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La inercia del silencio por LDGV

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Disclaimer: Ni Evangelion ni sus personajes me pertenecen.

La inercia del silencio

Aburrido, incapaz de concentrarse por más que lo intentase, Shinji, reclinándose en la solitaria mesa que lo acogía, apenas si conseguía mantener su vista clavada en la computadora portátil que le hacía compañía. Para empeorar la situación, tratándose de una mañana más calurosa de lo usual, aquel irritante verano eterno que los atrapaba se empeñaba en no dejarlo estudiar.

Sin embargo, siendo sincero con él mismo, preocuparse por sus estudios en este instante era lo último que le importaba. Desde que aprendió a leer, hace ya varios años atrás cuando vivía con su tutor, jamás le interesó convertirse en un estudiante destacado como trataban de lograr otros chicos de su edad. Aquello no tenía razón de ser, de todos modos, nadie apreciaría su esfuerzo.

Y ahora, más que nunca, desde que llegó a Tokio-3, sus bajas calificaciones no representaban una preocupación importante ni urgente para él. Por el contrario, le era absurdo que Misato le exigiese mejorar, tomando en cuenta, con gran obviedad, que piloteaba aquella maldita bestia mecánica. Vencer a los ángeles y salvar a la humanidad, debería ser, naturalmente, lo más valioso para ella.

Aún así, para su desgracia, Misato no pensaba igual.

Mientras sus demás compañeros, comportándose como los niños que son, disfrutaban de una semana en las lejanas tierras de Okinawa, los pilotos de los Evas, encadenados a su deber, no tuvieron más remedio que quedarse en la ciudad en caso que algún ángel apareciese. Shinji, desde que escuchó del viaje escolar, ya sospechaba tal decisión; no obstante, Asuka no la vio venir.

¿No puedo ir al viaje?

Teniendo el recuerdo de anoche muy fresco en su memoria, Shinji, usando uno de sus cuadernos como abanico, buscaba refrescarse en tanto escuchaba las protestas de Asuka en su cabeza.

Lamento decírtelo, pero Nerv jamás permitirá que sus pilotos se vayan de vacaciones dejando desprotegida la ciudad.

¿Y quién tuvo la brillante idea de apoyar una decisión como esa?

Tu servidora, la Directora de Operaciones.

Shinji, estando presente en la discusión pero no participando, prefería mantenerse en silencio sabiendo que no tenía sentido hacer tanto escándalo; empero, volteándose hacia él, mirándolo con esa mirada enfurecida que la caracterizaba, Asuka no se rendiría tan fácilmente sin pelear.

¡No te quedes sin decir nada, Shinji! –Dándole un golpecito en un brazo, forzándolo a mirarla, Asuka le exclamó– ¡dile algo, lo que sea!... ¡no podemos perdernos ese viaje a Okinawa!

Para serte sincero, me parece que era obvio que no nos dejarían ir.

Además, sus calificaciones son una vergüenza–teniendo la discusión ganada desde antes de comenzar, Misato, abriendo otra lata de cerveza, les habló con el tono de voz que empleaba a la hora de dirigir un combate–así que mientras sus compañeros de clase se divierten en sus vacaciones, ustedes dos aprovecharán toda esta semana para estudiar…

Y si bien las palabras de Misato fueron duras e imposibles de vencer para Shinji y Asuka, teniéndoles consideración, ella les sugirió visitar las instalaciones recreativas del cuartel general de Nerv, lo cual, sorprendiendo de inmediato a ambos pilotos, les hizo descubrir que la base guardaba mucho más que simplemente armamento militar.

Así pues, habiéndose despedido de sus amigos quienes tomaron su vuelo rumbo a Okinawa, Asuka y Shinji, dirigiéndose hacia Nerv cada uno por su propia cuenta, llegaron a su destino teniendo ideas y planes demasiado diferentes en sus cabezas. Entretanto Asuka pensaba en distraerse, Shinji, no teniendo iniciativa para nada, solamente haría lo que Misato les ordenó anoche.

Por ende, de vuelta a su punto de partida, Shinji regresó su vista a la pantalla de su ordenador, empeñándose, otra vez, en meterse de lleno en su lectura; sin embargo, nuevamente, nada de lo que leía en aquellos interminables párrafos conseguía despertarle el interés. No valía la pena el sacrificio, sin importar qué tan buen alumno fuese, su padre nunca aparecería para felicitarlo.

