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¡Cuidado con ese conjuro! por BIAK

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Notas del fanfic:

COPYRIGHT

 

Declaración: Todos los personajes, ambientes, etc. públicamente reconocibles son propiedad de sus respectivos propietarios. Los personajes originales y la trama son propiedad del autor. El autor no está en ninguna forma asociado con los propietarios, creadores o productores de cualquier franquicia del medio. No se pretende infringir derechos de copia.

 

 

 

Full metal alchemist ©Hiromu Arakawa 

 

Naruto ©Masashi Kishimoto 

 

Prince of Tennis ©Takeshi Konomi 

 

Ultra Maniac ©Wataru Yoshizumi

Notas:

Esta fanfic lo estoy rescribiendo en un ejercicio de escritura. Al menos está listo hasta el capítulo 5. Si llegara a tardarme más de lo debido en actualizarlo pueden mandarme recordatorios  a mi cuenta twitter @biak-songkey

 

Espero disfruten de la historia :)  

 

1—. Lo maravilloso de la vida

 

«El hombre no puede ganar nada sin perder algo a cambio. Para ganar, algo de igual valor debe perderse. Esa es la primera ley de la alquimia de la equivalencia de intercambio; en aquel entonces…

 

Bla, bla, bla, soberanas tonterías...

 

 

             Yo, Winry Rockbell, desde que pasé a la secundaria he dejado de ver animes de fantasía y magical girl en general, entre otras muchas más boberías; me tenían sin cuidado alguno. Creía que eso de la magia, lo hechizos, y el animé de   chicas mágicas vestidas con trajecitos súper-ultra ridículos y de colores chillones  eran signos de inmadurez total, y que al dejar de creer en ellos y hacerle caso omiso a esas “boberías para niños de primaria”  ya era una chica madura, una adulta responsable que como tal debía comportarse.

 

… pero todo eso cambió cuando conocí  a Sakuno Ryusaki…»

 

 

            Era un día normal en el internado de Morinomiya , O al menos eso parecía; nada daba indicios de que fuera tan especial como lo iba a serlo.

 

Winry Rockbell, era una de las chicas populares del instituto  Morinomiya , muy reconocida por sus dotes  de belleza e inteligencia, además de sus habilidades en el tenis. Andaba  por los pasillos si  ningún interés en especial. Admirada por los chicos e idolatrada por las chicas menores y estudiantes de su mismo grado, se sentía incómodamente observada, aunque no les prestaba mayor atención: su objetivo estaba más allá de tener a un puñado de chicos tras ella, porque a su creer no valía eso nada si “ese” chico especial iba tras ella.

 

Suspiró.

 

Que él la quisiera como ella le quería tal cual era resultaba parecer  un sueño tan tonto…

 

 

Por culpa de esa misma distracción en las nubes de pensamientos, acabó chocando contra alguien y terminó junto con esa persona en el suelo.

 

r13; ¡Perdona! —se disculpó apenas pudo, ofreciéndole su mano a su compañera que había tirado al suelo: se trataba de Sakuno Ryusaki, la chica que había llegado de intercambio de  no recordaba dónde la semana pasada—. Perdón—repitió.

 

Sakuno comenzó a llorar, intentando torpemente  contenerse.

 

— ¡Lo siento!—Winry se puso más nerviosa. La idea de que lloraba por su culpa la estaba atormentando  horriblemente—. ¿Te he lastimado?

 

Sakuno negó febrilmente con la cabeza.

 

— ¿Entonces?

 

—Lo he perdido—comenzó a musitar entre algunas lágrimas—. Lo he perdido…

 

— ¿Has perdido qué?—no lograba entenderla, menos todavía si expresaba su problema con palabras vagas como esas—. ¿Te ha hecho daño alguien?

 

Volvió a negar.

 

—He perdido un objeto muy preciado para mí—Esta vez había sido Sakuno quien había suspirado, secándose las lágrimas—, y todavía no lo encuentro.

