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Fairy tail el reino estelar por Yami Stark

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 Capitulo 1: Desde muy lejos

 

 

 

Hace veinte años el dragón negro Acnologia casi destruyó el mundo con la ayuda de Zeref el mago negro, gracias a la intervención de un mago legendario y sus camaradas sus planes se vieron arruinados, sin embargo, ese es cuento para otro momento. Esta historia comienza mucho, mucho antes que Acnologia, antes del caza dragones, antes que la guerra civil de dragones eh incluso antes de que propio dragón fuera reconocido como tal. 
Una leyenda cuenta que un grupo particular de éstos se separó de sus semejantes, los llamados “Xing long”(dragón estrella), con el tiempo, pasaron a ser un mito, nada más que una historia contada a través de las generaciones entre su raza. Hasta el presente continúan así, solo un recuerdo del pasado distante. Más sin embargo, toda leyenda tiene algo de verdad, llegó la hora de que éstos dragones se revelen al mundo y recuperen lo que les pertenece.

Magnolia, una bella ciudad comercial donde la magia prospera desde hace mucho, hay festividades todo el año, risas y alegría y lo más importante, es el hogar del gremio más poderoso de todo el reino de Fiore “Fairy Tail”.

La estación de trenes de Magnolia, aquí es donde todo comienza. De uno de los vagones bajo un extranjero, llegado desde lejos, de un país más allá de los límites de Ishgar, cubierto con capa y capucha era imposible ver su apariencia, el recién llegado busco un mapa para orientarse y tomo camino rumbo al gremio de la ciudad. Caminaba tranquilamente por las calles cuando un estruendo resonó a lo lejos llamando su atención, volteó la mirada un momento y un chica paso rápidamente chocando contra él.

—Lo siento —gritó ella sin detenerse.

Siguiéndole de cerca pasaron dos gatos ¿Con alas?. Uno de ellos era color rojo cobrizo con una camisa formal y el otro color blanco con un moño en la cabeza y un vestido color rosa, su prisa era tanta que no voltearon a ver al extraño ni por un segundo. No le dio mucha importancia y siguió su camino, la joven seguía a toda velocidad sin bajar el paso.

—¡De prisa! Snow, Apple, si no llegamos a tiempo mamá me matará.

—Te dije que no te detuvieras hace un rato Liz –dijo el gato cobrizo–. Nunca me haces caso.

—No es momento para regaños, solo sigue corriendo Apple.

Finalmente alcanzaron su destino, un enorme castillo de color gris oscuro lleno de banderas y adornos por todos lados y afuera sobre la entrada principal un letrero con letras grandes y rojas que decía “Fairy Tail”. Dentro un grupo la esperaba pacientemente.

—Ya estoy aquí, ven. No llegué tarde como lo prometí.

—Siempre es lo mismo contigo Liz ¿No puedes ser un poco más responsable?

—Ya, ya, lo importante es que ya estoy aquí y justo a tiempo para salir.

—Silver tiene razón, ¡deberías ser más puntual! Algún día eso te traerá problemas.

—Oh vamos ¿Acaso hoy es el día de molestar a Liz?

Ella se quitó una gorra de color verde que llevaba y dejó ver una larga cabellera de color rosa sujeta por un listón azul a la altura de la nuca, usaba unos shorts grises, una playera negra con una cruz dorada en medio y una sudadera roja de manga larga, sus ojos era grandes y vivaces de color marrón heredados de su madre. Silver por su parte era la viva imagen de su padre, cabello corto, negro y despeinado con rasgos bien definidos y sereno en todo momento, a su lado está Chelsey, la mayor del grupo y también la más sensata e inteligente, finalmente está el pequeño Let con su cabello chispeante como relámpago.

—Causando problemas otra vez ¿Por qué te pareces tanto a tu padre? —interrumpió una voz.

—Pero es que.

—Sin peros jovencita, deberías pensar en los demás.

—Bien. Lo siento mucho por llegar tarde —dijo de mala gana.

De las escaleras bajo una mujer más adulta, cabello rubio casi dorado como el oro, curvas bien definidas y unos ojos marrones iguales a su hija. Llegó a dónde están los jóvenes y les dijo que se preparan para salir, ellos obedecieron de inmediato, la alegría del lugar se vio Interrumpida por la llegada de un visitante inesperado, aunque diariamente llegan personas así, de alguna forma era alguien imposible de ignorar, atravesó el salón rodeado de un aire misterioso atrayendo las miradas. Camino hasta la recepción donde aguardaba una hermosa mujer de cabello plateado.

—¿Puedo ayudarle en algo? —pregunto ella.

El miró a todos lados antes de decir algo, creyó estar en un lugar seguro y habló.

—Busco a Natsu Dragneel —dijo fríamente.

El ambiente se tensó aún más, ahora toda persona dentro del edificio tenía su atención enfocada en él.

