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Preparando la navidad por cerezo de la luna

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Notas del fanfic:

¡Feliz navidad!

Estoy retrasada, lo sé, pero he tenido mil cosas que hacer.

Estamos en una de mis épocas favoritas del año. Me encanta el ambiente, los adornos, las fiestas… Y otra cosa que me encanta es escribir historias con temática navideña.

He tenido un año de bajón a la hora de escribir, se me fue toda la inspiración y no tenía ni ganas de intentar escribir para ver si me surgían ideas. Pero aprovechando las fechas navideñas y que estoy con menos carga de trabajo, he decidido volver a escribir.

Es una historia cortita, pero la he hecho con mucho cariño y en una escena realmente bonita, al menos para mí. 

Ya sabéis todo sobre los derechos de autor, tanto de Fairy Tail como de la historia. Uno es de Hiro Mashima, el otro mío.

 

¡Disfrutad de la lectura!

 

Cuando Natsu llegó a su casa desde el gremio, se quedó parado en la puerta, atento a cualquier cosa rara que pudiera pasar y extrañado por el desorden que existía en su salón. A Lucy no le gustaba nada que la casa estuviera desordenada, por eso tanto él como Happy estaban obligados a no dejar cosas tiradas por ahí.

Lo que tenía ante sus ojos era una visión rara, sobre todo porque cuando se había ido de casa por la mañana todo estaba en orden. Por tanto, debía haber sido cosa de Luce que parte del salón de su casa estaba lleno de cajas de diferentes tamaños. La gran mayoría de ellas estaban tan sumamente llenas de polvo que su nariz le empezó a picar por la acumulación del alérgeno en el salón.

Estaba sumamente molesto por la situación y la incomodidad que empezaba a surgirle, se preguntó seriamente qué maldita y molesta cosa se le habría ocurrido hacer ahora a su mujer.

Casarse con Lucy Heartfilia había sido lo mejor que le había pasado en la vida. Nunca imaginó que tenía un sentimiento amoroso hacia su compañera.

La quería mucho, y al principio pensaba que era un miembro más de su familia. La familia que había formado en el gremio.

Fue el maestro, quien con mucha paciencia le hizo ver que, si Lucy desaparecía de su vida, para él sería mucho peor de lo que había sido que Igneel desapareciera hace ya tantos años.

Había pasado mucho tiempo pensando en cuales eran sus sentimientos hacia su compañera, y también los había comparado con los sentimientos que tenía hacia otros miembros del gremio.

Enseguida se dio cuenta de que no sentía por Lucy el cariño de hermano que sentía por Wendy. Tampoco el sentimiento de admiración que tenía por Erza o Gildarts. No era para nada como el sentimiento superación que tenía hacia Gray o Laxus. Mucho menos el afecto de compañero que le tenía a Mira, Levy o Lisanna.

Lo que sentía por Lucy iba más allá. Quería protegerla a toda costa. No quería verla llorar por nada. Quería molestarla constantemente, pero que fuera solo él quien le molestara, nadie más podía hacerlo. Quería llevarla a su casa y mantenerla allí, siempre a su vista para que nada malo le ocurriera. Y sabía a ciencia cierta que preferiría mil veces morir él a que ella muriera.

Habían vivido miles de situaciones juntos: ambos habían estado al borde de la muerte, se habían separado un tiempo, habían sido golpeados, habían perdido a seres queridos... y sí, si echaba la vista atrás sabía que cada vez que algo le había ocurrido a su compañera, él había saltado en su defensa rápidamente como un resorte.

Simplemente deseaba verla sonreír por siempre.

Así que, tras muchas vueltas, dudas de ella y burlas del personal del gremio, inició una relación con ella.

Tuvieron muchos altibajos. Al principio se peleaban casi a diario. Lucy le recriminaba que no parecían estar en una relación, que tenían la misma rutina de siempre y sobre todo que él no era nada romántico. E incluso intentó romper con él. Pero si Salamander era conocido por algo, era por su determinación.

Natsu se las había visto y deseado para convencer a Lucy de que tuviera paciencia. Para su suerte era conocido que él era un inexperto en las relaciones. Poco a poco, Natsu había aprendido qué significaba estar en una relación. Y ambos habían establecido qué esperaban o querían del otro.

Y, ahora tras tres años, ambos eran realmente felices. Habían llegado a acuerdos, como que ella tendría una hora a solas en el baño sin que él le molestase, a cambio ella le haría comida deliciosa.

