminado por gustar, en cierto sentido.


-El entrenamiento termina por hoy. Cuando terminéis de recoger podéis iros. ¡Buen trabajo!


-¡Sí!


Suspiré, cansada. Otro día más que acababa… Y tenía que hacer los deberes que nos han mandado para mañana (gracias a que Irie me dijo lo que habían mandado, porque no me había enterado de la mitad. En más de una ocasión me han llamado la atención en clase por ser tan distraída…pero es algo que no puedo evitar, desgraciadamente).


-¡Chicas!


Tomoka se reunió con nosotras y dejamos el Seigaku atrás juntas, hasta que nos fuimos separando para ir cada una a su casa.


-¡Hasta mañana!


“Otro día más…”


Voy con paso apresurado para no llegar tarde. Algo alejada de mi barrio, hay una cafetería, en la cual estoy trabajando actualmente, desde hace un par de meses, lo que me quita tiempo para los deberes y el estudio, sumado a las actividades del club, pero es que… Bueno, el dinero hacía falta. No hace mucho mamá consiguió trabajo (le costó hacerlo, todo hay que decirlo), por lo que me planteé seriamente lo de ponerme a trabajar temporalmente para ganar algo de dinero, ya que la abuela nos estaba ayudando con su sueldo de profesora del Seigaku.


-Casi llegas tarde-me hizo ver.


-Bueno, solo “casi”.


Rió.


-Anda, entra a cambiarte, Tréboles. Necesito ayuda para atender a los clientes. No querrás que la jefa me eche, ¿verdad?


-Mm… Tentador-sonreí-Pero no será hoy, Shouta. Veo que hay muchos clientes, y no creo poder yo sola con ellos.


-Exactamente.


Una vez me hube puesto el uniforme de la cafetería (un vestido simple y con mandil, más bien de decoración), y hubiera saludado a la jefa, una mujer bastante amable, dentro de lo que cabe; me ha dado un horario que yo pueda atender, y me contrató, a pesar de tener dieciséis años, por mis dificultades económicas (y creo que le doy algo de pena por cómo lo está pasando mi madre tras lo de mi padre…), me puse manos a la obra.


-Lleva esto a la mesa 13, Tréboles.


-Sí.


En realidad, aquel estúpido mote viene de hace tiempo… Conocí a Shouta cuando estaba en una cita con Ryoma. Por aquel entonces, Shouta Shiro trabajaba en uno de los cines de la ciudad, y, al igual que ahora trabaja en esta cafetería, se debe a que le han enchufado, porque no hace mucho había cumplido los quince años. Sí, resulta mortificante que un chico un año menor que yo me saque una cabeza de altura. Alto, cabellos negros, piel blanquecina, ojos azules. Creo que la mayoría de las chicas jóvenes que vienen a la cafetería lo hacen solo para ver y que las atienda Shouta. Me meto con él por ello.


-Y aun así, no tienes novia.


-No por el momento.


-¿Qué quieres decir con eso?


-Que ya llegará el momento en que encuentre a la chica indicada.


-Oh, ¿significa eso que todavía no te has enamorado?


-¿Tú sí?


-…


Y el tema se zanjó ahí.


El caso es que, aquel día, por olvidarme un osito de peluche, que Ryoma me había regalado, en la sala del cine y, que Shouta me viera las bragas verdes con tréboles mientras buscaba el peluche, cuando me contrataron en la cafetería y me vio, solo se le ocurrió decir “Oh, es Tréboles”.


En un principio, no le reconocí. Más bien, no le “recordaba”. Pero, después de todo, él no era una de esas “lagunas”.


Sin embargo, con el tiempo, ha llegado a convertirse en un buen amigo y, como el dinero tampoco me viene mal y me es agradable estar aquí, todavía sigo trabajando.


-Buen trabajo-dijo la jefa-Hasta mañana.


-¿Quieres que te acompañe a casa?-se ofreció Shouta.


-No, gracias, no hace falta.


-Como quieras. Nos vemos mañana.


-Sí. Adiós.


No era la primera vez que se ofrecía a aquello, porque la cafetería estaba un tanto alejada de donde yo vivía, pero, precisamente porque estaba alejada de mi barrio era por lo que la había elegido (y por el horario), principalmente. No mucha gente que conozco pasa por allí, por suerte. En realidad, tan solo mi abuela y mi madre saben que trabajo (aunque a mi madre no le gusta mucho, pero ahora pasa un poco del tema). Y no soy de dar explicaciones, aunque esté justificado. Además, sigo siendo una estudiante…


Abro y cierro la puerta.


-Ya estoy aquí-anuncio.