 

—Qué problema. —Se llevó la mano al mentón. Ahora entendía el porqué de las lágrimas de la joven y se sentió alivida de saber que no eran por su causa—. ¿Te ayudo a buscarlo?

 

Los ojos de Sakuno Ryusaki se iluminaron.

 

— ¿Lo harías en serio?

 

Winry asintió.

 

—Sólo dime cómo es para ayudarte—Tras esas palabras, la joven Ryusaki se lo pensó unos momentos.

 

—Bueno: es rectangular, de color lila, es como un…—hizo una pausa, como si hubiese recordado repentinamente algo—. ¿Sabes?—comentó,  jugando indecisa con sus dedos—, no se preocupe, yo lo busco: ¡gracias por su ayuda! —dichas las palabras, salió disparada como un cohete fuera del pasillo sin dirección conocida. 

 

—Qué chica más extraña—murmuró bajito, como un simple comentario casual.

 

 

XOX

 

 

Las clases del día habían concluido para alegría de todos los estudiantes de su aula. La Empacó sus utensilios en su mochila, revisando su pupitre para verificar que nada se le quedara olvidado sobre todo al  pensar en  la extraña chica Ryusaki y lo que había perdido. De cierta forma, comprendía la tristeza de perder un objeto muy preciado por un descuido tan bobo: lo había sufrido cuando había perdido su primera raqueta de tenis en un autobús, a la cual le guardaba un inmenso cariño por haberle abierto los ojos al maravilloso mundo del deporte del tenis, deporte que la había hecho destacar tanto en el instituto.

 

A veces solía recordar con cierto desagrado los momentos cuando estaba en la secundaria y no era ni la mitad de lo brillante de lo que era ahora. Era de la clase de cosas que prefería dejar ocultas en su pasado.

 

— ¡Winry!—escuchó cómo le llamaba una voz, se volteó para ver si sus sospechas  sobre quién le hablaban eran ciertas.

 

— ¡Ed, Ryoma!—exclamó al  verlos, mientras se acercaban a ella.

 

—Hola, Win—la saludó Edward, sonriente—. Te ves hermosa hoy.

 

No pudo evitar sonrojarse.

 

            —Bueno, yo  debo irme—anunció Ryoma, caminando hacia las canchas—, tengo entrenamiento. Adiós. 

 

            «Que extraño…—pensó viéndolo partir—. Ed y Ryoma siempre se van juntos… ¿Qué pasará ahora?»

 

—Winry…—dijo Ed con vos seria, mirándola a los ojos—.  ¿Paseamos un rato?

 

            Se había quedado sin decir nada por la impresión. Nunca había dado un paseo con Ed; aunque iban en la misma clase, eran pocas las ocasiones en las que se hablaban.

 

            — ¿Pasa algo?—le tuvo que preguntar vencida por la curiosidad cuando Ed jalaba su mano mientras la llevaba por los jardines del instituto.

 

Estando apartados de los dormitorios. Ed soltó la mano de Winry.

 

            —Es papá…—empezó a decir, una vez había verificado que nadie les veía—. Mi padre tiene una nueva novia, y temo que vuelva a pasar lo mismo que con la anterior

 

            Ella se quedo pensativa.  Sabía que hacía más de 9 años que la madre de Ed había muerto, y desde entonces su padre había empezado a buscar una nueva esposa… ¡y hasta la fecha ya lleva 3 divorcios! Algo ya bastante fuera de lo común.

 

             —Ed…—comenzó a decirle cuando se sentaron en la banca del camino—: tu padre también tiene derecho a rehacer su vida y aunque a ti te cueste aceptarlo, él solo busca que esa persona que elija como esposa sea de tu agrado… ¿o si no por qué crees que se ha divorciado ya tres veces?

 

            —Porque es un inmaduro—contestó sin más Ed, pero Winry negó con la cabeza.

