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Fairy tail el reino estelar por Yami Stark

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Capítulo 2: Humildemente.

 

 

 

Los dos asesinos aguardaron y observaron con detenimiento a Shen, incluso si era sólo un niño y estaba lastimado no dejaba de ser miembro de las estrellas guardianas del país de Xing. Lo que no sabían es que la confianza de Shen era solo una fachada, estaba tan cansado que a duras penas podía permanecer en pie, se jugaba que su actitud logrará intimidar a los agresores y evitar el conflicto. Si hubiera funcionado o no es algo que no se sabrá nunca.

—Mordisco del dragón de rayó —dijo una voz áspera. 
El sujeto más alto tocó tan rápido el suelo que no supo que le pasó, el otro solo llegó a ver un haz de luz antes de sentir el techo crujir contra su espalda y quedar inconsciente, aunque eran poderosos no eran nada contra el poder del rayó mismo.

—Ja, no eran más que unos habladores, tratándose de mujeres y niños son muy valientes, pero unos inútiles si se trata de alguien de su tamaño. Oye ¿ Estas bien Liz?

—¡S-si! —respondió ella.

Se trataba de nada más y nada menos que de el maestro del gremio, el gran Laxus Dreyar, observó con superioridad a los dos sujetos, volteó a ver su gremio y puso una mueca de enojo. Shen apoyo una rodilla en el suelo.

—«Magia de Dragon Slayer »—pensó.

Avanzó hasta donde se encontraba Laxus, era un hombre realmente intimidante, usaba una camisa color rojo con pantalón azul marino y zapatos café, así como un gran abrigó color negro, el rasgo más distintivo era una marca en forma de rayó en su ojo derecho, Shen se paró frente a él e inclinó su cabeza.

—Por favor, prestarme su poder —suplico. Yo —antes que pudiera terminar Laxus se negó firmemente.

— Si quieres algún trabajo has un pedido formalmente. Ahora que alguien llame al consejo para que se lleven a este par de tontos —dicho esto dio media vuelta y regreso a su oficina.

Cuando ambos entraron pusieron magia de sueño muy poderosa sobre el lugar. causando que todo aquel en su radio entrará en un profundo sueño, aunque muy efectiva, no tuvo mucho sentido en Laxus que estaba acostumbrado. Shen miro al suelo ante la negativa y guardó silencio, se puso en pie y se dirigió a la salida.

—Espera —dijo Lucy —¿Qué harás ahora? 

—Lo único que puedo, buscaré a cada uno y le pediré ayuda personalmente.

—Por lo menos descansa aquí está noche, mañana podrás seguir buscando —sugirió Elizabeth. 
Shen pensó la oferta un momento y acepto para alegría de la pelirosa, que puso una gran sonrisa. Sus compañeros no parecían muy convencidos pero no tenían razón alguna para oponerse. Lucy le dijo que si de verdad quería ayuda debía contarle todo y entonces intentaría hacer todo lo posible por contactar con Natsu y los demás.

—No sé si sirva de algo, pero yo también soy una Dragon Slayer —agrego Elizabeth. Si puedo ayudar en algo lo haré.

Shen respondió con una sonrisa de agradecimiento, aunque sus intenciones le parecían honestas el sabía que su poder no sería más que una carga, arrastrar a una niña al campo de batalla sería algo muy tonto.

Cuando el edificio quedó finalmente vacío Shen se sentó en una mesa y los demás le siguieron, menos Laxus que tomo asiento lejos del grupo.

—Como ya sabrán mi nombre es Shen, vengo de Xing gúo(país de las estrellas), un lugar al oriente, más allá de los límites de Ishgar. Hasta hace poco éramos un país pacífico y armonioso, pero con la muerte de nuestro viejo emperador, aquel que asumió el poder cambió la mentalidad pacífica del pueblo y los convenció de que tenían poder suficiente para extender su dominio. Se aferra a la idea de devolver a la gente de Xing su esplendor pasado y recuperar lo que según él, nos pertenece por derecho.