Misato miraba sus calificaciones porque era parte de su trabajo, ella, ayer por la noche, así de claro lo indicó, de no ser así, la tendría sin cuidado si aprobaba o no en la escuela. Su padre, por otro lado, jamás le dedicó ni una sola mirada atenta ni antes ni después de su llegada a Tokio-3, lo cual, al pensarlo, Shinji podría saltar desde un puente que al Comandante Ikari no le importaría.

No obstante, interrumpiendo su silenciosa meditación, el inconfundible sonido de un chapuzón lo motivó a mirar sus alrededores por primera vez desde que llegó allí. Si bien dicho lugar no tenía una decoración llamativa ni sobresaliente, su principal atracción, una enorme piscina olímpica, era lo suficientemente grande y atractiva como para robarse la atención de quien fuese, incluso Shinji.

Manifestándose en la superficie, extendiéndose en todas direcciones, Shinji se percató como una onda se movía en el agua, indicándole, en el acto, que algo o alguien se había sumergido sin que él se diese cuenta. Pestañeando un par de veces, mirando tanto a la derecha como a la izquierda, Shinji pronto notó como una silueta humana se deslizaba con elegancia en el fondo de la alberca.

Al agudizar su visión, descubriendo la identidad de aquella figura, Shinji reconoció a Ayanami gracias a la inconfundible tonalidad azulada de sus cortos cabellos. Y al verla nadando con tanta libertad y soltura, el piloto de la Unidad 01 se quedó más abstraído de lo normal, al pensar, con rapidez, que ni siquiera se enteró en qué momento Rei se hizo presente allí.

Aún así, sin apartar sus ojos de ella, Shinji se mantuvo callado mirándola moverse de un lado al otro completando varias vueltas con una velocidad impresionante. Ayanami nunca se caracterizó por ser muy comunicativa, apenas si sabía un poco de ella gracias a los demás y a las escasas ocasiones donde ella le habló de sí misma como aquella vez antes de la Operación Yashima.

– Supongo que Misato también la invitó a venir aquí hoy. Nunca me imaginé que Ayanami fuese tan buena nadadora; aunque en la escuela la vi con traje de baño un par de veces…

Se mantuvo quieto en la misma posición por unos cuantos minutos más, la siguió con la mirada mientras ella continuaba yendo y viniendo aprovechando toda la extensión de la piscina. Y allí, observándola nadar con la gracia de un delfín, el mismo Shinji Ikari que se moría de miedo al combatir contra un ángel, empezaba, poco a poco, a querer hacer lo mismo que ella.

Era más que obvio que haber llevado sus libros hasta allí no era más que una excusa para mantenerse alejado del agua, por dicha razón, tampoco llevó consigo ninguna otra ropa cómoda para cambiarse, vistiéndose, fiel a su estilo, con el típico uniforme escolar que ya era parte de su propia imagen personal. Y ahora; aunque fuese ya muy tarde, se arrepentía de esa decisión.

Antes de viajar a Tokio-3 por órdenes de su padre, Shinji, al vivir con su tutor, ocupaba la mayoría de su tiempo estudiando y practicando con su violonchelo siendo aquellas las únicas actividades que realizaba día tras día, manteniéndose, a él mismo, encerrado en un ciclo de monótona repetición que se mantuvo intacto por varios años sin que él tuviese la voluntad de romperlo.

Inseguro de él mismo y temeroso de ser lastimado por los demás, el joven Ikari, prefiriendo mantenerse aislado en la casa de su maestro, solía mirar por las ventanas de su habitación a los otros niños de su vecindario que se reunían y jugaban juntos en las calles. Una parte de él, aquella parte de su casi muerta niñez, lo incitaba a ir con ellos; pero nunca tuvo el valor de hacerlo.

Shinji, optando por una fría soledad, se convirtió en su propio carcelero y verdugo; por ende, por más que le doliese, fue cubriéndose con una gruesa coraza de hielo que le impidió crear vínculos afectivos con cualquier otra persona. Por ello, en consecuencia, nunca participó en actividades tan comunes como aprender a andar en bicicleta, o, en este caso, a nadar en una piscina.

Ver a Rei divirtiéndose, por más extraño y contradictorio que eso sonase, le hizo envidiarla deseando poder ser capaz de caminar hasta la orilla de la alberca y lanzarse a las aguas para olvidarse del calor y de sus aburridos estudios. Sin embargo, saboteándose a él mismo como ya le era costumbre, Shinji negó con la cabeza regresando su vista a la pantalla de su computadora.

