Fanfic Es
Fanfics en español

Dragon Ball Reencarnate por DarekDefens

[Comentarios - 0]   Tabla de Contenidos

- Tamaño del Texto +

Reencarnado en Dragon Ball

Autor: Darek Defens

Tomo: 1

Hoja de personaje:

Nombre: Kirk Lasted

Edad: Recién nacido

Padre: Kiki

Madre: Irina

Cumpleaños: 25 marzo

Fecha de nacimiento: 725

Energía de combate inicial:3

 

Aspecto: pelo negro corto ojos verdes grandes Complexión corpulento altura: 54 centímetros peso: 4,400 kg

Indumentaria: la que me ponen mis padres

 

Energía actual: 3

Nivel: 0

Exp. 0 / 3

Nivel entrenamiento: 0

Exp. 0 / 4

 

Dragon Ball Reencarnation

Darek Defens

Saga: el nacimiento de un artista marcial

Preludio

 

90 años tenía, a las puertas de la muerte; sin haber hecho nada, solo un trabajador fracasado que trabajo como un burro toda su vida. Tan mal me fue, que incluso jubilado tuve que seguir trabajando; para poder mal vivir, los bancos y las crisis mundiales se llevaron todos mis ahorros.

Intente de todo, pero todos mis proyectos terminaron en fracaso; hasta que entendí que nací burro y moriré burro, así que deje de perder el tiempo y el dinero...me centre en trabajar lo mejor que pude y ya está.

 

Soñé toda la vida con una familia, pero jamás me pude permitir tenerla; nunca encontré a una mujer que trabajara codo con codo conmigo, para levantar la economía familiar y hoy en día con un sueldo no se vive. Encontré mantenidas, mujeres que solo querían gastar; mujeres latinas que tenían que mantener a su familia en la distancia y luego no les quedaba nada para apoyarte, locas que no querían trabajar...

 

Y hoy estoy en el hospital moribundo y estoy solo, cada segundo de mi vida era un infierno y siempre pedí morir; morir pronto y sin dolor, mira por donde me dieron lo contrario. Una longeva vida, en la que trabaje como burro; sin poder vivir en lo absoluto y ahora, muero con dolor...mucho dolor.

Es otra de las cosas que pedí, ya que sufrí en la vida; no quería sufrir en la muerte, pero ni eso me concedieron. Pedí no estar solo, no porque no sepa vivir solo; sino porque no me gusta estarlo, quisiera morir acompañado y ni eso me conceden.

 

— ¿ya te estas quejando, Phil? — dice una voz que sale de la nada, pero estoy tan perdido en mis pensamientos; que no reparo en ello.

— sí, me estoy quejando. — contesto de mala gana y un gruñido sale de mi boca, por el dolor.

— ¿por qué motivo esta vez? — insiste la voz, que suena de todas partes y ninguna; la empiezo a buscar con poco interés, pero al no encontrarlo frunzo el ceño.

— por todo, ¿por qué quejarse por algo en concreto; cuando tienes un mundo entero del que quejarte? — digo, tosiendo.

 

— ¿y por qué no mejor, agradecer? — dice la voz risueña y cantarina.

— ¡¿agradecer, AGRADECER?! — suelto entre toses y gruñidos de dolor, casi atragantándome del disgusto.

— ¿por qué no? Has vivido 90 años y no todo el mundo los vive, eso es un motivo. — trata de explicarse.

— mire no sé quién es usted, ni quien le dijo mi edad; pero es una broma de mal gusto, hablar con alguien estando escondido. — me quejo molesto.

— yo...soy...la... ¡muerte! — la voz omnipresente, se vuelve espectral; de ultratumba, mientras ante mi vista aparece la muerte con su guadaña y su máscara de calavera.

 

Se acerca rápido hacia mí, aparece de la nada; la miro de mala gana.

 

— al fin llegas, llegas; 40 años tarde, pero llegas finalmente. — digo, sin inmutarme; tiemblo por mi cuerpo decrépito y moribundo, no por miedo alguno.

— ¿sabes? No tiene gracia, si trato de asustarte y ni te inmutas. — protesta la muerte, alzo una ceja.

— ¿me vas a llevar o no? — protesto enojado.

— no pasas de esta noche, deja el ansia. — alza su mano, un tanto molesto; suspira. — hay una cosa que no entiendo. — dice sin querer preguntar.

 

Suspiro aliviado y me vuelvo a tumbar, antes de preguntarle.

 

— ¿que no entiendes, muerte? — lo miro, incluso el dolor queda en un segundo punto; siempre he sido bueno para soportar el dolor y ahora que sé que acabara pronto, me es más llevadero.

