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Tristeza, Lágrimas, Cambios, Ira. por Mizu Uchiha

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Notas del fanfic:

En esta historia Sakura tiene 16 años, mientras que Hidan tiene 22.

Notas:

Hola a todos/as!!! Bueno, es mi primer fic, así que agradecería mucho las correcciones! (Ya saben, para ir mejorando). Gracias por tomarse el tiempo.

Sí, sé que es una pareja rara. Claro, esto no se dará de un día para otro, pero es que Hidan es mi personaje favorito *-*

Adiós :)

Se encontraba sentada sobre un hermoso árbol de cerezos. Sus ojos color jade se encontraban perdidos.

Ya habían pasado 3 años desde su partida. Ella aún lo seguía esperando, lo amaba como el primer día en que lo vio. Deseaba con toda su alma recuperarlo, liberarlo de ese mal en el que se encontraba. Este era su deseo. Sin embargo, había un problema: Cada vez que lo veía él sólo intentaba matarla.

Ella suspiró.                                                     

-          ¿De qué me sirve amar a alguien que sólo piensa que soy una molestia? –pensó para sí misma.

Tenía un libro en su mano, titulado “Las desventuras de Werther”. En él se narra la historia del amor inigualable que siente un hombre hacia una mujer, él mismo relata la tragedia que siente al no tenerla, y lo feliz cuando está a su lado, aunque ella no corresponda su amor.

-          Werther… Si fueras real, en esta vida nos entenderíamos muy bien… -pensó con la vista fija en el libro.

Y es que Sakura se sentía identificada. Amar a alguien sin ser correspondida, se sentía triste por no tenerlo, pero muy feliz cuando estaba a su lado. Sakura llevaba horas sentada en ese árbol, ubicado en las afueras de Konoha. Es que, aunque el peligro existiera, ella amaba ese lugar. Cada vez que se dirigía allí era para reflexionar, llorar, entrenar, etc. Era como su “lugar secreto” cuando no estaba con su equipo.

Tristeza.

Eso sentía. Tristeza. ¿Por qué no era correspondida? Claro. Él sólo estaba concentrado en esa estúpida venganza. ¿Acaso todo giraba en torno al odio? Él perdió muchos años de su vida sólo por esa venganza. Una vez que la haya realizado, ¿Qué obtendrá? Acaso, ¿Obtendrá un premio?, ¿Le devolverán a su familia? No. Absolutamente nada de eso. Sólo conseguiría una muerte más. Pero su ira seguirá. Luego de eso, se convertirá en un monstruo.

-          Si tan sólo nunca hubiese pasado esa masacre… -pensó, mientras recordaba el momento en el que Sasuke la dejó en esa banca. Lágrimas amenazaban con brotar de esos hermosos ojos jade.

Lágrimas.

Estos tres años lo único que hizo por Sasuke fue llorar. Entrenó muy duro para poder salvar a su amigo, a su amor. Pero, las lágrimas nunca faltaron.

Levantó la vista, no se percató que estaba comenzando a oscurecer. Debía dirigirse rápidamente a su casa si es que no quería problemas. Suspiró.

-          Te encontraré, Sasuke-kun. –dijo en voz alta.

Se levantó de su lugar y comenzó a saltar entre los árboles en dirección hacia su casa.

Había un problema. Sakura nunca se percató que desde cerca dos personas la observaban.

Pasaron los días, como siempre normalmente. Sakura ayudaba en el hospital, realizaba misiones, entrenaba. Lo típico. Su vida normal como siempre. Pero, ella no sabía que su vida cambiaría.

Cambios

Eso quería ella. Deseaba cambios en su vida. En realidad, no tenía una vida mala, pero para que sea perfecta sólo debía estar una persona más.

Muchas veces no nos damos cuenta de las cosas. Mejor dicho, no sabemos valorarlas. Quizás hoy en día podremos estar contentos, riéndonos con nuestros amigos, compartiendo momentos. Pero… ¿Y mañana? ¿Mañana estaremos? Quién sabe.

Su cumpleaños número 17 se acercaba, no le importaba mucho. Pero sus amigos no pensaban igual.

En este momento se encontraban ella, Naruto y Sai almorzando en el Ichiraku, petición del rubio. Más que almorzando, se encontraban discutiendo sobre el cumpleaños de Sakura. Excepto Sai, él sólo se limitaba a escuchar. Sabía que no era bueno meterse ya que Sakura lo mandaría a volar.

-          Vamos Sakura-chan. Ese día lo festejaremos y punto –decía un rubio de ojos azules.

-          No. –dijo Sakura conteniéndose a no dar el golpe más grande.

-          Si –dijo Naruto desafiándola.

-          No. –dijo Sakura entre dientes.

-          Por favooooooor –dijo Naruto con ojos suplicantes.

-          Bueno está bien –dijo Sakura con algo de molestia. A decir verdad, Sakura odiaba cumplir años. Le recordaban la cantidad de años en el que no veía a Sasuke. Pero, debía cambiar su actitud. Al fin y al cabo, Naruto hacía eso para ver alegre a su mejor amiga.

