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La caída de los Perdidos por tifanny_malfoy

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Faltaban cinco minutos para las 6 de la tarde del sábado 12 de octubre cuando los 7 jóvenes salieron de la casa de Venus con destino al centro comercial Obsidian que reabría sus puertas luego de 6 meses de remodelación. Aquella tarde el plan era salir a despejarse y olvidar, aunque fuera por un rato, los problemas que agobiaban a cada uno de los chicos.


A pesar de que la mayoría de ellos tenían un vehículo propio habían decidido ir caminando ya que el centro comercial se ubicaba a escasas 6 cuadras de la casa de la pelirroja y no veían necesidad de gastar combustible en transportarse hasta allí. 


—Sinceramente espero que se hayan reinventado por completo, —comentó Esther mientras caminaba junto a Miles— antes no había mucho por ver en Obsidian.


—El cine era lo único rescatable. —Corroboró Nora sacando su celular para responder un mensaje.


—Vamos chicas, no sean tan negativas. —Ian, que iba de la mano de Venus, se unió a la conversación.


—No somos negativas. Solo decimos la verdad. —Esther volvió a hablar.


—Puede ser, pero el punto de la remodelación es dejar de lado todo lo que no sirva así que espero que simplemente ahora si valga la pena. —dijo Miles con más bien poco interés. 


Estaban avanzando hacia su objetivo, cuando escucharon un ruido extraño proveniente de un callejón cercano. Se trataba de dos voces, un hombre y una mujer.


Se acercaron con cautela al callejón encontrándose con lo que parecía ser un chico rogando por su vida a una mujer. La chica se hizo a un lado, dejando ver un bulto encogido cerca de sus pies, era el chico que se encontraba temblando y, a juzgar por su voz, llorando mientras suplicaba.


—Sabes que no tengo más opción —dijo la mujer acercándose al chico. 


—No lo hagas por favor. —respondió el joven entre sollozos— Te juro que no volverá a pasar, solo fue un error.


—Vamos cariño, ambos sabemos que no fue solo un error —la voz de ella dejaba ver un leve matiz de diversión.


—Te prometo que arreglaré mi error, solo no me mates por favor. —al escuchar eso Ian les dijo a sus amigos con señas que se ocultaran ya que ninguno de los 2 parecía haberlos notado.


La mujer solo ignoró las súplicas, se acerco aun más hacia el chico, lo agarró por la garganta y lo alzó. El joven trataba de soltarse de su agarre, pero era inútil, sus pies se movían desesperados tratando de localizar tierra, el agarre le estaba impidiendo respirar. Aun en medio de la situación, el joven rogaba a la mujer. 


Pero los ruegos del chico siguieron siendo ignorados y, en un movimiento rápido, la mujer rebanó la garganta del chico con sus dedos, o más bien con sus uñas, para posteriormente acercar sus labios a la herida y comenzar a beber de su sangre.


En ese momento los 7 amigos se dieron cuenta de lo que acababa de ocurrir, una vampiresa había asesinado a alguien y ellos eran los únicos testigos.


Una vez hubo terminado de drenar el cadáver del chico la vampiresa simplemente se marchó en dirección contraria a donde se encontraban los 7 jóvenes.


—Maldita sea, ¿ustedes vieron lo mismo que yo? — dijo Miles en cuanto la vampiresa se hubo alejado. Estaba estupefacto pero aún así empezó a caminar en la dirección que había huido la chica.


—Miles detente. —ordenó Venus— ¿A dónde demonios crees que vas?


—Tras ella, ¿no es obvio? —respondió el aludido.


—Esa no es una buena idea. —Ian tomó a su amigo de los hombros para evitar que la siguiera— Debemos llamar a la policía y reportar el cadáver.


—Creo que eso sería lo mejor —Eider que prácticamente no había hablado desde que salieron de casa de Venus estaba pálida sin poder creer aún lo que había visto.


Los oficiales llegaron a los pocos minutos y cercaron el área. Uno de los patrullero les dijo que debían ir a la comisaría para dar su declaración oficial.


Al llegar a la comisaríalos hicieron esperar en una sala hasta que fuera su momento de declarar, sin embargo, ningunose creía en la capacidad de explicar lo ocurrido.


Mientras más pasa el tiempo la tensión del asunto crecía y los nervios se apoderaban de cada uno de ellos. Sabían que no podían decir la verdad, no toda al menos.


Y es que ¿cómo explicar que la asesina es una vampiresa? ¿Cómo hacerles saber a simples humanos que entre ellos también se oculta lo sobrenatural? ¿Cómo hacerles entender que las cosas no son como ellos piensan? ¿Cómo revelar un secreto tan grande?


Simplemente no podían.


Sin que ninguno de ellos siquiera lo sospechara, aquella salida a la reinauguración de un centro comercial cambiaría las vidas de cada uno de ellos y los pondría en un camino lleno de peligros, odio y enemigos tan peligrosos que incluso podrían causarles la muerte.

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