— eres el primero que quiere morir ¿por qué? — me observa con sus cuencas vacías, pero noto una mirada amable e incluso interés por mis sentimientos.

— es una historia muy larga. — rechisto, molesto.

— cuéntamelo o mejor no, resúmeme el por qué; lo más resumido que puedas, tengo mucha gente a la que llevar. Ya sabes...arriba o abajo. — ríe como si fuera gracioso, pero para mí no lo es.

 

— siempre que me enamoraba, para ella no existía; ya estaba cogida o ella amaba a otro, a veces simplemente era lesbiana o no quería nada serio. — empiezo a explicar.

 

El hace aparecer un libro en la mano, que se titula vida de Phil; las páginas pasan rápidamente cuando lo abre, me lo quedo mirando alucinando.

 

— diablos, es cierto eso; oye tu ángel de la guarda, muy mal por tu parte. — riñe este.

— es cierto, lo siento; hice lo mejor que pude. — dice otra voz, como más angelical.

— ¡pues lo hiciste horrible! ¿Se puede poner una hoja de reclamaciones o algo similar? ¡mal servicio! — grito enojado.

— eh...si, creo que si se podría; si de verdad existiera. — deja caer pensativo, da un manotazo y desaparece el libro; su aspecto de muerte, en su lugar aparece un muchacho como yo.

— ¿eh? ¿Quién eres? — digo, extrañado.

— Me llamo Zayt, pero puedes llamarme Dios; soy nuevo, encantado. — me ofrece su mano, pero no se la doy.

— ¿te mofas de mí? — añado molesto.

— eh...solo trato de hacer más simpáticos tus últimos momentos. — se disculpa y retira su mano — ¿sigues con el resumen?

 

Lo miro con desdén, pero me decido a continuar.

 

— me disteis una mente privilegiada, pero una suerte atroz; por lo tanto, por mucho que inventaba; todo me salía mal. — casi lloro al recordarlo en voz alta.

— es cierto, también; me consta. — asiente, confirmando mis quejas.

— Nunca pude ahorrar, ir de viaje adonde quería; tener las cosas cuando las quería. — sigo quejándome.

— un inciso, pero si viajaste; tuviste ahorros que te salvaron de mendigar, las tenías cuando podías. — se encoge de hombros.

— ¡No es suficiente! — grito y golpeo la cama, luego me agarro dolorido el codo.

 

— calma, ¿algo más? — dice, haciendo aparecer unas gafas y mirando sobre ellas.

— soñé, que me tocaba dinero; 40 millones, nunca me tocaron y una adivina me dijo que si lo soñé era mío. — me quejo más para mí mismo, que para él.

— esa queja para la adivina, que ni yo ni mi antecesor te prometimos nada; además mira, ¿recuerdas que compraste un número antes de ser ingresado? Mira cual toco. — me enseña mi número en el aire.

— mfg, justo como lo pensé; ¿¡y ahora de que cojones me sirve?! Ni tengo familia que lo cobre, estoy completamente solo a excepción de ti. — protesto enojado.

 

El sonríe.

 

— hagamos una cosa, vas a morir esta noche; ¿y si en lugar de reencarnar aquí mismo, te llevo a otro mundo? — me ofrece como solución.

— ¿a qué mundo? — vuelvo a alzar la ceja.

— eso no lo sé, una vez que te meta en la corriente transuniversal; puedes ir a parar a cualquier parte, cada mundo tiene su Dios...yo solo soy Dios de este. — me explica, de una forma que pueda entender; más o menos.

— ¿y si es peor que este? — pregunto disgustado.

— según me cuentas, nada puede ser peor que este ¿no? — pregunta y no dice nada, se me queda mirando en silencio.

— ... — me quedo callado.

 

Tras un rato en silencio

 

— digamos que acepto, ¿y si no me gusta? —  le pregunto, él lo piensa un poco.

 

Da un par de vueltas con las manos en la espalda, pensativo y cabeceando.

 

— solo tendrás que llamarme 3 veces y yo acudiré. — propone.

— ¿en serio? — le pregunto incrédulo.

— en serio. — asiente muy serio, aunque no sé porque no le creo nada.

— Trato echo. — le ofrezco mi mano y el la estrecha.

Ahora no siento nada, el dolor ha cesado; el sonríe, abre un remolino con un gesto de su mano.

 

— ve libre, consigue todo lo que querías; lucha con todo, te demostrare que soy mejor que mi antecesor. — señala el remolino.

 

Miro atrás, veo mi cuerpo y la maquina con pitidos; las enfermeras y el doctor me llevan para tratar de reanimarme.

 

— adiós vida de mierda, hola nueva vida. — hago un churro a mi cuerpo y empiezo a entrar en el túnel, de repente me siento atraído; no puedo salir del túnel y al fondo hay una luz.

