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Un sentimiento entre la oscuridad. por MARIAANGELZ

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Estaba feliz de que Inuyasha se encontrará al lado mío, tan feliz de que ahora estaríamos juntos para siempre. O eso es lo que creía creer, después de todo parece que su amor por mí no es tan fuerte como para olvidarla. No puede olvidarla.

Cuando voy en busca de hierbas medicinales, siempre lo encuentro mirando al árbol sagrado, con una mirada de tristeza. Un día me acerque a él y le pregunté con todo el dolor oculto en mi ser.

— ¿todavía la amas?

Él salió de su trance y me miró con sorpresa al verme ahí, giro su rostro hacia otro lado.

—qué cosas dices Kagome... Yo no extraño a Kikyo, sabes que te amo a ti...

Se acercó a mí y cuando iba a acariciar mi mejilla, yo retrocedí.

—mientes Inuyasha... Y déjame decirte una cosa, tú no sabes mentir... —doy media vuelta y en vez de irme a la aldea, me dirijo hacia el río.

— ¡espera Kagome! —grito él, pero pare en seco y lo mire enojada.

—no te me acerques Inuyasha... Abajo— y rápidamente cayó al suelo, después de eso seguí con mi camino.

— ¡Kagome!

Lo ignore y me senté frente del arroyo, tome una vasija del canasto donde tenía las hierbas que conseguí y lo cargo con el agua del río.

Sabía que no sería difícil, sabía que a él le costaría olvidarla y sabía que a mí me dolería. Hoy no lloraré ya había dejado de llorar por él, sentí que si me acercaba más él yo saldría más herida que antes. Tomo un sorbo de la vasija y sonrío con eso cerca de mis labios.

A mi amiga Sango le estaba yendo muy bien con Miroku, me hubiera gustado que alguien me amara así. Siento que la angustia de la decepción de haberme enamorado de Inuyasha recorre todo mi ser, todo.

Me quedo quieta en el lugar.

me gustaría saber si hay un método para darle vida a Kikyo... Está claro que él no me amaría, solo soy una amiga que siempre estuvo a su lado. Sé que me dolerá pero también sé que es por mi bien, prefiero sentir el dolor ahora que sentirlo cuando él me esté besando, pensando en ella... Una forma de revivir a Kikyo, solo eso...

Sonrío y me levanto del suelo pero me sorprendo al ver como alguien se acercaba a mí.

—Buen día Sesshomaru —salude con una sonrisa.

Él solo me miró fijamente y asintió levemente.

—Rin está jugando con Shippo en la aldea, él volvió de su entrenamiento y quiso mostrarles sus trucos nuevos a ella... — le avise con una sonrisa.

—miko —habló él de repente, ladeo mi rostro a un lado.

— ¿sucede algo Sesshomaru?

Él no dijo nada y dio media vuelta.

—en los últimos días hay demonios rondando el lugar, será mejor que se mantenga al cuidado...

—si lo he sentido, gracias por la advertencia —y le sonrío, como últimamente siempre lo hacía cuando él venía.

Tomo la canasta y lo sigo atrás suyo, ya que ambos íbamos al mismo lugar, pero una presencia maligna me hizo detener. Giro mi rostro hacia atrás pero ésta desapareció, vuelvo mi mirada hacia adelante y veo con el youkai había parado de caminar, iba a decir algo pero un dolor en el abdomen me saco el aliento.

Pude ver como Sesshomaru me agarraba antes de caer y dirigía su mirada hacia atrás mío, escucho unas palabras de él y de otra persona, y después oscuridad.


Siento unas voces a mi alrededor que las podía reconocer fácilmente como la de Sango, la de Miroku, pero también estaban a los que les consideraba como mis hijos a Shippo y Rin, también estaba Inuyasha y Kaede, pero lo que me dejo helada era la voz de una mujer. Esa voz era muy parecida a la de Kikyo.

Me muevo un poco y escucho como mis amigos empezaron a preguntarme si me encontraba bien, parpadeo, bueno siento que parpadeo, pero no veía nada, solo oscuridad.

— ¿chicos están ahí? —pregunto un poco desorientada.

—Si Kagome, estoy a tu lado... —era la voz de Sango, siento como una mano cálida acariciaba mi mejilla—creía que nunca despertarías amiga... —y siento algo húmedo y cálido pasar por mi rostro.

Acerco mi mano lentamente y me topo con el cabello de ella, sin despegarme de ésta, dirijo mi mano hacia donde estaba su mejilla.

— ¿qué está pasando? —pregunte confusa.

—estuviste inconsciente por un mes entero Kagome... Y algo paso... —todos quedaron callados, podía sentir que era un silencio tenso.

