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No todos los leones son crueles por Last hope 2033

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Tyrion exhaló un suspiro cansado. Ser un enano ya era bastante malo, pero tener que lidiar con su propia vida era un infierno. Anteriormente había sido mano del rey, pero ahora solo era un simple amo de la moneda, por cierto debía resolver los problemas financieros de la corona. Su padre y hermana le odiaban, y trataban de hacerlo miserable tanto como fuera posible; sumando a su repulsivo sobrino. Mató a su propia madre cuando nació y se casó con una puta por ingenuo. Otro día más en la vida de Tyrion Lannister.

Y como olvidar sus "deberes" con su nueva esposa. Una esposa que lo odiaba y que, además, era una niña. Sansa Stark era una chica hermosa, con sus ojos azules y cabellos flamantes, sin embargo ella seguía siendo una niña a los ojos del Lannister. Él había hecho todo lo posible para hacer su vida un poco menos miserable, pero claramente no tuvo ningún éxito. Sinceramente Tyrion no podía culparla. Su padre fue decapitado frente a ella por orden de quien creía amar, su hogar había sido quemado junto con sus hermanitos, su hermana estaba perdida, su hermano seguía en guerra y, por supuesto, las torturas que tuvo que soportar a manos de los Lannister.

Tyrion dudaba mucho que Sansa algún día se abriera a él y mucho menos le llegase a amar, pues además de ser Lannister también era el más feo de ellos, posiblemente el hombre más feo en todo Poniente. Y como no iba a serlo, si solo era un medio hombre deformado y sin nariz. Poco podía hacer el hijo menor de Twyin en esta situación.

Y aún así Tyrion estaba lejos de rendirse. Se había propuesto a sí mismo mejorar la vida de la chica, lo que conllevaba a no solamente protegerla sino también hacerla sentir segura. Era lo menos que podía hacer. Su familia ya había hecho suficiente y Tyrion sentía que era su obligación como marido pagarle esa enorme deuda. El enano llegó a esa conclusión después de haber sido testigos de la más reciente crueldad del rey.

Una semana atrás, un cuervo llegó hasta la Fortaleza Roja, venía de los Gemelos. El mensaje tenía el sello de un lobo huargo y decía lo siguiente:

Una boda que se tiñó de rojo con la sangre de traidores cambia-capas y rompedores de votos. El invierno llegó para las torres y para el hombre desollado, que el león se prepare pues el norte recuerda. "Y ahora las lluvias lloran en sus salones y no hay ni una sola alma allí".

-Se Acerca el Invierno.

Cuando lo leyó, Tyrion no tenía idea de lo que significaba. Al principio creyó que era una especie de advertencia por parte de algún norteño loco. Entonces vió el rostro furioso de su padre y todo comenzó a encajar. Luego del mensaje, las noticias y rumores no se hicieron esperar. Algunos eran imprecisos, otros eran fantasiosos pero todos coincidían en lo mismo: lord Frey y lord Bolton habían sido ejecutados junto un gran número de sus tropas.

Aparentemente la boda celebrada en los Gemelos entre Edmure Tully y Roslin Frey no era del todo inocente. La información era confusa, pero Tyrion logró llegar a la conclusión correcta incluso antes de que su padre se lo revelara.

Tanto lord Frey como lord Bolton habían conspirado juntos gracias a su padre, quien les prometió grandes recompensas en caso de cumplir su cometido: matar a Robb Stark. La boda solo era una fachada para acabar con el joven rey y con parte de su ejército. Romperían las leyes de los huéspedes, algo que incluso Tyrion repudió.

Sin embargo, las cosas no salieron según lo planeado para los traidores. Muchas son las historias que se cuentan, algunas hablan sobre manadas de lobos que masacraron a los Frey, otras narraban que fueron los Antiguos Dioses quienes dotaron a Stark de habilidades sobrenaturales. Pero Tyrion se inclinaba más por una en particular.

Varys informó que, según sus pajáritos, el plan había sido frustrado por nada más y nada menos que la Hermandad sin Estandartes. Al parecer, el sacerdote rojo Thoros de Myr "profetizó" que Stark debía ser salvado. Así que el grupo de bandidos se infiltró en el Cruce un día antes de la boda. Tyrion no tenía idea de cómo unos simples bandidos lograron tal azaña, pero era de admirarse. Cuales fueran los sucesos, el final fue el mismo. Robb Stark sobrevivió junto a su madre y algunos de sus vasallos como lord Umber.

La participación de los Lannister no pudo ocultarse, pues durante la boda se tocó Las lluvias de Castamere, así que Twyin le dijo a Tyrion lo que ya sabía. Tyrion se sintió orgulloso de su intelecto. Estos nuevos acontecimientos cambiaron el rumbo de la guerra. Ahora los Gemelos y Fuerte Terror yacían sin un señor y las fuerzas de Stark se encontraban debilitadas y mermadas.