—¿Y que tiene que ver esto con mi padre? —pregunto la pelirosa.

—No sé como decir esto, es algo que preferimos mantener en secreto para evitar ojos curiosos.

—Solo dilo y ya, no puede ser tan malo—dijo Elizabeth.

—La gente de Xing, bueno, la verdad es que, nosotros somos… somos Dragones.

—¿Dragones? —preguntaron al unísono.

—Hahaha, dragones. Eso sí me hizo reír —comento Laxus.

—Se que es difícil de creer, pero es verdad, el pueblo de Xing desciende de un grupo en particular de dragones que se separaron del resto hace milenios. La razón de que nos veamos como humanos es muy simple, deben estar familiarizados con Acnologia y seguro saben su historia. Pues a nosotros nos pasó lo contrario, aprovechamos tanto las artes humanas que nos terminamos volviendo semejantes. Aun así, no perdimos nuestro poder y quedamos algunos que aún podemos regresar a nuestra forma de dragón a voluntad.

—¿Es por eso que buscas la ayuda de un Dragon Slayer? —pregunto Lucy.

—Así es, incluso si nos vemos como humanos somos dragones, así que su magia puede hacernos daño.

—¿Es una broma verdad? —dijo Elizabeth enfadada. ¿ Nos crees tontos o qué?

—De ninguna manera, yo...

—Ella tiene razón —hablo Silver. No creo que sean tan crédulos para pensar que esa historia es verdad. Este sujeto sólo nos toma el pelo.

Visto desde otra perspectiva la historia de Shen parecía más un cuento de hadas que ninguna otra cosa. Mira se levantó un momento llevando consigo a Laxus.

—¿Qué opinas Laxus? ¿Crees en su historia? —preguntó la mujer.

—No lo sé, cualquiera con sentido común dudaría de ella. Pero de una cosa estoy seguro, el chico no es mala persona, alguien en su situación hubiera escapado, pero él regreso y ayudo a Liz.

—¿Qué haremos entonces?

—No lo sé, tal vez deberíamos... —lo meditó un momento.

—¡Valla, valla! Veo que aún les gusta complicarse la vida —dijo un anciana voz. De momento deberían darle el beneficio de la duda. Además, creo que podemos sacarle provecho en estos días que hace falta.

—Viejo. ¿Pero qué haces aquí? —dijo en tono autoritario.

Se trataba del antiguo, antiguo, realmente antiguo maestro del gremio, Makarov Dreyar, abuelo de Laxus y bisabuelo de Let. Un hombre de edad avanzada, de baja estatura y completamente calvo, usaba un bastón para apoyarse y pantuflas para descansar sus cansados pies.

—¿Es que ya no puedo entrar a mi propio gremio? Humm, te faltan cien años para prohibirme la entrada mocoso.

—No se refiere a eso, usted de verdad no debería estar aquí, es tarde para que salga y no está en buenas condiciones —intervino Mirajane.

—Tonterías, estoy más fresco que una lechuga, solo mírenme. Además ahí afuera escuché el rumor que un forastero entró al gremio y tenía curiosidad.

—Maldición, no se puede tratar contigo, ya que estás aquí ¿Qué opinas del chico? —preguntó Laxus. 

Antes que siquiera acabará de hablar, el anciano ya estaba inspeccionando a Shen. En su mejor momento Makarov fue uno de los miembros más poderosos que ha tenido Fairy Tail, ahora con los años quedó reducido a un dulce anciano, antes fue como el padre y ejemplo para todos sus niños y ahora servía como el venerable anciano y querido abuelo de los hijos de los mismos. Veía de cerca a Shen, levantó sus brazos, tocó su torso, observó la palma de su mano eh incluso abrió su boca. Shen aguantó todo el manoseo muy pacientemente.

—Ah muy bien, muy bien, tienes rasgos finos, se nota que sabes pelear ¿Cuántos años dices que tienes?

Laxus y Mirajane solo se miraron uno al otro, ambos acordaron no decir nada y regresaron con el grupo.