 

Asi acaba todo y, me doy cuenta que estoy naciendo de nuevo...

 

 

Dragon Ball Reencarnation

Darek Defens

Saga: el nacimiento de un artista marcial

Introducción

 

Hoja de personaje:

Nombre: Kirk Lasted

Edad: 1 año

Padre: Kiki

Madre: Irina

Cumpleaños: 25 marzo

Fecha de nacimiento: 725

Energía de combate inicial:3

Aspecto: pelo negro corto ojos verdes grandes Complexión corpulento altura: 70 centímetros peso: 10 kg

Indumentaria: la que me ponen mis padres

Energía actual: 3

 

Nivel: 0

Exp. 0 / 3

Nivel entrenamiento: 0

Exp. 0 / 4

 

Increíblemente me reencarne con éxito en el cuerpo de un bebé, pero mi mente llego a este cuerpo con la misma madurez anterior y todos mis recuerdos; es como si este bebé hubiera nacido vacío, justo hubiera sido creado para albergarme a mí.

 

Ignoro donde estoy, ni qué fecha es en este mundo; solo se mi nombre Kirk, mi padre es Kiki y mi madre Irina. Mi nombre proviene de la mezcla de los dos, ki de kiki; ir de Irina, la última k vuelve a ser de mi padre y nuestro apellido es...Lasted. Es el apellido de mi padre y es que, por lo visto en este mundo; la mujer casada toma el apellido del marido.

 

Por mi parte no fui un bebe muy normal, no estaba muy contento con no controlar mi cuello; así que cuando no estaba comiendo o durmiendo, entrenaba para controlarlo. Lo normal es que un bebe lo haga a los 6 meses, yo a los 30 días de nacer; al mes ya lo hacía, aunque me costaba muchísimo y me dediqué a la siguiente tarea, gatear.

 

Lo normal es hacerlo a los 10 meses, por mi parte entrene mi cuerpo para hacerlo mucho antes; de nuevo cuando no entrenaba el cuello o comía o dormía, entrenaba brazos y piernas. 60 días después, ya empecé a gatear; aunque me agotaba pronto, parece que el cuerpo de un bebé es muy muy débil.

 

Entre medias trataba de hablar cuando se acercaba mi padre o mi madre o algún familiar o algún desconocido, ignoramos lo difícil que es hacerlo; desde una boca que nunca ha hablado, lo conseguí a los 60 días de haber nacido. Lo normal es a los 4 meses, así que seguía siendo bastante especial; una vez conseguido balbucear, trate de soltar mis primeras palabras.

Conseguí decir mis primeras palabras a los 90 días de haber balbuceado, eso sí que fue una osadía; increíblemente complicado, aunque una vez roto el molde...en 30 días más hablaba como un indio, pero sabia decir todas las palabras necesarias; también fue algo increíble, porque hasta los 10 meses no sueltan su primera palabra normalmente.

 

Volviendo al entrenamiento físico, lo normal es que un bebe de sus primeros pasos a los 9 o 12 meses; a los 6 meses comencé a caminar, apoyado en cosas y 30 días después ya caminaba con soltura. Era agotador, mi cuerpo pesaba mucho; estaba descompensado, perdía el equilibrio con facilidad.

Tres meses después el mes número 10, comencé a corretear con cierta soltura; lo normal es a los 18 meses, así que seguía siendo sobrenatural.

 

Volviendo al intelecto, entre los 2 y 3 años; un niño une frases, yo lo hice con...11 meses.

A los 12 meses de edad, al año; podía hablar perfectamente y moverme con toda soltura, un auténtico genio. Aunque en realidad toda mi ventaja se debía a haberme reencarnado en un bebe, portando la mente de un tipo adulto; recordando todo lo anterior, ninguna otra y eso es trampa.

 

Aunque no lo he comentado, lo primero que intente todo el tiempo es controlar mi esfínter; porque me daba mucho asco, eso de mojar el pañal o cagarme encima; pero esto fue lo más difícil de todo...tarde un año entero en lograrlo, aunque fue todo un récord; ya que los niños no suelen lograrlo hasta los 2 o 3 años de edad, orgulloso de mi mismo y mis padres al ser primerizos no estaban tan sorprendidos.

 

Un día leyendo un periódico viejo, me entere que estaba en Dragon Ball; en la ciudad del oeste, en el año 726...9 años antes de que naciera goku y yo tenía 1 año ya.

 

«Maldita sea...ese dios maldito, nacer en dragon ball y ser un humano; me ha jodido, pero bien, bueno...aprovechare la ventaja de mis recuerdos y, el tiempo extra que me entregó»

 

Pero a partir del año de edad todo comenzó a complicarse, en mi cumpleaños sí que se notó que no era un niño normal; trajeron todos los críos de la familia, para que no estuviera solo y ni caso les hacía.

