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Un contrato para el amor por abii01

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Notas:

¡Hola hola y bienvenidos! 

Te agradezco que le hayas dado la oportunidad a esta historia, espero sea tan de tu agrado como el mio al escribirlo. Este es mi primer fic, asi que intetare hacerlo lo mejor posible >w<

Sin mas por el momento, espero disfrutes a lectura y.. ¡A leer! 

 

Actua. Aqui esta el primer cap, lo he resubido ya que antes no podia verse :)

-Dragneel.. ¡Espera!- gritó Jude completamente desesperado, saliendo presuroso de su oficina en un intento por detener a la persona que sería capaz de llevarlo a la ruina con solo un chasquido de dedos. O algo peor.

-¿Qué quieres ahora Jude? Creí que ya habíamos terminado de hablar.- contesto el joven deteniéndose a mirarlo con furia.

Jude corrió prácticamente hacia él. ¡No podía permitir que se fuera sin arreglar las cosas!

-¡Espera por favor! Puedo arreglarlo, ¡te devolveré el dinero!

A estas alturas, el gran Jude Heartfilia, magnate de los negocios y conocido como uno de los hombres más duros y orgullosos, había perdido el orgullo.

-Odio repetirme y yo ya te he dado mi respuesta.- espetó mirando a Jude a los ojos con molestia. -¡Y por favor! Todos son tan imbéciles que no se dan cuenta como estas cayendo en la ruina. No has podido pagar tu deuda anterior que era mucho menor y ¿crees que podrás pagarme a mí? ¡Ja! Seamos realistas.- sin darle oportunidad al rubio de contestar se dio la media vuelta y echó a andar de nuevo.

Jude hizo una mueca horrorizada. Estaba desesperado. Ya había intentado de todo para que el Dragneel le diera tiempo para pagarle, pero por más que intentó de todo el joven seguía igual de testarudo. ¿Qué iba hacer? Casi sentía ganas de tirar de sus rubios cabellos con fuerza hasta lograr sacar toda esa frustración y miedo que lo embargaba. Pero no lo hizo. Se quedó plantado en su lugar viéndolo acercarse al ascensor y en lugar de sentirse asustado, un nudo de furia comenzó a desatarse en su estómago.

-¡El trato lo hicimos ambos!- era el miedo el que lo dominaba, y se sorprendió cuando de alguna forma logró gritar con más furia de la que sentía.

Vio al peli rosado detenerse. No pudo evitar el estremecimiento que tuvo, pero se mantuvo firme en su lugar, cerrando los puños y manteniendo esa fachada de furia en su intento por disimular los leves temblores de su cuerpo cuando el peli rosa comenzó a girar la cabeza sin llegar aun a mirarlo. Jude tensó la mandíbula. De rabia, de miedo, de ambos.

-Es cierto..- musitó el peli rosa haciendo una pausa. Jude apretó los puños hasta volver sus nudillos blancos. -.. Pero yo no permito errores.- y esta vez sí lo miró. Ladeando la cabeza hacia un lado con ojos entrecerrados y una sonrisita cruel.

Jude se estremeció de pies a cabeza y perdió el poco valor que conservaba.

Ya. Estaba más que claro; perdería la cabeza. O peor aún, alguien de su querida familia. Y eso era lo que más lo aterraba. No tenía idea de a cuanto sería capaz de llegar el Dragneel hasta estar satisfecho. Jamás había aborrecido ni mucho menos odiado tanto conocer a alguien.

Antes de relacionarse con el peli rosa todas las cosas que había llegado a escuchar sobre él, y de las que solo los "valientes" hablaban, porque eran como un tabú, le habían parecido ridículas. ¿Dejarse manipular por un niño? ¡Ridículo! Eso es lo que siempre pensó, incluso llegando a burlarse. Pero ahora que era él quien rogaba es cuando al fin comprendía. Cuanto se arrepentía ahora..

-Pronto enviaré a alguien a cobrar tu deuda.- la voz divertida de Dragneel lo saco de sus cavilaciones. Horrorizado miró como entraba en el ascensor y se giraba a verlo de frente con una sonrisa llena de diversión y maldad.

Eso era todo, el tono de voz usado por el peli rosa le había dicho todo, muy pronto, sino hacia algo.. Alguien moriría.

¿Por qué? ¿Cómo era posible? ¡Ni siquiera era la mitad de viejo que él!

Aterrado se quedó mirando como mantenía su sonrisa cada vez más divertida a punto de presionar el botón del ascensor, solo un poco de fuerza y perdería cualquier oportunidad. Jude desesperado maldijo mentalmente y apretando con fuerza los dientes..