—Lo lamento, pero Natsu se encuentra fuera en un trabajo, si buscas algún mago para un trabajo en especial puedo ayudarte.

—En ese caso me gustaría hablar con Gajeel Redfox o Wendy Marvel.

—Lamento decirte que —antes que pudiera terminar de hablar fue interrumpida.

—¿Tienes algo que hablar con un Dragón Slayer? —pregunto la rubia.

El extraño volteó a verla un momento y la ignoró.

—Entiendo, volveré en otro momento. Gracias.

Él dio media vuelta y se dispuso a salir del lugar, más sin embargo fue detenido por otra pregunta.

—¿A caso no escuchaste? Te pregunté si tienes asuntos con los Dragon Slayer ¿Cuál es tu nombre? Toma asiento, quizá pueda ayudarte.

—No gracias, no estoy interesado, los buscaré por mí cuenta.

—Que descortés, deberías obedecer a una dama, ahora dime ¿Qué asuntos tienes con mi padre? —grito la pelirosa.

—¿Tú padre? —dijo curioso.

—¡Así es!, Soy Elizabeth Dragneel y exijo que te presentes ante mí —dijo señalándolo.

El visitante ignoró de igual manera todo el alboroto y salió por la puerta, la paciencia no era la mejor característica de Elizabeth, arrojó su sudadera dejando ver la marca del gremio en su brazo izquierdo. Alcanzó al extraño con la intención de darle un buen golpe y enseñarle quien manda. Aun siendo de las más fuertes físicamente hablando, el golpe de Elizabeth fue fácilmente bloqueado con una sola mano. Sus miradas se cruzaron un momento, finalmente la fuerza que le faltaba al extraño se evidenció, las piernas le fallaron y sus ojos se cerraron, cayó inconsciente para asombro de la pelirosa.

—Ahora si te pasaste Liz —regaño Silver .

—Yo no, ni siquiera lo toque, el se desmayó de repente. Lo juró.

—Eso no importa, primero debemos atenderlo ¡Ayúdenme a llevarlo a ala enfermería!

Los magos retiraron la capa y se asombraron, tenía heridas de todo tipo, que alguien pudiera estar en pie con todo ese daño era increíble, el joven vestía una camisa sin mangas estilo oriental totalmente desgarrada, un pantalón blanco sujeto bajo las rodillas por cintas y zapatos negros también de origen oriental, cabello desordenado color azul oscuro casi rosando el negro. Su cuerpo tenía gran cantidad de moretones y cortadas, así como quemaduras menores y señas de congelación, sin importar de donde procedía fue un viaje largo y difícil. Atendieron sus heridas que por suerte ninguna era grave, durmió varias horas antes de despertar, cuando al fin lo hizo fue de un sobresalto, se levantó rápidamente de la cama pero fue detenido por unas cálidas manos.

—Tranquilo, estás a salvó, mi nombre es Lucy, descansa o tus heridas se abrirán de nuevo —dijo con voz tranquilizante.

—¿Dónde estoy? —pregunto confundido.

—Estas en Fairy Tail, es la enfermería del gremio, aquí estás seguro.

—Tengo que irme, no puedo perder tiempo —su intento de marcharse fue detenido nuevamente, pero está vez fue por su propia debilidad.

—Tranquilo, debes tener hambre, come algo y mientras me dirás porque motivo buscas a Natsu, ¡Espera aquí! —Lucy salió por la puerta asegurando que no tardaría.

El joven miraba alrededor, su necedad le obligaba a seguir aún en esas condiciones, otra vez intento ponerse en pie con mejores resultados, lo que él no notó es que seguía siendo vigilado. 

—Ella dijo que no te movieras ¿La vas a desobedecer?

Él se tensó de inmediato, volteó un poco la cabeza y se encontró con la pelirosa sentada saludando alegremente en una de las camas de la habitación.

—Al menos deberías comer algo, Mira cocina muy delicioso —dijo ella. Se acercó lentamente al invitado y extendió su mano derecha, él la miró un momento con desconfianza pero entendió que no saldría de ahí, al menos no sin antes hablar. La pelirosa contesto con una sonrisa y el exhalo resignado.

—Soy Shen, gracias por ayudarme.

—Encantada, Soy Elizabeth, pero puedes llamarme Liz.

Cuando sus manos se estrecharon ambos tuvieron una rara sensación, algo parecido a la familiaridad, ella planeaba decir algo pero fueron interrumpidos por la entrada de Lucy, entró con una bandeja con un plato de sopa encima.

—Ah, veo que ya estás mejor, ya conoces a mi hija. Espero que no te cause problemas, suele ser muy imprudente.

—Esta bien —dijo con tono agradecido.

—¿Imprudente? Si no estuviera aquí ya se hubiera ido —replico—. Además logré sacarle su nombre.