 

            —No puedes ser tan egoísta, tu padre tiene derecho de estar al lado de otra mujer…—comenzó a decir. Ed estaba atento a cada palabra que  decía, listo para objetar—… Pero ten presente Ed, que nadie en la vida de tu padre podrá reaplazar el amor que le tiene aún a tu madre… y el cariño que a ti te tiene.

 

            Ed dibujó una sonrisa en su rostro, las palabras de Winry le habían hecho ver las cosas de otro modo.

 

            —Gracias Winry, me has hecho sentir mejor—Sonrió nuevamente, cerrando los ojos—,  eso es lo que me gusta de ti: ves las cosas que yo no puedo ver—le dijo, levantándose de la banca y luego agitando su mano en despedida—. ¡Nos vemos mañana!

 

            Winry agitó su mano y, aguantándose su sonrojo, esperó a que Ed se perdiera de vista para poder suspirar tranquilamente.

 

            «Edward me habló —procesaba su mente de forma pausada—. Edward cree que soy genial—repasaba sus palabras para poder asimilarlo en su mente—. ¡¡Edward me ha hablado de él!! ¡Como si fuéramos los mejores amigos!» Su corazón palpitaba velozmente en su pecho.  Era una situación extraña, pero la adoró: fuera por la magia de algo o no, era tan raro que hubieran hablado juntos, como amigos y no como los casi completos desconocidos que eran.

 

            — ¡Winry! —Volvió a poner los pies en la tierra cuando oyó que una de las chicas de su clase la llamaba.

 

            — ¡Winry!—dijeron al unísono Hinata y Sakura, sus compañeras de habitación y de clase.

 

— ¡Nos diste un susto cuando no te encontramos en la habitación cómo acordamos! —le dijo Sakura preocupada.

 

            —Bueno, pero lo importantes es que estas bien—Hinata le sonrió.

 

            —Volvamos a la habitación, Winry, que tenemos que contarte las nuevas—Entra ambas, la jalaron aunque apenas entendía la impaciencia que mostraban por darle las noticias, encaminándose las tres hacia los dormitorios de las chicas.

 

 

 

XOX

 

 

 

 

             Al mismo tiempo, a las cercanías del mismo lugar donde Edward y Winry habían hablado, Sakuno Ryusaki se asomó sin querer y  pudo escuchar la conversación entre ambos y, secretamente, entender todo lo ella sentía en esos momentos al dejar su corazón abierto

 

            «Sí, definitivamente Winry es la persona que necesito», se decía a sí misma sonriente. Recordó en ese instante que lo que hacía allí era buscar el aparatito perdido y se regañó por ser tan olvidadiza.

 

            —Veamos, donde estará…—Caminaba  por el jardín buscando el objeto, sin tener hasta el momento buenos resultados: ya empezaba a creer que no iba a verlo nunca más en lo que le quedaría de vida después de que su abuela se enterara de lo ocurrido. Soltó un suspiro de resignación: Sí, definitivamente hoy era el último día de su existencia.

 

            —Me parece que Ed ya se tardó demasiado—Ryoma se quejó jugando con la pelota de tenis en su raqueta al andar—. Creo que ya debe estar en el instituto—concluyó, dando media vuelta, pero en ese movimiento  la pelota con la que jugaba se cayó bajo uno de los asientos del jardín.

 

            — ¡Aquí está!— exclamó Sakuno al encontrar el aparato bajo una de las bancas en su búsqueda—. ¡Pensé que no lo iba encontrar!

 

— ¿Dónde estará?—se preguntó Ryoma, mientras buscaba la pelota—. ¡Allí está!—exclamó cuando la vio debajo del asiento.

 

            Ambos chicos se agacharon, cada uno de un lado del asiento; así cuando trataron de sacar el objeto que buscaban sus manos se toparon, juntándose accidentalmente.