-¡Te daré algo a cambio!- gritó, agachando la cabeza enseguida, lo último que podría ayudarlo.. O eso esperaba.

-¿Mmm?- Natsu detuvo la poca presión que ejercía su índice sobre uno de los botones, admitiría que esa propuesta era interesante.

-Te daré cualquier cosa que pidas a cambio de saldar la deuda.- repitió Jude.

A Natsu le brillaron los ojos.

-Oh.. Interesante.- susurró, ladeando suavemente la cabeza con una sonrisa, manteniendo la mirada fija en un cabizbajo Jude, pálido y con los nudillos blancos. -Te atenderé en una hora en mi empresa.- y las puertas se cerraron.

.

Jude regreso a su oficina dejándose caer en el sillón de cuero tras su escritorio agotado. Podía sentir como le temblaba el cuerpo dolorosamente a pesar de no haber hecho ningún esfuerzo físico, pero sabía que su agotamiento era mental. Recargo los codos en el escritorio y se cubrió el rostro con las manos. ¿Qué iba hacer? Casi sentía ganas de llorar. Quería llorar con fuerza de la impotencia como un bebé, pero ya se había humillado lo suficiente.

"¿Qué va a pedirme? ¿Qué puede querer alguien que ya lo tiene todo..?"

-¿Cómo fue que llegue a esto?.. ¿Cómo?

 

Flash back

-Jude. ¿A qué debo tu visita?- espetó la voz calmada del chico. Jude trago suavemente. De repente se sentía como si estuviera en la boca del lobo. Ridículo. Era solo un niño.

-Dragneel, tengo algunas propuestas que podrían interesarte.- respondió tomando asiento frente a él cuando le hizo un gesto.

"Sólo es un niño, está bien"

Se recalcó a sí mismo. Pero ciertamente es que ese "niño" lo puso nervioso apenas entró a su despacho. Iluminado gracias a un gran ventanal, pero que se sentía como entrar a la oscuridad. Debía admitirlo, se sintió un poco intimidado. No solo era una de las personas más ricas mundialmente, si no que en el instante que se cerró la puerta los rumores sobre él llegaron de golpe a su cabeza. Rumores tontos y que nadie había logrado comprobar nunca.

Dragneel es un mafioso. ¿Cuánta verdad había en esa oración?

Era solo un niño comparado a él, pero tenía el poder suficiente para destruir y hacer que quien quisiera callara.

-¿Qué clase de propuesta?- pregunto el peli rosa interesado.

Era una persona curiosa, admitió.

-Uno que podría beneficiarnos a ambos y hacernos aún más ricos.

La familia Dragneel era actualmente la familia más rica en el mundo, pero todo su imperio lo manejaba un "niño" extraordinariamente frío y calculador. Entre los 10 primeros lugares figuraban los Heartfilia, una de las familias más prósperas según las apariencias y la lista continuaba con muchas familias más.

-Muy bien, dime.- respondió Dragneel tras escrutarlo fijamente por unos segundos, cruzándose de brazos y viéndolo fijamente.

Jude aplacó la sonrisa que comenzaba a extenderse por su rostro. ¿Dragneel un mafioso? Bah. Bobadas. Y si lo era, sabia ocultarlo muy bien. Porque justo en ese momento la sensación de estar siendo intimidado se esfumó como la espuma. Esto iba a ser muy fácil.

Jude le explico todo, detalles, ideas, planes. Todo tal cual lo tenía planeado, y ciertamente era algo que beneficiaría a ambos y los haría aún más inmensamente ricos.

Claro, de no haber sido por un pequeño error de cálculos.

Firmaron su acuerdo y comenzaron con los preparativos del proyecto, todo iba bien, más que bien, hasta que ocurrió. Al final, no sirvió de nada porque fueron ellos quienes más perdieron, y más que Jude fue Dragneel quien perdió más dinero, cosa que lo enfureció. Pero Jude no se quedaba atrás, para horror suyo él quedo con una deuda mayor a la que ya tenía.

Fin flash back

 

Faltaban 2 minutos para que se cumpliera la hora establecida por Dragneel.

Jude esperaba sentado en uno de los sillones afuera de la oficina del peli rosa con las secretarias mirándolo furtivas cada tanto, y no era para más, tenía la pinta de un amenazado a muerte.

Había comenzado a jugar con su pie moviéndolo de arriba a abajo cuando una de las secretarias lo interrumpió diciéndole que ya podía pasar. Se paralizó por un segundo, y aun más nervioso que antes asintió y entró.