-          Siiii, ya verás Sakura-chan, la pasaremos genial –dijo el rubio con una gran sonrisa mientras terminaba su… Ya perdí la cuenta en el número de servidas de ramen.

-          Si claro… -dijo Sakura, mientras que sus ojos se posaron al ver llegar a dos personas que se sentaban a su lado.

Estas personas vestían túnicas con capuchas de color negro. No mostraban su cara, pero eso llamó la atención de Sakura.

-          Dos tazas de ramen –dijo uno de los desconocidos.

Su voz sonó fría, seria… aterradora. Naruto no lo notó, ya que estaba concentrado en su taza, pero Sai lo observaba como “analizándolos”, al igual que Sakura.

-          Aquí tienen –dijo Ayame con una hermosa sonrisa.

Ni siquiera dijeron gracias. Uno de ellos extendió su mano, la única parte del cuerpo que Sakura logró ver, tomando unos palillos para comenzar a comer.

-          Sus uñas… -pensó Sakura.

Y es que sus uñas eran de color violeta y llevaba un anillo.

Los desconocidos comían tranquilamente, sin mostrar sus caras aún. Sakura y Sai, por su lado, los miraban atentamente con disimulo.

SAKURA POV.

¿Quiénes serán? ¿Y por qué llevan sus uñas así? No creo que sean renegados, de ser así, ¿Cómo lograron entrar a Konoha? Tendré que esperar que terminen y seguirlos.

FIN SAKURA POV.

 

Naruto aún seguía comiendo, algo que Sakura estaba en ventaja (debía hacer tiempo si quería seguirlos). Y así fue, los desconocidos terminaron de comer, pagaron la cuenta y se marcharon de allí.

-          Debo hacer algo –dijo Sakura. – enseguida vuelvo.

-          No te tardes Sakura-chan, aún falta el postre jiji .-decía el rubio mientras se reía, Sai sólo lo miró con una ceja levantada

-          Fea, ten cuidado con lo que haces –dijo Sai, sabiendo las intenciones de Sakura.

Esta vez Sakura no se enojó como siempre, sólo estaba concentrada en seguir a aquellas figuras que se estaban mezclando entre la multitud. Personas como esas no se ven todos los días, menos en Konoha. Debía averiguar quiénes eran, o si encontraba algo sospechoso, informárselo a la hockage.
Sakura los seguía a los lejos, muy atenta a sus movimientos. Hasta que, los desconocidos doblaron hacia la derecha. Cuando Sakura llegó al lugar a donde se dirigieron, notó que era un callejón, por lo que entró a buscarlos.

-          Sí que caminan rápido… -pensó ella.

De repente notó como si alguien la observara. No, estaría loca, se decía a sí misma. Pero no, estaba en lo cierto…

-          Itachi… ¿Por qué será que esta mocosa nos sigue? Mmm… algo me dice que nos estaba espiando. –dijo uno de los desconocidos.

Sakura se quedó helada. Esos desconocidos… estaban detrás de ella a unos metros. Ella no quería darse vuelta.

-          Itachi… -ese nombre se repetía constantemente en su cabeza. Acaso dijo ¿ITACHI? No, esto estaba mal. El hermano de su amor estaba allí… El culpable de que Sasuke esté pendiente de esa venganza, el culpable del sufrimiento de Naruto. Se maldecía una y otra vez por haberlos seguido. Ella estaba en peligro, no podría enfrentarse ante dos Akatsukis. Y menos contra… Itachi…

-          Hey mocosa, ¿Por qué no te das la vuelta y muestras tu cara? O… ¿Es que acaso tienes miedo? – volvió a decir el desconocido.

Y era verdad. Sakura tenía miedo. No se había dado la vuelta porque sabía que cuando lo haga seguro la matarían. Pero tomó valor, demasiado, y se dio la vuelta lentamente hasta quedar cara  a cara con ellos.

-          Muy bien, buena chica –volvió a decir el desconocido, Itachi sólo se limitaba a mirar.

-          ¿Qué… qué es lo que quieren? –dijo Sakura.

-          ¿Nosotros? Ppf, más bien tú que querrás. Has sido tú la que nos ha seguido. –dijo en un tono divertido mientras alzaba la vista hacia la de Sakura, mostrando su cara.

-          Kisame Hoshigaki… -pensó Sakura mirándolo con cara desafiante.

Un silencio nació. Sakura estaba aterrada, pero pelearía hasta el final si era necesario. Cuando de repente el Uchiha cerró sus ojos durante dos minutos, como si estuviera pensando en algo, hasta que los abrió y dijo:

-          Sí, es ella. –por fin dijo algo Itachi.

Esto sorprendió mucho a Sakura. ¿Qué se refería con que “era ella”? Eso provocó un escalofrío en ella.

-          ¿Quieres que me encargue yo? –dijo Kisame, siempre con ese tono de estar divirtiéndose.

-          No hace falta –dijo Itachi.