Consiguió que ella se mudara a su casa, pero mantendría su independencia y podría cambiar algunas cosas.

Él y Happy mantendrían la casa limpia y ordenada y ella no les daría mucho la lata.

Y, aunque todo iba de maravillas, Lucy era Lucy. Rara como la que más, y eso que él pertenecía a un gremio de raros y estaba acostumbrado a sucesos extraordinarios.

Y la que había liada en su salón, parecía uno de esos sucesos raros.

Poco a poco fue adentrándose en la casa, esquivando cajas sin querer ser rápido ni tocarlas por el polvo que pudiera levantar.

Su nariz le molestaría durante días solo por el amontonamiento de polvo que se estaba quedando en el aire. Serían meses si encima removía mucho las cajas que contenían el polvo. No quería ni pensar en cómo su mujer había cargado todo eso sola.

Real, realmente trasladó esa pregunta al fondo de su mente para no cabrearse, aun, con ella.

Estornudo ruidosamente cuando Happy paso volando por su lado y movió el polvo suspendido en el aire. Las motitas se podían ver pululando por toda la estancia gracias a la luz que entraba por las ventanas

Si la casa seguía con todas esas cajas y esa polvareda acumulándose, todos morirían asfixiados por una maldita nube de polvo.

− Naaaatsu...

Dirigió la vista hacía su peludo hijo − como todo el gremio lo llamaba ahora− quien lo miraba con una mueca en la cara entre lo resignado y lloroso.

Happy también temía lo que solía hacer Lucy cuando se le ocurría alguna idea extravagante, aunque esta lo mimaba tanto que a los cinco segundos se le olvidaba toda fechoría de la rubia.

Al parecer, ahora que vivían juntos, a Lucy se le ocurría como devolverles todas sus travesuras de años pasados. Como cuando le echó tinte a la bañera y ambos, hombre y exceed, estuvieron de color naranja una semana.

Aunque hasta ahora la peor experiencia fue cuando Lucy decidió llenar la casa de flores. Miraras donde miraras había flores. Cientos. Miles. Al final ambos, dragón y exceed, habían acabado con la nariz irritada e inactiva varias semanas.

− ¿Lucy? − soltó su bufanda en la nueva y práctica percha que estaba en la entrada. Idea de Luce, por supuesto.

Natsu vio como Happy finalmente salía volando de la casa con un "Voy con Charle y Wendy" entre lágrimas y un moqueo incesante. Él deseó poder hacer lo mismo.

Siguió dando vueltas por el salón, mirando cajas cerradas tan llenas de polvo que no distinguía su color real. Froto una por su lateral hasta leer "Adornos árbol" y su confusión aumento aun más.

¿Para qué diablos quería un árbol un collar o pendiente? Es decir, los adornos eran las cosas brillantes que Lucy tanto amaba ponerse. Y el regalo perfecto para que él le hiciera ya que nunca fallaba y su novia siempre se lo agradecía de manera especial.

Se quedo unos segundos embobado, recordando el último agradecimiento especial de su novia. Y cuando su nariz empezó a picar, parpadeo varias veces para volver a la realidad. Natsu sujeto su mentón pensativo. Algo se le había escapado tras su momento de ensoñación, pero… ¿qué?

¡Ya lo sabía! ¡Su novia! ¡Lucy! ¿Dónde estaba Lucy?

Antes la había llamado, pero ella no había aparecido. Tal vez estaría ocupada en la cocina, dio grandes zancadas para cruzar el salón y dirigirse hacia allí. Después de decidir irse a vivir a su casa, la habían reformado para darle más espacio.

Todo el gremio había ayudado, después de todo, rehacer el gremio una y otra vez daba mucha experiencia haciendo edificios.

Habían hecho una segunda planta con dos habitaciones, una de ellas era la que ambos compartirían, un cuarto de lectura y un gran baño para placer de Lucy. La planta baja contenía el salón y la cocina. Y su Luce no estaba allí.

Frunció el ceño intentando hacer memoria, Erza estaba de misión y él juraría haber visto a Levy en el gremio haciendo arrumacos con Gajeel. Wendy estaba descansando de una misión. Kana estaba bebiendo en el gremio…

Aun así, Luce no habría salido de casa sin avisar ni sin él. Ella le había prometido no moverse del lugar sin que él estuviera con ella.