.

-Siéntate.

Ni bien había cerrado la puerta la voz de Dragneel resonó en sus oídos. Jude apretó los puños, avanzando hasta sentarse frente a él.

-Gracias.- susurró nervioso. El peli rosado tenía una sonrisa inocente en el rostro, pero su semblante decía otra cosa. - ¿Qué- ¿Qué es lo que quieres a cambio?

Dragneel sonrió con más fuerza y Jude tuvo un mal presentimiento. Esa sonrisa no podía inspirarle confianza y mucho menos significar algo bueno. Se removió en su lugar inquieto. El peli rosa se reclino sobre su escritorio y..

-..A tu hija..- sentenció, mirándolo fijamente a los ojos.

-..¿Q-Qué?

Jude tardó unos segundos en asimilar lo que escuchaba, abriendo desmesuradamente los ojos cuando al fin lo comprendió. ¿Quería a su hija? ¡¿Por qué!? No podía creerlo. ¡Para nada! Dragneel no quería propiedades ni dinero.. ¡Quería a su hija!

-N-No puedes hablar en serio..

-Yo siempre hablo en serio, Jude. Y recuerdo haber dicho que no me gusta repetirme.

Y no espero a que contestara algo, rebusco en uno de los cajones y le extendió un papel. El papel que representaría todo y nada a la vez. Todo para él. Nada para Jude.

Jude seguía sin salir de su asombro. Aún sin creérselo bajo la mirada y abrió aún más los ojos. Era un contrato. Un maldito contrato con montones de demandas. Y ninguna era buena. "No podrán acercarse a Lucy sin mi permiso" ¿Qué se suponía que significaba eso? ¿Quería que le entregara a su hija y ni siquiera les permitiría verla? No. No podía.

Le miró suplicante. Dragneel suspiró y pareciendo aburrido apoyó el rostro en su puño con una mirada que Jude no supo descifrar, pero que le causó un escalofrío. ¿Qué debería hacer? ¿Qué?

Lo que para todos fueron minutos, para Jude fueron horas. No quería, se negaba a desmoronar de esa forma a su familia, porque estaba seguro que en el momento que tomara la pluma todo acabaría para él. Ninguna de las mujeres de su vida lo perdonaría. No quería. No quería. Se negaba rotundamente a perderlas, a perder todo lo que en todos esos años construyó, pero si no lo hacía.. ¿Cómo iba a protegerlas?.. ¿Qué podía él hacer?

"Perdóname.. Lucy.."

Ante la mirada atenta del peli rosa tomó la pluma y con mano temblorosa, firmó. Aunque su corazón se rompió en miles de pedazos y quiso aferrarse a creer que nada cambiaria, sabía que no sería así. Todo iba a cambiar desde ese momento. Y le aterraba pensar en todo lo que perdería. Su familia. Su querida familia. Y a pesar de lo mucho que quisiera lanzarse al suelo y llorar..

"Esto es lo mejor. Nada les pasará.."

Intento convencerse. Natsu tuvo que suprimir la sonrisa que quería asomar en su rostro. Fácil. Había obtenido lo que quería demasiado fácil. Siempre lo hacía.

"Al fin me perteneces, Lucy.."

-Buena decisión, Jude. Buena decisión..- y ahora si no pudo suprimir su sonrisa. La expresión culpable en Jude lo regocijó. Él conocía esa expresión muy bien, y estaba seguro que el rubio tardaría demasiado en superar la culpa. Que lamentable. Pero..

Eso a él no le importaba.

Guardó el papel de nuevo en su escritorio y con un golpe sordo lo cerró.

Jude por su lado no se sentía feliz, ni nada. ¿Buena decisión? Estaba seguro que era la peor que había tomado en su vida. Ah. Mentira. La peor había sido la de involucrarse con un ser tan despreciable como el chico. Porque Dragneel a su lado era un niño. ¿Cómo podía tener tanta maldad? Y lo que más lo asustaba era el vacío de sus ojos. Carentes de emociones. ¿Qué pasaría con su Lucy? Básicamente acababa de vender a su hija. Cerró los ojos con dolor.

E. Natsu Dragneel.

Recordó haber visto en el contrato. Siempre lo habían conocido como "Dragneel", así que era nuevo. En otras circunstancias tal vez se habría sentido afortunado de conocer el nombre completo de aquella persona, pero en este momento no podía más que sentirse culpable.