Silencio… Suspiro (que parece que es lo único que hago hoy). Parece que mamá no ha vuelto aún de trabajar, pero es lo más normal.


Me quito los zapatos y subo las escaleras hasta mi habitación, donde me pongo a hacer los deberes (o al menos lo intento). Dirijo una mirada anhelante al osito de peluche que descansa en mi cama, el cual me regaló Ryoma tiempo atrás… (y por el cual conocí al bueno de Shouta).


Después, me doy una ducha relajante (sí, una de mis partes favoritas de día), y el resto de la tarde, ante las pocas ganas de estudiar, me la pasé intentando leer un libro mientras escuchaba música.


Me despierta el sonido de la puerta principal abrirse. Me incorporo del sofá hasta quedar sentada y dirijo la vista hacia mi madre, quien entra por la puerta.


“Hay alguien más con ella”


Sonrío.


-Buenas tardes, Keitaro-san.


El hombre sonríe y me devuelve el saludo.


-Buenas, Sakuno-chan.-se dirige a mi madre-¿Terminarás los informes para mañana?


-Claro… Muchas gracias por acompañarme hasta casa.


-No es nada. Hasta mañana, entonces.


Se despide y se va. Mamá cierra la puerta.


-¿No se queda a cenar?-pregunté, mientras me levantaba para darla un abrazo.


-Hoy no-sonríe mi madre.


Empezamos a poner la mesa para cenar. Cenamos la mayor parte del tiempo en silencio.


Keitaro Adachi es un nuevo compañero de trabajo de mi madre. Es una persona muy amable, algo miope (por eso usa gafas) y, para qué engañarnos, me cae bien, y es evidente que a mamá también, porque en más una ocasión se ha quedado a cenar, o se ha pasado por casa… Sea por trabajo o no.


Me debería alegrar por mamá, porque está intentando suplir la ausencia de papá, pero aun así… Bueno, es inevitable sentirme un poco triste por papá.


-Buenas noches.


Tras ponerme el pijama, me metí entre las sábanas de mi cama. Cerré los ojos, esperando lo inevitable.


“…Estaré pensando en “él” hasta que me duerma…”


**


Un bostezo escapó de mis labios. Mirada somnolienta. Jugueteando con unas de mis trenzas, aburrida… Con la mente en otro sitio…


-¡Señorita Ryuzaki!


-Eh… ¡Ah! ¿Sí?


La profesora me miró con cara de pocos amigos.


-Ryuzaki-sensei la requiere en su despacho.


Me levanté sin mayor demora y salí de clase. Por un momento, creí que me iba a mandar al despacho del director por “casi” dormirme en clase y no prestar atención.


Llamé a la puerta.


-Adelante.


Entré.


-Oh, Sakuno-mi abuela, Sumire, retiró la mirada de unos papeles para mirarme-Ya estás aquí.


-… ¿Qué querías, abuela?


Mi abuela sonrió.


-¿Recuerdas el colegio Seigaku Plus?


Hice memoria.


-Eh… Sí-asentí-Es otra de las instalaciones de esta institución, el Seigaku, pero que está ligada principalmente a los deportes. Es un instituto como tal, pero todas las actividades extraescolares son deportivas. Es uno de los colegios deportistas de más prestigio de la ciudad…o de Japón… o algo así-no estaba muy segura. A parte, ya no me fiaba yo mucho de mi memoria…


“Aunque hay recuerdos que siempre prevalecerán…”


Miré a Sumire sin entender.


-¿Y?-terminé diciendo, para que me dijera qué…


-Te han dado una beca para que asistas allí.


“… ¿Qué?”


-¿¡En serio!?-exclamé, incrédula.


Mi abuela rió.


-Claro. ¿Por qué no? Envié hace tiempo una suscripción tuya, para ver si te aceptaban. ¡Incluso en una ocasión vinieron algunos de allí a ver uno de tus entrenamientos para ver cómo de buena eras!


“No me lo puedo creer…”


-Acabo de recibir una notificación de que has sido aceptada-sonreía, orgullosa de su nieta.


-P-pero… Estamos a mitad de semestre…y…y…


-Oh, eso no debería ser ningún problema. Entonces, ¿a qué estás esperando? Es una gran oportunidad para ti. ¿Por qué no ir? Es realmente bueno para tu futuro... teniendo en cuanto lo mucho que has progresado con el tenis.


“¿Por qué…?”,… ¿Futuro…?


-Y…he tenido que aceptar. Tampoco es como si mis padres fueran a aceptar una negativa, ya que dicen que eso es realmente bueno para mi futuro…Y en realidad, estoy realmente orgulloso por lo que he conseguido, y debería haberme alegrado mucho.”, un recuerdo lejano…


¿Por qué?