 

Quede bastante desilusionado con los regalos para bebe recibidos, pero claro que esperaba; si nadie podía esperarse ni mis deseos u objetivos, ni mi edad mental. La ropa todavía la agradecía, los juguetes los dejaba por ahí; donde mismo los abrí y los cuentos se los di a mis padres, no use ni abrí nada. Pero le dije gracias a todo el que asistió, las muchas gracias a todo aquel que regalo; pero mis padres si notaron que no me gustó nada de lo recibido, tuvieron la misma cortesía y educación de esperar a que todos se fueran para hablarlo.

 

...Una vez solos...

 

Recogí todo menos la ropa en bolsas, mis padres observaron atentos y se las entregué.

 

— véndelo o regálalo.

 

Mis padres se miraron sorprendidos.

 

— Kirk, ¿no quieres jugar o leer cuentos? — pregunto mi padre y mi madre asintió conforme a esa pregunta.

— la verdad no, no quiero perder mi valioso tiempo. — mis padres abrieron los ojos de par en par.

— ¿entonces que quieres hacer? — pregunto confundida mi madre.

— entrenar, aprender artes marciales; estudiar, aprender cosas útiles para la vida. — solté, viendo como la cara de mis padres era un poema.

 

Mi padre levanto las cejas y se puso blanco, mi madre abrió la boca de par en par.

 

— p-per-pero solo tienes 1 año, no puedes hacer ejercicio físico; ¿quién te hablo de las artes marciales?, ¿estudiar? ¿acaso sabes leer? — tartamudea mi padre.

— sí, si se; las artes marciales, la tele y tus periódicos. — mi padre mira a mi madre y esta se encoge de hombros.

 

Obviamente todo esto me causo una visita al psicólogo, a la que le dije que mi deseo era ser campeón del mundo en algo; algún día y premio Nobel de algo en, algún momento. Obviamente me hicieron un test de inteligencia, de conocimiento; orientado a niños de 1 año, por lo que di una inteligencia fuera de lo normal y una madurez de muchos más años de los que mi cuerpo tiene.

 

Tras hablar con ellos a solas, ellos salieron muy serios.

 

— ¿entonces se conciso, que quieres aprender exactamente? — pregunto mi padre.

— empecemos por Karate y, medicina. — digo a mi padre, mi madre nos escucha atentamente.

— ¿y eso, quieres ser médico? — pregunta mi madre.

— no exactamente. — respondo, ambos se miran; ninguno me entiende, lo sé.

Tampoco es necesario que lo hagan, por mi parte; yo mismo me entiendo, con eso es suficiente.

 

Otro hito que logre es entrar a Karate con solo un año, cuando lo normal son 3 años; el maestro en principio quería negarse, pero al ver que intente hacer el combo del colmillo de lobo de Yancha contra un saco...me vio posibilidades y acepto entrenarme, pero no permitiría que luchara contra nadie; hasta tener al menos 3 años, mis padres se aliviaron por eso y aunque a mí no me gusto; lo acepte, porque lo comprendí perfectamente.

 

Por la mañana que estaba mi madre conmigo, estudiaba medicina; hacia flexiones, dominadas; sentadillas, abdominales y corría de una pared a otra.

 

Por la tarde mi padre me llevaba a Karate, luego en casa repasaba lo aprendido; me esforzaba muy duro, usando Internet en el ordenador de mi padre estudiaba inglés.

 

Por la noche, cuando mis padres me acostaban y se acostaban; aprovechaba el silencio de la noche, para meditar una hora o dos y tratar de encontrar mi ki como explico Gohan en la serie.

 

Durante el primer mes, note grandes resultados en Karate; en mi cuerpo, en Ingles y en medicina...pero en el ki, nada en absoluto.

En el segundo mes, empecé a notar algo; pero era algo diminuto, muy oculto...casi imperceptible.

En el tercer mes, ese algo se hizo más grande; más notable, casi lo podía intuir.

Fue en el cuarto mes, cuando logré hacer mío el ki; en el quinto aprendí a volar, aunque no lo mostré, en el sexto aprendí a tirar ondas y me costó porque tuve que ir volando lejos para poder practicar.

 

Tras un año...

 

   —        Entrenamiento karate: + 30 energía combate

   —        Entrenamiento personal: + 10 energía de combate

   —        Conocimiento medicina básico

   —        Conocimiento inglés básico

   —        Uso de ki básico: notar tu ki

   —        Uso de ki mejorado: volar

   —        Uso de ki experto: lanzar ondas

Usted debe login (registrarse) para comentar.