—Ahhh, puedo preguntar ¿Quién es usted anciano?

—Es mi abuelo, un veterano del gremio —dijo Elizabeth avergonzada.

—Si, muy bien, decidió ¡Se queda! —exclamo Makarov.

—¿Disculpé? —dijo Shen.

—Ah, tú no te preocupes por los detalles, yo me encargo de todo, te ayudaremos con tu problema, pero tengo una condición.

—Oye viejo, deja de tomar decisiones por tu cuenta —grito Laxus molesto.

—¿Qué clase de condición? Haré lo que sea.

—¿Lo que sea? —preguntó pícaramente.

—Todo lo que esté en mis manos —respondió.

—¡Esa es la actitud! Verás, dentro de poco se celebrará el torneo mágico para determinar el gremio más fuerte de Fiore, es un tradición aquí en el país, y la verdad es que nos faltan miembros para la competición. Últimamente hemos tenido tantos trabajos que mis niños no se dan abasto.

—Por favor, sea directo — dijo Shen.

—La cosa es así, yo me comprometo a darte toda la ayuda que requieras junto con todos los Dragon Slayer de Fairy Tail, si, tú participas como miembro del gremio en el torneo ¿Vez? No es mala oferta ¿O si?

Todos se asombraron ante la oferta de Makarov, Es cierto que últimamente reciben más trabajos de lo usual y que los miembros del gremio trabajan sin parar así que tenían poco personal disponible eh incluso se discutía no participar.

—Viejo ¿Qué crees que haces? Tú ya no tienes esa jurisdicción aquí —dijo muy molesto.

—Es buena oferta, pero debo rechazarla —interrumpió Shen.

—¿Ehhh? Pensé que buscabas la ayuda de los magos, y que harías cualquier cosa.

—Así es, pero es cuestión personal, hice el voto de no usar mis poderes para fines personales, no puedo formar parte de tal cosa.

—Oh, ya veo — Makarov puso una sonrisa fingida.

Usando su magia hizo crecer su brazo y golpeó con todas sus fuerzas a Shen dejando un hueco en el suelo.

—Eres un tono mocoso. Todos ayudaron a calmar al anciano, incluso si ya no era el titán que fue en el pasado, aún era una persona de temer, más aún cuando la vejez lo hacía ser más impulsivo y algo necio. Sobre todo cuando alguien le llevaba la contraria.

—Viejo, te voy a atar a una silla, si sigues así te voy a prohibir la entrada. 
En lugar de enojarse o dar alguna respuesta negativa Shen se puso a reír, Makarov le recordó a cierta persona, más de un recuerdo de momentos similares llegó a su mente, así que le causó mucha gracia.

—¿Vez? El entiende, Laxus deberías ser más como él —gritó el anciano.

—Gracias abuelo, me hacía falta eso, tenía los pensamientos muy nublados.

—Es natural, aunque eres muy joven parece que cargas con un gran peso sobre tus hombros.

El carácter y la vejez ocultaban muy bien la gran sabiduría y experiencia de Makarov, el fue el único en darse cuenta que Shen estaba agotado, no solo físicamente y mentalmente hablando, su espíritu estaba quebrado, había dejado su pueblo en condición de traidor, dejó a sus amigos y todos sus recuerdos atrás. Se encontraba en una tierra desconocida, un país lejano, lleno de extraños, sin nadie a quien recurrir y peor aún, sabía que al volver tendría que enfrentar a sus antiguos camaradas, una carga demasiado pesada para cualquiera.

—Así que debo ganar el torneo ¿No? Si todos están de acuerdo, aceptaré su oferta —dijo humildemente.

Laxus tenía pocas razones para contradecir a su abuelo, ya sabía de antemano que sus decisiones por lo general son la correctas, además que la ayuda extra no le vendría mal al gremio.

—Yo me opongo —contradijo Silver.

—Y yo —le siguió Chelsea.

—Yo también —secundo Elizabeth. No podemos fiarnos de su ayuda, ni siquiera sabemos si es fuerte.