— ¿qué pasó Sango? —pregunte con ansiedad.

—he vuelto a la vida —se escuchó la voz de esa mujer.

— ¿Ki...Kikyo?

—si soy yo... ¿Cómo? ¿No te has dado cuenta?

Siento unos pasos hacia mí y escucho como mascullaba algo mi amiga y se alejaba, después siento la presencia de esa mujer a mi lado.

— ¿me ves ahora Kagome?

Acerco mi mano a mis ojos y los noto abiertos.

—no... no te veo Kikyo...


Doy un suspiro y siento como Rin se movía de mis brazos, acarició su cabello y sonrío, podía sentir su calidez pero desgraciadamente no podía verla. Siento como ella se levanta y toma mis manos.

—buenos días señorita Kagome...

—buenos días Rin... ¿Has dormido bien?

—sí, Rin durmió perfecta a su lado... Gracias por dejarme dormir hoy a su lado... Etto —un silencio incomodo entre nosotras pude sentir— lo siento...

Me siento en el futon y con sus manos agarradas a las mías, la acerco a mí y la abrazo con dulzura.

—no te disculpes Rin, muchas gracias por estar a mi lado, hoy pude dormir bien con tu compañía...

Y era cierto, desde que me entere que ya no podía ver nada, me sentí vacía y sola, para mí me era muy difícil conciliar el sueño, no podía hacerlo porque sentía miedo de que en verdad si lo estaba.

Algo había pasado que Kikyo había vuelto a la vida pero eso al parecer me arrebato la vista, no es que le tenga rencor por eso a ella, sino a mí misma por ser tan débil en caer tan bajo, en caer en la oscuridad de mis ojos.

Desde ese día Inuyasha me visitaba poco, Shippo me comentaba que siempre estaba con esa mujer, me reía al ver su enojo. Yo solo me puse feliz a sentir el amor de ambos renacer como un fénix, aunque eso me costó caro. Rin y Shippo eran mis guías cuando quería salir de la cabaña, ellos me mostraban el mejor camino para que no me tropezara. Mis amigos no querían que me alejara de la cabaña, no querían que me pasara algo.

Siento el olor a té de la señora Kaede, segundos después siento sus manos agarrar las mías y depositar la pequeña taza.

—gracias...

Nos quedamos en silencio y pregunto.

— ¿Cómo está Inuyasha y Kikyo?

Siento como se queda callada y al parecer pensaba en la respuesta sin que me lastime. Antes de que dijera algo le dije con una sonrisa.

—no te preocupes Kaede, yo ya sé que ahora que Kikyo está viva Inuyasha está siempre a su lado, al principio me dolió pero después me di cuenta que es lo que deseo para ambos... Sabía que nuestro amor no iba a ser como lo deseaba, lo sabía pero igual lo intente... Pero ese día de mi accidente, había pensado en un método para revivir a Kikyo, y mira ahora... Me siento feliz de que mi amigo este feliz con la persona que verdaderamente ama, yo solo quería que él fuera feliz, sino era conmigo, haría lo posible que lo fuera con ella... No importa que me digan que soy una idiota por dejar a la persona que amaba, pero tampoco lo quería hacer infeliz... ¿Entiendes?

—es cierto que eres una joven tan pura Kagome... Sacrificaste tu felicidad por la de Inuyasha y Kikyo, eso es algo que nadie haría... Gracias Kagome...

Le sonrío y doy un sorbo del té, un pensamiento cruza por mi cabeza.

—ahora que recuerdo... ¿Quién me trajo aquí?

La siento dudar pero después de unos largos segundos me responde.

—fue el joven Sesshomaru, la trajo cargando hasta aquí, y no le importó la mirada de miedo de los aldeanos, él solo se acercó a mí y me entrego a usted, me dijo que fuiste atacada por algo...

Me sorprendo y después sonrío.

—hay a veces en que no sabes qué es lo que pasa por su cabeza...

La escucho reír por mi comentario.

—después venía día por medio preguntándole a Rin de tu estado...

Me atragantó con el té y empiezo a reírme levemente.

— ¿en serio?

—me sorprendió mucho...

—Kaede, a la próxima que venga me avisa... Me gustaría darle las gracias...

—no creo que a Inuyasha le guste que hable con el joven Sesshomaru...

— ¿y por qué?

—cuando la trajo, Inuyasha casi armaba una pelea contra él, diciéndole que era él el que le atacó a usted...

—ah, típico de Inuyasha... —dejo la taza de té y me recuesto en el futon.

'Miro' hacia el techo y pienso que me gustaría volver a ver a todos mis amigos una vez más.

Continuará.


MARIAANGELZ.

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