Y así, por mucho que no le importase, limitándose a cumplir con los mandatos y expectativas que otros ponían sobre él, Shinji retomó su lectura esperando que esta vez sí se mantuviese concentrado en ella; empero, como si el destino conspirara en su contra, alcanzó a escuchar como una serie de pasos se acercaban a él, intuyendo, con gran exactitud, de quién se trataba.

– ¿Qué estás haciendo?

– Estoy repasando mis apuntes de física–sin necesidad de verla, reconociendo la voz de la piloto alemana, Shinji le respondió a Asuka quien se detuvo justo a su lado.

– ¡Qué buen alumno!

– No tengo otra opción, no me ha ido muy bien en esa clase últimamente…

Interrumpiéndose a él mismo, ladeándose con levedad para mirarla, Shinji casi se atragantó con su propia lengua al ver la reveladora y escasamente vestida figura de la pelirroja, la cual, sonriendo para sí misma, se enorgulleció de su reacción sorprendida y ruborizada. Así pues, con sus manos en sus caderas, Asuka fingió que no notó nada y continuó hablándole con su natural coquetería.

– ¡Shinji, basta de estudiar por hoy! –Rebosante de vida, irradiando esa fabulosa aura de seguridad y confianza habitual en ella, Asuka le afirmó con vehemencia–si no podemos divertirnos en Okinawa, al menos hagámoslo aquí.

– ¿Qué dices…?

– ¿Qué estás leyendo? –Queriendo terminar lo que empezó, Asuka, reclinándose sobre Shinji para leer sus apuntes, deliberadamente le dio un vistazo gratuito de su escote, agrandando, aún más, su pronunciado sonrojo– ¿no puedes resolver un ejercicio tan fácil?

En ese momento, por más que no quisiese observarla, Shinji se quedó petrificado mirando directamente hacia los pechos de Asuka, los cuales, cubiertos apenas por un provocativo y apretado sujetador, mantenían los ojos de Shinji firmemente clavados en ellos como si fuesen un irresistible imán. Entretanto, fingiendo inocencia, Asuka siguió con su actuación.

– ¡Terminé, Shinji! –Riéndose un poco, satisfecha de resolver algo tan simple para ella, Asuka se jactó de su capacidad intelectual– ¡esta clase de ejercicios son muy sencillos para mí!

– Si puedes resolver cosas como estas, no entiendo por qué repruebas en los exámenes de la escuela…

– La mayoría de las veces no puedo leer lo que dicen las preguntas.

– ¿Entonces no sabes leer en japonés? –genuinamente sorprendido, Shinji le preguntó.

– Sí puedo entender algunas frases, pero cuando estudié en la universidad no tuve que aprenderme todos los malditos kanjis que existen–sin ocultar su desdén, Asuka expresó una parte de su desprecio por el idioma nipón.

– ¿Estuviste en la universidad? –más asombrado aún, Shinji no detuvo su breve interrogatorio.

– ¡Por supuesto que sí! –presumiéndole, adorando ser el centro de atención, Asuka le afirmó con una gran sonrisa adornando sus labios–fui la mejor de mi clase, me gradué el año pasado.

Silenciándose, muy impresionado por lo que acababa de escuchar, el piloto de la Unidad 01 se vio invadido por una pizca de vergüenza, al ver, con gran claridad, lo insignificante que era en comparación con los logros de Asuka. Mientras que a él poco o nada le importaba sobresalir en sus estudios, ella, ya siendo una graduada universitaria, lo hacía sentir inmensamente pequeño.

Aquel complejo de inferioridad no era nada nuevo en él, desde que fue abandonado por su padre, Shinji, sintiéndose peor que una basura, siempre se veía a él mismo por debajo de cualquiera. Era de allí, justamente, donde nacía aquella necesidad de ganarse el aprecio y atención de los demás por medio de sus acciones, de ese modo, pensaba Shinji, lograría ser valorado y aceptado.

– ¿Qué dice el siguiente ejercicio? –sacándolo de su corto letargo, Asuka, hablándole de nuevo, lo hizo reaccionar.

– Habla sobre la Dilatación Térmica.

– ¡Qué fácil! –Siendo un juego de niños para ella, Asuka, sabiendo muy bien de qué se trataba aquel fenómeno físico, se lo explicó de manera directa y clara–la materia se expande con el calor y se contrae con el frío, esa es la Dilatación Térmica.

– Ya veo.