Así que estaba descartado que hubiese quedado con alguna de las chicas para salir. Últimamente, después del anuncio que hicieron en el gremio hacía unos meses, todas las chicas querían salir de compras con Lucy.

Se paseó nervioso por el salón preguntándose dónde podría estar. Después de la cocina había corrido hacia el baño, el lugar favorito de toda la casa de su mujer, pero tampoco estaba. Estaba muy preocupado, aunque su Luce era fuerte y tenía compañeros celestiales también fuertes y que ahora estaban doblemente más alerta, cualquier cosa podría pasar.

Sobre todo, ahora que estaba más delicada de salud, aunque ella se enfadara cada vez que le decía eso. Movió su mano frenéticamente, pasándola una y otra vez por el pelo. Y en una de sus vueltas vio un papel con una pulcra y linda escritura encima de la mesa del salón. La letra de Lucy.

Se lanzó hacia la mesa, tirando lo que había en ella y golpeando todo lo que estaba a su paso. Empezó a mover rápidamente los ojos para leer la nota.

“Voy a buscar un árbol, Taurus me ayudará.”

¿Un árbol? ¿Él había estado muerto de preocupación porque quería buscar un árbol? Además, ¿para qué quería un árbol? Todo eso podría no sentarle nada bien.

Salió corriendo de su casa, respiro profundamente un par de veces para sacar todos los ácaros de su delicada nariz y seguir el olor de su mujer.

Después de unos minutos, su plan funcionó de maravilla, no era una tarea muy complicada ya que convivía con ese delicioso olor a vainilla y lirios a diario y el aire hacía que su aroma se extendiese.  Una vez que pudo conseguir distinguir claramente el olor de su mujer y el camino que había seguido, echó a correr rápidamente hacia el lugar de donde provenía el aroma.

Unos cien metros hacia el sudeste, la encontró sentada en la enorme raíz de un viejo árbol. Estaba riéndose por algo que Virgo le contaba mientras Taurus parecía cavar alrededor de un pino de poco más de metro y medio. Lucy sonreía feliz mientras sus ojos estaban iluminados con una chispa que a él le encantaba. Tenia ambas manos en su abdomen, y las estaba moviendo circularmente.

Natsu se puso tras su espalda en medio minuto, apoyo su frente en el hombro de su mujer y la rodeo con sus brazos. Virgo dijo algo sucio, realmente Natsu no escucho palabra aun con su magnífica audición, pero el sonrojo y los gritos de su mujer le hicieron saber que era algo pervertido. Luego la criada se fue dando saltitos donde Taurus estaba entre risas.

− Me preocupe− el chico restregó su cara en la espalda femenina, haciendo un lio con el pelo rubio y aspirando el aroma que este desprendía.

− Lo siento− ella puso sus manos sobre las de él− Estaba aburrida en casa y pensé en adornarla para la navidad. Tenía los adornos de mi antigua casa, los traje cuando papa murió. A mi madre y mi nos encantaba adornar la casa, Jude incluso le regalaba cada año un adorno personalizado a mi madre. Cuando ella murió, en la primera navidad que pasamos sin ella, intentó tirar todo. Pero Spetto los guardó para mí. Conseguí traerlas a Magnolia después de mi primer regreso a mi antigua mansión tras la pelea contra Phantom Lord.

Con su explicación y recordando que mes era, Natsu entendió perfectamente qué contenían las cajas y porqué ella quería un árbol.

− Así que las cajas que hay por casa tienen esas cosas. Pero nunca te he visto adornar tu antiguo apartamento.

− En esas cajas hay muchos recuerdos− ella se dejó caer hacia el pecho del chico− Sabía que no sería capaz de estar sola recordando los buenos momentos de cuando era pequeña. Me vendría abajo enseguida y rompería a llorar −ella cogió ambas mejillas del chico y empezó a tirar de ellas − Entonces tú y Happy apareceríais por mi casa por sorpresa y os habríais burlado de mi

− No nos hubiéramos burlado− Natsu cogió ambas manos y besó cada dorso− ¿Y ahora estás segura de que estarás bien? No quisiera que lo pasaras mal por recordar cosas de tu pasado.

− Si− ella sonrió iluminando todo el lugar. O al menos a Natsu le parecía que todo se iluminaba cuando ella sonreía− Ahora te tengo a ti. Y tengo a Happy. Y pronto habrá alguien más, y quiero empezar a crear buenos recuerdos con todos vosotros como mi madre hizo conmigo.