“-Pero…-hizo una pausa.-Luego…pensé en ti.”


… Pero él ya no está aquí…


Alcé la vista.


-¿Y bien? ¿Qué dices? No habrá ningún  problema con el tema del traslado…


Inspiré hondo y recé por estar tomando una decisión acertada.


-Acepto.


**


-¡¡Sakuno!!-berreaba Tomoka, abrazándome.


-…No pasa nada, Tomo-chan… No es como si…-sentí un escalofrío-Me fuera para no volver jamás…


-Tiene razón-me apoyó Irie-Además, el Seigaku Plus, aparte de tener un nombre estúpido, no está muy lejos de nuestro Seigaku.


-Es verdad-quise hacer razonar a Tomoka-Además, seguimos siendo amigas. Nos veremos un poco menos por eso de no ir al mismo colegio…


-¡Y clase!-exclamó Tomoka.


-Sí, y clase… Pero, seguiremos viéndonos, quedaremos para ir al cine, como otras veces…


-¡Y de compras!


-…Sí, y también de compras.


Entonces, Tomoka se separó de mí. Sonrió.


-Siempre serás mi mejor amiga, Sakuno, no lo dudes.


Aquello me llegó al corazón.


-Tomo-chan…


-Ey, ¿y qué hay de mí?-se quejó Irie.


-Tú sólo eres un segundo plato, Irie-Tomoka le sacó la lengua.


Las tres terminamos riendo.


Ambas me miraron.


-Que te vaya bien.


Aguanté unas insufribles lágrimas que amenazaban con salir.


-…Os voy a echar de menos.


“Y, a fin de cuentas, me lo había prometido. No voy a volver a llorar”


**


Me lavé la cara a conciencia, para desperezarme todo lo posible. Me até mis trenzas. Me puse mi nuevo uniforme, sintiéndolo extraño. Cogí mi mochila y bajé.


-Me voy, mamá.


-Ah… Vale. Que tengas un buen día en tu nuevo instituto.


-…Sí.


La relación entre mi madre y yo… aun es algo…”extraña”. Sin embargo, cada vez parecíamos una vez más madre e hija. Como cuando estaba papá…


Gracias a la abuela, que me había provisto de todo (algún libro nuevo que necesitaba, el uniforme, los zapatos…), con unas indicaciones en un pequeño papelito, conseguí llegar a mi destino, pasando de largo el Seigaku, allí donde siempre había estudiado… Y donde le había conocido, y que había sido cómplice mis alegrías y lágrimas…


El Seigaku Plus se levantaba majestuoso. En aquel momento, tenía un gran cúmulo de emociones que amenazaba con desbordarse. Cerré los ojos e inspiré hondo antes de entrar en el recinto.


Hoy, comenzaba una nueva etapa en mi vida.


“Otro día más…”


Porque hay que seguir adelante. Pese a todo.

Notas finales:

Como ya he dicho anteriormente, este capítulo se trata de algo, más bien, introductorio, así que, a lo mejor, ha resultado un poco... ¿aburrido? Sinceramente, espero que no^^

Ha pasado más de medio año desde que Ryoma partió a América... Sakuno y él perdieron el contacto... ¿Qué fue de su relación? La ausencia de su padre aún sigue vigente en su vida, al igual que en la de su madre, aunque ahora, parece que ha aparecido otro hombre en su vida, Keitaro. Irie y Tomoka parece que por fin se consideran amigas =P Y Sakuno trabaja en una linda cafetería, junto con Shouta (¿Os acordáis de él? Hace su primera aparición en el capítulo 19 de "Cúmulo de Sentimientos"^^). Y Sakuno ha cambiado de colegio! O.o Va a asistir al Seigaku Plus! XD (¿tonto el nombre? Bueno, si les interesa, mi primera opción fue llamarle Kaigaku, pero no me convencía mucho y, por no liarme por pensar otro nombre, no me compliqué mucho la vida XD).

Nuevos personajes aparecen e irán apareciendo... Y aparecerán otros que ya conocíamos (como la prota y Shouta =P) Y... aparecerá Ryoma? Qué ha sido de él? Y si Sakuno encuentra un nuevo amor en el Seigaku Plus? (nooo! XD)

Muchas gracias por todo! Espero que queden satisfechos por el hecho de haber hecho caso a sus "súplicas" (XD) por que hiciera una segunda parte^^

Espero que la historia siga adelante! Pero eso solo será posible si hay reviews!^^

Gracias un vez más!

Bye~!^^

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