 

            — ¿Eh?—pronunció  Sakuno al tiempo en que se levantaba del suelo para entender lo que ocurría, encontrándose con la figura de un apuesto chico al otro lado del asiento.

 

            — ¿Esto es tuyo?—le preguntó Ryoma, mostrándole la mini-computadora que tenía en su mano.

 

            —Sí, sí… es mía—tartamudeo ante la belleza de aquel joven que le hablaba.

 

            —Toma—El joven de cabello verdoso le entregó el aparato en sus manos, lo que hizo que Sakuno se sonrojara aún más—. Cuídalo para que no se te vuelva a perder. Adiós—le dijo secamente sin mayor delicadeza, dando media vuelta y yendo hacia los dormitorios masculinos de Morinomiya.

 

            Sakuno estaba sonrosada  sin saber exactamente lo que le pasaba. Aquello  era un sentimiento completamente nuevo, ¿sería acaso eso que todos llaman amor a primera vista?

 

 

XOX

 

 

 

            — ¡¿Qué?!—exclamó Winry, apenas sus compañeras de habitación terminaron de hablar—. ¿Qué han dicho? Repítanlo de nuevo para corroborar que no escuché lo que creo que oí de ustedes dos.

 

            —Eso—le explicó Sakura—: el club de tenis masculino y femenino están pelándose las canchas para entrenar—explicó de nuevo Sakura—. Los dos equipos decidimos arreglar esto con un partido de tenis y el que gane se quedará con  tres de las cuatro canchas de tenis, y tú—enfatizó—,  eres nuestra representante en el partido—terminó de resumir, sonriendo como si dijera algo muy simple de lograr.

 

            —¿Y quién será el representante del club masculino?—preguntó Winry, deseando no escuchar ese nombre que tenía en mente en ese instante… que no haría más que aumentar mil veces más su desgracia.

 

            —Ryoma Echizen—contestó Hinata.

 

            «Noooo!», pensó Winry: ella podía ser la mejor tenista del club femenino; pero Ryoma siempre fue el mejor de todo el internado, e incluso campeón de Japón.  Si tenía un partido con él de seguro perdería y lo que era peor era que seguramente Ed vería el partido, ¡Y la vería hacer el ridículo cuando Ryoma la derrotar con un marcador patético a su favor!

            Definitivamente en su lista un suceso como ese sería lo peor que podría ocurrirle para arruinar su imagen de “Chica perfecta” a los ojos del “Don perfecto Edward”

 

            —Bueno, te dejamos dormir entonces—dijo Sakura, aún muy alegre—. Mañana por la mañana será el gran partido, ¡Suerte!—Y  ella y Hinata se acostaron a sus camas y se durmieron demasiado rápido en opinión de Winry, que se quedó allí aún sola con sus pensamientos negativos de derrota.

 

            « ¿Ahora qué voy a hacer?—pensaba Winry hecha un lío—. Si me marcho decepcionaré a todo el equipo; pero si me quedo haré el ridículo frente a Ed. ¿Qué hago?»

 

            Justo en ese momento se oyó un ruido en la ventana, Winry echó un vistazo.

 

            —Ah, no es nada—concluyó—: Tan sólo es Sakuno montada en una escoba—dijo media dormida, entregándose al sueño. Llevaba demasiado tiempo despierta y su mente estaba cargada de emociones contradictorias en un día, hasta que finalmente se dio cuenta de lo ilógico que había sido su comentario—. Espera… ¡¿Sakuno montada en una escoba?!

 

            —Hola Winry—la saludó Sakuno muy alegre—. Vengo a ayudarte.

 

            Estaba en estado de shock: no creer en la magia y luego ver una brujita en tu ventana era algo que no se veía a diario en el instituto ¡Ni  en  cualquier parte! Se restregó los ojos para poder despertarse, pero Sakuno seguía allí vestida de  niña mágica y montada en una escoba.

 

            — ¿Qué ocurre?—preguntó la niña que se montaba en una escoba—, ¿nunca habías visto una chica mágica?