Natsu se sentó en la raíz a su lado, y la atrajo hacia él empujándola desde su hombro.

− Por cierto, se me ha pasado algo por la mente, ¿no te gusta la navidad? − Lucy se arrebulló en los bazos del hombre− No tenías nada relacionado en casa y realmente nunca te he visto tener adornos en ella.

− Hummm− el chico la apretó más fuerte hacia él, sin hacer daño− Happy y yo no nos preocupábamos mucho de la navidad. Siempre estábamos en el gremio o de misión. El tiempo y las estaciones pasaban sin cesar y no era un evento importante para nosotros.

− Conmigo en casa eso cambiará. – Lucy se estiró hacia el cielo, luego volvió a colocar sus manos en su abdomen. En los dos últimos meses hacía eso mucho. Casi siempre inconscientemente− La verdad es que quisiera que empezáramos a tener una navidad como dios manda. Con adornos, risas, buena comida y modales que acompañen a esa comida, por favor. También quiero poner los regalos bajo el árbol, árbol que necesitamos con urgencia. ¿Te molesta?

− Prefiero vivir en una navidad eterna, casa adornada incluida, contigo que vivir sin ti.

Ella rio suavemente tras sus palabras− Podría no adornar la casa si te molesta. Al menos no mucho.

− ¿Y quitarte la diversión? − él bufo por lo bajo, en tono exasperado− No dejarías de recordármelo hasta que me volviera loco. Pero en serio, ¿no hay demasiadas cosas en esas cajas?

Ella se rio de sus palabras, mientras que él paso las piernas a su alrededor y se acomodaba mejor entre ella y el tronco del árbol.

− Has dejado la casa llena de polvo.

− Esas cajas llevaban guardados años. Desde que mama enfermó, más los años que pasamos en la Fairy Sphere, luego los lleve a tu casa y no me preocupe de sacar lo que había dentro. Y bueno, la casa donde vivía de peque…

− Mansión.

− ¿Eh?

− Vivías en una mansión.

− Bueno… si, la mansión en la que vivía era muy grande así que hay muchas cosas para adornar.

Lucy miraba como Tauros cogía el pino a pulso y seguía las instrucciones de Virgo para echarlo en el saco de tierra que habían preparado con antelación. −  La verdad es que se levantó mucho polvo, pero no quería dejar la casa toda abierta para que se fuera por si alguien entraba. Hummm… ¿estarán ambos bien haciéndolo todo ellos solos?

− Claro que sí, son tus espíritus y últimamente parece que sus habilidades se han multiplicado por cien para cumplir cada petición tuya. Por absurda que sea. Por cierto, ¿por qué no simplemente cortarlo y ya?

− ¿Qué íbamos a hacer con el árbol después? −  Lucy le dio un golpecito en el brazo− Es mejor si lo mantenemos y luego lo replantamos.

− Si tú dices que es mejor…

−  Claro que lo es.

Lucy se masajeo suavemente la tripa mientras Natsu seguía su movimiento con la vista hasta que, por fin, él también empezó a masajear la tripa femenina. Ya se empezaba a notar, aunque muy leve, el abultamiento.

Para él fue un total e increíble descubrimiento saber que tendrían un bebe, más aún que crecería en la tripa de Lucy en vez de salir de un huevo. Al principio había pasado una semana olisqueando a Lucy a cada rato porque su olor había cambiado ligeramente. Se había llevado multitud de porrazos de parte de ella y había tenido una reputación de pervertido por todo el gremio.

Fue unas semanas más tarde cuando Porlyusica fue a revisar a Makarov, que la agarró sin decir nada a nadie para llevarla a la enfermería del gremio y después de un examen les dio la noticia.

Aunque no había pensado mucho en ser padre, le enorgullecía sentir como poco a poco iba creciendo la barriga porque su pequeño estaba creciendo dentro. Y realmente quería llegar ya a ese momento en el que, según Porlyusica, notarían como se movería el bebé.

− Crearemos grandes navidades todos juntos.

Y Natsu sonrió, creyendo firmemente en sus palabras, mientras veía a Taurus cargaba con el saco donde estaba el árbol y Virgo le iba dando indicaciones de por donde caminar.  

 

FIN

Notas finales:

Como ya hemos llegado al final, animo a todas las personas a las que le guste la historia a hacérmelo saber, tengo una continuación pensada para esta pareja, pero quiero saber si esta ha gustado para encuadrarla por un camino parecido o hacerla más “hot”.

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