Entonces el gran Twyin Lannister decidió actuar, marchó con las fuerzas combinadas de Lannister-Tyrell para intentar acabar con el rey norteño antes de que cruzara el Cuello.

Pero su padre no se fue sin antes dejar todo en orden, como mano suplente actuaría su tío ser Kevan Lannister, mientras que Mace Tyrell fue asignado como maestro de barcos y principal defensa en Desembarco del Rey, aunque la rosa gorda no era precisamente el indicado. Y a Tyrion, la responsabilidad más grande de todas, desflorar a su esposa y poner un bebe en ella para cuando el Norte fuese derrotado. Tyrion no tenía ni la menor intención de hacerlo.

Lo mejor de esos recuerdos sin duda fue cuando le dio a Sansa las noticias. Primero su rostro había permanecido neutral, como siempre, pero una vez que le contó que su hermano y madre estaban bien y a salvo, además de que le dieron la vuelta a la guerra, una pequeña luz brilló en sus ojos. Por un instante su armadura de cortesías se quebró y parecía feliz, aliviada. Cuando Sansa sonrió, Tyrion no pudo evitar sonreír también y su pecho se encogió. Rápidamente su armadura regresó y hablo con sus cortesías frías. Me entristece saber que mi familia traidora siga con vida. Es una tragedia, mi señor. Tyrion solo le sonrió irónicamente y se marchó, dejándola sola para disfrutar sin su feo marido.

Durante el resto del día, Tyrion se sintió satisfecho. Cuando se levanto, tenia la intención de ir en busca de Shae cuando fuera posible, pero después del intercambio con Sansa esa idea se desvaneció. Tal vez podrían ser mas que desconocidos forzados a casarse, con el tiempo incluso podría llegar a confiar en el. Tyrion realmente quería creerlo, el siempre quiso una esposa que lo amara pero sabia que eso nunca sucedería, pero estaba seguro de que el si podría enamorarse. Siempre fue susceptible a hacerlo.

Sin embargo, lo peor sucedió tan solo tres días después de la partida de su padre. Ese día, Tyrion había estado en su estudio descifrando los libros de Baelish y buscando la manera de ahorrar dinero en la boda real. Entonces la puerta se abrió bruscamente y entró Podrick, el chico estaba jadeando y tenía una expresión de pánico.

-¡Mi señor... pronto... lady Sansa... el rey...!

Tyrion no necesitó más palabras y de inmediato saltó de su silla y le indicó a Pod que lo guiara. En algún punto del trayecto, Bronn se unió a ellos. Llegaron hasta el Gran Comedor.

Tyrion abrió las puertas de golpe y una escena espantosa lo recibió.

Sansa estaba sentada en los escalones del gigantesco trono de hierro, su ropa había sido rasgada y sus brazos y muslos sangraban. La chica lloraba desconsolada mientras Joffrey, en la cima del trono, la obligaba a besar sus pies. Pero Sansa no era la única víctima del lúnatico rey. En el centro de la sala, lady Margaery estaba siendo despojada de sus prendas por ser Meryn mientras ser Boros custodiaba. La risa maníaca de su sobrino se apago cuando lo vio.

-!Maldito estúpido!-. La voz de Tyrion resonó por el amplio salón vacío, fue tan estruendosa que casi parecía un rugido-. ¡¿Qué mierda crees que estás haciendo?!

Joffrey titubeó por un momento pero se recompuso-. Castigar a la perra Stark, por supuesto. Su traidor hermano...

-¡Idiota, ella no tiene nada que ver con su hermano!-. Tyrion estaba furioso y avanzaba sin miedo hasta estar a unos metros de la chica Tyrell, con Bronn y Pod a cada lado-. ¿Y lady Margaery? No me digas que a ella también la estabas castigando.

-¡Ella tuvo la audacia de levantarme la voz!-. Replicó el rey como un niño-. ¡Nadie le dice que hacer a un rey! Mi padre se lo hizo entender a madre con algunos golpes. Pero yo...-. El rey sonrió maliciosamente-. Les haré entender de otras maneras.

Cuando Tyrion intentó acercarse más, los caballeros de la Guardia Real se interpusieron.

-¡Retrocede, gnomo!-. Gruñó ser Meryn-. O te haré medio hombre de medio hombre.

-Bajad esa espada, ser Meryn-. Advirtió Tyrion entre dientes-. No queremos que mi tío se entere de vuestra insolencia, ¿verdad? Me temo que mi tío me tiene más estima que mi padre. Solo quiero que lo sepa.

El caballero miró a Tyrion con ojos venenosos, dio un paso al fente pero Bronn fue más rápido. El mercenario se movió en flash y desarmó a Trant aprovechando su distracción.