 

            — ¡Claro que no!  ¡Esas cosas no existen!—exclamó exaltada Winry.

 

            —Si existen: son tan reales como tú y yo, tan reales como la ayuda que te voy a dar.

            Las palabras no alcanzaban a ser procesadas en su cabeza. Winry apenas estaba segura de si dormía o si lo que estaba viendo era real.

 

            — ¿Me vas a ayudar?—preguntó incrédula, aún sin digerir bien lo que ocurría.

 

            —Sí, te he espiado últimamente y sé que eres buena chica, que te preocupas por tus amigos: por eso he venido a brindarte mi ayuda.

 

            — ¿Cómo?

 

            —Con esto— Sakuno saca una mini-computadora.

 

Winry arqueó una ceja. Esto no le cuadraba

 

            — ¿No que los conjuros se hacen con varitas mágicas?

 

            —Eso en los tiempos de mi abuela, ahora los hechizos se bajan de Internet.

 

            Winry miró con extrañeza como Sakuno conectaba la computadora a una cajita de música, cómo ponía un chocolate en ella y luego presionaba un botón. Una rosa apareció al instante.

 

            — ¡Se suponía que tenía que ser algo para aumentar tus habilidades físicas!—exclamó Sakuno, desilusionada al ver el producto de su hechizo—. Otra vez. —Sakuno repitió el procedimiento, pero  nuevamente apareció una flor—. Otra vez. —El nuevo resultado no difería mucho del anterior— ¡Otra vez!—intentó más enérgicamente, pero no ocurría—Otra vez…—Y así siguió Sakuno durante gran parte de la noche, sin obtener buenos resultados.

 

            —Parece que no eres muy buena en esto—dijo Winry, sobándose los ojos porque le había vuelto a entrar el sueño.

 

            —Es verdad, soy atolondrada y por eso me mandaron a este mundo a terminar mis estudios—dijo intentando otra vez más—. Este es el último trozo de chocolate que me queda, abuela, reza por mí para que salga bien esta vez—dijo, depositando el chocolate en la caja musical, un brillo salió de ella e hizo que Winry despertara completamente—. ¡Ya está!—exclamó alegremente—. Winry,  si te comes esta bolita de chocolate, no tendrás más de qué preocuparte.

 

            — ¿Es que un simple chocolate arreglará todo?— dudosa, Winry acercó la pequeña bolita a su labios para comerla, no muy segura de si iría a funcionar.

 

            Un resplandor la iluminó.

 

 

 

XOX

 

 

 

 

            —Winry no ha podido venir, pero me pidió que yo la remplazara en este partido—anunció al día siguiente un joven rubio, de ojos azules y de contextura muscular atlética; de iguales rasgos que Winry, pero versión masculina—Yo soy… Winnie.

 

            — ¿Cómo ese oso sin pantalones “Winnie the pooh”?

 

            «Sí, como ese oso.» Winry tuvo un tic nervioso en una de sus cejas mientras intentaba sonreír. «Genial Winry, lo has hecho de nuevo otra vez…»

 

            Los chicos del club de tenis se negaban a que este chico jugara en lugar de Winry, pero las chicas decían que sí debía jugar, pues era injusto de por sí que jugaran chicos contra chicas, porque la obvia ventaja la llevaban los chicos al tener un equipo de tenis nacionalmente reconocido mientras que el de ellas apenas resaltaba, todavía.

 

            —Te dije que esto no funcionaría—le dijo Winnie a Sakuno—. No sirvió de nada que me convirtieras en chico. —Se decepcionó, soltando un suspiro resignado.

 

            —No tengo problema en jugar con él— la voz segura de Ryoma se hizo presente en la escena, haciendo brillar los ojos de ilusión de las chicas al oír sus palabras; no obstante, los chicos intentaron disuadirlo para que cambiara de parecer, pero él se mantuvo firme y no le dio más importancia a un asunto a su parecer muy simple.