Mordiéndose un labio, viendo la oportunidad perfecta para mostrarse a sí misma y para arrinconar a Shinji a su antojo, Asuka, preparándose para cometer una travesura, llevó sus manos hacia sus senos apretándolos con suavidad. Shinji, por su parte, volvió a perder el aliento ante los movimientos de Asuka, y hechizado por su evidente seducción, no apartó sus ojos de ella.

– ¿Entonces, si caliento mis senos con mis manos éstos se harán grandes o pequeños?

Por un breve instante, regresando en el tiempo varias semanas atrás, el hijo del Comandante Ikari evocó cuando tanto ella como él tuvieron que sincronizar sus esfuerzos para derrotar al ángel de turno, y en una de esas noches, mientras trataba de conciliar el sueño, una Asuka sonámbula cayó junto a él en su cama, mostrándole; pese a la oscuridad que reinaba, los encantos de su belleza.

Si bien nunca lo dijo abiertamente, y quizás jamás tendrá la valentía para hacerlo, Asuka, para Shinji, era una de las chicas más hermosas que había conocido en su corta vida. Ella, en cada aspecto que pensase, resaltaba con facilidad eclipsando a todas las otras jovencitas que conociese. Asuka poseía todo lo que Shinji carecía, era como su opuesto, y como tal, le atraía muchísimo.

Al conocerse, como si fuese un toro en una cristalería, Asuka le dejó muy en claro que no sería tan cooperativa y apacible con él como lo era Ayanami, pero con el pasar de los días, equilibrándose la balanza, ambos fueron encontrando el punto exacto donde les era posible convivir. Y con Misato fungiendo como una mediadora entre los dos, las cosas no parecían ser tan malas.

Su impulsividad y mal carácter la volvían insoportable en ocasiones; sin embargo, cuando su temperamento se mantenía estable y tranquilo, Asuka, al menos para Shinji, era alguien con quien podía compartir en paz. Y al verla diariamente paseándose en el departamento de Misato con ropa holgada y ligera, Shinji, como el hombre que era, no evitaba echarle un vistazo con disimulo.

En la escuela, siendo incapaces de competir con aquel llamativo y ardiente cabello escarlata, las otras niñas la miraban con envidia y celos, al ver, con gran rabia, como la inmensa mayoría de los chicos suspiraban por ella. Empero, para sorpresa de estos, Asuka no les dio importancia por más cartas de amor que le enviasen. Asuka los ignoraba a todos; a todos excepto a uno: Shinji Ikari.

Pronto, fuese intencional o no, las asperezas iniciales fueron limándose comenzando a construirse puentes entre los dos, lo cual era asombroso, al considerar, seriamente, que tanto Shinji como Asuka, eran individuos que a duras penas tenían conexiones reales con otros semejantes. Y si el propio Shinji no se despreciara a sí mismo, hubiese captado el mensaje oculto que ella le enviaba.

¡Shinji, este es el impenetrable Muro de Jericó! –Oyéndola hablar en sus memorias, la mente de Shinji le hizo recordar rápidamente aquel momento a solas que ambos compartieron semanas atrás– ¡ni se te ocurra intentar atravesarlo!

Sin coraje, sin la fortaleza necesaria para envalentonarse y cumpliendo con las exigencias de los demás, Shinji, en aquel instante, se limitó a aguardar su distancia tal y como ella se lo pidió; no obstante, de haber sabido leer entre líneas, Shinji habría entendido que Asuka quería totalmente lo contrario a lo que decía: ¡Atrévete y ven por mí! ¡Ven a buscarme! ¡Atraviesa el Muro de Jericó!

Pero como ya la caracterizaba, Asuka Langley Soryu, no conociendo el significado de la palabra "rendirse", hizo un último intento más por comunicarse con él. Y así, volviendo a pensar en aquella inesperada visita nocturna que recibió en su colchón, Shinji, impulsado por su creciente pubertad, dirigió su mirada a los casi descubiertos senos de la alemana que sobresalían de su blusa abierta.

Y para cuando se dio cuenta, para cuando fue consciente de sus propias acciones, Shinji ya se había acercado tanto a ella que la brecha que separaba sus labios se redujo a unos cuantos centímetros. Aquello, sin contar sus peleas anteriores contra los ángeles, debía ser lo más valiente y osado que haya intentado hacer en toda su existencia, pero, otra vez, se saboteó a él mismo.

Escucharla sollozar mientras dormía, socavó, sin remedio, el impulso que lo llevó a intentar besarla, apartándose de ella, con prontitud, para dejarla dormir. Desde entonces, hundiéndose más en su miseria, Shinji no volvió a intentar nada similar.