Sakura no sabía qué hacer, sentía que se desvanecería, pero tomó fuerzas y se puso en posición de ataque. Corrió hasta Itachi para darle un golpe de aquellos, pero con el puño con el que estaba por darle la golpiza fue detenido por Itachi, acto seguido éste le dio un golpe en la nuca a Sakura, provocando que ella se desmayara.

-          Jaja, siempre tan gentil, Itachi –dijo Kisame.- Bien, vayamos a la guarida

Es así como lograron huir con Sakura inconsciente… ¿Qué buscaban? ¿Qué quisieron decir con… “es ella”? Sea lo que sea, Sakura estaba en peligro.

Mientras tanto, en Ichiraku Ramen.

-          Eh Sai, ¿No crees que la fea está tardando demasiado? –decía un Sai preocupado.

-           Seguro debe estar en el hospital o ayudando a Tsunade, quién sabe. Ella es así. –dijo Naruto mientras seguía comiendo.

-          Si… quizás tiene razón. –respondió Sai. Hizo caso a su compañero, pero el sentía que algo no andaba bien.

Así pasaron los días. La preocupación en Konoha se hizo grande. En todos lados se observaban carteles como SAKURA HARUNO, DESAPARECIDA. Naruto se maldecía, Sai no estaba tan lejos de hacer lo mismo que Naruto. Se decía “Si tan sólo la hubiera seguido…”.
Tsunade ordenó a los ANBU a buscarla. Sakura, Sakura desaparecida. Su alumna, casi como su hija, desaparecida. Era algo que la sacaba de quicio y un enorme vacío se hacía presente.

Toc, toc.

-          ADELANTE –dijo una voz femenina.

-          Permiso Tsunade-sama. –respondió una voz masculina.

-          ¿Y? –decía Tsunade, se encontraba sentada en su sillón mirando hacia la ventana, dándole la espalda al allegado.

-          Nada. Ni siquiera rastros. –respondió la voz masculina.

Tsunade estaba mal. Demasiado. Botellas de sake por todos lados, papeleríos desordenados. Su aprendiz estaba en peligro, quién sabe cómo estará, dónde, con quién. Todas esas preguntas pasaban por la mente de la rubia. Sentía ira.

Ira.

Quería golpear al que se le cruzara, pero debía contenerse. Momentos como este era mejor estar tranquilos y reflexionar, un mal movimiento y quién sabe, su alumna podría morir.

-          Gracias. –dijo Tsunade, casi en un susurro. Si el ANBU la estuviera mirando, vería a Tsunade llorando.

El ANBU no dijo nada y se retiró, sabía que era mejor dejarla que se desahogue. Todos necesitamos desahogarnos en soledad para luego pensar qué hacer.

-          Te encontraré Sakura. Y haré pagar al que te hizo todo esto –pensó la rubia.

Mientras en Konoha estaba la búsqueda desesperada de Sakura, en Akatsuki una joven de cabellos rosados y ojos jade comenzaba a despertarse luego de días.

-          ¿Dónde…. Dónde estoy? –dijo ella.

Miró a su alrededor y se encontraba en una habitación. En ella sólo había un pequeño armario, una silla, la cama en la que se encontraba y había dos puertas en la habitación. Se dirigió a la que estaba al lado del armario, la abrió y pudo observar que se trataba del baño. Se dirigió a la otra puerta, pero ésta estaba con llave. Concentró chakra en su mano y dio una golpiza al picaporte, pero éste no se rompió.

-          Parece que lo aseguraron demasiado bien… -pensó Sakura.

Suspiró. ¿Qué haría? Ni siquiera una ventana había. No sabía cuánto tiempo permanecía allí, tampoco recordaba cómo es que llegó, hasta que una cara de sorpresa se hizo presente

-          Itachi… -dijo con temor. Ahora recordaba. Había tenido un enfrentamiento con él. – Soy una tonta… aún sigo siendo tan débil… -pensó. Estaba triste, tanto entrenamiento ¿Para qué? Si él sólo la venció con un simple golpecito en la nuca. ¿Qué haría?

Tendría que esperar, era la única forma.

-          Me pregunto… ¿Se habrán dado cuenta de mi ausencia? –esa pregunta pasaba por la mente de Sakura. Imágenes de sus amigos, de Tsunade, Kakashi, Konoha… Sasuke. Todas esas imágenes divagaban por su mente.

Se acostó en la cama. Necesitaba eso, necesitaba pensar. Hasta que alguien abrió la puerta. Sakura se sobresaltó y se puso en modo de ataque. Su Inner le decía lo loca que estaba si es que pensaba enfrentarse a alguien, pero ella sólo la ignoraba.

-          ¿Quién eres? –dijo ella

-          Jajaja. Hey niña, no tengo pensado hacerte daño… por el momento –dijo un rubio de ojos azules. Eso último lo remarcó, haciendo estremecer a Sakura.

¿Qué haría? Se encontraba en el lugar más peligroso. ¡Estaba en la guarida de los Akatsukis! Mejor dicho, estaba con los Akatsukis. ¿Sería ese su final? 

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