Apple y Snow apoyaron a la pelirosa, Let guardó silencio, Lucy apoyo a Makarov, Mirajane también permaneció en silencio y espero el veredicto del maestro.

—Aunque yo tengo la ultima palabra, no quiero causar discordia en estos momentos, la mayoría ya tomo su decisión así que.

—Laxus mocoso, ya deberías saber la respuesta —replicó el anciano.

—Lo se viejo, ten calma. El problema parece ser la falta de confianza y la duda de sus habilidades, así que lo resolveremos con un duelo, el ganador es el que tendrá la razón.

—Un duelo ¿eh? ¿Le darás la oportunidad maestro? —dijo Chelsea.

—Tengo que ser imparcial, si él logra ganar es que tiene lo necesario, sin importar sus intereses.

—Entiendo —dijo Shen. Pero si fuese posible, me gustaría usar lo menos posible mis poderes, quiero enfrentarlos a todos en un solo round y calamar sus dudas.

—¿A todos? ¿Nos subestimas otra vez? —hablo molesto Silver.

—Para nada, solo confío en mi mismo eh intento no cambiar mi filosofía. Si están seguros de ganar no deberían tener miedo.

Eso fue un golpe al orgullo de los chicos, tanto Chelsea como Elizabeth aceptaron de inmediato, Let lo dudo un poco pero acepto, Silver se vio obligado a acceder a regañadientes por las chicas, aunque muy en el fondo quería demostrar que tenía razón.

—Bien, bien, está decidido, el día de mañana al mediodía, el ganador se lo lleva todo, el perdedor se va a casa llorando —hablo Makarov.

—¿Tienes que ser tan dramático viejo? —dijo Laxus.

—No tengo idea de que me hablas —respondió.

Shen no alcanzaba a comprender que paso, llegó buscando ayuda y termino trabajando como mago de un gremio, esa mañana a duras penas sabía dónde estaba parado y ahora ya tenía un compromiso en la capital del país. Su propio sentido común le decía que Fairy Tail era sinónimo de problemas, un lugar caótico sin reglas, pero, aún con todo eso, de alguna manera le inspiraban confianza, como si supiera que no lo defraudarían. Ya era tarde y los magos volvieron a su casa, Shen regreso a la enfermería dónde podría dormir tranquilo y descansar mientras el resto partió a sus hogares. Lucy y Elizabeth caminaban a la orilla del río, la rubia noto que su hija estaba muy emocionada y preguntó la razón.

—¿Cómo no estarlo? —dijo ella. Si de verdad Shen es un dragón, el día de mañana podré poner a prueba la magia que tanto me costó dominar. Según papá ya no haya dragones, así que es una oportunidad única.

—Entonces por eso tú. Pero el parece muy fuerte, quizá no ganes —sugirió pícaramente. ¿Qué harás si eso pasa?

—Nada en realidad, ganar no me importa, es más como una meta personal. Si él gana el gremio gana, además, me agrada un poco —Liz se perdió en sus pensamientos un rato y observó a su madre un momento. Oye mamá ¿Cómo se conocieron papá y tú? — preguntó con curiosidad.

—Bueno, esa es una larga historia, sólo te diré que destruyó media ciudad ese día —dijo riendo la rubia. 

—Humm.

—¿Por qué te interesa eso de repente? ¿Tiene algo que ver con Shen?

La pelirosa se ruborizó por completo, divagando en sus pensamientos se dejo llevar e hizo preguntas demasiado obvias, aunque la verdad Lucy ya lo había notado, su hija rara vez muestra Interés en un extraño pero particularmente se interesó en el visitante desde un inicio

—Bueno te diré una cosa, Shen no parece del tipo problemático como tú padre.

—¡Que cosas dices mamá!

—No importa, solo ve con todo el día de mañana.

—¡Cuenta con ello! —gritó. 

La conversación motivo aún más a Elizabeth, ya no podía esperar a mañana, estaría en el gremio a primera hora del día sin falta. 

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