– ¡No lo sé! –Respondiéndole a su pregunta, con el recuerdo de aquel fracaso todavía revoloteando en su mente, Shinji trató de mentir tanto para ella como para él mismo– ¡yo nunca he pensado en cosas como esas!

– ¡Eres un chico tan aburrido!

Decepcionada, ya no queriendo perder su valioso tiempo con él, Asuka se volteó y comenzó a alejarse de Shinji dirigiéndose hasta el otro extremo de la alberca. El hijo del Comandante Ikari, agachando la mirada, fue visitado una vez más por aquel sentimiento de ruina y desprecio que, recurrentemente, lo aplastaba al acobardarse por no ser capaz de hacer o decir lo que deseaba.

Sin embargo, escuchando en la distancia el ruido que Asuka producía al prepararse para bucear, Shinji, contemplándola de soslayo, sintió como la tez de su rostro se enrojecía de nuevo al mirar sus piernas desnudas, y en especial, al resaltar por su postura reclinada, su curvilíneo trasero. Siguió mirándola por varios segundos más, pero asustándolo, un ruido lo forzó a voltearse.

Rei, quien sin decirle nada le recordó a Shinji que también se encontraba allí, le daba la espalda por completo mientras se secaba su azulado cabello con una toalla. Y si bien su traje de baño no era tan revelador ni sugerente como el de Asuka, Shinji, observándola, logró encontrar en ella un poco de calma en sus pensamientos; no obstante, pidiendo su atención, la germana reapareció.

– ¡Mírame, Shinji!

Ya con todo su equipo de buceo listo y preparado, Asuka, a menos de un santiamén de lanzarse en las aguas de la piscina, quiso que Shinji la mirase sólo a ella como si hubiese notado que Ayanami, sin tan siquiera intentarlo, consiguió capturar el interés del piloto de la Unidad 01. Y Shinji, complaciéndola al girarse hacia ella, se limitó a verla sin pronunciar ni una sola palabra.

– ¡Así lo hacen los profesionales!

Sin más rodeos ni preámbulos, inclinándose hacia atrás, Asuka cumplió su deseo de bucear desapareciendo de la vista de Shinji tras una ruidosa y voluminosa zambullida. Luego de eso, esparciéndose por doquier, Shinji escuchó un profundo silencio que apenas fue perturbado por el sonido de Ayanami abandonando las instalaciones, dejándolo, parcialmente, solo y sin compañía.

Soltando un largo suspiro, reacomodándose en su silla, Shinji pensó en retomar sus estudios esperando que aquello le ayudase a pasar el tiempo al no tener otra cosa más qué hacer; pero casi de inmediato, al sentir con las yemas de sus dedos las teclas de su computadora, Shinji supo con seguridad que no lo lograría, al entender, claramente, que no tenía el ánimo para hacer algo así.

Por ende, apagando su ordenador portátil, Shinji se levantó de su asiento guardando sus manos en sus bolsillos antes de comenzar una lenta caminata. Distinguiendo la silueta de Asuka desplazándose libremente en las profundidades de la alberca, Shinji, aún caminando, siguió la mancha rojiza de su melena en tanto algunas burbujas de aire estallaban en la superficie.

Y lo quisiese o no, dejándose llevar por la quietud que lo rodeaba, Shinji se halló otra vez pensando en Asuka y en su breve historia juntos desde que se conocieron. Shinji, como ya le era usual, continuaba considerándose a sí mismo como un fracasado miserable carente de todo valor; no obstante, al evocar cada una de las sugestivas acciones de Asuka, una sospecha despertó en él.

¿Acaso Asuka lo hacía a propósito?

¿Acaso era posible que Asuka estuviese coqueteando con él?

¿Acaso la misma Asuka que insultaba su cobardía, quería, en realidad, toda su atención?

Aquellas preguntas, resonando en su mente, lo hicieron mirar a su compañera con una perspectiva que nunca antes imaginó considerar, la cual, resultándole demasiado improbable para ser real, lo llevó, en un principio, a descartarla casi por completo. Sin embargo, ya siendo muchas coincidencias, Shinji, por primera vez, empezaba a creer que tal vez aquello era algo verdadero.

Asuka era poseedora de un carácter infernal cuando se enfadaba, pero también, cuando se lo proponía, podía comportarse como una chica encantadora y muy dulce. Tal cosa lo dejaba más que demostrado cuando hablaba de Kaji o cuando éste, ya sea de improvisto o no, se presentaba ante ellos en el departamento de Misato o en alguno de los pasillos de Nerv.