 

            —Entonces que así sea—dijo Winry—. Estoy listo para jugar.

 

            El partido comenzó apenas ambos se ubicaron a cada lado de la cancha  y el árbitro dio inicio al juego.

 

            — ¡Falta!—dijo el árbitro pocos segundos después de haber iniciado. Winry lanzó la pelota fuera del área—. ¡Falta!—esta vez, Winry dejó la pelota en la red.

 

—…0-15…

 

—…0-30.

 

            Los anuncios   del árbitro resonaban en su cabeza, echándole duramente en cara que estaba perdiendo frente al prodigio del tennis

 

            — ¡Que mal juega el primo de Winry!—se oyó de una voz fémina. 

 

            — Hasta yo jugaría mejor—dijo otra.

 

            — ¿Qué pasa? —preguntó Edward al salir de la práctica de béisbol y viendo el partido al pasar cerca de la cancha donde estaban jugando.

 

            —El primo de Winry… ¡es un pésimo jugador!—dijo uno de los chicos

 

            «Ed», pensó al verlo. Winry lo comprendió todo: al tener el cuerpo de un chico, muchas de sus capacidades habían cambiando,  y cómo no tenía ni la menor idea de cómo moverse en un cuerpo de chico, todo se resumía en una sola cosas: estaba completamente perdida

 

            — ¡Fin del juego, gana Echizen, 6 juegos a 0!—anuncio el árbitro, lo que a Winry le sonó como la declaración de su sentencia.

 

            — ¡Viva! ¡Tenemos las canchas!—se alegraron los muchachos, alzando las manos a los aires victoriosos, pero Ryoma detuvo su celebración.

 

            —No, dos canchas para cada uno; yo jugué y así quiero que sea: las chicas deben practicar más, porque de nada sirve aprender solo golpes de saque; y los chicos pierden mucho el tiempo haciendo de vagos…—concluyó su discurso sin prestar mayor importancia como siempre a las quejas de sus compañeros menores. Luego, se dirigió a Winnie con aires soberbios—. Y a ti aún te falta mucho. 

 

            «Ya sabía yo que Ryoma era un buen chico», pensó Sakuno sonrojándose, observándolo desde las rejillas de la cancha de tenis como parte del público espectador.

 

            — ¿Me devuelves ahora mi forma de chica?—le preguntó Winnie tan pronto cómo se alejó la muchedumbre.

 

            —Espera, voy a buscar el contra hechizo.

 

            — ¿Está bien Winry?—fue lo que  le preguntó Ed a Winnie acercándose apresuradamente a la pareja. Se había acercado a ambas sin que ninguna de ellas se hubiera dado cuenta antes para no actuara tan raro escondiendo los artilugios mágicos —.Es raro que no se haya presentado.

 

            —Sí, ella está bien: sólo se sentía un poco mal—le contestó Winnie velozmente.

 

            — ¡Dile que la espero en el jardín en dos horas más entonces!—se alejó, no sin antes pronunciar con alegría aquella palabras mientras se marchaba agitando la mano despidiéndose, sonriendo con una sonrisa traviesa de un niño a punto de hacer una de sus travesuras.

 

            — ¡Quiero ser chica ya!—le pidió Winry a Sakuno al saber que Ed la esperaba.

 

            —Es que… yo…—comenzó a decir agachando la cabeza—…no encuentro el desencanto.

 

            — ¡¿Qué?!

 

 

            «… y después de dos horas, Sakuno me devolvió mi forma  original.  Al  final, perdí lo que podría haber sido quizás una cita con Ed, pero ¿Quién sabe?, no nos hemos vuelto a hablar aún…

 

            Pero, desde ese entonces, mi vida ya no sería tan tranquila... »

 

 

 

CONTINUARÁ…

 

 

 

 

 

Notas finales:

Los comentarios son bien recibidos :3

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