Cerró los ojos con impotencia. Sería Natsu Dragneel, un mafioso -porque ahora estaba seguro que no podía ser de otra manera- el que tendría en sus manos a su amada hija.

-Por la tarde enviaré a alguien a recoger a Lucy.

Jude se heló en su lugar.

...

No mucho después volvió a casa. El habitual camino que tantas veces había recorrido esta vez le pareció eterno, diferente; aun le temblaban las manos. Cuando rodeó el jardín de su casa apretó el volante, estacionó frente a la puerta y apagó el motor, y sin aguantar más escondió el rostro entre su cuerpo y el volante. ¿Que se supone que iba a decirles?

Apenas abrió la puerta fue recibido por la radiante presencia de Layla, su amada esposa. La observó fijamente, sin atreverse a dar cualquier paso, mientras con su siempre cálida sonrisa se acercaba a él. Los ojos le ardieron, pero intento grabarla en su mente, porque después de decirle lo que había hecho, estaba seguro no volvería a ver nunca más esa sonrisa.

-¡Jude! Te esperamos para el almuerzo pero...- calló al verlo desviar la mirada. Extrañada se acercó otro paso, extendiendo el brazo para tomarle el rostro, acción que el rubio evitó avanzando por su lado. Layla abrió grande los ojos y se dio la vuelta. -..¿Pasa algo?

-Layla, por favor llama a Lucy.- le dijo, metiéndose a la estancia y cerrando la puerta sin atreverse a ver el semblante preocupado de su esposa.

Layla lo observó hasta que Jude cerró la puerta. ¿Qué pasaba? La espinita de la incertidumbre se clavó en su pecho. Algo andaba mal. Estaba segura. Algo en Jude estaba distinto. Se preocupó. ¿Qué podía ser tan terrible para tenerlo así? Insegura comenzó a caminar por donde vino en busca de Lucy.

.

-¿Me llamaste papá?- espetó Lucy apenas entró a la estancia, sonriendo tan brillante como Layla minutos antes. Mientras que Jude apenas vio a la viva imagen de su esposa volvió a bajar la mirada, el que le sonriera de aquella forma lo hacía sentirse peor.

-Ah, sí.. Hay-hay algo que debo decirte..- susurró. La sonrisa de Lucy permaneció, pero un tanto confundida se volvió a mirar a su madre, quien solo atinó a negar suavemente con la cabeza con un semblante preocupado. Ahí estaba de nuevo. Esa espinita en su pecho. Y esta vez no era la única. Lucy vaciló, pero volvió a mirar a su padre. Seguía sin mirarla. -Yo.. Lucy.. Perdóname..

Bien. Ahora si la sonrisa de Lucy se borró lentamente, apareciendo en su lugar un semblante preocupado por más que intento seguir sonriendo.

-¿Eh? ¿Perdonarte?.. ¿Por qué?- preguntó confundida.

Pero Jude seguía sin dirigirles la mirada. El rubio apretó los puños y contuvo un gemido lastimero. ¿Cómo podía decirle sin que lo odiara?

Por su parte ambas rubias se miraron con rostro preocupado. Ese mal presentimiento comenzaba a intensificarse.

-Jude, ¿qué pasa? ¿Por qué estas disculpándote?- Layla fue la primera en hablar, vacilando un poco, pero al final decidiendo ir hacia él. Sin embargo, antes de poder tocarlo, Jude dejó caer una lágrima, y ambas mujeres lo miraron sorprendida.

-Perdónenme.. Por favor.. Por favor..- repitió en tono de súplica. - Principalmente tú.. Lucy.

La piel se le erizó a Lucy. No quería seguir con los rodeos.

-¿Pero qué dices papá? Seguro volviste a comerte mis postres, ¿no es así? No te preocupes, esta vez no voy a lanzar tu computador por la ventana.- dijo intentando sonar bromista y divertida, pero Jude no dijo nada, y muy en el fondo intento mantenerse en calma. Comenzaba a asustarse. Algo dentro de ella le decía que lo que escucharía no sería nada bueno.

La estancia quedó en completo silencio. Ninguno decía nada. Y lo que para cualquiera serian segundos, para los 3 Heartfilia parecía convertirse en horas.

Jude tomó una gran bocanada de aire, y armándose del mayor valor que pudo, levantó la cabeza, encarándolas, con una sonrisa culpable en el rostro.

-Lucy.. Te he vendido.- dijo al fin. Y para Lucy, fue como caerle de golpe un balde de agua fría..

Notas finales:

Espero les haya gustado! estare esperando sus queridos comentarios! :D

Proximo cap:

Conociendote.

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