No obstante, todavía teniendo muchísimas dudas al respecto, Shinji no hallaba una razón válida para que una señorita como ella quisiese estar con alguien como él. El hijo del Comandante Ikari, haciéndole honor a su baja y casi nula autoestima, se veía a él mismo como un grandísimo perdedor, un débil enclenque y un cobarde que moriría de espanto al ver su propia sombra.

La piloto de la Unidad 02, siendo una chica con mentalidad ganadora, fuerte temperamento y con una valentía inexpugnable, en el papel, al meditarlo, no tendría por qué coquetearle a un inútil como él. Empero, destruyendo ese razonamiento hasta la raíz, los hechos más recientes volvieron a tocar a la puerta de Shinji, atravesando, de modo contundente, su propio Muro de Jericó.

Ya sea en la escuela o en cualquier otro lugar, Asuka, sin tan siquiera mirarlos, no le prestaba atención a ningún otro chico por más que uno intentase acercársele. Por el contrario, siempre rondando muy cerca de él, como la Luna orbitando la Tierra, Asuka buscaba que su mirada se posase únicamente sobre ella. En ocasiones con gritos, en otras, con sutiles gestos e indirectas.

Pero en otras, como en la de hace unos cuantos minutos, sus acciones ya eran más que directas.

– Me siento tan asustado, no sé qué hacer ni tampoco qué debo decir…–aprovechando su aparente soledad, Shinji, musitando para él mismo, no pudo soportar más la volátil mezcla de emociones que chocaban en su frágil interior–quisiera que alguien me diera una respuesta; quisiera no sentir tanto miedo…

Viendo algunas burbujas de aire explotando en la superficie de la piscina, Shinji, deteniéndose justo en el borde de ésta, vio reflejados en el agua todos sus miedos y calamidades, como si estos, burlándose de él, le restregaran en la cara lo diminuto y cobarde que era. Vio la indiferencia de su padre, la ausencia de su madre, la enormidad del Eva 01 y el dolor de su mera existencia.

Desearía poseer el valor para enfrentarse a su padre.

Desearía tener a su madre a su lado justo ahora.

Desearía liberarse del peso de pilotear el Eva.

Desearía no huir más de sus problemas.

Y al pensar en Asuka, Shinji, cerrando los puños, desearía saber lo que realmente ella pensaba de él. Quizás estaba equivocado y ella simplemente jugaba con él; quizás su hambre de cariño le hacía ver cosas que no eran ciertas; no obstante, por más remota o ínfima que fuese la posibilidad, si Asuka tuviese algún auténtico interés en él, a Shinji; pese a sus inseguridades, le gustaría saberlo.

Parpadeando, no escuchando nada más que su propio corazón latiendo en su pecho, Shinji se percató que ya no observaba a Asuka buceando por ninguna parte. Aparentemente, al pensar mucho en sí mismo, Shinji le perdió la pista ignorando dónde pudiese encontrarse. Así pues, creyendo que era el único en aquel sitio, Shinji pensó en recoger sus cosas y marcharse a casa.

Todavía parado en la orilla de la alberca, el hijo de Gendo Ikari, girando sobre sus pies, pretendía darse la vuelta para retirarse, pero para su desdicha, no contando con lo mojado del piso, Shinji acabó resbalándose perdiendo el equilibrio en un instante. Sin tener la oportunidad de reaccionar, pasando todo muy deprisa, en primera instancia cayó arrodillado antes de inclinarse hacia atrás.

Para cuando fue consciente de lo que ocurría, ya siendo muy tarde para intentar algo, Shinji ya se encontraba impactando contra la superficie de la piscina, sintiendo, instantáneamente, lo álgido del líquido que amortiguó su caída. Enseguida, cegado y ensordecido por el agua, Shinji, no sabiendo nadar, terminó hundiéndose mientras pataleaba en un fútil esfuerzo por no ahogarse.

Lamentablemente para Shinji, sus caóticos movimientos sólo consiguieron empeorar su situación haciéndole perder la poca flotabilidad que le quedaba, precipitándose, como si fuese un bloque de hormigón, más y más hacia el fondo de la piscina. Asimismo, el escaso oxígeno que aún poseía en sus pulmones pronto se agotó, lo cual, asustándolo todavía más, lo hizo entrar en pánico.

Durante mucho tiempo, al sentirse derrotado por la tristeza, Shinji deseó morir creyendo que al dejar de existir todos sus pesares y zozobras desaparecerían por arte de magia; sin embargo, al sentir como llegaba hasta lo más profundo de la alberca, el piloto de la Unidad 01, agitándose y sacudiéndose, luchó con todas sus fuerzas por sobrevivir al comprender que eso era lo que quería.