Shen tomo asiento y empezó a comer, ellas vieron un gran apetito, lo que no sabían es que el pobre tenía casi una semana sin comer. Lleno su estómago y agradeció por la comida a sus anfitrionas.

—Bien, veo que estás listo, entonces, dime ¿Quién te hizo esas heridas?

—Preferiría no involucrar a más personas, si pueden ayudarme a contactar a Natsu se los agradeceré aún mas —dijo humildemente.

—Lo siento mucho, Natsu se encuentra en un trabajo fuera de Fiore y no sabemos cuándo volverá, nos contacta de vez en cuando pero no sabría decir cuándo será la próxima.

—Ya veo, entonces si me permite, me retiraré antes de causar más problemas.

Madre eh hija se miraron un momento pensando una solución, la noche comenzaba a caer y el edificio se notaba cada vez más vacío. Dos sujetos entraron tranquilamente al gremio con señas de buscar algo, ambos vestían ropa oriental similar a la de Shen.

—¿Puedo ayudarlos en algo? —pregunto Mira.

—Por supuesto, estamos buscando a un amigo, estamos seguros que entró aquí hace un rato —indico el más bajito de ellos.

—Así es, es como de mi estatura, cabello azul, ojos grises —dijo el otro.

Mira noto la manera sospechosa de hablar y negó conocerlo. Shen aún seguía en cama detenido por Lucy y Elizabeth, pensó que al menos podía dormir ahí esa noche para dejarlas tranquilas, no obstante no fue así, una explosión estremeció el edificio, Lucy intento ver qué ocurría y se apresuró a la salida, el humo entró por la puerta impidiendo la visibilidad, Elizabeth salió rápidamente detrás de ella.

—¡Maldición! Ya me encontraron, pensé que tendría un día al menos —exclamo Shen furioso.

Cuando Elizabeth llegó al salón principal se impactó al ver a Mira y su madre inconscientes frente a dos extraños.

—¿Quién demonios son ustedes? ¿ Cómo se atreven a atacar a Fairy Tail? Y más importante, a mi madre. ¡Me las van a pagar!

Elizabeth extendió su mano lanzando de ella una bola de fuego dorado, uno de los atacantes la desvío fácilmente.

—Humm, no nos creas tan débiles niña —dijo el más pequeño de ellos.

—¿Así que no? Bien veamos esto. Elizabeth colocó firmemente sus pies en el suelo y junto sus nudillos, jaló una gran bocanada de aire y lo expulsó. —Rugido del dragón de llamas estelares —un gran lanzallamas fue liberado de su boca. Ambos enemigos se vieron obligados a esquivar el poderoso ataque no saliendo ilesos, ambos recibieron quemaduras leves y daños menores.

—¿Que les pareció eso? ¿Quieren seguir o se rendirán de una vez?

—Así que esa es la famosa magia Dragon Slayer, veo porque Shen vino a pedirles ayuda. Aun así, no es suficiente para detenernos. ¡Toma esto!

Una enorme bola de energía desconocida se formó arriba de el sujeto, hizo un ademán y la lanzó contra Elizabeth, ella intento contrarrestar con su rugido pero no fue lo suficientemente rápida, vio el fin inminente y cerró los ojos. Shen velozmente la empujó a un lado y recibió el golpe de lleno, Elizabeth vio como él era consumido por al esfera para después crear un gran explosión.

—No creí que fuera tan fácil, no entiendo porque Tsao-Lan no pudo con él —indicó el atacante. 
El humo cubría todo el salón, Elizabeth no podía ver nada, le preocupaba su madre y los demás, con la visión reducida empezó a depender del olfato para poder buscarlos.

—¿Qué hacemos con los testigos?

—Mátalos, entre menos sepan mejor, esto no pasará de una riña entre magos.
Elizabeth los miró realmente asustada, temía por su vida y más aún por la de sus amigos, quería hacer algo pero el miedo no la dejaba, ellos se dieron cuenta también y la seleccionaron como su primer blanco. Una voz en medio del humo los llamó para desviar su atención.

—La razón por la que Tsao-Lan no pudo conmigo es porque cometió el mismo error que ustedes, me subestimó, la diferencia es que él es poderoso… ustedes no.

Shen salió del humo ileso, no solo eso, ni siquiera su ropa parecía haber recibido daño. Sus manos se volvieron escamosas, con enormes garras en los dedos, su cabello se erizó y sus colmillos aumentaron de tamaño. Dejó salir una risa y luego su rostro mostró su confianza, Elizabeth miraba incrédula la escena.

—Que mala suerte tienen, pensar que les tocaría como enemigo al Dragón fantasmal. Es una lastima por ustedes.

La pelea apenas comenzaba, Shen se había puesto serio y así, los engranajes del destino se pusieron en marcha inevitablemente.

 

 

 

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