-No, no. Como os había dicho antes, ¿no queremos manchar esa bonita capa o sí?-. Bronn pateó el arma hacia Pod quien la recogió y apuntó al desarmado caballero.

Ser Boros guardó su distancia, retrocediendo hasta estar a unos metros del trono. Ser Meryn se quedó parado con las manos al aire y la mandíbula apretada.

Tyrion se acercó a la chica de Altojardín-. ¿Os encontráis bien, lady Margaery?

La nombrada simplemente lo miró y sonrió. Se puso de pie acomodándose la ropa y miró al rey-. Mi querido Joffrey, tal vez deberíamos...

-¡Calla mujer! -. El chico usó las palabras de su "padre"-. Y en cuanto a ti, tío...

-En cuanto a mí-. Interrumpió Tyrion caminando hacia el trono sin romper contacto visual con el rey-. Procederé a llevarme a mí esposa y después tendré una larga conversación con la mano sobre este... incidente.

-¡No puedes!-. Gritó el chico.

-Mírame-. Dijo desafiante el enano mientras subía para acercarse a Sansa quien temblaba y lloraba intentando cubrirse.

-¡Soy el rey! ¡Ser Boros, mátalo!-. Ordenó Joffrey, pero el caballero titubeó sin saber qué hacer. Tal vez estaba avergonzado por los sucesos. Bronn se movió otra vez hasta pararse a una distancia prudente del caballero y apuntar con su espada directamente a la visera del casco.

Los gritos y chillidos de Joffrey resonaban por todo el salón, todo lo que Tyrion quería era golpear al desgraciado hasta la muerte, pero se contuvo. Ahora su mirada se centró en alguien más. Su esposa ni siquiera lo miraba y no paraba de temblar. Las púas de espadas le hicieron varios cortes en las piernas, pero los brazos parecían haber sido cortados intencionalmente, probablemente fue obra de ser Meryn.

Tyrion llegó hasta su esposa quien le devolvió la mirada. En ese momento, no hubo nadie más en la sala, solo estaban ellos: esos tristes y asustados ojos azules perdidos en lagrimas.

-Sansa... mi señora-. Susurró dándole una mirada consoladora.

Sin perder tiempo, él le ofreció su mano y ella la tomo asustada. La ayudó a bajar de la monstruosidad de trono, un paso a la vez, hasta que bajaron de la maldita cosa. Sansa no dejó de temblar.

Sin mirar atrás, Tyrion condujo a su esposa hasta la salida. Con lady Margaery siguiéndolos. Pod y Bronn avanzaban de espaldas para vigilar a los caballeros. Joffrey nunca paró de gritar y gimotear.

Antes de irse, sin soltar la mano de Sansa, Tyrion dio media vuelta encarando al sádico rey, su mirada debía de ser espeluznante con sus ojos disparejos y llenos de rencor.

-Sobrino, lastimaste a mi esposa. Nunca olvidare esto-. Tyrion no alzó la voz esta vez, pero sonó mucho más amenazante que en toda su vida, sonaba igual que su padre...-. Recuerda que un Lannister siempre paga sus deudas...

Dio media vuelta y escoltó a su esposa hasta sus recamaras. Al llegar, lady Margaery seguía con ellos y Tyrion decidió que era mejor dejarlas solas. A pesar de sus deseos de acompañar a Sansa. Entraron en la habitación y el Lannister condujo a la Stark con cuidado hasta la cama. Sansa se sentó adolorida y aun seguía temblando.

-Sansa yo...-. No sabía que decir, su don siempre fueron las palabras pero con Sansa se perdía. Decidió que era mejor irse, ni siquiera sabia que decir para hacerla sentir mejor-. Creo que es mejor si las dejo solas. Buscare ayuda.

El enano procedió a irse pero un suave tirón lo detuvo momentáneamente. Aun no había soltado a su esposa.

-Gracias... Tyrion-. La suave voz de Sansa fue todo lo que se necesitó para que a Tyrion se le encogiera el corazón.

-No hay nada que agradecer... Era mi deber... soy tu esposo...-. Le sonrió, la mano de Sansa finalmente solto la suya y salió a zancadas de la habitación cerrando la puerta tras de sí.

Se recargo en la puerta. Suspiró cansado. Ahora estaba decidido completamente a salvar a esa chica.

Pero primero tenía que hablar con Kevan y comenzar los preparativos para salir de la ciudad. Sin su padre ahí, era libre de irse y se llevaría a Sansa con él. También esperaba que el asunto de Margaery no rompiera la alianza con los Tyrell. Se puso en marcha, en busca del maestre y de doncellas para atender a Sansa.

Sí, la vida del enano de Roca Casterly podía ser un infierno. Pero la vida de Sansa también lo era y él estaba dispuesto a cambiar eso. Intentarlo era lo menos que podía hacer.

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