¡Quería vivir!

¡Quería salir de allí!

¡Quería intentarlo una vez más!

Su padre lo tiró a la calle como si fuese una basura, su madre falleció hacía tanto que ya no recordaba su rostro, pilotear el Eva lo aterraba y sus demás demonios lo agobiaban; a pesar de eso, hallándose a punto de abandonar ese plano existencial, Shinji fue sincero con él mismo al gritar en sus adentros que deseaba vivir, para hacer y decir, todo aquello nunca hizo ni dijo antes.

¡Quería aprender a nadar!

¡Quería tener más confianza en sí mismo!

¡Quería decirle a Asuka que pensaba que era hermosa!

Era una verdadera lástima que haya encontrado la voluntad y el coraje escondidos en él, cuando la muerte, ya teniéndolo entre sus garras, no le permitiría escapar.

Para cuando su conciencia empezaba a debilitarse, ya no teniendo la capacidad para razonar con claridad, una figura, apareciendo de la nada entre las luces y sombras que se dibujaban en el agua, se acercó a Shinji flotando por encima a él. Shinji, apenas entendiendo lo que ocurría, con dificultad vio lo que le pareció una llama carmesí que ardía diáfana e impoluta arriba de él.

Aquella silueta, reaccionando con rapidez, lo sujetó del cinturón de su pantalón empezando a subirlo llevándolo de regreso al mundo de los vivos. Ya no pudiendo mantenerse despierto por más tiempo, Shinji, desmayándose, no pudo ver como su inesperada salvadora lo arrastró hasta la superficie, donde, sin perder tiempo, lo condujo hacia la escalinata para sacarlo por completo.

– ¡Respira, idiota!

Al abrir sus ojos, como si despertase del peor sueño que hubiese tenido jamás, Shinji aún no recuperando la lucidez, escuchó, al retumbar en sus oídos, voces y ruidos incoherentes. Además, simultáneamente, de ver imágenes imposibles de identificar al ignorar dónde estaba y qué sucedía. Empero, teniendo un deseo enorme por vomitar, aquello acaparó sus pensamientos.

– ¡Necesito que respires, grandísimo estúpido!

Tosiendo, vomitando y expulsando el líquido que se coló en sus entrañas, Shinji, empapado y temblando por el frío, consiguió recobrar la visión encontrando a Asuka arrodillada sobre él. La germana, viéndolo aún con dificultades para respirar, repitió lo que estuvo haciendo antes de que despertara, brindándole, gracias a la respiración boca a boca, el valioso aire que necesitaba.

Asuka continuó dándole primeros auxilios hasta que notó como la tez de Shinji, gradual y velozmente, fue restaurando su coloración normal a medida que él mismo pudo inhalar y exhalar por su propia cuenta. Al verlo en mejores condiciones, soltándole la nariz y separando sus labios de los suyos, la pelirroja, recobrando el aliento, se quitó el pesado equipo de buceo en su espalda.

Luego de eso, no escuchándose nada más que el sonido de sus jadeos, Asuka permaneció sentada su lado, mientras que Shinji, escupiendo la poca agua que aún guardaba en sus pulmones, yacía tendido en el suelo. Los ánimos habían bajado con la misma prontitud con la cual subieron, fue como si hubiesen viajado juntos en una montaña rusa, y ahora, finalmente, el viaje concluyó.

Pero para Shinji, sintiéndolo en lo más recóndito de su alma, un nuevo viaje acababa de comenzar. Había vuelto a nacer, sus temores y adversidades aún seguían ahí esperando por él; sin embargo, recordando su vehemente anhelo por sobrevivir, esta vez no volverá a tropezar con la misma piedra de nuevo. Y Asuka, siendo la responsable de rescatarlo, era el emblema de su renacimiento.

– ¿Qué demonios creías que estabas haciendo, estúpido Shinji? –Asuka, con su acostumbrado tono enfurecido, llenó el lugar con la potencia de su voz– ¡tienes mucha suerte que yo, la gran Asuka Langley Soryu, estaba cerca para salvar tu escuálido trasero!

Si bien sus palabras fueron impregnadas con su habitual prepotencia y malhumor, la cara de Asuka, por más que no quisiese hacerlo, evidenció sus auténticos sentimientos al verlo con preocupación. Shinji, quien ya podía ver mucho mejor, ladeó su cabeza hacia ella haciendo que su mejilla izquierda tocara una de las rodillas de Asuka, la cual, con más gentileza, volvió a hablarle.

– La próxima vez que quieras nadar, al menos ponte un flotador–más tranquila, viéndolo moverse con pesadez, Asuka, guiada por su instinto, acercó una mano al rostro de Shinji para retirarle la humedad que aún cubría sus ojos– ¿cómo fue que terminaste cayendo en el agua?

No importándole estarse congelando por su ropa mojada, Shinji, ya respirando con más soltura, dirigió su mirada hacia ella viéndola igualmente empapada con varios mechones de su larga melena rojiza pegados a su frente. Y justo allí, evocando lo que meditó antes de su inesperado accidente, Shinji se halló ante la Asuka dulce y tierna que, solamente, se mostraba para Kaji.

No obstante, en esta oportunidad, aquella Asuka no se manifestó para su tutor, si no para él. Si en el pasado no tuvo la destreza para captar a las sutiles señales que ella le enviaba, y mucho menos las agallas para responderlas, Shinji, en este preciso momento, intentaría al menos darle una respuesta. Y no encontrando otra mejor alternativa, dijo lo primero que se dibujó en su mente.

– Eres la chica más linda que conozco, Asuka…

Asuka, como ya le era común, hubiese esperado que Shinji balbucease una de sus interminables disculpas o que se lamentara de su mala suerte como un bebito; empero, tomándola desprevenida, sorprendiéndola en grande, la testaruda piloto de la Unidad 02 se vio en la obligación de pestañear varias veces al no creer lo que oyó. Aquello, sin duda, debía ser irreal.

– ¿Qué dijiste?

– Eres muy linda, Asuka. Eres la chica más linda que conozco.

A ambos se les olvidó pedir ayuda médica o alertar a Misato de lo sucedido, solamente se quedaron allí, sentados en la orilla de la alberca mirándose el uno al otro. Asuka; a pesar que adoraba oír halagos y cumplidos para alimentar su falsa fachada de madurez, se comportó como la niña que era en realidad, sonrojándose, copiosamente, sin que pudiese disimularlo o evitarlo.

Shinji, por su parte, como si le quitaran de encima uno de los muchos elefantes que cargaba en sus hombros, vio agrandada su libertad sintiendo una inaudita felicidad recorriéndole el cuerpo. Había sido honesto, tanto con él mismo como con Asuka. Aquel primer paso fue tan significativo y enorme, que se comparaba, metafóricamente, a uno dado por su gigantesco Evangelion púrpura.

No obstante, todavía le faltaba muchísimo camino por recorrer. Sus problemas con su padre continuaban allí, otros de sus miedos persistían en acorralarlo y todavía se veía a él mismo como un perdedor; sin embargo, si fue capaz de expresarle a Asuka lo que pensaba de ella, Shinji, si mantenía ese rumbo al sostener el timón de su vida, podría lograr cosas más sorprendentes aún.

Pero antes de seguir; antes de ponerse de pie para terminar de derribar su Muro de Jericó, Shinji, primeramente, deseaba dedicarle una sonrisa a la persona que lo salvó en todas las maneras en que alguien podía ser salvado.

Fin

Hola, les agradezco por haber leído esta historia. En esta ocasión me situé en la escena de la "Dilatación Térmica" del capítulo diez de la serie original, y como ya se dieron cuenta, quise darle un desenlace distinto a lo que realmente pasó. Anteriormente ya había explorado este mismo episodio con el fic: Bautismo de fuego; pero ahora, con otro ángulo, quise hacerlo a la inversa.

Si originalmente Shinji rescata a Asuka en el volcán, se me ocurrió que ella lo salvara a él en la piscina. Sé que no es el giro de tuerca más impresionante del mundo, pero creí que también sería una buena oportunidad para que Shinji pensara sobre él mismo y encontrase el valor para superar sus miedos. Lamentablemente, como todos sabemos, él no haría eso hasta el final de toda la serie.

Habiendo pasado ya más de un mes desde el estreno de Evangelion 3.0+1.0: Thrice Upon a Time, mis ansias por escribir algo sobre el final de Rebuild no paran de crecer, pero hasta que no pueda ver la película, legal o ilegalmente, creo que lo más correcto es no precipitarme. Hay muchos detalles que todavía ignoro, quiero hacer One-shots de la película teniendo clara la trama real.

Por el día de hoy es todo de mi parte, muchas gracias por leer y hasta la próxima.

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